Preprints and early-stage research may not have been peer reviewed yet.

Abstract

El COVID-19 es oficialmente una pandemia. Una enfermedad infecciosa nueva que puede presentar manifestaciones clínicas graves, incluyendo la muerte, presente ya en 124 países (Emanuel et al., 2020). Su causa es el virus SARS-CoV-2 y se originó en diciembre de 2019 en la ciudad china de Wuhan, provincia de Hubei (CDCP, 2020; Li et al., 2020). La propagación de esta nueva forma de coronavirus ha sido vertiginosa a nivel mundial y sobre todo en España (WHO, 2020), poniendo en jaque la capacidad de respuesta y la resiliencia de nuestro sistema público de salud (Legido-Quigley et al., 2020). Asimismo, la progresión y generalización de la enfermedad se ha visto acompañada de políticas de salud pública, como la puesta en cuarentena de los ciudadanos durante períodos de tiempo significativos, cuyas consecuencias en la salud mental serán un asunto a evaluar en el futuro próximo (Brooks et al., 2020).
El COVID-19 es oficialmente una pandemia. Una enfermedad in-
fecciosa nueva que puede presentar manifestaciones clínicas graves,
incluyendo la muerte, presente ya en 124 países. Su causa es el vi-
rus SARS-CoV-2 y se originó en diciembre de 2019 en la ciudad china
de Wuhan, provincia de Hubei. La propagación de esta nueva forma
de coronavirus ha sido vertiginosa a nivel mundial y sobre todo en
España, poniendo en jaque la capacidad de respuesta y la resiliencia
de nuestro sistema público de salud (OMS, 2020). Asimismo, la pro-
gresión y generalización de la enfermedad se ha visto acompañada
de políticas de salud pública, como la puesta en cuarentena de los
ciudadanos durante períodos de tiempo significativos, cuyas conse-
cuencias en la salud mental serán un asunto a evaluar en el futuro
próximo (Brooks et al., 2020).
Estas líneas se escriben en un momento en que el crecimiento de
la enfermedad en España no ha llegado todavía a su máxima inten-
sidad. A 27 de marzo de 2020, la cifra total de infectados por coro-
navirus asciende a 57.627 personas, con un total de 4,366 fallecidos
(Ministerio de Sanidad, 2020). El impacto psicológico del COVID-19 y
sus cifras sobre la población es evidente, pero conviene enfatizar que
una amplia mayoría de las personas no sufrirán trastornos mentales
a causa de ello (Taylor, 2019). No obstante, un porcentaje significati-
vo experimentará reacciones intensas, principalmente en forma de
miedo al contagio, por la prolongación de la cuarentena, la pérdida de
seres queridos o por la crisis económica. Por otro lado, experiencias
previas con otros coronavirus orientan a que el personal sanitario de
primera línea es un subgrupo de especial riesgo, sobre todo cuando
finalice la fase actual de contención de la pandemia (Gardner y Moa-
llef, 2015; Lee et al., 2018)
Con relación al posible impacto sobre la población general en
nuestro país, en China, una encuesta sobre 1,210 personas reveló que
el 53.8% valoró el impacto psicológico de la situación como mode-
rado-grave, un 16.5% refirió síntomas depresivos entre moderados o
graves, un 28.8% síntomas de ansiedad entre moderados o graves y
un 8.1% niveles de estrés entre moderados o graves. La mayoría de
los encuestados (84.7%) pasó entre 20 y 24 horas al día confinados
en casa y la principal preocupación (75.2%) fue que sus familiares se
contagiaran de COVID-19 (Wang et al., 2020).
En suma, de forma general, se pueden identificar dos colectivos
especialmente vulnerables en estas primeras fases de crisis sociosa-
nitaria. Por un lado, los profesionales sanitarios, fundamentalmente
aquellos que trabajan más expuestos a un posible contagio, con so-
brecarga y en unas condiciones que se caracterizan por la precarie-
dad en las medidas de seguridad y la disponibilidad de los medios
materiales necesarios. Por otro lado, las personas con psicopatología
previa, en especial aquellos con trastornos mentales graves y en si-
tuación de aislamiento extremo por exposición al virus o contagio.
Más adelante habría que contemplar un tercer grupo que incluiría a
los individuos que como consecuencia de la crisis se han expuesto a
sucesos potencialmente traumáticos.
Principales Focos de Intervención
El artículo 43 de la Constitución Española y el Real Decreto
1030/2006, de 15 de septiembre, amparan el derecho de cualquier
ciudadano que lo necesite a recibir tratamiento psicológico especiali-
zado en la sanidad pública (Prado-Abril et al., 2019). Tal y como apun-
tan Duan y Zhu (2020), una intervención psicológica especializada
ante el COVID-19 debe ser lo suficientemente dinámica y flexible
como para adaptarse rápidamente a las diferentes fases de la pan-
demia. En las etapas iniciales, los psicólogos clínicos deben colaborar
activamente en el tratamiento de la enfermedad. En concreto, las po-
tenciales dianas terapéuticas son:
1. Las reacciones emocionales de los profesionales sanitarios más
expuestos y que puedan obstaculizar su trabajo con las personas
infectadas. Aquí se incluye, por ejemplo, el manejo de la ansiedad,
el miedo al contagio, los episodios de estrés agudo o el fomento del
autocuidado. El objetivo principal es disponer del mayor número de
profesionales y en las mejores condiciones posibles para hacer frente
a la pandemia (Chen et al., 2020).
