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Género y traducción: elementos discursivos para una reescritura feminista

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Abstract

Este artículo explora el binomio género y traducción desde la convicción de que ésta última, al constituir un punto de contacto entre realidades lingüísticas, culturales e ideológicas diferentes, desempeña un decisivo papel en el cambio de la naturaleza patriarcal y sexista del lenguaje y de las sociedades. Para comenzar a abordarlo, reflexionaré sobre las influencias y confluencias entre traducción y feminismos, que tanto han contribuido a la renovación y enriquecimiento mutuo de ambas disciplinas. Esta perspectiva me ubicará en una posición privilegiada desde la que plantear el compromiso de la traducción feminista, materializado en la adaptación (más que invención) de estrategias ideológicas y textuales legítimas para traducción, con las que contribuir a la implementación de la reforma lingüística y social superadora de la discriminación de género.
(m)
285
Castro Vázquez, Olga (2008), “Género y traducción: elementos discursivos para una reescritura
feminista”, Lectora, 14: 285-301. ISSN: 1136-5781 D.L. 395-1995.
GÉNERO Y TRADUCCIÓN:
ELEMENTOS DISCURSIVOS PARA UNA REESCRITURA
FEMINISTA
OLGA CASTRO VÁZQUEZ
1
Universidade de Vigo
Este artículo explora el binomio género y traducción desde la convicción de que ésta
última, al constituir un punto de contacto entre realidades lingüísticas, culturales e
ideológicas diferentes, desempeña un decisivo papel en el cambio de la naturaleza
patriarcal y sexista del lenguaje y de las sociedades. Para comenzar a abordarlo,
reflexionaré sobre las influencias y confluencias entre traducción y feminismos, que tanto
han contribuido a la renovación y enriquecimiento mutuo de ambas disciplinas. Esta
perspectiva me ubicaen una posición privilegiada desde la que plantear el compromiso
de la traducción feminista, materializado en la adaptación (más que invención) de
estrategias ideológicas y textuales legítimas para traducción, con las que contribuir a la
implementación de la reforma lingüística y social superadora de la discriminación de
género.
PALABRAS CLAVE: traducción feminista, reescritura, ideología, lenguaje no sexista, reforma
lingüística.
My translation practice is a political activity
aimed at making language speak for women.
Susanne de Lotbinière-Harwood
1. El binomio feminismos y traducción
En el presente estamos asistiendo a un proceso en el que cada vez más los
feminismos exigen su sitio en los Estudios de Traducción, de igual modo
que la traducción lucha por su propia parcela en los Estudios de Género.
1
Integrante del Seminario de Investigación “Feminismos e Resistencias (teorías e prácticas)”,
Universidade de Vigo.
Género y traducción… Olga Castro
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Esta tendencia bidireccional es sintomática del enorme potencial que cada
una de estas disciplinas encierra con respecto a la evolución y desarrollo de
la otra. Basta una mirada al pasado para comprobar que la traducción
constituyó un punto de entrada en el mundo literario para muchas mujeres,
sepultadas hasta entonces en una INdiferencia patriarcal que no les permitía
ser propiamente autoras, que en consecuencia convirtieron la traducción en
una forma de expresión pública con la que salir del anonimato y margi-
nación. Asimismo, la traducción (mediante la publicación de obras traduci-
das) hizo posible difundir la pluralidad de ideologías feministas existentes,
favoreciendo aun enriquecimiento del discurso feminista; permitió contri-
buir a romper la presunción patriarcal de que el hombre es heterogéneo y la
mujer homogénea, al albergar experiencias de muy distintas mujeres; y
posibiliconstatar, finalmente, que el género no es un principio unificador
para todas las mujeres, sino que la (universal) opresn de género adquiere
diferentes grados y modos en función de la cultura y sociedad a la que cada
mujer pertenezca. De esta forma, la traducción contribuyó a admitir no sólo
la validez, sino sobre todo la necesidad de la coexistencia de diferentes
feminismos (en plural) para lograr el fin último de la erradicación de la
(también plural) discriminación de género.
En sentido opuesto, los feminismos contemporáneos (enmarcados en
un contexto temporal del postmodernismo, postestructuralismo y postco-
lonialismo) contribuyeron a reconfigurar y renovar la teoría de la traducción.
Las aportaciones de los feminismos resultaron fundamentales para superar
nociones obsoletas como equivalencia, cuestionar los roles de género y
escritura, desconfiar de las jerarquías tradicionales y sospechar de los
estándares universales que definen la fidelidad en traducción. Gracias
también a las contribuciones de los feminismos se consolidaron nuevas
nociones como la de “translation as rewritting” (Bassnett y Lefevere, 1990:
9), la traducción como reescritura. Esta noción defiende el afán de
recreación y no de mera reproducción de la traducción, y en este sentido,
otorga identidad propia y autonoa al texto traducido respecto del original,
a la vez que aboga por la aspiración de visibilidad del traductor/a en su tarea
profesional, en contraposición a los enfoques más tradicionalistas que
promulgaban una percepción del trabajo mayoritariamente invisible para así
guardar fidelidad al texto fuente. En consecuencia, en este contexto de los
múltiples “post-”, los feminismos cuestionaron la posibilidad de realizar una
traducción fiel y objetiva, demostrando que la neutralidad ideológica en la
traducción es una ficción del patriarcado y que la intervención en los textos
espresente siempre, irremediablemente, a la hora de traducir. Desde el
punto de vista de género, la traductor/a puede ser conSciente de su
intervención, y consistir ésta o bien en adscribir la ideología patriarcal o bien
en adherirse a la ideología feminista. Pero al contrario, también es posible
que la traductor/a niegue su intervención, realizando en este caso una
intervención INconsciente que implica necesariamente adherirse a la
ideología patriarcal dominante, la que precisamente por ser dominante se ve
como “normal”, “natural”, incuestionada, incontestable.
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Todo este intercambio de aportaciones y contribuciones mutuas invita a
establecer entre género y traducción un código metonímico que ilustra la
doble inferioridad discursiva a la que son relegadas “mujer” y “traductor/a”.
Los feminismos y los estudios de traducción tienen en común el saber que
su objeto/sujeto de estudio es secundario, dependiente e inferior en la
jerarquía del poder social, y de este modo, ambas disciplinas constituyen
elementos periféricos respecto de un centro: la traducción como proceso es
periférica respecto a la creación literaria; la traducción como producto lo es
respecto al texto original; la traductor/a lo es respecto a la autor/a; los
feminismos son periféricos al discurso central del patriarcado; y las mujeres
somos definidas como la excepción a la norma de la experiencia masculina.
