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Pandemias postnormales: porqué el Covid-19 requiere una nueva perspectiva sobre la ciencia

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Pandemias postnormales: porqué el Covid-19 requiere una nueva perspectiva sobre la ciencia

Abstract

Para enfrentar la pandemia, la ciencia nunca ha parecido más necesaria y útil, y a la vez más limitada e impotente. El contrato existente entre la ciencia y la so-ciedad se está desmoronando. Se necesita con urgencia un nuevo acuerdo para navegar el futuro próximo. Autores: David Waltner-Toews, Annibale Biggeri, Bruna De Marchi, Silvio Funtowicz, Mario Giampietro, Martin O’Connor, Jerome R. Ravetz, Andrea Saltelli, Jeroen P. van der Sluijs. Este artículo fue publicado por primera vez en el blog del Centro ESRC STEPS . La versión actual difiere ligeramente de la versión original de STEPS pues ha sido actualizada con algunos enlaces temáticos adicionales. Traducción: Cecilia Hidalgo (Facultad de Filo-sofía y Letras, Universidad de Buenos Aires). Publicado en DemocraciaSur, el 6 de abril 2020. Se puede reproducir libremente citando la fuente. http://democraciasur.com/2020/04/06/pandemias-postnormales/
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6 abril 2020
Pandemias postnormales:
porqué el Covid-19 requiere una nueva
perspectiva sobre la ciencia
David Waltner-Toews, Annibale Biggeri, Bruna De Marchi,
Silvio Funtowicz, Mario Giampietro, Martin O'Connor,
Jerome R. Ravetz, Andrea Saltelli y Jeroen P. van der Sluijs
Para enfrentar la pandemia, la ciencia nunca ha parecido más necesaria y útil, y
a la vez más limitada e impotente. El contrato existente entre la ciencia y la so-
ciedad se está desmoronando. Se necesita con urgencia un nuevo acuerdo para
navegar el futuro próximo.
El 19 de mayo de 1986, The
Guardian publicó un ensayo
titulado “Disasters bring the
technological wizards to heel:
Chernobyl, Challenger, and the
Ch-Ch Syndrome”. (Los desas-
tres ponen a prueba a los ma-
gos tecnológicos: Chernobyl,
Challenger y el síndrome Ch-
Ch). En aquel momento, los
autores del ensayo, dos de
ellos coautores del presente
artículo, escribieron que no era
"ya factible que las élites gobernantes contrataran expertos para convencer al público de
que sus políticas son beneficiosas, correctas, inevitables y seguras. El Síndrome Ch-Ch
equivale a un golpe mortal a la fundamentación científica de la legitimidad del Estado
mega-tecnológico moderno. Un nuevo contrato social de experticia está tomando forma
en la actualidad.”
Poco después, en 1993, Silvio Funtowicz y Jerry Ravetz publicaron un paper que marcaría
un hito, presentando lo que denominaron Ciencia Post-Normal (PNS por su sigla en in-
glés), una nueva comprensión de la ciencia para situaciones “en las que los hechos son
inciertos, lo que pone en juego es muy alto, los valores están en disputa y las decisiones
son urgentes." La perspectiva de la PNS -ni libre de valores ni éticamente neutral-, es
epistemológica tanto como práctica y metodológica.
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Pero después de la enfermedad de la vaca loca, la aftosa, la gripe H1N1 y toda una serie
de otros desastres similares que parecían ser exactamente el tipo de situaciones para
cuyo abordaje había sido diseñada la PNS, luego de intensos debates en conferencias
académicas y revistas de renombre, ¿qué ha sido de ese golpe mortal? En medio de la
pandemia del COVID-19, ¿dónde está aquel nuevo contrato social?
El "golpe mortal" parece haberse transformado en una lenta agonía, pero aún no la
muerte. A pesar de la movilización verdaderamente histórica de la ciencia, nuestro cono-
cimiento en áreas cruciales todavía está sumergido en la ignorancia, especialmente sobre
las fuentes del virus, pero también sobre su evolución y consecuencias a futuro. La ex-
perticia en que se basa el asesoramiento sobre políticas relativas al COVID-19 corres-
ponde, en el mejor de los casos, a suposiciones especulativas acerca del virus mismo y
sobre hasta qué punto es posible controlar y predecir cómo se comportarán las personas.
Reconocidos expertos hacen visibles divergencias irresueltas de perspectiva con respecto
a la utilidad, límites y peligros de tales especulaciones (por ejemplo. Ioannidis, Crane,
Taleb), avivando la memoria del público sobre otras experiencias de improvisación y ca-
cofonía.
