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Revista Andaluza de
Medicina del Deporte
Revista Andaluza de Medicina del Deporte
Centro AndAluz d e MediCinA del deporte
Volumen. 3 Número. 2 Junio 2010
Volumen. 3 Número. 2 Junio 2010
ISSN: 1888-7546
RAMD
Originales
Inuencia del ejercicio físico en el tercer trimestre del embarazo sobre
el comportamiento cardiocirculatorio de la unidad materno-fetal
Pérdida de peso y deshidratación en atacantes durante partidos ociales
de fútbol sala
Relación entre la capacidad física y la calidad de vida en trabajadores de una
institución universitaria
El efecto del incremento en la carga en la respuesta electromiográca y en
el lactato sanguíneo durante el ejercicio estático (artículo en portugués)
Revisión
Prescripción del ejercicio físico durante el embarazo
Indexada en SCOPUS e IBECS
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Revista Andaluza de
Medicina del Deporte
CENTRO ANDALUZ DE MEDICINA DEL DEPORTE
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(Universidade de São Paulo, Brasil) (Harvard Medical School, Boston, USA)
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(Universidade Comunitária Regional de Chapecó, Brasil) (Universidad de Oviedo, España)
Diana Vaamonde Mikel Izquierdo
(Universidad de Córdoba, España) CEIMD. Gobierno de Navarra. España
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Depósito legal: SE-2821-08
ISSN: 1888-7546
RAMD
WWW.FIMSPR.ORG
Originales
47 Influencia del ejercicio físico en el tercer trimestre del embarazo sobre
el comportamiento cardiocirculatorio de la unidad materno-fetal
R. Barakat Carballo, C. López Mas y R. Montejo Rodríguez
52 Pérdida de peso y deshidratación en atacantes durante partidos oficiales
de fútbol sala
J.V. García-Jiménez y J.L. Yuste
57 Relación entre la capacidad física y la calidad de vida en trabajadores
de una institución universitaria
Y.L. Uribe Vélez, V.A. Dosman González, L.P. Triviño Quintero, R.A. Agredo Zúñiga,
A.M. Jerez Valderrama y R. Ramírez-Vélez
62 El efecto del incremento en la carga en la respuesta electromiográfica y en
el lactato sanguíneo durante el ejercicio estático (artículo en portugués)
A.P. de Aguiar, J.C. de Oliveira, V.C. Stefanelli, M.G. de Oliveira, P.H. Silva Marques
de Azevedo, V. Baldissera y D. Rodrigues Bigaton
Revisión
68 Prescripción del ejercicio físico durante el embarazo
F. Mata, I. Chulvi, J. Roig, J.R. Heredia, F. Isidro, J.D. Benítez Sillero
y M. Guillén del Castillo
Revista Andaluza de
Medicina del Deporte
Volumen 3 Número 2
Junio 2010
Sumario
Original Articles
47 Influence of physical exercise in the third quarter of pregnancy on
cardiocirculatory behavior of the maternal-fetal unit
R. Barakat Carballo, C. López Mas and R. Montejo Rodríguez
52 Weight loss and dehydration in bingings during official futsal matches
J.V. García-Jiménez and J.L. Yuste
57 Relationship between physical capacity and quality of life in the workers
of a university
Y.L. Uribe Vélez, V.A. Dosman González, L.P. Triviño Quintero, R.A. Agredo Zuñiga, A.M.
Jerez Valderrama and R. Ramírez-Vélez
62 The effect of the increment of loading on the electromyography and blood
lactate response during static exercise
A.P. de Aguiar, J.C. de Oliveira, V.C. Stefanelli, M.G. de Oliveira, P.H. Silva Marques
de Azevedo V.B. and D. Rodrigues Bigaton
Review Articles
68 Physical exercise prescription during pregnancy
F. Mata, I. Chulvi, J. Roig, J.R. Heredia, F. Isidro, J.D. Benítez Sillero and M. Guillén
del Castillo
Revista Andaluza de
Medicina del Deporte
Volume 3 Number 2
June 2010
Contens
Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):47-51
Revista Andaluza de
Medicina del Deporte
Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):47-51
www.elsevier.es/ramd
ABSTRACT
Influence of physical exercise in the third quarter of pregnancy on cardiocirculatory be-
havior of the maternal-fetal unit
Objective. To know the influence of the maternal exercise during the third quarter of pregnancy using an
exercise stationary bicycle on the behavior of the maternal-fetal hemodynamic circulation as well as the
response of the fetal heart rate.
Methods. This study has been developed through the collaboration between the Department of Gynecology
and Obstetrics of the Hospital Fuenlabrada of Madrid (SGOHF) and the Polytechnic University of Madrid.
Approval was obtained from the ethics committee (EC). Sample: 20 pregnant women in the last quarter of
pregnancy were studied, all of them without medical complications or contraindications for exercise. Each
woman signed an informed consent and completed an initial interview. Protocol: a 20-minute session of
moderate exercise on the stationary bicycle was carried out. Data regarding the pulsatility index (PI) and
the fetal heart rate (FHR) were obtained.
Results. Increases of the FHR of 11-36 beats/min were detected (mean = 24 ± 7,6). There was no positive
correlation between the days of gestation and the level of the increases. However, larger increases of the
FHR were found in those with a second pregnancy: 152 ± 6,0 beats/min than in those with primiparous:
147 ± 4,6 beats/min (p = 0,04). The PI data of the umbilical artery and of the middle cerebral fetal artery
did not show any significant changes before and after exercise.
Conclusion. Exercise increases the FHR without harmful effects. The parity of the pregnant woman influences
the level of the increases. The PI of the umbilical artery and of the fetal middle cerebral artery presents
minimum changes in normal values. It seems that these changes are a normal and adaptive fetal response.
© 2009 Revista Andaluza de Medicina del Deporte.
Correspondencia:
R. Barakat Carballo.
Correo electrónico: rubenomar.barakat@upm.es
Key words:
Pregnancy.
Exercise.
Fetus.
Doppler ultrasound.
Historia del artículo:
Recibido el 30 de julio de 2009
Aceptado el 19 de noviembre de 2009
Palabras clave:
Embarazo.
Ejercicio.
Feto.
Ecografía doppler.
RESUMEN
Objetivo. Conocer la influencia del ejercicio materno en bicicleta estática durante el embarazo en el com-
portamiento cardiocirculatorio de la unidad materno-fetal, así como la respuesta del feto en cuanto a su
frecuencia cardíaca.
Métodos. Este estudio se ha desarrollado mediante una colaboración entre el Servicio de Ginecología y
Obstetricia del Hospital Fuenlabrada de Madrid (SGOHF) y la Universidad Politécnica de Madrid. Se obtuvo
la aprobación del comité ético de investigación clínica (CEIC). Muestra: fueron estudiadas 20 gestantes en
el último trimestre, sin complicaciones ni contraindicaciones médicas para el ejercicio. Cada mujer firmó
un consentimiento informado y completó una entrevista inicial. Protocolo: una sesión de 20 minutos de
trabajo moderado en bicicleta estática. Se obtuvieron datos relativos al índice de pulsatilidad (IP) así como
de la frecuencia cardíaca fetal (FCF).
Resultados. Se detectaron aumentos de la FCF de 11-36 lat/min (med = 24 ± 7,6). Los días de gestación no
presentaron una correlación positiva con el nivel de los incrementos. Hubo mayores aumentos de la FCF en
gestantes secundigrávidas: 152 ± 6,0 lat/min, que en primigrávidas: 147 ± 4,6 lat/min (p = 0,04). Los datos
IP de la arteria umbilical y de la arteria cerebral media fetal no presentaron cambios significativos antes y
después del ejercicio.
Conclusión. El ejercicio incrementa la FCF sin efectos perjudiciales. La paridad de la gestante tiene influen-
cia en el nivel de los incrementos. Los IP de la arteria umbilical y de la arteria cerebral media fetal presentan
mínimos cambios dentro de valores normales. Aparentemente estos cambios son una respuesta fetal nor-
mal y adaptativa.
© 2009 Revista Andaluza de Medicina del Deporte.
Original
Influencia del ejercicio físico en el tercer trimestre del embarazo sobre
el comportamiento cardiocirculatorio de la unidad materno-fetal
R. Barakat Carballo a, C. López Mas a y R. Montejo Rodríguez
a Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. INEF. Universidad Politécnica de Madrid. Madrid. España.
b Servicio de Ginecología y Obstetricia. Hospital de Fuenlabrada. Madrid. España.
R. Barakat Carballo et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):47-5148
Introducción
La mujer embarazada debe poner en práctica casi de forma continua,
durante nueve meses, e inclusive después, pequeños mecanismos de
adaptación que le permitan adecuarse al entorno de la mejor manera
posible, teniendo en cuenta que en el transcurso de esos nueve meses su
propio cuerpo es una realidad cambiante día a día1.
Ante esta situación, a pesar de que aún existe cierta incertidumbre
y controversia entre los investigadores, los estudios científicos nos
van proporcionando día a día evidencias acerca de la escasa presencia
de riesgos para la salud materno-fetal cuando se realiza el ejercicio
materno2-4.
Para ello, a la hora de investigar, es de gran ayuda la colaboración de
las nuevas tecnologías y mecanismos de diagnosis y monitorización pre-
natal de carácter no invasivo.
En ese sentido, este estudio pretende aportar claridad en este ámbito
de la ciencia, utilizando un tipo de trabajo físico ampliamente extendido
y recomendado entre la población gestante: la bicicleta estática y anali-
zando a través de la tecnología doppler y la monitorización ultrasono-
gráfica cómo se comporta el flujo de sangre en la unidad feto-placentaria
(índice de pulsatilidad [IP]) y cuál es la respuesta del feto en relación a su
frecuencia cardíaca (FCF)5.
Técnica doppler
La técnica doppler es un ecografía a color, que se utiliza para medir y
evaluar el flujo de sangre que circula a través de un vaso o cavidad. Per-
mite saber la cantidad de sangre que se bombea con cada latido, lo cual
es fundamental para determinar el buen funcionamiento del sistema
cardiovascular6.
Una de las mayores preocupaciones en la práctica obstétrica es la
evaluación del bienestar fetal, o vigilancia antenatal. En este sentido,
la capacidad de estudiar el flujo sanguíneo del feto y la circulación
placentaria en forma no invasiva, mediante velocimetría doppler,
constituye el área de mayor avance en medicina perinatal durante los
últimos años7.
De esta forma, el control de la arteria umbilical y cerebral media
del feto nos permite controlar en qué medida el flujo de sangre y,
por ende, los nutrientes y el oxígeno, están llegando adecuadamen-
te al bebé8.
La técnica doppler nos ofrece, entre otras cosas, el IP esto es la resis-
tencia que tiene la sangre a su paso a través de un vaso sanguíneo. Ob-
servando el citado IP que se obtiene por medio de esta técnica conoce-
mos la mayor o menor dificultad de la sangre materna a su paso por los
vasos placentarios y fetales.
El objetivo de este trabajo fue analizar la influencia del ejercicio
materno, realizado en bicicleta estática, durante el último trimestre
de embarazo en el comportamiento cardiocirculatorio de la unidad
materno-fetal, así como la respuesta del feto en cuanto a su frecuen-
cia cardíaca.
Métodos
Este estudio se ha desarrollado mediante una colaboración entre el Ser-
vicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Fuenlabrada de Madrid
(SGOHF) y la Universidad Politécnica de Madrid. Se obtuvo la aprobación
del comité ético de investigación clínica (CEIC).
Sujetos
Fueron estudiadas 20 gestantes en el último trimestre, sin complicacio-
nes ni contraindicaciones médicas para el ejercicio. Cada mujer firmó un
consentimiento informado y completó una entrevista inicial en la que se
obtuvieron datos de tipo médico (paridad, ganancia de peso durante el
embarazo) y personales (ocupación laboral, tabaquismo, hábitos de ac-
tividad física, etc.) (tabla 1).
Procedimiento
El protocolo de ejercicio consistió en una primera parte de reposo, en la
cual se realizó la valoración del IP por medio de una ecografía tipo dop-
pler a cargo de una ginecóloga del SGOHF así como también se obtuvie-
ron los valores de la FCF de reposo. A continuación se llevó a cabo una
sesión de 20 minutos de trabajo moderado en bicicleta estática y una
segunda y última ecografía tipo doppler, lo que sirvió para volver el re-
poso final con retorno a los niveles normales de FCF.
Durante el protocolo de ejercicio en bicicleta estática el nivel de in-
tensidad de la actividad fue moderado. Este criterio se estableció a partir
de la frecuencia cardíaca materna (FCM) y la escala de Borg o índice del
esfuerzo percibido9. Por medio de este último mecanismo, la mujer ges-
tante expresa de manera continua en qnivel de esfuerzo está perci-
biendo la carga física. El nivel utilizado fue el 12-14 de esta escala, si-
guiendo las recomendaciones internacionalmente utilizadas por la casi
totalidad de los trabajos de investigación10 ,11.
Los datos correspondientes a las ecografías doppler inicial y final (IP
y FCF de reposo y vuelta a los niveles normales) se consiguieron por
medio de un ecógrafo TOSHIBA, modelo NEMIO 20 (Toshiba Information
Systems, San Fernando de Henares, España).
Los datos correspondientes a la FCF durante el protocolo de ejercicio
se obtuvieron por medio de un monitor fetal electrónico (Avalon Fetal
FM 20, Philips Healthcare, DA Best, Holanda), y se usó un pulsómetro
(Accurex Plus, Polar Electro OY, Finlandia) para el control de la FCM. La
historia clínica de cada gestante aportó datos relativos a las característi-
cas médicas y personales.
Análisis estadístico
Para el análisis estadístico se utilizaron mecanismos descriptivos, el ín-
dice de correlación de Pearson y la t de Student para comparación de
medias.
Tabla 1
Características maternas
Variable
Edad materna (media) 29,6 ± 4,3
Índice de masa corporal 23,4 ± 0,5
Paridad* 0 = 10 (50%)
1 = 10 (50%)
No fumadoras (NF) NF = 14 (70%)
Actividad laboral** 1 = 11 (55%)
2 = 5 (25%)
3 = 4 (20%)
Edad gestacional (días) 239 ± 14,3
Hábitos cotidianos*** 0 = 2 (10%)
1 = 18 (90%)
* 0 = ninguna gestación anterior; 1 = una o más gestaciones anteriores; **1 = amas de casa;
2 = trabajo sedentario; 3 = trabajo activo; ***0 = sedentaria; 1 = activa.
Los datos se presentan como media ± desviación estándar, o número de casos y porcentaje
según corresponda.
R. Barakat Carballo et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):47-51 49
de estudio, tanto en la fase de 15 a 20 minutos de ejercicio (p = 0,002),
como en la media del tiempo total del trabajo (p = 0,04); en ambos casos
se encuentran mayores aumentos en mujeres secundigrávidas.
Discusión
El propósito de este trabajo de investigación es conocer de forma clara y
concreta la influencia del ejercicio físico desarrollado durante la última
etapa del embarazo en la respuesta hemodinámica materno-fetal y en el
comportamiento de la FCF.
En este sentido, nuestros resultados muestran modificaciones tanto
de la FCF como de los IP. Estas reacciones fetales al ejercicio materno se
encuentran dentro de la normalidad y sirven como mecanismos de pro-
tección y regulación.
Resulta relevante aclarar que todo ello se ha logrado a través de mé-
todos no invasivos, que en ningún momento suponen un riesgo para la
salud materno-fetal. Aprovechando con esto la estrecha relación que
ambas respuestas medidas tienen para el adecuado crecimiento y desa-
rrollo fetal.
No debemos olvidar que la totalidad de las funciones fetales se
realizan a través del complejo intercambio de fluidos con la madre,
utilizando esa eficiente vía de conexión que representa la unidad pla-
centaria y umbilical12. Es así como el feto desarrolla durante 40 sema-
nas su complejo proceso de crecimiento y desarrollo, siempre en es-
trecha dependencia de su madre a través de la vía umbilical y
placentaria13.
Sabemos, por ejemplo, que a pesar de que el futuro niño realiza
movimientos respiratorios de forma intrauterina, la total disponibili-
dad de oxígeno la obtiene a través de la sangre que le llega de la madre
(hemoglobina materna), así como también los nutrientes básicos para
su desarrollo; el principal de ellos, los hidratos de carbono, llegan a
través de la vía placentaria una vez más en el mismo vehículo: la san-
gre procedente de la madre14.
Existe, sin lugar a dudas, una importante y delicada dependencia de
la vida intrauterina del flujo de sangre que proviene vía materna hacia la
Resultados
Se observa en la tabla 2 como el IP de la arteria umbilical sufre un incre-
mento de la situación pre-ejercicio (0,81 ± 0,4) a la post-ejercicio (0,83 ±
0,4). Sucede lo contrario con la arteria cerebral media que presenta un
descenso de pre-ejercicio (1,84 ± 0,8) a post-ejercicio (1,79 ± 0,7), aun-
que en ambos casos, sin significación estadística.
La tabla 3 muestra claramente los aumentos de la FCF en cada fase
del ejercicio partiendo de la situación de reposo (media = 125 lat/min), y
especialmente la media de estos aumentos (24 lat/min), los cuales se
encuentran entre 11 y 36 lat/min.
Como se observa en la tabla 4, no existe una correlación positiva en-
tre los aumentos de FCF y la edad gestacional materna, según el valor
ofrecido por el índice de correlación de Pearson (0,60).
Las tablas 5 y 6 muestran que al realizar una comparación de medias
entre los valores de la FCF en ambos grupos de paridad (primigrávidas y
secundigrávidas), se observan diferencias significativas entre los grupos
Tabla 2
Índice de pulsatilidad de la arteria uterina y la arteria cerebral media antes y después del ejercicio físico
Variable N Media Desviación típica Error típico
de la media
Significación
(bilateral)
IP arteria umbilical Pre-ejercicio 20 0,8120 0,04708 0,01053 0,06
Post-ejercicio 20 0,8390 0,04424 0,00989
IP arteria cerebral media Pre-ejercicio 20 1,8405 0,08876 0,01985 0,10
Post- ejercicio 20 1,7960 0,07989 0,01786
Comparación de medias, pre- y post-ejercicio (p = 0,05).
IP: índice de pulsatilidad.
Tabla 3
Frecuencia cardíaca fetal en reposo, a los 5, 10, 15 y 20 minutos de ejercicio
N Mínimos Máximos Media Desviación
estándar
Reposo 20 116 135 125 4,898
5 minutos (ejercicio) 20 130 160 145 7,766
10 minutos (ejercicio) 20 130 165 147 7,539
15 minutos (ejercicio) 20 140 16 6 152 6,467
20 minutos (ejercicio) 20 140 165 152 7,046
Media (fase ejercicio) 20 140 161 14 9 5,914
Aumento FCF 20 11 36 24 7,650
FCF: frecuencia cardíaca fetal.
