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Prevalencia de esófago de Barrett en lengüetas menores a 1 cm

Authors:

Abstract

Introduction. Barrett Esophagus is an acquired condition secondary to gastroesophageal reflux disease, and it´s the main risk factor for Esophageal Adenocarcinoma. Although there is controversy about tissue sampling at endoscopy when segments are lesser than 10 mm, the prevalence of ultrashort Barrett´s esophagus is up to 20%. Objective. To estimate ultrashort Barrett Esophagus prevalence in a poblational cohort of Argentina and to assess the presence of dysplasia. Methods. A cross-sectional study of the endoscopic and pathological reports of ultrashort Barrett suspicion in an outpatient endoscopy center was performed during 2016-2017. 894 patients were enrolled. Results. 52% of the cohort were male, whose mean age was 56 years (± 12 years). Average Body Mass Index was 26 ± 4 kg/m2. Endoscopically, 50% had hiatal hernia and mean length was 2.32 ± 0.59 cm. Virtual chromoendoscopy was applied in 60% of patients. Ultrashort Barrett´s Esophagus prevalence was 25% (IC 95%), 224/894 patients. Median length was 0.74 ± 0.24 cm. Male sex and presence of hiatal hernia showed a statistically significant association with ultrashort BE presence in multivariate analysis. Conclusion. Ultrashort BE was identified in 25% of the patients, being more frequent in male sex and in patients with hiatal hernia; two variables that are independently related to intestinal metaplasia. Dysplasia was not observed.
418Acta Gastroenterol Latinoam 2020;50(4):418-423
MANUSCRITO ORIGINAL
Correspondencia: Mariana Martín Quirán
Charcas 3074, piso 7, depto. 32 (C.P.: 1425). Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, Argentina / Tel.: 011-1561561849
Correo electrónico: marianamartin@gedyt.com.ar
Resumen
Introducción. El Esófago de Barrett se asocia al reflujo gas-
troesofágico crónico y es el principal factor de riesgo para el
desarrollo de adenocarcinoma esofágico. Si bien existe con-
troversia respecto a biopsiar lengüetas menores a 1 cm, la pre-
valencia de EB-ultracorto oscila hasta un 20%. Objetivo.
Determinar la prevalencia de esófago de Barrett ultracorto
en una cohorte de pacientes en Argentina y evaluar la pre-
sencia de displasia. Métodos. Se realizó un estudio de corte
transversal de los reportes endoscópicos y anatomopatológicos
de pacientes con sospecha de EB-ultracorto realizados en un
centro ambulatorio de endoscopía, durante 2016-2017. Se
incluyeron 894 pacientes. Resultados. El 52% de los pa-
cientes era de sexo masculino; con una edad promedio de
56 años (± 12 años). El índice de masa corporal promedio
fue de 26 ± 4 kg/m2. El 50% de los casos presentaba her-
nia hiatal (promedio 2,32 ± 0,59 cm). Se aplicó cromoen-
doscopía virtual en el 60% de los casos. La prevalencia de
EB-ultracorto fue 25% (224/894). La longitud media de
la lengüeta fue de 0,74 ± 0,24 cm. El sexo masculino y la
presencia de hernia hiatal mostraron asociación estadística-
mente significativa con respecto a la presencia de EB en el
análisis multivariado. Conclusión. Se diagnosticó esófago
de Barrett ultracorto en un 25% de los pacientes, siendo más
frecuente en varones y con hernia hiatal; dos variables que se
relacionan independientemente con la metaplasia intestinal.
No se observó displasia en ninguna de las muestras.
Palabras claves. Esófago de Barrett, Esófago de Barrett
ultracorto, endoscopía.
Prevalence of Barrett's Esophagus in
Short Segments Less than 1 cm
Summary
Introduction. Barrett Esophagus is an acquired condition
secondary to gastroesophageal reflux disease, and it´s the main
risk factor for Esophageal Adenocarcinoma. Although there is
controversy about tissue sampling at endoscopy when segments
are lesser than 10 mm, the prevalence of ultrashort Barrett´s
esophagus is up to 20%. Objective. To estimate ultrashort
Barrett Esophagus prevalence in a poblational cohort of
Argentina and to assess the presence of dysplasia. Methods. A
cross-sectional study of the endoscopic and pathological reports
Prevalencia de esófago de Barrett en lengüetas
menores a 1 cm
Mariana Martín Quirán, Leandro Manzotti, José Tawil, Carolina Bolino, Sandra Canseco,
Christian Sanchez, Luis Caro, Cecilio Cerisoli
Centro Médico de Gastroenterología Diagnóstico y Tratamiento (GEDYT). Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
Acta Gastroenterol Latinoam 2020;50(4):418-423
Recibido: 02/09/2020 / Aceptado: 13/11/2020 / Publicado online: 14/12/2020
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Acta Gastroenterol Latinoam 2020;50(4):418-423
Prevalencia de esófago de Barrett en lengüetas menores a 1 cm Mariana Martín Quirán y col.
