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La conservación en Cataluña: la tensión entre lo público y lo privado

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En Cataluña, los efectos de la crisis económica de la última década obligan a revisar algunas de las conclusiones establecidas desde la antropología de la conservación acerca del protagonismo del Estado y el peso de las iniciativas privadas en la gestión del patrimonio natural. El análisis histórico de la implementación de las políticas conservacionistas modernas en el mundo muestra la existencia de distintos paradigmas en las formas de gobernanza que se sucederían en el tiempo con una notable congruencia. El proyecto que arrancó en Yellowstone en el último cuarto del XIX, con un marcado acento elitista y preservacionista, será objeto un siglo más tarde de una importante expansión, gracias a la incorporación de la conservación en las políticas públicas y a su asociación con el desarrollo local, para terminar abocando, en un tercer momento, en una intervención de actores privados en la gestión y una concepción mercantil de la naturaleza. El balance de las políticas conservacionistas recientes en Cataluña previene, no obstante, de una lectura simplista de la crisis y la implementación de la agenda neoliberal.
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La conservación de la naturaleza en Cataluña:
la tensión entre lo público y lo privado1
Oriol Beltran
Universitat de Barcelona
Ismael Vaccaro
McGill University
Introducción
En Cataluña, los efectos de la crisis económica de la última década obligan a
revisar algunas de las conclusiones establecidas desde la antropología de la
conservación acerca del protagonismo del Estado y el peso de las iniciativas
privadas en la gestión del patrimonio natural. El análisis histórico de la imple-
mentación de las políticas conservacionistas modernas en el mundo muestra
la existencia de distintos paradigmas en las formas de gobernanza que se su-
cederían en el tiempo con una notable congruencia. El proyecto que arrancó
en Yellowstone en el último cuarto del , con un marcado acento elitista y
preservacionista, será objeto un siglo más tarde de una importante expansión,
gracias a la incorporación de la conservación en las políticas públicas y a su
asociación con el desarrollo local, para terminar abocando, en un tercer mo-
mento, en una intervención de actores privados en la gestión y una concep-
ción mercantil de la naturaleza (Vaccaro y Beltran, 2010; Wilshusen et al.,
2002).
En este contexto, la investigación social sobre las áreas protegidas identica
un giro neoliberal en la gestión conservacionista de las dos últimas décadas
(Brockington y Duffy, 2011; Büscher et al., 2012). El Estado deja de conside-
1. Este trabajo se enmarca en el proyecto Patrimonio cultural y natural en tiempos de crisis.
Retos, adaptaciones y estrategias en contextos locales (cso2015-68611-r), financiado por el Ministe-
rio español de Economía y Competitividad.
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rar la conservación entre sus prioridades y favorece una presencia creciente
del sector privado. A la vez, las iniciativas —tanto privadas como públicas— se
orientarán a generar ingresos mercantilizando el patrimonio natural, con el
n de sufragar sus costes o de procurar benecios (Castree, 2008; Cortés, 2018;
Igoe y Brockington, 2007). De acuerdo con la lógica patrocinada desde los
organismos internacionales, las políticas gubernamentales para hacer frente
a la última crisis nanciera justicarán este retroceso del Estado en la conser-
vación, y más tratándose de un capítulo considerado accesorio frente a sectores
como la educación, la sanidad o los servicios sociales, que serán objeto de unos
drásticos recortes presupuestarios (Cortés, Valcuende y Alexiades, 2014).
El balance de las políticas conservacionistas recientes en Cataluña previe-
ne, no obstante, de una lectura simplista de la crisis y la implementación de
la agenda neoliberal. Por un lado, la amenaza de la privatización de las áreas
protegidas ha contribuido a reclamar un fortalecimiento del papel de la Admi-
nistración, que anteriormente había sido cuestionada por una actuación diri-
gista y ambientalmente poco comprometida. La presencia del sector privado
en la conservación de la naturaleza es, al mismo tiempo, anterior a la crisis, y
esta afectará de forma signicativa a algunos grandes emprendimientos que
se consideraban consolidados. Finalmente, en los últimos años ha habido un
incremento de las iniciativas conservacionistas de pequeña escala. La econo-
mía turística ha creado un espacio para proyectos promovidos por jóvenes en
busca de oportunidades laborales en el medio rural.
El desarrollo contemporáneo de la conservación no responde a una mera
sucesión de etapas diferenciadas por sus objetivos, actores y formas de ges-
tión. Por el contrario, su evolución reciente en Cataluña es indicativa de su
estrecha dependencia de los contextos locales (Vaccaro, Beltran y Paquet,
2013) y, en denitiva, de su propia complejidad.
