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Introducción
Uno de los temas de Química que más llama la atención
de los alumnos de Secundaria es la comprobación acerca de
como se organiza la materia para la formación de cristales.
Según hemos comentado en otros trabajos[1] este interés fue
incluso el punto de partida de grandes vocaciones científicas:
Dorothy Hodgkin, Premio Nobel de Química 1964, cuenta en
sus memorias que su interés por la Química nació cuando,
estudiando en la escuela primaria, aprendió a obtener cristales
con los productos que le facilitaba un amigo de sus padres.
La investigación acerca de los cristales ha adquirido
enorme importancia en estos momentos en los que asistimos
a una incesante búsqueda de nuevos materiales, y cuando se
ha comprobado que conseguir una determinada forma cristali-
na puede servir para, por ejemplo, optimizar las propiedades
de los medicamentos, como puede ser el caso de una simple
aspirina.[2] La forma de cristalización hace que las
propiedades, incluyendo la estabilidad, solubilidad y veloci-
dad de disolución, higroscopicidad y biohabilidad, sean dife-
rentes e incluso puede dar lugar a que, en una determinada
forma, un medicamento resulte eficaz, mientras que en otra
sea un producto perjudicial para la salud.
Nuestra finalidad al abordar este tema ha sido que los alum-
nos, además de disfrutar con la obtención de cristales, se den
cuenta de que la capacidad de autoorganización de la materia
se rige por las leyes generales relacionadas con los átomos y
las moléculas, y de que esta capacidad forma parte tanto de
las estructuras vivas como de las de las inertes. Como hemos
podido comprobar existe en algunas ocasiones una conver-
gencia formal entre determinadas estructuras de los seres
vivos y de los inertes,[3] como es el caso de algunos cristales
de aspecto arborescente.
A continuación, proponemos una serie de trabajos de tipo
experimental que realizamos con alumnos de niveles no uni-
versitarios con el objetivo de que conozcan no sólo cuáles son
las condiciones de cristalización, sino también cómo puede
variar la forma de los cristales obtenidos según el medio en el
que se han formado, o incluso según las condiciones.
Estos trabajos también los hemos llevado a cabo con alum-
nos universitarios de una asignatura de carácter genérico
impartida en nuestro departamento, dirigida a alumnos de
otras facultades y directamente relacionada con la formación
del profesorado de Educación Secundaria. En dicha asignatu-
ra ("Didáctica de la Geología"), estos alumnos encuentran
extraordinariamente útil conocer y comprender procesos y
condiciones de cristalización, necesarios para explicar y
razonar adecuadamente, con una base química, cualquier
cuestión relacionada con la génesis de minerales y rocas.
Este artículo tiene dos partes:
1. En la primera, se refieren una serie de experimentos rela-
cionados con las diferentes condiciones en las que se puede
producir la cristalización.
2. En la segunda parte se hace referencia a otras actividades
experimentales relacionadas con otros aspectos relativos a
la cristalización:
Influencia del medio
Formación de sales dobles
Jardín cristalino
La cristalización como fuente de calor
Observación a través del microscopio del crecimiento de
cristales
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Aula y Laboratorio de Química
Obtención de cristales en niveles no universitarios
Carmen Reyero Cortiña,aManuela Martín Sánchez,aJuan Gabriel Morcillo Ortega,a
Eugenia García Garcíaay M.ª Teresa Martín Sánchezb*
Resumen: Los alumnos de niveles no universitarios, sobre todo de ESO y de Bachillerato, muestran gran interés por los trabajos
experimentales en las clases de Química o Geología, siendo la formación de cristales uno de los que más poderosamente llama su
atención. En este artículo se proponen distintas formas de obtener cristales, así como ejemplos prácticos acerca de cómo los alumnos
pueden comprobar la influencia del medio en la forma de los mismos.
Palabras clave: Enseñanza de la Química, trabajos prácticos, cristalización, estructuras cristalinas, educación secundaria.
