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Entrevista a Fernando Reimers. Educar en Pandemia.

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Abstract

20 | SOMOS SEK ¿Qué elementos diferenciadores tendrá el nuevo modelo educativo que la sociedad del futuro está demandando? La pandemia de COVID-19 tendrá repercusiones durante un periodo prolongado, como las han tenido otras calamidades semejantes en el pasado tales como otras pandemias, las guerras, las profundas recesiones económicas o los quiebres de la institucionalidad democrática. Una de estas repercusiones, más allá de los impactos de la pandemia en la salud de las personas y en la actividad económica, será haber creado una experiencia compartida que genere conciencia sobre la volatilidad y fragilidad del mundo en que vivimos. Es posible que esta conciencia lleve a más personas a valorar la importancia de la educación y a esperar que la misma prepare a las personas para vivir en ese mundo frágil y volátil. Esto lleva no solo a reconocer la importancia de una educación más relevante, que involucra a los estudiantes con los asuntos del mundo, con problemas reales, sino también que los prepare para desarrollar la imaginación por un mundo mejor, y las capacidades para realizar esas visiones que se imaginan. Hay un paso relativamente corto para descubrir similitudes entre las consecuencias de esta pandemia y las consecuencias del cambio climático, ambas vulneran la vida, ambas requieren de cambios en nuestro comportamiento individual y colectivo para reducir nuestra vulnerabilidad, en ambas es fundamental una comprensión del conocimiento científico que nos permita explicar bien sea la pandemia o el cambio climático, para a partir de dicha comprensión hacer proyecciones de futuro que nos permitan evaluar las consecuencias de distintos tipos de acciones. En ambas hay tensiones entre consecuencias de corto y de largo plazo, y entre consecuencias individuales y colectivas. A medida que más personas encuentren similitudes entre ambos fenómenos, es probable que ello aumente la demanda por mayor atención por parte de las escuelas al cambio climático. 1 Blickle, K. 2020. Pandemics change cities: municipal spending and voter extremisms in in Germany, 1918-1933. Federal Reserve Bank of New York. Staff Reports. https:// www.newyorkfed.org/medialibrary/media/research/staff_reports/sr921.pdf No conocemos aún todos los efectos que pueda generar la pandemia, por definición una calamidad global como ésta tendrá efectos sistémicos, algunos difíciles de predecir. Por ejemplo un reciente estudio demuestra que la pandemia de 1918 tuvo el efecto de reducir el gasto público municipal en Alemania 1 , y con ello reducir el bienestar de muchas personas, algunos de los cuales se fueron radicalizando políticamente, eventualmente constituyendo una fuente de militantes del nacional-socialismo que dio al traste con la República de Weimar y con el régimen de libertades democráticas. No sabemos cuáles serán esos efectos sistémicos de esta pandemia, pero con toda seguridad los tendrá, cuando se manifiesten, ello generará nuevas demandas sobre las escuelas. Más inmediatamente, la pandemia creó la oportunidad para que muchos padres viesen de cerca qué y cómo aprenden los estudiantes. Ello les permitió apreciar mejor las capacidades de los chicos, así como sus deficiencias. Algunos de estos aprovecharon la mayor autonomía que les daba la situación de estudiar en condiciones de distanciamiento físico de sus profesores para continuar aprendiendo, para estudiar cosas nuevas, para desarrollar aún más independencia intelectual. A otros no les fue tan bien, y esto hizo visible la tarea pendiente de desarrollar estudiantes más autónomos, menos dependientes de sus profesores. Probablemente ésta sea una demanda inmediata sobre las escuelas, entre otras cosas porque cualquier regreso a clases debe contemplar la posibilidad de nuevas interrupciones, hasta que no esté disponible una solución farmacológica para prevenir o tratar las infecciones por COVID-19. Esto hace previsible que un elemento diferenciador de un nuevo modelo educativo sea mayor atención explícita