La implementación del sistema
de áreas protegidas en Cataluña
El despliegue de las políticas de conservación de la naturaleza en Cataluña,
en particular la implementación de áreas protegidas, está plenamente asocia-
do a la transición política y el establecimiento de la Administración autonó-
mica. Aun contando con precedentes de un considerable relieve en la gestión
de los valores naturales —como la planicación realizada en su día por la Ge-
La conservación de la naturaleza en Cataluña
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neralitat republicana, la creación en pleno franquismo del único parque na-
cional existente en la región o las medidas tomadas en la década de 1960 por
la Diputación de Barcelona a través del ordenamiento urbanístico (Soler,
2010)—, y coincidiendo con el proceso de expansión de la conservación en
todo el mundo, son sobre todo las plataformas locales surgidas a mediados de
la década de 1970 contra distintas iniciativas con un fuerte impacto ambiental
—el movimiento de los «salvemos»— las que acabarán teniendo una inciden-
cia decisiva en el diseño del actual sistema de espacios naturales protegidos.
Con el nal del franquismo, el malestar creado por los efectos del proceso
de industrialización y urbanización de las décadas anteriores, avalado acadé-
micamente y apoyado por los medios de comunicación, contribuyó a generar
en la opinión pública una creciente concienciación favorable a los valores am-
bientales (Folch, 1976). En este contexto, las movilizaciones para hacer frente
a la explotación de los volcanes en la comarca de la Garrotxa y a la construc-
ción de una urbanización en los humedales costeros del Alt Empordà consi-
guieron aunar la lucha por la democratización del país con la necesidad de
proteger sus espacios naturales (Gil, 2016, 2018). Resulta signicativo que el
trámite para la declaración de áreas protegidas estuviera entre las primeras
medidas consideradas por el Parlamento catalán restituido en 1980: entre 1982
y 1984 se crearon por ley cuatro parques naturales y dos parajes naturales de
interés nacional.
La implementación de la red catalana de espacios protegidos fue objeto de
un importante esfuerzo de diagnóstico y planicación. De acuerdo con la Ley
de Espacios Naturales de 1985 —todavía vigente—, que jó las distintas -
guras catalanas de protección de la naturaleza junto con otras medidas con-
servacionistas, en 1992 se aprobaba el Plan de Espacios de Interés Natural
(PEIN) como el principal instrumento de planicación territorial en esta ma-
teria. Con esta medida se declaraba un total de 144 espacios sujetos a un nivel
básico de protección —suelo no urbanizable, prohibición de la circulación
motorizada fuera de las vías autorizadas, requisito de evaluación del impacto
ambiental así como regulación de las actividades extractivas—, con una exten-
sión de 6.716 km2, designados en razón de su singularidad, representatividad
o vulnerabilidad (Font y Majoral, 2000). Los espacios incluidos constituían la
base para el desarrollo posterior de los llamados Espacios Naturales de Protec-
ción Especial (ENPE), que, a través de las guras de parque nacional, parque
natural, paraje natural de interés nacional y reserva natural, serían merecedores
de una gestión especíca. El PEIN supuso un importante despliegue de la con-
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servación en Cataluña, que alcanzó el 20,9% del territorio. A raíz de la incor-
poración de la Red Natura 2000 en 2006, hoy comprende un 31,8% e incluye
un parque nacional, catorce parques naturales, siete parajes naturales de interés
nacional y 66 reservas naturales —seis de las cuales, de carácter integral.
Tabla 1. Áreas protegidas en Cataluña (2018)
UICN1Cantidad Superficie (ha)
Parque Nacional II 1 13.900
Parque Natural V14 (+ZPP)2271.606
Paraje Natural de Interés Natural III 5 10.059
Reserva Natural Integral Ia 6 1.850
Reserva Natural Parcial III 60 13.553
Otros Espacios de Interés Natural (PEIN) V708.790
Total 1.019.758
Nota: 1UICN: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza; 2ZPP: zona periférica de pro-
tección del parque nacional —su nivel de protección está equiparado con el de los parques naturales—.
Fuente: www.gencat.cat y www.idescat.cat.
El balance de estas más de tres décadas de políticas de conservación por
parte de la Generalitat no se corresponde con el relieve que parecen indicar
estas cifras. Por un lado, no ha habido una correspondencia entre el número de
declaraciones y los esfuerzos destinados a la gestión, en relación con los presu-
puestos asignados, el personal y la planicación. El peso que tienen las distin-
tas guras muestra, al mismo tiempo, un bajo nivel de protección: la mayor
parte de las áreas protegidas —con el 96% de la supercie destinada a la con-
servación de la naturaleza— tiene una protección débil —correspondiente a
la categoría V de la clasicación de UICN—, mientras que los espacios don-
de la protección es prioritaria —categorías I y II— representan una parte ín-
ma del territorio —un 0,49%—. La existencia de áreas protegidas de muy
pequeñas dimensiones —inferiores incluso a los mínimos viables— así como
de ámbitos poco representados —en especial, el litoral y los agroecosistemas
extensivos—, dicultan también una valoración positiva (Germain y Malla-
rach, 2010). La superposición de guras de protección distintas así como de
administraciones competentes en relación con ellas entorpece la gestión y li-
mita su ecacia. Los resultados medidos de acuerdo con los objetivos de con-
servación establecidos en cada caso son, nalmente, poco brillantes: en 2002,
diez años después de la aprobación del PEIN, se estimaba que el 20-35% de
La conservación de la naturaleza en Cataluña
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las áreas declaradas habían sufrido pérdidas en sus hábitats, paisajes, comu-
nidades o especies desde el momento de su protección (Mallarach, 2008).
