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Abstract

Este artículo muestra el papel de las emociones en la nueva ola del movimiento climático en México. Basándose en el enfoque sociocultural de las emociones y en la literatura sobre emociones y protestas, en primer término, se analiza el papel de las emociones generadas por el cambio climático y aquellas que permiten sobrellevarlas; en segundo lugar, se centra en aquellas emociones vinculadas con los efectos de la pandemia en el activismo climático. La discusión de los datos destacará cómo los activistas climáticos logran canalizar el miedo, el dolor, la tristeza y hasta la impotencia, a través de emociones de resistencia como la esperanza de poder revertir la realidad y el orgullo de ser la generación que lo pueda lograr. Los datos analizados han sido recolectados siguiendo el pluralismo metodológico con encuestas y entrevistas, los cuales se recopilaron entre marzo de 2019 y octubre de 2020.
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Este artículo está publicado en acceso abierto bajo los términos de la licencia Creative Commons
Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.
Entre frustración y esperanza:
emociones en el activismo climático
en México
In Between Frustration and Hope:
Emotions in Climate Activism in Mexico
Alice Poma
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Tommaso Gravante
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118 FACULTAD DE DERECHO, CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES • DEPARTAMENTO DE CIENCIA POLÍTICA
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Resumen
Este art ículo muestra el papel de las emociones en la nueva ola del movimiento cli mático
en México. Basándose en el enfoque sociocu ltural de las emociones y en la literatura sobre
emociones y protestas, en primer término, se analiza el papel de las emociones generadas por
el cambio climático y aquellas que permiten sobrel levarlas; en segundo lugar, se centra en
aquellas emociones v inculadas con los efectos de la pandemia en el activismo climático. La
discusión de los datos destacará cómo los activistas climáticos logran canalizar el miedo, el
dolor, la tr isteza y hasta l a impotencia, a tr avés de emociones de resi stencia como la esper anza
de poder revertir la realidad y el orgullo de ser la generación que lo pueda lograr. Los datos
analizados han sido recolectados siguiendo el pluralismo metodológico con encuestas y
entrevistas, los cuales se recopilaron entre marzo de 2019 y octubre de 2020.
Palabras Clave: COVID-19; emociones; Fridays for Future; manejo emocional; movimiento
climático.
Abstract
The article aims to show the role of emotions in the new wave of the climate movement
in Mexico. Based on the sociocultural approach to emotions and the literature on emotions
and protests, first of all, we will analyze the role of emotions generated by climate change
and those that al low us to cope with them; and second of all, we will show which emotions
are related to the pandemic’s effects on climate activism. The discussion of the data will
highlight how climate activists manage to channel fear, pain, sadness, and even impotence,
through emotions of resistance such as the hope of being able to reverse reality and the pride
of being the generation that can achieve this. Using the methodological pluralism, the data
have been collected through sur veys and interviews. The data were collected between March
2019 and October 2020.
Keywords: Climate Movement; COVID-19; Emotions; Emotion Work; Fridays for Future.
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ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
Introducción
Después de la profunda crisis del movimiento por la justicia climática
a partir del fracaso de la XV Conferencia Internacional sobre el Cambio
Climático, que se celebró en Copenhague en 2009, y gracias a una labor
subterránea de restructuración de los objetivos y las estrategias, docu-
mentada en el libro This is not a drill (Extinction Rebellion, 2019), a par-
tir de octubre de 2018 emergió una nueva ola del movimiento climático
(Wahlström, et al., 2019). Aquí se destacaron nuevas organizaciones trans-
nacionales como Fridays For Future (FFF) y Extinction Rebellion (XR).
Esta nueva ola del movimiento climático se visibilizó en México en la
primavera de 2019 cuando algunos jóvenes organizaron la primera huel-
ga por el clima que FFF convocó para el 15 de marzo. En los meses suce-
sivos se organizaron varias acciones por parte de FFF y XR, así como de
otros actores nacionales del movimiento climático, como el grupo Cam-
biemos el Sistema No el Clima (CSNC). Además, se sumaron actores inter-
nacionales como Greenpeace y Climate Reality Project (CRP), y algunos
colectivos y movimientos socioambientales, cuya acción no está dedi-
cada exclusivamente a la acción climática, pero cuyo aporte es crucial a
nivel local (Gravante y Poma, 2020a).
El objetivo de este artículo es aplicar el marco teórico de emociones
y protesta (Jasper, 2018), para comprender esta nueva ola del movimiento
climático, porque “es probablemente el movimiento transnacional más
extensivo de la historia” (Almeida, 2020, p. 24) y porque aún “existen sor-
prendentemente escasas investigaciones sobre las emociones y el cam-
bio climático” (Kleres y Wettergren, 2017, p. 509).
Las emociones en la protesta se están analizando empíricamente des-
de los años noventa y se convirtieron en una teoría de la acción conso-
lidada (Jasper, 2018). En la región latinoamericana se ha mostrado cómo
el análisis de la dimensión emocional ofrece elementos para compren-
der distintos movimientos sociales, desde los conflictos socioambienta-
les (Poma, 2017, 2019a, 2019b; Poma y Gravante, 2015, 2017, 2018a), hasta
los colectivos feministas (Poma y Gravante, 2019a) y las insurrecciones
populares (Gravante, 2016).
Los datos discutidos en este artículo han sido recolectados siguiendo
la lógica del pluralismo metodológico (della Porta, 2013): se cuenta con
datos cuantitativos conseguidos tras la aplicación de una encuesta cara
a cara en la Ciudad de México, con ocasión de la tercera huelga por el
clima del 20 de septiembre de 2019. Luego, se cruzaron con datos cuali-
tativos obtenidos a través de entrevistas con los activistas climáticos de
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FFF México entre marzo de 2019 y octubre de 2020. Con la emergencia
de la pandemia, en verano de 2020 se aplicó una encuesta en línea para
explorar los efectos de la pandemia en el activismo de base en Méxi-
co, con particular atención al activismo socioambiental y climático. Por
último, para corroborar las emociones que caracterizan los activistas cli-
máticos, se confrontaron estos datos con los datos de una encuesta cara
a cara aplicada a un grupo de contraste de jóvenes estudiantes, que sí
percibían el cambio climático como un problema, pero que no eran acti-
vistas. El análisis de estos datos está dividido en dos apartados. En la pri-
mera parte se analizan las emociones incómodas y los estados de ánimo
desagradables que genera el cambio climático (Jasper, 2018), así como las
emociones que se generan en la práctica del activismo.
La hipótesis que se quiere corroborar en este primer apartado del a-
lisis es que, aunque los activistas climáticos sí sienten emociones que
pueden desmotivar y desmovilizar, estos logran manejarlas gracias a las
emociones de la resistencia y a algunas estrategias que han desarrollado
espontáneamente. En la segunda parte se analizará cómo la pandemia
ha afectado al activismo socioambiental y climático. En particular se
indaga qué emociones se han generado al suspender las actividades polí-
ticas presenciales y cómo la pandemia ha influido en la percepción de la
actual crisis socioambiental.
La aplicación del marco teórico sobre emociones y protesta permitirá
abarcar la complejidad ocasionada por la interacción, entre las emocio-
nes que caracterizan la acción colectiva contenciosa y aquellas que son
generadas por el cambio climático y la pandemia.
El conocimiento en profundidad del movimiento climático que ofrece el
enfoque de emociones y protesta (con especial atención a los actores emer-
gentes que representan un cambio generacional en el activismo ecologista),
puede ofrecer una lectura original y necesaria para comprender lo que pasa-
rá en los próximos años en términos de movilización proambiental.
Marco teórico
La incorporación de la dimensión emocional para comprender los
movimientos sociales ocurrió a partir del giro cultural de este campo de
estudio en los años noventa (Johnston y Klandermans, 1995). Desde enton-
ces, se demostró que el análisis del papel de las emociones contribuye
a complementar las teorías clásicas de los movimientos sociales (Jasper,
1997), hasta convertirse en una nueva teoría de la acción (Jasper, 2018).
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ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
La teoría de la acción se basa en el entendimiento de las emociones
como construcciones socioculturales (Hochschild 1979; Feldman, 2017),
en el diálogo interdisciplinario sobre las emociones y en la aplicación de
distintas categorías para trabajar analíticamente con las diferentes emo-
ciones que componen la experiencia de la acción colectiva contenciosa.
Entre las tipologías que se encuentran en este trabajo, se destacan
las emociones morales, que incluyen el ultraje, la indignación o la rabia
moral; los compromisos afectivos y los estados de ánimo. Los compro-
misos afectivos (amor, respeto, confianza, admiración y sus equivalentes
negativos) pueden dirigirse hacia otros seres humanos (aliados o ene-
migos), pero también hacia ideas, lugares y otras especies (Jasper, 2018).
Aunque en este trabajo destacaremos el papel de estas emociones entre
diferentes actores, este último aspecto es muy importante en el activis-
mo proambiental (Poma, 2019a, 2019b).
Otras categorías analíticas que se consideran útiles para esta inves-
tigación son “las emociones de trauma que incluyen dolor, miedo, ver-
güenza y rabia impotente, y las emociones de resistencia que incluyen
orgullo, felicidad, amor, seguridad o confianza, y justa rabia (es decir,
rabia no asociada con vergüenza)” (Whittier, 2001, p. 238). Las emociones
de resistencia son aquellas que se generan al participar en la protesta
(Gravante, 2020) e incluyen, según la categorización de Jasper (1997, 2012,
2014, 2018), las emociones recíprocas entre personas que comparten la
lucha y los que aportan solidaridad; las emociones morales que los par-
ticipantes comparten en la protesta; la energía emocional y el placer que
genera la protesta.
Una de las hipótesis que se corroborará en la investigación es que las
emociones de resistencia son centrales en el proceso del manejo de las
emociones incómodas que el cambio climático genera (Norgaard, 2011),
tal y como lo son para manejar las emociones del trauma (Whittier, 2001;
Poma y Gravante, 2019a, 2019b; Poma, 2019c).
En cuanto a las emociones que influyen en el activismo climático, el
miedo es seguramente una de las más relevantes, si bien hay que especi-
ficar de qué miedo se trata y cómo lo interpretan los sujetos. En la lite-
ratura se ha destacado que el miedo asociado al cambio climático es
principalmente el miedo al futuro generado por la incertidumbre y la
inseguridad de los efectos del cambio climático. Este “miedo climático”
(climate fear), alimentado por las narrativas catastrofistas de los medios
de comunicación, ha sido explotado políticamente y se ha convertido en
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una emoción incómoda (Norgaard, 2011) que influye en la negación del
problema (Smith y Leiserowitz, 2014).