en desafíos importantes en el mundo real, tales como el cambio climático, y mayor intencionalidad en el desarrollo de capacidades para ocuparse de esos desafíos, así como mayor atención al desarrollo de capacidades para que los jóvenes tengan propósitos propios, mayor autonomía intelectual, capacidad de estudio independiente, persistencia en trabajar sobre temas complejos durante un periodo prolongado. El interés en preparar a los estudiantes para comprender y abordar a los desafíos del mundo real generará más interés en comprender la vinculación de eventos en el mundo real inmediato, en las localidades en que viven los estudiantes, con eventos y procesos globales. Ello hará de la educación para la ciudadanía global la educación cívica del futuro. Es posible que para lograr estos propósi-tos, el modelo educativo del futuro sea uno que le de más agencia al estudiante, que vincule mucho más a la escuela con las familias y con otras instituciones, que sea un modelo mas híbrido en el que coexistan actividades de aprendizaje presencial con actividades de aprendizaje en línea, y en el que los estudiantes experimenten una di-versidad de contextos de aprendizaje y de formas de colaboración con otros. Tal vez desaparezca la noción de 'cursos' o 'gra-dos' para ser reemplazada por 'itinerarios educativos' en donde diversos estudiantes puedan tener varios tipos de afiliación con compañeros en base a los 'itinerarios edu-cativos' que compartan. Estos itinerarios permitirían responder a cultivar la curiosidad y el interés de los estudiantes por ciertas áreas de trabajo intelectual o manual, al tiempo que permitirían desarrollar mayor profundidad y experticia dentro de esas áreas. Todo esto permitiría mayor personali-zación de la experiencia de aprendizaje. La firma invitada Entrevista a Fernando Reimers 'Educar en Pandemia' Fernando Reimers, profesor de la Universidad de Harvard, Director de la Global Education Innovation Initiative, y del International Education Policy Program de la Universidad, concede una entrevista a 'SOMOS SEK' para hablar sobre el futuro de la educación. Reimers ha impartido este curso unos talleres en los Colegios SEK y la UCJC.
20 | SOMOS SEK
¿Qué elementos diferenciadores tendrá
el nuevo modelo educativo que la
sociedad del futuro está demandando?
La pandemia de COVID-19 tendrá
repercusiones durante un periodo
prolongado, como las han tenido otras
calamidades semejantes en el pasado
tales como otras pandemias, las guerras,
las profundas recesiones económicas
o los quiebres de la institucionalidad
democrática. Una de estas repercusiones,
más allá de los impactos de la pandemia
en la salud de las personas y en la
actividad económica, será haber creado
una experiencia compartida que genere
conciencia sobre la volatilidad y fragilidad
del mundo en que vivimos. Es posible
que esta conciencia lleve a más personas
a valorar la importancia de la educación
y a esperar que la misma prepare a las
personas para vivir en ese mundo frágil
y volátil. Esto lleva no solo a reconocer
la importancia de una educación más
relevante, que involucra a los estudiantes
con los asuntos del mundo, con problemas
reales, sino también que los prepare para
desarrollar la imaginación por un mundo
mejor, y las capacidades para realizar
esas visiones que se imaginan. Hay un
paso relativamente corto para descubrir
similitudes entre las consecuencias de
esta pandemia y las consecuencias del
cambio climático, ambas vulneran la vida,
ambas requieren de cambios en nuestro
comportamiento individual y colectivo
para reducir nuestra vulnerabilidad, en
ambas es fundamental una comprensión
del conocimiento científico que nos
permita explicar bien sea la pandemia
o el cambio climático, para a partir de
dicha comprensión hacer proyecciones
de futuro que nos permitan evaluar las
consecuencias de distintos tipos de
acciones. En ambas hay tensiones entre
consecuencias de corto y de largo plazo,
y entre consecuencias individuales y
colectivas. A medida que más personas
encuentren similitudes entre ambos
fenómenos, es probable que ello aumente
la demanda por mayor atención por parte
de las escuelas al cambio climático.