Estas carencias fueron motivo de preocupación por parte de colectivos
ambientalistas y de profesionales con anterioridad a la llegada de la crisis.
Denunciaban la falta de una voluntad conservacionista decidida por parte de
la Administración ante los problemas locales que estas políticas generaban y
frente a otras prioridades. Desde su perspectiva, la actualización del marco
legislativo con la aprobación de una Ley del Patrimonio Natural y la Biodi-
versidad —en trámite desde el 2005— debía contribuir a dar un nuevo im-
pulso a la conservación en Cataluña (Grau, 2010).
El desarrollo de la conservación privada
La presencia de empresas y entidades sociales en el campo de la conservación
de la naturaleza se ha considerado a menudo una respuesta a las carencias del
Estado, incrementadas con la crisis. El caso de Cataluña parece contradecir
esta interpretación: las iniciativas impulsadas por particulares no responden
en su conjunto a una ausencia de la conservación pública. El desarrollo de las
primeras políticas de conservación, en el que antiguos activistas con forma-
ción académica tuvieron un papel destacado, no comportó la desaparición de
las iniciativas situadas al margen de la Administración. Por el contrario, una
parte signicativa del activismo ambientalista promovería acciones dirigidas
a complementar las políticas públicas según sus propias estrategias de nan-
ciación. Podemos agrupar las iniciativas conservacionistas de carácter priva-
do de Cataluña en tres grandes grupos: las fundaciones, las acciones de custo-
dia del territorio y los emprendimientos de carácter empresarial.
De acuerdo con una fórmula jurídica adoptada previamente en los ámbi-
tos de la cultura y los servicios sociales, el surgimiento de varias fundaciones
dedicadas a la conservación buscaba implicar en sus acciones tanto a particu-
lares —a través del voluntariado y de donaciones— como a empresas —por
medio del mecenazgo—. Las primeras en constituirse, la Fundació Terra (1994)
y la Fundació Natura (1997), nacidas de la iniciativa de particulares, se pro-
pusieron tener desde un inicio una relativa diversicación nanciera así como
de objetivos. De este modo, a lo largo de su trayectoria han realizado desde
actividades de educación ambiental hasta programas de restauración fores-
tal, fortalecimiento de poblaciones amenazadas, divulgación e investigación.
oriol beltran, ismael vaccaro
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La Fundació Natura, por ejemplo, impulsó entre otras actuaciones la recupe-
ración del Estany de Sils, la creación de la Casa de l’Ós para apoyar la reintro-
ducción del oso pardo en el Pirineo a través de la sensibilización y el ecotu-
rismo, o el programa Sèlvans de conservación de bosques maduros mediante
la compra de derechos de tala.
Sea como fuere, el caso más destacado es el de la Fundació Territori i Pai-
satge. Constituida en 1998 a instancias de Caixa Catalunya, esta fundación se
inspiraba en el National Trust británico. Junto con la difusión de los valores
ambientales y el apoyo a la investigación —hasta 2005 había distribuido más
de 3,5 millones de euros a todo tipo de entidades para nanciar cerca de me-
dio millar de ayudas: desde estudios para la gestión de especies emblemáticas
hasta la señalización de itinerarios y publicaciones—, su principal objetivo era
la adquisición de ncas particulares para garantizar o restaurar sus valores na-
turales a través de la gestión. En once años, la Fundació Territori i Paisatge
llegó a adquirir 24 ncas con una extensión de casi 8.000 ha.
La Xarxa de Custòdia del Territori (XCT) nació en 2003 con el objetivo de
desarrollar el modelo del Land Trust Alliance de los Estados Unidos y los
stewardships ingleses. Se dirige a coordinar las iniciativas de actores sociales
muy diversos —asociaciones, fundaciones, ayuntamientos, empresas, particu-
lares— implicados en acciones de custodia «como estrategia de participación
de la sociedad en la conservación y gestión del medio natural, rural y urbano».
En concreto, promueve la rma voluntaria de convenios con propietarios par-
ticulares con el n de realizar una gestión favorable al mantenimiento de los
valores naturales de las ncas —desde el aprovechamiento forestal ordenado
hasta el pago de derechos de tala, pasando por el refuerzo de poblaciones ame-
nazadas de fauna—. La entidad ha adquirido un gran alcance en Cataluña:
en 2015 gestionaba un total de 42.900 ha —más otras 230.000 ha marinas—
a partir de 844 acuerdos.
