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La erupción que Cristobal Colón vio en La Isla de Tenerife (Islas Canarias)

Authors:

Abstract and Figures

Geological fieldwork, including detailed cartography and strict stratigraphic control together with radiocarbon ages, have confirmed the historical data of the volcanic eruption that Christopher Columbus observed in the summits of the island of Tenerife in 1492. The last eruption of the Teide stratovolcano, known as the Black Lavas and repeatedly associated to this historical reference, has been definitively discarded in favour of Boca Cangrejo (Crab's Mouth) volcano, located in the NW rift of the island, and which can thus be considered to be the fifth historical eruption of Tenerife, confirming the annotation written in the ship's log of Christopher Columbus' first voyage to America.
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La Erupción que Cristobal Colón vio en La Isla de Tenerife (Islas
Canarias)
The Eruption that Christopher Columbus observed in The Island of Tenerife (Canary Islands)
J.C. Carracedo (1), E. Rodríguez Badiola (2), F. J. Pérez Torrado (3), A. Hansen (4)
, A. Rodríguez González (3), S. Scaillet (5)
, H. Guillou (5),
M. Paterne (5), U. Fra Paleo (6) y R. Paris (7)
(1)
Estación Volcanológica de Canarias, CSIC, 38080 La Laguna, Tenerife. jcarracedo@ipna.csic.es
(2)
Museo Nacional de Ciencias Naturales, CSIC, 28006 Madrid. mcner12@mncn.csic.es
(3)
Departamento Física-Geología, ULPGC, 35017 Las Palmas de Gran Canaria. fperez@dfis.ulpgc.es; arodriguez@becarios.ulpgc.es
(4)
Departamento Geografía, ULPGC, 35003 Las Palmas de Gran Canaria. ahansen@dgeo.ulpgc.es
(5)
Laboratoire des Sciences du Climat et de l’Environnement, CEA-CNRS, 91198 Gif sur Yvette (Francia). Stephane.Scaillet@lsce.cnrs-gif.fr;
herve.guillou@lsce.cnrs-gif .fr; Martine.Paterne@lsce.cnrs-gif.fr
(6)
Departamento Geografía y Ordenación del Territorio, Universidad de Extremadura, 10071 Cáceres. upaleo@unex.es
(7)
Géolab UMR 6042 CNRS, 63057 Clermont-Ferrand (Francia). raparis@univ-bpclermont.fr
ABSTRACT
Geological field work, including detailed cartography and strict stratigraphic control together with
radicarbon ages, have confirmed the historical date of the volcanic eruption that Christopher Columbus
observed in the summits of the island of Tenerife in 1492. The last eruption of the Teide stratovolcano,
known as the «Black Lavas» and repeatedly associated to this historical reference, has been definitively
discarded in favour of Boca Cangrejo (Crab’s Mouth) volcano, located in the NW rift of the island, and
which can thus be considered to be the fifth historical eruption of Tenerife, confirming the annotation
written in the ship’s log of Christopher Columbus’s first voyage to America.
Key words: Christopher Columbus, 1492 volcanic eruption, Boca Cangrejo volcano, Teide volcano, Tenerife
(Canary Islands).
Geogaceta, 41 (2007), 39-42
ISSN: 0213683X
Introducción
Estudios geológicos y volcanológicos
detallados como el que viene realizándose
en el sistema dorsales-Teide en Tenerife,
permiten, entre otras cosas, complementar
la información aportada por los relatos de
testigos oculares, muchas veces confusos,
precisando si las citas históricas a posibles
erupciones volcánicas se corresponden con
este tipo de fenómenos o son simplemente
incendios forestales, fumarolas o fenóme-
nos meteorológicos. Esto ocurrió, por ejem-
plo, en la isla de La Palma, donde se consi-
deraba al volcán San Antonio como forma-
do en la erupción histórica de 1677, cuando
en realidad este cono volcánico, muy explo-
sivo, se encuentra rodeado por lavas
datadas por radiocarbono en más de 3.000
años (Carracedo et al., 1996).