El miedo puede tener un efecto paralizador cuando se le asocia a la
resignación e impotencia generadas por no vislumbrar soluciones y alter-
nativas. Sin embargo, el miedo puede movilizar cuando es manejado por
los activistas, como comprobaron Kleres y Wettergren (2017), Poma (2017
y 2019c) y Poma y Gravante (2018b). Esto se ampliará a continuación.
El concepto de trabajo y manejo emocional,1 es decir, la capacidad
de los sujetos para manejar sus emociones, fue propuesto por Hochs-
child (1979, 1983). La autora indica dos tipologías de manejo emocional:
la evocación y la supresión, las cuales se pueden conseguir a través de la
actuación superficial y en profundidad, a través de técnicas cognitivas,
corporales y expresivas. A estas se suma el concepto de “canalización de
las emociones”, que emplean autores del campo de estudio de los movi-
mientos sociales como Taylor y Whittier (1995), Jasper (1998), Reger (2004)
y Gould (2009).
En el estudio de los movimientos sociales las técnicas de manejo
emocional que prevalecen son las cognitivas y pueden emplearse tanto
para evocar ciertas emociones como para canalizarlas. De hecho, si uno
de los objetivos principales en los movimientos sociales es evocar deter-
minadas emociones, que puedan facilitar la acción colectiva o el reclu-
tamiento de miembros, gran parte del trabajo emocional realizado por
las organizaciones y activistas yace en convertir las emociones sentidas
por los sujetos en otras que puedan movilizar. Por ejemplo, la vergüenza
en orgullo o el miedo y el dolor en rabia. En términos muy generales se
puede decir que se evocan aquellas emociones que en cada contexto pue-
den alentar la movilización, al tiempo que se suprimen o canalizan las
que desmovilizan. Es importante evidenciar que, como destaca Whittier
(2001), los niveles individuales y colectivos de trabajo emocional no son
netamente separables, ya que los dos niveles se alimentan mutuamente
gracias al papel que juegan las parejas, los amigos y otros activistas en el
manejo de las emociones (Lively y Weed, 2014).
1 “Trabajo emocional” y “manejo emocional” (emotion work y emotion management)
son términos que Hochschild (1979, 1983) emplea como sinónimos y se refieren a
la gestión de las emociones en un contexto privado en el que tienen un valor de
uso. Otro concepto, emotional labor, identifica el manejo emocional en el contexto
laboral.
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ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
Además del manejo de las emociones del trauma, otra estrategia de
manejo emocional que resulta ser prioritaria en la acción climática es
la generación de la esperanza del éxito de esta acción. Como pasa con el
miedo, cuando se habla de esperanza también es necesario determinar
qué la genera. Hay esperanzas que pueden alimentar la inacción (Ojala,
2012, 2015), como la esperanza de que otros resuelvan el problema o que
lo hagan las tecnologías (tecno-optimismo). Además, como se evidencia
en el informe de la Asociación Americana de Psicología (APA), el optimis-
mo excesivo puede generar decepción o sorpresa (emociones centrales
en el shock moral), y la esperanza deja impasibles las estructuras sociales,
políticas y económicas existentes (Clayton, et al. 2017, p. 42). Sin embar-
go, la esperanza es una emoción necesaria cuando las posibilidades de
éxito son limitadas (McGeer, 2004), también es necesaria para manejar
el miedo e inspira la acción. Como evidencian Kleres y Wettergren (2017)
en un contexto de miedo climático, los activistas climáticos se convier-
ten en brokers of hope (mediadores de esperanza).
Otra estrategia emocional que destaca en el activismo climático es
la evocación de la rabia. En el caso de los activistas climáticos, Kleres y
Wettergren (2017) muestran que los activistas europeos transforman la
rabia en cuanto es una emoción “sospechosa” por las democracias neoli-
berales del norte. Los autores, incluso basándose solo en dos entrevistas,
afirman que la rabia es una emoción expresada más por los activistas del
“sur global” (en su caso, de África) que del norte (principalmente euro-
peos). Aquí se verá lo que se comprobó en México sobre ese aspecto.
Por último, Norgaard (2011) muestra que el manejo emocional para
evitar las emociones incómodas puede conducir a la negación del proble-
ma por parte de sujetos informados. Estos sujetos confían en sus institu-
ciones y están afectados por los impactos locales del cambio climático,
además de estar organizados y ser sensibles con respecto a los proble-
mas ambientales. Este proceso puede ser un elemento central en la com-
prensión de la dimensión emocional del activismo climático, tanto en
los casos donde los activistas canalizan las emociones incómodas hacia
otras emociones –como la esperanza o la rabia–, como cuando se entien-
de el limitado involucramiento de ciertos participantes que, a pesar de
estar preocupados, no están dispuestos a comprometerse.
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Método
El diseño metodológico ha seguido la lógica del pluralismo metodo-
lógico (della Porta, 2013), en cuanto permite recolectar datos con diferen-
tes actores, en diferentes contextos y responder a diferentes objetivos
específicos.
Los datos acerca de las emociones que genera el cambio climático en
las y los activistas climáticos se consiguieron al aplicar encuestas y entre-
vistas. Las encuestas tienen la ventaja de llegar a más personas en un
menor tiempo y poder identificar patrones, sobre todo en ciertas emocio-
nes que ya se asocian a ciertos procesos. Las entrevistas permiten explo-
rar qué genera estas emociones y cómo interactúan entre ellas (Poma y
Gravante, 2017; Poma, 2019c).
El trabajo de campo empezó cuando un grupo de jóvenes estaba orga-
nizando en México la primera acción climática de FFF (el 15 de marzo de
2019). La iniciativa la tomaron tres jóvenes mujeres que, inspiradas por
los videos de Greta Thunberg y de los jóvenes de otros países, sintieron
la necesidad de organizar algo en su país.2 Estas jóvenes –que no se cono-
cían– entraron en contacto a través de las redes sociales y crearon un
grupo en Facebook llamado “Comité Organizador. Huelga Mundial Estu-
diantil por el Cambio Climático”, desde donde se creó un evento para la
huelga mundial del 15 de marzo.
A partir de marzo se empezaron a seguir las diferentes acciones orga-
nizadas, participando como observadores, esto permitió conocer la
interacción entre los sujetos en los eventos de protesta y en el proce-
so organizativo; identificar las emociones expresadas públicamente (de
manera verbal y no verbal); triangular la información obtenida a través
de otras fuentes y técnicas; e identificar informantes y momentos con
fuerte carga emocional.
Aunque Fridays For Future (FFF) no es la única organización de la nue-
va ola del movimiento climático ni la única en organizar acciones climá-
ticas en México (Gravante y Poma, 2020a), la investigación se centra en
esta organización para realizar una serie de entrevistas entre marzo de
2019 y octubre de 2020. La motivación principal en este tipo de elección
fue que FFF representa el surgimiento de una nueva generación de jóve-
nes activistas climáticos. La respuesta a nivel mundial de las huelgas por
el clima convierte a esta organización en un caso de estudio relevante.
2 Para una historia completa del movimiento FFF México ver Poma (2021).
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ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
Los datos cualitativos que se discuten a continuación se recabaron
a través de dos entrevistas colectivas con jóvenes activistas de FFF: una
el 22 de marzo de 2019 (EC1) y la otra el 22 de agosto de 2019 (EC2).3 Ade-
más, se llevaron a cabo veintiséis preguntas abiertas a las que respondie-
ron activistas de FFF que participaron en un curso impartido en línea en
octubre de 2020 sobre emociones y activismo climático. Las preguntas
se destinaron a hacer reflexionar sobre el contenido del curso y, a su vez,
conocer las emociones sentidas por los jóvenes activistas, incluyendo el
manejo emocional de estas emociones.4 A esto se añaden dos extractos
de entrevistas a activistas mexicanos que participan en el movimiento
climático en México, sin ser jóvenes de FFF, que son identificadas con
EA_1m5 y EA_2h.
Los datos cuantitativos se obtuvieron al realizar una encuesta cara-
a-cara (face-to-face, F2F) a 450 participantes en la marcha de la Ciudad
de México, durante la tercera huelga por el clima el 20 de septiembre de
2019. La encuesta F2F fue parte de un proyecto internacional (de Moor,
et al., 2020) que aplica el método Caught in the Act of Protest: Contextuali-
zing Contestation (también conocido como el método CCC, por sus siglas
en inglés).6 La encuesta F2F que aplicamos en México fue ampliada con
cinco preguntas dirigidas a explorar la dimensión emocional.
Para la aplicación de la encuesta se sigue el método elegido por el
equipo internacional, sobre el cual nos instruyeron en línea y sucesiva-
mente capacitamos a las y los voluntarios que nos acompañaron. Este
método permite seleccionar un muestreo representativo de los partici-
pantes y contempla la selección de encuestados antes y durante la mar-
cha, tal como está presentado en la Figura 1.
3 Se emplearon los extractos de 4 participantes a estas entrevistas: EC1_E1h; EC1_E2m;
EC1_E3m; EC2 _E1m. Solo el primer entrevistado es hombre, las demás son mujeres;
todos son estudiantes de licenciatura de universidades públicas.
4 En este caso, la sigla empleada para identificar a los entrevistados es Ex_ SzCEA, don-
de x es el número del entrevistado, que fueron en las tres sesiones del curso 8, 12 y 9,
y z el número de la sesión, que fueron tres.
5 La sigla está por: Entrevista Activista, número y género (m = mujer; h = hombre).
6 Para mayores detalles sobre el método CCC, ver Protest Survey (2009).
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Figura 1. Método de encuesta
Nota.
La creación de equipos de encuestadores (interviewers) guiados por un
líder (pointer), que sigue el esquema de aplicación e indica a los encuesta-
dores en dónde y a quién encuestar, permitió cubrir toda la marcha ade-
más de recoger los cuestionarios. En abril de 2020 estaba previsto repetir
la encuesta en la quinta huelga, que fue suspendida por la pandemia.
Sin embargo, se ha mantenido el contacto con los activistas y en el
verano de 2020 se aplicó una encuesta nacional para conocer el impac-
to de la pandemia en el activismo de base en México, a la que contesta-
ron más de cien personas. La segunda parte del análisis se basa en los
datos de las respuestas de los activistas climáticos (más del 90 %) a esta
encuesta.