En ambos casos se trata de iniciativas de la sociedad civil dirigidas explíci-
tamente a complementar —y no a sustituir— el rol de la Administración en la
conservación. Su propósito es ampliar los efectos de la actuación gubernamen-
tal por medio de acciones que escapan a las posibilidades de aquella —como
la compra de terrenos— y sobre todo incrementar la implicación de la ciuda-
danía en la conservación —como ocurre en los convenios con propietarios o
la promoción del voluntariado—. En este sentido, la XCT proclama que al-
canzar los retos de la conservación «depende de todos, no solo de las admi-
nistraciones públicas y los gobiernos».
La conservación de la naturaleza en Cataluña
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Las iniciativas de carácter empresarial conforman un conjunto más hete-
rogéneo tanto por su tamaño como por sus objetivos. Los pequeños empren-
dimientos ecoturísticos constituyen un grupo en crecimiento y, en muchas
ocasiones, están protagonizados por neorrurales y se relacionan con la auto-
ocupación. La oferta de actividades se caracteriza por una gran diversidad e in-
cluye, a veces sin una distinción del todo clara, el turismo activo en la natu-
raleza, el ecoturismo y la sensibilización ambiental: desde la contemplación
de fauna —avistamiento del oso pardo, birdwatching con aves rapaces— a la
oferta de servicios en el medio natural —actividades terapéuticas en bosques
maduros, dinamización y educación ambiental, voluntariado en gestión fo-
restal, etc.—. Asimismo se dirigen a diferentes tipos de público —familiar,
escolar, general— y a clientes con distintos niveles de poder adquisitivo. Los
pequeños emprendimientos ecoturísticos suelen caracterizarse por apoyarse
en el discurso cientíco y tener el propósito de fomentar los valores del patri-
monio natural entre la ciudadanía. En este sentido, contribuyen a la conser-
vación de la naturaleza en una dimensión importante que es complementaria
de la que realiza la Administración: la sensibilización dirigida al desarrollo de
actitudes favorables al medio ambiente.
Las empresas turísticas dedicadas al aprovechamiento económico de los
paisajes suelen tener un mayor tamaño y disponer de infraestructuras pro-
pias. La diversidad de los servicios ofrecidos es muy amplia, pero coinciden
en diferenciarse de las anteriores por orientarse a una «espectacularización»
de la naturaleza (Igoe, 2010) y por recurrir a un discurso donde priman más
los argumentos comerciales que la voluntad de difundir los valores ambien-
tales. Los parques de fauna que han proliferado en los últimos años, por ejem-
plo, al recuperar la concepción del zoológico decimonónico (Mullan y Mar-
vin, 1998) se alejan de los planteamientos y los objetivos de la conservación.
La crisis en la conservación:
recortes y modelos de gestión
Con el estallido de la crisis, el estado de la conservación pública, que ya había
sido previamente objeto de preocupación, se agravará de un modo signi-
cativo. En 2012, Ecologistas en Acción presentaba un extenso informe en el
que se denunciaba la degradación de las políticas conservacionistas en la re-
gión. El documento concluía armando: «Las políticas catalanas de natu-
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raleza muestran un panorama desolador: incumplimiento generalizado de
la legislación y retrocesos acelerados en las políticas de conservación de la
biodiversidad, que conducen a Cataluña de las primeras posiciones a las últi-
mas a nivel europeo».
Un año y medio más tarde, distintos sectores del conservacionismo —so-
ciales, académicos y profesionales— celebraban una jornada de reexión y
debate en la sede del Institut d’Estudis Catalans, la academia catalana de las
ciencias y las humanidades, para manifestar su malestar «por el desmantela-
miento de las políticas de conservación del patrimonio natural y el deterioro
de su estado». En particular, denunciaban la falta de planicación —úni-
camente la mitad de los ENPE contaba con un plan de protección o de
gestión, transcurridos hasta treinta años desde su creación—, así como unos
recortes presupuestarios estimados en un 49-60% según los casos —que ha-
bían favorecido la reducción o la eliminación de brigadas, puntos de infor-
mación, tareas de prevención de incendios, proyectos de investigación y ac-
tividades de educación ambiental, entre otros—, además de los argumentos
ya mencionados de la debilidad general de la protección declarada y la re-
gresión constatada en la calidad ambiental y la biodiversidad. A pesar de que
el despliegue de las guras de protección en Cataluña había sido notable
desde un primer momento, los recortes del gasto público por parte de la Ad-
ministración estaban limitando su ecacia. Concluían armando: «Los par-
ques sufren un ahogo deliberado y en ellos se favorece más la explotación de
los recursos naturales que la conservación de los valores naturales y cultu-
rales».