2. Los grupos emocionalmente vulnerables, en especial las per-
sonas con psicopatología previa. El objetivo principal es ayudarles a
cumplir y adaptarse a la cuarentena. Asimismo, debe monitorizarse
el estado psicopatológico de los pacientes de salud mental con CO-
VID-19. Se desaconseja completamente la presencia de profesionales
no esenciales como psiquiatras, psicólogos clínicos o trabajadores so-
ciales de salud mental en las salas de aislamiento para pacientes con
COVID-19. Por lo tanto, las labores de apoyo psicológico de primera lí-
nea deben recaer en los equipos médicos que los atienden o adaptar-
se e implementarse mediante sistemas de teleasistencia. Las descom-
Artículo de opinión
La Psicología Clínica ante la Pandemia COVID-19 en España
Felix Inchaustia, Nancy V. García-Povedaa, Javier Prado-Abrilb y Sergio Sánchez-Realesc
a
Servicio Riojano de Salud, Logroño, España;
b
Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España;
c
Servicio Murciano de Salud, Murcia, España
Correspondencia: finchausti@riojasalud.es (F. Inchausti).
Para citar este artículo: Inchausti, F., García-Poveda N.V., Prado-Abril J. y Sánchez-Reales S. (2020). La Psicología Clínica ante la Pandemia COVID-19 en España.
Clínica y Salud.
Avance
online. https://doi.org/10.5093/clysa2020a11
ISSN:1130-5274/© 2020 Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. This is an open access article under the CC BY-NC-ND license (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/).
Clínica y Salud
https://journals.copmadrid.org/clysa
Clínica y Salud
Investigación Empírica en Psicología
Clinical and Health
Journal of Empirical Research in Psychology
Director/Editor
Ma Fe Rodríguez Muñoz
Subdirectores/Associate Editors
Jorge Barraca Mairal
Ma Isabel Casado Morales
Héctor González Ordi
Ma Eugenia Olivares Crespo
Vicente Prieto Cabras
Pablo Santamaría Fernández
Albert Sesé Abad
Vol. 31, No. 1, Marzo 2020
ISSN: 1130-5274
Clínica y Salud (2020) xx(x) xx-xx
ARTICLE IN PRESS
2
ARTICLE IN PRESS
F. Inchausti et al. / Clínica y Salud (2020) xx(x) xx-xx
pensaciones psicopatológicas graves con hetero o autoagresividad o
tentativas de suicido deben atenderse presencialmente. En el caso de
los pacientes con sintomatología aguda y COVID-19, o sospecha de
padecerlo, los profesionales que los asistan presencialmente deberán
de protegerse para minimizar el riesgo de contagio y garantizar tan-
to su seguridad como la del paciente. El resto de las intervenciones
psicológicas ambulatorias se llevarán a cabo por teleasistencia. Se
ha comprobado que las intervenciones telefónicas son clínicamente
efectivas en una amplia variedad de trastornos mentales (Irvine et
al., 2020).
3. Los familiares de pacientes ingresados por el virus en estado
grave, con mal pronóstico o que ya han fallecido. En este tipo de in-
tervenciones es fundamental no patologizar las reacciones emocio-
nales normales de los familiares y es importante establecer unos cri-
terios claros y consensuados con todos los profesionales implicados
para determinar si intervenir es más beneficioso que no hacerlo (von
Blanckenburg y Leppin, 2018).
En etapas posteriores, es previsible que en algunas personas per-
sista sintomatología hipocondriaca, ansiosa, insomnio o estrés agudo,
así como síntomas compatibles con un trastorno de estrés postrau-
mático (TEPT). En estos casos, la intervención de primera línea debe
ser psicológica, minimizando en lo posible el uso de psicofármacos
(NICE, 2014; 2018). Igualmente, la evidencia disponible recomienda
posponer el inicio de las intervenciones psicológicas para permi-
tir que las personas activen sus propios mecanismos naturales de
afrontamiento. Las directrices NICE abogan por una monitorización
activa durante el primer mes después de la exposición a un trauma
potencial antes de intervenir. Si la persona mostrara signos psicopa-
tológicos transcurrido ese tiempo, lo recomendable sería consultar
con profesionales especializados. Tampoco se recomienda utilizar el
debriefing psicológico por estrés en incidentes críticos, ni en forma-
to individual ni en grupo, ni ningún otro método de intervención en
una sola sesión, que implique solicitar a la persona que hable sobre
sus pensamientos o sentimientos. Existen pruebas de que este tipo de
intervenciones pueden ser ineficaces o incluso aumentar la probabi-
lidad de desarrollo de un TEPT (NICE, 2018).
Cualquier intervención debe fundamentarse en una evaluación
exhaustiva de los posibles factores de riesgo que puedan perpetuar el
problema, el estado previo de salud mental del paciente, el historial
de duelos, la presencia de antecedentes de autolesiones o conductas
suicidas tanto en el paciente como en su familia, el historial de trau-
mas previos y el contexto socioeconómico del paciente.
Retos Presentes y Futuros
A la hora de organizar la asistencia psicológica en las distintas fa-
ses de la pandemia, podemos destacar tres grandes desafíos:
1. Sistemas de salud insuficientes, tanto a nivel de recursos ma-
teriales como humanos (i.e., falta de equipos de protección, infraes-
tructura para la teleasistencia, personal) o con profesionales de salud
mental no especializados en el abordaje psicológico de crisis y emer-
gencias. En China, la escasez de recursos humanos provocó que un
mismo profesional acumulara múltiples responsabilidades reducién-
dose la efectividad de sus intervenciones (Duan y Zhu, 2020). Por este
motivo, es preciso concienciar a gobiernos y gestores sanitarios de la
necesidad de reforzar el número de profesionales en salud mental,
facilitar su capacitación para la intervención en emergencias y mo-
nitorizar su nivel de sobrecarga laboral, sobre todo cuando esta es
sostenida en el tiempo.