1 Blickle, K. 2020. Pandemics change cities: municipal spending and voter extremisms in in Germany, 1918-1933. Federal Reserve Bank of New York. Staff Reports. https://
www.newyorkfed.org/medialibrary/media/research/staff_reports/sr921.pdf
No conocemos aún todos los efectos que
pueda generar la pandemia, por definición
una calamidad global como ésta tendrá
efectos sistémicos, algunos difíciles de
predecir. Por ejemplo un reciente estudio
demuestra que la pandemia de 1918 tuvo el
efecto de reducir el gasto público municipal
en Alemania1, y con ello reducir el bienestar
de muchas personas, algunos de los cuales
se fueron radicalizando políticamente,
eventualmente constituyendo una fuente
de militantes del nacional-socialismo que
dio al traste con la República de Weimar y
con el régimen de libertades democráticas.
No sabemos cuáles serán esos efectos
sistémicos de esta pandemia, pero con toda
seguridad los tendrá, cuando se manifiesten,
ello generará nuevas demandas sobre las
escuelas.
Más inmediatamente, la pandemia creó
la oportunidad para que muchos padres
viesen de cerca qué y cómo aprenden
los estudiantes. Ello les permitió apreciar
mejor las capacidades de los chicos, así
como sus deficiencias. Algunos de estos
aprovecharon la mayor autonomía que les
daba la situación de estudiar en condiciones
de distanciamiento físico de sus profesores
para continuar aprendiendo, para estudiar
cosas nuevas, para desarrollar aún más
independencia intelectual. A otros no les
fue tan bien, y esto hizo visible la tarea
pendiente de desarrollar estudiantes más
autónomos, menos dependientes de sus
profesores. Probablemente ésta sea una
demanda inmediata sobre las escuelas,
entre otras cosas porque cualquier regreso
a clases debe contemplar la posibilidad
de nuevas interrupciones, hasta que no
esté disponible una solución farmacológica
para prevenir o tratar las infecciones por
COVID-19.
Esto hace previsible que un elemento
diferenciador de un nuevo modelo educativo
sea mayor atención explícita en desafíos
importantes en el mundo real, tales como el
cambio climático, y mayor intencionalidad en
el desarrollo de capacidades para ocuparse
de esos desafíos, así como mayor atención
al desarrollo de capacidades para que los
jóvenes tengan propósitos propios, mayor
autonomía intelectual, capacidad de estudio
independiente, persistencia en trabajar
sobre temas complejos durante un periodo
prolongado. El interés en preparar a los
estudiantes para comprender y abordar a
los desafíos del mundo real generará más
interés en comprender la vinculación de
eventos en el mundo real inmediato, en las
localidades en que viven los estudiantes,
con eventos y procesos globales. Ello hará
de la educación para la ciudadanía global la
educación cívica del futuro.
Es posible que para lograr estos propósi-
tos, el modelo educativo del futuro sea uno
que le de más agencia al estudiante, que
vincule mucho más a la escuela con las
familias y con otras instituciones, que sea
un modelo mas híbrido en el que coexistan
actividades de aprendizaje presencial con
actividades de aprendizaje en línea, y en el
que los estudiantes experimenten una di-
versidad de contextos de aprendizaje y de
formas de colaboración con otros. Tal vez
desaparezca la noción de ‘cursos’ o ‘gra-
dos’ para ser reemplazada por ‘itinerarios
educativos’ en donde diversos estudiantes
puedan tener varios tipos de afiliación con
compañeros en base a los ‘itinerarios edu-
cativos’ que compartan. Estos itinerarios
permitirían responder a cultivar la curiosidad
y el interés de los estudiantes por ciertas
áreas de trabajo intelectual o manual, al
tiempo que permitirían desarrollar mayor
profundidad y experticia dentro de esas
áreas. Todo esto permitiría mayor personali-
zación de la experiencia de aprendizaje.
La rma invitada
Entrevista a Fernando Reimers
‘Educar en Pandemia’
Fernando Reimers, profesor de la Universidad de Harvard, Director de la
Global
Education Innovation Initiative,
y del
International Education Policy Program
de la Universidad, concede una entrevista a ‘SOMOS SEK’ para hablar sobre el
futuro de la educación. Reimers ha impartido este curso unos talleres en los
Colegios SEK y la UCJC.