Lo que se sabe que no se sabe incluye, al momento en que escribimos esto, elementos
clave de epidemiología, como la prevalencia real del virus en la población, el papel de los
casos asintomáticos en la rápida propagación del virus, el grado en que los humanos
desarrollan inmunidad, las vías de exposición dominantes, el comportamiento estacional
de la enfermedad; y también factores sociales clave, como el tiempo que se tardará para
disponer a nivel global de una vacuna o cura efectiva; y, sobre todo, las respuestas no
lineales (potencialmente caóticas) de individuos y colectivos, en todas las escalas, a las
tensiones y confusiones asociadas con: las intervenciones de distanciamiento social; la
sobrecarga de las capacidades hospitalarias y de los servicios de salud pública; la reduc-
ción, cierre o desaparición de empresas y empleos ...
Formalmente, podríamos hablar de inestabilidades en el complejo sistema de comunida-
des interconectadas a través de múltiples escalas, con muchos puntos de inflexión y bu-
cles de histéresis, lo que implica que las sociedades pueden no ser capaces de recrear
algo parecido al estado en el que se encontraban antes de la irrupción del coronavirus.
Estas profundas incertidumbres hacen que las predicciones cuantitativas sean especulati-
vas y poco confiables. De allí que comentaristas reflexivos denuncien el carácter profun-
damente contrastante de los escenarios que se proyectan como futuros plausibles para la
humanidad.
No hay respuesta numérica
Vemos aquí un patrón que quienes practican la PNS conocen bien. Las predicciones que
supuestamente "movieron a la acción a los Estados Unidos y al Reino Unido provienen
de modelos matemáticos que producen números precisos, aun cuando estos números
han sido obtenidos solo a costa de comprimir artificialmente las incertidumbres asocia-
das. "No hay una respuesta numérica a su pregunta", estalla un enojado experto médico
ante el político que trata de forzarlo a que se expida con un número.
Y, sin embargo, el ejemplo de Taiwán muestra que el modelo post-normal en el que la
ciencia se despliega en la sociedad, en el que la confianza, la participación y la transpa-
rencia son cuidadosamente alimentadas frente a indeterminaciones cuya profundidad es
reconocida, puede cumplir con lo que promete.
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La posibilidad de colapso eco-
nómico, con el quiebre social
asociado, es real, y en la ac-
tualidad es (a fines de marzo
de 2020) cuestión de comen-
tario día tras día, si no hora
tras hora, en todos los medios
de comunicación. Y, de hecho,
con tantas proezas tecnológi-
cas y de gobernanza como
tenemos, parece que estamos
lejos de ser sociedades capa-
ces de garantizar la predicción
absoluta y el control sobre
cualquier tipo de perturbación que podamos experimentar en el futuro. Dado esto, pro-
bablemente sería mucho más efectivo que nuestras sociedades fueran orientadas a ac-
tuar en búsqueda de resiliencia y no bajo el supuesto de que nuestros recursos deberían
asignarse de acuerdo a una estrategia de predicción y control.
En todas partes, asistimos a un quiebre del consenso epistémico que se requiere para
hacer que la ciencia normal "funcione". Esto está sucediendo no solo en los campos en
que era esperable: psicología conductual, sociología y ética, sino también en virología,
genética y epidemiología. En otras palabras, cuando los "científicos aplicados" y los "con-
sultores profesionales" ya no están en sus zonas de confort, sino que se encuentran en
un contexto "post-normal", cambia el significado de lo que es ser adecuado al propósito.
Hoy, incluso en los campos establecidos, es imposible ocultar los desacuerdos (o imponer
el consenso) al público general: por lo tanto, abundan la disidencia y la controversia en
torno a la pregunta: ¿las actuales medidas draconianas están justificadas o no?
Más datos (incluso "datos confiables") y mejores modelos predictivos no pueden resolver
la "distribución del sacrificio" que involucra, entre otras cosas, el arbitrar los conflictos y
dilemas que surgen en todas las escalas. Esconderse detrás de alguna noción general de
ciencia, o detrás de la "falta de datos", como si los datos tuvieran el poder de resolver
estos dilemas, es irresponsable, endeble y confuso.
¿Cómo es que ayudan las diferentes perspectivas?