Por último, se compararon los datos de la encuesta F2F con otra apli-
cada a un grupo de contraste (ver Tabla 2), con el objetivo de conocer si
las emociones expresadas por los activistas climáticos son las mismas
que sienten otros jóvenes que no participan en el movimiento. Esta últi-
ma encuesta fue aplicada a 18 estudiantes de 18 años no activistas de la
Ciudad de México.
Discusión de los resultados
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vinculadas al proceso de movilización
El proceso de movilización para enfrentar un problema como la emer-
gencia climática implica tener que enfrentarse y manejar emociones incó-
modas ( Norga ard, 2011) que no son comunes en otros movim ientos sociales .
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ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
Por esta razón, el primer apartado de este artículo está dedicado a com-
prender qué emociones genera el cambio climático en los activistas; qué
sienten al participar en la acción colectiva; y finalmente el proceso de
manejo emocional (Hochschild, 1979) de las emociones que pueden des-
movilizar (ver Tabla 1):
Tabla 1.
Emociones y cambio climático Emoción y acción colectiva
Emociones incómodas, del trauma
y estados de ánimos desagradables
Emociones
de la resistencia
Emociones
recíprocas
Preocupación Alegría y entusiasmo Admiración
Impotencia Esperanza Cariño
Miedo y angustia Orgullo Confianza
Dolor Satisfacción
Decepción Rabia “moral”
Tristeza Indignación
Frustración
Desesperanza
Desconfianza hacia el gobierno
Decepción y enojo
Nota.

Los datos proporcionados por psicólogos que estudian el impacto del
cambio climático en la salud mental indican que las emociones que las
personas experimentan dependen de su experiencia y percepción del
problema (Clayton et al., 2017). En particular se identifican diferentes
emociones si las personas son víctimas de un desastre atribuido al cam-
bio climático, experimentan cambios en su territorio debido al cambio
climático o perciben los cambios graduales de este (Poma, 2019d, p. 183).
En el último caso, como afirman Searle y Gow: “mirar el despliegue de
los lentos y aparentemente irrevocables impactos del cambio climático,
y preocuparse por el futuro de uno mismo, de los hijos, y de las futuras
generaciones, puede ser una fuente de estrés adicional” (Searle y Gow,
como se citó en Clayton et al., 2017, p. 27). El impacto emocional que
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puede generar el cambio climático en todas las personas que perciban el
problema se refleja en expresiones siempre más comunes como “depre-
sión climática” (Thomas, 2014); “ecofatiga” (Huerta y Corraliza, 2017);
“dolor climático” (Running, 2007); y “ecoansiedad” (Albrecht, 2011). Nor-
gaard (2011) muestra además cómo el cambio climático puede generar en
las personas que perciben el problema emociones incómodas como el
miedo, la culpa o la impotencia, las cuales pueden llevar a la inacción o
a la negación. El proceso de negación, según la autora, sería el resultado
de un manejo emocional para evitar las emociones incómodas (Hoch-
schild, 1979).
Los activistas climáticos son personas que perciben el problema y
que además se han movilizado para enfrentarlo. Un primer objetivo de la
investigación fue conocer si estos sujetos sienten las emociones incómo-
das y los estados de ánimo desagradables que genera el cambio climático
(Jasper, 2018), cómo estas afectan el activismo y cómo las logran manejar.
En cuanto a las emociones generadas por el cambio climático, en la
encuesta F2F aplicada a activistas climáticos (ver Gráfico 1), destaca la
preocupación, seguida por la impotencia, la cual es una de las emociones
incómodas identificadas por Norgaard (2011).
Gráco 1.
Esperanza (SQ006)
Preocupación (SQ002)
Rabia/enojo
Impotencia (SQ004)
Indignación (SQ005)
Angustia/ansiedad
Miedo (SQ001)
Otro
Amor (SQ016)
No sabe (SQ008)
Empatía/Compasión
Frustración (SQ021)
Tristeza (SQ012)
Solidaridad (SQ019)
Amor a la naturaleza
Desesperanza/desesp.
Alegría/entusiasmo
Fastidio a la indiferencia
Dolor (SQ018)
Orgullo (SQ011)
Culpabilidad (SQ013)

Emociones Motivación
19,43%
17,16%
12,42%
12,32%
10,43%
8,53%
6,16%
5,21%
1,33%
0,95%
0,95%
0,85%
0,76%
0,76%
0,66%
0,57%
0,57%
0,28%
0,28%
0,19%
0,09%
Nota.
 129
ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
Si se cruzan los datos con otras encuestas7 se puede comprobar que
mientras la preocupación está presente en la totalidad de los ciudada-
nos que perciben el problema, no es la que más moviliza a los activistas,
aunque es expresada por un porcentaje significativo. Este es entonces un
indicador de la percepción del problema, pero no es por sí sola una expli-
cación de la movilización. Por un lado, las entrevistas muestran que los
activistas están preocupados por los efectos del cambio climático, por su
futuro, el de las nuevas generaciones y el de las demás especies; por otro
lado, están preocupados por “la incompetencia e inutilidad de los líde-
res políticos e intelectuales para realizar acciones por la protección de la
vida en el planeta” (E1_S1CEA).
Si analizamos las emociones incómodas (Norgaard, 2011), la encuesta
muestra que la culpa no es identificada como una emoción que ha movi-
lizado a los activistas (ver Gráfico 1). Sin embargo, el 88 % de los encues-
tados afirmó sentirse culpable cuando hace algo que va en contra del
medioambiente. Este dato muestra que los activistas conviven con la cul-
pa en su vida cotidiana, pero intentan manejarla y las evitan como estra-
tegia. Como afirmó un entrevistado: “cuando culpamos a las personas, al
individuo del día a día por esta crisis climática, le estamos haciendo un
tremendo favorzote a los verdaderos culpables” (EC2_E2m).
Otra emoción incómoda que identifica Norgaard (2011) y que sienten
los activistas es la impotencia. Las entrevistas a los jóvenes de FFF mues-
tran que la impotencia se siente al recibir información sobre el cam-
bio climático y frente a la falta de respuesta de autoridades, amigos y
familiares. La impotencia también se genera por “no poder hacer algo
más grande” (E4 _S1CEA), y no lograr involucrar a más personas en el
movimiento.
La tercera emoción incómoda que ha identificado Norgaard (2011),
junto con la impotencia y la culpa, es el miedo. El miedo generado por
los efectos del cambio climático, como muestra Norgaard (2011), puede
ser una emoción incómoda que lleva a las personas a crear estrategias de
manejo emocional que las aleja del problema, generando negación. Esta
negación no se basa en la desconfianza hacia la información científica o
en la polarización política, que hace vincular el cambio climático con un
discurso liberal (Dunlap, et al., 2016), sino en evitar emociones que nos
quitan la serenidad y que no sabemos cómo enfrentar.
7 Véase la Tabla 2 y los resultados de la investigación de Rodríguez (2021).
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El miedo no es una emoción que comúnmente movilice, de hecho,
puede paralizar si no es manejada, por eso los activistas no la identifican
como una emoción que los haya movilizado, aunque es sentida por los
activistas a causa de las consecuencias del cambio climático. En las entre-
vistas todos afirmaron sentir miedo por las consecuencias del cambio
climático, como confirma la experiencia de esta mujer de 19 años: “Siiii,
[sic] me he paniqueado [sic] mucho, creo que a veces me dan como ata-
ques de ansiedad, pero igual trato de ver otro tipo de cosas que me dis-
traigan” (E6_S3CEA). La distracción que menciona esta joven, como se
verá más adelante, es una estrategia para manejar el miedo y evitar que
desmovilice.
Otra emoción que la emergencia climática genera en los activistas es
el dolor. Como mostró Poma (2019c) el dolor que se genera al asistir al
degrado y la destrucción de los ecosistemas es un indicador de amor por
el planeta. Además, es una emoción que puede movilizar si es canalizada
por la rabia, como demostró Gould (2009) cuando analizó la experiencia
de los activistas de ACT UP en los Estados Unidos.
El dolor que genera el cambio climático en estos activistas está aso-
ciado al concepto de injusticia climática, ya que se siente a causa de los
impactos en los seres más vulnerables. Como ejemplo de lo que se aca-
ba de mencionar está la respuesta de una joven de 20 años a la pregunta
sobre qué es lo que más le duele al pensar en la emergencia climática: “El
sufrimiento que han experimentado durante mucho tiempo, se encuen-
tran experimentando y probablemente experimenten de forma crecien-
te, muchos seres, humanos y no humanos, que no han tenido la culpa de
nada” (E9_S1CEA).
Las palabras de esta joven, que reflejan muchos otros testimonios de
jóvenes activistas climáticos, evidencian que la empatía es una capaci-
dad muy importante para este activismo, así como lo es para el activismo
por el derecho de los animales (Groves, 1997). Si estos jóvenes no fue-
ran capaces de sentir compasión por otras personas o especies que están
siendo afectados por la emergencia climática, no se hubieran movilizado
en un movimiento transnacional convirtiéndose en activistas.
Sin embargo, la sensibilidad y la empatía pueden hacer sentir de
manera más intensa las emociones incómodas y los estados de ánimo
desagradables. Esto hace que el impacto emocional del cambio climá-
tico pueda ser abrumador. Por esta razón, es central comprender cómo
los activistas climáticos están manejando estas emociones, así como lo
 131
ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
hacen otros activistas en defensa del medioambiente (Poma y Gravante,
2018b).
Un último elemento que queremos destacar en este apartado son las
emociones que se generan en la interacción con otros actores que no
actúan para enfrentar el problema. Entre estas emociones destacan la
decepción, la tristeza y la frustración. Como afirmó un joven activista:
“Me pone un poco triste el ver cómo todas las generaciones pasadas han
dicho ‘el planeta es eterno’” (EC1_E1h). Otra entrevistada también dijo:
¿Por qué la gente no actúa? ¿Por qué no estamos teniendo esta con-
ciencia climática? Y tuve una gran preocupación por eso y fue como… no
quise ya dejar el tema, pero, o sea, para mí es lo fundamental, es lo prio-
ritario, estamos hablando del planeta entero, o sea, no estamos hablan-
do de algo específico, de algo particular, o sea, es algo que nos incumbe a
todos y algo de lo que todos hemos sido responsables. (EC1_E2m)
Estas emociones que sienten las y los activistas climáticos hacia las
personas que no actúan para enfrentar el cambio climático se han cons-
truido a lo largo de su experiencia: muchas veces se caracteriza por sole-
dad y por frustración, y a su vez pueden generar emociones morales
como la indignación o la rabia, como muestra este extracto:
En mis conversaciones cotidianas luego mencionaba como “Oye,
¿sabías tal y tal cosa sobre cambio climático?” y pues sí se me quedaban
viendo como “Ay, eso qué” o “no empieces a decirme cosas de la escuela”.
