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Abstract

Este trabajo examina la distribución por género de las universidades, a través de un porcentaje de mujeres dentro del alumnado, y comprueba si tal distribución tiene alguna relación con la posición de las universidades en los rankings universitarios. Se han seleccionado siete rankings, globales y sintéticos, disponiendo de datos de la distribución por género del alumnado para 924 universidades. Los resultados confirman que las universidades con una equilibrada distribución entre hombres y mujeres presentan mayores puntuaciones, por tanto, mejores posiciones en los rankings. Las universidades con mayor presencia femenina en el alumnado son las de ratio más alto de estudiantes por profesor y las que alcanzan mayores valoraciones medias en los indicadores de internacionalización. En los indicadores de premios Nobel y medallas Fields, e ingresos procedentes de la industria, las universidades con mayor presencia masculina tienen mayores puntuaciones medias. Los resultados pueden contribuir a la mejora de las políticas de igualdad en las universidades, así como a orientar las decisiones estratégicas y de gestión de las mismas.
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Los rankings académicos y la distribución por género
de las universidades
Teodoro Luque-Martínez*; Nina Faraoni* y Luis Doña-Toledo*
Cómo citar este artículo/Citation: Luque-Martínez, T.; Faraoni, N.; Doña-Toledo, L. (2020). Los rankings académicos
y la distribución por género de las universidades. Revista Española de Documentación Cientíca, 43 (2), e261. https://doi.
org/10.3989/redc.2020.2.1663
Resumen: Este trabajo examina la distribución por género de las universidades, a través de un porcentaje de mujeres
dentro del alumnado, y comprueba si tal distribución tiene alguna relación con la posición de las universidades en los
rankings universitarios. Se han seleccionado siete rankings, globales y sintéticos, disponiendo de datos de la distribución
por género del alumnado para 924 universidades. Los resultados conrman que las universidades con una equilibrada
distribución entre hombres y mujeres presentan mayores puntuaciones, por tanto, mejores posiciones en los rankings.
Las universidades con mayor presencia femenina en el alumnado son las de ratio más alto de estudiantes por profesor y
las que alcanzan mayores valoraciones medias en los indicadores de internacionalización. En los indicadores de premios
Nobel y medallas Fields, e ingresos procedentes de la industria, las universidades con mayor presencia masculina
tienen mayores puntuaciones medias. Los resultados pueden contribuir a la mejora de las políticas de igualdad en las
universidades, así como a orientar las decisiones estratégicas y de gestión de las mismas.
Palabras clave: Rankings universitarios; distribución por género y universidad; igualdad de género.
Academic rankings and the distribution by gender of the universities
Abstract: This paper examines the distribution of the universities by gender through a percentage of women within the
student body, and checks if such distribution has any relation to the position of the universities in the university rankings.
Seven rankings, have been selected, both global and synthetic, and a joint database collecting all data on gender
distribution of students from 924 universities was created. The results conrm that universities with a more balanced
distribution between men and women receive higher scores and, therefore, better ranking positions. The universities
with the highest female presence in the students are those with the highest ratio of students per teacher and those
with the highest average scores in internationalization indicators. In the indicators of Nobel prizes, Fields medals, and
income from the industry, those universities with the highest male presence have higher average scores. These results
can contribute to the improvement of equality policies in universities, as well as to guide the strategic and management
decisions.
Keywords: University rankings; composition by sex and university; gender equality.
Recibido: 13-03-2019; 2ª versión: 15-07-2019; Aceptado: 15-07-2019.
Revista Española de Documentación Cientíca
43(2), abril-junio 2020, e261
ISSN-L:0210-0614. https://doi.org/10.3989/redc.2020.2.1663
ESTUDIOS / RESEARCH STUDIES
*Universidad de Granada, Dpto. Comercialización e Investigación de Mercado.
Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
Correo-e: tluque@ugr.es | ORCID iD: https://orcid.org/0000-0003-1282-6822
Correo-e: ninaf@ugr.es | ORCID iD: https://orcid.org/0000-0003-1582-5104
Correo-e: luisdt@ugr.es | ORCID iD: https://orcid.org/0000-0003-2238-2671
Copyright: © 2020 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución
Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).
Rev. Esp. Doc. Cient., 43(2), abril-junio 2020, e261. ISSN-L: 0210-0614. https://doi.org/10.3989/redc.2020.2.1663
Teodoro Luque-Martínez, Nina Faraoni y Luis Doña-Toledo
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1. INTRODUCCIÓN
En la conferencia “Going Global” del British Cou-
ncil, celebrada en 2013 en Dubái, una agrupación
internacional de mujeres no solamente pidió que
la igualdad entrara a formar parte de los indica-
dores utilizados para la medición de los resultados
de las universidades, sino que se convirtiera en
un elemento clave para medir el desempeño de la
calidad de las instituciones de educación superior.
Esto conduce a la pregunta de si la mayor presen-
cia de mujeres (o de hombres) en la universidad
tiene alguna relación con su posición en los ran-
kings internacionales.
Se han necesitado casi 800 años para que la pre-
sencia de mujeres y hombres en las universidades
se equilibre, y no en todos los sitios. La primera
universidad fundada (Universidad de Bolonia) pro-
hibía el ingreso de las mujeres. En el año 1400, se
empezó a admitir su matriculación en casos excep-
cionales (Caputo y otros, 2016). A principio del siglo
XX, ni un 1% del total del alumnado eran mujeres
(Giménez-Salinas, 2005) un siglo después son ma-
yoría en muchas universidades (UNESCO, 2018).
El retraso de la incorporación de la mujer a la
universidad, en la misma proporción que el hom-
bre, tiene que ver con los roles asignados a ambos.
La literatura identica varias razones. Primero, la
«liberación» de mano de obra del trabajo domésti-
co. Hasta bien entrada la segunda mitad del siglo
XX, el hecho de que una hija quisiese estudiar era
quebranto para la familia, porque dejaba de ayudar
en el hogar y era una pérdida para la economía
doméstica. También los cambios en las activida-
des domésticas como consecuencia de innovacio-
nes (agua corriente, electricidad, etc.) liberaron
a las mujeres de carga de trabajo, haciendo que
los costes de oportunidad de estudiar para la fami-
lia resultaran más interesantes (Martínez García,
2007). Además, no se consideraba necesaria una
educación formal para las mujeres, puesto que las
funciones que se le asignaban eran cuidar de los
hijos y cuidar del hogar (Carmona-Valdés, 2015).
El cambio se dio con la expansión del sector ser-
vicios de la economía, que incrementó los empleos
del sector de media cualicación (Shavit y Blossfeld,
1996). En el nuevo contexto socioeconómico, se
hizo cada vez más habitual y necesario el sueldo de
ambos cónyuges para mantener una familia (Alba,
2000). Así aumentó la participación laboral feme-
nina y la necesidad, a la vez que oportunidad, de
una mayor preparación. En todo este proceso, tiene
mucho que ver la propia evolución social, junto con
el interés creciente de la necesidad de igualdad en
una institución pública como la universidad, que es
un reejo de la sociedad en la que se inserta.
En este contexto, el objetivo del presente tra-
bajo es analizar la presencia femenina dentro del
alumnado en una institución socialmente tan im-
portante como es la universidad, y conocer las im-
plicaciones que tiene. Es decir, comprobar si dicha
presencia tiene alguna relación con la posición de
las universidades en los rankings globales, y con
los indicadores que se utilizan para confeccionar
tales clasicaciones. Se trata de responder si una
mayor, menor o equilibrada presencia de mujeres
entre los estudiantes es determinante a la hora de
que las universidades tengan posiciones mejores o
peores, o si eso genera diferencia en los indicado-
res con los que se elaboran los rankings.
La literatura no ha tratado este asunto, no hay
referencias o estudios previos que aborden esta te-
mática, ni que respondan a estas cuestiones, ade-
más de ser complicado de medir todo lo relaciona-
do con la igualdad de género en las universidades
(a tal propósito, se señala que el Center for Science
& Technology Studies (CWTS) de la Universidad de
Leiden, que se ocupa de la creación del ranking
Leiden, hace poco introdujo, entre sus indicadores,
uno relativo al género, en particular a la ratio de
publicaciones hombres/mujeres, disponible para
963 universidades (Sugimoto y Larivière, 2019;
Wagner, 2019). Por ello, se analiza la presencia de
la mujer en el alumnado en las principales univer-
sidades del mundo para comprobar si en función
de ello se presentan diferencias en los indicadores
de desempeño. Para ello se trabaja con más de
novecientas universidades de las que se dispone de
información sobre su distribución por género y con
siete rankings universitarios globales, utilizando un
indicador de porcentaje mujeres/hombres.
2. UNIVERSIDAD: ROL Y ACCESO DE LA MUJER
Todo lo relacionado con la igualdad de género
en la universidad ha llegado a ser un importan-
te tema en la actualidad (Wagner, 2019). En los
últimos años, los movimientos para los derechos
de las mujeres han proliferado y han despertado
el interés por un asunto que, hasta hace poco, no
generaba polémica en una sociedad regida por es-
tructuras arraigadas, que veían el rol de la mu-
jer orientado al cuidado de la casa y de la familia
(Tzanakou y Pearce, 2019). Las consecuencias de
estas estructuras sociales siguen reejándose a
día de hoy, y las acciones que se cumplen en el
contexto académico son colectivas, sistemáticas y
normalizadas, yendo más allá del comportamien-
to individual de cada uno (Wagner, 2019). Por lo
general, el aumento de la presencia de mujeres
en la educación ha reducido, pero no eliminado, la
discriminación por género como se pone de relieve
en distintos ámbitos de la vida académica.
