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¿Vuelve un espíritu a Dios?

Authors:
  • Iglesia Adventista del Séptimo Día

Abstract

“¿Vuelve un espíritu a Dios?” — La vida después de la muerte ha sido un tema inquietantea través de todos los tiempos. Algunos defensores de la vida pos mortem, hanconsiderado que el Qohelet destaca esta argumentación en el texto de Eclesiastés 12:7. Enel presente estudio se realizará un estudio exegético teológico sobre este pasaje. En el presentetrabajo se desea proponer algunas consideraciones para una la comprensión del textoen cuestión.
¿Vuelve un espíritu a Dios?
Theologika 31:1 (2016) 76-102
Christian Varela
Córdoba, Argentina
Theologika 31:1 (2016) 76-102
RESUMEN
“¿Vuelve un espíritu a Dios?” — La vida después de la muerte ha sido un tema in-
quietante a través de todos los tiempos. Algunos defensores de la vida pos mortem, han
considerado que el Qohelet destaca esta argumentación en el texto de Eclesiastés 12:7. En
el presente estudio se realizará un estudio exegético teológico sobre este pasaje. En el pre-
sente trabajo se desea proponer algunas consideraciones para una la comprensión del texto
en cuestión.
Palabras clave: Qohelet, Eclesiastés, muerte, espíritu, vida después de la muerte.
SUMMARY
“Does a spirit returns to God?” — Life after death has been a disturbing theme
throughout all times. Some defenders of life post mortem, have considered that Qo-
helet highlights this argument in the text of Ecclesiastes 12: 7. In the present study a
theological exegetical study on this passage will take place. In this paper it is desired
propose some considerations for understanding the text in question.
Key Words: Qohelet, Eclesiastes, death, spirit, life after death.
¿VUELVE UN ESPÍRITU A DIOS?
Introducción
Las experiencias cercanas a la muerte han generado
diversos estudios en los últimos años.1 Uno de los pasajes
1 Carl B. Becker, Paranormal Experience and Survival of Death (Al-
bany: State University of New York Press, 1993). Susan Blackmore, Dying
to Live: Near-Death Experiences (Bualo, New York: Prometheus Books,
1993). Dannion Brinkley and Kathryn Brinkley, Secrets of the Light: Lessons
from Heaven. (New York: Harper Collins, 2008). Dannion Brinkley and
Paul Perry, Saved by the Light: The True Story of a Man Who Died Twice
and the Profound Revelations He Received (New York: Harper Paperbacks,
1994). Betty J. Eadie and Curtis Taylor, Embraced by the Light. (New York:
Bantam Books, 1994) Peter Fenwick and Elizabeth Fenwick, The Truth in the
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utilizados por comentadores cristianos sobre la vida des-
pués de la muerte es el pasaje veterotestamentario de Ecle-
siastés 12:7, armando que al morir una persona sale un es-
píritu o alma del cuerpo que va a Dios. En la declaración de
Meyer encontramos el pensamiento del reditus animae ad
Deum, retorno del alma a Dios en las siguientes palabras:
“en la hora de la muerte el alma deberá partir en su gran
búsqueda; el que, en aquel momento, la única considera-
ción importante será: ¿Cuál fue su actitud para con Dios?”2
Con respecto al espíritu que vuelve, House destaca que “a
pesar de su retorno a Dios, el espíritu humano no es divino.
Al contrario, él permanece bajo el poder del Creador. De
ese modo, la muerte es un medio por el cual las personas se
vuelven más próximas a Dios. Ogden arma que lo inver-
so del proceso original de creación parece implicar que el
Light: An Investigation of Over 300 Near-Death Experiences (New York:
Berkley Books, 1997). Raymond Moody, The Last Laugh: A New Philoso-
phy of Near-Death Experiences, Apparitions and the Paranormal (Charlot-
tesville, VA: Hampton Roads, 1999). F. W. H. Myers, Human Personality
and Its Survival of Bodily Death: Studies in Consciousness (Charlottesville,
VA: Hampton Roads, 2001). J. B. Rhine, Extra Sensory Perception (Hagers-
town, MD: William McDougall, Kessinger Publishing LLC, 2003). Bill Wie-
se, ¿Qué sucede cuando muero?: Historias reales sobre la vida después de la
muerte y que nos dicen sobre la eternidad (Mary, Fl: Casa Creación, 2013).
2 F. B. Meyer, “Eclesiastés”, en Comentario Bíblico F. B. Meyer. Vel-
ho Testamento (Bello Horizonte, Minas Gerais: Editora Betania, 2002), 348.
Henry Matthew también armó que “el hombre es una extraña clase de cria-
tura, un raro del cielo, unido a un trozo de barro; se separan en a la muerte,
y cada uno se va al lugar de donde vino. El cuerpo, el trozo de barro, vuelve a
su tierra. El alma, ese rayo de luz vuelve a Dios que, cuando hizo al hombre
del polvo de la tierra, sopló en su nariz un aliento, de vida, para hacer de
él un alma viviente (Gen 2.7)”. Comentario exegéticodevocional. En Libros
Poéticos. Trad. Francisco Lacueva (Terrasa, Barcelona: Editorial Clie, 1988),
2:424. R. J. Kidwell, “Ecclesiastes”, en Ecclesiastes and Song of Salomon
(Joplin, Missouri:College Press, 1977), 288.
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Qohelet [el maestro] tenía concluido que la muerte no nos
separa de Dios, antes, en aquel momento, nosotros retor-
naremos a su presencia”.3 Gary Williams al comentar este
pasaje también arma que “el autor aclara que el juicio de
todas las obras que se mencionan en 11:9 se realizará cuan-
do el espíritu vuelva a su Hacedor, ascendiendo al cielo para
comparecer ante el Juez de toda la tierra”.4
Ante los diversos comentarios del texto en cues-
tión, este trabajo desea responder los siguientes inte-
rrogantes: ¿Qué quiso decir el anciano Salomón5 cuando
3 Paul R. House, Teologia do Antigo Testamento. Trad. Sueli Silva
Saraiva. (São Paulo: Editora Vida, 2005), 612.
4 En “La vida, la muerte y el amor. Eclesiastés y Cantares”, en Estu-
dios Bíblicos ELA (Puebla, México: Ediciones de las Américas, 1986), 66.
