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Calcos y transparencias: papeles para copiar. Restauración de papeles vegetales impregnados

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Los papeles vegetales impregnados ocupan una parcela muy im-portante de nuestro patrimonio documental. Su uso se generalizó a partir del siglo XIX como consecuencia de la Revolución Indus-trial. Arquitectos, diseñadores e ingenieros los empleaban como la manera más directa de reproducir dibujos, diseños o planos.Se trata de papeles en los que la transparencia se conseguía me-diante la impregnación del soporte con diferentes barnices, resi-nas, ceras o aceites. Este tipo de papeles tiene características muy particulares y presenta alteraciones importantes como el amari-llamiento y la fragilidad extremas. En este trabajo se analizan las causas derivadas de sus procesos de degradación y se presentan, a partir de la exposición de tres casos prácticos, los criterios y las técnicas de restauración puestos en práctica para mitigarlos.
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Calcos y transparencias: papeles
para copiar. Restauración de
papeles vegetales impregnados
Rita Udina
Conservación y restauración de obra gráfica
Premiá de Mar, Barcelona
Canal YouTube UGR:
https://www.youtube.com/watch?v=y6nP8siKco0
Resumen
Los papeles vegetales impregnados ocupan una parcela muy im-
portante de nuestro patrimonio documental. Su uso se generalizó
a partir del siglo XIX como consecuencia de la Revolución Indus-
trial. Arquitectos, diseñadores e ingenieros los empleaban como
la manera más directa de reproducir dibujos, diseños o planos.
Se trata de papeles en los que la transparencia se conseguía me-
diante la impregnación del soporte con diferentes barnices, resi-
nas, ceras o aceites. Este tipo de papeles tiene características muy
particulares y presenta alteraciones importantes como el amari-
llamiento y la fragilidad extremas. En este trabajo se analizan las
causas derivadas de sus procesos de degradación y se presentan,
a partir de la exposición de tres casos prácticos, los criterios y las
técnicas de restauración puestos en práctica para mitigarlos.
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Papeles en el Balcón. Rita Udina
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Qué son los papeles vegetales impregnados
Llamamos papeles vegetales a los papeles translúcidos. Su uso se
popularizó en el contexto de la Revolución Industrial. La inge-
niería, la arquitectura, la topografía, el diseño gráco, la moda y,
en general, cualquier disciplina que requiriera de dibujos con una
cierta precisión se sirvieron de estos papeles para desarrollar sus
proyectos. Su transparencia los hacía ideales para realizar correc-
ciones o copias rápidas a partir de un ejemplar que se colocaba
debajo y también para ver simultáneamente, o no, diferentes es-
tratos de un mismo diseño. Se trata, por lo general, de borradores
o trabajos perecederos, no de proyectos concluidos.
Según se logre su transparencia, podemos clasicar los papeles
vegetales en tres tipos: aquellos que reciben un tratamiento me-
cánico, los sometidos a un proceso químico y los que han sido
barnizados (impregnados)1. La producción mecánica se hace con
pulpa de bras muy cortas que se somete a una presión muy alta
en la fase nal de su fabricación (calandrado) (Glück y Brückle,
2012, p. 95). La escasa presencia de aire entre bras hace que no
exista disparidad en el índice de refracción, dando lugar a trans-
parencia. A partir de 1846 se introdujo el tratamiento químico, la
segunda forma de lograr la transparencia, consistente en disgre-
gar la celulosa mediante ácido de manera que la celulosa coloidal
—un subproducto gelatinizado— rellene los vacíos entre bras:
es el llamado papel sulfurizado (Wilson, 2015, p. 3).
En los papeles vegetales impregnados, el tercer tipo, la transpa-
rencia se consigue embebiendo el papel en un barniz. Este tiene
1 En la literatura en inglés se habla indistintamente de impregnated paper (“im-
pregnación”) cuando se reere este tipo de papeles impregnados —llamados
también prepared paper (“papel preparado”), oiled paper (“papel aceitado”) o vellum
paper (“papel vitela”)— y cuando se habla de foto reproducciones en las que la
emulsión se impregna en el papel por vaporización. En este segundo caso el papel
no tiene aceite alguno y, por lo tanto, no guarda relación con los papeles que aho-
ra nos ocupan. También existen el coated paper (literalmente “papel barnizado”) y
el pigment coated paper (“papel con acabado de pigmentos”), que son, respectiva-
mente, el papel cuché y el papel con capa de preparación para dibujar en punta de
plata, y que tampoco tienen nada que ver con los papeles vegetales impregnados.
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un índice de refracción similar al de la celulosa, y la consecuencia
física de esta semejanza de índices es la traslucidez de ambos.