LA PANDEMIA CREÓ LA
OPORTUNIDAD PARA QUE
MUCHOS PADRES VIESEN
DE CERCA QUÉ Y CÓMO
APRENDEN SUS HIJOS.
’’
SEK NEWS | 21
Sin duda el modelo educativo del futuro
debe lograr mucha mejor fusión entre la
formación inicial, aquella que actualmente
reciben las personas en el periodo de
escolaridad obligatoria, con la formación
continua, a lo largo de toda la vida, que
será cada vez más importante.
En un mundo en constante cambio,
¿cómo se preparan los profesores para
educar a estudiantes globales?
Los profesores cada vez más tendrán que
ser ellos mismos estudiantes, y que estar
dispuestos a aprender con sus alumnos, y
en ocasiones de ellos. Es improbable que la
figura del profesor, como ha sido concebida
tradicionalmente, pueda atender a todas las
demandas de una educación mucho más
diversificada y rigurosa. De ahí la necesidad
de aumentar la capacidad de educación
de la escuela estableciendo alianza con
otras instituciones. Para enseñar cambio
climático, por ejemplo, o más aún, para
desarrollar la inventiva necesaria para
generar soluciones al cambio climático,
las capacidades que puedan tener los
profesores son insuficientes, son necesarias
alianzas con universidades, con científicos
que estudian cambio climático, así como
con diversas industrias, desarrollando
tecnologías que permitan revertir el cambio
climático. Ello requiere nuevas capacidades
de los profesores.
Para desarrollar estas capacidades los
profesores deberán estar estudiando
permanentemente, la formación debería
estar integrada en el trabajo, como es el
caso de los profesores universitarios o de
otras profesiones. Las modalidades de
formación seguramente serán diversas,
combinando aquella que apoyen los
esfuerzos autodirigidos por cada profesor,
sus propios planes de formación continua,
con esfuerzos en diversas comunidades
dentro de la escuela, entre escuelas, y
también que permitan a los profesores
aprender con colegas en otras profesiones.
Sin duda la educación en línea jugará
un papel muy importante apoyando
todas estas modalidades de formación
profesional.
Usted está analizando junto a la OECD el
impacto del COVID-19 en la educación.
¿Cuáles son sus conclusiones y qué
recomendaciones destacaría?
Efectivamente, a comienzos del mes de
marzo de este año, cuando comprendí
que la pandemia tendría una duración
prolongada, dada la previsible duración
del periodo de invención de medicación
apropiada para prevenir la infección o
para tratarla, invité a la OECD a colaborar
con la Iniciativa Global de Innovación en
Educación que dirijo a realizar estudios
que permitieran apoyar la toma de
decisiones que asegurase continuidad
educativa en distintas partes del mundo.
En los últimos dos meses hemos llevado a
cabo dos encuestas para estudiar cuáles
han sido los impactos de la pandemia
en educación, de qué forma se ha dado
continuidad educativa, qué áreas han sido
desafíos, qué sabemos de cuánto están
participando los estudiantes en estas
formas de educación a distancia y cuáles
son los planes para intentar la reapertura
de las escuelas. Hemos publicado dos
informes basados en estas encuestas
globales, el primero que proponía la
necesidad de que cada institución y
sistema educativo desarrollasen una
estrategia de continuidad, y sugería
elementos que dicha estrategia debía
abordar. El segundo, recién publicado,
que da cuenta de las modalidades de
continuidad educativa que se han ensayado
y con qué resultados. También estamos
publicando una serie de breves casos que
documentan modalidades innovadoras de
continuidad educativa. Cuando comencé
a hacer este trabajo mi hipótesis era que
la pandemia podría generar el mayor
retroceso educativo experimentado por
la humanidad en un siglo. No estoy ahora
tan seguro de que eso será así. En verdad
es admirable ver los grandes esfuerzos
que han hecho tanto profesores, como
directores de centros, como gobiernos,
como los padres, y los propios alumnos,
por dar continuidad educativa. Ello da
cuenta del gran reconocimiento social que
hay sobre la importancia de la educación,
y de la preocupación porque la educación
continúe de la mejor manera posible. En
verdad la gran sorpresa para mí en realizar
este trabajo ha sido ver el enorme potencial
de innovación que han demostrado los
sistemas educativos.
