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Epidemiology of injuries in parkour and review literature: Epidemiología de las lesiones en el parkour y revisión de la literatura

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El parkour es una actividad física cada vez más popular que continúa atrayendo practicantes. El objetivo de esta investigación es analizar la prevalencia de lesiones en el parkour así como la naturaleza, zona anatómica, procedimiento requerido, lugar dónde sucedió y movimiento de parkour. Se analizó a los practicantes de la Comunidad de Madrid, un total de 161 sujetos con una experiencia mínima de 12 meses y una práctica regular de al menos 1 vez por semana, empleando un cuestionario ad hoc. Los resultados muestran una prevalencia de lesión del 70,2%, siendo más frecuentes: esguinces (22,3%) y contusiones (21,1%), extremidad inferior (69,9%) y superior (24,7%), no precisaron pruebas médicas ni cirugía (68,6%), parque/plaza (60,9%) y calle (28%), salto de precisión (18,8%) y salto de longitud (11,1%). Por consiguiente se confirma que el parkour es susceptible de sufrir lesiones, en su mayoría esguinces, en la extremidad inferior y no resultan graves. Parkour is an increasingly popular physical activity that continues to attract practitioners. The aim of the study is to analyze the prevalence of injuries in parkour as well as nature, anatomical zone, required procedure, place where it happened and parkour movement. The practitioners of the Community of Madrid were analyzed, with a total of 161 subjects with a minimum of 12 months experience and at least 1 time per week regular practice, using an ad hoc questionnaire. The results show an injury prevalence of 70.2%, where are more frequent: sprains (22.3%) and contusions (21.1%), lower extremities (69.9%) and upper limbs (24.7%), did not need medical tests or surgery (68.6%), park or plaza (60,9%) and street (28%), and precision jump (18.8%) and running precision jump (11.1%). %). In conclusión, the data obtained confirm that parkour is susceptible to suffer injuries, mostly sprains, in the lower extremity and are not serious.
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ISSN edición web (http://revistas.um.es/sportk): 2340-8812
SPORT TK: Revista Euroamericana de Ciencias del Deporte, vol. 9 n.º 1, 85-96
Recibido: 04/05/2019
Aceptado: 13/07/2019
Dirección para correspondencia [Correspondence address]: Miguel Á ngel
Giner Gran. E-mail: ginerpkphysio@gmail.com
Epidemiología de las lesiones en el parkour y revisión de la literatura
Epidemiology of injuries in parkour and review literature
Miguel Ángel Giner Gran
Resumen: El parkour es una actividad física cada vez más popular que
continúa atrayendo practicantes. El objetivo de esta investigación es ana-
lizar la prevalencia de lesiones en el parkour así como la naturaleza, zona
anatómica, procedimiento requerido, lugar dónde sucedió y movimiento
de parkour. Se analizó a los practicantes de la Comunidad de Madrid, un
total de 161 sujetos con una experiencia mínima de 12 meses y una prác-
tica regular de al menos 1 vez por semana, empleando un cuestionario ad
hoc. Los resultados muestran una prevalencia de lesión del 70,2%, siendo
más frecuentes: esguinces (22,3%) y contusiones (21,1%), extremidad infe-
rior (69,9%) y superior (24,7%), no precisaron pruebas médicas ni cirugía
(68,6%), parque/plaza (60,9%) y calle (28%), salto de precisión (18,8%) y
salto de longitud (11,1%). Por consiguiente se conrma que el parkour es
susceptible de sufrir lesiones, en su mayoría esguinces, en la extremidad
inferior y no resultan graves.
Palabras clave: prevalencia, epidemiología, lesión, sistema músculo-esque-
lético, parkour, traceur.
Abstract: Parkour is an increasingly popular physical activity that conti-
nues to attract practitioners. e aim of the study is to analyze the prevalen-
ce of injuries in parkour as well as nature, anatomical zone, required proce-
dure, place where it happened and parkour movement. e practitioners of
the Community of Madrid were analyzed, with a total of 161 subjects with
a minimum of 12 months experience and at least 1 time per week regular
practice, using an ad hoc questionnaire. e results show an injury preva-
lence of 70.2%, where are more frequent: sprains (22.3%) and contusions
(21.1%), lower extremities (69.9%) and upper limbs (24.7%), did not need
medical tests or surgery (68.6%), park or plaza (60,9%) and street (28%),
and precision jump (18.8%) and running precision jump (11.1%). %). In
conclusión, the data obtained conrm that parkour is susceptible to suer
injuries, mostly sprains, in the lower extremity and are not serious.
Keywords: prevalence, epidemiology, injury, musculoskeletal system,
parkour, traceur.
Introducción
El parkour es una actividad física en la que se busca el despla-
zamiento a través de una ruta trazada libremente por el indi-
viduo de la manera más rápida y ecientemente posible, por
medio de la interacción del propio cuerpo con los obstácu-
los presentes (Sampayo, 2012, 2013c; Saville, 2008; Wanke,
iel, Groneberg, & Fischer, 2013). Se practica en cualquier
entorno, aunque mayoritariamente se realiza en medio urba-
no. Es una actividad reciente que surgió entre nales de los
80 y principios de los 90 (Normile, 2009; Sampayo, 2013c)
y sus orígenes provienen de un sistema de acondicionamien-
to físico denominado método natural elaborado en el ejército
(Hébert, 1912; Normile, 2009; Sampayo, 2013a).
Desde entonces el parkour sigue creciendo en popularidad
y practicantes (denominados traceurs) por todo el mundo has-
ta el día de hoy, y todo debido a la combinación de su extra-
vagancia y la ingente difusión por las redes sociales y webs de
reproducción de vídeo, entre otras vías como películas, spots,
videojuegos, prensa,… (Fehske, Rufenach, & Meert, 2012;
Normile, 2009; Rossheim & Stephenson, 2017). Por contra-
partida los medios de comunicación a menudo lo tergiversan
enfocándolo solo a lo peligroso y espectacular, provocando
así ideas y temores erróneos al público (Fernández, Muñoz,
Martín, & París, 2018) y a los que practican parkour, gene-
rándoles unas expectativas erróneas e inspirándoles a la ejecu-
ción de riesgos físicos propios (Potts, Doppler, & Hernández,
1994), llegando a causar lesiones graves (McLean, Houshian,
& Pike, 2006; Miller & Demoiny, 2008) e incluso casos de
muerte (Back & Knight, 2013; Reilly, 2012), cuando uno de
los pilares fundamentales del parkour es la seguridad (De-
rakhshan & Machejefski, 2015; Parkour UK, 2009; Sampa-
yo, 2012, 2013c).