2. Infraestimación de las secuelas psicológicas en la sociedad de las
crisis de este tipo y, consecuentemente, una escasa dotación de recur-
sos materiales y humanos para hacerles frente. Existen pruebas de que
los individuos expuestos a emergencias de salud pública presentan una
mayor vulnerabilidad psicopatológica tanto durante como después del
suceso potencialmente traumático (Fan et al., 2015). En China, la pro-
gresión del coronavirus agravó la salud mental de los pacientes infec-
tados, de la población general y de los profesionales sanitarios (Duan y
Zhu, 2020). Por lo tanto, es importante evaluar e identificar a todos los
grupos de riesgo y adaptar las intervenciones a sus necesidades especí-
ficas. Entre las variables que hay que considerar, especialmente desde
atención primaria, se encuentran el curso de la enfermedad, la gravedad
de los síntomas clínicos, el lugar del tratamiento (en aislamiento domi-
ciliario o fuera del domicilio, en un ingreso hospitalario o en una unidad
de cuidados intensivos, etc.), la historia de traumas previos y, si constan,
antecedentes de problemas de salud mental. Disponer de esta informa-
ción ayudará a clasificar a las personas de riesgo y permitirá poner en
marcha medidas preventivas específicas de salud mental.
3. Escasa planificación y coordinación de las intervenciones psi-
cológicas, máxime cuando estas se aplican en diferentes niveles y
por diversos tipos de profesionales. En China, al inicio del brote de
COVID-19, la ausencia de una planificación adecuada de las inter-
venciones psicológicas provocó que estas fueran implementadas de
forma desorganizada e ineficaz, comprometiendo además el acceso
a los recursos sociosanitarios disponibles (Zhang et al., 2020). En Es-
paña, a la vista de los acontecimientos recientes, pueden repetirse los
mismos errores, principalmente en las intervenciones que se están
desarrollando al margen del sistema sanitario público. Cualquier in-
tervención psicológica debe planificarse y coordinarse junto con to-
dos los actores sociosanitarios implicados y, especialmente, con los
profesionales de atención primaria y de las unidades especializadas
de salud mental que son las que garantizarán una adecuada continui-
dad asistencial cuando la fase actual de emergencia sanitaria cese. Por
último, caben señalarse los riesgos asociados con una sobreoferta de
asistencia psicológica. Aunque la prevención en salud mental es muy
deseable y una asignatura pendiente en nuestro país, toda interven-
ción preventiva debe aplicarse por profesionales bien cualificados. De
otra manera, esto es, hacerlo sin coordinación y con los profesionales
inadecuados, podría tener efectos iatrogénicos ya conocidos en otras
experiencias, es decir, hacer más daño que beneficio (Loewenstein,
2018; Ogden, 2019). Entre otros efectos de este tipo, merecen espe-
cial atención dos: aquellos vinculados con una potencial “retrauma-
tización” de pacientes con TEPT que inicien terapias focalizadas en
el trauma sin un encuadre y controles psicoterapéuticos adecuados
(Duckworth y Follette, 2012) y los relacionados con el desarrollo de
intervenciones que bloqueen el acceso de las víctimas a una nueva
identidad funcional como supervivientes (Muldoon et al., 2019).
Consideraciones Éticas para la Investigación
Nos parece relevante dedicar un último apartado a subrayar algu-
nos aspectos éticos importantes para las investigaciones en marcha. La
investigación en emergencias sanitarias es esencial para comprender
la prevalencia de los problemas de salud mental en estos contextos y
fortalecer la evidencia disponible de las intervenciones. Por supuesto,
cualquier investigación en este momento debe cumplir con los están-
dares éticos habituales. Es decir, que los participantes conozcan con el
máximo detalle posible las características y normas del estudio para
garantizar el consentimiento informado, que se asegure la neutrali-
dad, responsabilidad y seguridad del investigador o investigadores y
el imperativo de garantizar que la investigación esté bien diseñada y
tenga en cuenta los factores contextuales de la crisis (CIOMS, 2016).
Aunque existen debates éticos todavía no resueltos acerca de la
investigación psicológica en contextos de emergencias (Chiumento et
al., 2017), algunas cuestiones que pueden orientar la toma de decisio-
nes éticas son:
- ¿La investigación tiene realmente la capacidad de aportar cono-
cimientos útiles para la sociedad?
- ¿Es posible asegurar que los participantes se encuentran en un
estado físico o mental con garantías para que den su consentimiento
de participación en el estudio?
3
ARTICLE IN PRESS
La Psicología Clínica ante la Pandemia COVID-19 en España
- En el caso de la investigación con menores, ¿los padres o tu-
tores legales se encuentran en un estado físico o mental su-
ficiente para entender las implicaciones de la participación
del menor en el estudio?
- ¿El comité ético que valora el estudio está suficientemente
preparado para juzgar los estándares éticos y científicos de
la investigación?
Por último, añadimos algunas recomendaciones generales sobre la
investigación en contextos de emergencia humanitaria:
- Extender el foco de investigación más allá del TEPT y los sín-
tomas internalizantes.
- Estimular la colaboración entre investigadores y clínicos.
- Reducir la brecha entre la investigación empírica y la prácti-
ca clínica.
- Priorizar la investigación sobre los tratamientos psicológicos
más frecuentemente aplicados y efectivos, pero en los que
aún es necesario recopilar más datos.
- Adaptar el diseño de los ensayos controlados aleatorios
cuando sea necesario y aplicar diseños de investigación in-
novadores cuando estos no sean factibles.
- Garantizar y evaluar el efecto de los tratamientos psicológi-
cos en personas con trastornos mentales graves.
- Mantener los tratamientos psicológicos con mayor apoyo
empírico en los sistemas públicos de salud.
- Especificar todos los posibles conflictos de intereses de los
investigadores participantes.
