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La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra

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La Sierra de Huelva cuenta con un gran contenido de elementos pa-trimoniales de especial interés entre los que destaca la pintura mural, encontrándose una gran cantidad de fragmentos de pintura realizadas con diferentes técnicas, decorando parte de los muros del interior de los templos que se localizan en distintos puntos del territorio serrano. En este artículo presentaremos un catálogo de pinturas mu-rales, centrándonos en la época moderna (las que fueron hechas durante los siglos XVI-XVIII), realizando una breve descripción de su programa iconográfico, para así poderlas interpretar mejor una vez entremos en los templos, siendo este aspecto pictórico un valor añadido al edificio que visitemos. Además de esta propuesta de catalogación, propondremos un recorrido por las diferentes localidades para visitar sus templos, siendo una propuesta cultural y turística que nos va a ayudar a co-nocer de una manera más profunda este apartado del patrimonio serrano onubense. A la hora de comenzar a hablar de pintura mural nos remitimos a su momento cumbre universal, el Trecento italiano donde encontramos a maestros como Giotto, Tadeo Gaddi o Starnina, entre otros. La pintura italiana que influenciará posteriormente el territorio hispá-nico se caracteriza por su estilo internacional, con una influencia claramente florentina 1. Es en este lugar donde encontramos por ejemplo obras como la Última Cena de la Capilla de los Scrovegni en Padua, realizada por el maestro italiano Giotto, o la Última Cena del Cenáculo de Santa Croce de Tadeo Gaddi; también podemos poner 1. PIQUERO LÓPEZ, Mª Ángeles. «Influencia italiana en la pintura gótica castellana».
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Pintura mural
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La Sierra de Huelva cuenta con un gran contenido de elementos pa-
trimoniales de especial interés entre los que destaca la pintura mural,
encontrándose una gran cantidad de fragmentos de pintura realizadas
con diferentes técnicas, decorando parte de los muros del interior de
los templos que se localizan en distintos puntos del territorio serrano.
En este artículo presentaremos un catálogo de pinturas mu-
rales, centrándonos en la época moderna (las que fueron hechas
durante los siglos XVI-XVIII), realizando una breve descripción de
su programa iconográco, para así poderlas interpretar mejor una
vez entremos en los templos, siendo este aspecto pictórico un valor
añadido al edicio que visitemos.
Además de esta propuesta de catalogación, propondremos
un recorrido por las diferentes localidades para visitar sus templos,
siendo una propuesta cultural y turística que nos va a ayudar a co-
nocer de una manera más profunda este apartado del patrimonio
serrano onubense.
A la hora de comenzar a hablar de pintura mural nos remitimos a su
momento cumbre universal, el Trecento italiano donde encontramos
a maestros como Giotto, Tadeo Gaddi o Starnina, entre otros. La
pintura italiana que inuenciará posteriormente el territorio hispá-
nico se caracteriza por su estilo internacional, con una inuencia
claramente orentina
1
. Es en este lugar donde encontramos por
ejemplo obras como la Última Cena de la Capilla de los Scrovegni en
Padua, realizada por el maestro italiano Giotto, o la Última Cena del
Cenáculo de Santa Croce de Tadeo Gaddi; también podemos poner
1.    PIQUERO  LÓPEZ, Mª  Ángeles.  «Inuencia  italiana  en  la  pintura  gótica  castellana».
Cuadernillo de Historia 16, nº 60, 1991.
La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra
Antonio Manuel Cuaresma Maestre
Centro Universitario Internacional, Universidad Pablo de Olavide
antoniomcuaresmam@gmail.com
Antecedentes
La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra - A. M. Cuaresma
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como ejemplo la obra del creador de la Escuela de Toledo, Gherardo
Starnina, en alguno de sus trípticos con Madonna como trono de
Jesús. En la Sierra podemos encontrar su similitud iconográca en
pinturas halladas posteriormente en Hinojales o Aroche, entre otros
municipios serranos.
Así, desde el levante español llega el estilo orentino a Toledo.
En Castilla, el arzobispo de la Diócesis toledana Pedro Tenorio crea
el taller-escuela prerrenacentista en Toledo en torno a su Catedral,
a nales del siglo XIV y primer tercio del siglo XV. Se difunde el
estilo por toda la diócesis toledana durante el siglo XV, proyectán-
dose también hacia Cuenca, Valladolid o Andalucía (hacia Sevilla,
Cádiz, Granada, donde se combina el estilo con las pervivencias
islámicas de tradición local, el “mudejarismo”, que se aprecia entre
otros detalles como, por ejemplo, el fondo de muchas escenas). Es
en este momento cuando el estilo pictórico también se cruza con la
inuencia francesa y amenca.
En la Capilla de San Blas, situada en el ángulo noroeste del
claustro de la catedral toledana, levantada a nales del siglo XIV, po-
demos comprender todo lo anteriormente dicho. Catorce temas reali-
zados al fresco decoran dicha capilla, entre los que destaca el tema de
la Anunciación, en el muro Oeste, atribuible a dos maestros pintores:
el Maestro que realiza el tema de Pentecostés -de quien sería la parte
inferior de esta Anunciación-, y la inuencia del estilo de Rodríguez
de Toledo -al que se le atribuye la parte superior, destacándose la bue-
na factura de la cabeza de la Virgen en esta Anunciación-
2
. Este taller
trecentista castellano tiene una clara inuencia directa de Giotto y su
obra en la Capilla de los Scrovegni en Padua. La decoración de esta
Capilla data del primer cuarto del siglo XV y tendrá una inuencia
2. AA.VV. Claustro y Capilla de San Blas. Toledo: Cabildo Catedral Primada de Toledo, 2008.
Pintura mural
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posterior en los modelos pictóricos de la ermita de San Pedro de la
Zarza de Aroche, hoy actual ermita de San Mames, o en la iglesia del
convento de Santo Domingo en Aracena.
Nuestro recorrido nos lleva ahora al antiguo Reino de Sevilla,
comenzando por ese gran taller artístico que fue su catedral en don-
de, por ejemplo, en sus libros de coro -concretamente en el 55 en su
folio 55 vuelto-, volvemos a encontrar una Sagrada Cena, realizada
a nales del siglo XV o principios del siglo XVI3. Se pone de mani-
esto en esta obra la importancia que toman las obras en miniatura,
volviendo también la mirada a la inuencia que llega a través de los
grabados. También en las inmediaciones de Sevilla, en la localidad de
Santiponce, encontramos en el Monasterio de San Isidoro del Campo
otro de los importantes talleres hispalenses, sobre todo en cuanto a
pintura mural se reere. Nos detenemos en su sacristía, donde en el
muro Norte podemos ver una Sagrada Cena, realizada al fresco du-
rante el último tercio del siglo XV4. Estas dos últimas obras inuen-
ciaran iconográcamente a las realizaciones de Hinojales y Aroche.