En esta situación, tanto la traducción como los feminismos comprenden
su ubicación al margen del discurso dominante, y desde su posición perifé-
rica reivindican como elemento subversivo que sus sujetos de estudio gozan
del privilegio de tener acceso a ambas realidades, la dominante y la
alternativa/deseable. Las y los feministas conocen el sistema patriarcal y
también el sistema libre de opresión por el que abogan, igual que la persona
traductora conoce los procesamientos lingüísticos y las convenciones cultu-
rales del texto origen y del texto que va a crear. Inmersas en este contexto,
feministas y traductor@s se ubican precisamente en un espacio fértil e
inquietante donde se produce la interacción dialéctica entre varias culturas,
un espacio intermedio llamado “Third Space” (Wolf, 2000: 141) que funciona
como resistencia y desde el que la cultura/lengua dominante puede ser
subvertida. En la resistencia del “Third Space” resulta crucial la defensa del
concepto de diferencia, al transformarse, tanto el género como la traducción,
en herramientas para el estudio y la comprensión crítica de la diferencia tal y
como ésta se (re)presenta en el lenguaje y en las lenguas. De hecho, la
diferencia se erige como condición sine qua non de la existencia de la
traducción, al tratarse el texto traducido de una reescritura subjetiva e infiel
necesariamente diferente realizada por una persona con ideología.
Respecto a los feminismos, se trata de la defensa de la diferencia entre
géneros
2
según la cual, sin caer en las redes del determinismo biológico,
mujeres y hombres poseemos unas características específicas que nos
hacen no idéntic@s ni desiguales, sino diferentes, siendo esta una
diferencia plasmada en el lenguaje.
En cualquier caso, este espacio de confluencias entre género y
traducción convierte a la propia noción de traducción en objeto de una
reinterpretación, pudiendo ahora definirse como un concepto polisémico que
opera a diferentes niveles. La habitual concepción de traducción, como
proceso mediante el que un texto codificado en una lengua A se reescribe
en una lengua B a través de una tercera voz que asume una responsa-
2
La defensa de la diferencia entre géneros debe estar acompañada de la defensa de la
diferencia entre cada mujer y el tipo de opresión específica que sufre, lo que está en la base de
la necesidad de enfoques feministas diversos y complementarios.
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bilidad ética, da pie a considerar también como traducción (en tanto que
reescritura) el transvase desde un lenguaje sexista patriarcal hasta un
lenguaje conScientemente no sexista. Y además, el hecho de considerar la
traducción como la transmisión al exterior de pensamientos, sentimientos y
experiencias interiores mediante signos verbales (en este sentido, todo es
traducción), propicia una reinterpretación de la traducción concebida como
el recorrido expresivo que las mujeres estamos obligadas a realizar cada
vez que nos expresamos, en la medida en que debemos buscar la forma de
traducir nuestras experiencias de mujer, nuestros hábitos cognitivos y
nuestra subjetividad femenina en las palabras del lenguaje patriarcal y
masculino. Así, todo el discurso de las mujeres podría considerarse como
una traducción en sí misma: la traducción de la realidad de las mujeres en el
discurso del lenguaje patriarcal.
2. Traducción feminista
Esta reinterpretación favorece que los feminismos identifiquen la traducción
como una teoría practicante y una práctica teorizante llamada a constituirse
como herramienta política válida y fructífera. Surge así, en el contexto
específico del diálogo anglofrancés de Québec de los años 80 y 90, la
traducción feminista, una corriente de trabajo y de pensamiento que
defiende la incorporación de la ideología feminista a la traducción por la
necesidad de articular nuevas vías de expresión para desmantelar la carga
patriarcal del lenguaje y de la sociedad (cf. Godard, 1990; Lotbinière-
Harwood, 1991; Simon, 1995 y 1996; Von Flotow, 1991, 1995 y 1997).
Desde el comienzo, las/os traductoras feministas aúnan esfuerzos para
denunciar ante el conjunto de la sociedad la enorme cantidad de obras de
autoría femenina que habían quedado “perdidas en el patriarcado, donde el
canon dominante da/ba prioridad, por sistema, a unos privilegiados autorEs.
Esta denuncia va acompañada de un ejercicio práctico con el que
contribuyen a transformar el canon literario contemporáneo, optando
abiertamente por una recuperación y redimensión de los trabajos de estas
autoras silenciadas.
Además, las traductoras feministas desvelan aquellas traducciones de
libros feministas cuyo sentido original era distorsionado, desvirtuado y
finalmente incorporado a la ideología dominante patriarcal mediante una
reescritura que le asignaba sentido sin tener en cuenta las múltiples capas
de significación feminista. Ejemplo de esta práctica es la paradigmática
traducción al inglés de la obra filosófica y feminista Le deuxième sexe, de
Simone de Beauvoir (1949) realizada por el zoólogo Howard Parshley en
1952. La conclusión extraída de profusos estudios críticos sobre la materia
(cf. Castro, 2006a) permite afirmar que la traducción de Parshley suprime
largas secciones que recogían nombres y logros de mujeres en la historia,
elimina el linaje de mujeres influyentes que tan importante resulta para la
historiografía feminista, suprime valiosísimas explicaciones históricas poco
conocidas sobre mujeres que desafiaron a los estereotipos femeninos de su
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época, liquida las referencias a las relaciones lesbianas, oculta la violenta
lucha por los derechos de las mujeres en el Reino Unido, excluye
referencias a la primera convención de derechos de las mujeres en Estados
Unidos (Seneca Falls), prescinde de la descripción del tedioso trabajo no
reconocido ni remunerado de ser ama de casa, y elimina medio capítulo de
“The Married Women” donde se ilustra la aniquilación de las mujeres en el
matrimonio, entre otras cosas. La traducción de Parshley es todavía hoy la
única versión comercializada en lengua inglesa, lo que da vigencia a la
afirmación de Margaret Simons: “no English edition of The Second Sex
(Beauvoir’s feminist masterpiece, the common ingredient in all of the early
women’s studies courses) contains everything she wrote or accurately
translates her most basic philosophical ideas(2001: 61). Este comporta-
miento (para)traductor provocó que la audiencia anglófona fuese potencial-
mente incapaz de seguir la argumentación en inglés de la autora,
sumiéndola en una confusión cuya xima expresión se encuentra en las
desavenencias, acusaciones y serios conflictos surgidos entre los femi-
nismos francófonos y anglosajones, al reprocharse mutuamente determi-
nadas interpretaciones sobre un texto que, leído en los dos idiomas,
postulaba afirmaciones dispares.