A modo de conclusión, nos gustaría enfatizar el valor decisivo de
los profesionales de salud mental, en particular de los psicólogos
clínicos, en las distintas fases de la pandemia. Esta crisis sociosani-
taria, sin precedentes recientes en nuestro país, aunque tiene y ten-
drá muchas consecuencias negativas, también nos brinda múltiples
oportunidades para aprender y mejorar, entre otras la importancia
de reforzar los sistemas públicos de salud y la capacitación de sus
profesionales en materia de atención psicológica en emergencias, la
apertura de nuevos y valiosísimos campos de investigación o la im-
portancia de la unidad social ante futuros retos similares. De esta si-
tuación saldremos más fuertes y mejor preparados. Sin duda.
Referencias
Brooks, S. K., Webster, R. K., Smith, L. E., Woodland, L., Wessely, S.,
Greenberg, N. y Rubin, G. J. (2020). The psychological impact of qua-
rantine and how to reduce it: Rapid review of the evidence.
Lancet,
395
(10227), 912-920. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30460-8
Chen, Q., Liang, M., Li, Y., Guo, J., Fei, D., Wang, L., He, L., Sheng, C., Cai, Y., Li,
X., Wang, J. y Zhang, Z. (2020). Mental health care for medical staff in
China during the COVID-19 outbreak. Lancet Psychiatry, 7(4), e15-e16.
https://doi.org/10.1016/S2215-0366(20)30078-X
Chiumento, A., Rahman, A., Frith, L., Snider, L. y Tol, W. A. (2017). Ethi-
cal standards for mental health and psychosocial support research in
emergencies: Review of literature and current debates.
Globalization
and Health
, 13(1), 8. https://doi.org/10.1186/s12992-017-0231-y
Council for International Organizations of Medical Sciences (CIOMS)
(2016).
International ethical guidelines for health-related research in-
volving humans
. CIOMS.
Duan, L. y Zhu, G. (2020). Psychological interventions for people affected by
the COVID-19 epidemic.
Lancet Psychiatry, 7
(4), 300-302. https://doi.
org/10.1016/S2215-0366(20)30073-0
Duckworth, M. P. y Follette, V. M. (Eds.) (2012).
Retraumatization: Asses-
sment, treatment, and prevention.
Routledge/Taylor y Francis Group.
Fan, F., Long, K., Zhou, Y., Zheng, Y. y Liu, X. (2015). Longitudinal trajectories
of post-traumatic stress disorder symptoms among adolescents after
the Wenchuan earthquake in China.
Psychological Medicine
,
45
(13),
2885-2896. https://doi.org/10.1017/S0033291715000884
Gardner, P. J. y Moallef, P. (2015). Psychological impact on SARS survivors:
Critical review of the English language literature.
Canadian Psycholo-
gy/Psychologie Canadienne, 56
(1), 123-135. https://doi.org/10.1037/
a0037973
Irvine, A., Drew, P., Bower, P., Brooks, H., Gellatly, J., Armitage, C. J., Barkham,
M., McMillan, D. y Bee, P. (2020). Are there interactional differences
between telephone and face-to-face psychological therapy? A syste-
matic review of comparative studies.
Journal of Affective Disorders,
265,
120-131. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.jad.2020.01.057
Lee, S. M., Kang, W. S., Cho, A.-R., Kim, T. y Park, J. K. (2018). Psychological
impact of the 2015 MERS outbreak on hospital workers and quaran-
tined hemodialysis patients.
Comprehensive Psychiatry, 87,
123-127.
https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.comppsych.2018.10.003
Loewenstein, R. J. (2018). Dissociation debates: everything you know is
wrong. Dialogues in
Clinical Neuroscience, 20
(3), 229-242.
Ministerio de Sanidad. (2020).
Enfermedad por nuevo coronavirus
,
CO-
VID-19
.xhttps://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/
ccayes/alertasActual/nCov-China/situacionActual.htm
Muldoon, O. T., Haslam, S. A., Haslam, C., Cruwys, T., Kearns, M. y Jetten, J.
(2019). The social psychology of responses to trauma: social identity
pathways associated with divergent traumatic responses.
European
Review of Social Psychology, 30
(1), 311-348. https://doi.org/10.1080/
10463283.2020.1711628
National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2014).
Anxiety
disorders. Quality standard
. www.nice.org.uk/guidance/qs53
National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2018).
Post-trau-
matic stress disorder. NICE guideline.
www.nice.org.uk/guidance/
ng116
Ogden, J. (2019). Do no harm: Balancing the costs and benefits of patient
outcomes in health psychology research and practice. J
ournal of Health
Psychology, 24
(1), 25-37. https://doi.org/10.1177/1359105316648760
Organización Mundial de la Salud (OMS) (2020).
Coronavirus disease
(CO-
VID-19). https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavi-
rus-2019/
Prado-Abril, J., Sánchez-Reales, S., Gimeno-Peón, A. y Aldaz-Armendá-
riz, J. A. (2019). Clinical psychology in Spain: History, regulation and
future challenges.
Clinical Psychology in Europe, 1
(4). https://doi.
org/10.32872/cpe.v1i4.38158
Taylor, S. (2019).
The psychology of pandemics. Preparing fo the next global
outbreak of infectious disease
. Cambridge Scholars Publishing.
von Blanckenburg, P., y Leppin, N. (2018). Psychological interventions in
palliative care.
Current Opinion in Psychiatry, 31
(5), 389-395. https://
doi.org/10.1097/YCO.0000000000000441
Wang, C., Pan, R., Wan, X., Tan, Y., Xu, L., Ho, C. S. y Ho, R. C. (2020). Im-
mediate psychological responses and associated factors during the
initial stage of the 2019 Coronavirus Disease (COVID-19) Epidemic
among the general population in China.