Llegamos así a la Provincia de Huelva. Concretamente a
escasos kilómetros de su capital, en Palos de la Frontera, se encuentra
otro de los principales focos pictóricos de nales del siglo XV. En
esta ocasión nos vamos a detener en la decoración del friso compues-
to por zócalo, entrepaño y cornisa, que encontramos en el claustro
mudéjar o de clausura del Monasterio de la Rábida, realizado con la
técnica al fresco sobre un mortero de tapial, que nos recuerda a los
alicatados de cerámica hispanomusulmana5. Estos frescos datan del
último tercio del siglo XV y, en cuanto a su carácter mudejarizan-
te, nos remite a referencias directas a las realizaciones pictóricas de
Hinojales, Aroche o Cala.
También en esta misma localidad de Palos de la Frontera,
si nos acercamos a su iglesia principal dedicada a San Jorge, en la
cabecera, en el lateral derecho de la Capilla Mayor, encontramos,
además de la iconografía de San Jorge -datada en el siglo XVI- y la
de la Virgen con el Niño -ésta de nales del siglo XV-, la representa-
ción de Santiago el Mayor en la Batalla de Clavijo. Este fresco data
de nales del siglo XV y esta misma iconografía la encontramos en la
Sierra en la ermita arucitana de San Pedro de la Zarza y en la ermita
de Santa Eulalia de Almonaster la Real.
3.   MARCHENA HIDALGO,Rosario. «Nicolás  Gómez. Miniaturista, pintor e  ilustrador del 
siglo XV».Arte Hispalense, nº 81, 2007.
4. AA.VV. San Isidoro del Campo (1301-2002). Fortaleza de espiritualidad y Santuario de
poder. Sevilla: Consejería de Cultura. 2002.
5. AA.VV.El mudéjar en Andalucía”. Jornadas europeas del patrimonio. Sevilla: Consejería 
de Cultura. 2000.
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La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra - A. M. Cuaresma
Otro de los focos pictóricos importantes en la actual re-
gión onubense es el que había en el Monasterio de Santa Clara de
Moguer. Concretamente en la iglesia de este monasterio, en la nave
de la Epístola, un enorme San Cristóbal domina el muro en este lado
de la iglesia; también podemos datarlo en el último cuarto del siglo
XV y, además, podemos relacionarlo con imágenes en los templos
de Aroche o Cala.
También en el templo de Nuestra Señora de la Cinta, en
Huelva, en el muro frontal del presbiterio, y realizada con técnica
mixta (fresco con repintes de temple al huevo y pan de oro), en-
contramos la iconografía de la Virgen con el Niño. Es una pintura
tardogótica datada en el siglo XV6 y esta misma iconografía la en-
contraremos en Aroche o Almonaster la Real.
Acercándonos ya a la Sierra de Huelva tenemos que tener
en cuenta algunos aspectos que ya Antonio Rodríguez y el autor de
este trabajo comentamos en las Jornadas de Patrimonio de la Sierra
celebradas en Hinojales7.
Hay que tener en cuenta que la Sierra perteneció al alfoz
sevillano hasta la conguración de la actual provincia de Huelva (en
1833), y no quedó al margen de estas nuevas corrientes, acogien-
do rápidamente en iglesias y ermitas la decoración pictórica en sus
muros. La lejanía con la metrópolis sevillana y otros focos artísticos
condicionó la implantación de las mismas en la zona. La presencia de
aprendices que acompañaban al maestro debió de ser más numerosa
con el objeto de aligerar la obra como se aprecia en muchas pinturas
murales; normalmente el maestro solo aparecía en la ejecución de
los elementos más importantes de la escena. Todo esto diculta de-
terminar su cronología y autoría. A través de las técnicas utilizadas
vamos viendo la evolución del proceso pictórico en la comarca; así
vemos las marcas de incisiones en el mortero cuando éste aún estaba
fresco (técnica ésta frecuentemente utilizada hasta mediados del siglo
XV y que en la pintura mural de la región se sustituye a partir de la
segunda mitad del siglo XV por el uso del estarcido).
Destaca la preparación de los muros con mortero de cal y
abundante bra vegetal, y que la paleta de colores en la pintura al
fresco de la Sierra es muy reducida, a base de negros de humo, ocre,
rojo almagra, minio y el blanco del mortero de cal; además se utiliza-
6.   SUGRAÑES GÓMEZ, Eduardo J. La Cinta, Santuario de fe y amor onubense. Huelva: Edi-
torial Caja Rural, 1997.
7.   RODRIGUEZ GUILLEN,Antonio; CUARESMA MAESTRE, Antonio Manuel. «Pintura Mural 
en la Sierra de Huelva. Pintura mural en Hinojales» [En] VV.AA. Actas de la XXVI Jornadas
del Patrimonio de la Sierra de Huelva. Huelva: Diputación de Huelva, 2011, pp. 223-244.
Pintura mural
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ron elementos ferrosos en la elaboración de pigmentos. En cambio, es
importante la muestra de la pintura mural realizada al temple por su
amplia paleta de colores, así como la diversidad de motivos geomé-
tricos empleados en la elaboración sobre todo de zócalos.
La inuencia mudéjar se aprecia sobre todo en la cubrición
de los fondos de las escenas o en la exposición de elementos domés-
ticos de la época (sobre todo en la iconografía de la Sagrada Cena),
como cubertería, carnes, pescados, mantel y demás elementos que nos
dan una visión antropológica de la vida de los serranos de la época.
En las pinturas de la Sierra aparecen motivos religiosos to-
mados de los libros miniados o la representación de los apóstoles -fre-
cuente durante el siglo XV y principios del XVI- tomadas de modelos
italianos del Trecento, tal y como hemos comentado anteriormente.
Además, la repetición de las mismas escenas en las diferentes loca-
lidades serranas (Anunciación, San Cristóbal, San Pedro, Sagrada
Cena, etc.) nos mueve, una vez analizada la pintura, a referenciarla
con otras de la misma iconografía existente en la zona.
La mayor parte de las pinturas murales serranas estuvieron
hasta épocas recientes tapadas bajo gruesas capas de cal, sufriendo
un proceso de carbonatación importante y que, en la mayoría de los
casos, fueron el resultado de medidas prolácticas después de diferen-
tes procesos de enfermedades contagiosas que afectaron a la región,
siendo los edicios religiosos utilizados como lazaretos y hospitales.
Uno de estos lugares es la iglesia de Santa María Magdalena
de Cala, donde en diferentes zonas del presbiterio se representa un
San Cristóbal -hoy tras la cal-, un ángel -encima del retablo mural-,
y formando hoy parte de la decoración de dicho retablo pictórico
dedicado a la vida de la Magdalena, del que hablaremos más adelan-
te, hay un banco con lacería mudéjar y la decoración geométrica de
una ventana trebolada que se encontraba tras la gura de la santa8.
