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Los Riesgos de Internet

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Una de las mayores preocupaciones de los padres es con respecto al correcto manejo de las nuevas tecnologías por parte de los menores. Todo el mundo puede entender que la tecnología ofrece grandes beneficios, sobre todo en el ámbito laboral, e incluso en el doméstico, así las casas pueden disponer de una lavadora, microondas, hornillo eléctrico… todos ellos avances importantes que "liberan" un tiempo que con anterioridad podía ocupar buena parte del día. En cambio, en la casa hay otros aparatos orientados casi en exclusiva al ocio, por ejemplo, la televisión, la radio o la computadora. Quitando el uso educativo y de aprendizaje que se pueda hacer de los mismos, por ejemplo, seguir un curso de idiomas a través de CDs, ver los documentales de la televisión o preparar las tareas con la computadora, aparte de ello, a los padres siempre les queda la duda sobre las consecuencias en los menores del abuso de estos aparatos orientados al ocio. Aunque ya lo decían los pediatras, psicólogos infantiles y educadores, y así lo corroboraban algunas investigaciones al respecto, el informe del Public Health England no deja lugar a dudas sobre la influencia nociva de la televisión sobre la salud de los pequeños. El informe recoge un estudio realizado en el que participaron cuarenta y dos mil menores ingleses, con edades comprendidas entre los 8 a 15 años, analizando las consecuencias nocivas del consumo excesivo de horas delante de la televisión, cuyas conclusiones no dejan lugar a dudas, informando que los que más tiempo pasan son los que obtienen una mayor deficiencia en los resultados académicos obtenidos por estos, además va más allá, y atribuye una relación directa del abuso de las horas delante del televisión con una
Como citar este trabajo
De la Serna, J.M. (2018). Los Riesgos de Internet. En J.M. De la Serna. CiberPsicología: Relación
entre Mente e Internet. Hackensack: Babelcube Inc., 15-37.
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CAPÍTULO 2.
LOS RIESGOS DE INTERNET
Juan Moisés de la Serna
Una de las mayores preocupaciones de los padres es con respecto al
correcto manejo de las nuevas tecnologías por parte de los menores. Todo el
mundo puede entender que la tecnología ofrece grandes beneficios, sobre
todo en el ámbito laboral, e incluso en el doméstico, así las casas pueden
disponer de una lavadora, microondas, hornillo eléctrico… todos ellos
avances importantes que “liberan” un tiempo que con anterioridad podía
ocupar buena parte del día.
En cambio, en la casa hay otros aparatos orientados casi en exclusiva al
ocio, por ejemplo, la televisión, la radio o la computadora. Quitando el uso
educativo y de aprendizaje que se pueda hacer de los mismos, por ejemplo,
seguir un curso de idiomas a través de CDs, ver los documentales de la
televisión o preparar las tareas con la computadora, aparte de ello, a los
padres siempre les queda la duda sobre las consecuencias en los menores
del abuso de estos aparatos orientados al ocio.
Aunque ya lo decían los pediatras, psicólogos infantiles y educadores, y
así lo corroboraban algunas investigaciones al respecto, el informe del
Public Health England no deja lugar a dudas sobre la influencia nociva de
la televisión sobre la salud de los pequeños.
El informe recoge un estudio realizado en el que participaron cuarenta
y dos mil menores ingleses, con edades comprendidas entre los 8 a 15 años,
analizando las consecuencias nocivas del consumo excesivo de horas delante
de la televisión, cuyas conclusiones no dejan lugar a dudas, informando que
los que más tiempo pasan son los que obtienen una mayor deficiencia en los
resultados académicos obtenidos por estos, además va más allá, y atribuye
una relación directa del abuso de las horas delante del televisión con una
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baja autoestima y con el padecimiento de enfermedades del estado de ánimo
como depresión y ansiedad.
A pesar de los beneficios que puedan atribuirse al proporcionar
información y entretenimiento, cuando el tiempo dedicado a la televisión
excede de las cuatro horas diarias va a producirse además un retraimiento
en otras actividades ya sean académicas o de esparcimiento, facilitando con
ello el aislamiento de su medio social.
Si bien es cierto, que el informe presentado no establece una relación
causa-efecto, dejando abierto a nuevas investigaciones, el descubrir cómo se
da esta influencia, encontrándose entre las explicaciones posibles, que a
mayor tiempo delante del televisor, menor tiempo dedicado a la interacción
social con sus semejantes.
