ArticlePDF Available

MIGUEL-NARANJO, P. (2020): "Las escenas de orantes o danzantes durante la primera Edad del Hierro en la Península Ibérica: a propósito de un fragmento pintado estilo San Pedro II de Alarcos (Ciudad Real)". Complutum, 31 (1): 97-109

Authors:

Abstract and Figures

Resumen: En este artículo se analizan las escenas de orantes o danzantes de la península ibérica durante la Primera Edad del Hierro a raíz del hallazgo de una escena de este tipo representada en un fragmento de cerámica estilo San Pedro II de Alarcos (Poblete-Ciudad Real, Ciudad Real), un tema escasamente representado en esta fase cultural y que supone un unicum para esta producción a mano con decoración pintada en rojo. Aparte de valorar los paralelos y los posibles medios de transmisión de esta escena, así como los precedentes en las culturas peninsulares, se estudia el simbolismo que pudo haber tenido en la religiosidad de la población local que elaboró esta cerámica. Así, se ha planteado su relación con el mundo funerario y su integración dentro del discurso simbólico del ciclo vital teniendo en cuenta la iconografía de este momento. Además, se presenta el análisis de DRX realizado sobre la pieza y una muestra de C-14 que ayuda a comprender aspectos como el origen o la cronología de esta producción tan característica de la Primera Edad del Hierro. Abstract: In this paper, I study the Praying Scenes from the Iberian Peninsula during the Iron Age because of a pottery San Pedro II found in Alarcos (Poblete-Ciudad Real, Ciudad Real). It´s the only scene of this type because the Praying Scenes were unusual during this time. I study the similar motifs in another cultures and in the iberian cultures, but I also consider the symbolism and their religious conceptions. Probably, the Praying Scenes relate with Death and the Life Cycle owing to the Iron Age iconography´s. I include DRX and C14 analytical to know its origin and chronology of this pottey.
Content may be subject to copyright.
97Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
ARTÍCULOS
Las escenas de orantes o danzantes durante la Primera Edad del Hierro en la
Península Ibérica: a propósito de un fragmento pintado estilo San Pedro II de
Alarcos (Ciudad Real)1
Pedro Miguel Naranjo2
Resumen: En este artículo se analizan las escenas de orantes o danzantes de la península ibérica durante la Primera Edad
del Hierro a raíz del hallazgo de una escena de este tipo representada en un fragmento de cerámica estilo San Pedro II
de Alarcos (Poblete-Ciudad Real, Ciudad Real), un tema escasamente representado en esta fase cultural y que supone un
unicum para esta producción a mano con decoración pintada en rojo. Aparte de valorar los paralelos y los posibles medios
de transmisión de esta escena, así como los precedentes en las culturas peninsulares, se estudia el simbolismo que pudo
haber tenido en la religiosidad de la población local que elaboró esta cerámica. Así, se ha planteado su relación con el
mundo funerario y su integración dentro del discurso simbólico del ciclo vital teniendo en cuenta la iconografía de este
momento.Además,sepresentaelanálisisdeDRXrealizadosobrelapiezayunamuestradeC-14queayudaacomprender
aspectos como el origen o la cronología de esta producción tan característica de la Primera Edad del Hierro.
Palabras clave: Primera Edad del Hierro; cerámica; San Pedro II; orantes; danzantes; iconografía; simbolismo.
[en] The praying or dancing scenes during The Iron Age from the Iberian Peninsula: about
a San Pedro II ware from Alarcos (Ciudad Real)
Abstract: In this paper, I study the Praying Scenes from the Iberian Peninsula during the Iron Age because of a pottery
San Pedro II found in Alarcos (Poblete-Ciudad Real, Ciudad Real). It´s the only scene of this type because the Praying
Scenes were unusual during this time. I study the similar motifs in another cultures and in the iberian cultures, but I
also consider the symbolism and their religious conceptions. Probably, the Praying Scenes relate with Death and the
LifeCycleowingtotheIronAgeiconography´s.IincludeDRXandC14analyticaltoknowitsoriginandchronology
of this pottey.
Keywords: Iron Age; pottery; San Pedro II; praying; dancing; iconography; symbolism.
Sumario: 1. Introducción: el yacimiento de Alarcos (Poblete-Ciudad Real, Ciudad Real); 2. Estudio del fragmento:
análisisporDRX,tecnologíayestilo;3.LasescenasdeorantesodanzantesdurantelaPrimeraEdaddelHierro:
iconografía,paralelosysimbología;4.Conclusionesyvaloraciónnal;5.Bibliografía.
Cómo citar: Miguel Naranjo, P. (2020). Las escenas de orantes o danzantes durante la Primera Edad del Hierro en la
Península Ibérica: a propósito de un fragmento pintado estilo San Pedro II de Alarcos (Ciudad Real). Complutum, 31
(1): 97-109.
1 Este trabajo se ha podido realizar gracias a la concesión de un contrato predoctoral del plan propio de la Universidad de Castilla-
La Mancha
2 Departamento de Historia
Universidad de Castilla-La Mancha
Avda. Camilo José Cela S/N, 13071, Ciudad Real
Pedro_n90@hotmail.com
Complutum
ISSN: 1131-6993
https://doi.org/10.5209/cmpl.71651
1. Introducción: el yacimiento de Alarcos
(Poblete-Ciudad Real, Ciudad Real)
El yacimiento arqueológico de Alarcos (Po-
blete-Ciudad Real, Ciudad Real) se sitúa en la
orilla izquierda del río Guadiana, a una altura
de 654 m sobre el nivel del mar y a unos 100
m sobre el valle (Fig. 1). Su posición en altu-
ra le permitió una defensa natural, así como el
control visual de un territorio apto para las ac-
98 Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
tividades agropecuarias y el comercio, ya que
su estratégica ubicación le permitió el control de las rutas que unían la meseta Norte con el
sur peninsular (de Juan et al. 1994: 145-147).
Fig. 1. Foto aérea del oppidum de Alarcos (Poblete-Ciudad Real, Ciudad Real).
Según la documentación actual, el enclave
presenta una ocupación desde la transición Bron-
ce Final-Hierro I hasta época medieval, pasando
por una importante fase íbera. Actualmente con-
tamos con una extensa bibliografía sobre estas
tres fases de ocupación (de Juan et al. 1994, Fer-
nández Rodríguez 2008, García Huerta y Mora-
les 2011, García Huerta et al. 2018, entre otros),
aunque el fragmento estudiado corresponde a una
producción típica de la Primera Edad del Hierro.
Los primeros testimonios de la etapa transi-
cional Bronce Final-Hierro I y del Hierro I en
Alarcos se hallaron en posición secundaria debi-
do a las alteraciones ocasionadas por las cons-
trucciones íberas y medievales en los sectores II,
IV, IV-E y Alcazaba (García Huerta y Fernández
Rodríguez 2000). Estos mismos materiales fue-
ron posteriormente recopilados junto a los pri-
meros restos in situ, los correspondientes al corte
C-23 del sector IV (Fernández Rodríguez 2012),
aunque ya se conocía en el sector IV-E una ne-
crópolis adscrita a la Primera Edad del Hierro
(tumbas1y4)(FernándezRodríguez2001:g.
6) y otra, muy probablemente, al Bronce Final
(TorresOrtiz2002:g.VII.6).
Recientemente se han publicado los resulta-
dos del sector III donde se han documentado ni-
veles sin alterar y estructuras de esta época (Gar-
cía Huerta y Morales 2017, García Huerta 2019),
concretamente seis hogares, cuatro agujeros de
poste y dos espacios de mayores dimensiones
que fueron interpretados como cabañas, una de
planta circular y otra de planta rectangular (Gar-
cía Huerta 2019: 40-43). De estas dos destaca la
primera(GarcíaHuertayMorales2017:g.5),
con 1.6 m de diámetro delimitada por piedras
hincadas y un suelo de tierra batida de 5 cm de
potencia, localizándose un hoyo central de 40 cm
de diámetro que correspondería con el lugar en el
que iría el poste que sostuvo la cubierta.