En Santa Olalla del Cala, en la iglesia de Nuestra Señora
de la Asunción, concretamente en el testero tras el retablo mayor se
aprecian los restos de un Nacimiento realizado al fresco, que bien
podrían pertenecer a un retablo pictórico como el que encontramos
en Cala9.
En Aroche encontramos pintura mural anterior al siglo XVI
en dos ermitas, ambas de repoblación, cuya construcción data de
8.   AA.VV.Iglesia de Santa Magdalena de Cala (Huelva) Restauración de los retablos mayores.
Huelva: Delegación Provincial de Cultura, 2003.
9. AA.VV. Guía histórico-artística de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Aracena: Grupo 
de Desarrollo Rural Sierra de Aracena y Picos de Aroche - Iniciativas Leader SAYPA, 2004.
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La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra - A. M. Cuaresma
nales del siglo XIII10. Una de ella es la de Santa María del Valle,
donde aparece la Virgen sedente en un trono anqueada por ángeles
candeleros, y bajo la cual hay toda una serie de motivos geométricos
que rellenan el espacio a modo de paño de azulejería11. Hoy dicha
pintura la podemos ver en el Museo Arqueológico de la localidad12.
El otro edicio es la ermita de San Pedro de la Zarza, a escasos ki-
lómetros de la anterior, y que en sus muros cuenta con pinturas de
diferentes épocas. Concretamente podemos ver en su muro Norte un
San Cristóbal que porta en su mano derecha un gran árbol mientras
que en la izquierda se intuye una piedra de molino; en su cinturón
se muestran diferentes personajes que transporta y en su hombro
izquierdo la gura del Niño Jesús. Es una pintura al fresco muy es-
quemática en donde prima la línea sobre el dibujo13. Sobre el arco
triunfal que da acceso al presbiterio se representa una Anunciación
en la que, curiosamente tras el Arcángel San Gabriel, aparece la -
gura de San Pedro. El fondo de la escena está compuesto por una
decoración geométrica y oral a modo de tapiz, más propio de la
tradición hispanomusulmana. Por último, en el muro Sur aparece
una escena de reconquista en la que se puede apreciar a un santo de
mayor tamaño, Santiago el Mayor, que parece atacando un castillo
-muy similar al de Aroche-, en cuyo interior aparecen guras con
atuendos musulmanes y bajo éstas se sitúan guardias de dicha religión
a menor tamaño que las guras cristianas. Podrías tratarse de una
representación de la propia reconquista de Aroche.
La iglesia de Nuestra Señora de la Consolación en Hinojales
es otro edicio con gran cantidad de pinturas y de diferentes épocas,
donde destacan una serie de motivos iconográcos de diferentes
episodios de la vida de Cristo, además de diferentes santos que se
encuentran repartidos principalmente por la cabecera del templo. Las
pinturas, que datan de nales del siglo XV, se encuentran en el testero
de la nave de la epístola, apareciendo las escenas de la Magdalena y
el ángel ante el sepulcro vacío y la presentación de Jesús en el tem-
10. ANGULO ÍÑIGUEZ, Diego. Arquitectura mudéjar sevillana de los siglos XIII, XIV y XV.
Sevilla: Universidad de Sevilla, 1932.
11.   MENDOZA PONCE, Jesús. «Las  pinturas murales de  la ermita  de Santa María». XII
Jornadas del Patrimonio de la comarca de la Sierra. Aracena. Huelva: Diputación de  Hulva, 
1997, pp. 553-572.
12.   MENDOZA PONCE, Jesús. «Pinturas murales en la sierra de Huelva: El caso de Corte-
lazor la Real».XIII Jornadas del Patrimonio de la Sierra de Huelva. Cortelazor la Real. Huelva: 
Diputación de Huelva 1998, pp. 199  210.
13.   GUILLÉN ARRIAGA, M. Blanca. «Avance sobre los estudios que se realizan sobre las 
pinturas murales sitas en la ermita de San Pedro de Aroche». I Jornadas del Patrimonio de
la Sierra de Huelva. Almonaster la Real. Huelva: Diputación de Huelva, 1986, pp. 107-118.
Pintura mural
114
plo. Esta referencia a la vida de Santa María Magdalena nos remite
directamente a Cala, cuyo retablo mural está dedicado a esta santa14.
Por último y para terminar con estos antecedentes de la
pintura moderna en la Sierra de Huelva, nos ocupamos de la ermita
de Santa Eulalia en Almonaster la Real, en cuyo presbiterio -que en
base es un sepulcro turriforme romano-15. En el testero se sitúan una
serie de santos de pie: de izquierda a derecha aparecen San Jorge,
Santa Julita, Santa Eulalia, la Virgen con el Niño y San Miguel. En
el lado izquierdo aparece San Vicente con dos orantes a sus pies junto
a varias escenas de la vida de Santa Eulalia; en el muro de la derecha
está Santiago y San Sebastián con dos orantes. De los santos del muro
del testero posiblemente sólo su tercio inferior sea original, estando
lo restante repintado. La escena de Santiago también esta repintada,
siendo solo original en este panel la gura de San Sebastián.
Siglo XVI
En Aracena, la actividad pictórica prolifera en algunos de sus templos.
En la iglesia del Convento de Santo Domingo, iglesia gótico-mudéjar
levantada en el siglo XV bajo la antigua devoción a San Sebastián y
que cuenta con añadidos del siglo XVII y XVIII, presenta diferentes
momentos pictóricos en sus muros. Encontramos de este siglo XVI
pinturas que ocupan su presbiterio, destacando de todas ellas una
Anunciación, escena en la que se pueden ver a la izquierda al Arcángel
San Gabriel, en el centro al Padre Eterno -de cuya boca salen unas
ráfagas desde la que parte el Espíritu Santo en dirección a la Virgen
María así como una lacteria bajo él, ilegible hoy día-, y a la derecha
de la composición la Virgen María, representando justo el momento
de la genuexión y la salutación. Bajo esta escena aparecen toda una
serie de personajes orantes de diferentes tamaños, de difícil interpre-
tación a falta de un estudio más exhaustivo. En todos ellos destaca
una linealidad propia del medievo y una gama de colores planos que
hablan de esta paleta reducida anteriormente mencionada.
En Aroche, en la ermita de San Pedro de la Zarza, pode-
mos encontrar el mismo motivo iconográco de esta Anunciación
de Santo Domingo, manteniéndose incluso la misma composición
y orden de personajes de la escena principal -exceptuando a Dios
Padre que esta escena de Aroche se ha perdido-, pero donde los ro-
pajes y formas denotan inuencias tardogóticas. Uno de los rasgos
14.   RECIO, Rodolfo.Las pinturas de Hinojales. Huelva: Diputación de Huelva, 1981.
15.   JIMÉNEZ MARTÍN, A. «Santa Eulalia de Almonaster».  Revista Bellas Artes, nº 74, 1974,
pp. 33-35.
