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Los Rasgos Climáticos de Tenerife

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La isla de Tenerife se caracteriza por su gran biodiversidad producto de la variedad de climas a escala local. La conjunción de su imponente relieve, su condición oceánica y su posición geográfica, en la encrucijada de la circulación atmosférica templada y tropical, determinan unos rasgos climáticos de extraordinaria diversidad.
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Una visión geográfica de Tenerife
Cuaderno de campo
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LOS RASGOS
CLIMÁTICOS
Pedro Dorta Antequera
Abel López Díez
Jaime Díaz Pacheco
La isla de Tenerife se caracteriza por su gran
biodiversidad producto de la variedad de
climas a escala local. La conjunción de su
imponente relieve, su condición oceánica y
su posición geográfica, en la encrucijada de
la circulación atmosférica templada y tro-
pical, determinan unos rasgos climáticos de
extraordinaria diversidad.
2.1. Contexto climático
El Archipiélago Canario, debido a su situa-
ción latitudinal, posee rasgos climáticos
del mundo templado y también del tropical.
Su régimen pluviométrico sigue los patro-
nes mediterráneos, con un máximo de llu-
vias en los meses fríos, sobre todo entre
noviembre y marzo, y una marcada sequía
estival. Sin embargo, las Islas se encuentran
dominadas por la circulación de los vien-
tos alisios, propios de regiones tropicales.
Por otro lado, la influencia de la corriente
fría de Canarias contribuye a la estabilidad
atmosférica, además de crear un ambiente
térmico muy suave en verano, aunque la
cercanía del desierto del Sáhara posibilita
la llegada de intensas olas de calor.
Los aspectos señalados hacen que el fac-
tor fundamental para explicar la diversidad
climática y también, por tanto, los rasgos
biogeográficos de las Islas Canarias sea
quizás el relieve. Las montañas de cada isla,
su altitud y orientación, influyen de forma
sobresaliente en todos los elementos del
clima.
2.1 .1. Diversidad climática
Las configuraciones topográficas de las
Islas determinan grandes diferencias cli-
máticas entre ellas y dentro de cada una. El
relieve condiciona, en gran medida, la dis-
tribución de las temperaturas, el reparto de
las precipitaciones o la nubosidad. En ese
sentido, Lanzarote y Fuerteventura, con
altitudes modestas, menos de 800 msnm,
reciben volúmenes de precipitación escasos
en toda su extensión, una alta insolación y
muestran, en general, pocas diferencias
climáticas espaciales. Por el contrario, las
islas más montañosas dan lugar a contras-
tes pluviométricos, de insolación y térmi-
cos muy considerables. De esta manera,
Tenerife, la de mayor dimensión, 2034
km
2
, y altitud, 3715 msnm, presenta los
rasgos climáticos más diversos, siendo
el mejor ejemplo para poder entender el
clima de Canarias a diversas escalas. Por
citar sólo la variable altitudinal, se habla de
sector de costa —cálido y seco—, media-
nías —húmedo y fresco— y cumbre —frío
y seco—. A ello se añade la orientación,
con diferencias notables entre los sectores
expuestos al Norte en un sentido amplio y
aquellos dispuestos hacia el Sur. Los pri-
meros más húmedos que los segundos,
tanto desde una perspectiva pluviométrica
como higrométrica.
2.1.2. La isla de Tenerife: ¿isla templada o isla
tropical?
En ese contexto, Tenerife muestra una
modificación de las condiciones climáti-
cas, debido, por un lado, a la altitud y, por
otro, a la orientación. Además, es impor-
tante tener en cuenta, como se ha señalado,
la disposición del relieve al crear espacios
relativamente reducidos muy contrastados.
Así, hay lugares en los que no se alcanzan
los 150 mm anuales de precipitación y otros
con más de 1000 mm, a lo que suma un
rango de temperaturas extremas compren-
dido entre 45° y -18°C. Fenómenos propios
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del mundo templado, como un aporte plu-
viométrico resultante del paso de borrascas
del frente polar y otros del mundo tropical,
como los vientos alisios u ocasionalmente
la llegada de fenómenos inestables de ori-
gen tropical.