O sea, lo ven como un tema que no es prioritario, prefieren hablar de otras
cosas y pues sí me sentí más que sola, indignada y no sé, sentía que… como
que quería… sentía que tenían una venda [en los ojos] y quería arrancársela
así a todos y decirles “¡No! Lean algo sobre cambio climático”. (EC1_E2m)
Profundizando estas emociones con los jóvenes activistas de FFF
pudimos corroborar que la no participación de amigos, conocidos, fami-
liares y personas en general genera tristeza, desesperanza, frustración y
hasta enojo. La frustración y desesperanza son generadas por la sensa-
ción de no estar haciendo lo suficiente para involucrar a más personas. El
enojo está vinculado con el hecho de saber que las personas tienen infor-
mación sobre el cambio climático, pero a pesar de esto no actúan. Como
afirmó una joven de 17 años: “Siento mucha tristeza, porque su indiferen-
cia es parte de lo que condena al mundo a seguir viviendo en esta crisis.
Siento que algo nos desconecta porque la lucha climática es algo muy
importante en mi vida” (E7_S1CEA).
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A estas emociones se suma la desconfianza hacia el gobierno y las
empresas para resolver el problema (Poma y Gravante, 2021). También la
desconfianza es hacia los líderes políticos, cuya respuesta genera preocu-
pación, como afirmó una entrevistada: “Yo siento preocupación porque
incluso, Greta Thunberg lo dijo en alguno de sus discursos, que los líde-
res… dijo ‘Los líderes nos han fallado’”. (EC1_E2m)
En algunos casos, los activistas afirmaron sentirse decepcionados por
los que no actúan, pero en otros casos mostraron interés por comprender
las razones de la falta de respuesta. Como afirma Hochschild (2016), es
necesario intentar superar el muro de empatía que nos aleja de los que
no piensan, sienten y actúan como nosotros para superar la polarización
social y política. Como indicó una joven de 20 años:
En un principio me frustraba mucho, pero conforme me fui informan-
do y analizando las situaciones me di cuenta de que muchas veces no era
porque fueran indiferentes por iniciativa propia, sino que había muchas
cosas que les condicionaban a ser así. Con esto no quiero decir que la frus-
tración haya desaparecido, pero creo que pude generar un tipo de empatía
al identificarme con elles [sic], porque yo también era así, y a partir de ahí
busco formas de tratar de transmitirles mi mensaje de forma tranquila.
(E9_S1CEA, énfasis añadido)
Las emociones que estos jóvenes han sentido a lo largo de su vida, por
no tener personas con quienes compartir las emociones generadas por los
efectos del cambio climático, traen dos consecuencias: la primera es que
cuando encuentran a otros jóvenes que sienten y piensan los mismo
se generan de manera muy rápida vínculos afectivos entre ellos, como
muestra el siguiente extracto:
Cuando yo me encuentro con personas, compañeros, que les interesa el
cambio climático es como cuando te encuentras a alguien que le gusta la
misma música que a ti, o sea, le empiezas a preguntar “Ah, ¿por qué te gus-
ta?” Empieza a haber una conexión y creo que no hay conexión más bonita
que la de alguien que tiene el interés por salvar el planeta y es lo que ocu-
rrió con ellos [los demás participantes en la entrevista]. (EC1_E2m)
La segunda consecuencia que generan las expectativas que tienen
estos jóvenes sobre la respuesta de la mayor parte de la población hacia
el cambio climático son emociones recíprocas hacia los demás activis-
tas. Además, emociones de resistencia como la sorpresa, la esperanza, la
alegría y la satisfacción, que abordaremos en el siguiente apartado.
 133
ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO

Si podemos considerar las emociones que genera el cambio climático
como emociones del trauma (Whittier, 2001), podemos entonces corro-
borar la hipótesis de Whittier de que estas emociones pueden ser sobre-
llevadas por emociones de resistencia, que se generan al organizarse y
participar en el movimiento climático. Como se muestra en la Gráfico 1,
los activistas que participaron en la marcha sintieron emociones mora-
les como la rabia y la indignación. Como muestra Jasper (2018) estas emo-
ciones tienen una fuerte capacidad movilizadora, así como la esperanza.
Las emociones de la resistencia son las que se generan al participar en
una acción colectiva y están vinculadas con los conceptos de placer de la
protesta y energía emocional (Jasper, 1997, 2012), así como las emociones
recíprocas que los activistas sienten entre ellos (Jasper, 1997).
El entusiasmo se debe al hecho de encontrarse con otras personas
que comparten la misma inquietud, más cuando las expectativas de las
personas son rebasadas. Como dijo uno de los organizadores de la pri-
mera huelga: “al voltear a ver la cantidad de gente fue algo hermoso”
(EC1_E1h).
También se pueden observar estas emociones en la tercera huelga por
el clima, durante la cual la participación en la marcha de la Ciudad de
México se sextuplicó. En este caso, el entusiasmo, la alegría y la euforia
de los participantes y organizadores se resumen en las palabras de esta
joven activista: “Me enchinó [sic] la piel, fue grandioso ver cómo algu-
nas personas nos aplaudían, nos gritaban apoyando […] Después de eso
fue satisfacción, un poco cansada, pero fue una satisfacción que me duró
toda la semana” (E4_S1CEA).
En cuanto a los activistas que sintieron tristeza en la marcha, es muy
común observar emociones encontradas en las personas que participan
en acciones colectivas (Gravante, 2020), ya que la alegría por el éxito de
la acción suele estar acompañada por la tristeza que genera, entre otras
cosas, la idea de que hubiera podido llegar aún más gente; el problema
que une a las personas que están participando; o la falta de cobertura
mediática o visibilidad política, como pasó en México.
En cuanto a la rabia, como ya se ha visto, es una emoción que no está
ausente en el activismo climático en México y que se genera por la falta
de respuesta al problema. La rabia y la indignación, que destacan en los
datos de la encuesta F2F (ver Gráfico 1), son emociones morales que pue-
den movilizar y pueden ser evocadas en los movimientos sociales para
canalizar otras emociones desmovilizadoras como el dolor o el miedo
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(Jasper, 2018). En las entrevistas con los activistas de FFF se destacó que
la rabia se siente al percibir la injusticia y se dirige principalmente hacia
las autoridades. Por ejemplo, una joven de 19 años afirmó: “me da rabia
que personas que tienen la influencia para mover personas no la utili-
cen para ayudar. Me da rabia que los gobernantes no hagan nada y odio
a las personas que maltratan animales” (E4_S1CEA). Otra activista de 17
años afirmó: “Siento tristeza y rabia porque [los gobernantes] no ven la
gravedad de la crisis climática y tampoco ven cómo su inacción afecta a
otrxs [sic]” (E7_S1CEA).
Otro activista de 27 años afirmó que siente rabia “ante los enormes
desequilibrios provocados por el modelo económico de acumulación
material que somete al poder político y al poder social, abusando de la
ciencia y manipulando/distrayendo al colectivo a través de los medios
de comunicación” (E1_S1CEA). Con respeto a otros movimientos sociales
donde la rabia es una emoción expresada públicamente y reivindicada,
como, por ejemplo, el movimiento anarquista o la nueva ola del movi-
miento feminista, en el movimiento climático no es una emoción expre-
sada públicamente, aunque está presente. Esto se debe a la composición
del movimiento, principalmente de clase media, sin una identidad o una
ideología compartida (Poma y Gravante, 2021). Esto también hace refe-
rencia a lo que Jasper (2006, p. 106) definió como el dilema malos-bue-
nos, ya que la expresión de la rabia se asocia con la violencia.
Como se puede ver en el Gráfico 1, aunque pocas, algunas personas
afirmaron sentir ansiedad al estar en la marcha, esto se entiende al con-
siderar que la mayoría de los participantes marchaba por primera vez
(Poma y Gravante, 2021). Sin embargo, el clima festivo y relajado de la
marcha, con música, niños, adultos mayores, etc., hizo que la mayoría se
sintiera a gusto.
Si el placer de la protesta que “reside en estar con la gente con quienes
compartes visiones del mundo, experiencias, etc., y la euforia relaciona-
da con la actividad colectiva” (Jasper, 1997, p. 188), influye en que las per-
sonas vuelvan a participar y aumenten su compromiso, la esperanza en
que se pueda revertir el problema es necesaria para sobrellevar las emo-
ciones del trauma.
En la literatura sobre activismo climático, la esperanza se ha ana-
lizado desde esta perspectiva, ya que, como mostramos en el apartado
teórico, Kleres y Wettergren (2017) hablan de los activistas climáticos
como agentes de esperanza, pero también como pretexto para no actuar,
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ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
sobre todo cuando se refiere al tecno-optimismo o a la esperanza de que
alguien más resuelva el problema.
Los datos de la investigación muestran que la esperanza es la emo-
ción que más los ha movilizado (ver Gráfico 1). En las entrevistas se com-
probó que los jóvenes activistas sienten esperanza “de poder mitigar el
cambio climático y limitar sus efectos” y de “poder hacer un gran tra-
bajo”. Esta esperanza está vinculada con sentimientos de empoderamien-
to. A esto se suma el orgullo que sienten como generación, por tener
la oportunidad de revertir el rumbo hacia el colapso climático. Ambas
emociones se encuentran tanto en los datos de la encuesta como en las
entrevistas.
El orgullo y la satisfacción son generados por el éxito de las acciones
climáticas y por pertenecer a la nueva generación de activistas. Como
afirmó una entrevistada: “me emociona que tenemos la oportunidad,
todavía nosotros, nuestra generación, de hacer algo por revertir las cosas
[…] creo que pues al final es como una misión muy bonita tratar de sal-
var el planeta” (EC1_E3m).
La esperanza y el entusiasmo de poder generar un cambio junto con
el orgullo de que sea su generación la que puede lograr el cambio son
poderosos motivadores de la nueva ola del activismo climático, y en par-
ticular de los jóvenes activistas recién incorporados.
Al preguntar a los jóvenes activistas qué o quién les genera más espe-
ranza, las respuestas se centran en el movimiento, los jóvenes, y otras
personas que participan, sean familiares, conocidos o desconocidos. En
un caso, una joven activista que ya es mamá mencionó a su hija, este ele-
mento comprueba la esperanza a futuro en la lucha por la defensa del
medioambiente (Poma y Gravante, 2018a).