Pintura mural en 
la Edad Moderna
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La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra - A. M. Cuaresma
más signicativos de la escena en Aroche es el atril sobre el que se
apoya el libro donde reza la virgen, con claro carácter mudéjar. De
este mismo periodo (principios del siglo XVI) encontramos en esta
ermita una de sus obras más características, la Sagrada Cena (Fig.
1), en la que teniendo a Jesús como centro de la composición -que
porta en su mano izquierda el cáliz y con la derecha hace el ademán
de bendecir-, se extienden a uno u otro lado los apóstoles pudiendo
reconocer entre ellos a Juan que se encuentra reclinado sobre Jesús,
aunque parece estar más sobre la mesa que sobre el cuerpo del propio
Jesús; tras éste se encuentra Santiago el Mayor, quien porta su capelo
con el atributo de la concha; a la derecha de Jesús aparece San Pedro,
que sigue los modelos iconográcos de la escuela sevillana, y al otro
lado de la mesa está Judas, apartado de los once y llevando su mano
al plato central del que comen todos. En estas pinturas realizadas al
fresco, solo podemos apreciar su sinopia que le da ese color almagra
con el que las contemplamos hoy día.
Curiosamente en Hinojales, en la iglesia de Nuestra Señora
de la Consolación, entre otros santos también encontramos una
Sagrada Cena. Técnicamente las pinturas aquí halladas están tratadas
al fresco en su dibujo preparatorio, y terminadas al temple sobre un
mortero de cal ya seco
16
. De principios del siglo XVI nos encontramos
con la Sagrada Cena, San Antonio Abad, San Bartolomé, un santo
arrodillado de difícil identicación, una escena con Santa Catalina
y Santa Lucía, posiblemente Santa Margarita y una inscripción con
caracteres góticos que hace referencia a la donante que manda la
realización de estas pinturas. Tras el retablo mayor, en el interior del
16.   RECIO, Rodolfo.Las pinturas murales de Hinojales..., p. 119.
Fig. 1.Sagrada Cena.
Ermita de San Pedro de la 
Zarza de Aroche (Huelva).
Pintura mural
116
arcosolio apuntado, aparece la Asunción de la Virgen a los cielos,
mientras que en el intradós aparecen imágenes de los cuatro evange-
listas; posiblemente en la parte superior de esta escena aparezca una
Anunciación (aunque es difícil de identicar).
En la escena de la Sagrada Cena podemos distinguir, gracias
a las inscripciones en la parte superior de la escena, a Jesús en el cen-
tro de la misma. Sobre él se reconoce a San Juan a su derecha, San
Pedro, San Andrés, San Bartolomé, San Mateo, Santiago el Mayor
y, al otro lado de la mesa, a Judas. La parte izquierda de la escena se
encuentra desaparecida por la apertura en este lado de una puerta
de acceso a la sacristía, obra que a su vez dejó a la vista en 1967 las
pinturas que hoy podemos observar.
En el siglo XVII estas pinturas murales quedan ocultas tras
los retablos por un cambio en la moda de decorar los templos reli-
giosos más acorde con los tiempos que corrían: es el momento de los
retablos. Pero queda la constancia -sobre todo después de la restau-
ración llevada a cabo por Miguel Ángel Mercado- de la decoración
pictórica mural total o parcial del interior de esta Iglesia de Nuestra
Señora de la Consolación, al igual que ocurriría en la mayor parte
de los templos de nuestra región.
Pero sin duda, la pintura mural por excelencia mejor conser-
vada de este siglo XVI es la de la iglesia de Santa María Magdalena
de Cala, donde se representa un retablo pictórico tardogótico (Fig.
2) realizado al temple, que hace referencia a la vida de esta santa,
realizado con una amplia paleta cromática en donde destaca el lila.
En el banco aparece una inscripción donde se habla de la fecha y de
quién mandó a realizar el retablo. Éste cuenta con cinco calles y tres
niveles. En la calle central, en el primer nivel, está María Magdalena
presidiendo y a mayor tamaño que los apóstoles que le rodean. En el
segundo nivel se sitúa el entierro de la santa y en el superior el éxtasis
de María Magdalena, un pasaje de la Leyenda Dorada de Santiago
de la Vorágine en la que es trasportada por dos ángeles a los cielos.
En torno a esta calle central, en el primer cuerpo aparecen una se-
rie de apóstoles y discípulos de Jesús como San Andrés, San Juan
Evangelista, San Pedro, San Pablo, Santiago el Mayor y un apóstol
sin identicar (posiblemente San Mateo)17. En el segundo cuerpo
aparece María Magdalena evangelizando al pueblo de Marsella, la
unción de María Magdalena, la aparición de Cristo resucitado a la
Magdalena y la última comunión de la santa. Y en el último cuerpo
del retablo, adaptado al arcosolio, la arriada de María Magdalena
17.   AA.VV.Iglesia de Santa Magdalena de Cala (Huelva)..., p. 77.
117
La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra - A. M. Cuaresma
que la lleva hasta el puerto de Marsella, las Marías ante el sepulcro,
la Piedad, y María Magdalena orando. Más o menos en el año 1528
este retablo mural pudo haber quedado oculto con el retablo mue-
ble, teniendo que esperar hasta su restauración en el año 2002 por
el equipo de Jesús Mendoza para quedar a la vista.
Llegando ya a un periodo de transición estilística entre el
estilo de las pinturas anteriormente comentadas y de las que habla-
remos de época posterior, tenemos en primer lugar la que pode-
mos encontrar en la Iglesia de Nuestra Señora del Mayor Dolor en
Aracena. Situada en una capilla aneja al presbiterio encontramos la
Virgen de la Antigua, de claro carácter sevillano al estilo de la Virgen
de la Antigua, Virgen del Coral o la Virgen de Rocamador que se
encuentran en diferentes templos de la capital hispalense, donde
estaban las principales escuelas pictóricas de la época. En Aracena,
la Virgen se nos presenta de pie, sujetando con su brazo izquierdo
al Niño, mientras que con su mano derecha sostiene una rosa. La
pintura parece estar realizada sobre una preparación del muro an-
terior, en donde se intuyen los tonos azulados que decoran toda la
hornacina en la que se encuentra; sobre esto aparece un segundo
momento pictórico donde se representa a la Virgen. Una decoración
de cuadros que encierran motivos vegetales en tonos dorados sirven
de fondo para la gura, como si decorase la escena a modo de tapiz.
Parece tratarse de una pintura al temple sobre un soporte mural bien
preparado, donde destacan los ropajes que dan forma a las guras. La
Virgen porta un manto azul con decoraciones y borde en dorado, así
Fig. 2. Retablo de Santa 
María Magdalena.