¿Cómo formar hoy a los alumnos para
afrontar retos tan complejos como el
cambio climático o el choque cultural?
Son estos sin duda desafíos educativos
complejos, pero esenciales como explicaba
al comienzo de la entrevista. Es importante
formar a los alumnos no solo con la capa-
cidad de reconocer estos temas, de saber
de qué se tratan, sino de comprenderlos
de forma profunda, y de desarrollar una
disposición no solo a comprenderlos sino
a hacer de ellos oportunidades de crea-
ción de un mundo mejor. Esto quiere decir
que estos temas deben ser oportunidades
para estudio interdisciplinar, el estudio del
cambio climático involucra ciertamente
estudios de ciencias, de química, de física,
de biología, pero también de estudios hu-
manísticos, que permitan a los estudiantes
desarrollar empatía con los diversos grupos
que experimentan los efectos del cambio
climático y que les permitan desarrollar la
imaginación. Pero también requieren de
estudios en tecnología, en diseño, en inno-
vación, para poder imaginar y crear solucio-
nes de geo-ingeniería, tales como colocar
partículas en la atmósfera que bloqueen
algunos de las radiaciones solares.
El propósito de mi libro ‘Empoderar Ciu-
dadanos Globles’ fue ilustrar cómo podría
desarrollarse un currículo orientado a desa-
rrollar capacidades para conocer, compren-
der y abordar grandes desafíos globales,
a través de proyectos extendidos durante
todo el año escolar, donde los estudiantes
colaborasen en grupos, integrando lo que
aprendiesen en diversas disciplinas, apli-
cando lo que aprendían a la creación de
algún tipo de proyecto que demostrase una
comprensión profunda del tema.
En verdad la aspiración de formar a los
estudiantes como ciudadanos globales
22 | SOMOS SEK
no es nueva, es una aspiración que hace
parte de la idea misma de que todas las
personas deben ser educadas, reflejada en
la inclusión de la educación como derecho
en la Declaración Universal de Derechos
Humanos, adoptada por Naciones Unidas
en su fundación, al término de la Segunda
Guerra Mundial. El lenguaje del artículo 26
de la declaración de derechos humanos
habla de una educación amplia, humanista:
“La educación tendrá por objeto el pleno
desarrollo de la personalidad humana y el
fortalecimiento del respeto a los derechos
humanos y a las libertades fundamentales;
favorecerá la comprensión, la tolerancia y
la amistad entre todas las naciones y todos
los grupos étnicos o religiosos, y promo-
verá el desarrollo de las actividades de las
Naciones Unidas para el mantenimiento
de la paz.” Estas ideas han ido progresi-
vamente permeando en las aspiraciones
que tienen las naciones y las personas para
la educación de sus hijos. El desafío que
tenemos que afrontar es más un desafío
de lograr lo que hemos estado intentando
hacer, hace ya unas cuantas décadas. La
pandemia del COVID-19 crea un nuevo
sentido de urgencia para hacerlo. No hay
duda de que la pandemia dejará una pro-
funda marca en las vidas de las personas y
en las comunidades de las cuales forman
parte. El que esa marca nos haga más
tolerantes, más creativos, capaces de crear
un renacimiento, como ocurrió décadas
después de la plaga Italiana de 1347 con el
Renacimiento Italiano, o el que la pandemia
genere condiciones como las que aumen-
taron la intolerancia en Alemania luego
de la pandemia de 1918 dependerá, en
buena medida, de lo que los educadores
hagamos para desarrollar el discernimiento
de nuestros estudiantes, su capacidad de
comprender los acontecimientos que esta-
mos viviendo, y sobre todo, su capacidad y
deseo de desarrollar su talento para mejo-
rar el mundo.