En los niveles superiores de esta estructura se
localizó el fragmento que ha motivado este traba-
jo, estratos que parecen corresponder con vertidos
que amortizaron dicho espacio. Entre el conjunto
cerámico asociado, exclusivamente fabricado a
mano, destacan los cuencos de carena alta sua-
99Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
YACIMIENTO MUESTRA ID. MU. FECHA BP 68.2% p cal BC 95.4% p cal BC
Alarcos
(AL17-U18-2-4) Hueso Beta-513968 2640±30 823-797
(68.2%)
893-876
(2.5%)
846-786
(92.9%)
Fig. 2. Datación radiocarbónica sobre hueso animal extraído del nivel 4 de la zona U18-2
durante la campaña de 2017.
ve o sin carena (García Huerta y Morales 2017:
gs.11:5;12:3,5)que,segúnlatipologíadeRuiz
Mata (1995), corresponden a las copas del tipo
B.II.b.1, B.II.b.2 y B.II.c. Dichas copas, junto a
las cazuelas del tipo A.I.a (García Huerta y Mo-
rales2017:g.12:4)deestemismoinvestigador
(RuizMata1995:g.4:8)olosvasosdecuello
acampanado(GarcíaHuertayMorales2017:g.
12:1) con paralelos en las urnas del fondo I.2 de
San Bartolomé de Almonte (Huelva) (Ruiz Mata
Fernández y Jurado 1986: g. 36:779), sitúan
este contexto cultural de Alarcos a mediados del
siglo VIII a.C. según la cronología convencional.
Dicha cronología también es coherente con otras
producciones constatadas, como la cerámica de
retícula bruñida, la cerámica incisa, pintada a la
almagra, bícroma estilo Meseta y estilo San Pe-
dro II al que se adscribe el fragmento analizado
(GarcíaHuertayMorales2017:g.3).
En cuanto la cronología radiocarbónica cali-
brada, se ha tomado una muestra de hueso animal
sobre la que se ha realizado un análisis de C14
(Fig. 2). Dicha muestra fue extraída de los nive-
les inferiores de la estructura circular, por lo que
la cronología de esta muestra de vida corta sería
más antigua a la del fragmento estudiado. La fecha
abarcatodoelsigloIX cal. a.C. y se adentra en
los primeros años del siglo VIII cal. a.C. Así, esta
cronología, acorde con la mayoría de las muestras
analizadas (García Huerta 2019: cuadro 1), indica-
ría un siglo VIII cal. a.C. para la escena representa-
da en este fragmento de Alarcos.
2. Estudio del fragmento: análisis por DRX,
tecnología y estilo
El fragmento estudiado es un galbo de 3 mm
de grosor máximo conservado, pasta muy
compactaydesgrasantesmuy nos.Lapieza
fue sometida a cocción reductora, de ahí el co-
lor negruzco de la pasta. Con la denominación
AL-PC-18 se extrajo una pequeña muestra
parasuanálisismineralógicoporDRXquede-
terminólapresenciadecuarzo (Q),losilica-
tos (I-M), calcita (Cal), feldespatos potásicos
(Kfs) y dolomita (Dol) (Fig. 3). Entre estos
minerales destaca la calcita, ya que señala una
baja temperatura de cocción que se estima en-
trelos700-750ºC.Porotrolado,ladolomita,
como se ha sugerido para otras cerámicas ana-
lizadas de Alarcos (García Huerta y Morales
2017: 121), podría indicar su producción local.
No obstante, se trata de un mineral muy común
en las pastas, siendo su composición mineraló-
gica similar a otra pieza de Alarcos adscrita a
este estilo cerámico (García Huerta 2019: Ane-
xo I: PT-3).
Fig. 3. Difractograma de la muestra AL-PC-18. Difractograma del Dr. David Guirao Polo (informe inédito)
100 Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
Fig.4. SupercieinternayexternadelfragmentoSanPedroIIdeAlarcos,lainternaconescenaantropomorfa.
Ambassuperciessondecolorcastañocla-
ro por la aplicación de un engobe de dicho co-
lor, destacando en ellas el tratamiento bruñido
que les concedió un característico brillo metá-
lico.Sobrelassuperciesseaplicóunadeco-
ración pintada en rojo muy deleznable, aunque
se han podido diferenciar los motivos. Así, en
lasupercieexternadestacaunabandadetres
líneas horizontales de la que parten dos bandas
de líneas verticales, de cinco y de ocho líneas.
Bajo la banda de líneas horizontales también
se diferencian dos líneas que forman un án-
gulo que encierran dos columnas rellenas con
puntosylíneastramadasoblicuas.Lasuper-
cie interna, por otro lado, presenta dos bandas
de líneas horizontales que delimita un friso de
líneas oblicuas. Bajo este motivo se han dife-
renciado, al menos, cuatro antropomorfos muy
esquematizados en tintas planas, aunque de-
bieron ser más por la presencia del brazo de
un quinto individuo. Todos ellos alzan los bra-
zos en alto y muestran unas manos reducidas
a tres simples trazos, ignorándose su sexo de-
bido a la fragmentación. Dicha fragmentación
también ha limitado su interpretación, ya que
se desconoce si la escena formó parte de una
composición más amplia que permita arrojar
luz sobre esta cuestión.
La pintura monocroma en rojo, así como las
bandasdelíneasverticalesenlasupercieex-
terna que parecen reproducir el típico esquema
radial, relacionan el fragmento con la cerámica
estiloSanPedroII(Cabrera1981:gs.85,87,
Ruiz Mata 1984-85: 225), una producción con
una decoración mayoritariamente geométrica y
en la que son muy escasas las representaciones
guradas o naturalistas, como la or de loto
(Miguel 2020). De hecho, esta escena de oran-
tes o danzantes es la única que se ha constata-
do en el estilo San Pedro II hasta la actualidad.
El grosor de las paredes del fragmento también
aboga por su adscripción a esta producción, de-
biendo pertenecer a la habitual copa de paredes
nasocuencoB.IIdeRuizMata(1995)quese
empleó preferentemente como soporte en este
estilo cerámico (Cabrera 1981: 325).
La cerámica estilo San Pedro II fue una
producción típica del suroeste peninsular du-
rante la Primera Edad del Hierro, aunque su
dispersión alcanzó puntos más septentrionales
siguiendo la posterior Vía de la Plata (Torres
Ortiz 2002: g. VII.17), como el cuenco del
cerro de San Pelayo (Martinamor, Salamanca)
(Benet1990:gs.3-4).Aunquelamalacon-
servación de la pintura ha ocasionado algunos
problemasparasuclasicaciónenelestiloSan
Pedro II, dicha producción se ha registrado en
Alarcos, tanto fuera de contexto (García Huer-
tayFernándezRodríguez2000:g.5:1;6:5-
7; 7:1-2) como en los niveles 1 al 4 del C-23
101Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
(Fernández Rodríguez 2012: g. 7:1-6) o en
algunos del sector III (García Huerta y Mora-
les2011:g.4:centroyabajo;GarcíaHuertay
Morales2017:gs.7:6-7,9-11;8:2,4,5,8,11;
GarcíaHuerta2019:g.11).Lacerámicaes-
tilo San Pedro II también se registra en el cer-
cano yacimiento de La Bienvenida-Sisapo (Al-
modóvar del Campo, Ciudad Real) (Fernández
Ochoa et al. 1994: gs. 120:1-7; 114:24-25,
29-30; 78:77, Zarzalejos et al.2017:g.13:1-
4, Esteban et al.2019:gs. 8-11),porloque
fue una producción que también se extendió en
el Alto Guadiana, donde surgió en un contex-
to transicional Bronce Final-Hierro I y con un
desarrollo pleno durante toda la Primera Edad
del Hierro.