Como el tiempo es limitado, tanto para los más pequeños como para los
adultos, por lo que cuando dedicamos buena parte del día a consumir
programas televisivos, necesariamente estamos desatendiendo otras
actividades que podríamos desarrollar.
En la etapa infantil son importantes las relaciones sociales, ya que éstas
sirven para ir configurar a las personas, a la vez que se desarrollan
habilidades comunicativas, y se forma la identidad mediante la
comparación con otros y la pertenencia a grupos de iguales.
El cultivo de la amistad, es una actividad fundamental en esta etapa de
la vida, que requiere de mucho tiempo, y que se ve mermada en la medida
en que se dedique este tiempo a la televisión, aunque sea para ver
programas educativos.
El aislamiento y la falta de establecimiento de relaciones de
compañerismo y amistad, con todas las experiencias que ello conlleva, tanto
positivas como negativas; podría estar detrás de por qué estos pequeños
presentan unos niveles más bajos de autoestima, ya que no están
desarrollando habilidades sociales y de interacción que otros, a su edad, ya
manejan perfectamente.
Quizás lo más preocupante de este informe, es que se ha observado una
relación entre el tiempo delante de la televisión y determinadas patologías
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psicológicas. Si bien es cierto, que con anterioridad se habían relacionado
ciertas conductas como el sedentarismo y la mala alimentación, con
problemas de salud como la obesidad, y en algunos casos, con la aparición
de diabetes temprana. Relación que en principio puede afectar a cualquiera
independientemente de su edad, pero que es especialmente preocupante
cuando se produce en menores.
Los Trastornos de Depresión Mayor o el de Ansiedad, son las
consecuencias más graves sobre la salud psicológica del menor que se
informan en este estudio, al pasar demasiado tiempo aislados delante de la
pantalla de la televisión o del ordenador.
Con lo que se va a ir configurando un cuadro clínico de consecuencias,
tanto físicas como psicológicas alrededor del menor que va a arrastrar
durante la vida adulta, si no pone él o sus progenitores los medios necesarios
para superar dicha situación.
Una vez conocidas las conclusiones del informe presentado por el Public
Health England, sólo queda reflexionar sobre el papel de los progenitores o
cuidadores, a la hora de dejar al pequeño a solas delante del televisor,
sabiendo que a partir de las cuatro horas de estar viéndola, el pequeño va
tener mayores probabilidades de sufrir baja autoestima, y con el tiempo
estará más expuesto a padecer depresiones y trastornos de ansiedad,
cuadros clínicos que van a requerir en el futuro de tratamiento adecuado
por parte del especialista.
La Ciberadicción:
Pero los peligros para la salud estos jóvenes consumidores no quedan
ahí, y aunque la tecnología es una herramienta y como tal depende del uso
o del abuso que le demos, que pueda tener mayor influencia sobre la vida y
las relaciones.
Actualmente, es difícil encontrar un estudiante que no use
habitualmente Internet para sus labores o para ocio, por ello puede sufrir
adicción a Internet.
Cada vez la incursión de las nuevas tecnologías se realiza a más
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temprana edad, prácticamente desde los primeros años de vida, los hijos
ahora disponen de tabletas, y con unos años más tienen su propio
Smartphone, con acceso a Internet.
Hoy incluso en las escuelas se fomenta el uso de las nuevas tecnologías,
a través de las tabletas en sustitución de los libros, además de que el
profesor usa su pizarra electrónica todo ello conectado a Internet, donde se
diseñan materiales de consulta específicos para las clases.
Pero cuando uno empieza con Internet, no existe limitación en su uso,
sobre todo cuando se adentra uno en los juegos o en las redes sociales, una
actividad que cada vez va requiriendo de mayor tiempo, hasta que sin saber
cómo se puede llegar a desarrollar una adicción.
Uno de los riesgos más destacados en este ámbito es el de la adicción a
la tecnología, ya que hay que tener en cuenta que cualquier sustancia o
actividad humana se puede convertir en adictiva siempre que se den las
siguientes condiciones:
- Pérdida de control de la voluntad.
- Usar excesivo tiempo en dicha actividad quitándosela de otras ya sean
relaciones laborales o sociales.