Como estrategias preventivas llevadas a cabo en las áreas
social y cultural se están formando organizaciones por todo
el planeta, como World Freerunning and Parkour Federation
o Parkour Generations, que comparten objetivos comunes
de informar correctamente sobre el parkour y fomentar su
práctica de forma segura y saludable, concienciando a los
practicantes para que tengan siempre en cuenta las propias
limitaciones sin que a la vez estas les impidan avanzar en
la disciplina (Parkour UK, 2009). Resultan interesantes los
avances realizados por ParkourONE (2017) o Parkour Vi-
sions (2016), que han confeccionado sistemas metodológicos
de registro de lesiones para todas sus clases.
En la última década ha aumentado el número de estudios
cientícos referentes al parkour en todo tipo de áreas de inves-
tigación, pero de acuerdo con Rossheim y Stephenson (2017)
y Musholt y Harris (2016) a día de hoy la literatura cientíca
en las ciencias de la salud todavía se presenta insucientemen-
te desarrollada, siendo el material más abundante y común
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los estudios de casos graves, que describen fracturas (Back &
Knight, 2013; Dharmshaku y Khan, 2017; Harrison, Vega,
Machinis, & Reavey-Cantwell, 2015; Karmali et al., 2018;
McLean et al. 2006; Miller & Demoiny, 2008; Rosa, Lopes,
Couto, Freitas, & Sacramento, 2017), lesiones de órganos in-
ternos (Rangarajan & Koo, 2017; Vivanco-Allende, Concha-
Torre, Menéndez-Cuervo, & Rey-Galán, 2013; Yeow, Lee,
& Teo, 2015) entre otras patologías (Blanco & Lee, 2011;
Kim et al., 2016; Schwartz, Poole & Schleien, 2017). Estos
estudios centran sus esfuerzos en la información anatómica y
quirúrgica de cada caso y no indagan otros factores como si
el individuo era consciente de los posibles riesgos o si estaba
debidamente informado para su práctica segura. Otro tipo
de estudios también han recogido algunos casos de lesiones
relacionadas con el parkour (Bueno et al., 2018; Zamani et
al., 2014).
Desde otra perspectiva, en 2012 Fehske et al. publicaron
el primer estudio cientíco transversal sobre lesiones pro-
ducidas en el parkour mediante un cuestionario online con
el que llegaron a 314 practicantes de habla alemana. Poste-
riormente Wanke et al. (2013) llevaron a cabo un estudio
similar más extenso con un cuestionario online recabando
información de 266 practicantes de habla alemana, donde
además examinaron la frecuencia de entrenamiento según la
experiencia. Da Rocha et al. (2014) analizaron la prevalencia
de lesiones músculo-esqueléticas en 91 traceurs previamente
seleccionados mediante un cuestionario y observaron que el
incremento de la edad y la duración de los entrenamientos
fueron factores asociados a las lesiones. En 2017 Rossheim
y Stephenson realizaron el primer estudio que examinó una
base de datos nacional, en este caso de Estados Unidos, en
el que analizaron lesiones relacionadas con el parkour en los
hospitales del país durante un período de 8 años, recogiendo
un total 48 casos. Contemplaron que la cantidad de casos
registrados aumentaba proporcional a los años, así como el
intervalo de edad llegando a hallar lesiones en practicantes de
hasta 8 años de edad.
Asimismo existen otros trabajos no publicados en la litera-
tura cientíca pero que resultan relevantes, como ParkourO-
NE (2017) que tras analizar sus registros de clases dirigidas
de parkour en gimnasios y entornos controlados encontraron
una incidencia muy baja de accidentes (1,55 lesiones/1000
horas), con resultados similares a los registros de Parkour Vi-
sions (2010) en sus programas de enseñanza (2 lesiones/1000
horas). Por otro lado NZ Parkour (2015) publicó en su web
un estudio de tasas de lesiones de los practicantes de Nueva
Zelanda. Asp (2016) analizó a 105 sujetos con un cuestiona-
rio online, destacando entre sus resultados que los traceurs
que armaban que hacían un programa de prevención de le-
siones se lesionaron menos que los que no lo hacían. En 2012
Musholt utilizó un cuestionario online de preguntas cerradas
para analizar a 239 practicantes, y actualmente Musholt y
Harris (2016) están llevando a cabo un estudio más amplio
con 1700 participantes encuestados, anticipando que en los
entrenamientos en el exterior y en solitario son más suscepti-
bles de producir lesión.
Si bien todos estos son los trabajos que hasta la fecha han
mostrado las características de las lesiones de los practican-
tes de parkour, todavía son escasos y presentan debilidades
importantes como el empleo de cuestionarios online donde
no se eluden los sesgos de selección (no utilizan muestras re-
presentativas) y de memoria, la falta de una elección válida
de denición de lesión que no sesguen los datos o también la
no diferenciación del parkour del freerunning (una actividad
física que se confunde con el parkour y que se dirige a la
estética) (Derakhshan & Machejefski, 2015). Así pues es ne-
cesaria una información más sistemática y detallada de mayor
validez cientíca. De este modo, el objetivo que persigue el
presente estudio ha sido analizar identicar el alcance de las
de lesiones que ha padecido la población que practica parkour
regularmente así como conocer los factores directos que han
inuido.
Metodología
Diseño del estudio
Se realizó un estudio de prevalencia retrospectivo de los últi-
mos 12 meses en la Comunidad de Madrid durante el segun-
do cuatrimestre del año 2012.
Participantes
Se denió como población diana el total de los habitantes de
la Comunidad de Madrid. Los criterios de inclusión fueron
residir en la comunidad autonómica en el momento de rea-
lizar el estudio, practicar parkour teniendo una antigüedad
de al menos 12 meses y realizar su práctica regular al menos
1 vez a la semana. Como criterio de exclusión los sujetos no
podían padecer patología que generara dolor músculo-esque-
lético (artrosis, bromialgia, infecciones, lupus,...).
