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Mecanismos de Defensa

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Abstract

Los mecanismos defensa son recursos constitucionales con los que contamos los seres humanos, significa que estamos dotados para poder utilizarlos desde nuestro nacimiento. Ellos son propios para cada individuo, pero a la vez, son también universales y discretos (Vaillant, G. 1992). Al comienzo de nuestra vida utilizamos acciones defensivas, fundamentalmente de ín-dole motora. Por ejemplo, cuando a un niño algo lo atemoriza cierra sus ojos, esta acción defensiva se denomina cancelación perceptual y tiene como fundamento la huida defensiva de un estímulo amenazante. La huida fue considerada por el propio Sigmund Freud como el prototipo de conducta defensiva frente a una amenaza externa. Sin embargo, el propio Freud considera que el sujeto no puede huir de sus propias pulsiones, en consecuencia y basado en la teoría de la evolución darwiniana, los mecanismos psicológicos de defensa sustituyen a la huida como acción defensiva (Freud S. 1915a). Los mecanismos de defensa son utilizados desde nuestro nacimiento tal como lo fuera explicado más arriba para adaptarnos a las circunstancias de la vida y determinan en gran medida la relación que podemos tener con la salud y específicamente con la salud mental, así como también con la enfermedad. Si el funcionamiento del sujeto o el entorno en el cual ese sujeto se desenvuelve está muy perturbado, la adaptación puede resultar en una ma-nifestación que se puede expresar como patología mental (Vaillant, G.E. 1977). Este autor cita para dar un ejemplo como un suceso de la vida, como un desengaño amoroso, puede para un sujeto transformarse en una obra literaria y para otro en un intento de quitarse la vida (Vaillant, G.E. 1977). Las modalidades en cada uno de ellos afronta, este suceso, está multi-determinado, pero el nivel de funcionamiento defensivo será concluyente para afrontar el dolor psíquico, mientras que en el primer caso uno de los sujetos utiliza mecanismos de defensa como la sublimación, correspondientes a un nivel jerárquico correspondiente al espectro de defensas maduras y saludables, el otro sujeto utiliza mecanismos de acción defensiva, tal como el acting out, que se corresponden con defensas inmaduras, de un nivel jerárquico muy arcaico, que son frecuentemente observadas en diversas manifestaciones psicopatológicas. Por lo tanto, los mecanismos de defensa que un sujeto utilice en forma de patrón prototípico serán determinantes en la vida que lleve adelante ese propio sujeto. Los sujetos que utilizan patrones defensivos arcaicos a lo largo de su vida, no sólo están más expuestos a sufrir desajustes en la regulación de su vida emocional, sino que también tendrán más propensiones a desarrollar problemas de salud en general. Los sujetos que utilizan mecanismos defensivos más maduros tendrán posibilidades de tener una vida más feliz y mejores condiciones de salud en general. Estas consideraciones fueron llevadas a cabo por diferentes estudios.
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Humberto Lorenzo PERSANO
Los mecanismos defensa son recursos constitucionales con los que contamos los seres
humanos, signica que estamos dotados para poder utilizarlos desde nuestro nacimiento.
Ellos son propios para cada individuo, pero a la vez, son también universales y discretos
(Vaillant, G. 1992).
Al comienzo de nuestra vida utilizamos acciones defensivas, fundamentalmente de ín-
dole motora. Por ejemplo, cuando a un niño algo lo atemoriza cierra sus ojos, esta acción
defensiva se denomina cancelación perceptual y tiene como fundamento la huida defensiva
de un estímulo amenazante. La huida fue considerada por el propio Sigmund Freud como
el prototipo de conducta defensiva frente a una amenaza externa. Sin embargo, el propio
Freud considera que el sujeto no puede huir de sus propias pulsiones, en consecuencia y
basado en la teoría de la evolución darwiniana, los mecanismos psicológicos de defensa
sustituyen a la huida como acción defensiva (Freud S. 1915a).
