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La educación como motor e inversión en ciudades sostenibles
La educación como nuevo vehículo hacia la sostenibilidad, ha estado
presente este año, en el congreso de Naciones Unidas Green Standard
Week (1-4 de octubre de 2019, Valencia, España). Donde se trataron las
líneas mundiales para llevar a cabo el principal objetivo de la Agenda
para 2030, de Naciones Unidas, el cumplimiento de objetivos de
desarrollo sostenible y también la construcción de ciudades avanzadas,
tecnológicas y sostenibles de estas próximas décadas.
En el trascurso de estas jornadas, donde expertos de todo el mundo
contribuyeron con enfoques, proyectos sostenibles y diseños de ciudad,
se expuso, la importancia de un nuevo modelo de educación, que
impulse todo ello, rediseñado para el cumplimiento de los ODS y para el
desempeño de los indicadores necesarios en sociedades más
sostenibles. Pudimos presentar esta línea de trabajo por primera vez en
foro de Naciones Unidas.
La educación por tanto alzó la voz, tanto por la presencia de Fundación
SHC con resultados de investigaciones en población infantil, como por la
metodología, que se puso como ejemplo gracias a la U4SSC y la ITU
(doc. Impact of New Frontier Technologies in Cities).
Esto indica algo, y es que el hecho de que el aula ha de ser el motor del
ecosistema sostenible, no es un simbolismo, sino una necesidad real: el
aula creativa, el aula reflexiva, el aula musicalizada y competitiva con las
inteligencias múltiples, y competente con los nuevos retos en salud y
digitales, ese aula, es la que demanda recursos, e inversión para el
futuro.
Un diseño de una educación para ecosistemas sostenibles, debe
contemplar entre otras cosas, estandarización, evaluación e
investigación, integración e interoperabilidad, pero sobre todo no estar
centralizada, sino abierta y flexible.
La inversión más efectiva.
Nuestro mundo y las ciudades, están rediseñándose y existe una
inversión que llegará a los 158.000 millones de dólares en 2022, sólo en
España el cambio a ciudades más sostenibles o inteligentes, ha
alcanzado la inversión de los 117 millones de euros este año. Pero ¿es
esta la inversión que necesitamos?.
Naciones Unidas reclama deben ser habitables y más sostenibles, luego
la U4SSC de Naciones Unidas, desarrolla un conjunto de indicadores
(KPI) para Ciudades Sostenibles y para evaluar los objetivos de
desarrollo sostenible (ODS) en todo el mundo. Pero para que estos
indicadores se lleven a cabo y para el retorno en productividad, es
necesario algo de modo fundamental: educar.
La importancia de una inversión nueva en educación, ya fue explicada
por el premio nobel Schultz, o por Gary Becker en la Teoría del Capital
Humano. La educación afecta directamente el crecimiento económico en
la medida en que es esencial para mejorar el capital humano.
Según estudios de Smart healthy Citizen Foundation, un año de
programa educativo multidisciplinar conectado a su ciudad, puede a la
larga, aumentar las ganancias de sus ciudadanos en un 15 % al año.
Como así lo respalda otro estudio de Aghion et al que muestran que
las economías más avanzadas, se benefician de los trabajadores con
educación superior y aumentan la productividad en un 10%.
Habilidades nuevas, modelos nuevos, niños futuros
Las habilidades demandadas por el mercado laboral están cambiando,
esa inversión referida, debe ir encaminada a mejorar en:
Habilidades para resolver problemas
Habilidades de comunicación
Habilidades sociales. Un sólido cuerpo de investigación indica
que los programas basados en el aprendizaje social y emocional
(SEL) pueden conducir a resultados de desarrollo positivos para
niños.
Habilidades de aprendizaje y aprendizaje sistémico.
El enfoque de sistema, también denominado enfoque sistémico,
es fundamental en el futuro con una educación líder en nuevos
modos de organizarse. Significa que el modo de abordar los
objetos y fenómenos no puede ser aislado, sino que tienen que
verse como parte de un todo.
Esto favorece en los nuevos ciudadanos, nuestros alumnos, una
visión de colaboración, que necesitarán para organizarse en
nuevos empleos.
Ya que sabrían colaborar y trabajar en conjuntos sistémicos
(computacionales, recursos humanos, actividades básicas en flujos de
información…) interactuando entre sí con el fin de apoyar las
actividades de una empresa o negocio.
Nuevos aprendizajes en realidades conectadas sostenibles.
Y si vamos a vivir en ciudades cada vez más conectadas, resilientes y
sostenibles, debemos saber que las políticas específicas y la innovación
tecnológica son necesarios pero no pueden por si solos, remodelar los
sistemas de valores de las personas hacia el desarrollo sostenible.
En definitiva, y según nuestras investigaciones, invertir en un modelo
educativo conectado sólido, puede proporcionar habilidades que las
personas necesitan para prosperar en la nueva economía sostenible,
circular, las energías renovable, la digitalización saludable, la
rehabilitación de medio ambiente, el diseño de ciudades eficientes y la
gestión racional de sus territorios.
Cabría entonces, preguntarnos, si merece la pena que entre todos, se
apueste por la educación, ya que ello marcará la diferencia en estos
nuevos ecosistemas, ciudades resilientes y conectadas, que operarán
con blockchain, en que seamos la cadena transmisora del blockchain, o
sólo un bloque más impulsado por otros (theory of human blockchain,
2018).
Y de ese modo, además de la inversión, será un compromiso de todos, y
cada uno de nosotros, que posibilitará o no, que nuestras sociedades,
sean sostenibles.
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