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Psychological impact of the COVID-19 pandemic: Negative and positive effects in Spanish people during the mandatory national quarantine Abstract: The COVID-19 pandemic has been spreading rapidly in Spain. The objective of this work was to examine the psychological impact of the pandemic and the Spanish national quarantine that took place during March and April 2020. We investigated the prevalence of fear of coronavirus, emotional symptoms and sleep problems. We also examined possible positive effects. A sample of 1,161 participants (aged 19 to 84 years) completed online the Coronavirus Psychological Impact Questionnaire, the Intolerance to Uncertainty Scale–12, and the Positive and Negative Affect Schedule. Results indicated that the most common fears pertain to the domains of contagion/disease/death, social isolation, and employment/income issues. We found high levels of emotional impact reflected in fear of coronavirus, sleep problems, and emotional symptoms (preoccupation, distress, hopelessness, depression, anxiety, nervousness, and restlessness). Regression analyses revealed that intolerance to uncertainty and social media exposure are strong predictors of the impact. We also found some effects of the COVID-19 quarantine favoring positive personal experiences. A new self-report instrument to assess psychological impact of coronavirus is provided. Keywords: COVID-19; coronavirus; anxiety; depression; distress; sleep problems; intolerance to uncertainty; media exposure; positive effects.Resumen: La pandemia COVID-19 se ha extendido rápidamente en España. El objetivo del estudio fue examinar el impacto psicológico de la pandemia y el confinamiento nacional vivido en España durante los meses de marzo y abril de 2020. Se investigó la prevalencia del miedo al coronavirus, los síntomas emocionales, y los problemas de sueño. También examinamos los posibles efectos positivos. Una muestra de 1.161 participantes (edad: 19-84 años) cumplimentó online el Cuestionario de Impacto Psicológico del Coronavirus, la Escala de Intolerancia a la Incertidumbre –12, y las escalas PANAS de afecto positivo y negativo. Los resultados indican que los miedos más comunes corresponden a las categorías de contagio/enfermedad/muerte, aislamiento social, y problemas de trabajo/ingresos. Encontramos niveles elevados de impacto emocional reflejado en los miedos al coronavirus, problemas de sueño, y síntomas emocionales (preocupación, estrés, desesperanza, depresión, ansiedad, nerviosismo, e inquietud). La intolerancia a la incertidumbre y la exposición a los medios de comunicación son poderosos predictores del impacto. También encontramos que el confinamiento favorecía algunas experiencias personales positivas. Se aporta un nuevo instrumento de autoinforme para la evaluación del impacto psicológico del coronavirus.Palabras clave: COVID-19; coronavirus; ansiedad; depresión; distrés; problemas de sueño; intolerancia a la incertidumbre; medios de comunicación; efectos positivos.
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Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 25 (1), 1-22, 2020
doi: 10.5944/rppc.27569 J. Psychopathol. Clin. Psychol. / Rev. Psicopatol. Psicol. Clin.
http://www.aepcp.net ISSN 1136-5420
http://revistas.uned.es/index.php/rppc © Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología
Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica 2020, Vol. 25 (1), 1-22
Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19: Efectos negativos
y positivos en población española asociados al periodo
de confinamiento nacional
Bonifacio Sandín, Rosa M. Valiente, Julia García-Escalera y Paloma Chorot
Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid, España
Psychological impact of the COVID-19 pandemic: Negative and positive effects in Spanish people during
the mandatory national quarantine
Abstract: The COVID-19 pandemic has been spreading rapidly in Spain. The objective of this work was to examine the
psychological impact of the pandemic and the Spanish national quarantine that took place during March and April 2020.
We investigated the prevalence of fear of coronavirus, emotional symptoms and sleep problems. We also examined possible
positive effects. A sample of 1,161 participants (aged 19 to 84 years) completed online the Coronavirus Psychological Impact
Questionnaire, the Intolerance to Uncertainty Scale–12, and the Positive and Negative Affect Schedule. Results indicated that
the most common fears pertain to the domains of contagion/disease/death, social isolation, and employment/income issues. We
found high levels of emotional impact reflected in fear of coronavirus, sleep problems, and emotional symptoms (preoccupation,
distress, hopelessness, depression, anxiety, nervousness, and restlessness). Regression analyses revealed that intolerance to
uncertainty and media exposure are strong predictors of the impact. We also found some effects of the COVID-19 quarantine
favoring positive personal experiences. A new self-report instrument to assess psychological impact of coronavirus is provided.
Keywords: COVID-19; coronavirus; anxiety; depression; distress; sleep problems; intolerance to uncertainty; media exposure;
positive effects.
Resumen: La pandemia COVID-19 se ha extendido rápidamente en España. El objetivo del estudio fue examinar el impacto
psicológico de la pandemia y el confinamiento nacional vivido en España durante los meses de marzo y abril de 2020. Se inves-
tigó la prevalencia del miedo al coronavirus, los síntomas emocionales, y los problemas de sueño. También examinamos los
posibles efectos positivos. Una muestra de 1.161 participantes (edad: 19-84 años) cumplimentó online el Cuestionario de Im-
pacto Psicológico del Coronavirus, la Escala de Intolerancia a la Incertidumbre–12, y las escalas PANAS de afecto positivo y
negativo. Los resultados indican que los miedos más comunes corresponden a las categorías de contagio/enfermedad/muerte,
aislamiento social, y problemas de trabajo/ingresos. Encontramos niveles elevados de impacto emocional reflejado en los mie-
dos al coronavirus, problemas de sueño, y síntomas emocionales (preocupación, estrés, desesperanza, depresión, ansiedad,
nerviosismo, e inquietud). La intolerancia a la incertidumbre y la exposición a los medios de comunicación son poderosos pre-
dictores del impacto. También encontramos que el confinamiento favorecía algunas experiencias personales positivas. Se aporta
un nuevo instrumento de autoinforme para la evaluación del impacto psicológico del coronavirus.
Palabras clave: COVID-19; coronavirus; ansiedad; depresión; distrés; problemas de sueño; intolerancia a la incertidumbre;
medios de comunicación; efectos positivos.
Introducción
A finales de diciembre de 2019 se describieron en
Wuhan (en la provincia china de Hubei) 40 casos de neu-
monía de origen vírico, en personas que eran en su ma-
Recibido: 25 abril 2020; aceptado 27 abril 2020.
Correspondencia: Bonifacio Sandín, Facultad de Psicología, Juan del
Rosal 10, 28040 Madrid. bsandin@psi.uned.es
© Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología
2 B. Sandín, R. M. Valiente, J. García-Escalera y P. Chorot
yoría vendedores y distribuidores en el mercado de ma-
riscos de Huanan Seafood. La Organización Mundial de
la Salud (OMS) caracterizó al agente etiológico como un
nuevo coronavirus, al que denominó novel corona virus
2019 (2019-nCoV), o también como SARS-CoV-2 (co-
ronavirus-2 del síndrome respiratorio agudo grave –se-
vere acute respiratory syndrome). El 11 de enero de
2020 China comunicó el primer muerto por esta nueva
enfermedad, un varón de 61 años expuesto al marisco en
el mercado de Wuhan. En pocas semanas se extendió la
infección por China y otras partes del mundo, de tal for-
ma que la OMS se vio obligada a declarar (el 30 de ene-
ro) la enfermedad como una «emergencia de salud públi-
ca de importancia internacional».
El 11 de febrero de 2020 la OMS denominó esta nue-
va enfermedad por coronavirus como COVID-19 (coro-
navirus disease 2019). La enfermedad se extendió por
todo el globo terráqueo a una velocidad sin precedentes,
y la OMS la declaró el 11 de marzo como pandemia glo-
bal, ya que afectaba a más de 100 países, con más de
100.000 casos de infectados por este nuevo coronavirus.
Aunque propiamente hablando la denominación del vi-
rus es SARS-CoV-2 o 2019-nCoV, en algunos contextos
se ha generalizado el uso de identificar el nombre del
virus con el nombre de la enfermedad (i.e., como CO-
VID-19). Aunque aún no existe evidencia consistente al
respecto, se ha sugerido que la enfermedad causada por
este virus es de naturaleza zoonótica (i.e., fue contagiada
a partir de un huésped animal).
Los primeros casos de COVID-19 en Europa se pro-
dujeron en Francia (24 de enero), Alemania (25 de ene-
ro) e Italia (30 de enero; principal foco de infección en
Europa). El 31 de enero se comunicaron los primeros
casos en otros países europeos, incluyendo España, Sue-
cia, Reino Unido (dos casos), y Rusia (dos casos). El 26
de marzo, el número de infectados en el mundo alcanza-
ba ya el medio millón, duplicándose pocos días después
(2 de abril) (Wikipedia, 2020a). En España, al anunciar-
se en Valencia (4 de marzo) la primera víctima mortal
por COVID-19, ya existían cerca de 200 casos distribui-
dos en 15 comunidades. El gobierno español decretó el
estado de alarma el 14 de marzo, fecha en la que se ha-
bían computado aproximadamente 6.000 casos y 200
muertos. Desde entonces, y hasta finales de abril, las ci-
fras ascendieron a 214.226 casos de personas infectadas
y 24.415 muertes (Wikipedia, 2020a,b).
El estado de alarma fue decretado por el gobierno en
todo el territorio nacional para frenar la expansión del
coronavirus y reducir la emergencia sanitaria que en
esos momentos se estaba produciendo en nuestro país
(BOE, 2020). Asociado al estado de alarma, el gobierno
español impuso un estado de confinamiento del 14 de
marzo al 3 de mayo de 2020 obligatorio para todo el te-
rritorio español (una situación de cuarentena global en
todo el territorio). Tal confinamiento implica condicio-
nes de distanciamiento social, aislamiento en el propio
domicilio, limitaciones drásticas de la libertad de circu-
lación de los ciudadanos, y suspensiones de la actividad
comercial y educativa; autorizándose únicamente las ac-
tividades relacionadas con los bienes de primera necesi-
dad, como las relacionadas con adquisición de alimentos
y medicinas, y la asistencia a centros sanitarios o labora-
les.
Aparte de los posibles efectos psicológicos negativos
debidos directamente a las condiciones del propio confi-
namiento, las características de la propia pandemia y los
múltiples factores asociados cualifican al confinamiento
como una adversidad de elevado estrés psicosocial, en
principio de mayor impacto psicológico que los sucesos
vitales normativos (Sandín y Chorot, 2017). Aspectos
como la ambigüedad e incontrolabilidad de la amenaza
(i.e., el coronavirus), su carácter invisible e impredeci-
ble, la letalidad del invasor, o la posible falta de rigor de
la información aportada por los medios de comunica-
ción, pueden generar por sí mismos alteraciones psicoló-
gicas relacionadas con la percepción de amenaza de la
propia salud personal. Las preocupaciones, miedos y/o
ansiedad de las personas confinadas podrían asociarse
también a otros factores secundarios, como la salud de
las personas queridas, el posible colapso de la sanidad,
los problemas laborales y las pérdidas de ingresos, la ex-
pansión mundial del virus y sus consecuencias económi-
cas y sociales, etc.
Aunque estudios previos han subrayado la influencia
nociva de las cuarentenas vinculadas a epidemias vira-
les sobre la salud mental (Brooks et al., 2020), hasta la
fecha sólo se ha publicado, que nosotros sepamos, un
artículo sobre los efectos psicológicos de la COVID-19
en personas bajo cuarentena global (Liu et al., 2020).
Estos autores estudiaron los síntomas de estrés postrau-
mático y trastornos del sueño en una muestra (N = 285;
la información fue recogida online entre el 30 de enero
y el 7 de febrero) de población china residente en Wuhan
y otras ciudades limítrofes en la provincia de Hubei du-
rante la cuarentena impuesta en esta provincia (princi-
pal zona de China golpeada por el coronavirus) decreta-
da por el gobierno chino el 23 de enero de 2020. Los
autores encontraron que el 7% de los participantes pre-
sentaba síntomas de estrés postraumático, asociándose
la mayor parte de estos a trastornos de estrés agudo,
siendo mayor la prevalencia en las mujeres que en los
hombres. También encontraron que la sintomatología
de estrés postraumático se asociaba a una menor cali-
dad de sueño.
Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica 2020, Vol. 25 (1), 1-22
Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 3
Tres estudios examinaron el impacto psicológico del
brote de coronavirus en población general de China (Cao
et al., 2020; Gao et al., 2020) y de la India (Roy et al.,
2020). Cao et al. estudiaron los síntomas del trastorno de
ansiedad generalizada en una muestra china de estudian-
tes de medicina de Changzhi (N = 7.143); aunque los
autores no especifican la fecha de recogida de la infor-
mación online, el manuscrito fue recibido por la revista
el 14 de marzo, fecha en la que la pandemia ya había
remitido en China. Los autores encontraron que el 0.9%
de los participantes experimentaron niveles graves de
ansiedad, el 2.7% niveles de ansiedad moderada, y el
21.3% niveles de ansiedad leve. También constataron
que el hecho de vivir en zonas urbanas, vivir con los pa-
dres y tener cierta estabilidad económica familiar actua-
ban como factores protectores contra la ansiedad; en
contraste, tener familiares o conocidos infectados del
virus actuaba como factor de riesgo.
El estudio de Gao et al. (2020) se llevó a cabo con
población adulta de 31 regiones de China (N = 4.872).
El protocolo de evaluación se aplicó entre el 31 de enero
y el 2 de febrero de 2020; aunque se aplicó durante el
periodo de confinamiento de la provincia de Hubei, los
datos fueron obtenidos a partir de todo el territorio chi-
no (31 provincias y regiones autónomas de China). Los
autores investigaron la asociación entre la exposición a
las redes sociales y la prevalencia de ansiedad y depre-
sión. El estudio constató un elevado uso de las redes so-
ciales por los participantes (más del 80%), y elevados
niveles de ansiedad generalizada y depresión de signifi-
cación clínica en la muestra (22.6% y 48.3%, respecti-
vamente). Los autores encontraron una asociación posi-
tiva entre el uso frecuente de las redes sociales y los
casos de ansiedad (o casos mixtos de ansiedad y depre-
sión).
Roy et al. (2020) investigaron los niveles de ansiedad
asociada a la pandemia, los problemas de sueño, la para-
noia acerca de adquirir la infección de COVID-19, y el
malestar relacionado con la información proporcionada
por los medios de comunicación. El estudio se llevó
cabo con 662 participantes de diversas regiones de la
India habiendo sido recogida la información (online)
durante los días 22 al 24 de marzo de 2020 (el 22 de
marzo, el número de infectados de COVID-19 en la In-
dica era de solo 17 casos, y había habido tres muertes
por el virus); aunque el día 22 de marzo el gobierno de
la India implantó un toque de queda que supuso que los
habitantes no podían salir de casa, este fue únicamente
de prueba y solo duró un día entre las 7 y las 21 horas.
Los resultados de este estudio indicaron que, referido a
la semana anterior, un 72% de los participantes estaban
preocupados por ellos y sus familiares, y un 40% esta-
ban paranoicos con respecto a una posible infección de
COVID-19. Así mismo, un 12% de los participantes re-
firieron problemas de sueño. Constataron, así mismo,
que la excesiva información proporcionada por los me-
dios de comunicación se asociaba a niveles más eleva-
dos de ansiedad, preocupación por el coronavirus, y pro-
blemas del sueño.
Los datos de estos estudios, aunque muy prelimina-
res, tienden a sugerir que la pandemia tiene un efecto
pernicioso sobre el bienestar emocional de las personas,
con un posible impacto sobre los niveles de ansiedad,
estrés postraumático, preocupación patológica, y pro-
blemas de sueño. Aunque la pandemia de COVID-19 se
ha extendido por todo el mundo, no todos los países han
sido afectados del mismo modo. En estos momentos,
España ha sido sin duda uno de los países del mundo
más castigados por el coronavirus, tanto por el número
de infectados y de personas fallecidas, como por el co-
lapso y movilización de recursos sanitarios. También ha
sido uno de los más afectados por estrictas medidas de
cuarentena y aislamiento en el propio domicilio, inclu-
yendo la prohibición de que los niños puedan salir a la
calle.