Esta técnica está referida ya en el siglo XII por Teólo (Mühlen
Axelsson, 2016). Entre las sustancias empleadas encontramos
aceites vegetales —lino, adormidera, semilla de algodón, aceite
de castor, de nuez, de coco y de haba soja—, ceras, resinas natu-
rales —dámar, copal, sandáraca, goma laca, colofonia, bálsamo de
Canadá— (Homburger y Korbel, 1999, pp. 25-33; Mühlen Axel-
sson, 2016) y, en los documentos más recientes, también aceites
minerales2. El papel suele ser satinado, poco grueso y de buena
calidad. Después de aplicar el barniz se retiraba el exceso (me-
cánicamente o con disolventes y, a veces, lavándolo con agentes
blanqueantes que, a su vez, reducían el amarillamiento). Luego el
papel se dejaba secar, fase en la que el aceite se oxidaba, sufriendo
una polimerización que hacía solidicar el barniz. En este estadio
la transparencia aumenta en detrimento de las bras papeleras,
que quedan signicativamente debilitadas.
La presencia del barniz limita la higroscopicidad característica de
la celulosa y, por consiguiente, posee mayor estabilidad dimensio-
nal que otros papeles no barnizados. Los papeles más recientes
tratados con resinas sintéticas —empleadas a partir de 1950—
tienen un envejecimiento mucho mejor, es decir, sufren menores
daños con el tiempo (Price Olcott, 2011, pp. 81-82).
Daños más frecuentes
En general, estos papeles son muy amarillentos, por el propio
color del barniz y por la oxidación que este ha provocado en la
celulosa. Los agentes blanqueantes que haya podido recibir du-
rante su fabricación (agua oxigenada o productos clorados) son
2 Algunas referencias mencionan también el engrudo como barniz. En este ar-
tículo se excluye de la lista de sustancias empleadas porque se considera un
acabado nal que queda en supercie en la fabricación de papel, y no un barniz.
Posee características muy distintas (solubilidad, polaridad) a los barnices men-
cionados y, por lo tanto, su uso no conlleva los perjuicios de los demás barnices
y que analizamos en este estudio.
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Fig. 1: Caso práctico 1. Antes del tratamiento: amarillamiento, cortes limpios,
arrugas blanquecinas, fragmentado. Colegio de Arquitectos de Cataluña
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así mismo causantes de degradación química y amarillamiento
en la celulosa.
Esta desnaturalización se traduce en una enorme fragilidad y es-
casa resistencia mecánica. La debilidad se debe también a la im-
posibilidad de la celulosa de hidratarse normalmente. Se impide
así que los enlaces por puente de hidrógeno doten a las bras de
su natural exibilidad. Recordemos que la resistencia mecánica
y la cohesión de un papel se deben en mayor grado a los enlaces
por puente de hidrógeno entre bras que al entrelazado de estas3.
La rigidez heredada del barniz, que en su fase nal de secado se
ha solidicado, limita también su elasticidad, volviendo el papel
muy quebradizo.
Por todo ello, las arrugas se tornan blanquecinas (quebrado del
barniz). Igual ocurre con los pliegues, que muy fácilmente se con-
vierten en rotos por carencia de elasticidad (Fig. 1). Estos des-
garros son limpios y rectos, y no desbrados, como ocurre en un
papel no impregnado. Por este motivo su injertado es irremedia-
blemente más inecaz, ya que no hay intercalado ni enlace quí-
mico entre bras de ambos lados del corte. La fragilidad puede
ser tal que una manipulación cuidadosa implique inevitablemente
riesgo de roturas. Este riesgo está latente incluso cuando el papel
permanece en reposo y guardado en un planero, debido al peso
que otros planos colocados encima pueden ejercer sobre pliegues
y arrugas.
Estos papeles suelen estar repletos de cintas adhesivas que, ade-
más de los perjuicios ya conocidos (oxidación, amarillamiento…),
presentan el problema añadido de que su eliminación con disol-
ventes implica casi inevitablemente el retirado local del barniz, o
sea, una disminución de la transparencia (o incluso la formación
de un cerco) allá donde apliquemos el disolvente (Lubick, 1999,
pp. 39-42).
3 “El entrelazamiento mecánico de las bras [...] contribuye muy poco a la resis-
tencia en seco del papel. Convencionalmente, la unión entre bras se considera
debida a la formación de enlaces químicos por puente de hidrogeno” (García
Hortal, 2007, p. 72).
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El amarillamiento suele ser un trastorno visual muy notable. Re-
duce la legibilidad del documento en tanto que disminuye el con-
traste blanco/negro, y para el caso de los coloreados la veladura
amarillenta distorsiona la lectura de la obra (Fig. 2). En cualquier
caso se trata más bien de una consecuencia de otros daños que de
un percance en términos de estabilidad.
Objevos del tratamiento de restauración
Detener la oxidación, o incluso revertir los efectos negativos
que de ella se deriven (acidicación); en denitiva: alargar la
vida del papel.
Devolver la exibilidad a las bras papeleras y restaurar los
enlaces por puente de hidrógeno. Cuanto mayor sea la elas-
ticidad, menos capas de refuerzo serán necesarias, hecho que
garantizará el mantenimiento de la transparencia y la mani-
pulación del documento con mayor seguridad.
Preservar la transparencia característica del papel como ele-
mento identitario de su uso y función. Debemos tener en
cuenta que las capas de refuerzo, ya sean locales o globales,
serán perceptibles por ambos lados, a diferencia de lo que su-
cede con la restauración del papel ordinario opaco.