Tabla 4
Índice de correlación de Pearson entre la frecuencia cardíaca fetal, media de la
fase de ejercicio, y la edad gestacional materna. (p < 0,05)
Media Desviación
estándar
N
Fase de ejercicio (media de la FCF) 149 5,914 20
Edad gestacional (días) 239 14,153 20
Correlaciones
Fase de
ejercicio
(FCF)
Edad
gestacional
Fase de ejercicio
(media de la FCF)
Correlación de
Pearson
1 0,06
Sig. 0,803
N 20 20
Edad gestacional Correlación de
Pearson
0,06 1
Sig. 0,803
N 20 20
FCF: frecuencia cardíaca fetal.
R. Barakat Carballo et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):47-5150
zona uterina y placentaria, especialmente la segunda, por ser la princi-
pal fuente de combustible y regulación de la vida fetal1.
Entre los investigadores permanece el interrogante de saber cómo
puede mantenerse el equilibrio en este complejo mecanismo cuando la
madre realiza ejercicio físico; existe cierta controversia sobre la adecua-
da coexistencia de ambos procesos: embarazo y ejercicio.
En principio, las leyes de la fisiología nos dicen que cuando el
cuerpo humano pasa del reposo a la actividad moderada, los mús-
culos (hasta ese momento inactivos) solicitan la presencia de cier-
tos combustibles para su funcionamiento (oxígeno, ATP, etc.), la
llegada de estos combustibles sólo puede producirse por medio de
un rápido y eficiente medio de transporte: el flujo sanguíneo. En
definitiva, la actividad muscular implica un aumento en el flujo de
sangre y nutrientes15-17.
En relación a la respuesta gestante, diversos trabajos de investigación
han demostrado que durante el ejercicio físico materno se produce una
importante redistribución en el flujo sanguíneo útero-placentario. Esto
se debe a que gran parte del flujo sanguíneo materno se dirige a las zo-
nas musculares en movimiento, anteriormente inactivas18-20.
Lo cual da como resultado una disminución del flujo de sangre
que se debe dirigir a la zona uterina y placentaria, con la consi-
guiente caída en el aporte de todo tipo de elementos, especialmente
el oxígeno disponible para el feto, además de gran cantidad de nu-
trientes; en opinión de ciertos autores éste podría ser sin lugar a
dudas uno de los principales cuestionamientos que se le podría ha-
cer al ejercicio físico durante la última etapa de la gestación (sobre
todo si es intenso)14,21-23.
Surge de este modo la imperiosa necesidad de conocer en qué medi-
da el feto se ve privado de ese flujo de sangre y nutrientes, ante la pre-
sencia de ejercicio materno, cuáles son los límites dentro de los que el
normal crecimiento y desarrollo fetal no se ve comprometido, ys
aún, cuál es (o debería ser) el comportamiento normal y adaptativo ante
esa privación.
En relación a lo primero, la reducción del flujo de sangre útero-pla-
centaria está en torno al 25% de la sangre que llega a esa zona cuando la
mujer gestante realiza ejercicio físico de carácter moderado, lo cual no
supone riesgo alguno para el feto.
Uno de los trabajos de investigación más interesantes dentro del ám-
bito del ejercicio durante la gestación nos habla incluso de ciertos meca-
nismos de protección fetal que actúan en presencia de ejercicio materno.
Uno de estos mecanismos, posiblemente el más llamativo, es el que hace
que casi la totalidad de esa disminución (–25%) se produzca en la zona
uterina, se mantenga el flujo placentario y, por ende, el adecuado aporte
de oxígeno y nutrientes24.
Tabla 5
Paridad y frecuencia cardíaca fetal. Estadísticos de grupo
Paridad* N Media Desviación típica Error típico
de la media
Reposo 0 10 124 4,909 1,552
110 126 4,858 1,536
5 minutos 0 10 143 6,533 2,066
110 146 8,994 2,844
10 minutos 0 10 143 6,408 2,026
110 150 7,495 2,370
15 minutos 0 10 151 6,795 2,149
110 154 6,005 1,899
20 minutos 0 10 147 6,038 1,909
110 156 4,832 1,528
Media de la fase de ejercicio 0 10 146 4,612 1,458
110 151 6,068 1,919
* 0 = ninguna gestación anterior; 1 = una o más gestaciones anteriores.
Tabla 6
Paridad y frecuencia cardíaca fetal. Prueba de igualdad de media para muestras independientes
Prueba T para igualdad de medias
t df Significación
(bilateral)
Diferencia
de medias
Error típico
de la diferencia
95% intervalo de confianza
para la diferencia
Inferior Superior
Reposo –1,053 18 0,306 –2,3 2,184 –6,888 2,288
–1,053 17,998 0,306 –2,3 2,184 –6,889 2,289
5 minutos (ejercicio) –0,74 18 0,469 –2,6 3,515 –9,986 4,786
–0,74 16,428 0,47 –2,6 3,515 –10,036 4,836
10 minutos (ejercicio) –2,052 18 0,055 –6,4 3,118 –12,952 0,152
–2,052 17,576 0,055 –6,4 3,118 –12,963 0,163
15 minutos (ejercicio) –1,151 18 0,265 –3,3 2,868 –9,325 2,725
–1,151 17,731 0,265 –3,3 2,868 –9,331 2,731
20 minutos (ejercicio) –3,68 18 0,002 * –9,000 2,445 –14,138 –3,862
–3,68 17,174 0,002 * –9,000 2,445 –14,155 –3,845
Fase de ejercicio (media de la FCF) –2,209 18 0,040 * –5,325 2,410 –10,388 –0,262
–2,209 16,796 0,041 * –5,325 2,410 –10,415 –0,235
Aumento FCF –0,879 18 0,391 –3,025 3,442 –10,256 4,206
–0,879 17,757 0,391 –3,025 3,442 –10,263 4,213
* Diferencias significativas (p < 0,05).
FCF: frecuencia cardíaca fetal.
R. Barakat Carballo et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):47-51 51
Es importante aclarar que estos trabajos ponen el énfasis en limitar el
trabajo físico a una intensidad moderada, especialmente en el último
trimestre de embarazo, pues superar el umbral de lo moderado en cuan-
to a la carga física podría plantear riesgos potenciales en cuanto a la dis-
ponibilidad fetal de oxígeno y nutrientes.
Nuestros resultados muestran que como fruto del ejercicio físico ma-
terno se produce un aumento en el IP de la arteria umbilical, esto es una
vasoconstricción, aunque hay que destacar que los niveles del IP se man-
tienen dentro de rangos normales5, lo que es de esperar debido a que se
trata de gestantes sanas sin complicaciones de tipo obstétrico. Según
Wolfe et al25 esta vasoconstricción puede ser fruto de una mínima trans-
ferencia de las catecolaminas maternas circulantes generadas por el
ejercicio y que pasan al entorno fetal, aunque en pequeñas cantidades
(alrededor de un 15%).
A continuación se puede observar una disminución del IP en la arte-
ria cerebral media del feto, es decir una vasodilatación (tabla 2), también
dentro de los rangos normales.
Se hace necesario encontrar una explicación a esta reducción en el IP
de la arteria cerebral media del feto después del ejercicio físico. Según
Wolfe et al25 esto puede deberse a que, en situaciones de estrés psíquico
o físico, el feto reacciona desarrollando los mecanismos circulatorios ne-
cesarios para asegurar el adecuado flujo de sangre a los órganos vitales
(cerebro, corazón, hígado); esta vasodilatación puede ser uno de estos
mecanismos, en consonancia con el trabajo de Artal et al26.
Todo esto demuestra que el flujo de sangre materna a la zona umbi-
lical y a una de las zonas vitales para el feto (arteria cerebral media) no
se ve prácticamente afectado6, lo que coincide con el estudio realizado
por Ertan et al8.
A pesar de la lógica atracción de sangre, gases y fluidos a las zonas
musculares que participan del ejercicio, estos resultados nos permiten
especular con la idea de una adecuada redistribución sanguínea sin per-
juicio para el normal mantenimiento del flujo de sangre materna a la
unidad feto-placentaria.
Con relación al comportamiento cardiocirculatorio del feto se detec-
taron aumentos de la FCF de 11-36 lat/min (med = 24 ± 7,6). Esto nos
pone en consonancia con una importante cantidad de trabajos de inves-
tigación15,23,27,28 y representa, aparentemente, una reacción fetal normal
y adaptativa a la citada redistribución y una pequeña disminución de
ciertos componentes provenientes de la madre22,25.
Los días de gestación no presentaron una correlación positiva con el
nivel de los incrementos (tabla 4).
En referencia a la paridad, hubo mayores aumentos en gestantes se-
cundigrávidas (152 ± 6,0 lat/min), que en primigrávidas (147 ± 4,6 lat/
min) (p = 0,04) (tabla 5). Con relación a esto último, son pocos los estu-
dios que se ocupan de ello con resultados dispares29; se hace necesario
poner mayor énfasis a la hora de investigar sus efectos sobre el bienestar
fetal, debido como decimos, a los pocos estudios existentes. La paridad
de la gestante es, sin lugar a dudas una variable de gran relevancia en
muchos aspectos30.
En conclusión, entendemos que el ejercicio aeróbico y moderado en
bicicleta estática desarrollado durante el tercer trimestre de embarazo
no provoca cambios de importancia en el IP de la arteria umbilical y la
arteria cerebral media fetal. Lo cual aparentemente no compromete el
adecuado flujo de oxígeno y nutrientes al feto.
En relación al comportamiento cardiocirculatorio fetal, el ejercicio
incrementa la FCF sin efectos perjudiciales. Los aumentos no dependen
de la edad gestacional de la madre. La paridad de la gestante tiene in-
fluencia en el nivel de los incrementos.
Agradecimientos
Nuestro más sincero agradecimiento al personal del servicio de Gineco-
logía y Obstetricia del Hospital de Fuenlabrada (Madrid).
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Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):52-56
Revista Andaluza de
Medicina del Deporte
Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):52-56
www.elsevier.es/ramd
ABSTRACT
Weight loss and dehydration in bingings during official futsal matches
Objective. The aim of this study has been to determine the mean level of dehydration in forwards after
having played 6 official matches, analyzing the percent of body mass loss.
Method. Five male elite futsal (indoor soccer) players (forwards), from first team squad at Spanish league
were weighed without clothing before and after having played 6 official matches (22-26 ºC and relative
humidity 32-42.33%) in the Liga Nacional de Fútbol Sala (National Futsal Team [LNFS]). Fluid intake was ad
libitum. Kruskal-Wallis statistic was applied to determine the existence of significant differences in the
results obtained in the matches.
Results. Fluid intake by the players was inadequate to compensate for the losses produced by the match.
Mean body weight lost in forwards after having played official matches (1.25 ± 1.08%) gave rise to a reduction
in aerobic performance. There were no significant differences in the results obtained during the 6 matches
(p = 0.997).
Conclusions. This data suggests that treatment should be individualized regarding the hydration strategies
of the players and that not only the time of the game or specific player position should be taken into
account.
© 2010 Revista Andaluza de Medicina del Deporte.
Correspondencia:
J.V. García Jiménez.
Departamento de Expresión Plástica, Musical y
Dinámica.
Campus Universitario de Espinardo.
30100 Murcia. España.
Correo electrónico: jvgjimenez@um.es
Key words:
Dehydration.
Body mass loss.
Futsal.
Competition.
Forwards.
Historia del artículo:
Recibido el 5 de noviembre de 2009
Aceptado el 20 de enero de 2010
Palabras clave:
Deshidratación.
Porcentaje de peso perdido.
Fútbol sala.
Competición.
Atacantes.
RESUMEN
Objetivos. El objetivo de nuestro estudio ha consistido en determinar el grado medio de deshidratación
alcanzado por los atacantes tras la disputa de seis partidos oficiales de fútbol sala, analizando para ello el
porcentaje de peso perdido.
Método. Cinco jugadores profesionales, atacantes, pertenecientes a la primera plantilla de un equipo de
categoría División de Honor del fútbol sala español fueron pesados sin ropa antes y después de la disputa
de seis partidos oficiales correspondientes a la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) (temperatura: 22-26 ºC
y humedad relativa: 32-42,33%). La ingesta de líquidos fue ad libitum. Se aplicó el estadístico de Kruskal-
Wallis para conocer la existencia de diferencias significativas entre los partidos estudiados.
Resultados. La ingesta de líquidos por parte de los jugadores de nuestro estudio fue insuficiente para
compensar las pérdidas producidas por deshidratación. El porcentaje de peso perdido medio en atacantes
tras la disputa de partidos oficiales (1,25 ± 1,08%) supone además una reducción del rendimiento aeróbi-
co. No se encuentran diferencias significativas en los resultados obtenidos a lo largo de los seis partidos
(p = 0,997).
Conclusiones. Los resultados sugieren un tratamiento individual de las estrategias de reposición hídrica de
los jugadores, y no atender exclusivamente al tiempo de juego o a la posición en el terreno de juego.
© 2010 Revista Andaluza de Medicina del Deporte.
Original
Pérdida de peso y deshidratación en atacantes durante partidos oficiales
de fútbol sala
J.V. García-Jiménez a y J.L. Yuste b
a Departamento de Expresión Plástica, Musical y Dinámica. Universidad de Murcia. Murcia. España.
b Departamento de Expresión Plástica, Musical y Dinámica. Universidad de Murcia. Murcia. España.
J.V. García-Jiménez y J.L. Yuste / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):52-56 53
Introducción
El deporte de competición en general y el fútbol sala en particular han
alcanzado una situación en la cual prima la profesionalización de sus
integrantes a todos los niveles, desde jugadores hasta directivos, pa-
sando por miembros del cuerpo técnico como preparadores físicos y
médicos. Dicha profesionalización provoca a su vez que aumente el
interés por el empleo de herramientas que potencien el rendimiento
de los jugadores.
La deshidratación tiene lugar cuando la pérdida de líquido por
sudoración es superior a la ingesta de fluidos1. Es éste un hecho frecuen-frecuen-
te debido a que muchos deportistas no reponen con suficiente líquido
las pérdidas producidas por sudor2-7.
Siendo la deshidratación un factor limitante del rendimiento físico y
mental durante la actividad física y deportiva8-15, resulta de suma impor-
tancia conocer los hábitos de hidratación de los deportistas para poder
intervenir en los casos en que sea necesario.
Una manera sencilla de determinar el grado de deshidratación al-
canzado en la presente investigación, consiste en pesar al deportista
antes y después de realizar el ejercicio, ya que, en esfuerzos intermi-
tentes inferiores a 3 horas y en condiciones climatológicas no extre-
mas, la pérdida de agua por respiración es relativamente pequeña res-
pecto a la perdida por sudor16.
Al comparar el peso antes y después de la actividad física, se deter-
mina el grado de deshidratación provocado por el ejercicio4,6,16-18. Por
ello, la monitorización del peso corporal es un procedimiento simple,
válido y no invasivo que permite detectar variaciones en la hidratación
mediante el cálculo de la diferencia en el peso corporal antes y después
del ejercicio19.
Un porcentaje de pérdida de peso corporal superior al 1% conlleva
una reducción del rendimiento físico9,11,13-15,18, además de comprometer
las funciones cognitivas del deportista (como la discriminación percep-
tiva o el tiempo de reacción) cuando supera el 2%8-14,20,21. Este dato es de
especial relevancia para nuestro estudio, ya que el fútbol sala es un de-
porte de conjunto donde el rendimiento se ve afectado tanto por la ca-
pacidad física de los jugadores como por las habilidades cognitivas para
resolver las exigencias del juego.
Además de las diferencias individuales que afectan a los practi-
cantes de deportes de equipo, tales como su estado de aclimatación22,
condición física y tasas de sudoración8,14,22-24, los resultados de los ju-
gadores dependiendo del puesto específico que ocupen pueden va-
riar considerablemente en cuanto a la intensidad y duración del tra-
bajo realizado durante un partido y alterar sus niveles de
deshidratación4. En el caso de los atacantes, las funciones tácticas de
un jugador de fútbol sala que ocupe dicha demarcación pueden estar
asociadas a una mayor exigencia física debido a la duración e intensi-
dad de sus esfuerzos. Dichos jugadores deben realizar rápidos y con-
tinuos movimientos en ataque y ocupar la primera línea defensiva
cuando su equipo pierde el balón25.
En nuestra investigación se ha seleccionado el deporte del fútbol
sala por la posibilidad de analizar las respuestas fisiológicas de los
jugadores en situaciones reales de competición, elemento éste que se
ve reducido en gran parte de los artículos similares publicados ya
que, en muchas ocasiones, al tratarse de deportistas de primer nivel,
los investigadores se ven obligados a simular situaciones de compe-
tición en entrenamientos2,5,26-28. Además, hemos centrado la investi-
gación en aquellos jugadores que ocuparon puestos específicos de
atacantes (ala-pívot y/o pívot).
El objetivo de nuestro estudio ha consistido en determinar el gra-
do medio de deshidratación alcanzado por los atacantes tras la dispu-
ta de seis partidos oficiales de fútbol sala, analizando para ello el por-
centaje de peso perdido y las diferencias existentes entre cada uno de
los partidos.
Método
Participantes
Cinco jugadores profesionales, atacantes, pertenecientes a la primera
plantilla de un equipo de primera división del fútbol sala español, fueron
informados y dieron su consentimiento para participar en este estudio.
La media de edad, talla y peso fue de 26,5 ± 2,46 años, 178 ± 9 cm y 78,24
± 6,99 kg respectivamente.
Debido a la elevada dificultad para acceder a otros equipos de igual
nivel competitivo para conseguir una muestra representativa, nos he-
mos visto obligados a llevar a cabo la selección de la muestra mediante
muestreo no probabilístico, habiendo realizado la selección de la mues-
tra por conveniencia. Por ello, y debido a que la muestra extraída no es
representativa, no podemos llevar a cabo generalizaciones de los resul-
tados obtenidos de la presente investigación al resto de los equipos de
fútbol sala.
La toma de datos tuvo lugar durante la disputa de las jornadas 19,
21, 23, 25, 27 y 29 de la LNFS en su categoría de División de Honor
(tabla 1).
Procedimientos
Para el registro del peso corporal, se siguió el protocolo elaborado
por la Sociedad Internacional para el Avance de la Cineantropome-
tría29. Los jugadores fueron pesados en ropa interior antes de ini-
ciar el calentamiento, habiéndoseles indicado que en caso de tener
que orinar o defecar lo hiciesen antes del pesaje inicial. Con ante-
rioridad al pesaje posterior al partido los jugadores se limpiaban el
sudor de piernas, torso y cara con una toalla, tal y como indican
Barbero et al19 . Para el registro del peso corporal, se utilizó una
balanza TANITA BC-350 (Tanita®, Illinois, Estados Unidos) con fia-
bilidad del 97%, precisión 0,1 kg y con un rango de medida de 0 a
150 kg.
