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Abstract and Figures

Alternative economic practices are community forms of economic coordination that seek to solve the problem of the allocation of scarce resources through cooperation and reciprocity between all actors involved in the provision of goods and services. This article studies the organizational schemes particular these alternative economies. For a sample of 67 cases from eight Spanish cities, individualized information has been collected on nine variables: legal form, ownership of resources, funding procedures, forms of remuneration of work, modality of market access (for producers), modality of access to the good/service (for consumers), means of payment, headquarters and geographical scale of action. The results demonstrate the predominance of certain organizational mechanisms that draw the distinctive profile of these alternative practices. However, there has also been a presence of certain capitalist traits, a key fact that highlights the internal diversity
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Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa 1-24
https://doi.org/10.5565/rev/dag.658 ISSN 0212-1573 (imprès), ISSN 2014-4512 (en línia)
Los mecanismos organizativos de las prácticas
económicas alternativas en las ciudades españolas
José Luis Sánchez Hernández
Universidad de Salamanca. Departamento de Geografía
jlsh@usal.es
Recibido: junio de 2020
Aceptado: octubre de 2020
Publicado: abril de 2021
Resumen
Las prácticas económicas alternativas son formas comunitarias de coordinación económi-
ca que intentan resolver el problema de la asignación de los recursos escasos mediante la
cooperación y la reciprocidad entre los actores implicados en la provisión de bienes y ser-
vicios. Este artículo estudia las soluciones organizativas que caracterizan a estas economías
alternativas. Para una muestra de 67 casos localizados en ocho ciudades españolas, se ha
recogido información individualizada sobre nueve variables: forma jurídica, propiedad de
los recursos, vías de financiación, formas de retribución del trabajo, modalidad de acceso
al mercado (para productores), modalidad de acceso al bien/servicio (para consumidores),
medio de pago, sede y escala geográfica de actuación. Los resultados demuestran el predo-
minio de determinados mecanismos organizativos que dibujan el perfil distintivo de estas
prácticas alternativas. Sin embargo, también se ha detectado la presencia de ciertos rasgos de
índole capitalista que demuestran la diversidad interna del mundo de las economías críticas.
Palabras clave: prácticas económicas alternativas; reciprocidad; formas de organización;
ciudad; España
Los mecanismos organizativos de las prácticas
José Luis Sánchez Hernández económicas alternativas en las ciudades españolas
2 Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa
Resum. Els mecanismes organitzatius de les pràctiques econòmiques alternatives a les ciutats
espanyoles
Les pràctiques econòmiques alternatives són formes comunitàries de coordinació econòmica
que intenten resoldre el problema de l’assignació dels recursos escassos mitjançant la coope-
ració i la reciprocitat entre els actors implicats en la provisió de béns i serveis. Aquest article
estudia les solucions organitzatives que caracteritzen aquestes economies alternatives. Per a
una mostra de 67 casos localitzats en nou ciutats espanyoles, s’ha recollit informació indivi-
dualitzada sobre vuit variables: forma jurídica, propietat dels recursos, vies de finançament,
formes de retribució del treball, modalitat d’accés al mercat (per a productors), modali-
tat d’accés al bé/servei (per a consumidors), mitjà de pagament, seu i escala geogràfica
d’actuació. Els resultats demostren el predomini de determinats mecanismes organitzatius
que dibuixen el perfil distintiu d’aquestes pràctiques alternatives. No obstant això, també
s’ha detectat la presència de certs trets d’índole capitalista que demostren la diversitat
interna del món de les economies crítiques.
Paraules clau: pràctiques econòmiques alternatives; reciprocitat; formes d’organització;
ciutat; Espanya
Résumé. Les mécanismes d’organisation des pratiques économiques alternatives dans les villes
espagnoles
Les pratiques économiques alternatives sont des formes de coordination économique basées
sur la communauté qui tentent de résoudre le problème de l’allocation de ressources rares
par la coopération et la réciprocité entre les acteurs impliqués dans la fourniture de biens et
de services. Cet article étudie les solutions organisationnelles qui caractérisent ces économies
alternatives. Pour un échantillon de 67 cas situés dans huit villes espagnoles, des informa-
tions individualisées ont été recueillies sur neuf variables : forme juridique, propriété des
ressources, modes de financement, formes de rémunération du travail, mode d’accès au
marché (pour les producteurs), mode d’accès au bien/service (pour les consommateurs),
moyens de paiement, siège et échelle géographique de l’action. Les résultats montrent la
prédominance de certains mécanismes organisationnels qui dessinent le profil distinctif de
ces pratiques alternatives. Toutefois, la présence de certains traits de nature capitaliste a éga-
lement été détectée, ce qui démontre la diversité interne du monde des économies critiques.
Mots-clés : pratiques économiques alternatives ; réciprocité ; formes d’organisation ; ville ;
Espagne
Abstract. Organizational mechanisms of alternative economic practices in Spanish cities
Alternative economic practices are community-based forms of economic coordination that
seek to solve the problem of the allocation of scarce resources through cooperation and reci-
procity between all actors involved in the provision of goods and services. This article studies
the organizational schemes particular to these alternative economies. Using a sample of 67
cases from eight Spanish cities, individualized information has been collected on nine vari-
ables: legal form, ownership of resources, funding procedures, forms of labor remuneration,
mode of market access (for producers), mode of access to the good/service (for consumers),
means of payment, headquarters, and geographical scale of action. The results demonstrate
the predominance of certain organizational mechanisms that mark the distinctive profile of
these alternative practices. However, there has also been a presence of certain capitalist traits;
a key factor that highlights the internal diversity of the world of critical economies.
Keywords: alternative economic practices; reciprocity; organizational schemes; city; Spain
Los mecanismos organizativos de las prácticas
económicas alternativas en las ciudades españolas José Luis Sánchez Hernández
Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa 3
1. Introducción y objetivos
La crisis económica, social y política desencadenada en 2008 por el estallido de la
burbuja inmobiliario-financiera reabrió el debate sobre la capacidad del capitalis-
mo para construir un modelo económico que, además de eficiente, sea inclusivo,
sostenible y democrático. Este debate no es nuevo, puesto que la crítica al capi-
talismo nació con el capitalismo mismo, pero se había acallado con su práctica
universalización tras la reforma china de 1978 y la implosión del socialismo real
en 1989. La tesis de Francis Fukuyama sobre un «fin de la historia» encarnado en
la doble hegemonía global de la democracia parlamentaria y el capitalismo neoli-
beral encontró cierto respaldo empírico en la etapa de crecimiento económico que
concluyó con la quiebra de Lehman Brothers en 2008. En estos años, se llegó a
hablar del final de los ciclos económicos, pese a la crisis financiera asiática de 1997
o al desplome bursátil de las empresas de internet en 2001.
Como recuerda Estefanía (2020), las llamadas a la «refundación del capita-
lismo» tras 2008 tuvieron tanto eco mediático como escaso efecto real. Serán
los graves efectos sociales de las políticas de consolidación fiscal (Streeck,
2017), el auge de partidos políticos extremistas (Rodríguez-Pose, 2018) y la
concienciación sobre la amenaza de un cambio climático «capitalogénico»
(Cózar, 2019) los factores que justifican la actual eclosión de propuestas para
reformar el capitalismo desde dentro.
Cabe citar aquí a Branko Milanovic (2020) y su «capitalismo popular»,
a Joseph Stiglitz (2020) y su «capitalismo progresista» o a Thomas Piketty
(2019) y su «socialismo participativo». En 2020, la Cumbre de Davos (Schwab,
2019a; 2019b) suscribió el llamamiento de la Berkeley Roundtable (2019) para
construir un «capitalismo de las partes implicadas» o «stakeholder capitalism».
Según este influyente foro económico estadounidense, las empresas no deben
limitarse a maximizar los beneficios de sus propietarios, sino que deben con-
tribuir a la prosperidad de sus comunidades a través de una gestión respon-
sable, unas condiciones laborales dignas y una relación colaborativa con sus
proveedores y clientes.