Iglesia de Santa María 
Magdalena, Cala (Huelva).
Pintura mural
118
como una saya roja. Se ha cuidado mucho el dibujo del rostro que es
de gran calidad y belleza. El Niño, que hace el ademán de bendecir
con su mano derecha, porta la esfera del mundo sobre la que hay
una pequeña cruz. La pintura muestra muchos retoques, pero por
sus rasgos estilísticos podríamos hablar de una obra de nales del
Gótico. El cambio de técnica referente a otras pinturas de la Sierra
puede situarla en el siglo XVI18.
Por último, y para cerrar este periodo del siglo XVI en la
Sierra, hablaremos de las pinturas que encontramos en la iglesia de
Nuestra Señora de los Remedios de Cortelazor la Real. Las pinturas
se encuentran en la capilla mayor, en el interior de un arcosolio, y
representan un Calvario anqueado a su izquierda por el Bautismo
de Cristo y a la derecha por una santa sin atributos. En la parte su-
perior del testero aparece Dios Padre junto a San Miguel Arcángel,
San Blas obispo y dos pequeños escudos donde aparecen restos de un
azor. En los muros laterales y en la bóveda se pueden ver imágenes
de los Evangelistas y temas decorativos que podemos enmarcar entre
los siglos XVII y XVIII. La técnica empleada es mixta, con un dibujo
preparatorio al fresco y terminación al temple. En cuanto a su crono-
logía debieron realizarse entre 1575, año en que se concluyeron los
muros del presbiterio, y 1602, momento en que se encargó su primer
retablo -que hoy se encuentra desmontado en los pies del templo-19.
Siglo XVII
Comenzamos también en Aracena, haciendo referencia a la deco-
ración pictórica de la columna que sustenta el púlpito en la ermita
de Santa Lucía en Aracena. En esta ermita mudéjar del siglo XV, su
púlpito (que se encuentra a mitad de la nave del Evangelio), aunque
se presenta totalmente restaurado, posiblemente conserve su primi-
tivo enlucido con esgraados en las paredes de su paramento, hoy
no visible. En cambio sí se pueden apreciar los restos pictóricos que
decoran la columna que lo sustenta. Esta es una columna de orden
toscano, que ya desde su ábaco va dejando entrever restos decorati-
vos. Este primitivo enlucido con esgraados y pinturas decorativas
pueden datarse en la misma época de la construcción del púlpito,
hacia el siglo XVII20.
Continuando en esta misma localidad, encontramos restos
pictóricos en la cúpula del templo de Nuestra Señora del Carmen
18.   AA VV. Guía histórico-artística de la Sierra de Aracena..., p. 54.
19.   SÁNCHEZ, J. M. «Retablo Mayor  de la  iglesia Parroquial de Nuestra  Señora de  los 
Remedios de Cortelazor». Atrio, nº 8-9, 1996, pp. 155-161.
20. AA.VV. Guía histórico-artística de la Sierra de Aracena..., p. 62.
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La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra - A. M. Cuaresma
(Fig. 3), iglesia conventual que corresponde a los siglos XVI y XVII,
y que desde 1597 a 1607 fue sede de la cátedra de latinidad que
fundó Benito Arias Montano en Aracena. En el intradós de la media
naranja, sobre el crucero, se representan a diferentes padres carmelitas
y el escudo de la Orden del Carmelo21. La decoración pictórica, que
correspondería al periodo barroco realizada alrededor del siglo XVII,
no se encuentra solo en la cúpula sino también en las pechinas. En
el centro de la cúpula se representa un óvalo central en cuyo inte-
rior hay una decoración geométrica, irradiando ocho franjas desde
el óvalo a modo de nervaduras, que dividen el espacio circular; a su
vez, cuatro de estas franjas se interrumpen en otros tantos tondos
circulares donde se representan las egies de diferentes padres car-
melitas. Podemos reconocer entre los personajes al Papa Telesforo,
primer papa que instituye la Misa del Gallo, que se representa con
las tres formas sobre un cáliz. Otro de ellos puede tratarse del Papa
Dionisio, que también está relacionado con la Orden Carmelita.
Una de estas franjas divisorias de la cúpula termina en el
escudo de la Orden. A su vez, todo el espacio interior de la cúpula se
decora con motivos orales de cardinas. Todo el conjunto presenta
tonalidades ocres y verdosas. Apreciables son también los motivos
decorativos de los elementos que sustentan la bóveda como son las
pechinas. Las cuatro presentan una orla en cuyo interior se puede
leer: AVE MARIA GRATIA PLENA, encontrándose una palabra
en cada pechina.
21. Ibidem, p. 59.
Fig. 3. Cúpula con egies
de padres carmelitas.
Templo de Nuestra Señora 
del Carmen, Aracena 
(Huelva).
Pintura mural
120
Otro de los templos con decoración realizada en esta época
es la iglesia de San Pedro y San Pablo en la localidad de Puerto Moral,
templo levantado en el siglo XVI y que tiene diferentes espacios
pictóricos repartidos por el edicio, como es en el presbiterio, en la
bóveda y el testero (con decoraciones realizadas en el siglo XVII),
en la capilla de Nuestra Señora del Buen Fin y en la cúpula de la
capilla bautismal (éstas últimas de difícil datación pero que pueden
ser realizadas entre los siglos XVII y XVIII).
En la bóveda de crucería del presbiterio se representa al Padre
Eterno sobre dos ángeles que sostienen los símbolos papales de la
cruz y las llaves de cielo, así como a las tres Virtudes Teologales con
sus atributos y, al igual que la anterior gura, se representan sobre
ángeles -que en esta ocasión portan lacterias-. Estas pinturas se en-
cuentran muy retocadas y en un pésimo estado de conservación que
en algunos casos -como la imagen del Padre Eterno- están práctica-
mente desaparecidas. La nervadura de la bóveda también presenta
decoración simulando un marmoleado que daría mayor riqueza al
conjunto. En la capilla de Nuestra Señora del Buen Fin también hay
decoración pictórica; ésta se encuentra por toda la capilla, incluso
detrás del lienzo de San Francisco, presentando motivos orales a
modo de rocalla barroca. Por último, en la capilla bautismal o de la
Virgen del Rosario encontramos motivos pictóricos en el interior de
unos casetones que se forma en el centro de la bóveda nervada: el de
la parte central representa al Espíritu Santo en un tondo; alrededor
de él y en cada espacio se representan jarrones orales, dos jaulas
con un pájaro en su interior o un cáliz, junto a otro casetón con una
decoración de difícil interpretación.
También se pueden constatar restos de pinturas murales en
la ermita del Cristo de la Humildad y Paciencia de Aroche, en esta
ocasión ocultas bajo la cal, de la que hay testimonio fotográco en
los que se aprecian motivos decorativos. Estos se encuentran en el
arranque de la bóveda semiesférica, donde se aprecian elementos del
martirio de Cristo, divididos en casetas rectangulares. También existe
la posibilidad de que haya pinturas en el retablo de mampostería que
se encuentra detrás del actual de madera y por la bóveda. Tanto el
edicio como las pinturas pueden datarse en la primera mitad del
siglo XVII.
