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Los datos censales en el estudio del multilingüismo y la migración: Cuestiones ideológicas y consecuencias epistémicas

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Abstract

Resumen Dado el uso frecuente de las estadísticas censales en los estudios del multilingüismo, este artículo argumenta que es necesario examinarlas desde una perspectiva crítica que tenga en cuenta la relación entrelazada de los aspectos metodológicos e ideológicos de los censos. En contraste con los estudios previos que por lo general han examinado uno o dos elementos de la producción de un censo, como por ejemplo la selección de temas y categorías a incluirse, la formulación de las preguntas, o el procesamiento de los datos, este artículo analiza críticamente la problemática en cada paso del censo, enfatizando cómo están entrelazados los aspectos administrativos, epistémicos y ideológicos a lo largo del proceso y presentando ejemplos ilustrativos. Ya que es imposible separar las estadísticas de sus orígenes como instrumento del Estado y componente del discurso oficial, al utilizarlas en los estudios académicos nos urge examinarlas críticamente para entender qué ideologías encarnan y reproducen.
Jennifer Leeman*
Los datos censales en el estudio del
multilingüismo y la migración: Cuestiones
ideológicas y consecuencias epistémicas
https://doi.org/10.1515/iber-2020-0007
Resumen: Dado el uso frecuente de las estadísticas censales en los estudios del
multilingüismo, este artículo argumenta que es necesario examinarlas desde una
perspectiva crítica que tenga en cuenta la relación entrelazada de los aspectos
metodológicos e ideológicos de los censos. En contraste con los estudios previos
que por lo general han examinado uno o dos elementos de la producción de un
censo, como por ejemplo la selección de temas y categorías a incluirse, la formu-
lación de las preguntas, o el procesamiento de los datos, este artículo analiza
críticamente la problemática en cada paso del censo, enfatizando cómo están en-
trelazados los aspectos administrativos, epistémicos y ideológicos a lo largo del
proceso y presentando ejemplos ilustrativos. Ya que es imposible separar las es-
tadísticas de sus orígenes como instrumento del Estado y componente del discur-
so oficial, al utilizarlas en los estudios académicos nos urge examinarlas crítica-
mente para entender qué ideologías encarnan y reproducen.
Palabras clave: Censos, ideologías lingüísticas, análisis crítico
1. El nexo de la clasificación, la política y la
ideología
Los censos nacionales (y en algunos casos, regionales) recogen información so-
bre un abanico de características socioculturales de la población, tales como el
uso y/o conocimiento lingüístico, la identidad etnolingüística o cultural y el lugar
de nacimiento. Como consecuencia de que los datos censales los producen agen-
cias e institutos oficiales de estadísticas, tienden a considerarse sumamente obje-
tivos y fiables. Además, estas agencias oficiales normalmente gozan de recursos
*Corresponding author: Jennifer Leeman, Department of Modern and Classical Languages,
George Mason University, 4400 University Drive, MS 3E5, Fairfax, VA 22030, USA,
E-Mail: jleeman@gmu.edu
Ibero 2020; 2020(91): 7792
logísticos a los que casi nunca tienen acceso los investigadores fuera de las buro-
cracias estatales, lo que les permite abarcar áreas geográficas muy extensas e
incluir un gran número de personas. Además, suelen diseminar las estadísticas
de forma gratuita en páginas web oficiales. No es sorprendente, entonces, que los
sociolingüistas y otros investigadores que examinan la migración, el multilin-
güismo y el contacto de lenguas consideren los censos como una rica fuente de
información y hagan uso frecuente de las estadísticas censales.
Sin embargo, a pesar de la aparente objetividad de las cifras y las estadísticas
censales, y el sello de aprobación oficial que les concede un estatus especial, hay
una creciente investigación interdisciplinaria que examina la problemática y las
limitaciones de los datos censales. Algunas limitaciones son logísticas, como por
ejemplo el número reducido de preguntas incluidas o la falta de consistencia entre
los censos de diferentes lugares (Lieberson 1966: 268; deVries 1985: 348). Otras
limitaciones son de índole ideológica y política; se ha demostrado la estrecha re-
lación entre la formación de los Estados modernos en el siglo XIX y los regímenes
de datos y conocimiento cuantitativos y, por lo tanto, el carácter inherentemente
político de los censos (Anderson 1991: 164170; Loveman 2014; Urla 1993). De he-
cho, los Estados utilizan los censos no solo para conocer y clasificar a sus sujetos,
sino también para gobernarlos a través de la distribución de recursos, derechos, y
privilegios, además de la implementación y evaluación de políticas específicas.
Un número creciente de investigaciones que compara los sistemas clasificatorios
censales utilizados en diferentes lugares y analiza críticamente las presuposicio-
nes e implicaciones (p. ej., Goldschneider 2002; Kertzer y Arel 2002; Loveman
2014; Leeman 2019; Nobles 2000) demuestra que no son simplemente un retrato
estadístico de la nación como muchas veces se supone. Al contrario, la selección
de temas y preguntas que se incluyen en el censo refleja la importancia que se les
asigna en el contexto sociohistórico particular, mientras que la formulación de las
preguntas y respuestas son reveladoras de cómo se conciben las características y
categorías en cuestión (Duchêne y Humbert 2018: 810; Kertzer y Arel 2002; Lee-
man 2004; Urla 1993). Al mismo tiempo, la selección de características y rasgos a
incluirse en el censo refuerza el papel de estos en la definición de las identidades
grupales e individuales y les otorga legitimidad a la formulación oficial de las
categorías (Kertzer y Arel 2002: 3135; Leeman 2004; Nobles 2000, Urla 1993).