- Cierto nivel de aislamiento, a menos que sean "adicciones sociales"
- Con consecuencias negativas tanto económicas, emocionales como
familiares, debido a dicha dependencia.
- Con "inclusiones" de pensamientos, haciéndose difícil no pensar en
ello, y provocando una elevación de la ansiedad y del desasosiego cuando
está un tiempo sin acceder a dicha adicción.
- Con consecuencias negativas en el desempeño académico.
- En algunos casos además conlleva cierta desatención personal que se
puede mostrar con desaliño y falta de higiene.
Todo ello explicado por los mismos mecanismos neuronales que permite
tender a repetir conductas. dado por sus consecuencias agradables y
positivas facilitando así el aprendizaje.
Igualmente sucede con el uso de las nuevas tecnologías, las cuales, si
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dejan de ser útiles para el trabajo o la vida cotidiana, y pasan a ser
"necesarios" o "imprescindibles" puede que se esté dando origen a una
adicción tecnológica, ya sea al uso "excesivo" de nuevos terminales, teléfonos
inteligentes, Smartphone o tabletas, así como del uso intensivo y
"descontrolado" de servicios de mensajería instantánea, como Mesenger,
Whatsapp, Twitter o Tuenti.
Esto ha provocado la aparición de fenómenos novedosos que no existían
con anterioridad, por lo que se han tenido que crear nuevos términos para
contemplarlo, como es el caso del F.O.M.O. (Fear Of Missing Out), o miedo
a perderse lo último, es decir, la necesidad de estar pendiente de la redes
sociales en todo momento para no perderse el último dispositivo móvil que
ha salido o el último vídeo de su cantante favorito, identificado por la
Universidad de Essex (Inglaterra) junto con la Universidad de California y
la Universidad de Rochester (EE.UU.) publicado en la revista científica
Computer in Human Behaviour.
Por su parte desde la Universidad Villanova (EE.UU.) se ha descrito por
primera vez un nuevo fenómeno denominado "Sleep Texting", que se refiere
al fenómeno de no tener un sueño regular, al producirse constantes
interrupciones para leer los mensajes recibidos y mandar nuevos mensajes.
Este fenómeno da cuenta de una disminución de la cantidad y calidad del
sueño entre los jóvenes, que son los principales usuarios que lo padecen.
En este sentido se ha realizado por un estudio por parte de la
Universidad de Washington y la Universidad Lee (EE.UU.) cuyos
resultados han sido publicados en la revista científica Psychology of Popular
Media Culture.
En el mismo se analiza la influencia del uso de M.S.N. (siglas en inglés
de textos por mensajería) en la salud de los universitarios. En este estudio
participaron ochenta y tres estudiantes, donde se analizaron la calidad de
salud mediante el Pittsburgh Sleep Quality Index, el cual proporciona
información sobre tres índices: el agotamiento, los problemas de sueño y las
relaciones sociales.
Se quería estudiar el efecto en estos tres índices en función del número
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de mensajes que se recibían y enviaban durante el día, encontrando que se
veían afectados negativamente los tres índices a medida que crecía el
número de mensajes que tenían que "administrar", pero donde mayores
efectos se encontraron fue con respecto a los problemas de sueño, donde a
partir de unos niveles "moderados" de mensajes ya empezaban a provocar
altos niveles de ansiedad y con ello dificultades para conciliar el sueño.
La menor cantidad y calidad del sueño va a traer consecuencias en la
"vida diurna", con una menor capacidad retentiva y de atención entre los
estudiantes, y si esta situación se mantiene en el tiempo, puede llegar
incluso a afectar en la salud.
De ahí la importancia de "educar" a los más jóvenes en el uso de estos
dispositivos electrónicos, ya que como se ha indicado, estos pueden generar
problemas de desempeño y concentración, además de afectar en las
relaciones sociales y lo más grave de todo, puede afectar a su salud, debido
al mantenimiento de elevados niveles de estrés y a la falta de un sueño de
calidad.
Y todo ello suponiendo que la persona, es "dueña de su voluntad", es
decir, que todavía no ha caído en una adicción tecnológica, lo que acarrearía
aún mayores efectos negativos. El principal problema de la detección de este
tipo de situaciones, es que los padres no saben valorar hasta qué punto es
algo “normal” o ya ha pasado la raya de lo adecuado y se ha convertido en
insano.
