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LAS MINAS DE COBRE Y PLATA DE ALPARTIR (ZARAGOZA, ESPAÑA). HISTORIA Y PATRIMONIO MINERO. The copper and silver mines of Alpartir (Zaragoza, Spain). History and mining heritage

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RESUMEN
Las minas de Alpartir (Zaragoza) fueron explotadas en época romana, a mediados del siglo XIX y en la primera década
del siglo XX. En época moderna, los periodos de explotación real fueron muy breves, por la escasez de mineral, por
problemas técnicos y, especialmente en el último periodo, por la mala gestión de la empresa, la Compañía General
de Minas y Sondeos, que realizó inversiones improductivas y suntuarias pensando probablemente más en vender la
mina que en explotarla. Desde el punto de vista económico, el resultado fue un fracaso, y aunque los fondos obte-
nidos por la Compañía mediante el arriendo de dos concesiones de lignito en la cuenca minera de Mequinenza le pro-
porcionaron un respiro momentáneo durante los años de la Primera Guerra Mundial, las minas de Alpartir quedaron
definitivamente abandonadas en 1920. Los restos de las labores y de los edificios, tal como se encuentran actual-
mente, representan un patrimonio minero significativo.
PALABRAS CLAVE: Minas de cobre, patrimonio minero, Alpartir, sociedades mineras, especulación minera.
ABSTRACT
The Alpartir mines (Zaragoza) were exploited in Roman times, in the middle of the 19th century and in the first
decade of the 20th century. In modern times, the real periods of exploitation were very short, due to the scarcity of
ore, to technical problems and, especially in the last years, due to the poor management of the company. The Com-
pañía General de Minas y Sondeos Sondeos made unproductive and sumptuary investments probably thinking more
about selling the mine than exploiting it. From an economic point of view, the result was a failure, and although the
funds obtained by the company through the lease of two lignite concessions in the Mequinenza mining basin gave it
a momentary respite during the years of the First World War, the Alpartir mines were definitively abandoned in 1920.
The remains of the work and the buildings, as they are at this moment, represent a significant mining heritage.
KEY WORDS: Copper mines, mining heritage, Alpartir, mining companies, mining speculation.
Recibido: 4 de marzo, 2019 ● Aceptado: 25 de junio, 2019
De Re Metallica, 32, 2019 pp. 73-86
© Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero
ISSN: 1888-8615
LAS MINAS DE COBRE Y PLATA DE ALPARTIR (ZARAGOZA, ESPAÑA).
HISTORIA Y PATRIMONIO MINERO.
The copper and silver mines of Alpartir (Zaragoza, Spain). History and mining heritage
M. Calvo Rebollar1 y G. Calvo Sevillano2
(1) Tecnología de los Alimentos. Facultad de Veterinaria. c/ Miguel Servet, 177. 50013 Zaragoza.
calvoreb@unizar.es
(2) Instituto CIRCE. c/ Mariano Esquillor Gómez, 15. 50018 Zaragoza.
gcalvose@unizar.es
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INTRODUCCIÓN
En el municipio de Alpartir (Zaragoza) se encuentran
una serie de mineralizaciones, generalmente de pequeño
tamaño, en las que aparecen minerales de cobre y plata
en filones encajados en pizarras y cuarcitas. La zona está
situada en la parte oriental de la Cordillera Ibérica, en
la Rama Aragonesa, más concretamente en la Unidad de
Herrera, dentro del Macizo de Calatayud-Montalbán. Los
materiales que afloran en los alrededores del pueblo de
Alpartir pertenecen al Paleozoico. Fundamentalmente
afloran materiales del Ordovícico, como la Formación
Santed, compuesta por intercalaciones de pizarras ma-
rrones, margas verdosas y areniscas, y del Silúrico como
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la Formación Cuarcita Armoricana, compuesta por alter-
nancia de cuarcitas blanquecinas y pizarras de tonalida-
des verdosas (IGME, 1980). Los materiales han sufrido un
débil metamorfismo ya que se conservan en ellos restos
de estructuras orgánicas y pistas fósiles.
La mineralización más importante, la explotada en
la mina Bilbilitana, está encajada principalmente en las
cuarcitas y pizarras de esta última formación y aparece
rellenando una brecha de falla de entre 1 y 3 metros de
espesor (García Gil et al., 1988), de dirección SE-NE. Las
zonas en las que se realizaron las labores más importan-
tes se encuentran al W del pueblo, en el entorno del
Cerro Mosán (o Mosau). En profundidad están formadas
por sulfosales, fundamentalmente tetraedrita y calcos-
tibina, dispersas en una ganga de siderita y cuarzo (Gar-
cía Gil et al., 1988). También aparecen otros sulfuros,
entre ellos calcopirita, que al parecer fue abundante en
la parte alta del filón de la mina Bilbilitana y en otras la-
bores menores de los alrededores (González, 1857), ga-
lena y otros. En la mina Colosal Platífera, que en cierta
forma hace honor a su nombre por el contenido de plata
de la tetraedrita, relativamente elevados, ese explotó
una mineralización de dirección S 20º E a N 20º W, con
buzamiento al W 20º S, de una potencia de unos 60 cm
(Anónimo, 1906). La presencia de löllingita en la mine-
ralización primaria ha dado lugar a una interesante pa-
ragénesis de arseniatos supergénicos, que aparecen
diseminados en fisuras de las pizarras y que incluye ar-
seniosiderita, relativamente abundante, escorodita, yu-
konita, farmacosiderita, conicalcita, olivenita y otros
(Calvo, 2008).