3. Las escenas de orantes o danzantes durante
la Primera Edad del Hierro: iconografía,
paralelos y simbología
Larepresentacióndegurashumanasconlos
brazos en alto es un tema universal que apa-
rece en varias culturas del Mediterráneo oc-
cidental desde el Neolítico (Guilaine, 1994).
Desde entonces se documenta en la península
ibérica, ejecutado también en rojo, tanto en la
pintura rupestre macroesquemática (Fig. 5:1-
3) como en las cerámicas cardiales de algunos
yacimientos del Levante peninsular (Blasco
1992:II.2,Hernández2006:gs.4:1;10,Her-
nando 2010: g. 3.2). Igualmente, aparecen
en determinadas cerámicas impresas e incisas
andaluzas(Escacena2018:gs.5,10)que,en
ocasiones, se cubrían de almagra (Escacena
2018:g.10).
Algunos ídolos calcolíticos antropomorfos,
del tipo cruciforme de Mª José Almagro-Gorbea
(1973: 33 y ss.), han sido interpretados como
orantes, como el conjunto de Piedrahíta (Mon-
tellano, Sevilla) (Escacena y Flores 2019).
En el Geométrico griego, al que la historio-
grafía le ha concedido una gran importancia en
el desarrollo de los estilos geométricos medi-
terráneosdelaPrimeraEdaddelHierro,la-
gurahumananoserepresentahastanalesdel
Geométrico Medio II (Coldstream 2003: 78), a
excepcióndeunagurafemeninadelGeomé-
trico Medio I (Coldstream 1968: 21; 2003: 61,
g.21:a-b),siendoapartirdeGeométricoFinal
cuando proliferaron las escenas antropomorfas
como demuestran las obras del Dipylon.
En los vasos del maestro del Dipylon, fe-
chados entre el 760-750 a.C. (Coldstream 2003:
435), se muestran escenas funerarias de ekphorá
o de próthesis en las que varios individuos están
cogidos de la mano o con los brazos hacia arriba
y las manos abiertas (Fig. 5:9). Dichos indivi-
duos, representados en otros vasos del Geomé-
trico Final (Fig. 5:7-8), representan a los partici-
pantes en el sepelio y se distribuyen en torno al
cadáver, generalmente cubierto con una especie
de dosel reticulado o en damero. Entre ellos se
encontrarían las plañideras (Fig. 5:9), aunque en
el lamento por el difunto también participaban
los hombres (Diogo y Kesser 2018: 67). En este
caso,losbrazosenaltoquemuestranlasguras
estarían en relación con la forma de representar
el dolor en la Grecia geométrica.
En otros vasos áticos del Geométrico Final,
en los que a veces se representaron a individuos
con los brazos en alto o cogidos de la mano, se
han reconocido escenas de danza con la exclu-
siva presencia de hombres (Boardman 1998:
gs.99,131,Dehl-vonKaenel2009:37,Tafn.
14:1-4; 15:1-2) o de mujeres (Boardman 1998:
g.105.1-2,Dehl-vonKaenel2009:Taf.28:1-
6), aunque hay veces que, como se evidencia
en los poemas homéricos (Homero Il. XVIII:
590) o en algunas cerámicas del Protoático
Antiguo (Boardman 1998: g. 188.2.3), se
organizaron en dos grupos diferenciados den-
tro de una misma composición. La inequívoca
clasicacióndeestascomposicionescomoes-
cenas de danza queda corroborada en algunos
vasos por el tañedor de la lira. En estos casos,
las mujeres, diferenciadas de los hombres por
los senos al descubierto y las largas faldas de
volantes (Wegner 1968: 60-62), en ocasiones
se llevan las manos a la cabeza en actitud de
dolor(Folsom1967:pl.IX:35),porloquepo-
dría tratarse de plañideras ejecutando danzas
funerarias. Otras veces portan palmas en las
manos(Folsom1967:g.94,Boardman1998:
gs.72,84,126),quizásenalusiónalarege-
neración o a la fertilidad al ser un árbol que
orececuandomuestraunaaparienciacaduca
(Soave 2017: 112). De nales del siglo VIII
a.C. también son las representaciones de las
guras de terracota (Fig. 5:10), interpretadas
como muñecas (Higgins 1967: lám. 9:D), en
las que se muestran a mujeres con faldas co-
gidas de la mano ociando una danza o una
escena ritual. No obstante, en el fragmento de
Alarcos no se ha podido determinar el sexo de
los individuos debido a su representación fron-
tal en tintas planas y a su fragmentación.
El hallazgo de cerámicas griegas del Geomé-
trico Final en la península ibérica, como los dos
102 Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
skýphoi eubeos documentados en Huelva (Ca-
brera 1988-89: g. 1:2, 2012: g. 1.2, Roui-
llard 1991: 25, Domínguez Monedero y Sán-
chez 2001: 12), el skýphos de Castillo de Doña
Blanca (Puerto de Santa María, Cádiz) (Cabrera
2003: 63) o la copa Thapsos del nivel B10ab
de la Fonteta (Guardamar del Segura, Alicante)
(GarcíaMartín2011:g.1:F-20964),ponende
maniesto la llegada de productos griegos de
entremediadosynalesdelsigloVIIIa.C.al
suroeste peninsular, por lo que pudieron comer-
cializarse algunos elementos materiales con las
típicas representaciones de orantes o danzantes
que durante ese momento decoraban algunos
vasos griegos. De este periodo también serían
las kotýlai protocorintias que ocasionalmente
aparecenenasociaciónestratigrácaconlace-
rámicaestiloSanPedroII,comoladeledicio
orientalizante (fase 3) del área 4 de la Bienve-
nida-Sisapo (Zarzalejos et al.2017:g.15),lo
cual reforzaría la relación entre ambas produc-
cionesysurepertorioiconográco.
Igualmente, en algunos broches de cintu-
rón de la cultura de Mailhac aparecen indi-
viduosmuyesquemáticosenlasycogidos
delasmanos(LucasyAlonso1989:gs.25-
29), mientras que en las cerámicas locales
de la Magna Grecia, de la Primera Edad del
Hierro, aparecen frecuentemente en pare-
jas (De Palma 1977: 249) como también se
aprecia en un ánfora local hallada en Creta
(Fig. 5:14). De una fase imprecisa de la épo-
ca prerromana también serían los petroglifos
dei colli di Grosio (Sondrio) (Fig. 5:11), en
los que se representan a varios individuos
con los brazos en alto que se han interpre-
tado como orantes o danzantes que agitan
instrumentos circulares.
De Etruria también proviene un huevo de
avestruz, posiblemente de Vulci (Montalto
di Castro, Viterbo), que se fecha en torno al
650a.C.yenelqueconuyenmotivosdetipo
griego, fenicio y chipriota (Fig. 5:12). Entre
los temas que decoran este objeto destaca una
ladeorantesodanzantesmuyesquemáticos
que se cogen de la mano recorriendo todo el
diámetro del huevo. Sin embargo, en ningún
huevo de avestruz fenicio o púnico hallado en
la península ibérica se ha documentado dicho
tema.
Por su parte, en la cerámica local del
Geométrico Chipriota III (900-750 a.C.) (Ka-
rageorghis et al.2000: XIII), tanto delestilo
Bichrome III (Fig. 5:4) (Karageorghis y des
Gagniers 1974: lám. VI.2) como del White
Painted III (Fig. 5:5) o del Black on Red I (III)
(Fig. 5:6), existen algunas representaciones es-
quematizadas de individuos con las manos en
alto, al contrario de las escenas análogas del
estilo Bichrome IV (Karageorghis y des Gag-
niers 1974: 7-8), del Chipriota Arcaico I (750-
600 a.C.) (Karageorghis et al.2000:XIII),en
las que los danzantes suelen presentar un ma-
yor detallismo en la anatomía o los atuendos.