Mantener rigurosamente la escala del dibujo en el caso de
mapas, planos y dibujos técnicos, para no alterar la informa-
ción del documento.
Etapas del proceso general de sustución del barniz
Quitar el barniz (resina, aceite, cera)
La motivación para añadir un barniz al papel era la obtención de
la transparencia, no se buscaba el amarillamiento, la oxidación o
la fragilidad extrema que se producen como consecuencia de su
envejecimiento. Luego si retiramos el barniz que es el causante de
todas ellas, deberíamos conseguir al menos el primer y segundo
objetivos, además de disminuir en cierta medida el amarillamiento.
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El barniz se retirará por medio de disolventes (según solubilidad
del mismo); en esta fase el papel se tornará opaco, pero también
recuperará su permeabilidad.
La metodología utilizada en los casos que se describen en este
capítulo ha sido el baño. Tres o cuatro baños sucesivos con can-
tidades muy pequeñas serán más efectivos que un único lavado
con la suma de volúmenes de los baños sucesivos. Es decir, lavan
mejor 100 ml tres veces sucesivas que 300 ml una sola vez. Para
el caso de obras de mayor formato, se debe aplicar la cantidad
mínima de disolvente que permita que el barniz se hinche y se
disuelva, retirándolo enseguida (con papel absorbente) y repitien-
do la operación tantas veces como consideremos suciente para
su total eliminación. Si el barniz tarda en hincharse, se puede
colocar un plástico encima (previamente se habrá comprobado
que este no se diluye en el disolvente) para prolongar la acción del
líquido y evitar su evaporación. Se recomienda el uso de campana
de extracción en todos los casos. La succión no se ha utilizado por
considerar que la cantidad de disolvente necesaria para iguales
áreas a tratar puede ser mucho mayor en este tratamiento que la
utilizada para la inmersión.
Posible tratamiento acuoso
Al quitar el aceite, la cera o la resina, las bras papeleras recupe-
ran su natural higroscopicidad, pudiendo realizarse tratamientos
acuosos efectivos que reviertan la acidicación acaecida a lo largo
de su existencia. Esto devolverá en gran medida la exibilidad
perdida a los papeles. En el mejor de los casos podremos incluso
desacidicar, alargando así la vida del papel; y para aquellos casos
en los que esto no sea necesario, nos procurará la posibilidad de
reparar arrugas y rotos con mayor ecacia, sin el corsé ni agarrota-
miento que provoca un barniz quebrado, y con renovados enlaces
por puente de hidrógeno.
Los tratamientos de consolidación
El método de consolidación dependerá de las alteraciones de ese
documento en particular. Puede ser laminación, injertado… El
adhesivo utilizado puede ser soluble en agua o no, dependiendo
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Fig. 2: Antes del tratamiento (detalle), las dos zonas coloreadas se ven grisáceas [izda.]. El
azul (abajo) y el negro (arriba) de la acuarela son más distinguibles al haber desaparecido
la veladura amarilla después del tratamiento [dcha.]. Archivo Municipal de Rentería
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de las demandas del documento (técnica, tamaño, daños…). Con-
siderando que el papel era transparente y que poco o mucho las
reparaciones serán visibles por ambos lados, la laminación ofrece
mayor homogeneidad y, en consecuencia, un menor agravio visual
cuando existan multitud de rotos. En el caso de obras muy frag-
mentadas, la laminación es también más efectiva mecánicamente,
a pesar de que hace disminuir la transparencia.
En cuanto a los papeles de laminación, se recomiendan aque-
llos que tengan características visuales lisas al observarlos bajo
luz transmitida; son preferibles los fabricados a máquina, que son
más homogéneos, frente a los hechos a mano o los verjurados.
Una vez que el papel se haya laminado y barnizado, la trama del
añadido será apreciable en toda la supercie, superponiéndose a
la del original.
Devolver la transparencia
La evolución en la fabricación de papeles vegetales impregnados
llevó al uso de resinas sintéticas, que con el tiempo se comprobó
que eran mucho más estables. Entonces, ¿por qué no sustituir el
barniz original que perjudica el papel por otro que no lo haga?
Al menos que lo haga en el menor grado posible, ya que al volver
a barnizar el papel restringimos de nuevo la cohesión por enlace
de puente de hidrógeno. Es por eso que realizar la consolidación
previamente al barnizado resulta mucho más efectivo. Volver a
poner el mismo barniz perjudicaría muchísimo la obra, pues el
papel tendría que pasar por segunda vez por un proceso de poli-
merización y oxidación, con la perspectiva nefasta de duplicar las
consecuencias del envejecimiento.
Las resinas sintéticas no sufren reacciones redox que degraden el
papel, tienen una exibilidad adecuada y se pueden utilizar o no
en medio acuoso. Sea como sea, tienen la capacidad de devolver
a estos documentos la transparencia y también la intensidad de
tono. En los casos prácticos que se describen a continuación se
ha utilizado Paraloid® B-72, pero se puede utilizar el producto
que se considere que tiene mejor envejecimiento y que responda
a las necesidades particulares del documento y las exigencias de
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su restauración. Este tratamiento tiene un recorrido corto, por lo
que otras opciones que cumplan con los requisitos deseados son
bienvenidas. El aprestado previo puede ayudar a regular el grado
de transparencia y homogeneidad del resultado.