of ultrashort Barrett suspicion in an outpatient endoscopy
center was performed during 2016-2017. 894 patients were
enrolled. Results. 52% of the cohort were male, whose mean
age was 56 years (± 12 years). Average Body Mass Index was
26 ± 4 kg/m2. Endoscopically, 50% had hiatal hernia and
mean length was 2.32 ± 0.59 cm. Virtual chromoendoscopy
was applied in 60% of patients. Ultrashort Barrett´s Esoph-
agus prevalence was 25% (IC 95%), 224/894 patients.
Median length was 0.74 ± 0.24 cm. Male sex and presence
of hiatal hernia showed a statistically significant association
with ultrashort BE presence in multivariate analysis. Con-
clusion. Ultrashort BE was identified in 25% of the patients,
being more frequent in male sex and in patients with hiatal
hernia; two variables that are independently related to intes-
tinal metaplasia. Dysplasia was not observed.
Key words. Barrett Esophagus, Ultra-short Barrett Esoph-
agus, Endoscopy.
Abreviaturas
EB: Esófago de Barrett.
RGE: Reflujo gastroesofágico.
ACE: Adenocarcinoma esofágico.
TBQ: Tabaquismo.
MI: Metaplasia intestinal.
UGE: Unión esófago gástrica.
EB-UC: EB Ultracorto.
DAG: Displasia alto grado.
HD: High definition.
NBI: Narrow band imaging.
ADS: Arcada dentaria superior.
DBG: Displasia bajo grado.
CODEI: Comité de Docencia e Investigación.
COB: Comité de Bioética.
IMC: Indice de masa corporal.
HH: Hernia hiatal.
MI-UGE: Metaplasia intestinal de la UGE.
EB-C: EB Corto.
Puntos clave
La prevalencia de EB ultracorto (lengüetas esofágicas
menores a 1 cm) es desconocida y oscila hasta un 20%.
Existe controversia respecto a biopsiar estos segmen-
tos; en base a trabajos que demuestran no ser costo-efecti-
vo versus trabajos que demostraron presencia de este tipo
de lengüetas en pacientes con ACE en estadios tempra-
nos, evidenciando su potencial malignidad.
Nuestro trabajo, demostró una prevalencia de 25%
de EB ultracorto en pacientes sometidos a una endosco-
pía digestiva alta diagnóstica; siendo el primer trabajo en
Argentina que analiza dicha variable. No se observó dis-
plasia en la muestra.
La presencia de EB ultracorto fue más frecuente en
pacientes de sexo masculino y en aquellos pacientes con
hernia hiatal.
Este trabajo constituye la base de futuras investiga-
ciones al respecto.
Introducción
El EB es una condición asociada al RGE crónico, con
evidencia endoscópica de mucosa asalmonada en esófago
distal, cuya anatomía patológica presenta epitelio meta-
plásico especializado en sustitución al epitelio escamoso
estratificado esofágico.1-6 Esta condición constituye un
factor de riesgo de gran importancia en el desarrollo de
ACE, debido al riesgo de progresión metaplasia – displa-
sia – carcinoma.7-12
Los factores de riesgo asociados al EB son la edad (ma-
yor a 50 años), el sexo (masculino), la presencia de RGE
crónico o mayor a 5 años y obesidad central.2, 3, 6, 13
Los factores de riesgo asociados a la progresión del EB
hacia displasia/ACE son la edad avanzada, longitud de
EB > 3 cm, obesidad central y TBQ.2-4, 6, 10, 14
La prevalencia de EB es difícil estimar, debido a que
es una condición asintomática.15-20 Los datos hasta aho-
ra obtenidos acerca de la presencia de MI en segmentos
menores a 1 cm, son muy variables según las diferentes
publicaciones. Oscilan entre 1,74 y 20%21-26 de los su-
jetos asintomáticos que realizan una endoscopía alta de
rutina. Una vez biopsiadas dichas lengüetas y rotuladas
como EB, los pacientes se someten a un programa de
vigilancia con un alto costo financiero y emocional para
el individuo.24, 25
Existe controversia bibliográfica con respecto a la toma
de biopsias en lengüetas cuya extensión sea igual o menor
a 10 mm. Trabajos publicados en 2011 comentaban la no
progresión a ACE en pacientes con MI-UGE en línea Z
irregular tras un seguimiento de 7 años.23, 27 Sin embargo,
más tarde se demostró que la presencia de metaplasia in-
testinal a nivel de la UGE, en una línea Z irregular debía
ser considerado EB-UC y era predictor de desarrollo de
EB-C, ya que el 25% de los pacientes desarrollaron EB-C
al cabo de 5 años.28 En 2015, se demostró en pacientes
con diagnóstico de ACE en estadios tempranos la presen-
cia inicial de EB, de los cuales en un 20% de los pacientes
era de extensión menor a 1 cm, es decir EB-UC.24
420Acta Gastroenterol Latinoam 2020;50(4):418-423
Prevalencia de esófago de Barrett en lengüetas menores a 1 cm Mariana Martín Quirán y col.