Estas reflexiones internas al capitalismo oficial representan la expresión
visible de una corriente crítica más profunda que no se contenta con la denun-
cia mediática y la confrontación dialéctica. Al contrario, se plasma en acciones
concretas que intentan construir modelos alternativos al capitalismo financie-
Sumario
1. Introducción y objetivos
2. Las modulaciones de la economía
alternativa: una revisión
3. Metodología de investigación
4. Resultados: unidad y diversidad
organizativa de las prácticas económicas
alternativas
5. Conclusiones: una lectura geográfica
de las economías alternativas
Referencias bibliográficas
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José Luis Sánchez Hernández económicas alternativas en las ciudades españolas
4 Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa
ro globalizado. Chaves y Monzón (2018) gradúan tales alternativas en fun-
ción de su formalización jurídica y su incorporación a la praxis empresarial:
«economía social», «innovación social», «economía colaborativa», «economía
circular», «responsabilidad social empresarial», «economía del bien común»,
«empresa/empresariado social», «economía social y solidaria» y «economías
transformadoras». Con este último adjetivo, los autores se refieren explícita-
mente a las «prácticas económicas alternativas», que Sánchez y Moro (2019:
112) definen así:
Mecanismos de coordinación económica que se rigen por principios de auto-
nomía, reciprocidad y democracia directa, promueven valores no competitivos
(sostenibilidad, cooperación, equidad) y pretenden eliminar, transformar o
superar la variedad de capitalismo hegemónica en su marco geográfico de
actuación.
Se trata de propuestas con un decidido carácter político, impulsadas por
colectivos ciudadanos que promueven una economía orientada a la satisfac-
ción de las necesidades humanas básicas. Caben aquí los espacios autogestio-
nados, los movimientos campesinos agroecológicos, las comunidades virtuales
de expertos digitales, las experiencias de cohabitación, las tiendas gratuitas,
las divisas locales, las redes de trueque o los comedores comunitarios, entre
muchas otras iniciativas.
Todas ellas colocan en el centro de su ideario las nociones de la comunidad
como sujeto de la acción económica y de la cooperación como principio de
coordinación, frente al individuo y la competencia que definen el núcleo
de la economía capitalista. Sin embargo, algunas investigaciones (Conill et al.,
2012; Sánchez, 2019b) sugieren que el mundo de las economías alternativas
es muy diverso en cuanto a tamaños, objetivos, ámbitos de acción, escalas de
trabajo, modalidades organizativas o articulación con el capitalismo y con la
Administración.
No debería usarse, pues, un lenguaje binario que solo distingue entre el
capitalismo y la alternativa. Ambos albergan modulaciones temporales, geo-
gráficas e institucionales que, al menos para el caso de las alternativas, no han
sido objeto de atención suficiente por parte de la Geografía Económica.
Este artículo asume esa concepción fluida o gradualista y pretende contri-
buir al conocimiento de las soluciones organizativas que adoptan las prácticas
económicas alternativas (PEA) a partir del estudio de 67 casos localizados
en ocho ciudades españolas. Los resultados demuestran que la reciente difu-
sión de tales prácticas en España se ha construido alrededor de un núcleo
común de valores y procedimientos, expresados en un perfil organizativo
mayoritario. Ahora bien, la centralidad de dicho perfil no ha impedido el
desarrollo de una apreciable variedad de mecanismos de funcionamiento,
incluidos algunos de tinte capitalista. El resultado final es una pluralidad
de formatos alternativos cuyo análisis abordan las siguientes preguntas de
investigación:
Los mecanismos organizativos de las prácticas
económicas alternativas en las ciudades españolas José Luis Sánchez Hernández
Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa 5
¿Qué recursos materiales se emplean en la construcción de las PEA?
¿En qué aspectos concretos difieren los recursos movilizados por las PEA
de los que emplean las empresas convencionales?
¿Existe un modelo único de combinación de dichos recursos materiales por
parte de las PEA o se observa una diversidad de soluciones organizativas en
el ámbito alternativo?
¿Cuáles son las implicaciones de esta diversidad sobre la capacidad de las
PEA para transformar el sistema socioeconómico hegemónico?
El artículo se estructura en cuatro partes. La primera combina la literatura
que ha destacado la diversidad interna de la economía con la que analiza las
alternativas al capitalismo. Esta combinación es necesaria para construir, en la
segunda parte, una metodología capaz de captar dicha diversidad. La tercera
expone los resultados obtenidos mediante la aplicación de esa metodología y
discute la naturaleza transformadora de las PEA a la luz del doble marco teóri-
co. Las conclusiones sintetizan las principales aportaciones teóricas y empíricas
del trabajo.
2. Las modulaciones de la economía alternativa: una revisión
La diversidad de las economías alternativas no puede comprenderse sin un
examen previo de la variedad de recursos y formas de organización que puede
adoptar la economía, entendida de manera extensa como un proceso social
orientado a cubrir las necesidades materiales humanas. La aportación más
minuciosa y conocida a este respecto corresponde a J. K. Gibson-Graham
(2014, tabla 1). Para los cinco elementos esenciales de todo sistema econó-
mico (empresa, trabajo, propiedad, intercambio y financiación), se agrupan
las soluciones histórica y empíricamente observables bajo tres formas de coor-
dinación. La fila superior muestra las soluciones de mercado dominantes en
las economías capitalistas. La fila intermedia incluye relaciones coordinadas
por distintas formas de mercado y protagonizadas por actores que procuran
compaginar sus objetivos particulares con el servicio a la comunidad. En la fila
inferior aparecen las soluciones habitualmente ignoradas por la ciencia econó-
mica ortodoxa, pese a que muchas de ellas proporcionan bienes esenciales para
el bienestar colectivo, como los cuidados.
White y Williams (2016, tabla 2) profundizan en la diversidad real de las
formas de trabajo que operan en las sociedades capitalistas mediante una tipo-
logía que cruza dos variables: la forma de retribución (monetaria/no monetaria)
y el espacio económico donde se trabaja (hogar, comunidad, sector informal,
sector público y sector privado). Resultan diez posibilidades que se entrelazan
en la vida cotidiana y abarcan la totalidad del «trabajo social»: una misma
persona, en un único día laborable, puede desarrollar tareas domésticas no
retribuidas, colaborar en una asociación sin ánimo de lucro, trabajar legalmente
a cambio de un salario y extender su jornada laboral más allá del horario retri-
buido sin percibir por ello un ingreso adicional.
Los mecanismos organizativos de las prácticas
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6 Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa
Ambas contribuciones ponen de relieve que la articulación de propiedad
privada, mercado, competencia y salario que propone el capitalismo no es la
única modalidad factible de coordinación económica, sino que existen otras
fórmulas adicionales a aquellas que se expresan en el mercado a través de un
precio de compraventa reflejado en la Contabilidad Nacional. Según Suriñach
(2017: 28), estas taxonomías ensanchan la noción de lo económico más allá
de la lógica del sector público (centrada en la redistribución), de la lógica
lucrativa (plasmada en la competencia) y de la lógica financiera (propensa a
la especulación). Estas tres lógicas visibles integrarían la economía «producti-
va», sustentada sobre otra economía «reproductiva», habitualmente invisible,
compuesta por la economía cooperativa, la colaboración social, los cuidados
domésticos y, como fundamento último, los procesos metabólicos que aseguran
la reproducción de los ecosistemas naturales.
El segundo cuerpo de referencias teóricas que sustenta esta investigación
se centra directamente en las economías alternativas, y se afana por desvelar su
pluralidad efectiva y su dispar relación con el marco estructural (sobre todo eco-
nómico, pero también social, cultural y político) que representa el capitalismo.
Tabla 1. La diversidad de las economías según Gibson-Graham
Empresa Trabajo Propiedad Intercambio Financiación
Capitalista Remuneración salarial Privada Mercado Mercado dominante
– Empresa familiar
– Empresa privada
– Empresa pública
– Multinacional
– Asalariado
– Sindicado
– No sindicado
– Tiempo parcial
– Eventual
– Propiedad individual
– Propiedad colectiva
– Libre
– Bajo protección natural
– Bajo protección artificial
– Monopolio
– Mercado regulado
– Nicho
– Banca privada
– Aseguradoras
– Servicios financieros
– Derivados
Capitalista alternativa Remuneración alternativa Privada alternativa Mercado alternativo Mercado alternativo
– Propiedad estatal
– Ambientalmente
responsable
– Socialmente
responsable
– Sin ánimo de lucro
– Autoempleo
– Cooperativista
– Aprendiz
– Trabajo colectivo
– Retribución en especie
– Trabajo a cambio de
prestación social
– Propiedad estatal
– Propiedad grupal
tradicional
– Propiedad comunal
– Conocimiento popular
– Comercio justo y directo
– Monedas alternativas
– Mercado negro
– Trueque
– Cooperativas de
consumo
– Agricultura sustentada
por la comunidad
– Banca pública
– Banca cooperativa
– Cooperativas de crédito
– Préstamos públicos
– Instituciones financieras
comunitarias
– Microfinanzas
– Prestamistas
No capitalista Sin remuneración Acceso abierto No mercantil No mercantil
– Cooperativas obreras
– Autónomos
– Empresa comunitaria
– Empresa feudal
– Empresa esclavista
– Trabajo doméstico
– Cuidados familiares
– Voluntariado
– Trabajo en el vecindario
– Autoabastecimiento
– Esclavitud
– Atmósfera
– Agua
– Océano (aguas
internacionales)
– Servicios ecosistémicos
– Espacio exterior
– Hogar
– Regalos
– Pensión pública
– Caza, pesca
– Recolección
– Venta a pérdidas
– Robo, piratería,
furtivismo
– Reparto de capital social
a trabajadores
– Fondos colectivos
de crédito
– Préstamos familiares
– Donativos
– Préstamo sin intereses
– Empresas financiadas
por la comunidad
Fuente: traducido de Gibson-Graham (2014: S150).