Los recortes en la nanciación acabarían formando parte de un programa
de mayor alcance destinado a implementar la agenda neoliberal en el campo de
la conservación en Cataluña. En febrero de 2015 el Govern de la Generalitat
aprobaba el Plan de Gestión de los Espacios Naturales de Protección Especial
a instancias del Departamento de Agricultura, que había asumido las compe-
tencias en materia de medio natural a partir de la desaparición del de Medio
Ambiente. El plan no llegó a ejecutarse, ante la fuerte oposición del conserva-
cionismo profesional —incluida la mayor parte de los directores de los ENPE—
y del ambientalismo militante, pero sobre todo a raíz de la ruptura de la coali-
ción de gobierno y la salida de UDC, el partido del conseller de Agricultura:
en mayo de 2016 el Govern lo dejó sin efecto —a instancias de una moción
parlamentaria—, antes de que se hubiera comenzado a aplicar. La propuesta,
no obstante, merece ser examinada dada su coherencia como programa para
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reformular el modelo conservacionista establecido tres décadas antes: ni se
trató de una mera ocurrencia puntual ni tampoco puede considerarse una ini-
ciativa totalmente superada.
El diagnóstico del que partía el plan discrepaba del balance realizado por
parte del conservacionismo. En este sentido, se armaba que «el sistema de
espacios naturales protegidos puede considerarse prácticamente cerrado», que
ha habido una disminución de las presiones originales de degradación gra-
ve o amenazas, así como que «la mayor parte de los espacios tienden a una
evolución natural por reducción de las actividades antrópicas». A esta lectura
optimista se añadiría que «se dispone hoy de mucho más conocimiento téc-
nico y cientíco sobre la gestión y la conservación».
El plan se concretaba fundamentalmente en cuatro propuestas. En primer
lugar, introducir cambios organizativos y un nuevo modelo de gestión me-
diante la «aplicación de una gestión multifuncional como herramienta gene-
ral de conservación y dinamización sostenible del territorio». La «gestión
multifuncional» se convertiría en un argumento clave de la propuesta y se tra-
ducía en la existencia de unos órganos de gestión de los parques capaces de
coordinarse con los profesionales de la agronomía, la gestión forestal, la ges-
tión cinegética y el sector turístico. En segundo lugar, cambiar el perl de los
directores de parque, «que sea más de gestión y mantenga una buena rela-
ción con los ayuntamientos y los sectores económicos (turismo, ganaderos...),
esencial para poder generar recursos propios que reviertan en el mantenimien-
to de las áreas protegidas». En tercer lugar, fomentar la valoración de las ac-
tividades productivas —mediante la promoción de los productos «hechos en
el parque»— y sociales —fundamentalmente el turismo—, para potenciar el
papel de los parques en el desarrollo rural. En este sentido se armaba: «No
hemos de olvidar que, más allá de la nalidad básica de conservación de los
espacios protegidos, estos son auténticos motores de desarrollo socioeconó-
mico de los territorios donde están». Finalmente, recurrir a nuevas fuentes
de nanciación: «Un cambio de modelo para disponer de los recursos nece-
sarios para garantizar la conservación de los espacios protegidos». De este
modo, las asignaciones presupuestarias debían complementarse con otros in-
gresos: pago por servicios —aparcamientos, guías, itinerarios, folletos, mapas,
educación ambiental, visitas a elementos emblemáticos, etc.—, tasas para la
entrada en hábitats frágiles, promoción de los productos «hechos en el par-
que», alquiler de equipamientos y acciones de mecenazgo —por medio de la
responsabilidad social corporativa de las empresas.
oriol beltran, ismael vaccaro
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Las críticas al mencionado programa no tardaron en aparecer. El mismo
mes de febrero, una plataforma integrada por varias entidades ecologistas y
naturalistas denunciaba que,
[...] después de cuatro años de decisiones políticas contrarias a la conservación de
la naturaleza, [el plan anunciado] lleva a pensar que [esta] pueda dejar de ser el sen-
tido esencial de los parques para ser una parte accesoria; la insistencia en su renta-
bilidad económica, la creación de mecanismos de nanciación innovadores o la im-
plicación privada muestran un claro giro hacia la mercantilización de la naturaleza.
Dos meses más tarde, Ecologistes de Catalunya hacía público un informe
para «desenmascarar el plan orquestado [...] para desmantelar la actual red
de espacios naturales protegidos del país», con estos objetivos: a) vaciar de
competencias los ENPE; b) eliminar la gura del director —un perl menos
técnico y dependiente del conseller—; c) eliminar los equipos técnicos; d) po-
ner los ENPE bajo control político, mediante personal con un perl de inge-
niero forestal, para realizar la gestión con criterios de explotación y no de
conservación; e) eliminar la función protectora y de conservación del entor-
no natural de los ENPE; f) favorecer su utilización como reclamo turístico y
de inversiones de interés socioeconómico; y g) incentivar la explotación de
los recursos naturales, en especial la madera de los bosques. Para esta enti-
dad, el modelo que se pretendía imponer reducía las funciones de los parques
a meras marcas de identicación y promoción para atraer inversiones en fa-
vor de la dinamización socioeconómica del territorio, sin imponer limitacio-
nes a las actividades que hicieran posible esta hipotética activación económi-
ca y con un interés especial en la explotación de los recursos naturales de los
espacios protegidos.