Caso prácco 1. Un documento gravemente dañado
El primer caso que se describe es la intervención sobre un docu-
mento de 1918, propiedad del Colegio de Arquitectos de Cata-
luña, realizado en papel verjurado impregnado, delineado a tinta
y coloreado con acuarela rosa (Fig. 1). Tenía 90 µ de grosor y
medía 40 × 60 cm aproximadamente, ya que estaba fragmentado
en 7 trozos.
Las fases del tratamiento aplicado han sido:
1. Eliminación del barniz: Se retiró por inmersión del docu-
mento en un baño de etanol (Fig. 3).
2. Tratamiento acuoso: El papel se lavó en agua, con la parte
acuarelada boca arriba y sin Reemay® u otras capas encima,
para evitar la abrasión de la acuarela cuando esta estuviera
hidratada. A continuación se realizó una desacidicación en
hidróxido de calcio y se dejó secar por oreo. El pH subió de
5.0 a 7.0, alcanzando la neutralidad.
3. Consolidación: El papel se laminó por el reverso, con engru-
do y un papel japonés de unos 9 g/m2. Se secó bajo peso.
4. Barnizado: El papel laminado se barnizó de nuevo con Para-
loid® B-72 en una proporción de 50 g/l sobre un papel silico-
nado y se dejó secar por oreo. En este punto la transparencia
volvió y la acuarela, que había dejado de verse por el anverso,
recuperó su visibilidad por ambos lados.
Es importante resaltar que el barnizado se realizó antes de
poner los injertos en las lagunas porque, a menos que dispon-
gamos exactamente del mismo papel, el original y el añadido
responderán desigualmente ante el barniz. La modicación
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Fig. 3: Caso práctico 1. Después de quitar el barniz el papel se vuelve opaco,
siendo la acuarela visible solo por el reverso [izda.], y el delineado solo por
el anverso [dcha.]
de brillo e intensidad de color no tiene por qué coincidir, ¡y no
suele hacerlo! Por eso conviene conocer de antemano el aca-
bado del papel original, para colocar un injerto tan parecido
como tiempo tengamos para igualar su aspecto.
5. Reintegración: Los papeles de injertado se tiñen con acuarela
y se dejan secar por oreo, luego se barnizan igual que se hizo
con el original, pero ajustando la concentración y cantidad
de capas hasta conseguir la mayor igualdad con el original
(Fig. 4). Los injertos se colocan sobre el original laminado
con Klucel® G al 5 % en etanol, que no activa el barniz ni
modica la transparencia.
6. Aplanado: El documento se aplana por tensión utilizando los
mismos bordes de la laminación y mediante aplicación muy
leve de humedad. Finalmente se recortan las bandas perime-
trales y la intervención queda concluida.
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Fig. 4: Caso práctico 1. Después de la restauración
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Conclusiones al tratamiento general
Evaluación de los resultados derivados de la aplicación de este
tratamiento:
Características Antes Después Observaciones
Inocuas
Transparencia
Está limitada solo por la
adición de capas de refuerzo,
pero no por el barniz.
Intensidad
de tono
Podemos acercarnos tanto
como logremos igualar el
acabado del nuevo barniz
y el de los injertos.
Mantenimiento
de escala
La escala se ha mantenido
estrictamente incluso intervi-
niendo con procedimientos
acuosos. Esta invariabilidad
podría deberse a que el pro-
longado estado de deshidrata-
ción del papel haya reducido
su plasticidad, haciendo que
se comporte un poco como
celulosa desecada4,5.
4 Contrariamente a la recuperación de su fuerza gracias a la humidicación, se
ha advertido que el secado reiterado después de la humectación disminuye su
capacidad de hinchamiento y favorece su rigidez (Greca et al., 1997, p. 238).
5 La celulosa seca es quebradiza porque carece de agua, el agente lubricante que
le conere plasticidad [...] En condiciones de humedad relativa inferior al 1 %,
la primera fracción de agua monomolecular adsorbida por la celulosa se enlaza
tan fuertemente que no incrementa el volumen de la celulosa proporcionalmen-
te al de la masa añadida (Banik y Brückle, 2011, p. 89).
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Características Antes Después Observaciones
Inocuas
Amarillamiento
La disminución dependerá
de la cantidad de barniz que
hubiera y de la que logremos
extraer, pero también del
grado de oxidación alcanzado
por el papel, que hace que las
bras sean más amarillas.
Perjudiciales
Fragilidad
Después de retirar un barniz
polimerizado y solidicado, la
manipulación normal es posi-
ble sin riesgo de rotura6.
Acidez
El pH aumenta en la medida
en que podamos aplicar
tratamientos acuosos y de
desacidicación.
Ulterior
oxidación
La oxidación se detiene en
la medida en que se retira su
causa, el barniz.