Los mecanismos de defensa son utilizados desde nuestro nacimiento tal como lo fuera
explicado más arriba para adaptarnos a las circunstancias de la vida y determinan en gran
medida la relación que podemos tener con la salud y especícamente con la salud mental,
así como también con la enfermedad. Si el funcionamiento del sujeto o el entorno en el cual
ese sujeto se desenvuelve está muy perturbado, la adaptación puede resultar en una ma-
nifestación que se puede expresar como patología mental (Vaillant, G.E. 1977). Este autor
cita para dar un ejemplo como un suceso de la vida, como un desengaño amoroso, puede
para un sujeto transformarse en una obra literaria y para otro en un intento de quitarse la
vida (Vaillant, G.E. 1977). Las modalidades en cada uno de ellos afronta, este suceso, está
multi-determinado, pero el nivel de funcionamiento defensivo será concluyente para afron-
tar el dolor psíquico, mientras que en el primer caso uno de los sujetos utiliza mecanismos
de defensa como la sublimación, correspondientes a un nivel jerárquico correspondiente
al espectro de defensas maduras y saludables, el otro sujeto utiliza mecanismos de acción
defensiva, tal como el acting out, que se corresponden con defensas inmaduras, de un nivel
jerárquico muy arcaico, que son frecuentemente observadas en diversas manifestaciones
psicopatológicas.
Por lo tanto, los mecanismos de defensa que un sujeto utilice en forma de patrón pro-
totípico serán determinantes en la vida que lleve adelante ese propio sujeto. Los sujetos
que utilizan patrones defensivos arcaicos a lo largo de su vida, no sólo están más expuestos
a sufrir desajustes en la regulación de su vida emocional, sino que también tendrán más
propensiones a desarrollar problemas de salud en general. Los sujetos que utilizan mecanis-
mos defensivos más maduros tendrán posibilidades de tener una vida más feliz y mejores
condiciones de salud en general. Estas consideraciones fueron llevadas a cabo por estudios
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longitudinales durante la vida de diversos sujetos en la comunidad para poder concluir en
estas aseveraciones y ser validados empíricamente (Vaillant, G.E. et al. 1986).
A medida que progresamos en nuestro desarrollo estos mecanismos se tornan más com-
plejos y forman parte de los recursos con los que cuenta el Yo del sujeto para afrontar ame-
nazas tanto externas como internas. Es decir, el tipo de mecanismos defensivos que utiliza
el ser humano se modica con el desarrollo del propio sujeto.
Los mecanismos de defensa tienen una función especíca que es estar inicialmente al
servicio de la vida, pero también son útiles para evitar montantes de angustia extrema. Son
recursos que utiliza el Yo de un modo inconciente, aunque a veces pueden ser utilizados
también de un modo conciente para afrontar situaciones dolorosas.
Los mecanismos defensivos tienen una cualidad dinámica. Lo cual implica que cada su-
jeto puede acceder a utilizarlos de acuerdo con las posibilidades que cuente en ese momento
para poder afrontar las amenazas y los peligros, tanto del mundo psíquico interno como del
mundo externo real. La cualidad dinámica implica que también varían durante el transcur-
so de la vida, predominando algunos durante algunas etapas de la vida y otros en etapas
diferentes. Inicialmente un infant utiliza mecanismos de defensa más primitivos y a medida
que progresa el niño en su desarrollo utiliza mecanismos defensivos jerárquicamente más
evolucionados. Sin embargo, esta cualidad permite que todo sujeto pueda utilizar mecanis-
mos defensivos de diversos niveles jerárquicos, de acuerdo con la intensidad del conicto
en juego.
Cada individuo cuenta con la posibilidad de utilizar un número signicativo de me-
canismos de defensa; sin embargo, existe una tendencia a utilizar predominantemente un
patrón determinado en detrimento de otros. Esta particularidad de su funcionamiento está
relacionada con el nivel de organización psíquica y con su funcionalidad habitual. La mo-
dalidad defensiva especíca determinaría el tipo de organización defensiva de cada sujeto
(Lichtemberg, J. & Slap, J. 1971). En general los sujetos con estructuras psíquicas más inte-
gradas utilizan patrones de funcionamiento defensivo de nivel jerárquico superior y poseen
una signicativa plasticidad para su uso. En cambio, aquellos sujetos con estructuraciones
psíquicas perturbadas o con manifestaciones psicopatológicas más severas, tienden a fun-
cionar con organizaciones defensivas de niveles más arcaicos y un espectro más restringido
de mecanismos de defensa. Esta condición permite realizar un diagnóstico del nivel de fun-
cionamiento defensivo primitivo en una primera entrevista estructural (Kernberg, O. 1984).