A pesar de que en el sistema volcánico
dorsales-Teide se localiza uno de los apara-
tos volcánicos más espectaculares del pla-
neta (la tercera estructura volcánica más
alta, después de los volcanes de Hawai),
apenas se tenía más concreción
geocronológica que una edad de
radiocarbono de Mña. Blanca y algunos
relatos de navegantes, la mayoría inciertos.
La cartografía geológica georeferenciada
realizada y las numerosas dataciones
radiométricas obtenidas (C14 y K/Ar) han
permitido individualizar las sucesivas erup-
ciones volcánicas que han formado las Dor-
sales Noroeste y Noreste y el complejo vol-
cánico Teide-Pico Viejo (Carracedo et al.,
2003). Los beneficios de este trabajo han
sido diversos: ha servido de base a la pro-
puesta de declaración del Parque Nacional
del Teide como Patrimonio de la Humani-
Fig. 1.- Esquema geológico simplificado de Tenerife con localización de las erupcio-
nes históricas, la última erupción del Teide (Lavas Negras) y el volcán de Boca
Cangrejo.
Fig. 1.- Simplified geological map of Tenerife with indications of historic eruptions,
the last eruption of Teide volcano and Boca Cangrejo volcano.
40
dad, sustentado fundamentalmente en sus
extraordinarios valores geológicos y
volcanológicos; ha sido la base del único
estudio de riesgo eruptivo científico publi-
cado (Carracedo et al., 2004), saliendo al
paso de informaciones alarmistas sobre un
supuesto despertar del Teide; y ha servido,
asimismo, para resolver las incertidumbres
sobre las frecuentes citas a erupciones me-
dievales en Tenerife, incluyendo de forma
destacada la cita de Cristóbal Colón en su
paso por Canarias antes de su trascendental
singladura al Nuevo Mundo.
Contexto geológico
El Teide, con 3718 m de altura, consti-
tuye un complejo edificio volcánico en el
centro de la isla de Tenerife. Su génesis está
ligada a la confluencia de los tres rifts (dor-
sales en la toponimia local) principales de
la isla (rifts NO, NE y S) después de que
éstos desencadenaran un colapso lateral del
flanco norte del edificio volcánico pre-exis-
tente de Las Cañadas. En consecuencia, el
Teide puede considerarse como un
estratovolcán anidado en una cuenca de
deslizamiento, en la actualidad rellena y
desbordada, surgido de la actividad fisural
de los rifts, principalmente los rifts NO y
NE (Carracedo et al., 2003).
La mayoría de las erupciones ocurri-
das en Tenerife en los últimos 20 ka han
tenido lugar en el rift NO, en el Pico Viejo
y en los centros eruptivos adventicios
fonolíticos de la base del Teide. Solamente
una erupción, conocida como de las Lavas
Negras y datada por C14 en 1240±60 años
BP (edad calibrada 1147±140 que se co-
rresponde con el intervalo histórico de 663
a 943 AD), tuvo su foco en el propio edifi-
cio del Teide. Sin embargo, ha sido esta
erupción la que reiteradamente se ha rela-
cionado con la descrita por Cristóbal Co-
lón en 1492.
Contexto histórico: la cita de Colón
Cae fuera de los límites de este trabajo
precisar la naturaleza y frecuencia de las
erupciones volcánicas en la época aborigen
que, sin duda, justifican el terror de los
guanches a Guayota (El Maligno, cuya mo-
rada era Echeyde, el Teide). Ahora bien, es
necesario indicar que la reconstrucción pre-
cisa de la historia volcánica de una zona se
tiene que fundamentar en la ordenación re-
lativa o estratigráfica de las sucesivas erup-
ciones y la datación absoluta del mayor nú-
mero posible de ellas. Es como un libro en
el que sólo un determinado número de pági-
nas numeradas permite ordenarlas correla-
tivamente a todas. La datación absoluta en
este periodo de tiempo concreto (unos po-
cos miles de años) se basa fundamental-
mente en un método radiométrico, el C14 o
radiocarbono. Ha sido la inspección minu-
ciosa del terreno, necesaria para la elabora-
ción de la cartografía geológica de detalle
(escala 1:5000), la que ha permitido, a su
vez, encontrar numerosos restos vegetales
carbonizados por las erupciones, gracias a
los cuales han podido realizarse numerosas
dataciones (Carracedo et al., 2003). Sin
embargo, no todos los restos de carbón son
fiables, sino que hay que imponer restric-
ciones para asegurar que se está datando la
erupción y no un incendio forestal natural o
provocado por los guanches, al fin y al cabo
pastores.