International Journal of Envi-
ronmental Research and Public Health
,
17
(5). https://doi.org/10.3390/
ijerph17051729
Zhang, J., Wu, W., Zhao, X., y Zhang, W. (2020). Recommended psychologi-
cal crisis intervention response to the 2019 novel coronavirus pneu-
monia outbreak in China: A model of West China Hospital.
Precision
Clinical Medicine.
https://doi.org/10.1093/pcmedi/pbaa006
... Por otra parte, las mujeres fueron las más susceptibles a padecer de niveles más altos de estrés psicológico, al igual que la población entre los 18 y los 30 años, en quienes probablemente el acceso a la información a través de redes sociales digitales pudo haber sido un factor desencadenante de estrés Qiu et al., 2020). Ahora bien, uno de los grupos más vulnerables de la pandemia ha sido el personal de salud que se encuentra en la primera línea de atención y que está más expuesto al contagio (Inchausti et al., 2020;Lozano-Vargas, 2020). Respecto a estos profesionales, Lai et al. (2020) indagaron sobre los factores asociados a los resultados en salud mental entre trabajadores de la salud en 34 hospitales de China -de los cuales 20 eran de Wuhan-que trataron pacientes con covid-19, y encontraron que el 50.4 % reportó síntomas de depresión, el 44.6 % de ansiedad, el 34 % de insomnio y el 71.5 % de angustia. ...
... The study underlines the importance of encouraging the use of self-care behaviors to have as many psychologists as possible in the best possible conditions to cope with the long-term effects of the pandemic. Keywords: self-care, emotional regulation, burnout, psychologist, COVID-19 mesa la necesidad de regular dicha atención, es decir, que el personal de la salud mental debe estar coordinado con el sistema sanitario público, estar profesionalmente calificado, y contar con un protocolo adecuado de intervención psicológica para realmente garantizar su eficacia (Inchausti et al., 2020;Vostanis & Bell, 2020). También debemos preocuparnos por la salud mental de los que cuidan, para que se encuentren en las mejores condiciones posibles para ejercer su labor de cuidado . ...
... Un dato importante es que desde los inicios de la pandemia comenzaron a circular los primeros estudios que hacían énfasis en el impacto negativo en la salud mental de la población Lai et al., 2020;Wang, Horby et al., 2020), razón por la cual se reconoció el papel fundamental de los servicios psicológicos para hacer frente a la crisis (Inchausti et al., 2020;Kang et al., 2020) -lo cual llevó a un incremento de los servicios de atención psicológica clínica en México-. Esto puede explicar las puntuaciones elevadas en la dimensión de realización personal de las entrevistadas, así como la percepción asociada a su sentido de autoeficacia y su contribución ante un fenómeno mundial. ...
Article
Full-text available
Los efectos negativos en la salud mental de la población mundial derivados de la pandemia por coronavirus 2019 (covid-19) han incrementado la demanda de los servicios de atención psicológica. Por ello resulta importante estudiar también el bienestar emocional de este grupo de profesionales. El objetivo de este estudio fue analizar los procesos de autorregulación emocional y autocuidado como factores protectores frente a la presencia del burnout en un grupo de psicólogas mexicanas. Para esto, se utilizó un diseño cuantitativo transversal con alcance explicativo, en una muestra por voluntarios de 226 psicólogas con trabajo clínico. Los datos se recolectaron en formato electrónico, y para su obtención se aplicó la Escala de Conductas de Autocuidado para Psicólogos Clínicos (APC), el Cuestionario de Regulación Emocional (ERQ) y el Inventario Maslach de Burnout (MBI-HS). Para el análisis, se obtuvieron estadísticos descriptivos para cada una de las escalas y subescalas, se estimaron coeficientes de correlación de Pearson, se ajustaron modelos de regresión lineal simple y múltiple para las subescalas del MBI-HS, y se ajustó un modelo de senderos mediante el método GLS. Los resultados indican un bajo nivel de burnout, que se asocia al autocuidado como factor protector frente al agotamiento emocional, a la realización personal, a un mayor uso de la supresión emocional como estrategia de autorregulación, y a la reevaluación cognitiva como factor protector ante la despersonalización. El estudio subraya la importancia fomentar el uso de conductas de autocuidado para disponer del mayor número de psicólogas en las mejores condiciones posibles para hacer frente a los efectos a largo plazo de la pandemia por covid-19.
... Rapid research world-wide has reported on the unprecedented COVID-19-related challenges facing health and social care workers (HSCWs) and how these prompted substantial rates of mental health deterioration (Badahdah et al., 2020;Barzilay et al., 2020;Cag et al., 2021;Cogan et al., 2022;De Kock et al., 2021;Fang et al., 2021;Feinstein et al., 2020;Mascayano, et al., 2022;Mehta et al., 2021;Moitra et al., 2021;Odani et al., 2022;Rana et al., 2020;Vanhaecht et al., 2021;Young et al., 2021;Ziarko et al., 2022). Work published during the first wave of COVID-19 largely focused on healthcare workers, reporting clinically significant symptoms of stress, depression, anxiety, insomnia, burnout and psychological distress (García-Fernández et al., 2020;Inchausti et al., 2020;Nyashanu et al., 2022) and emphasised the importance of safeguarding staff mental health (De Brier et al., 2020;Jordan et al., 2021;Lake et al., 2022;Nyashanu et al., 2022;Spoorthy et al., 2020). Research within the UK has reported that PTSD rates, for healthcare workers, in NHS intensive care units were found to be double those in combat veterans (Greenberg et al., 2021) and 58% of HSCWs in a recent survey met the threshold for a clinically significant disorder across occupational groups and settings . ...