Para conocer el tamaño de la población diana se consultó
con practicantes expertos y con amplia experiencia en la dis-
ciplina y su comunidad dentro de toda la región, ya que no
existen registros o censos de los practicantes. Inicialmente se
localizaron y entrevistaron a más de 250 sujetos que arma-
ron que practicaban parkour, de los cuales sólo 161 sujetos
cumplían con todos los criterios de inclusión y exclusión, de
edades comprendidas entre los 12 y 31 años (siendo la media
17,94), de los cuales 154 (95,7%) fueron hombres y 7 (4,3%)
fueron mujeres. 88 (52,2%) personas procedían de la capi-
tal de Madrid. 131 (81,4%) traceurs eran estudiantes, 22
(13,7%) tenían un trabajo y 8 (5,0%) estaban desempleados.
Respecto al nivel de estudios 64 (39,8%) cursaban o habían
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terminado la ESO, 35 (21,7%) bachiller, 28 (17,4%) forma-
ción profesional y 34 (21,1%) estudios universitarios. En la
Tabla 1 se muestran las medias de la experiencia y la frecuen-
cia de entrenamiento.
Tabla 1. Características descriptivas de la muestra.
Media Desviación Típica Mediana Mínimo Máximo
Edad
Lesiones/persona
Lesiones/mes
Años de parkour
Práctica de parkour (d/s)
17,9 4
1,29
12,56
3,357
3,186
3,061
1,170
5,513
1,8595
1,6142
18,00
1,00
15, 0 0
3,000
3,000
12
0
2
1
1
31
5
18
11
7
La muestra recogida garantiza la mayor representatividad po-
sible de los resultados para el conjunto general de personas
que practican parkour en la Comunidad de Madrid. Todos
los sujetos que participaron en el estudio rmaron el consen-
timiento informado. Los menores de edad rellenaron un con-
sentimiento informado rmado por sus padres/tutores legales.
Instrumento
Se confeccionó un cuestionario ad hoc con preguntas dirigi-
das a las lesiones que se pudieron producir durante la práctica
del parkour. Si las personas contestaban una cantidad entera
mayor a cero a la pregunta principal de este estudio: “¿Cuán-
tas lesiones ha padecido debido a la práctica del parkour en
los últimos 12 meses?”, a continuación se les preguntaba por
los factores circunstanciales a la lesión (o a cada una de las
lesiones) mediante 5 ítems que se describen a continuación:
Naturaleza, donde se incluyen las categorías herida,
contusión, esguince, fractura, lesión músculo-tendino-
sa, luxación (Arnheim, 1994).
Zona Anatómica, que se distribuyó en las categorías ca-
beza, columna, miembro superior y miembro inferior.
Procedimiento que precisó según las categorías “pérdi-
da de ≥1 entrenamiento/s”, “pruebas médicas” y “ciru-
gía” (Brooks & Fuller, 2006).
Lugar, asignado en las categorías calle, parque o plaza,
área de deporte, gimnasio y paraje natural.
Movimiento de parkour que provocó la lesión, reparti-
do entre las categorías pasavallas, paso de ladrón, salto
de gato, reverso, salto de precisión, distensión, longitud,
salto de brazo, plancha, tic-tac, pasamurallas, grimpeo,
180º, liberado, fondo, rotación, balanceo, bajo de valla
(Sampayo, 2013b).
Además se añadió la opción “otro, especique” a cada ítem
y en cada lesión un registro de la fecha en que sucedió o la
opción “no recuerda la fecha”. También se recogió el número
de años que llevaban practicando parkour y la regularidad
con la que lo practicaban semanalmente.
Procedimiento
La administración del cuestionario se realizó siempre pre-
sencialmente a través de entrevistas individualizadas. Previa-
mente se localizaron a los sujetos vía internet (correo electró-
nico, redes sociales, foros de los colectivos de parkour,…) y
físicamente acudiendo a sus entrenamientos rutinarios, y se
les invitó a participar en el estudio. Una vez dieron su con-
formidad, se programaron días para reunir a la muestra en
subgrupos reducidos para facilitar la recogida de datos y re-
ducir el porcentaje de ausencias, reuniéndolos en localidades
concretas que por su zona geográca fueron estratégicamen-
te más útiles para facilitar la participación de los sujetos. Se
realizó una programación de dos días por semana durante
un período de 15 semanas para poder cubrir todo el tamaño
muestral.
Cada sujeto fue entrevistado una única vez por un sio-
terapeuta que recogió la historia de las posibles lesiones que
sufrieron practicando parkour en los últimos 12 meses (una
temporada deportiva) con la mayor precisión y veracidad po-
sible. Previamente el sioterapeuta se formó en el cuestiona-
rio con el n de conocer su estructura y metodología (pregun-
tas cerradas). Se entendió como lesión aquel problema físico
en el que se pierde al menos un día de entrenamiento (Brooks
& Fuller, 2006; Da Rocha et al., 2014).
Análisis de datos
Una vez recolectados los datos se codicaron a soporte infor-
mático para formar una base de datos para el estudio estadís-
tico. Se realizó un análisis descriptivo de las variables con el
programa estadístico SPSS Statistics 17.0. Para las variables
cuantitativas (número de lesiones, edad, experiencia, frecuen-
cia de entrenamiento y fecha de la lesión) se hallaron medias,
desviaciones típicas, mediana, mínimo y máximo; para las
cualitativas (naturaleza, zona anatómica, procedimiento, lu-
gar, movimiento de parkour, sexo, localidad, ocupación y ni-
vel de estudios) se calcularon frecuencias y porcentajes.
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Resultados
Los resultados muestran que los participantes llevaban prac-
ticando la disciplina una media de 3,357 años, llegando hasta
los 11 años en algunas personas; y realizaban de media 3,186
días de entrenamiento a la semana, encontrándose casos de
entrenamientos de hasta todos los días (Tabla 1).
Analizando la variable cantidad de lesiones se registraron
un total de 207, siendo 113 (70,2%) traceurs que sufrieron
alguna lesión física practicando la disciplina y 48 (29,8%) no
padecieron ninguna lesión en el periodo estudiado, resultan-
do en una media de 1,29 lesiones por traceur (Tabla 1). En la
Figura 1 se observa que a partir de sufrir 1 lesión (33,5%) el
porcentaje de lesiones va disminuyendo sucesivamente hasta
los que llegaron a padecer 5 lesiones (1,2%).