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Por un lado, con referencia a las estudiantes,
esto se maniesta en la elección de estudios uni-
versitarios. Es frecuente encontrar referencias que
demuestran que la presencia de mujeres se con-
centra en estudios considerados propiamente “fe-
meninos” por los roles tradicionalmente atribuidos
a la mujer (Duart y otros, 1996; Gámez y Marrero,
2003; Papadópulos y Radakovich, 2003; Sáinz y
otros, 2004). Los hombres suelen elegir profesio-
nes relacionadas con los estudios técnicos, mien-
tras que las mujeres se decantan por los estudios
sociales y humanitarios (Zeegers, 2004). Hay ti-
tulaciones con un tradicional predominio femenino
como son psicología, enfermería, historia, pedago-
gía, educación social y magisterio. Por el contra-
rio, las hay predominantemente masculinas como
las ingenierías, arquitecturas e informática (Sáinz
y otros, 2004; Larivière y otros, 2013). El esta-
do de opinión conduce a una menor propensión de
ellas a elegir estudios universitarios relacionados
con las TICs y la Alta Tecnología, hecho que pue-
de inuenciar la futura integración de las mismas
en entornos profesionales relacionados con es-
tos ámbitos. Con el tiempo, esto se traduce en la
subrepresentación de las mujeres en el campo de
la investigación cientíca, en particular en tecno-
logía, técnica e ingeniería, donde las mujeres au-
toras suponen un porcentaje muy bajo del total de
las publicaciones (Larivière y otros, 2013). La lite-
ratura muestra intentos para dar una respuesta al
por qué de este fenómeno (Muñoz y Mullet, 1990;
López-Sáez, 1995; Duart y otros, 1996; Navarro-
Guzmán y Casero-Martínez, 2012).
Algunos autores arman que los motivos que
subyacen a elecciones distintas son diferentes
según el sexo: ellas eligen buscando la satisfac-
ción de sus intereses o la preferencia personal, y
ellos se guían por las oportunidades profesionales
que les brindará la opción elegida (Muñoz y Mu-
llet, 1990; Duart y otros, 1996; Luque-Martínez y
otros, 2014, 2015). También se arma que la úni-
ca diferencia entre hombres y mujeres reside en
el hecho de que los hombres tienen en cuenta la
retribución futura que les permite la carrera que
hayan decidido estudiar (López-Sáez, 1995). Tales
resultados están en la misma línea de los resulta-
dos obtenidos por el estudio CIDE (1998), según
el cual los hombres se guían por el hecho de ga-
nar más dinero, y las mujeres por el consejo dado
por sus padres y profesores. Por otro lado, según
otros autores, las mujeres eligen la carrera más
por criterios vocacionales, porque les gusta o por
el deseo de ayudar a los demás, mientras que los
hombres eligen más por criterios relativos a salidas
profesionales o de retribución (Navarro-Guzmán y
Casero-Martínez, 2012). A esto hay que añadir lo
que Pérez-Tyteca y Castro (2011) denominan “an-
siedad matemática”, aludiendo a un estado ansioso
y estresado relacionado con la matemática tanto
en la vida académica como en la vida cotidiana.
Según estos autores, existe una predisposición de
las mujeres a padecer situaciones de incomodidad
relacionadas con la ansiedad matemática, aunque
es algo muy cuestionado en la actualidad. A día de
hoy, no hay evidencia empírica de que las diferen-
cias en la elección puedan deberse a diferencias
intelectuales (Bird, 2011).
Por otro lado, una corriente en la literatura pos-
tula la existencia de un conjunto de creencias y
valores de cada persona y del imaginario colectivo
y cultural de cada sociedad que condiciona y nor-
maliza el comportamiento de hombres y mujeres
en rasgos percibidos como típicamente “masculi-
no” y típicamente “femenino” (Carmona-Valdés,
2015). Por ejemplo, Trotter (2017) analiza la eva-
luación de la titulación de enfermería como típi-
camente femenina, por lo cual se está producien-
do progresivamente una reestructuración de los
recursos educativos y sociales en la sociedad. En
el subconsciente de las personas, y también en el
pensamiento colectivo, existen unas creencias de
género, unas percepciones, tanto sobre nosotros
mismos cuanto sobre los demás individuos. Según
el estudio de Aiston (2011), la desigual posición
de las mujeres en las instituciones académicas,
comparada con la de los hombres, se debe a ra-
zones deontológicas comunes en la sociedad. Es-
tas creencias de género sobre uno mismo, y sobre
sus capacidades, pueden llegar a inuenciar a los
individuos hasta el punto de que lleguen a tomar
decisiones en su vida diaria guiados por estas valo-
raciones personales erróneas.
De esta forma, también las decisiones relacio-
nadas con las carreras profesionales pueden verse
inuenciadas por los roles de género y hacer que
se tomen diferentes direcciones que, en ausencia
de estas creencias de género, no hubiesen coinci-
dido. Según Correll (2001), estas creencias acerca
de las capacidades de hombres y mujeres suelen
inuenciar las vidas de las personas más temprano
de lo que parece, y pueden estar relacionadas con
las armaciones mencionadas anteriormente por
Pérez-Tyteca y Castro (2011) acerca de la “ansie-
dad matemática”.
Las inuencias de los entornos crean percep-
ciones inexactas y barreras percibidas. McWhir-
ter (1997) arma que existen barreras percibidas
cuando se trata de lograr objetivos educativos
y profesionales. Con respecto a sus futuros tra-
bajos, las mujeres tienen más probabilidades de
percibir la discriminación por motivos de sexo
que los hombres. Estas percepciones no solo
existen en ámbito laboral y entre el profesorado
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femenino, sino que existen desigualdades, por
lo menos en la percepción del trato recibido por
hombres y mujeres, también entre estudiantes
de posgrado (Seagram y otros, 1998). Desde el
punto de vista de la teoría de la identidad social,
se puede concluir que la percepción de sí mismos
de los individuos parece afectar tanto a las au-
toevaluaciones como a las evaluaciones externas
(Lobel y Clair, 1992).
Hoy en día, es posible encontrar desigualdades
por género entre el profesorado universitario y, en
ciertos casos, entre el alumnado, a pesar de las
medidas adoptadas por parte de las instituciones
de educación superior (Timmers y otros, 2010;
Larivière y otros, 2013; Teelken y Deem, 2013;
Tzanakou y Pearce, 2019). Se han realizado es-
fuerzos para lograr una mayor equidad de género
(Van den Brink y otros, 2010), por ejemplo, con
el fomento del uso de lenguaje inclusivo o con la
modicación de los libros de texto desde la infan-
cia, para que los niños se acostumbren a derrum-
bar barreras ideológicas difíciles de abatir. Pero
en la mayoría de los países, siguen existiendo
construcciones sociales como el “think manager,
o think male”, que son argumentos para alcanzar
mayores logros y metas (Powell y otros, 2002;
Willemsen, 2002), aunque, por regla general, el
rendimiento educativo de las mujeres es más ele-
vado que el de los varones a lo largo de toda la
enseñanza formal (Lozano, 2004; Luque-Martínez
y otros, 2014, 2015).
Los obstáculos también se maniestan naliza-
dos los estudios, pues la inserción laboral muestra
diferencias por género en cuanto a condiciones la-
borales o sueldo (García, 2014). Según Martínez
García (2007) el salario medio de las mujeres es
más bajo que el de los hombres, por eso, para
ellas, el coste de oportunidad también es menor.
Según Light y Ureta (1995), investigando el his-
torial de trabajo, para los salarios de las mujeres
se estimaba un crecimiento del 56% en 8 años de
experiencia profesional, frente a un 82% de creci-
miento de los hombres. En la actualidad, incluso
se ha demostrado, que las mujeres tienen meno-
res posibilidades de encontrar empleo por los con-
tactos o las redes informales entre profesionales
(Wright, 2016).
En suma, hay una discriminación ocupacio-
nal (Larivière y otros, 2013), cuyos efectos no
disminuyeron con la llegada de la globalización
(Gauchat et al, 2012). Las percepciones popu-
lares están convencidas de que estos obstácu-
los dependan de las características intelectuales
de hombres y de mujeres y, por consecuencias,
de las libres elecciones de cada uno (Igbaria y
Wormley, 1992; Summers, 2005; Ho Sommers,
2008). Además, la falta de reconocimiento de la
existencia de barreras de género, por parte de los
directivos de las universidades, sugiere la nece-
sidad de una mayor difusión de los resultados de
la investigación sobre cómo funcionan y por qué
estas barreras perjudican desproporcionadamente
a las mujeres (Bird, 2011).
En la educación superior, desde hace unos años,
se ha empezado a debatir sobre el problema de
la desigualdad, un buen ejemplo lo constituye el
seminario “Absent Talent: Women in Research and
Academic Leadership “(2012-2013), celebrado en
Hong Hong, Tokyo y Dubai, que promueve el “Ma-
niesto for Change” que recoge seis propuestas
para fomentar la presencia femenina en el ám-
bito universitario (Grove, 2013). En denitiva,
aunque se haya avanzado hacia la igualdad en la
investigación, la remuneración y la posibilidad de
promoción laboral, es necesario seguir avanzando
(Braidotti, 1994).
3. LA PRESENCIA DE LA MUJER EN LA UNI-
VERSIDAD
La disposición de estadísticas sobre presencia de
mujeres en la universidad, más aún en ámbito glo-
bal, tradicionalmente ha sido insuciente (Arranz,
2001). Recientemente, fuentes como el Global
Gender Gap Report del World Economic Forum
(2017), o los datos de las estadísticas UNESCO
(2018), ofrecen información con más detalle.
Con respecto a la universidad, en más del 80%
de los países, la mayoría de los titulados uni-
versitarios son mujeres. Según el informe esta-
dístico 2018 del Ministerio de Ciencia, Innova-
ción y Universidades, es una tendencia bastan-
te recurrente la de encontrar más mujeres que
hombres, sobre todo con referencia a los países
occidentales. En España, el 54% del alumnado
son mujeres, tanto en nivel de Grado, como en
Máster (MCIU, Datos y Cifras del Sistema Univer-
sitario Español, 2016). En Europa, la tendencia
es la misma, pues la brecha de género en las ad-
misiones universitarias en Reino Unido, en 2016,
sube a un nivel récord (European Institute for
Gender Equality, 2017) siendo 5,6 puntos mayor
la presencia femenina.
Las áreas como las ingenierías, las técnicas, in-
formática, tecnología, servicios y ciencias de la na-
turaleza son caracterizados por mayor presencia de
hombres. Casi tres veces más mujeres que hom-
bres eligen estudiar educación, salud y titulaciones
sociales en los países de la Unión Europea, y esta
tendencia no ha cambiado desde 2005 (European
Institute for Gender Equality, 2017).