Un tercer y esencial objetivo común de la traducción feminista consiste
en cambiar la representación de las mujeres a través de la traducción,
cuestionando y ofreciendo alternativas al lenguaje sexista para contribuir de
este modo al desarrollo de una sociedad no patriarcal. Este propósito
emana de la convicción de que la reforma lingüística se erige como pilar
fundamental de la reforma social, a tenor de recientes estudios que
destacan el papel esencial del lenguaje en la categorización de la realidad y
su influencia en los comportamientos sociales
3
. De este modo, las
traductoras feministas demostraron la necesidad de superar actitudes
tradicionales en traducción que no tenían en cuenta el género lingüístico
como un elemento significante a la hora de traducir (pues lo consideraban
una categoría gramatical sin sentido específico, perteneciente a las
obligaciones estructurales del lenguaje); y de reconocer que la traducción
del género posee una importante repercusión en la (in)visibilidad de los
sexos, dada la fuerte relación entre la categoría biológica sexo y su
representación en los idiomas a través de la categoría lingüística género.
Esta relación sexo-género lingüístico resulta fácilmente apreciable en
lenguas como el inglés, con un sistema de asignación de género natural
3
En este sentido, la crítica postestructuralista puso en cuestión la relación presumiblemente no
mediada entre lengua y realidad (defendida por la teoría tradicional de Saussure), sentando las
bases para que las más recientes teorías sociolingüísticas, defensoras de una versión
moderada de la hipótesis de Sapir-Whorf, concluyesen que la lengua no sólo es un reflejo de la
realidad/sociedad, sino que también contribuye a formar y construir esa realidad/sociedad.
Nuestras mentes sólo acceden a imaginar la realidad a través de la lengua, y pese a no existir
una correspondencia directa y unívoca entre la realidad y los signos empleados para
denominarla, la correspondencia sí se produce entre los signos utilizados para hablar de la
realidad y las imágenes que se crean en nuestra mente como respuesta a tales denomina-
ciones.
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basado en criterios semánticos, es decir, en las características biológicas
del referente: se utiliza femenino cuando el referente es una mujer y
masculino cuando es un hombre, siendo el resto de realidades de género
neutro, de forma que género lingüístico y sexo del referente “siempre”
convergen. Al contrario, en idiomas con género gramatical como el gallego,
portugués, castellano o italiano, entre otros, puede resultar más complejo
comprender que el género guarde relación con la vida real, ya que se otorga
género masculino o femenino no sólo a seres sexuados, sino también a las
cosas inanimadas: todos los objetos y personas tienen obligatoriamente un
género gramatical femenino o masculino (y en ocasiones neutro). La
simplicidad en el análisis llevó a la teoría tradicional (cf. García, 1994) a
afirmar que en las lenguas gramaticales el género es arbitrario y que, como
resultado, no refleja la realidad. No obstante, el lingüista francés Greville
Corbett expone en su obra de referencia Gender (1991) el fracaso del
criterio arbitrariedad como único válido para explicar el género lingüístico en
idiomas gramaticales, demostrando que la clasificación femenino/masculino
de los nombres en el lenguaje sigue principios semánticos, morfológicos o
fonológicos más que arbitrarios, tanto en el caso de referentes inanima-
dos/asexuados como en el de animados/sexuados. Pero es sobre todo en
este último caso de seres animados/sexuados, donde los criterios
semánticos se imponen en la organización del género gramatical, pudiendo
afirmar que “if generic references and so-called epicene nouns
4
are not
taken into consideration, feminine and masculine nouns referring to human
beings in the majority of cases reflect the distinction between females and
males” (Nissen, 2001: 254). Así pues, cuando los referentes son personas,
la asignación del nero lingüístico está basada principalmente en criterios
semánticos tanto en las lenguas con sistema natural como gramatical, por lo
que el género gramatical hace referencia al sexo real y refleja la distinción
entre mujeres y hombres (salvo las escasas excepciones de genéricos y
epicenos): sexo y género lingüístico convergen y designan la misma
realidad. Así es como las diferencias de género en el lenguaje ejercen un rol
imaginario muy poderoso, otorgando al género lingüístico un significado
simbólico e ideológico que lo convierte en fundamental para la traducción.
A partir de ese momento, y dado el interés de la traducción en el
lenguaje como vehículo de expresión de una cultura e idiosincrasia humana,
una importante corriente de investigación en el campo de la traducción se
centró en abordar la representación del género lingüístico en el traslado
lingüístico, cultural e ideológico del acto translaticio (Braun, 1997; Chamber-
lain, 1992; Espasa, 2003 Godayol, 2000; Nissen, 1997, 2001 y 2002;
Saldanha, 2003), teniendo en cuenta que los preceptos culturales y las
4
Epiceno es el nombre perteneciente a la clase de los animados que, con un sólo género
gramatical, puede designar seres de uno y otro sexo (el bebé, la víctima, la persona, el ser
humano), con frecuencia también referido a los nombres colectivos (la infancia, el alumnado, el
personal médico); y genérico es el nombre que no posee género gramatical determinado y se
construye con artículos u otras palabras con sufijo de género para aludir a personas (la y el
mártir, la y el feminista).
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consideraciones ideológicas desempeñan, en todo momento, un papel
fundamental.
2.1. Problemas de traducción del género
En un primer momento, estos estudios revelaron los problemas que puede
originar la traducción del género lingüístico. Si bien reescribir un contenido
no suele constituir un problema de traducción cuando ambas lenguas
utilizan similares marcas de género (“nai” en gallego y “mère” en francés), ni
tampoco cuando ninguna de ellas utiliza marcas de género (“periodista” en
castellano y “journalist” en inglés), surgen problemas cuando el género
esgramaticalizado de forma diferente en las dos lenguas. Una primera
tipología de problema tiene lugar cuando la lengua origen no exige marcas
de género, mientras que las características estructurales de la lengua
término sí obligan a especificarlo. A modo ilustrativo, al reescribir en inglés
la expresión “hizo los deberes”, la traducción exige conocer una información
extra relativa al género que se debe obligatoriamente incluir, de forma que
pueden resultar igualmente válidas las opciones “she did her homework” o
“he did his homework”. De modo similar, la traducción a castellano de la
expresión “you’re tired” debe incorporar una información extra no incluida en
el original, correspondiente también al sexo de la persona protagonista de la
acción
5
. En ambos casos, la información extra que no figura reflejada en el
idioma origen puede incluso resultar desconocida para la traductor/a, quien
debe resolver el dilema reconociendo que ninguna actuación resulta
gratuita: tanto si opta por “estás cansado” o “estás cansada”, o por “she did”
o “he did”, estaría o bien excluyendo a la mitad de la población, o bien
incorporando información complementaria de la que no dispuso la audiencia
original, de forma que ninguna de estas dos opciones aportan exactamente
la misma información de género que el texto origen
6
.