Figura 1. Cantidad de lesiones.
La Figura 2 revela las fechas en las que se produjeron las lesio-
nes, observándose durante casi todo el periodo de estudio un
índice de lesiones entre el 7-9%, salvo al comienzo y al nal
de la recogida de datos situándose entre 1-2%. Se manies-
tan resultados dispares en agosto (4,3%) y noviembre (5,8%)
de 2011. Se originaron una media de 12,56 lesiones por mes
(Tabla 1). El 2,9% de los participantes no recordó la fecha en
que se hizo la lesión.
Figura 2. Fecha de las lesiones.
En las Tablas 2 y 3 se analiza la variable naturaleza de las le-
siones que ocurrieron durante la práctica del parkour, donde
se contempla que el esguince fue la que alcanzó la mayor fre-
cuencia (22,3%) seguido de la contusión (21,1%), al contrario
que la fractura (6,2%) y la luxación (4,5%) que fueron las
menos frecuentes. Por otro lado un 19,4% resultaron ser otro
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tipo de lesiones que no se recogían en el cuestionario; de entre
ellas la rotura de menisco que supuso un 10,6% (siendo el
80% de menisco externo) y predominando la producida por
una dorsiexión súbita y excesiva de tobillo (46,8%) y mu-
ñeca (23,4%). El 1,7% no recordó la naturaleza de la lesión.
Tabla 2. Naturaleza.
Frecuencia Porcentaje (%)
Heridas 29 12,0
Contusión 51 21,1
Esguince 54 22,3
Fractura 15 6,2
Lesión músculo-esquelética 35 14,5
Luxación 11 4,5
Otra 47 19,4
Tot al 242 100,0
Los datos de la variable zonas anatómicas afectadas expues-
tos en la Figura 3 indican que el miembro inferior fue el
más afectado (69,9%), siendo el tobillo (28,5%) y la rodilla
(18,4%) las zonas más afectadas, al contrario que la cadera
(1,7%) y el muslo (2,1%) encabezando las menos frecuentes.
En el miembro superior (24,7%) la zona más dañada fue la
muñeca (12,6%) y las menos damnicadas el brazo (0,4%) y
el antebrazo (0,8). Se observa que entre ambos hemisferios
corporales los porcentajes fueron bastante similares, con ma-
yor porcentaje en el lado derecho (51%) que en el izquierdo
(43,9%), diferencia más visible en el miembro superior. Si se
observa las zonas individualmente, en los miembros superio-
res prácticamente todas mantienen un mayor porcentaje de
lesión en el lado derecho, pero esto no sucede en los miem-
bros inferiores, ya que a pesar de que el porcentaje global es
superior en el lado derecho (36% frente a 33,9%), tanto la
cantidad como la suma de los porcentajes individuales son
mayores en el lado izquierdo (21,8% frente a 18%), mostran-
do solamente la cadera y el tobillo mayor porcentaje en el lado
derecho. También se contempló que un 9,6% fueron lesiones
bilaterales (Tabla 4), siendo en este caso las zonas más preva-
lentes la muñeca (21,7%), el pie y la rodilla (17,4% ambas); de
este modo el tobillo en cambio se presenta junto al codo de
las menos frecuentes con un 8,7% en ambas. No hubo nin-
gún caso que no recordara la zona anatómica afectada.
Tabla 3. Otras naturalezas.
Frecuencia Porcentaje (%)
Dorsiexión de muñeca 11 23,4
Dorsiexión de tobillo 22 46,8
Plantiexión de tobillo 12,1
Neuropatía 12,1
Periostitis 12,1
Pubalgia 12,1
Rotura menisco interno 1 2,1
Rotura menisco externo 4 8,5
Síndrome patelo-femoral 1 2,1
No recuerda 4 8,5
Tot al 47 100,0
Figura 3. Zona anatómica afectada en frecuencias y porcentajes.
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Tabla 4. Zonas anatómicas bilaterales.
Frecuencia Porcentaje (%)
Hombro 14,3
Codo 28,7
Muñeca 521,7
Mano 14,3
Muslo 14,3
Rodilla 417, 4
Pierna 313,0
Tobi llo 28,7
Pie 417,4
Tot al 23 100,0
Según la variable procedimiento que requirió cada lesión, 142
(68,6%) lesiones impidieron entrenar ≥1 día de entrenamiento/s,
53 (25,6%) necesitaron la realización de pruebas médicas y 12
(5,8%) precisaron además tratamiento quirúrgico. No hubo
ningún caso que no recordara el procedimiento que requirió.
Realizando un análisis de la variable lugar donde se practicó
parkour cuando se produjo la lesión los resultados indican que
el parque o plaza (60,9%) y la calle (28,0%) fueron los más
frecuentes con diferencia, frente a al gimnasio (1%), área de de-
porte (1,4%) y paraje natural (1,4%) donde menos lesiones su-
cedieron. Otros lugares donde se recogieron datos de lesiones
fueron en colegio o instituto (2,9%), zona abandonada (1,0%)
o azoteas (0,5%). El 1,5% no recordó el lugar (Tablas 5 y 6).
Tabla 5. Lugar.
Frecuencia Porcentaje (%)
Calle 58 28,0
Parque o plaza 126 60,9
Área de deporte 31,4
Gimnasio 21,0
Paraje natural 3 1,4
Otro 15 7, 2
Tot al 207 100,0
Tabla 6. Otros lugares.
Frecuencia Porcentaje (%)
Azotea 16,7
Casa 16,7
Colegio o Instituto 6 40.0
Playa 16,7
Urbanización 16,7
Zona abandonada 213,3
No recuerda 3 20,0
Tot al 15 100,0
Finalmente en las Tablas 7 y 8 se presenta la variable movi-
mientos de parkour que ocasionaron las lesiones, destacando
el salto de precisión (18,8%) y el salto de longitud (11,1%).