La Ciencia Normal ha demostrado un gran poder en lo que atañe a la identificación de las
estructuras virales, los sitios de enlace y los mecanismos patogénicos. Todo ello es esen-
cial para el diagnóstico médico y los regímenes de tratamiento. Sin embargo, a lo hora
de responder preguntas relacionadas con el manejo de estas tecnologías -incluida la
asignación de prioridades cuando, por ejemplo, los respiradores y las camas de hospital
alcanzan su límite-, y de identificar maneras de reorganizar las estructuras instituciona-
les, la Ciencia Normal no ofrece guía alguna.
El diseño de una campaña, con equilibrio de costos y beneficios imponderables, compro-
meterá una variedad de perspectivas y valoraciones legítimas; se requiere liderazgo polí-
tico para elegir entre las políticas resultantes. Los efectos dominó a través de niveles
tanto de política como de conciencia, bien pueden volverse mucho más severos que los
peligros iniciales. ¿Cómo refractarán las tensiones sociales existentes, entre las élites y
las anti-élites, a través de esta crisis?
El nuevo contrato social, aún en ciernes, nos llama a hacer una pausa en nuestra deses-
peración chillona por hacer que la estaca cuadrada de la ciencia normal se ajuste a un
agujero redondo para el cual nunca fue concebida, y a dar nueva forma a nuestras acti-
vidades para que se adecuen a la nueva realidad. ¿Qué tal si sentimos, esta vez, más
que antes, que no tenemos el control? ¿Estamos condenados a hacer "más de lo mismo"
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por siempre hasta que los acontecimientos nos obliguen a probar algo distinto (debido a
un colapso)?
En respuesta a esta difícil pregunta, la PNS sugiere tomar en consideración una nueva
objetividad, obtenida (nos atrevemos a decir "construida") atendiendo a diferentes rela-
tos y puntos de vista. El diagnóstico de la PNS pide más, no menos, democracia delibera-
tiva. Pide movilizar e involucrar en una 'comunidad de pares extendida' a todos los que
se ven afectados por una situación de crisis, promoviendo la agencia individual y colecti-
va para el aprendizaje social, en lugar de intentar optimizar tecnocráticamente la acción
de personas a las que se ha despojado de poder con el fundamento de una realidad vir-
tual que arroja proyecciones de modelos cargados de presuposiciones de profunda igno-
rancia y diseñados en base a un conjunto muy limitado de formas de experticia institu-
cionalmente privilegiadas.
En condiciones post-normales, el conocimiento de base tendría que ser pluralizado y di-
versificado de manera de incluir la gama más amplia posible de conocimientos y fuentes
de sabiduría de alta calidad, relevantes y potencialmente utilizables, sin imponer como
única la voz de la ciencia. "Aquí ante todo se procura la robustez en la estrategia política
y no en el conocimiento de base: qué políticas son útiles independientemente de cuál de
las interpretaciones científicas divergentes de ese conocimiento sea correcta". Una ilus-
tración de este enfoque en el contexto de la presente discusión se produjo cuando el
Consejo de Europa impugnó oportunamente las evidencias y la política de la Organización
Mundial de la Salud en relación con la gripe H1N1 que, según algunos investigadores, se
apoyó en un análisis informado por la perspectiva postnormal. Las políticas de la OMS
fueron luego consideradas desaconsejables y posiblemente sesgadas por la visión de los
actores que provenían del sector industrial.
¿Cómo se ve un enfoque post-normal?
La inevitabilidad de los accidentes y las epidemias constituye un "conocimiento incómo-
do". Hacerles frente es a la vez un acto moral y una decisión política. Mediante la PNS,
imaginamos estrategias fundadas en el monitoreo y la anticipación inteligente que se
obtiene a partir de una combinación de percepciones no equivalentes sobre nuestra in-
teracción con la naturaleza.
Esto no puede ser provisto solo por la inteligencia artificial, los algoritmos y los modelos,
ni pueden los aspectos distópicos de estos últimos ser redimidos por los resultados de la
respuesta china al COVID-19. Necesitamos buscar una adaptabilidad que tome en cuenta
las "señales débiles", preservando la diversidad y la gestión flexible.
Hasta ahora, la ciencia ha sido
usada para mejorar la calidad de
vida de algunos grupos sociales,
proveer cierta ventaja sobre los
competidores (a algunos grupos
sociales y países) y reemplazar
la religión como fuente de legi-
timación del poder (ídem). Se ha
hecho evidente que grupos so-
ciales específicos que hasta aho-
ra han disfrutado del paseo es-
tán luchando con todas las ar-
mas políticas y económicas posi-
bles para recuperar el control y
dirigir la narrativa.