En otras ocasiones los problemas surgen al tener que reescribir un texto
codificado en una lengua que marca el género de forma tal que le es
imposible hacerlo a la lengua término. En esta coyuntura, la persona que
traduce se planteará cómo aportar la información sobre el sexo de la
persona en cuestión para no perder la información que el sufijo femenino o
masculino aporta en la lengua origen. Una muestra de este dilema la recoge
Nissen cuando explica que en el poema “Ninguneo” (“Nobodying”) de
Rosario Castellanos, conocer el sexo del referente es justamente lo que
provoca el problema de traducción: “¿qué diablos hago aquí en la Ciudad
Lux, / presumiendo de culta y de viajada? (sic) [...]” (apud. Nissen, 2002:
5
Además del dilema de género, y en función del contexto, es posible que la traductor/a también
deba plantearse la posibilidad de que el sujeto de estas acciones sea la segunda persona del
singular de cortesía “usted”.
6
Un tipo de solución que compensa las pérdidas y ganancias consistiría en la inclusión de
fórmulas neutras como he/she”, “she or he”, “(s)he”, he or she”, “someone” o “that person did
their homework” en el primer caso; y fórmulas como “cansad@”, cansada/o”, “cansad(a/o)”,
“cansada o cansado” en el segundo.
Género y traducción… Olga Castro
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25). El inglés no dispone de sufijos derivativos que marquen el nero, así
que la opción del traductor(a) para suministrarle la información necesaria a
su audiencia fue la de “what the devil am I doing here in the City of Lights /
putting on the airs of a cultured and well-travelled woman? (sic) [...]”. Con
esta traducción se evitó la “pérdida” de invisibilizar al sexo femenino del
original, a cambio de una “ganancia”: en el nuevo texto la atención se centra
en que el referente es una mujer, y de hecho resulta probable que una re-
traducción desde el inglés al castellano vuelva la estrofa en “mujer culta y
viajada” en lugar del “culta y viajada” original.
De igual modo, es frecuente que afloren dilemas de traducción cuando
en la lengua con nero gramatical se presenta un (falso) masculino
genérico que obliga, a quien traduce, a decidir si el término “tíosse referirá
en inglés a “uncles”, “aunts and uncles”, “aunt and uncle”, “aunt and uncles”
o “aunts and uncle”; y si “hermanoso “irmáns” son en inglés “brothers”,
“brothers and sisters”, “sisters or brothers”, “sisters and brother”... o
“siblings”.
En conclusión, la exposición de algunos de los problemas que surgen
cuando se traduce la categoría lingüístico-semántica del género (natural o
gramatical) pone en evidencia la existencia de diversos parámetros que
influyen en las decisiones de las/os traductoras/es, entre los cuales cabe
destacar nuestro conocimiento basado en la ideología y condicionado,
siempre, por un complejo contexto paratraductivo (Genette, 1997).
2.2. El “Male-As-Norm Principle” en traducción
Posteriormente al momento inicial en el que se pusieron de manifiesto estos
dilemas traductivos, los estudios sobre género y traducción constataron una
frecuente tendencia hacia la invisibilidad del género femenino (y de las
mujeres) en el acto de traducción, como consecuencia de la adscripción a
una subyacente ideología dominante patriarcal. Así, cuando la traductora no
se adhiere a un posicionamiento ideológico concreto, es la ideología
dominante (la “no ideología”) la que impera llevando a las traductoras a
adoptar el “Male-As-Norm Principle” o “MAN Principle” (Braun, 1997: 3) por
el cual, de existir desconocimiento del sexo del sujeto al que hace referencia
un nombre sin marcas de género, se opta preferiblemente por el masculino.
Este principio lo demuestran
7
típicas traducciones como “children>niñosen
un 90% de los casos, o “se levantó y fue a trabajar>he woke up” en un 75%.
El principio se cumple incluso hasta el punto de que l@s traductor@s crean
oraciones semánticamente absurdas en las que los y las ginecólogas
atienden en sus consultas a pacientes varones (“the gynecologist couldn’t
see his patients” fue para 23 personas, de 30 encuestadas, “o xinecólogo
non puido ver os seus pacientes”, destacando que en gallego el posesivo
7
Experimentos realizados con alumnado “Tradución e cultura inglés/galego” (Licenciatura en
Traducción e Interpretación, Universidade de Vigo) durante el año académico 2005/06, y con
estudiantado de “Spanish” (curso A2 del Sixth Form College Peter Symonds College, de
Winchester, Reino Unido) a lo largo del curso 2004/05 (Cf. Olga Castro, 2006b).
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concuerda con el objeto/sujeto poseído, por lo que de “seu” (masculino) se
deduce que el ginecólogo tiene pacientes varones); o hasta el punto de que
lo 1 persona, de 10 encuestadas, fue capaz de resolver el enigma “Pérez
tiene un hermano. Pero el hermano de Pérez no tiene hermanosen el que,
obviamente, Pérez es una mujer. La funcionalidad del “MAN principle” sólo
queda menguada en caso de que existan estereotipos en dirección opuesta,
como sugiere el hecho de que la traducción a inglés de “se levantó e hizo la
cama” haya tenido sujeto femenino en un 65% de los casos, mientras que
“se levantó y arregló el coche” lo haya tenido masculino en un 90%; o el
hecho de traducir “enfermero” por male nurse” en un 80% de los casos,
pese a que la palabra “nurse” ya es de por neutra y válida para ambos
sexos).
2.3. Estrategias feministas de traducción
Tras haber constatado los problemas de traducción y la tendencia a pensar
y traducir “en masculino”, la traducción feminista propone soluciones para
revertir esta situación y liberar al lenguaje de su carga patriarcal, reivindi-
cando que los feminismos, como movimiento político, pueden legítimamente
usar el lenguaje como intervención cultural y aprovecharlo para sus propios
fines en la escritura y en la reescritura/traducción. El papel de l@s traducto-
r@s, en tanto que mediador@s entre diferentes culturas que “communicate,
re-write, manipulate a text in order to make it available to a second language
public” (Simon, 1996: 9), incluye el poder alterar los textos, pues, en efecto,
la traductora es la intérprete de ese texto y de no incorporar esta ideología
feminista se estará siendo (¿acaso INconscientemente?) partícipe de otra,
la dominante y vista como “normal”.
Para neutralizar y alterar las expresiones de dominación, l@s traducto-
r@s feministas conjugan conScientemente las ya mencionadas práctica
teorizante y teoría practicante, a través de la implementación de diferentes
estrategias discursivas y textuales aplicables a textos feministas, textos de
autoría femenina pero no feministas, novelas sexistas y también textos
experimentales, excéntricos e innovadores que proceden de una corriente
literaria que tiene como objetivo articular, desde una posición crítica, los
conceptos de diferencia sexual y diferencia cultural
8
. De esta forma,
“feminist translators feminized words, created neologisms, employed
wordplay and grammatical and syntactic changes and resorted to censorship
when they felt that men had been given authority over women in the text [...]