La antigua mina “Bilbilitana” está situada en la con-
fluencia del barranco de la Tejera y el del Hontanal (o
del Orcajo), 1 km al WSW de Alpartir, y es fácilmente ac-
cesible por un camino desde el pueblo. En ella se con-
servan todavía interesantes restos arquitectónicos, y
además se ha podido documentar la historia de su explo-
tación en los siglos XIX y XX con cierto detalle. Las labo-
res mineras realizadas a mediados del siglo XIX y a
principios del XX descubrieron labores antiguas de cierta
importancia, atribuidas a la época romana. Las principa-
les estaban situadas en el terreno demarcado como Co-
losal Platífera, en la ladera S del cerro Mosán, a poca
distancia al W del pueblo. Consistían en un pozo de unos
dos metros cuadrados de sección y 20 metros de profun-
didad, de donde partía una galería descendente que se
ramificaba en otras, así como en algunos pocillos y un
contrapozo, que en su momento no se investigó al estar
inundado (Anónimo, 1906b). También se encontraron la-
bores antiguas en la concesión Montañesa, situada junto
a la Colosal Platífera, y en la zona superior de la mine-
ralización de la mina Bilbilitana, en las que la minerali-
zación estaba formada fundamentalmente por calcopirita
diseminada en óxidos de hierro. A mediados del siglo XVI,
un tal Juan de Bardají redescubrió las minas, estando do-
cumentada su venta en 1559 a Francisco de Borja (San
Vicente, 1976), aunque se desconoce si se explotaron re-
almente. La existencia de estas labores antiguas fue,
según González (1857), una de las razones para que a
mediados del siglo XIX se registraran en Alpartir un gran
número de concesiones.
LAS MINAS DE ALPARTIR EN EL SIGLO XIX
A partir de 1839 se desató en España una “fiebre mi-
nera” motivada en gran parte por los descubrimientos de
ricos yacimientos minerales en distintos puntos, especial-
mente en Sierra Almagrera, en la provincia de Almería, y
en Hiendelaencina, en Guadalajara. Las noticias de estos
hallazgos, junto con las de las fortunas que se amasaron
con ellos, en algunos casos en pocos años, hicieron que
hasta el más mínimo afloramiento o resto de labor anti-
gua fuera registrado como concesión minera. Entre 1840
y 1844 se registraron, sólo en el distrito minero de Aragón
y Cataluña, 3.792 minas, de las que el 30 de agosto de
1844 se consideraban productivas 353, demarcadas pero
todavía improductivas 211; y el resto, 3.071, habían sido
ya abandonadas (Anónimo, 1844).
Alpartir es un buen ejemplo de esta “minería de
papel”: registro, creación de sociedades, intento de
venta de la supuesta mina, abandono, nuevo registro…
que afectaba seriamente a esta industria en España. La
mina Bilbilitana fue explotada realmente, en algunas
otras se realizaron trabajos de investigación, pero mu-
chas de las concesiones ni siquiera llegaron a demarcarse
ni a concederse, al no efectuarse los pagos necesarios.
Como ejemplo, en el Boletín Oficial de la Provincia de
Zaragoza de 21 de junio de 1854, se indicaba que a partir
del 25 de junio debían efectuarse operaciones facultati-
vas en el municipio de Alpartir en 45 minas, de las que
debían demarcarse 7 y reconocerse el resto, el 13 de
enero de 1856 debían reconocerse 3 y demarcarse 5, y
el 9 de agosto de 1857, debían reconocerse 8 y demar-
carse 6, aunque es muy posible que algunas fueran las
mismas, abandonadas y registradas una y otra vez con
otro nombre. Eso sí, el 29 de mayo de 1860 se daban por
caducadas 17 concesiones por no haber efectuado los
pagos pertinentes.
La primera concesión registrada en Alpartir, en la dé-
cada de 1840, fue la llamada Colosal Platífera, en el pa-
raje de Costera del Villar, en la ladera SE del cerro
Mosán, cerca del pueblo y en un paraje de fácil acceso.
Las labores iniciales consistieron en la recuperación par-
cial de las explotaciones romanas, un pozo de unos 25
metros de profundidad, con una galería de corto reco-
rrido en el fondo, explotando parte del filón. Los resul-
tados no debieron ser buenos, abandonándose hacia
1850. En 1855 se efectuó un nuevo registro, por parte de
Juan Contreras, demarcándose con tres pertenencias
sobre el cerro en enero de 1856. Los nuevos explotadores
encontraron más labores antiguas, parcialmente inunda-
das, y para desaguarlas y acceder a las zonas profundas
de la mineralización planearon la construcción de un so-
cavón con la boca situada a unos 200 metros al ENE del
pozo. La excavación alcanzó una longitud de unos 180
metros, contando además con un pozo de ventilación de
unos 20 metros de profundidad. Dado que el recorrido
marcado no era en línea recta, quedaban unos 100 me-
tros pendientes de perforar cuando las labores cesaron
por el abandono de las minas por parte de la empresa.
La boca, cerrada por un muro, queda actualmente dentro
del pueblo (Figura 1).
Las labores más importantes se llevaron a cabo en la
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mina Bilbilitana, que fue explotada por la sociedad La
Milanesa, fundada en Madrid en 1855, que contaba con
Juan Lorenzo de Madariaga como director técnico. La
zona superior de la mineralización, en la que se encon-
traron trabajos antiguos, estaba formada por calcopirita
diseminada en óxidos de hierro, formados por alteración
de la siderita. Al profundizar el pozo maestro hasta los
34 metros, la mineralización pasaba a estar formada por
“cobres grises” (tetraedrita y calcostibina fundamental-
mente) con un contenido elevado de plata, diseminados
en siderita sin alterar. Los análisis del mineral concen-
trado daban un contenido de cobre de entre el 20 y 30%,
con entre 144 y 230 gramos de plata por quintal métrico
(González, 1857), es decir entre 2 y 5 kg de plata por to-
nelada. El pozo, que llegó a alcanzar los 58 metros de
profundidad, estaba situado dentro de un edificio que
tenía adosado a él otro mayor de planta circular en el
que se encontraba un malacate. En marzo de 1856, la
empresa explotadora convocó un concurso para arrendar
el servicio de caballerías para moverlo (Anónimo, 1856).
El pozo era de forma rectangular, con una sección de 3
metros por 1,45, y estaba completamente entibado.