... The impact of COVID-19 specific stressors (COVID-19 perceived risks, stress, worry, burnout and PTSD) as well as protective factors (adaptive coping, team resilience, help-seeking and work-based supports) on HSCWs' mental well-being were explored. The findings from our mixed methods approach to the analysis of data collected through our cross-sectional online survey were comparable to recent studies conducted throughout the UK (BMA, 2020;Greenberg et al., 2021;Jordan et al., 2021;McFadden et al., 2021) and worldwide (Badahdah et al., 2020;Barzilay et al., 2020;Cag et al., 2021;De Kock et al., 2021;Fang et al., 2021;Feinstein et al., 2020;Inchausti et al., 2020;Mehta et al., 2021;Moitra et al., 2021;Rana et al., 2020;Vanhaecht et al., 2021;Young et al., 2021), reporting Key signs of distress experienced by HSCWs associated with COVID-19 were differences in energy levels, feeling that activities required greater effort, physical reactions (e.g., headaches), sadness, fear and anxiety. This aligns with previous research (Currie et al., 2020;Shanafelt et al., 2020), and suggests that key concerns contributing to high COVID-stress include becoming seriously ill/infected, financial instability, difficulty accessing medicines and childcare issues (due to either home-working or increased hours). ...
Article
Full-text available
A growing body of research has highlighted the adverse impact of COVID‐19 stressors on health and social care workers' (HSCWs) mental health. Complementing this work, we report on the psychosocial factors that have had both a positive and negative impact on the mental well‐being of HSCWs during the third lockdown period in Scotland. Using a cross‐sectional design, participants (n = 1364) completed an online survey providing quantitative data and free open‐text responses. A multi‐method approach to analysis was used. The majority of HSCWs were found to have low well‐being scores, high levels of COVID‐19 stress, worry, burnout and risk perception scores and almost half of HSCWs met the clinical cut‐off for acute stress (indicative of PTSD). HSCWs with higher scores on adaptive coping strategies and team resilience reported higher scores on mental well‐being. HSCWs were significantly more likely to seek informal support for dealing with personal or emotional problems compared to formal supports. Barriers to formal help‐seeking were identified including stigma and fear of the consequences of disclosure. HSCWs mostly valued peer support, workplace supports, visible leadership and teamwork in maintaining their mental well‐being. Our findings illuminate the complexity of the effects of the COVID‐19 pandemic on HSCWs' well‐being and will inform future intervention development seeking to increase positive adaptation and improve staff well‐being. Addressing barriers to mental health help‐seeking among HSCWs is essential. The implications emphasise the importance of lessons learned across health and social care contexts, planning and preparedness for future pandemics.
... In Spain, the virus has had a particularly severe impact (Inchausti et al., 2020;WHO, 2020). Spain is a country with one of the highest life expectancies in the world. ...
Article
Full-text available
The magnitude of the COVID-19 crisis is unprecedented; it has impacted millions of students around the world. Among these impacted students are participants in adult education. Adult education centres have engaged in a series of online activities that have enabled adults who had never used ICT resources before, to interact with other participants. In response to this challenge, this research provides scientific insight regarding the impact of the actions by one adult education centre in Spain, the participants' association Ágora, whose scope of responsibility is to service the entire neighbourhood of La Verneda (Barcelona). Its objective is to enable adults to acquire abilities and to develop initiative through participation in a broad and high-quality educational programme. Ágora offers the entire neighbourhood a range of cultural and educational activities. This article provides knowledge about how to help people minimize the negative consequences of confinement, and uses a communicative methodology to provide a dialogical recreation of knowledge which enables researchers to contribute to dismantling myths and false assumptions in identifying the benefits adult education can provide to participants. The field work was carried out online through semi-structured interviews with a number of adult participants between the ages of 30 and 90 who were engaged in adult education activities. The research revealed that participation improved the individuals' situation by enabling them to overcome loneliness or isolation.
... Studies show that, despite existing difficulties, most people adjust emotionally in the face of adversity [15]. Therefore, it is expected that the child and adolescent population will also adapt psychologically to the pandemic [16,17]. The literature has pointed out human resilience in the face of adversity [15]. ...
Article
Full-text available
COVID-19 and the measures adopted have been a problem for society at all levels. The aim of the study was to analyze the main predictors of life satisfaction among adolescents in Ecuador during the COVID-19 pandemic. Participants were 902 adolescents from Ecuador aged between 12 and 18 years (M = 15.30; SD = 1.28). Variables such as life satisfaction, resilience, emotional symptomatology, and worries about COVID-19 were assessed. Two statistical methodologies were compared (structural equation models (SEM) and qualitative comparative analysis (QCA)) to analyze the possible influence of worries about COVID-19, resilience and emotional symptomatology towards life satisfaction. The results indicated that in both models, worries about COVID-19 were negatively related to life satisfaction. However, having a greater worry, specifically for physical health issues, was associated with better life satisfaction. SEM models indicate that depression is negatively related to life satisfaction. In QCA models, high levels of life satisfaction are explained by low levels of anxiety and depression. Thus, resilience seems to play a mediating role in life satisfaction, although this is only true for the depression variable. It is necessary to detect signs of risk in this population and strengthen resilience in them as elements that can facilitate their adequate coping with their adverse situation.