En la península ibérica también se han ha-
llado algunas cerámicas chipriotas de estas fa-
ses, como los jarritos de los estilos Black on
Red I (III) o II (IV) de Méndez Núñez 7-13/
Plaza de las Monjas 12 (González de Cana-
les et al. 2004: 95-97, 185, lám. XX:1-3) o
un cuenco muy fragmentado de Concepción 3
que solo ha permitido su adscripción general
al estilo Black on Red (González de Canales
et al.2017:39,pl.XV:4).Aestosejemplares
onubenses se añade el fragmento de Bichrome
IV del Castillo de Chiclana (Cádiz) (Bueno
2014:237,g.29)olosdeToscanos(Schubart
y Maass-Lindemann 1984: 150, g. 23:955-
957) y Méndez Núñez 7-13/Plaza de las Mon-
jas 12 (González de Canales et al. 2004: 96,
lám.XX:5),aunqueenesteúltimocasosehan
clasicado como Bichrome Ware, ya que su
mala conservación no ha permitido concretar
su adscripción al tipo III o IV. En todo caso, ta-
les hallazgos muestran un marco cronológico y
cultural que posibilita la llegada de cerámicas
chipriotas a la península ibérica con escenas
antropomorfas de individuos con los brazos
en alto, como fue habitual en algunos estilos
chipriotasdelossiglosIXyVIIIa.C.,sibien
es cierto que en la actualidad no se cuenta con
ningún fragmento peninsular con este tema
que permita corroborarlo.
En lo que respecta a la cultura material
de las comunidades locales peninsulares del
Bronce Final y de la Primera Edad del Hie-
rro, los testimonios de danzantes u orantes se
reducen a la estela de Ategua (Córdoba) (Fig.
5:15), en la que se han reconocido grandes pa-
ralelismos con la cerámica del Dipylon (Ben-
dala 1977: 191; 2004: 71-72), y a la de Aldea
del Rey III (Ciudad Real) (Fig. 5:16). En esta
última, uno de los personajes porta en la cabe-
za un tocado, quizás el individuo que dirigía el
ritual o la danza, al contrario del resto que lle-
van elementos indeterminados mientras alzan
los brazos y mueven las piernas.
Los paralelos entre las estelas de guerrero
y el fragmento de Alarcos también quedan pa-
tentesenelestiloenelquelasgurashumanas
103Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
fueron ejecutadas, siempre sometidas a un es-
quematismo en el que fue muy común la repre-
sentación de cuerpos y cuellos muy alargados
que terminan en un simple círculo en referen-
cia a la cabeza (Fig. 5:16). La mayoritaria dis-
persión de las estelas en el espacio comprendi-
do entre la Baja Andalucía y el valle del Tajo
(Bendala 2013: 131) durante el Bronce Final y
los primeros momentos de la Primera Edad del
Hierro permiten relacionarlas con el fragmento
San Pedro II de Alarcos, sobre todo si se tiene
en cuenta su destacada concentración en torno
al valle del Guadiana (Celestino y Rodríguez
González 2017: 190), como los hallazgos ciu-
dadrealeños de Aldea del Rey, La Bienvenida
y Alamillo, junto a otros cercanos en las pro-
vincias de Córdoba y Badajoz (Zarzalejos et
al.2012:g.6).
En la Primera Edad del Hierro también se
fechan algunas representaciones de orantes de
la meseta, como el recipiente con un antropo-
morfo inciso con los brazos extendidos en ho-
rizontal hallado en el Camino de las Cárcavas
(Aranjuez, Madrid) (Almagro-Gorbea et al.
1996: g. 1), posiblemente en actitud de sú-
plica y fechado entre los siglos VIII– VII a.C.
(Almagro-Gorbea et al. 1996: 141-142), aun-
que también se ha valorado la posibilidad de
que trate de un jinete por el cuadrúpedo par-
cialmente conservado (Almagro-Gorbea et al.
1996: 144). En La Cuadrá (Villarejo de Salva-
nés,Madrid)(TorresRodríguez2012:g.4:2)
y en una de las viviendas del poblado IIb de
Cortes de Navarra (Fig. 5:17) los antropomor-
fos alzan los brazos hacia arriba, reduciéndose
las manos a tres simples trazos como ocurre en
la escena de Alarcos. Este último caso también
aparece pintado en rojo, aunque se diferencia
morfológicamente del tema representado en
Alarcos por su cuerpo en forma de reloj de
arena (Fig. 5:17). Estas representaciones an-
tropomorfas de la meseta fueron relacionadas
con el geometrismo mediterráneo del primer
milenio a.C. (Lucas y Alonso 1989: 273; Al-
magro-Gorbea et al. 1996: 143), por lo que se
vincularía con el tipo de escenas anteriormente
mencionadas del mundo griego y chipriota.
Las escenas de danza o de procesión con-
tinuaron durante la segunda Edad del Hierro
peninsular como se muestra en un broche de
cinturón del siglo V a.C. hallado en Alpanse-
que(Soria)(CabréyMorán1975:g.1)oen
lacerámica ibérica gurada (Aranegui 1992:
VI.10;BlánquezyBelén2003:g.5),siempre
en contextos rituales o de tipo religioso.
Como se puede deducir de esta amplia di-
versidad de paralelos, existen serias dicul-
tades en la búsqueda de unos orígenes claros
para las escenas de orantes o danzantes en la
cerámica San Pedro II, sobre todo si se tiene
en cuenta la limitación que supone contar con
una única escena de este tipo para dicha pro-
ducción.
En efecto, los precedentes iconográcos
peninsulares de las escenas antropomorfas con
los brazos en alto se retrotraen al Neolítico y
al Calcolítico (Fig. 5:1-3), por lo que existe
un importante desfase cronológico que impide
relacionar directamente este tema con el repre-
sentado en Alarcos. Posteriormente, durante el
Bronce Final y la transición a la Primera Edad
del Hierro, se labraron las estelas de guerrero
en las que existen grandes similitudes estilís-
ticaseiconográcasconlaescena estudiada,
unas semejanzas que tienen que ver con el fe-
nómeno geométrico típico de este periodo.
Dichas semejanzas sugieren que los oran-
tes o danzantes representados en el fragmento
San Pedro II de Alarcos tengan su origen o, al
menos, estén relacionadas estilísticamente con
las estelas de guerrero, ampliamente represen-
tadas en la zona circundante a este yacimiento
(Zarzalejos et al. 2012: g. 6).Además, al-
gunas de las estelas se datan en el siglo VIII
a.C. (Bendala 2004: 66), momento en el que se
fecha el fragmento pintado como revelan los
materiales asociados y la cronología radiocar-
bónica.