Continuando nuestro recorrido, llega la hora de hablar de las
pinturas de la cúpula de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios
en Cortelazor la Real, edicio éste de segunda mitad del siglo XVI,
en cuya bóveda vaída de nervios de cantería, radiales y concéntricos,
y en los muros laterales se aprecian pinturas de difícil identicación
121
La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra - A. M. Cuaresma
por encontrarse ya muy pérdidas. Aun así se pueden interpretar a los
Evangelistas y una serie de temas decorativos que simulan cardinas
vegetales en un color azulado, simulándose bloques de granito en
el testero lateral. Estas pinturas pudieron ser hechas entre los siglos
XVII y XVIII. Recordemos también que el retablo que ocupaba este
espacio se realizó en 1602.
Regresamos de nuevo a Aroche, para hablar en esta ocasión
de su iglesia prioral de Santa María de la Asunción. Concretamente,
detrás del actual retablo de la Virgen de los Remedios se encuentra
una colosal pintura mural que representa a San Cristóbal. Ya Antonio
Rodríguez la menciona en la investigación que hace sobre la cripta
de Dª. María Flores22, la cual hace referencia a dicha pintura en su
testamento de nales del siglo XVIII, diciendo que «no se toque tal
pintura en la realización de su cripta». Recientemente en la restau-
ración llevada a cabo del lienzo superior del retablo en el que se re-
presenta a la Virgen de Guadalupe, tras haber sido extraído éste, ha
quedado el hueco dejando a la vista la pintura mural vislumbrándose
la vestimenta del santo y la palmera que usaba a modo de bastón. Por
la fecha citada del testamento anteriormente comentado, la pintura
es anterior a la segunda mitad del siglo XVIII.
Siglo XVIII
También podemos encontrar pintura mural en los templos que hay
en diferentes pedanías de la Sierra, como en el de Nuestra Señora de
la Antigua, sita ésta en la Umbría, pedanía de Aracena. Este edicio
mudéjar, de época de los Reyes Católicos, cuenta con pintura en las
bóvedas del presbiterio, donde se puede ver la decoración de estili-
zación vegetal, simulando yeso, tan característica en la decoración
del siglo XVIII, predominando el blanco junto a los colores ocres
y amarillos, todo ya muy perdido. En el centro de los paños que
conforman la bóveda de crucería, de claro raigambre medieval, se
observan unos óvalos donde podemos visualizar a los Evangelistas
con sus símbolos del tetramorfos23: al fondo, cercano al retablo, la
gura de San Juan tras el que aparece el águila en color negro; en el
lado opuesto a éste, más cercano al arco triunfal, está San Marcos,
con el león representado delante de él, en tono amarillo; a la dere-
cha de San Marcos se encuentra San Lucas, con el toro ya perdido;
y opuesto a éste se sitúa San Mateo con el ángel.
22.   RODRIGUEZ GUILLÉN,Antonio.Iglesia Prioral de Santa María de la Asunción de Aroche
(Huelva). Sevilla: Punto Rojo, 2014, pp. 56-59.
23. AA.VV. Guía histórico-artística de la Sierra de Aracena... p. 118
Pintura mural
122
Otro templo, del que ya se ha hablado por tener decoración
pictórica, es la iglesia del convento de Santo Domingo en Aracena.
También tiene pinturas, realizadas a nales del siglo XVIII24, en la
bóveda del presbiterio, en el intradós del arco triunfal y en la simu-
lación de un retablo pictórico en el testero de la nave de la epístola.
Respecto a esta última pintura mural, se nge un retablo de mam-
postería con banco de material que sobresale a modo de altar en la
pared, sobre el que se sostendría de forma armónica toda la estructura
pictórica. Está anqueado por columnas jónicas, con fuste que co-
mienza con acanaladuras y después pasa a ser liso en su parte superior,
sosteniendo un entablamento -hoy muy deteriorado- en cuya parte
central se encuentra el monograma de Jesucristo. Continuando con
su composición, en el centro se abre un nicho con un arco rectilíneo,
conformado con decoración a modo de sillares. En la parte interior
se representa una cardina oral en el frente, mientras que en su parte
superior se intuye una decoración gurativa muy perdida.
En el intradós del arco toral que da acceso al presbiterio de la
iglesia hay una decoración oral en tonos azules y blancos. También
en el centro de la bóveda del presbiterio se repite esta misma deco-
ración oral, conservándose solamente en el centro de la misma,
pero intuyéndose cómo se desarrolla por toda la cúpula. Además,
en uno de los paños de la bóveda poligonal, hay un escudo de armas
con cuatro cuarteles y un casco con penachos de plumas que caen a
ambos lados del escudo.
Regresamos de nuevo a la localidad de Aroche, a la ermita
de San Pedro de la Zarza, donde encontramos decoración que, según
el prof. Teodoro Falcón, se realizaría en el año 1757, posiblemente
por Alonso Macías, maestro dorador y pintor, al que se le encarga la
decoración de la ermita25. Esta se extiende por los pilares, púlpito y
en el interior del ábside, con decoración geométrica y de querubines
(Fig. 4.).
Los ocho pilares que forman las naves presentan una decora-
ción geométrica, visible desde su base hasta el ábaco. El pilar arranca
directamente del piso, donde hay una primera línea de color oscuro,
a la que se le superpone el color ocre plano, cruzándole por su parte
central una cenefa donde se alterna una decoración vertical de negros
y ocres. En el centro de los pilares podemos encontrar diferentes dise-
ños; el más repetido es la forma romboidal, que ocupa todo el frente
mayor del fuste. Esta decoración se enmarca en un rectángulo con
24. Ibidem, p. 70.
25.   FALCÓN MÁRQUEZ, Teodoro.Documentos para el estudio de la arquitectura onubense.
Huelva: Diputación Provincial de Huelva, 1977, p. 101.
123
La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra - A. M. Cuaresma
color anaranjado y rodeado de una franja rojiza. También podemos
encontrar, adosada en un pilar, una pequeña pila del agua bendita,
o ese mismo espacio en otros pilares también se repite el rectángulo
monocromo, una división de forma romboidal inscrita a su vez en
otra cuadrada. En la parte superior de esta decoración vuelve a apa-
recer la franja anteriormente descrita con colores negros y anaranja-
dos, desde donde arranca el cimacio de color azul. En algunas partes
podemos encontrar esgraados de diferentes guras. Los pilares son
achaanados, encontrando en dicho chaán decoración de espiga con
alternancia de colores oscuros y ocres enmarcados por una franja roja.