Los mecanismos defensivos pueden ser agrupados entre sí, de hecho, funcionan en for-
ma asociada y tienen un nivel de organización jerárquica determinado por el propio nivel
de organización psíquica alcanzado por el sujeto (Perry, J.Ch. 1991). La adquisición de estas
capacidades se sostiene en las modalidades del vínculo objetal y en las características del
entorno ambiental en la cual el individuo se ha criado. Por lo tanto, es dable esperar que el
patrón defensivo principal que cada persona utilice, esté íntimamente ligado a los procesos
identicatorios con las primeras imago parentales y esté determinado por las característi-
cas, tanto del vínculo objetal como del tipo de patrón de apego desarrollado por los padres
y por el propio niño.
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27- MECANISMOS DE DEFENSA
Los procesos defensivos se ponen en marcha frente a las amenazas del incremento de
tensión interna provocadas por la emergencia pulsional, pero también por aquellas que
surjan frente al incremento de los estímulos del mundo externo real.
El Origen de los Mecanismos de Defensa
Para George Vaillant (1992) los mecanismos de defensa funcionan con una modalidad
similar a la del sistema inmunológico. Por ello, están constitucionalmente determinados,
pero en el ámbito psíquico están sostenidos en las capacidades y recursos que dispone el Yo
para afrontar las amenazas y peligros que despiertan, ya sean las pulsiones o los estímulos
del mundo externo real.
La constitucionalidad de los mecanismos de defensa está justicada en la universalidad de los
mismos, y estas ideas están en las mismas raíces de la metapsicología psicoanalítica, ya que hasta
el propio Freud planteó operaciones defensivas universales, como lo es la misma represión. Sin
embargo, no todos los individuos utilizan mecanismos de defensa idénticos, sino que éstos varían
entre las diferentes conguraciones estructurales del aparato psíquico.
Los mecanismos de defensa en consecuencia tienen un origen constitucional, sin em-
bargo, debido a que se modelan con el desarrollo del carácter y la personalidad del sujeto
durante el interjuego intersubjetivo con las primeras relaciones objetales, así como remo-
delaciones a través de experiencias intersubjetivas durante la vida no sólo tienen un origen
constitucional, sino que dependen del tipo de organización de la personalidad y son modi-
cables por el entorno y transmisibles intersubjetivamente en forma intergeneracional (Per-
sano, H.L. et al. 2006). Dentro del concepto de modicación de los mecanismos defensivos
debemos considerar el cambio de patrón defensivo observado luego de procesos psicotera-
péuticos que producen cambios psíquicos.
Origen Histórico del Concepto Mecanismos de Defensa
Sigmund Freud introdujo tempranamente en su obra el concepto de defensa. En 1895
en su trabajo, “El Proyecto de una Psicología para Neurólogos, él propuso que la defensa
primaria tenía como función …evitar el desprendimiento de dolor, o displacer…(Freud, S.
1895), y también …y para evitar el desprendimiento de displacer, su comienzo sería para el
Yo la señal para emprender una defensa normal…(Freud, S. 1895, Pág. 405). Este concepto
introduce la idea, que así, se hubiera prevenido que nuevas vivencias de dolor, con sus faci-
litaciones, se produjeran tan fácilmente. También consideró que las defensas contra los im-
pulsos podrían considerarse patológicas, por ejemplo, …la defensa contra la sexualidad…
(Freud, S. 1895, Pág. 399).