Roy Zuck por su parte destaca que “la edad avanzada trae problemas físicos
(12:1-5) y resulta en la muerte (12:6-7), pero el espíritu de la persona va a
Dios (3:21;12:7) y entra en la conciencia eterna (‘a su casa eterna’, 12:5)”. En
“Uma Teologia Dos Livros Sapienciais E Cantares De Salomão”, en Teologia
do Antigo Testamento. Ed. Roy Zuck. Trad. Luís Aron de Macedo. (Río de
Janeiro: Casa Publicadora das Assembléias de Deus, 2009), 326.
5 El autor del presente estudio toma la postura tradicional de la autoría
de Eclesiastés armando que el escritor es el rey Salomón, hijo de David (970-
930 a.C.). Aunque han surgido muchas otras ideas con respecto a la autoría y
la fecha de composición del libro. Morla arma que la “autoría salomónica es
una cción”, destacando “en la actualidad no existe ningún comentarista que
deenda tal opinión, ni tan siquiera en línea de hipótesis”, Asensio Morla.
Libros sapienciales y otros escritos (Estela, Navarra: Editorial Verbo Divino,
2004), 184. Para más discusiones sobre la autoría del libro Véanse Vilchez,
Sapienciales III. Eclesiastés o Qohelet (Estela Navarra: Editorial Verbo Di-
vino, 1994), 21-31. Tremper Longman III, “The Book of Ecclesiastes”, NICOT
2-9. Pablo Ale, “El Eclesiastés y las doctrinas losócas del pesimismo, el de-
terminismo, el escepticismo y el epicureísmo”. Tesis presentada para la licen-
ciatura en teología (Libertador San Martín, Entre Ríos: Universidad Adventis-
ta del Plata, 1998), 12-28. Frederick Afman, Relationship of Song of Songs and
Ecclesiastes to the Life of Solomon” (Tesis doctoral en Teología, Greenville,
Carolina del Sur: Bob Jones University, 1966). Francis Nichol, Comentario
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armó que “el espíritu vuelve a Dios que lo dio”? ¿Se
trata de la supervivencia del alma o el espíritu después
de la muerte? ¿Qué nos dice el Qohelet con respecto a la
vida y la muerte? Para ello se estudiará brevemente el
contexto literario, el análisis gramatical y teológico para
nalmente concluir con algunas consideraciones a tener
en cuenta al leer el pasaje.
PRESENTACIÓN DEL TEXTO
A continuación se presentará y determinará el texto
en estudio según se encuentra en el texto hebreo masoré-
tico (TM), la versión griega LXX y algunas traducciones
contemporáneas en español.
Texto Masorético (TM)
׃הנָ תָ נְ רשֶׁ אֲ םיהִ אֱ הָ ־לאֶ בוּשׁתָּ חַ וּרהָ וְ היָ הָ ֶ ְ ץרֶ הָ ־לעַ רפָ עָ הֶ בשֹׁ יָ וְ
Septuaginta (LXX)
καὶ ἐπιστρέψῃ ὁ χοῦς ἐπὶ τὴν γῆν, ὡς ἦν, καὶ τὸ πνεῦμα ἐπιστρέψῃ
πρὸς τὸν θεόν, ὃς ἔδωκεν αὐτό.
Reina Valera (RV 1960)
y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva
a Dios que lo dio.
Nueva Versión Internacional (NVI)
Volverá entonces el polvo a la tierra, como antes fue, y el
espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio.
Bíblico Adventista del Séptimo Día. 7 Vols. (Mountain View, California: Publi-
caciones Interamericanas, 1984), 3:1076.
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La Biblia de las Américas (LBA)
Entonces volverá el polvo a la tierra como lo que era, y el
espíritu volverá a Dios que lo dio.
La Biblia del Peregrino (LBP)
Y el polvo vuelva a la tierra que fue, y el espíritu vuelva a
Dios, que lo dio.
El TM no presenta variantes textuales relevan-
tes. Tampoco existen diferenciaciones importantes en
las traducciones contemporáneas en español. Se puede
destacar las variaciones de traducción de la conjunción
ו, clásico “y” (RV, LBP) o “entonces” (NVI, LBA), siendo
más favorable el último como se verá más adelante, ya
que enfatiza la relación y conclusión con la idea que viene
desarrollando en el pensamiento precedente.
Análisis Literario
Eclesiastés es uno de los libros sapienciales del Anti-
guo Testamento,6 sin embargo, concluir el género literario
del libro es una tarea desaante para todo exégeta vetero-
testamentario. Longman III arma que la importancia del
6 Eclesiastés junto con Job, Proverbios y algunos Salmos (19, 37, 104,
107, 147 y 148) forman los conocidos libros sapienciales. “De acordo com
Crenshaw, a literatura sapiencial consiste em um casamento de certa forma
(“sentençaou instrução proverbial, debate, reexão intelectual”) com o con-
teúdo (“ instruções para dominar a vida” , “tenteio dos segredos da vida com
relação ao sofrimento dos inocentes, luta com a nitude e busca pela verdade
oculta na ordem criada”). Roy Zuck, 281. Para mayor información sobre la
literatura sapiencial véase también Michael V. Fox, “Ancient Near Eastern
Wisdom Literature (didactic)”, Religion Compass 5, n°1 (2011):1-11. Pablo
Ho, Los libros poéticos (Florida, USA: Editorial Vida, 1998), 16-21.
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“genero afecta signicativamente a la interpretación del
lector y la aplicación de un texto. La identicación propia
puede guiar a la correcta interpretación, pero identicar
un género errado ciertamente distorsionará el entendi-
miento del lector”.7 El libro de Qohelet se ha calicado
con distintos géneros literarios, por lo que resulta difícil
precisar uno.8 Se puede denir en líneas generales que el
libro en su mayor parte está escrito en prosa9 con algunos
poemas muy importantes.10
El texto en estudio forma parte del último de los “tres
exquisitos poemas”11 del libro (1:4-7;3:1-8; 12:1-7), y al mis-
mo tiempo es “uno de los pasajes más difícil de interpretar
del libro”.12 Ante la diversidad de interpretaciones dadas al
poema,13 Sewo arma que la mayoría de los eruditos “en
7 Longman III, 16.
8 Algunos lo clasifican como un “testamento real”. Morla, 193. Ge-
rard Von Rad, Sabiduría en Israel (Madrid: Ediciones Cristiandad, 1985),
286. Otros como diálogos o diatriba, aforismos. Este libro presenta varia-
dos recursos literarios como la metáfora, la comparación, las parábolas,
sintagmas y preguntas retóricas. Para más detalles véase Vílchez, 59-66.