Desde el punto de vista económico, la sociedad se
mantenía en actividad mediante el cobro a los socios de
dividendos pasivos, como era habitual en la época. En la
constitución de la empresa, el capital inicial solamente
servía para los primeros gastos, de forma que en el caso
de que la mina no cubriera inmediatamente los costes de
explotación con los minerales extraídos, cosa realmente
muy improbable, excepto en minas muy ricas y con el mi-
neral prácticamente en superficie, los socios debían
efectuar aportaciones periódicas, según les solicitaba la
junta directiva. Estas aportaciones iban elevando el valor
de las acciones, aunque este finalmente dependía de las
perspectivas de futuro que vieran los eventuales compra-
dores. Un ejemplo del valor que se suponía a las acciones
de la mina Bilbilitana (3.500 reales) se encuentra en una
tasación efectuada para una subasta judicial en febrero
de 1858 (Anónimo, 1858). Un problema clásico en las so-
ciedades mineras era que cuando el optimismo inicial se
iba enfriando y los dividendos pasivos se hacían más ele-
vados y frecuentes, los socios menos pudientes iban de-
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Figura 1. Estado actual de la boca de entrada de la galería de desagüe, inaca-
bada, de la mina Colosal Platífera, en Alpartir.
Figure 1. Current status of the entrance of the unfinished drainage gallery of
the Colosal Platífera mine in Alpartir.
Figura 2. De izquierda a derecha, planos de las concesiones La Bilbilitana (1868), La Esperanza (1877) y Ventura (1889), a la misma escala y con la misma
orientación geográfica. En los tres casos el punto de partida es el pozo del malacate.
Figure 2. From left to right, plans for the La Bilbilitana (1868), La Esperanza (1877) and Ventura (1889) claims, at the same scale and with the same geographical
orientation. In all three cases the starting point is the winch well.
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jando de pagarlos. La consecuencia era un deterioro pro-
gresivo del balance de la empresa. El Diario Oficial de
Avisos publicaba el 1 de junio de 1859 (Ortiz, 1859), la
convocatoria para demandar el pago de dividendos pasi-
vos a once socios morosos de los que se desconocía el do-
micilio, so pena de que sus acciones se declararan
caducadas y amortizadas. Esta caducidad tenía como
consecuencia que los dividendos exigidos se repartieran
entre cada vez menos socios, provocando nuevos aban-
donos, y finalmente la quiebra de la compañía y el aban-
dono de las minas.
Tras su abandono, la antigua mina Bilbilitana fue ob-
jeto de diversos registros, pero sin que tras ellos se lle-
vara a cabo ninguna labor. En 1868 fue demarcada
manteniendo el nombre de La Bilbilitana (con el 79)
sobre dos pertenencias del tipo de la ley de abril de
1849, de 300 x 200 varas (167 x 250 metros) cada una (fi-
gura 2). Tras un rápido abandono, se registró una nueva
concesión, esta vez con el nombre de La Esperanza (nº
83), demarcada en 1877 sobre 12 pertenencias del ta-
maño correspondiente a la nueva ley de 1868, de 100
metros de lado cada una, y con una orientación distinta
(figura 2). La minería de papel continuó haciendo sus
efectos y, tras otro abandono, Antonio Uruburu y Odena
la registró de nuevo (nº 167) ahora con el nombre de Ven-
tura, demarcándose a primeros de diciembre de 1889 (fi-
gura 2). En este caso, la concesión continuó vigente el
suficiente tiempo como para frustrar otros dos intentos
de registro, uno (nº 192) en marzo 1890 por parte de Ma-
nuel Galindo y Marco, que intentó resucitar el nombre
de Bilbilitana y otro (nº 294) en septiembre de 1892, por
parte de Mateo Rienes Moreno, que pretendió llamarla
La Infalible. En ambos casos fueron denegados por existir
una concesión viva sobre el terreno que se pretendía re-
gistrar. En enero de 1894 caducó también la mina Ven-
tura.
Además de en la mina Bilbilitana y en la Colosal Pla-
tífera, se llevaron a cabo labores en la década de 1850
en otras minas. La sociedad La Milanesa era dueña tam-
bién de la mina Carolina, que había pertenecido previa-
mente a otra sociedad, y en la que excavaron una galería
de 20 metros y un pozo de 35 metros situado a 550 me-
tros al WSW del de Bilbilitana. También realizaron labo-
res en la mina La Montañesa, situada en la ladera S del
cerro Mosán, en la que excavaron un pozo de unos 30 me-
tros, cerca del río (González, 1857). En ambos casos se
encontraron filones mineralizados, pero no con riqueza
suficiente para que decidieran continuar las labores.
La mina San José se encontraba en la orilla izquierda
del arroyo Monsomero (actualmente río Alpartir), con una
galería de casi 90 metros excavada en la falda del cerro
de la Casca Baja. En la vertiente opuesta del cerro se en-
contraba la mina Agradecida. González (1857) da más de-
talles sobre la localización de las otras minas de la zona,
que considera menos importantes. Así, menciona la mina
Andaluza, cerca del pueblo, pero al otro lado del arroyo,
en el cerro de Ramon del Frasno. Otros indicios mineros
se encuentran a aproximadamente 2,5 km al ESE del pue-
blo, y también en el barranco de Valhondo, a 1 km al E,
y en la ladera N del monte Coronillas, a aproximada-
mente 1,5 km al S. En el cerro del Limaco, a unos 3,5 km
al ESE del pueblo existen también mineralizaciones filo-
nianas con tetraedrita. A unos 100 m al S de la desembo-
cadura del barranco de las Ortigas Viejas en el arroyo de
Alpartir se encontraba situada la mina Ménsula. Al NW de
la mina Complemento estaban situadas las concesiones
Conveniente y El Primo (Anónimo, 1906). En el límite de
los términos de Alpartir y Almonacid, a unos 3 km al ESE
del primero de ellos, se encontraba la mina Alemania,
cerca del barranco de los Ayudillos, en la que se encon-
traron a principios del siglo XX grandes labores de época
romana (Anónimo, 1900). No se han realizado trabajos
modernos sobre ellas, y no muestran un patrimonio mi-
nero reseñable.