Al preguntar qué les genera esperanza, los activistas de FFF respondie-
ron sobre los actores, los demás activistas de la organización, “un grupo
de maestros campesinos que buscan alternativas como la agroecología y
se las enseñan a sus alumnos” (E8_S1CEA); “las juventudes que protestan
y los proyectos que se lanzan para combatir este problema” (E2_S1CEA);
“el creciente número de personas conscientes de la situación, quienes
experimentan las injusticias de primera mano” (E9_S1CEA); o “las alter-
nativas existentes y las que siguen surgiendo, en cuanto a tecnologías
y formas de organización” (E1_S1CEA). Más que el tecnooptimismo, los
datos muestran que la esperanza yace en la capacidad de diversos actores
de la sociedad de enfrentar el problema.
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Asimismo, al entrevistar activistas adultos, se pudo comprobar que
los jóvenes activistas de FFF generan esperanza en las personas que lle-
van más tiempo en esta lucha:
Para los que estamos en el activismo ambiental desde hace muchos
años, resulta una frescura y hasta un bálsamo a todo lo que hemos hecho
y con todos los obstáculos que nos enfrentamos a diario ver que los jóve-
nes salen y deciden tomar su futuro en sus manos y todo lo que están
haciendo y todo lo que están logrando pues nos resulta bastante inspira-
dor. (EA_2h)
El entusiasmo de los jóvenes se contagia y proporciona esperanza a
los activistas más experimentados, aunque por supuesto no faltan las
fricciones. También se ha podido observar que el éxito de las huelgas por
el clima ha generado envidia entre algunas personas. Esto se refleja en
el descrédito a través de afirmaciones como “ahora el activismo climáti-
co está de moda”. Las emociones que se sienten hacia diferentes actores
pueden influir en la construcción de una identidad colectiva, fortale-
ciéndola cuando son positivas; pero también debilitándola si son negati-
vas, como la desconfianza, el deprecio o el rencor.
Por último, la esperanza está vinculada a las emociones recíprocas
que los jóvenes activistas sienten frente a otros (Jasper, 1997). Como ya
resaltamos en el apartado anterior, muchos de estos jóvenes han sufri-
do la soledad y se sienten decepcionados por quienes no se involucran.
Esto los lleva a sentirse aún más unidos a aquellos quienes comparten
su lucha. Entre las emociones que más han sido identificadas por los
compañeros de FFF se destacan la admiración, el respeto y la confianza.
Como afirmó una entrevistada:
En cuanto a las compañeras con las que simpatizo más, podría decir
que siento respeto, confianza, solidaridad, optimismo. Lo que creo que me
lleva a sentir esto por ellas es que el acercamiento que hemos tenido
me ha demostrado que compartimos visiones y valores, y esto nos lleva a
unir fuerzas y apoyarnos mutuamente. (E1_S2CEA)
Otras emociones recíprocas que se destacan en las entrevistas son el
agradecimiento y el cariño: “porque me da esperanzas ver que les preocu-
pa el medioambiente” (E3_S1CEA). Estas emociones son particularmente
relevantes en la acción colectiva contenciosa, no solo porque alimen-
tan el compromiso, sino también porque permiten evitar los efectos des-
movilizadores de emociones como la desconfianza, la frustración, la
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ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
decepción o la tristeza, generadas por la inacción frente a la emergencia
climática de autoridades y conocidos.
Los activistas también pueden llegar a sentir emociones negativas
hacia otros miembros de la organización con quienes hubo conflictos.
Por ejemplo, una activista afirmó sentir preocupación porque “algu-
nos [compañeros] no sean antiespecistas” (E4_S1CEA). Otra dijo: “Creo
que las emociones que se experimentan dentro del movimiento varían
mucho de tiempo en tiempo. Muchas veces me sentí emocionada, en
confianza con les demás; y otras sentí decepción, tristeza, desesperación,
etc.” (E9_S1CEA). Estas emociones generan estrés y cansancio, y también
deben manejarse para que no conduzcan al agotamiento.
La presencia de diferentes emociones que son generadas en la expe-
riencia del activismo es un elemento presente en toda interacción
humana, incluidos los movimientos sociales. Además, esto puede ver-
se agravado por el hecho de participar en un movimiento transnacional
heterogéneo, con una identidad colectiva aún en construcción y objeti-
vos que no siempre coinciden. Lo anterior no quita que podamos incluir
las emociones recíprocas entre las emociones de resistencia que ayudan
a sobrellevar las emociones del trauma. Como afirmó una joven de 16
años sobre sus compañeros de FFF: “La verdad creo que son personas
increíbles, con mucho entusiasmo y pasión por el activismo, me trans-
miten esperanza, motivación y cada vez más pasión por el activismo”
(E8_S2CEA).
En este apartado se ha discutido el papel de las emociones de la resis-
tencia y cómo estas influyen en la movilización climática. Sin embargo, no
podemos comprender la dimensión emocional del movimiento climático
actual sin prestar atención al manejo emocional que hacen los activistas.

Como mostramos en otras investigaciones (Poma y Gravante 2018b;
Poma 2019a) el manejo emocional es un proceso que es parte de la acción
política contenciosa y que los activistas pueden hacer de manera espon-
tanea o estratégica. Apoyándonos en la propuesta teórica de Hochschild
(1979), aplicada en los movimientos sociales por autoras como Gould
(2009), podemos identificar técnicas de manejo emocional cognitivas
como la canalización o la evocación de ciertas emociones. El manejo
emocional es particularmente relevante para poder manejar las emocio-
nes del trauma, que en nuestro caso son las que genera el cambio climáti-
co, a través de las emociones de la resistencia y las emociones recíprocas
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analizadas en el apartado anterior. Vemos a continuación algunos ejem-
plos de manejo emocional que hemos podido conocer gracias a las entre-
vistas con activistas de FFF.
Como vimos anteriormente el miedo es una de las emociones incómo-
das que los activistas sienten, y que algunos afirman no haber superado
aún. Como pudimos comprobar con activistas en defensa del medioam-
biente en México (Poma y Gravante, 2018b), el miedo –que en los movi-
mientos sociales es comúnmente sentido por la represión– no se supera,
pero se puede sobrellevar para que no paralice el movimiento mismo.
Al igual que para superar la impotencia, la distracción es una estrategia
empleada para no convivir con este miedo, como ya vimos en el testi-
monio de una joven de 19 años quien afirmó: “creo que a veces me dan
como ataques de ansiedad, pero igual trato de ver otro tipo de cosas que
me distraigan” (E6_S3CEA). Como pasa por otros activistas que intentan
superar el miedo (Poma y Gravante, 2018a), también los de FFF recurren
a estrategias de capacitación. Un joven de 27 años de FFF, por ejemplo,
afirmó que el miedo: “lo he superado en parte. Estudiando y preparándo-
me para organizar y emprender acciones que contribuyan a la mitigación
del cambio climático” (E4_S3CEA). Por su parte, otro activista de 30 años
señaló: “lo he superado al tomarme capacitación para gestión del riesgo,
especialmente climático” (E1_S3CEA).
Si por un lado los activistas tienen que manejar el miedo que sien-
ten frente a las consecuencias del cambio climático, el miedo puede ser
empleado también estratégicamente para que más personas se sumen.
La discusión entre la necesidad de evocar miedo-preocupación y no mie-
do-pánico por el cambio climático se observa tanto en la literatura cien-
tífica (Smith y Leiserowitz, 2014) como en el movimiento climático.
Por ejemplo, como afirmó Greta Thunberg: “No quiero que tengas
esperanza, quiero que entres en pánico” (Thunberg, 2019). La esperanza a
la que se refiere la joven activista sueca es la que se ha depositado en las
nuevas generaciones, y que puede llevar a ser el pretexto para los adultos
de hoy para no enfrentar la emergencia climática. Al debatir esta frase
en una entrevista colectiva con jóvenes de FFF, una activista afirmó: “el
miedo y la esperanza no están peleados, el pánico, si te quedas solamen-
te con el pánico, eso te paraliza, tenemos que juntar de cierto modo el
miedo y la esperanza y convertirlo en valentía” (EC2_E1m).
Desde las entrevistas resalta la idea que tienen los activistas de la
necesidad de evocar esperanza en la acción colectiva, preocupación por
las consecuencias del cambio climático, pero sin llegar al pánico.
 139
ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
Otra emoción incómoda que tienen que manejar los activistas es la
impotencia, que genera el cambio climático. Entre las estrategias desa-
rrolladas por los activistas en este sentido destacan el distraerse y el des-
cansar, aunque también indican que es importante llevar a cabo acciones
y pensar en lo que hacen como activistas. Como afirmó una joven de 17
años: “la superé intentando cambiar mis hábitos e influenciando a mi
familia para que también los cambien” (E8_S3CEA).
Otra estrategia que también identificamos en otros casos de estudio
(Poma y Gravante, 2018a) es realizar “actividades recreativas como salir,
andar en bicicleta, escuchar música, ver series o películas, tener con-
tacto con la naturaleza o con amigos para hablar de diferentes temas”
(E4_S3CEA).
Otro elemento que destaca en las reflexiones de los jóvenes activis-
tas es la importancia de cuidarse y descansar para evitar el agotamiento,
como muestra este extracto:
Sí, sentía mucha frustración cuando no lograba hacerle entender a mí
familia las implicaciones del cambio climático, y, por ende, cambiar sus
acciones. Esas experiencias me hicieron darme cuenta de varias cosas
muy importantes que ahora me ayudan a seguir adelante cada vez que me
encuentro con personas que piensan muy diferente a mí: es muy difícil
cambiar a una persona, así como tampoco es mi responsabilidad, y que
el dejar que me afectaran mucho estos fracasos hacía que retrocediera en
mi meta. De esta forma, puse como una de mis prioridades mi bienestar,
porque, después de todo, solo estando bien puedes ayudar realmente a lxs
[sic] demás, y parte de lograr esto es lo que platicamos en la sesión (encon-
trar grupos de afinidad, saber decir que no, etc.). (E3_S3CEA)
Esta sensibilidad que las nuevas generaciones de activistas expresan
sin vergüenza es una de las razones del porqué se les acusa de ser una
“generación de cristal”, un término despectivo que ya ha generado algu-
nas tensiones con personas y activistas de mayor edad.