Interview with
Fernando Reimers
‘Educating in the
Pandemic’
Fernando Reimers, professor
at Harvard University, Director of the
Global Education Innovation Initiative,
and of the International Education Policy
Program, gives an interview
to ‘SOMOS SEK’ to talk about the
future of education. Reimers has led
workshops at SEK Schools and UCJC
this academic year.
How will the new educational model that
future society needs differ from today’s?
Answer. The COVID-19 pandemic will
have long-lasting repercussions, as
other similar calamities have had in the
past, such as other pandemics, wars,
economic depressions or the breakdown
of democratic institutions. One of these
repercussions, beyond the impacts of
the pandemic on people’s health and on
economic activity, will be to have created
a shared experience that raises awareness
of the volatility and fragility of the world in
which we live. This awareness may lead
more people to appreciate the importance
of education and I hope that it prepares
people to live in that fragile and volatile
world. This leads not only to recognising
the importance of a more meaningful
education, which engages students in world
affairs, with real-life problems, but also
prepares them to develop their imagination
for a better world, and the capacities to
realize those visions. It is easy to draw
comparisons between the consequences
of this pandemic and the consequences of
climate change, both are life-threatening,
both require changes in our individual
and collective behaviour to mitigate
them, both require an understanding of
science, allowing us to understand both
the pandemic and climate change, and
based on this understanding, make future
projections that allow us to evaluate the
consequences of different types of actions.
In both cases there are tensions between
short and long-term consequences,
and between individual and collective
consequences. As more people find
similarities between the two phenomena,
this is likely to increase the demand for
more attention to be paid by schools on
climate change.
We do not yet know all the effects that
the pandemic may have, by definition a
global calamity like this will have systemic
effects, some are difficult to predict. For
example, a recent study shows that the
1918 pandemic had the effect of reducing
municipal public spending in Germany2,
and thereby reducing the well-being of
many people, some of whom became
politically radicalised, eventually constituting
a source of militants of national-socialism
that destroyed the Weimar Republic and
the democratic regime. We do not know
what the systemic effects of this pandemic
will be yet, but I am sure there will be, and
when they appear, they will generate new
demands on schools.
More immediately, the pandemic has
created an opportunity for many parents
to take a close look at what and how their
students are learning. This has allowed
them to better appreciate the abilities
of their kids, as well as where they are
falling behind. Some students have taken
advantage of the greater autonomy that
the situation of studying in conditions
of physical distance from their teachers
has given them to continue learning, to
EL INTERÉS EN PREPARAR
A LOS ESTUDIANTES PARA
COMPRENDER Y ABORDAR A
LOS DESAFÍOS DEL MUNDO
REAL GENERARÁ MÁS
INTERÉS EN COMPRENDER
LA VINCULACIÓN DE
EVENTOS EN EL MUNDO REAL
INMEDIATO.
’’
SEK NEWS | 23
study new things, to develop even greater
intellectual independence. Others have
not done so well, and this has shown the
importance of educating more autonomous
students, which are less dependent on
their teachers. This is likely to be something
schools are asked to tackle in the short-
term, among other things because
any return to school must consider the
possibility of further interruptions, until a
pharmacological solution to prevent or treat
COVID-19 infections is available.
This means that in the future we may
see that an aspect that stands any new
educational model apart will be greater
explicit attention to important challenges
in the real world, such as climate change,
and greater intention to teach skills that
help to tackle those challenges. This
will also include greater attention to the
development of young people’s sense of
purpose, greater intellectual autonomy,
capacity for independent study, persistence
in working on complex issues for long
periods of time. Interest in preparing
students to understand and address
real-world challenges generates greater
interest in understanding how events in
students’ local communities are linked to
global events and processes. This will make
education for global citizenship the civic
education of the future.