Tabla 1: Evaluación de los resultados de este tratamiento
Otros aspectos importantes de la restauración
Aplicabilidad
La sustitución o no del barniz, así como su posterior tratamiento
acuoso y demás fases descritas, es algo que se debe considerar in-
dividualmente, para cada caso y en función de las características
6 En una revisión tras 4 años desde su restauración, no se han observado mermas
en su exibilidad.
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formales, metafísicas y de estado de conservación. La legitimidad
o no de la sustitución del barniz para cada caso se discute al nal
de este capítulo.
Reversibilidad
Hemos quitado el barniz y, con él, todos los daños que conlle-
va: oxidación, acidicación, quebramiento en pliegues y arrugas,
amarillamiento, etc.
Si se quiere tomar una muestra del barniz extraído, basta con su-
mergir un papel para análisis y empaparlo en el residuo líquido que
se obtiene durante la extracción del barniz. Al evaporarse el disol-
vente se tendrá una muestra de barniz original en celulosa pura
que se puede analizar de muchas formas, más incluso de las que
permitiría la obra antes de la intervención, puesto que la muestra
puede destruirse haciendo múltiples pruebas, cosa que no podía-
mos hacer cuando el barniz formaba parte del documento original.
La reversibilidad del nuevo barniz dependerá de sus propiedades
en relación con las características de la obra. Por lo general, cual-
quier resina sintética será reversible en los mismos disolventes
que nos han funcionado para quitar el barniz original, por lo que
la reversibilidad no debería ser un problema. Y si no es así, se
deberá reconsiderar la pertinencia del tratamiento.
Toxicidad y uso de disolventes (y de nuevo, reversibilidad)
Un baño en disolventes será necesariamente diferente al acuo-
so. Por cuestiones de coste, de toxicidad y de carácter medioam-
biental, los volúmenes empleados en los baños acuosos son más
generosos que los de los baños en disolventes. Las cantidades uti-
lizadas para los segundos serán siempre las mínimas necesarias
y se recomienda reutilizar el disolvente extraído para otros usos
(limpieza de pinceles, herramientas, etc.).
El uso de disolventes en restauración tiene connotaciones muy
negativas, de un lado, porque son tóxicos para los humanos, hue-
len mal y nos resecan la piel y, de otro, porque pueden dañar bar-
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nices y materiales no polares como pinturas al óleo, por señalar el
más paradigmático.
Si mojamos un papel en disolvente, el papel se seca y, al evaporar-
se el disolvente, la celulosa se vuelve a hidratar7. Al no tener acei-
tes ni grasas, como mucho, se alabeará. Lo mismo sucede con las
acuarelas, algunas tintas manuscritas y el grato, que son técnicas
muy utilizadas en estos documentos.
En cambio, a los productos acuosos y al agua —porque la bebemos
y regamos con ella las verdes plantas— les atribuimos propiedades
menos agresivas, cuando en realidad es lo contrario. La simple aplica-
ción de humedad conlleva cambios dimensionales, potencialmente,
de pH, de conductividad, catálisis de reacciones químicas, disolución
de sales, contaminantes u otros componentes solubles, difusión de
aprestos, colas… Es, en denitiva, un tratamiento muchísimo más
arriesgado que la aplicación de un disolvente. Al causar este último
método cambios dimensionales mucho menores, es menos probable
que haya percance alguno en términos de desprendimiento mecáni-
co de las partículas (por ejemplo, grato, acuarela o pastel).
La no reversibilidad del tratamiento acuoso en un papel está bien
vista por todos, precisamente por los cambios que conlleva8, ma-
yoritariamente beneciosos; y, sin embargo, la muy superior ino-
cuidad de un tratamiento con disolventes, que permite trabajar
con el papel manteniendo este prácticamente la misma resisten-
cia mecánica que cuando está seco, sin cambios de pH, de con-
ductividad, sin hinchamiento, sin difusión de posibles aprestos o
adhesivos o incluso técnicas de escritura…, ¡está mal vista!
7 En condiciones normales los disolventes orgánicos no quedan permanente-
mente retenidos en la celulosa y por eso, aunque puede haber aspectos peligrosos
del uso de disolventes en papel, la retención de disolventes no puede ser consi-
derada por sí misma como algo pernicioso (Arney y Pollack, 1980, p. 69).
8 El agua, el disolvente más comúnmente utilizado, disuelve un porcentaje de
cualquier objeto de papel. De la inmersión de papel antiguo resulta una solución
amarillenta, y percibimos como algo bueno la eliminación de este oscurecimien-
to porque con él se van la acidez y los productos de la degradación del apresto
de gelatina y de las bras papeleras (Daniels, 1999, pp. 48-49).
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Caso prácco 2. No se sustuye el barniz
Se trata de un dibujo del siglo XIX realizado a pastel, gouache y
carboncillo sobre papel vegetal impregnado. Mide 505 × 395 mm
y pertenece al Centro Grau-Garriga de Arte Textil Contemporá-
neo (Sant Cugat, Barcelona) (Fig. 5).
Estaba completamente abarquillado y tenía un pliegue central
con roturas que casi fragmentaban en dos la obra. Multitud de
microsuras en el barniz, en las zonas donde en algún momento
se ejercería presión estando enrollado, se mostraban blanquecinas.
