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Abstract

Inmenio (innovación, mente e ingenio). Revista de divulgación de la Universidad Politécnica de Pachuca. 18 de diciembre de 2020. pp. 9-10 https://issuu.com/inmenio/docs/inmenio_18_vfinal
Jorge A. Ruiz-Vanoye, Ocotlan Díaz-Parra, Francisco R. Trejo-Macotela
Universidad Politécnica de Pachuca, Mexico.
En nuestro cuerpo existen diversas interrelaciones
entre el sistema inmune y el sistema nervioso (las
especialidades médicas que las estudian son
Neuroinmunología y psiconeuroinmunología). El
sistema inmune mantiene la salud del ser humano
identificando y eliminando elementos extraños o
agentes infecciosos (antígenos como virus,
baterías, hongos, parásitos y sustancias de desecho
del propio organismo). El sistema nervioso
coordina los procesos que nos permiten realizar
actividades básicas y complejas. Esta constituido
en sistema nervioso central (encéfalo dentro del
cráneo y la médula espinal dentro de la columna
vertebral) y sistema nervioso periférico (los
nervios que recorren todo el cuerpo conectando
órganos y tejidos con el sistema nervioso).
El encéfalo (cerebro, tronco del encéfalo y
cerebro) procesan mucha información (de nuestro
cuerpo y del exterior enviadas por una estructura
compuesta de los nervios y la médula espinal) y
generan señales que se envían a todo el cuerpo.
Las estructuras de comunicación están formadas
por millones de células nerviosas (neuronas) que
forman entre ellas una gran red mediante
múltiples puntos de conexión que les permiten
transmitir información rápidamente a cualquier
parte del cuerpo. En las neuronas la información
viaja como impulsos eléctricos a través de unas
largas prolongaciones denominadas axones. Los
axones están recubiertos por una sustancia aislante
(mielina) que funciona como si fuera una cubierta
de plástico que envuelve un cable eléctrico y
permite la correcta y rápida transmisión de los
impulsos eléctricos.
Los impulsos producen ritmos que son conocidos
como ondas cerebrales. La actividad de las ondas
cerebrales puede ser visualizada en un
electroencefalograma o mapa cerebral. El mapa
cerebral también llamado Electroencefalografía
Cuantitativa (análisis digitalizado o
computarizado) de la actividad cerebral. Las
ondas cerebrales son las actividades eléctricas de
muy baja amplitud producidas por las neuronas
dentro del cerebro de los seres humanos. Existen 5
tipos de ondas cerebrales: Ondas Delta (1 a 3 Hz),
ondas Theta (3.5 a 8 Hz), ondas Alfa (8 a 13 Hz),
ondas Beta (12 a 32 Hz) y ondas Gamma (25 a
100 Hz). La generación adecuada de las cinco
ondas cerebrales derivada de la buena salud física
y mental del ser humano favorecen al sistema
inmune, el descanso, la capacidad de aprender, la
creatividad, la conexión emocional, la intuición,
trastornos depresivos, falta de atención, sensación
de poca fuerza, ansiedad, estrés, insomnio,
capacidad para resolver problemas, estados de
relajación, laxo, depresivo, capacidad de procesar
fácilmente nueva información en el cerebro,
estados de felicidad, entre otros. En un momento
del día se pueden presentar varias ondas
cerebrales al mismo tiempo, una más
predominante que otras.
El sistema inmune tiene relación dentro del
cerebro con las ondas Delta que favorecen al
sistema inmune, el descanso y la capacidad de
aprender. Lo que sabemos a la fecha de la
Neurociencia es muy poco comparado con
terapias médicas. Uno de los trastornos
neurológicos que tiene varios medicamentos
enfocados al sistema inmune aprobados por la
FDA es la Esclerosis múltiple (Enfermedad en la
que el sistema inmunológico degrada la cubierta
protectora de los nervios).
Los autores Andersson y Tracey publicaron un
artículo en la revista de medicina experimental
donde explican cómo señales nerviosas
transmitidas a través del nervio vago (nervio
craneal o pares craneal relacionado con el nervio
olfatorio) podrían formar parte de un reflejo
inflamatorio. Lo que significa que existe un
circuito neuronal capaz de modular respuesta
inmunitaria. Los reflejos inflamatorios se
encargarían de mantener la homeostasis
inmunológica (mantener el equilibrio de la
respuesta inmune). La no resolución inflamatoria
puede conllevar a enfermedades como
aterosclerosis, obesidad, cáncer, enfermedad
inflamatorio intestinal, neurodegeneración,
esclerosis múltiple, artritis reumatoide entre otras.
Existen proyectos como Neural Lace de Neuralink
(Elon Musk) y Brainternet (Universidad de
Witwatersradn) que han logrado conectar un
cerebro humano a Internet en tiempo real y en
esencia es un sistema de interfaz cerebro-
computadora que transmiten ondas cerebrales a
Internet convirtiendo al cerebro en un nodo de
Internet de las Cosas. El Internet de las cosas
cerebrales es la acción de conectar el cerebro
humano a través de interfaces cerebro-máquina u
otras tecnologías al Internet.
Algunos neuro-científicos y neuro-inmunólogos
proponen el estudio de las interrelaciones
bidireccionales entre el sistema nervioso central y
el sistema inmune mediante el uso de interfaces
cerebro-máquina (invasiva o no invasiva) que
permita modificar las ondas cerebrales delta que
mejoran el sistema inmune del ser humano
mediante una computadora conectada a Internet.
La computadora podrá alterar o reajustar las ondas
cerebrales, pero corriendo el riesgo de alterar otras
señales de ondas cerebrales cercanas provocando
daños severos al ser humano. Este tipo de
tecnología avanzada ya se está aplicando en
ratones, donde se logra alterar sus ondas
neuronales en su percepción visual (están viendo
cosas que realmente no están viendo).
El uso de Internet de las Cosas Cerebrales
permitirá en un futuro cercano a la ciencia ficción
mejorar el sistema Inmune de nuestro cuerpo,
aprender más cosas mucho más rápido (un nuevo
idioma en menos de un mes, un nuevo oficio),
mejorar enfermedades psicológicas (intento de
suicidio, depresión, asesinos potenciales,
violadores, entre otros), así como diversos otros
aspectos negativos (soldados fácilmente
manipulables, control masivo de seres humanos
para compras compulsivas, entre otros).
Referencias.
1. Andersson, U. & Tracey, K. J. Neural
reflexes in inflammation and immunity. J. Exp.
Med. 209, 1057–1068 (2012).
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