El último trabajo publicado al respecto es el de
Thota et al., en 2017, en el que se evaluó la progresión
hacia DAG/ACE en pacientes con EB menor a 1 cm o
línea Z irregular, y se demostró que de los 167 pacientes
que presentaban estas lengüetas (9,3%), en ninguno de
ellos se constató progresión; a diferencia del grupo con
lengüetas mayores a 1 cm en el que se constató un 4,4%.25
El presente estudio, tiene como objetivo principal es-
timar la prevalencia de EB en lengüetas de mucosa asal-
monada menor o igual a 1 cm en pacientes que se realiza-
ron una primera endoscopía. Como objetivo secundario,
se observó la presencia de displasia.
Material y métodos
Se realizó un estudio de corte transversal de una co-
horte de reportes endoscópicos de pacientes que presen-
taron sospecha de EB-UC por videoendoscopía digestiva
alta y que cumplían los criterios de inclusión; realizados
en los centros ambulatorios de Gedyt (sede Azcuénaga y
Virrey Olaguer y Feliú) durante el período Enero 2016 a
Diciembre 2017. Los informes anátomopatológicos fue-
ron analizados por tres médicos patólogos especializados
en patología digestiva.
Las videoendoscopías digestivas altas fueron realizadas
con equipos Olympus CV 170, 180, 190, Pentax EG-290KP
o EG-2990i, tras 8 horas de ayuno, por médicos endosco-
pistas bajo sedación con propofol, monitoreado por médi-
co anestesiólogo, en sala de endoscopia ambulatoria, tras
firmar el consentimiento medico informado.
Durante el procedimiento, se realizó la evaluación en-
doscópica de la mucosa esofágica en su totalidad, con par-
ticular atención al tercio distal. La mucosa fue evaluada
con luz blanca de alta definición (HD) y posteriormente,
cuando fue posible, con cromoendoscopía virtual (NBI o
i-scan, según equipo utilizado).
Se midió la distancia desde la ADS hasta el cambio
mucoso o presencia de mucosa asalmonada, unión gas-
troesofágica y hiato diafragmático. La longitud del epi-
telio metaplásico se midió en comparación al diámetro
máximo de apertura total de pinza fórceps (5 mm).
La presencia de lengüetas esofágicas de mucosa asal-
monada menores a 1 cm, sospechosas de metaplasia intes-
tinal, fueron evaluadas con NBI (en caso de ser factible,
según el equipo utilizado) y posteriormente biopsiadas.
Las muestras fueron analizadas por anatomopatólogos es-
pecialistas en la materia.
Los informes de cada estudio endoscópico se cargaron
en el sistema de registro informático, en donde fueron
almacenados los siguientes datos: fecha del estudio, edad
y sexo del paciente, peso y altura, motivo del estudio, tipo
de preparación realizada y calidad de la misma, altura en
centímetros del cambio mucoso, pliegues gástricos y hia-
to diafragmático, extensión de mucosa asalmonada com-
patible con metaplasia intestinal menor a 1 cm y toma de
biopsia. En el informe de anatomía patológica, se descri-
bieron la presencia de metaplasia intestinal (con presencia
de células caliciformes), metaplasia columnar, presencia
de DBG o DAG y carcinoma.
Se incluyeron pacientes adultos con presencia de al
menos una lengüeta de mucosa asalmonada en tercio
distal de esófago menor o igual a 1 cm y se excluyeron
quienes presentaron signos endoscópicos de esofagitis
por reflujo, lesiones nodulares, antecedentes de ciru-
gía esófago-gástrica, EB ya conocido (vigilancia) o que
hayan recibido tratamiento endoscópico previo, diag-
nóstico de cáncer de esófago, várices esofágicas o este-
nosis esofágica, estudio incompleto o imposibilidad de
toma de biopsia.
El protocolo fue aprobado por el CODEI y el COB.
Se calculó el tamaño de la muestra en base a una pre-
valencia esperada del 11% (mínimo = 2%, máximo =
20%) con un error alfa = 0,05, y una precisión 3%, el
número de casos necesarios fue de 417 casos de pacientes
con sospecha endoscópica de EB lengüeta 1cm.