Desde una perspectiva pluviométrica,
Tenerife, como parte del Archipiélago, pre-
senta un régimen mediterráneo. Desde una
óptica térmica, los valores medios en los
sectores costeros pueden ser clasificados
como tropicales o subtropicales. No se debe
olvidar que la agricultura de exportación
de la Isla está basada en la producción de
plátanos, aguacates, o mangos, por ejem-
plo. Sin embargo, en cuanto se asciende en
altitud, los valores térmicos disminuyen
de manera considerable y se asemejan a
la costa meridional de la Península Ibérica
durante el invierno y a la costa septentrio-
nal durante el verano. Por último, las cum-
bres de la Isla poseen unas características
térmicas con inviernos similares a amplios
espacios del interior de la Península. Por
ejemplo, el invierno muestra una tempe-
ratura aproximadamente dos grados infe-
rior a la de Madrid y muy similar a la de
Salamanca o Zamora, aunque el verano es
más suave. Izaña registra más de 50 días de
heladas al año y, en amplios espacios de las
cumbres tinerfeñas, el número es mucho
mayor, con heladas incluso en meses cáli-
dos (Tabla 1).
2.2. El papel del relieve en los rasgos
climáticos
La disposición de la línea de cumbre de
Tenerife presenta, en términos generales,
una orientación SO-NE. En su sector más
oriental, el Macizo de Anaga alcanza los
1000 msnm, separado de la línea de mon-
tañas de la Dorsal de Pedro Gil y del Edificio
de Las Cañadas hasta el Macizo de Teno por
el pasillo orográfico de Los Rodeos, a unos
600 msnm. En la parte central de la Isla se
encuentran los picos más altos, algunos de
los cuales, además del Teide, rondan los
3000 msnm (Figura 1).
Esa disposición supone, además de la
modificación por la altitud ya mencionada,
que haya dos espacios claramente diferen-
ciados. Las laderas orientadas al S, SE y SO,
por un lado, y las que se abren al N y NO,
por otro. Las primeras más secas y algo más
cálidas que las segundas, que son mucho
más nubosas y, por tanto, con menor inso-
lación y evapotranspiración.
2.2.1. Barlovento y sotavento
Se trata, en realidad, de dos territorios dife-
rentes por sus características climáticas
y, en consecuencia, por distintos paisajes
naturales y humanos. La explicación radica,
en lo esencial, en los vientos dominantes,
los alisios. Estos, muy húmedos, alcanzan a
la Isla con dirección NE, por lo que sólo las
laderas abiertas a todo el arco Norte son las
que reciben los altos valores higrométri-
Estación Altitud
(msnm) T °C
anual T °C
verano1
T °C
invierno2
Amplitud
térmica
anual
Pmm
anual Días de
heladas
S/C de Tenerife 36 21,5 25,5 18,2 7,3 226 <1
Aeropuerto TFN 632 16,8 21,2 13,1 8,1 520 >1
Izaña 2371 10,2 18,5 4,3 14,2 392 54
Madrid (Retiro) 667 15,0 25,6 6,3 19,3 421 16
Cádiz 2 18,6 25,0 12,7 12,3 523 <1
Pontevedra 108 14,8 20,6 9,6 11,0 1613 2
Tabla 1
Datos climáticos
distintivos de Tenerife
en comparación con
la España peninsular
(1981-2010)
1 Mes más cálido (julio
o agosto). 2 Enero
Fuente:
AEMET
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cos, mientras que una vez superada la línea
de cumbre fluyen secos por las orientadas
al Sur. Esa circulación dominante del ali-
sio crea, por tanto, un barlovento, húmedo
y fresco y un sotavento algo más cálido
y notablemente más seco. Así mismo, la
mayor parte de las borrascas llegan por el
NO, por lo que vuelve a ser el barlovento
el que recibe la lluvia. Además, la circula-
ción de los alisios, junto con la presencia
del obstáculo que supone el relieve de la
Isla, favorece la formación de un manto de
estratocúmulos que sólo queda acantonado
en el barlovento, por lo que la evapotrans-
piración y la insolación son muy inferiores
a los valores registrados en los sectores de
sotavento (Figura 1).