Los movimientos que no registraron ninguna lesión fueron
el pasamurallas, 180º y bajo de valla. Otros movimientos
recalcables fueron el salto de gato (7,7%), distensión y salto
de brazo (6,8% ambos). Aun así por encima de todos estos
se encontró que un 28,5% sucedieron por variantes, com-
binaciones u otros movimientos, prevaleciendo entre estos
el gato-precisión (32,2%) que al mismo tiempo alcanzó el
tercer puesto de entre todos los movimientos (9,2%). Otros
que le siguen fueron durante un salto pliométrico, subiendo
un escalón/es (6,8% ambas), realizando zancadas, el rom-
pemuñecas y trepando por árboles (5,1% las tres). Resalta
también el hecho de que se recogieron lesiones durante el
calentamiento (3,4%). De entre todos estos movimientos re-
cogidos en la Tabla 8, el 54,2% fue debido a combinaciones
de dos movimientos. El 1,0% no recordó el movimiento que
provocó la lesión.
Tabla 7. Movimiento de parkour.
Frecuencia Porcentaje (%)
Pasavallas 73,4
Paso de Ladrón 4 1,9
Salto de gato 16 7,7
Reverso 1 0,5
Salto de precisión 39 18,8
Distensión 14 6,8
Salto de longitud 23 11,1
Salto de brazo 14 6,8
Plancha 83,9
Tic-tac 21,0
Pasamurallas 0 0,0
Grimpeo 62,9
180 º 0 0,0
Liberado 41,9
Fondo 83,9
Rotación 10,5
Balanceo 10,5
Bajo de valla 0 0,0
Otro 59 28,5
Tot al 207 100,0
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Tabla 8. Otros movimientos.
Frecuencia Porcentaje (%)
Gato-precisión 19 32,2
Gato-distensión 23,4
Gato-brazo 23,4
Doble gato 35,1
Gato-pasavallas 11,7
Rompemuñecas 35,1
Gato-rompemuñecas 11,7
Pasavallas-tictac 11,7
Retour-brazo 23,4
Tictac-brazo 11,7
Equilibrio 23,4
Salto pliométrico 46,8
Zancadas 35,1
Calentado 23,4
Dominada 11,7
Pino 11,7
Escalando 11,7
Trepando por árboles 35,1
Subiendo escalón 46,8
Recorrido 11,7
No recuerda 23,4
Tot al 59 100,0
Discusión
Demografía y práctica
Los resultados de este estudio muestran que el parkour es una
actividad física realizada en su gran mayoría por jóvenes varo-
nes y en entornos urbanos, coincidiendo con las estadísticas
de Asp (2016), Da Rocha et al. (2014), Fehske et al. (2012),
Musholt y Harris (2016), NZ Parkour (2015), Rossheim y
Stephenson (2017) y Wanke et al. (2013). Los traceurs exa-
minados en el estudio mostraron una experiencia media de
entre 3-4 años, similar a las muestras de NZ Parkour (2015)
y Asp (2016); en cambio la muestra de Wanke et al. (2013)
presentó una media de 1 año de experiencia solamente.
Se observa que el parkour se practica regularmente cada
semana, al igual que en el estudio de Da Rocha et al. (2014).
Asimismo Asp (2016) y NZ Parkour (2015) observaron que
los practicantes realizan una media de más de 4 horas a la se-
mana, y las sesiones duran unas 2 horas conforme a los datos
de Da Rocha et al. (2014) y Wanke et al. (2013). Otra infor-
mación interesante es que los practicantes arman en las en-
cuestas que la gran mayoría realizan calentamiento (Wanke
et al., 2013) y entrenamiento de fuerza/acondicionamiento
(NZ Parkour, 2015).
Lesiones
Los datos revelan que la práctica continuada del parkour su-
pone un riesgo considerable de padecer lesiones que afectan
sobre todo al sistema músculo-esquelético, siendo estos resul-
tados análogos con los de Asp (2016), Da Rocha et al. (2014),
Fehske et al. (2012), Musholt y Harris (2016) y NZ Parkour
(2015). En otros trabajos (Musholt, 2012; Wanke et al., 2013)
se contemplan resultados dispares que se elevan excesivamen-
te hasta acercarse al 90%. Esta cifra tan elevada puede estar
inuida por criterios como periodos de recogidas de lesio-
nes muy extensos o la inclusión en la muestra de individuos
iniciados o con tiempo insuciente practicando parkour que
llegue a afectar la representatividad de la población estudia-
da, ya que como se observa en los hallazgos de NZ Parkour
(2015) y Asp (2016) alrededor de un tercio de los practicantes
sufren su primera lesión durante el primer año de práctica.
La elección de la denición de lesión también es un factor
crucial que va a repercutir ineludiblemente en los resultados
de las investigaciones y su interpretación. Aunque varias de-
niciones son ampliamente utilizadas en investigación (Da
Rocha et al., 2014), cualquier afectación que prevenga o im-
pida al individuo uno o más días seguir con su práctica es de
las deniciones más aceptadas (Brooks & Fuller, 2006).
Por el contrario los datos registrados por ParkourONE
(2017) y Parkour Visions (2010) presentan valores mucho
más inferiores cuando se practica el parkour en sesiones diri-
gidas y entornos acondicionados.
Otro dato destacable es que NZ Parkour (2015) y Musholt
(2012) descubrieron que prácticamente tres cuartos de las le-
siones resultaron ser agudas, al contrario que Wanke et al.
(2013) que hallaron que solo la mitad fueron agudas.
Fechas
La cantidad de lesiones se muestra regular a lo largo del perio-
do estudiado, indicando que la época del año no inuye en la
probabilidad de lesionarse. Esto tiene relación con que no es
una actividad física competitiva y no hay épocas de competi-
ciones ni preparación intensas donde se aumente la carga físi-
ca que incremente el riesgo de padecerlas, sino que la práctica
es libre y a elección del practicante, siendo regular durante
todo el año. No existen datos al respecto en la bibliografía.
Naturaleza
NZ Parkour (2015) y Asp (2016) coinciden con los hallaz-
gos encontrados en este estudio donde la causa de lesión más
frecuente es el esguince; además Musholt (2012), Musholt y
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Harris (2016) y Rossheim y Stephenson (2017) lo abarcan
dentro de sus dos primeras causas de lesión. Por otro lado
Fehske et al. (2012) y Musholt (2012) obtuvieron que las
contusiones fueron la causa más común, las cuales ocupan el
segundo lugar en la presente investigación y en la de Musholt
y Harris (2016). El parkour no resulta ser una actividad física
de contacto con otros participantes, así que estas lesiones se
deben por el impacto con el terreno o el mobiliario urbano
que se emplean en su práctica, como señalan los resultados
de Rossheim y Stephenson (2017) que ocuparon la segunda
causa de lesión.