Abstract: High School students show a great interest about experimental activities in Chemistry and Geology subjects, being growing
crystals one of the most attractive for them. Not only does this paper propose different ways to obtain crystals but also many practi-
cal suggestions for students so they can prove by themselves the relationship between the growing environment and the crystals mor-
phology.
Keywords: Teaching Chemistry, practical works, crystallization, crystal structures, secondary education.
aDepartamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales.
Facultad de Educación, Universidad Complutense de Madrid,
28040 Madrid.
b* IES Fernando de Rojas. Colombia, 46. 37003 Salamanca.
C-e: mtmartin@ono.com
Recibido: 19/09/2007. Aceptado: 21/05/2008.
C. Reyero M. Martín
E. García M. T. Martín
J. G. Morcillo
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1. Condiciones de cristalización
Para que la materia pueda reorganizarse formando determi-
nadas estructuras, las moléculas o iones deben estar en
movimiento y perder dicha movilidad en unas determinadas
condiciones:
Con tiempo suficiente (lentamente).
En reposo.
Disponiendo de espacio suficiente para orientarse.
Los cristales más perfectos se obtienen en las naves espa-
ciales porque, en ausencia de gravedad, sólo actúan las
fuerzas entre los iones o moléculas. Este es el motivo por el
cual entre los diferentes programas que se desarrollan en
cualquier vuelo espacial, siempre alguno o algunos se refieren
a la obtención de cristales.
Estas condiciones se pueden conseguir mediante procesos
físicos o químicos:
A. Procesos físicos:
1.A.1 Evaporación del disolvente: es el proceso por el que, en
la naturaleza, se originan algunas de las rocas sedimentarias
de precipitación química, concretamente las llamadas eva-
poríticas. En el laboratorio la evaporación de una disolución
de cualquier sal que no sea higroscópica puede ilustrar este
proceso. En nuestro caso, utilizamos una disolución muy con-
centrada de sulfato de cobre(II) pentahidratado, que se deja en
reposo para que el disolvente se vaya evaporando. Cantidades
adecuadas son 15,0 g de sulfato de cobre(II) pentahidratado
en 50 mL de agua. Tras pulverizar el sulfato de cobre en un
mortero se coloca en un vaso de precipitados, se añade el agua
y se calienta. A continuación, se vierte la disolución en un
cristalizador, dejándola en reposo hasta que aparezcan los
cristales. Dicha aparición depende de la humedad del ambien-
te y de la concentración de la disolución, pero suele ocurrir en
un período inferior a veinticuatro horas. Los cristales forma-
dos pertenecen al sistema triclínico.
1.A.2 Fusión: la cristalización a partir de fundidos, muy
común en la naturaleza al ser el proceso por el que se forman
las rocas plutónicas y volcánicas, se puede ilustrar fundiendo
azufre y dejándolo enfriar lentamente en un recipiente que
esté en reposo. El azufre debe ser la variedad conocida en el
mercado como "azufre cañón", no debe utilizarse el conocido
como "flor de azufre" por su deficiente cristalización. Se pul-
veriza el azufre cañón en un mortero, después de haberlo tro-
ceado previamente a golpe de martillo, y se coloca el polvo en
un tubo de ensayo llenándolo hasta las tres cuartas partes. Se
calienta hasta fundir lentamente y con cuidado, ya que el
azufre sublima con facilidad y un calentamiento rápido
provocaría la emisión de vapores que podrían arder pro-
duciendo dióxido de azufre. A continuación, se vierte el
azufre fundido sobre un papel doblado como un filtro liso,
colocado sobre el correspondiente embudo (Figura 1). Tras
dejarlo en reposo, se observará atentamente hasta que aparez-
ca una especie de nata en la superficie del fundido. En ese
momento, se procederá a retirar el papel cónico del embudo y
a abrirlo para que quede plano, separándose la parte fundida
de lo ya cristalizado (si se dejara enfriar y cristalizar el fundi-
do en su totalidad en el interior del cono de papel se formaría
una masa en la que no sería posible la observación de cristales
individuales). Si se procede tal cual se ha indicado, se apre-
ciará la existencia de cristales aciculares transparentes (Figura
2), que pertenecen al sistema monoclínico, y que se van
haciendo opacos a medida que progresa el enfriamiento en su
totalidad (pasan a ser rómbicos). El cambio de una variedad
alotrópica a la otra[4] se puede apreciar perfectamente.