La cita de Colón se ha asociado gene-
ralmente con la última erupción del Teide
(las Lavas Negras). Sin embargo, como se
demostrará a continuación, no puede tratar-
se de este último episodio eruptivo del
Teide, ya que:
a) Por su localización, en el punto más
elevado de la isla, esta erupción
hubiera sido muy visible desde La
Gomera y Gran Canaria, ya
colonizadas y habitadas por población
llegada desde el continente. Por tanto,
es difícil suponer que hubiera pasado
sin referencias, considerando además
que el carácter mítico que se le daba al
Teide habría reforzado la tendencia a
citar tal erupción si hubiese ocurrido.
b) La edad radiométrica obtenida,
1240±60 BP (edad calibrada de
1147±140), sitúa a esta erupción de las
Lavas Negras del Teide dentro de la
Alta Edad Media (entre 663 a 943 AD),
muy distante cronológicamente de la
cita de Colón.
La cita de Colón en el Diario de a bordo
de su primer viaje a América es en sí bastan-
te explícita, si se analiza con cuidado. Este
manuscrito no se conserva en su versión ori-
ginal sino como copias de su diario realiza-
das por Fray Bartolomé de Las Casas y por
su hijo Hernando Colón. En el primero, apa-
rece la cita «...Dice aquí Cristobal Colón
que, una noche de aquellas que andaba cer-
ca de Tenerife, salió tanto fuego del pico de
la sierra que (…) es una de las altas que se
saben del mundo, que fue causa de gran
maravilla» (Fray Bartolomé de Las Casas,
1994, pp. 530-531). Puesto que Colón par-
tió hacia Canarias el 9 de agosto de 1492 y
abandonó el Archipiélago el 6 de septiem-
bre, esta cita y la posible erupción corres-
ponden a ese periodo (Fig. 2).
En la obra de Hernando Colón «Histo-
rias del Almirante», publicada por vez pri-
mera en 1571, se aportan más detalles «... el
Almirante resolvió a 23 de agosto volver
con sus dos barcos a Gran Canaria. Zarpó
al día siguiente ... y pasó aquella noche cer-
ca de Tenerife, de cuya cumbre, que es altí-
sima, se veían salir grandísimas llamara-
das de lo que maravillándose su gente les
dio a entender el fundamento y la causa de
tal fuego, aduciendo al respecto el ejemplo
del monte Etna en Sicilia, y de otros muchos
montes, donde se veía lo mismo. Pasada
aquella isla, el sábado 25 de agosto llega-
ron a Gran Canaria...» (Tejera Gaspar,
2002, p.101; Carrera Díaz, 2003, p. 90).
Es decir, Colón se encontraba nave-
gando desde La Gomera a Gran Canaria la
noche del 24 de agosto de 1492 y en esa
travesía observó grandes llamas en la mon-
taña o en la sierra de la isla de Tenerife.
Hay que hacer notar que no dice en el Pico,
como se conocía entonces al Teide, o sim-
plemente en el Teide, sino en «el pico de la
sierra», posiblemente indicando lo que,
para su perspectiva desde el mar, era lo más
alto del relieve de esa parte de la isla. Por
otro lado, en otra versión del diario de a
Fig. 2.- Mapa de los diferentes viajes de Cristobal Colón por Canarias en 1492.
Modificado de Varela Marcos y León Guerrero (2003).
Fig. 2.- Map of the Columbus itineraries around Canary Islands in 1492. Modified
of Varela Marcos & León Guerrero (2003).