El cálculo del porcentaje de peso perdido se llevó a cabo mediante la
siguiente fórmula30:
Porcentaje de peso perdido = [(Peso antes – Peso después)/Peso antes] × 10 0
Tabla 1
Distribución temporal, temperatura y humedad de los partidos
Jornada Fecha del
partido*
Hora del
partido
Temperatura Humedad
relativa (%)
19 04/02/2006 18:30h 22 ºC 41,33
21 18/02/2006 13:45h 24 ºC 39,33
23 04/03/2006 18:30h 22 ºC 40
25 18/03/2006 18:30h 22 ºC 40
27 01/04/2006 13:45h 26 ºC 32
29 15/04/2006 18:30h 24,8 ºC 42,33
* Todos los partidos tuvieron lugar en la ciudad de Murcia - España.
J.V. García-Jiménez y J.L. Yuste / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):52-5654
La homogeneidad de los resultados relativos al porcentaje de peso
perdido a lo largo de los seis partidos analizados queda reflejada por el
valor p = 0,997 tras aplicar la prueba de Kruskal-Wallis (tabla 4). Esto
indica que no existen diferencias significativas en los resultados obteni-
dos en cada uno de los seis partidos analizados.
Al relacionar el tiempo de actividad con el porcentaje de deshi-
dratación (tabla 5), observamos que la deshidratación aumenta al
aumentar el tiempo de actividad, con una correlación positiva (esta-
dístico rho de Spearman = 0,315). Sin embargo, esta relación no es
significativa (p = 0,096), por lo que deberemos atender a otros fac-
tores tales como las condiciones ambientales o las características
individuales de los jugadores para explicar el porcentaje de peso
perdido alcanzado.
Discusión
En el presente estudio se ha obtenido el nivel de deshidratación alcanza-
do por jugadores profesionales de fútbol sala que ocupan puestos de
atacante durante la disputa de partidos oficiales. Los resultados obteni-
dos muestran cómo los valores de deshidratación medios alcanzados se
asocian con reducciones en el rendimiento de los jugadores.
Debido a las exigencias físicas y tácticas de la posición del atacante en
fútbol sala, aquellos jugadores que ocupan dichos puestos se ven someti-
dos a esfuerzos superiores al resto de los jugadores (porteros y defen-
sores). En un estudio sobre la exigencia física en fútbol sala25, se observa-
ba como los jugadores que ocupaban posiciones de atacantes no sólo
eran los que más distancia recorrían (6.885,06 metros), sino también
Durante la disputa de los partidos, los jugadores tuvieron acceso a
botellas con bebida deportiva (Gatorade) y agua (Aquadeus), registrán-
dose como líquido ingerido la suma del volumen de agua y bebida de-
portiva ingerida. La ingesta, por tanto, fue ad libitum.
Para el registro de la temperatura y humedad relativa del ambiente,
utilizamos una estación meteorológica OREGON SCIENTIFIC (Oregon®,
Hunghom, China), empleando el valor medio registrado desde el inicio
del calentamiento hasta el final del partido.
El tiempo de actividad de cada jugador se obtuvo tras sumar al tiem-
po de juego el tiempo empleado en el calentamiento (estandarizado a
30 minutos).
Análisis de los datos
Se aplicó un ANOVA de dos vías para la fiabilidad (coeficiente de
correlación intraclase, [ICC]) y un ANOVA de medidas repetidas en-
tre las mediciones de los exploradores para verificar el error siste-
mático. Por otra parte, el diseño de la presente investigación es de
tipo descriptivo correlacional, utilizando una estadística descriptiva
de cada una de las variables (minutos de actividad, peso perdido y
porcentaje de peso perdido), con la obtención de los parámetros ca-
racterísticos (media, desviación típica, máximo y mínimo). Debido
al tamaño de la muestra, hemos llevado a cabo el análisis estadísti-
co utilizando pruebas no paramétricas, aplicando la prueba de
Kruskal-Wallis para determinar la existencia de diferencias entre
los resultados obtenidos en los diferentes partidos jugados. A la
hora de establecer las correlaciones entre las variables minutos ju-
gados y porcentaje de peso perdido, hemos aplicado el estadístico
rho de Spearman y, para establecer la significación estadística, he-
mos establecido un valor de p 0,05.
Resultados
La media de tiempo de actividad de los jugadores ha sido de 49,76 ±
3,02 minutos, con una pérdida de peso media de 0,98 ± 0,8 kg. El por-
centaje de peso perdido resultante supone una media de 1,25 ± 1,08%
(tabla 2).
La tabla 3 muestra cómo el porcentaje de peso perdido medio ha sido
de 1,25 ± 1,08%, situándose este valor entre el 1,17% alcanzado en la Jor-
nada 27 y el 1,41% de la Jornada 23. Por jugadores, el mayor valor se al-
canzó en la Jornada 19 (3,02%), mientras que el menor tuvo lugar en las
Jornadas 23 y 25 (–0,53%). En estos casos, el valor negativo del porcenta-
je de peso perdido indica que la ingesta de líquido por parte del jugador
fue superior a las pérdidas producidas por sudor, lo que resultó en una
ganancia de peso.
Tabla 2
Descriptivos correspondientes a las variables minutos de actividad, peso
perdido y porcentaje de peso perdido en los atacantes
Variable N Media Desviación
típica
Máximo Mínimo
Minutos de
actividad
5 49,76 3,02 55 43
Peso perdido (kg) 5 0,98 0,8 2,10 –0,30
Porcentaje de peso
perdido (%)
5 1,25 1,08 3,02 –0,53
Tabla 3
Descriptivos correspondientes al porcentaje de peso perdido en los atacantes.
Jornadas 19, 21, 23, 25, 27 y 29
Jornada Media
porcentaje de
peso perdido
Desviación
estándar
Máximo Mínimo
Jornada 19 (n = 5) 1,19 1,2 3,02 –0,28
Jornada 21 (n = 5) 1,19 1,2 2,47 –0,49
Jornada 23 (n = 5) 1,41 1,14 2,31 –0,53
Jornada 25 (n = 5) 1,3 1,28 2,46 –0,53
Jornada 27 (n = 5) 1,17 1,14 2,31 –0,42
Jornada 29 (n = 5) 1,25 1,18 2,86 –0,41
TOTAL 1,25 1,08 3,02 –0,53
Tabla 4
Prueba de Kruskal-Wallis * para el porcentaje de peso perdido en los atacantes
Porcentaje de peso
perdido
Chi-cuadrado 0,311
Significación (p) 0,997
* Variable de agrupación: partido analizado.
Tabla 5
Tabla resumen del estadístico rho de Spearman: minutos de actividad
y porcentaje de peso perdido en los atacantes
Variables N Rho de
Spearman
Significación
(p)
Minutos de
actividad
Porcentaje de
peso perdido
5 0,315 0,096
J.V. García-Jiménez y J.L. Yuste / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):52-56 55
que el tiempo durante el cual recorrían esa distancia a la máxima veloci-
dad (55 segundos) era muy superior al empleado por los defensores
(13,5 segundos). Los datos obtenidos en dicho estudio explicaban que
los esfuerzos asociados a puestos específicos de atacantes son superi-
ores en cuanto a duración e intensidad a los defensores, lo cual justifi-
caría nuestro interés por conocer las estrategias de reposición hídrica de
los atacantes y si ello podría afectar a su rendimiento.
El fútbol sala jugado a nivel profesional demanda de los jugadores
una elevada condición física como consecuencia de las exigencias fisio-
lógicas que implica la competición (aproximadamente el 90% de la fre-
cuencia cardíaca máxima). Para alcanzar un alto rendimiento, los juga-
dores necesitan una excelente capacidad para realizar ejercicio
intermitente de alta intensidad, así como una adecuada capacidad de
recuperación durante las actividades de baja intensidad. En este sentido,
un adecuado régimen de reposición de líquidos es imprescindible para
evitar una reducción del rendimiento31.
Los resultados obtenidos por nuestros jugadores demuestran que la
ingesta de líquido fue insuficiente para compensar las pérdidas produci-
das a través del sudor, lo que resultó en una media de porcentaje de peso
perdido de 1,25 ± 1,08%. El análisis pormenorizado muestra cómo los
resultados alcanzados a lo largo de los seis partidos oscilan entre 3,02%
de máximo y –0,53% de mínimo, sin existir, sin embargo, diferencias
significativas tal y como indica el valor p = 0,997 tras aplicar la prueba de
Kruskal-Wallis.
El tiempo de actividad ha supuesto un factor modificante del grado
de deshidratación alcanzado por los jugadores tal y como indica el valor
positivo del estadístico rho de Spearman = 0,315 sin significación esta-
dística (p = 0,096), sin embargo. En este sentido, diferentes publicacio-
nes recomiendan atender también a las condiciones ambientales, nivel
de entrenamiento, intensidad de los esfuerzos o ingesta de líquidos para
explicar las pérdidas producidas por deshidratación8,14,19.
En un primer análisis, los resultados alcanzados concuerdan con los
estudios que advierten de que la deshidratación progresiva durante el
ejercicio es frecuente por el hecho de que muchos deportistas no ingie-
ren suficiente líquido para reponer las pérdidas producidas2,5-7. En nues-
tro caso, la ingesta fue ad libitum. Cabe añadir que el fútbol sala ofrece a
los jugadores de campo suficientes oportunidades para hidratarse19.
Además, los resultados se encuentran en línea con las conclusiones del
documento de consenso del Colegio Americano de Medicina del Depor-
te (ACSM)14, en el que se menciona la dificultad para dar una recomen-
dación universal que supla las necesidades de los deportistas debido a la
gran variabilidad de resultados que se obtienen, incluso en miembros de
un mismo equipo.
Antes de emitir un juicio respecto a los resultados obtenidos, se ha de
comprobar la posible relación entre el porcentaje de peso perdido y los
efectos fisiológicos que pueda tener sobre el rendimiento de los jugado-
res. El porcentaje de peso perdido (1,25 ± 1,08%) supone un grado de
deshidratación mínimo7, que supondrá a los jugadores una disminución
del rendimiento aeróbico además de un incremento del gasto cardía-
co9,14,1 5. Por las características del juego en el fútbol sala, es recomendable
no sobrepasar el 2% de porcentaje de peso corporal perdido, ya que a
partir de dicho valor se ven afectadas las condiciones motoras, como el
tiempo de reacción y la discriminación perceptiva22.
Barbero et al19, Hamouti et al32 y Martins et al30 llevaron a cabo es-
tudios sobre el porcentaje de peso perdido en jugadores de fútbol sala,
sin hallar diferencias significativas en los resultados en función del
puesto específico ocupado por los jugadores. Así, Barbero et al19 estu-
diaron a 13 jugadores profesionales de fútbol sala, en los que, tras la
disputa de tres partidos oficiales, obtuvieron una media de porcentaje
de peso perdido de 1,1 ± 0,9%, inferior a la obtenida por los atacantes
de nuestro estudio (1,25 ± 1,08%), si bien en dicho estudio los jugado-
res fueron sometidos a un programa de concienciación sobre la ingesta
de líquidos.
Hamouti et al32 obtuvieron porcentajes de pérdida de peso corporal
de 1,2 ± 0,3% en jugadores de élite de fútbol sala tras una sesión de entre-
namiento. El valor medio de porcentaje de pérdida de peso es similar al
obtenido por los atacantes de nuestro estudio (1,25 ± 1,08%).
El estudio llevado a cabo por Martins et al30 en jugadores de fútbol sala
desprende valores de 0,43 ± 0,41% de peso perdido tras analizar a 6 juga-
dores (15-18 años) en un entrenamiento. Estos resultados son inferiores a
los obtenidos por los jugadores de nuestro estudio (1,25 ± 1,08%).
El estudio llevado a cabo por Broad et al2 sobre el porcentaje de peso
perdido en jugadores de baloncesto durante un entrenamiento, des-
prende resultados iguales al 1%; los resultados obtenidos en nuestro es-
tudio son superiores (1,25 ± 1,08%). En esta línea, Maughan et al 26 obtu-
vieron una media de porcentaje de peso perdido igual a 1,59 ± 0,61% en
jugadores de fútbol durante un entrenamiento. Sin embargo, y también
durante un entrenamiento, Shirreffs et al27 obtuvieron resultados de
1,62% de media en porcentaje de peso corporal perdido en jugadores
de fútbol. En ambos casos26,27, el porcentaje de peso perdido por parte de
los jugadores fue superior al obtenido en nuestro estudio (1,25 ± 1,08%).
En conclusión, el porcentaje de peso perdido por los jugadores de
nuestro estudio (atacantes), demuestra que la ingesta de líquido realiza-
da no fue suficiente para compensar las pérdidas sufridas por deshidra-
tación. A pesar de que los jugadores disponen de numerosas posibilida-
des de ingerir líquidos (interrupciones en el juego, sustituciones, tiempos
muertos, etc.) ésta es insuficiente, por lo que terminan el partido en va-
lores de deshidratación que se asocian con una reducción del rendi-
miento físico. Además, se deberían aplicar estrategias de concienciación
sobre la importancia de la ingesta de líquidos, y realizar las mediciones
oportunas para ajustarlas a las necesidades de los jugadores. Igualmen-
te, estos programas deberán estar basados en las características indivi-
duales de cada jugador, y no sólo en el tiempo de juego o en el puesto
específico que ocupen.
Limitaciones metodológicas
El presente trabajo ha contado con una limitación principal asociada a la
especial relevancia de la muestra. La particularidad de realizar la toma
de datos en un equipo profesional de máxima categoría durante la dis-
puta de partidos oficiales, motivó ciertas reducciones, como el bajo ta-
maño muestral. Del mismo modo, los aspectos reglamentarios del pro-
pio deporte, o las restricciones evidentes de la organización del club
impidieron el acceso a un mayor conjunto de datos, tales como valores
de frecuencia cardíaca o muestras sanguíneas. Lo ideal, por nuestra par-
te, habría sido poder determinar la duración e intensidad de los esfuer-
zos de nuestros jugadores, así como los indicadores de su estado físico,
tales como los niveles de lactato o glucosa sanguínea.
Agradecimientos
Quisiéramos agradecer a la Universidad de Murcia la oportunidad
de llevar a cabo este trabajo, y a los integrantes de la primera plantilla de
ElPozo Murcia Turística Fútbol Sala su colaboración desinteresada.
J.V. García-Jiménez y J.L. Yuste / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):52-5656
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Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):57-61
Revista Andaluza de
Medicina del Deporte
Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):57-61
www.elsevier.es/ramd
ABSTRACT
Relationship between physical capacity and quality of life in the workers of a university
Aim. To study the relationship between physical capacity (PC) by calculated VO2max and health-related
quality of life (HRQOL) in the administrative workers of a university.
Method. A cross-sectional, descriptive and observational study in 147 middle-aged adults, grouped into
three strata: low PC < 6.0 metabolic units (METs) to moderate PC between 6.1 and 9.0 METs, and adequate
PC > 9.1 METs. We evaluated the HRQOL-SF-12 and PC (Questionnaire-PAR-PAF) with health status
indicators.
Results. Average age of the groups was 35.0 ± 9.7 years (p = 0.95). PC was 9.6 ± 2.8 METs in women and 9.1
± 2.8 in men (p = 0.199). Significant differences in PC were found in the domains of physical function,
general health and the physical construct summary (PCS-12) in women (p <0.05). The correlation between
the result of (PCS-12) and FC (r = 0.45, p <0.001) stand out. Finally, better HRQL scores were observed in the
group having adequate PC in both constructs and genders.
Conclusions. We found that the subjects with higher PC have better HRQOL in the population studied.
© 2010 Revista Andaluza de Medicina del Deporte.
Correspondencia:
R. Ramírez-Vélez.
Universidad del Valle San Fernando.
Escuela de Ciencias Básicas Médicas.
Departamento de Ciencias Fisiológicas.
Edificio 116. Oficina 5004.
Calle 4B 36-00 Sede San Fernando.
Santiago de Cali, Valle del Cauca. Colombia.
Correo electrónico: robin640@hotmail.com
Key words:
Physical capacity.
METs.
Quality of life.
Workers.
Historia del artículo:
Recibido el 17 de noviembre de 2009
Aceptado el 7 de enero de 2010
Palabras clave:
Capacidad física.
MET.
Calidad de vida.
Trabajadores.
RESUMEN
Objetivo. Estudiar la relación entre la capacidad física (CF) por VO2máx calculado y la calidad de vida relacio-
nada con la salud (CVRS) en trabajadores administrativos de una institución universitaria.
Métodos. Estudio descriptivo, transversal, observacional, en 147 adultos de mediana edad, agrupados en tres
estratos: baja CF < 6,0 unidades metabólicas (MET), moderada CF entre 6,1 y 9,0 MET, y adecuada CF > 9,1 MET.
Se evaluó la CVRS con el cuestionario de salud SF-12 y la CF calculada con el Cuestionario-PAR-PAF como in-
dicadores del estado de salud.
Resultados. La edad promedio de los grupos fue de 35,0 ± 9,7 años, sin diferencias entre sexo (p = 0,95). La
CF en MET fue 9,6 ± 2,8, en mujeres y 9,1 ± 2,8 en hombres, (p = 0,199). Diferencias significativas por CF se
encontraron en los dominios función física, salud general y la sumatoria del constructo físico (SCF-12) en
mujeres, (p < 0,05). Se resalta la correlación entre la SCF-12 y la CF (r = 0,45; p < 0,001). Por último, mejores
puntuaciones en la CVRS se observaron en el grupo de adecuada CF en ambos constructos y sexo.
Conclusiones. Se encontró que los sujetos con mayor CF acusan mejor CVRS en la población estudiada.
© 2010 Revista Andaluza de Medicina del Deporte.
Original
Relación entre la capacidad física y la calidad de vida en trabajadores de una
institución universitaria
Y.L. Uribe Vélez a, V.A. Dosman González a, L.P. Triviño Quintero a, R.A. Agredo Zúñiga a, A.M. Jerez
Valderrama b y R. Ramírez-Vélez a,c*
a Fundación Universitaria María Cano. Extensión Cali. Colombia.
b Universidad del Valle. Departamento de Ciencias Fisiológicas. Farmacología. Cali. Colombia.
c Universidad del Valle. Departamento de Ciencias Fisiológicas. Bioquímica. Cali. Colombia.