1.A.3 Sublimación: En las zonas volcánicas la sublimación es
un fenómeno relativamente frecuente, por brusco enfriamien-
to de los gases emitidos en fisuras superficiales. Es sencillo
ejemplificar este tipo de cristalización en el laboratorio, a par-
tir del yodo o de la naftalina.
Si se calienta una pequeñísima cantidad de yodo en un vaso
sobre el que se haya colocado una cápsula con agua fría el
yodo sublima y, al chocar los vapores con la cápsula fría supe-
rior, cristaliza formando pequeños cristales en forma de rom-
bos, negro-violáceos y brillantes. La observación de dichos
cristales debe realizarse con una lupa binocular, para que
puedan apreciarse perfectamente su brillo metálico y su forma.
En el caso de la naftalina, se depositan dos bolas troceadas en
un vaso, sobre el que se coloca un cucurucho de papel (Figura
3). Tras colocar el vaso sobre una rejilla en buen estado se
calentará lentamente, recogiéndose los vapores en el interior
del cono. Se deja enfriar, se levanta el cono y, si se ha hecho de
forma correcta, estará lleno de unos delicados cristales trans-
parentes de forma arborescente. Los alumnos pueden comparar
los cristales de la naftalina, que se rompen fácilmente al tocar-
los con el dedo, con los de la sal común, mucho más resistentes,
y buscar cuál es la causa de tal diferencia.
La utilización de naftalina resulta imprescindible, no
sirviendo los otros tipos de productos que se comercializan
como antipolillas. Asimismo, es necesario insistir en la impor-
tancia de realizar el proceso de calentamiento lentamente, por
seguridad del experimento, y en la utilización de una rejilla
limpia y en buen estado, para evitar que pudieran arder los
vapores de naftalina en el caso de que salieran al exterior del
cono a causa de un calentamiento demasiado brusco (si tal
cosa ocurriera, retirar el mechero y cubrir el vaso y el cono de
papel con una bayeta que debe tenerse preparada).
Figura 1. Azufre fundido sobre papel de filtro.
Figura 2. Cristales aciculares de azufre.
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B. Procesos químicos
1.B.1 Cristalización por una reacción química muy lenta
Ejemplos de este tipo de cristalización son los llamados
árboles metálicos. Estas reacciones ocurren lentamente
debido a que uno de los reactivos es sólido, y como conse-
cuencia de la lentitud, el metal producto de la reacción crista-
liza. Se pueden lograr introduciendo un metal más activo en
una disolución de un metal menos activo, y en el laboratorio
se pueden ilustrar diferentes ejemplos:
Árbol de plata: hilos de cobre en una disolución diluida de
nitrato de plata (Figura 4).
Árbol de plomo: un trocito de cinc en una disolución di-
luida de nitrato de plomo(II)
Árbol de cobre: un clavo de hierro en una disolución de
sulfato de cobre(II), a la que se le añaden unos cristales de
sal común gruesa.
El método de trabajo consiste en depositar la disolución de
la sal del metal menos activo en un tubo de ensayo, y dentro
de ella introducir un trocito o unos hilos del metal más activo.
Esto último se consigue fácilmente colocando una cerilla o un
palillo atravesado en la parte superior del tubo, del que cuelgue
el metal sujeto por un hilo de la longitud adecuada para que
quede inmerso en la disolución (Figura 5). El proceso es lento
y se deberá dejar en reposo durante, al menos, un día.
Como se ha mencionado anteriormente, en el caso del árbol
de cobre es muy importante añadir unos cristalitos de sal
gruesa para acelerar la reacción, ya que contribuye a que se
rompa la capa de óxido que recubre al hierro. También en
otros casos similares es una buena técnica para conseguir que
un metal reaccione con mayor rapidez.