41
bordo la cita al «pico» no aparece: «... vie-
ron salir gran fuego de la sierra de la isla
de Tenerife, que es muy alta en gran mane-
ra» (Instituto Gallach, 1985, p.75). Estas
diferencias entre los textos quedan resuel-
tas si se considera la perspectiva desde el
mar y el hecho de que en los relatos se com-
para el fenómeno con manifestaciones vol-
cánicas claras, como el discurrir de coladas
en el Etna, un volcán con actividad muy fre-
cuente desde hace miles de años. Por lo tan-
to, si bien se descarta que esta cita pueda
corresponderse con la última erupción del
Teide (las Lavas Negras), eso no quiere de-
cir que el relato no tuviese fundamento y
que Cristóbal Colón estuviera equivocado.
Así pues, había que buscar esta posible
erupción asociada a algún otro volcán loca-
lizado en la «sierra de Tenerife» que, consi-
derando el ángulo visual que proporciona
su travesía (navegando para pasar al sur de
la isla), se refería sin duda al rift NO. A es-
tos datos se suma el hecho de que la vertien-
te oeste de esta dorsal representa la única
área de esta parte de la isla cubierta entera-
mente por malpaises de aspecto reciente.
El volcán de Montaña Cangrejo
La conjunción de la cartografía
geológica y la precisa organización
estratigráfica de las erupciones recientes de
Tenerife, proporcionaba un candidato para
esta posible erupción: el volcán Boca Can-
grejo. Se trata de un pequeño volcán muy
cercano y similar al Chinyero (surgido en la
erupción histórica de 1909), y probable-
mente como éste de escasa duración. La
erupción testificada por Colón representa-
ría el único episodio volcánico del rift o
dorsal NO posterior a la erupción de Mon-
taña Reventada, datada por radiocarbono en
990±70 años (edad calibrada de 900±150)
correspondiente al periodo histórico de 900
a 1200 AD, y anterior a las erupciones his-
tóricas de los siglos XVIII y XX.
El volcán Boca Cangrejo, como se ha
indicado, se localiza en la Dorsal NO, a
unos 2 km al sur del Chinyero y a una altura
de unos 1580 m. Se trata de un cono
estromboliano de lapilli-cenizas, con unas
dimensiones de 400 x 380 m de diámetro
basal y 100 m de altura. Presenta un claro
alineamiento de las bocas eruptivas y el crá-
ter principal determinado por la dirección
de la pendiente sobre la que se asentaron, es
decir, hacia el oeste. El volcán emitió lavas
de escasas potencias, muy ramificadas, que
se derramaron por la ladera en dirección
oeste-suroeste cubriendo una superficie de
unos 6,89 km2, lo que supone un volumen
de magma del orden de unos 0,03 km3. Al
llegar a la zona de Arguayo forman un úni-
co brazo, cayendo en cascada al Valle de
Tamaimo, el cual recorren sin llegar al mar
hasta alcanzar la cota de 115 m (Fig. 3).
Petrográficamente muestran escasos
mesocristales de clinopiroxenos augíticos y
microcristales de anfíboles con frecuentes
procesos de oxidación, junto a meso-
microcristales de plagioclasas. Todos estos
cristales se encuentran incluidos en una
matriz hipocristalina vesicular en la que
pueden observarse texturas de
inmiscibilidad. Composicionalmente las la-
vas se clasifican como basanitas evolucio-
nadas, con valores de diferenciación inter-
medios entre los más básicos de los volca-
nes históricos de Montaña de Garachico y
El Chinyero, y los mas evolucionados co-
rrespondientes al volcán del Chahorra
(Rodríguez Badiola et al., 2006).
La morfología del cono y la escasa su-
perficie ocupada por los piroclastos de caí-
da de dispersión horizontal, que se concen-
tran sólo en el entorno inmediato del cono,
indican una actividad eruptiva de corta du-
ración, de baja explosividad (poca altura al-
canzada por el surtidor piroclástico) y, pro-
bablemente, un tiempo de calmas o de esca-
so predominio de los vientos alisios (de
rumbo NE).