Análisis estadístico
Los datos fueron volcados en una base de datos
(Microsoft Excel 97) y analizados utilizando SPSS V.19
y VCCstat 2.0. Para todas las variables se estableció su
distribución de frecuencias o porcentajes en relación con
el total de casos. Para aquellas medidas en escala ordinal
o superior, se computaron las siguientes medidas esta-
dísticas: número de casos, valor mínimo hallado, valor
máximo hallado, media aritmética, desvío típico y error
típico. Se utilizaron las pruebas de significación estadís-
tica indicadas según la escala de medición de la variable
dependiente. El nivel de significación se estableció en
alfa 0,05 y se estimaron los intervalos de confianza del
95% según el caso. Se realizó regresión logística binaria
para análisis multivariado.
Resultados
Se revisaron los informes endoscópicos de 1034 pacien-
tes con lengüetas de mucosa asalmonada menor o igual
a 1 cm de longitud, de los cuales 140 pacientes fueron
excluidos por diferentes motivos (Figura 1).
Se enrolaron 894 informes de pacientes que cumplían
los criterios de inclusión y exclusión (Tabla 1).
La población estuvo compuesta por un 52% de pa-
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Acta Gastroenterol Latinoam 2020;50(4):418-423
Prevalencia de esófago de Barrett en lengüetas menores a 1 cm Mariana Martín Quirán y col.
cientes de sexo masculino y un 48% de pacientes de sexo
femenino; cuya edad promedio fue de 56 ± 12 años.
El IMC promedio fue de 26 ± 4 kg/m2, siendo mayor
en varones que en mujeres (27,54 kg/m2 vs. 25,12 kg/m2
respectivamente), en forma significativa (p 0,0001).
En el 50% de los casos se diagnosticó la presencia de
hernia hiatal (HH), con un tamaño promedio de 2,32 cm
± 0,59 cm; la diferencia entre proporciones de varones
y mujeres con HH no fue estadísticamente significativa.
La utilización de cromoendoscopía virtual se realizó
en el 60% de los pacientes (538/894), siendo el patrón
vascular y mucoso regular en todos ellos (Tabla 1).
La incidencia de Esófago de Barrett en casos de sospe-
cha endoscópica en lengüetas menores o iguales a 1 cm de
longitud fue del 25% (IC 95% 22%-28%), evidencián-
dose en 224 de 894 pacientes. La longitud media de la
lengüeta fue de 0,74 ± 0,24 cm.
Otros diagnósticos obtenidos fueron metaplasia
columnar o glandular 52,5% (469 casos de 894); esofagi-
tis 20,5% (182 de 894 casos) y epitelio escamoso 2% (19
de 894 casos).
No se observó displasia ni carcinoma en ningún caso.
La diferencia entre las prevalencias de MI en pacientes
mayores y menores de 50 años no fue estadísticamente
significativa (26,7% vs. 20,9%, p = 0,09).
Se observaron 137 casos de MI entre pacientes
con HH (30,8%) vs. 87 casos entre pacientes sin HH
(19,4%), siendo mayor en el primer grupo en forma sig-
nificativa (p < 0,0001).
En cuanto a la prevalencia de MI según el IMC, el aná-
lisis realizado mostró una prevalencia mayor en pacien-
tes con sobrepeso que en aquellos sin esta condición,
siendo la misma estadísticamente significativa (28,7% vs.
19,9%, p < 0,004).
La prevalencia de MI fue mayor en pacientes de sexo
masculino en comparación a los de sexo femenino (30%
vs. 19,8%); siendo esta diferencia estadísticamente signi-
ficativa (p = 0,001).
En el análisis multivariado (regresión logística múl-
tiple) se observó que tanto el sexo masculino (OR: 1,57
[IC95% 1,14-2,18; p = 0,006]) como la presencia de her-
nia hiatal (OR: 1,77 [IC95% 1,29-2,42; p < 0,0001]) se
relacionaban independientemente con la presencia de MI
(ver Tabla 2).
Sexo F/M 430 (48%) / 464 (52%)
Edad en años 56,20 ± 12,80
(promedio ± SD)
IMC en kg/m2 26,37 ± 4,50
(promedio ± SD)
Hernia Hiatal en cm 2,32 ± 0,59
(promedio ± SD)
Cromoendoscopía virtual (%) 538 (60%)
Tabla 1. Características de la población
894 pacientes
Figura 1. Diagrama de flujo
140 pacientes excluídos
Vigilancia EB: 111
Falta de biopsia: 15
Cx. esófago-gástrica: 7
Esofagitis: 3
Lesiones nodulares: 3
Estudio incompleto: 1
Lengüetas esofágicas ≤ a 10 mm
1034 pacientes
Epitelio
metaplásico
columnar
52,5%
469/894
Metaplasia
intestinal
n = 224
EB UC
25%
224/894
Sin metaplasia intestinal
n = 670
Esofagitis
20,5%
182/894
Epitelio
escamoso
2%
19/894
MI
Ajustado (OR [IC 95%]) p
Sexo (M) 1,579 (1,143-2,182) 0,006
Hernia hiatal 1,770 (1,294-2,422) 0,000
IMC (> 25 kg/m2) 1,334 (0,954-1,865) 0,093
Tabla 2. Tabla de regresión logística
422Acta Gastroenterol Latinoam 2020;50(4):418-423
Prevalencia de esófago de Barrett en lengüetas menores a 1 cm Mariana Martín Quirán y col.