El objetivo general del presente estudio consistió en
examinar el impacto psicológico experimentado en la
población española asociado a la situación excepcional
de confinamiento instaurado por el gobierno durante los
meses de marzo y abril de 2020, así como también por la
amenaza de la pandemia de COVID-19. Aunque el im-
pacto emocional puede incluir diferentes reacciones
emocionales, y estas pueden ser más o menos específicas
(Sandín, Chorot y Valiente, 2018), el conjunto de emo-
ciones negativas de miedo, ansiedad y preocupación sue-
le darse de forma mixta en situaciones de elevado estrés
psicológico y ante amenazas de naturaleza impredecible
e incontrolable (Sandín, 2009), con un predominio ma-
yor o menor de cada una de estas en función de caracte-
rísticas de la situación y del propio individuo. Basándo-
nos en este objetivo general, deseábamos investigar
(objetivos específicos): (a) el impacto emocional rela-
cionado con los posibles miedos vinculados al coronavi-
rus, (b) los factores de vulnerabilidad/riesgo y de protec-
ción que pudieran influir en dicho impacto emocional,
(c) el impacto emocional negativo (distrés) asociado a la
situación de estrés psicosocial del confinamiento y la po-
sibilidad de establecer un perfil emocional del coronavi-
rus, y (d) el posible impacto psicológico positivo del
confinamiento, i.e., examinar si el confinamiento tam-
bién podría provocar efectos de tipo positivo, tales como
los relacionados con cambios en los valores personales
o formas de interpretar aspectos de la vida personal o
social.
© Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología
4 B. Sandín, R. M. Valiente, J. García-Escalera y P. Chorot
Método
Participantes
Se utilizó una muestra total de 1.161 participantes. La
muestra incluía participantes que vivían en todo el terri-
torio español (véase la Tabla 1). El rango de edad de los
participantes fue de 19 a 84 años (M = 33.4, DT = 10.7),
de los cuales 263 (22.7%) eran varones y 898 (77.3%)
eran mujeres. La mayor parte de los participantes eran
solteros (57%) o casados/cohabitaban (37.5%), y sólo el
5.5% estaban separados o divorciados. Un porcentaje alto
de la muestra (68%) ganaba menos de 25.000 al año. El
30% ganaba entre 25.000-75.000. Para el resto de carac-
terísticas sociodemográficas véase la Tabla 2.
El 95% de la muestra corresponde a estudiantes de la
UNED. El resto forma parte de la población general. Los
estudiantes de la UNED conforman un tipo de población
bastante similar a la población general salvo, obviamente,
a lo que concierne al nivel de estudios. Los protocolos fue-
ron cumplimentados entre los días 18 y 21 de abril de 2020
de forma online por todos los participantes. Previamente se
informó sobre los objetivos y características del estudio y
se requirió la aceptación del consentimiento informado. El
estudio fue aprobado por el comité de bioética de la UNED.
Tabla 1. Distribución de la muestra según las distintas
comunidades de España (N = 1.161)
Comunidad Frecuencia Porcentaje
Andalucía 178 15.3
Aragón 91 7.8
Asturias 33 2.8
Baleares 13 1.1
Canarias 42 3.6
Cantabria 19 1.6
Castilla León 65 5.6
Castilla La Mancha 57 4.9
Cataluña 59 5.1
Extremadura 43 3.7
Galicia 95 8.2
La Rioja 40.3
Madrid 227 19.6
Murcia 36 3.1
Navarra 37 3.2
País Vasco 46 4.0
Valencia 108 9.3
Ceuta Melilla 80.7
Instrumentos de evaluación
Cuestionario de Impacto Psicológico del Coronavi-
rus (CIPC). Se trata de un cuestionario de autoinforme
desarrollado por los autores para evaluar el impacto psi-
cológico asociado a la pandemia por COVID-19. Incluye
varias preguntas iniciales sobre características sociode-
mográficas y 9 escalas independientes: (1) Experiencia
con el Coronavirus (ECOVI); (2) Uso de los Medios de
Comunicación (UMC); (3) Conductas Asociadas al Con-
finamiento (CAC): (4) Uso de Conductas Preventivas
(UCP); (5) Escala de Miedo al Coronavirus (EMC);
(6) Escala de Distrés (ED); (7) Escala de Síntomas de
Estrés Postraumático (ESEP), (8) Escala de Interferen-
cia por el Coronavirus (EIC), y (9) Escala de Experien-
cias Positivas ante las Adversidades (EEPA) (para una
descripción completa del cuestionario, véase el Ane-
xo I). En lo que concierne al presente estudio, aparte de
las preguntas sobre datos sociodemográficos, se utiliza-
ron las escalas UMC, EMC, ED y EEPA.
Uso de los Medios de Comunicación (UMC). Me-
diante esta escala se evalúa a través de 4 ítems la exposi-
ción a los medios de comunicación, tales como la televi-
sión, internet, las redes sociales, y la prensa escrita. La
escala incluye tres opciones de respuesta, que varían
entre 1 («Poco o nada» y 3 («La mayor parte del día»).
Escala de Miedos al Coronavirus (EMC). Incluye 18
ítems relacionados con temores y preocupaciones a diferen-
tes aspectos psicosociales del coronavirus, tales como el
temor a que algún familiar se contagie del virus, o el miedo/
preocupación a que escaseen los alimentos o productos bá-
sicos. El instrumento se responde según una escala de in-
tensidad de cinco puntos, entre 1 («Nada o casi nada») y 5
(«Muchísimo o extremadamente»). Con objeto de exami-
nar posibles dimensiones factoriales de los miedos al coro-
navirus, llevamos a cabo previamente un análisis factorial
exploratorio de la escala. La estructura factorial obtenida
fue muy consistente y reveló los siguientes cuatro factores
de miedos relacionados con el coronavirus: (F1) Miedo al
contagio, la enfermedad y la muerte (ítems 1, 2, 3, 4, 5, 7,
10, 11, 17); (F2) Miedo a la carencia de productos de con-
sumo básicos (ítems 12, 13, 14); (F3) Miedos al aislamien-
to social (ítems 15, 16, 18); y (F4) Miedos relacionados con
el trabajo y los ingresos económicos (ítems 6, 8, 9). Los
coeficientes de fiabilidad fueron como sigue: alfa (α) = .89,
rho (ρ) = .89 (EMC-total); α = .87, omega (ω) = .88 (subes-
cala F1); α = .79, ω = .81 (Subescala F2); α = .72, ω = .74
(Subescala F3); α = .80, ω = .83 (Subescala F4).
Escala de Distrés (ED). Se trata de una escala que eva-
lúa 9 tipos de experiencias emocionales negativas y la ex-
periencia de problemas de sueño, que generalmente suelen
producirse como reacción a las situaciones de elevado es-
trés psicosocial. El participante responde según una escala
de frecuencia de cinco puntos, que varía entre 1 («Nunca o
casi nunca») y 5 («Muchas veces»). Obtuvimos los si-
guientes coeficientes de fiabilidad: α = .93, ω = .93.
Escala de Experiencias Positivas ante las Adversida-
des (EEPA). Consiste en una escala de 12 ítems sobre
Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica 2020, Vol. 25 (1), 1-22
Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 5
experiencias positivas que algunas personas experimen-
tan durante periodos de adversidades con elevado estrés
psicosocial. La escala de respuestas incluye cinco pun-
tos que varían entre 1 («Nada o casi nada aplicable a
mí») y 5 («Totalmente aplicable a mí»). La consistencia
interna de la escala es elevada: α = .84, ω = .87.
Intolerance of Uncertainty Scale–12 (IUS-12; Carle-
ton, Norton y Asmundson, 2007). Se utilizó la versión
española de Sandín, Chorot, Valiente y Pineda (2012).
Se trata de una escala de autoinforme de 12 ítems que
evalúan la intolerancia ante situaciones ambiguas y de
incertidumbre a los sucesos futuros. La escala se contes-
ta según un rango de respuestas de cinco puntos, que
varía entre 1 («No es característico en mí») y 5 («Es to-
talmente característico en mí). Se ha proporcionado evi-
dencia sobre sus excelentes propiedades psicométricas
(Pineda, 2018). En el presente estudio se obtuvieron los
siguientes valores de fiabilidad: α = .94, ρ = .94.
Escalas PANAS de Afecto Positivo y Negativo [Positive
and Negative Affect Schedule, PANAS]. Se aplicó la ver-
sión española validada por Sandín et al. (1999). Consta de
20 ítems, 10 referidos al afecto positivo y 10 al afecto
negativo. Cada ítem se puntúa según una escala de inten-
sidad de 1 («Nada o casi nada») a 5 («Muchísimo»). Las
propiedades psicométricas de esta versión son excelentes.
En el presente estudio, se obtuvieron los siguientes coefi-
cientes de fiabilidad: α = .91, ω = .92 (escala de afecto
positivo) y α = .90, ω = .91 (escala de afecto negativo).
Análisis estadístico de los datos
Aparte del cálculo de los descriptivos básicos (me-
dias y DTs), se efectuó un análisis factorial exploratorio
de la Escala de Miedos al Coronavirus (EMC) basándo-
nos en correlaciones policóricas y en el método de ex-
tracción de mínimos cuadrados. La determinación del
número de factores se llevó a cabo mediante análisis pa-
ralelo, y se aplicó el método de rotación oblicua geomin.
Para estimar la fiabilidad de las escalas (consistencia in-
terna) calculamos los coeficientes rho (ρ), omega (ω), y
el tradicional coeficiente alfa (α). En los análisis de fre-
cuencias utilizamos la prueba de χ2 de Pearson y la prue-
ba no paramétrica de tablas cruzadas (para distribucio-
nes de frecuencias multivariadas). Las correlaciones
entre las variables se calcularon mediante los coeficien-
tes de correlación de Pearson y de Spearman. Para ela-
borar los modelos predictivos de los miedos al coronavi-
rus a partir de los factores de vulnerabilidad/riesgo y de
protección aplicamos varias series de análisis de regre-
sión múltiple de pasos sucesivos hacia adelante. Los
análisis se efectuaron con los programas estadísticos
SPSS.25 y el EQS 6.3.
Resultados
Características sociodemográficas
Las principales características sociodemográficas de
la muestra se indican en la Tabla 2. Tal y como puede
apreciarse, una mayor parte de los participantes viven en
áreas urbanas, no disponen de jardín privado en su vi-
Tabla 2. Características sociodemográficas de la muestra
durante el confinamiento (N = 1.161)
Variable n %
Ubicación vivienda
Urbana (ciudad)
Rural (pueblo)
752
409
64.8
35.2
Vivienda con jardín privado (casa o chalet)
No
256
905
22.0
78.0
Nivel económico (ingresos anuales)
Hasta 10.000
10.000-25.000
25-000-40.000
Más de 40.000
293
504
234
130
25.2
43.4
20.2
11.2
Convivencia familiar
Vivir solo
Entre 2-3 personas
Cuatro o más personas
125
645
391
10.8
55.6
33.7
Vivir con menores de 12 años
No
201
950
17.3
82.7
Vivir con alguna persona con enfermedad cróni-
ca grave
No
211
959
18.2
81.8
Vivir con alguna persona dependiente que re-
quiera elevada atención
No
90
1071
7.8
92.2
Tener que trabajar fuera de casa
No
283
878
24.4
75.6
Trabajar como sanitario
No
104
1057
9.0
91.0
Trabajar como miembro de las fuerzas y cuerpos
de seguridad en apoyo de actividades sanitarias o
del cumplimento del confinamiento
No
47
1114
4
96
Nota. Todas las pruebas de χ2 sobre distribución de frecuencias
para las diferentes variables resultaron ser estadísticamente signi-
ficativas (*p < .001).
© Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología
6 B. Sandín, R. M. Valiente, J. García-Escalera y P. Chorot
vienda, y el núcleo familiar no supera las tres personas.
Un porcentaje relevante de participantes vive con alguna
persona que padece una condición de enfermedad cróni-
ca grave (18.2%), o una persona dependiente que requie-
re elevada atención (7.8%). La mayor parte de los suje-
tos no han tenido que salir a trabajar fuera de casa (75.6%).
Un porcentaje importante (9%) trabajan fuera de casa
como sanitarios.
Los miedos más comunes asociados al coronavirus
Para examinar los miedos más comunes al coronavi-
rus calculamos las respuestas de los participantes a la
Escala de Miedo al Coronavirus (EMC). Del total de la
muestra de participantes, se computó la frecuencia de
los que contestaron indicando haber experimentado mu-
cho o muchísimo miedo y preocupación a cada ítem de
la escala (véase la Tabla 3). En la tabla se indican de
forma separada los valores correspondientes a la mues-
tra total y para las submuestras de hombres y mujeres.
Como puede apreciarse, no todos los ítems de la esca-
la relacionados con el coronavirus producen el mismo
grado de impacto emocional (grado de temor y preocupa-
ción) en los participantes en el estudio. Los ítems con
mayor impacto (más del 40% de los participantes) corres-
ponden a la dimensión relacionada con el temor al conta-
gio la enfermedad o la muerte, aunque se aprecian dife-
rencias importantes entre ellos. Casi la mitad de los
participantes (49%) tienen niveles muy altos de miedo y
preocupación asociados a que pueda morir algún fami-
liar. Los ítems que generan mayor impacto se relacionan
con los familiares (ítems 3, 4, 10), no tanto con la amena-
za a uno mismo (ítems 1, 2 y 11). Es también muy fre-
cuente el temor a que el coronavirus se siga propagando
(ítem 5, 42.7%), y algo menos frecuente el ítem referido
a tener que salir de casa (ítem 7). Los siguientes miedos
o preocupaciones en el ranking corresponden a situacio-
nes de tipo laboral (i.e., a la dimensión de trabajo e ingre-
sos; ítems 6, 8, 9). Los temores que conforman la dimen-
sión de miedos al aislamiento social (ítems 15, 16 y 18)
Tabla 3. Los 10 temores más frecuentes asociados al coronavirus durante el confinamiento (según el sexo)
Ítem de la EMC
Porcentaje de individuos que lo han experimentado
con mucha o muchísima intensidad
Muestra total
(N = 1.161)
Mujeres
(n = 898)
Hombres
(n = 263) χ2(1)
1 (4). Que muera algún familiar 49.0 54.0 31.9 39.6***
2 (3). Que se contagie algún familiar 43.0 47.9 26.2 38.9***
3 (5). Que se siga propagando el coronavirus 42.7 46.9 28.5 28.1***
4 (15). No poder ver a familiares o amigos íntimos 41.3 45.4 27.0 28.5***
5 (10). Poder contagiar a algún familiar 40.2 44.1 27.0 24.7***
6 (6). Perder el trabajo o parte del trabajo 34.5 26.3 16.0 11.8***
7 (9). Que algún familiar pierda el trabajo 23.9 37.9 23.2 19.3***
8 (8). Perder ingresos económicos 29.5 32.0 20.9 11.9***
9 (18). Estar aislado socialmente 24.5 26.6 17.1 9.9**
10 (17). Ver/oír noticias sobre el coronavirus 20.8 24.9 6.8 40.1***
11 (7). Que usted o algún familiar tenga que salir de casa 18.4 20.3 12.2 8.87**
12 (13). Tener que acudir a urgencias (por accidente, enfermedad, etc.) 17.7 19.5 11.4 9.1**
13 (11). Poder enfermar o que se agrave alguna enfermedad previa 16.9 18.9 9.9 11.8***
14 (1). Contagiarse del coronavirus 15.0 16.8 8.7 10.4**
15 (16). No poder celebrar cosas importantes (bautizos, bodas, etc.) 12.1 13.7 6.5 10.1**
16 (2). Morir debido al coronavirus 9.8 11.2 4.9 9.1**
17 (12). Que escaseen alimentos o productos básicos 9.1 10.7 3.8 11.6***
18 (14). No disponer de cosas importantes en casa (alimentos, etc.) 8.8 10.1 4.2 8.9**
Nota. Los miedos están ordenados según su nivel de frecuencia en la muestra total (entre paréntesis se indica el número de ítem de la
EMC). Se resaltan los 10 miedos al coronavirus más comunes. La prueba de χ2 se refiere a la comparación entre hombres y mujeres.