Él consideraba que la defensa puede estar ligada a la construcción del psiquismo. La
“función primaria” del aparato psíquico en su totalidad, tomando como modelo la neuro-
na y su tendencia a la descarga, tiene como función primaria propender hacia la descarga
para mantener los niveles más bajos de cantidad (Qn) (Freud, S. 1895, Pág. 340), la huida
del estímulo (mundo externo) es otra de las formas de evitar el incremento de tensión. Sin
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embargo, de los estímulos del mundo interno no es posible sustraerse sino es por medio
de la acción especíca, lo cual implica la búsqueda en el mundo externo de las condiciones
que alivien la tensión que provoca la demanda del mundo interno. Con la organización de
las neuronas, a la cual se denomina Yo, se produce la inhibición del decurso de cantidad
(Qn), mediante facilitaciones que liberen poca cantidad. Este principio implica que peque-
ñas cantidades de descarga de displacer en el sistema psíquico (y) a través del decurso
colateral (interconexionado neuronal) …inhiben el decurso de la imagen recuerdo ligada al
desprendimiento de displacer…. (Freud, S. 1895, Pág. 369). Para Freud la descarga implica
el sentir, pues él consideraba que los afectos se hacen concientes a través de la descarga. Si
se inhibe la descarga se evita entonces el sentir displacer. Con lo cual queda establecido que
para evitar la descarga (inhibición de la descarga = función del yo) es necesaria la defensa
primaria lo cual es en sí mismo una función defensiva, pero a la vez estructurante del apa-
rato psíquico. Este concepto es un pre-anuncio de la represión primaria como fundante del
aparato psíquico. Los procesos primarios implican un gasto total de la defensa, los procesos
secundarios implican una investidura del Yo y son una morigeración de los primeros, “…
con una valorización correcta de los signos de realidad objetiva, posible sólo con una inhibi-
ción del Yo… (Freud, S. 1895, Pág. 372).
Freud pensaba que las defensas podrían originar síntomas psicopatológicos. Conside-
raba que la histeria de defensa, se producía por una incompatibilidad en la vida de las re-
presentaciones, debido a un afecto penoso. Por lo tanto, la defensa está ligada a los afectos,
especialmente a aquellos afectos ligados a la sexualidad. Es tarea del Yo sustraerle la carga
para que una representación intensa (con intensidad de carga) se transforme en una repre-
sentación débil, lo cual implica una transposición de la carga. El Yo ha quedado exento de
contradicción, pero lleva sobre sí el lastre de un síntoma. Por lo tanto, la teoría de la defensa
implica también la teoría del conicto. Puesto que la defensa surge como un intento de re-
solver un conicto psíquico.
En otro artículo temprano en su obra, “Las Neuropsicosis de Defensa” (Freud, S. 1894),
Freud consideraba que el divorcio entre representación y afecto (carga) es el modo de ope-
rar de la defensa en las neurosis de defensa, (Verdrängung) por su denominación original
en alemán, que signica esfuerzo por desalojo, esfuerzo por dar caza o desplazamiento.
Sin embargo, también consideraba otra modalidad mucho más enérgica en la cual se des-
estima, o se rechaza (Verwerfen) por su denominación original en idioma alemán, tanto a
la representación como el afecto; como si ello nunca hubiera acontecido (Freud, S. 1894).
Al desprenderse de la representación se desprende también de una porción de la realidad
objetiva, por lo cual al llevar a cabo esta operación se desase parcial o totalmente de la
realidad objetiva y de una porción del Yo (Freud, S. 1896). Pero la consecuencia de este
proceso, es que tras una defensa exitosa se cae en una confusión alucinatoria. Debido a que
las representaciones son tratadas como si tuvieran intensidad de carga de percepción. Esto
implica un funcionamiento primario del aparato, en proceso primario y con una confusión
indistinguible entre una percepción y una representación, cosa que le está vedada al propio
aparato psíquico para que funcione como tal; puesto que si no se distingue entre percepción
y memoria el sujeto no puede discernir entre que es realidad y qué no lo es. Es decir, una
defensa exitosa con descarga total, implica un fracaso de la defensa primaria y, por lo tanto,
un fracaso de la función defensiva también.