Discusión
Existe escasa bibliografía acerca de la prevalencia de
lengüetas de mucosa asalmonada menores o iguales a
1 cm debido a la discrepancia con respecto a biopsiar o
no lengüetas de esta extensión. De acuerdo a los trabajos
publicados, la prevalencia de EB en lengüetas de 10 mm
oscila entre 1,74%29 y un máximo de 20%.28
Distintos trabajos avalan no biopsiar ante una línea Z
irregular, considerando a la MI-UGE como una variante
anatómica de normalidad. El estudio de Jung et al. en
2011 demostró, tras un seguimiento de 7 años, la no pro-
gresión a ACE en un grupo de 86 pacientes con MI-UGE
vs. la progresión a ACE del 7% en el grupo de pacien-
tes con EB-C.27 Sin embargo, un estudio escandinavo en
2012 y el estudio de Soucy et al. en 2016, demostraron
que la presencia de células caliciformes en epitelio meta-
plásico columnar en una línea Z irregular debe ser consi-
derado como EB-ultracorto (EB-UC). Se demostró que,
de los pacientes que presentaban índice de metaplasia
intestinal en línea Z en la endoscopía, un 25% desarrolla-
ron EB-C al cabo de 5 años, apoyando la progresión de
una condición a otra y la importancia del diagnóstico y la
vigilancia en este tipo de pacientes.23, 28
Respecto a la posibilidad de displasia en un EB-UC,
Pohl et al.24 demostraron riesgo de progresión de metapla-
sia a displasia/cáncer aún en casos de EB-UC, ya que de
1017 pacientes diagnosticados con ACE estadio T1, 20%
de ellos (204 pacientes) presentaban EB menor a 1 cm.
En cambio, Thota et al.25 revelaron los resultados de
un estudio de cohorte prospectivo multicéntrico que
evaluaba la progresión a displasia/cáncer en 1791 pa-
cientes con línea Z irregular o EB-UC y EB-C, con un
seguimiento promedio de 6 años. La prevalencia de
EB-UC fue de 9,3% (167 pacientes), de los cuales nin-
guno desarrolló displasia/cáncer; como sí ocurrió en el
4,4% de los pacientes con EB > 1 cm. Dichos resultados
sugieren no realizar vigilancia endoscópica en pacientes
con EB < 1 cm. El impacto en la calidad de vida del
paciente, así como el impacto económico costo efectivo
de la vigilancia endoscópica, replantea la necesidad de
determinar precisa y adecuadamente la conducta a seguir
en este tipo de pacientes.
Nuestro estudio, siendo el primer trabajo en Argentina
que evalúa la prevalencia de EB en lengüetas menores a
1 cm de extensión, incluyó un total de 894 pacientes que
presentaban en la endoscopía lengüetas de mucosa asalmo-
nada de dicha longitud, de los cuales el 25% (224 pacien-
tes) fueron diagnosticados como EB debido a la presencia
de células caliciformes en la anatomía patológica.
Nuestro trabajo representa homogeneidad en la po-
blación total estudiada con respecto a sexos, ya que el
52% de la población era de sexo masculino y el restante
48%, de sexo femenino. En comparación con la literatura
publicada, en donde predominaba ampliamente el sexo
masculino (73% vs. 26%), nuestro trabajo muestra una
diferencia menor entre ambos sexos.28
En comparación con el estudio de Thota y col., en el
que se informó una prevalencia del 9% (167 pacientes de
un total de 1791),25 nuestro trabajo demostró una pre-
valencia mayor de EB, siendo la misma del 25%. Cabe
destacar que el 52,5% de la población en estudio presentó
metaplasia columnar.
Con respecto a los factores de riesgo, en nuestro estu-
dio se observó que el sexo masculino (OR: 1,57 [IC95%
1,14-2,18; p = 0,006]) y la presencia de HH (OR: 1,77
[IC95% 1,29-2,42; p < 0,0001]) son factores indepen-
dientes para el desarrollo de EB-UC. Estos resultados ava-
lan los ya demostrados previamente en la literatura.