8
Y así desarrollan, al mismo tiempo, un paralelismo entre la posición dominada de Québec
frente a la hegemonía anglosajona (la preocupación por la diferencia cultural) y la alienación
lingüística de las mujeres (la preocupación lingüística por la expresión de la diferencia sexual),
que posteriormente la traductora relacionará además con el rechazo de la mismedad y con la
defensa de la diferencia textual del producto que ella crea en relación al producto original del
cual partió.
Género y traducción… Olga Castro
294
Feminist translators showed that language can be dismantled of its
patriarchal burden” (Cabrejas, 2003: 451).
La primera de estas estrategias es la suplementación o compensación,
consistente en que mediante la intervención directa de la traductora sobre el
texto se compensan las diferencias entre lenguas y sistemas culturales en lo
que respecta a connotaciones, marcas de género, etc. Entre los diferentes
ejemplos de uso de esta estrategia se halla la actuación de la traductora
Linda Gaboriau ante el texto original francés “Ce soir, j’entre dans l’histoire
sans relever ma jupe” (Brossard, 1976) a la hora de reescribirlo en inglés
como “This evening, I am entering history without opening my legs”, al
considerar la traductora que la fuerte carga que el “sans relever ma jupe”
(sin levantarme la falda) podía tener en el original francés debía ser incluso
suplementada con el “without opening my legs” (sin abrirme de piernas) del
inglés. Otra muestra de esta licencia la ofrece la traductora Lotbnière-
Harwood, enfrentada a un dilema al traducir el texto origen de Louky
Bersianik (1996) en francés “Quel est le féminin de garçon? C’est garce!”, en
el que “garce” no es realmente femenino de garçon (chico), sino un
término peyorativo que alude a las prostituidas. La decisión de la traductora
canadiense fue suplementar, en su texto inglés, hasta lograr la siguiente
frase: “What’s the femenine of dog? It’s bitch” (donde “dog” es perro y “bitch”
hace referencia tanto al animal perra como a una mujer prostituida). Un
tercer ejemplo de suplementación es el que relata Godard en primera
persona (1990: 90), al explicar que la traducción del libro de Brossard
Amantes por el inglés LovHers buscaba permitir a su audiencia inferir que
en efecto se trata de unas “lesbian lovers” que viven la re(her)ality. Por
último, en la combinación lingüística francés>inglés la traductora Lotbinière-
Harwood (1991) describe las diferentes materializaciones que ella misma
realiza de esta estrategia: suplementa utilizando una een negrita en el
texto en inglés para indicar la marca del género femenino del texto en
francés (“no one ignores the fact that everything is language” a partir del
original “Nulle ne l’ignore, tout est langue”, para no perder el referente
femenino del original, pero tampoco utilizar una expresión tan explícita y
exclusiva como “No woman ignores... (123); empleando negritas para
destacar partes del texto referidas a las mujeres de forma que “de l’un à
l’une de l’autre à l’autre” del original se convierte en “from one to one from
the other to the other(124); incorporando mayúsculas en “huMan rights”
(125); o modificando palabras de forma que en lugar de “author” se utilice
“auther” (124).
La metatextualidad constituye la segunda de las estrategias de
traducción feminista. En este caso, consiste en la inclusión de prefacios,
notas del/de la traductora y otros paratextos para explicar cuáles son las
intenciones políticas de la traducción, justificar las intervenciones sobre el
texto, transmitir todas sus extrañezas del texto y explicitar los múltiples
significados que podrían perderse en la traducción, optando en este caso
por una visibilidad obvia de la persona que traduce, como afirma Godard:
“the feminist translator immodestly flaunts her signature in italics, in
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footnotes, even in a preface” (1990: 94). Un ejemplo práctico de esta
defensa es la labor de Lotbinière-Harwood al convertir Lettres d’une autre
(de Lise Gauvin, 1987) en Letters from An Other para posteriormente
escribir un prólogo bajo el título de “About the her in otheren el que hace
constar de forma honesta y transparente su posición política e ideológica.
En el prólogo la traductora se afirma en su individualidad. Lejos de ejercer
como simple canal de comunicación entre autora y audiencia, se convierte
en sujeto activo de la reescritura a la que es conducida por su actividad
profesional, una profesión que goza ya de finalidad política:
Dear reader:
Just a few words to let you know that this translation is a rewriting in
the femenine of what I originally read in French. I don’t mean
content. Lise Gauvin is a feminist, and so am I. But I am not her. She
wrote in the generic masculine. My translation practice is a political
activity aimed at making language speak for women. So my
signature on a translation means this translation has used every
possible feminist translation strategy to make the femenine visible in
language. (Prólogo de Lotbinière-Harwood, en Gauvin, 1989)
Una tercera estrategia de traducción feminista es el secuestro, basado
en que el/la traductora se apropia de un texto cuyas intenciones no son
necesariamente feministas, mediante la introducción de neologismos
(cuando el lenguaje patriarcal no ofrece alternativas para designar la
realidad desde la perspectiva femenina); la inclusión de cambios que no
tienen que ver con la versión original; la sustitución del masculino genérico
por el femenino genérico o formas inclusivas; la inversión de elementos
sexistas; la creación de parodia, etc. Muestra de esta estrategia es la
actuación que lleva a cabo Lotbinière-Harwood a lo largo de toda su
traducción al inglés de las mencionadas Lettres d’une autre de Gauvin, pues
la traductora reescribe en femenino genérico un texto feminista escrito en
masculino genérico. De forma similar, Suzanne Jill Levine traduce a
escritores latinoamericanos que nada tienen que ver con el feminismo, y
narra cómo experimentó la necesidad ética de emplear la técnica del
secuestro en la traducción de textos de Guillermo Infante Cabrera y Severo
Sarduy, al encontrarse con numerosos elementos sexistas que no deseaba
reproducir. Así, el título “La Habana para un infante difunto” pasa a ser
“Infante’s Inferno”, y el título del capítulo “Amor Propio” (en referencia a la
masturbación masculina), se convierte en el bíblico “Love Thyself” (Levine,
1992: 75).
Además de estas tres técnicas en las que la traductora visiblemente
participa en la producción de sentido y se erige como creadora de un texto,
se constata una cuarta posibilidad estratégica de traducción feminista desde
la que explorar la identidad de la escritura/re-escritura en femenino a partir
Género y traducción… Olga Castro
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de una estrecha colaboración entre traductora y autora, dando lugar a un
proceso de coautoría o “co-authership” que Lotbinière-Harwood denomina
“performance” (1991: 47), y a la que Marie-France Dépêche se refiere con la
expresión de “pacto especular” (2002: 19).
Así, la suplementación, la metatextualidad, el secuestro y el pacto
especular constituyen el marco estratégico básico sobre el que sustentar la
reescritura de los textos haciendo uso de un lenguaje no sexista, aquél que
no estereotipa ni excluye a las mujeres, sino que las hace visibles en el
discurso y en la vida real. A su vez, la implementación práctica de un
lenguaje no sexista puede materializarse suplementando, metatextualizando
o secuestrando el texto original a través de diferentes técnicas (cf. Pauwels,
1998) que las traductor(a/e)s deben conocer y evaluar.