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Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa 7
Ya en 2003, Fuller y Jonas clasificaron las alternativas según su «actitud»
respecto al capitalismo. Las alternativas de «oposición» lo desafían de manera
consciente para lograr su erradicación a través de soluciones económicas ajenas
a toda autoridad y forma de explotación, sea entre humanos o entre estos y la
naturaleza. Las alternativas de «sustitución» serían iniciativas locales que cubren
necesidades colectivas desatendidas tras el repliegue neoliberal del Estado, pero
no implican necesariamente un cuestionamiento explícito del orden estable-
cido. Las alternativas de «adición» se apartan voluntariamente del capitalismo
y del mercado para abrir espacios económicos gobernados por la reciprocidad
entre los participantes (ver tabla 1, fila inferior, o tabla 2, celdas 1, 3 y 5).
Lee (2010) añade más «grados de alternatividad» a partir de la actitud
que considera más radical, la de oposición (tabla 3). Un paso adicional en el
cuestionamiento del capitalismo vendría dado por las alternativas de «despla-
zamiento», llamadas a reemplazar los circuitos de acumulación capitalista por
otros mecanismos de generación y distribución del valor económico. En último
término, propone la construcción de circuitos de valor regidos por motivos
«éticos», como las tareas de cuidados interpersonales o la conservación de la
naturaleza.
Tabla 2. La diversidad de tipos de trabajo según White y Williams
No capitalista
No monetizado
Capitalista
1
Trabajo no
intercambiado
3
Intercambios
privados no
monetizados
5
Trabajo organizado
no monetizado ni
declarado
7
Trabajo formal
no pagado en el
sector público o
en el tercer sector
9
Trabajo formal no
pagado en el sector
privado
2
Trabajo familiar
monetizado
4
Intercambios
comunitarios
monetizados
6
Trabajo informal
8
Trabajo formal
pagado en el sector
público o en el
tercer sector
10
Trabajo formal
pagado en el sector
privado
Monetizado
Fuente: traducido de White (2018: 340).
Tabla 3. Grados y formas de las economías alternativas al capitalismo
Grados de alternatividad
Formas de alternatividad
Organizativa Ambiental Social
(-) Adición
Sustitución
Oposición
Desplazamiento
(+) Ética
Fuente: elaboración propia a partir de Lee (2010: 280).
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Además, Lee cruza esta «escala» de alternatividad con tres «formas de alter-
natividad»: «operacional», «ambiental» y «social». La primera remodela las
prácticas capitalistas para terminar, a menudo, absorbida por el sistema, caso de
la llamada «economía colaborativa» y sus gigantescas plataformas de servicios.
La segunda redefine las relaciones entre naturaleza, economía y sociedad, como
propugna la noción de «transición ecológica». Por alternativas sociales, a las
que atribuye el máximo potencial transformador, Lee entiende las fórmulas de
generación de valor que anteponen los beneficios colectivos a los individuales,
caso de las alternativas éticas y de desplazamiento.
Esta preocupación académica por tipificar las PEA según su actitud ante
el capitalismo es compartida por la literatura militante, escrita por personas
vinculadas a los movimientos sociales que impulsan tales prácticas. Calle,
Suriñach y Piñeiro (2017: 36ss) combinan dos variables para clasificar las
economías alternativas (figura 1): «poder» y «compromiso». El ejercicio del
poder puede variar desde un modelo vertical, jerárquico o centralizado (la
propiedad de los recursos y la toma de decisiones están concentradas en pocas
manos) hasta otro horizontal, distribuido o democrático (la propiedad de los
recursos y la toma de decisiones corresponden a un amplio número de indivi-
duos). La segunda variable evalúa las alternativas según su implicación con la
sostenibilidad ecológica, el desarrollo de vínculos comunitarios y territoriales,
y la atención a los cuidados personales. Correspondería el mayor poder trans-
formador a las alternativas que emplean modelos distribuidos orientados a
la reproducción integral de la vida, mientras que las que recurren a modelos
jerárquicos y operan básicamente en el mercado convencional serían las más
próximas al capitalismo.
Sobre este diagrama, Suriñach (2017) sobreimpone tres áreas en fun-
ción de su distancia ética (compromiso ecosocial) y organizativa (poder y
recursos) al capitalismo. Las propuestas1 más cercanas al sistema se ubicarían
en la zona de transacción: tienen una mayor difusión social, pero corren
el riesgo de ser asimiladas por la economía capitalista o la Administración
pública. Alrededor del punto donde se cruzan ambos ejes, se perfila una
zona de hibridación poblada por organizaciones alternativas que han logrado
consolidarse y cubrir necesidades concretas para un público en crecimiento.
Las alternativas más transformadoras ocupan la zona de profundización:
practican la democracia directa, dependen del trabajo voluntario, manejan
recursos materiales muy escasos y son sensibles a los cuidados, la igualdad de
género y el compromiso ambiental; aquí se ubicarían las PEA analizadas en
este trabajo. Según Suriñach (2017: 146), las propuestas generadas en esta
última zona pueden desplazarse hacia la de hibridación si ganan tamaño,
1. Distingue los movimientos (decrecimiento, economía del bien común, economía basada en
los comunes, economías feministas y de los cuidados, economía social, economía social y
solidaria) y los fenómenos (economías comunitarias, consumo responsable, economía cir-
cular, emprendimiento social, innovación social, responsabilidad social corporativa), más
la economía colaborativa, a caballo entre ambas categorías. Esta relación incluye todas las
posibilidades contempladas por Chaves y Monzón (2018, ver Introducción).
Los mecanismos organizativos de las prácticas
económicas alternativas en las ciudades españolas José Luis Sánchez Hernández
Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa 9
profesionalidad y capacidad de influencia política, hasta alcanzar la zona
de transacción cuando se enfrentan a las contradicciones inherentes a la
participación institucional y la adopción de conductas empresariales. Estas
zonas pueden entenderse entonces, desde una perspectiva evolutiva, como
fases sucesivas en la formulación, consolidación y difusión social, económica
y geográfica de las PEA.
Estas tres zonas se corresponden, además, con la diferenciación que hacen
Conill et al. (2012: 129) sobre el «perfil» de los involucrados en las PEA. En
la zona de profundización se encontrarían los practicantes «alternativos» o
«culturalmente transformadores», que buscan en las PEA una vía conscien-
te para construir una sociedad no capitalista. En la zona de hibridación, los
practicantes «no capitalistas» participan en estas prácticas sin atribuirles un
pleno sentido transformador. En la zona de transacción, los practicantes «cul-
turalmente adaptados» participan del modelo hegemónico y solo se involucran
en las alternativas para satisfacer inquietudes individuales (acceso a alimentos
saludables, recuperación del espacio público…).
La perspectiva gradualista que adopta este trabajo cuestiona la dicotomía
esencialista entre capitalismo y alternativa (ambos en singular), y entiende la
economía real como un continuo de combinaciones de los recursos econó-
micos. Dicha perspectiva se apoya en los dos conjuntos de referencias con-
ceptuales considerados en este apartado para desarrollar, en el siguiente, una
metodología que reconoce la diversidad general de la economía para poner de
relieve la diversidad particular de las economías que cuestionan el capitalismo
y promueven alternativas que utilizan y combinan dichos recursos de manera
específica y diferenciada.
Figura 1. Criterios para la clasificación de las economías transformadoras
Fuente: elaboración propia a partir de Suriñach (2017: 128 y 145).