Respecto a los tiempos reinantes en Ca-
narias durante la visita de Colón, algunos
datos pueden extraerse de los textos de su
hijo Hernando Colón. Según ellos, parece
ser que en las semanas anteriores a la obser-
vación de la erupción, las naves padecieron
tiempos de calmas y vientos contrarios a los
alisios durante su acercamiento al archipié-
lago: « …a las que avistaron los barcos al
amanecer del jueves nueve de agosto, sin
que por los vientos contrarios y las calmas,
pudieran ni aquel día ni en los dos siguien-
tes desembarcar en Gran Canaria, de la
que se hallaban muy próximos» (Carrera
Díaz, 2003, p. 80). El 24 de agosto, el mis-
mo día en que Colón dice que se veían salir
grandes llamaradas de la cumbre de
Tenerife, éste volvía a Gran Canaria tras
haber enviado antes un mensaje a Pinzón en
un carabelón que partió varios días antes de
La Gomera rumbo a Gran Canaria. Durante
la travesía entre La Gomera y el sur de
Tenerife «…encontró por el camino al
carabelón, que no había podido llegar a
Gran Canaria por haber encontrado vien-
tos demasiado contrarios» (Carrera Díaz,
2003, p. 90). Por último, el 6 de septiembre
de 1492 «…el Almirante zarpó de La
Gomera rumbo a occidente aunque a causa
del poco viento y los recalmones que encon-
tró no pudo alejarse demasiado de aquellas
islas» (Carrera Díaz, 2003, p. 93). Todo
apunta, por tanto, a que durante las semanas
que transcurrieron desde los días anteriores
a la arribada de Colón a Canarias (el 9 de
agosto) hasta los posteriores a su partida (el
6 de septiembre), los vientos o fueron con-
trarios (a los alisios) o bien reinaron calmas
que dificultaron la navegación.
Para una mayor confirmación del vol-
cán Boca Cangrejo como el protagonista
del relato de Colón, se dataron restos de car-
bones encontrados bajo sus lavas (ver Fig.
3). Estos carbones arrojaron una edad de
350±60 BP (edad calibrada de 405±115)
que se corresponden al intervalo histórico
Fig. 3.- Mapa geológico detallado del volcán Boca Cangrejo (centro eruptivo y extensión de las
lavas), con indicación del lugar de muestreo de los carbones datados.
Fig. 3.- Detailed geological map of Boca Cangrejo volcano (cone and lava flows), with location
of dated charcoal samples.
42
de 1430 a 1660 AD al 95% de probabilidad
(Fig. 4). Teniendo en cuenta que la isla se
coloniza por los españoles en 1496, la edad
calibrada deja un intervalo factible de 1430
a 1496, es decir, totalmente compatible con
la fecha de 1492 del relato de Colón.
En cuanto a la duración de la erupción,
los textos no citan nada, pero es precisa-
mente este silencio el que puede contener la
información necesaria. En su primera trave-
sía de Gran Canaria a La Gomera, Colón
pasó al sur y suroeste de Tenerife el 11 de
agosto de 1492 (Varela Marcos y León
Guerrero, 2003) sin que nada especial lla-
mara su atención, muestra más que proba-
ble de que la erupción no había comenzado.
Tampoco nada al respecto llamó su atención
cuando la noche del 2 al 3 de septiembre de
1492 volvió a pasar al suroeste de Tenerife
de regreso a La Gomera (Varela Marcos y
León Guerrero, 2003). Dada la
excepcionalidad y espectacularidad del fe-
nómeno, es raro que Colón no consignase
estas observaciones de haberlas realizado
en estos dos viajes (ver Fig. 2), como sí lo
hizo en el del 24 de agosto. De ello se dedu-
ce que la duración máxima para esta erup-
ción sería de 21 días, los que van del 12 de
agosto al 1 de septiembre.
Es lógico que esta erupción provocara
en los primeros días un gran incendio fores-
tal, que posiblemente iría reproduciéndose
al avanzar el frente de las coladas. Por tan-
to, Colón observaría tanto el incendio, en el
frente de avance de las lavas, como las pro-
pias coladas discurriendo por las laderas de
la isla desde su centro de emisión.