Por aquellas mismas fechas, el sector profesional del conservacionismo se
organizaba como grupo de presión en la plataforma Conservació.cat, que fue
presentada en público en julio de 2015, coincidiendo con la convocatoria elec-
toral de una nueva legislatura. Más allá de denunciar la paralización total de
los instrumentos de planicación y de gestión, así como los recortes presu-
puestarios, la entidad apostaba por un cambio en el modelo de gobernanza a
través de la creación de una Agencia del Patrimonio Natural de Cataluña. Más
adelante jaba su propuesta mediante un plan de acción alternativo al que ha-
bía pretendido implementar la Generalitat, en el que se establecían los ob-
jetivos siguientes: a) establecer el marco legal e implantar las estrategias ne-
La conservación de la naturaleza en Cataluña
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cesarias para garantizar la conservación del patrimonio natural de Cataluña;
b) elaborar un programa global de seguimiento de la biodiversidad; c) plani-
car y gestionar ecazmente los espacios naturales protegidos y los diferen-
tes elementos que componen el patrimonio natural del país, favoreciendo la
implicación de la sociedad en la conservación; d) garantizar y concretar la pre-
valencia y transversalidad del patrimonio natural en las políticas sectoriales;
e) considerar el valor de la biodiversidad y su impacto en la economía catala-
na y atender la responsabilidad exterior de Cataluña en la conservación de
la biodiversidad global; y f) mejorar la comunicación, la formación y la edu-
cación en favor de la biodiversidad.
El intento de implementación del plan mostró la tensión existente entre
la gestión productivista del Departamento de Agricultura —que tenía asig-
nadas las competencias en medio natural— y la planicadora del de Territo-
rio y Sostenibilidad —al que correspondían las de Políticas Ambientales—.
De hecho, su principal ideólogo, el subdirector de Biodiversidad, era un in-
geniero forestal, antiguo presidente de la Asociación de Propietarios Fores-
tales, muy crítico con los espacios naturales protegidos y con las limitaciones
al «pleno desarrollo de la actividad forestal generalizada» —defensor de ex-
plotar los bosques maduros así como de la tala masiva de los de titularidad
pública—. En el marco de este conicto en el interior del Gobierno, el De-
partamento de Territorio y Sostenibilidad publicó un mes después de la apro-
bación del plan un documento titulado La planicación estratégica de los espacios
naturales protegidos de Cataluña, donde atribuía a estos un importante papel en
el planeamiento territorial, el desarrollo y la dinamización del territorio, los
servicios ambientales y la identidad nacional. De hecho, lejos de dar por con-
cluido el despliegue del sistema catalán de áreas protegidas, proponía la crea-
ción de tres nuevos parques naturales entre 2014 y 2017: Capçaleres del Ter
i del Freser —declarado en 2015—, Montsec y Muntanyes de Prades —toda-
vía pendientes.
Coincidiendo con el momento álgido del enfrentamiento entre los dos mo-
delos mencionados —que, junto al desacuerdo entre departamentos dirigidos
por partidos diferentes, reeja la existencia de sectores sociales con intereses
también distintos—, en julio del mismo año 2015 se hacía público un estudio
de evaluación del impacto de las áreas protegidas auspiciado por la Obra So-
cial “la Caixa”. En el informe se subrayaban los benecios económicos de la
conservación en Cataluña: su actuación favorable a los sectores generadores
de actividad económica —mediante acciones tales como la elaboración de ca-
oriol beltran, ismael vaccaro
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tálogos de productores, la promoción de productos locales o la celebración de
ferias—, como factor de atracción de visitantes —estimados en más de 3,7 mi-
llones anuales—, con una alta tasa de ocupación asociada y un elevado rendi-
miento pecuniario: un valor bruto añadido de 8,8 euros por cada euro inver-
tido, con un impacto de 100 millones en el territorio próximo a los parques.
