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Antonio Tejera Gaspar y Jesús Fernández Rodríguez. Tarteso, la génesis de una civilización. Onoba Monografías, Huelva. Universidad de Huelva.

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Abstract

Antonio TEJERA GASPAR y Jesús FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, Tarteso. La génesis de una civilización, Onoba Monografias, Huelva, Universidad de Huelva, 2020, 278 pp. ISBN: 978-84-17288-81-5
ISSN 2254-6901 | Vínculos de Historia, núm. 10 (2021)
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Antonio TEJERA GASPAR y Jesús FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ,
Tarteso. La génesis de una civilización, Onoba Monograas,
Huelva, Universidad de Huelva, 2020, 278 pp. ISBN: 978-84-
17288-81-5
Tarteso está de moda. Un reejo de esta armación es la proliferación de trabajos
de investigación, muchos de ellos en forma de monografía como la que nos disponemos
a reseñar, que han visto la luz en los últimos años. Esta circunstancia ha favorecido que
el análisis de Tarteso, tanto del concepto como de la cultura, se haya abordado desde
diversos puntos de vista, lo que provoca que nuestro conocimiento acerca del mismo siga
siendo en ocasiones confuso. A este respecto, y para ayudar al lector no especializado, sería
conveniente que los trabajos acerca de esta cultura siempre recogiesen en sus comienzos
la visión que el autor o autores de la obra tienen de Tarteso, pues el conocimiento derivado
de su lectura no será el mismo si en él se entiende Tarteso como una leyenda, como un
territorio, como una cultura de la Prehistoria peninsular o el resultado de la conexión entre
fenicios e indígenas tras la colonización a nales del siglo IX a. C.
La monografía que tenemos entre manos, titulada Tarteso. La génesis de una
civilización, aborda la existencia de una etapa de Tarteso, surgida en el Bronce Final, única
etapa tratada en el libro, dentro del cual se hace un recorrido que cronológicamente abarca
entre los siglos XIII-VIII a. C., un período que para muchos investigadores quedaría al
margen de Tarteso. Ante la ausencia de evidencias arqueológicas que permitan sostener
los cimientos de esta etapa, los autores hacen uso, principalmente, de las denominadas
estelas de guerrero y los depósitos votivos para analizar Tarteso desde cuatro puntos de
vista: el económico, la organización social, el sistema político y la religión; todo ello sin
aportar lecturas o conclusiones denitivas, pues como los autores alertan en la introducción
del volumen, “en un buen número de ocasiones el lector encontrará más especulaciones
que hipótesis, y desde luego pocas certezas”.
La justicación del período de estudio seleccionado queda recogida en el primer capítulo
de la obra, Tarteso en la Andalucía Occidental, para lo cual se recurre constantemente a
la cita de diversos autores. Aunque dichos autores tienen una visión diferente de Tarteso,
sus trabajos son puestos en común dentro de este apartado, englobados bajo un mismo
enunciado. Así se dene la génesis de Tarteso, el signicado de este nombre, el territorio
en el que se localiza o su aparición en las fuentes antiguas, las cuales tienen un peso
destacado dentro del capítulo con el objetivo de justicar, entre otras razones, la presencia
de las primeras importaciones orientales en el suroeste peninsular. Finalmente, de gran
interés son los argumentos sobre la elección del concepto “civilización” para caracterizar el
modelo de Tarteso, tomando para ello como ejemplo las manifestaciones documentadas en
otros puntos del Mediterráneo, consideradas como análogas a éste.
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El segundo capítulo lleva por título Tarteso: historia de dos ciudades. En él se aborda la
problemática, tantas veces debatida, de la existencia de la ciudad de Tarteso, referenciada
en las fuentes antiguas y caracterizada por su gran riqueza. Aunque los autores se
preguntan si todavía tiene sentido referirse a la existencia de una ciudad que las fuentes
etnohistóricas denominan Tarteso, plantean una doble posibilidad a la localización de esta
urbe. Por un lado, el Guadalquivir, cuya propuesta es la actual Sevilla, y, por otro lado, en
las proximidades de los ríos Tinto y Odiel, en coincidencia con el solar que la actual ciudad
de Huelva ocupa. En este sentido, las hipótesis planteadas se sustentan en trabajos muy
antiguos, realizados entre los años 70 y 80 del pasado siglo, por lo que se echa en falta la
actualización de los resultados arqueológicos obtenidos en los últimos años, principalmente
para el ejemplo que deende la ubicación de la ciudad bajo la Spal fenicia.
El tercer capítulo aborda La Economía Tartesia a partir del estudio de la ganadería, la
agricultura, la minería y el comercio. La ganadería se concibe como la actividad económica
principal, dentro de la cual se destaca la ganadería bovina, tanto por sus connotaciones
alimenticias como simbólicas y religiosas. Así mismo, se analiza la actividad agrícola, acerca
de la cual se presenta un breve resumen sobre los diferentes tipos de terrenos aptos para
su desarrollo en torno a las cuencas uviales, así como las especies vegetales cultivadas.
La tercera actividad esencial que recoge el trabajo es la minería, a la que se alude a través
de las referencias presentes en las fuentes clásicas. Aunque no se recoge una lectura
arqueológica de los yacimientos vinculados a la explotación de las riquezas mineras tanto
del Guadalquivir y la zona de Huelva, como de las tierras del interior a las que se recurre
por su riqueza en oro y estaño, el capítulo si recoge dentro de su epígrafe nal un conjunto
de hipótesis acerca de los términos o condiciones, así como de los agentes, que velarían
por las transacciones comerciales entre fenicios e indígenas.