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3. Metodología de investigación
Este artículo presenta los resultados de una investigación coordinada2 en las
ciudades de Sevilla, Zaragoza, Alicante, Valladolid, Oviedo, Salamanca, León
y Alcalá de Guadaíra. Esta muestra representa los diferentes niveles de la jerar-
quía urbana española, excepción hecha de Madrid y Barcelona, cuyas econo-
mías alternativas han sido parcialmente estudiadas en otros trabajos (Subirats
y García, 2015; Fernández y Miró, 2016; Suriñach, 2017; Méndez y Monte-
serín, 2019).
La definición propuesta en la introducción no especifica la organización
espacial de las PEA. Puede tratarse de actividades de escala local, con una sede
física (hogar, solar, plaza, local, espacio okupado) de trabajo para los partici-
pantes, pero también de redes nacionales o internacionales cuya operatividad
no exige esa copresencia, caso del comercio justo, las comunidades digitales
o las finanzas éticas. Esta investigación se ha centrado en PEA locales, que se
nutren de recursos humanos y materiales arraigados en el entorno geográfico
inmediato.
Se aplicó el siguiente procedimiento para identificar y analizar las PEA de
cada ciudad (Moro y Lamarque, 2019). Mediante trabajo de campo y rastreos
en internet, se confeccionó un inventario de las PEA activas, tomando como
referencia general una relación de unas sesenta modalidades confeccionada tras
la revisión de la literatura especializada. Después, se seleccionaron las modali-
dades más frecuentes, presentes en mayor número de ciudades y ubicadas en
todas las etapas del circuito económico: cuidados (bancos del tiempo), produc-
ción (huertos urbanos), distribución (mercados de productores y de trueque),
consumo (grupos de consumo ecológico), financiación (monedas sociales y
locales), más los centros sociales autogestionados, lugar de encuentro habitual
entre las personas implicadas en estas iniciativas y que la literatura identifica
como laboratorios de ideas y actividades de acentuado talante crítico, además
de cumplir una destacada función como espacios de ocio desmercantilizado
y alternativo a la oferta capitalista convencional (Bresnihan y Byrne, 2015;
Yates, 2015).
Para el estudio de cada tipo de PEA, se confeccionó un dossier metodoló-
gico compuesto por cinco herramientas:
2. Esta publicación se encuadra en el proyecto de investigación «Espacios y prácticas
económicas alternativas para la construcción de la resiliencia en las ciudades españolas»
(enero de 2016 – junio de 2019). Programa Estatal de I+D+I-Reto, financiado por el
MINECO-FEDER (referencia CSO2015-65452-R). Entidades participantes: Instituto de
Ciencias Sociales (Universidad de Lisboa), Instituto de Economía, Geografía y Demografía
(CSIC, Madrid) y universidades de Alicante, Heidelberg, León, Pablo de Olavide (Sevilla),
Salamanca (coordinadora), Sevilla, Valladolid y Zaragoza. Este proyecto participó en la Red
Temática de Excelencia «Retos para las ciudades del siglo xxi: una agenda de investigación
para la construcción de espacios urbanos sostenibles e innovadores», financiada por el Plan
Estatal de Fomento de la Investigación Científica y Técnica de Excelencia 2013-2016 (refe-
rencia CSO2016-81718-REDT), coordinada por la Universitat Autònoma de Barcelona
(julio de 2017 – junio de 2019).
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económicas alternativas en las ciudades españolas José Luis Sánchez Hernández
Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa 11
Definición de la PEA y criterios para la inclusión de cada caso concreto en
la investigación.
Ficha de toma de datos: nombre, dirección postal y electrónica, naturaleza
jurídica (en su caso), fecha de fundación, número de participantes, escala
de trabajo, tipo de sede, horario de apertura, mecanismo de toma de deci-
siones, actividades habituales y cooperación con otras PEA.
Guion de entrevista semiestructurada (con los representantes de cada PEA)
y cuestionario estandarizado (distribuido a los participantes): estos dos ins-
trumentos constan de una serie de preguntas comunes a las seis clases de
PEA y otras específicas para cada una de ellas.
Tabla de criterios, cumplimentada con la información de la entrevista y el
análisis de los sitios de internet de cada caso. Esta tabla es común para todas
las PEA y consta de ocho variables: organización, propiedad, financiación,
retribución del trabajo, modalidad de participación en la producción del
bien/servicio, modalidad de acceso al bien/servicio, medio de pago del bien/
servicio y escala geográfica de acción. Cada variable se desglosa en una serie
cerrada de opciones, de respuesta única o múltiple, para facilitar la cuanti-
ficación de los datos.
Entre mayo de 2017 y abril de 2018, este dossier fue aplicado en cada
ciudad a las PEA que accedieron a colaborar en la investigación, cuya distribu-
ción recoge la tabla 4. Predominan, con un 66%, las PEA relacionadas con la
alimentación (grupos, huertos y mercados), dato consistente con otras inves-
tigaciones (Conill et al., 2012; Méndez y Monteserín, 2019) y que muestra
la difusión de las redes ciudadanas que reconectan a consumidores urbanos
con productores agropecuarios de proximidad y desafían el poder del sistema
alimentario globalizado.
El total estimado de participantes en estas 67 PEA es de 5.261 personas.
Se trata, pues, de propuestas de muy pequeño tamaño, con un promedio de
78 personas involucradas, aunque algunas frisan en la decena y otras rebasan el
medio millar (bancos del tiempo en Zaragoza y Valladolid, moneda social de
Sevilla). Se obtuvieron 468 respuestas válidas a los cuestionarios. La muestra
está integrada en un 55% por mujeres, su edad media se sitúa en 47,5 años
y el 92,5% posee nacionalidad española. Su nivel educativo es elevado (62%
con estudios universitarios), congruente con una alta inserción laboral (68% de
empleados por cuenta propia o ajena) y la pertenencia a hogares con un nivel
de renta medio o medio-alto, pues el 43,7% declara ingresar entre 20.000 y
40.000 euros anuales —cuando el promedio español en 2016 era de 26.730
euros, según el INE—, más otro 10% que rebasa los 40.000 euros.
Este trabajo explota los datos consignados en la tabla de criterios (tabla 5),
que sintetiza las dos líneas de análisis expuestas en el apartado anterior. A la
composición original de la tabla se ha añadido aquí el criterio Sede, extraído
de la ficha de datos. Conforme a la tesis gradualista ya expuesta, la tabla de
criterios asume que las PEA intentan resolver necesidades económicas de muy
distinta índole, igual que las empresas capitalistas convencionales. En cuanto a
Los mecanismos organizativos de las prácticas
José Luis Sánchez Hernández económicas alternativas en las ciudades españolas
12 Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa
soluciones económicas, unas y otras deben disponer de unos recursos básicos y
organizar tanto su actividad interna como sus relaciones con actores externos.
Las diferencias entre ellas, entonces, deberían estribar en la forma concreta
de reunir los recursos y de articular tales relaciones. En otras palabras, estas
prácticas tendrían que mostrar un perfil dotacional, organizativo y relacional
específico para ser auténticamente alternativas al capitalismo.
La primera columna (Criterio) recupera las taxonomías de Gibson-Graham
y de White y Williams (tablas 1 y 2) y desglosa esos nueve recursos (criterios
2, 3, 4 y 9) y decisiones organizativas (criterios 1, 5, 6, 7 y 8) comunes a toda
solución económica. Las columnas siguientes siguen a Lee (tabla 3) y Suri-
ñach (figura 1), y establecen una gradación —forzosamente simplificadora
de una intrincada realidad empírica— entre lo convencional y lo alternativo.
La segunda columna representa la solución-tipo característica de la empresa
capitalista con ánimo de lucro, propiedad privada de los recursos, financiación
en el sistema bancario o bursátil, que abona salarios en moneda de curso legal,
adquiere sus insumos en un mercado competitivo, ofrece sus bienes a todo
consumidor capaz de pagarlos, cobra y paga en moneda de curso legal, no se
plantea restricciones geográficas en su funcionamiento y dispone de una sede
en propiedad o alquiler. A partir de ahí, cada fila, independiente de las demás,
desglosa otras opciones cada vez más alternativas o distantes de la norma de
referencia sintetizando los contenidos de las tablas 1 y 2.
La aplicación de esta metodología a los datos empíricos destacará cuatro
aspectos. Primero, la variedad de formas de coordinación económica de carác-
ter no capitalista. Segundo, la diversidad interna de las fórmulas alternativas,
que no responden a un único formato, aunque presentan rasgos comunes que
expresan su voluntad y capacidad para desarrollar una economía diferente.