El púlpito es de mampostería y se alza sobre un sillar reuti-
lizado de la ciudad hispanorromana de Turóbriga (recordemos que
la ermita se levantaría sobre la basílica de la misma). Dicho sillar
también tiene policromía. Se puede hablar de una basa, fuste con los
bordes ennegrecidos y las caras de color anaranjado y un capitel de
color rojizo. Sobre esta pieza se levanta el púlpito de forma octogonal,
con una decoración en su antepecho, que desde su parte baja se puede
describir como una sucesión de rombos de color azul sobre fondo
amarillo; a su vez sobre éste una línea negra, después un color claro,
a continuación otra decoración romboidal en color azul, amarillo
y rojo; ésta enmarca la decoración principal de antepecho formada
por rectángulos en color azul. Por último, en la parte superior de tal
decoración aparece otra vez el color azul. El conjunto lo compone
la escalinata, también de mampostería y con colores anaranjados y
amarillos. Además el pilar donde se encuentra el pulpito tiene una
decoración de estrellas rojizas sobre un fondo naranja. En la parte
central una cruz y recorriendo toda la decoración, enmarcada por
una cenefa de color amarillo, una línea negra en zig-zag.
El ábside está completamente policromado desde su parte
baja hasta la bóveda nervada. El tono predominante es el ocre, si-
mulándose en algunas partes una especie de marmoleado. En su parte
baja, y a modo de alicatado, se repite una sucesión decorativa con la
siguiente composición: una franja negra que va formando rectángulos
en cuya parte central se inscribe un rombo de color claro sobre el
fondo ocre. En la cúpula, los paños centrales que la forman tienen
en su parte central y dentro de un tondo de forma irregular imágenes
de querubines. Los nervios de la misma presentan una simulación
de mármol. Estas pinturas fueron restauradas en el año 2008 por el
equipo de restauración de Miguel Ángel Mercado26.
26.   MERCADO, Miguel Ángel. Restauración de las pinturas murales y de los revestimientos
originales de la Ermita de San Mamés. Aroche: 2009, pp. 31-34.
Pintura mural
124
Vecino al municipio de Aroche, se encuentra el municipio
de Encinasola. En la bóveda del presbiterio de su ermita edicada
en 1585 bajo la advocación de la Virgen de Flores se conservan pin-
turas murales que representan a una Inmaculada Concepción en el
centro de la misma y a cuatro ángeles con lacterias en las pechinas.
Actualmente estas pinturas, que podemos también encuadrar dentro
del siglo XVIII, se encuentran bajo la cal27.
Jabugo es otro de los municipios serranos que atesora en su
patrimonio religioso pinturas murales, pertenecientes a diferentes
periodos históricos dentro de un mismo templo: la iglesia de San
Miguel, que fue iniciada en 1591, aunque el edicio actual es del siglo
XVIII. Las que nos ocupan en este momento son las que decoran la
bóveda del presbiterio, el intradós del arco triunfal y las pechinas de
la bóveda del transepto (Fig. 5), realizadas posiblemente en el tercer
cuarto del siglo XVIII28.
La bóveda del presbiterio está decorada con ángeles músi-
cos, tocando diferentes instrumentos musicales como el violonchelo,
trompetas o el fagot, entre otros difícilmente reconocibles por el mal
estado de la pintura. También destacan otros ángeles que sostienen
libros musicales y en el espacio más cercano al retablo se encuentran
una serie de querubines sobre un fondo de nubes. A continuación,
abriendo el altar al templo, el arco triunfal decorado con rocalla
barroca. En el trasdós del arco podemos leer: “O ARCHANGEL Sr
27.   AA.VV. Guía histórico-artística de la Sierra de Aracena..., p. 156.
28.   Ibidem, p. 188.
Fig. 4. Pinturas de la 
Ermita de San Pedro de la 
Zarza, hoy de San Mamés.
Aroche (Huelva).
125
La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra - A. M. Cuaresma
Sn MIGVEL DE ESTE PVEBLO PATRONO, DEFIENDENO DE
LVZBEL.
En las dos pechinas más cercanas al presbiterio se representan
a los Evangelistas. A la derecha, San Juan Evangelista sosteniendo en
su mano derecha una pluma y con la izquierda sujetando las Sagradas
Escrituras; en los pies del mismo está su símbolo en el Tetramorfos,
el águila. La gura está enmarcada dentro de una orla barroca que
presenta en su parte superior una venera con la cabeza de un ángel,
y en la parte baja otra con su nombre “Sn. JVAN EBANGELISTA.
En la pechina de la izquierda, se representa a San Mateo, que de
igual manera está escribiendo su Evangelio, pero en esta ocasión el
libro lo sostiene un ángel, símbolo a su vez en el Tetramorfos; en la
orla de sus pies podemos leer “Sn. MATHEO. En las pechinas más
cercanas a la nave central se encontrarían San Marcos y San Lucas,
pero hoy día se encuentran encaladas.
Vamos ahora hasta Almonaster la Real que en este siglo, ade-
más de decorarse diferentes habitaciones de casas de la localidad con
pinturas murales, también se están decorando dos de sus principales
edicios: la mezquita y la ermita de Santa Eulalia.
La mezquita fue cristianizada en el siglo XIII, justo después
de la reconquista del municipio por las tropas cristianas. Puricada
y convertida en ermita bajo la advocación de Santa María, en este
momento se construye su primitivo ábside
29
. Posteriormente a nales
29.   «Almonaster la Real» [En] VV.AA.Catálogo monumental de España. Provincia de Huelva
(II). Almonaster la Real: Consejería Cultura y Ayuntamiento, 1991.
Fig. 5. Pinturas del 
presbiterio. Iglesia de San 
Miguel, Jabugo (Huelva).
Pintura mural
126
del siglo XV y principios del siglo XVI, la advocación cambia bajo
el título de Nuestra Señora de la Concepción, y será en la primera
mitad del siglo XVIII cuando se construye la cúpula semiesférica
de ladrillo que cubre dicho ábside, redecorándose. Está dividida en
ocho cascos mediante baquetones de yeso. Para su decoración se
realizaron una serie de pinturas, de las que hoy solo podemos ver
algunos restos y muy deteriorados a punto de su desaparición, pero
que dejan intuir una decoración vegetal que decora todo el espacio
a modo de yeserías, en las que aparecen unos tondos que albergan a
unos personajes que por sus atributos pueden tratarse de los Padres
de la Iglesia Latina: San Agustín, San Ambrosio, San Jerónimo y San
Gregorio Magno. No se puede apreciar si en los demás cascos hay
más personajes, aunque por la decoración vegetal que se intuye, y que
parece cubrir todo el espacio, pudieran ser los anteriores personajes
los únicos representados en la bóveda. Se encuentran en muy mal
estado de conservación.