En su gran mayoría, las investigaciones previas de la clasificación etnoracial
y lingüística en los censos se han enfocado o en los aspectos metodológicos téc-
nicos o en los ideológicos. Sin embargo, los aspectos epistemológicos, políticos y
discursivos de los censos no son independientes, sino que se entrelazan entre sí.
Por una parte, las ideologías reflejadas y reproducidas en los censos suelen sub-
yacer también a las políticas estatales (Leeman 2018b). Es más, las estadísticas
censales se producen en contextos sociohistóricos específicos y con fines particu-
78 Jennifer Leeman
lares que las moldean y de los que no se pueden separar. De igual manera, los
datos censales luego sirven como evidencia supuestamente objetiva en la que se
basan discursos y políticas específicos. Asimismo, los usos académicos de los
censos siempre han ido de la mano de los aspectos administrativos oficiales
(Christopher 2011; Duchêne y Humbert 2018: 4). En Estados Unidos, por ejemplo,
fueron los eugenistas quienes a finales del siglo XIX pidieron la inclusión de ca-
tegorías raciales adicionales para personas de identidad racial mixta,con el pro-
pósito de investigar el supuesto impacto del mestizaje en la fertilidad (Nobles
2000: 6566). Además, las agencias de estadística contratan a expertos universi-
tarios y publican investigaciones en revistas académicas. Como consecuencia, es
imposible separar los usos académicos de las estadísticas de sus orígenes como
instrumento del Estado y componente del discurso oficial, y nos urge examinarlas
críticamente para entender qué ideologías encarnan y reproducen.
Los primeros estudios críticos de los censos y la clasificación de las poblacio-
nes se enfocaron en la ideología de la cuantificación que encarnan los censos y
examinaron la producción de identidades a través de la clasificación etnoracial
(p. ej., Anderson 1991, Foucault 1970). Estos estudios sirvieron como base teórica
para una serie de análisis críticos de los sistemas de clasificación, incluyendo las
categorías etnoraciales y las preguntas sobre la lengua (p. ej., Arel 2002; Goldsch-
neider 2002; Leeman 2004; Nobles 2000; Urla 1993). Más recientemente se han
analizado diferentes momentos en el proceso censal, desde la selección de temas
a ser incluidos, la elaboración del cuestionario, la recolección de los datos, y el
procesamiento y diseminación de los resultados (p. ej., Busch 2016; Duchêne,
Humbert y Coray 2018; Leeman 2018a; Mora 2014), pero, por lo general, se han
examinado de forma separada. En este artículo se analizará críticamente la pro-
blemática en cada paso del censo, enfatizando cómo están entrelazados los as-
pectos administrativos, epistemológicos, y ideológicos a lo largo del proceso y
presentando ejemplos ilustrativos.
2. La selección de temas censales
En cierta medida todas las taxonomías son arbitrarias, como demuestra Borges de
forma genial en Otras Inquisiciones, en que se atribuye a una enciclopedia china
la siguiente clasificación de los animales:
a)pertenecientes al Emperador
b)embalsamados
c)amaestrados
d)lechones
Los datos censales en el estudio del multilingüismo 79
e)sirenas
f)fabulosos
g)perros sueltos
h)incluidos en esta clasificación
i)que se agitan como locos
j)innumerables
k)dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello
l)etcétera
m)que acaban de romper el jarrón
n)que de lejos parecen moscas.
(Borges 2010: 78)
De la misma manera que en este ejemplo citado por Foucault (1970: xvii), las
características y categorías socioculturales según las cuales los censos clasifican
a las personas tampoco son agrupaciones naturales, sino categorías socialmente
construidas que tienen peso social y/o político en el contexto particular. Hay un
número infinito de temas sobre los cuales se podría incluir preguntas pero que no
se incluyen. La exclusión de ciertos temas no se debe solo a la falta de espacio que
se mencionó anteriormente; hay ciertas preguntas que simplemente no se le ocu-
rre a nadie incluir ya que no conllevan significado sociopolítico y no sirven como
eje de diferenciación social. Asimismo, ningún censo que haya visto pregunta
sobre el color de los ojos ni el número del pie, mientras que muchos clasifican a
las personas de acuerdo con la razao el color de la piel, la nacionalidad, el lugar
de nacimiento, la afiliación étnica, la religión y/o la lengua (Christopher 2011;
Goldschneider 2002; Kertzer y Arel 2002; Morning 2008).
Como señala Nobles (2000: 2530), la presencia en todos los censos de Estados
Unidos desde el primero en 1790 de por lo menos una pregunta sobre la raza o el
color demuestra cuán central es la ideología racial en la vida sociopolítica del país.
Por contraste, la ausencia de preguntas sobre la lengua hasta 1890 y su localiza-
ción actual únicamente en una encuesta de muestreo (en lugar del censo mismo)
reflejan su menor importancia social no solo en comparación con la raza sino tam-
bién en comparación con otros países como Canadá, donde las cuestiones lingüís-
ticas ocupan un lugar central en el discurso público. Esta centralidad se pone de
manifiesto en la inclusión de cuatro preguntas sobre la lengua que debe contestar
toda la población canadiense, además de tres preguntas adicionales sobre la len-
gua que debe contestar una muestra de la población (Corbeil 2012; Leeman 2019).