En esta ocasión no se quitó el barniz por las siguientes razones:
El riesgo de que los pigmentos del pastel y el carboncillo
quedaran apelmazados en exceso y que el pastel y el gouache
subieran de intensidad. La difusión del barniz por acción del
disolvente no es una contingencia menospreciable en unas
técnicas cuya principal característica es la opacidad (nunca el
brillo ni el apelmazamiento ni mucho menos la translucidez
de capas).
Ni aun asumiendo ese riesgo, se veía forma alguna de volver
a barnizar sin afectar la capa pictórica. La complejidad para
aplicar un nuevo barniz sin que ello implique percances en
el aspecto de la parte dibujada se prevé incluso mayor que la
imaginada para eliminar el barniz original evitando los mis-
mos riesgos. Un barnizado local en el perímetro se preveía de
resultados azarosos, por lo que se descartó.
El tratamiento en este caso consistió en:
1. Humectación: Se colocó el dibujo en un sándwich formado
por un secante empapado en agua, una lámina de Gore-Tex®,
el propio dibujo y una campana plástica situada encima pero
sin tocar la supercie de este.
2. Consolidación: Se barnizó un papel japonés de 18 g/m2 con
Paraloid® B-72 y se dejó secar. Con este papel se laminó la
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Fig. 5: Caso práctico 2. Antes [izda.] y después [dcha.] de la restauración.
Centro Grau-Garriga de Arte Textil Cotemporáneo
Fig. 6: Caso práctico 3. Antes [izda.] y después [dcha.] de la restauración.
Colegio de Arquitectos de Cataluña
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obra, con el anverso siempre bocarriba. El barnizado del tisú
japonés tiene dos funciones: la de aportar una cierta trans-
parencia y, sobre todo, la de limitar la variación dimensional
del papel a raíz de la laminación. Si la obra original no tiene
apenas dilatación, pero el papel de la laminación sí la tiene,
es casi seguro que cuando se seque se abarquillará, en esta
ocasión a consecuencia de la laminación.
3. Aplanado: Cuando la obra empezó a secar, se puso entre lá-
minas de Hollytex® y papeles secantes y se dejó secar total-
mente bajo peso.
Aunque el aspecto nal es correcto, se debe notar que no ha habi-
do mejora en la exibilidad ni en la condición química (el pH no
ha variado) ni en el amarillamiento; ni tampoco se ha detenido, ni
mucho menos revertido, la oxidación presente. Las arrugas blan-
cas se ven menos porque el papel, después de la laminación, es un
poco menos transparente, pero no han disminuido.
Caso prácco 3. Se realiza el tratamiento a pesar de su relavo
buen estado
En este caso se trataba de restaurar un dibujo a lápiz de Lluís
Domènech i Montaner de 1916. Pertenece al Colegio de Arqui-
tectos de Cataluña y la restauración fue costeada por el Museu
Maricel, en Sitges (Barcelona), con motivo de su exposición. El
dibujo mide 267 × 152 mm. Tenía dos reparaciones con cintas
autoadhesivas transparentes y dos con cintas opacas en papel, así
como una inscripción reciente manuscrita a bolígrafo que el pro-
pietario considera que distrae de su observación (al estar por el
reverso y no poderse leer del derecho) (Fig. 6).
En este caso, las fases de intervención se resumen en:
1. Eliminación de cintas autoadhesivas: Se hizo con disolventes
y localmente. La intervención puntual implicó la opacidad de
esas áreas, en contraste con el resto del documento, que per-
manecía translúcido. La inscripción pisaba la cinta adhesiva
de arriba y, al retirarla, el texto quedó interrumpido.
Papeles en el Balcón. Rita Udina
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Debido a que había varios parches adhesivos y a que el texto
estaba sobre uno de ellos, la sustitución íntegra del barniz
pareció más razonable que modicar localmente las áreas
de pérdida de transparencia (las de los adhesivos más la del
bolígrafo) o que dejar solo media inscripción. La globalidad
del tratamiento garantiza un envejecimiento homogéneo, sin
manchas, una disminución del amarillamiento y una mejora
química sin parangón.
2. Tratamiento de la inscripción: Se eliminó con disolventes
aplicados de forma local.
3. Eliminación del barniz: Se retiró por inmersión del docu-
mento en tres o cuatro baños sucesivos de etanol en muy pe-
queñas cantidades.
4. Tratamiento acuoso: El papel se lavó en agua. A continua-
ción se realizó una desacidicación en hidróxido de calcio y
se dejó secar por oreo.
5. Consolidación: Los rotos se injertaron por el reverso con pa-
pel japonés de 3 g/m2 empleando almidón como adhesivo.
6. Barnizado: Con Paraloid® B-72 en una proporción de 50 g/l,
y se dejó secar por oreo.
7. Aplanado: Humectación leve y aplanado bajo peso.
Consideraciones sobre los casos de estudio que se han expuesto
Una restauración es una intervención que modicará el documen-
to para siempre y el objetivo es que lo haga para mejor, asegurando
su perdurabilidad. La mejora en su estado de conservación debe
resultar razonable en relación al esfuerzo que se haya realizado y
al valor de la obra.