1.B.2 Formación de un sólido amorfo por una reacción rá-
pida, disolución del mismo por calentamiento, y posterior
cristalización por enfriamiento lento
Los alumnos conocen teóricamente la importancia de la
velocidad de la cristalización en la naturaleza y su relación
con la formación de rocas cristalinas de mayor o menor
tamaño de grano, o la formación de sólidos amorfos en forma
de, por ejemplo, vidrios volcánicos. El siguiente experimento
reproduce estas circunstancias, aunque evidentemente a otras
escalas temporales y espaciales.
Yoduro de plomo(II), lluvia de oro: Si se mezclan dos di-
soluciones una de yoduro de potasio y otra de nitrato de
plomo(II), se forma un precipitado amarillo de yoduro de
plomo(II) en forma de polvo mate, típico de una sustancia
amorfa. Si, posteriormente, se calienta se disuelve dicho pre-
cipitado ya que el yoduro de plomo(II) es soluble en caliente.
Cuando esta disolución se deja enfriar, proceso más lento que
el calentamiento, se forma de nuevo yoduro de plomo(II) en
el seno de la disolución, pero ahora cristalizado en forma de
unas escamas de color amarillo brillante, dando la impresión
de que llueve oro.
Si la mezcla anterior de disoluciones de yoduro de potasio
y nitrato de plomo(II) se realizara lentamente, se obtendrían
directamente los cristales de yoduro de plomo(II) para lo cual
se procedería de la siguiente manera:
En un extremo de una cápsula Petri con agua se colocan
unos cristalitos de yoduro de potasio y, en el extremo diame-
tralmente opuesto, otros cristales de nitrato de plomo(II). A
medida que se van alcanzando los respectivos iones por
difusión en el agua, lo que ocurre lentamente, aparece un
polvo cristalino, amarillo, brillante de yoduro de plomo(II).
Los alumnos deberán reflexionar acerca de por qué el
yoduro de plomo(II) no aparece exactamente ocupando la
parte central de la cápsula, fijándose hacia donde está
desplazado y buscar explicaciones de por qué la velocidad de
difusión de los distintos iones es diferente.
Figura 3. Cono de papel para recoger los cristales de naftalina.
Figura 4. Árbol de plata.
Figura 5. Formación de un árbol metálico.
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2. Otras actividades experimentales relacionadas
con la cristalización
2 A. Influencia del medio
La forma de los cristales de una determinada sustancia puede
variar si en el medio existe otra cuyos iones o moléculas
influyan en el desplazamiento de los de la primera. De hecho
existen numerosas investigaciones para la obtención de
cristales en diferentes medios con objeto de mejorar las carac-
terísticas de determinadas sustancias.
Los alumnos pueden comprobar fácilmente la influencia
del hábitat en la cristalización añadiendo a la disolución de
una sal pequeñas cantidades de otra sustancia. Nuestros alum-
nos han comprobado las diferentes formas de los cristales de
NaCl, cuando se obtienen dejando cristalizar una disolución
acuosa de cloruro de sodio puro, en relación a los cristales
obtenidos cuando se le añaden unas gotas de una disolución
diluida de nitrato de plomo(II) o unos mililitros de ácido
acético.[7]
También es posible observar unos curiosos cristales de
aspecto filamentoso si a una disolución saturada de cloruro de
sodio se le añadan unas gotas de una disolución de polivinilo
o polietanol.