Article
Full-text available
A pandemia da Covid-19 trouxe implicações para a saúde física e mental da população, com impacto acentuado para os profissionais da saúde. A relevância do suporte psicológico para o enfrentamento das consequências da pandemia evidenciou a necessidade de disponibilizar modelos de intervenção que possibilitem a compreensão das contingências em vigor e o desenvolvimento de repertórios comportamentais apropriados para o contexto da crise. O presente artigo descreve uma rede de apoio psicológico para promover a saúde mental de pessoas afetadas pela Covid-19. O projeto contou com aproximadamente 100 colaboradores(as) distribuídos(as) em seis frentes de trabalho. Cada frente de trabalho contava com docentes da universidade, discentes de graduação e pós-graduação, bem como colaboradores voluntários. Foram atendidas 146 pessoas, como profissionais de saúde; pacientes diagnosticados com Covid-19, seus familiares e amigos; bombeiros; policiais e alunos de graduação. Antes e depois da intervenção, os clientes responderam a dois instrumentos: o Outcome Questionnaire e a Escala Hospitalar de Ansiedade e Depressão. Os resultados apontam que houve redução dos escores de todos os fatores/domínios avaliados, mas as diferenças foram pequenas, principalmente em relação àqueles em que os escores iniciais eram levemente superiores ao ponto de corte entre valores clínicos e não clínicos. O projeto produziu diversos recursos psicoeducativos compartilhados com os clientes e divulgados nas redes sociais. Além da rede de apoio psicológico à população em geral, o projeto permitiu a criação de uma rede de apoio entre profissionais que atuavam na área de saúde mental e os capacitou para atuação num contexto de crise.
Article
El presente estudio demuestra y evidencia las características que concluyeron en una disminución económicamente, teniendo como resultado un perjuicio en los ingresos mensuales de cada condómino, por ende el promedio de incumplimiento en el pago de alícuotas en los edificios de viviendas se incrementó, esto ha consecuencia desde que se dispuso el confinamiento obligatorio para evitar la propagación de la pandemia COVID 19 que afectó a nivel mundial, en marzo de 2020; este análisis para un mejor entendimiento y ejemplificación tomó como referencia la realidad, circunstancias y hechos dados en el Edificio Paseo del Puente ubicado en la ciudad de Cuenca provincia del Azuay en la Parroquia Huayna Capac en la Av. 12 de Abril y José Peralta, dentro del periodo de tiempo antes mencionado, a su vez hace referencia al conocimiento general de las consecuencias del confinamiento, en la que la mayoría de las personas tuvieron que suspender sus actividades laborales dejando de percibir sus ingresos completos, esto fue el factor principal en la que la investigación desarrollará su objetivo principal.
Article
Full-text available
Resumen La pandemia de la COVID-19 está impactando en la salud emocional de los adolescentes. Factores como la resiliencia pueden amortiguar este impor-tante impacto sobre su bienestar. Nuestro objetivo fue estudiar la asociación entre la sintomatología ansioso-depresiva y la resiliencia en adolescentes de España y Ecuador, y comparar las diferencias existentes entre ambas muestras. Participaron 476 adolescentes (70,10 % mujeres) entre 9 y 18 años (M = 15,62; DT = 1,22), distribuidos por igual entre ambos países. Se evaluaron mediante la Escala de Depresión, Ansiedad y Estrés y la Escala de Resiliencia. Realizamos análisis descriptivos, pruebas t para muestras independientes, cálculo del tamaño del efecto y correlaciones de Pearson. Los resultados evidenciaron que el perfil de ajuste adaptativo ante la pandemia fue: ser chico, no haber presentado un evento vital estresante, no tener problemas de salud física ni psicológica previos y residir en España. Mientras que el perfil de riesgo ante la pandemia fue: ser chica, presentar un evento vital estresante, tener algún tipo de problema de salud física y psicológica previo y residir en Ecuador. Nuestros datos señalan la importancia de detec-tar las necesidades específicas de los adolescentes en función de su contexto socioeconómico y cultural, para poder poner en marcha intervenciones destinadas a proteger su salud mental durante la pandemia. Palabras clave: Adolescentes; COVID-19; impacto emocional; resiliencia; estudio transcultural. Abstract Emotional impact and resilience in adolescents in Spain and Ecuador during COVID-19: A cross-cultural study. The COVID-19 pandemic is im-pacting the emotional health of adolescents. Factors such as resilience can buffer this important impact on their well-being. Our aim was to study the association between anxious-depressive symptomatology and resilience in adolescents from Spain and Mexico, and to compare the differences between the two samples. A total of 476 adolescents (70.10 % female) aged 9-18 years (M = 15.62; SD = 1.22), equally distributed between the two countries, participated in the study. They were assessed using the Depression, Anxiety and Stress Scale and the Resilience Scale. We conducted descriptive analyses, independent samples t-tests, effect size calculation and Pearson correlations. The results showed that the profile of adaptive adjustment to the pandemic was: being a male, not having experienced a stressful life event, not having previous physical or psychological health problems and residing in Spain. While the risk profile for the pandemic was: being a female, having a stressful life event, having some type of previous physical and psychological health problem, and residing in Ecuador. Our data point to the importance of detecting the specific needs of adolescents according to their socioeconomic and cultural context in order to implement interventions to protect their mental health during the pandemic.
Chapter
The training of the clinical psychologist requires the development of competencies in the fields of mental health prevention, health promotion, diagnosis, and treatment of mental illness. This training has undergone many changes due to the pandemic, evolution of education, and the translation of clinical practices to an online format. The present proposal focuses on making a review and reflection on the best practices derived from the adaptation of the training of these professionals with a future-oriented look. This chapter seeks to address two critical questions: What practices are necessary for the acquisition of the disciplinary competencies of clinical psychologists? and What didactic strategies were integrated during the COVID-19 pandemic? In the light of the lessons learned from the pandemic, the main tasks to be faced by the clinical psychologist in the face of the new demands of practice that require the creation of programs of psychological intervention and psychosocial support to the community are pointed out.