EMC = Escala de Miedo al Coronavirus. **p < .01, ***p < .001.
Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica 2020, Vol. 25 (1), 1-22
Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 7
se distribuyen de forma desigual: es muy frecuente el te-
mor/preocupación por no poder ver a los familiares o
amigos íntimos (ítem 15), tiene una frecuencia relativa-
mente alta la preocupación por estar aislado socialmente
(ítem 18), y tiene menor impacto el temor o ansiedad por
no poder celebrar actos importantes debido a las condi-
ciones del confinamiento (ítem 16). Finalmente, los ítems
correspondientes a la dimensión de miedo por cubrir las
necesidades básicas (ítems 12, 13 y 14) se sitúan en las
posiciones más bajas del ranking, aunque los porcentajes
de personas afectadas resulta relevante (p.ej., cerca del
20% de la población femenina ha temido en exceso por la
posibilidad de tener que acudir a urgencias sanitarias por
algún motivo de salud distinto al coronavirus (ítem 13).
En resumen, y tomando como referencia las cuatro di-
mensiones de miedos, podría afirmarse que la dimensión
más afectada se relaciona con posibles contagios o muer-
te de familiares, seguida de las dimensiones de trabajo/
ingresos y aislamiento social; el menor impacto se ha
asociado con la dimensión de necesidades básicas.
Al comparar las puntuaciones de forma separada en
los grupos de hombres y mujeres, constatamos que se
produce un impacto significativamente mayor en las mu-
jeres para todos los tipos de miedos o preocupaciones
(véase la Tabla 3). Una de cada dos mujeres indicaron
haber experimentado mucho miedo, o miedo extremo, a
que muriese algún familiar (54%), que se contagie algún
familiar (47.9%), que se propague el coronavirus (46.9%),
o no poder ver a familiares o amigos íntimos (45.4%). En
el grupo de varones, el patrón para estos temores viene a
ser de uno por cada tres hombres. En otros casos, la dife-
rencia entre hombres y mujeres es incluso mayor, siendo
el porcentaje de mujeres que sufren el miedo en cuestión
el doble o incluso más del doble que el de hombres; por
ejemplo, el miedo extremo producido por ver u oír noti-
cias relacionadas con el coronavirus se dio en el 24.9%
de las mujeres, mientras que en los varones solo fue del
6.8% (véase la Tabla 3, para más información).
Para comparar la frecuencia en función de la edad, se
establecieron los tres grupos de edad siguientes: 19-30
Tabla 4. Los 10 temores más frecuentes asociados al coronavirus durante el confinamiento (según la edad)
Ítem de la EMC
Porcentaje de individuos que lo han experimentado
con mucha o muchísima intensidad
Grupos de edad (años)
19-30
(N = 572)
31-50
(n = 500)
51-84
(n = 90) χ2(2)
1 (4). Que muera algún familiar 55.9 44.6 30.0 27.6***
2 (3). Que se contagie algún familiar 48.3 39.82 26.7 18.5***
3 (5). Que se siga propagando el coronavirus 45.5 40.0 40.0 3.6
4 (15). No poder ver a familiares o amigos íntimos 49.2 34.0 31.1 29.5***
5 (10). Poder contagiar a algún familiar 45.4 37.6 22.2 19.8***
6 (6). Perder el trabajo o parte del trabajo 26.3 23.0 14.4 6.4*
7 (9). Que algún familiar pierda el trabajo 40.3 28.0 34.4 17.7***
8 (8). Perder ingresos económicos 31.5 28.4 22.2 3.7
9 (18). Estar aislado socialmente 31.9 17.8 14.4 33.8***
10 (17). Ver/oír noticias sobre el coronavirus 23.1 18.4 18.9 3.8
11 (7). Que usted o algún familiar tenga que salir de casa 18.4 19.6 12.2 2.7
12 (13). Tener que acudir a urgencias (por accidente, enfermedad, etc.) 17.5 17.6 18.9 0.1
13 (11). Poder enfermar o que se agrave alguna enfermedad previa 15.4 19.2 13.3 3.6
14 (1). Contagiarse del coronavirus 13.8 17.2 10.0 4.2
15 (16). No poder celebrar cosas importantes (bautizos, bodas, etc.) 14.5 9.8 8.9 6.5*
16 (2). Morir debido al coronavirus 8.8 11.6 6.7 3.5
17 (12). Que escaseen alimentos o productos básicos 9.6 8.6 8.9 0.4
18 (14). No disponer de cosas importantes en casa (alimentos, etc.) 10.5 7.0 7.8 4.2
Nota. Los miedos están ordenados según su nivel de frecuencia en la muestra total (entre paréntesis se indica el número de ítem de la
EMC). Se resaltan los 10 miedos al coronavirus más comunes. EMC = Escala de Miedo al Coronavirus. *p < .05, ***p < .001.
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8 B. Sandín, R. M. Valiente, J. García-Escalera y P. Chorot
años, 31-50 años, 51-84 años. Los resultados obtenidos
se especifican en la Tabla 4. En dicha tabla podemos ob-
servar que se dan diferencias significativas en la distri-
bución de frecuencias, en función de la edad, para algu-
nos miedos (para 8 tipos de miedos) pero no para todos.
En concreto, las diferencias se dan para ciertos miedos
correspondientes a distintas dimensiones de la escala
EMC, aunque no se dan para ningún ítem de la subesca-
la de miedos a la carencia de productos básicos (bienes
de primera necesidad). Tres de los miedos en los que en-
contramos diferencias significativas corresponden a la
categoría de miedos al contagio, la enfermedad y la
muerte (ítems 3, 4 y 10), tres corresponden a las dimen-
siones de miedos al aislamiento social (ítems 15, 16 y
18), y dos corresponden a temores relacionados con el
trabajo y los ingresos económicos (ítems 6 y 9). Un re-
sultado importante encontrado es que en general los ma-
yores porcentajes se asocian a los grupos de menor edad,
especialmente al grupo de 19-30 años, lo que denota que
este grupo presenta mayor vulnerabilidad.
Factores de riesgo/vulnerabilidad y factores de
protección
Con objeto de examinar el posible papel protector o de
riesgo/vulnerabilidad de (1) las características sociodemo-
gráficas (véase la Tabla 1), (2) la exposición a los medios
de comunicación social, y (3) las diferencias de personali-
dad (afecto positivo, afecto negativo, e intolerancia a la
incertidumbre) sobre los niveles de miedo y preocupación
al coronavirus, llevamos a cabo varias series de análisis de
regresión múltiple utilizando como variables dependien-
tes la puntuación total en la EMC y las puntuaciones en
cada una de las cuatro categorías de miedos. Inicialmente
llevamos a cabo una preselección de las variables sociode-
mográficas aplicando el método de regresión de pasos su-
cesivos hacia adelante. Estas variables seleccionadas, ade-
más de las variables de afectividad (positiva y negativa) e
intolerancia a la incertidumbre (variables de diferencias
individuales), son las variables de vulnerabilidad/riesgo y
de protección que se incluyen en la Tabla 5. Además de
estas variables, en los análisis de regresión finales (Ta-
bla 6) se incluyeron también las variables sociodemográfi-
cas de edad y sexo. Respecto a la variable sexo, se asignó
1 al sexo masculino y 2 al sexo femenino.
Se calcularon las correlaciones de las variables de mie-
dos con las variables de diferencias individuales (correla-
ciones de Pearson) y con las variables sociodemográficas
(correlaciones de Spearman). Como puede observarse en
la Tabla 5, los patrones de correlación entre las variables
de riesgo/vulnerabilidad o protección y las variables de
miedo al coronavirus varían considerablemente. La intole-
rancia a la incertidumbre, el afecto negativo y la exposi-
ción a los medios de comunicación correlacionan de for-
ma positiva y significativa con todas las variables de
miedos. Vivir en casa con algún enfermo crónico también
correlaciona en esta dirección con todas las variables de
miedos, excepto con la referida al miedo al aislamiento
social. Otras variables que también correlacionan de for-
ma positiva con los miedos son vivir con personas depen-
Tabla 5. Correlaciones entre los tipos de miedos al coronavirus y las variables sociodemográficas y de personalidad (N = 1.161)
Variables de vulnerabilidad/riesgo y de protección EMC
CoEnMu ProBas AisSoc TraIng Total
Nivel de ingresos -.11*** -.08* -.09** -.23*** -.16***
Jardín privado en vivienda -.02 .00 -.09** -.07* -.05
Vivir con menores de 12 años -.02 .08** -.04 -.04 -.02
Vivir con enfermos crónicos .21*** .13*** .01 .10** .18***
Vivir con personas dependientes .10** .09** .04 .05 .09**
Trabajar fuera de casa -.05 -.13*** -.04 -.19*** -.12***
Exposición medios de comunicación (UMC) .22*** .16*** .21*** .17*** .25***
Intolerancia incertidumbre (IUS) .36*** .33*** .27*** .31*** .42***
Afecto positivo (PANAS-P) -.08** -.09** -.11*** -.12*** -.12***
Afecto negativo (PANAS-N) .34*** .25*** .26*** .28*** .39***
Nota. Las correlaciones entre las variables de miedos se calcularon aplicando la correlación de Pearson (variables de personalidad) y la
correlación de Spearman (variables sociodemográficas). EMC = Escala de Miedos al Coronavirus; CoEnMu = Miedo al contagio, la en-
fermedad y la muerte; ProBas = Miedo a la carencia de productos básicos (productos de primera necesidad); AisSoc = Miedos al aisla-
miento social; TraIng = Miedos relacionados con el trabajo y los ingresos económicos. UMC = Uso de los Medios de Comunicación.
*p < .05, **p < .01, ***p < .001.
Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica 2020, Vol. 25 (1), 1-22
Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 9
dientes y vivir con menores de 12 años (esta última varia-
ble sólo correlaciona con el temor a no disponer de
productos de primera necesidad). Cuatro variables presen-
tan patrones de correlación negativos, i.e., el nivel de in-
gresos, trabajar fuera de casa, disponer de jardín privado
en la vivienda, y el afecto positivo (las correlaciones de
esta última son bajas, pues varían entre -.08 y -.12).
En la Tabla 6 presentamos los resultados de los análi-
sis de regresión efectuados con estas variables (a las que
se añadieron las variables de edad y sexo). Las variables
de riesgo/vulnerabilidad y las variables protectoras se
incluyeron conjuntamente en la ecuación de regresión
como variables independientes, efectuándose un análisis
de regresión múltiple de pasos sucesivos hacia adelante
para cada una de las cinco variables dependientes (varia-
bles de miedos), con objeto de seleccionar el mejor mo-
delo predictivo de cada una de ellas. Cada ecuación de
regresión incluye de inicio, por tanto, 12 variables inde-
pendientes, de las cuales, y basándonos en los signos de
las correlaciones, en principio se parte de que 5 son fac-
tores de protección (edad, nivel de ingresos, trabajar fue-
ra de casa, disponer de jardín privado, y afecto positivo)
Tabla 6. Modelos predictivos de los miedos al coronavirus. Análisis de regresión múltiple de pasos sucesivos hacia adelante
(N = 1.161)
R2BET B Beta r parcial
Puntuación total en la EMC
Intolerancia a la incertidumbre (IUS)
Exposición medios comunicación
Sexo
Afecto negativo (PANAS-N)
Vivir con enfermos crónicos
Nivel de ingresos
.29***
.33
1.96
4.53
.28
4.14
-.92
.04
.25
.77
.05
.83
.35
.26***
.19***
.15***
.17***
.13***
-.07**
.24
.22
.17
.15
.14
-.08
Miedo al contagio/enfermedad/muerte
Intolerancia a la incertidumbre (IUS)
Vivir con enfermos crónicos
Exposición medios comunicación
Sexo
Afecto negativo (PANAS-N)
Afecto positivo (PANAS-P) )
.24***
.16
3.26
.95
2.75
.18
-.07
.02
.50
.15
.46
.03
.03
.22***
.17***
.16***
.15***
.18***
-.07*
.19
.19
.18
.17
.15
-.07
Miedo a la carencia de productos básicos
Intolerancia a la incertidumbre (IUS)
Exposición medios comunicación
Vivir con enfermos crónicos
Trabajar fuera de casa
Vivir con menores de 12 años
.15***
.08
.26
.69
-.61
.64
.01
.06
.19
.17
.19
.31***
.12***
.11***
-.10**
.09**
.31
.13
.11
-.10
.09
Miedo al aislamiento social
Intolerancia a la incertidumbre (IUS)
Exposición medios comunicación
Edad
Afecto negativo (PANAS-N)
Sexo
Jardín privado en vivienda
.16***
.04
.41
-.04
.05
.59
-.56
.01
.06
.01
.01
.19
.19
.14***
.18***
-.14***
.13***
.09**
-.08*
.12
.19
-.14
.11
.09
-.09
Miedos relacionados con el trabajo e ingresos
Intolerancia a la incertidumbre (IUS)
Nivel de ingresos
Exposición medios comunicación
Trabajar fuera de casa
Afecto negativo (PANAS-N)
Sexo
Jardín privado en vivienda
Vivir con enfermos crónicos
.18***
.05
-.52
.33
-.94
.05
.56
-.51
.52
.01
.10
.07
.21
.01
.22
.22
.23
.17***
-.15***
.13***
-.12***
.12***
.07*
-.06*
.06*
.15
-.16
.14
-.13
.10
.08
-.07
.07
Nota. Para cada análisis se indican las variables seleccionadas en el último paso y según el orden de selección. Las variables dependientes
se indican en cursiva. *p < .05, **p < .01, ***p < .001.
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10 B. Sandín, R. M. Valiente, J. García-Escalera y P. Chorot
y 6 son factores de riesgo o vulnerabilidad (afecto nega-
tivo, intolerancia a la incertidumbre, exposición excesi-
va a los medios de comunicación, y vivir con menores de
12 años, con personas dependientes y con enfermos cró-
nicos). Finalmente, pertenecer al sexo femenino se con-
sidera un factor de vulnerabilidad.
En dicha tabla se describe el modelo predictivo de los
miedos y preocupaciones al coronavirus correspondien-
te al nivel general de miedos, y a cada uno de los cuatro
tipos de miedos. Cada modelo, correspondiente a cada
variable dependiente, indica las variables independientes
que forman parte del modelo y el tipo de relación que
establece la variable independiente con la variable de-
pendiente (los coeficientes de regresión de signo negati-
vo indican que la variable dependiente en cuestión es
una variable protectora; y al revés, cuando los coeficien-
tes sean positivos). Puede observarse que, en general, los
predictores suelen ser factores de riesgo o vulnerabili-
dad, más que factores protectores. El modelo referido a
las puntuaciones generales de miedo (puntuación total
en la escala), incluye 5 factores de riesgo/vulnerabilidad
y un factor protector (el nivel de ingresos). En este mo-
delo, la variable que parece resultar más relevante es la
intolerancia a la incertidumbre, seguida de la exposición
a los medios de comunicación, el sexo (i.e., pertenecer al
sexo femenino), el afecto negativo, y vivir con personas
que tienen alguna enfermedad crónica.
Aunque los modelos referidos a las diferentes cate-
gorías de miedos presentan cierta semejanza con el mo-
delo general, también poseen características propias en
función del tipo de miedos. Una característica común es
que la intolerancia a la incertidumbre figura en todos los
modelos como la principal variable predictora. En una
línea similar se comporta la variable de exposición a los
medios de comunicación, aunque su poder predictivo es
menor. El sexo y el afecto negativo predicen todos los
tipos de miedo, excepto el miedo relacionado con la ca-
rencia de productos de primera necesidad. Vivir con en-
fermos crónicos también predice todas los tipos de mie-
do, excepto el miedo al aislamiento social. Vivir con
menores de 12 años sólo predice los miedos relaciona-
dos con la dimensión de temor a la carencia de productos
básicos.
En lo que concierne al papel predictivo de los facto-
res protectores, su implicación es más variable y menos
consistente. Así, diversos factores parecen relacionarse
con tipos específicos de miedos, más que con la mayor
parte de los miedos. El nivel de ingresos, trabajar fuera
de casa, y disponer de jardín privado se relacionan pre-
dictivamente con varios tipos de miedos. La edad predi-
ce los miedos al aislamiento social. El único factor pro-
tector que predice los miedos al contagio/enfermedad/
muerte es el afecto positivo, y lo hace a un nivel predic-
tivo débil. Para más detalle, véase la Tabla 6.