En el activismo de la izquierda clásica o “guevarista”, donde es común
aceptar que el militante tenga que sacrificarse por la causa, es norma-
lizada la práctica de suprimir las emociones en lugar de compartirlas y
enfrentarlas de manera colectiva. Esta práctica es reconocida por algu-
nos activistas adultos, como muestra el testimonio de esta mujer: “He
estado trabajando, haciendo, difundiendo, armando talleres, cursos, tra-
bajando y no me he dado el espacio suficiente del duelo, no me lo he
dado, no me lo he concedido” (EA_1m).
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La diferencia en la expresión y el manejo de las emociones entre gene-
raciones diferentes es un indicador de que las reglas del sentir en los
activistas de diferentes generaciones están cambiando. Suprimir las emo-
ciones, en particular el miedo y el dolor, es una práctica que se basa en la
idea de que las emociones hacen a los seres humanos más vulnerables e
irracionales. Esta visión de las emociones, asociada a la irracionalidad, se
sigue reproduciendo en muchas culturas, sobre todo las patriarcales, aun-
que tanto en el campo científico (Hochschild, 1979, 1983; Feldman, 2017;
Jasper, 2018) como en el movimiento feminista se han tomado pasos agi-
gantados para superarla.
En el activismo climático la supresión del dolor, así como de otras
emociones que genera el cambio climático, puede tener consecuencias
indeseadas, como el abandono de muchas personas que quieren contri-
buir a enfrentar el problema y la mitificación de los que están dispuestos
a sacrificar su salud física y mental, así como su vida privada. Esto resal-
ta la importancia de prestar atención a las emociones como un elemento
clave del activismo, que en muchos casos no se toma en cuenta porque,
como afirmó una activista de 19 años, “no había pensado en el activismo
de esa manera” (E4_S1CEA).
Para concluir, lo que se puede destacar es que las emociones que
genera el cambio climático pueden movilizar, siempre y cuando sean
manejadas para que no generen resignación. También resulta determi-
nante lograr compartir las emociones que los activistas sienten, lo que
puede contribuir a fortalecer la identidad colectiva y evitar que las emo-
ciones incómodas y desagradables generen agotamiento o el abandono
de la lucha.


Desde marzo del 2020 las medidas de emergencias sanitarias y socia-
les, promulgadas a causa de la pandemia de COVID-19, obligaron a un
repliegue de las acciones de protesta y a una suspensión de todas las
actividades promovidas por los movimientos sociales, entre ellos la nue-
va ola de activismo climático caracterizada por la alta participación de
jóvenes. Por un lado, este confinamiento ha conllevado a un periodo
de latencia de las manifestaciones y los actos públicos de protesta; y,
por otro lado, ha hecho emerger distintas formas de activismo político
centrado principalmente en las exigencias de la vida cotidiana. Esto ha
promovido la construcción de solidaridad entre comunidades y grupos
 141
ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
sociales, por lo general urbanos, afectados por la pandemia y olvidados
por el Estado. Desde marzo del 2020, también se ha podido apreciar a
nivel global la actividad de centenares de grupos y redes de apoyo mutuo
(Gravante y Poma, 2021 y 2020b). Algunos de ellos son la prolongación de
experiencias anteriores, las cuales a causa de la crisis social provocada
por la pandemia han reconvertido su agenda de actividades. Otros gru-
pos se han formado a lo largo de estos meses.
A pesar de estas respuestas sociales, sin duda alguna el miedo a enfer-
marse o enfermar a los seres queridos; la agudización de la vulnerabili-
dad económica y social; el paro de todas las actividades colectivas que
caracterizan el activismo de base, entre otros, han sido aspectos que han
tenido un impacto en la vida de los activistas y, consecuentemente, en
sus colectivos. Para comprender estos impactos, de junio a agosto de
2020 se realizó una encuesta dirigida a los activistas de base en Méxi-
co. El objetivo de la encuesta fue comprender cómo los activistas esta-
ban viviendo e interpretando la pandemia y sus consecuencias, y, por
supuesto, el papel de las emociones en estos procesos. De los más de cien
activistas encuestados, un primer dato de índole cuantitativa es que casi
el 90 % de los activistas mexicanos se ha involucrado con su grupo en la
nueva ola del movimiento climático que emergió en el país. A pesar de
la débil presencia del movimiento ecologista en México, ese dato es el
resultado del trabajo realizado por los activistas climáticos mexicanos
y del involucramiento de activistas de otros movimientos sociales (Gra-
vante y Poma, 2020a). En este apartado solo se presentan los resultados
de los actores que en la encuesta se han definido como activistas cli-
ticos y de aquellos actores que han declarado haberse involucrado en los
últimos dos años en protestas, acciones o actividades vinculadas con la
emergencia climática.
Como perfil del activista se confirman los datos de las investigacio-
nes anteriores sobre la actual ola del movimiento climático. La composi-
ción demográfica tanto en la presente encuesta (ver Gráfico 2), como las
encuestas realizadas en los eventos de protesta a nivel nacional (Poma y
Gravante, 2021) y en otras ciudades del mundo (Wahlström et al., 2019; de
Moore et al., 2020), destacan que el movimiento climático está compues-
to por jóvenes mujeres, la mayoría con edad menor de 30 años en Méxi-
co y menores de 19 años en los otros países occidentales, muchas de ellas
líderes en la organización del movimiento. Primero, podemos observar
cómo estos perfiles son similares a la conocida activista climática Greta
Thunberg. Segundo, en general los conflictos socioambientales han visto
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una fuerte presencia de las mujeres. Por último, hay que observar que
la actual ola del movimiento climático se encuentra con un alto repun-
te del movimiento feminista, esta interrelación no hay que descartarla,
aunque habría que profundizarla en otro lugar.
Gráco 2.      

ESTRUCTURA POR GÉNERO Y EDAD DE TODOS LOS PARTICIPANTES
0 20 40 60
Porcentaje
Hombre Mujer Otr@
11,88 35,65 5,94
16,83 22,77 0,99
1,983,96 0
<31 años
31-60 años
>60 años
Nota.
El impacto de la pandemia en el activismo se ha manifestado, más
que nada, en la suspensión de todas las manifestaciones públicas. La
mayoría de los grupos siguieron manteniendo sus reuniones (ver Grá-
co 3); algunos en línea o en actividades urgentes; otros de manera pre-
sencial, pero de forma puntual o discontinua. Solamente un encuestado
entre diez declaró haber dejado de participar en las actividades del colec-
tivo. Resulta interesante ver como más de un cuarto de los encuesta-
dos admite haberse involucrado en otro proyecto social a lo largo de
esta pandemia. Muchos de ellos, probablemente están vinculados con
las redes de apoyo mutuo, que tuvieron un papel central en el activismo
de estos meses (Gravante y Poma, 2021).
 143
ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
Gráco 3. Impacto de la pandemia en la actividad política cotidiana
Nota.
Los datos de la encuesta coinciden con los de las entrevistas realiza-
das a los jóvenes activistas climáticos de FFF. Estos declararon, con difi-
cultad, que lograron seguir con una agenda de actividades vinculadas
estrechamente con el cambio climático, realizando ya sea reuniones y
eventos en línea, como el día de la Tierra el 22 de abril o la Huelga Cli-
mática del 25 de septiembre de 2020, realizada a nivel internacional en
el marco de la “nueva normalidad”. A pesar de la importancia de poder
seguir con las actividades en modalidad virtual, no poder realizar las
acciones presenciales durante el 2020 generó impotencia, frustración,
enojo y nostalgia. En las entrevistas muchos afirmaron sentirse desmo-
tivados; no obstante, también han aprovechado las actividades virtuales
para reflexionar y conocer gente nueva, así como muestran estos testi-
monios de dos mujeres de 31 y 20 años de FFF:
Hice acciones con mucha gente, solo no presencial. Creo que este año
nos brindó la oportunidad de reunirnos más de manera virtual y conocer-
nos más […] No ha sido una razón para desesperanzarme; ya que he visto
cómo se han acrecentado los eventos encaminados a generar conciencia,
dialogar y discutir lo que nos ha llevado a esta situación. En parte lo veo
como una oportunidad para formarme, esparcir el mensaje y organizar-
nos para generar acción de forma presencial apenas se pueda. (E9_S1CEA)
Finalmente, entre otros impactos de la pandemia a nivel organiza-
tivo hay que destacar que solamente un poco más de la mitad de los
¿Cómo ha influido la pandemia en tu involucramiento en los movimentos sociales?
Porcentaje
9,9
45,5
16,8
27,7
Participé de vez en cuando
en actividades en línea
o urgentes
Dejé de participar
Participé en actividades
presenciales, pero de manera
gradual o discontinua y
con precauciones y medidas
Me involucré en nuevas
actividades-proyectos
0 10 20 30 40 50
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encuestados desarrollaron discusiones sobre nuevas estrategias de luchas
para los próximos meses en los que seguirá habiendo contagios (ver Grá-
fico 4). Los resultados de estas discusiones se podrán ver en la manera
como el movimiento climático intentará recuperar protagonismo.
Gráco 4.
¿Participaste en discusiones sobre nuevas estrategias de lucha
para los próximo meses en los que seguirá habiendo contagios?
Porcentaje
53,5
46,5
No
0 10 20 30 40 50 60
Nota.
En vista de que la mayoría de los encuestados estaba involucrada en
actividades relacionadas con el medioambiente, se eligió sondear si la
experiencia de la pandemia también había sido ocasión para replantear
las problemáticas socioambientales. En este aspecto, casi la totalidad
de los encuestados destaca una profunda relación entre el deterioro de
los ecosistemas, la emergencia del virus SARS-CoV-2 y la pandemia (ver
Gráfico 5).
 145
ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
Gráco 5.
¿Crees que hay una relación entre el deterioro
de los ecosistemas y la pandemia?
Porcentaje
93,1
6,9
No
0 25 50 75 100
Nota.
Esto permite ver cómo esta nueva ola del activismo climático se carac-
teriza también por un acercamiento más holístico a las problemáticas
ambientales. Se ha superado en parte el sectarismo de algunas visiones
ambientalistas, particularmente aquellas vinculadas con la moderniza-
ción ecológica y el capitalismo verde, donde la distancia se crea “por limi-
taciones que sobresalen cuando son militantes de algún partido político
o defienden ideologías, así como al modelo de desarrollo hegemónico.
Por incoherencias en sus discursos y acciones” (E4_S3CEA), como afirmó
en una entrevista un joven activista de 27 años de FFF.
La conexión entre medioambiente y salud es otro punto que resalta
en la encuesta. En efecto, la totalidad de los activistas consideran, por un
lado, que el deterioro del medioambiente tiene un efecto directo sobre la
salud humana. Por otro lado, consideran que los efectos del cambio cli-
mático y la contaminación de agua, aire y suelo pueden afectar su salud.