Igualmente, la persona que lo sufre, a pesar de darse cuenta de las
dificultades y consecuencias nocivas que le acarrea, es incapaz de reconocer
que tiene un problema y que requiere de ayuda de los demás para superarlo,
incluso que puede precisar de un especialista para superar su adicción.
Como se puede observar en el resultado anterior, la tecnología puede
provocar graves dificultades en el día a día de la persona, tanto que puede
poner en riesgo su salud, como en el caso de perjudicar la calidad y cantidad
del sueño para tener que contestar los m.s.n. que se reciben.
Hoy en día es difícil pensar que un joven no conozca y tenga cuenta en
Facebook, Twitter o Tuenti entre otros, ya que han nacido en la era de las
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redes sociales, considerándose unos "nativos digitales", es decir, aquellos
que nacieron tras la década de los ochenta y que tuvieron desde pequeño
acceso a las nuevas tecnologías.
Los que tienen unos años más, aquellos que nacieron antes de los años
80, tienen que hacer un esfuerzo por mantenerse informado y formado con
esto de las redes sociales, y es a lo que se denomina "inmigrantes digitales",
es decir, personas que nacieron sin estas posibilidades y que ahora tienen
que adentrarse en este mundo, a veces confuso y otras veces desconcertante,
pero en todo caso útil y necesario.
Igual que con anterioridad se solicitaba para algunos puestos de trabajo
tener el carnet de conducir y un nivel educativo mínimo, ahora se requiere
que los candidatos tengan unas destrezas suficientes en el manejo del
ordenador y de las redes sociales. A raíz de estas nuevas herramientas han
surgido empleos impensables hace unos años, como el de Community
Manager, responsable de foros y comunidades virtuales, o los más técnicos
encargados de la promoción de los sitios web como los consultores S.E.O. y
S.E.M., que buscan lograr una mayor visibilidad en las redes sociales y en
Internet de una determinada marca o empresa.
Los jóvenes por su parte han ido incorporando las herramientas que
ofrece esta nueva tecnología dentro de su vida, tanto académica como de
ocio, ya son muchas las universidades que imparten parcial o totalmente su
docencia on-line, pudiéndose conectar desde cualquier dispositivo fijo o
móvil, como tabletas, iPads, o teléfonos inteligentes. Teniendo los docentes
una doble función, la de organizar y grabar las clases a impartir y la de la
tutorización virtual, para resolver las dudas que hayan podido surgir de las
mismas.
Esto ha posibilitado abrir las puertas de las universidades a estudiantes
de todo el mundo, con el único requisito que tengan las destrezas
lingüísticas necesarias para seguir las clases, y eso sí, un dispositivo con
conexión a Internet.
A este respecto, lo único que no se ha podido solventar ha sido a la hora
de la realización de los exámenes, los cuales se exigen que sean presenciales,
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bien en la propia universidad o en un centro concertado en el país del
estudiante. De forma que se dé veracidad de que el estudiante que se
presenta al examen conoce adecuadamente la materia de la que se examina.
En mi caso particular, tras llevar varios años impartiendo docencia
presencial en distintas universidades, tuve que realizar un curso de
capacitación para poder continuar con mi labor docente, pero esta vez a
través de las redes sociales, para lo que tuve que adaptar las herramientas
tecnológicas que con anterioridad empleaba a las nuevas demandas,
incluyendo la familiarización de plataformas de formación como Moodle, o
el uso programas de videoconferencias para impartir la docencia on-line, lo
que me permitió poder dictar las clases en España, tanto en la Península
como en las Islas, a la vez que eran seguidas desde Iberoamérica.
Pero existen riesgos de Internet que surgen cuando el ocio juvenil se
convierte casi en exclusiva en el uso intensivo de esta tecnología, perdiendo
el contacto social y a veces, el contacto con la propia realidad. Son muchos
los estudios que se están realizando al respecto, a raíz de esta nueva
modalidad, en donde cada día se detectan nuevos casos de ciberadictos, es
decir, personas que son incapaces de desconectarse de la red, facilitando el
aislamiento social, y el descuido de la higiene mental y personal, asociado
además a una alimentación impropia, todos estos riesgos de Internet
producidos por una inadecuada educación sobre el uso correcto de la
tecnología.