Las estelas de guerrero se han relaciona-
do con el geometrismo imperante durante la
Primera Edad del Hierro en el Mediterráneo,
concretamente con el Geométrico Final griego
en el que se desarrolló ampliamente la gu-
ra humana con escenas de este tipo (Bendala
1977, 2004: 69, 2013: 123). Esto explicaría
las semejanzas apuntadas entre el tema estu-
diado y los trabajos desarrollados durante este
periodo, como los del Dipylon. No obstante,
también es posible que el tema fuera conocido
directamente por alguna importación griega de
este periodo si se tiene en cuenta la presencia
de cerámicas griegas del Geométrico Final en
la península ibérica, aunque por el momen-
to no se ha documentado ninguna pieza con
motivos antropomorfos con este tipo de esce-
na que pueda corroborarlo. Similar situación
presenta las cerámicas chipriotas de los estilos
Bichrome III y IV y Black on Red I (III), aun-
que parece descartable la relación con el estilo
Bichrome IV habida cuenta de las diferencias
104 Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
Fig. 5. Paralelos peninsulares y mediterráneos con escenas antropomorfas: 1-3. Pinturas rupestres neolíticas
macroesquemáticas(Hernández2006:gs.10;4:1,Mateo2008:g.4:2);4.Detalledecerámicachipriotadel
estilo Bichrome III(KarageorghisydesGagniers1974:lám.IX.7);5.Detalledecerámicachipriotadelestilo
White PaintedIII(KarageorghisydesGagniers1974:lám.IX.5);6.Detalledecerámicachipriotadelestilo
Black on RedI(III)(KarageorghisydesGagniers1974:lám.IX.16);7-9DetallesdelGeométricoFinalgriego
(DiogoyKesser2018:gs.2,4,modicado);10.DetalledeterracotadelGeométricoFinalgriego(Higgins
1967: lám. 9:D); 11. Petroglifos dei colli di Grosio (Pace 1977: 22); 12. Detalle de huevo de avestruz fenicio
(Torelli2012:g.45);13.Terracotalisteadetradiciónegea(BenShlomo,2010:g.3.8:7);14.Detallesde
cerámicalocalcretensecondecoracióngriegageométrica(Boardman,1998:g.148);15.EsteladeAtegua
(Bendala1977:g.1:3);16.EsteladeAldeadelReyIII(ValienteMallayPradoToledano1979:g.3);17.
DetalledelfrescodelpobladoIIbdeCortesdeNavarra(MaluquerdeMotes1954:g.59)(sinescala).
estilísticas con la escena pintada en la cerámi-
ca San Pedro II.
El resto de escenas antropomorfas halladas en
materiales o contextos locales del Primer Hierro
en la meseta Norte se han relacionado igualmen-
te con el geometrismo mediterráneo, aunque la
cronología del contexto del fragmento de cerá-
mica San Pedro II de Alarcos es algo más antigua
que estos ejemplares. Por tanto, no constituirían
el origen de este tipo de escenas en la meseta Sur.
105Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
En lo relativo al simbolismo, y como ya se
recalcó, el fragmento estudiado es demasiado
pequeñoparadeterminarsuclasicacióncomo
escena de orantes o de danzantes, si bien am-
bas prácticas formarían parte de la ritualidad
de las comunidades de la Primera Edad del
Hierro de la península ibérica.
Alzar los brazos en escenas rituales fue
muy habitual en varias culturas de la Prehisto-
ria y de la Antigüedad, como se observa en una
placademarlhalladaenMegiddo(Frankfort
2010:g.274)oenuncilindrosellomitanio
en el que un ser fantástico eleva sus manos
haciael sol alado (Frankfort 2010:g. 287).
También se han encontrado algunas placas ca-
naneas de oro en las que se muestran a mujeres
en esta misma actitud (Hachmann 1983: 109,
Abb. 52-53). En el sarcófago de Ahiram de Bi-
blos(Frankfort2010:g.317),losintegrantes
del cortejo que se dirigen hacia el gobernante
difunto, condición que se desprende del loto
marchito que sujeta en su mano izquierda, van
igualmente con los brazos en alto.
En Egipto también son conocidas las es-
cenas de individuos con los brazos en alto
en ambientes rituales, como se atestigua en
algunas cerámicas de las culturas de Naqada
I (Wodziska 2010: 117, g. 31) y Naqada II
(Wodzinska2010:126,gs.11-12),enesteúl-
timo caso formando ocasionalmente grupos de
varias personas, aunque los testimonios más
elocuentes de este tipo de iconografía durante
el Egipto Predinástico son las pequeñas terra-
cotas femeninas de caderas anchas y brazos en
altoen forma acorazonada (Hayes 1978: g.
11: derecha). Esta actitud continuó en época
dinástica como se aprecia en algunas escultu-
ras oferentes del reinado de Tutmosis III (Mar-
shaySchorsch2007:g.17).
Los brazos en alto como medio de comu-
nicación o ruego a la divinidad también se re-
ejanenlostextos.Así,enlasfórmulassume-
rias y acadias empleadas para relacionarse con
la divinidad quedan implícitos los términos
“mano” y “subir” (šu´Illakku, nīšu) (Frechette
2012: 11). Esta idea también queda plasmada
en las terracotas en Ψ de tradición micénica
que se han constatado en algunos santuarios
listeos(Fig.5:13).
Esta imagen perduró incluso en el arte pa-
leocristiano con el tema del “orante”, icono-
grafía utilizada para representar la súplica a
Dios, como se muestra en el tema de los tres
judíosardiendoenelhorno(Fasola1982:gs.
5; 17), o en varios Santos, Patriarcas, difuntos
y mártires para implorar el favor divino o la
esperanza de la resurrección (Frutaz 2011: tav.
3-5,7,Giuliani2017:gs.5,7,10,18,24).
Centrando la atención en el simbolismo
que pudo tener en la península ibérica, ya se
comprobó que la acción de alzar los brazos,
ya sea de forma individual o en grupos, estaba
presente en las concepciones religiosas penin-
sulares desde el Neolítico, aunque fue un tema
escasamente representado durante el Bronce
Final y la Primera Edad del Hierro, de ahí que
la imagen estudiada suponga un caso excep-
cional.
Como se apuntó, varios han sido los autores
que han relacionado las estelas de guerrero con
el geometrismo mediterráneo. Bendala (1977:
193), para el caso particular de la estela de Ate-
gua(Fig.5:15),señalaparalelosiconográcos
y estilísticos con los trabajos del maestro del
Dipylon.Enamboscasos(Fig.5:9,15),las-
las de individuos con los brazos en alto se re-
lacionan con un contexto funerario. De hecho,
en la estela de Ategua se muestra al difunto
sobrelapirayjuntoalossacriciosanimales
(Bendala 1977: 193, 2004: 71-72).
El contexto del fragmento de Alarcos no
permite relacionar directamente la escena de
orantes o danzantes con un simbolismo funera-
rio, ya que fue hallado en el entorno del pobla-
miento. Sin embargo, como ya señaló Wegner
(1968: 68-69) para el mundo griego geométri-
co, las danzas no siempre estuvieron asocia-
das a rituales de tipo fúnebre, ya que fueron
muy frecuentes en aquellas prácticas cultuales
cuyonerafortalecer el sentimiento de uni-
dad entre la comunidad. Pese a ello, dicho au-
tor continúa señalando existencia de cultos a
los muertos por parte de las poblaciones que
elaboraron esta escena (Wegner 1968: 69), lo
cual no implica necesariamente un contexto de
necrópolis.
Atendiendo al simbolismo que arrojan otros
motivos de la cerámica estilo San Pedro II,
comolaordeloto(Miguel2020),esposible
que la escena de los orantes estuviera haciendo
referencia a un culto a los muertos como parte
integrante de la regeneración y el ciclo vital.
Esta interpretación es coherente con el simbo-
lismo indudablemente funerario de la estela de
Ategua en la que quizás se representó una dan-
za funeraria (Bendala 1977: 193), una inter-
pretación que también se ha considerado para
la estela de Aldea del Rey III (Blázquez 1983:
129). De hecho, la música estuvo muy relacio-
nada con la muerte, como queda constatado en
106 Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
5. Biblilografía
Almagro-Gorbea, M.ª J. (1973): Los ídolos del Bronce I Hispano (Bibliotheca Praehistorica Hispana, 12).
Madrid.
Almagro-Gorbea, M. (1977): El Bronce Final y el Periodo Orientalizante en Extremadura (Bibliotheca
Praehistorica Hispana, 14). Madrid.