Joseph Azize, “The Genre of Qoheletʼ, Davar Logos 2:2 (2003):123-138.
9 Morla, 192; Vílchez 70-71. Aunque James A. Loader arma que el
libro es generalmente poético. En “Polar Structure in the Book of Qohelet”,
en BZAW 152 (Berlin: Walter de Gruyter, 1979) 16-18.
10 Longman III, 23.
11 Morla, 193-194.
12 Michael Fox, “Aging and Death in Qohelet 12”, JSOT 42 (1988),
55. C. L. Seow también arma que “el poema nal de Qohelet (12:1-8) es
argumentablemente la porción más controversial del libro”. En “Qoheletʼs
Eschatological Poem”, Journal of Biblical Literature 118:2 (1999) 209.
13 John Sawyer, “The Ruined House in Ecclesiastes 12: A Reconstruc-
tion of the Original Parable”, Journal of Biblical Literature, 519-531. John
Jarick, “An ʻAllegory of Ageʼ as Apocalypse, Colloquium 22 (1990) 19-27.
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general concuerdan que el signicado del autor es exhortar
al pueblo a gozar la vida mientras aún hay tiempo”.14
La estructura general del pasaje implicado abarcaría
desde 11:7 a 12:8,15 por lo que bien podría ser esquematiza-
do de la siguiente manera:16
11.8 Si un hombre viviera
muchos años
Frase
temporal En todos ellos tenga
alegría
Tema A
Acuérdate Tema B
Los días de tinieblas
será muchos
Frase temporal
Todo cuanto viene
es vanidad
Conclusión
Barry C. David, “Ecclesiastes 12:1-8- Death an Impetus for Life”, Bibliotheca
Sacra 148, 591 (1991) 298-318. Fox, “Aging and Death in Qohelet 12”, 55-77.
Matthew Kraus, “Christian, Jews, and pagans in dialogue: Jerome on Eccle-
siastes 12:1-7”, Hebrew Union College Annual 70-71 (1999-2000) 183-231.
J. R. Busto Saiz, “Estructura métrica y estróca del‘poema sobre la juventud
y la vejez’ Qohelet 11,7-12,7”, Sefarad 43 (1983) 17-25.
14 “Qohelet’s Eschatological Poem”, 209. También véase Bill Arnold
y Bryan Beyer, Encountering the Old Testament (Grand Rapids, Michigan:
Baker Books, 1999), 329. Sin embargo, Sewo propone que el poema va más
allá de una simple reexión de la vejez y la muerte, sino que hace referencia
a una visión escatológica del n del mundo. Ibíd., 212-234. Fredericks, 111.
John Jarick, 19-27. J. R. Busto Saiz, “Estructura métrica y estróca del ‘poe-
ma sobre la juventud y la vejez’ Qohelet 11,7-12,7”
15 Graham S. Ogden, “Qoheleth XI 7- XII 8:Qohelethʼs Summons to
Enjoyment and Reection”, Vetus Testamentum 34:1 (1984): 27-38. Daniel
Fredericks, “Lifeʼs Storms and Structural Unity in Qoheleth 11.1-12.8, JSOT
54 (1991):95-114.
16 Bosquejo realizado por Graham Ogden. En Qoheleth (Sheeld:
JSOT Press, 1987), 193-194.
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11.9-10 Alégrate Tema A
(en tu juventud)…
en los días de
Frase Temporal
La adolescencia
La juventud… es
vanidad
Conclusión
12.1 Recuerda Tema B
En los días de tu
juventud
Frase Temporal
Antes…(‘ad
‘ǎšer lōʼ)
12.2 antes…
12.6-7 antes
12.8 Todo es vanidad Conclusión
Por otro lado, la microestructura de esta perícopa
poética abarca 12:1-8, con sus múltiples metáforas que
destacan la senilidad y desgaste físico de la vida que con-
cluye con la muerte del individuo. El cuerpo de este poema
se divide en 3 secciones, “desiguales en extensión pero evi-
dentemente marcada por la conjunción (‘ad ‘ǎšer lōʼ) (a)
12:1b, (b) 12:2-5, y (c) 12:6-7”,17 ocurriendo esta expresión
en “cada una de las ocasiones que introduce a una arma-
ción que retrata el n de la vida”.18 Graham también desta-
ca que esta perícopa presenta 3 elementos claves a tener en
cuenta (1) la apertura de la frase imperativa (12:1a); (2) las
3 secciones introducidas por ‘ad ‘ǎšer lōʼ19 y un verbo im-
17 Fox, 72.
18 Ogden, “Qoheleth XI 7- XII 8 ”, 29.
19 Barry Davis arma que “para facilitar el ujo de pensamiento a tra-
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perfecto que le sigue (12: lbc, 2-5, 6-7); y (3) la terminación
de la frase con la expresión hbl. 20
Se puede ver que los versos 6-7 son la última subuni-
dad del poema, marcando el n irreversible e inevitable de
la muerte con 4 imágenes en líneas paralelas marcadas por
la conjunción, un verbo y un sustantivo:21
Antes se quiebre que la cadena de plata
y se rompa el cuenco de oro,
y se quiebre junto a la fuente el cántaro,
y sea rota la rueda sobre el pozo;
Por lo que al llegar al clímax del poema, sobre la vejez
y las limitaciones de las funciones de la vida, el “Qoheleth
utiliza líneas paralelas y una estructura quiástica para en-
fatizar su punto, y para proporcionar un nal apropiado
para este poema”:22
Vuelva el polvo a la tierra de donde era
Y el espíritu Vuelva a Dios que lo dio
Ogden y Zobno proponen las siguientes considera-
ciones, con respecto a este texto, para su traducción:
vés del paso, Qohelet emplea tres veces el marcador temporal (“antes”) (vv.
1-2, 6) para denotar las transiciones entre los turnos temporal-psicológicos
en el pasaje”. En Ecclesiastés 12:1-8, 303.