LAS MINAS DE ALPARTIR EN EL SIGLO XX
El 6 de mayo de 1897 Juan Espiell y Rovira, inversor
de Barcelona, que posteriormente sería conocido sobre
todo por haber estado en el origen de la creación de la
Sociedad Anónima Electrometalúrgica del Ebro, en Sás-
tago, solicitó una concesión de 50 pertenencias de mine-
ral de hierro en el Cerro Mosán. Según la documentación
existente en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza,
esta concesión, que recibió el nombre de Éxito (nº 331),
se demarcó el 14 de diciembre de 1897, tomando como
punto de partida el pozo de la mina Bilbilitana, en el ba-
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Figura 3. Concesiones Éxito y Complemento, con las antiguas labores incluidas,
según el folleto publicado por la Compañía General de Minas y Sondeos (Anó-
nimo, 1906b).
Figure 3. Éxito and Complemento claims, with the old labors included, accor-
ding to the brochure published by the Compañía General de Minas y Sondeos
(Anónimo, 1906b).
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rranco del Tejar, de la que se conservaba todavía el edi-
ficio del malacate, aunque bastante deteriorado. La con-
cesión Éxito incluía las labores de las antiguas Bilbilitana,
Montañesa, Carolina y Colosal Platífera, con la excep-
ción de la entrada al inacabado socavón de desagüe. Pos-
teriormente, el 9 de julio de 1897, la misma persona
solicitó otra concesión, con el nombre de Ampliación, a
la que renunció al año siguiente sin que se llegara a de-
marcar, y otra con el nombre de Complemento (nº 360),
con 146 pertenencias, también como de mineral de hie-
rro, que sí se demarcó. En conjunto entre las dos abar-
caban un cuadrado de 1,4 km de lado, 196 Ha (figura 3).
Además registró otras concesiones, las llamadas La Acer-
tada y Leonor, en Ateca y Carenas, la mina de lignito Pre-
visión, en Mequinenza, y otras de mercurio en Chóvar
(Castellón).
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Figura 4. Título de la serie C (10 acciones) de la Compañía General de Minas y Sondeos emitida nominalmente el 30 de diciembre de 1901.
Figure 4. Certificate of the Series C (10 shares) of the Compañía General de Minas y Sondeos, issued nominally on December 30, 1901.
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Juan Espiel murió el 25 de septiembre de 1904, de-
jando como herederos a sus cuatro hijos menores. El con-
sejo de familia, responsable de la gestión de la herencia,
se encontró con un lote de concesiones mineras sin ex-
plotar, que se propuso liquidar. La rentabilidad de las
minas, en caso de que se explotaran, parecía muy du-
dosa, tal como finalmente demostrarían los hechos (con
la excepción de la mina de lignito, y eso por las circuns-
tancias especiales que se produjeron como consecuencia
de la Primera Guerra Mundial), y el pago anual del canon
de superficie representaba una cantidad económica sig-
nificativa para mantener indefinidamente unas minas in-
activas. Aunque la mayoría estaban registradas como de
mineral de hierro, y pagaban consecuentemente 6 pese-
tas al año por pertenencia, en el caso de la mina Éxito
no se había aceptado esta triquiñuela, y aunque nomi-
nalmente seguía siendo “de hierro”, el canon que pagaba
era de 15 pesetas por pertenencia. La decisión que se
tomó sobre ellas fue sacarlas a subasta pública, a efec-
tuar el 20 de noviembre de 1905, con un precio de salida
de 540.000 pesetas por todo el lote.
En este punto entra en la historia de la minería de Al-
partir la Compañía General de Minas y Sondeos. Esta so-
ciedad, domiciliada en el número 2 de la calle Dormitorio
de San Francisco, en Barcelona, fue constituida el 30 de
diciembre de 1901, por la Sociedad Catalana General de
Crédito, para dar utilidad a la maquinaria que se había
utilizado para investigar, sin resultados positivos desde
el punto de vista económico, la presencia de yacimientos
de hulla en la cuenca del Ter. Se nombró como presidente
de la nueva sociedad a Antonio Borrell, y como director
gerente a Laureano R. de Larramendi. Inicialmente la
nueva empresa se iba a dedicar solamente a sondeos,
pero pronto comenzó a comprar concesiones, especial-
mente en distintos puntos de Aragón. Inicialmente el ca-
pital de la Compañía General de Minas y Sondeos,
establecido en un millón de pesetas, estaba representado
por 20.000 acciones de 50 pesetas cada una, a las que se
añadían 2.000 cédulas de fundador, que se repartían el
10% de los beneficios, sin participar en el capital ni en la
gestión. Las acciones estaban distribuidas en tres series
de láminas, A, B y C, que representaban 1, 5 y 10 accio-
nes cada una, respectivamente, y, lo mismo que las obli-
gaciones, estaban ilustradas por un dibujo alegórico de
José Camins Rebull, dibujante y grabador afincado en
Reus (figura 4).
Una condición exigida para participar en la subasta
de las concesiones que habían pertenecido a Juan Espiel
era depositar como garantía ante el notario encargado
de la subasta el 5% del precio de salida. Se presentó un
único licitador, Juan Soler Campmany, que propuso de-
positar como fianza no solo la cantidad en efectivo soli-
citada, 27.000 pesetas, sino dos resguardos de la
Sociedad Catalana General de Crédito representativos de
1.000 acciones de la Compañía General de Minas y Son-
deos, de un valor nominal de 50 pesetas cada una. Lle-
gado el momento de la subasta, el 20 de noviembre, su
oferta fue de 600.000 pesetas, pero no en efectivo, sino
también en acciones de la Compañía General de Minas y
Sondeos. Según las condiciones de la subasta, el consejo
de familia podía estudiar la oferta durante un plazo de
tres días, y eventualmente rechazarla. De hecho no la
aceptó de forma inmediata, sino al día siguiente. Proba-
blemente tuvieron en cuenta que la sociedad cotizaba
en la bolsa de Barcelona por su valor nominal, y aunque
las posibilidades reales de transformar en efectivo seme-
jante volumen de acciones fueran limitadas, el coste de
adquirir las concesiones se había reducido al de los trá-
mites burocráticos, y además podían librarse de unos gas-
tos de varios miles de pesetas al año del canon de
superficie.