Y.L. Uribe Vélez et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):57-6158
Introducción
El beneficio de la práctica regular de algún tipo de actividad física y de
los riesgos derivados de un estilo de vida sedentario han sido objeto de
investigación en numerosos estudios epidemiológicos observacionales1.
Se ha demostrado que el riesgo de padecer enfermedades crónicas no
transmisibles (ECNT) aumenta cuando no se realiza una dosis mínima
de actividad física regular; la capacidad física (CF) por VO2máx es un indi-
cador en la aparición de ECNT2. Blair et al3 describieron que las personas
inactivas tienen una vida cerca de dos años más corta que sus contem-
poráneos más activos, y otros autores4,5 han demostrado la asociación
que existe entre una menor percepción en la calidad de vida relacionada
con la salud (CVRS), con una menor CF o con bajos niveles de actividad
física, y en mayor proporción en individuos sedentarios5.
Actualmente, la medición de la CF por VO2máx se reconoce amplia-
mente como la forma más objetiva de determinar la aptitud física de los
individuos, y representa la capacidad aeróbica máxima de un individuo6.
Hoy en día se reconoce como el mejor modo de expresar y correlacio-
narlo con el peso corporal y con la presencia de ECNT3,6. Cuando se mide
en situación de reposo, indica el metabolismo basal y corresponde
aproximadamente a 3,5 ml/kg/min, o unidad metabólica (MET)6. Sin
embargo, debido al nivel de complejidad para su determinación, el equi-
pamiento y la asistencia técnica, ha sido necesario requerir a instrumen-
tos de medición más accesibles, conocidos como “modelos de regresión”
o “indirectos”, métodos fáciles, reproducibles y económicos para prede-
cir la CF en sujetos físicamente activos6,7.
Kaplan et al8 en 1996 describieron que sujetos que tenían menor per-
cepción en la CVRS, presentaban baja CF y alteración en algunos indica-
dores antropométricos como circunferencia de cintura e índice de masa
corporal, los cuales han sido asociados con mayor riesgo de morir por
múltiples causas, especialmente por enfermedades relacionadas con el
sistema cardiovascular. Asimismo, se han descrito asociaciones entre la
aparición de ECNT y la presencia de factores de riesgo muchos de ellos
prevenibles, entre los que destaca la hipertensión arterial (HTA), la dia-
betes mellitus (DM), la obesidad, la intolerancia a la glucosa y la dislipi-
demia, los cuales han mostrado concomitancia entre una baja CF y la
aparición de ECNT7-9.
Debido a que el nivel de CF y el empleo son aspectos importantes de
la vida adulta, se podría asumir que las medidas de CF deberían correla-
cionarse positivamente con las medidas de CVRS; sin embargo los datos
disponibles en la literatura son escasos. De Boer et al10 realizaron una
intervención con el objetivo de modificar el estilo de vida en un entorno
laboral. Los resultados demostraron que el índice de carga laboral (eva-
luado con el ICL) era menor en el grupo de sujetos que habían sido inter-
venidos, y que éste se asociaba con mejores puntuaciones en la CVRS
(evaluada con el cuestionario de calidad de vida SF-36). Asimismo, Chiu
et al11 evaluaron la relación entre la CVRS y el ICL en 2.173 sujetos (con
edades comprendidas entre los 20 y los 67 años), en un entorno hospi-
talario y de producción de sectores públicos y privados de Taiwán. Los
resultados mostraron diferencias y correlaciones estadísticas significati-
vas en los dominios físicos y mentales del cuestionario de CVRS elabora-
do por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los sujetos que
reportaban una mejor CF.
Aunque existe una fuerte evidencia sobre los beneficios de la activi-
dad física regular sobre la salud, la relación entre los niveles recomenda-
dos de actividad física determinada por la CF y la CVRS no se han descri-
to adecuadamente y pocos estudios han examinado las relaciones
existentes en la población laboral12, factor humano de primordial impor-
tancia, quienes además de encontrarse sometidos a factores de riesgo
laboral, pueden presentar factores de riesgo de ECNT asociados al estilo
de vida sedentario, que aunados a los primeros conducen al incremento
de la discapacidad laboral12.
Por tanto, evaluar la CVRS y la CF de forma colectiva desde una pers-
pectiva integral, se convierte en una estrategia que reflejaría directa-
mente la productividad económica y social de una institución prestado-
ra de servicios. Este trabajo se ha centrado en evaluar la relación entre la
capacidad física por VO2máx calculado y la calidad de vida relacionada con
la salud en trabajadores administrativos de una institución universi-
taria.
Método
Sujetos
Se realizó un estudio transversal, observacional y descriptivo. El univer-
so del estudio estuvo conformado por 350 empleados pertenecientes a
una Institución Universitaria de Cali, Colombia, del área administrativa y
jurídica, que cumplían jornadas laborales frente al computador de 8 ho-
ras entre septiembre y diciembre de 2008. Una vez confirmados los cri-
terios de elegibilidad, se invitó a participar a hombres y mujeres entre 18
y 60 años, sin enfermedad cardiovascular o endocrina referida por ante-
cedentes personales, y que aceptaran su participación de manera volun-
taria mediante la firma de un consentimiento informado por escrito. Se
excluyeron participantes que presentaran cualquiera de las siguientes
patologías por antecedentes médicos y personales: diagnóstico previo
de DM tipo 1 o 2, enfermedad crónica o inflamatoria, procesos infeccio-
sos agudos o crónicos de cualquier etiología, presencia de cualquier en-
fermedad que afecte el metabolismo de la glucosa o los lípidos, enfer-
medades autoinmunes, rechazo a firmar el consentimiento informado, o
condición mental que afectara la autonomía del participante.
Procedimientos
A cada individuo se le realizó historia médico-ocupacional, con registro
de los datos sociodemográficos, antecedentes personales, antecedentes
familiares y un examen físico general. La CVRS se evaluó a través del
Cuestionario Genérico de Salud, versión corta-V2 12 -item short form the
SF-12® Health Survey validado en Colombia por Lugo et al13 quienes en-
contraron que las escalas superaron el estándar propuesto de fiabilidad
(α de Cronbach > 0,7). Este instrumento recoge medidas sobre el estado
físico SCF-12 (sumatoria del constructo físico) y estado emocional SCM-
12 (sumatoria del constructo mental), provenientes de las dimensiones
o dominios: función física, función social, desempeño físico, desempeño
emocional, salud mental, vitalidad, dolor corporal, salud general. Las op-
ciones de respuesta forman escalas tipo Likert que evalúan intensidad o
frecuencia. El número de opciones de respuesta oscila entre tres y seis,
dependiendo del ítem, y cada pregunta recibe un valor que posterior-
mente se transforma en una escala de 0 a 50, donde 0 corresponde a un
peor estado de salud y 50 a mejor percepción de salud o CVRS. Los estu-
dios publicados sobre las características métricas de la versión española
del SF-12, aportan suficiente evidencia sobre su fiabilidad, validez y sen-
sibilidad (α de Cronbach > 0,7, reproducibilidad test-retest coeficiente de
correlación intraclase [CCI] r = > 0,75)14. Adicionalmente, se realizó un
estudio piloto para calcular el tiempo promedio del auto-diligencia-
miento de los instrumentos, que fue de 6 minutos.
Para conocer la CF se empleó de manera auto-diligenciada el cuestio-
nario de predicción de capacidad física para calcular de manera indirecta
Y.L. Uribe Vélez et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):57-61 59
Análisis estadístico
Los resultados se tabularon y examinaron con el programa SPSS versión
11.5© para el análisis descriptivo (medidas de tendencia central y disper-
sión). El coeficiente de correlación de Pearson (r), un análisis de varianza
Anova-one way con prueba de ajuste pos hoc b-Tukey se utilizaron para
explicar las diferencias y relaciones entre sexo, capacidad física y pun-
tuación del cuestionario de salud SF-36, para cada constructo y dominio.
Un valor (p < 0,05) se consideró como significativo.
Resultados
De la población evaluada, el 47,3 % (n = 71) eran hombres y el 52,7 %
(n = 76) mujeres, (n = 147). La edad promedio fue de 35,0 ± 9,7 (inter-
valo de confianza [IC] 95% = 33,4-36,5), (rango 19,0-60,0 años). No se
encontraron diferencias en la edad al estratificar por sexo: mujeres
35,4 ± 9,8 (IC 95% = 33,1-37,6) frente a hombres 34,6 ± 9,5 (IC 95% =
el consumo máximo de oxígeno por (VO2máx) sin hacer ejercicio Cuestio-
nario PAR/PAF, descrito por Jackson et al15, y validado por Ramírez-Vélez
et al en población colombiana6,16 . Este cuestionario cuantifica el nivel de
actividad física realizada por un sujeto en los últimos 7 días: siendo cero
(0) un indicativo de bajo nivel de actividad física y corresponde a una
menor CF por VO2máx, y diez (10) actividad física vigorosa asociada a una
mejor CF por VO2máx. Una vez se conocieron los valores del VO2máx los
participantes se estratificaron por sexo y capacidad física en MET (ml/kg/
min) aplicando los conceptos de asociación de riesgo de ECNT y sedenta-
rismo expuesto por Bernstein et al17 . Se designó baja CF a las puntuacio-
nes del cuestionario PAR/PAF < a 6,0 MET (1,5 l/min), moderada CF a las
puntuaciones entre 6,1 y 9 MET (de 1,53 a 2,25 l/min), y adecuada CF la de
las personas que hubieran obtenido puntuaciones mayores a 9,1 MET (>
2,28 l/min). El comité de investigaciones y ética de la Fundación Univer-
sitaria María Cano (FUMC), Extensión Cali, veló por el cumplimiento de
los aspectos éticos y de protección de la privacidad de los participantes,
(Declaración de Helsinki, 2004 y Resolución 008430 de 1993 del Ministe-
rio de Salud de Colombia).
Tabla 1
Resultados de los dominios del cuestionario de calidad de vida relacionada con la salud SF-12 y capacidad física por VO2máx calculado por sexo (n = 147)
Dominio Mujeres
Total (N = 76) < 6,0 MET (n = 12) 6,1-9,0 MET (n = 21) > 9,1 MET (n = 43)
SCF-12 (constructo físico) 49,5 ± 5,4 46,9 ± 5,4* 48,3 ± 6,4* 50,8 ± 4,6*,**
[48,2-50,7] [43,4-50,3] [45,4-51,3] [49,3-52,2]
Función física 52,0 ± 6,3 49,3 ± 7,1* 50,3 ± 6,7* 53,6 ± 5,5*,**
[50,6-53,5] [44,7-53,8] [47,2-53,3] [51,9-55,3]
Desempeño físico 28,3 ± 2,5 27,6 ± 3,0 28,8 ± 1,6 28,2 ± 2,7
[27,7-28,9] [25,6-29,5] [28,1-29,6] [27,4-29,0]
Dolor físico 51,5 ± 8,1 50,6 ± 7,9 50,6 ± 10,3 52,2 ± 7,1
[49,6-53,4] [45,6-55,6] [45,9-55,3] [50,0-54,4]
Salud general 52,0 ± 6,0 48,8 ± 6,3* 52,0 ± 6,1*,** 52,8 ± 5,7
[50,6-53,3] [44,8-52,8] [49,2-54,8] [51,1-54,6]
SCM-12 (constructo mental) 42,8 ± 6,8 43,4 ± 7,5 42,0 ± 7,1 44,2 ± 5,9
[41,2-44,4] [38,6-48,2] [39,8-44,2] [41,5-46,9]
Vitalidad 58,0 ± 7,1 57,8 ± 9,5 58,2 ± 6,7 58,0 ± 6,7
[56,4-59,7] [51,7-63,9] [55,2-61,3] [55,9-60,1]
Función social 51,5 ± 7,6 49,8 ± 7,8 51,6 ± 7,7 52,2 ± 7,5
[49,7-53,2] [44,8-54,8] [49,2-54,0] [48,8-55,6]
Desempeño emocional 21,0 ± 3,4 20,4 ± 4,0 21,9 ± 1,6 21,5 ± 3,2
[20,2-21,8] [19,2-21,6] [21,2-22,7] [19,5-23,6]
Salud mental 52,2 ± 8,5 52,3 ± 8,2 51,9 ± 9,0 52,9 ± 7,9
[50,3-54,2] [47,1-57,5] [49,1-54,7] [49,3-56,5]
Dominio Hombres
Total (N = 71) < 6,0 MET (n = 12) 6,1-9,0 MET (n = 22) > 9,1 MET (n = 37)
SCF-12 (constructo físico) 50,8 ± 5,5 49,7 ± 6,4 50,3 ± 4,0 51,4 ± 5,9
[49,5-52,1] [45,6-53,8] [48,5-52,1] [49,4-53,4]
Función física 53,8 ± 6,7 52,1 ± 10,6 53,7 ± 6,1 54,3 ± 5,5
[52,2-55,4] [45,3-58,9] [51,0-56,4] [52,5-56,2]
Desempeño físico 28,0 ± 2,8 28,0 ± 3,0 27,8 ± 3,0 28,1 ± 2,8
[27,3-28,7] [26,0-29,9] [26,5-29,2] [27,2-29,1]
Dolor físico 53,1 ± 7,2 54,8 ± 4,6 50,4 ± 9,6 54,1 ± 5,9
[51,4-54,8] [51,9-57,8] [46,2-54,7] [52,1-56,1]
Salud general 53,3 ± 8,2 52,2 ± 9,6 53,0 ± 8,3 54,3 ± 7,5
[51,3-55,2] [46,1-58,3] [50,2-55,8] [50,9-57,6
SCM-12 (constructo mental) 43,4 ± 7,5 45,0 ± 5,6 44,1 ± 8,2 42,4 ± 7,7
[41,6-45,2] [41,4-48,6] [40,5-47,8] [39,8-45,0]
Vitalidad 59,9 ± 8,8 60,3 ± 7,5 57,8 ± 9,1 63,3 ± 8,0
[57,8-62,0] [55,5-65,1] [54,7-60,8] [59,7-66,8]
Función social 52,0 ± 7,7 51,5 ± 8,0 51,9 ± 9,2 52,2 ± 6,9
[50,1-53,8] [46,4-56,6] [47,8-56,0] [49,8-54,5]
Desempeño emocional 21,5 ± 2,6 21,5 ± 2,1 21,7 ± 2,6 21,4 ± 2,8
[20,9-22,2] [20,2-22,9] [20,6-22,9] [20,5-22,4]
Salud mental 59,9 ± 8,8 52,3 ± 9,0 52,0 ± 10,3 55,9 ± 6,0
[57,8-62,0] [49,3-55,3] [47,4-56,6] [52,0-59,7]
Valores expresados en media ± desviación estándar e [intervalos de confianza de la media]. *Diferencias con el total, prueba pos hoc b-tukey, (p < 0,05). **Diferencias entre grupo < 6 MET,
prueba pos hoc b-tukey, (p < 0,05).
Estado físico SCF-12 (constructo físico), estado emocional SCM-12 (constructo mental). El 0 corresponde a un peor estado de salud y el 100 a mejor salud.
Y.L. Uribe Vélez et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):57-6160
32,3-36,8) años, (p = 0,95). La CF en MET fue 9,6 ± 2,8 (IC 95% = 8,9-10,2)
en mujeres, 9,1 ± 2,8 (IC 95% = 8,4-9,8) en hombres (p = 0,199), mientras
que la CF general fue 9,3 ± 2,8 (IC 95% = 8,9-9,8), (F = 1,178, p = 0,280).
La tabla 1 describe los resultados de los constructos y dominios del
cuestionario de calidad de vida SF-12 y CF por VO2máx en función del sexo.
Se destacan las diferencias encontradas por CF en los dominios del cues-
tionario de salud SF-12: función física, salud general y en sumatoria del
constructo físico (SCF-12) en el grupo de las mujeres, (p < 0,05).
Por último, en la figura 1 se resalta la correlación hallada entre el re-
sultado del constructo físico (SCF-12) y la CF por VO2máx en los partici-
pantes (r = 0,45, p < 0,001).
Discusión
El objetivo principal de este estudio fue estudiar la relación entre la ca-
pacidad física por VO2máx (ml/kg/min) calculado y la CVRS en trabajado-
res administrativos de una institución universitaria. Aplicando los con-
ceptos de asociación de riesgo de ECNT y sedentarismo expuesto por
Bernstein et al17 y otros autores17,18 quienes definen un individuo seden-
tario como aquel sujeto que invierte menos del 10% de su gasto energé-
tico diario en la realización de actividades físicas o actividades que re-
quieran al menos 6,0 MET (actividad física equivalente o superior en
gasto calórico a caminar a paso moderado), se pudo demostrar que los
sujetos con mayor CF, acusan mejor CVRS.
Clásicamente, la CF tomando como indicador la unidad metabólica
MET definida como el consumo energético de un individuo en estado de
reposo, lo cual equivale aproximadamente a 1 kcal por kg de peso por
hora, es decir, 4,184 kJ por kg de peso por hora, es hoy considerado como
un indicador independiente de morbilidad y mortalidad cardiovascular,
pero son menos los estudios que lo han asociado con el bienestar psico-
social o el bienestar físico17-19. No obstante, es importante matizar que
aunque el grado de CF y la composición corporal se han propuesto como
importantes indicadores del estado de salud en todas las edades, no de-
ben dejarse a un lado otros factores clásicos del riesgo cardiovascular,
como la presión arterial y el perfil lipídico, que siguen siendo importan-
tes en la ecuación de la aparición de ECNT.
Nuestros resultados demuestran que los niveles recomendados de
actividad física considerados como saludables por los organismos inter-
nacionales reflejados en la CF, fue mayor en los sujetos que acusaron
mejor percepción de la CVRS como ha sido descrito en estudios previos,
especialmente en el constructo de la dimensión física19-22. Brown et al23
informaron de que los sujetos adultos saludables presentan mayores
puntuaciones medias en los dominios del SF-36: salud general, salud
mental y vitalidad a medida que se incrementan los niveles de actividad
física en todos los grupos etáreos, resultados que coinciden con los de
este trabajo. Asimismo, el estudio resultado de cuatro encuestas pobla-
cionales realizado en Canadá y Estados Unidos, demostró asociaciones
significativas en los grupos que presentaron mayores niveles de activi-
dad física en ambos sexos y mejor percepción en la CVRS24. Del mismo
modo, estos autores señalan que el promedio de bienestar psicológico y
del constructo físico fue de 6 a 9% mayor entre las mujeres que tenían
adecuados niveles de actividad física.