20 Ibíd, 32.
21 Graham S. Ogden and Lynell Zogbo, A Handbook on Ecclesiastes,
UBS Handbook Series; Helps for translators (New York: United Bible Societ-
ies, 1998), 430.
22 Ibíd., 433. Adaptado por el autor de la investigación.
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“Las líneas en sí son ricas en sonidos repetidos
en hebreo. El traductor puede tratar si es posible
mantener al menos, algunas de las característi-
cas literarias presentes. Para la traducción de la
última parte del versículo, le sugerimos: ... an-
tes de que el cuerpo vuelve a la tierra de la que
procede y el espíritu vuelve a Dios que [original-
mente] lo dio”. 23
De esta manera, se puede concluir que sería adecua-
do interpretar el texto como una expresión poética24 sobre
el n de la vida, más que una exposición antropológica so-
bre el estado del espíritu en el más allá.
Estudio Gramatical y Teológico
El texto estudiado presenta una marcada conexión
con el relato de la creación de Génesis 2:7,25 y la pronun-
ciación de la sentencia divina expresada en la caída en Gé-
nesis 3:19, relacionando 2 vocablos en común: polvo (ר פָ עָ )
y espíritu (חַ ר ). Al mismo tiempo se estudiaran 2 términos
23 Ibíd.
24 Para una introducción a la poesía hebrea véase Teólo Correa y
Álvaro Rodríguez, “Características de la poesía hebrea bíblica”, Theologika,
202-226. Lynell Zogbo y Ernst Wendland, La poesía del Antiguo Testamen-
to: Pautas para su traducción. Trad. Alfredo Tepox Varela (Miami, Florida:
Sociedades Bíblicas Unidas, 1989).
25 Según Walter Brueggemann “la teología sapiencial es una teología que
reexiona acerca de la creación, sus exigencias, órdenes y dones”, En Teología
del Antiguo Testamento (Salamanca, Ediciones Sígueme, 2007), 713. Walter
Zimmerli también arma que “la sabiduría reexiona decididamente dentro del
marco de una teología de la creación”, En The Place and Limit ofthe Wisdom
Framework of the Old Testament Theology”, SJT 17 (1964): 148.
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más que presentan una relevancia signicativa en el men-
saje del libro y en la comprensión del presente estudio:
vida (י חַ ) y muerte (תומ).
Polvo (ר פָ עָ )
El término ר פָ עָ traducido como polvo, tierra, tiene una
ocurrencia de 120 veces en el AT. El Qohelet toma la imagen
de la creación, del componente original que indica la sus-
tancia material de la humanidad, la tierra misma (Gen 2:7).
Se caracteriza la humanidad como terrenal, en el sentido de
no poseer vida inherente,26 y fragilidad física (Sal 103:14).27
El autor en su argumentación poética, sobre la vejez
de las funciones vitales del cuerpo, concluye con el n del
mismo, del polvo de donde surgió en la creación primi-
genia. El poema naliza su presentación sobre el estado
de la vejez y la muerte enfatizando 4 imágenes de objetos
destruidos, estrellados y quebrados;28 cuando se “rompa el
cordón de plata y se quiebre la vasija de oro, y se estrelle
el cántaro contra la fuente y se haga pedazos la polea del
pozo, (ו) entonces el polvo vuelve a la tierra de donde era”
(12.6-7 NVI). Para el Qohelet, el hombre se deteriora y des-
aparece porque es ר פָ עָ .
Ogden y Zogbo destacan que este volver al polvo pue-
de tener 2 signicados posibles: “Una es que el cuerpo se
convierte en polvo y se convierte en uno con la tierra de la
26 Niels-Erick A. Andreasen, “Muerte: Su origen, naturaleza y des-
trucción nal”. En Tratado de Teología. Ed. George Reid (Buenos Aires:
Asociación Casa Editora Sudamericana, 2010), 359.
27 Barry Davis, 316.
28 Frederick, 110.
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que fue formado; la otra es una referencia al acto de entie-
rro en sí. En este último se devuelve el cuerpo (usando una
forma pasiva en lugar de activo) a la tierra”.29
El pasaje recuerda la sentencia del Creador por el
pecado de Adán de volver al polvo (Gen 3:19), por lo que
se debe interpretar esto como una metáfora poética. La
imagen es tomada de Adán, quien fue tomado del polvo y
es sentenciado por YHWH a volver al origen inerte e inexis-
tente de vida (Sal 90:3; 104:29; 146:4; Job 10:9; 34:14-15),
tema tratado en otro poema sobre la vanidad del hombre
en Eclesiastés 3:20. El Qohelet desea que sus oyentes re-
cuerden a su Creador (12:1) porque en realidad el hombre
es רָפָע y volverá al polvo dejando de existir (12:7 cf. Job
7:21; 10:8-9; 17:16; 21:26; 34:15; Sal 30:9).
Espíritu (x:Wr)
El término x:Wr ocurre 377 veces en el AT. El térmi-
no signica “primeramente brisa, viento: Gen 3:8; Exo
10:13; Isa 7:2; consiguientemente, signicará la respi-
ración (Gen 41:8) o incluso la vitalidad (Gen 45:27; Jue
15:19)”.30 En el libro del Qohelet tiene una ocurrencia de
29 Ogden y Zogbo, A Handbook on Ecclesiastes, 432. Wätcher, “ר פָ עָ ”,
en Theological Dictionary of the Old Testament. Ed. Johannes Botterweck
y otros. Trad. David Green. 15 Vols. (Grand Rapids, Michigan: William B.
Eerdman Publishing Company, 2001), 11: 264.
30 Juan Luis Ruiz de la Peña, Imagen de Dios. Antropología teológi-
ca fundamental. (Santander: Editorial Sal Terrae, 1996), 24. Para estudios
básicos y completos del en el AT véase Hans Walter Wol, Antropolo-
gía del Antiguo Testamento (Salamanca: Ediciones Sígueme, 1975) 53-61.