La quinta parte de las lesiones de este estudio fueron por
otro tipo de causas distintas a las consultadas, al igual que le
sucedió a Musholt (2012). Entre ellas destacó signicativa-
mente la dorsiexión súbita de las articulaciones distales de la
muñeca pero sobretodo del tobillo, mostrándose característi-
ca de practicar esta actividad. Se produce cuando los practi-
cantes fallan al realizar movimientos de posicionamiento de
sus extremidades distales de una alta exigencia de precisión y
coordinación sobre el obstáculo en cuestión.
Las lesiones graves en este estudio fueron fracturas óseas,
luxaciones articulares y roturas meniscales, resultando ser
muy poco frecuentes al igual que detectaron otros autores
(Asp, 2016; Fehske et al., 2012; Musholt, 2012), pero siendo
la fractura la causa más común de motivo de las visitas al hos-
pital según registraron Rossheim y Stephenson (2017).
Zona anatómica
Toda la bibliografía actual apunta claramente a que el miem-
bro inferior es el área anatómica más susceptible de padecer
lesiones, al igual que sucede con los resultados alcanzados en
este estudio y también en otros deportes (Brooks & Fuller,
2006). El miembro superior resultó ser el más afectado en los
estudios de Rossheim y Stephenson (2017), donde solo exa-
minaban lesiones de los servicios de urgencias, y de Wanke et
al. (2013), que no consiguieron analizar la causa sobre estos
datos. En la presente investigación el tobillo es la zona anató-
mica más lesionada (Asp, 2016; Musholt & Harris, 2016; NZ
Parkour, 2015), y a pesar de que otros autores no distinguen
entre el tobillo y el pie, continúa siendo la zona más dañada
(Da Rocha et al., 2014; Musholt, 2012; Rossheim & Stephen-
son, 2017). Después le siguen la rodilla (Asp, 2016; Da Rocha
et al., 2014; Musholt, 2012; Musholt & Harris, 2016) y la
muñeca (Asp, 2016). Por otra parte Da Rocha et al. (2014) y
NZ Parkour (2015) detectaron que también la pierna es una
zona bastante susceptible de padecer lesiones.
En este estudio se valoró las diferencias de sufrir lesiones
entre ambos hemisferios, encontrando resultados similares
entre ambos. También se producen lesiones con afectación
bilateral, resultando así que el tobillo es de las menos fre-
cuentes y la muñeca la más prevalente. Conjuntamente con
los hallazgos del resto de estudios, las lesiones se concentran
sobre todo en las extremidades, observándose que hay una
mayor tendencia de encontrarse más lesiones a medida que
estudiamos zonas más distales (Asp, 2016; Da Rocha et al.,
2014; Fehske et al., 2012; Musholt, 2012; NZ Parkour, 2015).
Procedimiento que precisó
Gran parte de las lesiones no precisan pruebas médicas ni
cirugía, solamente requieren abandonar los entrenamientos
entre uno o más días. En este aspecto Wanke et al. (2013)
contemplaron en sus datos que los practicantes interrumpie-
ron sus entrenamientos una media de una semana y media,
pudiendo interpretarse como que recogieron una gran can-
tidad de lesiones leves, mientras que Da Rocha et al. (2014)
observaron que menos de la mitad tuvieron que parar más de
4 semanas, lo que podría estar inuenciado por la tendencia
desidiosa de los traceurs de no buscar tratamiento sanitario
cuando sí deberían.
Por otro lado en este estudio solo 12 traceurs necesitaron
cirugía, pero fueron más que los que recogieron NZ Parkour
(2015) (1 caso) y Musholt (2012) (3 casos). Los practicantes
que necesitaron hospitalización fueron la minoría como ob-
servaron NZ Parkour (2015) y Rossheim y Stephenson (2017).
Lugar
Tanto el parque o plaza como la calle son los lugares con más
porcentaje de lesiones. Rossheim y Stephenson (2017) reca-
baron resultados similares donde el lugar con más lesiones
registradas fueron las áreas recreativas o deportivas. Esto su-
cede porque son los lugares más frecuentados para entrenar
parkour. Inicialmente no requiere un entorno físico concreto
para practicarlo, pero en principiantes sería idóneo enseñar la
base en entornos seguros y controlados, como los gimnasios
especializados (Normile, 2009; Parkour UK, 2009), reejado
en los datos recogidos por ParkourONE (2017) y Parkour
Visions (2010) donde se observa una incidencia muy baja.
A parte se han recogido lesiones en espacios muy diversos,
pero resaltan las zonas abandonadas y azoteas. Esto proba-
blemente esté inuenciado por las redes sociales como ar-
gumentan Potts, Doppler y Hernández (1994) y son lugares
inadecuados que aumentan el riesgo de la práctica, pero por
otro lado en esto podría inuir un intento de buscar otras
zonas de entrenamiento, ya que los practicantes arman que
en ocasiones se les llama la atención por parte de los vecinos,
ciudadanos y la policía local.
Movimiento
Se ha detectado en este trabajo que los movimientos de
parkour que producen más lesiones son el salto de precisión
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seguido del salto de longitud, pero sin olvidar que la frecuen-
cia con la que se emplean los movimientos también es un
factor relevante, ya que estos junto con el salto de gato, la
distensión y el salto de brazo son de los más empleados y a la
vez son los que más porcentaje de lesiones han recogido, en
contra partida de otros donde no observamos lesión alguna
como el pasamurallas o el bajo de valla que son poco o nada
practicados. En otros estudios los métodos empleados han
sido muy dispares y se hace difícil compararlos, pero han em-
pleado otros criterios interesantes, entre ellos el aterrizaje es
de las causas más destacables (Asp, 2016; Rossheim & Ste-
phenson, 2017; Wanke et al., 2013), aunque no queda clara la
diferencia entre si son realizando parkour o freerunning (De-
rakhshan & Machejefski, 2015); después las caídas (Musholt,
2012; Musholt & Harris, 2016) y los choques con objetos
(Rossheim & Stephenson, 2017).