2.2.2. Desde las costas hasta las cumbres
A la oposición entre barlovento y sotavento,
hay que añadir la gran diferenciación cli-
mática debida a la altitud. Cabría esperar un
descenso continuo de la temperatura y un
aumento de la precipitación. Sin embargo, la
estructura de los vientos alisios, junto con la
gran entidad del relieve de Tenerife, deter-
mina que la distribución de los elementos
del clima sea bastante más compleja.
Los alisios presentan dos capas con clara
diferenciación. Una inferior desde el nivel
del mar hasta los 800-1500 msnm apro-
ximadamente, más baja en verano (800
msnm) y más alta en invierno (1500 msnm)
(Dorta Antequera, 1996) (Figura 2). Otra
superior, separada de la anterior por una
importante inversión térmica de subsiden-
cia, más potente en los meses cálidos que en
los fríos, que condiciona de manera impor-
tante el predominio de la estabilidad atmos-
férica en la Isla y en todo el Archipiélago.
Las temperaturas medias descienden, de
esta manera, hasta el nivel de la inversión y
las de la alta montaña no son tan frías como
deberían ser por su altitud. Así mismo, las
precipitaciones totales son escasas en tér-
minos generales, pero con un amplio rango,
como recoge la Tabla 1. Además de las dife-
rencias entre vertientes de barlovento y
Figura 1
Tipos de tiempo
en Canarias
Fuente:
Elaboración propia a
partir de MDE LIDAR
(IGN)
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sotavento, la pluviosidad va aumentando
con la altitud hasta las medianías altas, que
muestran los valores más elevados. A partir
de la inversión térmica, el total de precipi-
taciones vuelve a descender, convirtiendo
a las cumbres en sectores fríos, pero sobre
todo secos, no sólo desde una perspectiva
pluviométrica sino también higrométrica.
La vegetación de esos espacios es la mejor
muestra de los severos rasgos climáticos de
las cumbres de Tenerife.
Por último, la irregularidad de la pre-
cipitación es la más alta de toda España,
especialmente relevante en las costas de
sotavento y en las cumbres, con coeficien-
tes de variación que superan el 50 %. Valga
como ejemplo que Izaña registró en el
invierno de 1953-1954 casi 1200 mm y tan
solo 27 mm en el de 2011-2012.
2.3. Los primeros indicios del cambio
climático
Canarias, como no puede ser de otra ma nera,
se encuentra inmersa en el actual cambio cli-
mático que afecta al planeta. Son ya numero-
sas las publicaciones que así lo demuestran,
siendo la temperatura el elemento climá-
tico que con más claridad se ha modificado,
con un importante incremento. Del mismo
modo, la precipitación muestra indicios que
empiezan a constatar algunos cambios.
Cambios temporales
El ascenso térmico generalizado es la prin-
cipal evidencia del cambio climático en
Canarias y, en general, en toda la Macaro-
nesia (Dorta Antequera et al., 2018). Y Tene-
rife es, junto con Gran Canaria, la Isla más
estudiada por ser los territorios con mayor
disponibilidad de datos y series más largas.
La temperatura mínima es la que más ha
aumentado, de manera que la amplitud tér-
mica diaria disminuye (Tabla 2). Además,
las olas de calor no sólo se incrementan en
número e intensidad, sino que comienzan a
afectar a una ventana temporal mucho más
amplia que el propio verano, extendiéndose
cada vez con más frecuencia e intensidad
hacia la primavera y el otoño.