La ermita de Santa Eulalia es un edicio que adquiere su
sonomía actual en el siglo XVIII, y su ábside, donde se encuentran
las pinturas medievales, está coronado por una bóveda gótica de ner
-
vios diagonales de ladrillo que cubre el presbiterio30. En los cascos
de esta bóveda aparecen las pinturas barrocas del siglo XVIII donde
destaca de nuevo la decoración de estilización vegetal, simulando una
yesería, donde predomina el blanco junto a los colores ocres y ama-
rillos, teniendo en el centro de los cascos una decoración de óvalos
enmarcando las guras de Judas Tadeo, Sor Juana de la Cruz, San
Ildefonso y otra con los elementos del Calvario. Sobre los cuales hay
unos óvalos de menores dimensiones con el nombre de los santos y
el de “Sor Juana, y con el de “Almonaster la Real” junto al Calvario.
Además en el casco donde se encuentra San Judas Tadeo se intuye
una inscripción de difícil lectura donde parece leerse: “EULALIA
EMERITENSE VIRGEN AUGUSTA.
Pero no solamente encontramos decoración en los interiores
de los edicios. En este periodo barroco también es frecuente decorar
ciertas partes de los exteriores de los edicios. Tenemos los ejemplos
de la iglesia de San Bartolomé, en Cumbres de San Bartolomé, templo
iniciado en el siglo XIV, pero con diferentes intervenciones posterio-
res; la que nos concierne es la efectuada en el cuerpo de campanas
en 1779, ya que será en esta torre campanario, compuesta por dos
cuerpos y chapitel, donde encontremos decoración pictórica
31
. En el
primer cuerpo se realizan pinturas imitando sillares en color alma-
30. Ibidem.
31. AA VV. Guía histórico-artística de la Sierra de Aracena..., p. 136.
127
La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra - A. M. Cuaresma
gra, posteriormente un friso decorado con
una cinta orada separa este primer cuerpo
inferior con el de campanas que presenta ya
una simulación de ladrillos. El chapitel se
decora con azulejos (Fig. 6).
En cambio en la iglesia de San
Pedro en Cumbres de Enmedio, edicio de
1770, el motivo pictórico que se puede en-
contrar se reduce a una decoración rectangu-
lar en la parte superior del acceso principal a
la iglesia en el que se representa el escudo del
Arzobispado de Sevilla, en el que aparece la
Giralda inscrita en una cartela de rocallas y
con la siguiente inscripción en letras capita-
les latinas: ANO RECU/PERTE SALUTIS/
MDCCLXXX/SIENDO MAYORDOMO
MA/TEO RUIZ CHAMORRO”32.
Además de la decoración de los
edicios religiosos en el siglo XVIII, hay
una clase señorial en la Sierra que lleva la
decoración mural a sus casas palaciegas. Encontramos claros ejem-
plos en Almonaster la Real, Aroche o el Castaño del Robledo. En
este último municipio, por ejemplo, la fachada de la casa número
11 de la calle Real presenta una portada realizada en pintura mural,
que simula una entrada palaciega enmarcada en dos columnas de
orden corintio, con su basa, fuste y capitel, todo ello policromado
e inscrito en el muro. Tanto las jambas como la parte superior de la
puerta simulan sillares de mármol. En su parte superior, una cornisa
da paso al segundo cuerpo donde se encuentra una pequeña ventana
con puerta de madera sobre la que se inscribe una cruz anqueada
por columnillas de orden dórico de las que a su vez salen unas cintas
hasta los pináculos, estos en relieve y también con decoración. Toda
la cornisa de la casa muestra también restos pictóricos. A la izquierda
de esta portada hay una ventana con salientes superiores e inferiores
que también tienen restos de decoración pictórica. Puede datarse en
la segunda mitad del siglo XVIII33.
32. Ibidem, p. 131.
33. AA VV. Guía histórico-artística de la Sierra de Aracena..., p. 103.
Fig. 6. Torre campanario. 
Iglesia de San Bartolomé, 
Cumbres de San 
Bartolomé (Huelva).
Pintura mural
128
Será ya en pleno siglo XX cuando la decoración pictórica, espe-
cialmente en ermitas e iglesias, va a continuar imponiéndose como
moda decorativa, sobre todo de la mano del sevillano Rafael Blas
Rodríguez, quien va a actuar tirando de tradicionalidad en diferentes
templos serranos como serán en la Iglesia de San Miguel en Jabugo,
en la Capilla de la Virgen de los Remedios o en los techos de los sa-
lones principales del Casino de la misma localidad, en Santa Ana la
Real (donde decora con pinturas el presbiterio y primer cuerpo de la
iglesia parroquial de Santa Ana) y sobre todo destaca su actuación,
ya en 1951, en la realización de toda la decoración de la Ermita de
la Reina de los Ángeles en Alájar34. No obstante también hay deco-
ración de pintura mural en las iglesias de Santiago el Mayor en el
Castaño del Robledo o en el sagrario de la Iglesia de San Martín en
Almonaster la Real.
De la segunda mitad del siglo destacan las realizadas por
Aurelio del Portillo35 en la Ermita de la Virgen de la Piedad en
Cortegana, alrededor de 1958, y los dos retablos murales de la Iglesia
del Divino Salvador en Valdelarco, fechables en 1961 y realizados
por Juan Montes.
Todo este movimiento pictórico en la Sierra nos habla de un
especial interés, bien de mecenas particulares o bien de instituciones
eclesiásticas, de la elección de la pintura mural a la hora de invertir
en la decoración de sus templos.
El recorrido expuesto no es más que una muestra de la can-
tidad de obras pictóricas que encontramos en casi todos los munici-
pios de la Sierra. En muchas ocasiones estos motivos están en un mal
estado de conservación encontrándose en varios lugares en peligro
de desaparición.
No obstante es de destacar las numerosas restauraciones
hechas y su consiguiente puesta en valor, lo que conlleva un valor
añadido en su riqueza artística y por ende un atractivo más para es-
tudiosos y turistas de la Comarca.
Es de destacar, a la hora de tocar este tema en la Sierra, la
escasez de fuentes bibliográcas que han tratado el tema. Por ello he
pretendido realizar un recorrido escueto, iconográco en el mayor de
34.   GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel. «Varios bocetos de Rafael Blas Rodríguez. Aproxima-
ción a su vida y obra».Laboratorio de Arte, nº. 5, 1992, pp. 245-265.
35. AA.VV. Guía histórico-artística de la Sierra de Aracena..., p. 119.
Pinturas murales 
posteriores
Conclusiones
129
La pintura mural en Huelva. La comarca de la Sierra - A. M. Cuaresma
los casos, y descriptivo, basado en un trabajo de campo que ha sido
posible gracias a los vecinos de las diferentes localidades que me han
acompañado hasta los edicios que he visitado y a los responsables
de templos, ermitas y casas particulares que albergan estas pinturas
murales.
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