Además del (utópico) lenguaje libertario que busca el trastorno
lingüístico (con alteraciones semánticas, neologismos o innovaciones
lingüísticas) para cuestionar la lengua actual, entre las técnicas más
habituales de lenguaje no sexista destaca la estrategia de la neutralización o
generalización. Esta práctica implica sustituir el término sexista por uno
neutro para evitar indicar el género de forma explícita (“vecindario”,
“juventud”, “personal docente” o “no han tenido descendencia” en lugar de
“vecinos”, “chicos”, “profesoresy “no han tenido hijos”) con el objetivo de
que el término sin marcas de género se convierta con el tiempo en
verdaderamente neutro y conducente a actitudes no discriminatorias. No
obstante, en mi opinión esta medida debe aplicarse con mesura, dada la ya
expuesta tendencia a “entender” los neutros como masculinos debido al
“MAN Principle”.
La segunda gran estrategia es la feminización o especificación,
consistente en hacer abiertamente visibles a las mujeres en el lenguaje,
promoviendo unas marcas de género gramatical explícitas y simétricas
cuando se designa a referentes humanos con el propósito de traer a la vida
cotidiana la existencia de mujeres para así cambiar mentalidades. La
especificación se refleja en el lenguaje mediante la aparición del género
correspondiente a la persona mencionada (si es mujer, femenino; si es
hombre, masculino; para mujer y hombre, ambos géneros; y ambos también
en caso de desconocer el sexo de la persona en cuestión). Para hacer
efectiva esta visibilización existen diversos recursos como el uso de
paréntesis, barras, guiones, mayúsculas, arroba y dobletes, que se traducen
en enunciados como “son buenas actrices y actores”, “los y las atletas”,
“las/los madres/padres”, “tod@s l@s alumn@s”, “el/la traductor(a)”, “hola a
todas y todos”, “bienvenidas y bienvenido”, “se quieren mucho la una al
otro”, “sodes altos e alta”, etc.
9
.
9
Comúnmente se acusa a esta estrategia de pervertir las reglas ortográficas creando un
lenguaje antinatural (aunque en realidad el uso de arrobas, barras, guiones, etc., no pueda
acabar creando un lenguaje antinatural porque el lenguaje en sí mismo nunca es natural, sino
un constructo social y una cuestión de hábito), acomo de oponerse al principio de economía
del lenguaje (pese a que con frecuencia sí utilizamos enunciados en los que este principio no
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La coexistencia de esta variedad de estrategias representa la riqueza
discursiva y su utilización concomitante (como por ejemplo, a lo largo de
este artículo) es reflejo de la necesidad de tener presente que todas las
propuestas son perfectamente aplicables en función del idioma, contexto,
objetivo de cada enunciado así como del tipo de sexismo lingüístico y social
que se pretenda evitar y superar.
3. Conclusiones
A la vista de lo expuesto, en la actualidad la interacción entre los feminismos
y la traducción se revela como un área de estudio especialmente vibrante y
atractiva para el desarrollo teórico y la (comprometida) implementación
práctica. Por una parte, si el objetivo de la traducción es la veracidad y
honestidad, las estrategias feministas se encuentran (de nuevo) en un
momento clave, abriendo una nueva senda en los estudios de traducción,
una senda que reconozca la conveniencia de declarar abiertamente la
posición ideológica de la traductor/a y de sus estrategias en la medida que
éstas, necesariamente, no pueden ocultarse ya en la falacia de la
objetividad. Y por la otra, resulta igualmente atractiva porque los feminismos
ponen de manifiesto mo el género resulta relevante y determinante a la
hora de negociar la construcción de identidades socioculturales a través de
la traducción. Justamente de ello se deriva la necesidad de incorporar la
categoría de género a los estudios traductológicos, como paso previo a
implementar un cambio en las prácticas lingüísticas y traductivas que
favorezcan el uso de lenguaje no sexista: con la traducción se pueden hacer
visibles a las mujeres en textos que las ignoran, ridiculizan o representan
como mero instrumento de reproducción, como un paso previo a cambiar las
relaciones de poder existentes entre hombres y mujeres. Sin embargo, el
conocimiento y la aplicación de las estrategias feministas de traducción
implica con frecuencia el (auto)cuestionamiento de su carácter lícito y
apropiado tanto por parte de los sectores más conservadores de los
estudios de traducción como de la sociedad profana en general. Es
necesario, pues, insistir en que con estas estrategias las traductoras
feministas no hacen sino adaptar y aplicar técnicas sumamente frecuentes y
extendidas en la traducción, aunque normalmente utilizadas de forma
encubierta y presentadas como gender-free, como sucede con el
“descriptive equivalent” de Eugène Nida (1964), que tiene como finalidad
suplementar y conseguir un equivalente satisfactorio para objetos,
acontecimientos, acciones o atributos para los que no existe un término
aceptado en la otra lengua; el recurrido “étayage de la traduction” de
Antoine Berman (1995), un elemento contextualizador esencial basado en la
recurrencia a notas explicativas para evitar la sospecha inherente a cada
solución traductiva; o el ya ejemplificado secuestro impune y desapercibido
se respeta al describir un objeto como azul, naranja, blanco, amarillo y violeta” en lugar de un
sintético “de colores”).
Género y traducción… Olga Castro
298
realizado por mentes patriarcales sobre textos feministas (cf. la reescritura
en inglés de Le deuxième sexe).
Así, el nivel de alteración o manipulación que implican las prácticas de
traducción feminista no es necesariamente mayor del que implican otras
prácticas no cuestionadas que se alzan en nombre de la objetividad, pero la
diferencia básica entre unas y otras sí resulta capital. Mientras que las
feministas son conScientes de las prácticas que implementan al tiempo que,
de forma responsable, advierten y reconocen honestamente su adscripción
ideológica y su postura subjetiva sobre una realidad que siempre es relativa,
con la legitimidad que les otorga su compromiso de contribuir a la reforma
lingüística para conducir al cambio social que supere la discriminación de
género; las otras prácticas incuestionadas son invisibles, ocultan su
intervención, camuflan su manipulación del texto dando a entender su
“fidelidad” al original y, en definitiva, de forma deshonesta e inadvertida
presentan su alteración como un hecho incontestable, objetivo y libre de
ideología. Esto puede deberse a que o bien sean conScientes de que sus
filiaciones son acordes con la ideología dominante y por ello se sientan libres
de tener que declararlas, o bien a que son tan INconscientes que ignoren
pertenecer a una ideología concreta.