Incluso más del 70 % se siente más vulnerable frente al COVID-19 al vivir
en una ciudad con altos niveles de contaminación. Esto es importante
en la percepción y construcción de los problemas, puesto que la preocu-
pación y el miedo hacen que el cambio climático no sea visto como algo
lejano, sino como un problema cercano por el cual hay que actuar tanto
a nivel internacional como local.
Los activistas reconocen que, además de los efectos sociales, la pan-
demia tiene también un alto costo ambiental si consideramos el uso de
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mascarillas desechables, caretas, guantes de un solo uso y desinfectan-
tes (ver Gráfico 6). La mayoría afirmó sentir preocupación por los efectos
ambientales de la pandemia, aseguran que habrá un empeoramiento de
la crisis socioambiental y climática como consecuencia (ver Gráfico 7).
Gráco 6.
Nota.
Gráco 7.
Nota.
¿Te preocupa la contaminación generada por el uso de cubre bocas,
caretas, guantes de un solo uso y desinfectantes?
Porcentaje
77,2
Nunca lo había pensado
No
Sí, un poco
Sí, mucho
0 20 40 60 80
2
2
18,8
¿Crees que habrá un empeoramiento de la crisis socioambiental
y climática como consecuencia de la pandemia?
Porcentaje
82,1
6,9
10,9
No
No sé
0 25 50 75 100
 147
ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
Casi la totalidad de los activistas climáticos encuestados (99 %) afir
la necesidad de seguir actuando para enfrentar la emergencia climática, a
pesar de la incertidumbre que crea la pandemia. Sin embargo, el 89 % con-
sidera que la pandemia puede perjudicar las acciones colectivas necesarias
para enfrentar la emergencia climática. Esto se debe a que los activistas
son conscientes de que la pandemia ha afectado a millones de personas,
así como comenta un entrevistado a través de la encuesta: “La pandemia
ha sido un gran desequilibrio en la vida de las personas; muchos han per-
dido empleos o tienen familiares enfermos, lo que hace que el poner
como prioridad la lucha climática sea difícil”. Además, también conside-
ran que la prioridad de los gobiernos será la reactivación de la economía.
Estas respuestas de los activistas destacan dos emociones desmovi-
lizadoras como la frustración y la impotencia, las cuales alimentan un
estado de ánimo de pesimismo y desánimo, así como resaltan algunas
respuestas: “porque estamos yendo a peor” o “porque estamos incapaci-
tados dentro de las casas”.
Estas emociones, al igual que las emociones del trauma presentadas
al principio de la discusión, tendrán que ser manejadas para no generar
inmovilidad. Como dice un activista: “Se están desactivando las luchas
y la participación”.
Las emociones que emergen como impacto de la pandemia en el acti-
vismo climático son el resultado de las expectativas que los activistas
tenían por el éxito del movimiento climático en 2019, así como reconoce
un activista: “[la pandemia] ha detenido también los movimientos cli-
máticos que estaban creciendo en muchos países”.
A las emociones vinculadas con el desánimo por el efecto del encie-
rro en las acciones climáticas se suma la desconfianza en las institucio-
nes. Como se pudo comprobar en la encuesta aplicada en septiembre de
2019, el desánimo es una emoción sentida por la mayoría de los activis-
tas (Poma y Gravante, 2021). Esta desconfianza, resultado del fracaso de
la diplomacia climática internacional y de la propia experiencia de los
activistas en las políticas medioambientales de México, se caracteriza
siempre por favorecer los intereses privados a costa de los ecosistemas
naturales y sociales. Además, se ha fortalecido en el contexto de la pan-
demia, como comenta este activista:
Los recursos y las políticas públicas están en función de la superación
de la pandemia, a como dé lugar, sin importar el costo ambiental, por un
lado; por otro, el oportunismo político para aprobar proyectos y ventas de
espacios que podrían terminar de destruir algunos ecosistemas y generar
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más contaminación, sin contar el despojo y otras tantas injusticias socia-
les, esclavismo corporativista para las personas de comunidades indíge-
nas y demás.
La desconfianza hacia las instituciones tiene un papel importan-
te en agravar la preocupación. Más de la mitad expresa que habrá más
represión en México para los movimientos sociales cuando vuelvan a
las calles (ver Gráfico 8). Como plantea un entrevistado: “los gobiernos
se sentirán con las manos libres y no hay organizaciones fuertes como
para pararlos”.
Gráco 8.
¿Crees que habrá más represión en México
para los movimientos sociales cuando vuelvan a las calles?
Porcentaje
56,4
12,9
30,7
No
No sé
0 20 40 60
Nota.
La preocupación se debe también al hecho de que los activistas con-
sideran autoritaria las respuestas de algunos gobiernos frente a la pande-
mia. Como comentó un encuestado: “creo que, en particular en México,
el estado se ha aprovechado de la crisis sanitaria para poner en acción
sus planes más polémicos y destructores”. A esta preocupación hay que
sumarle el miedo que tienen los mismos activistas a contagiarse. Más de
la mitad ha afirmado tener una alta preocupación sobre la posibilidad
del contagio y solamente uno entre diez reconoce no experimentar este
tipo de miedo (ver Gráfico 9).
 149
ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
Gráco 9.
¿Al volver a salir a protestar en la calle, tienes miedo a contagiarte?
Porcentaje
10,9
33,7
33,7
21,8
Nada
Poco
Bastante
Mucho
0 10 20 30 40
Nota.
El último aspecto que queremos destacar es el proceso de amplia-
ción de la empatía. Si en algunas respuestas sociales a la pandemia se
ha observado una erosión de la empatía que se ha manifestado en el
cinismo, el individualismo y el desprecio de la vida de los más vulnera-
bles (Gravante y Poma, 2021), en los activistas encuestados se ha podido
apreciar una ampliación de esta capacidad, muy importante para el desa-
rrollo de emociones como la compasión. Esto se confirma por la amplia
participación de activistas en acciones o proyectos de solidaridad con la
población vulnerable, a través del apoyo comunitario de redes de muje-
res, el apoyo vecinal y creando espacios para “el desahogo emocional
colectivo, escucha activa y colaboración para que las personas más vul-
nerables no salgan de sus casas”.
La ampliación de la empatía, además de extender el círculo de cui-
dado del “nosotros” a personas externas, también tiene un impacto en
difundir y normalizar las prácticas de autocuidado y cuidado colectivo.
Como se ha visto, al presentar las emociones del trauma, el cuidado está
ausente en el activismo de la izquierda clásica y se ha difundido princi-
palmente en una parte del movimiento feminista, más recientemente en
las nuevas generaciones de activistas climáticos y ecologistas.
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Conclusiones
Si bien es aún escasa la literatura que analiza la dimensión emocional
del movimiento climático y en particular de los jóvenes activistas recién
incorporados, los resultados compartidos aquí son un punto de partida
para conocer con mayor profundidad este movimiento social. Además,
muestra, una vez más, que las emociones son factores explicativos para
comprender el activismo (ver Tabla 2).
Tabla 2.

Emociones Mujeres Hombres Total
Preocupación 5 13 18
Miedo 3 2 5
Impotencia 2 3 5
Esperanza 0 3 3
Angustia 3 4 7
Indignación 2 4 6
Tristeza 1 4 5
Culpa 0 6 6
Rabia 0 0 0
Nota.
En línea con Norgaard (2011), lo que destaca la discusión de los datos
es que los efectos de la emergencia climática generan emociones que, si
no son manejadas, pueden conducir a la inactividad o a formas de nega-
ción. Pese a esto, los activistas climáticos, a diferencia de otros sujetos
preocupados por el cambio climático –no activistas–, logran canalizar
el miedo, el dolor, la tristeza y hasta la impotencia, a través de emo-
ciones de resistencia como la esperanza de poder revertir la realidad,
y el orgullo de ser la generación que lo pueda lograr. Las estrategias de
manejo emocional son principalmente espontáneas y falta explorar la
dimensión emocional que caracteriza la estrategia del movimiento. No
obstante, en un contexto cultural en el que las emociones todavía son
suprimidas en muchos movimientos sociales, el análisis de la dimensión
emocional del activismo de los jóvenes de FFF adquiere una relevancia
especial, al mostrar un posible cambio de actitud.
 151
ENTRE FRUSTRACIÓN Y ESPERANZA: EMOCIONES EN EL ACTIVISMO CLIMÁTICO EN MÉXICO
Otra emoción que hemos destacado es la esperanza “en lo que se
hace” y “en el ser humano”, que se ve fortalecida por los compromisos
afectivos hacia las y los demás activistas, simpatizantes y participantes
de las acciones climáticas. Lo anterior no excluye que los activistas sien-
tan otras emociones como la decepción, la rabia, la indignación, la tris-
teza y la desconfianza hacia quienes no se involucran. La complejidad de
la dimensión emocional reside en que los activistas sienten emociones
encontradas a través de las cuales construyen su propia experiencia, así
como emociones opuestas hacia diferentes actores, que como se ha evi-
denciado influyen en la construcción de la identidad colectiva.
Con respecto a los impactos de la pandemia en el activismo climático,
desde los datos analizados se puede afirmar que, pese a que la pandemia
ha impactado la agenda de los grupos, también ha sido una oportuni-
dad para profundizar reflexiones como el vínculo entre la pandemia y la
destrucción de los ecosistemas. Además, el encierro sirvió para reflexio-
nar sobre las dinámicas organizativas y mejores estrategias para poder
enfrentar la “nueva normalidad”.
Aunque se ha mantenido un interés por la cuestión socioambiental
se destaca que una cuarta parte de los activistas encuestados también
afirmó haber ampliado su agenda: se han formado redes de solidaridad
y apoyo mutuo para apoyar a las personas vulnerables. Este apoyo se ha
manifestado principalmente en la recolección y distribución gratuita de
alimentos y bienes de primera necesidad.
Queda mucho por comprender sobre el activismo climático, incluso
si solo nos concentramos en su dimensión emocional o en el impacto de
la pandemia. Si el 2019 fue el año de la nueva ola del activismo climáti-
co y el surgimiento de una nueva generación de activistas, el 2020 fue y
será recordado como el año de la pandemia. Este año, entre otras cosas,
ha obligado a millones de personas a encerrarse y a no poder seguir con
sus actividades, incluidas las políticas.