Aunque la inclusión de preguntas sobre ciertas características corresponde
frecuentemente a la importancia administrativa y/o política de ellas, otras veces,
su omisión es reflejo no de su falta de relevancia sociopolítica, sino de un deseo
de ocultar distinciones que sí tienen significado simbólico. Por ejemplo, a princi-
pios del siglo XIX el mito de la supuesta homogeneidad nacional chilena influyó
en la decisión de los oficiales censales de eliminar las preguntas sobre religión,
80 Jennifer Leeman
raza y lengua, ya que se consideraban irrelevantes (Loveman 2014: 191192). La
relación entre ideología y el censo tiende a ser circular; en el caso chileno, el mito
de la homogeneidad etnoracial, lingüística y religiosa conlleva la ausencia de
preguntas sobre estas características, lo que invisibiliza la diversidad permitiendo
así su exclusión de la representación de la nación y el discurso oficiales.
Además de ser un indicio de los puntos de diferenciación más prominentes en
una sociedad determinada, las estadísticas censales se producen frecuentemente
para la implementación de políticas administrativas específicas. Mientras que his-
tóricamente las categorías censales han sido un mecanismo para definir al Otro y
someterlo a políticas de exclusión, actualmente las estadísticas oficiales también
pueden utilizarse para políticas de inclusión y además pueden constituir un reco-
nocimiento simbólico oficial de la presencia y legitimidadde ciertos grupos
identitarios (Loveman 2014). En Estados Unidos, por ejemplo, la clasificación ra-
cial tiene sus raíces en ideologías, políticas y prácticas racistas, pero gracias a los
logros del movimiento de los derechos civiles, a mediados del siglo XX comienzan
a destinarse a nuevos usos. Desde entonces, las estadísticas censales han sido
claves tanto para demostrar la exclusión y la desigualdad como para implementar
nuevas políticas inclusivas tales como la Voting Rights Act, que prohíbe la discri-
minación racial en el ámbito electoral (Leeman 2018b: 2831; Nobles 2000: 168
169; Mora 2014). De igual forma, en años recientes varios países latinoamericanos
han añadido preguntas sobre la identidad etnoracial (especialmente las identida-
des indígenas y de afrodescendientes) a los censos, lo cual corresponde a un ma-
yor reconocimiento del multiculturalismo y el plurinacionalismo (Loveman 2014:
251300; Nobles 2000: 130145). El hecho de que los miembros de los grupos
discriminados sean quienes exigen nuevas preguntas resalta la interconexión en-
tre datos censales, reconocimiento simbólico, los derechos de grupos minoriza-
dos y la lucha por la justicia social. De hecho, en Estados Unidos, quienes propo-
nen eliminar la clasificación etnoracial tienden a ser los mismos que quieren eli-
minar los programas antirracistas; si no hay tabulaciones de indicadores por
identidad etnoracial, la desigualdad se hace estadísticamente invisible y no se
percibe la obligación de remediarla.
Aunque la aparición de nuevas preocupaciones y/o nuevos objetivos sociopo-
líticos puede llevar a cambios en el censo, estos no necesariamente se manifiestan
de la misma forma en contextos diferentes. Por ejemplo, la adición de nuevas pre-
guntas tanto al censo estadounidense de 1910 como al censo italiano de 2011 co-
rresponden a un creciente interés, y una creciente ansiedad, en torno a la inmigra-
ción y la composición etnoracial de la población nacional. En el caso estadouni-
dense, el Senado mandó que, además de la existente enumeración de toda la
población por color, también se clasificara a los inmigrantes por raza, lo que
llevó a que el censo clasificara a los inmigrantes y sus hijos por lengua materna.
Los datos censales en el estudio del multilingüismo 81
Esto coincidía con las conclusiones de los Congresos Internacionales de Estadística
de finales del siglo XIX, donde se había recomendado por razones prácticas el uso
de una pregunta de lengua para la clasificación etnoracial de la población en lugar
de una pregunta directa (Arel 2002: 9496), y encarna una ideología que concibe
esta como una característica esencial heredada. En el caso italiano, por contraste,
se optó por una pregunta sobre el lugar de nacimiento de los padres, lo que refleja
un contexto ideológico diferente; tras la Segunda Guerra Mundial es menos común
en los censos de Europa occidental preguntar sobre la identidad etnoracial que en
Europa oriental y en las Américas (Kertzer y Arel 2002: 1213; Loveman 2014: 219
226; Morning 2008). Así y todo, en ambos casos las nuevas preguntas y tabulacio-
nes revelan el planteamiento de la identidad nacional como algo que no se basa tan
solo en haber nacido en el país, sea cual sea la nacionalidad del individuo.
Los diferentes enfoques en la clasificación de los inmigrantes en los censos
estadounidense e italiano no solo resaltan la importancia de tener en cuenta el
contexto particular al analizar la relación entre ideologías, políticas y preguntas
censales, sino que también sirven para ejemplificar las limitaciones de las esta-
dísticas tanto dentro de un contexto dado como en comparaciones entre diferen-
tes lugares o momentos históricos. Siguiendo con la comparación de los censos
estadounidense e italiano, las cifras históricas del censo estadounidense nos di-
cen poco sobre el multilingüismo, ya que la pregunta se les hacía solo a los inmi-
grantes y a sus hijos y, además, a los hijos de inmigrantes se les clasificaba de
acuerdo con la lengua materna de sus padres sin preguntar siquiera si ellos mis-
mos la hablaban o entendían. Por otra parte, al preguntar solo por la nacionali-
dad y el lugar de nacimiento, el censo italiano clasifica igual a todas las personas
que tienen el mismo país de origen, haciendo caso omiso de su posible diversidad
etnoracial y lingüística. También es necesario tener cuidado a la hora de inter-
pretar las estadísticas sobre la nacionalidad como reflejo del país de origen de los
inmigrantes. Por ejemplo, en 2018, según los datos del Instituto Nacional de Esta-
dística español, la población italiana residente en España experimentó el tercer
incremento más alto, después de Venezuela y Colombia; sin embargo, la inmigra-
ción desde Italia fue bastante menos de lo que podría parecer a primera vista, ya
que el 40% de los inmigrantes con nacionalidad italiana procedían de Latinoa-
mérica, especialmente Argentina, Uruguay y Venezuela (Sanmartín 2018). En este
caso, la tabulación cruzada de datos sobre lugar de nacimiento y nacionalidad
provee una mayor información sobre el origen de los inmigrantes. Pero aún así,
hay mucho que sigue invisible, como por ejemplo cuestiones lingüísticas, la his-
toria y trayectoria de migración (incluyendo migraciones circulares), y las iden-
tidades etnoraciales con las que se identifican los inmigrantes.