It is possible that to achieve this, the
educational model of the future will give
greater agency to students, with schools
engaging families and other institutions
more, and offering a more blended model
where classroom learning and online
learning activities coexist, enabling students
to experience a diversity of learning
contexts and ways of collaborating with
others. Perhaps the notion of ‘courses’
or ‘degrees’ will disappear to make
way for ‘educational pathways’ where
different students may have various types
of affiliation with peers based on the
‘educational pathways’ they share. These
pathways would cultivate students’ curiosity
and interest in certain areas of intellectual
or manual work, while allowing greater
depth and expertise to be developed within
those areas. All this would allow greater
customisation of the learning experience.
Undoubtedly, the educational model of the
future must achieve a much better fusion
between initial education, that currently
received by children in the period of
compulsory schooling, with continuous,
lifelong education, which will become
increasingly important.
In a constantly changing world, how
do teachers prepare to educate global
students?
Increasingly, teachers will have to be
students themselves, and willing to learn
with and sometimes from their students. It
is unlikely that the figure of the teacher, as it
has been traditionally conceived, can meet
all the demands of a much more diversified
and rigorous education. Hence the need
to increase the educational capacity of
the school by establishing an alliance with
other institutions. Teachers may not have,
for example, sufficient capabilities to teach
about climate change, or to foster the
inventiveness necessary to find solutions
for climate change, so partnerships with
universities, climate scientists and other
sectors developing technologies to reverse
climate change may be necessary. This
requires new skills from teachers.
To develop these skills, teachers must study
continuously, training should be integrated
into work, as is the case with university
professors or other professions. There will
be very diverse forms of training, combining
those that support the self-directed efforts
of each teacher, their own continuous
training plans, with efforts in diverse
communities within the school, between
schools, and also that allow teachers to
learn with colleagues in other professions.
Without a doubt, online education will play
a very important role in supporting all these
types of professional training.
You are currently helping the OECD
to analyse the impact of COVID-19 on
education. What are your conclusions
and what recommendations would you
highlight?
Yes, at the beginning of March of this year,
when I understood that the pandemic
would go on for a long time, given that it
seems that the development of medication
to prevent infection or to treat it will be
available in the mid to long term, I invited
the OECD to collaborate with the Global
Innovation in Education Initiative that I
lead to carry out studies that will support
decision-making to ensure educational
continuity in different parts of the world.
Over the last two months we have carried
out two surveys to study what the impacts
of the pandemic have been in education, in
THE PANDEMIC
HAS CREATED AN
OPPORTUNITY FOR MANY
PARENTS TO TAKE A CLOSE
LOOK AT WHAT AND HOW
THEIR STUDENTS LEARN.
’’
2 Blickle, K. 2020. Pandemics change cities: municipal spending and voter extremisms in in Germany, 1918-1933. Federal Reserve Bank of New York. Staff Reports. https://www.newyorkfed.org/
medialibrary/media/research/staff_reports/sr921.pdf
24 | SOMOS SEK
what way educational continuity has been
provided, where the challenges lie, what
we know about how much students are
participating in these forms of distance
education and what are the plans to try to
reopen the schools. We have published
two reports based on these global surveys,
the first that proposed the need for each
institution and educational system to
develop a continuity strategy, and suggested
elements that such a strategy should
address. The second, recently published,
featured the different kinds of educational
continuity that have been tried and with
what results. We are also publishing a
series of short case studies documenting
innovative ways of providing educational
continuity. When I started doing this work,
my hypothesis was that the pandemic could
cause the greatest educational setback
experienced by humanity in a century. I
am not so sure now that this will be the
case. It is truly admirable to see the great
efforts that have been made by teachers,
heads of schools, governments, parents,
and the students themselves, to give
educational continuity. This reflects the great
importance placed by society on education,
and the efforts made to ensure education
continue in the best possible way. In truth,
the great surprise for me has been to see
the enormous potential for innovation that
educational systems have shown.
How can we prepare students today to
face challenges as complex as climate
change or culture clashes?
These are undoubtedly complex but
essential educational challenges, as I
explained at the beginning of the interview.