La consecución de cristales de cloruro de sodio que carez-
can de grandes vértices o aristas resulta de gran importancia
bajo el punto de vista industrial. Debido al carácter
higroscópico de la sal común, las aristas y vértices contribu-
yen a que los cristales se peguen unos a otros, lo que consti-
tuye un problema para el manejo de la sal en cantidades
industriales (todos conocemos cómo la sal se apelmaza en los
saleros sobre todo los días húmedos, y las dificultades para
manejarla en tal caso en esos recipientes). En la bibliografía
se encuentran descritas investigaciones[5] que muestran la
consecución de cristales de cloruro de sodio bastante
redondeados, de mucho más fácil manejo, al obtenerse dode-
caedros rómbicos en vez de cubos por haberse llevado a cabo
la cristalización en presencia de glicina. Según una patente de
1953, se obtienen cristales dendríticos y estrellados en la sal
de uso común[6] añadiendo a la disolución de la sal, antes de
dejarla en reposo para cristalizar, una pequeñísima proporción
de iones ferrocianuro (520 ppm), mejorándose de esta forma
las propiedades de solubilidad y evitándose el apelmazamien-
to. Aunque el ferrocianuro es tóxico, en la proporción men-
cionada resulta inofensivo.
Berzelius ya hacía alusión a la importancia del medio en la
cristalización. En su obra[8] refiere el procedimiento para con-
seguir cristales de "nitro" (sin duda, se refiere al nitrato de
potasio) muy grandes disolviendo la sustancia en agua de cal
hirviendo. Si se disuelven 2 partes de nitro y 3 de sulfato de
sodio en agua tibia, se reparte la disolución en dos frascos, y
en uno se introduce un cristal de nitro y en el otro de sulfato
de sodio, se podrá observar como en el primero empezará a
cristalizar el nitro y en el segundo el sulfato de sodio.
2B. Cristales de sales dobles
Los cristales de sales dobles más fáciles de obtener y más
espectaculares son los de los alumbres, sales dobles de un
metal trivalente y un metal monovalente, que cristalizan con
12 moléculas de agua (M+M3+)(SO4)2.12H2O. Por otra parte,
tienen la particularidad de que un cristal de un alumbre deter-
minado crece en la disolución de otro distinto sin ningún
problema, con lo cual se pueden conseguir vistosos cristales
con capas de diferentes colores.
Para conseguir los cristales de cualquier alumbre es sufi-
ciente con disolver una mezcla equimolecular de un sulfato
monovalente y uno trivalente: pueden ser de aluminio y pota-
sio, de cromo y potasio, etc., y posteriormente evaporar al
baño maría hasta que se vean residuos sólidos en la parte
superior de la disolución, dejando por último enfriar en
reposo hasta cristalización.
El alumbre de cromo y potasio se puede obtener también
haciendo reaccionar dicromato de potasio con etanol en
medio sulfúrico:
K2Cr2O7+ 3 CH3CH2OH + 4 H2SO4JCr2(SO4)3+ K2SO4
+ 3CH3CHO + 7H2O
Los alumnos pueden ajustar la reacción y realizar los cálcu-
los de los reactivos necesarios (sulfúrico del 98% y densidad
1,84 g/mL y etanol del 80%) para que reaccionen con 15 g de
dicromato de potasio. Se disuelve el dicromato en 100 mL de
agua, se añade el sulfúrico concentrado y se coloca el recipi-
ente de reacción dentro de un cristalizador con hielo. Muy
lentamente se va añadiendo el alcohol, de manera que la tem-
peratura sea del orden de 10ºC y no se superen los 50ºC, porque
a temperatura alta se puede formar sulfato de cromo(III) de
color verde, no cristalizando entonces el alumbre. El etanal for-
mado en la reacción pasa a la atmósfera. Se deja en reposo
hasta que aparezcan los cristales octaédricos de alumbre de
cromo y potasio, normalmente muy pequeños y de color viole-
ta. Si se quieren conseguir cristales de mayor tamaño, se aíslan
algunos de los ya formados, y el resto se disuelve en la menor
cantidad de agua posible (sin sobrepasar los 50ºC). Aesta diso-
lución se añaden como germen los cristales seleccionados y se
deja cristalizar a la temperatura ambiente.