Tercero, la identificación de los puntos de convergencia y divergencia entre
PEA y empresa convencional. Estos tres aspectos son imprescindibles para
identificar, por último, los anclajes de la propuesta transformadora de las PEA.
Tabla 4. Distribución de las PEA estudiadas por tipos y ciudades
Ciudad
Bancos
del tiempo
Centros sociales
autogestionados
Grupos
consumo
ecológico
Huertos
urbanos
Mercados de
productores/
trueque
Moneda
social/local Total
Alcalá de Guadaíra 1 1
Alicante 1 1 3 1 – 6
León 1 3 1 1 – 6
Oviedo 1 1 1 1 1 5
Salamanca 1 2 3 3 1 1 11
Sevilla 1 1
Valladolid 1 5 9 8 1 1 25
Zaragoza 1 2 2 4 2 1 12
Total 5 12 20 17 7 6 67
Fuente: elaboración propia.
Los mecanismos organizativos de las prácticas
económicas alternativas en las ciudades españolas José Luis Sánchez Hernández
Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa 13
4. Resultados: unidad y diversidad organizativa de las prácticas económicas
alternativas
Dada la desigual distribución de la muestra por ciudades y tipos de PEA (tabla 4),
este apartado expone los datos agregados de los 67 casos estudiados, una escala que
no se ha tratado en detalle hasta ahora (ver tabla 6). Otros estudios apoyados en
esta misma metodología se han centrado en las ciudades de Valladolid (Pascual et
al., 2018) y León (Benito y López, 2019), o en las monedas sociales (Caravaca y
González, 2019), los bancos del tiempo (Climent y Lardiés, 2019), los grupos de
consumo (Espinosa, 2019) y los mercados de productores (Espinosa et al., 2020).
Tabla 5. Criterios para el análisis de la organización de las prácticas económicas alternativas
Criterio Opciones a lo largo de un eje convencional alternativo
1 Organización Empresa
con ánimo
de lucro
Empresa
de economía
social
Administración
pública
Organización
del tercer
sector
Asociación
legalizada
Colectivo sin
reconocimiento
legal, pero
tolerado por la
Administración
Economía
informal
2Propiedad Privada Colectiva Comunal Sin recursos
físicos en
propiedad
3 Financiación Sistema financiero
(banca, bolsa)
Cooperativas
de crédito
Banca ética
autorizada
Subvenciones
públicas
Cuotas
obligatorias
Aportaciones
voluntarias
Recursos
propios
Sin uso
de dinero
4 Retribución
del trabajo
Salario en euros Asignación
en euros
(anual, no
periódica…)
Retribución
(total o parcial)
en moneda
social
Retribución
en especie
(incluido el
trabajo)
Voluntario
(gratuito)
5 Modalidad de
participación
en la producción
del bien/servicio
Participación
abierta
Participación
sujeta a
admisión por
los miembros
de la iniciativa
Participación
limitada por el
tamaño de la
iniciativa
6 Modalidad
de acceso al
bien/servicio
Acceso libre en
local o espacio
legalizado
Acceso libre,
pero limitado
a espacios
adheridos a
una red
Acceso
restringido a
miembros de
la iniciativa
7 Medio de pago
del bien/servicio
Moneda de curso
legal
Moneda social Trueque Tiempo Gratuidad
8 Escala
geográfica
Indiferente Regional Ciudad Barrio
9 Sede Propiedad/alquiler Cedida por la
Administración
Cedida por
asociación
Cedida por
particular
Espacio
público al
aire libre
Local okupado Sin sede
Nota: los criterios 3, 4, 7 y 8 son de respuesta múltiple.
Fuente: elaboración propia.
Los mecanismos organizativos de las prácticas
José Luis Sánchez Hernández económicas alternativas en las ciudades españolas
14 Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa
Tabla 6. Distribución de los recursos y formas de organización de las prácticas económicas alternativas
urbanas analizadas
Criterio Opciones a lo largo de un eje convencional alternativo
1 Organización
(67)
Empresa
con ánimo
de lucro
Empresa de
economía social
Administración
pública
Organización
del tercer
sector
Asociación
legalizada
Colectivo sin
reconocimiento
legal, pero
tolerado por la
Administración
Economía
informal
1 7 3 11 15 28 2
2 Propiedad
(67)
Privada Administración
pública
Colectiva Comunal Sin recursos
físicos en
propiedad
4 2 3 6 52
3 Financiación
(83)
Sistema
financiero
(banca, bolsa)
Cooperativas
de crédito
Banca ética
autorizada
Subvenciones
públicas
Cuotas
obligatorias
Aportaciones
voluntarias
Recursos
propios
Sin uso
de dinero
0 1 1 12 17 23 24 5
4 Retribución del
trabajo
(73)
Salario
en euros
Asignación en
euros (anual,
no periódica…)
Retribución
(total o parcial)
en moneda social
Retribución
en especie
(incluido el
trabajo)
Voluntario
(gratuito)
No consta
16 5 1 1 49 1
5 Modalidad de
participación en
la producción
del bien/servicio
(67)
Participación
abierta
Participación
sujeta a admisión
por los miembros
de la iniciativa
Participación
limitada por el
tamaño de la
iniciativa
25 29 13
6 Modalidad de
acceso al bien/
servicio
(67)
Acceso libre en
local o espacio
legalizado
Acceso libre,
pero limitado
a espacios
adheridos a
una red
Acceso restringido
a miembros de la
iniciativa
35 2 30
7 Medio de pago
del bien/servicio
(76)
Moneda de
curso legal
Moneda social Trueque Tiempo Gratuidad
35 8 6 7 20
8 Escala geo-
gráfica
(95)
Indiferente Regional Provincial Ciudad Barrio
0 14 4 44 33
9 Sede
(67)
Propiedad/
alquiler
Cedida por Admi-
nistración
Cedida por aso-
ciación
Cedida por
particular
Espacio
público al
aire libre
Local okupado Sin sede
2 / 18 19 6 6 5 9 2
Nota: los criterios 3, 4, 7 y 8 son de respuesta múltiple. En cada criterio figura, entre paréntesis, el número total de
respuestas marcadas.
Fuente: elaboración propia.
Los mecanismos organizativos de las prácticas
económicas alternativas en las ciudades españolas José Luis Sánchez Hernández
Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa 15
En una primera lectura, la tabla 6 confirma las posiciones de la literatura
teórica presentada anteriormente. Para una relación básica de nueve recursos y
formas de organización, los datos demuestran que el modelo capitalista convive
en la vida real con toda una pluralidad de posibilidades que son movilizadas o
combinadas de formas diversas para construir una alternatividad que tampoco
es monolítica, puesto que en casi todos los criterios aparecen valores positivos
en todas las opciones de la tabla. Los únicos ceros corresponden, justamente,
a opciones ubicadas en la segunda columna, que sintetiza el funcionamiento
básico de la empresa con ánimo de lucro. Sin embargo, esa diversidad de lo
alternativo no oculta el predominio de una serie de rasgos que se presentan
a continuación.
4.1. Principales características organizativas de las PEA
El perfil dominante de las PEA viene definido por los valores más frecuentes en
cada criterio de la tabla 6. En el 42% de los casos, los promotores de las PEA
son colectivos ciudadanos organizados de manera informal, sin personalidad
jurídica alguna (criterio 1. Organización): recuérdese que su tamaño medio es
inferior al centenar de individuos. Su funcionamiento interno es asambleario,
según las entrevistas y fichas de datos. Todas las personas implicadas tienen
derecho a participar en los encuentros periódicos (quincenales, mensuales),
donde se toman, casi siempre por consenso, las decisiones sobre el funciona-
miento de la iniciativa. Se evita cualquier proceso de especialización funcional
o de división social del trabajo mediante la asignación rotatoria (pero obliga-
toria) de las funciones que requiere el mantenimiento de la actividad. Gene-
ralmente, estas funciones se desempeñan de manera gratuita y no retribuida,
opción mencionada por el 73,1% de la muestra en el criterio 4. Retribución
del trabajo (respuesta múltiple).
Como anticipa esta informalidad jurídica, el 77,6% de las PEA carecen de
activos físicos y operan sin máquinas, equipos, terrenos o instalaciones propias
(criterio 2. Propiedad). Solo dos casos funcionan desde una sede propia (criterio
9. Sede): el uso de espacios cedidos por la Administración (28,3%) o alquilados
a particulares (26,8%) son las fórmulas principales de acceso a un local donde
desarrollar sus labores.