Se ha realizado un nuevo estudio por parte de la Universidad Médica
Kaohsiung y el Hospital Hsiao-Kang (Taiwán), cuyos resultados han sido
publicados en la revista científica J.A.M.A. Pediatrics donde se ha realizado
un seguimiento a dos mil doscientos noventa y tres jóvenes durante 2 años,
evaluados a los 6, 12 y 24 meses.
El objetivo de éste estudio era encontrar los factores predictores del
padecimiento de adicciones a las nuevas tecnologías, para lo cual se evaluó
el nivel de adicción a través de la escala estandarizada denominada C.I.A.S.
(Chen Internet Addiction Scale), además de los niveles de depresión
mediante la versión china del C.E.S.-D. (Center for Epidemiological Studies
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Depression Scale), el déficit de atención con hiperactividad evaluado
mediante el A.D.H.D.S. (Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder Self-
rated Scale), la fobia social mediante el F.N.E. (Fear of Negative Evaluation
Scale) y la hostilidad de los participantes mediante el B.D.H.I.C.-S.F. (Buss-
Durkee Hostility InventoryChinese VersionShort Form).
Los resultados informan que aquellos jóvenes varones que tenían altos
niveles de hostilidad mostraban mayores niveles de adicción después de los
2 años, convirtiéndose así en el mejor predictor de esta psicopatología. En
cambio, las adolescentes que participaron en el estudio, mostraron que el
mejor predictor de la adicción futura se relaciona con padecer un trastorno
por déficit de atención con hiperactividad.
Tanto en chicos como en chicas, no resultaron relevantes los niveles
previos de fobia social ni de depresión, a la hora de predecir una futura
adicción a las tecnologías. El estudio, además, ofrece un dato "revelador" en
cuanto que, en sólo 2 años, más del 10% de los participantes se vieron
afectados por la adicción a Internet, siendo insignificante la diferencia en el
número de casos entre los "adictos" masculinos y femeninos.
De ahí la importancia de estos estudios, que muestran los riesgos de
Internet en los jóvenes. Estudios necesarios para poder crear programas
específicos para prevenirlo, haciendo especial hincapié en la educación,
como factor determinante de la autorregulación en el manejo de las nuevas
tecnologías, esto es, con una correcta educación cabe esperar que el joven
sea capaz de usar adecuadamente la tecnología y no abusar de ella.
Además de lo anterior, y en el caso concreto de los jóvenes, esta
educación tecnológica debe de ir acompañado de un programa de
intervención en cuanto al correcto manejo de la hostilidad, y en las jóvenes
en el diagnóstico y tratamiento del trastorno por déficit de atención con
hiperactividad, con lo que evitar futuras complicaciones de adicción a
Internet.
Los jóvenes pueden estar expuestos a esta ciberadicción, lo siguiente
que deberíamos de conocer sería, ¿Es posible detectar la adicción a Internet
en jóvenes?
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Esto es precisamente lo que tratan de analizar desde la Universidad
Payame Noor (Irán) cuyos resultados han sido publicados en la revista
científica International Journal of Behavioral Research & Psychology.
En el estudio participaron trescientos ochenta estudiantes, ciento
noventa y cuatro chicas y el resto chicos, todo ellos cursando en el instituto.
Se plantearon tres objetos de estudio, el primero, determinar hasta qué
punto los jóvenes estudiantes sufren adicción a Internet, el segundo,
comprobar si esa presencia de adicción se relaciona con el nivel de
sinceridad que expresa dentro de la familia, y por último si existen
diferencias entre género en las dos anteriores.
Para ello se empleó el cuestionario estandarizado I.A.T. (Internet
Addiction Test) para evaluar el nivel de adicción a Internet de los jóvenes,
y uno creado al efecto para evaluar el nivel de sinceridad en casa de los
participantes.
Los resultados informan de que los chicos experimentan
significativamente un mayor nivel de adicción a Internet que las chicas.
Igualmente, el nivel de falta de sinceridad intrafamiliar aumente a
media que lo hace la dependencia a Internet, y por tanto se expresa
significativamente en mayor medida en los chicos frente a las chicas.
Por lo que es posible detectar la adicción entre los chicos simplemente
observando el nivel de sinceridad de estos en la familia, cuando empieza a
buscarse escusas o a inventar motivos, puede ser un buen indicativo para
sospechar que el joven puede estar empezando a sufrir adicción a Internet.