Dada la especial relevancia que parece jugar la into-
lerancia a la incertidumbre sobre los miedos al coronavi-
rus, llevamos a cabo un análisis de varianza para exami-
nar hasta qué punto esta variable resultaba efectiva para
diferenciar las puntuaciones en el nivel de miedos. Para
ello, establecimos dos grupos (altos versus bajos intole-
rantes; los grupos se establecieron según que el partici-
pante puntuase en la IUS una DT por encima [n = 205] o
por debajo [n = 218] de la media, respectivamente).
Como se esperaba, el efecto de la intolerancia a la incer-
tidumbre fue estadísticamente significativo (F = 166.3, p
< .001), tras haber controlado el efecto de la edad y el
sexo. En la Figura 1 se indican las puntuaciones medias
en el nivel general de miedo al coronavirus en función de
las diferencias individuales en intolerancia a la incerti-
dumbre Como se indica en la figura, los individuos con
bajos niveles de intolerancia parecen estar protegidos
del impacto negativo del coronavirus.
Figura 1. Puntuaciones medias en la Escala de Miedos al Corona-
virus en función del nivel de intolerancia a la incertidumbre (pun-
tuación total en el IUS) (grupos de alta y baja intolerancia a la
incertidumbre).
Perfil emocional asociado a la COVID-19
Sin duda el miedo relacionado específicamente con
el coronavirus constituye una reacción emocional funda-
mental. No obstante, también sería de interés examinar
los estados emocionales experimentados habitualmente
por los individuos durante la etapa de confinamiento, un
periodo de tiempo con elevado nivel de amenaza y estrés
general. A este respecto, se aplicó la Escala de Distrés
(ED), una escala que permite evaluar la frecuencia de
esta experiencia y obtener a partir de ella un perfil que
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Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 11
defina las emociones más afectadas durante el confina-
miento.
Figura 2. Perfil emocional asociado a la COVID-19, según los
grupos de varones y mujeres.
En la Figura 2 se presentan los resultados relaciona-
dos con las respuestas a la ED, separando los datos co-
rrespondientes a los grupos de hombres y de mujeres. En
la ordenada se muestra el porcentaje de participantes
que respondieron a la escala indicando que habían expe-
rimentado la emoción correspondiente con la máxima
frecuencia («Muchas veces» o «Siempre o casi siem-
pre»). Como puede apreciarse en la figura, la escala eva-
lúa 9 emociones negativas y la experiencia de problemas
de sueño. Las diferencias entre ambos grupos son muy
destacadas, y encontramos diferencias estadísticamente
significativas para todas y cada una de las variables
(p < .001). No obstante, puede observarse que el perfil es
muy similar en hombres y mujeres pues en ambos grupos
los mayores porcentajes corresponden a la preocupación
(34.7/15.2%), el estrés (33/12.5%), la desesperanza
(29.3/15.6%), la depresión (29.7/9.9%) y los problemas
del sueño (30/13.3%). En contraste, también en ambos
grupos, las puntuaciones más bajas se dan en ira/irritabi-
lidad (14.3/4.2), y en el sentimiento de soledad
(16.3/8.4%). Niveles intermedios ocupan la ansiedad
(28/9.5%), el nerviosismo (23.6/11%) y la inquietud
(26.9/12.2%). Un aspecto llamativo es la gran diferencia
entre hombres y mujeres en la experiencia de estas emo-
ciones, lo cual sugiere que estas son mucho más vulne-
rables emocionalmente a los efectos del confinamiento
que los hombres. Aunque estos resultados contrastan
con evidencia de la literatura que a veces no sugiere di-
ferencias tan marcadas entre hombres y mujeres (p.ej.,
Barrera-Herrera et al., 2019), una explicación plausible
es que las diferencias son más marcadas cuando la situa-
ción es extremadamente estresante o adversa.
Figura 3. Perfil emocional asociado a la COVID-19, en función de
los grupos de edad.
Los resultados obtenidos en función de los grupos
de edad se presentan en la Figura 3. El patrón general
del perfil que se observa es similar en los tres grupos,
si bien las puntuaciones son mucho más elevadas para
el grupo de menor edad (entre 19-30 años). Las fre-
cuencias no se distribuían al azar para ninguna de las
variables (p < .001; para la variable de preocupación,
p < .05). En el grupo de menor edad, los problemas de
sueño alcanzan niveles muy superiores a los observa-
dos en los otros dos grupos. Por lo demás, el patrón es
muy similar al indicado en la Figura 2, pues predomi-
nan los casos de preocupación (33.8/27.4/24.5%), es-
trés, (38/19.8/14.4%), desesperanza (33.5/19.2/16.7%),
depresión (32.4/18.2/18.9), y problemas de sueño
(36.4/17/12.2%); siendo también inferiores los casos
de ira/irritabilidad (16.8/7.4/6.7%) y sentimiento de
soledad (19.6/9.6/8.9%). Para el resto de emociones,
los porcentajes obtenidos son 29.9/18.4/14.4% (ansie-
dad), 29.1/18.8/15.6% (inquietud), y 25.7/16.2/14.4%
(nerviosismo) (véase la Figura 3).
Efectos psicológicos positivos asociados
al confinamiento por el coronavirus
Aunque asumimos que los principales efectos del im-
pacto psicológico del confinamiento son de tipo negati-
vo, afectando sobre todo a las emociones negativas, par-
tiendo de la hipótesis de que el confinamiento nos lleva
a tener nuevas experiencias, deseábamos saber hasta qué
punto podría tener efectos positivos en el individuo. Para
ello nos basamos en los datos obtenidos a partir de la
Escala de Experiencias Positivas ante las Adversidades
(EEPA). Se calcularon las frecuencias de participantes
que puntuaron 4 o 5 en la escala (i.e., «Muy aplicable a
mí» y «Totalmente aplicable a mí»). Los resultados de
estos análisis se indican en la Tabla 7.
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12
Como puede observarse en dicha tabla, un porcentaje
elevado de participantes ha experimentado en grado ele-
vado nuevas experiencias positivas, como aprender a va-
lorar más las actividades al aire libre (más del 50% la
muestra), interesarse más por otras personas, valorar más
la importancia de las relaciones interpersonales, preocu-
parse más por el futuro, apreciar el valor de dedicar más
tiempo a la familia, etc. Algunos participantes también
apreciaron descubrir nuevas aficiones o practicar más la
actividad religiosa o espiritual (véase la Tabla 7). Un as-
pecto que llama la atención es que, salvo para la experien-
cia de hacerse más religioso o espiritual, para todos los
B. Sandín, R. M. Valiente, J. García-Escalera y P. Chorot
Tabla 7. Efectos positivos del confinamiento: Porcentaje de participantes que han vivido en grado muy alto o máximo las
experiencias positivas que se indican (según el sexo)
Tipo de experiencia positiva (ítem de la EEPA)
Porcentaje
Muestra total
(N = 1.161)
Mujeres
(n = 898)
Hombres
(n = 263) χ2(1)
1 (11). He aprendido a valorar más las actividades al aire libre 50.6 53.8 39.5 22.9***
2 (5). Me he interesado más por la gente 36.8 41.1 22.1 40.2***
3 (10). He aprendido a valorar más las relaciones personales 36.6 40.0 20.5 46.8***
4 (8). Me intereso por el futuro más que antes 33.6 36.6 23.2 24.3***
5 (6). Me ha gustado pasar más tiempo con mi familia 31.3 33.7 22.8 12.4**
6 (9). He aprendido a apreciar más lo que tenemos 31.2 34.6 19.4 28.7***
7 (1). He aprendido a organizar mejor mi tiempo libre 28.4 30.0 23.2 11.1**
8 (7). Me ha gustado tener más tiempo libre para mí 23.8 25.4 18.3 10.2**
9 (4). Ahora valoro y aprecio cosas que antes no valoraba 22.1 24.6 13.7 22.5***
10 (2). He descubierto aficiones o actividades nuevas 8.3 10.0 2.3 25.1***
11 (3). Me he hecho más religioso o espiritual 3.3 3.7 1.9 2.1
Nota. Las experiencias están ordenadas de mayor a menor frecuencia en la muestra total (entre paréntesis se indica el número de ítem de
la EEPA). EEPA = Escala de Experiencias Positivas en las Adversidades. **p < .01, ***p < .001.
Tabla 8. Efectos positivos del confinamiento: Porcentaje de participantes que han vivido en grado muy alto o máximo las experiencias
positivas que se indican (según la edad)
Tipo de experiencia positiva
(nº de orden; entre paréntesis nº de ítem de la EEPA)
Porcentaje
19-30 años
(N = 572)
31-50 años
(n = 500)
51-84 años
(n = 90) χ2(2)
1 (11). He aprendido a valorar más las actividades al aire libre 60.2 43.0 31.1 46.4***
2 (5). Me he interesado más por la gente 39.8 33..8 34.4 4.3
3 (10). He aprendido a valorar más las relaciones personales 45.5 26.8 21.1 49.7***
4 (8). Me intereso por el futuro más que antes 39.9 29.0 18.9 23.7***
5 (6). Me ha gustado pasar más tiempo con mi familia 28.9 33.0 31.1 1.3
6 (9). He aprendido a apreciar más lo que tenemos 36.4 27.0 21.0 15.6***
7 (1). He aprendido a organizar mejor mi tiempo libre 29.9 27.6 23.3 1.9
8 (7). Me ha gustado tener más tiempo libre para mí 26.8 22.0 14.4 8.1*
9 (4). Ahora valoro y aprecio cosas que antes no valoraba 27.3 17.6 14.4 17.9***
10 (2). He descubierto aficiones o actividades nuevas 10.5 6.6 3.3 8.5*
11 (3). Me he hecho más religioso o espiritual 3.0 3.4 4.4 0.6
Nota. Las experiencias están ordenadas de mayor a menor frecuencia en la muestra total (véase la Tabla 7). EEPA = Escala de Experien-
cias Positivas en las Adversidades. **p < .05, ***p < .001.
Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica 2020, Vol. 25 (1), 1-22
Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 13
tipos de experiencias positivas indicados en la tabla siem-
pre es superior el porcentaje en el grupo de mujeres que
en el de hombres. No obstante, el orden en que se distri-
buyen los porcentajes es muy similar en ambos grupos.
En la Tabla 8 exponemos los resultados en función de
los tres grupos de edad establecidos. Puede apreciarse que
se producen diferencias significativas entre los grupos
para más de la mitad de las experiencias. El patrón de di-
ferencias es claro y consistente, pues siempre se encuen-
tran los porcentajes más elevados en los grupos de menor
edad, especialmente en el grupo más joven (19-30 años).
Discusión
A través del presente estudio se ha pretendido exami-
nar el impacto psicológico experimentado en la población
española, asociado a la situación excepcional de confina-
miento decretado por el gobierno español en los meses de
marzo y abril de 2020, relacionado con la pandemia de
COVID-19. De forma más específica deseábamos investi-
gar (a) el impacto emocional relacionado con los posibles
miedos vinculados al coronavirus, (b) los factores de vul-
nerabilidad/riesgo y de protección que pudieran influir en
dicho impacto emocional, (c) el impacto emocional nega-
tivo (distrés) asociado a la situación de estrés psicosocial
del confinamiento, y (d) el posible impacto psicológico
positivo. Así mismo, pretendíamos también desarrollar un
nuevo instrumento de evaluación dirigido a evaluar el im-
pacto psicológico de la COVID-19.
En relación con el primer objetivo, nuestros resulta-
dos indican que los miedos al coronavirus son muy fre-
cuentes en los participantes durante el periodo de confi-
namiento. Los 10 miedos más comunes (se indican en la
Tabla 3) se refieren en su mayoría a temores relaciona-
dos con la contaminación, enfermedad y muerte debidos
al coronavirus. Cinco de los 10 miedos más comunes
pertenecen a esta categoría de miedos. Le siguen en re-
levancia los miedos relacionados con el trabajo y la pér-
dida de ingresos, y los temores al aislamiento social. Los
miedos a la carencia de productos de primera necesidad
han resultado ser menos frecuentes. La prevalencia de
estos 10 miedos es muy elevada, pues más del 20% de la
población estudiada indica haberlos experimentado con
una intensidad elevada o extrema. Algunos miedos pare-
cen ser especialmente graves, ya que son experimenta-
dos de forma muy intensa por más del 40% de los parti-
cipantes. Entre estos miedos se incluyen los temores a la
muerte de un familiar, al contagio de algún familiar, a la
propagación del virus, y al aislamiento de familiares y
amigos íntimos.
Este patrón es muy similar entre los participantes,
con independencia del sexo y la edad. No obstante, y
como cabría esperar, la prevalencia es siempre mayor en
las mujeres que en los hombres (las diferencias son sig-
nificativas en todos los tipos de miedos). Estos datos son
consistentes con la evidencia de la literatura, y sugieren
una mayor vulnerabilidad de la mujer a padecer miedos y
fobias, generalmente con independencia del tipo de mie-
do de que se trate (Adams et al., 2012; Sandín, 1997;
Sandín, 2008, 2018). La prevalencia de miedos al coro-
navirus también es superior en los participantes de menor
edad. Los porcentajes más elevados se dan en el grupo de
edad de 19 a 30 años, y los más bajos suelen asociarse a
los participantes del grupo de mayor edad. Estos resulta-
dos son congruentes con lo descrito en la literatura
(Adams et al., 2012), y en términos generales indican
que la mayor edad podría constituir un factor protector
del miedo y preocupación por el coronavirus y sus con-
secuencias. No obstante, en contraste con lo indicado
para las diferencias sexuales, las diferencias en función
de la edad no son significativas para todos los tipos de
miedos. Las diferencias se dan fundamentalmente para
los 10 miedos más frecuentes (véase la Tabla 4).
Que nosotros sepamos, esta es la primera publicación
a nivel internacional que examina los miedos específicos
relacionados con el coronavirus en población sometida a
confinamiento por COVID-19. Un resultado importante
es que son múltiples los tipos de miedos que parecen
estar generados por esta especial situación de estrés psi-
cosocial; hemos descrito 18 miedos relevantes, y el más
prevalente lo ha experimentado una por cada dos perso-
nas. Otro aspecto importante a resaltar es que los por-
centajes indicados en las Tablas 3 y 4 corresponden a las
frecuencias de personas que han experimentado cada
miedo con mucha o extrema intensidad, lo cual sugiere
que se trata de miedos de elevada significación clínica, y
que por tanto requieren algún tipo de intervención psico-
lógica.
Un segundo objetivo de la presente investigación
consistió en estudiar el posible papel de factores poten-
ciales de vulnerabilidad/riesgo y de protección que pu-
dieran estar implicados en los niveles clínicos de los
miedos al coronavirus. Para ello desarrollamos modelos
predictivos aplicados al nivel general de miedos al coro-
navirus, y a cada una de las cuatro categorías de miedos.
Estos modelos se elaboraron a partir de análisis de regre-
sión múltiple, e indican que existen tanto factores de
vulnerabilidad/riesgo como factores protectores impli-
cados en la predicción de los miedos al coronavirus. Los
factores de vulnerabilidad consisten en 3 factores de di-
ferencias individuales que incluyen la intolerancia a la
incertidumbre, el afecto negativo y el sexo (pertenecer al
sexo femenino incrementa la vulnerabilidad), y 3 en fac-
tores asociados al contexto del confinamiento (i.e., la
© Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología
14 B. Sandín, R. M. Valiente, J. García-Escalera y P. Chorot
exposición a los medios de comunicación, vivir con en-
fermos crónicos, y vivir con niños menores de 12 años).
De todos estos factores de vulnerabilidad o riesgo, la
variable que demuestra mayor poder predictivo es la in-
tolerancia a la incertidumbre, seguida de la exposición a
los medios de comunicación. Ambas variables están im-
plicadas significativamente en todos y cada uno de los
cinco modelos predictivos descritos (véase la Tabla 6).