No se puede prever cómo resurgirá el activismo climático en los
próximos años. Se sabe que la pandemia, por un lado, ha generado emo-
ciones que desaniman y un estado de ánimo pesimista; pero, por otro
lado, también se ha observado que el distanciamiento físico no ha sido
un distanciamiento político. Finalmente, cabe esperar que la generación
que se ha levantado para encarar la emergencia climática no se haya
dejado desanimar por la pandemia.
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ALICE POMA • TOMMASO GRAVANTE
Ã
Reconocimientos
Investigación realizada gracias al programa: UNA M-PAPIIT I A300419.
Ã
Alice Poma
Doctora en Ciencias Sociales, Investigadora del IIS-UNAM.
Ã
Tommaso Gravante
Doctor en Ciencias Políticas, Investigador del CEIICH-UNA M.
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... Seeing or thinking about how climate change may affect others can generate grief that can be channeled into anger and other emotions (Poma & Gravante, 2021). On the other hand, prosociality may be at odds with climate action as people acting on altruistic values may be content to sacrifice other species or destroy ecosystems for the benefit of their community members. ...
... On the other hand, prosociality may be at odds with climate action as people acting on altruistic values may be content to sacrifice other species or destroy ecosystems for the benefit of their community members. These dilemmas can be avoided if individuals prioritize altruistic and as well as biospheric values (Poma, 2019;Steg, 2016), as in the case of young activists for climate justice (Poma & Gravante, 2021;Stephenson, 2015;Tokar, 2014). ...
... The combination of knowledge and emotion may be needed to sway people into action and activism. Informed young people can cope with negative emotions by sharing these feelings with others, thus building a collective identity of a generation without a future, as Poma and Gravante (2021) observed in young climate activists. ...
... Global South's transnational movements also show a different trajectory due to the structural violence of these countries. For example, if we consider current transnational contentious experiences as 'Friday For Future' and 'Extinction Rebellion', we can see a difference not only in the process of organization and strategies but also in the profile of participants (Poma and Gravante 2021;Gravante and Poma 2020a). In Mexico, for example, we find a significantly higher average age of participants than in Europe, the reason of which should be found in the concern of parents for the involvement of their teenage children due to the harsh state political violence against the activists, which includes high number of kidnappings and rapes (Gravante and Poma 2020b). ...
Article
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Social movement studies are an interdisciplinary, multifaceted, and broad field transversal to different social and human sciences, which has been growing and consolidating since the late 1970s. Since then, and concurrent with the intensification and pluralization of protests and protestors around the world, the recognition and establishment of social movement studies inside different areas has accompanied the recognition of social movements as legitimate social and political actors. This variety and diversification of perspectives and object of study has helped to include some 'hidden' forms of protest which are particularly relevant outside Europe and USA, and specially in authoritarian and semi-democratic countries. Despite this, the field of social movement studies-especially in sociology and political science-still shows difficulties in integrating and dialoguing with other approaches to the study of conflict and resistance. Moreover, dialogue with other epistemological sources and particularly with the Global South's knowledge about social movements is still hesitant. If we look at the other side of the coin, many studies on resistance, protest and social movements in the Global South reject what are sometimes considered hegemonic-or Eurocentric-social movement theories, which is also problematic. In front of this, and acknowledging the asymmetries in epistemic power relations, in our view, it is not a matter of opposing canter and periphery, or North and South, but of understanding, promoting and developing multiple activist and conceptual entanglements and collaborations. Against this background, thus, this special issue aims to contribute to the dialogue between conceptual perspectives, approaches and fields in the Global North and South around social movements and protest.
Book
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Este libro ofrece una mirada fresca y produnda al problema del cambio climático construida colectivamente entre personas con trayectorias muy diversas (academicos, estudiantes, profesionales, activistas y artistas). Lo que acomuna a las y los autores del libro es la necesidad de generar conciencia para enfrentar la crisis socioambiental y climática de manera más eficaz. En esta obra encontrarán informaciones sobre las alternativas que se están construyendo desde los movimientos sociales, sobre la importancia de cómo comunicamos el tema del cambio climático, de cómo las personas lo percibimos de manera diferente, y de las estrategias para emocionar y concietizar. El conocimiento es necesario para poder salir de la crisis, pero también es central cómo lo difundimos, y por eso es necesario comprender cómo se percibe. Para poder enfrentar el cambio climático es necesario conocernos y emocionarnos, y es aquí donde el activismo, el conocimiento cientifico producido desde las ciencias sociales y el ARTivismo tienen un papel fundamental.
Article
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Purpose The purpose of this paper is to empirically investigate the role of emotions in the polarization that emerged during the first months of the pandemic. So, the authors will analyze the social response of two opposing social actors: political elites that have minimized the risks of the pandemic and grassroots groups that have promoted mutual support for vulnerable people suffering from the various effects of the pandemic. Design/methodology/approach For the analysis, the authors will primarily refer to Hochschild's proposal and the recent literature on emotions and protest. The method is to analyze official statements by politicians from the UK, USA, Mexico, Brazil, Spain and Italy and the social responses that have emerged from different mutual support groups and solidarity networks in those countries, as well as in Chile and Argentina. Findings The authors will show how the conflicting responses can exacerbate social polarization in our societies. This polarization goes beyond the political spectrum, and in some cases even social classes, and reaches into the realms of values, emotions and practices. The authors will also show how the response from grassroots activism makes it possible to overcome guilt, shame and other emotions of trauma, among other things. Originality/value An analysis of the emotional dimension of two opposing responses to the pandemic will show how these responses have a deep impact on society, ranging from demands for values and practices that legitimize a status quo, to discussing, breaking away from or overcoming social behavior based on individualism and social determinism.
Article
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The disappearance of 43 students of the teachers’ training college at Ayotzinapa in 2014 has inspired a broad social movement. Ethnographic work and interviews conducted at several of the demonstrations to show solidarity with the parents of the students reveal that their forced disappearance has been framed by participants as a collective cultural trauma. The politicization of this trauma has led to a change in the relationship between citizens and public institutions and produced a new social narrative. La desaparición de 43 estudiantes de la escuela de formación de profesores en Ayotzinapa en 2014 inspiró un amplio movimiento social. Trabajo etnográfico y entrevistas realizadas durante varias de las manifestaciones para mostrar solidaridad con los padres de los estudiantes revelan que su desaparición forzada ha sido enmarcada por los participantes como un trauma cultural colectivo. La politización de este trauma ha llevado a un cambio en la relación entre los ciudadanos y las instituciones públicas y ha producido una nueva narrativa social.
Article
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Desde final de 2018, la nueva ola de movimientos climáticos a nivel internacional representa una nueva etapa en el activismo ecologista gracias también a la participación de actores locales que se pueden reagrupar bajo el paraguas de experiencias de activismo socioambiental de base. En el presente artículo presentaremos tres elementos que caracterizan este tipo de activismo y que consideramos determinantes en el desarrollo de estrategias frente a la crisis climática: la presencia de apegos al lugar local y global; la priorización de valores altruistas y biosféricos que se refleja en prácticas proambientales; y el carácter prefigurativo de estas prácticas. La propuesta se fundamenta en los resultados de las investigaciones llevadas a cabo en los últimos dos años en que se han estudiado distintas experiencias de activismo socioambiental de base en la Ciudad de México, además de las recientes movilizaciones del movimiento climático mexicano a partir de marzo de 2019.
Chapter
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La pandemia de la Covid-19 que está azotando el mundo, no es solamente un problema de salud pública. Las diferentes respuestas de los Estados frente a los centenares de miles de contagiados, muertos, personas en aislamiento, están poniendo en evidencia y amplificando de manera exponencial las consecuencias de un modelo social, cultural y económico que ha guiado las políticas públicas en las últimas décadas: el modelo neoliberal. En este escenario el activismo de base siguen teniendo un papel fundamental en la construcción de alternativas sociales, siendo allí donde surge la esperanza de un cambio, de otro mundo que todavía es posible y que hoy es aún más necesario que nunca.
Book
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En las páginas de Movimientos sociales, la estructura de la acción colectiva asoman las formas cotidianas de resistencia, las luchas de los movimientos locales y los grupos de base, las olas de protesta y los movimientos sociales transnacionales. https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?orden=&id_libro=2220&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1411&fbclid=IwAR2M641rowx6ItxOrKScxetI4XjOxqLoUG0ab8IH53f52rOvx6LPQQ8pfcM
Technical Report
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In September 2019, the third Global Climate Strike organized by the Fridays For Future (FFF) protest campaign mobilized 6000 protest events in 185 countries and brought 7.6 million participants out onto the streets. This report analyses survey data about participants from 19 cities around the world and compares it to data from an international survey conducted in 13 European cities in March 2019. Both surveys collected data following the well-established “Caught in the Act of Protest” survey methodology in order to generate representative samples. What makes FFF new and particularly interesting is the involvement of schoolchildren and students as initiators, organizers and participants in climate activism on a large scale. The September mobilizations differed from the March events in the explicit call for adults to join the movement. Although older age cohorts were more strongly represented in September, young people continued to make up a substantial portion of the protestors – almost one third of demonstrators were aged 19 or under. Additionally, there was a high proportion of female FFF protestors. In both surveys nearly 60% of participants identified as female – with the largest share among the youngest demonstrators. Overwhelming majorities of adult participants were well educated and had a university degree. Moreover, a large proportion of young people participating in the September strikes had parents who had studied at university level.
Chapter
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The IPCC Special Report on the impacts of global warming of 1.5ºC (2018), in addition to confirming that we are already living the effects of a global warming of 1ºC, provides more evidence on the serious consequences of the increase in temperature, especially if we reach 2ºC. The plea to “systemic” “urgent” and “far reaching” changes that the Special Report (SR) recommends to address global warming, may be perceived as the umpteenth voice of warning that will not be heard, but also, as an invitation to a radical transformation. The aim of this chapter is to present an undervalued dimension of climate change: its emotional impact(s) and the role of emotions to its response. The chapter will provide, for this purpose, some reflections around the content of the SR, focused on highlighting some limits in both form and content. Successively, I’ll present a review on the emotional dimension of climate change, based on psychological and sociological literature. Finally, I will present an analysis of the SR emotional impacts that will be based on the results of a discussion with UNAM students.
Chapter
This chapter draws on the case of the movement against child sexual abuse to examine how the reconstruction and expression of oppositional emotions play out in various contexts. Internal movement processes interact with external institutions, the state, and other social movements to shape emotional displays and their ramifications both within movement contexts and within external settings of media, the state, and medical institutions. Emotional displays that emerge in different contexts are shaped by three factors: the oppositional emotions activists construct in internal movement organizations; emotional labor in the public display of emotion; and the emotional opportunities afforded by the external context.