82 Jennifer Leeman
3. La formulación de las preguntas y categorías
En este apartado se examina cómo las ideologías, los propósitos administrativos y
las circunstancias históricas influyen no solo en qué se pregunta en los censos,
sino también en cómo se pregunta. Por razones de espacio me enfocaré en las
preguntas de lengua, pero la formulación precisa de las preguntas sobre otras
características identitarias también tiene un impacto en las respuestas.
Lieberson (1966: 267), en uno de los primeros análisis de las preguntas censa-
les sobre lengua, identificó tres principales enfoques: 1) lengua materna, 2) len-
gua principal o la que se habla en casa, y 3) conocimiento lingüístico. Los censos
que preguntan sobre lengua muchas veces tienen más de un tipo de pregunta, e
incluso dentro de las tres categorías hay mucha variación en las formulaciones
específicas. Por ejemplo, en diferentes censos la lengua materna se ha definido
como la lengua que uno reconoce como la suya y que más disfruta de hablar,
la lengua en que uno tiene mayor fluidez desde niño y en la que uno piensa y
reza(Arel 2002: 98105) y la primera lengua que la persona aprendió y que
todavía entiende(deVries 1985: 357) (traducciones mías). A veces se pregunta
por la lengua hablada en un contexto específico, como el hogar (p. ej., Estados
Unidos) o en varios, como el censo canadiense que pregunta sobre el uso lingüís-
tico en el hogar y el trabajo. Algunos censos solo incluyen preguntas sobre el
conocimiento de la(s) lengua(s) nacional(es) u oficial(es), mientras que otros pre-
guntan por el conocimiento lingüístico en general; del mismo modo, algunos pre-
guntan sobre diferentes destrezas lingüísticas, mientras que otras solo se ocupan
de la competencia oral.
Los diferentes tipos de preguntas no solo miden cosas distintas, sino que re-
flejan diferentes concepciones de la lengua y de la relación entre lengua e identi-
dad (Arel 2002; deVries 1985: 356360; Leeman 2018b). Históricamente, las pre-
guntas sobre lengua materna pretenden captar una identidad esencial heredita-
ria; la Oficina del Censo las llamó un índice de carácter racial y origen(US
Census Bureau 1913: 1266; traducción mía), y una Comisión del Senado (1911) re-
comendó su uso como alternativa más práctica frente a pedirles a los encuestado-
res que analizaran la forma craneal de los encuestados. A veces las estadísticas
sobre lengua materna se destinan a la implementación de políticas lingüísticas,
como, por ejemplo, definir la identidad lingüística oficial de una región en un
país multilingüe y/o decidir en qué lengua(s) deben operarse las escuelas. Otras
veces la pregunta censal de lengua materna fundamenta políticas de otro tipo; en
el caso del censo estadounidense de 1910, por ejemplo, la motivación de la pre-
gunta era la restricción de la inmigración indeseabledefinida en torno a la iden-
tidad etnoracial y cuantificada por medio de la pregunta sobre lengua materna.
Desde finales del siglo XX, algunos institutos nacionales de estadística se han
Los datos censales en el estudio del multilingüismo 83
alejado de las concepciones esenciales o hereditarias manifestadas en las pregun-
tas sobre lengua materna, sustituyéndolas por preguntas sobre lengua hablada
en el hogar (p. ej., Estados Unidos) o lengua principal (p. ej., Suiza).
Las estadísticas censales sobre uso y conocimiento lingüísticos generalmente
se utilizan para identificar patrones de adquisición, desplazamiento, manteni-
miento y/o revitalización lingüísticos. Estas preguntas también encarnan ideolo-
gías específicas sociohistóricamente situadas. Por ejemplo, los censos estadouni-
dense, vasco y canadiense contienen preguntas sobre el conocimiento de lenguas
oficiales o nacionales, reflejando así la mayor importancia que se le asigna a esas
lenguas en particular. Otra semejanza entre los tres censos es la problemática de
la autoevaluación y la comparabilidad y consistencia de los datos que conlleva
(deVries 1985: 359; Lieberson 1966: 269; Leeman 2018c). Pero también hay dife-
rencias, en particular en la formulación de las preguntas en los tres lugares y las
ideologías y políticas a las que corresponden. En Estados Unidos, a las personas
que indican hablar un idioma aparte del inglés en el hogar se les pregunta cuán
bien hablan inglés, con cuatro opciones de respuesta que van desde no lo habla
hasta lo habla muy bien. La clasificación de los hablantes de otras lenguas
según su habilidad oral en inglés corresponde a un régimen político lingüístico
que concede el derecho a servicios en lenguas minorizadas solo a las personas
con competencia limitada en inglés (Limited English Proficiency); para deter-
minar los distritos con obligación de ofrecer materiales electorales en lenguas
minorizadas, por ejemplo, no es suficiente saber cuántos hablantes de español
hay, sino que depende del porcentaje que tiene competencia limitada en inglés.