Otras investigaciones sugieren que los beneficios de la actividad físi-
ca sobre la CVRS dependen de la presencia de ECNT o de condiciones
médicas crónicas previas25,26. Como otros estudios epidemiológicos3,
nuestros resultados sugieren que el grado de CF podría influir la percep-
ción de la CVRS. Destaca la importancia de la actividad física regular en
la prevención y el tratamiento no sólo de factores de riesgo asociados a
ECNT, sino también de enfermedades relacionadas con la salud mental
como la depresión y la ansiedad27-30, aunque los resultados en la actuali-
dad todavía son confusos31. Ford et al27 observaron una estrecha relación
en el auto-reporte del índice de masa corporal frente a la salud mental
reportada con el cuestionario de salud SF-12. Otros estudios han encon-
trado que la actividad física afecta directamente a la mayoría de la CVRS
a través de su impacto sobre el bienestar psicológico y emocional19,23-24.
Por ejemplo, Smolander et al32 describieron que no hay relación con los
cambios en los dominios y constructos que evalúan la CVRS, con el au-
mento de la actividad física y/o CF. Sin embargo, al contrario de los resul-
tados de Smolander et al32, algunas intervenciones con ejercicio físico
llevadas a cabo en población similar a la de este trabajo han mostrado
correlaciones que postulan que el incremento en la CF se asocia a una
mejor CVRS227, con resultados similares a los hallados en este estudio
(fig. 1). Este hallazgo podría ser explicado por la influencia que ejerce
una mejor CF en la condición física cardiovascular, la composición cor-
poral, el bienestar bio-psicosocial y la salud mental, y estudios que
muestran con claridad que el entrenamiento físico mejora la CVRS, espe-
cialmente en los que realizan un entrenamiento de alta intensidad, y que
reducen al mismo tiempo los factores de riesgo, aunque este último as-
pecto es independiente de la intensidad del ejercicio19-24.
Otros efectos del incremento de la CF sobre la salud mental han sido
comprobados en diferentes poblaciones. Un estudio realizado por el Ins-
tituto de Salud de los EE. UU. en mujeres blancas sedentarias, reportaron
3,1 veces mayor riesgo de desarrollar síntomas depresivos durante ocho
años de seguimiento, al compararlos con mujeres que participan en ac-
tividad física moderada en la línea de base33,34. En comparación con los
estudios de referencia para la realización de este trabajo (Taiwán y Fin-
landia), los hombres de edad similar presentaron puntuaciones más al-
tas en las categorías de salud mental y salud física35,36, al contrario de lo
encontrado en este estudio.
Aunque el PAR/PAF es un modelo de regresión muy bien desarrollado
y diferentes autores lo postulan como un método fácil y económico para
predecir la CF en sujetos físicamente activos, antes de su uso se reco-
mienda tener en cuenta consideraciones como el estatus de salud, el
nivel de entrenamiento y una variedad de actividades sociales, cogniti-
Fig. 1. Correlación entre la sumatoria del constructo físico (PCS-12) y la capaci-
dad física por VO2máx calculado en la población general (n = 147). La sumatoria
del constructo físico (SCF-12) agrupa los dominios del cuestionario de calidad
de vida SF-12: función física, desempeño físico, dolor físico y salud general.
30
40
50
60
70
Capacidad funcional por VO2máx (ml/kg/min)
Sumatoria componente físico (PSC-12)
2010 30 40 50 6086
Y.L. Uribe Vélez et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):57-61 61
vas y algunos factores psicológicos, pues éstas son observaciones que
podrían ofrecer un informe inexacto del nivel de actividad física que
afectaría la predicción6.
Nuestros resultados presentan algunas limitaciones. Por ejemplo, el
diseño y el análisis transversal del estudio no permiten determinar cau-
sa y efecto. Si bien la actividad física puede mejorar la CVRS, es posible
que personas con problemas de salud sean menos propensas a partici-
par en la actividad física, aspecto no evaluado en este trabajo. Otras limi-
taciones como el nivel socioeconómico, la educación, la accesibilidad a
los servicios de salud, etc. pueden influir al momento de conocer la per-
cepción de la calidad de vida de un individuo, información que no se
tomó en el análisis. Igualmente, los datos del auto-reporte pueden pre-
sentar sesgos de memoria por la forma en la que algunos sujetos encues-
tados perciben la participación en una actividad física regular, suficiente
para ser considerados como adecuados y por tanto, puede subestimar la
prevalencia y nivel de actividad física6. En conclusión, se ha observado
que las personas que logran una mejor capacidad física tienden a una
mejor percepción de la CVRS, especialmente en el constructo físico.
Fuentes de financiación
Los autores declaran que la investigación no recibió recursos financieros
institucionales y/o privados para su realización.
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Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):62-67
Revista Andaluza de
Medicina del Deporte
Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):62-67
www.elsevier.es/ramd
Contacto:
A.P. de Aguiar.
Rua Barão de Arary, 319, centro.
Araras-SP. Brasil
E-mail: anaaguiar@linkway.com.br
Historia del artículo:
Recibido el 14 de diciembre de 2009
Aceptado el 22 de enero de 2010
Palabras clave:
Ejercicio de la fuerza.
Raíz media cuadrática.
Frecuencia media.
Umbral anaeróbico.
RESUMEN
El efecto del incremento en la carga en la respuesta electromiográfica y en el lactato san-
guíneo durante el ejercicio estático
Objetivo. El objetivo de este estudio fue el de investigar la viabilidad de la identificación del umbral anae-
róbico (AT) por medio de las respuestas del lactato sanguíneo (La-) y de la electromiografía (EMG) durante
la ejecución de tareas de fuerza isométrica creciente.
Método. Veinticuatro hombres saludables (22 ± 2 años) fueron voluntariamente sometidos a la prueba incre-
mental discontinua en equipamiento resistido del tipo Leg Press 45˚. El esquema progresivo de cargas fue de
3% de la carga máxima (1RM) en cada etapa y conducido hasta el agotamiento voluntario, donde la relación
esfuerzo-pausa fue de 1:2 minutos (contracción voluntaria isométrica y reposo pasivo). Fueron analizados la
raíz media cuadrática (RMS) y la frecuencia media (MDF) del muslo recto femoral y vasto externo bilateral-
mente. La determinación del AT por medio del La- y de la EMG fue efectuado por el modelo matemático.
Resultados. Los umbrales identificados se quedaron situados entre 13-16% de la 1RM y no hubo diferencias
significantes (p > 0,05) en las diferentes situaciones investigadas. Todos los valores individuales estaban
dentro de los límites de concordancia conforme a lo evidenciado por la Bland-Altman Plotting. Los valores
extremos y outliers contenidos en los residuos no fueron significantes (p > 0,05) y presentaron una distribu-
ción normal y homogénea.
Conclusión. Los datos sugieren que sí es posible la identificación del AT por medio del La- y del RMS y que
hay concordancia entre ellos. Sin embargo, la MDF se ha mostrado inestable para este propósito.
© 2010 Revista Andaluza de Medicina del Deporte.
Original
Efeito do incremento de carga na resposta eletromiografica e no lactato
sangüíneo durante exercício estático
A.P. de Aguiar a,b, J.C. de Oliveira c, V.C. Stefanelli a, M.G. de Oliveira d, P.H. Silva Marques de Azevedo c,
V. Baldissera c y D. Rodrigues Bigaton a
a Universidade Metodista de Piracicaba. Mestrado em Fisioterapia. Piracicaba. Brasil.
b Centro Universitário Hermínio Ometto. Faculdade de Fisioterapia. Araras. Brasil.
c Universidade Federal de São Carlos. Laboratório de Fisiologia do Exercício. São Carlos. Brasil.
d Universidade de São Paulo. Escola de Educação Física e Esportes. São Paulo. Brasil.
ARTÍCULO EN PORTUGUÉS
ABSTRACT
The effect of the increment of loading on the electromyography and blood lactate re-
sponse during static exercise
Objective. The purpose of this study was to investigate the viability of identifying the anaerobic threshold
(AT) by the responses of sanguine lactate (La-) and the electromyography (EMG) during the execution of the
task in the increasing isometric strength.
Methods. 24 healthy male (22 ± 2 y.o.) were voluntarily induced to an incremental discontinued test in Leg
Press 45°. The progressive scheme of charge was of 3% of the maximum charge (1RM) in each step and
conduced until voluntary tiredness, where the relation task-pause was of 1:2 minutes (isometric voluntary
contraction and passive rest). It has been analyzed the Root Mean Square (RMS) and the Medium Frequency
(MDF) of the rectus femoris muscle and the vastus lateralis (vastus externus) bilateraly. The determination
of the AT was done by the La- and the EMG determination was done by mathematical modeling.
Results. The identified AT were situated between 13-16% of 1RM and there were no significant differences (p
> 0.05) between them in each different investigated situation. All of the individual amounts were inside of the
Key words:
Resistance exercise.
Root mean square.
Median frequency.
Blood lactate.
A.P. de Aguiar et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):62-67 63
Introdução
A eletromiografia de superfície (EMGs) provê fácil acesso aos processos
fisiológicos que levam o músculo a gerar força e conseqüentemente a pro-
duzir movimento1. Considerando tal afirmação, alguns pesquisadores2,3
evidenciaram a possibilidade de identificação do limiar anaeróbio (AT)
por meio da EMGs (EMGTh). Além disso, tem sido descrita uma relação li-
near entre a raiz média quadrática (RMS) e integral da EMG (iEMG)2-14
com AT identificado por meio de parâmetros ventilatórios em exercícios
cíclicos dinâmicos (e.g. cicloergômetro)9-11,15 ou pelo lactato sanguíneo6,12-14.
Adicionalmente os parâmetros de amplitude e freqüência do sinal eletro-
miográfico tem sido utilizados para determinar o EMGTh por apresenta-
rem boa correlação com limiar ventilatório I (LV1) e limiar ventilatório II
(LV2), com o limiar de lactato (LT) , identificado pelo método onset blood
lactate accumulation (OBLA)9,16-18.
Para Hug et al9 e Hug et al10,11 a determinação do EMGTh pode ser utili-
zado como uma forma não invasiva de determinar o AT, que constitui
um parâmetro fisiológico de grande importância para o fornecimento de
informações referentes aos principais sistemas biológicos do organismo.
Além disso, tal abordagem pode ser considerada para exercícios e gru-
pos musculares específicos19.
Os estudos realizados até então, buscaram determinar o EMGTh em
exercícios cíclicos dinâmicos, sendo que até o presente momento a de-
terminação desse parâmetro em exercícios resistidos isométricos reali-
zados de forma incremental não haviam sido testados.
Partindo da hipótese que tanto a amplitude como a freqüência do
sinal da EMGs possam ser sensíveis na determinação do AT, mantendo
uma boa concordância com o mesmo determinado pelo La-, o presente
estudo teve como objetivo investigar a viabilidade de identificação do
limiar anaeróbio em exercício resistido isométrico por meio das respos-
tas do sinal eletromiográfico e do lactato sanguíneo, além de determinar
o grau de concordância entre os mesmo.
Métodos
Amostra
Os métodos utilizados no presente estudo foram aprovados pelo Comitê
de Ética de Pesquisa em Seres Humanos da Universidade Metodista de
Piracicaba – SP – Brasil. Foram selecionados 24 homens saudáveis, com
idades entre 18 e 26 anos (22 ± 2 anos), massa corporal 78,70 ± 13,08 kg,
altura de 176,00 ± 0,07 cm, carga máxima para Leg Press 45° de 256,66 ±
39,19 kg, com percentual de gordura de 19,33 ± 5,23% e dobra cutânea de
quadríceps femoral de 12,84 ± 4,84 mm, após responderem a uma ana-
mnese sobre seu histórico de saúde e prontidão para atividade física.
Para inclusão no estudo cada participante deveria estar adaptado ao
exercício com pesos por pelo menos dois anos, não ser usuário de qual-
quer tipo de droga, além de não apresentar problemas ósteo-ligamenta-
res ou qualquer outro problema de saúde que limitasse sua participação
nos testes de esforço propostos nesta metodologia.
Tarefas
O procedimento experimental foi realizado em três sessões distintas,
separadas por um intervalo de 72 horas entre as mesmas. Na primeira
sessão foi determinada a carga máxima para uma única repetição (1RM),
segundo procedimento descrito por Oliveira et al20. Na segunda sessão
foi aplicado o protocolo experimental incremental, onde simultanea-
mente foi feita a aquisição do sinal EMG e das amostras sanguíneas para
posterior determinação do LT e EMGTh. Na terceira sessão, foram realiza-
das 3 séries de 5 seg cada, em contração voluntária isométrica com carga
equivalente a 1RM, para a aquisição do sinal EMGs, sendo que entre as
séries foi respeitado um intervalo de 5 min.
Protocolo de estudo
O exercício resistido incremental foi realizado em equipamento do tipo
Leg Press 45º, no qual o voluntário manteve-se posicionado adequada-
mente com uma inclinação de 45º do tronco (com apoio dorsal) em re-
lação ao plano horizontal do solo, com os joelhos estendidos e os pés
apoiados sobre a plataforma de pesos com a articulação do tornozelo
em posição neutra. Na realização do ciclo de movimento os joelhos e o
quadril realizam uma flexão de 90º. O exercício incremental foi realiza-
do de forma crescente seguindo a padronização de fracionamento das
cargas, a qual ficou estabelecida de 3 em 3% de 1RM em cada estágio, ou
seja, 3%, 6%, 9%, 12%, 15%..., 33% ou até exaustão voluntária. Todas as
séries foram compostas de 1 min em contração isométrica a 90˚ de fle-
xão dos joelhos controlada por eletrogoniômetro previamente calibra-
do. Dois minutos de repouso entre as séries foram respeitados para o
acréscimo de carga e coleta de amostras sangüíneas. O final do teste foi
determinado pela incapacidade do voluntário em realizar a contração
dentro da mecânica correta (90° de flexão do joelho detectada pelo ele-
trogoniômetro) ou ainda por vontade própria do sujeito em interrom-
per o teste.
Sistema, coleta e análise EMGs
Para coleta do sinal eletromiográfico foram utilizados um módulo de
aquisição de sinal modelo EMG1000 (Lynx® São Paulo, SP, Brasil) e qua-
tro eletrodos de superfície diferencial (Lynx® São Paulo, SP, Brasil), os
quais seguem as recomendações do ISEK e Surface ElectroMyoGraphy for
the Non-Invasive Assessment of Muscles (SENIAM)21.
O módulo de aquisição de sinais EMG1000 (Lynx® São Paulo, SP, Bra-
sil) apresenta impedância de 109 ohms, conversor analógico/digital com
resolução de 16 bits e faixa de entrada ± 5 V, com freqüência de aquisição
de 2.000 Hz, filtro do tipo Butterworth com passa alta de 20 Hz e passa
baixa de 1.000 Hz. O EMG1000 (Lynx® São Paulo, SP, Brasil) foi conecta-
do a um microcomputador desktop Pentium III. O sistema de aquisição
de sinais foi conectado a uma bateria com capacidade de 10 ampères
hora (AH) de 12 volts e sua conexão com o microcomputador foi feita
por meio de fibra óptica para retirar a interferência da rede elétrica sobre
limits of agreement according observation on Bland-Altman plotting. The extreme content results and outliers
inside the residues were no significant (p > 0.05) and they show a normal and homogeneous distribution.
Conclusion. The data suggest that it is possible to identify the AT by the La- and the RMS and that is
agreement between them. However the MDF was unstable for this purpose.
© 2010 Revista Andaluza de Medicina del Deporte.
El resumen en portugués se encuentra al final del texto.
A.P. de Aguiar et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):62-6764
Análise estatística
As analises foram realizadas no software Statistica 6.0 (StatSoft, Inc) e no
BioEstat 5.026. Para avaliar a possibilidade de utilização de testes para-
métricos, realizou-se o teste de normalidade de D’Agostino-Pearson e de
homogeneidade de Levene. Teste de Friedman com post hoc de Dunn foi
utilizado para comparar as respostas do sinal EMG durante o teste incre-
mental tendo como série controle os valores de repouso. ANOVA de um
caminho para medidas pareadas e repedidas com post hoc de Dunnet foi
utilizado para comparar as respostas do La- durante o teste incremental
tendo como série controle os valores de repouso. Para verificar o efeito
do método e do músculo, bem como a interação entre método vs. mús-
culo foi utilizado o teste ANOVA de dois caminhos (3 métodos [RMSTh vs.
MDFTh vs. LT] vs. 2 músculos [RFb vs. VLb]). A plotagem de Bland-Altman
foi utilizada para determinar o grau de concordância entre os métodos27
e as análises dos resíduos para determinar a normalidade e a probabili-
dade da significância dos outliers e extremos26. O índice de significância
adotado foi de 5%.
Resultados
Para a análise da variância intra-séries o teste ANOVA de um caminho
para medidas pareadas e repetidas (n = 24) mostrou haver diferença sig-
nificante (p = 0,0001) e o teste post hoc de Dunnet localizou as diferenças
a partir dos estágio entre 18-24% da 1RM nas concentrações de La- du-
rante o esforço incremental. O teste de Friedman também mostrou ha-
ver diferença significante (p = 0,0002) e localizada pelo post hoc de Dunn
nos estágios entre 15-24% e 12-24% da 1RM para a RMSnu e MDFnu, para
o RFb e VLb durante o esforço incremental, respectivamente. A figura 1
ilustra os valores X ± DP em todas as situações estudadas.
A metodologia adotada possibilitou ainda perfeita identificação do LT (n
= 24), do RMSTh (n = 24), contudo somente em 16 dos 24 sujeitos foi possí-
vel a identificação do MDFTh nos músculos estudados (RFb e VLb). O teste
ANOVA de dois caminhos evidenciou efeito entre os métodos (p = 0,006) e
o teste post hoc de Tukey localizou as diferenças entre RMSTh vs. MDFTh (p =
0,02) e RMSTh vs. LT (p = 0,01), contudo não houve efeito do músculo (p >
0,05) ou interação entre o método e o músculo (p > 0,05) para os valores
expressos relativamente ao percentual de 1RM (tabela 1 e figura 2).
A plotagem de Bland-Altman evidenciou que em geral todos os valo-
res individuais estavam dentro dos limites de concordância ( ± 2DP). Em
adição na determinação dos valores extremos e outliers (e.g. diferença
da média 5,82%, 5,80% e 4,77 % de 1RM e 14,63%, 12,94% e -12,86 % de
1RM) contidos nos resíduos de LT vs. RMSTh e LT vs. MDFTh (para RFb e
VLb), respectivamente, nenhum se mostrou significante (p > 0,05), além
dos resíduos se apresentarem em um distribuição normal (p > 0,05). Os
valores obtidos nas análises de Bland-Altman são apresentados na tabe-
la 2 e ilustrados pela figura 3.
Discussão
Os principais achados desta investigação apontam para a possibilidade
de identificação dos LT e RMSTh em ambos os músculos estudados (e.g.