A parte de los movimientos básicos ofrecidos al origen de
la disciplina (Sampayo, 2013b), la libertad de elección y la
ausencia de directrices en el parkour permite la total liber-
tad de movimientos, lo cual queda reejado en que el mayor
porcentaje de lesiones sucedieron por otro tipo de movimien-
tos, ya sean variaciones o acciones durante los recorridos. A
menudo también se ejecutan combinaciones de movimientos,
que incrementan la complejidad de su ejecución aumentando
el porcentaje de lesión en estos.
Causas percibidas
Otros autores valoran la causa de las lesiones percibida por
los traceurs, resultando que más de la mitad creen que su
lesión se podría haber evitado (Asp, 2016; Musholt, 2012;
NZ Parkour, 2015). Por un lado Wanke et al. (2013) encuen-
tran que la imprudencia y el mal juicio de la situación fue-
ron motivos más atribuidos, mientras que otros son un nivel
de técnica insuciente, la falta de concentración y el exceso
de entrenamiento (Asp, 2016; Musholt, 2012; NZ Parkour,
2015), siendo este último contrastado con las evidencias ha-
lladas por Da Rocha et al. (2014). También han detectado
otros motivos a tener en cuenta como una lesión no curada,
el clima o el obstáculo empleado estaba destruido o era ines-
table (Asp, 2016; NZ Parkour, 2015).
Conclusiones
Como conclusión, se destaca que el parkour es una actividad
física predominantemente urbana que practica todo el mun-
do pero en especial jóvenes, y como tal es susceptible de pade-
cer lesiones regularmente, en concreto músculo-esqueléticas.
Estas en su mayoría son esguinces y contusiones. Las extre-
midades son más vulnerables de padecerlas, en especial en
tobillo, rodilla y muñeca. Rara vez se producen lesiones gra-
ves dado el bajo índice de intervenciones quirúrgicas, salvo
que se practique de manera imprudente. Los emplazamientos
donde se producen señalan a los parques y áreas recreativas,
donde más frecuentan sus entrenamientos los traceurs. Los
movimientos que más ocasionan lesiones son los de salto don-
de principalmente participa el miembro inferior.
Limitaciones
La falta de evidencia cientíca de la literatura actual sobre
esta área se ha mostrado como una debilidad tanto para la
elección del modelo de estudio, el instrumento, como la in-
terpretación de los resultados. Al recolectarse los datos de
forma retrospectiva a través de entrevista existe un sesgo de
memoria inherente que no puede eliminarse completamente,
además del empleo de un cuestionario ad hoc es un elemento
a tener en consideración.
Futuras líneas de investigación
Se requieren más estudios que investiguen medidas de pre-
vención características y programas de fortalecimiento es-
pecícos para proteger mejor las zonas más vulnerables del
cuerpo de los traceurs. Otra línea interesante serían estudios
de cohorte donde se pueda investigar mejor los factores de
riesgos de las lesiones.
Implicaciones para la gestión
Los hallazgos derivados de este estudio ayudarán a los pro-
fesionales en materia de educación física y de sanidad con
la gestión de las personas que practiquen o deseen practicar
parkour. Estos datos proporcionan información esencial a los
profesionales para la detección de problemas de origen trau-
mático, por sobreesfuerzo o por un mal gesto técnico realiza-
do en el ejercicio de esta actividad. Además esta información
obtenida da pie al estudio y la confección de métodos de tra-
tamientos y programas de readaptación deportiva más ópti-
mos y especializados para atender a la comunidad creciente
de personas que practican parkour.
Conflicto de intereses
El autor ratica que no tiene intereses nancieros o de propie-
dad con el tema de este artículo.
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conceptualization and initial development of a questionnaire. Asian
Journal of Sports Medicine, 5, e24281. http://doi.org/10.5812/asj-
sm. 24281
Article
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Parkour is a growing sport that mostly involves jumping, vaulting over obstacles, and climbing in a non-dedicated setting. The authors gathered all known relevant literature across miscellaneous academic fields in order to define parkour with regard to other sports disciplines. Parkour is a lifestyle sport, and as such provides an alternative to mainstream sports, away from strict rules, standardized settings, and necessary competitions. Traceurs (parkour adepts) consider the city as a playground and as an outlet for their creativity, but they also have a strong taste for hard and individualized challenges. They usually train on non-specific structures, at ground level. Although their social background is not clear, they are mostly young and male. Traceurs are stronger than recreational athletes, especially in eccentric exercises. However, their endurance skills may be below average. One of the core specificities of parkour is its precision constraint at landing, which turns a standing long jump into a precision jump, regulated in flight so as to prepare for landing. The running precision jump follows the same landing pattern, and its flight phase contrasts with long jump techniques. Injuries, which are not more frequent than in other sports, often occur at landing and to lower limb extremities. This risk is mitigated by targeting the landing area with the forefoot instead of letting the heel hit the ground like in gymnastics, or with rolling in order to dissipate the impact. Overall, parkour focuses on adaptability to new environments, which leads to specific techniques that have not yet been extensively addressed by the literature.
Conference Paper
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Traumatic Aortic Dissection in a Paediatric Patient
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Background: Physical activity plays an important role in public health, owing to a range of health-related benefits that it provides. Sports-related injuries are known to be an important barrier to continued physical activity. Still, the prevalence of injuries on a general population level has not yet been explored in a descriptive epidemiological investigation. The purpose of the questionnaire-based study, therefore, was to describe the prevalence of injury in a representative sample of the Danish population. Methods: Two samples of 10,000 adults (> 15 years) and 6500 children and adolescents (7-15 years) were invited to respond to a web-based questionnaire. Of these, 3498 adults (35.0%) and 3221 children (49.6%) responded successfully. The definition of sports injury was time-loss and medical attention-based, inhibiting participants from sports activity for at least 7 days, and/or involved contact with a healthcare professional, respectively. Results: Amongst adults, 642 (18.4% [95%CI: 17.1%; 19.6%]) reported to have had an injury within the past 12 months. Males reported significantly more injuries than females (difference in prevalence proportion: 9.2%-points [95%CI: 6.7%-points; 11.8%-points]). The prevalence of injuries was greatest in running (ninj = 198), football (ninj = 94) and strength training (ninj = 89). Amongst children, 621 (19.3% [95%CI: 17.9%; 20.6%]) had been injured. No difference in injury prevalence proportion existed between boys and girls. The prevalence of injuries was greatest in football (ninj = 235), handball (ninj = 86) and gymnastics (ninj = 66). Conclusions: Sports injuries seem to be very frequent in Denmark, since a total of 18.4% of the adults and 19.3% of the children reported having had one or more injuries within the past 12 months, equal to either time lost with physical activity and/or contact to the health care system.