El cambio en las precipitaciones es, sin
embargo, menos acusado y más difícil de tra-
tar desde una perspectiva estadística, debido
a la enorme variabilidad que presenta, tanto
temporal —con los coeficientes de varia-
ción más altos del país— como espacial. Con
todo, los datos indican un ligero aumento
Figura 2
Inversión térmica y
efecto del relieve de
Tenerife sobre los
alisios
Fuente:
Elaboración propia a
partir de modelo digital
de elevaciones LIDAR
(IGN)
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de la torrencialidad de la precipitación, al
mismo tiempo que hay una intensificación
en las sequías y, sobre todo, un cierto incre-
mento de las lluvias estivales; hecho abso-
lutamente nuevo en el clima canario (Dorta
Antequera et al., 2018). Ese aumento de llu-
via en verano y un claro incremento de los
fenómenos inestables de origen tropical en
la región apuntan hacia un proceso de tro-
picalización de los rasgos climáticos de las
Islas. En ese sentido, en las dos últimas déca-
das, se ha registrado una tormenta tropical
(2005), la aproximación al Archipiélago de
varios ciclones tropicales y una onda del Este
(2020), esta última típica de latitudes mucho
más bajas. Las tormentas y ciclones tropica-
les, casi desconocidos hasta hace unos años
en la región, presentan trayectorias que, de
forma paulatina, van ampliándose hacia el
centro y el Este del Atlántico Norte tropical
y subtropical, lo que supone una inquietante
amenaza para las Islas.
Cambios espaciales
A pesar de que son mucho más difíciles de
evaluar, los cambios espaciales en Canarias
y en particular en Tenerife son principal-
mente dos. Por un lado, los incendios fores-
tales, no sólo debidos al cambio climático,
alcanzan cada vez mayores extensiones y,
acompañando a las olas de calor, se extien-
den al otoño y la primavera. Algunos de
ellos han superado las 15 000 ha, como
los acontecidos en 2007. Por otro lado, es
evidente un mayor ascenso térmico en las
cumbres de la Isla, siendo en la actualidad
los espacios más afectados por el cambio
climático (Martín Esquivel y Pérez Gon-
zález, 2019). De hecho, una de las especies
más representativas del Parque Nacional
del Teide, la retama (Spartocytisus supranu-
bius), sufre hoy los efectos no sólo de tem-
peraturas mucho más altas en las últimas
décadas, sino, además, de la acumulación
de las sequías más intensas de los últimos
100 años (Figura 3).
Las repercusiones en los procesos de
adaptación y mitigación frente al cambio
climático implicarán, en un futuro cercano,
así mismo, consecuencias importantes en el
sector turístico, base de la economía insular.
Entre esas repercusiones destaca el impor-
tante impacto de las medidas de mitigación,
sobre todo teniendo en cuenta que el tráfico
aéreo internacional supone unas emisiones
anuales de 6,4 millones de toneladas de CO2
(Dorta Antequera et al., 2021).
***
Resulta difícil definir o clasificar el clima de
Tenerife, puesto que la diversidad en la dis-
tribución espacial de los elementos climáti-
cos es muy amplia generando paisajes muy
diferentes en función de la orientación o la
altitud. Esos rasgos explican la complejidad
espacial insular y la importancia de la acti-
vidad turística en la que el clima es el prin-
cipal factor de atracción.
El cambio climático está comenzando, no
obstante, a afectar a algunos de estos espa-
cios, sobre todo a la alta montaña y empie-
zan a advertirse los primeros indicios hacia
una tropicalización, de manera que algunos
fenómenos típicos de latitudes más bajas se
han hecho más frecuentes en Canarias. Es el
caso de las lluvias estivales o la llegada de
ondas del Este o tormentas y ciclones tropi-
cales en las inmediaciones del Archipiélago.
El desafío que supone la gestión del cam-
bio climático en espacios insulares, como
la isla de Tenerife, requiere de un riguroso
Media Máxima Mínima
Tenerife +0.09 No signicativa +0.17
Alta montaña +0.14 +0.10 +0.33
Tabla 2
Variación decadal de
las temperaturas (°C)
en Tenerife (1944-2010)
Fuente:
Martín-Esquivel
et al., 2012
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diagnóstico científico que permita una
adecuada adaptación a las nuevas condi-
ciones. Por el momento, la senda seguida
se orienta más a la mitigación, tal y como
muestra la nueva ley de cambio climático en
España (2021). La cuestión es que la mitiga-
ción también puede suponer un problema
importante, debido a la gran dependencia
energética externa, sobre todo por la espe-
cialización turística no sólo de Tenerife sino
de todas las islas españolas.