It is important to prepare students not
only with the ability to recognise these
issues, to know what they are about, but to
understand them in depth, and to develop
an attitude not only to understand them
but to make them opportunities to create a
better world. This means that these topics
should be opportunities for interdisciplinary
study, the study of climate change certainly
involves studying science, chemistry,
physics, biology, but also humanities, which
allow students to develop empathy with
the various groups that experience the
effects of climate change and expands their
imaginations. But it also means studying
technology, design and innovation, so that
they can create geo-engineering solutions,
such as placing particles in the atmosphere
that block some of the solar radiation.
The purpose of my book Empowering Glob-
al Citizens was to illustrate how a curriculum
geared towards developing skills to meet,
understand and address major global chal-
lenges could be developed, through projects
carried out over the school year, where stu-
dents collaborate in groups, integrating what
they learnt in various disciplines, applying
what they learnt to the creation of some type
of project that demonstrated a deep under-
standing of the subject.
In truth, the aspiration to educate students
as global citizens is not new, it is an
aspiration that is part of the very idea that
all people should be educated, reflected
in the inclusion of education as a right in
the Universal Declaration of Human Rights,
adopted by the United Nations at the end of
World War II. The language of article 26 of
the declaration of Human Rights speaks of
a broad, humanistic education: “Education
shall be directed to the full development
of the human personality and to the
strengthening of respect for human rights
and fundamental freedoms. It shall promote
understanding, tolerance and friendship
among all nations, racial or religious groups,
and shall further the activities of the United
Nations for the maintenance of peace.”
These ideas have been progressively
permeating the aspirations of nations and
people for the education of their children.
The challenge we have to face is more
about achieving what we set out to do a
few decades ago. The COVID-19 pandemic
creates a new sense of urgency to do so.
There is no doubt that the pandemic will
leave a deep mark on the lives of people
and the communities of which they are
part. Whether this mark makes us more
tolerant, more creative, capable of creating
a rebirth, such as happened decades after
the Italian plague of 1347 with the Italian
Renaissance, or whether the pandemic
leads to conditions such as those that
increased intolerance in Germany after the
pandemic of 1918 will depend, to a large
extent, on what educators do to foster the
discernment of our students, their ability to
understand the events we are experiencing,
and above all, their ability and desire to
develop their talent to improve the world.
INTEREST IN
PREPARING STUDENTS
TO UNDERSTAND AND
ADDRESS REAL-WORLD
CHALLENGES WILL
GENERATE MORE INTEREST
IN UNDERSTANDING HOW
EVENTS ARE RELATED IN
THE REAL WORLD.
’’
THE CHALLENGE
WE HAVE TO FACE IS MORE
ABOUT ACHIEVING WHAT
WE SET OUT TO DO A FEW
DECADES AGO.
’’
... Además como menciona Reimers (2020), al encontrarnos en una etapa de confinamiento el desarrollo de aprendizajes se complica aún más o simplemente no existen, ya que en promedio por cada dos meses que los alumnos no van a la escuela, estos olvidan lo que aprendieron en tres meses perdiendo el vínculo que tienen con la escuela y encontrando en otros eventos emergentes una prioridad inmediata para realizar una toma decisiones radicales como el abandono escolar. ...
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La inclusión educativa ha desarrollado una potencia teórica en la segunda década del siglo XXI por medio de los esfuerzos de organismos internacionales y el cúmulo de investigaciones empíricas, que ha abonado a visibilizar la cantidad de desigualdades sociales que persisten y que viven en diversos sectores de la población, a los cuales no se les ha permitido contar con las mismas oportunidades que el resto. Bajo estas condiciones se han enfrentado a una pandemia, ocasionada por el COVID-19, que ha encrudecido y ha hecho más vigente las discusiones en áreas tanto políticas educativas como académicas, para reducir la disparidad y buscar mejores soluciones a este problema mundial. El presente artículo muestra en un primer momento, un análisis sobre la inclusión y su importancia como una herramienta para la cohesión, democracia participativa y justicia social; para después, exponer las principales incidencias que ha ocasionado el confinamiento producto del COVID-19 en estos mismos apartados, destacando los avances y las tareas pendientes.
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