Samuele Bacchiocchi, Immortality or Resurrection? A Biblical Study on
Human Nature and Destiny (Barrien Spring, Michigan: Biblical Perspec-
tives, 1997), 60-71. R. Albertz y Westermann, “ ruaj Espíritu”, en Dic-
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20 veces siendo traducido como viento, espíritu, aliento
o respiración.31
Esta palabra tiene una ocurrencia destacada en el
sintagma x:Wr tW[r>W traducido como “aicción de espíritu”
(RV 60) o “¡es correr tras el viento!” (NVI). Sería pertinen-
te considerar lo que R. Albertz y Westermann comentan
sobre el חַוּר como viento en su uso veterotestamentario:
“respecto al hombre, el viento tiene el ca-
rácter de lo inasible y efímero. Esto se reeja
sintácticamente en el hecho de que el viento es
con frecuencia objeto de una actuación divina,
pero raras veces humana. El hombre puede,
desde luego, observar el viento (2 Rey 3:17; Ecl
11:4), pero no puede disponer de él (Ecl 8:8).
Cuando constituye la meta de actuación
humana, con ellos se expresa por principio una
acción insensata”.32
Al mismo tiempo, el autor parece presentar una rela-
ción entre el viento (x:Wr), el espíritu (x:Wr) y la vanidad ( ). La
vida del hombre (x:Wr) se escapa de sus manos como el viento
(חַוּר 8.8), por lo que lo único que alcanza es vanidad
( ). Con su duro realismo Salomón se da cuenta que
todo lo que se hace debajo del sol es , vanidad, vacío
cionario teológico manual del Antiguo Testamento, Ed. Ernst Jenni. Trad.
Runo Godoy. 2 Vols. (Ediciones Cristiandad, 1985), 2:913-948. Walter Ei-
chrodt, Teología del Antiguo Testamento. Trad. Daniel Romero (Madrid:
Ediciones Cristiandad, 1975), 2:137-140.
31 Eclesiastés 3:19 es traducido como “aliento” (NVI) o respiración (RV60).
32 R. Albertz y Westermann, 2:920.
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o sin sentido (2:17): el placer (2:1), la sabiduría (2:15), el
trabajo (2:21), la envidia (4:4), las riquezas (5:9), el soñar
(6:9), la justicia y la injusticia (8:19-14), la felicidad de la
juventud (11:8-10), y la vida misma del hombre (12:1-8).
Todo esto es vanidad de vanidades (12:8).33
En términos antropológicos, el x:Wr es visto como
aliento, “la fuerza que se maniesta en el golpe de res-
piración. Partiendo del hecho del aspirar y espirar ‘en el
hombre’ y ‘fuera del hombre’, sale de él y actúa sobre él”.34
Wol también armó sobre el x:Wr del hombre que “es ante
todo su aliento”,35 destacándose “el proceso especíco en
que se maniesta la vitalidad dinámica del hombre”.36 Por
lo tanto, la Biblia no lo presenta como una entidad dife-
rente capaz de vivir una existencia fuera del cuerpo y que
conlleve signicado de alma.37 Por eso, no se puede ar-
mar que en el texto estudiado se trate del alma, por lo que
Roland Murphy arma que “aquí no es cuestión de alma,
sino del aliento de vida, una categoría de pensamiento to-
talmente diferente”,38 sino del espíritu como la dimensión
del hombre que representa su vida (Sal 104:24, 29-30; Isa
16; Jer 10:14; Hab 2:19; Jue 15:19; 4:20; Eze 37:5-6, 9-10)
33 “Qohelet 12:8 es el clímax del poema y el resumen del tema del
libro”, Fox, 72.
34 Ibid., 925.
35 Hans Walter Wol, Antropología del Antiguo Testamento (Salaman-
ca: Ediciones Sígueme, 1975), 54.
36 Ibíd. Veasé Gen 45:27; Jue 15:19; 1 Sam 3:12; 1 Re 21:5
37 Samuele Bacchiocchi, 68-69.
38 En “Ecclesiastes”, Word Biblical Commentary. 59 Vols.(Dallas,
Texas: Word Books Publisher, 1992), 23a:120.
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o la fuerza vital de este (Job 10:22; 12:10; Sal 104:29).39
Este principio de vida se relaciona con su sinónimo ה מָ שָׁ נ ְ ,40
el aliento de vida o principio de vida con el cual Dios creo al
hombre (Gen 2:7 cf. Isa 42:5; Job 23:3; 32:8; 33:4; 34:14,
15). Loader destaca que lo “importante aquí es solo la idea
que el principio de vida esta en las manos de Dios. Él da
vida, él la vuelve a tomar. Sin aquel principio la existencia
humana no es posible”.41
Según el Qohelet, destaca que este x:Wr o principio de
vida es el mismo que también poseen los animales y al
morir desaparece (3:19-21 cf. Gen 2:7, 7:22).42 Cuando la
persona muerte expira el aliento de vida dado por Dios,
revirtiendo el proceso de la creación (Gen 25:8; 1 Re 17:17;
Job 34:14, 15; Sal 104:29).43
En el pasaje estudiado se puede comprender me-
tafóricamente al x:Wr como designando al “halito vital
comunicado por Dios al hombre, que tiene su manifes-
tación exterior en la entrada y salida del aire por la nariz
que dura todo el tiempo de vida del hombre”.44 Wol
39 CBA, 3:1121.
40 Wol, 54. John Walvoord y Roy B. Zuck destacan que “es una evi-
dencia de que Salomón no se reere al regreso de los espíritus humanos
individuales a Dios para juicio”, en “Job- Cantar de los Cantares”, El cono-
cimiento bíblico un comentario expositivo: Antiguo Testamento. (Puebla,
México: Ediciones de las Américas, 2000), 391.
41 J. A. Loader. Ecclesiastes. A Practical Commentary (Grand Rapids,
Michigan: William B. Eerdmans Publishing Company, 132.
42 Ho comenta sobre el texto de Eclesiastés 3:20 que Salomón “aquí pone
en tela de juicio la inmortalidad del espíritu del hombre (3:18-21), pero arma en
otra parte que “el espíritu vuelve a Dios que lo dio” (12:7)”. En Libros poéticos, 251.