Conclusiones
La conjunción de un detallado trabajo
de geología de campo (cartografía
geológica de gran precisión y estricto con-
trol estratigráfico), de técnicas
radiométricas (C14) y el análisis de los tex-
tos históricos, han permitido resolver la cita
histórica en la que Cristóbal Colón observó
una erupción volcánica en las cumbres de la
isla de Tenerife. Descartada la última erup-
ción del Teide (las Lavas Negras), a la que
reiteradamente se le había asociado dicha
cita histórica y que han sido datadas por
Fig. 4.- Gráfico de calibración radiométrica C-14 de los carbones del volcán de Boca Cangre-
jo. Muestras datadas en los laboratorios Beta Analytic Inc., Florida (Estados Unidos) median-
te espectrometría de masas por aceleradores de partículas (AMS). Cálculos de edad basados
en INTCAL 04 (Reimer et al., 2004).
Fig. 4.- Calibration of radiocarbon age of the charcoal samples of Boca Cangrejo volcano.
Samples dated at Beta Analytic Inc., Florida (USA) by means of AMS. Age calculations are based
on INTCAL 04 (Reimer et al., 2004).
métodos radiométricos resultando de mayor
edad, se ha demostrado que la referencia de
Colón corresponde con la erupción del vol-
cán Boca Cangrejo, localizado en la dorsal
NO de la isla. Por tanto, este volcán puede
considerarse en adelante como la quinta
erupción histórica de Tenerife.
Agradecimientos
El presente trabajo ha sido parcialmente
financiado por la Caja General de Ahorros
de Canarias (CajaCanarias) y por el proyecto
CGL2005-00239/BTE de la CICYT.
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... Although the method accuracy is lower for pyroclastic sheet-like fall deposits than for cones and lava flows, the importance of this feature is limited for the calculation of the total erupted volume due to (Lockwood and Lipman, 1987;Hjartarson, 1988;Carracedo, 2006;Carracedo et al., 2007). (3), to more than 35×10 6 m 2 for the phreatomagmatic eruption of Caldera de Bandama (2). ...
... The studied lava flows show similar petrographical and geochemical characteristics Aulinas et al., 2010), therefore, it may be inferred that their viscous behaviour was similar. On the other hand, they were generated during Strombolian eruptions, comparable to those observed in historical eruptions of the Canary Islands Archipelago (Hernández-Pacheco, 1987;Romero, 1991;Carracedo et al., 2007;Rodriguez-Gonzalez et al., 2009). ...
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... The most recent revision of both the historical period and instrumental data up to 2000 was performed by Rueda et al. (2020). The main published references considered by these authors were Monge (1981), Mezcua and Martínez Solares (1983), Romero (1991), Carracedo and Rodríguez Badiola (1991), Carracedo et al. (2007), as well as a very recent summary of felt earthquakes in the Canary Islands that includes a copy of the original references (Sánchez Sanz 2014). However, in order to compensate for the gaps in the revision of newspapers by Romero (1991) and Sánchez Sanz (2014), Rueda et al. (2020) conducted an additional revision up to 2000 of the oldest newspapers from these islands, namely Diario de Avisos (from 1911) and La Provincia-Diario de Las Palmas (from 1893), which cover the two provinces in which the Canary Islands are divided. ...
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This study consists of a seismicity revision and the assessment of the probabilistic seismic hazard of the Canary Islands. In order to analyze its seismotectonics and associated seismic hazard, we performed a full revision of the seismicity of this region of oceanic intraplate seismicity, whose earthquake rate is low and its links to local tectonics are poorly understood. In this catalog, we designed a criterion for assigning the epicenter of historical events and homogenized the different magnitude values defined over time for earthquakes from the instrumental period. This analysis of the seismicity of the region and the structural lineaments obtained by previous geophysical studies enabled us to define two possible seismic zonings, which were then used in the probabilistic seismic hazard assessment. Given the special characteristics of the seismicity of the Canary Islands, we chose a Monte Carlo approach for calculating the hazard. We used the two alternatives provided by EqHaz open-source code (Assatourians and Atkinson, Seismol Res Lett 84:516–524, 2013; Seismol Res Lett 90:1407–1419, 2019), namely uniform and smoothed seismicity. Given that no ground motion prediction equation (GMPE) for the area is available, we selected the most robust and recent applicable relations from similar tectonic environment and checked the fit of the existing accelerometric data for the Canary Islands. We mixed the aleatory and epistemic uncertainties for each area of the two zonings in the hazard calculation. With this approach, the values obtained may be considered in the context of an extreme-value distribution of motions at a specific site after converting the simulated earthquakes into earth motion with the selected GMPEs. The final outcome is hazard maps for different periods in terms of horizontal acceleration at bedrock level, which we compared with the results deduced from recent hazard studies in the area.