RFb e VLb), sendo que os valores ficaram situados na média entre 13-16%
da 1RM .
As análises permitiram observar que os valores de La- seguem os pa-
drões anteriormente reportados em protocolos experimentais que in-
o eletromiógrafo, segundo procedimento descrito por Guirro, Forti e Bi-
gaton22.
Os eletrodos de superfície diferencial (constituídos por duas barras
de prata pura de 10 mm de comprimento, 1 mm de largura e distância
entre as barras de 10 mm, com circuito pré-amplificador com ganho de
20 vezes ( ± 1%), IRMC > 100 dB e razão sinal/ruído < 3 μV RMS) foram
posicionados perpendicularmente às fibras dos músculos reto femoral e
do vasto lateral bilateralmente (RFb e VLb, respectivamente). Previamen-
te a colocação do eletrodo a pele foi tricotomizada e limpa com álcool a
70%. O eletrodo de referência (30 x 40 mm) constituído de placa metáli-
ca foi posicionado sobre o manúbrio esternal e os locais para a colocação
dos eletrodos seguiu as recomendações do SENIAM21.
Para a aquisição do sinal digitalizado e o armazenamento dos dados
em arquivos foi utilizado o software Aqdados (Lynx®, São Paulo, SP, Bra-
sil), versão 7.02 para Windows.
As coletas do sinal EMGs foram realizadas nas situações: a) repouso
inicial, três coletas de 5 seg; b) contrações isométricas crescentes até a
exaustão. Para cada carga foi mantida a contração isométrica por 1 min,
período no qual foram realizados três registros eletromiográficos conse-
cutivos de 5 seg; c) repouso final no 3º, 6º e 9º minutos após a exaustão
voluntária.
O sinal eletromiográfico foi processado nos domínios do tempo e da
freqüência. Para análise no domínio do tempo foi calculado o valor da
RMS. Para análise no domínio da freqüência a Transformada Rápida de
Fourier (Fast Fourier Transform – FFT) foi aplicada ao sinal eletromiográ-FFT) foi aplicada ao sinal eletromiográ-
fico com o propósito de gerar a densidade espectral de potência. Para tal
foram utilizadas janelas de 512 pontos com 256 ms do tipo hanning, com
superposição de 50%. O espectro de potência foi analisado por meio da
freqüência mediana.
O processamento do sinal eletromiográfico foi executado pela análi-
se off-line, no software Matlab® 6.5.1, utilizando-se funções especificas
para avaliar a qualidade do sinal aquisitado e para obter os valores de
RMS e freqüência mediana (MDF).
A normalização23 deu-se pelos valores de RMS e MDF obtidos na con-
tração isométrica na carga de 1RM, onde as unidade normalizadas de
RMS e MDF (RMSnu e MDFnu) foram obtidas por meio da fórmula: RMSnu=
RMS/RMS1RM e MDFnu= MDF/MDF1RM, respectivamente.
Coleta e analises das amostras sangüíneas
As amostras sangüíneas foram obtidas por punção no lobo da orelha
após assepsia, onde foram coletados 25 μl de sangue arterializado e ime-
diatamente armazenados em tubos de Eppendorff contendo 50 μl NaF+
a 1% e estocados a -20 ºC. As amostras foram analisadas em duplicata por
meio do analisador eletro-enzimático modelo YSI 1500 Sport (Yellow
Springs Inc.-USA). Coeficiente de variação (CV) que 10% nos valores
intra-ensaios foram desconsiderados para análises. Os valores da lacta-
temia foram expressos em mmol.L-1.
Modelo matemático na determinação dos limiares de LT e EMGth
Para a determinação LT e EMGTh (RMSTh e MDFTh) foi utilizado a inspeção
visual do comportamento cinético ao longo do tempo e o modelo mate-
mático-estatístico proposto por Beaver, Wasserman e Whipp24. Poste-
riormente foi aplicada a regressão linear simples dos dois segmentos
conforme proposta de Mader e Hack25. Tal procedimento proporciona
um melhor ajuste nos dados e minimiza a subjetiva inerente a determi-
nação visual AT10,11,15,24,25.
A.P. de Aguiar et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):62-67 65
vestigaram a ocorrência do AT em diferentes modelagens de estudo em
exercícios resistidos28-31. Além disso, também foi possível verificar que os
valores de La- estão abaixo (figura 2) dos reportados por outros pesqui-
sadores tanto em exercícios cíclicos dinâmicos11 como nos exercícios
resistidos28-31 e que as respostas do RMS e do MDF estão de acordo com
outras investigações8,9,11,15-17 que buscaram determinar o AT por meio da
EMGs. Ainda tem sido demonstrado ser possível a determinação do AT
pela integral do sinal EMGs2-9,11,12,14 e pelo RMS8-11,16,17 e tais estudos utili-
zaram-se de procedimento matemático semelhante ao adotada nesta
investigação.
Diferentes eventos tem sido propostos para explicar o aumento ex-
ponencial dos valores de EMGs durante exercício incremental. O elenco
de fatores vai desde a regulação do drive neural por meio de fatores cen-
trais, ou seja, sincronização aumentada e retardamento médio do recru-
tamento da unidade motora a fatores periféricos, como a mudança na
dispersão da condução do potencial de ação da fibra nervosa terminal,
resultante de uma estratégia de controle motor. Além disso, essa estra-
tégia motora estaria aliada ao aumento exponencial do La- e possivel-
mente associada a uma atividade adrenérgica aumentada, que levaria a
uma diminuição da oxidação e remoção do La- e poderiam, portanto,
influenciar diretamente no comportamento do RMS como proposto por
diferentes pesquisadores8-11,16,17. Outros fatores como maior recrutamen-
to de fibras rápidas e decréscimo da pressão parcial de oxigênio11,16,32-37
ainda podem ser considerados, o que possivelmente contribuiu para
uma resposta em espelho entre o La- e o sinal EMGs.
Foi observada nesta investigação (tabela 1), resposta semelhante en-
tre o RFb e o VLb na intensidade do AT quando identificadas pelo sinal
EMGs que contradizem pesquisas anteriores, tanto em indivíduos não-
Fig. 1. A. Resposta X ± desvio padrão do RMSnu (A), MDFnu (B) e lactata sangüí-
neo (C), durante teste incremental isométrico no exercício do tipo Leg Press
para os músculos reto femoral (RF) e vasto lateral (VL) bilateralmente.
Tabela 1
Valores relativos e absolutos X ± DP do AT identificado por parâmetros de La- e
EMGs (RMS e MDF) para RF e VL bilateralmente
RMSTh (n = 24) MDFTh (n = 16) LT (n = 24)
Relativo RFb13,53 ± 3,82 *,** 15,93 ± 7,03 16,46 ± 3,66
(%) VLb13,23 ± 2,24 16,73 ± 4,74
Absoluto RFb38,27 ± 16,88 *,** 41,57 ± 19,64 40,44 ± 12,22
(kg) VLb37,19 ± 14,16 42,77 ± 13,25 –0,53
ANOVA 2 caminhos (efeito do método: p < 0,006); AT: limiar anaeróbio; EMGs:
eletromiografia de superfície; La-: lactato sanguíneo; LT: Limiar de Lactato; MDFTh: limiar
de freqüência mediana; RFb: músculo reto femoral (bilateralmente); RMSTh: limiar da raiz
média quadrática; VLb: músculo vasto lateral (bilateralmente).
* Post hoc Tukey: p < 0,01 entre RMSTh vs. LT; ** p < 0,02 entre RMSTh vs. MDFTh para ambos
os valores relativos (%1RM) e absolutos (kg).
Fig. 2. Representação gráfica dos valores X ± desvio padrão do AT (%1RM) iden-
tificado por meio do limiar de lactato, eletromiografia de superfície (RMSTh e
MDFTh) para os músculos RF e VL bilateralmente. ANOVA 2 caminhos (efeito do
método = p < 0,006).
AT: limiar anaeróbio; LT: limiar de actato; MDFTh: limiar de freqüência media-
na; RFb: músculo reto femoral (bilateralmente); RMSTh: limiar da raiz média
quadrática; VLb: músculo vasto lateral (bilateralmente).
*Post hoc Tukey: p < 0,01 entre RMSTh vs. LT; **p < 0,02 entre RMSTh vs. MDFTh.
Tabela 2
Análises de Bland-Altman
Bias ± DP ± 2DP
LT vs. RMSTh -2,82 3,67 + 4,53 – 10,16
LT vs. MDFTh -0,14 6,26 + 12,37 – 12,66
Bias: diferença da média; DP: desvio padrão; LT: limiar de lactato; MDFTh: limiar de
freqüência mediana; RMSTh: limiar da raiz média quadrática; ± 2DP: ± 2 vezes a diferença
da média.
Valores expressos em % de 1RM.
Porcentaje 1RM
18
2,50
2,00
1,50
1,00
0,50
0,00
-0,50
RMS normalizado
33R 36 912 15 21 24 27 30
A
RF
VL
7,00
6,00
5,00
4,00
3,00
2,00
1,00
0,00
Porcentaje 1RM
Lactato sanguíneo (mmol-L-1)
33R 36 912151821242730
C
Lactato sangüíneo
Porcentaje 1RM
12,00
10,00
8,00
6,00
4,00
2,00
0,00
MDF normalizado
33R 3 6 9 12 15 18 21 24 27 30
B
Métodos
21
20
19
18
17
16
15
14
13
12
11
10
AT (%1RM)
RFb
VLb
LT
RMSTh MDFTh LT
p = 0,006
**
*
A.P. de Aguiar et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):62-6766
atletas3,4, como em ciclistas bem treinados16 ou ainda durante esforços
constantes36 ou crescentes35,37. Em adição é possível ainda especular que
no modelo experimental adotado nesta investigação o RF apresentou
um padrão maior de ativação durante o incremento de carga que o VL,
como ilustrado na Figura 1A e 1B em ambos os índices observados (e.g.
RMSnu e MDFnu), embora não tenha havido efeito (p > 0,05) do músculo
nos valores identificados de AT por meio do RMSTh (aprox 13%1RM) e
MDFTh (aprox 16%1RM). Tal discrepância, como bem afirma Lucia et al17
pode estar relacionada ao tipo de contração muscular e a diferenças ci-
nesiológicas entre os dois músculos, não devendo descartar ainda uma
possível diferença na composição das fibras musculares entre o RF e VL.
Como já mencionado os valores do AT identificados por meio do La-,
RMSnu e MDFnu são aproximadamente metade dos reportados em exercí-
cios resistidos dinâmicos28-31. Azevedo et al28, Barros et al29, Oliveira et al30
e Moreira et al31 investigaram os exercícios resistidos dinâmicos Leg Press,
Mesa Flexora, Supino Reto e Rosca Biceps e mostraram que é possível
identificar o AT por meio de La- ou glicose sangüínea ficando os mesmos
situados entre 25-33% de 1RM . Eventos intracelulares decorrentes do tipo
de contração muscular (e.g. isométrica) podem explicar a diferença entre
os limiares identificados no presente estudo das demais investigações.
Sabidamente ao longo do processo de contração muscular isométrica
(e.g. esforço incremental) ocorre depressão da força em decorrência da
diminuição da sensibilidade miofibrilar ao cálcio (Ca++) e declínio da con-
centração do Ca++ livre mioplasmático (devido à redução na liberação do
Ca++ do retículo sarcoplasmático). Além disso, o aumento do pH e o acú-
mulo do fosfato inorgânico (Pi) resultante da hidrólise do fosfato creatina
(PCr) teriam importante participação no declínio da força durante contra-
ções isométricas repetidas, fossem elas de curta ou longa duração38. Tais
eventos possivelmente resultaram em uma antecipação nos processos
metabólicos (aqui verificado pela resposta do La-)39 decorrentes de uma
possível estratégia para manutenção do processo contrátil verificado por
meio do aumento da amplitude do sinal eletromiográfico.
Outro dado que chama a atenção é a ocorrência antecipada do RMSTh
(aprox. 13% de 1RM) quando comparado aos LT e MDFTh (ambos aprox.
16%1RM) portanto, uma antecipação de aproximadamente 3% como evi-
denciada pelas análises de Bland-Altman (tabela 2) e ainda significante
(p = 0,006) quando comparada aos demais métodos. Esta resposta ante-
cipada do RMS na determinação do AT, obviamente pode ser atribuída a
uma resposta muscular imediata, pois o La- resultante dos processos
metabólicos locais em decorrência das contrações isométricas repetidas
dos RF e VL apresentam um atraso entre a ocorrência do fenômeno local
e a sua efetiva mensuração no sistema. Tal determinação torna a EMGs
extremamente útil, provendo fácil acesso a processos fisiológicos mus-
culares, podendo ratificar o fenômeno AT e corrigir possíveis distorções
na determinação do mesmo (e.g. AT) em exercícios resistidos.
Já para os valores de MDFTh, embora apresentassem aparentemente
uma melhor concordância (ver tabela 2 e figura 3B) e não se mostrassem
significativamente diferentes do LT (p > 0,05), somente foi possível a de-
terminação do AT para 16 do 24 sujeitos selecionados para esta investi-
gação. Mesmo próximos, tal resposta da MDFTh no presente estudo, não
reflete a veracidade temporal da ocorrência e coincidência dos AT, uma
vez que o parâmetro MDF, como sugerido por Akima et al35, Maïsetti et
al36, Felici et al37 e Dimitrova et al40 apresenta grande instabilidade em
função da sua natureza aleatória, refletindo as mudanças de força e re-
crutamento das unidades motoras, bem como, a freqüência de disparo
das mesmas, além de possivelmente ter sido influenciado pela metodo-
logia adotada nesta investigação.
Pesquisas anteriores com EMGs18,32-34 evidenciaram respostas simila-
res de RMS, RMS Slope e MDF durante o incremento de carga que se as-
semelham em parte aos desta investigação, ou seja, incremento do RMS
e comportamento inalterado da MDF. Contudo, Maïsetti et al36 em expe-
rimento para predizer capacidade de resistência de quadríceps femoral,
observaram que a MDF apresentou comportamento crescente para os
músculos vasto medial e VL. Já Felici et al37 demonstraram que a MDF
pode apresentar uma resposta decrescente frente ao esforço incremen-
tal, o que reforçam conceito de que a MFD apresenta uma resposta ins-
tável e ainda é protocolo e músculo dependente.
Embora existam controvérsias a respeito da identificação do AT por pa-
râmetros não invasivos (e.g. EMGs, lactato salivar, freqüência cardíaca e sua
variabilidade entre outros) e mesmo da existência ou não do AT, a principal
virtude desta investigação, foi demonstrar que mesmo havendo diferença
nas respostas do sinal mioelétrico em virtude do músculo ou do tipo de
contração avaliada, foi possível identificar uma mudança no padrão de res-
posta em decorrência do aumento progressivo de carga ao longo do tempo
e que esta mudança se assemelha a mudança nos padrões de resposta do
metabolismo celular, que aqui foram verificadas por meio do La-.
Assim podemos concluir que o sinal eletromiográfico obtido dos
músculos RF e VL bilateralmente podem predizer a resposta do lactato
sangüíneo durante teste incremental no exercício resistido do tipo Leg
Press 45º, quando este for realizado de forma isométrica. Contudo o índi-
ce RMS da EMGs parece ser mais consistente para tal fim. Além disso,
ambos os parâmetros (e.g. La- e RMS) apresentam-se com alternativas
viáveis na predição da intensidade de esforço referentes ao AT em exer-
cícios resistidos isométricos.
Fig. 3. Plotagem de Bland-Altman entre (A) LT vs. RMSTh (n = 48) e (B) LT vs.
MDFTh (n = 32).
Média entre LT vs. RMSTh (%1RM)
20
15
10
5
0
-5
-10
-15
-20
Diferença da media entre
LT vs. RMSTh (%1RM)
+DP
Bias
-2DP
510 15 20 25 30
A
Média entre LT vs. RMSTh (%1RM)
20
15
10
5
0
-5
-10
-15
-20
Diferença da media entre
LT vs. RMSTh (%1RM)
+2DP
Bias
-2DP
51015202530
B
A.P. de Aguiar et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):62-67 67
RESUMO
Objetivo. O objetivo deste estudo foi investigar a viabilidade de identificação
do limiar anaeróbio (AT) por meio das respostas do lactato sangüíneo (La-) e do
sinal eletromiográfico (EMG) durante a execução de tarefas de força isométrica
crescente.
Método. 24 homens saudáveis (22 ± 2 anos) foram submetidos voluntariamen-
te a teste incremental descontínuo em equipamento resistido do tipo Leg Press
45˚. O esquema, progressivo de cargas foi de 3% da carga máxima (1RM) em
cada estágio e conduzido até a exaustão voluntária, onde a relação esforço:pausa
foi de 1:2 minutos (contração voluntária isométrica e repouso passivo). Foram
analisadas a raiz média quadrática (RMS) e a Freqüência mediana (MDF) do
músculo reto femoral e vasto lateral bilateralmente. A determinação do AT por
meio do La- e da EMG foi efetuado por modelo matemático.
Resultados. Os limiares identificados ficaram situados entre 13-16% da 1RM e
não houve diferença significante (p > 0,05) entre os mesmo nas diferentes si-
tuações investigadas. Todos os valores individuais estavam dentro dos limites
de concordância conforme evidenciado pela plotagem de Bland-Altman. Os va-
lores extremos e outliers contidos nos resíduos não foram significantes (p >
0,05) e apresentaram distribuição normal e homogênea.
Conclusão. Os dados sugerem que é possível a identificação do AT por meio do
La- e do RMS e que há concordância entre os mesmos. Contudo a MDF se mos-
trou instável para tal fim.
© 2010 Revista Andaluza de Medicina del Deporte.
Palavras-chave:
Exercício resistido.
Raiz média quadrática.
Freqüência mediana.
Limiar anaeróbio.
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Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):68-79
Revista Andaluza de
Medicina del Deporte
Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):68-79
www.elsevier.es/ramd
ABSTRACT
Physical exercise prescription during pregnancy
Physical exercise and pregnancy relationship has evolved adapting by the time. Nowadays there are data
allow to lay the foundations and establish logical action guidelines for prescription of physical activity in
pregnant women, assuring minimum risk and maximum advantages.
Therefore, the aim of this review has been compiling the scientific information related to this issue. For this,
a detailed search has been done of outstanding studies about this aspect. After the works had been reviewed,
we can conclude that a personalized physical exercise combining neuromuscular and cardiovascular
training is highly recommended in pregnant women, no matter active or sedentary pregnant state, if
pregnancy period is free of medical contraindications and problems.
© 2010 Revista Andaluza de Medicina del Deporte.