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Esto conduce a la necesidad de emprender me-
didas transformadoras que modiquen la posi-
ción de las mujeres y el acceso a ciertas titulacio-
nes (Ion y otros, 2013), puesto que hay autores
que arman que sería conveniente favorecer el
acercamiento de las mujeres a la Alta Tecnología
y a las TICS, beneciando así la competitividad
y el crecimiento económico del país (Mauleón y
Bordons, 2014).
En relación al profesorado en el mundo, las
maestras de escuela primaria suponen un 64,11%
del total, mientras que, en secundaria, en 2015, las
mujeres eran 17.559.420 (World Bank, 2016). En
España, según el Ministerio de Educación (2016),
las mujeres representan el 67,8% del total de pro-
fesores en primaria y el 55,6% en secundaria. En
otros países como Reino Unido, las mujeres son
84% del total de profesores en primaria y el 56%
en secundaria (Conley y Jenkins, 2011).
En la universidad, en la reexión de Hernández
Armenteros y Pérez García (2018), se señala la
mayor presencia de mujeres en el total de con-
tratados (51,77%). El colectivo de profesores jó-
venes es el que más mujeres tiene (40,06%) con
respecto a los otros colectivos. La mayoría de es-
tas profesoras tienen menos de 40 años. Sin em-
bargo, a medida que sube el cargo considerado,
el porcentaje de presencia de mujeres disminuye,
llegando casi al 25% del total para la categoría
de los catedráticos. Este contexto laboral educati-
vo se caracteriza por un sistema de participación
en “pirámide” donde las mujeres dedicadas a la
docencia se establecen en los niveles educativos
más bajos (infantil, primaria y secundaria) (Díez
Gutiérrez y otros, 2009).
Respecto a los puestos directivos, la presencia
de mujeres tiene un importante décit de lide-
razgo en las universidades. Pocas ocupan pues-
tos de rectoras o vicerrectoras (Walby, 2011,
Box-Steensmeier et al. 2015; Howe-Walsh y
Turnbull, 2016). Aunque esa brecha esté dis-
minuyendo, el problema persiste en los cargos
académicos más altos (Hernández Armenteros y
Pérez García, 2018). Desde el punto de vista de
la psicología se ha argumentado la falta de pues-
tos directivos de mujeres en el ámbito universi-
tario debido a los factores de “miedo al éxito”, y
las “prioridades vitales” (Grañeras, 2003; Bird,
2011) denominándose este fenómeno como “te-
cho de cristal”, fruto de la costumbre social y cul-
tural de la mayoría de las sociedades (Grañeras,
2003). Este “techo de cristal” hace referencia
a puestos de directivos ocupados por mujeres,
donde existe una invisible barrera que restringe
el adelanto de estos grupos a los más altos car-
gos ejecutivos (Morrison y otros, 1987; Igbaria y
Wormley, 1992; Stroh y otros, 1992; Greenhaus
y Callanan, 1994; Matus-López y Gallego-Morón,
2015; Howe-Walsh y Turnbull, 2016).
Por último, en cuanto a la presencia en el ám-
bito de la investigación, las mujeres llegan a ser
un tercio de los investigadores pues los hombres
son un 71% de todos los investigadores (UNESCO,
2018). Con respecto al porcentaje de autoría de las
investigaciones, las mujeres suponen alrededor de
un 30% del total (Larivière y otros, 2013; Wagner,
2019), y sus publicaciones se encuentran especial-
mente concentradas en el campo de las ciencias
sociales y de las humanidades (Sugimoto y Lari-
vière, 2019).
Globalmente, el nivel de estudios nalizados de
los empleados se distribuye de la siguiente for-
ma: un nivel básico lo tiene el 31,2% de los hom-
bres frente a un 25,1% de las mujeres; un nivel
intermedio (enseñanza secundaria) lo alcanzan
el 35% de los hombres frente al 31,8% de las
mujeres; y nalmente, las personas que obtienen
un nivel alto de estudios (estudios universitarios)
son por un 25,6% mujeres y por un 19,4% hom-
bres (World Economic Forum, 2017). En España,
las mujeres suponen el 38% de investigadoras
en las universidades y sólo un 27% de mujeres
directivas en el sector empresa (CE. Comisión
Europea, 2009). Lo mismo pasa en el ámbito de
la actividad tecnológica a nivel nacional, donde
solamente un 29% de las patentes consideradas
presentan al menos una mujer entre sus creado-
res. En el ámbito académico el 48% de las paten-
tes presenta al menos una mujer entre sus crea-
dores, mientras que en el ámbito de la empresa
el dato se reduce a un 28% (World Intellectual
Property Organization, WIPO, 2016).
Estos datos muestran que las mujeres sufren los
dos tipos de discriminación detectados por Mauleón
y Bordons (2014), y que ellas denominan como se-
gregación. Por un lado, la discriminación horizontal
que se presenta cuando la presencia femenina se
agrupa en una sola área de estudio (como Huma-
nidades y Ciencias Sociales) y, por otro lado, la dis-
criminación vertical cuando cuanto más se ascien-
da en la jerarquía profesional, menor presencia de
mujeres (menos mujeres catedráticas).
En denitiva, en los últimos 150 años las mu-
jeres han podido acceder a la universidad con la
misma libertad que los hombres, aunque se siguen
apreciando importantes diferencias en cuanto a
actividad investigadora y altos niveles jerárquicos,
presencia en enseñanza técnicas y, sobre todo, nú-
mero de estudiantes femeninas en ciertas áreas
geográcas como Asia y América Latina (Tidball,
1976; Tzanakou y Pearce, 2019).
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4. LA COMPOSICIÓN POR GÉNERO DE LAS
UNIVERSIDADES Y LOS RANKINGS INTER-
NACIONALES
La incorporación progresiva de las mujeres en
la universidad no ha ido siempre acompañada de
normativas y procesos que hayan garantizado la
igualdad (Morley, 2014), además, se conoce muy
poco sobre el efecto del género en el éxito de los
resultados, es decir, en qué manera afecta positi-
vamente o negativamente la menor o mayor pre-
sencia de mujeres en las instituciones (Igbaria y
Chidambaram, 1997).
Para poner en relación la presencia de la mujer, o
la composición de la universidad según sexo, con el
desempeño de las universidades hay que conocer,
es decir, medir el desempeño de las instituciones
mediante un conjunto de indicadores, además del
grado de presencia de mujeres. Desde una pers-
pectiva institucional, este propósito se puede lo-
grar analizando los datos relativos a los rankings
universitarios. Aunque estos rankings hayan sido
objeto de muchas críticas (Docampo, 2008 y 2010;
Hazelkorn, 2012; Luque-Martínez y Barrio-García,
2016), son herramientas útiles para una gran va-
riedad de análisis. Hasta donde conocemos, no hay
literatura que analice la relación entre la distribu-
ción universitaria por género y los indicadores de
desempeño de las universidades, así como su po-
sición en los rankings. En denitiva, se trata de
ver la relación entre la distribución por género de
las universidades con su producción cientíca (y
otros indicadores bibliométricos), con su reputa-
ción (académica, de investigación o la que se tiene
en el mercado laboral), con su grado de internacio-
nalización, con su nivel de relación con la industria,
o bien con la posición que ocupan las universidades
en los rankings internacionales (Luque-Martínez y
Faraoni, 2020). La cuestión es conocer la relación
de estas diferencias constatadas con las posiciones
que tienen las universidades en los rankings inter-
nacionales, y con los indicadores con los que se
elaboran estos rankings.
Uno de estos indicadores, sin duda interesante
para el estudio, es la reputación. La reputación es
un constructo que está formado por varios ele-
mentos y, uno de estos elementos, incluye la in-
clinación ética de la institución hacia la inclusión
y la igualdad de género. Con respecto al prestigio
y a la reputación de las universidades, a menudo
se hace referencia a ellos a través de elementos
tradicionales como Premios Nobel, citas, recursos
económicos, etc., pero poco se habla de cómo y en
qué medida el entorno universitario, formado por
los propios estudiantes, puede inuenciar o estar
relacionado con la creación de la idea de prestigio
y de reputación (Mora, 2017).
Como lugar de generación y transmisión de co-
nocimiento y valores, la universidad ocupa un lugar
irremplazable como centro de creación e intercam-
bio de ideas, necesidades y aspiraciones, constitu-
yendo el sitio adecuado donde impulsar la búsque-
da de igualdad (Mangas, 2002). Por tanto, es muy
pertinente y relevante conocer si las universidades
con mayor proporción de uno de los sexos tienen
mejores niveles de producción cientíca, de inter-
nacionalización, de reputación, de relación con las
empresas, en suma, mejor posición en los rankings
universitarios internacionales.
5. METODOLOGÍA
En primer lugar, se han recopilado los rankings
universitarios con los que trabajar, que son los si-
guientes:
Academic Ranking of World Universities
(ARWU): http://www.shanghairanking.com
Center for World University Rankings (CWUR):
https://cwur.org/
National Taiwan University (NTU): http://ntu-
ranking.lis.ntu.edu.tw/
• Quacquarelli Symonds-QS ranking (QS):
http://www.topuniversities.com/university-
rankings
Scimago Institutions Rankings (SCIMAGO):
https://www.scimagojr.com/
Times Higher Education (THE): https://www.
timeshighereducation.com/world-university-
rankings
University Ranking by Academic Performance
(URAP): http://www.urapcenter.org
Los seleccionados cumplen los siguientes requisi-
tos: son rankings globales (abarcan universidades
de todo el mundo), sintéticos porque dan una pun-
tuación resumen (Luque-Martínez, Faraoni y Doña,
2018) y proporcionan información detallada. No se
utilizaron otros rankings, como por ejemplo el ran-
king de Leiden, porque se decidió utilizar solo ran-
kings sintéticos o que dieran una puntuación-resu-
men de los indicadores que utilizan. Estos rankings
son los detallados en la tabla I que informa sobre el
número de universidades que considera cada ran-
king y los criterios con los que se elabora cada uno
de ellos (los criterios de elaboración se pueden ver
en la respectiva web y en el anexo). Son rankings
conocidos y muy utilizados en la literatura sobre cla-
sicaciones académicas. De todos ellos se tiene la
puntuación global y la posición de cada universidad,
y la puntuación en cada uno de los criterios que apli-
can (a excepción del caso de SCIMAGO). Los datos
se obtienen de las webs ociales de cada ranking.