2C. Jardín cristalino
El procedimiento para conseguir lo que se conoce como
"jardín cristalino" consiste en lo siguiente: en un recipiente
amplio, un cristalizador por ejemplo, se deposita una capa de
unos 10 cm, formada por una mezcla a partes iguales de sili-
cato de sodio (vidrio soluble) y agua. En dicha disolución se
espolvorean, de forma que caigan en diferentes zonas del
fondo del recipiente, cristales de sales solubles de distintos
colores, como sulfato de cobre(II), sulfato de hierro(II)
cloruro de manganeso(II), nitrato de hierro(III), cloruro de
cobalto(II), cloruro de magnesio, cloruro de hierro(III), etc.
Estos cristales se van disolviendo y, al entrar en contacto con
el silicato de sodio, se origina el silicato insoluble del metal
correspondiente, en forma de una especie de columna hueca
por cuyo interior sigue subiendo la disolución de la sal del
cristal correspondiente. Las columnas siguen creciendo a
medida que las diferentes disoluciones llegan a la parte supe-
rior de cada una de las columnas y se van formando los sili-
catos insolubles correspondientes. De esta forma crecen
columnas de diferentes colores, tamaños, formas y espesores,
asemejándose el aspecto de la formación final a un jardín lo
cual ha motivado su nombre. Durante muchos años se ha uti-
lizado con fines didácticos, sin embargo en la actualidad se
está utilizando como trabajo de investigación tratando, por
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una parte, de explicar los fenómenos relacionados con la pre-
sión osmótica, gradiente de concentraciones, etc. Incluso se
han sustituido los cristales columnares por tubos capilares
para hacer llegar la disolución de las sales correspondientes a
la disolución de silicato de sodio.[9]
2D. La cristalización como fuente de calor
Se pueden conseguir disoluciones sobresaturadas de acetato
de sodio que, al entrar en contacto con determinados materia-
les, cristalizan rápidamente desprendiendo calor. Este es el
fundamento de determinados dispositivos que se comercia-
lizan para calentar bebidas como el café, o para calentar arti-
culaciones (muñeca, rodilla, etc).
En un tubo de ensayo grande se mezclan 20 partes de aceta-
to de sodio trihidratado con 3 partes de agua (medidos en
masa), y se cierra con un tapón de goma. Se introduce en un
vaso de agua caliente agitándose hasta la total disolución,
obteniéndose una disolución sobresaturada de NaCH3
COO.3H2O. Se deja enfriar sin agitar, ya que al encontrarse la
solución sobresaturada en estado metaestable, cualquier
agitación provocaría la aparición de cristales. Si una vez frío
se agita, de forma que la disolución entre en contacto con el
tapón, se produce una rápida cristalización y se libera calor.
El acetato de sodio trihidratado se puede sustituir por tio-
sulfato de sodio pentahidratado.
Esa disolución de acetato de sodio trihidratado también se
utiliza para obtener formaciones cristalinas en forma de esta-
lactita. Para ello, se disuelven en un matraz redondo 150 g de
acetato de sodio trihidratado en 40 mL de agua destilada
calentado lentamente a la llama de un mechero, mientras se
agita el matraz circularmente, hasta disolución completa. A
continuación se tapa el matraz para evitar que caiga polvo
ambiental, lo que provocaría la cristalización. Esta disolución
se puede mantener durante meses si se hace correctamente y
el matraz está limpio, ya que como se ha indicado la presen-
cia de impurezas o partículas daría como resultado la crista-
lización. Para la formación de las estalactitas, se colocan unos
cristalitos de acetato en una cápsula Petri, y sobre ellos se va
vertiendo poco a poco la disolución del matraz, la cual irá
cristalizando instantáneamente a medida que va cayendo, for-
mándose una columna de cristales que aumenta de tamaño a
medida que se va añadiendo más disolución.
2E. Observación con el microscopio de la formación de
cristales
Aunque la formación de cristales en la naturaleza es un pro-
ceso lento, es posible contemplar en el laboratorio el creci-
miento de los mismos. Para ello, con un cuentagotas o una
varilla se deja caer en un portaobjetos una gota de una diso-
lución saturada de nitrato de potasio, pudiéndose observar a
continuación a través del microscopio el crecimiento de
cristales aciculares. Frankenheim (18011869), científico
alemán especialista en cristalografía,[10] mencionaba el hecho
de que esas agujas se transforman convirtiéndose en romboe-
dros: "si una aguja se toca con un romboedro se transforma
rápidamente en este último", aunque no nos ha sido posible
llevar a cabo tal comprobación.