En realidad “there is no such thing as objective truth, and thus the most
dangerous manipulator is not the one who does it openly but the one who
claims to be objective” (Koskinen, 1994: 451), por lo que la traducción
feminista sí puede legítimamente fomentar un lenguaje no sexista que permita,
a su vez, cuestionar la hegemonía de los valores subyacentes en los usos
androcéntricos del lenguaje promovidos y autorizados por el grupo patriarcal
dominante en la sociedad. Hacer el femenino visible en el lenguaje significa
hacer que las mujeres seamos vistas y escuchadas en el mundo real; y ser
conScientes de nuestras opciones lingüísticas obliga a controlar nuestros
procesos de pensamiento, posibilitando que gradualmente seamos capaces
de DESaprender los modos de pensamiento patriarcales. De esta forma, la
reforma lingüística se convierte en una poderosa fuente de empoderamiento
conducente a la evolución de las mentalidades y a la subsiguiente reforma
social, ya que, como afirma Deborah Cameron, “a change in linguistic practice
is not just a reflection of some more fundamental social change: it is, itself, a
social change” (1990: 90).
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... El fin con el que se surgió la escuela de traducción de Canadá era el de acabar con el patriarcado, y consiste en una ayuda entre autoras y traductoras feministas, luego se consideraban cómplices del mismo compromiso 124 . Las traductoras quieren denunciar la cantidad de obras de autoras que se habían perdido entre el canon dominante y recuperar todos estos trabajos que habían sido silenciados, o cambiar traducciones de libros feministas en los que se había distorsionado el sentido original 125 . La traductora feminista sabe que la traducción implica creación de sentido y no solo un trasvase del contenido del texto original, por tanto, redefine la traducción como un proceso de reescritura y la traductora se considera cocreadora. ...
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El presente Trabajo de Fin de Máster consta fundamentalmente de una propuesta de traducción inglés-español de un fragmento de una obra distópica feminista: Only Ever Yours (2014) de Louise O’Neill. Para llevarla a cabo, en primer lugar, se hace una introducción sobre la autora y la novela. En segundo lugar, se realiza un breve recorrido por la historia de la literatura distópica desde su inicio hasta nuestros días y se compara la novela de O’Neill con la que es considerada pionera de las distopías feministas: El cuento de la criada (1985) de Margaret Atwood que cuenta con un éxito internacional tanto por su forma escrita como por su adaptación cinematográfica. En tercer lugar, comentamos las críticas de prensa y reseñas de lectores sobre Only Ever Yours, y cómo destacan el carácter fresco y originalidad de la escritura de O’Neill dentro del género distópico. Tras exponer la traducción del fragmento, analizamos el aspecto feminista de la novela y la importancia de la traducción y difusión de este tipo de lecturas. Por último, se estudian las dificultades y problemas más relevantes que han aparecido durante el proceso de traducción y el camino seguido hacia la resolución de estos.
... La década de los noventa presenció la llegada de las corriente feministas al campo de la traducción europeo (Snell-Hornby, 2006) que daría comienzo a diversas aportaciones sobre traducción feminista en España y en el resto de Europa. Los primeros estudios en España comenzaron en torno a) al rescate de figuras femeninas de la traducción (Sales 1998(Sales , 2001(Sales , 2003(Sales , 2006Godayol 1998Godayol , 2000Godayol , 2005Godayol , 2006Godayol , 2010Reimóndez 2003;Fidalgo González 2005;Martín Ruano 2006;Brufau Alvira 2006;Castro Vázquez 2008); b) teorías de traducción a partir de presupuestos feministas para favorecer la visibilización de las mujeres (Sales 2001(Sales , 2003(Sales , 2006Calvo 2003;Aierbe 2003;Martín Ruano 2006;Brufau Alvira 2005, 2009); y, c) la incorporación de la perspectiva de género. Estas investigaciones fueron expuestas a numerosas críticas por intelectuales de la traducción, pero supusieron un paso importante para exponer e introducir esta área de conocimiento, y construyeron las raíces sobre las que la traducción feminista ha ido evolucionando (Brufau Alvira, 2011, p. 184). ...
... Entre los rasgos simplificados en el lenguaje audiovisual encontramos el género (Castro, 2008), marcado a su vez por el estereotipo de la mujer, dado que ello supone la generalización de determinadas atribuciones en base a la pertenencia a un determinado grupo, dividiendo aspectos vitales en femeninos y en masculinos, creando modelos de conducta divergentes según sea un hombre o una mujer, de forma que, como indican Loscertales Abril y Núñez Domínguez (2009), acaban siendo asimilados y autoatribuidos por los grupos que se estereotipan. Y es que una mujer no nace siendo amable, formal o educada (Stolke, 2004), como así lo muestra, por ejemplo, Disney, sino que es la propia sociedad la que moldea dichos caracteres en la figura de la mujer, justamente a través de esas creencias y estereotipos que la sociedad tradicionalmente transmite como adecuados, consecuencia de la impregnación audiovisual constante desde la niñez. ...
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The position of women is observed and analyzed from all spheres of society, weighed down for many decades by the patriarchal division of society. A position in the shadow of men, commonly accepted by our tradition and customs, since from childhood a peculiar vision of the world is instilled in us, idealized in children's films, where divergent roles and stereotypes are distributed between genres. Disney has for many decades undermined the development of the female personality and the position of women in society through the female leads in its films. Although their role and capacities have been empowered in accordance with the evolution of society, even today they continue to transmit roles and stereotypes that negatively blur the figure of women in contemporary legal-political and social organization, as observed in our framework standard, the Spanish Constitution.
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Theatre and feminism are two notions that began to arise within Translation Studies during the 80s and 90s. The ‘cultural turn’ of Translation Studies gave prominence to categories such as woman and theatre. There was an increased interest in racial, gender, sexual identities and the ways in which they are represented through translation. Within the theoretical framework of Translation Studies, Feminist Literary Criticism and Gender Studies, the object of this study is to explore the feminist translation strategies employed in order to translate into Greek and to foreground feminist and gender issues in two one-act plays, Something Unspoken and Now the Cats with Jeweled Claws written by Tennessee Williams, staged for the first time in March 2018 in Corfu. In this vein, the translator employed the feminist translation strategies as a gender-questioning mediator/creator so as to maintain all those gender-related matrixes of performability. The present case study will highlight the convergences between theatre and feminism, and explore the intersections between the analysis model for stage translation (Lapeña 2016; Ladouceur 1995, 2012) and the feminist translation strategies (von Flotow 1991; Massardier-Kenney 1997; Castro 2009). This inter- and transdisciplinarity extends the boundaries of translation and gives room to explore new possibilities of transnational feminism.