Rev. Esp. Doc. Cient., 43(2), abril-junio 2020, e261. ISSN-L: 0210-0614. https://doi.org/10.3989/redc.2020.2.1663
Los rankings académicos y la distribución por género de las universidades
7
Tabla I. Rankings universitarios seleccionados para el análisis
HiCi: Investigadores con alto índice de citación en diversas materias. / N&S: Artículos publicados en Nature y Science. / PUB:
Artículos indexados en Science Citation Index - Expanded y Social Science Citation Index. / PCP: Rendimiento académico per
cápita de una institución. / AIT: Impacto total de los artículos. / CIT: Impacto total de citas.
Posteriormente, se ha elaborado la base de da-
tos conjunta con todos los rankings a 31 de di-
ciembre de 2017. Esto implica un gran esfuerzo de
recogida y depuración de datos, con una revisión
de todas las denominaciones de las universidades
en cada ranking, descubriendo y aclarando posi-
bles discordancias entre un ranking y otro, por las
diferentes denominaciones con las que aparecen
las universidades.
La variable “porcentaje de mujeres dentro del
alumnado” en la universidad, proporcionada por
el ranking THE, se dispone para 924 universida-
des, es el dato que se toma como referencia. Esta
variable se ha recodicado en tres categorías co-
rrespondientes a los tres terciles y, por tanto, con
una frecuencia similar en cada categoría. La pri-
mera categoría (1) comprende las universidades
con mayor porcentaje de hombres (solamente un
47% o menos eran mujeres), la segunda catego-
ría (2) incluye las universidades con un reparto
equilibrado por género (más del 47% y menos
del 55% eran mujeres), y la tercera categoría (3)
agrupa a las universidades con más porcentaje de
mujeres entre el alumnado (55% o más del total
eran mujeres).
Finalmente, para el análisis de datos se aplican
correlaciones de rangos, correlación de Pearson,
ANOVA, y test no paramétricos mediante el soft-
ware SPSS Statistics v20.
6. ANÁLISIS DE DATOS
La distinción en tres categorías de universidades
(baja presencia de mujeres o presencia mayoritaria
de hombres, equilibrio entre hombres y mujeres y
porcentaje mayoritario de mujeres) presenta dife-
rencias signicativas en casi todas las situaciones.
Para el ranking URAP (tabla II), elaborado con
indicadores bibliométricos que miden la produc-
ción de artículos, las citas, la productividad cien-
tíca (AIT), el impacto total de las citas (CIT) o
las publicaciones con colaboración internacional
(COLLABORATION), en todos los indicadores hay
diferencias estadísticamente signicativas, corres-
pondiendo los valores más altos a las universida-
des de la segunda categoría, es decir, las que pre-
sentan una estructura equilibrada por sexo.
El ranking NTU (tabla II) se elabora también
con indicadores bibliométricos, la mayoría de los
cuales consideran un período de 11 años. Tanto
en los referidos al año precedente (número de
artículos, número de citas, índice H, artículos en
revistas de alto impacto), como en los referidos
al período de 11 años (artículos, citas, medida de
citas, artículos altamente citados), hay diferencias
estadísticamente signicativas. El tipo de univer-
sidades que presentan los valores más altos es el
segundo, es decir, las universidades que tienen
una composición equilibrada por sexo.
Ranking Denominación Nº de universidades Criterios
A: ARWU Academic Ranking of
World Universities 500 Alumni, Award, HiCi, N&S, PUB., PCP.
C: CWUR Center for World
University Rankings 1000 Quality Education, Alumni Employment,
Quality of Faculty, Publications, Inuence,
Citations, Broad Impact, Patents
N: NTU Performance Ranking
of Scientic Papers for
World Universities 500
11 Years Articles, Current Articles, 11 Years
Citations, Current Citations, Ave. Citation,
H-Index, HiCi Papers, Hi-Impact Journal
Articles
Q: QS Quacquarelli Symonds
Ranking 936 Academic Reputation, Employer Reputation,
Faculty Student, Citation per Faculty,
International
S: SCIMAGO SCIMAGO 2894 Position
T: THE Times Higher Education 980 Teaching, Research, Citation,
Internationalization, Industry Income
U: URAP University Ranking by
Academic Performance 2000 Article, Citation, Total Document, AIT, CIT,
Collaboration
Rev. Esp. Doc. Cient., 43(2), abril-junio 2020, e261. ISSN-L: 0210-0614. https://doi.org/10.3989/redc.2020.2.1663
Teodoro Luque-Martínez, Nina Faraoni y Luis Doña-Toledo
8
Indicadores Ran-
king URAP
% de muje-
res alumnas
según la
categoría
(baja 1;
media 2;
alta 3)
Número de
universida-
des
Media re-
sultado del
análisis
ANOVA
Indicadores
Ranking NTU
% de muje-
res alumnas
según la ca-
tegoría (baja
1; media 2;
alta 3)
Número de
universida-
des
Media re-
sultado del
análisis
ANOVA
ARTICULE *
1 286 65,55
11 YEARS
ARTICLES *
1 102 56,42
2 309 69,39 2 167 57,27
3 287 64,48 3 131 53,47
Total 882 66,55 Total 400 55,81
CITATION *
1 286 63,92
CURRENT
ARTICLES *
1 102 56,98
2 309 67,58 2 167 57,17
3 287 63,65 3 131 53,27
Total 882 65,11 Total 400 55,84
TOTAL
DOCUMENT *
1 286 30,35
11 YEARS
CITATIONS **
1 102 54,2
2 309 32,34 2 167 56,3
3 287 30,62 3 131 53,13
Total 882 31,14 Total 400 54,73
AIT *
1 286 55,41
CURRENT
CITATIONS **
1 102 55,47
2 309 58,61 2 167 56,79
3 287 55,4 3 131 53,76
Total 882 56,53 Total 400 55,46
CIT **
1 286 43,14
AVE.
CITATIONS *
1 102 51,63
2 309 45,15 2 167 55,65
3 287 43,21 3 131 55,07
Total 882 43,87 Total 400 54,44
COLLABORATION *
1 286 45,76
H-INDEX ***
1 102 56,01
2 309 49,41 2 167 58,15
3 287 47,42 3 131 56,06
Total 882 47,58 Total 400 56,92
SCORE *
1 286 304,13
HICI PAPERS
**
1 102 53,97
2 309 322,49 2 167 55,98
3 287 304,78 3 131 52,79
Total 882 310,78 Total 400 54,42
POSITION *
1 286 715,42
HI-IMPACT
JOURNAL
ARTICLES **
1 102 55,13
2 309 565,29 2 168 56,08
3 287 681,62 3 131 52,71
Total 882 651,82 Total 401 54,74
SCORE **
1 102 55
2 168 56,33
3 131 53,62
Total 401 55,11
POSITION **
1 102 252,74
2 167 215,62
3 131 266,85
Total 400 241,86
Tabla II. Valoraciones medias de los indicadores de los rankings URAP y NTU según distribución por
género de la universidad (ANOVA)
(*) signicación 1%. (**) signicación 5%. (***) signicación 10%. (ns): no signicativo.
AIT: Impacto total de los artículos / CIT: Impacto total de citas.
Rev. Esp. Doc. Cient., 43(2), abril-junio 2020, e261. ISSN-L: 0210-0614. https://doi.org/10.3989/redc.2020.2.1663
Los rankings académicos y la distribución por género de las universidades
9
En todos los indicadores del ranking ARWU
(tabla III) hay diferencias estadísticamente signi-
cativas. En los indicadores de naturaleza claramen-
te bibliométrica, como los autores altamente citados
(HiCi), las publicaciones en Nature y Science (N&S),
o los artículos publicados (PUB), las universidades
que alcanzan mayor puntuación son, de nuevo, las
universidades que presentan un mayor equilibrio en-
tre hombres y mujeres. Mientras que para los indi-
cadores que tienen que ver con alumnos (ALUMNI),
o profesores (AWARD) que consiguieron un premio
Nobel o unas medallas Fields, las universidades que
alcanzan mayor puntuación media son las de la cate-
goría primera, las de mayor porcentaje de hombres.
Recuérdese que son los hombres los que acaparan
este tipo de premios. En ese mismo sentido, hay dife-
rencia signicativa para la producción cientíca según
el número de profesores a tiempo completo (PCP).
El único indicador del ranking THE (tabla III) que
no presenta diferencias estadísticamente signicati-
vas, según la distribución por género de las univer-
sidades, es el número de estudiantes equivalentes a
tiempo completo (FTE) (se considera a tiempo com-
pleto aquel alumno matriculado en el total de crédi-
tos previstos por el curso, es decir, un alumno a tiem-
po completo es aquel que realiza 60 créditos ECTS.
Si solo cursa 30 créditos ECTS equivale a un 0,5 del
tiempo completo). En todos los demás casos, hay
diferencias estadísticamente signicativas siendo,
otra vez, las universidades con una composición más
equilibrada entre hombres y mujeres las que alcan-
zan mayor puntuación media. Esto ocurre con los in-
dicadores de internacionalización (INTERNATIONAL),
con los que miden la reputación de la enseñanza
(TEACHING), o de la investigación (RESEARCH) y su
nivel de visibilidad (CITATIONS). Sin embargo, son
las universidades mayoritariamente compuestas por
hombres las que tienen mayores ingresos proceden-
tes de contratos con la industria. Seguramente, esto
tiene que ver con que las universidades más técnicas
son las que tienen más relaciones con la industria
y, precisamente, son las que tienen las titulaciones
con menor presencia de mujeres. Por el contrario, las
universidades más masicadas, mayor ratio núme-
ro de estudiantes por profesor, son las universidades
con mayor porcentaje de mujeres alumnas.
En el caso de los indicadores del ranking QS (tabla
IV), según el porcentaje de mujeres dentro del alum-
nado, las universidades no presentan diferencias es-
tadísticamente signicativas para la reputación aca-
démica. hay diferencias estadísticamente signi-
cativas con mayor puntuación para las universidades
con mayor porcentaje de hombres para los indica-
dores de reputación de los empleados (EMPLOYER
REPUTATION), citas por autor, y ratio profesor por
estudiante (FACULTY STUDENT). También hay dife-
rencias signicativas, con mayor puntuación para las
universidades con composición más equilibrada por
sexo, para los indicadores de internacionalización.