Conclusiones e implicaciones didácticas
Las dificultades de los alumnos a la hora de adquirir el con-
cepto de cristal son de sobra conocidas.[11] Se trata de un caso
claro en el que el significado cotidiano del término choca
frontalmente con el concepto científico, de manera que los
alumnos asumen el significado coloquial del término "cristal"
e identifican como cristal todo aquello que tenga las carac-
terísticas macroscópicas de los vidrios, no relacionando mate-
ria amorfa y materia cristalina con ausencia o no de orde-
nación. Por otra parte, la estructura de la materia cristalina
resulta uno de los conceptos más difíciles de asimilar por los
alumnos que, con frecuencia, sólo memorizan los dibujos de
los textos sin llegar a comprenderlos.[12]
Igualmente se han señalado[13] los obstáculos que inter-
fieren en la construcción de los conceptos de "vidrio" y
"cristal", y como dichos obstáculos dificultan la comprensión
de aspectos relacionados con los materiales que forman la
Tierra y con los procesos que ocurren en ella. Para los alum-
nos, el proceso de cristalización equivale a un "secado" (en el
caso de formación de rocas evaporíticas) o a un "endureci-
miento" (en el caso de cristalización de magmas), y el con-
cepto de "orden" lo asumen en el sentido de "clasificación", y
por tanto los cristales no corresponden a una organización
precisa de la materia.
Lo anterior nos indica que la puesta en práctica de expe-
riencias como las anteriormente expuestas resulta de enorme
importancia desde el punto de vista de la enseñanza-apren-
dizaje. Si, en palabras de Pozo,[14] "lo que no se percibe, no
se concibe", la realización de este tipo de trabajos prácticos
permite que los alumnos observen y reflexionen acerca de
procesos con los que no suelen interaccionar en la vida coti-
diana, y les ofrece la oportunidad de percibir cómo y porqué
se producen, lo que repercute en una mejor conceptualización
de los mismos.
Bibliografía
[1] M. Martín Sánchez, J. G. Morcillo, M. T. Martín, An. Quím.
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[2] A. M. Thayer, Chem. Eng. News 2007, 18, 1730.
[3] M.ª A. García Collantes, M. Martín, M.ª T. Martín, E. Silván,
Quím. Ind. 1996, 43, 459516.
[4] M. Martín Sánchez, J. G. Morcillo, C. Reyero, M. T. Martín,
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V. G. Kumar Cryst. Growth Des. 2006, 6(7), 15911594.
[6] C. F. Davison, M. R. Slabaugh, J. Chem. Ed. 2003, 80(2),
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[7] J. A. Marks, Sch. Sci. Review 1977, 58(204), 480.
[8] J. J. Berzelius, en Tratado de Química Mineral y Vegetal
Trad. Rafael Sáez y Palacio, Madrid, Imprenta de José
María Alonso 18461852, t. II, p. 68.
[9] M. Gross, Ed. Chem. 2003, July, 8889.
[10] C. G. Gillespie, Dictionary of Scientific Biography, 19721980,
Charles Scribner´s Sons, Vol. 5, p.124.
[11] C. Reyero, Docencia e Investigación 1999, XXIV, 2ª época
(9), 129142.
[12] H. Durán, G. Gold, Enseñanza de las Ciencias, 1987, nº
extra, 9596.
[13] H. Goix, Aster, 1995, 20, 105138.
[14] J. I. Pozo, M. P. Pérez, A. Sanz,; M. Limón. Enseñanza
de las Ciencias 1991, 9(1), 8394.