La sociedad de los Tartesios es el tema tratado en el cuarto capítulo del volumen. De
nuevo, el argumento de los autores para la caracterización social de Tarteso se sostiene
sobre los datos aportados por las fuentes clásicas, concretamente a través del “mito de
Habis” y su representación en las estelas de guerrero. Según el modelo defendido en este
volumen, la sociedad tartésica estaría basada en el parentesco y en grupos de linaje, donde
la gura de la mujer tiene un papel preponderante al defenderse la posible existencia de una
descendencia matrilineal. Dentro del modelo social descrito, se dedica parte del capítulo a
la denición de dos guras sociales, los pastores de bóvidos y la aristocracia guerrera.
Sobre el papel de este último grupo, se hace alusión a la existencia de rituales iniciáticos,
la importancia de la disciplina y la panoplia del guerrero, representada en las estelas y los
depósitos de armas, pues estas son las únicas evidencias que la arqueología ha podido
ofrecer hasta el momento sobre la existencia de la gura del guerrero en Tarteso.
Tras la economía y la sociedad, el capítulo quinto se centra en El sistema político de
los tartesios, caracterizado como un modelo jerarquizado y centralizado, identicado con
un sistema de Jefaturas. A pesar de las dicultades para caracterizar el sistema político
de Tarteso, dicultades a las que los autores aluden de forma reiterada, se analizan otros
sistemas, para lo cual se retoman ideas propuestas por autores de la década de los 70 del
pasado siglo. Nos referimos al modelo de Monarquía, retratada en las fuentes clásicas o el
modelo de Estado, para lo cual se analizan posibles similitudes entre Tarteso y culturas de
Europa y el Próximo Oriente.
El libro se cierra con un sexto capítulo dedicado a La Religión de los Tartesios. Como
en anteriores epígrafes, se recurre a las representaciones aparecidas en las estelas de
guerrero para inferir algunos aspectos del imaginario religioso de esta civilización, así como
a la localización de los depósitos votivos para denir los espacios sagrados, pues el culto a
los dioses durante la etapa del Bronce Final que se aborda en este volumen es casi invisible
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para la arqueología. Lo mismo ocurre con las divinidades y su relación con la cosmogonía,
donde se alude a la existencia de un panteón conformado por divinidades guerreras y
astrales, aquellas que, junto a su panoplia, han sido representados en las estelas.
Ante la escasez de datos, Tarteso se dene dentro del modelo de “sociedades rituales”
en las que las actividades rituales tienen mayor protagonismo que los espacios destinados
a la realización de los mismos, justicando de esta manera la escasez de evidencias
arqueológicas que permitan caracterizar la religión de Tarteso entre los siglos XIII-IX a. C.,
y el surgimiento de los primeros santuarios y espacios de necrópolis a partir de los siglos
IX-VIII a. C. A este respecto, los autores lanzan la hipótesis de que las estelas de guerrero
estarían destinadas a marcar la ubicación de santuarios, al mismo tiempo que aluden a
la existencia de lugares de encuentro de la comunidad en las denominadas cabañas del
Bronce Final o la presencia de espacios sagrados presentes en la naturaleza como los
cursos de agua, los cerros en altura o las cuevas.
El último punto tratado en la obra es la ausencia de necrópolis. Los autores, plantean
una serie de hipótesis a contrastar para justicar la ausencia de enterramientos fechados
en el Bronce Final, para lo que hacen alusión a la inexistencia de un ritual común para
los enterramientos, la existencia de núcleos funerarios de pequeño tamaño asociados a
la presencia de comunidades trashumantes dedicadas al pastoreo bovino, la exposición
de cadáveres a la intemperie o la relación entre los enterramientos y los depósitos votivos
recuperados en el agua, caso de la Ría de Huelva.
En cuanto a las referencias bibliográcas, el lector encontrará a lo largo de todo el
volumen mención a antiguos trabajos que en ocasiones se remontan a los años 50-70 del
pasado siglo, lo que nos lleva a echar en falta algunos títulos aparecidos en la última década
en los que se aborda en profundidad y a tenor de las últimas evidencias y novedades
arqueológicas, el problema de Tarteso. Así mismo, emplear las estelas de guerrero como
eje vertebrador del estudio entraña no pocas dicultades y unos cuantos problemas ante
la inexistencia de contextos en el hallazgo del casi centenar y medio de ejemplares que
actualmente se conocen, por tratarse de un fenómeno atlántico que se extienden por toda
su fachada, desde Galicia a Portugal y Andalucía, destacando el número recuperado en la
actual región de Extremadura, lo que sobrepasa los límites territoriales de Tarteso, y porque
su cronología está en constante revisión, actualmente denida dentro de la Edad del Hierro
y no en pleno Bronce Final, período en el que son empleadas dentro de este volumen. Solo
así puede entenderse la armación con la que los autores comienzan este volumen al eludir
que en él se encontraran más hipótesis y dudas que hemos bien contrastados.
Una mención aparte merece la edición del volumen, a nuestro entender algo
descuidada. A la repetición de algunos párrafos dentro de un mismo epígrafe, caso de la
Introducción del volumen, se suma la escasa calidad del aparato gráco del libro. Además
de no existir un criterio homogéneo en la exposición de las imágenes, la gran mayoría de
ellas presentan escasa calidad, con leyendas integradas que no resultan legibles. Estos
detalles redundan, sin duda alguna, en la comprensión y presentación de la obra, restándole
el atractivo que un volumen correctamente maquetado y editado provoca a primera vista en
un lector interesado en el tema en cuestión.
Esther
rOdríguez gOnzález
Instituto de Arqueología (CSIC – Junta de Extremadura)
esther.rodriguez@iam.csic.es
https://orcid.org/0000-0002-5813-9035
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