El ranking CWUR (tabla IV) no presenta diferencias
estadísticamente signicativas para su indicador de
calidad de educación. Sí, hay diferencias, con mayor
puntuación media, para las universidades con mayor
porcentaje de hombres para el número de publica-
ciones, citas, e inuencia de las citas (INFLUENCE).
Asimismo, las universidades que tienen mayor por-
centaje de mujeres estudiantes presentan mayores
valores para la ratio del número de egresados que
han conseguido puestos relevantes en grandes com-
pañías según el tamaño de la universidad (ALUMNI
EMPLOYMENT), calidad del profesorado (QUALITY OF
FACULTY) y número de patentes.
Es de destacar que para todos los rankings hay
diferencias estadísticamente signicativas en la
puntuación media que alcanzan y en la posición. En
todos los casos, la puntuación media mayor y, por
tanto, la posición mejor (la más baja) la consigue el
grupo de universidades con una composición más
equilibrada entre hombres y mujeres.
Con una total signicación estadística, las universi-
dades con menor porcentaje de mujeres alumnas se
encuentran en los países con mayor población en tér-
minos absolutos, que también son los que tienen más
población femenina. En esto, tiene que ver la situa-
ción de países muy poblados en Asia (China, India,
Japón) o América Latina (como Brasil) caracterizados
por universidades con reducida presencia femenina.
Por otro lado, las universidades que se encuentran
en territorios con el PIB per cápita mayor son las que
tienen un reparto equilibrado entre hombres y muje-
res, con diferencias estadísticamente signicativas.
Con respecto a la tabla de correlaciones (tabla
V), entre los indicadores con los que se elaboran
estos rankings, la presencia de mujeres está corre-
lacionada positivamente, aunque débilmente, con:
Indicadores relativos a la internacionalización,
como es el de colaboración internacional de
URAP, o los relativos al nivel de internacionali-
zación general, o por el número de estudiantes
internacionales, como los indicadores de THE;
El número de citas medias y totales de los au-
tores de la universidad, como muestran los in-
dicadores de NTU y THE;
La ratio de estudiantes por profesor;
La ratio de número de egresados que han conse-
guido puestos relevantes en grandes compañías,
según el tamaño de la universidad (CWUR);
El número de patentes de la universidad (CWUR).
Rev. Esp. Doc. Cient., 43(2), abril-junio 2020, e261. ISSN-L: 0210-0614. https://doi.org/10.3989/redc.2020.2.1663
Teodoro Luque-Martínez, Nina Faraoni y Luis Doña-Toledo
10
Indicadores Ran-
king ARWU
% de muje-
res alumnas
según la
categoría
(baja 1;
media 2;
alta 3)
Número de
universida-
des
Media re-
sultado del
análisis
ANOVA
Indicadores
Ranking THE
% de muje-
res alumnas
según la
categoría
(baja 1;
media 2;
alta 3)
Número de
universida-
des
Media re-
sultado del
análisis
ANOVA
ALUMNI ***
1 111 10,22
TEACHING *
1 308 29,93
2 169 9,02 2 316 32,18
3 124 6,65 3 294 26,70
Total 404 8,62 Total 918 29,67
AWARD *
1 111 10,41
INTERNATIONAL
OUTLOOK *
1 308 38,57
2 169 8,11 2 316 52,52
3 124 4,20 3 294 52,15
Total 404 7,54 Total 918 47,72
HiCi *
1 111 15,96
RESEARCH *
1 308 24,81
2 169 18,55 2 316 28,81
3 124 13,95 3 294 22,11
Total 404 16,43 Total 918 25,32
N&S **
1 111 16,17
CITATIONS *
1 308 40,23
2 168 16,90 2 316 55,71
3 124 13,43 3 294 51,53
Total 403 15,63 Total 918 49,18
PUB *
1 111 39,59
INDUSTRY INCO-
ME *
1 308 50,91
2 169 42,30 2 316 44,48
3 124 38,00 3 294 40,29
Total 404 40,24 Total 918 45,30
PCP **
1 111 25,33
NO. OF FTE STU-
DENTS (ns)
1 311 27,19
2 169 23,42 2 318 25,90
3 124 22,54 3 295 25,94
Total 404 23,67 Total 924 26,35
SCORE *
1 111 19,98
STUDENT/STAFF
*
1 310 17,28
2 169 20,39 2 318 19,34
3 124 16,84 3 295 20,80
Total 404 19,19 Total 923 19,11
POSITION *
1 111 251,86
INTERNATIONAL
STUDENT *
1 296 0,10
2 169 214,85 2 304 0,15
3 124 272,05 3 286 0,13
Total 404 242,57 Total 886 0,13
SCORE *
1 311 32,68
2 318 40,07
3 295 35,04
Total 924 35,98
POSITION *
1 311 556,54
2 318 426,98
3 295 491,62
Total 924 491,22
Tabla III. Valoraciones medias de los indicadores de los rankings ARWU y THE según distribución por
género de la universidad (ANOVA)
(*) signicación 1%. (**) signicación 5%. (***) signicación 10%. (ns): no signicativo.
HiCi: Investigadores con alto índice de citación en diversas materias. / N&S: Artículos publicados en Nature y Science. / PUB:
Artículos indexados en Science Citation Index - Expanded y Social Science Citation Index. / PCP: Rendimiento académico per
cápita de una institución.
Rev. Esp. Doc. Cient., 43(2), abril-junio 2020, e261. ISSN-L: 0210-0614. https://doi.org/10.3989/redc.2020.2.1663
Los rankings académicos y la distribución por género de las universidades
11
Indicador
Ranking QS
% de muje-
res alumnas
según la ca-
tegoría (baja
1; media 2;
alta 3)
Número
de uni-
versida-
des
Media
resulta-
do del
análisis
ANOVA
Indicador
Ranking CWUR
% de muje-
res alumnas
según la
categoría
(baja 1;
media 2;
alta 3)
Número de
universida-
des
Media re-
sultado del
análisis
ANOVA
ACADEMIC
REPUTATION (ns)
1 103 57,11
QUALITY OF
EDUCATION (ns)
1 92 182,42
2 142 56,25 2 133 176,85
3 99 52,29 3 81 197,67
Total 344 55,37 Total 306 184,04
EMPLOYER
REPUTATION *
1 113 63,76
ALUMNI
EMPLOYMENT **
1 162 278,98
2 122 60,59 2 195 274,41
3 77 53,12 3 112 328,68
Total 312 59,90 Total 469 288,95
FACULTY
STUDENT **
1 131 61,21
QUALITY OF
FACULTY ***
1 50 101,22
2 144 54,74 2 88 114,59
3 99 55,23 3 54 131,61
Total 374 57,14 Total 192 115,90
CITATION PER
FACULTY *
1 135 61,93
PUBLICATIONS *
1 219 482,34
2 184 50,02 2 248 371,11
3 105 45,02 3 214 451,20
Total 424 52,57 Total 681 432,05
INTERNATIONAL
FACULTY **
1 104 59,25
INFLUENCE *
1 216 538,15
2 171 66,86 2 248 377,19
3 133 60,76 3 214 430,27
Total 408 62,93 Total 678 445,22
INTERNATIONAL
STUDENTS (ns)
1 107 57,77
CITATIONS *
1 185 386,65
2 170 62,53 2 226 302,74
3 128 58,97 3 187 352,19
Total 405 60,15 Total 598 344,16
SCORE *
1 205 33,98
BROAD IMPACT *
1 219 508,36
2 246 34,37 2 248 375,08
3 194 27,32 3 214 439,57
Total 645 32,13 Total 681 438,21
POSITION *
1 213 398,83
PATENTS *
1 200 383,76
2 257 393,23 2 229 358,79
3 218 488,89 3 198 516,28
Total 688 425,28 Total 627 416,48
SCORE *
1 219 47,97
2 248 48,12
3 214 46,26
Total 681 47,49
SCIMAGO
POSITION *
1 302 441,32
POSITION *
1 219 476,07
2 314 395,32 2 248 379,00
3 290 452,43 3 214 469,45
Total 906 428,94 Total 681 438,64
Tabla IV. Valoraciones medias de los indicadores de los rankings QS, CWUR y de posición SCIMAGO,
según distribución por género de la universidad (ANOVA)
(*) signicación 1%. (**) signicación 5%. (***) signicación 10%. (ns): no signicativo.
Rev. Esp. Doc. Cient., 43(2), abril-junio 2020, e261. ISSN-L: 0210-0614. https://doi.org/10.3989/redc.2020.2.1663
Teodoro Luque-Martínez, Nina Faraoni y Luis Doña-Toledo
12
Por el contrario, la presencia de mujeres en la
universidad tiene una correlación negativa, tam-
bién débilmente, con:
El número de artículos de investigación publi-
cados, según NTU y CWUR;
Los indicadores de docencia, como la reputa-
ción en docencia y de los empleadores, según
THE y QS, o la ratio de profesores/estudiantes
según QS;
Los ingresos provenientes de la industria, o el
impacto de las publicaciones de la universidad
(según THE y CWUR, respectivamente);
Las citas por profesor, y la calidad e inuencia
de las citas (según QS y CWUR).
7. CONCLUSIONES, RECOMENDACIONES,
LIMITACIONES
El talento es uno de los principales factores que
fomentan el crecimiento y la competitividad de los
países, de sus economías y de sus sistemas educa-
tivos. Asegurar el completo desarrollo de las com-
petencias de toda (no de la mitad) la población, y
del talento mundial es una necesidad para la so-
ciedad futura. Cuando la mitad de la población no
tiene las mismas posibilidades que la otra mitad,
además de ser injusto, el mundo está perdiendo
riqueza, ideas, habilidades y perspectivas.
No existen indicadores que puedan dar una ima-
gen global de lo que supone la desigualdad de gé-
nero en las instituciones de educación superior hoy
en día; sin embargo, hay intentos de medir, eva-
luar, investigar e informar. El indicador utilizado en
el ranking THE es uno de estos. Este trabajo ofrece
la oportunidad para una reexión y para empezar a
implementar acciones dirigidas a la mayor partici-
pación femenina en el ámbito académico, y en par-
ticular en aquellas áreas donde, todavía, por una
razón u otra, no se ha logrado la igualdad. Además,
se ofrece una panorámica de las características de-
mográcas y económicas de los países donde se
ha logrado un mayor equilibrio, y que se pueden
denir los más desarrollados socialmente.