... 5) Canary Islands, Spain. During the last 600 years, basaltic eruptions has been reported at the islands of La Palma (1430?), 1585, 1646, 1677, 1712, 1949, 1971), Tenerife (1492, 1704-05, 1706, 1798, 1909, this last one forming the Chinyero volcano) and Lanzarote (1730-1736 (Timanfaya), 1824) (Carracedo, 2007;Rodriguez-González, et al.;Sobradelo et al., 2011). All of those basaltic magma eruptions formed scoria cones and emplaced lava flows, having the typical characteristics of monogenetic volcanism. ...
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In contrast with polygenetic volcanoes, eruptions giving birth to monogenetic volcanoes are much less frequent and thus more difficult to observe and study. Only a few events of this type have occurred worldwide in historical times. Among these, Jorullo (1759~1766), Paricutín
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El texto cita en primer lugar ejemplos de vulcanismo a nivel internacional que ilustran la importancia de este fenómeno geomorfológico y geológico. Desciende en escala para describir la evolución volcánica del archipiélago canario y contextualiza la erupción de Cumbre Vieja de 2021, como un episodio más en la configuración de las islas atlánticas. Introduce el concepto de volcán urbano dentro del ámbito educativo tomando como referencia esta erupción en la que se ven afectadas distintas localidades y una población de más de 2000 personas hasta la fecha. Ofrece un relato de los hechos a partir del trabajo de campo realizado en la segunda semana de erupción del volcán y aporta detalles del paisaje palmero y del proceso de transformación del territorio que está viviendo. Incluye una revisión científica de términos geográficos que tienen que ver con el vulcanismo. Al finalizar, se decantan unas conclusiones y una relación de recursos educativos que esperamos sean de interés en el campo de la Geografía y en la Didáctica de las Ciencias Sociales.
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The Chinyero Special Nature Reserve is located on the NW rift zone of Tenerife, between 600 and 1500 m above sea level. This natural setting is distinguished by a significant concentration of monogenetic basaltic volcanoes that have erupted in recent and historical times, including Garachico (1706) and Chinyero (1909). The volcanic landscapes of this protected area are part of the Canary Island pine forest ecosystem and, therefore, also feature beautiful forests colonising the newly formed layers of volcanic materials. The aim of this paper is to design a geographical route through the landscape for geotourism purposes, based on a global and coherent interpretation of the original physiognomy of a landscape that has been decisively shaped by volcanic phenomena. This nature trail represents a proposal for a new tourism product as an alternative to the traditional "sun and beach" coastal tourism product. This paper comprises a first stage, dedicated to the geographical study of the landscape, and a second stage focused on designing a geotourism route, which will identify and characterise the elements of the natural and cultural heritage of the area and its unique landforms.
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Volcanic activity, involving both mafic and felsic eruptions, has been relatively frequent in the Teide Volcanic Complex over the last 2,000 years. Moderately explosive phonolitic events were endured by the aborigines, the most relevant being the Montaña Blanca subplinian event and the last summit eruption of Teide some 1,240 years ago. An eruption reported by Christopher Columbus, while passing the island in 1492, generally thought to relate to the latest eruption of Teide’s summit, has been determined by radiometric dating to have occurred on the NW rift zone. This increases the number of Tenerife’s eruptions during recorded historical time to five (1492, 1705, 1706, 1798, and 1909). Relationships and distribution of lava types show two main regimes at play; the basanite fed rift zones and the phonolite dominated central complex.