El criterio 3. Financiación es también de respuesta múltiple, dado que una
misma PEA puede recurrir a más de una solución para reunir los fondos que
precisa. Dos son las mayoritarias: una, el uso compartido de recursos personales
de los participantes (ahorros, instrumental), al que recurre un 35,8% de las
PEA; dos, las contribuciones voluntarias no periódicas de los mismos (34,3%),
dirigidas a solventar necesidades puntuales o sufragar los períodos de especial
actividad, como sucede en las prácticas más sujetas a la estacionalidad (grupos
de consumo, huertos).
Estos cinco criterios (1, 2, 3, 4 y 9) se refieren a cuestiones internas a
la PEA. Los otros cuatro (5, 6, 7 y 8) definen sus relaciones con el entorno
socioeconómico. El criterio 5. Modalidad de participación en la producción
Los mecanismos organizativos de las prácticas
José Luis Sánchez Hernández económicas alternativas en las ciudades españolas
16 Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa
del bien/servicio se refiere a la forma en que una persona u organización
puede involucrarse como proveedor, oferente o prosumidor. La opción prin-
cipal (43,2%) limita la participación a un proceso de admisión previa por
parte de la asamblea, sean los agricultores que abastecen a un grupo de
consumo, los individuos que intercambian servicios en un banco del tiem-
po o quienes desean usar una moneda local como medio de intercambio.
Desde el otro punto de vista (criterio 6. Modalidad de acceso al bien/servicio
generado en la PEA), predomina (52,2%) el libre acceso del público, sobre
todo en los de carácter más mercantil (mercados de productores) o partici-
pativo (centros sociales autogestionados), cuyo éxito depende de la afluencia
de numerosas personas. El criterio 7. Medio de pago (respuesta múltiple)
demuestra el predominio del sistema monetario hegemónico, pues el 52,3%
de las iniciativas admiten usar la moneda de curso legal en los intercam-
bios. Los criterios de selección de la muestra, por último, condicionan los
resultados del criterio 9. Escala geográfica de actuación (respuesta múltiple),
dominado por las escalas de proximidad: el 65,6% se refiere a la ciudad
como ámbito operativo y el 49,2% cita el barrio como marco geográfico
principal de referencia.
En resumen, las PEA no funcionan como personas jurídicas, sino como
pequeños colectivos ciudadanos carentes de otros recursos materiales que no
sean los personales de sus integrantes, quienes sostienen la actividad con su
trabajo voluntario. Estas restricciones de capital (incluido el espacio físico),
junto con la voluntad —manifiesta en las entrevistas— por conservar el espí-
ritu comunitario y evitar la implantación de modelos organizativos de tipo
jerárquico y especializado, explicarían la preferencia por limitar el número de
personas involucradas. En la mayoría de las ocasiones, facilitan la distribución
del producto/servicio a cualquier usuario interesado, sobre todo del entorno
geográfico más próximo, con el euro como medio de pago más difundido.
Por tanto, una PEA tipo difiere de la empresa capitalista convencional
en seis puntos fundamentales: la forma de organización, la propiedad de los
recursos, la financiación de la actividad, la retribución del trabajo, la delimi-
tación consciente de su ámbito geográfico de actuación y, en menor grado,
la selección de sus integrantes y proveedores por criterios no competitivos.
Sin embargo, hay tres facetas donde esa diferencia se torna confluencia: la
voluntad de captar todo tipo de usuarios, el empleo de la moneda de curso
legal para la compraventa de productos y servicios, y el recurso al alquiler
para disponer de una sede operativa. Las diferencias, entonces, radican sobre
todo en las cuestiones internas (criterios 1, 2, 3 y 4), mientras que las seme-
janzas se concentran en los criterios relacionados con los vínculos externos
(criterios 6 y 7) y en la sede física (criterio 9). El criterio 5 puede ser materia
de discusión, tanto por la distribución de los datos (la participación abierta
está muy extendida) como por el hecho de que también la empresa conven-
cional selecciona a sus proveedores y empleados para fortalecer su capacidad
competitiva. Esta cuestión abre paso al examen de la patente diversidad de
soluciones alternativas que refleja la tabla 6.
Los mecanismos organizativos de las prácticas
económicas alternativas en las ciudades españolas José Luis Sánchez Hernández
Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa 17
4.2. Variedad organizativa de las PEA
Un amplio número de PEA adopta, al menos de forma parcial, fórmulas
operativas más convencionales. El 49% se registran como personas jurídicas
(sumando empresas de economía social, organización del tercer sector y simples
asociaciones) y tres casos han sido promovidos por la Administración local
(criterio 1. Organización). Ello les permite, según las entrevistas, acceder a
algunas ayudas municipales, firmar contratos de alquiler y suministro, disponer
de una cuenta bancaria, abrir una pequeña tienda de alimentación o artesanía
e incluso abonar un modesto salario a las personas más dedicadas al proyecto,
como sucede en el 24% de las PEA (criterio 4. Retribución). Estas estructuras
son más costosas de mantener, así que un 25% de los casos fija cuotas obli-
gatorias de pago periódico y un 18% reconoce recibir subvenciones públicas
(criterio 3. Financiación). En cuanto al criterio 8. Escala geográfica, llama la
atención el amplio radio de acción de cierto número de PEA, toda vez que
algo más de la cuarta parte trabajan en el nivel regional o provincial, pese a sus
precarios recursos.
Por tanto, incluso en los criterios de tipo interno, donde las PEA distan más
de la empresa convencional (ver apartado 4.1), los datos dibujan una gestión de
los recursos no exenta de rasgos capitalistas: formalización jurídica, delegación
de funciones con retribución salarial, reconocimiento de la propiedad privada
a través del pago de alquileres, interacción —e incluso colaboración— con la
Administración local (cesión de espacios para bancos del tiempo, huertos urba-
nos o mercados), abono de cuotas a modo de participación societaria o apertura
de puntos de venta al público para financiar al menos una parte de los gastos.
Ya se ha dicho que, en lo tocante a los criterios que expresan los vínculos
con el entorno, las PEA se aproximan al modelo empresarial hegemónico.
Por tanto, la diversidad opera ahora en el sentido opuesto. Los datos reflejan
la existencia, minoritaria pero efectiva, de experiencias alternativas como la
gratuidad (criterio 7. Medio de pago) o el empleo de monedas no convencio-
nales (social, tiempo, trueque), cada una de las cuales es citada por el 30% de
las PEA. Las soluciones abiertas o de mercado en los criterios 5. Modalidad de
participación y 6. Modalidad de acceso dejan amplio espacio a otras donde solo
los miembros reconocidos de la PEA pueden ser productores o consumidores,
bien por motivos ideológicos (conservación de los vínculos comunitarios) o
prácticos (escasez de recursos humanos, insuficiente tamaño de las sedes). Algo
parecido sucede con el criterio 9. Sede, puesto que el 39% de las PEA operan en
espacios no convencionales (locales okupados, al aire libre) o en locales cedidos
gratuitamente por colectivos y particulares.
En definitiva, el perfil mayoritario definido en el apartado 4.1 no debe
eclipsar la pluralidad de soluciones adoptadas por estas PEA. Por una parte,
se combinan recursos (criterios 2, 3, 4 y 9) y formas organizativas (criterio 1)
de índole comunitaria con otras habituales en la empresa mercantil. Por otra,
la inserción en el entorno local (criterios 5, 6 y 7), definido de manera muy
fluida por los involucrados (criterio 8), se resuelve con un mayor equilibrio
Los mecanismos organizativos de las prácticas
José Luis Sánchez Hernández económicas alternativas en las ciudades españolas
18 Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa
entre las opciones disponibles, señal de cierta convergencia entre empresas
convencionales y PEA en su búsqueda de proyección social.
4.3. ¿Dónde radica la alternatividad de las PEA?
¿Qué aportan estos resultados al debate sobre la naturaleza operativa de las
PEA y los argumentos de su propuesta transformadora? La figura 2 combina
los datos de la tabla 6 con la propuesta analítica de la figura 1. El triángulo
isósceles que representa cada criterio3 tiene su base en la zona donde sus valo-
res son más elevados, asumiendo que la zona de transacción corresponde a la
segunda columna (empresa con ánimo de lucro) y la zona de profundización
a los valores alternativos más alejados de la misma.