El valor está congurado por su signicado, su función y su estado
de conservación (Udina, 2014). El signicado es la información
textual, pero también el valor metafísico, lo que representa para
Papeles en el Balcón. Rita Udina
62
Valor inicial
Signicado Función Estado
Caso 1
Dibujo técnico
arquitectónico de
interés histórico
Material de archivo:
Consulta para el público
general y/o investigadores.
(Excluido por razones de
estado de conservación)
Ruinoso:
La fragilidad es extrema y
está muy fragmentado. Los
dobleces y arrugas son muy
visibles y el amarillamiento
remarcable
Caso 2
Dibujo preparatorio para
tapiz, de interés artístico
e histórico
Obra de museo: exposi-
ción, principalmente. En
su estado actual no se
puede enmarcar de forma
segura
Muy grave:
Abarquillamiento notorio, ro-
tos muy importantes, arrugas
y dobleces bastante visibles
por quebrado del barniz
Caso 3
Esbozo arquitectónico de
notable interés histórico y
artístico
Material de archivo (consul-
ta). Disponible por su condi-
ción física Buen estado general, salvo
por las cintas autoadhesivas
que comprometen su buen
envejecimiento
Tiene una inscripción apócrifa
a bolígrafo que empobrece el
valor estético del documento
Cedido temporalmente para
su exposición
La cartulina trasera y el bolí-
grafo se consideran perjui-
cios en su función expositiva
por ser añadidos que no le
son propios
Tabla 2: Evaluación de la pertinencia del tratamiento en cada caso
Función: rojo, uso más intensivo; y verde, menos intensivo. Estado: rojo, peor conservado; y verde, mejor
conservado. Coste: rojo, mayor inversión de recursos y/o tratamiento más intensivo; y verde, tratamiento
menos costoso y/o más reversible. Valor nal: rojo, escaso incremento del valor de la obra; y verde, conside-
rable incremento. En todos los casos, el color anaranjado corresponde a valores intermedios.
Papeles en el Balcón. Rita Udina
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Coste del tratamiento Valor nal
La sustitución del barniz permite tratamientos
acuosos de resultados más ecientes
Como suele pasar, hacer muy poco en un do-
cumento muy dañado es mucho más complejo
que hacer un tratamiento más intensivo. Se
prevé poco fructífero realizar multitud de re-
fuerzos; es por ello que se lámina
− Habilitado para consulta (función )
− Almacenaje ordinario sin riesgos asociados
( costes de almacenaje)
− Perspectiva de preservación muy superior
(estado )
− Mejora visual (incremento del valor en su sig-
nicado y también en su función, puesto que
la digitalización y posterior consulta de la obra
fragmentada era más compleja)
− Posibles análisis destructivos del barniz
Solo se refuerza laminando, que permitirá el
enmarcado
Sustituir el barniz se prevé inviable en cual-
quier caso de la disyuntiva:
- No garantiza que la técnica pictórica man-
tenga su aspecto
- Previsible obtención de un resultado dispar
en estabilidad y aspecto si se realiza solo
localmente
− Aspecto visual mejorado
(signicado )
− Se puede enmarcar (función )
− No hay mejoras en su condición química (sigue
siendo muy frágil), aunque el refuerzo aporta
solidez física (estado )
De nuevo un dilema:
Tratar solo las áreas con adhesivos, para
luego igualar localmente la previsible pérdi-
da de transparencia en ese punto
O bien sustituir el barniz y hacer una inter-
vención homogénea en toda la obra, con
resultados visuales y de expectativas de
preservación superiores
El buen estado de la obra y sus pequeñas di-
mensiones vaticinan que una sustitución del
barniz será más fácil y efectiva que un trata-
miento local, que podría provocar manchas y
disparidad de envejecimiento
− Habilitado para exposición (función ): ya
no está adherido en soporte ni tiene cintas au-
toadhesivas
− Perspectiva de preservación muy superior
(estado )
− Mejora visual (incremento del valor en su sig-
nicado )
− Posibles análisis destructivos del barniz
Papeles en el Balcón. Rita Udina
64
nosotros. De otro lado, su contexto le conferirá una determinada
función: si el objeto pertenece a una colección u otra o se utiliza
como parte de otra obra…; la casuística es innita.
El esfuerzo invertido por la sociedad en la restauración deberá
tener un balance positivo en su valor, es decir, que esa inversión
(económica, si se quiere) tenga unos benecios que la justiquen
en términos de preservación patrimonial (Brokerhof et al., 2017).
Así mismo, habrá otro esfuerzo: el que el restaurador o la sociedad
impongan a la obra, puesto que ella no puede opinar. Me reero
a cuán interventivo o irreversible sea el tratamiento. Por todo ello
deberíamos sopesar simultáneamente y para cada caso concreto el
incremento de la perdurabilidad y la legibilidad, la reversibilidad
y otros factores (Appelbaum, 1987).