Regla que no se puede aplicar a las chicas, ya que estas, a pesar de sufrir
menores niveles de adicción a Internet, cuando lo hacen, no se expresa con
una menor sinceridad dentro de la familia, lo que a su vez hace más difícil
su detección y por ello su intervención para que lo supere.
Esto indicaría que los chicos son más sensibles a sufrir este tipo de
adicción relacionado con las nuevas tecnologías, lo que va a repercutir
negativamente en la calidad de la convivencia familiar, al tratar de
"esconder" su adicción.
Todo ello se puede emplear para establecer programas de prevención
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entre los propios estudiantes, para que desarrollen herramientas con los
que enfrentarse a la adicción a Internet, e incluso entre los padres, para que
estos tengan claros los primeros síntomas de la adicción para poder
intervenir cuanto antes.
Aunque los resultados son claros, se precisa de más investigación para
poder alcanzar conclusiones al respecto, ya que se trata de un estudio
focalizado en una población con características específicas, no
encontrándose el país entre los diez primeros a nivel de número de usuarios
de Internet, empleado a diario por un poco más de la mitad de la población
actual (53,3%), muy por detrás de países como Noruega, Islandia, Países
Bajos, Suecia o Dinamarca, todos ellos por encima del 90%, según datos
recogidos por Internetworldstats.
Hay que tener en cuenta que las consecuencias de la ciberadicción se
consideran como expresión propia de una adicción comportamental, que ha
de ser superada con intervención de un especialista, y que en muchos casos
requiere como primera medida corta todo acceso del menor a Internet, tal y
como se haría con otro tipo de adicciones.
El Ciberacoso:
Otro de los peligros de Internet es el ciberacoso, también conocido como
ciberbullying, el cual es una extensión del fenómeno del acoso empleando
en esta ocasión para ello los medios tecnológicos, ya sea por teléfono o por
Internet; por el cual una persona (acosador) trata de minar y socavar la
autoestima de otra (acosado o bullied), enviándole mensajes amenazantes,
intimidatorios o chantajistas a través de servicios de e-mail o mensajería
instantánea (tipo Chat o Messenger), S.M.S. o las redes sociales.
Antes de que se extendiese el uso de la tecnología, en el fenómeno de
bullying, acoso o maltrato se producía un encuentro cara a cara entre el
acosador y el acosado, acompañado normalmente de insultos, amenazas y
burlas, pudiendo además desembocar en la agresión física como modo de
conseguir aquello que quería el acosador, pero ¿Cuál es la incidencia del
buylling escolar entre la población?
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Esto es lo que trata de descubrirse desde el Instituto Universitario de
Ciencias Médicas Krishna (India) cuyos resultados han sido publicados en
la revista científica International Journal of Health Sciences and Research.
En el estudio participaron cuatrocientos pequeños escolarizados, con
edades comprendidas entre los 8 a 14 años, de los cuales dos cientos eran
niñas. A cada uno de ellos se les preguntó con una entrevista semi-
estructurada basado en un cuestionario estandarizado para detectar
buylling escolar denominado Olweus Bully/Victim Questionnaire, de ahí se
extrajeron dos grupos, aquellos que sufrían bullying o lo habían sufrido en
el último año y los que no.
A todos ellos se les pasó un cuestionario para evaluar los niveles de
salud y de ansiedad a través del instrumento estandarizado K.I.V.P.A.
Los resultados muestran un alto nivel de bullying ya que de entre los
cuatro cientos participantes, ciento treinta y seis lo habían sufrido en el
último año, de los cuales cincuenta y nueve eran niñas y el resto niños.
Analizando el tipo concreto de bullying se observó cómo la agresión
física directa fue la más común llegando al 60% de los casos, seguido de los
insultos (37,5%) y los rumores (28%).
Entre los síntomas experimentados por los pequeños, estaba el dolor de
estómago (24%), depresión (23%), dolor de cabeza (20%), y ausencias
frecuentes de la escuela (18%).
De todos los que sufría bullying únicamente el 24% habían informado a
sus padres o profesores sobre su situación.
Aunque el estudio está muy localizado y no se pueden extraer a otras
poblaciones, es importante poner en evidencia los altos números de alumnos
afectados, las distintas formas de expresarse, así como el bajo porcentaje de
denuncia de los afectados.