Tras aceptar la venta, o mejor dicho, el trueque, los
herederos de Juan Espiel recibieron un certificado pro-
visional de las 12.000 acciones, ya que al parecer aún no
se habían impreso los títulos definitivos, a pesar de que
la fecha de emisión que aparece en ellos es la de la fun-
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Figura 5. Socavón de desagüe de la mina Bilbilitana, en la ribera derecha del
barranco de la Tejera al comenzar la explotación por parte de la Compañía Ge-
neral de Minas y Sondeos en 1906 (Anónimo, 1906a).
Figure 5. Drainage sinkhole of the Bilbilitana mine, on the right bank of the
Tejera ravine, at the beginning of exploitation by the Compañía General de
Minas y Sondeos in 1906 (Anónimo, 1906a).
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dación de la empresa, el 30 de diciembre de 1901. De las
600.000 pesetas totales, se asignaba un valor de 400.000
a las minas de Alpartir, la mitad a Éxito y la otra mitad a
Complemento. El adquiriente pagó además las 18.000
pesetas de impuestos, y la escritura de venta se firmó
el 23 de diciembre de 1905. La trasmisión de la propie-
dad minera fue aprobada por el Gobernador Civil el 11
de enero de 1906.
Resulta evidente que el adquiriente actuaba por
cuenta de la sociedad a la que pertenecían las acciones.
La revista El Financiero Hispanoamericano publicó en su
número del 2 de febrero de 1906 un suelto en el que se
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Figura 6. Portada del periódico Heraldo de Aragón, número correspondiente al 28 de junio de 1909, con un amplio reportaje sobre las minas de Alpartir.
Figure 6. Cover of the Heraldo de Aragón journal, issue corresponding to June 28, 1909, with a large report about the mines of Alpartir.
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indicaba que el consejo de administración de la Compa-
ñía General Minas y Sondeos había visitado la mina, in-
formando a la prensa de que la nueva empresa había
abierto un pozo de 60 metros con galerías de explotación
cada 20 metros, que estaban descubiertos tres filones,
con más de 1.400 toneladas de mineral expuesto, que
contenía un 18% de cobre y más de 9 kg de plata por to-
nelada (Anónimo, 1906). Simultáneamente se publicó una
nota semejante en La Actualidad Financiera y otra, algo
menos laudatoria, en la Revista Minera, en la que a cam-
bio se informaba de que la sociedad contaba con un es-
tudio previo del ingeniero Manuel Abbad, y que pensaba
montar talleres de preparación mecánica y utilizar la
energía eléctrica para las tareas de desagüe y de extrac-
ción (Anónimo, 1906a).
De hecho, las labores descritas eran las que había
abandonado la sociedad La Milanesa, que se mantenían
al parecer en relativo buen estado, aunque parcialmente
inundadas, de modo que la nueva empresa contaba con
un pozo maestro de 58 metros de profundidad, con un
socavón de 21 metros de longitud que conectaba con él
a los 12,5 metros de profundidad, y que se utilizaba para
el desagüe, vertiendo el agua al barranco de la Tejera
(figura 5). Para estas tareas de desagüe había instalado
una bomba eléctrica, obteniendo la energía de la línea
de la Sociedad Luz y Fuerza del Jalón.
El 5 de marzo de 1906, Juan Soler vendió oficialmente
el lote de minas a la Compañía General de Minas y Son-
deos por un precio total de 140.966,66 pesetas, de las
que 25.000 correspondían a la mina Éxito y 29.200 a la
mina Complemento. La mina de lignito Previsión, de Me-
quinenza, que en el futuro sería la más importante
(Calvo, 2018), se valoraba en 20.266,66 pesetas. De
nuevo el pago se hizo en acciones de la empresa, en este
caso 2.819 acciones, que representaban 140.950 pesetas,
y el pico en efectivo. La única explicación a la “pérdida”
de acciones (nominalmente pesetas) tan alegremente
asumida en apariencia por Juan Soler Campmany es que
la contabilidad de la operación no fue más que una forma
de reducir el monto de los impuestos a pagar en la nueva
trasmisión. El 31 de diciembre de 1906 se solicitó al Go-
bernador Civil el traspaso de la propiedad minera, que
éste hizo efectivo el 28 de enero de 1907. Las razones
por las que la Compañía General de Minas y Sondeos
actuó de esta forma, pagando dos veces los impuestos de
trasmisión de las propiedades mineras, en vez de adquirir
directamente las concesiones, se desconocen. Probable-
mente resultaba más fácil que el vendedor aceptara
como pago unos papeles de parte de alguien que aparen-
taba haberlos comprado que de una compañía que podía,
prácticamente, imprimirlos a su gusto.
En la memoria correspondiente al año 1908, la Com-
pañía General de Minas y Sondeos señalaba que iban a
laborear las minas de Alpartir, valorando sus concesiones
mineras en 3.581.000 pesetas. Esta sociedad contrató a
primeros de junio de 1909 al ingeniero de minas Pedro
de Mesa para que llevara a cabo la investigación de la
mineralización existente dentro de la concesión Éxito, lo
que se ocupó de señalar mediante diversas notas de
prensa. Ese mismo mes, el periódico Heraldo de Aragón,
de Zaragoza, publicó en su primera y segunda página un
extenso reportaje laudatorio sobre la mina (Anónimo,
1909), acompañado de fotografías de Gustavo Freuden-
thal (figura 6), fotógrafo alemán afincado en Zaragoza,
que llegaría a ser director artístico de ese periódico.
También se publicó una lámina con fotografías en la re-
vista La Vida en el Campo (Freudental 1909). Estas foto-
grafías se publicaron como tarjetas postales, rotuladas
en francés, posiblemente poco después, y con seguridad
antes de 1915, puesto que se conocen ejemplares mata-
sellados ese año.