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Freud planteaba también que la modalidad de la defensa determina el tipo de contrac-
ción de la enfermedad, por lo tanto, el tipo de constelación defensiva impone el tipo de psi-
copatología. Plantea que una psicosis de defensa puede interrumpir episódicamente (transi-
toriamente) la trayectoria de una neurosis. Es importante recordar aquí, que en los términos
en que se expresaba la psicopatología en aquella época, la psicopatología estaba basada en
un planteo dicotómico entre neurosis y psicosis.
Freud describió distintos tipos de defensas, en su trabajo “El Chiste y su Relación con lo
Inconciente” (Freud, S. 1905) describió mecanismos defensivos tales como el humor, la dis-
torsión, la represión, el desplazamiento, la supresión, la fantasía (el fantasear), el aislamien-
to. Comparó la función del sueño que sirve predominantemente al ahorro de displacer, con
el chiste que sirve para aumentar la ganancia de placer …el sueño sirve predominantemente
al ahorro de displacer; el chiste a la ganancia de placer (Freud, S. 1905, Pág. 172).
Freud consideró que la sublimación, la supresión y altruismo eran mecanismos defen-
sivos más avanzados entre otros. También, pensó que la pulsión podía tener como destino,
la transformación en lo contrario, la vuelta contra la propia persona, la represión y la subli-
mación (Freud, S. 1915b, Pág. 122), todos ellos considerados mecanismos defensivos. …los
destinos de la pulsión pueden ser presentados también como variedades de la defensa contra
las pulsiones. (Freud, S. 1915b, Pág. 122). Lo cual equivale a decir que una de las funciones
del Yo es lidiar con los destinos pulsionales, cuando éstos son vivenciados como amenazas
internas. Sin embargo, estos mecanismos evidencian jerarquías diversas, puesto que los dos
primeros son mecanismos previos a la instauración de la represión (Freud, S. 1915a).
Precisamente en su trabajo “La Represión” incluyó a todos los mecanismos defensivos
bajo el amplio paraguas del concepto de la represión (Freud, S. 1915a) lo cual empañó los
conceptos referidos a los mecanismos de defensa como entidades discretas. Según James
Strachey (traductor de la obra de Freud al idioma inglés), Freud probablemente tomó el
término Verdrängung o represión de Herbart (Psicólogo de comienzos del Siglo XIX) y es
también probable que siendo el mismo Freud discípulo de Meynert, este último haya intro-
ducido en Freud el concepto, pues Meynert era admirador de Herbart (Strachey, J. en Freud,
S. 1915a, Pág. 138). Aquí Freud postuló que la represión operaba sobre la pulsión y era un
estado intermedio entre la huida, dominada por la acción, y el juicio adverso donde el sujeto
hace conciente y puede condenar un pensamiento. La represión opera sobre la pulsión y es
una etapa previa al juicio adverso. “En el caso de la pulsión, de nada vale la huida, pues el Yo
no puede escaparse de sí mismo. (Freud, S. 1915a, Pág. 141). Él consideraba que “Su esencia
es rechazar algo de la conciencia y mantenerlo alejado de ella (Freud, S. 1915a, Pág. 142).
Freud sí puso énfasis en la función estructurante que tiene la represión en la delimitación
de sistemas del aparato psíquico. También consideró la diferencia entre represión primaria,
que opera por contra-carga, de la represión secundaria o propiamente dicha, que opera
mediante un esfuerzo por desalojo de una carga correspondiente a una representación into-
lerable. Exige un gasto de energía constante por parte del Yo. La represión no impide que las
representaciones se mantengan en el inconciente, sino que impide que los retoños de estas
representaciones lleguen al sistema conciente, es decir perturba el vínculo con la conciencia
(Freud, S. 1915a). La represión opera sobre las representaciones y entonces su fracaso para
evitar la angustia deja como secuela los síntomas.
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Nuevamente y más adelante en su obra “Inhibición, Síntoma y Angustia” (Freud, S.
1926) consideró la necesidad de diferenciar a la represión de los otros mecanismos defen-
sivos y entonces el concepto de mecanismos de defensa discretos, cobró nuevamente valor.