En los últimos años, y gracias a las campañas de sensibilización,
especialmente en el ámbito escolar, dirigidas tanto a profesores como a
padres, se ha ido reduciendo el número de casos de acoso directo, dando paso
al nuevo fenómeno del ciberacoso, auspiciado por la generalización del
empleo de dispositivos móviles y el uso de Internet, además de por la idea
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de anonimato en la red, lo que da al acosador cierta creencia de impunidad
de sus actos.
Algunos expertos distinguen entre ciberacoso y ciberbullying, siendo el
primero aquel que se produce mediante el uso de nuevas tecnologías;
restringiendo el término de ciberbullying únicamente a los casos en que el
acoso procede de los iguales, compañeros de edad similar o un poco mayores,
pero que normalmente comparten un mismo lugar de estudio, en ambos
casos comparten el empleo de los dispositivos tecnológicos como medio de
acoso.
Es especialmente preocupante el creciente número de casos entre
adolescentes; por ejemplo, en España, casi un tercio de los menores de 17
años afirma haber sufrido ciberacoso, e incluso el 19% reconoce haber
insultado en la red. En Latinoamérica, según datos del S.E.R.C.E. (Segundo
Estudio Regional Comparativo y Explicativo) realizado por la U.N.E.S.C.O.
(Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura), cuyos datos fueron obtenidos entre 2005 y 2009, más del 50% de
los alumnos de primaria han sido víctimas de acoso escolar, un peligro que
se potencia en la red.
Esta situación de ciberacoso va a tener las mismas consecuencias
negativas para el acosado, tanto en la salud psicológica como física, que
incluso ha llevado a alguno a perder la vida, debido a la desesperación que
genera no ver salida a este acoso. De ahí la importancia de que en los
últimos años se haya incrementado la conciencia sobre este problema,
promovido desde distintas instituciones mediante programas de prevención
y educación, orientados tanto a los más jóvenes para que denuncien, como
para que padres y profesores sepan dar una respuesta adecuada a una
situación nueva hasta ahora para ellos; pero si la escuela se está
convirtiendo en el lugar más propicio para este tipo de acoso, ¿Se puede
enfrentar el ciberacoso desde la propia escuela?
Esto es lo que se trató de averiguar desde la Universidad de Regents y
la Universidad de City (Inglaterra) cuyos resultados han sido publicados en
la revista científica International Journal of Emotional Education.
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En el estudio participaron veinte universitarios con edades
comprendidas entre los 21 a 30 años, de los cuales diecisiete eran mujeres.
Se les dividió en tres grupos, el del acosado, el del acosador y el del
"público". A cada uno de ellos se les dio un papel, que a modo de role-play
debían de interpretar y ponerse en la "piel" de su personaje, comentando
entre los miembros del grupo los sentimientos y emociones que eso le
generaba, para por último hacer una puesta en común de los distintos
grupos
Los resultados cualitativos sugieren que los alumnos se identifican
fácilmente con el papel del acosador, considerando al acosado como
responsable de su situación, sintiéndole como fracasados y marginados,
siendo difícil ponerse en el papel del acosado.
Lo que indica que es necesario trabajar sobre la figura del acosador y la
violencia que entraña, como algo "socialmente aceptable" en un mundo
competitivo, igualmente hay que trabajar sobre el papel del acosado, para
poder transmitir correctamente su imagen, para mostrarla como víctima y
no como un "perdedor social".
Aunque los resultados son reveladores en cuanto a los sentimientos
sobre los que hay que trabajar, todavía hay que transformarlo en un
programa de intervención educativa que pueda ser incorporado a otras
escuelas y universidades, con lo que combatir de forma efectiva esta
"epidemia" del ciberacoso que hasta ahora no parece frenarse si no es
mediante la denuncia a la institución correspondiente.
Tras cada denuncia hay todo un mecanismo detrás, en el que
intervienen distintas instituciones públicas como la policial o la judicial, que
tratan de velar por la seguridad de los usuarios de Internet, pero
únicamente puede intervenir a partir de que tiene conocimiento del
ciberacoso, de ahí la importancia de que padres y profesores sean capaces
de detectar los síntomas iniciales del acoso, para poder detener este, antes
de que tenga consecuencias negativas para la salud física y mental del
menor.
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