En contraste con el enfoque exclusivo en la habilidad oral de la pregunta
estadounidense, en el País Vasco, se pregunta por cuatro habilidades o destrezas
diferentes: hablar, entender, leer y escribir. Además, en lugar de cuatro opciones
de respuesta, las preguntas sobre el conocimiento del vasco solo tienen tres. Y en
lugar de utilizarse para determinar qué servicios ofrecer en lenguas minorizadas,
los datos se recogen con el fin de evaluar la revitalización y normalización del
vasco (Urla 1993). En Canadá, por otra parte, las consultas sobre el conocimiento
de las dos lenguas oficiales (inglés y francés) solo preguntan si la persona puede
mantener una conversación en ellas. Los resultados se utilizan principalmente
para ver a qué lengua se asimilan los inmigrantes y determinar la direccionali-
daddel bilingüismo francés/inglés o sea, la relativa frecuencia de francófonos
que aprenden inglés y anglófonos que aprenden francés. Para estos fines, una
pregunta binaria sobre el conocimiento lingüístico es suficiente.
Conviene señalar que las diferentes formulaciones de las preguntas sobre la
lengua no solo reflejan ideologías e influyen en lo que podemos saber de la situa-
ción lingüística; también tienen un impacto discursivo. A este respecto, Urla
(1993: 83031) explica que las preguntas del censo vasco contribuyeron a enten-
84 Jennifer Leeman
der de una manera distinta la identidad vasca; con la adopción de una pregunta
con cuatro opciones de respuesta, se concebía como una cuestión de grado en
lugar de una categoría binaria (i.e., vasco/no vasco) como se había entendido
antes. De la misma manera, la inclusión de preguntas sobre las habilidades de
lectura y escritura participaron en una nueva representación del vasco como una
lengua asociada con la escolaridad y la alta cultura.
Otras limitaciones de las cifras censales derivan de que los censos se basan en
categorías discretas pero las lenguas (y las identidades) no tienen límites claros
entre sí y son imposibles de delimitar de forma objetiva. Los censos no solo de-
penden de, sino que participan en, la construcción de las lenguas como entidades
contables (Makoni y Pennycook 2005: 14344). A este respecto, Sebba (2018) des-
cribe la problemática de hacer un conteo censal de los hablantes del escocés.
Durante años hubo presión para añadirle al censo escocés una pregunta sobre el
conocimiento del escocés con el fin de darle mayor visibilidad y prestigio, y de esa
manera promover la independencia de Escocia. Sin embargo, dado que no hay
consenso académico ni popular sobre exactamente a qué se refiere el escocés,
ni si se trata de un dialecto del inglés o de una lengua independiente, cuando la
pregunta se puso a prueba se encontró que no servía para cuantificar de manera
fiable a los hablantes de escocés. Por esta razón, cuando se añadió una pregunta
sobre el conocimiento del escocés al censo de 2001, se creó una página web oficial
donde los censados podían escuchar varias grabaciones antes de contestar (Seb-
ba 2018: 349). La ambigüedad en la definición de las lenguas y los dialectos, junto
con sus implicaciones censales y políticas, también se ha analizado en los casos
de los censos de la ex Yugoslavia (Busch 2016), la India (Jha 1994), y Suiza (Du-
chêne, Humbert y Coray 2018).
La manera en que se formulan las preguntas hace visible solo cierta informa-
ción mientras oculta otra. Por ejemplo, las preguntas sobre la lengua muchas ve-
ces utilizan la forma singular (p. ej., ¿Cuál es su lengua materna?) y proveen es-
pacio para respuestas de una sola lengua, haciendo caso omiso de las lenguas
adicionales. En el caso de Estados Unidos, en particular, es muy probable que
esto resulte en un subestimado del número de hablantes de lenguas indígenas
latinoamericanas, ya que muchos también hablan español, que tiene mayor pres-
tigio. Otro grupo de multilingües invisibles en las estadísticas de la Oficina del
Censo estadounidense son las personas que saben otras lenguas pero que no las
hablan en el hogar, ya que solo se pregunta por lenguas habladas en ese dominio
(Leeman 2004: 528). Esto tiene consecuencias significativas en el estudio del des-
plazamiento lingüístico ya que lleva a considerar monolingües en inglés a perso-
nas que realmente saben otras lenguas también. De hecho, varios estudios con-
cluyen que las lenguas minorizadas desaparecen casi por completo en la tercera
generación basándose solo en las cifras sobre lengua hablada en el hogar (p. ej.,
Los datos censales en el estudio del multilingüismo 85
Alba 2004). Este defecto metodológico tiene sus raíces en las limitaciones de las
preguntas de lengua, que no proveen información sobre las lenguas habladas
fuera del hogar ni sobre el conocimiento lingüístico de otras lenguas aparte del
inglés. Por otro lado, la falta de información sobre el nivel de conocimiento de las
otras lenguas lleva a otros estudios a sobreestimar el multilingüismo. En particu-
lar, los informes anuales del Instituto Cervantes sobre el estado del español en el
mundo utilizan los datos de la Oficina del Censo como evidencia de la presencia y
vitalidad del español en Estados Unidos. Sin embargo, las cifras oficiales solo nos
permiten saber cuántas personas hablan español en el hogar, no su nivel de co-
nocimiento; dada la tendencia a la pérdida del español entre la segunda y si-
guientes generaciones, un porcentaje significativo de los que el Instituto Cervan-
tes cuenta como hispanohablantes bilingües tendrá solo competencia limitada en
español. En este ejemplo, la falta de datos sobre el nivel de conocimiento de las
lenguas minorizadas facilita la presentación de una visión triunfalista del estatus
del español en Estados Unidos.