Además de con las labores de interior, la Compañía
General de Minas y Sondeos también podía contar con el
edificio del malacate, sin techo, pero fácilmente repa-
rable, dada la solidez de su construcción. No se conformó
con eso, sino que edificó una casa que podría calificarse
como de lujosa, a tenor de la descripción que se hizo de
ella en 1909. Construida en piedra, constaba de tres
plantas, la baja destinada a oficinas técnicas y aloja-
mientos de capataces y administradores, la alta para alo-
jamiento de los guardas y servicios secundarios, y una
planta noble, la intermedia, destinada exclusivamente
al alojamiento del consejo de administración de la socie-
dad y de sus ingenieros cuando visitaran las minas, con-
tando con todas las comodidades de la época, espacioso
comedor e incluso baño y water closset en cada habita-
ción (Anónimo, 1909). Desde esta planta podía accederse
directamente al edificio del malacate mediante un
puente (figura 7). En cuanto al edificio del antiguo ma-
lacate, la Compañía General de Minas y Sondeos lo acon-
dicionó instalando en él una techumbre circular metálica
(figura 8).
En este edificio se instaló a primeros de abril de 1907
la máquina de extracción, construida por la Maquinista
Terrestre y Marítima de Barcelona, que estaba movida
por un motor eléctrico de 60 caballos de potencia fabri-
cado por la empresa La Industria Eléctrica Sociedad Anó-
nima, también de Barcelona (figura 9). Inicialmente se
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2ª época
Figura 7. Edificio de oficinas y residencia de la Compañía General de Minas y
Sondeos en la mina Éxito (antes Bilbilitana) en 1909. Al fondo pueden verse los
talleres de preparación mecánica.
Figure 7. Office building and residence of the Compañía General de Minas y
Sondeos in the Éxito mine (formerly Bilbilitana) in 1909. In the background
the workshops of mechanical preparation can be seen.
73-86 ARTICULO 7_Maquetación 1 15/07/19 11:01 Página 80
habían instalado una máquina de vapor de 10 caballos de
potencia y un motor eléctrico de 12 caballos (Anónimo,
1906), pero finalmente decidieron unificar la fuerza me-
cánica en una sola máquina. Como pozo de extracción se
utilizó el que había dejado a mediados del siglo XIX la so-
ciedad La Milanesa, de una sección de 3 metros por 1,45,
dividido en tres secciones, dos para la subida y bajada
de los cubos y otro para los tubos de las bombas y para
trabajos auxiliares, contando este último con escalas y
con un torno manual (figura 10). Los cubos de extracción
de mineral se utilizaban también para el descenso y as-
censo del personal, que también podía utilizar el socavón
situado en la ladera y los pocillos auxiliares interiores.
La máquina de extracción movía simultáneamente,
mediante dos carretes de cintas de hilo de acero tren-
zado (figura 11), dos cubos, uno en sentido ascendente y
otro descendente, capaces de cargar cada uno hasta un
metro cúbico de mineral o de escombro, es decir, unos
3.000 kg de peso. Los cubos se volcaban manualmente
sobre vagonetas que se movían mediante tracción hu-
mana por vías del sistema Vignole hasta la zona de tritu-
ración y clasificación del mineral. La primera etapa, una
selección manual, se llevaba a cabo por mujeres y niños,
y de ahí el mineral pasaba a una quebrantadora y a un
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Figura 8. Vista general de las instalaciones de la mina Éxito, en Alpartir, con el edificio del antiguo malacate, con su nueva techumbre cónica, y la planta de tra-
tamiento, situada a la derecha. Fotografía publicada en la revista La Vida en el Campo (Freudental, 1909).
Figure 8. General view of the facilities of the Éxito mine, in Alpartir, with the old winch building, with its new conical roof, and the treatment plant, located
on the right. Photograph published in the magazine La Vida en el Campo (Freudental, 1909).
Figura 9. Motor eléctrico y máquina de extracción del pozo principal de la mina
Éxito en 1909. Fotografía de Gustavo Freudenthal, editada posteriormente
como tarjeta postal.
Figure 9. Electric motor and extraction machine of the main well of the Éxito
mine in 1909. Photograph by Gustavo Freudenthal, later edited as a postcard.
Figura 10. Pozo de extracción de la mina Éxito en junio de 1909. Al fondo puede
verse el edificio del malacate, con la nueva techumbre. Fotografía de Gustavo
Freudenthal, editada posteriormente como tarjeta postal.
Figure 10. Extraction well of the Éxito mine in June of 1909. In the background
the winch building can be seen, with the new roof. Photograph by Gustavo
Freudenthal, later edited as a postcard.
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molino, movidos por electricidad. El lavado se llevaba a
cabo en cribas de plancha de hierro perforada, de accio-
namiento manual, situadas en un edificio tras el del ma-
lacate. El concentrado se empaquetaba en sacos de lona
de unos 70 kg y se cargaba en el ferrocarril en la estación
de Ricla, para su exportación (Anónimo, 1909).
La perforación y el arranque se efectuaban a mano
(figura 12), y como puede verse en esta misma figura,
para la iluminación se utilizaban candiles de aceite. En
el interior de la mina, el transporte se realizaba en va-
gonetas movidas a brazo, sobre vías del sistema Vignole,
colocadas con una ligera inclinación hacia la zona de
carga en el pozo principal, lo que facilitaba el movi-
miento de las vagonetas cargadas (figura 13). El agua que
se filtraba en las labores se recogía en cunetillas en las
galerías, que la conducían a una calderilla situada al
fondo del pozo maestro, desde donde dos bombas de pis-
tón movidas por el motor eléctrico utilizado para la ex-
tracción la sacaban al exterior (Anónimo, 1909).