43 Andreasen, 360.
44 Gabriel Pérez Rodríguez, “Libros Sapienciales”, en Biblia Comen-
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ve esta fuerza de vida la que “vuelve a Dios que lo había
dado”.45
Se puede concluir parcialmente, el Qohelet describe
en este poema un proceso inverso a la creación, ya que se
presenta una disolución progresiva del hombre que acaba
con la desintegración total del ser.46 Podemos nalizar este
apartado con el pensamiento de Morla sobre la nota nal
del pasaje:
tada. Profesores de Salamanca (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos,
1962), 4:926. Sin embargo, en la visión antropológica tricotómica poseída
por el autor destaca que terminada la vida “el cuerpo vuelve a la tierra, el
alma baja al seol y el espíritu, arma, ahora vuelve a Dios, lo que hay que en-
tender en el sentido de que Dios lo retira, con lo que el hombre muere, no en
el sentido de que sea una sustancia que vuelva a Dios o sea absorbida por Él,
opinión que no encontraría en el Libro ni en la Sagrada Escritura punto de
apoyo alguno. BAC, 926-927. Roland Murphy arma que “Hay que recordar
que el hombre está vivo en ʻvirtud del alientoʼ que ha recibido de Dios; esta
idea no tiene nada que ver (en este contexto) con el alma y su retorno a Dios.
Está fuera de dudas que Qohelet ignora todo lo referente a una inmortalidad
bienaventurada”. En “Eclesiastés (Qohelet)”, en Comentario Bíblico San Je-
rónimo. Eds. Raymond Brown, Joseph Fitzmyer, Roland Murphy (Madrid:
Ediciones Cristiandad, 1971), 2:522
45 Wol, 58.
46 Longman III, NICOT, 273. “No es una alusión optimista de algu-
na clase de conciencia después de la muerte, sino simplemente un retorno
a la situación prevista. Dios temporariamente unió cuerpo y espíritu, y
ahora el proceso es deshecho. Nosotros no tenemos en este verso ninguna
afirmación de inmortalidad. De acuerdo a Qohelet, la muerte es el fin”.
Ibid. Sidney destaca que “el Maestro del Antiguo Testamento piensa que
la muerte era el fin. Desde el Nuevo Testamento nosotros conocemos que
Jesús conquistó la muerte y que a través de él está la vida más allá de la
muerte”. Preaching Christ from Ecclesiastes, 293-294. “Es muy probable
que en 3:18-21, Qohelet esté polemizando con defensores de ideas adve-
nedizas, extrañas a la teología judía, relativas a la vida de ultratumba.
La afirmación de 12:7 tiene un claro sabor a glosa, de otro modo no se
explicaría la apostilla que viene a continuación: Vanidad de vanidades,
dice Qohelet, todo es vanidad”. Morla, 201.
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la extrema belleza del poema sobre la vejez de 12:7 no
puede ocultar la amargura de su autor ante la visión
de un cuerpo arruinado por los años e incapaz ya de
encontrar gusto en nada, esperando irremisiblemen-
te que se ʻraje la polea del pozoʼ, el cubo se hunda
para siempre en las oscuras aguas del fondo.47
Vida (י חַ )
El termino י חַ ocurre 17 veces en el libro Qohelet, tra-
ducido comúnmente como vida. Tanto para la literatura
sapiencial, en particular para Salomón, buscan el sentido,
orden y propósito de la vida.48 Sin embargo, mientras busca,
se encuentra que esta es más inútil.49 La vida para el autor es
dada por Dios (5:17; 8:15; 9:9; 12:7). La vida del hombre está
gobernada por Él (9:1), es quien también da (ןתנ) sabiduría,
ciencia, gozo, trabajo de recoger y amontonar (2:26), trabajo
(3:10), eternidad en el corazón (3:11), riquezas, bienes (5:18-
19; 6:2), un cónyuge (9:9). Aunque la vida ofrece una visión
positiva que debe ser aprovechada (2:24-26; 3:12-14; 3:22;
5:17-19; 8:15; 9:17-10). Es por eso, que al nal de sus días
desea transmitir un mensaje claro sobre la vida en su propia
experiencia.50 El autor parece centrarse en la búsqueda del
sentido de la vida y las actividades del hombre concluyendo
que todo es vanidad. Salomón busca ese “algo” que llene su
47 Morla, 202.
48 Paul R. House, Teologia do Antigo Testamento. Trad. Sueli Silva
Saraiva. (São Paulo: Editora Vida, 2005), 601.
49 Davis Barry, 300.
50 Quitando el prólogo y el epílogo, todo está desarrollado en primera
persona.
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vida. Sidney destaca que el mensaje desde el 11:19-12:8 es
dirigido a la siguiente generación, “a los jóvenes”, quienes
deben acordarse de Creador en los días de su juventud. 51
Estos, frecuentemente “piensan que son inmortales, que
tienen la vida eterna sobre la tierra” a los cuales el Qohelet
les desea mostrar “grácamente la realidad del deterioro
humano y la muerte”.52
Al mismo tiempo, al analizar la realidad de la
vida, Salomón concluye que existe una realidad que no
es vanidad ( ) y le da real sentido existencial al cami-
no del hombre: “el fin de todo el discurso oído es este:
Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto
es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a
juicio, juntamente con toda cosa encubierta sea buena
o sea mala” (12:13-14). La relación con Dios es algo
que el Qohelet valora sobre toda la vanidad de la vida.
El temor del Señor es uno de los temas principales de
la literatura sapiencial como lo es para Salomón (Ecl
3:14; 5:6; 7:18; 8:12, 12, 13; 12:13). Tal como afirma
Eugene Merrill:
Con todo, el mensaje de Qohelet, el maestro, no
es de pesimismo absoluto, pues él ve claramente
que existe una salida del reino sombrío de la falta
de sentido, esa salida es la siguiente: (1) Conocer
a Dios; (2) vivenciar la sabiduría de Dios; y (3)
disfrutar de un relacionamiento con Dios”.53
51 Sidney, 275. Whybray, 195-196
52 Ibíd., 293.
53 Eugene Merril, Teologia do Antigo Testamento (São Paulo: Shedd
Publicações, 2009), 604.
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Los oyentes del sabio son exhortados a vivir la
vida feliz en el temor y los mandamientos del
Señor, sabiendo que el Creador y Juez traerá
toda obra al tribunal celestial.54
Las expectativas de futuro oscuro es determinan-
te para el autor (Ecl 3:11; 6:11; 7:14; 10:14). El disfrute
de los placeres de la vida se termina con la muerte; esa
realidad tétrica que oscurece toda comprensión del sen-
tido de la vida, “cuando el Eclesiastés habla del destino
(miqre) del hombre, lo que realmente se vislumbra es
un horizonte de muerte”.55 Para comprender el pasaje en
cuestión y lo que pasa con el hombre en su desintegra-
ción, a continuación se visualizará lo que arma el libro
de Eclesiastés con respecto a la muerte.