4. La recolección de datos
En comparación con las preguntas y categorías, los procesos y prácticas censales
han recibido mucho menos atención crítica, aunque también tienen un importan-
te impacto en los datos recogidos. Hasta aquí, he hecho alusión a que los institu-
tos de estadísticas administran encuestas muestrales además de censos de la po-
blación completa. Pero es imprescindible notar que algunos países utilizan regis-
tros administrativos (tales como el empadronamiento y los registros laborales,
fiscales o sanitarios) en lugar de un censo (p. ej. Italia), lo que puede introducir
nuevos tipos de error y sesgo. Por ejemplo, a veces los migrantes no se empadro-
nan, especialmente los inmigrantes no autorizados. Por otra parte, puede haber
diferencias en la formulación de las categorías y preguntas entre los censos y los
registros administrativos. En Estados Unidos, por ejemplo, donde se está explo-
rando el uso de registros administrativos para complementar y evaluar los datos
censales, la formulación de las preguntas sobre identidad etnoracial no es igual
en todos los registros. En particular, en el censo hay preguntas independientes
para raza y origen hispano o latino, pero en los formularios utilizados en otros
contextos, estas categorías aparecen en una sola pregunta combinada.
Otro factor que puede tener un impacto en los datos recogidos, y que merece
más atención de lo que ha recibido, tiene que ver con la(s) lengua(s) en las que se
realizan, o no, el censo. Los grupos minorizados y/o desfavorecidos tienden a
tener tasas de participación más bajas, lo que puede resultar en un subestimado
de hablantes de esa lengua, y esto puede ser agravado por una falta de materiales
86 Jennifer Leeman
censales en lenguas minorizadas (Pan et al. 2014: 1). En una investigación que
hice para la Oficina del Censo estadounidense sobre los criterios de evaluación
que utilizan los participantes al contestar la pregunta sobre competencia oral en
inglés (Leeman 2018c), encontré evidencia de que la lengua de administración de
la encuesta puede influir en la interpretación de las preguntas, en este caso, la
pregunta sobre lengua hablada en casa. A pesar de que la versión en español (En
su hogar ¿Habla usted un idioma que no sea inglés?) parecía fiel a la original
(Do you speak a language other than English at home?), los participantes en el
estudio la interpretaba de manera diferente. Específicamente, cuando la entrevis-
ta se llevaba a cabo en español, los participantes interpretaban un idiomacomo
un idioma aparte del español, llevándolos a dar respuestas negativas falsas.
Este ejemplo demuestra que la lengua de administración de la encuesta puede
tener un impacto importante, debido a que los contextos sociales y lingüísticos
contribuyen al significado de los textos.
Otra área en que la lengua de administración puede tener un impacto signifi-
cativo y difícil de observar es la clasificación etnoracial. Esto se debe a que la cons-
trucción social de las identidades etnoraciales y el significado de las etiquetas va-
rían de lugar en lugar y el uso de una lengua u otra puede servir como índice de
esquemas raciales diferentes. Encontré evidencia de este fenómeno en un estudio
sobre cómo los entrevistadores y encuestados hispanohablantes negociaban la cla-
sificación racial en el censo estadounidense (Leeman 2018a: 457). En una entrevis-
ta llevada a cabo en español, la entrevistada (de origen mexicano) le preguntó al
entrevistador si blancase refería a blanca mexicana o blanca americana,ha-
ciendo referencia implícita al hecho de que algunas personas consideradas blancas
en México no lo son en Estados Unidos. Aunque no se puede saberlo con certeza, es
probable que fuera el uso del español lo que le sugirió la posibilidad de utilizar el
esquema racial mexicano en lugar del estadounidense. Al contestarle el entrevis-
tador que los dos, la encuestada se identificó como blanca.
En cualquier caso, también puede haber variación en la interpretación de los
términos no solo en las preguntas traducidas, sino dentro de la misma lengua
también. Por ejemplo, en el mismo estudio (Leeman 2018a) encontré que la ma-
nera en que los entrevistadores entendían las categorías y etiquetas etnoraciales
(p. ej. latino) no siempre correspondía a las definiciones oficiales, lo que se
reflejaba en las explicaciones que les daban a los entrevistados. De la misma ma-
nera, en su estudio etnográfico sobre el desarrollo de una nueva encuesta sobre
lengua y cultura por parte del Instituto Nacional de Estadística suizo, Duchêne,
Humbert y Coray (2018) encontraron que la interpretación de algunos términos
lingüísticos (p. ej. lengua principal) por parte de los entrevistadores difería de
manera importante de las definiciones oficiales, lo que puede tener un impacto
sobre los datos.