En este contexto de necesidad de promoción de
la igualdad de género, este trabajo analiza la pre-
sencia femenina en las universidades y su impacto
en los rankings, algo no investigado hasta la fecha.
De los resultados alcanzados, se pueden extraer
algunas ideas y conclusiones de relevantes.
Tabla V. Correlaciones entre el porcentaje de mujeres dentro del alumnado en la universidad y los indi-
cadores de los rankings ARWU, NTU, URAP, THE, QS y CWUR
Ranking Indicador Correlación + Signicación
URAP COLLABORATION 0,099 0,003
NTU AVE.CITATIONS 0,169 0,001
THE INTERNATIONAL OUTLOOK 0,254 0,000
THE CITATIONS 0,178 0,000
THE STUDENT STAFF 0,132 0,000
THE INTERNATIONAL STUDEN 0,114 0,000
CWUR ALUMNI EMPLOYMENT 0,098 0,033
CWUR PATENTS 0,175 0,000
Ranking Indicador Correlación - Signicación
NTU CURRENT ARTICLES -0.103 0,040
THE TEACHING -0,066 0,046
THE INDUSTRY INCOME -0,289 0,000
QS EMPLOYER REPUTATION -0,149 0,008
QS FACULTY ESTUDENT -0,148 0,004
QS CITATION PER FACULTY -0,277 0,000
CWUR PUBLICATIONS -0,076 0,046
CWUR INFLUENCE -0,202 0,000
CWUR CITATIONS -0,081 0,049
CWUR BROAD IMPACT -0,137 0,000
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Los rankings académicos y la distribución por género de las universidades
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En primer lugar, las universidades con una dis-
tribución más equilibrada por género tienen mejo-
res puntuaciones y ocupan mejores posiciones en
los rankings universitarios globales. Suelen estar
en territorios con mayor PIB per cápita. De esto,
se puede deducir que la presencia equilibrada de
mujeres y hombres es una manifestación de de-
sarrollo económico y social. Seguramente es este
nivel de desarrollo socioeconómico lo que favore-
ce esa composición equilibrada entre el alumnado.
Sin embargo, sigue existiendo una gran diferencia
en distribución por género de las universidades
en países muy poblados, principalmente en Asia y
América Latina.
En la mayoría de los indicadores de los ran-
kings universitarios, las universidades con una
composición equilibrada por sexo son las que
alcanzan mayores puntuaciones medias. En el
caso de indicadores de excelencia, como Premios
Nobel y Medallas Fields, los hombres tienen una
gran ventaja sobre las mujeres, y esto coincide
con que en estos indicadores las universidades
con mayor porcentaje de hombres son las que
obtienen más puntuación. Como también sucede
con el indicador de ingresos de las universidades
procedentes de la industria, las universidades
con mayor presencia de hombres tienen mayor
puntuación media, hecho seguramente debido a
que las universidades con mayor relación con la
industria son las que tienen un mayor contenido
técnico y de ingenierías, precisamente titulacio-
nes en las que las mujeres son minoría, tal como
reejaba la mayoría de la literatura consultada.
De alguna manera, se están reejando esquemas
sociales arraigados. Igualmente, la inercia des-
igualitaria existente se maniesta en algunos in-
dicadores de producción cientíca, citas por pro-
fesor, o inuencia de las citas.
Las universidades con mayor presencia de mu-
jeres son las más masicadas en términos rela-
tivos, es decir por número de estudiantes aten-
didos por profesor, y las que alcanzan mayores
correlaciones en los indicadores de internacionali-
zación. Se encuentra una relación entre apertura
internacional y mayor presencia de mujeres en la
universidad.
Con respecto a las colaboraciones internaciona-
les, medidas a través del indicador “collaboration”
URAP del ranking, las universidades que sacan
mejores puntuaciones son aquellas que presentan
un porcentaje equilibrado de mujeres y hombres
estudiantes. Con respecto al desarrollo de la ca-
rrera profesional, los resultados de otros trabajos
indican que, en el contexto investigador, las co-
laboraciones de las mujeres suelen desarrollarse
más a nivel nacional, mientras que los hombres
se decantan hacia colaboraciones internacionales
(Larivière y otros, 2013), en particular por lo que
se reere a los campos técnicos (Abramo y otros,
2019). Estos resultados pueden encontrar su ex-
plicación en que, aunque un reparto equilibrado
siga presentando mejor desempeño universitario,
las responsabilidades familiares que se atribuyen
conscientemente o inconscientemente a las mu-
jeres, y que ellas perciben, hacen que sean los
hombres los que están más dispuestos a colabo-
rar con académicos internacionales y a moverse
geográcamente.
De todo ello se desprende la necesidad de
promover la igualdad en los diferentes ámbitos
universitarios. Conseguir esa igualdad es una
manera de progresar socialmente. Promover
los programas de intercambio internacional y
de colaboración, además de ser una manera de
inuenciar positivamente los resultados investi-
gadores, es una forma de favorecer la apertura
y la participación de la mujer en la universidad
(Abramo, 2019).
En esta línea debieran ir las políticas universi-
tarias de los gobiernos de los sistemas universi-
tarios y las decisiones de gestión de las propias
universidades.
Como futuras líneas de investigación, sería
interesante un análisis más pormenorizado por
países, así como el análisis según la presencia de
mujeres investigadoras o entre el profesorado, o
en puestos directivos. En particular, un análisis
de la presencia femenina en el profesorado, sería
interesante relacionarla con volumen o calidad de
la producción cientíca. Otra posible línea de in-
vestigación futura puede estar dirigida un análisis
de la distribución por género que diferencie por
área temáticas, algo que los rankings elegidos
para este trabajo no hacen. Las limitaciones de
este estudio son, principalmente, las propias de
los rankings y los criterios seguidos para su ela-
boración. Sus puntuaciones y valoraciones hay
que tratarlas con precaución, siendo conscientes
de lo que miden. Además del hecho de que se ha
tenido en cuenta la distribución por género del
alumnado, y no de otros grupos relacionados con
las universidades, lo que hay que tener presente
en toda interpretación.
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Higher Education Research & Development, 23(1), 35-
56. https://doi.org/10.1080/0729436032000168487
Rev. Esp. Doc. Cient., 43(2), abril-junio 2020, e261. ISSN-L: 0210-0614. https://doi.org/10.3989/redc.2020.2.1663
Los rankings académicos y la distribución por género de las universidades
17
ANEXOS
Anexo 1. Academic Ranking of World Universities, ARWU
Anexo 2. CWUR World University Rankings, CWUR
Anexo 3. National Taiwan University Ranking, NTU
Criterio Indicador Ponderación
Calidad de la Docencia
(Alumni)
Antiguos alumnos de una institución con Premios Nobel y
Medallas Fields. 10%
Calidad del Profesorado
(Award)
Profesores de una institución que han obtenido Premios Nobel y
Medallas Fields. 20%
(HiCi) Investigadores con alto índice de citación en diversas materias. 20%
Producción
Investigadora (N&S) Artículos publicados en Nature y Science. 20%
(PUB) Artículos indexados en Science Citation Index - Expanded y Social
Science Citation Index. 20%
Rendimiento per Cápita
(PCP) Rendimiento académico per cápita de una institución. 10%
Criterio Indicador Ponderación
Calidad de la educación
(Quality of Education)
Se mide utilizando el número de alumnos de una universidad que han
ganado premios y reconocimientos internacionales, así como medallas
en relación al tamaño de la universidad.
25%
Situación de egresados
(Alumni Employment)
Basado en el número de estudiantes egresados que han conseguido
posiciones de mando en las principales multinacionales, en relación al
tamaño de la universidad.
25%
Calidad de profesores
(Quality of Faculty)
Se mide a través de la cantidad de profesores que han ganado un
mayor número de premios, reconocimientos internacionales y medallas
en relación al tamaño de la universidad.
25%
Publicaciones (Research
Output)
Número de publicaciones en revistas de reconocido prestigio. 5%
Inuencia (Inuence) Número de publicaciones en revistas de alta inuencia. 5%
Citas (Citations) Medido a través del número de artículos altamente citados. 5%
Impacto (Broad Impact) Medido a través del índice h de la universidad. 5%
Patentes (Patents) Número de patentes obtenidas. 5%
Criterio Indicador Ponderación
Productividad
investigadora
(Research
productivity)
Nº de artículos en los últimos 11 años (2004-2014). 10% 25%
Nº de artículos en el año actual (2014). 15%
Impacto de la
investigación
(Research
Impact)
Nº de citas en los últimos 11 años (2004-2014). 15%
35%Nº de citas en el año actual (2014). 10%
Nº medio de citas en los últimos 11 años (2004-2014). 10%
Excelencia de
la investigación
(Research
Excellence)
Índice h de los dos últimos años (2013-14). 10%
40%
Nº de artículos altamente citados (2004-2014). 15%
Nº de artículos en el año actual en revistas de alto impacto (2013-2014). 15%
Rev. Esp. Doc. Cient., 43(2), abril-junio 2020, e261. ISSN-L: 0210-0614. https://doi.org/10.3989/redc.2020.2.1663
Teodoro Luque-Martínez, Nina Faraoni y Luis Doña-Toledo
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Anexo 4. QS World University Rankings, QS
Anexo 5. Times Higher Education, THE
Anexo 6. University Ranking by Academic Performance, URAP
Criterio Indicador Ponderación
Reputación académica
(Academic Reputation)
Se mide utilizando una encuesta mundial en la que los académicos
tienen que identicar las instituciones donde creen que está teniendo
lugar el mejor trabajo dentro de su propio campo de experiencia. 40%
Reputación de la
docencia (Employer
Reputation)
Basado en una encuesta mundial contando con más de 44.200
respuestas (para la edición 2015/16). La encuesta pide a los
empleadores de identicar las universidades que, según ellos, están
formando los mejores graduados.