Se evidenció un IMC de 26 ± 4 kg/m2, similar al
de otros trabajos publicados (IMC 28,4 kg/m2);28 sin
embargo, en el análisis multivariado no se comprobó que
fuera un factor independiente.
Nuestro estudio presenta algunas limitaciones. En
primera instancia, es un estudio restrospectivo, sin poder
realizar seguimiento de los pacientes. Si bien no se ob-
servó displasia en ninguna de las muestras histológicas,
el seguimiento de estos pacientes a lo largo de los años
podría aportar datos valiosos.
Otra limitación la representa el no haber evaluado la
variabilidad interobservador, ya que un estudio demos-
tró que existe variabilidad de ± 1 cm entre longitud de
la lengüeta medida y su tamaño preciso en el simulador
utilizado; con un 47% de sobreestimación y un 37%
subestimación.29
Conclusiones
Nuestro trabajo, siendo el primer estudio en Argentina,
demostró una prevalencia del 25% de EB-UC en sujetos
sometidos a una primera endoscopía en la que se eviden-
ció lengüetas esofágicas menores a 1 cm, siendo mayor al
reportado en la literatura internacional. El sexo masculino
y la HH se relacionan en forma independiente con la pre-
sencia de EB-UC. Se demostró que no existe presencia
de displasia en el EB-UC por lo que no se recomenda-
ría biopsiar inicialmente, aunque se necesitarían mayores
datos y estudios que evalúen el seguimiento para valorar
si sería conveniente realizar screening de estos pacientes.
Conflicto de intereses. No existieron conflictos de interés.
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Prevalencia de esófago de Barrett en lengüetas menores a 1 cm Mariana Martín Quirán y col.
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Barrett’s esophagus (BE) is a very common condition. We have obtained fairly profound knowledge of the natural history of this condition. This results from many cross-sectional and cohort studies, many describing patients undergoing long-term surveillance. Their consent to use their clinical data has improved our knowledge to the benefit of these same and other patients. The prevalence of BE increases with age both in men and in women. This increase starts at a younger age in men than in women. The incidence of high-grade dysplasia and cancer in BE depends on segment length, gender, and age. The latter two likely indicate the duration of the presence of BE in an individual patient. Other factors that influence the incidence of dysplasia and cancer are smoking behavior and use of certain medications such as PPIs, statins, and NSAIDs. Surveillance of BE and treatment of dysplasia can impact the incidence of and mortality due to esophageal adenocarcinoma. This is of major benefit to a subgroup of BE patients. The epidemiology and burden of disease ask for further efforts to develop targeted screening, surveillance, and intervention techniques in coming years.
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Barrett’s esophagus is a condition in which metaplastic columnar epithelium replaces stratified squamous epithelium in the distal esophagus. This condition occurs due to chronic gastroesophageal reflux disease and is a risk factor for the development of esophageal adenocarcinoma. Multiple clinical guidelines have been published around the world in recent years to assist gastroenterologists in the management of these patients and have evolved as new data have become available. While some information such as surveillance technique has not drastically changed, there has been an evolution over the years in diagnostic criteria, screening and endoscopic therapy with a variety of subtle differences among the different guidelines. Herein, we highlight areas of agreement and disagreement on definitions, screening, surveillance, and treatment techniques among these guidelines for the optimal management of Barrett’s esophagus patients.
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Although it is well understood that the risk of oesophageal adenocarcinoma increases with Barrett length, transition risks for cancer associated with different Barrett lengths are unknown. We aimed to estimate annual cancer transition rates for patients with long-segment (≥3 cm), short-segment (≥1 to <3 cm) and ultra-short-segment (<1 cm) Barrett's oesophagus. We used three data sources to estimate the annual cancer transition rates for each Barrett length category: (1) the distribution of long, short and ultra-short Barrett's oesophagus among a large German cohort with newly diagnosed T1 oesophageal adenocarcinoma; (2) population-based German incidence of oesophageal adenocarcinoma; and (3) published estimates of the population prevalence of Barrett's oesophagus for each Barrett length category. Among 1017 patients with newly diagnosed T1 oesophageal adenocarcinoma, 573 (56%) had long-segment, 240 (24%) short-segment and 204 (20%) ultra-short-segment Barrett's oesophagus. The base-case estimates for the prevalence of Barrett's oesophagus among the general population were 1.5%, 5% and 14%, respectively. The annual cancer transition rates for patients with long, short and ultra-short Barrett's oesophagus were 0.22%, 0.03% and 0.01%, respectively. To detect one cancer, 450 patients with long-segment Barrett's oesophagus would need to undergo annual surveillance endoscopy; in short segment and ultra-short segment, the corresponding numbers of patients would be 3440 and 12 364. Similar results were obtained when applying US incidence data. The large number of patients, who need to undergo endoscopic surveillance to detect one cancer, raises questions about the value of surveillance endoscopy in patients with short segment or ultra-short segment of Barrett's oesophagus. Published by the BMJ Publishing Group Limited. For permission to use (where not already granted under a licence) please go to http://group.bmj.com/group/rights-licensing/permissions.