Almagro-Gorbea, M.; López, L.; Madrigal, A.; Muñoz, K. y Ortiz, J. R. (1996): “Antropomorfo sobre
cerámica de la I Edad del Hierro de la Meseta”, Complutum, 7: 141-146.
los crótalos del conjunto 9a de la necrópolis
deMedellín(Almagro-Gorbea1977:g.136:
9a-1, 9a-2) o las liras del tipo forminge de las
estelas de guerrero (Almagro-Gorbea 1977:
g.71:2,Bendala,1977:gs.2-4),enelcaso
de que estas constituyan elementos funerarios
(Torres Ortiz 2017: 361-363).
Es posible que este concepto del ciclo vital,
en el que la muerte y lo caduco constituye la
antesala del resurgimiento, estuviera relacio-
nado con una idea muy común en la religiosi-
dad de las comunidades prehistóricas de tipo
agrario y que también estaría presente en las
concepciones de las comunidades locales de
la Primera Edad del Hierro: la fertilidad y la
regeneración. Esta idea se fundamenta en el
simbolismo que se ha planteado para un pithós
tartésico de la Casa-Palacio del Marqués de
Saltillo (Carmona) (Belén et al.1997:g.35).
En este recipiente, fechado en el siglo VII a.C.,
serepresentóuna cadenadeoresycapullos
de loto como alegoría del ciclo vital. En esta
cadenaseintercalóuna or marchita que re-
presentaelnal,peroalavezprincipio,dedi-
cho ciclo (Belén y Escacena 1997: 107).
Deestaforma,tantolasoresdelotocomo
los individuos de esta posible danza funeraria
harían una alusión simbólica al ciclo natural
que rige las estaciones, los días, los ciclos
agrarios o la propia vida de los seres humanos
y los animales. Otra opción es que se represen-
tara simplemente una escena de plegaria o una
danza sin más intención que la de mostrar una
ceremonia o una práctica típica de su religiosi-
dad, quizás un ritual en el que se empleó este
tipo de cerámica con una pintura muy delezna-
ble que implicaría un uso puntual.
4. Conclusiones y valoración nal
La escena de antropomorfos representada en
el fragmento de estilo San Pedro II de Alarcos
constituye un unicum en esta producción hasta
la actualidad, aunque su fragmentación no per-
mite dilucidar si se trata de la representación
de una danza, una plegaria o, como una combi-
nación de ambas, de una danza ritual. En todo
caso, se estaría representando una actitud que
ha sido habitual en varias culturas y periodos
de la historia, ya que alzar los brazos en con-
textos diversos ha sido una práctica relaciona-
da con la expresión de las emociones o algún
aspecto de la religiosidad desde el desarrollo
de las primeras concepciones simbólicas de la
humanidad.
El hallazgo del fragmento en la zona de
hábitatdeAlarcosquizásestéreejandolare-
presentación de una ceremonia o un ritual re-
lacionado con el ciclo vital y la regeneración,
un mensaje que fue transmitido en otros sopor-
tes tartésicos de la misma época. No obstante,
estos conceptos simbólicos también quedaron
maniestosenotrosmotivosquecomponenel
repertorioiconográcode la cerámica dees-
tiloSanPedroII,comolaordeloto.Dentro
del concepto del ciclo vital, la escena repre-
sentada, como posible danza funeraria, podría
hacer alusión a la muerte como preludio de la
regeneración vital y el resurgimiento, un ciclo
patente en varias facetas de la vida cotidiana y
las concepciones religiosas y funerarias de las
comunidades de la Primera Edad del Hierro.
Sin embargo, también se ha propuesto la
representación de una danza o una práctica ri-
tual que formó parte de una ceremonia religio-
sa, con una fuerte carga simbólica si se tiene
en cuenta su plasmación en una cerámica con
una calidad indiscutible y documentada mayo-
ritariamente en contextos sacros del suroeste
peninsular.
Agradecimientos
Mi más sincero agradecimiento a la profesora
Dña. María del Rosario García Huerta y al pro-
fesor D. Mariano Torres Ortiz por la revisión
del texto previo a su publicación, así como al
Dr. D. David Guirao Polo por el difractograma
de la pieza y por todas sus enseñanzas sobre
arqueometría.
107Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
Aranegui, C. (1992): La cerámica ibérica (Historia 16, 34). Madrid.
Belén, M. y Escacena, J. L. (1997): “Testimonios religiosos de la presencia fenicia en Andalucía occidental”,
Spal, 6: 103-131.
Belén, M.; Anglada, R.; Escacena, J. L.; Jiménez Hernández, A.; Lineros, R. y Rodríguez Rodríguez, I. (1997):
Arqueología en Carmona (Sevilla). Excavaciones en la Casa-Palacio del Marqués de Saltillo. Sevilla.
Ben Shlomo, D. (2010): Philistine Iconography. A Wealth of Style and Symbolism. (Orbis Biblicus et
Orientalis, 241). Fribourg.
Bendala, M. (1977): Notas sobre las estelas decoradas del suroeste y los orígenes de Tartessos”, Habis, 8:
177-206.
Bendala, M. (2004): “El arte en los tiempos protohistóricos. Tartessos”, en La Antigüedad. De la Prehistoria
a los Visigodos: 59-89. Madrid.
Bendala, M. (2013): “La génesis de Tarteso en la etapa «precolonial» del segundo milenio: notas para una
discusión”, en Campos, J. y Alvar, J. (eds.), Tarteso. El emporio del metal: 123-135. Córdoba.
Benet, N. (1990): “Un vaso pintado y tres dataciones de C-14 procedentes del cerro de San Pelayo
(Martinamor, Salamanca)”, Numantia. Investigaciones arqueológicas en Castilla y León, 3: 77-94.
Blánquez, J. J. y Belén, M. (2003): “Conclusiones”, en Blánquez, J. J. (ed.), Cerámicas orientalizantes del
Museo de Cabra: 187-203. Madrid.
Blasco, M.ª C. (1992): La pintura prehistórica levantina (Historia 16, 24). Madrid.
Blázquez, J. M.ª (1983): Primitivas religiones ibéricas. Religiones prerromanas. Tomo 2. Madrid.
Boardman, J. (1998): Early greek vase painting. London.
Bueno, P. (2014): “Un asentamiento del Bronce Final-Hierro I en el Cerro del Castillo, Chiclana, Cádiz.
Nuevos datos para la interpretación de Gadeira”, en Botto M. (ed.), Los Fenicios en La Bahía de Cádiz.
Nuevas investigaciones (Collezione di Studi Fenici, 46), Pisa-Roma: 225-251. Roma.
Celestino, S. y Rodríguez González, E. (2017): “De lo invisible a lo visible. La transición entre el Bronce
Final y la Primera Edad del Hierro en el valle medio del Guadiana”, en Celestino, S. y Rodríguez
González, E. (eds.), Territorios comparados: Los valles del Guadalquivir, el Tajo y el Guadiana en
época tartésica. Reunión cientíca, Mérida (Badajoz, España) 3-4 diciembre 2015 (Anejos de Archivo
Español de Arqueología, 80): 183-212. Mérida.
Cabré,E.y Morán,J.A.(1975): “Unadecoracióngurativa abstracta en la Edad del Hierro de la Meseta Oriental
hispana”,enXIIICongresoNacionaldeArqueología,Huelva,1973:605-610.Zaragoza.
Cabrera, P. (1981): “La cerámica pintada de Huelva”, Huelva Arqueológica, 5: 317-335.
Cabrera,P.(1988-89):“ElcomerciofocenseenHuelva:cronologíaysionomía”.Huelva Arqueológica,
10-11 (3): 41-100.
Cabrera, P. (2003): “Cerámicas griegas y comercio fenicio en el Mediterráneo Occidental”, en Costa, B.
y Fernández, J. H. (eds.), Contactos en el extremo de la Oikouméne. Los griegos en Occidente y sus
relaciones con los fenicios. XVII Jornadas de Arqueología fenicio-púnica (Eivissa, 2002): 61-86. Ibiza.