La crisis en el sector privado
En Cataluña, el repliegue de la Administración pública que siguió a la crisis
nanciera no ha comportado una mayor presencia de las iniciativas privadas
en la conservación. De hecho, las entidades que habían sostenido los proyec-
tos más ambiciosos en el pasado se han visto particularmente afectadas debi-
do a la falta de nanciación por la vía de las donaciones y el mecenazgo. Es el
caso de la Fundació Territori i Paisatge, cuya dependencia de Caixa Catalunya,
que había sido inicialmente su mayor garantía de estabilidad, acabaría perjudi-
cándola a raíz de la desaparición de la mencionada entidad nanciera. Desde
2013 se limita a procurar una suciencia económica a la gestión de sus ncas
a través de la explotación comercial de los equipamientos que tiene en pro-
piedad: sus antiguos centros de educación ambiental han sido reconvertidos
en centros de servicios ecoturísticos. Por su parte, Fundació Natura se decla-
raba en 2017 en concurso de acreedores y Fundació Terra cesó ese mismo año
su actividad. Estas iniciativas, que por su envergadura habían adquirido hace
dos décadas un gran protagonismo, fueron las más afectadas por la crisis -
nanciera, en paralelo a los recortes de los fondos públicos destinados a la con-
servación.
Frente a ellas, los emprendimientos ecoturísticos más modestos han pro-
liferado de una forma signicativa en la última década, no obstante la preca-
riedad que los acompaña y, en muchas ocasiones, su propia falta de estabili-
dad. A pesar de asumir a menudo la responsabilidad de actividades que en un
principio brindaban directamente los parques —que se limitarán ahora a coor-
dinarlas y publicitarlas—, la escala misma de las iniciativas permite interpre-
tar este proceso como asociado a un incremento de la participación social en
el campo de la conservación y no solo como la externalización y privatización
de un servicio (Beltran y Vaccaro, en prensa). Su oferta de actividades, ade-
más, no se restringe a los límites de los espacios protegidos sino que también
favorece una expansión de los valores ambientales más allá de aquellos.
La conservación de la naturaleza en Cataluña
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La aparición reciente de alguna iniciativa particular que combina el ecotu-
rismo con la gestión del medio natural, a pesar de su carácter todavía puntual,
merece destacarse como síntoma de un eventual cambio de tendencia. Hay
empresas que disponen de infraestructuras propias para la observación de
fauna —escondites fotográcos, hides— asociadas a puntos de alimentación su-
plementaria autorizados por la Administración en el caso de especies prote-
gidas, como ocurre con los comederos para aves rapaces. La distribución de
comida como reclamo, en lugares y momentos preestablecidos, supone una
intervención deliberada que incide en la conducta de los animales, implica
una participación activa en la gestión de la conservación y procura, al mismo
tiempo, un aprovechamiento comercial de esta. De acuerdo con la experien-
cia de otros países, la reintroducción de especies emblemáticas en los Piri-
neos brinda un potencial de crecimiento para este tipo de emprendimientos
destinados, fundamentalmente, a un público experto y con un alto nivel ad-
quisitivo.
Más allá de la crisis
El examen de las iniciativas privadas relacionadas con la conservación de la na-
turaleza en Cataluña obliga a repensar nuestro enfoque. El análisis de la con-
servación ha priorizado habitualmente la relación entre el Estado y las po-
blaciones locales (Beltran y Santamarina, 2016), pero la conservación es un
proceso complejo, con más escenarios y actores. Al mismo tiempo, debe cues-
tionarse la supuesta relación entre la conservación neoliberal y el auge de las
iniciativas privadas. La crisis nanciera declarada hace diez años ha favoreci-
do el descenso de las inversiones públicas en la conservación, ha generalizado
la precarización del trabajo y la fragilidad de los emprendimientos, y ha po-
tenciado la mercantilización de la naturaleza. Pero el capital privado también
ha abandonado de manera general la nanciación de actividades conserva-
cionistas.
Las áreas protegidas constituyen hoy una realidad consolidada, aunque se
halle al mismo tiempo cuestionada y en constante redenición. La evolución
de las políticas de conservación no responde a una mera sucesión por etapas:
está asociada a sus propios contextos y muestra una relativa complejidad. Tal
vez, en nuestro enfoque, hayamos hecho excesivo hincapié en la gobernanza
de las áreas protegidas. El análisis de los objetivos y los contenidos de gestión
oriol beltran, ismael vaccaro
70
en la conservación de la naturaleza puede enriquecer nuestro acercamiento al
tema y contribuir a cuestionar algunas armaciones de carácter general.