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Resumo As fraturas do escafoide társico, bem como outras lesões do médiopé, são raras e podem resultar em incapacidade grave se não forem tratadas adequadamente. Parkour, um esporte moderno, está ganhando popularidade entre os jovens em áreas urbanas, e é propenso a traumatismos de alta energia, sendo estes escassamente descritos na literatura. O presente relato trata de um caso de fratura rara do escafoide társico em um paciente do sexo masculino de 17 anos, ocorrida durante a prática de parkour, que foi tratada com sucesso, com redução aberta e fixação interna. A descrição do caso enfatiza os desafios na sua abordagem; a discussão destaca as opções de tratamento e seus objetivos. O caso também deve alertar sobre a ocorrência crescente dessas lesões incomuns.
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Background: Few studies have examined injuries resulting from practicing parkour. The current study provides details on more parkour-related emergency department visits than existed in the combined research literature. Methods: Cross-sectional data from the U.S. Consumer Product Safety Commission's National Electronic Injury Surveillance System were used to examine parkour-related injuries presenting to U.S. emergency departments over a seven year period. Results: Most parkour injuries were reportedly caused by landing or from striking objects. Common diagnoses included fractures, sprains/strains, abrasions/contusions, and lacerations. More than half of reported injuries (57.7%) affected the patients' extremities. In this data, there appears to be a trend of increasing parkour injuries over time. Patients as young as 8years old have presented to emergency departments with parkour-related injuries in recent years. Conclusions: Given the relatively severe injuries obtained by youth participants, more research is needed to guide injury prevention efforts. Understanding the nature of parkour-related injuries may help inform prevention efforts. However, more systematic monitoring of participation in parkour and related injuries is needed.
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Tibial tuberosity avulsion injury in isolation is a rare form of knee trauma. The associated damage to the knee extensor mechanism calls for adequate management for good functional regain. Most of the reported cases in literature consist of children and adolescent patients and the injury in adults is an uncommon pattern. Very few of the tuberosity fractures have concomitant patellar tendon avulsion. We present a case of this rare injury in a parkour learner who sustained this injury while practicing one of his stunts. The operative management and compliant physiotherapy ensured a satisfactory outcome.
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Closely related to free running, parkour is a running sport that aims to traverse the environment as efficiently as possible, and may involve such stunt-like maneuvers as jumping over urban obstacles like benches, scaling walls, and even jumping from rooftops. We report a case of a young adult aficionado of parkour who suffered a fatal head injury from a short-distance fall while attempting a wall-hop and spinning maneuver in which he missed his grip on a railing. An autopsy was performed at the Medical Examiner's Office, with findings of blunt force trauma of the head. To our knowledge, this is the first case of parkour-related death reported in the medical literature, and we propose that this case may represent a prototype for the pattern of injury (i.e., severe blunt head trauma) that could prove fatal to a practitioner of parkour. Despite the seemingly apparent danger of these stunts, review of the medical literature reveals only a handful of reported cases of parkour-related injury. These injured parkour practitioners tend to be adolescent to young adult males, typically with fractures of the distal extremities (hands, feet, radii, and tibias) and clavicles. Finally, another forensically relevant feature of parkour-related death is the potential for difficulty in determining manner of death, distinguishing accident from suicide or even homicide, depending on the circumstances.
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Acute-on-chronic exertional compartment syndrome is a rare and severe progression of the likely common and more benign chronic exertional compartment syndrome. This is a report of one 17-year-old male on a pediatric inpatient service with bilateral anterior leg pain of unknown origin. Because of the nonspecific nature of pain, a high level of suspicion is required for timely diagnosis to avoid compartment ischemia and irreversible soft tissue and nerve damage. While high-energy orthopaedic trauma, orthopaedic surgery, or closed reduction and casting are common preceding events for compartment syndrome, this patient presented with acute-on-chronic exertional compartment syndrome. A dearth of literature of this condition hampered its morbiditysparing diagnosis. While there is a spectrum of clinical findings for the acute decompensation of chronic exertional compartment syndrome, like any compartment syndrome, pain disproportionate to physical exam is the most sensitive sign. Understanding the exertional compartment syndrome spectrum is tantamount to avoid the devastating complications of a missed diagnosis of acute compartment syndrome.
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Background: With a reported incidence of up to 10% compared to all spinal trauma, spinal injuries in children are less common than in adults. Children can have spine fractures with or without myelopathy, or spinal cord injuries without radiological abnormalities (SCIWORA). Methods: We retrospectively reviewed the cases of children with spinal injuries treated at a level 1 pediatric trauma centre between 1990 and 2013. Results: A total of 275 children were treated during the study period. The mean age at admission was 12 ± 4.5 years, and the male:female ratio was 1.4:1. Spinal injuries were more common in children of ages 12-16 years, with most injuries among ages 15-16 years. The top 3 mechanisms of spinal injury were motor vehicle-related trauma (53%), sports (28%) and falls (13%). Myelopathy occurred in 12% and SCIWORA occurred in 6%. The most common spine levels injured were L2-sacrum, followed by O-C2. Associated injuries, including head injuries (29%), and fractures/dislocations (27%) occurred in 55% of children. Overall mortality was 3%. Surgical intervention was required in 14%. Conclusion: The creation of a pediatric spinal injury database using this 23-year retrospective review helped identify important clinical concepts; we found that active adolescent boys had the highest risk of spine injury, that noncontiguous spine injuries occured at a rate higher than reported previously and that nonaccidental spine injuries in children are underreported. Our findings also emphasize the importance of maintaining a higher index of suspicion with trauma patients with multiple injuries and of conducting detailed clinical and radiographic examinations of the entire spine in children with a known spinal injury.