Cabrera,P.(2012):“LosgriegosenOccidente”,enAquilué,X.yCabrera,P.(coords.),Iberia Graeca. El
legado arqueológico griego en la península ibérica: 17-24. Girona.
Coldstream, J. N. (1968): Greek Geometric Pottery. A survey of ten local styles and their chronology.
London.
Coldstream, J. N. (2003): Geometric Greece, 900-700 BC. London-New York. 2nd ed. (1st ed. 1977).
De Juan, A.; Fernández Rodríguez, M. y Caballero, A. (1994): “El yacimiento íbero-medieval de Alarcos”,
en Sánchez Meseguer, J. L.; Galán, C.; Caballero, A.; Fernández Ochoa, C. y Musat, M.ª T. (coords.),
Arqueología en Ciudad Real. Jornadas de Arqueología de Ciudad Real en la Universidad Autónoma de
Madrid:143-165. Toledo.
De Palma, C. (1977): Testimonianze di Magna Grecia. Firenze.
Diogo, C. y Kesser, C. (2018): “The Iconography of Death: continuity and change in the Prothesis ritual
through iconographical techniques, motifs, and gestures depicted in Greek pottery”, Classica, 31 (1):
61-87.
Dehl-von Kaenel, CH. (2009): Berlin, Antikensammlung ehemals Antiquarium, 10. Geometrische Keramik
(Corpus Vasorum Antiquorum, Deutschland, 85). München.
Domínguez Monedero, A. J. y Sánchez, C. (2001): Greek Pottery from the Iberian Peninsula. Archaic and
Classical Periods. Leiden-Boston-Köln.
Escacena, J. L. (2018): “Orantes neolíticos de Andalucía. Imágenes sobre vasijas de cerámica”. Boletín del
Museo Arqueológico Nacional, 37: 25-42.
108 Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
Escacena, J. L. y Flores, M. (2019): “El cielo implorado. Orantes calcolíticos de Piedrahíta (Montellano,
Sevilla) y su contexto arqueológico”. Complutum, 30 (1): 107-130.
Esteban, G.; Zarzalejos, M. y Hevia, P. (2019): “Cerámicas a mano pintadas de Sisapo-La Bienvenida
(Almodóvar del Campo, Ciudad Real)”, Rodríguez González, E. y Celestino, S. (eds.), Las cerámicas
a mano pintadas postcocción de la península ibérica durante la transición entre el Bronce Final y la I
Edad del Hierro (Mytra, 4): 75-109. Mérida.
Fasola, U. M. (1982): La catacumba de Domitila y la basílica de los mártires Nereo y Aquiles. Ciudad del
Vaticano.
Fernández Ochoa, C.; Zarzalejos, M.; Hevia, P. y Esteban, G. (1994): Sisapo I. Excavaciones arqueológicas
en “La Bienvenida”, Almodóvar del Campo (Ciudad Real). Toledo.
Fernández Rodríguez, M. (2001): “La necrópolis del sector IV-E de Alarcos”, García Huerta, M.ª R. y
Morales, F. J. (coords.), Arqueología funeraria. Las necrópolis de incineración: 259-289. Cuenca.
Fernández Rodríguez, M. (2008): “El oppidum de Alarcos en los siglos VI-V a. C”, en Jiménez Ávila, J.
(ed.), Siderum Ana I. El río Guadiana en época post-orientalizante (Anejos de Archivo Español de
Arqueología, 46): 61-79. Mérida.
Fernández Rodríguez, M. (2012): “Apuntes sobre el Bronce Final y la Primera Edad del Hierro en Alarcos
(Ciudad Real)”, en Jiménez Ávila, J. (ed.), Siderum Ana II. El río Guadiana en el Bronce Final (Anejos
de Archivo Español de Arqueología, 62): 41-64. Mérida.
Folsom, R. S. (1967): Handbook of Greek Pottery. A guide for amateurs. London.
Frankfort, H. (2010): Arte y arquitectura del Oriente Antiguo. Madrid. 8ª ed. (1ª ed. 1954).
Frechette, Ch. (2012): Mesopotamian Ritual-prayers of “Hand-lifting” (Akkadian Šuillas) (Alter Orient
und Altes Testament, 379). München.
Frutaz, A. P. (2011): Il complesso monumentale di Sant´Agnese. Roma. 7ª ed. (1ª ed. 1960).
García Huerta, M.ª R. (2019): “Las cerámicas postcocción de la Meseta Sur: El ejemplo de Alarcos (Ciudad
Real)”, Rodríguez González, E. y Celestino, S. (eds.), Las cerámicas a mano pintadas postcocción de la
península ibérica durante la transición entre el Bronce Final y la I Edad del Hierro (Mytra, 4): 39-74.
Mérida.
García Huerta, M.ª R. y Fernández Rodríguez, M. (2000): “La génesis del mundo ibérico en la submeseta
sur: El tránsito del Bronce Final-I Edad del Hierro en Alarcos”, Cuadernos de Prehistoria y Arqueología
de la Universidad Autónoma de Madrid, 26: 47-68.
García Huerta, M.ª R. y Morales, F. J. (2011): “El poblamiento ibérico en el Alto Guadiana”. Complutum,
22 (1): 155-176.
García Huerta, M.ª R. y Morales, F. J. (2017): “El poblado de Alarcos (Ciudad Real) en los inicios del I
milenio a.C.: estructuras y materiales cerámicos”. Trabajos de Prehistoria, 74 (1): 108-126.
García Huerta, M.ª R.; Morales, F. J. y Rodríguez González, D. (2018): De la muerte a la eternidad: la
necrópolis ibérica de Alarcos (Ciudad Real). Madrid.
García Martín, J. M. (2011): “Las cerámicas griegas”, en González Prats, A. (ed.), La Fonteta. Excavaciones
de 1996-2002 en la colonia fenicia de la actual desembocadura del río Segura (Guardamar del Segura,
Alicante). Vol. 1: 531-560, Alicante.
Giuliani, R. (2017): Las catacumbas de Priscila. Ciudad del Vaticano.
Guilaine, J. (1994): La Mer Partagée. La Méditerranée avant l’écriture, 7000-2000 avant Jésus-Christ.
Paris.
González de Canales, F.; Serrano, L. y Llompart, J. (2004): El emporio fenicio precolonial de Huelva (ca.
900-770 a. C.). Madrid.
González de Canales, F.; Serrano, L.; Llompart, J.; García Fernández, M.; Ramon, J.; Domínguez Monedero,
A.J.yMontaño,A.(2017):“Archaeologicalndsinthedeepestanthropogenicstratumat3Concepción
street in the city of Huelva”. Ancient West and East, 16: 1-61.
Hachmann, R. (1983): Frühe Phöniker im Libanon. 20 Jahre deutsche Ausgrabungen in Kāmid el-Lōz.
Mainz.
Hayes, W. C. (1978): The Scepter of Egypt. A Background for the Study of the Egyptian Antiquities in the
Metropolitan Museum of Art from the Earliest Times to the End of the Middle Kingdom. New-York.
Hernández, M. S. (2006): “Arte esquemático en la fachada oriental de la península ibérica. 25 años después”.
Zephyrus, 59: 199-214.
Hernando, A. (2010): Los primeros agricultores de la península ibérica. Madrid.
Higgins, R. A. (1967): Greek terracottas. Frome and London.
109Miguel Naranjo, P. Complutum. 31 (1) 2020: 97-109
Homero. La Ilíada. Edición de L. Segalá y Estalella, Austral. 1986.