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The incidence of esophageal adenocarcinoma (EAC) has increased significantly in Western countries. The rising prevalence of gastroesophageal reflux disease (GERD) and obesity has played a major role in the increasing numbers of EAC. Approximately 10-15% of patients with GERD will develop Barrett's esophagus (BE). This metaplastic transformation is due to the chronic injury produced by repeated reflux episodes and involves genetic mutations that can lead to a malignant transformation. Ultimately, the development of EAC is characterized by the sequence BE metaplasia-dysplasia-invasive carcinoma.
Article
Although researchers have identified genetic alterations that contribute to development of esophageal adenocarcinoma, we know little about features of patients or environmental factors that mediate progression of chronic acid biliary reflux to Barrett's esophagus and cancer. Increasing our understanding of the mechanisms by which normal squamous epithelium progresses to early-stage invasive cancer will help formulate rational surveillance guidelines and allow us to divest resources away from patients at low risk of malignancy. We review the cellular and genetic alterations that occur during progression of Barrett's esophagus, based on findings from clinical studies and mouse models of disease. We review the features of the luminal and mucosal microenvironment of Barrett's esophagus that promote, in a small proportion of patients, development of esophageal adenocarcinoma. Markers of clonal evolution might be used to determine patient risk for cancer and set surveillance intervals.
Article
Background Barrett’s oesophagus is an established risk factor for developing oesophageal adenocarcinoma. However, Barrett’s neoplasia can be subtle and difficult to identify. Acetic acid chromoendoscopy (AAC) is a simple technique that has been demonstrated to highlight neoplastic areas but lesion recognition with AAC remains a challenge, thereby hampering its widespread use. Objective To develop and validate a simple classification system to identify Barrett’s neoplasia using AAC. Design The study was conducted in four phases: phase 1—development of component descriptive criteria; phase 2—development of a classification system; phase 3—validation of the classification system by endoscopists; and phase 4—validation of the classification system by non-endoscopists. Results Phases 1 and 2 led to the development of a simplified AAC classification system based on two criteria: focal loss of acetowhitening and surface patterns of Barrett’s mucosa. In phase 3, the application of PREDICT (Portsmouth acetic acid classification) by endoscopists improved the sensitivity and negative predictive value (NPV) from 79.3% and 80.2% to 98.1% and 97.4%, respectively (p<0.001). In phase 4, the application of PREDICT by non-endoscopists improved the sensitivity and NPV from 69.6% and 75.5% to 95.9% and 96.0%, respectively (p<0.001). Conclusion We developed and validated a classification system known as PREDICT for the diagnosis of Barrett’s neoplasia using AAC. The improvement seen in the sensitivity and NPV for detection of Barrett’s neoplasia in phase 3 demonstrates the clinical value of PREDICT and the similar improvement seen among non-endoscopists demonstrates the potential for generalisation of PREDICT once proven in real time.
Article
The assumption that intestinal metaplasia is a prerequisite for intraepithelial neoplasia/dysplasia and adenocarcinoma in the distal esophagus has been challenged by observations of adenocarcinoma without associated intestinal metaplasia. This study describes our experience of intestinal metaplasia in association with early Barrett neoplasia in distal esophagus and gastroesophageal junction. We reviewed the first endoscopic mucosal resection of 139 patients with biopsy-proven neoplasia. In index endoscopic mucosal resection, 110/139 (79%) cases showed intestinal metaplasia. Seven had intestinal metaplasia on prior biopsy specimens and three had intestinal metaplasia in subsequent specimens, totaling 120/139 (86%) patients showing intestinal metaplasia at some point supporting the theory of sampling error for absence of intestinal metaplasia in some cases. Those without intestinal metaplasia (13%) were enriched for higher stage disease (T1a Stolte m2 or above) supporting the assertion of obliteration of intestinal metaplasia by the advancing carcinoma. All cases of intraepithelial neoplasia and T1a Stolte m1 carcinomas had intestinal metaplasia (42/42). The average density of columnar-lined mucosa showing goblet cells was significantly less in shorter segments compared to those ≥3 cm (0.31 vs 0.51, P=0.0304). Cases where segments measured less than 1 cm were seen in a higher proportion of females and also tended to lack intestinal metaplasia. We conclude that early Barrett neoplasia is always associated with intestinal metaplasia; absence of intestinal metaplasia is attributable to sampling error or obliteration of residual intestinal metaplasia by neoplasia and those with segments less than 1 cm show atypical features for Barrett-related disease (absent intestinal metaplasia and female gender), supporting that gastroesophageal junction adenocarcinomas are heterogeneous.Modern Pathology advance online publication, 26 May 2017; doi:10.1038/modpathol.2017.36.