10%
Ratio alumnos/
profesores (Faculty
Student)
Ratio entre profesorado y número de alumnos. 20%
Citas por profesor
(Citation per Faculty)
Midiendo el número de citas por profesor se intenta evaluar el impacto
de la investigación de la universidad. 20%
Ratio estudiantes
extranjeros y ratio
profesores extranjeros
(International)
Estos indicadores evalúan la capacidad de la institución de atraer
estudiantes y docentes extranjeros. 5% + 5%
Criterio Indicador Ponderación
Docencia (Teaching) Formado por encuestas de reputación, ratios estudiantes/profesorado,
ratio graduados/doctores e ingresos institucionales. 30%
Investigación (Research) Formado por encuestas de reputación, ingresos por investigación y
productividad de la investigación. 30%
Citas (Citation)
Evalúa la inuencia de una universidad midiendo el número de veces
que un trabajo se cita en una publicación, comparado con el número
de citas que se espera que tenga una publicación de tipo similar. 30%
Visión internacional
(Internationalization)
Formado por ratio estudiantes nacionales/internacionales, ratios
docentes nacionales/internacionales y colaboraciones internacionales
con otras universidades. 7,5%
Ingresos de la industria
(Industry Income)
Evalúa la actividad de transferencia de conocimientos midiendo los
ingresos de una institución procedentes de la industria, comparado con el
número de académicos que la investigación emplea. 2,5%
Criterio Indicador Ponderación
Artículos (Article) Artículos publicados en 2013 indexados en Web of Science y listados en
Incites. 21%
Citas (Citation) Nº de citas recibidas en los artículos publicados en 2011-2013 indexados
en la Web of Science. 21%
Documentos totales
(Total Document)
Documentos totales (papers, reviews, letters, discussions, scripts)
además de los artículos publicados durante 2011-2013. 10%
Impacto total de los
artículos (AIT)
Medida de productividad cientíca normalizada por institución respecto a
la media mundial en 23 subáreas entre 2011-2013. 18%
Impacto total de citas
(CIT)
Medida de impacto cientíco normalizada por institución respecto a la
media mundial en 23 subáreas entre 2011-2013. 15%
Colaboración
internacional
(Collaboration)
Medida de la aceptación global de la universidad. Nº de publicaciones
realizadas con universidades extranjeras para 2011-2013. 15%
... Históricamente, las universidades han sido espacios en los que se ha marginado a las mujeres, su rol social restringió la participación femenina limitando el ingreso de estudiantes y docentes pertenecientes a este género (Luque-Martínez et al., 2020;Zuckerman y Cole, 1975). Un motivo de esta limitación puede radicar en que la educación, especialmente la universitaria, se encontraba, desde principios de la Edad Media en manos de la iglesia y en este contexto a las mujeres no se les permitía un rol relevante en la generación ni transmisión del conocimiento (Flecha-García y Palermo, 2019). ...
... La apertura de las universidades a la participación de las mujeres (sea como estudiantes y como académicas) comienza a principios de 1800, en Estados Unidos, y en otros países, y estuvo enmarcado en un contexto de crecientes reclamos y de luchas feministas por la igualdad de derechos de ambos sexos (Flecha-García y Palermo, 2019;Huerta, 2017;Palermo, 2006). Hoy en día es una tendencia a nivel internacional que las mujeres son mayoría entre los estudiantes en muchas universidades, y su número aumenta progresivamente en el mundo académico (Luque-Martínez et al., 2020). ...
... El aumento de la participación de las mujeres en la matrícula de estudiantes universitarios es una tendencia internacional y la creciente feminización de la matrícula universitaria ha sido objeto de estudio en diferentes países (Gómez et al., 2019;Luque-Martínez et al., 2020). Sin embargo, a pesar de que las mujeres son mayoría en los estudiantes, e incluso pueden serlo entre los académicos en algunas universidades, todavía se puede identificar algunas problemáticas relacionadas con la segregación de la mujer en la universidad (Torres, 2018). ...
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En este artículo se analizó la distribución por género en 62 universidades chilenas, considerando el alumnado y su personal académico, durante el periodo 2009-2019. Se estimaron indicadores de desigualdad de género para analizar la situación de las universidades chilenas. Los principales resultados muestran que existe una alta correlación entre la masculinidad de la matrícula estudiantil y la masculinidad de la planta académica, y a pesar de que, a nivel agregado, el sistema universitario ha transitado hacia la feminización de la matrícula estudiantil y equidad en la planta de profe-sores, persisten problemas de segregación de género. Se concluye que la inclusión de las mujeres a las universidades chilenas es todavía un tema pendiente y se deben impulsar con decisión esfuerzos para disminuir la brecha de género que existe en algunas universidades chilenas, estimulando la revisión de sus políticas de postulación de estudiantes y en sus políticas de reclutamiento y selección de docentes con enfoque de género.
... Debemos recordar, como lo señalan estas autoras, que incluso en algunos países y momentos existió la prohibición expresa de desarrollar ambas actividades. El panorama ha cambiado en forma importante en las últimas décadas, debido a la masificación de la formación universitaria a nivel internacional (Luque-Martínez et al. 2020), que ha posibilitado un mayor acceso de la población a la educación, y con esto una oportunidad para que las mujeres adquieran una educación profesional (Landaeta, 2019). Aunque en la actualidad se ha feminizado la matrícula estudiantil, superando a nivel agregado el número de mujeres al de hombres entre el estudiantado (Gómez et al., 2019;Huerta, 2017), debemos destacar que este fenómeno no se da en todas las titulaciones. ...
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El principal objetivo de este estudio es determinar el impacto de la participación femenina en la producción científica. Se utilizan datos publicados por el Consejo Nacional de Educación (CNED, 2020) y se examina la producción científica de 63 universidades chilenas en el período 2009-2019. Se analiza la distribución por género y se utiliza el modelo econométrico de efectos fijos con datos de panel. Los resultados muestran quea nivel de universidades persiste la desigualdad según sexo en la matrícula estudiantil y en la planta académica, la cual incide negativamente en la productividad científica. Se concluye que en la medida en laque las universidades desarrollen políticas de equidad en la participación de la mujer a nivel de matrícula estudiantil o en su planta académica se debería apreciar un aumento en la productividad científica.
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Objective: to establish and analyze patterns of consumption of meat and meat products in students of the University of Costa Rica. Methodology: a basic study of the profile of the university consumer was carried out using a survey with 499 students (268 women and 231 men, between 16 and 29 years old), evaluating age, biological sex, consumption habits, type of meat preferred and most consumed meat product, reasons for purchase and places where they buy. Chi square evaluations, factorial ANOVAS and descriptive statistical analysis were used as statistical tests. Results: poultry is the most consumed meat (96.5%), followed by beef (91.9%). The consumption of meat is a daily habit for 23.2% of the students, while 17.6% consumes it at least 3 times a week. Good taste (84% of the cases) is the main reason for consumption above the nutritional value (51.9%). A majority do not participate in the purchase of meat (52.7%), preferring those who do the supermarkets (45%). The perceived quality is the main criterion for selecting the product, as well as the confidence in the place where they buy. About 87.0% consume sausages regularly, being more usual a frequency of 1 to 2 times a week (49.8%). Wet cured ham (89,0%) and wieners (83,0%) were the most frequently consumed, with no commercial brand predilection in 49.5% of the cases. Conclusion: around 96.4% of the students regularly consume meat and derived products, being those who decline mainly vegans. No relationship of these practices with the age and sex was established.
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En la actualidad, el nivel educativo de la sociedad es uno de los principales factores que demarcan las condiciones sociales y el progreso de un país. La investigación busca realizar un análisis estadístico de graduados de formación posgradual de maestría y doctorado en Colombia entre los años 2010 y 2018, mediante datos abiertos del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior. El trabajo se realizó utilizando la metodología descriptiva con enfoque cuantitativo. Es innegable el progreso en la formación posgradual en Colombia, evidenciándose una curva de crecimiento positiva.
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Some patients infected with Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus-2 (SARS-CoV-2) develop severe pneumonia and the acute respiratory distress syndrome (ARDS)1. Distinct clinical features in these patients have led to speculation that the immune response to virus in the SARS-CoV-2-infected alveolus differs from other types of pneumonia2. We collected bronchoalveolar lavage fluid samples from 88 patients with SARS-CoV-2-induced respiratory failure and 211 patients with known or suspected pneumonia from other pathogens and subjected them to flow cytometry and bulk transcriptomic profiling. We performed single-cell RNA-seq on 10 bronchoalveolar lavage fluid samples collected from patients with severe COVID-19 within 48 hours of intubation. In the majority of patients with SARS-CoV-2 infection, the alveolar space was persistently enriched in T cells and monocytes. Bulk and single-cell transcriptomic profiling suggested that SARS-CoV-2 infects alveolar macrophages, which in turn respond by producing T cell chemoattractants. These T cells produce interferon-gamma to induce inflammatory cytokine release from alveolar macrophages and further promote T cell activation. Collectively, our results suggest that SARS-CoV-2 causes a slowly unfolding, spatially limited alveolitis in which alveolar macrophages harboring SARS-CoV-2 and T cells form a positive feedback loop that drives persistent alveolar inflammation.
Article
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An exacerbated and unbalanced immune response may account for the severity of COVID-19, the disease caused by the novel severe acute respiratory syndrome (SARS) coronavirus 2, SARS-CoV-2. In this Viewpoint, we summarize recent evidence for the role of neutrophils in the pathogenesis of COVID-19 and propose CXCR2 inhibition as a promising treatment option to block neutrophil recruitment and activation.
Article
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Objective To investigate the effectiveness of using convalescent plasma to treat moderate coronavirus disease 2019 (covid-19) in adults in India. Design Open label, parallel arm, phase II, multicentre, randomised controlled trial. Setting 39 public and private hospitals across India. Participants 464 adults (≥18 years) admitted to hospital (screened 22 April to 14 July 2020) with confirmed moderate covid-19 (partial pressure of oxygen in arterial blood/fraction of inspired oxygen (PaO2/FiO2) ratio between 200 mm Hg and 300 mm Hg or a respiratory rate of more than 24/min with oxygen saturation 93% or less on room air): 235 were assigned to convalescent plasma with best standard of care (intervention arm) and 229 to best standard of care only (control arm). Interventions Participants in the intervention arm received two doses of 200 mL convalescent plasma, transfused 24 hours apart. The presence and levels of neutralising antibodies were not measured a priori; stored samples were assayed at the end of the study. Main outcome measure Composite of progression to severe disease (PaO2/FiO2 <100 mm Hg) or all cause mortality at 28 days post-enrolment. Results Progression to severe disease or all cause mortality at 28 days after enrolment occurred in 44 (19%) participants in the intervention arm and 41 (18%) in the control arm (risk difference 0.008 (95% confidence interval −0.062 to 0.078); risk ratio 1.04, 95% confidence interval 0.71 to 1.54). Conclusion Convalescent plasma was not associated with a reduction in progression to severe covid-19 or all cause mortality. This trial has high generalisability and approximates convalescent plasma use in real life settings with limited laboratory capacity. A priori measurement of neutralising antibody titres in donors and participants might further clarify the role of convalescent plasma in the management of covid-19. Trial registration Clinical Trial Registry of India CTRI/2020/04/024775.