La figura refleja que la alternatividad se construye sobre tres pilares: la
organización (forma jurídica), los recursos internos (propiedad, financiación
y trabajo) y la escala local de actuación, todos anclados en la zona de pro-
fundización. Las PEA proponen una forma de producir bienes y servicios de
índole comunal, cooperativa e independiente del sistema financiero. La par-
ticipación es la clave de estas iniciativas donde se difuminan las oposiciones
binarias (productor-consumidor, gerencia-trabajo), a fin de reunificar las esfe-
ras de la vida y la economía (escindidas por la acción del capitalismo) bajo la
primacía de la primera, como insisten las entrevistas. Todo ello en un marco
de proximidad geográfica que provee los recursos materiales y los espacios de
interacción social que garantizan la confianza interpersonal indispensable para
el funcionamiento de las PEA.
Sin embargo, las PEA también dirigen su proyecto al conjunto de la socie-
dad, como las empresas convencionales. Muchas admiten la participación de
cualquier persona, distribuyen sus bienes al público general y admiten euros
en sus transacciones. Mientras la producción reviste formatos más alternati-
vos, los criterios de distribución se asientan en la zona de transacción, donde
conviven con la economía hegemónica. Así, las PEA rivalizan con las empre-
sas mercantiles en el espacio público con un modo específico y localizado de
organización productiva.
En este sentido, no es casual que las sedes sean el único recurso interno
concentrado en esta zona de transacción. No solo congregan a los involucrados
en las tareas productivas, constituyen, sobre todo, el principal punto físico de
contacto entre las economías alternativas y el resto de la sociedad: huertos,
mercados o locales están llamados a atraer la atención de quienes desconocen
estas PEA y a difundir las capacidades transformadoras de su labor cotidiana.
No obstante, ese punto de contacto opera en un doble sentido. Comunica
el espacio alternativo con el convencional, pero somete el primero a dos prin-
cipios muy cuestionados por el pensamiento crítico: el respeto a la propiedad
privada y el cumplimiento de las disposiciones dictadas por las administracio-
3. Los criterios 5 y 6 se representan con rectángulos porque sus valores no pueden asignarse
de forma concluyente a una sola de las tres zonas.
Los mecanismos organizativos de las prácticas
económicas alternativas en las ciudades españolas José Luis Sánchez Hernández
Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa 19
nes. El 55% de las sedes son propiedad de los ayuntamientos o arrendadas a
personas físicas (tabla 6). Su uso requiere el acatamiento de normas (activi-
dades, horarios, higiene, seguridad, aforo) y el pago de alquileres y gastos que
detraen esfuerzos y fondos desde el circuito alternativo al convencional. La
naturaleza de los recursos (humanos, materiales, organizativos) de estas PEA,
sumada a la reticencia ideológica ante la autoridad y ante la generación de
excedentes no destinados a cubrir necesidades fundamentales, sino al lucro
de poderes entendidos como ajenos o alienantes, es su máxima seña de iden-
tidad, pero se torna debilidad cuando se trata de coexistir con empresas habi-
tuadas al contexto del mercado y la autoridad.
Las entrevistas, otra vez, están llenas de pasajes que narran las dificultades
para abonar el alquiler o cumplir requisitos legales que han abocado al cierre a
varias iniciativas. En ellas se exponen también las fórmulas ideadas para afron-
tar estas exigencias: colectas extraordinarias, organización de mercadillos y fes-
tejos populares, realquiler de espacios para cursos y talleres, abono de pequeños
salarios para lograr una gestión eficaz y abaratar costes de funcionamiento…
Las obligaciones inherentes a la inserción de las PEA en una socioecono-
mía capitalista justifican la adopción estas soluciones híbridas, con elementos
alternativos y convencionales (figura 2). Según la tabla 6, la alternatividad
pura, autoorganizada al margen del Estado y del mercado, está muy lejos de
ser dominante en la muestra recogida. Parece difícil rehuir por completo el
contacto con la Administración y la propiedad privada. Los ingredientes del
sistema hegemónico no están ausentes en las PEA, aunque muestren grados
distintos de presencia y se concentren en los nodos de contacto entre ambos
modelos socioeconómicos.
Figura 2. Los recursos y las formas de organización alternativas en las tres zonas de trans-
formación
Fuente: elaboración propia.
Los mecanismos organizativos de las prácticas
José Luis Sánchez Hernández económicas alternativas en las ciudades españolas
20 Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa
Podría decirse, datos en mano, que no solo no existe una dicotomía binaria
entre economía alternativa y economía capitalista, sino que la primera está
íntimamente vinculada a la segunda, puesto que utiliza algunos de sus recur-
sos y adopta algunas de sus soluciones. Pascual et al. (2018) demuestran que
las PEA cubren funciones socioeconómicas desde presupuestos cooperativos:
producción de espacio público (huertos comunitarios) y de espacio político
(centros sociales autogestionados), intercambio (bancos del tiempo, monedas
sociales, mercados de productores) y consumo (grupos de consumo). Argüelles,
Anguelovski y Dinnie (2017), Fois (2019) o Nicolosi (2020) han resaltado
también la presencia de ingredientes capitalistas en las economías alternativas,
con argumentarios de resonancias neoliberales confiados en la iniciativa indi-
vidual y la autogestión intracomunitaria (y no tanto en las transformaciones
estructurales ni en la acción pública) como palancas de transición hacia una
sociedad más justa y sostenible: «[…] las economías comunitarias podrían
entenderse mejor como híbridos de neoliberalismo y resistencia» (Argüelles
et al., 2017: 39).
En suma, cabe afirmar que las PEA no son externas, sino internas al capi-
talismo como sistema socioeconómico con vocación hegemónica, aunque se
ubican en sus bordes e intersticios, como indican las posturas gradualistas ya
expuestas. Las comunidades alternativas emplean ciertos recursos del entorno
capitalista cercano bajo presupuestos éticos propios para eliminar, transformar
o superar ese mismo capitalismo mediante fórmulas diferentes de producción,
distribución y consumo (Sánchez, 2019a). La gradación de la alternatividad
(tabla 3) no se construye desde fuera del capitalismo, sino desde su mismo inte-
rior, añadiendo opciones a las ya existentes y edificándolas con recursos acce-
sibles, aunque infrautilizados. Esta discusión, por tanto, conduce a interpretar
dicha gradación (desde las alternativas de adición hasta las de raíz ética) como
una función de la presencia relativa de elementos alternativos y convenciona-
les en cada iniciativa concreta. Las tres zonas (profundización, hibridación,
transacción) se diferenciarían, entonces, por el hecho de que en cada una de
ellas las prácticas económicas alternativas están compuestas por combinaciones
específicas de los nueve criterios manejados en esta investigación.
5. Conclusiones: una lectura geográfica de las economías alternativas
Este trabajo demuestra que las tipologías de las tablas 1 y 2 no son ejercicios
especulativos, sino sistematizaciones de una rica variedad empírica de formas
de economía capaces de resolver necesidades sociales. Esa variedad no es binaria
ni se pueden delimitar intervalos discretos en su seno. Los datos sugieren, más
bien, la existencia de un continuo fluido, poblado por numerosas combinacio-
nes de los criterios de la tabla 5. La metodología aplicada carece de apriorismos
teóricos más allá de huir del capitalocentrismo y asumir la existencia real de
formas no puramente capitalistas de coordinación económica. Esta metodo-
logía se limita a definir un marco donde ubicar dicho continuo, a comparar
la empresa convencional con las PEA y a detectar líneas de confluencia y
Los mecanismos organizativos de las prácticas
económicas alternativas en las ciudades españolas José Luis Sánchez Hernández
Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa 21
divergencia entre estas modalidades de coordinación económica. Se consigue
así que sea la metodología —y no tanto la teoría— la que desvele que las
alternativas lo son porque recombinan opciones ya existentes bajo el impulso
de planteamientos éticos distintivos que, en síntesis, anteponen (de múltiples
maneras) la comunidad al individuo, la colaboración a la competencia y la
autogestión a la jerarquía.
La escala geográfica ejerce un papel decisivo en la construcción de lo alter-
nativo. La elección deliberada de iniciativas locales perseguía, precisamente,
evaluar la capacidad de barrios y ciudades para generar y sostener estos expe-
rimentos críticos. Lejos de ser una simple cuenca de aprovisionamiento de
recursos materiales, la proximidad geográfica aporta el contexto relacional
donde se afianza la confianza interpersonal que sostiene las PEA estudiadas.
Comunidad y confianza se dan la mano —casi en sentido literal y, por tanto,
en copresencia física— para activar toda una gama de soluciones económicas
que encontrarían dificultades para operar a distancia mediante la asamblea, el
trueque o las aportaciones voluntarias de los participantes, por ejemplo.