Las restantes variables (excepto vivir con menores de 12
años), i.e., vivir con enfermos crónicos, afecto negativo,
y pertenecer al sexo femenino, participan significativa-
mente en cuatro de los cinco modelos predictivos, sien-
do por tanto factores de vulnerabilidad de elevada rele-
vancia. Vivir con menores de 12 años sólo resulta
significativo en la predicción de los miedos relacionados
con la carencia de productos básicos, y su poder predic-
tivo es menor que el de las restantes variables indepen-
dientes del modelo.
Cabría destacar, por tanto, el especial papel que pare-
cen jugar la intolerancia a la incertidumbre y la exposi-
ción a los medios de comunicación. La influencia de la
intolerancia a la incertidumbre como factor de vulnerabi-
lidad podría entenderse desde su naturaleza transdiag-
nóstica (Sandín, Chorot y Valiente, 2012), con capacidad
para influir en la etiopatogenia de los trastornos emocio-
nales, y especialmente de los trastornos de ansiedad (Pi-
neda, 2018; Rosser, 2019). Respecto al efecto pernicioso
de la exposición excesiva a información sobre el corona-
virus a través de los diferentes medios de comunicación,
nuestros datos están en línea con la evidencia preliminar
publicada por Gao et al. (2020) y Roy et al. (2020), los
cuales pusieron de manifiesto su influencia negativa sobre
la ansiedad, la preocupación y los trastornos del sueño.
Los 5 factores protectores (edad, nivel de ingresos,
trabajar fuera de casa, disponer de jardín privado en la
vivienda, y afecto positivo) se comportan de forma más
irregular y su poder predictivo es mucho menor que el de
los factores de vulnerabilidad o riesgo. La edad es un
factor protector del miedo al aislamiento social. El nivel
de ingresos predice positivamente la puntuación global
de miedos al coronavirus y los miedos relacionados con
el trabajo y los ingresos económicos. En el primer caso,
el poder predictivo es bajo. En el segundo caso su poder
es más relevante y es congruente y esperable, al tratarse
de miedos vinculados al trabajo y los ingresos. De acuer-
do con nuestros resultados, tener que trabajar fuera de
casa durante el confinamiento es un factor protector de
los miedos relacionados con la escasez de productos bá-
sicos y de los miedos relacionados con el trabajo y los
ingresos. Aunque esta asociación es coherente teórica-
mente con lo que cabría esperar dada la naturaleza de
estos dos tipos de miedos, podría esperarse una asocia-
ción positiva con los temores y preocupaciones relacio-
nados con el miedo al contagio/enfermedad/muerte (i.e.,
un efecto predictivo positivo sobre este grupo de miedos
y, por tanto, que actuase como factor de riesgo). El he-
cho de disponer de jardín privado en la vivienda parece
proporcionar cierta protección de los temores al aisla-
miento social y a los miedos relacionados con el trabajo
y los ingresos económicos. Aunque el efecto del segun-
do caso podría interpretase sobre la base de que disponer
de jardín privado suele implicar mayor nivel económico,
el modelo predictivo incluye también la variable de nivel
de ingresos, por lo que se ha controlado el efecto de esta
última variable.
En contra de lo esperado, no hemos encontrado rela-
ciones significativas entre algunas variables sociode-
mográficas y los niveles de miedos relacionados con la
COVID-19, tales como la ubicación de la vivienda (ur-
bana o rural), la convivencia con personas dependientes,
trabajar como sanitario o como miembros de los cuerpos
de seguridad. El estudio de Cao et al. (2020) constató
que vivir en zonas urbanas y poseer cierta estabilidad
económica actuaban como factores protectores contra el
trastorno de ansiedad generalizada en población china.
El papel protector del nivel económico es consistente
con nuestros datos, pero nuestro estudio no apoya la hi-
pótesis de que vivir en una zona urbana se asocie a me-
nor impacto emocional que vivir en una zona rural. Por
otra parte, esperábamos encontrar mayores niveles de
miedos en los participantes que convivieran con perso-
nas dependientes, aunque los datos no apoyan esta hipó-
tesis. Finalmente, cabría suponer que los participantes
que trabajan en el ámbito sanitario, o en relación con
este ámbito, al estar más expuestos a situaciones relacio-
nadas con el coronavirus, presentarían mayor grado de
impacto emocional a través de miedos relacionados con
el contagio/enfermedad/muerte, pero los resultados ob-
tenidos no apoyan este supuesto.
El tercer objetivo del presente estudio consistió en
examinar el nivel de impacto emocional negativo, o ni-
vel de distrés, asociado a la situación de estrés psicoso-
cial del confinamiento. Básicamente deseábamos exami-
nar el tipo de perfil emocional relacionado con el
impacto del coronavirus sobre 9 estados emocionales
negativos (ansiedad, depresión, preocupación, soledad,
desesperanza, ira/irritabilidad, nerviosismo, estrés/ago-
bio, e inquietud) y sobre el sueño. Los resultados que
presentamos en la Figura 1 sugieren un perfil similar en
los grupos de hombres y mujeres, en el cual predominan
los casos de elevada preocupación, estrés, y desesperan-
za, y descienden significativamente los casos de irritabi-
lidad/ira y sentimientos de soledad. En el grupo de mu-
jeres también destaca el porcentaje de casos de depresión
Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica 2020, Vol. 25 (1), 1-22
Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 15
(29.7%). Los problemas de sueño ocupan un porcentaje
destacado en ambos perfiles. En lo que concierne a los
grupos de edad, encontramos que el perfil emocional,
aun presentando un patrón general similar en los tres
grupos, presenta niveles muy superiores el correspon-
diente al grupo de menor edad (19-30 años). Por ejem-
plo, los casos de problemas de sueño son más del doble
en el grupo de 19-30 años (36.4%) que en los grupos de
31-50 años (17%) y más de 51 años (12.2%). Algo simi-
lar ocurre para el estrés, la desesperanza y la depresión
(véase la Figura 2).
Estos resultados son consistentes con algunos de los
pocos datos que se han publicado sobre el impacto emo-
cional asociado al coronavirus. En el presente estudio se
constata que parecen estar incrementados significativa-
mente los principales estados emocionales negativos, así
como también los problemas del sueño. Observamos que
la depresión está solo ligeramente más afectada que la
ansiedad, lo cual es coherente con los resultados obteni-
dos por Gao et al. (2020) con población china, aunque
estos autores encontraron porcentajes superiores de ca-
sos, tanto de depresión como de ansiedad, lo cual podría
deberse a que utilizaron un criterio menos exigente para
establecer los puntos de corte. Nuestros datos también
son consistentes con los publicados por Roy et al. (2020)
y Cao et al. (2020) sobre ansiedad y preocupación; los
resultados de este último autor, no obstante, fueron mu-
cho más bajos, algo explicable al obtenerse la muestra a
partir de todo el territorio chino, en el momento en que
en China ya había remitido la pandemia. Los problemas
del sueño ya habían sido descritos en algunos de estos
estudios previos (Liu et al., 2020; Roy et al., 2020), indi-
cando que el sueño podía estar alterado en algún grado.
En lo que concierne a las restantes experiencias emocio-
nales negativas examinadas en nuestro estudio (estrés,
nerviosismo, desesperanza, sentimiento de soledad, ira/
irritabilidad, e inquietud), no conocemos otros trabajos
que hayan proporcionado información al respecto sobre
su posible afectación relacionada con el coronavirus.
A través del cuarto objetivo examinamos la posibili-
dad de que no todo el impacto psicológico generado por
el coronavirus fuera de tipo negativo. A este respecto,
encontramos que un porcentaje importante de partici-
pantes indicaron haber experimentado experiencias
positivas debidas al confinamiento y a la situación gene-
rada por el coronavirus. Más de la mitad de los partici-
pantes informaron haber aprendido a valorar más las
actividades al aire libre. Otras experiencias positivas re-
feridas por más de un tercio de la muestra fueron haberse
interesado más por otras personas (36.8%), haber apren-
dido a valorar más las relaciones personales (36.6%),
interesarse más por el futuro (33.6%), disfrutar pasando
más tiempo con la familia (31.3%) (otras experiencias
positivas experimentadas por los participantes se indican
en la Tabla 7).
Para todos los tipos de experiencias, excepto para la
experiencia de hacerse más religioso o espiritual, el por-
centaje fue siempre mayor en el grupo de mujeres que en
el grupo de hombres. Dicho en otros términos, las muje-
res fueron más capaces que los hombres de «ver» (o va-
lorar) y experimentar los aspectos positivos que puede
brindarnos una situación grave de adversidad. También
constatamos una relación inversa entre la edad y las ex-
periencias positivas; el mayor porcentaje de participan-
tes que habían percibido estas experiencias siempre co-
rrespondía al grupo de menor edad (19-30 años). Por
tanto, los jóvenes parecen ser más propicios que las per-
sonas mayores para percibir y valorar aspectos positivos
que pueden emerger entre las diversas adversidades que
generan las situaciones de extremo estrés psicosocial.
Finalmente, un objetivo del estudio fue desarrollar un
nuevo instrumento para la evaluación del impacto psico-
lógico producido por la situación de pandemia de
COVID-19, el cual pudiera ser aplicado en situaciones
de confinamiento y otros contextos asociados al corona-
virus. A este respecto, el estudio aporta el Cuestionario
de Impacto Psicológico del Coronavirus (véase el Ane-
xo I), el cual ha sido parcialmente validado en el presen-
te estudio. El cuestionario se centra en la evaluación de
aspectos psicológicos centrales relacionados con la pan-
demia del coronavirus. Incluye escalas independientes
para la evaluación de la experiencia con el coronavirus,
el uso de los medios de comunicación, las conductas
asociadas al confinamiento, el uso de conductas preven-
tivas, y el impacto de la COVID-19 sobre los miedos, la
experiencia de emociones negativas, los síntomas de es-
trés postraumático, la interferencia en la vida personal,
así como también los posibles efectos psicológicos posi-
tivos.
Conclusiones generales e implicaciones
Esta es la primera publicación empírica sobre el im-
pacto psicológico del confinamiento por el coronavirus
decretado por el gobierno en todo el territorio español.
Así mismo, es la primera investigación a nivel interna-
cional sobre el impacto psicológico asociado a un perio-
do prolongado y generalizado de cuarentena debido al
coronavirus. Mediante el presente estudio se proporcio-
na información relevante sobre el impacto negativo (im-
pacto emocional) y positivo (experiencias positivas) aso-
ciado al coronavirus (o a la enfermedad COVID-19).
Además, se proporciona un nuevo instrumento de au-
toinforme para la evaluación del impacto psicológico
© Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología
16 B. Sandín, R. M. Valiente, J. García-Escalera y P. Chorot
(fundamentalmente el impacto emocional) producido
por el coronavirus. A continuación destacamos algunas
conclusiones del estudio.
1. Los miedos al coronavirus son extremadamente fre-
cuentes entre los participantes, aunque hay diferen-
cias notables entre unos y otros tipos de miedos.
2. Hemos encontrado cuatro tipos o categorías de mie-
dos al coronavirus relacionados con: (1) el contagio,
enfermedad y muerte, (2) la carencia de productos de
consumo básicos (bienes de primera necesidad), (3)
el aislamiento social, y (4) el trabajo y la pérdida de
ingresos.
3. Entre los 10 miedos al coronavirus más frecuentes, la
mitad de ellos pertenecen a la primera categoría, 3
corresponden a miedos relacionados con el trabajo y
la pérdida de ingresos económicos, y 2 son miedos
sobre el aislamiento social.
4. Algunos de los miedos al contagio, la enfermedad y la
muerte (p.ej., que muera o se contagie algún familiar, o
que se propague el virus) se dan en casi la mitad de la
población estudiada (en más del 40%).
5. Uno de los miedos al aislamiento social, i.e., el mie-
do a no poder ver a familiares o amigos, se da en más
del 40% de los participantes.
6. En general, los 10 miedos más comunes son experi-
mentados por 1 de cada 3 participantes.
7. Las mujeres son mucho más vulnerables que los
hombres para todos los tipos de miedos examinados:
por cada hombre con un miedo al coronavirus suele
haber 2 mujeres con el mismo miedo.
8. Los más jóvenes son más vulnerables que las perso-
nas mayores para una parte importante de los miedos,
especialmente los relacionados con el aislamiento
social y el contagio/enfermedad/muerte. Por ejem-
plo, el miedo a la muerte de algún ser querido, o a
que se contagie algún familiar, se produce en el
55.9% y 48.3% de los más jóvenes, pero sólo en el
30% y 26.7% del grupo de mayor edad (más de 50
años).
9. Son factores de vulnerabilidad a los miedos al corona-
virus la intolerancia a la incertidumbre, el afecto nega-
tivo y pertenecer al sexo femenino (Tabla 9).
10. Son factores de riesgo la excesiva exposición a los
medios de comunicación, vivir con enfermos cróni-
cos, y vivir con menores de 12 años.
11. Son factores de protección el nivel de ingresos, la
edad, trabajar fuera de casa, disponer de jardín priva-
do en la vivienda, y el afecto positivo.
12. Los factores de vulnerabilidad y riesgo poseen un
fuerte poder predictivo sobre los miedos, y desde lue-
go mucho mayor que los factores de protección. Des-
tacan especialmente la intolerancia a la incertidum-
bre, entre los factores de vulnerabilidad, y la
exposición excesiva a los medios de comunicación,
entre los factores de riesgo.
13. El perfil emocional asociado a la COVID-19 sugiere
un predominio de síntomas de preocupación, estrés
Tabla 9. Poder predictivo de los factores de vulnerabilidad/riesgo y de protección sobre los miedos al coronavirus (basado en los
resultados expuestos en la Tabla 6).
Tipo de miedo
CoEnMu ProBas AisSoc TraIng Miedo total
Factores de vulnerabilidad/riesgo
Intolerancia a la incertidumbre
Exposición medios de comunicación
Pertenecer al sexo femenino
Afecto negativo
Vivir con enfermos crónicos
Vivir con menores de 12 años
++++
+++
+++
+++
+++
++++
++
++
+
++
+++
+
++
+++
++
+
++
+
++++
+++
+++
+++
++
Factores de protección
Nivel de ingresos
Trabajar fuera de casa
Jardín privado en vivienda
Afecto positivo
Edad
+
++
+
++
+++
++
+
+
Nota. El signo + indica un efecto predictivo significativo (el número de signos + se estableció a partir del tamaño del coeficiente de regre-
sión). El signo — denota carencia de efecto significativo. CoEnMu = Miedo al contagio, la enfermedad y la muerte; ProBas = Miedo a la
carencia de productos básicos (productos de primera necesidad); AisSoc = Miedos al aislamiento social; TraIng = Miedos relacionados
con el trabajo y los ingresos económicos.
Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica 2020, Vol. 25 (1), 1-22
Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 17
(sentirse estresado o agobiado) y desesperanza, y de
problemas de sueño, destacando también la depre-
sión en el grupo de mujeres. También encontramos
niveles de impacto elevado en los niveles de ansie-
dad, nerviosismo e inquietud. El perfil refleja un me-
nor impacto del coronavirus sobre las emociones de
ira/irritabilidad y sentimiento de soledad.
14. El perfil muestra un impacto significativamente ma-
yor en el grupo de mujeres que en el de hombres para
todas las variables; también refleja efectos significa-
tivos debidos a la edad (el mayor impacto correspon-
de al grupo de menor edad).
15. El presente estudio pone de relieve que la situación
especial generada por la pandemia de COVID-19 y el
confinamiento también puede generar efectos positi-
vos. Muchos de los participantes han experimentado
efectos como valorar nuevos aspectos de la vida, co-
nocer o vivir nuevas experiencias positivas, aprender a
valorar cosas importantes de las que antes no era cons-
ciente, o descubrir nuevas capacidades o aficiones.
16. Finalmente, cabe resaltar que el estudio proporciona
un nuevo instrumento de autoinforme para la evalua-
ción del impacto psicológico asociado a la pandemia
de COVID-19. El cuestionario incluye las 9 escalas
independientes siguientes: (1) Experiencia con el
Coronavirus (ECOVI); (2) Uso de los Medios de Co-
municación (UMC); (3) Conductas Asociadas al
Confinamiento (CAC): (4) Uso de Conductas Preven-
tivas (UCP); (5) Escala de Miedo al Coronavirus
(EMC); (6) Escala de Distrés (ED); (7) Escala de
Síntomas de Estrés Postraumático (ESEP), (8) Escala
de Interferencia por el Coronavirus (EIC), y (9) Esca-
la de Experiencias Positivas ante las Adversidades
(EEPA).