Referencias bibliográficas
Dorta Antequera, P. (1996). Las inver-
siones térmicas en Canarias, Investigacio-
nes Geográficas, 15, 109-124. DOI:10.14198/
INGEO1996.15.01
Dorta Antequera, P., López Díez, A. y Díaz
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cuadgeo.v57i2.5934
Dorta Antequera, P., Díaz Pacheco J.,
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Martín Esquivel, J.L. y Pérez González,
Mª. J. (2019). Cambio climático en Canarias.
Impactos. Turquesa Ediciones, Santa Cruz de
Tenerife.
Figura 3
Precipitaciones
en el semestre invernal
(octubre-marzo) en
Izaña, Tenerife (1920-
2019)
Los cinco inviernos
más secos de la serie
(en rojo).
Fuente:
AEMET
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Article
Full-text available
Many small islands base their economy on tourism. This activity, based to a large extent on the movement of millions of people by air transport, depends on the use of fossil fuels and, therefore, generates a large amount of greenhouse gas (GHG) emissions. In this work, these emissions are evaluated by means of various carbon calculators, taking the Canary Islands as an example, which is one of the most highly developed tourist archipelagos in the world. The result is that more than 6.4 million tonnes (Mt) of CO2 are produced per year exclusively due to the massive transport of tourists over an average distance of more than 3000 km. The relative weight of these emissions is of such magnitude that they are equivalent to more than 50% of the total amount produced by the socioeconomic activity of the archipelago. Although, individually, it is travelers from Russia and Nordic countries who generate the highest carbon footprint due to their greater traveling distance, the British and German tourists account for the greatest weight in the total, with two-thirds of emissions.
Article
Full-text available
El archipiélago canario se encuentra en una región de gran interés desde una perspectiva climática, formando parte de la Macaronesia, en el Atlántico Norte Suroriental. Se trata de un espacio geográfico insular con escasa información meteorológica, especialmente en cuanto a la longitud de las series. No es hasta época muy reciente cuando comienzan a aparecer las primeras publicaciones que analizan esos datos y que complementan a los modelos globales existentes. El estudio de esos trabajos publicados y de datos de eventos extremos analizados, corroboran cambios relevantes en algunos de los elementos del clima más característicos, sobre todo la temperatura, que manifiesta un nítido ascenso y la precipitación, en menor medida, con un descenso poco significativo. Además también se analizan cambios en algunos otros parámetros como la presión, la humedad relativa, el viento y las advecciones de origen sahariano. Finalmente, se lleva cabo un análisis de eventos extremos entre los que destacan los de rasgos tropicales, lo que permite inferir un futuro con probable presencia de eventos propios de espacios de rasgos claramente tropicales, por ejemplo las lluvias estivales o las tormentas y ciclones tropicales.
Article
Full-text available
Temperature variation is studied at different altitudes and orientation on the island of Tenerife, according to the trends in the mean, maximum and minimum at 21 meteorological stations. Reference series are obtained by sectors, along with a representative overall series for Tenerife, in which temperature shows a statistically significant growth trend of 0.09 ± 0.04°C/decade since 1944. Night-time temperatures have risen most (0.17°C ± 0.04°C/decade), while by day they have been more stable. Consequently, the diurnal temperature range between day and night has narrowed. By regions, warming has been much more intense in the high mountains than the other sectors below the inversion layer between 600 and 1,400 m altitude, and progressively milder towards the coast. The temperature rise on the windward (north-northeast) slopes is greater than on the leeward side and could be related to the increase in cloudiness on the northern side. The general warming of the island is less than in continental areas at between 24 and 44ºN, being closer to the sea surface temperature in the same area. This is probably explained largely by the insular conditions. In fact warming is more evident in the high mountains (0.14 ± 0.07°C/decade), where the tempering effect of the ocean and the impact of changes in the stratocumulus is weaker, being similar to the mean continental values in the northern hemisphere.
Cambio climático en Canarias
  • J Mª
Mª. J. (2019). Cambio climático en Canarias.