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VII Congreso geológico de España, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Sociedad Geológica de España En Canarias son frecuentes tanto las citas a erupciones volcánicas que no existieron como la errónea interpretación de relatos de testigos oculares. En este trabajo se analiza un caso paradigmático: la erupción de los conos del Valle de La Orotava, tenidos en general por una erupción de 1430 cuando la evidencia geológica y las dataciones radioisotópicas (C.14 y 39Ar/40Ar) tanto de restos de carbón bajo el lapilli como de la propia colada de uno de los centros eruptivos de la alineación (Mña. Taoro) indican una edad cercana a los 30.000 años. Se analiza la incidencia de estas edades erróneas en la exageración artificial de la peligrosidad eruptiva de Tenerife y en las deficiencias de algunos mapas de peligrosidad volcánica elaborados recientemente. Errors in the interpretation of clouds, fumarolic activity and forest fires as volcanic eruptions in Tenerife, mainly in relation with Teide volcano, are common in references by passing navigators and other eye-witness accounts. This papers analyzes the volcanic cones located in the Orotava Valley, erroneously assigned to a 1430 AD eruption. Geological evidence and radiocarbon dating of charcoal underlying the lapilli, and 39Ar/40Ar dating of one of the lava flows, show that these volcanic cones and lavas correspond to an eruption that took place about 30.000 years BP. The analysis of the influence of these erroneous ages for the recent volcanism of Tenerife shows an overestimation of eruptive hazards of Tenerife and clear deficiencies in the recently published volcanic hazard maps of the island. Este trabajo ha sido financiado por la Caja Gral. de Ahorros de Canarias y el Proyecto del Plan Nacional de I+D+I CGL2005-00239. Agradecemos al Profesor Brad Singer (Dept. of Geology & Geophysics, University of Wisconsin-Madison, USA) la datación 39Ar/40Ar de la colada de Mña. Taoro. Peer reviewed
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Teide volcano, the highest volcano on earth (3,718 m a.s.l., > 7 km high) after Mauna Loa and Mauna Kea in the Hawaiian Islands, forms a volcanic complex in the centre of the island of Tenerife. Its most recent eruptive activity (last 20 Ka) is associated with the very active NW branch of the 120° triple rift system of the island. Most of the eruptions of Tenerife during the past 20 Ka have occurred along these volcanic features, frequently in the production of extensive mafic and felsic lava flows, many of which reached the coast, crossing what is now one of the most densely populated areas of Tenerife and of any oceanic island in the world. However, despite numerous previous studies, very important basic geological information is still lacking, in particular dating of these flows to construct a geochronological framework for the evolution of the Teide-NW rift system, and a scientifically based, much needed volcanic hazard assessment. New carbon-14 ages, obtained via coupled mass spectrometry (other in progress), provide important time constraints on the evolution of Teide's volcanic system, the frequency and distribution of its eruptions. and associated volcanic hazards. Most of the eruptions are not related to the Teide stratovolcano, which apparently had only one eruption in the last 20 Ka about 1,240 ± 60 years BP (between 1,287 CAL years BP and 1,007 CAL years BP, corresponding to a time interval between the VII and X centuries, 663 years AD to 943 years AD), but to the Pico Viejo volcano (17,570 ± 150 years BP), flank parasitic vents (Mn̄a. Abejera upper vent, 5,170 ± 110 years BP; Mn̄a. Abejera lower vent, 4,790 ± 70 years BP; Mn̄a. de La Angostura early, 2,420 ± 70 years BP; Mn̄a. La Angostura late, 2,010 ± 60 years BP and Roques Blancos, 1,790 ± 60 years BP) and the NW rift (Mn̄a. Chío, 3,620 ± 70 years BP). Although the volcanic activity during the past 20 Ka involved at least 7 voluminous phonolitic flank vents in the northern, more unstable slopes of Teide, it took place without any apparent response of the volcano; on the contrary, these eruptions seemed to progressively buttress and enhance the stability of Teide Volcano. Conversely, the occurrence of these flank eruptions, combined with the Pico Viejo and NW rift eruptions, poses a very high lava-flow risk to the now densely populated areas in north and west Tenerife, which have been almost entirely resurfaced during the past 20,000 years.
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