Con el desarrollo de las labores, la empresa se encon-
tró con un problema, ya que las laderas que podría utili-
zar fácilmente como escombreras caían o bien sobre el
camino de Alpartir a Morata de Jalón o sobre el barranco
de la Tejera, casi siempre con agua y con un caudal im-
portante en caso de tormentas, encajonado además
entre la pequeña elevación en la que estaba situada la
mina y el cerro Mosán. La solución que utilizó, bastante
original, fue construir un falso túnel o alcantarilla, de 6
metros de luz, sobre el barranco para poder situar las es-
combreras en el hueco que quedaba e incluso directa-
mente sobre él. Esta obra ya estaba construida en junio
de 1909 (Anónimo, 1909) y puede verse en las figuras 14,
15 y 16. La antigua galería de desagüe quedaba en la
pared derecha del falso túnel, que todavía se conserva.
En la memoria de ese año, la Compañía General de Minas
y Sondeos valoraba los edificios de su propiedad en
58.952 pesetas.
En la memoria publicada inicialmente (Anónimo,
1906) el cálculo económico inicial consideraba el coste
de extraer una tonelada de mineral en unas 50 pesetas,
que con el coste y las mermas del lavado, y el transporte
para su exportación quedarían en 100, mientras que el
valor mínimo de venta que se le asignaba era de 1.522
pesetas. Esta memoria, de formato bastante lujoso, es-
taba destinada a captar accionistas o más probablemente
a vender la mina, pero parece muy improbable que el
filón estuviera formado por más de un 50% por mena,
como se da a entender, estando además supuestamente
reconocida y disponible para el arranque una cantidad
superior a las 1.000 toneladas. Por otra parte los conte-
nidos de plata entre distintos análisis llegan a diferir en
un factor de 10, lo que hacía que el simple promedio no
fuera un dato muy fiable. Además consideraba los gastos
y pérdidas de la fundición en solo un 20%, cuando estos
minerales eran difíciles de fundir en la época, y de hecho
debían enviarse en bruto a Inglaterra, al ser imposible
beneficiarlos en España. A mediados del año 1910, la
Compañía General de Minas y Sondeos publicó otra me-
moria más extensa de lo habitual en este tipo de publi-
caciones, también con planos de las concesiones,
señalando que tenía preparada para su explotación in-
mediata la mina Éxito, en Alpartir, además de parte de
la mina Aragón, en Ateca, y que estaba “explorando” el
“tercer filón de Alpartir”, que era el perteneciente a la
antigua mina Colosal Platífera. La prensa económica de
la época (Anónimo 1910) interpretó esta memoria como
un intento de justificar ante los accionistas el paso del
tiempo (éste era el octavo ejercicio de actividad) sin que
se llevara a cabo una explotación en condiciones.
La Compañía General de Minas y Sondeos cotizó en
la Bolsa de Barcelona entre 1902 y 1913, manteniendo su
valor en el nominal, probablemente porque el movi-
miento de compraventa fue mínimo, por no decir prácti-
camente nulo. A partir del capital nominal inicial de un
millón de pesetas, lo aumentó hasta seis millones, reali-
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Figura 11. Máquina de extracción del pozo principal de la mina Éxito, transfor-
mador eléctrico y sistemas de conmutadores en 1909. Tarjeta postal de la
época.
Figure 11. Extraction machine for the main well of the Éxito mine, electrical
transformer and switch systems in 1909. Postcard of the time.
Figura 12. Trabajos de perforación sobre el filón en la mina Éxito en junio de
1909. Fotografía de Gustavo Freudenthal, editada posteriormente como tarjeta
postal.
Figure 12. Drilling works on the veins at the Éxito mine in June 1909. Photo-
graph by Gustavo Freudenthal, later published as a postcard.
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Figura 13. Movimiento de una vagoneta en la mina Éxito en junio de 1909. Fo-
tografía de Gustavo Freudenthal, editada posteriormente como tarjeta postal.
Figure 13. Movement of a mine wagon at the Éxito mine in June 1909. Photo-
graph by Gustavo Freudenthal, later edited as a postcard.
Figura 14. Casa principal y edificio para la máquina de extracción de la mina
Éxito en junio de 1909. En el extremo inferior izquierdo puede verse una pe-
queña parte de la boca del falso túnel sobre el barranco de la Tejera. Fotografía
de Gustavo Freudenthal, editada posteriormente como tarjeta postal.
Figure 14. Main house and building for the extraction machine of the Éxito
mine in June of 1909. In the lower left corner a small part of the false tunnel
can be seen over the Tejera ravine. Photograph by Gustavo Freudenthal, later
edited as a postcard.
Figura 15. Ruinas del edificio de la máquina de extracción y escombrera situada
sobre el falso túnel. Junio de 2012. Fotografía de M. Calvo.
Figure 15. Ruins of the building of the extraction machine and waste dump
located on the false tunnel. June 2012. Photograph by M. Calvo.
zando una nueva emisión de acciones, también divididas
en tres series. La fecha que aparece en las acciones como
la de su emisión es el 9 de diciembre de 1905, pero con
el detalle de que en el dibujo, de elegante factura mo-
dernista y también obra de Camins, aparece junto a la
firma del autor el año de 1907. En octubre de 1908 se
publicó en la prensa un anuncio para cambiar las accio-
nes antiguas por las nuevas. En la memoria de ese año,
señalaba que de los seis millones de pesetas nominales
de las acciones emitidas, tenía en cartera acciones por
un valor de 1.450.000 pesetas. En 1914, la cotización de
las acciones descendió de las 50 pesetas a las 10, y el 26
de octubre de 1914 una junta general extraordinaria de-
cidió la reducción a la mitad del capital nominal por el
expeditivo método de hacer que los accionistas entrega-
ran sus acciones para que se estampillaran y se les de-
volviera la mitad de las que habían presentado.