Karageorghis, V. y Des Gagniers, J. (1974): La Céramique Chypriote de Style Figuré. Âge du Fer (1050-
500 AV. J.-C.) (Biblioteca di antichità cipriote, 2). Vol. 1. Roma.
Karageorghis, V.; Mertens, J. y Rose, E. (2000): Ancient Art from Cyprus: The Censola Collection in the
Metropolitan Museum of Art. New York.
Lucas, M.ª R. y Alonso, M.ª A. (1989): “Vaso de la primera Edad del Hierro pintado con decoración
antropomorfa: cerro de San Antonio. Madrid”, en XIX Congreso Nacional de Arqueología, Castellón de
la Plana, 1987: 269-284. Vol. 2. Zaragoza.
Maluquer de Motes, J. (1954): El yacimiento hallstáttico de Cortes de Navarra. Estudio crítico I. Pamplona.
Marsha, H. y Schorsch, D. (2007) (eds.): Gifts for the Gods. Images from Egyptian Temples. Metropolitan
Museum of Arts. New York.
Mateo, M. A. (2008): “La cronología neolítica del arte levantino ¿realidad o deseo?”, Quaderns de
prehistòria i arqueologia de Castelló, 26: 7-28.
Miguel,P.(2020):“Motivosorientalesenambienteslocales:laordelotoenlascerámicaspintadasSan
Pedro II de Alarcos”. Un viaje entre el Oriente y el Occidente del Mediterráneo. Actas del IX Congreso
Internacional de Estudios Fenicios y Púnicos (Mytra, 5). Mérida: 1769-1776.
Pace, D. (1977): Petrogli dei colli di Grosio. Grosio.
Rouillard, P. (1991): Les Grecs et la Peninsule Iberique du VIIIe au IVe siècle avant Jésus-Christ. Paris.
Ruiz Mata, D. (1984-85): “Puntualizaciones sobre la cerámica pintada tartésica del Bronce Final-Estilo
carambolo o Guadalquivir I-”, Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma
de Madrid, 11-12: 225-243.
Ruiz Mata, D. (1995): “Las cerámicas del Bronce Final. Un soporte tipológico para delimitar el tiempo y el
espacio tartésico”. Tartessos, 25 años después 1968-1993: 265-313. Jerez de la Frontera.
Ruiz Mata, D. y Fernández Jurado, J. (1986): El yacimiento metalúrgico de época tartésica de San
Bartolomé de Almonte (Huelva) (Huelva Arqueológica, 8).
Schubart, H. y Maass-Lindemann, G. (1984): “Toscanos. El asentamiento fenicio occidental en la
desembocadura del río Vélez. Excavaciones de 1971”. Noticiario Arqueológico Hispánico, 18: 39-210.
Soave, L. (2017): Simboli nell´arte. Breve guida per scoprire i signicati nascoti nelle opere. Modena.
Torelli, M. (2012): Storia degli Etruschi. Roma-Bari.(9ºed.,1ºed.1981).
Torres Ortiz, M. (2002): Tartessos (Bibliotheca Archaeologica Hispana, 14, Studia Hispano-phoenicia, 1).
Madrid.
Torres Ortiz, M. (2017): “El paisaje funerario en las necrópolis tartésicas”. Arquitecturas funerarias y
Memoria. La gestión de las necrópolis en Europa occidental (ss. X-III a.C.). Actas del coloquio del 13-
14 de marzo de 2014 celebrado en la Casa de Velázquez (Madrid): 359-398. Madrid.
Torres Rodríguez, J. de (2012): La tierra sin límites: territorio, sociedad e identidades en el valle medio
del Tajo (s. IX-I a.C.). Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid. Madrid. https://eprints.ucm.
es/16489/
Valiente Malla, J. y Prado Toledano, S. (1979): “Nueva estela decorada de Aldea del Rey (Ciudad Real)”.
Archivo Español de Arqueología, 52: 27-32.
Wegner, M. (1968): Musik und Tanz (Archaeologia Homerica, 3). Göttingen.
Wodzinska, A. 2010: A manual of Egyptian Pottery. Fayum A-Lower Egyptian Culture. Vol. 1. Boston.
Zarzalejos, M.; Esteban, G. y Hevia, P. (2012): “El Bronce Final en el Alto Guadiana. Viejos y nuevos datos
para una lectura histórica”, en Jiménez Ávila, J. (ed.), Siderum Ana II. El río Guadiana en el Bronce
Final (Anejos de Archivo Español de Arqueología, 62): 15-40. Mérida.
Zarzalejos, M.; Esteban, G. y Hevia, P. (2017): “El Alto Guadiana entre los siglos VIII y VI a.C. Novedades
estratigrácasenelÁrea4deSisapo-La Bienvenida (Almodóvar del Campo, Ciudad Real)”, en Jiménez
Ávila, J. (ed.). Siderum Ana III. El río Guadiana y Tartessos: 39-67. Mérida.
Article
Con motivo de la publicación de dos estelas de guerrero inéditas, denominadas Chillón II y Navalpino, por su ubicación en los términos municipales de dichas localidades ciudadrealeñas, se aborda un estudio de conjunto de las estelas de guerrero y diademadas del Alto Guadiana. Estas estelas, fechadas en la fase Bronce Final - Hierro I (ca. s. viii a. C.), se contextualizan gracias a la información obtenida en yacimientos coetáneos como Alarcos, La Bienvenida - Sisapo o el Cerro de las Cabezas. Se ha podido establecer la existencia de un ambiente cultural de tipo tartésico relacionado con los contactos con el núcleo de Tarteso a causa del interés de los tartesios por los recursos económicos del Alto Guadiana. With the recent publication of two new Warrior Stelae, which we have called Chillón II and Navalpino, named after the two towns of Ciudad Real (Spain) where they were found, we present here an overview of the Warrior Stelae and Headbands Stelae from the Upper Guadiana. These stelae, dated from the Late Bronze to the Iron Age (ca. 8th century BC), have been contextualized in the light of contemporary sites such as Alarcos, La Bienvenida-Sisapo or Cerro de las Cabezas. It can hence be established that there was a Tartesian cultural environment in the Upper Guadiana linked to contacts with the nucleus of the Tartesian culture, motivated by the Tartesian interest in tapping the resources of the Upper Guadiana.
Full-text available
Article
Prothesis scenes have been a controversial and debated theme of iconographical approaches to Greek pottery analyses. Focused on meaning and historical references these studies usually have considered pictorial elements isolated in a particular pottery production and style, Attic Geometric for instance. This paper intends to analyze and discuss some iconographical elements such as technique of production, style, motifs and gestures taking into account a broader perspective and chronology, including vases and terracotta pinakes from the Geometric to the Classical Period. This approach to prothesis ritual scenes allow us to point out continuities and changes in the funerary ritual iconographic representation itself and its social and cultural meanings.
Full-text available
Article
Hasta finales del siglo XX la etapa protohistórica correspondiente al Bronce Final- Hierro I en el área sudoccidental de la Meseta no contaba con una documentación arqueológica suficientemente amplia para proceder a su caracterización. En los últimos años los trabajos desarrollados en poblados como Alarcos han logrado obtener una interesante información sobre estructuras de hábitat que han permitido contextualizar y fechar un amplio y variado elenco de cerámicas pintadas postcocción, entre otros materiales arqueológicos, que solo se conocían por prospección superficial. Destaca una vajilla cuidada decorada, pensada para un uso selecto que reproduce modas y costumbres de clara inspiración tartésica como las cerámicas de tipo Carambolo y de retícula bruñida, cuya presencia no sería resultado de una posible colonización tartésica sino el fruto de intercambios comerciales. Gracias a la investigación en curso se empiezan a detallar las características del nuevo patrón de poblamiento que empieza a gestarse en la transición del II al I milenio a.C. en el valle medio del Guadiana, cuyo dinamismo y relaciones comerciales con el Bajo Guadalquivir ponen de manifiesto los materiales cerámicos de este estudio.