Lo local se perfila como espacio propicio para el lanzamiento de propuestas
transformadoras ubicadas en la zona de profundización. Es más, las seis clases
de PEA estudiadas tienen como objetivo explícito la recuperación del lugar y
el espacio público (huerto, local, plaza, barrio) como contexto preferente de
interacción y construcción de una socioeconomía relocalizada.
A partir de ahí, la consolidación en el tiempo y la difusión en el espacio
(con la ampliación de su escala de trabajo) y en la sociedad (con la llegada de
practicantes no solo culturalmente transformadores, sino también no capita-
listas e incluso culturalmente adaptados) empujan a una fracción importante
de las PEA a asumir rasgos clasificados como menos alternativos (tabla 5). Su
eventual desplazamiento hacia las zonas de hibridación y transacción es con-
secuencia, bajo la perspectiva gradualista aquí adoptada, de la inserción de las
economías alternativas en una sociedad capitalista: sean aditivas, sustitutivas,
opositoras, éticas o de desplazamiento, trabajen en el ámbito organizativo, eco-
lógico o social (tabla 3), las PEA deben ganar número o tamaño para extender
el espacio alternativo y recortar el espacio económico, social y político domina-
do por el capitalismo. En esa senda —o en esa pugna—, se registran continuas
bifurcaciones y mixturas que alumbran la variedad de actitudes y soluciones
expresadas en los análisis teóricos y en los resultados empíricos.
En esta aptitud transformadora de la escala local reside el gran desafío a que
se enfrentan las PEA. El entorno inmediato aporta recursos y engendra solucio-
nes alternativas plurales, inclusivas y sostenibles, pero las PEA son reacciones
locales a procesos estructurales de enorme dimensión económica, social, polí-
tica y geográfica. En la literatura especializada, se debate sobre su escalabilidad
o capacidad para reforzarse en la zona de hibridación antes de colonizar la zona
de transacción sin merma de los valores fundacionales de la zona de profun-
dización. Es un debate cuyo cierre requiere mucha más evidencia empírica y,
por ahora, divide a quienes celebran la mera difusión social y geográfica de las
PEA y a quienes se resignan a reconocer su fracaso transformador fuera de sus
Los mecanismos organizativos de las prácticas
José Luis Sánchez Hernández económicas alternativas en las ciudades españolas
22 Documents d’Anàlisi Geogràfica 2021, article en premsa
nichos originales. Sin embargo, cabe una triple pregunta final: ¿son las nuevas
propuestas de Davos, Milanovic, Piketty o Stiglitz una inesperada expresión,
en el núcleo del capitalismo, de la influencia —tan difusa como patente—
de las propuestas alternativas?; ¿están las grandes corporaciones abriéndose a
comportamientos y valores emanados de las economías alternativas?; ¿veremos
pronto más hibridaciones y mixturas, espoleadas quizá por el impacto inmenso
de la COVID-19? Como casi siempre, la respuesta requiere tiempo y, sobre
todo, más investigación.
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... This long-term coordination has produced detailed and extensive knowledge on regional industrial change (Bosque and Méndez, coords., 1995), industrial districts and innovative milieus (Alonso and Méndez, eds., 2000;Alonso, Aparicio and Sánchez, coords., 2004;Salom and Albertos coords, 2009), relationships between industry and city (Méndez, and Pascual, eds., 2006), the role of business parks (Benito, dir., 2014), the place of medium-sized cities in the Spanish economic space (Méndez, ed., 2010), the deep transformations in metropolitan areas (Salom, coord., 2020;Sánchez, Salom, and Yacamán, eds., 2021), the 2008 crisis and its uneven territorial impact (Méndez, Abad and Echaves, 2015;Albertos and Sánchez, coords., 2014), the upsurge of alternative economies in Spanish cities (Sánchez, coord., 2019) or the strategies of deindustrialised spaces to recover their economic vitality (Benito, coord., 2022). ...
Article
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Basado en el formato del trabajo de Andrew Barry y Mark Maslin, este artículo tiene como objetivo reflejar las discusiones sobre la capacidad de la economía social y las economías alternativas para generar impactos colectivos sobre el territorio en la segunda década del siglo XXI. La reflexión analítica se apoya en varias teorías sobre la aparición de nuevas formas de actividad económica y su relación con el territorio, y asume que las condiciones territoriales son siempre desiguales, como ha constatado la geografía económica. Por tanto, a partir de la path dependence o dependencia de la trayectoria y de la teoría de la transición sociotécnica, principalmente, se discuten y se formulan nuevas preguntas, que en este artículo se dejan abiertas, sobre los fuertes componentes sociales y territoriales de ambos conceptos. La idea de que las decisiones pasadas condicionan las decisiones que podemos adoptar en la actualidad y de que los estados, acciones o decisiones actuales o futuros dependen de la ruta que hayan tomado eventos previos se postula como una explicación crítica de la formación de distintas soluciones y espacios económicos. La transición sociotécnica como herramienta conceptual se propone para la comprensión del proceso de transición (ecológica, energética, alimentaria, entre otras) hacia un modelo económico y social sostenible.
Chapter
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Economic geography claims to be a critical discipline since the blossoming of the radical perspective in the 1970s. Each economic crisis has given impetus to research on the dialectical relationship between capitalist accumulation and territorial transformations at different scales. However, since the real estate and financial crisis of 2008, the study of these economic downturns and their impacts coexists with an accumulation of lines of research focused on the systemic critique of capitalism: financialisation, overpressure on the territory, real estate dispossession, social innovation, or the proliferation of critical and alternative economies are just but some of these new insights. This test summarizes the contributions of Spanish economic geography to these research concerns. A brief outline of the Economic Geography Specialty Group of the Spanish Geography Association is also included.
Article
La Geografía Económica ha mostrado un notable dinamismo disciplinar durante las dos primeras décadas del siglo XXI. Este dinamismo se ha traducido en una creciente interacción entre los tres proyectos científicos que han impulsado la disciplina desde sus orígenes a finales del siglo XIX: el proyecto ambiental, preocupado por la relación entre economía y Naturaleza; el proyecto locacional, que identifica los patrones de localización espacial de las actividades económicas y sus implicaciones para el desarrollo regional; y el proyecto estructural-contextual, atento a la interdependencia entre las estructuras globales de acumulación capitalista y la diversidad de trayectorias socioeconómicas locales. Esa interacción intradisciplinar está dando lugar a una Geografía Económica menos compartimentada en escuelas de pensamiento estancas y más híbrida en sus inquietudes y conceptos, como respuesta a la condición transversal de los problemas ambientales, económicos, sociales y políticos que desafían a la Humanidad. Esta hibridación, apoyada en la acreditada capacidad de la Geografía Económica para incorporar los avances teóricos de otras ramas del conocimiento, está muy relacionada con la penetración de los planteamientos ambientalistas en los proyectos locacional y estructural-contextual, tradicionalmente más atentos a los dimensiones espaciales y socio-territoriales del funcionamiento de la economía.
Article
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El artículo profundiza sobre las formas que adopta la innovación social, focalizando el interés en las políticas urbanas y prácticas ciudadanas de economía alternativa. El objetivo es conocer y valorar en qué medida las administraciones y la sociedad civil, a través de la política urbana, implementan ideas transformadoras que incrementan el empoderamiento ciudadano y el bienestar social, contribuyendo, así, al desarrollo urbano. Para la consecución de este objetivo se han considerado las experiencias de la ciudad de Sevilla (España). De la investigación se desprende que las acciones públicas y civiles de innovación social son más que estrategias defensivas frente al impacto de la crisis, pues plantean modelos alternativos de desarrollo; aun así, su eficacia y capacidad para contribuir a impulsar procesos de desarrollo local sigue siendo limitada.
Chapter
Alternative financial spaces Although geographers have had a longstanding interest in finance and the spatial circulation of capital (e.g., Harvey, 1982), research in the ‘new economic geography’ has only recently begun to examine ‘alternative’ financial institutions and the spaces these institutions occupy (Lee, 1996, 1999). In the case of one such ‘alternative’ institution (Gunn and Gunn, 1991), the British community credit union, the local development space is usually referred to as the common bond area, which in this instance is delimited by the area of residence and/or workplace of members of the credit union. 1 The common bond area serves as a basis of mutuality for the credit union and provides the geographical boundaries within which the pooling of savings and lending of money at relatively low cost to members occurs. It is tempting to examine ‘alternative’ institutional forms like community credit unions solely in terms of social and un ...
«Urban resilience and the alternative economy: A methodological approach applied to Northern Spain
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