Estos resultados poseen implicaciones clínicas rele-
vantes. Debe tenerse en cuenta que los porcentajes de
personas afectadas por los miedos al coronavirus, que
han sido descritos atrás, corresponden a participantes
que informaron haberlos experimentado con «mucha» o
«muchísima» intensidad (no hemos considerado a este
respecto los miedos evaluados con «bastante» intensi-
dad). Esto indica que estos miedos tienen significación
clínica, y por tanto, un porcentaje elevado de personas
requieren atención psicológica especializada. Algo simi-
lar podría decirse en relación con los síntomas emocio-
nales informados por los participantes, tal y como se de-
riva de los perfiles de síntomas emocionales obtenidos en
el estudio.
El estudio proporciona evidencia relevante sobre al-
gunos de los factores de vulnerabilidad y riesgo que pue-
den amplificar la sintomatología emocional y los miedos
al coronavirus. La intolerancia a la incertidumbre y la
exposición a los medios de comunicación aparecen como
dos factores de vulnerabilidad de primer orden. Otros
factores de vulnerabilidad/riesgo destacables son el afec-
to negativo, vivir con enfermos crónicos y pertenecer al
sexo femenino. Desafortunadamente los factores protec-
tores que hemos examinado han resultado tener menor
relevancia, aunque algunos parecen estar implicados y
deberían ser tenidos en consideración.
Consideramos que la evidencia obtenida en el presen-
te estudio podría ser de gran relevancia para implementar
programas de intervención y prevención sobre los efec-
tos psicológicos relacionados con el coronavirus y, espe-
cialmente, con la situación de confinamiento que esta-
mos viviendo actualmente, así como también para
prevenir o intervenir sobre consecuencias futuras. Los
programas podrían beneficiarse de los resultados aquí
obtenidos, contemplando, por ejemplo, la posible in-
fluencia nociva por el exceso de exposición a los medios
de comunicación (Garfin, Silver y Holman, 2020), o la
elaboración de programas de intervención (p.ej., Espada,
Orgilés, Piqueras y Morales, 2020) en los que se integren
como objetivos terapéuticos variables relevantes clínica-
mente y de vulnerabilidad/riesgo o protección, con obje-
to de mejorar la atención psicológica a las personas afec-
tadas por la especial situación psicosocial relacionada
con el coronavirus.
Otro aspecto novedoso de la presente investigación ha
sido constatar que el fenómeno del coronavirus también
puede proporcionar influencias psicológicas positivas.
En concreto, la situación de adversidades generada por la
pandemia puede hacer que algunas personas vivan expe-
riencias positivas o enriquecedoras, y que sean más cons-
cientes o valoren aspectos de la vida que anteriormente
le resultaban inadvertidos. Por ejemplo, la mitad de los
participantes informaron haber comprendido mejor el
valor que tienen las actividades al aire libre. Muchos se
han interesado más por otras personas y por las relacio-
nes interpersonales, o han podido valorar positivamente
el haber podido pasar más tiempo con la familia, o a in-
teresarse más por el futuro. Experiencias de este tipo po-
drían ser también de gran valor para fortalecer la salud y
resiliencia de las personas afectadas, y podrían ocupar un
papel importante en los programas de intervención.
Entre las limitaciones del estudio figura haberse cen-
trado básicamente en el impacto emocional, desatendien-
do otros posibles tipos de efectos psicológicos. Tampoco
se ha establecido la relación entre el confinamiento y po-
sibles diagnósticos psicopatológicos más allá de los pun-
tos de corte establecidos sobre el sistema de evaluación de
autoinforme. Para poder establecer tal asociación es pre-
ciso aplicar entrevistas clínicas más o menos estructura-
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18 B. Sandín, R. M. Valiente, J. García-Escalera y P. Chorot
das, y esto requiere otros tipos de diseño de investigación
que, sin duda, deberían aplicarse en el futuro. La muestra
empleada se basa en su mayoría en estudiantes universita-
rios de la UNED, es decir en participantes de elevado ni-
vel de estudios. No obstante, salvo en este aspecto, los
alumnos de la UNED conforman un tipo de muestra muy
similar a la población general (en los restantes aspectos
sociodemográficos). Futuros estudios deberán incluir
muestras de distinto tipo para investigar otras formas de
impacto psicológico, tanto negativo como positivo.
Conflictos de interés
Los autores declaran no tener conflictos de interés.
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Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica 2020, Vol. 25 (1), 1-22
Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 19
Anexo I. Cuestionario de Impacto Psicológico del Coronavirus (CIPC)
El Cuestionario de Impacto Psicológico del Coronavirus (CIPC) es un instrumento diseñado para evaluar diversos aspectos psicoló-
gicos asociados al coronavirus, especialmente el impacto de tipo emocional. Incluye varias preguntas iniciales de tipo sociodemográfico
y 9 escalas independientes (al tratarse de escalas independientes, cada una de ellas puede aplicarse de forma separada). Estas escalas se
describen como sigue:
(1) Experiencia con el Coronavirus (ECOVI)
(2) Uso de los Medios de Comunicación (UMC)
(3) Conductas Asociadas al Confinamiento (CAC)
(4) Uso de Conductas Preventivas (UCP)
(5) Escala de Miedo al Coronavirus (EMC)
(6) Escala de Distrés (ED)
(7) Escala de Síntomas de Estrés Postraumático (ESEP)
(8) Escala de Interferencia por el Coronavirus (EIC),
(9) Escala de Efectos Positivos ante las Adversidades (EEPA)
Preguntas iniciales
A continuación se hacen algunas preguntas generales relacionadas con el periodo de confinamiento debido al coronavirus. Por favor
conteste según sea aplicable a usted.
1. Su lugar de residencia actual está ubicado en: Un pueblo Una ciudad
2. ¿Tiene su casa jardín privado? No
3. ¿Vive con niños menores de 12 años? No
4. ¿Vive con personas que padecen alguna enfermedad crónica grave (diabetes, enfermedad cardiovascular, etc.)? No
5. ¿Vive con alguna persona dependiente que requiera elevada atención? No
6. Durante el confinamiento ¿ha trabajado fuera de casa como sanitario (en hospital, ambulancia, centro de salud, etc.? No
7. Durante el confinamiento ¿ha trabajado como miembro de apoyo a las actividades sanitarias desde las fuerzas o cuerpos de seguridad
(policía, guardia civil, militar, etc.)? No
(1) Experiencia con el Coronavirus (ECOVI)
Por favor conteste a las preguntas que se hacen a continuación relacionadas con el coronavirus.
1. ¿Ha tenido síntomas que podrían haber sido causados por el coronavirus? No
2. ¿Ha tenido síntomas y le han confirmado un diagnóstico por el coronavirus? No
3. ¿Ha estado hospitalizado/a por el coronavirus? No
4. ¿Ha estado contagiada por coronavirus alguna persona que vive con usted? No
5. ¿Ha estado contagiado por coronavirus algún familiar cercano o amigo íntimo que no viva con usted? No
6. ¿Algún familiar cercano o amigo íntimo ha estado hospitalizado por el coronavirus? No
7. ¿Ha muerto algún familiar cercano o amigo íntimo por el coronavirus? No
8. ¿Ha muerto algún amigo o compañero de trabajo por el coronavirus? No
9. ¿Cree que puede evitar el contagio por coronavirus si toma las medidas de precaución necesarias? No
10. ¿Tiene confianza en nuestro sistema sanitario para hacer frente al coronavirus? No
11. ¿Cree que va a solucionarse a corto plazo la situación que vivimos actualmente generada por el coronavirus? No
12. ¿Se fía de la información que aparece en relación con el coronavirus en los medios de comunicación? ¿Cree que es veraz y rigurosa?
No
(2) Uso de los medios de comunicación (UMC)
Por favor, indique el tiempo que dedica al día a estar informado/a sobre el coronavirus
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20 B. Sandín, R. M. Valiente, J. García-Escalera y P. Chorot
Poco o nada = 1
Sólo en momentos puntuales = 2
La mayor parte del día = 3
1. ¿Cuánto tiempo ve la TV para informarse sobre el coronavirus?
2. ¿Cuánto tiempo utiliza internet (periódicos digitales, Google, etc.) para informarse sobre el coronavirus?
3. ¿Cuánto tiempo utiliza las redes sociales (WhatsApp, Twitter, etc.) para informarse sobre el coronavirus?
4. ¿Cuánto tiempo dedica a la prensa escrita (en papel) para informarse sobre el coronavirus?
(3) Conductas asociadas al confinamiento (CAC)
A continuación se indican varias conductas relacionadas con periodo de confinamiento y el coronavirus. Por favor conteste seleccio-
nando el Sí o el No según sea aplicable a usted.
1. ¿Ha salido habitualmente de casa (su lugar de residencia actual) por cuestiones laborales? No
2. ¿Ha dormido más que antes? No
3. ¿Ha visto la TV más que antes? No
4. ¿Ha practicado ejercicio físico de forma regular? (3 o más días a la semana)? No
5. ¿Ha utilizado las redes sociales más que antes (WhatsApp, Instagram, etc.)? No
6. ¿Han cambiado mucho sus rutinas (horas de acostarse y levantarse, comer/cenar, etc.)? No
7. ¿Ha utilizado internet más que antes? No
8. ¿Ha dedicado más tiempo que antes a ver películas, leer, o jugar a videojuegos? No
9. ¿Ha aprovechado para realizar actividades en casa para las que antes no disponía de tiempo? No
10. ¿Ha mantenido sus cuidados personales habituales (aseo personal, vestirse, arreglarse, etc.) No
(4) Uso de conductas preventivas (UCP)
Estas son algunas de las conductas para evitar el contagio del coronavirus. Por favor conteste seleccionando el Sí o el No según sea
aplicable a usted.
1. ¿Utiliza siempre o casi siempre mascarilla cuando sale de casa? No
2. ¿Utiliza siempre o casi siempre guantes cuando sale de casa? No
3. ¿Mantiene siempre o casi siempre la distancia de seguridad con otras personas fuera de casa (al menos 2 metros)? No
4. ¿Cree que se lava o desinfecta las manos con excesiva frecuencia? No
5. ¿Desinfecta habitualmente los objetos y superficies con gel desinfectante, lejía, alcohol, etc.? No
6. ¿Toma precauciones habitualmente al llegar del supermercado, lavando los alimentos, desinfectando el móvil o las llaves, etc.?
No
7. ¿Se protege habitualmente al tocar zonas de posible contagio, como pomos de puertas, ascensores, lectores de tarjetas de crédito,
etc.? No
(5) Escala de Miedos al Coronavirus (EMC)
Indique cuánto miedo y preocupación ha experimentado durante el periodo de confinamiento cuando piensa en las situaciones que se
indican a continuación relacionadas con el coronavirus
Nada o casi nada = 1
Un poco = 2
Bastante = 3
Mucho = 4
Muchísimo o extremadamente = 5
1. Que usted pueda contagiarse del coronavirus
2. Que usted pueda morir debido al coronavirus
3. Que se contagie algún familiar o algún ser querido
4. Que pueda morir algún familiar o algún ser querido
Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica 2020, Vol. 25 (1), 1-22
Impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 21
5. Que se siga propagando el coronavirus
6. Que usted pueda perder su trabajo o parte de su trabajo
7. Que usted o algún familiar tenga que salir de casa (hacer compra, ir a trabajar, etc.)
8. Que usted pueda perder ingresos económicos
9. Que algún familiar o algún ser querido pierda el trabajo
10. Que usted pueda contagiar a algún familiar o ser querido
11. Que usted pueda enfermar o que se agrave alguna enfermedad que ya tenía
12. Que escaseen los alimentos u otros productos de primera necesidad
13. Que le ocurra algo grave (un accedente, una enfermedad, etc.) y tenga que ir a urgencias
14. Que pueda quedarse sin cosas importantes en casa (alimentos, productos de farmacia, etc.)
15. No poder ver a familiares o amigos íntimos
16. No poder celebrar cosas importantes (un bautizo, una comunión, una boda, etc.)
17. Ver/oír noticias o historias sobre el coronavirus
18. Estar aislado/a socialmente
La EMC incluye las siguientes subescalas: (1) Miedo al contagio, la enfermedad y la muerte (ítems 1, 2, 3, 4, 5, 7, 10, 11, 17); (2)
Miedo a la carencia de productos de consumo básicos (ítems 12, 13, 14); (3) Miedo al aislamiento social (ítems 15, 16, 18); y (4) Miedo
relacionados con el trabajo y los ingresos económicos (ítems 6, 8, 9).
(6) Escala de Distrés (ED)
A continuación se indican varias experiencias emocionales que puede tener la gente con mayor o menor frecuencia. Por favor, indique
con qué frecuencia ha experimentado durante el confinamiento cada una de las experiencias emocionales siguientes:
Nunca o casi nunca = 1
Algunas veces = 2
Bastantes veces = 3
Muchas veces = 4
Siempre o casi siempre = 5
1. ¿Ha sentido mucha ansiedad o miedo?
2. ¿Se ha sentido muy triste o deprimido/a?
3. ¿Se ha sentido muy preocupado/a por muchas cosas sin poder controlarlo?
4. ¿Se ha sentido solo/a o aislado/a?
5. ¿Ha sentido desesperanza con respecto al futuro?
6. ¿Se ha sentido irritable, con ira o agresión?
7. ¿Se ha sentido muy nervioso/a?
8. ¿Se ha sentido agobiado/a o estresado/a?
9. ¿Se ha sentido intranquilo/a o inquieto/a?
10. ¿Ha tenido problemas para dormir (ha dormido mal)?
11. ¿Ha tenido ataques de ansiedad o pánico?
(7) Escala de Síntomas de Estrés Postraumático (ESEP)
En relación con el coronavirus, seleccione con qué frecuencia le ha ocurrido a usted durante el periodo de confinamiento lo que indi-
ca a continuación:
Nunca o casi nunca = 1
Algunas veces = 2
Bastantes veces = 3
Muchas veces = 4
Siempre o casi siempre = 5
1. ¿Ha tenido pensamientos o recuerdos desagradables no deseados sobre el coronavirus?
2. ¿Ha tenido pesadillas o no ha podido dormir por imágenes del coronavirus?
3. ¿Estos pensamientos o recuerdos sobre el coronavirus han provocado que se sienta abrumado o agobiado?
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22 B. Sandín, R. M. Valiente, J. García-Escalera y P. Chorot
4. ¿Ha intentado evitar esos pensamientos o recuerdos molestos sobre el coronavirus?
5. ¿Los recuerdos del coronavirus le han producido reacciones físicas, como sudoración o taquicardia?
6. ¿Algunas imágenes perturbadoras sobre el coronavirus han invadido su mente?
7. ¿Estos pensamientos, recuerdos o imágenes sobre el coronavirus han alterado sus relaciones familiares o sus relaciones con los
amigos?
8. ¿Estos pensamientos, recuerdos o imágenes sobre el coronavirus han alterado su trabajo o las actividades de su vida diaria?
(8) Escala de Interferencia por el Coronavirus (EIC)
¿Ha perturbado su vida el coronavirus o el confinamiento? Indique la frecuencia con que le ha ocurrido.
Nunca o casi nunca = 1
Algunas veces = 2
Bastantes veces = 3
Muchas veces = 4
Siempre o casi siempre = 5
1. ¿Ha tenido problemas laborales graves (despido ERTE, etc.)?
2. ¿Ha tenido dificultades en el trabajo (relacionados con el desplazamiento, cambios de horarios o en las? funciones a desempeñar,
problemas con compañeros o superiores, problemas con clientes, etc.)?
3. ¿Ha tenido dificultades en los estudios (dificultades para estudiar o examinarse, etc.)?
4. ¿Ha tenido discusiones o conflictos con sus familiares?
5. ¿Le ha perturbado o alterado no poder ver a algunos de sus familiares que veía habitualmente?