Article
Full-text available
El análisis de la salud mental de las personas en contexto de pandemia por SARS-Cov-2 constituye un reto de gran relevancia para la psicología actual. La presente investigación se propuso dos objetivos. En primer lugar, analizar las asociaciones entre el continuo de salud mental y los síntomas de ansiedad, depresión e intolerancia a la incertidumbre en adultos argentinos en pandemia por COVID-19 y, en segundo lugar, comparar los niveles de bienestar emocional, psicológico y social según asistencia psicológica en contexto de pandemia por COVID-19. El tipo de estudio fue descriptivo, correlacional y de diferencia de grupos bajo un diseño no experimental de corte transversal. Se utilizó una muestra de 1120 adultos de entre 18 y 84 años (MEdad 37.32, DE = 14.81), 60.1% mujeres y 39.9% varones. Los resultados informaron que las asociaciones entre los niveles de bienestar emocional, psicológico, social y total y los síntomas de depresión e intolerancia a la incertidumbre fueron negativas y signifi cativas. Sin embargo, las correlaciones con los síntomas de ansiedad fueron positivas y signifi cativas. Se hallaron diferencias signifi cativas en los niveles de bienestar emocional, psicológico, social y total según asistencia a tratamiento psicoterapéutico. En todos los casos, las personas que asistieron a tratamiento psicoterapéutico demostraron mayores niveles de bienestar en comparación a quienes no lo realizaron. Se concluye que las personas que se encontraban en la categoría de salud mental floreciente y realizaban tratamiento psicoterapéuticopresentaron menores indicadores de depresión e intolerancia a la incertidumbre.
Article
Full-text available
Background: The 2019 coronavirus disease (COVID-19) epidemic is a public health emergency of international concern and poses a challenge to psychological resilience. Research data are needed to develop evidence-driven strategies to reduce adverse psychological impacts and psychiatric symptoms during the epidemic. The aim of this study was to survey the general public in China to better understand their levels of psychological impact, anxiety, depression, and stress during the initial stage of the COVID-19 outbreak. The data will be used for future reference. Methods: From 31 January to 2 February 2020, we conducted an online survey using snowball sampling techniques. The online survey collected information on demographic data, physical symptoms in the past 14 days, contact history with COVID-19, knowledge and concerns about COVID-19, precautionary measures against COVID-19, and additional information required with respect to COVID-19. Psychological impact was assessed by the Impact of Event Scale-Revised (IES-R), and mental health status was assessed by the Depression, Anxiety and Stress Scale (DASS-21). Results: This study included 1210 respondents from 194 cities in China. In total, 53.8% of respondents rated the psychological impact of the outbreak as moderate or severe; 16.5% reported moderate to severe depressive symptoms; 28.8% reported moderate to severe anxiety symptoms; and 8.1% reported moderate to severe stress levels. Most respondents spent 20–24 h per day at home (84.7%); were worried about their family members contracting COVID-19 (75.2%); and were satisfied with the amount of health information available (75.1%). Female gender, student status, specific physical symptoms (e.g., myalgia, dizziness, coryza), and poor self-rated health status were significantly associated with a greater psychological impact of the outbreak and higher levels of stress, anxiety, and depression (p < 0.05). Specific up-to-date and accurate health information (e.g., treatment, local outbreak situation) and particular precautionary measures (e.g., hand hygiene, wearing a mask) were associated with a lower psychological impact of the outbreak and lower levels of stress, anxiety, and depression (p < 0.05). Conclusions: During the initial phase of the COVID-19 outbreak in China, more than half of the respondents rated the psychological impact as moderate-to-severe, and about one-third reported moderate-to-severe anxiety. Our findings identify factors associated with a lower level of psychological impact and better mental health status that can be used to formulate psychological interventions to improve the mental health of vulnerable groups during the COVID-19 epidemic.
Article
Full-text available
The novel coronavirus pneumonia (COVID-19)epidemic has brought serious social psychological impact to the Chinese people, especially those quarantined and thus with limited access to face-to-face communication and traditional social psychological interventions. To better deal with the urgent psychological problems of people involved in the COVID-19 epidemic, we developed a new psychological crisis intervention model by utilizing internet technology. This new model, one of West China Hospital, integrates physicians, psychiatrists, psychologists and social workers into Internet platforms to carry out psychological intervention to patients, their families and medical staff. We hope this model will make a sound basis for developing a more comprehensive psychological crisis intervention response system that is applicable for urgent social and psychological problems.
Article
Full-text available
In December 2019, a novel coronavirus (2019-nCoV) caused an outbreak in Wuhan, China, and soon spread to other parts of the world. It was believed that 2019-nCoV was transmitted through respiratory tract and then induced pneumonia, thus molecular diagnosis based on oral swabs was used for confirmation of this disease. Likewise, patient will be released upon two times of negative detection from oral swabs. However, many coronaviruses can also be transmitted through oral–fecal route by infecting intestines. Whether 2019-nCoV infected patients also carry virus in other organs like intestine need to be tested. We conducted investigation on patients in a local hospital who were infected with this virus. We found the presence of 2019-nCoV in anal swabs and blood as well, and more anal swab positives than oral swab positives in a later stage of infection, suggesting shedding and thereby transmitted through oral–fecal route. We also showed serology test can improve detection positive rate thus should be used in future epidemiology. Our report provides a cautionary warning that 2019-nCoV may be shed through multiple routes.
Article
The December, 2019 coronavirus disease outbreak has seen many countries ask people who have potentially come into contact with the infection to isolate themselves at home or in a dedicated quarantine facility. Decisions on how to apply quarantine should be based on the best available evidence. We did a Review of the psychological impact of quarantine using three electronic databases. Of 3166 papers found, 24 are included in this Review. Most reviewed studies reported negative psychological effects including post-traumatic stress symptoms, confusion, and anger. Stressors included longer quarantine duration, infection fears, frustration, boredom, inadequate supplies, inadequate information, financial loss, and stigma. Some researchers have suggested long-lasting effects. In situations where quarantine is deemed necessary, officials should quarantine individuals for no longer than required, provide clear rationale for quarantine and information about protocols, and ensure sufficient supplies are provided. Appeals to altruism by reminding the public about the benefits of quarantine to wider society can be favourable.