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Desde finales del siglo XX hemos sido testigos de una importante transformación en los estudios de traducción que nos ha hecho orientarnos a aspectos ideológicos que antes habían pasado desapercibidos. Gracias a este cambio tan significativo, nos hemos percatado de que la hegemonía cultural tiene un papel decisivo en la traducción y de que esta implica inevitablemente un examen de las relaciones de poder que aparecen en los textos (Álvarez y Vidal 1996: 1). En este artículo indagaremos en cómo estos cambios se han visto favorecidos por la influencia de numerosas traductólogas feministas, como Susan Bassnett, Gayatri Spivak y África Vidal, quienes han reclamado una traducción más inclusiva. Sin embargo, a pesar del reconocido itinerario de sus investigaciones y sus relevantes resultados, si lo comparamos con las traducciones de cuatro obras literarias que son relevantes para los estudios de género, observamos que, en líneas generales, la teoría todavía no se está llevando a la práctica.
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En muchas teorías traductológicas se ha evidenciado un paralelismo entre el estatus del texto traducido, considerado inferior a la obra original, y el de las mujeres, subestimadas tanto en la sociedad como en la literatura. Por lo tanto, en las últimas décadas, la perspectiva de género se ha ocupado de rescatar el trabajo de las traductoras y de de-construir una teoría que no había incorporado a las mujeres en el proceso de estudio del fenómeno y en la reflexión crítica. En concreto, en este artículo pretendemos dar una muestra de la innovación que las mujeres han aportado en este campo y de las estrategias que han llevado a cabo para subrayar su identidad en el texto. Debido a la centralidad del mundo anglonorteamericano en las especulaciones de género sobre traducción, nuestro recorrido se fundamenta sobre todo en el trabajo de las investigadoras y traductoras canadienses, para luego abrirse a un breve estado de la cuestión acerca de la recepción que su pensamiento ha tenido en el contexto español.
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This paper highlights key variances to consider when translating poetry between two unrelated languages, seminally, strategies for maintaining form in preserving the line order, length, and number are highlighted. The decision how far to deviate from the semantics and structure of the source poem is ultimately up to the translator and their skill set, though the judgment should be made for each poem individually. With languages as unrelated as Japanese and English, preserving the line form of the poem is an extra challenge. When translating prose in either direction between this language pair the order and length of sentences and paragraphs must often be completely shaken up whereas doing so with poetry results in over-adaptation, a target text overly altered from the source poem. Renowned Japanese to English poetry translators point out the importance of focusing on and maintaining the power of the lines. In translating “Nigotta Kotoba” (Clouded Words) by Yukihiro Fujita (2007), insights were gained into methods for line form preservation and variances in poetics including sensitivity to word repetition, types of rhyme including aversion to foot rhyme, punctuation, as well as dealing with Japanese subject ambiguity and avoiding explication. It was found that preserving line form often helped to overcome many of these challenges and delivered a translation that captured the author’s style while also working poetically in English.
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RESUMEN: Este trabajo tiene como objetivo el análisis de las traducciones de The Boy in the Dress (Walliams, 2008) al español (2014) y al gallego (2018) desde una perspectiva de género, teniendo en cuenta que la literatura infantil y su traducción contribuyen a educar en igualdad a niños y niñas. Siguiendo el modelo de comparación de traducciones propuesto por Marco Borillo (2001), se identificarán y analizarán las referencias a cuestiones de género. Los criterios del contexto de creación e interpretación permitirán evaluar las decisiones de los dos traductores en cuanto al contexto de cultura y trasvase de aspectos lingüísticos para determinar si existe alguna justificación posible para las desviaciones. Puesto que se trata de un libro infantil, se acepta una cierta intervención por parte del traductor para que pueda adaptar el texto al receptor. Se considerará también el papel esencial de la traducción en el proceso de normalización de la lengua gallega. Como es obvio, las traducciones deberían mantener todos los matices para poder promover la igualdad de género y romper estereotipos ya que el escritor pretende subrayar que cada persona es única y
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This paper expands on a previous study with a view to providing an extensive overview of trends concerning the gender of authors and translators of works translated into Galician, spanning almost 30 years, broadening the scope to include ethnicity and source languages. Galician was chosen owing to the central role played by translation in minority languages and the fact that its thriving yet relatedly limited sector facilitates a complete overview over an extended period. As a sociological phenomenon, translation is taken as a means of gauging androcentrism in the literary publishing sector as a reflection of male-dominated gender bias in society. Based on the findings which clearly indicate an on-going androcentric bias with an unjustified underrepresentation of works by women authors, the paper posits the existence of a ‘double filter’ for women authors, i.e. in the publishing and the translation phases. The underrepresentation of women also manifests itself through the disproportionally low number of women translators employed in this high prestige sector. The paper concludes that this situation is ostensibly attributable to a lack of planning in the sector designed to offset implicit gender bias and calls for a concerted effort to redress this lack of balance.
Presentation
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Presentation for Translation students regarding the debate about gender in Translation Theory
Article
Résumé Bien que le déconstructionnisme déclare la traduction impossible à réaliser, il peut être utile aux études traductologiques. Par exemple, il servira d'outil pour résoudre certaines oppositions classiques entre traduction mot à mot et traduction libre, texte original et texte traduit. Sans prétendre vouloir bâtir une nouvelle théorie de la traduction à partir du déconstructionnisme, l'auteur démontre que certains faits qui paraissent évidents et préordonnés dans les théories ne le sont pas nécessairement, qu'ils sont basés sur des jugements de valeur et des idéologies dominantes et qu'il est important d'être conscient des présupposés qui servent de point d'appui aux théories.
Article
Developments in linguistic theory have shed important light upon the theory and practice of translation, resulting in the recognition that translating is basically not a process of matching surface forms by rules of correspondence, but rather a more complex procedure involving analysis, transfer, and restructuring. Such linguistic procedures as transformation and componential analysis provide far more satisfactory bases for translation than have existed in the past. At the same time, the theory of translation is able to provide linguistic science with new insights into structure and with improved methods for testing hypotheses.
Article
This article addresses the paradoxes and challenges of the gendered voice in translation. The experience of translating feminist −as well as not-feminist− texts may lead us to rethink women’s identity, in terms of the essentialist versus constructionist debates: from the strategic need to be a feminist, −to accept one’s feminist identity− to the realisation that one can never become really one, assuming one’s identity as performative and contingent. Addressing a gendered reader implies an interpretive choice in translation. Envisaging a specific readership is challenging, especially in Romance languages where the subject is always gendered, both socially and grammatically. Gendered translations go far beyond using specific textual strategies for avoiding sexism. Rather, they lead to a constant rethinking of agency, of who does what both in and out of the text. Ultimately, this may involve translating like an invisible agent. This article is illustrated with specific translation options from the author’s rendering into Catalan of Diana Fuss’ (no es necesaria) Essentially Speaking (Vic: Eumo, 1999), with the aim of rethinking writing practices, and identities, ‘like’ feminists.