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Sin embargo, esta pandemia ofrece a la sociedad la oportunidad de abrir una discusión
renovada sobre si ahora necesitamos aprender a hacer ciencia de una manera diferente.
Los científicos conscientes y los ciudadanos comprometidos no pueden dejar pasar esta
oportunidad.
En la PNS, el mundo entero se convierte en una comunidad de pares extendida, ya que el
comportamiento y las actitudes apropiadas de los individuos y las masas se vuelven cru-
ciales para una respuesta exitosa frente al virus. Esta comunidad de pares extendida es
lo opuesto a una estrategia de decisión tecnocrática, basada en números y modelos. Es
una comunidad donde todos los interesados tienen una voz, desde los expertos de diver-
sas disciplinas científicas hasta los actores sociales, los que presentan denuncias, los pe-
riodistas de investigación y la comunidad en general.
Autores
D. Waltner-Toews, profesor emérito, Department of Population Medicine, Universidad de
Guelph, Guelph (Canadá). https://davidwaltnertoews.wordpress.com/
https://www.researchgate.net/profile/David_Waltner-Toews
A. Biggeri, profesor de Estadística Médica, Università degli Studi di Firenze (Italia).
https://www.researchgate.net/profile/Annibale_Biggeri
B. De Marchi, Centre for the Study of the Sciences & the Humanities (SVT), Universidad
de Bergen (Noruega). https://www.researchgate.net/profile/Bruna_De_Marchi Twitter :
@BDMarchi
S. Funtowicz, Centre for the Study of the Sciences & the Humanities (SVT), Universidad
de Bergen (Noruega). https://www.uib.no/en/persons/Silvio.Oscar.Funtowicz Twitter:
@SFuntowicz
M. Giampietro, Universitat Autònoma de Barcelona, e Institución Catalana de Investiga-
ción y Estudios Avanzados (ICREA), Barcelona (España).
http://www.icrea.cat/Web/ScientificStaff/Mario-Giampietro-423
https://www.researchgate.net/profile/Mario_Giampietro
M. O’Connor, presidente y Director de programas, L'Association ePLANETe Blue (Francia)
y Escuela de Graduados BASE, Université de Paris Saclay (Francia).
https://www.researchgate.net/profile/Martin_OConnor
J. Ravetz, Institute for Science, Innovation and Society, Universidad de Oxford (Reino
Unido). www.jerryravetz.co.uk https://www.researchgate.net/profile/Jerome_Ravetz
A. Saltelli, Universitat Oberta de Catalunya (España) y Centre for the Study of the Sci-
ences & the Humanities (SVT), Universidad de Bergen (Noruega). www.andreasaltelli.eu
Twitter: @andreasaltelli
J.P. van der Sluijs, Universidad de Utrecht (Países Bajos) y Centre for the Study of the
Sciences & the Humanities (SVT), Universidad de Bergen (Noruega).
https://www.uib.no/en/persons/Jeroen.P..Van.der.Sluijs Twitter: @Jeroen_vdSluijs
Este artículo fue publicado por primera vez en el blog del Centro ESRC STEPS . La ver-
sión actual difiere ligeramente de la versión original de STEPS pues ha sido actualizada
con algunos enlaces temáticos adicionales. Traducción: Cecilia Hidalgo (Facultad de Filo-
sofía y Letras, Universidad de Buenos Aires). Publicado en DemocraciaSur, el 6 de abril
2020 (aquí) Se puede reproducir libremente citando la fuente.
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presidente y Director de programas, L'Association ePLANETe Blue (Francia) y Escuela de Graduados BASE
  • M O'connor
M. O'Connor, presidente y Director de programas, L'Association ePLANETe Blue (Francia) y Escuela de Graduados BASE, Université de Paris Saclay (Francia).
Institute for Science, Innovation and Society
  • J Ravetz
J. Ravetz, Institute for Science, Innovation and Society, Universidad de Oxford (Reino Unido). www.jerryravetz.co.uk https://www.researchgate.net/profile/Jerome_Ravetz
Universitat Oberta de Catalunya (España) y Centre for the Study of the Sciences & the Humanities (SVT)
  • A Saltelli
A. Saltelli, Universitat Oberta de Catalunya (España) y Centre for the Study of the Sciences & the Humanities (SVT), Universidad de Bergen (Noruega). www.andreasaltelli.eu Twitter: @andreasaltelli J.P. van der Sluijs, Universidad de Utrecht (Países Bajos) y Centre for the Study of the Sciences & the Humanities (SVT), Universidad de Bergen (Noruega).