Los datos censales en el estudio del multilingüismo 87
Otro punto que debe tenerse en cuenta es que las respuestas a las preguntas
censales pueden ser estratégicas y/o reflejar cuestiones identitarias diferentes del
enfoque explícito de la pregunta. A este respecto, Arel (2002: 105) describe el caso
de individuos que reportan una lengua materna diferente de la que consideran la
verdadera como estrategia para influir en la política lingüística y conseguir que
sus hijos se escolaricen en una lengua más prestigiosa. También describe varias
campañas organizadas para convencer al público de responder a las preguntas
sobre lengua de forma específica, sean las que sean sus prácticas lingüísticas
diarias. Por otra parte, Dowling (2014: 2350) observó que algunos mexicano-
americanos al sur de Texas se identificaban en el censo como blancosa pesar
de no considerarse blancos ni pensar que otras personas los percibían como blan-
cos. Sin embargo, a pesar de no identificarse con esa categoría, respondían así
para reclamar su nacionalidad y su legitimidad en Estados Unidos.
Tanto las estrategias de los encuestados como la influencia de los entrevista-
dores apuntan a una limitación más profunda de los censos, la cual tiene que ver
con la naturaleza de la identidad. Una presuposición común en las agencias de
estadística es que los censos y encuestas graban una realidad preexistente, y la
tarea de los diseñadores de encuestas consiste en ofrecer categorías y etiquetas
adecuadas para captarla. En contraste con esta visión de la identidad como algo
externo a la clasificación etnoracial, algunos estudios que han examinado el pro-
ceso de clasificación etnoracial desde una perspectiva sociolingüística discursiva
la que concibe la identidad como algo contextualmente fluido que emerge de la
interacción en lugar de una categoría fija. Tanto el análisis de llamadas telefóni-
cas a una línea de ayuda relacionada con la salud en el Reino Unido (Wilkinson
2011) como mi análisis de entrevistas censales en Estados Unidos (Leeman 2018a)
demostraron que las identidades etnoraciales y las subjetividades correspondien-
tes se producían en negociación entre encuestados y entrevistadores. En ambos
casos, se suponía que la clasificación dependía de la autocategorización, pero los
encuestados no siempre concebían sus identidades de una manera que coincidie-
ra con las opciones que se les daba. Además, la categorización no consistía en la
simple anotación de cómo se identifican las personas entrevistadas porque entra-
ban en juego tanto los discursos oficiales como las ideologías de los entrevistado-
res. Como resultado, las identidades grabadas al final de las entrevistas podían
ser muy diferentes de las que respuestas que daban los participantes al principio.
88 Jennifer Leeman
5. El procesamiento y la presentación de los datos
censales
Antes de divulgar los datos censales y producir estadísticas basadas en ellos, las
agencias oficiales los someten a varios tipos de procesamiento y limpieza. Del
mismo modo que la selección de temas y la formulación de las preguntas y opcio-
nes de respuestas reflejan una visión particular de las identidades, la manera en
que los datos se procesan también encarna ideologías específicas (Busch 2016).
Esto lo podemos ver, por ejemplo, en el procesamiento de respuestas en que los
encuestados escriben más de una lengua cuando la pregunta provee espacio para
una sola. Algunos censos recogen y publican los datos resultantes, pero otros o
no los captan o no los publican, ocultando así el multilingüismo, aunque no sea
la intención. De la misma forma, hasta el año 2000, el censo estadounidense solo
permitía que las personas eligieran una sola categoría en respuesta a la pregunta
de raza, limitando lo que podíamos saber sobre las identidades multirraciales.
Desde entonces, se aceptan respuestas múltiples, reflejando y promoviendo una
visión más compleja de la identidad racial (Nobles 2000: 130145).
También se discutió antes que las lenguas no son entidades con límites cla-
ramente definidos, y vimos que esto dificulta la formulación de preguntas sobre
dialectosylenguas. Esta problemática también afecta el procesamiento de
los datos, especialmente los que provienen de preguntas abiertas que incluyen
un espacio en blanco para escribir la respuesta. Consideremos las estadísticas de
la Oficina del Censo estadounidense sobre el uso del chino en el hogar, las que se
producen en base a las repuestas a una pregunta abierta en que los encuestados
deben especificar qué lengua aparte del inglés hablan en casa. Algunos encues-
tados responden con el nombre específico de una de las numerosas lenguas ha-
bladas en China, las que incluyen el mandarín, el cantonés y el wu, entre otras,
pero muchos otros simplemente responden que hablan chino.Estas respuestas
reflejan la idea del chino como una sola lengua, una idea común en Estados Uni-
dos, la que además refleja la política oficial de la China, que considera el manda-
rín la lengua común de todos. Por otra parte, en sus publicaciones, la Oficina del
Censo agrupa a todas las respuestas de lenguas chinas en una sola categoría eti-
quetada chino, lo que contribuye a reforzar la idea de que el chino es una sola
lengua. Este ejemplo demuestra la relación circular entre las ideologías oficiales,
la recolección de datos, la producción y diseminación de estadísticas, y el cono-
cimiento de la situación lingüística.
Los datos censales en el estudio del multilingüismo 89
6. Conclusión
La sociedad moderna tiende a considerar los datos cuantitativos en general, y las
estadísticas derivadas de los censos en particular, más objetivos, y por lo tanto
más fiables, que muchos otros tipos de datos. Esta confianza en las estadísticas
censales se extiende desde el ámbito de la política hasta los medios de comuni-
cación, abarcando también el mundo académico donde los investigadores de un
amplio espectro de campos las utilizan como si fueran una representación trans-
parente de la situación sociocultural y lingüística de un determinado país o re-
gión. No obstante, hemos visto que los censos no simplemente captan y cuanti-
fican una realidad externa, sino que participan en la producción de esa realidad.