Correspondencia:
F. Mata
Correo electrónico: b22matof@uco.es
Key words:
Gestation.
Fitness.
Muscle-conditioning.
Aerobic exercise.
Historia del artículo:
Recibido el 26 de octubre de 2009
Aceptado el 20 de enero de 2010
Palabras clave:
Gestación.
Fitness.
Acondiciomiento muscular.
Ejercicio aeróbico.
RESUMEN
La relación ejercicio físico-embarazo ha evolucionado adaptándose con el paso del tiempo. En la actualidad
existen datos que permiten fundamentar y establecer guías de actuación lógicas para la prescripción de
ejercicio físico en la mujer gestante, asegurando los mínimos riesgos y máximos beneficios.
Por lo tanto, el objetivo de la presente revisión ha sido recopilar la información científica relacionada sobre
este aspecto. Para ello, se ha realizado una meticulosa búsqueda de trabajos destacados que abordan este
tema. Tras la revisión de los trabajos se puede concluir que, si el embarazo transcurre sin problemas y sin
contraindicaciones médicas, el ejercicio físico personalizado, combinando un programa de acondiciona-
miento neuromuscular con un programa de acondicionamiento cardiovascular, resulta altamente recomen-
dado para las mujeres embarazadas, ya fueran activas o sedentarias, previamente.
© 2010 Revista Andaluza de Medicina del Deporte.
Revisión
Prescripción del ejercicio físico durante el embarazo
F. Mata a, I. Chulvi a, J. Roig a, J.R. Heredia a, F. Isidro a, J.D. Benítez Sillero b y M. Guillén del Castillo b
a Instituto Internacional de Ciencias Aplicadas Actividad Física Salud y Fitness. Universidad de Córdoba. Córdoba. España.
b Departamento de Educación Artística y Corporal. Universidad de Córdoba. Córdoba. España.
F. Mata et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):68-79 69
Introducción
Las guías sobre prescripción de ejercicio físico en la mujer embarazada
han sufrido diversas variaciones en función de la información científica
disponible. La situación de embarazo es posiblemente la que mayor can-
tidad de modificaciones biológicas y psicológicas produce en la mujer y
la dificultad o imposibilidad de investigar sobre algunos aspectos entor-
pecen la creación de consensos cerrados. No obstante, la relación positi-
va entre embarazo y actividad física ha estado clara desde tiempos de
Aristóteles (s. III a. de C.), quien atribuyó los partos difíciles a un estilo de
vida sedentario. A lo largo de los siglos las consideraciones sobre los
beneficios o daños del ejercicio durante el embarazo han ido balanceán-
dose a uno y otro lado simplemente motivadas por juicios y observacio-
nes. A finales del siglo x i x se publicó el primer estudio científico sobre
este tema, seguido de otros trabajos que confirmaban la idea inicial de
Aristóteles.
Pero no será hasta las décadas 1920 y 1930 cuando aparezcan los
primeros programas de ejercicios prenatales con el objetivo de facilitar
el parto y reducir la necesidad de los medicamentos contra el dolor. Fue
el doctor Read quien desarrolló un programa de ejercicios respiratorios
y gimnásticos para disminuir el dolor durante el alumbramiento, asen-
tando las bases de un cambio a favor de un embarazo más activo y ame-
no en las mujeres1,2 . Posteriormente, en 1950 se recomendaba caminar
de 1 a 2 kilómetros diarios, preferiblemente repartidos en varias cami-
natas cortas, continuar con las labores cotidianas de la casa y se contra-
indicaban las prácticas deportivas3.
Con la llegada de la revolución del fitness en la década de 1960 hubo
una explosión en el ámbito de la práctica del ejercicio físico que se ex-
tendió a los programas de clases para embarazadas en los años 80 con
prometidos beneficios. El American College of Obstetricians and Gynecolo-
gists (ACOG) comenzó a recomendar la práctica del ejercicio físico aeró-
bico durante el embarazo, aunque advertía del daño que podrían causar
actividades de alto impacto como la carrera, y por lo tanto, la aconseja-
ban con cierta precaución. Las recomendaciones expuestas por este pri-
mer posicionamiento resultaron excesivamente conservadoras4. En
1994, y dada la alta inclusión de la mujer en todas las esferas sociales y
en el deporte, el ACOG revisó su posicionamiento y adoptó enfoques me-
nos conservadores, siempre que la embarazada estuviera sana y no sur-
gieran complicaciones en el transcurso del embarazo.
Pese a que instituciones como el ACOG o similares alientan a la prácti-
ca de ejercicio físico durante el embarazo, se ha cuantificado que una gran
cantidad de mujeres desconocen la información básica referente a la rela-
ción entre ejercicio físico y embarazo5,6 y, desgraciadamente, un gran nú-
mero de ginecológos y obstetras no recomiendan la realización de ejerci-
cio físico. Asimismo, cuando recomiendan su práctica, prescriben
entrenamientos más conservadores que los establecidos por el ACOG7.
Debido a la reciente proliferación de estudios experimentales y di-
versas revisiones8-18 que permiten fundamentar los beneficios del ejerci-
cio físico en el periodo gestacional, el presente artículo pretende aportar
los datos más relevante para una adecuada prescripción del ejercicio fí-
sico durante el embarazo.
El embarazo
El embarazo puede ser definido como un estado biológico caracterizado
por una secuencia de eventos que ocurren normalmente durante la ges-
tación de la mujer e incluyen la fertilización, la implantación, el creci-
miento embrionario, el crecimiento fetal y finaliza con el nacimiento,
luego de un periodo correspondiente a 280 días o 40 semanas. Durante
este periodo se produce una gran variedad de acontecimientos en la mu-
jer, quizás y en su mayoría, bajo el influjo hormonal. Estos cambios tie-
nen como objetivo crear las condiciones favorables para el desarrollo y
maduración del feto, de igual forma, prepararán el tracto reproductor y
las glándulas mamarias de la madre para el parto y la nutrición subsi-
guiente.
Embarazo y ejercicio físico
Las mujeres embarazadas sufren modificaciones morfofuncionales im-
portantes. En muchas ocasiones, estas alteraciones pueden generar un
incremento del riesgo de padecer algunas enfermedades como la pree-
clampsia y la diabetes gestacional entre otros.
La información disponible actual permite aseverar la existencia de la
reducción del riesgo de padecer complicaciones asociadas al embarazo
gracias a la práctica sistemática de actividad física9-15,17.
Concretamente ha sido demostrado el papel que desempeña la reali-
zación de ejercicio físico en la prevención de la preeclampsia8,17-19, la dia-
betes gestacional8 ,17,18, la ganancia excesiva de peso materno17,18,20,21, la
mejora en el rendimiento del embarazo11, 15 , la estabilización del humor
de la madre22, el menor riesgo de padecer venas varicosas, el menor ries-
go de trombosis venosas, la reducción de los niveles de disnea y la me-
nor aparición de episodios de lumbalgia18.
Las diversas comunicaciones científicas publicadas hasta el momen-
to no han reportado ninguna complicación asociada a la práctica de ejer-
cicio físico adecuada, ni para la madre, ni para el feto4,11,18,23,24.
Pese a la gran contundencia científica disponible que demuestra la
positiva relación entre ejercicio físico y embarazo, al igual que sus redu-
cidos riesgo para la salud, muchas de las mujeres embarazadas no reali-
zan las recomendaciones mínimas5,6.
A la hora de establecer un programa de ejercicio físico para la mujer
embarazada, deben tenerse en cuenta diversas consideraciones previas
sencillas (fig. 1), pero de vital importancia. A continuación se detallan:
Permiso médico para la realización de ejercicio físico.
Realización de una valoración inicial, ya sea directa, en un laboratorio
de rendimiento físico, o bien sea mediante la utilización de cuestiona-
rios específicos como el PARMedX adaptado para embarazadas (dis-
ponible en http://www.csep.ca
Tener presente la tipología de mujer embarazada. En este sentido el
ACOG diferencia tres tipos de mujeres:
-- previamente sedentaria
-- activa o atlética
-- patológica
Diseño del programa de ejercicio físico, basado en las recomendacio-
nes mínimas. Diseñar el ejercicio con precaución y sentido común.
Prestar atención a las señales de alarma para detener el ejercicio físico
(tabla 1).
Beneficios para la madre
Las múltiples comunicaciones científicas publicadas2,12-15,18,25 recogen los
datos más relevantes que permiten sintetizar los beneficios de la prácti-
ca de ejercicio físico para la madre:
evitan el dolor de espalda baja
F. Mata et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):68-7970
rado al perfil biofísico fetal que puede servir para identificar el 85% de las
anomalías fetales2,28.
En general, se ha observado que el feto tolera bien el ejercicio mater-
no. Sin embargo, un menor flujo sanguíneo hacia el útero puede dismi-
nuir el oxígeno que recibe durante o inmediatamente después de una
actividad física de corta duración y de intensidad máxima o cercana al
máximo. También se ha relacionado la disminución de la frecuencia car-
díaca fetal con el ejercicio materno, principalmente en embarazadas sin
adecuado acondicionamiento físico. En general, se considera que en mu-
jeres sanas, que continúan haciendo esfuerzos moderados, no hay peli-
gro para la salud de feto.
En cuanto al peso del neonato, el ejercicio intenso (4-7 días/semana)
en gestantes de entre 25 y 35 semanas puede ocasionar bebés con me-
nor peso que aquellos cuyas madres han realizado ejercicio moderado o
de madres sedentarias que no realizan ejercicio. Esta diferencia está mo-
tivada principalmente por una menor masa grasa en los bebés de ma-
dres deportistas (–5%). Mujeres embarazadas que realizan ejercicio tan
sólo tres veces por semana a una intensidad moderada, tienen bebés
más grandes que las sedentarias (3,682 frente a 3,364 kg), lo que tal vez
se deba a un mayor volumen placentario que hace que el flujo sanguíneo
y la nutrición del feto sean mejores29. Un estudio anterior analizó la in-
formación de 9.089 mujeres que no hacían ejercicio regularmente du-
rante el embarazo. Éstas fueron 1,75 veces más propensas a dar a luz un
bebé de muy bajo peso30.
La frecuencia cardíaca fetal (FCF) normal es de 120-160 pulsaciones
por minuto. Estudios recientes sugieren que la respuesta de la FCF al
ejercicio materno puede ser diferente en mujeres sedentarias respecto a
mejoran las capacidades metabólicas y cardiopulmonares y reducen
el riesgo de padecer diabetes gestacional
favorecen los procesos del parto
mantienen el estado de condición física de la madre, reduciendo el
índice de fatiga en las actividades cotidianas
controlan la ganancia de peso de la madre
mejoran la tolerancia a la ansiedad y la depresión
mejoran el concepto de imagen corporal.
Beneficios para el feto
Las respuestas fetales al ejercicio materno son numerosas; su comporta-
miento, sus movimientos y su mecanismo respiratorio han sido motivo
de estudio en los años recientes23,26,27. Estos parámetros se han incorpo-
No atleta Atleta
Gestante previamente sedentaria Gestante previamente activa Gestante previamente atleta
Permiso médico
¿Practicar ejercicio físico?
No
Valoración:
PARmed-X embarazo Laboratorio rendimiento
Mantener la rutina
de entrenamiento
Mantener la rutina
de ejercicio físico
Recomendaciones mínimas
de ejercicio físico
Precauciones generales Síntoma de alarma
Inactividad
Fig. 1. Protocolo de actuación para la práctica segura de ejercicio físico (elaboración propia).
Tabla 1
Señales de alarma que obligan a detener el ejercicio físico en mujeres
gestantes
Sangrado vaginal
Disnea antes del ejercicio
Mareo, vértigo
Dolor de cabeza
Dolor en el pecho
Debilidad muscular
Dolor en la región de los gastrocnemio o hinchazón significativa
Parto prematuro
Descenso del movimiento fetal
Fugas del líquido amniótico
Tomada de ACOG Committee12.
F. Mata et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):68-79 71
la de la población deportista. El ejercicio aeróbico y moderado desarro-
llado durante el tercer trimestre de embarazo incrementa la FCF sin
efectos perjudiciales. Los aumentos no dependen de la edad gestacional
de la madre. La paridad de la gestante tiene influencia en el nivel de los
incrementos31.
Además se ha observado que, en mujeres con buena condición física
y que siguen manteniendo su actividad durante el embarazo, el desarro-
llo psicomotor del feto es superior, con mejor maduración nerviosa32.
También se han observado beneficios en los perfiles de humor de los
bebés respecto a las madres sedentarias: responden mejor ante estímu-
los ambientales y a los estímulos luminosos, y tienen una cualificación
de la organización motora según la escala de humor de Brazelton33.
Cambios morfológicos y funcionales provocados por el embarazo
El prescriptor de ejercicio físico para el embarazo debe ser consciente
de que debido a las alteraciones provocadas por esta etapa biológica,
las respuestas típicas al entrenamiento pueden diferir del patrón ha-
bitual23. A continuación, se detallan los cambios morfofuncionales
más importantes sufridos y las repercusiones que sobre el entrena-
miento pueden ejercer.
Tronco
El cuerpo debe cambiar de manera drástica para acomodar al bebé, y
estos cambios afectan tanto a la estabilidad como a la postura. Por ello,
el hecho de que la mujer presente un refuerzo y una mayor curvatura en
la parte lumbar de su columna es clave a la hora de mantener una activi-
dad normal durante el embarazo. Ha sido cuantificado que la lordosis
lumbar aumenta hasta un 60% cuando están de pie, para permitir man-
tener estable el centro de gravedad sobre las caderas34.
Existe un significativo aumento del tamaño y peso del útero, situa-
ción que desembocará en una alteración de la distribución de órganos en
la cavidad abdominal. Dicha modificación produce un aumento de la
hiperlordosis lumbar y la cifosis torácica compensatoria28; además, fa-
vorecerá la hiperextensión de las rodillas debida, probablemente, al
cambio de la línea de gravedad35. Esta transformación del útero se pro-
duce para acomodarlo y definirlo como el órgano de la gestación donde
se desarrollará el feto, además de ser el motor del parto, debido a su ca-
pacidad contráctil.
Otro factor destacable en el aumento de la lordosis lumbar es el de-
sarrollo de las glándulas mamarias (aproximadamente 500 mg cada
una) que favorece una tendencia a la mastalgia –dolor en la región de las
glándulas mamarias– además se hacen visibles unas finas venas bajo la
piel, conocidas como red venosa de Haller2,28.
En el último trimestre de la gestación, el tronco puede experimentar
una rotación a la derecha a la vez que el útero crece y rota sobre su eje
mayor en la misma dirección. Esta dextro-rotación es más frecuente por
la posición del rectosigmoides en la parte izquierda de la pelvis. Asimis-
mo, se puede observar la diastasis en los rectos del abdomen –conside-
rada como significativa a partir de los 2 cm de separación-, efecto que
potenciará, por un lado, la posibilidad de protuir la parte anterior del
útero, y por otro lado, la distensión de los músculos abdominales. En
ocasiones la diastasis es tan importante que el útero sólo se halla recu-
bierto por una delgada capa de peritoneo, fascia y piel, lo que proporcio-
na menos protección al feto2,28,35. De igual forma, esta situación puede
favorecer lumbalgias, posiblemente como resultado de la reducción de
la capacidad de los músculos abdominales para controlar la pelvis y la
columna lumbar35.
El dolor lumbar está considerado la complicación más frecuente de la
embarazada36. Así el 67% de las mujeres reportan dolor lumbar durante
las noches de la segunda mitad del embarazo36. Esta situación es de gran
impacto en la calidad de vida de la mujer embarazada, en la realización
de las tareas del hogar, en el incremento del absentismo laboral, en la
perturbación del sueño y en los costes económicos37. En ocasiones, el
dolor lumbar tiene el origen en una compresión del nervio ciático que
causa dolor e incapacidad funcional2,28.
El dolor lumbar también ha sido atribuido al incremento de peso que
provocará una sobrecarga en la cara anterior de los cuerpos vertebrales,
favoreciendo la presión en la cara posterior de los discos intervertebrales
que, a su vez, presionará el ligamento vertebral común posterior facili-
tando la formación de protrusiones, hernias discales y en primer lugar,
las lumbalgias38.
Otro factor asociado al dolor lumbar, que también podrá provocar
alteraciones en otras articulaciones, es el incremento de la secreción de
hormonas como la progesterona, renina, isorrenina, angiotensina, aldos-
terona y relaxina que afectan particularmente al tejido conectivo de las
articulaciones, lo que puede favorecer la aparición de dolor36, al igual
que incrementar el riesgo de padecer esguinces.
Además de los cambios físicos comentados, hay otros aspectos
que pueden favorecer la aparición de la lumbalgia. Entre estos desta-
can el sedentarismo, el reposo sin motivo médico37 y la mala higiene
postural ya sea habitual o adquirida por los cambios morfológicos
derivados del embarazo.
Datos más concretos aportan Larsen et al, quienes comprobaron en
un estudio realizado en la Universidad de Copenhague, con una muestra
de 1.600 mujeres embarazadas, que al menos el 14% de las ellas sufrió
durante el embarazo dolor pélvico y lumbar; mientras que la prevalen-
cia a los 2, 6 y 12 meses fue del 5%, 4% y 2% respectivamente39.
Al aumentar el peso y producirse la redistribución de la masa del
cuerpo, hay compensaciones para mantener el equilibrio35. Primero, se
amplía la base de sustentación al caminar. Algunos movimientos funcio-
nales como agacharse, levantar pesos o subir escaleras pueden volverse
más difíciles de lo habitual. En un siguiente estadio, que correspondería
al final del segundo y durante el tercer trimestres, se altera el equilibrio
o la capacidad de hacer cambios rápidos de dirección. Esta reducción
funcional se atribuye a la prominencia del abdomen, el aumento de la
lordosis lumbar y el desplazamiento anterior del centro de gravedad
(CG). Al final de la gestación, tras la semana 20-24, la mujer experimenta
una reducción paulatina en la agilidad y una disminución de la toleran-
cia a las tareas que requieren sentido del equilibrio. Este compendio de
cambios morfológicos unidos a una mayor predisposición a los mareos,
incrementan el riesgo de padecer caídas.
Repercusiones para el ejercicio físico
Además de los citados beneficios de la práctica de ejercicio físico en em-
barazadas, en este apartado, resulta de especial interés citar que, la dias-
tasis parece ser menos corriente en mujeres con buen tono abdominal
antes del embarazo35.