Article
Background & aims: Many patients with a less than 1 cm segment of columnar metaplasia in 3 the distal esophagus, also called an irregular Z line, are encountered. These patients, often referred to as patients with Barrett's esophagus (BE), are enrolled in surveillance programs. However, little is known about their risk of high-grade dysplasia (HGD) or esophageal adenocarcinoma (EAC). We aimed to determine the incidence of HGD and EAC in patients with irregular Z line with intestinal metaplasia. Methods: We performed a prospective, multicenter cohort study of patients who underwent endoscopic examination for BE at tertiary care referral centers in the United States and Europe. We analyzed data from 1791 patients (mean age, 56 ± 17 years) found to have non-dysplastic BE at the index endoscopy and after 1 year or more of follow up. Patients were followed for a median 5.9 years (interquartile range, 3.1-8.3 years). We calculated rates of progression to HGD or EAC between groups of patients with irregular Z line (n=167) and those with BE of 1 cm or more (n=1624). Results: A higher proportion of patients in the irregular Z-line group were female (26.3%) than in the BE group (14.8% female BE) (P<.001). A lower proportion of patients in the irregular Z-line group were smokers (33.5%) than in the BE group (52.6% smokers). None of the patients with irregular Z line developed HGD or EAC during a median follow-up period of 4.8 years (interquartile range, 3.2-8.3 years). All 71 incident cases of HGD or EAC developed in patients with BE of 1 cm or more in length. On multivariate analysis, patients with irregular Z line and patients with BE with of 1 cm or more did not differ significantly in age, race, or duration of follow up. Conclusions: In a prospective, multicenter cohort study, we found that patients with irregular Z line do not develop HGD or esophageal cancer within 5 years after index endoscopy.
Article
There are inherent problems with the endoscopic and pathologic criteria for columnar-lined esophagus (CLE). Furthermore, the clinical and biological significance of an irregular squamocolumnar junction (SCJ) is unclear. The aim of this study was to evaluate the association between histologic features in SCJ biopsies and CLE and to gain insight into the significance of an irregular SCJ. The study was a cross-sectional analysis of 2176 mucosal biopsies of the SCJ from 544 patients in a large prospective community clinic-based study of gastroesophageal reflux disease in Washington State. Biopsy samples were evaluated blindly for a wide variety of histologic features, such as the presence and type of mucosal glands, submucosal glands and ducts, goblet cells, multilayered epithelium (ME), inflammation, and buried columnar epithelium. Histologic findings were correlated with the endoscopic findings (normal Z-line, irregular Z-line, or CLE) and evaluated by logistic regression and receiver operating characteristic analysis.Five histologic features were associated with CLE: pure mucous glands, ME, presence of goblet cells, ≥50% of crypts with goblet cells, and buried columnar epithelium. Pure oxyntic glands were inversely associated with CLE. The features most strongly related to CLE included biopsies with ≥50% of crypts with goblet cells, ME, and mucosal gland type (area under the curve=0.71; 95% confidence interval=0.66-0.76). Patients with an irregular Z-line were histologically similar to those with CLE. Certain histologic features in biopsies of the SCJ are associated with the presence of CLE. Irregularity of the Z-line is probably indicative of ultrashort segment CLE, instead of being a potential variation of normal.
Article
Barrett's esophagus (BE) is among the most common conditions encountered by the gastroenterologist. In this document, the American College of Gastroenterology updates its guidance for the best practices in caring for these patients. These guidelines continue to endorse screening of high-risk patients for BE; however, routine screening is limited to men with reflux symptoms and multiple other risk factors. Acknowledging recent data on the low risk of malignant progression in patients with nondysplastic BE, endoscopic surveillance intervals are attenuated in this population; patients with nondysplastic BE should undergo endoscopic surveillance no more frequently than every 3-5 years. Neither routine use of biomarker panels nor advanced endoscopic imaging techniques (beyond high-definition endoscopy) is recommended at this time. Endoscopic ablative therapy is recommended for patients with BE and high-grade dysplasia, as well as T1a esophageal adenocarcinoma. Based on recent level 1 evidence, endoscopic ablative therapy is also recommended for patients with BE and low-grade dysplasia, although endoscopic surveillance continues to be an acceptable alternative. Given the relatively common recurrence of BE after ablation, we suggest postablation endoscopic surveillance intervals. Although many of the recommendations provided are based on weak evidence or expert opinion, this document provides a pragmatic framework for the care of the patient with BE.Am J Gastroenterol advance online publication, 3 November 2015; doi:10.1038/ajg.2015.322.