El establecimiento de criterios es irremediablemente subjetivo
porque el valor metafísico o la función de un objeto no son cuan-
ticables. Cuánto le alarguemos la vida y a costa de qué es una
ponderación igualmente negociable con las generaciones futuras,
de las que desconocemos sus prioridades.
Para los tres casos citados y tomando los colores como las ad-
vertencias de un semáforo, la evaluación realizada se recoge en la
tabla 2.
Conclusión
El papel vegetal impregnado se producía con talante efímero,
como parte de un proceso creativo. Su transparencia agilizaba la
realización de cambios y modicaciones que darían lugar al pro-
yecto denitivo.
Por lo general estos documentos sufren daños intrínsecos de con-
servación muy acuciantes, ocasionados básicamente por el barniz.
Remplazarlo mejorará su perdurabilidad y aspecto, una concesión
necesaria para preservar permanentemente lo que se ideó como
perecedero.
Papeles en el Balcón. Rita Udina
65
Es un tratamiento en fase de investigación con grandísimo po-
tencial y por ello se invita a mejorarlo. Su ejecución es compleja,
pero esto debería también animarnos porque de lo que se aprenda
en este reto se puede sacar provecho en otros tratamientos.
Agradecimientos
Archivo Histórico del Colegio de Arquitectos de Cataluña (Bar-
celona), Archivo Municipal de Rentería (Guipúzcoa), Centro
Grau-Garriga de Arte Textil Contemporáneo (Sant Cugat, Bar-
celona) y Museus de Sitges (Barcelona), propietarios de las obras
aquí mencionadas y que me conaron su restauración. Marina
Carbonell, que participó en la restauración del caso práctico n.º 1.
Papeles en el Balcón. Rita Udina
66
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Coordinación:
Teresa Espejo Arias
Organización:
Departamento de Pintura, Conservación y Restauración de Documentos
Cátedra de Patrimonio
La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea
Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Patrimonio
Entidades colaboradoras:
Facultad de Bellas Artes
PID Cod. 20/82. Plan FIDO 20-22
Unidad de Calidad, Innovación Docente y Prospectiva,
Universidad de Granada
Grupo de Investigación FQM-338
Química Analítica y Ciencias de la Vida
Edición:
Editorial Universidad de Granada
ISBN: 978-84-338-6558-8
D.L: Gr./503-2021
©De los textos: los autores
©De las imágenes: los autores y las instituciones vinculadas
Corrección ortotipográca:
Polimnia Correctores
Diseño y fotografía de cubierta:
Domingo Campillo García
Maquetación:
Brenda Sánchez Marín
Impresión:
Industrias Grácas Sanmar, Murcia
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Article
The retention of organic solvents in solvent-treated papers has been explored using gas chromatography. Results suggest that moisture in the atmosphere will displace retained solvents completely in a few hours under an ordinary environment. A related study of the sorption of thymol vapors by paper indicates that thymol also is not retained permanently in paper.
Article
Brittleness, discolouration, translucency, and solvent sensitivity are a few of the factors that need consideration when conserving transparent papers. These considerations coupled with the large format and the volume of transparent papers in collections makes effective preservation planning difficult. To address this problem a project was initiated to improve the standard of preservation for transparent papers in The National Archives’ collections. The significant outcomes of this one year project were a framework for preservation decision-making, and complementary tools designed to gather information to support better planning and treatment. The tools include survey questionnaires, a condition rating scale, a colour rating scale, and a database to capture information about the condition and types of transparent papers held by The National Archives.
Paper and water. A guide for conservators
  • G Banik
  • I Brückle
Banik, G. y Brückle, I. (2011). Paper and water. A guide for conservators. Routledge.
Value management scan: setting priorities in management and care of collections
  • A W Brokerhof
  • J Kemp
  • A E Büllow
Brokerhof, A. W., Kemp, J. y Büllow, A. E. (2017). Value management scan: setting priorities in management and care of collections. En J. Bridgland (Ed.), ICOM-CC 18th Triennial Conference Preprints, Copenhagen, 4-8 September 2017 (art. 1503). International Council of Museums.
Paper, line, light. The preservation of architectural drawings and photoreproductions from Hans Scharoun Archive
  • E Glück
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Architectural drawings on transparent paper: modifications of conservation treatments. The Book and Paper Group Annual
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Line, shade and shadow: the fabrication and preservation of architectural drawings
  • Price Olcott
Price Olcott, L. (2011). Line, shade and shadow: the fabrication and preservation of architectural drawings. Oaknoll Books.
El valor de las cosas. Rita Udina. Conservación y restauración de obra gráfica
  • Rita Udina
Udina, Rita. (2014, 10 febrero). El valor de las cosas. Rita Udina. Conservación y restauración de obra gráfica. https://wp.me/p4zeww-2P
Some effects of solvents on transparent papers
  • D Van Der Reyden
  • C Hofmann
  • M Baker
Van Der Reyden, D., Hofmann, C. y Baker, M. (1992). Some effects of solvents on transparent papers. En S. Fairbrass (Ed.), The Institute of Paper Conservation Conference Papers: Manchester, England 1992 (pp. 234-246). Institute of Paper Conservation.