Autores como Martínez Payá et al40 destacan la importancia de
realizar los ejercicios de tonificación de la musculatura lumbo-pélvi-
ca en el agua, por medio de la hidrocinesiterapia, al ser éste un medio
idóneo para la reeducación motora37. Sin embargo, trabajos realiza-
dos sobre 139 mujeres embarazadas que efectuaban ejercicios en el
F. Mata et al. / Rev Andal Med Deporte. 2010;3(2):68-7972
agua una vez por semana durante la segunda mitad del embarazo,
frente a las 129 mujeres gestantes control, no confirman que la inten-
sidad del dolor de espalda fuera menor en aquellas que realizaban
ejercicios en el agua, probablemente debido no tanto a la ineficacia
de los ejercicios en el medio acuático como a que una sola vez por
semana podría ser absolutamente insuficiente. Quizá es la poca fre-
cuencia y no el medio acuático lo que muestre la ausencia de mejoras
o beneficios. En ambos grupos el malestar en la región iba incremen-
tándose conforme aumentaba la edad gestacional, si bien el número
de días de baja por dolor fue menor en las que realizaban ejercicio.
Por otra parte no hubo más infecciones urinarias ni vaginales asocia-
das a las que hacían ejercicios en el agua, por lo que parece que cier-
tas actividades físicas en dicho medio pueden ser muy recomenda-
bles como método para aliviar el dolor de espalda y reducir, al mismo
tiempo, las bajas laborales29.
Las recomendaciones enunciadas por Colado y Chulvi25 para evitar
las lumbalgias del embarazo engloban las siguientes estrategias:
la realización de ejercicios isométricos específicos para la región lum-
bo-abdominal
la educación postural
las oscilaciones pélvicas
En cuanto al dolor sacroilíaco, el ejercicio debe modificarse para que
no se agrave la afección. A tal respecto, deberían evitarse ejercicios en los
que el peso recaiga sobre una sola pierna35.
Al igual que el programa de ejercicio, las actividades de la vida diaria
(AVD) también deberán modificarse con el fin de reducir las tensiones
sobre los tejidos sintomáticos, como por ejemplo entrar y salir del coche
manteniendo las piernas juntas para luego moverlas junto con la colum-
na como si fueran una unidad, tumbarse en decúbito lateral con un cojín
entre las piernas y adaptar las actividades sexuales para evitar la abduc-
ción completa de las caderas35.
Suelo pélvico
Se denomina suelo pélvico a la zona del cuerpo situada en la parte
inferior del tronco que forma el fondo de la pelvis, donde se reúnen
una superficie de piel, vísceras, cuerpos eréctiles, músculos, liga-
mentos, aponeurosis, nervios, vasos y orificios (uretra, vagina y
ano)41. Esta región aporta sostén a los órganos de la pelvis y conte-
nido, soporta el aumento de la presión intraabdominal, proporciona
control de los esfínteres de los orificios perineales y funciona en las
actividades reproductoras y sexuales35. El suelo pélvico está forma-
do en un 70% por tejido conjuntivo y en un 30% por musculatura; de
ese porcentaje, el 80% corresponde a fibras tipo I y el 20% restante a
fibras tipo II.
Durante el embarazo, el incremento de peso que debe soportar el
útero, unido al efecto relajador de las hormonas característico de esta
etapa, puede favorecer la aparición de disfunciones del suelo pélvico y
su debilitamiento42.
No obstante, se le deberá prestar mayor atención al suelo pélvico en
el posparto puesto que además de la circunstancia anteriormente des-
crita, el traumatismo obstétrico predispondrá a la mujer a padecer dis-
función del suelo pélvico (incontinencia urinaria y/o ano-rectal)43.
Por tanto, durante el embarazo y en el posparto resultará necesaria la
ejercitación perineal.
Repercusiones para el ejercicio físico
El ejercicio físico de la región del suelo pélvico resulta compleja, ya que
a diferencia de cualquier otro músculo, la contracción del periné no se
aprecia por la vista ya que se trata de un músculo interno42 –situación
que ha permitido el desarrollo de diversos dispositivos que facilitan el
control neuromuscular de esta región–.
El entrenamiento específico de esta región realizado tanto durante la
etapa de gestación como en la posterior, ha demostrado su efectividad a
la hora de prevenir las disfunciones del suelo pélvico, sobre todo, en la
incontinencia urinaria44,45.
Cualquier programa de ejercicio físico con mujeres embarazadas
debe incluir entre sus objetivos un adecuado fortalecimiento de
esta zona. Entre los ejercicios más habituales encontramos las con-
tracciones de Kegel, las cuales parecen ser la mejor opción. Esta me-
todología intenta favorecer la concienciación de la musculatura pél-
vica a través de contracciones activas. Estas contracciones pueden
ser rápidas (1 segundo) o lentas (5-8 segundos). La metodología de
Kegel también incluye variantes en las posiciones de entrenamien-
to, y cada mujer debe buscar cuál es aquélla en la que se encuentra
más cómoda (sentada, de pie, decúbito, en cuclillas, etc.). Cuantita-
tivamente no ha sido esclarecida la relación dosis-respuesta para
esta metodología. A este respecto, el propio Kegel, pionero en este
tipo de actuaciones sobre el suelo pélvico, recomendaba practicar
entre 300 y 400 veces diarias2. No obstante, la mejor recomenda-
ción estaría basada en la personalización mediante un diagnóstico y
recomendación del ginecólogo.
Miembros superiores
El embarazo favorece una posición en la que la cintura escapular y la
porción superior de la escápula se redondean, de igual forma, la cabeza
se desplaza hacia delante. Esta situación postural, unida a una mayor
tensión en los músculos posteriores del cuello con el fin de soportar la
cabeza y mantener la mirada al frente, provocarán dolores musculares.
Todos estos cambios pueden dar lugar a parestesias y dolor en las ex-
tremidades superiores como consecuencia de la acentuada lordosis
cervical y del hundimiento del cinturón escapular, frecuentes en el ter-
cer trimestre2,28.
Con respecto a la parte distal del miembro superior, una afecta-
ción de elevada recurrencia entre las mujeres embarazadas es la
presencia del síndrome de túnel carpiano durante el embarazo.
Sobre este aspecto tan concreto, Turgut et al efectuaron un estudio
de cohorte con 46 mujeres embarazadas, cuyas edades se situaban
entre 15 y 46 años. La evaluación se concretó durante el embarazo
y a los 6 y 12 meses del parto. En los seguimientos efectuados se
encontraron síndrome del túnel del carpo en el 10,9% y 4,4%, res-
pectivamente46. Estos mismos autores46, coincidiendo con otros2,28,
destacan una remisión espontánea en muchos casos en el pospar-
to46. Esta patología cursa con síntomas de parestesias en el territo-
rio inervado por el nervio mediano, por lo general de aparición
nocturna2,28.
Repercusiones para el ejercicio físico
Es importante evitar la postura de hiperflexión de muñeca, lo que tiende
a disminuir el espacio disponible en el túnel carpiano1. Por lo tanto, los
ejercicios, principalmente de sobrecarga, en los que se reproduzca una
hiperflexión de muñeca, que además pueda estar agravada por la carga,
deberán evitarse.
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Resultará necesaria la realización de estiramientos adecuados para
los músculos abductores de la escápulas y los rotadores del hombro. Se
evitará sobrecargarlos durante el programa de ejercicio físico.
Miembros inferiores
Los miembros inferiores resultan más susceptibles de lesión durante el
embarazo a consecuencia de los cambios hormonales que facilitan la
laxitud ligamentosa, la proliferación sinovial, la debilidad del cartílago y
los cambios posturales.
Con el aumento de la lordosis lumbar para compensar la desvia-
ción del CG, se produce también una hiperextensión de las rodillas y
el peso se desplaza a los talones para desviar el CG a posterior. En el
pie y en el tobillo se observa un aplanamiento de los arcos con una
tendencia a la pronación. Una escasa alineación en el pie conduce a
unos cambios en la cinética de la cadena posterior y, aunque las mo-
dificaciones producidas en el embarazo en las articulaciones pueden
revertir, las de los pies pueden no hacerlo. Durante el posparto, la
mujer observa una talla de pie superior a la habitual debida a la laxi-
tud y a los cambios en la biomecánica por el sobrepeso como conse-
cuencia del periodo de gestación.
La relajación articular con frecuencia provoca algias difusas. Al final
de la gestación es posible observar parestesia en las extremidades infe-
riores (muslo y dorso de la pierna), como consecuencia de los cambios
compresivos (edema de las vainas, cabeza fetal) lo que condicionará sin
duda la cantidad y calidad del esfuerzo físico que una gestante realiza en
esa etapa final del embarazo2,35.
Las rodillas pueden ser también causa de dolor durante el embara-
zo debido a la presión ejercida sobre los nervios peroneales, que ro-
dean el peroné en la parte externa de la pierna, cerca de la articulación
de la rodilla1.
Repercusiones para el ejercicio físico
Como norma general, se deberán evitar posiciones y ejercicios con hi-
perflexión de rodilla, incluso durante el parto. También pueden existir
alteraciones a nivel de la rótula –condromalacia rotuliana- debido a la
laxitud ligamentaria, mayor peso y pelvis ancha. Es importante, para
ello, el fortalecimiento de los músculos periarticulares de la rodilla. Si el
problema aparece durante la gestación por primera vez, los síntomas
tienden a desaparecer tras el parto1.
Cambios cardiovasculares
Durante el embarazo, el corazón aumenta de tamaño y se desplaza cefá-
licamente, con una tendencia de desplazamiento hacia la izquierda;
además gira sobre su eje longitudinal. Estos cambios están, sobre todo,
originados por la elevación progresiva del diafragma2,35. Funcionalmen-
te, se produce un aumento en el volumen sanguíneo del 30 al 59%
(1,5-2 l)2,28,47; el valor máximo se registra en la mitad del tercer trimestre.
Este incremento depende del tamaño del feto y de la cantidad de fetos
gestados. En un embarazo sin complicaciones, un sexto del volumen
sanguíneo corresponde al sistema vascular uterino. Este incremento se
debe tanto al aumento de la volemia (aproximadamente 1.500 ml) como
de la citemia (350 ml) lo que mantiene el flujo útero-placentario ade-
cuado2,35. El aumento de glóbulos rojos lidera el aumento de las necesi-
dades de hierro adicional en las gestantes, aproximadamente 1 gramo
de hierro diario adicional durante todo el embarazo48.
Además del incremento de la volemia, las embarazadas experimen-
tan un aumento del gasto cardíaco (Q) que se sitúa entre un 30 y un
50%2,3,28,47. Este incremento se ve acompañado de un incremento en el
volumen sistólico y la frecuencia cardíaca de reposo. Este último pará-
metro aumenta de 7-8 pulsaciones por minuto (lpm) en las primeras
semanas de embarazo a 15-20 lmp en la semana 32. En un embarazo
común, el Q está condicionado por a) el peso materno, b) el índice meta-
bólico basal, c) el volumen sanguíneo, d) los descensos de tensión arte-
rial y e) la reducción de la resistencia vascular periférica3. El aumento del
Q hace que el flujo sanguíneo a través de la arteria uterina se incremente
aproximadamente seis veces47. El incremento del Q se ve normalizado y
estabilizado en sus valores iniciales transcurridas seis semanas de em-
barazo. Este aumento del Q en ese periodo atiende a las demandas pro-
gresivas de nutrientes por parte del útero y la placenta y facilita la elimi-
nación de los productos de desecho47.
Se ha observado que, cuando la mujer embarazada realiza ejercicios
de una manera organizada, su frecuencia cardíaca máxima (FCmax) es
menor, lo que podría deberse a una respuesta atenuada del sistema sim-
pático a los esfuerzos, situación que condiciona una disminución de la
frecuencia cardíaca (FC) de reserva en la embarazada sometida a ejerci-
cio físico y limita la utilización de la FC como un indicador sensible de la
intensidad de ejercicio en estado de gestación.
Debido a los cambios hormonales, existe un marcado descenso de la
resistencia vascular sistémica al 25%, y del 30% en la resistencia vascular
periférica, lo que sirve para equilibrar el cambio en el Q y producir un
descenso de la presión arterial (PA) de 5 a 10 mmHg. Así, la vasodilata-
ción periférica mantiene la PA normal a pesar del aumento del volumen
sanguíneo (VS) durante la gestación. La PA alcanza la mayor reducción
hacia la mitad del de la gravidez, para aumentar gradualmente desde ese
momento hasta los niveles previos al embarazo, unas seis semanas tras
el parto. También los trastornos del ritmo son frecuentes durante el em-
barazo. La PA diastólica disminuye en el primer y segundo trimestre, y
en el tercer trimestre retorna a los valores previos a la gestación28.
Se ha observado que la mujer embarazada en reposo tienen una me-
nor actividad parasimpática (medida por la variabilidad R-R, una forma
de estudiar el sistema nervioso autónomo de manera no invasiva) y que
durante el ejercicio se atenúa la actividad del sistema nervioso simpáti-
co, como refleja una menor cantidad de catecolaminas en sangre29.
Las modificaciones cardiovasculares mencionadas no suponen riesgo
para la mujer sana2,35. En mujeres con cardiopatías, estos cambios pue-
den ser peligrosos debido a: a) una mayor formación de proteína con-
tráctil miocárdica como consecuencia de la unión de los esteroides a sus
receptores miocárdicos; b) por el aumento del volumen plasmático du-
rante el ejercicio y c) por la circulación hipercinética que permite una
mayor satisfacción de las demandas energéticas que requiere el feto2,35.
Repercusiones para el ejercicio físico
En una mujer gestante, el ejercicio físico moderado produce una reduc-
ción del flujo sanguíneo uterino del orden del 25%; esta disminución es
mayor si aumenta la intensidad del esfuerzo49. Reducciones superiores
comprometerían la disposición de oxígeno, hecho que se resuelve por
medio de una incrementada extracción del mismo, mecanismo que sólo
se manifiesta en la realización de ejercicio2,28
La actividad aeróbica moderada desarrollada durante el segundo y
tercer trimestres de embarazo parece no alterar los niveles de hierro y
hemoglobina maternos50.
Durante el ejercicio, el gasto cardíaco es redistribuido desde la circu-
lación de los órganos intra-abdominales a los músculos que se ejercitan.
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Un dato de especial interés es que el diafragma se desplaza unos 4 cm
hacia el tórax como resultado de la expansión del útero liderando un
cambio en el patrón ventilatorio de abdominal a torácico2,3,28,52. El útero
en crecimiento va aumentando la presión intra-abdominal y las costillas
se horizontalizan28. Esta situación es compensada con un aumento
aproximadamente de 2 cm en los diámetros anteroposterior y transver-
so de la caja torácica. El ángulo subesternal aumenta en aproximada-
mente 70º en el primer trimestre y 105º en la etapa final de la gestación
y la circunferencia de la caja torácica sufre un aumento del orden de 5 a
7 cm2,28. Al comienzo del embarazo, la mujer respira más profundamen-
te pero no con mayor frecuencia, justamente por la acción de la proges-
terona2,28. Este fenómeno ocasionará un aumento de la ventilación pul-
monar, mayor profundidad de la misma, y, por tanto, un incremento en
el volumen corriente3,28.
La progesterona produce relajación sobre el parénquima pulmonar,
lo que aumenta su distensibilidad y la resistencia de las vías aéreas. Se
produce una pequeña alcalosis que no conduce a hiperventilación sino
que induce el intercambio gaseoso en la placenta, evitando la alcalosis
fetal. Se reduce el volumen residual, el volumen espiratorio de reserva y
la capacidad funcional residual. La capacidad inspiratoria aumenta y la
capacidad vital no se modifica. La capacidad pulmonar total disminuye
levemente y la función pulmonar residual está conservada. El cambio
ventilatorio más importante es el incremento de la sensibilidad ventila-
toria, mediado por unos altos niveles de progesterona circulantes y por
los estrógenos que amplían los receptores hipotalámicos a la progeste-
rona. Una menor respuesta umbral y un aumento de la sensibilidad al
CO2 producen un mayor volumen corriente y ventilación por minuto (de
6 a 9 l/min). Con la ventilación pulmonar intensificada, los niveles de
PO2 alcanzan aproximadamente 100 mmHg desencadenando una alca-
losis respiratoria parcialmente compensada por la excreción de bicarbo-
nato por el riñón2,28.
El VO2máx, expresado en valores absolutos, aumenta entre un 15 y un
20% durante el embarazo, mientras que si lo relacionamos con el peso
corporal, se mantiene o se incrementa ligeramente conforme avanza la
edad gestacional, y ello a pesar de la ganancia de peso28,29.
Repercusiones para el ejercicio físico
En el caso de una actividad ventilatoria extrema que requiera el trabajo
diafragmático y el uso de los músculos respiratorios, éstos estarán afec-
tados por el descenso del tono del músculo liso bronquial y la reducción
de resistencias periféricas. Se aumenta de un 10 a un 20% el consumo de
oxígeno, combinado con la reducción de la capacidad funcional residual,
lo que resulta en una menor reserva del referido gas2,3. El aumento de la
ventilación en el embarazo parece ser debido al descenso de la osmola-
ridad y a las incrementadas concentraciones de angiotensina II. El ejer-
cicio produce un incremento de la demanda de oxígeno, que es mayor
con el aumento de peso, y la mujer alcanza sus valores máximos con
unas cargas de trabajo menores. La capacidad máxima para hacer ejerci-
cio disminuye aproximadamente de un 20 a un 25% en el segundo y
tercer trimestres, cuando la demanda fetal es mayor2,3,28.
El ejercicio aérobico realizado regularmente genera un aumento del
VO2máx y un moderado descenso de la FC, lo que en definitiva ocasiona
una mayor capacidad aeróbica y un incremento de la capacidad de rea-
lizar actividad física28. Existe además una elevación en el costo energéti-
co durante la actividad: el esfuerzo provocado por el mayor peso corpo-
ral que hay que desplazar, hecho, que unido a los cambios hematológicos
y cardiovasculares ya citados, explican el aumento del VO2 tanto absolu-
to como relativo, inclusive en ausencia de ejercicio físico2,28.
Estos cambios hemodinámicos son la base para pensar que el ejercicio
durante el embarazo puede causar disminución de oxígeno para el feto
y posible retardo en el crecimiento de éste. Aunque estudios realizados
tanto en animales como en humanos han evidenciado una disminución
de la circulación uterina con el ejercicio durante el embarazo, muchos
mecanismos actúan para mantener relativamente constante el consumo
de oxígeno en el feto, tales como: a) el incremento del hematocrito ma-
terno que ocurre con el ejercicio en un 10% en los 15 primeros minutos
iniciales de un esfuerzo vigoroso35 lo cual aumenta el transporte de oxí-
geno en sangre; b) una relación inversa entre el flujo sanguíneo y la ex-
tracción del referido gas, en el que la diferencia arteriovenosa de oxígeno
se incrementa cuando el flujo disminuye, y por último, c)