Article
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Background: Hydroxychloroquine and chloroquine have been proposed as treatments for coronavirus disease 2019 (Covid-19) on the basis of in vitro activity and data from uncontrolled studies and small, randomized trials. Methods: In this randomized, controlled, open-label platform trial comparing a range of possible treatments with usual care in patients hospitalized with Covid-19, we randomly assigned 1561 patients to receive hydroxychloroquine and 3155 to receive usual care. The primary outcome was 28-day mortality. Results: The enrollment of patients in the hydroxychloroquine group was closed on June 5, 2020, after an interim analysis determined that there was a lack of efficacy. Death within 28 days occurred in 421 patients (27.0%) in the hydroxychloroquine group and in 790 (25.0%) in the usual-care group (rate ratio, 1.09; 95% confidence interval [CI], 0.97 to 1.23; P = 0.15). Consistent results were seen in all prespecified subgroups of patients. The results suggest that patients in the hydroxychloroquine group were less likely to be discharged from the hospital alive within 28 days than those in the usual-care group (59.6% vs. 62.9%; rate ratio, 0.90; 95% CI, 0.83 to 0.98). Among the patients who were not undergoing mechanical ventilation at baseline, those in the hydroxychloroquine group had a higher frequency of invasive mechanical ventilation or death (30.7% vs. 26.9%; risk ratio, 1.14; 95% CI, 1.03 to 1.27). There was a small numerical excess of cardiac deaths (0.4 percentage points) but no difference in the incidence of new major cardiac arrhythmia among the patients who received hydroxychloroquine. Conclusions: Among patients hospitalized with Covid-19, those who received hydroxychloroquine did not have a lower incidence of death at 28 days than those who received usual care. (Funded by UK Research and Innovation and National Institute for Health Research and others; RECOVERY ISRCTN number, ISRCTN50189673; ClinicalTrials.gov number, NCT04381936.).
Article
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Human coronavirus infections have been known to cause mild respiratory illness. It changed in the last two decades as three global outbreaks by coronaviruses led to significant mortality and morbidity. SARS CoV-1 led to the first epidemic of the 21st century due to coronavirus. SARS COV-1 infection had a broad array of symptoms with respiratory and gastrointestinal as most frequent. The last known case was reported in 2004. Middle East respiratory syndrome coronavirus (MERS-CoV) led to the second outbreak in 2012, and case fatality was much higher than SARS. MERS-CoV has a wide array of clinical presentations from mild, moderate to severe, and some patients end up with acute respiratory distress syndrome (ARDS). The third and recent outbreak by severe acute respiratory syndrome coronavirus-2 (SARS-CoV-2) started in December 2019, which lead to a global pandemic. Patients with SARS-CoV2 infection can be asymptomatic or have a range of symptoms with fever, cough, and shortness of breath being most common. Reverse transcriptase-Polymerase chain reaction (RT-PCR) is a diagnostic test of choice for SARS CoV-1, MERS-CoV, and SARS CoV-2 infections. This review aims to discuss epidemiological, clinical features, diagnosis, and management of human coronaviruses with a focus on SARS CoV-1, MERS-CoV, and SARS CoV-2 infections.
Article
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Coronavirus disease 2019 (COVID-19) is caused by severe acute respiratory syndrome coronavirus-2 (SARS-CoV-2) infection. The infection started as an outbreak of pneumonia-like symptoms in Wuhan, China. Within a few weeks, it spread across the entire globe resulting in millions of cases and thousands of deaths. While respiratory symptoms and complications are well defined and can be severe, non-respiratory symptoms of COVID-19 are increasingly being recognized. Gastrointestinal manifestations such as nausea, vomiting, diarrhea, and abdominal pain have been added to the list of common COVID-19 symptoms. Their prevalence has been increasing, probably due to increased recognition and experience with the pandemic. Furthermore, diarrhea and stool testing may change prevalence and transmission rates due to suspicion for fecal-oral transmission of the COVID-19. Due to this risk, various countries have started testing wastewater and sewage systems to examine its role in the spread of SARS-CoV-2 among communities. In this review article, we describe the common gastrointestinal manifestations in COVID-19, their prevalence based upon the current literature, and highlight the importance of early recognition and prompt attention. We also note the role of fecal-oral transmission. Furthermore, the mechanisms of these symptoms, the role of medications and potential contributing factors are also elaborated.
Article
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A novel coronavirus (SARS-CoV-2), causing an emerging coronavirus disease (COVID-19), first detected in Wuhan City, Hubei Province, China, which has taken a catastrophic turn with high toll rates in China and subsequently spreading across the globe. The rapid spread of this virus to more than 210 countries while affecting more than 25 million people and causing more than 843,000 human deaths, it has resulted in a pandemic situation in the world. The SARS-CoV-2 virus belongs to the genus Betacoronavirus, like MERS-CoV and SARS-CoV, all of which originated in bats. It is highly contagious, causing symptoms like fever, dyspnea, asthenia and pneumonia, thrombocytopenia, and the severely infected patients succumb to the disease. Coronaviruses (CoVs) among all known RNA viruses have the largest genomes ranging from 26 to 32 kb in length. Extensive research has been conducted to understand the molecular basis of the SARS-CoV-2 infection and evolution, develop effective therapeutics, antiviral drugs, and vaccines, and to design rapid and confirmatory viral diagnostics as well as adopt appropriate prevention and control strategies. To date, August 30, 2020, no effective, proven therapeutic antibodies or specific drugs, and vaccines have turned up. In this review article, we describe the underlying molecular organization and phylogenetic analysis of the coronaviruses, including the SARS-CoV-2, and recent advances in diagnosis and vaccine development in brief and focusing mainly on developing potential therapeutic options that can be explored to manage this pandemic virus infection, which would help in valid countering of COVID-19.
Article
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The severe acute respiratory syndrome coronavirus–2 (SARS-CoV-2) has been recently identified as the culprit of the highly infectious, outbreak named coronavirus disease 2019 (COVID-19) in China. Now declared a public health emergency, this pandemic is present in more than 200 countries with over 2,500,000 confirmed cases and 179,000 deaths. Primarily transmitted through the respiratory tract, the most common clinical presentations of symptomatic individuals infected with SARS-CoV-2 include fever, dyspnea, cough, fatigue, and sore throat. In advanced cases, patients may rapidly develop respiratory failure with acute respiratory distress syndrome, and even progress to death. While it is known that COVID-19 manifests similarly to the 2003 Severe Acute Respiratory Syndrome (SARS) and the 2012 Middle East Respiratory Syndrome (MERS), primarily affecting the pulmonary system, the impact of the disease extends far beyond the respiratory system and affects other organs of the body. The literature regarding the extrapulmonary manifestations (cardiovascular, renal, hepatic, gastrointestinal, ocular, dermatologic, and neurological) of COVID-19 is scant. Herein, we provide a comprehensive review of the organ-specific clinical manifestations of COVID-19, to increase awareness about the various organs affected by SARS-CoV-2 and to provide a brief insight into the similarities and differences in the clinical manifestations of COVID-19 and the earlier SARS-CoV-1 and MERS-CoV.
Article
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The novel coronavirus disease 2019 (COVID-19) pandemic has become a global health crisis since its first appearance in Wuhan, China. Current epidemiological studies suggest that COVID-19 affects older patients with multiple comorbidities such as hypertension, obesity, chronic lung diseases, diabetes mellitus, and cardiovascular disease with higher severity. The socioeconomic differences and psychological impact of COVID-19 affecting males and females are essential to consider in pandemic mitigation and preparedness. The differences in the incidence and severity of COVID-19 are likely to be multifaceted, depending on various biological, social, and economical factors. Studies have shown that females are less susceptible to acquire viral infections, probably due to increased production of immune cells and antibodies, and reduced cytokine production. Specifically, female patients have a higher macrophage and neutrophil activity compared to males. Female patients also have higher antibody production and response. Furthermore, in-vivo studies of the angiotensin-converting enzyme 2 (ACE2) showed higher expression in the kidneys of male and female patients, which may explain the differences in susceptibility and progression of COVID-19 for male and female patients. However, it remains unknown whether the expression of ACE2 differs in the lungs of male or female patients. Disparities in healthcare access and socio-economic status between ethnic groups may influence COVID-19 rates. Ethnic groups, such as African Americans, have higher levels of diabetes, hypertension, obesity, asthma, and heart disease, which may increase their risk of contracting COVID-19. In addition, ethnic minorities have a lower socioeconomic status, which has been associated with weak cell-mediated immunity. In this article, we examine the current literature on the gender and racial differences among COVID-19 patients and further examine the possible biological mechanisms underlying these differences
Article
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Introduction Coronavirus disease 2019 (COVID-19) has spread to several countries globally. Currently, there is no specific drug or vaccine available for managing COVID-19. Antibody-based immunotherapeutic strategies using convalescent plasma, monoclonal antibodies (mAbs), neutralizing antibodies (NAbs), and intravenous immunoglobulins have therapeutic potential. Areas covered This review provides the current status of the development of various antibody-based immunotherapeutics such as convalescent plasma, mAbs, NAbs, and intravenous immunoglobulins against COVID-19. The review also highlights their advantages, disadvantages, and clinical utility for the treatment of COVID-19 patients. Expert opinion In a pandemic situation such as COVID-19, the development of new drugs should focus on and expedite the strategies where safety and efficacy are proven. Antibody-based immunotherapeutic approaches such as convalescent plasma, intravenous immunoglobulins, and mAbs have a proven record of safety and efficacy and are in use for decades. Some of them are already being used to manage COVID-19 patients and found to be useful. However, the mAbs with virus neutralization potential is the need of the hour during this COVID-19 pandemic to be more specific and virus targeted. The research and investment need to be accelerated to bring them into clinical use for prophylactic and therapeutic purposes against COVID-19.