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Book
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This work features the first evaluation of the system of protected areas system of Catalonia, Spain, conducted by the Institució Catalana d’Història Natural, a branch of the Institut d’Estudis Catalans (Catalan Academy of Sciences), following the methodological framework proposed by the IUCN World Commission of Protected Areas. It was the first time that the in the European Union an independent, rigorous and participatory evaluation of the effectiveness of an entire and system of protected areas was conducted. When the evaluation was done the system of protected areas of Catalonia had 10 different figures of protection applied to 148 natural areas, which created 365 evaluation units, equivalent to 21 per cent of the Catalonia area. Over 120 evaluators were actively engaged in the project, coordinated by Josep-Maria Mallarach and Josep Germain. The bulk of the work was carried out between 2002 and 2003. The results were officially presented in 2004, but the entire publication, a 360 pages book, was not issued until for years later, being launched at the 2008 IUCN World Conservation Congress. In 2006, the evaluation of the protected area system of Catalonia was included as a case study in the Best Practices Protected Areas Guidelines no. 14 “Evaluating Effectiveness” published by the World Commission on Protected Areas. https://portals.iucn.org/library/efiles/documents/PAG-014.pdf
Article
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Demands for economic growth are often visibly at odds with public concerns about what this growth portends for the future of our planet. In this context the production and dissemination of images not only shape people’s perceptions of the world, but mediate social and human—environmental relationships. Debord saw such mediation as a central feature of late capitalism, in which images become commodities alienated from the relationships that produced them and consumed in ignorance of the same. As biodiversity conservation and capitalism become increasingly intertwined, human— environmental relationships are being spectacularized in a proliferating smorgasbord of images and media. This article presents a theoretical framework for thinking about these transformations as they pertain to biodiversity conservation, consumerism and the environmental contradictions of global neoliberalism. I then use fieldwork from Tanzania to demonstrate the value of this approach. I conclude by discussing the larger social and theoretical implications of this material.
Article
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This article presents a critical review of recent writings that argue that people-oriented approaches to conservation have largely failed to achieve their main goalÐ the protection of biological diversity. Based on an analysis of this problem, authors of these works conclude that biodiversity conservation initiatives should place re-newed emphasis on authoritarian protection of national parks and other protected areas to safeguard critically threatened habitats worldwide. W e examine ® ve core themes in these writings. W e conclude that, while many of their ® ndings regarding shortcomings of current people-oriented approaches are well grounded, the overall arguments are incomplete because they largely ignore key aspects of social and political processes that shape how conservation interventions happen in speci® c contexts. As a result, recommendations linked to the renewed protectionist argument most likely will not provide long-term protection of biodiversity. Keywords biodiversity conservation, community-based conservation, conserva-tion debate, indigenous peoples, integrated conservation and development pro-jects (ICPPs), protectionist argument, sustainable use According to the conventional wisdom that emerges in recent literature on inter-national biodiversity conservation, current people-oriented approaches to protecting for sending their critiques and observations. Thanks also to the approximately 150 practitioners, program managers, academics, and other people around the world who expressed interest in reading this article.
Article
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This and a previous paper review systematically a new and fast-growing geographical research literature about ‘neoliberalising nature’. This literature, authored by critical geographers for the most part, is largely case study based and focuses on a range of biophysical phenomena in different parts of the contemporary world. In an attempt to take stock of what has been learnt and what is left to do, the two papers survey the literature theoretically and empirically, cognitively and normatively. Specifically, they aim to parse the critical literature on nature’s neoliberalisation with a view to answering four key questions: (1) what are the reasons why all manner of qualitatively different nonhuman phenomena in different parts of the world are being ‘neoliberalised’?; (2) what are the principal ways in which nature is neoliberalised in practice?; (3) what are the effects of nature’s neoliberalisation?; and (4) how should these effects be evaluated? Without such an effort of synthesis, this literature could remain a collection of substantively disparate, theoretically informed case studies unified only in name (by virtue of their common focus on ‘neoliberal’ policies). This paper addresses questions 2, 3, and 4, while the previous paper concentrated on the first. It is argued that some unresolved issues in the published literature make it very difficult for readers and future researchers in this area to draw ‘wider’ lessons about process, effects, and evaluations. This is not so much a ‘failing’ of the literature as a reflection of its newness and the way its constituent parts have evolved. It is argued that these issues require careful attention in future so that the ‘general’ lessons of the literature published to date on nature’s neoliberalisation can be made clear. Where the previous paper detected some ‘signals in the noise’ viz question 1, this paper suggests that more work needs to be done viz questions 2 to 4 for any signals to be detected.
Article
En los años 70 en Cataluña comienza un cambio en la percepción que la población tiene sobre la naturaleza, que pasa de ser una fuente de materia prima o superficie edificable a ser vista de un modo más amplio como patrimonio natural a conservar. A mediados de esa década comienzan a aparecer movimientos populares locales y regionales para la conservación de la naturaleza cuyos principales objetivos son la divulgación de los valores naturales de determinadas zonas y la protección de las mismas. En esta tarea reciben el apoyo de la comunidad científica, nacional e internacional, y la cobertura y complicidad de los medios de comunicación, que permiten que los conflictos se den a conocer entre el gran público. Este cambio de percepción también queda plasmado más adelante en leyes que definen y desarrollan nuevos modelos de protección de la naturaleza.
«La biodiversitat i el patrimoni natural a Catalunya
  • Conservació
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  • Conservació
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«Pla de gestió dels espais naturals de protecció especial de Catalunya
  • Departament D'agricultura
  • Ramaderia
  • Alimentació I Medi Pesca
  • Natural
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