Muerte (תמ)
El termino muerte (תמ) ocurre 12 veces en el libro de
Eclesiastés. El mensaje de la muerte forma parte del men-
saje teológico que el Qohelet desea transmitir.56 El término
54 Jiri Moskala, “Toward a Biblical Theology of God’s Judgment: A
Celebration of the Cross in Seven Phases of Divine Universal Judgment (An
Overview of a Theocentric-Christocentric Approach)”, Journal of the Adven-
tist Theological Society 15, n°1 (2004): 138-165.
55 Von Rad, 288.
56 Tremper Longman III, 129. Kathyn Imray, “Qoheletʼs Philosophies
of Death” (Disertación doctoral en teología. Murdoch University, Perth, Aus-
tralia, 2009). Shannon Burkes, Death in Qoheleth and Egyptian Biogra-
phies ofthe Late Period. SBLDS 170 (Atlanta: Society of Biblical Literature,
1999). Para David Smith, el Qohelet tiene “fascinación con la muerte”, en
“The Concept of Death in Job and Ecclesiastes.” Didaskalia 4:1 (1992): 8-9.
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תמ nuevamente nos lleva al relato de la creación, a la ad-
vertencia del Creador en el Edén (Gen 2:17) y al dialogo de
la serpiente con Eva ante su insistente mentira de no morir
(, Gen 3:3).57 El concepto de Creador (יאֶ רְ בּ)
de Eclesiastés 12:1 está asociado con el acto de creación de
Génesis (א רָ בָּ 1:1, 21, 27 x3, 2:3-4), el cual también es Sobe-
rano (3:9-18; 7:13-14; 8:16-9:1; 11:5 cf. Sal 104:29-30; Job
33:4; 34:15) y Juez de la vida (12:13-14).
Se podría proponer una lectura del pesimismo de
la vida que tanto enfatiza el autor en la perspectiva del
hombre caído, alejado del Creador y sentenciado a תומ. La
vida sin el Creador no tiene sentido.58 El Qohelet destaca la
creación al iniciar la perícopa (12:1), y la naliza con una
descreación, “el cumplimiento de la antigua sentencia con-
tra el hombre (12:7)”,59 concluyendo que todo es vanidad
de vanidades (12:8), que según Eugene Merrill es el tema
predominante del libro.60
El pasaje en cuestión enfrenta al lector con la misma
muerte de una manera gráca y directa. Es una realidad
57 Para un análisis del origen y causa divina de la muerte en el pensa-
miento hebreo véase Lazarus Castang, “A Comparative Analysis of the Origin
and Divine Causation of Death in Ancient Near Eastern Literature and in
the Old Testament”, (Disertación doctoral en teología. Andrews University,
Barrien Spring, Michigan, USA, 2011).
58 Zuck, 320. “El muerto es el que está imposibilitado para alabar a Dios,
mientras que el vivo puede celebrar la obra y la palabra de Yahvé. ‘Vida signica,
pues, en el Antiguo Testamento: tener una relación. Sobre todo: tener una rela-
ción con Dios’. ‘Muerte... quiere decir carencia de relación’.” Wol, 147.
59 Daniel Carrol, J.T. Poe y Rubén Zorzoli. “Proverbio- Cantares”, en
Comentario bíblico mundo Hispano (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispa-
no, 1993), 327.
60 Merril, Teología do Antigo Testamento, 603.
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que nadie puede detener (8:8) y a la cual todos llegarán
sin conocer su tiempo, solo sabe que algún día morirán
(9:5), sean hombres sabios o no (2:16; 7:2; 9:2-3), anima-
les (3:19) o insectos (10:1). En el libro encontramos las
fronteras existenciales entre el nacimiento y la muerte,
existe un tiempo para nacer y otro para morir (3:2), sien-
do mejor el día del fallecimiento que el del nacimiento
(7:1). Todo lo que el hombre pueda gozar y adquirir se
termina con la muerte.61 La muerte es presentada como
un descanso de la opresión (4:1). Barry Davis la presenta
como el gran igualador, siendo la única certeza de la vida
es la muerte (9:5).62
En el pensamiento del AT y la literatura sapiencial
del autor, la existencia del hombre termina en el Seol, una
manera poética que designa a la tumba, el n de todas las
actividades humanas y donde todos llegan al silencio y la
oscuridad (Job 7:6-9; 17:13, 16; Sal 6:5: 88:11-12; 94:17;
115:17).63 Para la teología del Qohelet, no se presenta una
61 Longman III, 34.
62 Barry Davis, 299.
63 Ronald F. Youngblood, “Qohelethʼs ‘Dark Houseʼ” (Ecl 12:5),
JETS 29:4 (1986): 402-410. Para un estudio sobre el Sheol véase Eriks
Galenieks, “The Nature, Function, and Purpuse of the Term lAaV. in the
Torah, Prophets, and Writings”. (Disertación doctoral en teología. An-
drews University Barrien Spring, Michigan, USA, 2005). Por otra par-
te, Boff destaca “Demuestra que la parcial revelación divina del Antiguo
Testamento no bastaba para satisfacer el corazón del hombre. Aunque el
Antiguo Testamento no enseña que la muerte acabará con la existencia
humana, tampoco presenta claramente la doctrina de la inmortalidad, y
nada de la vida celestial. El espíritu del difunto va al Seol, la morada de
los muertos (Job 17:13), y el lugar de sombra y silencio (Job 10:22). No
obstante que los moradores del Seol tienen conciencia (Isa 14:9), no tie-
nen ni la resurrección ni la plenitud de vida”. Hoff, 20.