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... Se considera interesante realizar algunas demostraciones de los principales procesos de cristalización a partir de disoluciones, fusiones, sublimaciones como las descritas por Reyero et al. (2008). En cualquier caso los alumnos deben comprender que para que la materia pueda reorganizarse formando determinadas estructuras, las moléculas o iones tienen que perder su movilidad con tiempo suficiente, en reposo (que no intervengan otras fuerzas) y disponiendo de espacio suficiente; y que puede variar la forma de los cristales realizando la cristalización en presencia de otras sustancias o bien modificando la cantidad de disolución o el tamaño y la forma del recipiente. ...
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RESUMEN En el presente artículo se hace un estudio de la influencia del medio en la estructura y propiedades de los cristales y su importancia a nivel industrial. Consta de una revisión bibliográfica de cómo se han conseguido cambiar la estructura de los cristales de cloruro de sodio variando las condiciones de cristalización, obteniendo, de esta forma, cristales que facilitan el manejo industrial de este producto o mejoran su solubilidad. Por último, se añade una propuesta para trabajar con estudiantes de máster de formación de profesorado de secundaria de la especialidad de geología. La valoración de este trabajo por parte de los alumnos del máster durante los tres años que se ha llevado a cabo ha sido inmejorable, y ellos lo han aplicado con estudiantes de secundaria. ABSTRACT This paper is a study of the influence of different factors on the shape and properties of crystals and their importance to industry level. It consists of a literature review of how to change the shape of sodium chloride crystals: how to obtain a more soluble and easier handling product. Finally, it adds a proposal to work with geology master's students in secondary teachers training. The assessment of this work by master's students, during the three years it has been done, was excellent, and they have used it to work with high school students.
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Las dendritas, si bien ya reconocidas como de origen inorgánico por geólogos y paleontólogos desde hace siglos, son muchas veces confundidas con organismos vegetales fósiles a nivel popular. En este trabajo se presentan los elementos que son claves para su diferenciación de los verdaderos fósiles y luego de un breve resumen de la mención e ilustración de las dendritas en textos históricos se desarrollan diferentes aspectos en referencia a su forma (destacándose su fractalidad), su composición mineral, los mecanismos físico-químicos que controlan su génesis y los ambientes y circunstancias geológicas que posibilitan su desarrollo. El trabajo se completa con la inclusión de una serie de actividades prácticas que permiten la obtención experimental de formas dendríticas y una selección de trabajos y sitios de internet que contienen información de interés sobre el tema.
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Se presenta una secuencia de tres actividades relacionadas con los minerales en la que se trabajan todas las competencias educativas básicas, al tiempo que se profundiza en el conocimiento de los contenidos esenciales acerca de la cristalización –creando cristales y modificando sus formas–, las propiedades físicas de los sólidos –obteniendo información a partir de la manipulación de muestras de minerales– y algunos de los problemas sociales y ambientales relacionados con la extracción minera que nos muestran un mundo desordenado y lleno de desigualdades. Crystals, minerals and mining: a sequence of activities. This paper presets a sequence of three mineral-related activities that work on all the key educational competences, as well as broadening knowledge of core contents related to: crystallization, by creating crystals and altering their shapes; the physical properties of solids, by obtaining information by working with mineral samples; and some of the social and environmental issues linked to mining, which reveal a confused world full of inequalities.
Conference Paper
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This paper highlights the importance of incorporating aspects of daily life in teaching physics and chemistry in the different educative levels. Various educational tools (problems, experiments, use of news, etc.) developed by the authors are summarized. These tools include topics such as the «memory» shown by yogurt containers (made of polystyrene) when the temperature is increased, the cooling of water in a porous earthenware pitcher, the use of exothermic processes in «self-heating» beverages, or the influence of the temperature in the kinetics of the osmotic hydration of legumes soaked in water, among others. The main goals are to promote students and teachers motivation, to facilitate the use of innovative educative tools, to encourage critical thinking and to cooperate in the civic education of students.
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A. Ballabh, D. Rivedi, P. Dadistar, P. Ghosh, A. Pramanik, V. G. Kumar Cryst. Growth Des. 2006, 6(7), 1591−1594.
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