Los censos son llevados a cabo por el estado con fines específicos y encarnan
ideologías especificas, las cuales no siempre corresponden a las motivaciones y a
la manera de entender el mundo que tienen las personas censadas, otras fuerzas
políticas y los académicos que utilizan los datos, ni las oficinas oficiales censales
de otros lugares. Los datos y estadísticas censales son inseparables de estos dis-
cursos y propósitos contradictorios que los moldean y que son moldeados por
ellos de forma circular. Por lo tanto, al mismo tiempo que los censos constituyen
una fuente de información valiosa, al utilizar los datos censales es de capital im-
portancia considerar quién los produce y para qué. Hay que preguntarnos no solo
qué información captan los materiales y procesos censales, sino también cuáles
son las presuposiciones implicadas y qué es lo que ocultan, y no olvidar que son
solo una representación limitada del mundo social.
Agradecimientos: Les agradezco a las editoras y los evaluadores externos sus co-
mentarios y sugerencias, que han sido muy útiles.
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92 Jennifer Leeman
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Article
Full-text available
Where censuses are concerned, politics and ideology are pervasive. The 2011 census in Scotland (a semi-autonomous part of the United Kingdom) was the first to ask a question about Scots, a close relative of English, which is historically the vernacular in many parts of Scotland. While at one time Scots had high status as the national language of Scotland, it is now widely regarded as a ‘dialect’ of English, and for many people it has associations of inferiority. At the same time, it has political relevance because of its potential to be an important cultural marker for an autonomous Scotland. The policy position of the current Scottish government, which advocates independence, is to protect and celebrate Scots. Adding a question about Scots to the census was an attempt to advance this by finding out who and where the users of Scots are. Research carried out before the census had shown that the public had differing ideas about what could be called Scots and whether it was, in fact, a different language from English: according to one previous survey, 64% did not think of it as a language at all. Given this background it is unsurprising that interpretations of the census results were controversial, reflecting to some degree existing language ideologies. According to some, the census provided no useful information, while according to others it demonstrated that there was a robust Scots-speaking population and a clear public understanding of what it meant to be a speaker of Scots. This paper discusses the history and political background to the problematic language questions in the Scottish census, and how the choice of questions, their wording and even their order on the questionnaire may have affected the results. Despite the flawed questions and many difficulties of interpretation, it seems that the 2011 census, whether or not it succeeded in enumerating accurately the speakers of Scots, may nevertheless have helped to raise public awareness of the language and to legitimise it. There are lessons to be learnt from the Scottish census, too, in other situations around the world where there are unclear boundaries between ‘language’ and ‘dialect,’ or where low-status and high-status varieties of ‘the same’ language coexist.
Article
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In this article, I argue that census language questions, policies and ideologies are intertwined and mutually reinforcing. Thus, critical analyses of census language questions must examine the specific policies for which language statistics are produced, as well as the ideologies that undergird those policies and the production of language statistics. After examining the history of language questions and related policies in the U.S., I apply this approach in an analysis of the U.S. Census Bureau’s current language question, arguing that U.S. language policy and official statistics on multilingualism are constrained by monolingual ideologies that center on English as the key point of reference and the marker of full personhood and national belonging. My analysis focuses on four interrelated realms: (1) U.S. language policy and its emphasis on “Limited English Proficiency” in assigning language rights; (2) the broader ideological context; (3) the language question itself; and (4) the impact of language ideologies on survey design and data collection within the U.S. Census Bureau.
Article
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Researchers across disciplines have analyzed the ethnoracial classification of Latinxs in the US census, as well as the ideological, political, and material underpinnings and effects of such classification. In this article, I advance our understanding of the census’ reproduction of racial identities and racial discourse in two ways. First, I demonstrate that sociolinguistic theory and methods can shed new light on census classification in three distinct areas: (1) the categories and classifications themselves, (2) the negotiation of ethnoracial classification during census interviews, and (3) the language in which censuses are conducted. Second, I demonstrate that census-taking does not consist simply of recording preexisting ethnoracial identities, or of disseminating official discourses from interviewers to respondents. Instead, census interviews involve the intersubjective construction and production of ethnoracial identities, as interviewers and respondents negotiate the meaning of the categories provided and their places within them.
Article
This groundbreaking and timely study explores how Mexican Americans and Mexican immigrants develop their racial ideologies and identifications and how they choose to present them to others.
Article
The role played by agencies like the census has been important in deciding upon language issues in India (Brass, 1974; Khub‐chandani, 1983; Mahapatra, 1990). In the fluid linguistic zone of north India, many languages are taken to be dialects of Hindi. The official status of a speech variety as a language or a dialect is largely dependent on the categorisation made by the Indian census. Often Maithili is referred to as Hindi in different censuses. Here I have tried to give a sociolinguistic appraisal of the representation of languages in the Indian census with special reference to the status of Maithili, which deals with the problems that arise out of the inconsistent approach of the census towards ‘language’, ‘dialect’ and ‘mother tongue’. The speakers of Maithili and other such languages face problems of identity and loyalty. On the one hand, their concern to maintain Maithili as an independent language is seen as a hindrance to the homogeneity of the ‘Hindi belt’ and, on the other, there is an apprehension that Maithili and other such languages of the ‘Hindi belt’ may be swamped by Hindi.
Article
This article ‘looks behind’ official statistics, analysing the social context of their production. It uses conversation analysis to examine how an organization’s ethnic monitoring statistics are constructed in and through interactions between callers and volunteers on its telephone helpline. In particular, it examines how the process of self-categorization is shaped by the response categories on the organization’s monitoring form and by the format in which the ethnic monitoring question is asked. These analyses contribute to developing understandings of the social construction of ‘race’/ethnicity and of organizationally generated statistics.