6. ¿Le ha perturbado o alterado no poder ver a sus amigos?
7. ¿Le ha perturbado o alterado no poder realizar actividades de ocio fuera de casa (viajar, salir, etc.)?
8. ¿Ha tenido problemas para realizar actividades de ocio en casa (leer, escribir, ver películas, videojuegos, etc.)?
9. ¿Le ha perturbado o alterado no poder realizar actividades físicas fuera de casa (deporte, ejercicio físico, ir al campo, etc.)?
10. ¿Le ha perturbado o alterado no poder salir de casa salvo para cosas muy necesarias?
11. ¿Le ha perturbado o alterado no poder disponer de cosas que necesitaba?
(9) Escala de Experiencias Positivas ante las Adversidades (EEPA)
A veces una situación adversa puede hacernos ver o vivir experiencias positivas. La situación del confinamiento tiene muchas cosas
negativas, pero para algunas personas también puede tener consecuencias positivas. Por favor indique hasta qué punto es aplicable a usted
lo que se dice a continuación relacionado con el periodo de confinamiento:
Nada o casi nada aplicable a mí = 1
Algo aplicable a mí = 2
Bastante aplicable a mí = 3
Muy aplicable a mí = 4
Totalmente aplicable a mí = 5
1. He aprendido a organizar mejor mi tiempo libre para no aburrirme.
2. He descubierto aficiones nuevas o actividades que nunca antes había realizado y que me gustan.
3. Me he hecho más religioso o espiritual
4. Ha cambiado mi escala de valores y ahora valoro y aprecio cosas que antes no valoraba o apreciaba
5. Me he interesado más por la gente que me importa, por si se encuentran bien física y emocionalmente
6. Me ha gustado pasar más tiempo con mi familia o personas con las que vivo
7. Me ha gustado tener más tiempo libre para mí
8. Me intereso por el futuro más que antes
9. He aprendido a apreciar más lo que tenemos («no se aprecian las cosas hasta que las pierdes») en vez de buscar siempre lo que no
tenemos
10. He aprendido a valorar más las relaciones personales
11. He aprendido a valorar más los beneficios de las actividades al aire libre
12. He disfrutado de actividades lúdicas con mis familiares (jugar a las cartas, aprender a cocinar algo, etc.).
... En este sentido, el principal temor que poseen las personas mayores se relaciona con el contagio y con la muerte ante la COVID-19 (Kowalczuk y G bski, 2021;Ortiz et al., 2020;Sandín et al., 2020). Y ante el mismo, la muestra adopta como medida seguir fielmente las normas, encontrando una relación directa y positiva entre el miedo a contraer COVID-19 y el cumplimiento con las reglas de aislamiento (Kowalczuk y G bski, 2021). ...
... Ante este hecho, además la muestra que compuso el estudio, manifestó en un 90% preferir estar en espacios abiertos (como parques, paseos, bulevares, plazas, etc.). Resultados similares a los aportados por Sandín et al. (2020), quienes demuestran en su estudio el miedo de las personas mayores a salir de casa y al aislamiento social. ...
... A pesar de todos estos resultados negativos, el estudio elaborado por Sandín et al. (2020), también dedica un apartado a evaluar cuáles son los efectos positivos que la COVID-19 ha tenido en la población mayor. En este sentido destaca el valor que la muestra otorga a cuestiones relacionadas con poder salir a la calle o la realización de actividades al aire libre. ...
Article
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Introducción: En las últimas encuestas sobre la población española, la tasa de personas mayores con más de 65 años gira entorno al 19% de la población. Debido a la situación provocada por la pandemia de la COVID-19, se establecieron distintas medidas de carácter social y sanitarias, entre ellas el confinamiento domiciliario, el distanciamiento social, o el cierre de comercios y escuelas. Ante estas situaciones, las personas pueden desarrollar conductas de escape o evitación debido a la falta de control y al sentimiento de amenaza. Objetivo: El objetivo de este trabajo es analizar las publicaciones en la literatura científica sobre aquellos trabajos que abordan el sentimiento de miedo en personas mayores durante la duración de la pandemia de la COVID-19. Metodología: Para la búsqueda de la información se utilizaron las siguientes bases de datos: Dialnet, Scopus, Psicodoc, Psycinfo, Eric y WOS. Empleando como descriptores: “afraid” and “COVID” and “aged”. Se escogieron aquellas publicaciones que tenían a su disposición el texto completo, su idioma de publicación fuese inglés, portugués o español, y su fecha de publicación estuviera comprendida entre los años 2020 y 2021. Resultados: Losresultados encontrados mencionan los sentimientos relacionados con el miedo alcontagio,a estar en lugares públicos y a salir de casa. Conclusiones: Este trabajo confirma las consecuencias negativas a nivel emocional que está provocando la COVID-19.
... It is said that the coronavirus pandemic has given rise to unprecedented restrictions in the routines of the population, such as prolonged stays in confinement, generating fear, panic, anxiety, stress, dissatisfaction and states of depression (Camacho et al., 2020). In this sense, the Covid-19 pandemic has not only had an effect on the practice of physical activity, in terms of a decrease in it, but also a significant impact on the mental and emotional health of individuals, experiencing emotions such as sadness, fear of contagion, thoughts of uncertainty and frustration, physical discomfort such as headaches, muscle pain, back pain, difficulties in their sleep cycle such as insomnia and nightmares (Sandín et al., 2020). ...
... To promote physical exercise and maintain a healthy state, it has been suggested that general physical activity routines be applied during quarantine periods, however, these should always be established with physical activity guidelines adapted for each group of population, giving special January 2023 edition Vol. 19,No.3 www.eujournal.org ...
Article
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The objective of this work was to analyze the degree of physical activity of university teachers before and during the Covid-19 pandemic, this in the context of social isolation. The present study adopts a quantitative and cross-sectional approach. The sample was determined randomly, made up of 129 university professors from the Faculty of Physical Culture Sciences of the Autonomous University of Chihuahua, aged between 18 and 74 years. The results show that 50.39% of teachers before the pandemic maintained a high degree of physical activity, while during confinement they presented a lower degree of physical activity, decreasing to only 39.53%. The Covid-19 not only wreaked havoc on health, but also negative effects in the psychological, emotional and social sphere of people, as well as havoc in the practice of physical activity, modifying healthy lifestyles and leaving possible effects for the consequent physical health.
... Como precisa Shigemura et al. (2020) las primeras respuestas emocionales a la enfermedad por Covid-19 incluyen miedo e incertidumbre extremos y problemas de salud mental. En este sentido, Sandín et al. (2020) al analizar el impacto psicológico de la pandemia y el confinamiento, hallaron que los miedos más comunes corresponden a las categorías de contagio/ enfermedad/muerte, aislamiento social, y problemas de trabajo/ingresos. También Shapiro et al. (2020) en una muestra estudiantil hallaron que los cambios en la intolerancia a la incertidumbre se relacionan significativamente con aumentos en los síntomas de ansiedad social, preocupación, depresión y afecto negativo. ...
... Es un autoinforme diseñada por Sandín et al. (2020) para evaluar nueve tipos de experiencias emocionales negativas y experiencia de sueño. Evalúa estas experiencias con ítems de respuesta tipo Likert de cinco alternativas que varían desde nunca (1) hasta siempre (5). ...
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Impacto del distrés y la intolerancia a la incertidumbre sobre las conductas adictivas en universitarios en tiempos de pandemia.
... Estar encerrado en casa conlleva un sentimiento de estrés psicosocial que genera miedo y ansiedad, como expresó el aumento en las búsquedas en Google relacionadas con la salud mental(Silverio-Murillo et al., 2021).En un contexto de desconocimiento de la enfermedad y de letalidad en aumento, el alto acatamiento del confinamiento se derivó del miedo a la enfermedad o a la autoridad(Alcalá, 2020). En ese sentido, la comunicación de riesgo ha sido relevante para gestionar la incertidumbre de la pandemia y contrarrestar los efectos psicológicos del confinamiento(Sandín et al., 2020).Varios estudios confirman que un gran porcentaje de la población se informó sobre la pandemia a través de la televisión y atendió a las recomendaciones para frenar el virus(Casino, 2022; ...
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El miedo es una emoción dominante en situaciones de incertidumbre como la que representó la pandemia de covid-19. Por su alto impacto en el comportamiento de las personas, puede usarse como herramienta de manipulación para lograr el acatamiento de las medidas, especialmente disposiciones extraordinarias como el confinamiento domiciliario dispuesto en la primera etapa de la pandemia. Con este supuesto, se realizó un estudio exploratorio de las presentaciones públicas de los mandatarios de España y Argentina en las primeras fases de la pandemia. Para identificar la presencia de la emoción miedo en los mensajes presidenciales se codificaron las variables alarmismo, transparencia, empatía, legitimidad y acciones significativas, características de la comunicación de riesgo. Se observó que los presidentes de gobierno recurrieron al miedo en la comunicación de riesgo para dar peso a medidas de estricto cumplimiento se confirmó, aunque no solamente en la variable alarmismo, donde era esperable, sino que estuvo presente en todos los mensajes.
... Es así como el desconocimiento y aprendizaje sobre la marcha del tratamiento y contención de la pandemia generó un sinnúmero de emociones y sentimientos, tanto positivos como negativos (García Calavia et al., 2020). En ocasiones la gente, por el temor de contagio, fue agresiva y displicente con las demás personas, en especial con quienes consideraban podían ser personas de potencial contagio, entre los que se encontraban los trabajadores de la salud, lo que constituyó para ellos una sobrecarga emocional, por la posibilidad de ser rechazados o estigmatizados (Sandín et al., 2020). ...
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La pandemia por la COVID-19 constituye un evento de gran trascendencia en la vida de las personas, especialmente aquellas directamente afectadas. Objetivo. Conocer las percepciones respecto a la experiencia que tuvieron por la pandemia. Se llevó a cabo la investigación cualitativa de carácter fenomenológico, se realizaron en total 55 entrevistas en profundidad por muestreo teórico intencional, seleccionando 10 personas por criterios de inclusión: 4 de trabajadoras de salud de primera línea y 6 de pacientes en unidad de cuidados intensivos; se procesó la información para su análisis. Para ambos actores, la experiencia de padecer o atender COVID-19, que fueron hospitalizados, estuvo marcada por la incertidumbre, el miedo y las tensiones profesionales y familiares. Las trabajadoras de salud experimentan la satisfacción del deber cumplido y el reconocimiento y agradecimiento de la gente, aunque en medio de situaciones desconcertantes que, tanto para trabajadoras de salud como para pacientes, producen una revalorización de la existencia, de la convivencia y la interacción con familiares y amigos como cambio significativo por la pandemia.
... Además de estas medidas, se implementó el cierre de instalaciones deportivas y gimnasios (Wilke. et al., 2021), la suspensión de actividades comerciales y educativas, autorizando sólo las de primera necesidad (Sandín, B. et al., 2020). ...
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Introducción: Con la llegada del virus Covid-19, la población chilena se vio enfrentada a una serie de restricciones sociales para evitar la propagación del virus. Estas restricciones limitaron el desarrollo de actividad física y propiciaron alteraciones en la salud mental de las personas, como el estrés, la ansiedad y la depresión. Objetivo: El propósito de este estudio fue determinar la relación entre la actividad física y los niveles de estrés, ansiedad y depresión. Metodología: Se realizo un eestudio de corte transversal de tipo correlacional, con diseño no experimental y de corte transversal, donde se aplicó una encuesta en línea, la cual permitió determinar los niveles de actividad física (nivel bajo, moderado y alto) y establecer los niveles de estrés, ansiedad y depresión de la población en estudio, para esto se aplicaron dos instrumentos de medición, el Cuestionario Internacional de actividad física (IPAQ) y la encuesta DASS-21para medir ansiedad, depresión y estrés. En cuanto a la muestra, estuvo compuesta por 71 personas. Resultados: Los resultados muestran una correlación entre los niveles de actividad física y estrés con un p=0,002 con una varianza moderad r = -0,366. A su vez existe correlación entre niveles de actividad física y depresión con un p=0,002 con una varianza moderada de r = -0,356; demostrando que a mayor nivel de actividad física menores son los niveles de estrés y depresión en los sujetos encuestados. No existe relación entre los niveles de actividad física y ansiedad. Conclusión: Podemos concluir que, si existe relación entre los niveles de actividad física y los niveles de estrés y depresión, no así con los niveles de ansiedad.
... Para indagar los efectos psicosociales y los procesos socioemocionales en estudiantes de posgrado generados por las medidas de control sanitario para contener la pandemia por COVID 19 se diseñó un cuestionario en línea de autoinforme de tipo retrospectivo. Este tipo de cuestionarios son pertinentes porque facilitaron la exploración de distintos aspectos de la vida a lo largo de la pandemia (Sandín et al, 2020). ...
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Introducción: Los cambios de la vida académica del estudiantado de posgrado por la pandemia generaron procesos socioemocionales complejos que requieren ser explorados. Objetivo: Comparar los procesos socioemocionales en estudiantes de posgrado durante el cierre de las universidades en función del área del conocimiento y sexo. Método: estudio exploratorio-descriptivo-comparativo de tipo cuantitativo con un diseño transversal. Se analizaron 119 cuestionarios mediante la prueba estadística no paramétrica U de Mann-Whitney para determinar las diferencias significativas de las variables independientes. Resultados: Se identificaron diferencias significativas antes y durante la pandemia en emociones prosociales y en las de afectaciones del ánimo en ambos grupos de estudiantes por la sobrecarga de actividades académico-laborales y las condiciones diferenciadas por área. Las mujeres del área 2 resultaron más afectadas. Discusión: el contexto socio-estructural, situacional y el nivel educativo condicionan los procesos socioemocionales de manera estadísticamente significativa. Se plantean alcances y limitaciones del estudio.
... Estudios anteriores muestran que el estrés parental, añadido a una interacción conflictiva entre alguno o los dos padres y los hijos, no solo se relaciona con el comportamiento de los hijos, sino también con la vinculación de otros aspectos acumulados o situaciones de la vida estresantes e inesperadas (Sandín et al., 2020;Piña-Ferrer, 2020;Peligrín y Garcés, 2008;Cabrera García et al., 2012). ...
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En Colombia, por causa de la pandemia del covid-19, las personas estuvieron en aislamiento estricto entre marzo y septiembre de 2020, lo que obligó a las familias a desarrollar en casa todas las actividades de la vida cotidiana. En este contexto, los cambios en el consumo y las estrategias de afrontamiento aparecen como temas de interés por sus implicaciones en la salud y el bienestar de las personas. En esta situación también es pertinente tener en cuenta que Colombia tiene dos zonas territoriales marcadas: la continental y la isleña, compuesta por el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. La continental, a pesar de la diversidad entre regiones, mantiene patrones comunes y la isleña, una fuerte particularidad cultural tanto en su estructura social como en su población raizal. Objetivo: conocer las diferencias entre un grupo de colombianos, hombres y mujeres, continentales e isleños, en su vivencia de la cuarentena según los cambios en el consumo y las estrategias de afrontamiento. Metodología: estudio cuantitativo de tipo descriptivo, transversal, mediante cuestionario en línea. Participaron 1252 hombres y mujeres colombianos, mayores de 18 años, residentes en Colombia en la zona continental e isleña. Resultados: los isleños consumieron más alimentos y medicamentos que los continentales, y estos consumieron más bebidas alcohólicas y realizaron más compras por internet. Los hombres consumieron más bebidas alcohólicas, cigarrillo y sustancias psicoactivas, y las mujeres más medicamentos. Los isleños utilizaron más estrategias de afrontamiento, como acudir a apoyo intrafamiliar, apoyo profesional, actividades espirituales y de ocio. Las mujeres acudieron más que los hombres a la participación en actividades espirituales como estrategia de afrontamiento. Conclusiones: durante el confinamiento por el covid-19, las personas vivieron muchas circunstancias particulares que jamás habían vivido; por esta razón, tuvieron que acudir a estrategias de afrontamiento centradas en la búsqueda de apoyo en otras personas y en la ejecución de actividades que les ayudaran a sentirse aliviados mental y emocionalmente.