El estallido de la Primera Guerra Mundial, que pro-
dujo un gran aumento del consumo de lignito en Cata-
luña, por la escasez del carbón inglés, proporcionó un
pequeño respiro a la Compañía, dado que pudo arrendar
su mina de lignito Previsión, en Mequinenza (Zaragoza),
y formar además la sociedad Lignitos de Almatret S.A.
para explotar la mina San Antonio, en Almatret (Lérida),
obteniendo el 25 % del capital a cambio del aporte de la
concesión (Fernández y Escuder, 1917), obteniendo así
algunos ingresos. En 1917 la sociedad explotadora de la
mina Previsión abonó a la Compañía un canon de 43.070
pesetas, que al año siguiente, contando también con el
aporte de Lignitos de Almatret S.A. se elevaron a casi
58.000 pesetas. El año 1919 recibió 47.102 pesetas, pero
con el fin de la guerra se fue normalizando el comercio
de carbón y reduciéndose el precio y la demanda del lig-
nito de la cuenca de Mequinenza (Calvo, 1918). En 1920,
los ingresos por este concepto bajaron a las 27.632 pe-
setas y al siguiente a 12.500. La sociedad tenía una
deuda con la Sociedad Catalana General de Crédito, su
casa matriz, de más de medio millón de pesetas, de
modo que esos ingresos ni siquiera cubrían los intereses
de esa deuda. Finalmente, cuando se disolvió la empresa,
en ninguna de las acciones emitidas se había llegado a
cortar ni un solo cupón, es decir, los accionistas no vieron
un céntimo.
La Compañía General de Minas y Sondeos intentó
también una operación semejante de arriendo o forma-
ción de otra sociedad con las minas de Alpartir, que no
alcanzó resultados, y en 1917 y 1918 los balances de la
Compañía asignaron a estas minas unos gastos anuales de
2.514 pesetas y ningún ingreso (Fernández y Escuder,
1919). En 1918, las labores de interior se encontraban in-
undadas y las minas inactivas, aunque todavía se mante-
nía una persona como “encargado” (Ferrando y Zuazo,
1918). En 1919, los gastos en Alpartir se redujeron a
1.024 pesetas (Fernández y Escuder, 1920), es decir, el
salario de una sola persona. En 1920 los propietarios ya
no pagaron el canon de superficie, y consecuentemente
por causa de ese impago, el 7 de enero de 1921 se dio
por caducada la concesión Éxito.
Desde entonces, las minas de Alpartir quedaron en el
olvido, hasta la década de 1940. Tras la Guerra Civil se
produjo en España una gran carencia de materias primas,
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entre ellas la de cobre, que se prolongará tras el final de
la guerra mundial, en la etapa conocida como de “autar-
quía”, al ser casi imposibles las importaciones. En esa
época volvieron a explotarse muchos yacimientos de
cobre abandonados, a veces de forma casi artesanal,
sobre todo los de minerales secundarios superficiales, fá-
ciles de extraer y de procesar por lixiviación y cementa-
ción. No era éste el caso de las minas de Alpartir, pero
aun así, el 26 de abril de 1944, Silverio Cañada solicitó
la concesión María del Carmen, para hierro, sobre terre-
nos que incluían la antigua Bilbilitana. Aparte de alguna
eventual rebusca en las escombreras, no consta que se
realizaran trabajos mineros, y el concesionario renunció
a ella el 20 de febrero de 1950.
PATRIMONIO MINERO
En el entorno de Alpartir se conserva un patrimonio
minero original y significativo, de fácil acceso, merece-
dor de mayor protección y difusión. En la mina Bilbilitana
(posteriormente Éxito) se conserva el edificio en el que
estaban situados el malacate y el pozo principal (figura
17), aunque los techos han desaparecido. También se
conservan restos del sistema de concentración (figura
18), pero prácticamente nada de la casa principal; la ca-
lidad de sus materiales hizo que probablemente se reci-
claran por completo. El falso túnel sobre el barranco se
encuentra prácticamente intacto (figura 16), aunque la
galería que parte de él, entibada con madera, se hundió
hace no muchos años. Quedan también algunos tramos
de socavones, excavados en roca sólida, y consecuente-
mente visitables. La galería de desagüe de la mina Colo-
sal Platífera, cuya boca queda ahora dentro del pueblo,
se utiliza como depósito de agua, y está cerrada por un
muro de obra (figura 1), aunque es accesible a través de
una trampilla con cerradura, aunque, como ya se ha in-
dicado, no llegó a enlazar con el resto de las labores.
CONCLUSIONES
Las minas de Alpartir tuvieron una historia compara-
ble a las de muchas otras minas españolas: explotación
en época romana, nuevo intento durante la “fiebre mi-
nera” de mediados del siglo XIX, y sucesivas operaciones
dentro de la habitual “minería de papel” del siglo XIX y
principios del XX, con concesiones solicitadas, caducadas
y vueltas a solicitar. En este caso, la intervención de la
Compañía General de Minas y Sondeos resultó excepcio-
nal, dado que equipó la mina, con la intención primero
de explotarla y luego de venderla, como si se tratara de
un yacimiento de primera categoría, lo que evidente-
mente no era. Además de los gastos excesivos, especial-
mente los suntuarios del “edificio noble”, la empresa se
encontró con una mineralización menos abundante de lo
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Figura 16. Detalle de la boca S del falso túnel sobre el barranco de la Tejera,
con las escombreras sobre él. Junio de 2012. Foto de M. Calvo.
Figure 16. Detail of the S minehead of the false tunnel over the Barranco de
la Tejera, with the slag heaps on it. June 2012. Photograph by M. Calvo.
Figura 17. Edificio del malacate y pozo principal, todavía en un razonable es-
tado de conservación como patrimonio minero. Junio de 2012. Foto de M.
Calvo.
Figure 17. Winch building and main well, still in a reasonable state of conser-
vation as mining heritage. June 2012. Photograph by M. Calvo.
Figura 18. Parte de las instalaciones de la planta de concentración situadas
junto a los edificios de la mina Éxito. Junio de 2012. Foto de M. Calvo.
Figure 18. Part of the facilities of the concentration plant located next to the
Éxito mine buildings. June 2012. Photograph by M. Calvo.
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que esperaba, menos rica en plata, y además muy difícil
de procesar desde el punto de vista metalúrgico, lo que
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Calvo, M. 2008. Minerales de Aragón. Prames, Zaragoza 463 págs.
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