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vida después de la muerte.64 El hombre en la muerte
no sabe nada, se encuentra en un estado de inconscien-
cia (9:5-6). La muerte implica estar sin vida, siendo un
descreído de una realidad más allá de la muerte.65 Este
pensamiento es coherente con el resto del mensaje ve-
terotestamentario66 sobre un sueño inconsciente donde
el creyente duerme (Job 14:10-12; Sal 13:3; 1 Rey 2:10;
11:43; 14:20; 15:8; 2 Cro 21:1; 26:23; Jer 51:39, 57; Dan
12:2). Tal pensamiento también es coherente con el de
Jesús (Mat 9:24; 27:52; Mar 5:39; Juan 11:11-14 ), Pablo
(1 Co 15:51-52; 1 Tes 4:13-17) y Pedro (2 Ped 3:4), desta-
cando la realidad de la muerte total (ganz tod) o sueño
del alma hasta la resurrección en la parusía (Job 14:13-
15; 19:25-29; Sal 49:15; 73:24; Isa 26:19; Dan 12:2; Juan
5:29; Hec 24:15; Fil 3:20; 1 Cor 15; 1 Tes 4:13-17; Apo
20:4-6, 14-15; 21:8).
Ante la importancia de la muerte en el pensamiento
del Qohelet, Morla concluye lo siguiente:
“Es probable que la conciencia del carácter in-
evitable de la muerte que acaba con todas las
64 Longman III, 35, 237. Barry Davis también arma que “un punto
importante a señalar, sin embargo, es que el propósito en el versículo 7 (y en
todo el libro de Eclesiastés) no es presentar una teología de la vida futura”,
en Ecclesiastes 12:1-8, 316. Aunque Arthur Maltby destaca que hay vida
después de la muerte en el libro, pero sus argumentos no presentan soli-
dez exegética ni teológica. En “The Book of Ecclesiastes and the After-Life,”
Evangelical Quarterly 35 (1963): 39-44.
65 R. Norman Whybray, The Good Life in the Old Testament (Edin-
burgh: T&T Clark, 2002), 196. Longman Tremper III, 128, 130-131.
66 Ho por su parte arma con respecto a la inconciencia en la muerte
“que el pensador presenta una enseñanza que no coincide con la del resto del
Antiguo Testamento”. En Libros poéticos, 257.
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100 Christian Varela
actividades y logros del ser humano, incluso con
su memoria, constituya el hálito interior que ha
generado la obra de Qohelet. Si prescindimos
del prólogo (1:1) y el epílogo (12:9-13), el libro
presenta una clara inclusión literaria en torno a
la temática de la vanidad y la muerte. Aparte del
estribillo ʻvanidad de vanidades, dice el Qohe-
let, todo es vanidadʼ, que se repite en 1:2 y 12:8,
la obra está enmarcada por dos poemas sobre el
tema de la inutilidad del esfuerzo humano ante
la inevitable presencia de la muerte”.67
Pareciera, como arma Barry Davis, que “Salomón
descubre que el signicado de la vida puede encontrarse
solo enfrentándose a la inevitable realidad de la muerte”.68
De esta manera, se puede concluir con las palabras de Ale
quien arma: “Salomón concluye su tratado sosteniendo
que la muerte forma parte de las vanidades de la vida, ya
que descubre que el hombre es polvo y deja de existir”.69
Conclusiones
Una vez concluido el estudio del pasaje en cuestión
se pueden proponer las siguientes conclusiones para una
lectura completa:
1. El Rey de Israel escribe su libro sapiencial re-
exionando sobre el sentido de la vida, tras su
67 Morla, 202.
68 Barry Davis, 299.
69 Ale, 107.
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¿Vuelve un espíritu a Dios?
experiencia personal alejada del Creador, donde
comprendió que la vida sin él no tiene sentido y
todo concluye con la muerte.
2. Se debe entender el texto como la conclusión de la
última poesía expresada en el libro. Por lo tanto,
sería adecuado interpretar el texto en su expre-
sión poética con el clímax de una exposición de
la vejez y no como una descripción de la realidad
ontológica del espíritu en el más allá.
3. El x:Wr, de acuerdo al modelo antropológico del
AT puede interpretarse como la respiración del
hombre asociado al principio de vida de Dios, y
no como una entidad independiente consciente
del hombre que sobrevive al estado de la muerte.
Tampoco el pasaje hace referencia a un alma des-
de la concepción tradicional que va al encuentro
de Dios.
4. Si bien, ciertos autores destacan la comprensión
del autor del x:Wr como el aliento vital del hom-
bre y la presentación del Qohelet de la muerte
como el n de todas las actividades humanas sin
una realidad existencial después de la muerte,
estos comentaristas destacan que el autor tiene
una revelación parcial sobre la muerte y la in-
mortalidad por su pesimismo o conocimiento de
verdades no reveladas. Por otra parte, se debe
destacar que la doctrina antropológica y escato-
lógica del Qohelet concuerda con la revelación
total de las Escrituras.
5. El Qohelet destaca el estado inconsciente de los
muertos, conrmando que no hay vida conscien-
te después de la muerte. Según el autor inspira-
do y el mensaje veterotestamentario conrma la
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inexistencia del ser una vez muerto, como proce-
so inverso de la creación.
6. El hombre tiene otra opción aparte de la vanidad
de la vida (ל בֶ הֶ ) que es gozarse de una vida regi-
da por el temor del Señor y la observancia de sus
mandamientos.
7. El Qohelet arma que Dios es el Creador y So-
berano de la vida y la muerte del hombre. Dios
conoce y controla los tiempos marcados en el
hombre.
8. Los creyentes muertos de todos los tiempos expe-
rimentarán la bienaventurada resurrección al ser
revividos en el momento de la parusía.
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Barry Davis también afirma que "un punto importante a señalar, sin embargo, es que el propósito en el versículo 7 (y en todo el libro de Eclesiastés) no es presentar una teología de la vida futura
  • Iii Longman
Longman III, 35, 237. Barry Davis también afirma que "un punto importante a señalar, sin embargo, es que el propósito en el versículo 7 (y en todo el libro de Eclesiastés) no es presentar una teología de la vida futura", en Ecclesiastes 12:1-8, 316. Aunque Arthur Maltby destaca que hay vida después de la muerte en el libro, pero sus argumentos no presentan solidez exegética ni teológica. En "The Book of Ecclesiastes and the After-Life," Evangelical Quarterly 35 (1963): 39-44.
The Good Life in the Old Testament
  • Norman Whybray
R. Norman Whybray, The Good Life in the Old Testament (Edinburgh: T&T Clark, 2002), 196. Longman Tremper III, 128, 130-131.