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A raíz de la contingencia sanitaria derivada de la gran cantidad de contagios de la COVID-19 en el mundo, se pusieron en marcha diversas estrategias para disminuir la propagación del virus. En México se estableció la Jornada Nacional de Sana Distancia, que implicó considerables esfuerzos de distanciamiento social de la población. Ante ese panorama, surgió la necesidad de evaluar la percepción de las situaciones generadoras de estrés, para lo cual se desarrolló la Escala de Estresores relacionados con el Distanciamiento Social por motivo de pandemia. Por tanto, el objetivo de este trabajo fue mostrar el proceso de elaboración y análisis de las propiedades psicométricas de este instrumento en una muestra de 2,656 personas residentes en México. Luego de un análisis factorial exploratorio y de la utilización del coeficiente alfa de Cronbach, se eliminaron diez reactivos, por lo que la versión final consta de 16 reactivos agrupados en cuatro factores. Los análisis arrojaron índices satisfactorios para el total de la escala y por cada elemento, por lo que se concluye que esta escala puede evaluar estresores relacionados con el distanciamiento social de manera fiable y válida, aunque queda por realizarse aún el análisis factorial confirmatorio.
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La psicología tiene un papel muy relevante ante la crisis por el COVID-19. El afrontamiento de esta pandemia está poniendo a prueba nuestra capacidad de adaptación individual y colectiva. Como ciencia del comportamiento, la psicología tiene la función de predecir cómo van a afectar a las personas los numerosos cambios producidos por esta crisis y de reducir su impacto emocional promoviendo conductas adaptativas ante un nuevo contexto. Existe gran preocupación en lo concerniente a cómo puede afectar esta situación hasta ahora desconocida a la población infantil y adolescente. ¿Son psicológicamente más vulnerables o tienen mayor capacidad de adaptación? ¿Cómo prevenir el impacto emocional en niños y adolescentes? Si es el caso, ¿cómo se ha de intervenir? Creemos conveniente detenernos a establecer unas pautas mínimas de actuación que canalicen nuestro afán de contribuir como profesionales ante este problema. ¿Cómo Afecta a Niños y Adolescentes Vivir una Pandemia? Los brotes de enfermedades infecciosas han amenazado a la hu-manidad y han propiciado importantes cambios en la historia. Hace un siglo tuvo lugar una de las pandemias más mortíferas de la his-toria moderna, el brote de influenza de 1918 (conocida como "gripe española"), con más de 50 millones de personas fallecidas en todo el mundo. La mutación del virus formando distintas cepas propició pos-teriormente nuevas pandemias. Estamos viviendo una nueva crisis de salud pública que amenaza al mundo con la propagación del nuevo coronavirus del síndrome agudo respiratorio severo (SARS-CoV-2), responsable del COVID-19 (Organización Mundial de la Salud [OMS, 2020]). Según la OMS (2020), a 16 de abril hay 213 países afectados, 1,991,562 casos confirmados y 130,885 muertes. España es uno de los países más afectados por el COVID-19, con 182,816 casos confirmados, 19,130 fallecidos y 74,797 curados a fecha de 16 de abril (Ministerio de Sanidad, 2020). De acuerdo con el Informe COVID-19 nº 22, 13 de abril de 2020, de los 113,407 casos notificados a través de SiVies (el 67% del total de casos confirmados), el 49% han sido hospitalizados, el 5.1% ingresados en UCI y el 7.6% han fallecido. Se estima que la tasa real de COVID-19 en niños y adolescentes infectados es comparable a la de los adultos. En España, los menores de 14 años y los jóvenes entre 15 y 29 años representan el 0.5% y 5.4% de los casos notificados, respectivamente (Ministerio de Sanidad, 2020). En tiempos de pandemia los niños y adolescentes son especial-mente vulnerables, ya que los entornos en los que viven y se desarro-llan se ven alterados (Alianza para la protección de la niñez y adoles-cencia en la acción humanitaria, 2019). Aunque históricamente no ha sido el grupo de edad más afectado por las enfermedades infecciosas, sí ha tenido un papel crucial como propagador de las mismas dentro del hogar y en su propia comunidad, como sucedió con brotes previos de influenza y actualmente con el COVID-19 (Lee et al., 2020). El in-forme de la Alianza para la protección de la niñez y adolescencia en la acción humanitaria (2019) describe los riesgos a los que se exponen los menores durante los brotes de enfermedades infecciosas, incluido el COVID-19. Entre los principales riesgos están el estrés psicosocial y los problemas psicológicos. La cuarentena en el hogar o la hospitali-zación por enfermedad del niño o familiares directos son condiciones que pueden generar altos niveles de estrés. La limitación de acceso a los servicios de salud mental durante la cuarentena puede agravar los problemas psicológicos previos del niño (p. ej., ansiedad social) o pueden surgir nuevos problemas por no atender a las necesidades de colectivos especiales (p. ej., niños con diversidad funcional o autis-mo). El estrés psicosocial de los cuidadores, el cierre de los centros educativos y el consumo de alcohol y tóxicos han sido identificados como causas del riesgo de prácticas parentales negligentes, violencia doméstica y otras situaciones de maltrato físico y emocional hacia los menores. ¿Cómo Afecta una Cuarentena a Niños y Adolescentes? Tras la cuarentena decretada por el gobierno de China en enero de 2020, muchos países han implantado esta medida para frenar la pro-pagación del COVID-19. En España, la vida normal de 10.3 millones de escolares y universitarios quedó interrumpida con la publicación del estado de alarma por crisis sanitaria (Real Decreto 463/2020, del 14 de marzo de 2020). El confinamiento en el hogar es una medida sin precedentes en nuestro país que puede tener un impacto negativo en el bienestar físico y psicológico de niños y adolescentes (Brazendale et al., 2017; Brooks et al., 2020). Dos factores que pueden afectar son la pérdida de hábitos y rutinas y el estrés psicosocial, de acuerdo a los primeros estudios que reflexionan sobre el impacto psicológico de la cuarentena por COVID-19 en niños de China (Wang, Pan, et al., 2020;
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Huge citizens expose to social media during a novel coronavirus disease (COVID-19) outbroke in Wuhan, China. We assess the prevalence of mental health problems and examine their association with social media exposure. A cross-sectional study among Chinese citizens aged≥18 years old was conducted during Jan 31 to Feb 2, 2020. Online survey was used to do rapid assessment. Total of 4872 participants from 31 provinces and autonomous regions were involved in the current study. Besides demographics and social media exposure (SME), depression was assessed by The Chinese version of WHO-Five Well-Being Index (WHO-5) and anxiety was assessed by Chinese version of generalized anxiety disorder scale (GAD-7). multivariable logistic regressions were used to identify associations between social media exposure with mental health problems after controlling for covariates. The prevalence of depression, anxiety and combination of depression and anxiety (CDA) was 48.3% (95%CI: 46.9%-49.7%), 22.6% (95%CI: 21.4%-23.8%) and 19.4% (95%CI: 18.3%-20.6%) during COVID-19 outbroke in Wuhan, China. More than 80% (95%CI:80.9%-83.1%) of participants reported frequently exposed to social media. After controlling for covariates, frequently SME was positively associated with high odds of anxiety (OR = 1.72, 95%CI: 1.31–2.26) and CDA (OR = 1.91, 95%CI: 1.52–2.41) compared with less SME. Our findings show there are high prevalence of mental health problems, which positively associated with frequently SME during the COVID-19 outbreak. These findings implicated the government need pay more attention to mental health problems, especially depression and anxiety among general population and combating with “infodemic” while combating during public health emergency.
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The 2019 novel coronavirus (COVID-2019) has led to a serious outbreak of often severe respiratory disease, which originated in China and has quickly become a global pandemic, with far-reaching consequences that are unprecedented in the modern era. As public health officials seek to contain the virus and mitigate the deleterious effects on worldwide population health, a related threat has emerged: global media exposure to the crisis. We review research suggesting that repeated media exposure to community crisis can lead to increased anxiety, heightened stress responses that can lead to downstream effects on health, and misplaced health-protective and help-seeking behaviors that can overburden health care facilities and tax available resources. We draw from work on previous public health crises (i.e., Ebola and H1N1 outbreaks) and other collective trauma (e.g., terrorist attacks) where media coverage of events had unintended consequences for those at relatively low risk for direct exposure, leading to potentially severe public health repercussions. We conclude with recommendations for individuals, researchers, and public health officials with respect to receiving and providing effective communications during a public health crisis. (PsycInfo Database Record (c) 2020 APA, all rights reserved).
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Perceived social support and socio-demographic factors in relation to symptoms of anxiety, depression and stress in Chilean university students. Research with university students shows a high prevalence of mental disorders, so it is necessary to study the impact of protective variables such as social support. The objective of this study was to determine the influence of perceived social support and the socio-demographic factors gender and socio-economical level on symptomatology related to depression, anxiety, and stress. In the framework of a non-experimental and cross-sectional design, 449 undergraduate students answered the Depression, Anxiety and Stress Scales (DASS-21) and the Multidimensional Scale of Perceived Social Support (MSPSS). Results showed that perceived social support was negatively associated with psychopathological symptoms, and that family support is the strongest predictor of mental health symptomatology. These findings indicate that family social support is important to Chilean university students and plays a protective role against the symptoms of anxiety, depression and stress in this stage in life.Keywords: emerging adulthood; perceived social support; depression; anxiety; stress.Resumen: Las investigaciones con universitarios evidencian alta prevalencia de trastornos mentales por lo que es necesario estudiar el impacto de variables protectoras como el apoyo social. El objetivo del estudio fue determinar la influencia del apoyo social percibido y de los factores sociodemográficos de género y nivel socioeconómico en la sintomatología depresiva, ansiosa y de estrés. En el marco de un diseño no experimental y transversal, 449 estudiantes universitarios respondieron las Escalas de Depresión, Ansiedad y Estrés (DASS-21) y la Escala Multidimensional de Apoyo Social Percibido (MSPSS). Los resultados mostraron que el apoyo social percibido se asocia de forma inversa a los síntomas psicopatológicos y que el apoyo familiar es el mejor predictor ante la aparición de sintomatología de salud mental. Los resultados confirman que los jóvenes chilenos otorgan importancia al apoyo social familiar, el cual cumple un rol protector ante los síntomas de ansiedad, depresión y estrés en esta etapa vital.Palabras clave: Adultez emergente; apoyo social percibido; depresión; ansiedad; estrés.
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Intolerance of uncertainty (IU) is proposed to be a transdiagnostic causal mechanism of psychological difficulties. The systematic review sought to evaluate the status of evidence pertaining to IU’s proposed causal influence upon symptoms of psychological conditions. The review collated evidence from studies involving experimental manipulation and assessment of temporal precedence to ensure direct assessment of causality. The search strategy and eligibility screening identified 12 articles, detailing 15 eligible studies (experimental manipulations: n = 10; temporal precedence studies: n = 5). Available evidence comprised symptoms of anxiety- and mood-related conditions, including obsessive–compulsive disorder (OCD). The greatest support for IU as a causal mechanism was evident for anxiety-related difficulties and, to a lesser extent, negative affect; limited support was found for OCD-related difficulties. However, notable inconsistency across study findings for all difficulty types precludes absolute conclusions. Implications and recommendations are discussed.
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Intolerance of uncertainty is the tendency of an individual to consider the possibility of a negative event occurring unacceptable, irrespective of the probability of occurrence. It is a key component of worry, state anxiety, and related anxiety pathologies. The 27-item Intolerance of Uncertainty Scale (IUS) was developed to measure intolerance of uncertainty. Previous psychometric analyses of the IUS have suggested both four- and five-factor models. High inter-item correlations, factor instability, and previous theoretical research support the development of a reduced measure. The present study used two undergraduate samples and evaluated a psychometrically stable 12-item two-factor version of the IUS. The reduced measure (IUS-12) retained exemplary internal consistency, while correlating extremely well with the original IUS and related measures of anxiety and worry. The IUS-12 also demonstrated a stable two-factor structure, representing both anxious and avoidance components of intolerance of uncertainty. Directions for future research and potential applications for assessment are discussed.
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Novel Corona Virus Disease (COVID-19) originating from China has rapidly crossed borders, infecting people throughout the whole world. This phenomenon has led to a massive public reaction; the media has been reporting continuously across borders to keep all informed about the pandemic situation. All these things are creating a lot of concern for people leading to heightened levels of anxiety. Pandemics can lead to heightened levels of stress; Anxiety is a common response to any stressful situation. This study attempted to assess the knowledge, attitude, anxiety experience, and perceived mental healthcare need among adult Indian population during the COVID-19 pandemic. An online survey was conducted using a semi-structured questionnaire using a non-probability snowball sampling technique. A total of 662 responses were received. The responders had a moderate level of knowledge about the COVID-19 infection and adequate knowledge about its preventive aspects. The attitude towards COVID-19 showed peoples' willingness to follow government guidelines on quarantine and social distancing. The anxiety levels identified in the study were high. More than 80 % of the people were preoccupied with the thoughts of COVID-19 and 72 % reported the need to use gloves, and sanitizers. In this study, sleep difficulties, paranoia about acquiring COVID-19 infection and distress related social media were reported in 12.5 %, 37.8 %, and 36.4 % participants respectively. The perceived mental healthcare need was seen in more than 80 % of participants. There is a need to intensify the awareness and address the mental health issues of people during this COVID-19 pandemic.
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A COVID-19 epidemic has been spreading in China and other parts of the world since December 2019. The epidemic has brought not only the risk of death from infection but also unbearable psychological pressure. We sampled college students from Changzhi medical college by using cluster sampling. They responded to a questionnaire packet that included the 7-item Generalized Anxiety Disorder Scale (GAD-7) and those inquiring the participants’ basic information. We received 7,143 responses. Results indicated that 0.9% of the respondents were experiencing severe anxiety, 2.7% moderate anxiety, and 21.3% mild anxiety. Moreover, living in urban areas (OR = .810, 95% CI = .709 - .925), family income stability (OR = .726, 95% CI = .645 - .817) and living with parents (OR = .752, 95% CI = .596 - .950) were protective factors against anxiety. Moreover, having relatives or acquaintances infected with COVID-19 was a risk factor for increasing the anxiety of college students (OR = 3.007, 95% CI = 2.377 - 3.804). Results of correlation analysis indicated that economic effects, and effects on daily life, as well as delays in academic activities, were positively associated with anxiety symptoms (P < .001). However, social support was negatively correlated with the level of anxiety (P < .001). It is suggested that the mental health of college students should be monitored during epidemics.
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The outbreak of COVID-19 in China in December 2019 has been identified as a pandemic and a health emergency of global concern. Our objective was to investigate the prevalence and predictors of posttraumatic stress symptoms (PTSS) in China hardest-hit areas during COVID-19 outbreak, especially exploring the gender difference existing in PTSS. One month after the December 2019 COVID-19 outbreak in Wuhan China, we surveyed PTSS and sleep qualities among 285 residents in Wuhan and surrounding cities using the PTSD Checklist for DSM-5 (PCL-5) and 4 items from the Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI). Hierarchical regression analysis and non-parametric test were used to analyze the data. Results indicated that the prevalence of PTSS in China hardest-hit areas a month after the COVID-19 outbreak was 7%. Women reported significant higher PTSS in the domains of re-experiencing, negative alterations in cognition or mood, and hyper-arousal. Participants with better sleep quality or less frequency of early awakenings reported lower PTSS. Professional and effective mental health services should be designed in order to aid the psychological wellbeing of the population in affected areas, especially those living in hardest-hit areas, females and people with poor sleep quality. PTSD; epidemic disease; Sleep quality; Hierarchical regression analysis; Wuhan area
The psychological impact of quarantine and how to reduce it: Rapid review of the evidence
  • S K Brooks
  • R K Webster
  • L E Smith
  • L Woodland
  • S Wessely
  • N Greenberg
  • G J Rubin
Brooks, S. K., Webster, R. K., Smith, L. E., Woodland, L., Wessely, S., Greenberg, N., & Rubin, G. J. (2020). The psychological impact of quarantine and how to reduce it: Rapid review of the evidence. Lancet, 395, 912-920. https://doi.org/10.1016/ S0140-6736(20)30460-8.