Sin embargo, Freud siempre enfatizó que los mecanismos de defensas eran recursos del Yo
inconciente para afrontar pulsiones de índole sexual o agresivas, que generaban conictos
en el sujeto.
Su hija Anna Freud fue una de las pioneras en clasicar las defensas y publicó un libro
en Alemania en el año 1936 dedicado a este tema llamado “El Yo y los Mecanismos de De-
fensa” (Freud, A. 1936). Anna Freud incorporó nuevos mecanismos de defensa además de
los que su padre había reconocido y consideraba que las defensas estaban relacionadas con
la plasticidad con las que el sujeto las utilizaba y también estableció el concepto de patrón
defensivo. El concepto de plasticidad es útil hoy en día, puesto que los sujetos con menores
grados de plasticidad y mayores grados de rigidez están más expuestos a desajustes y grados
de psicopatología (Vaillant, G.E. 1977).
Anna Freud pensaba que los mecanismos defensivos no solamente actuaban sobre las
pulsiones sino sobre el afecto que se desprendía de esas mociones pulsionales; de una pul-
sión erótica el afecto acompañante es el amor, por ejemplo, y en consecuencia la defensa
no es solamente sobre la pulsión sino también sobre ese afecto. De una pulsión agresiva el
afecto acompañante es la ira, por ejemplo, y la defensa también es sobre este afecto que no
puede ser sentido porque si no anularía el efecto de la defensa. “Sea amor, nostalgia, celos,
resentimiento, dolor y aicción lo que acompañe a los deseos sexuales; sea odio, cólera, rabia
lo que se asocie a los impulsos agresivos, todos estos afectos deben resignarse a soportar toda
suerte de transformaciones; deben admitir toda tentativa de dominación por parte del Yo que
procura defenderse contra las exigencias instintivas a las que aquéllos pertenecen (Freud, A.
1936, Pág. 41).
Anna Freud siempre enfatizó en la importancia del Yo como instancia psíquica que
cuenta con los mecanismos de defensa como recursos para afrontar conictos, inclusive
considerando al Yo como un lugar (set) de observación de los mecanismos defensivos du-
rante el proceso psicoanalítico (Sandler, J. & Freud, A. 1985).
Categorización de los Niveles de Defensas
Pensar que los mecanismos de defensa tienen una organización jerárquica es de impor-
tancia fundamental para identicar el nivel de funcionamiento psíquico, el tipo de patrón
defensivo que un sujeto utiliza regularmente y su nivel de organización de la personalidad.
Para Otto Kernberg identicar el nivel de funcionamiento defensivo es determinante a la
hora de establecer el nivel de organización de la personalidad. Este nivel de organización
jerárquica de los mecanismos de defensa, junto con el nivel de integración de la identidad y
la capacidad de vericar la realidad son el pilar de variables especícas para evaluar el nivel
de organización de la personalidad a través del diagnóstico estructural del funcionamiento
psíquico del sujeto (Kernberg, O. 1984). Por otro lado, se destaca la importancia que implica
identicar el patrón defensivo de un sujeto, no sólo porque tiene implicancias en la psico-
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patología, sino también porque permite evaluar la posibilidad de cambio psíquico durante
un proceso psicoterapéutico o durante la atención en dispositivos de tratamiento en Salud
Mental.
Para poder identicar los patrones defensivos George Vaillant (1977) y Christopher
Perry (1991), denieron las diferentes categorías y niveles de los mecanismos de defensa
para adultos y desarrollaron clasicaciones que describiremos a continuación. Estos auto-
res evaluaron cómo se distinguen las defensas entre sí (implica que son discretas, mediante
estudios empíricos en poblaciones amplias, tanto normales como patológicas. Llevaron a
cabo estudios longitudinales de varios años de duración evaluando la relación entre la je-
rarquía del nivel de patrón defensivo y la salud a lo largo de la vida. Vaillant (1977) halló
que los sujetos con predominio de patrones defensivos arcaicos sufrían menoscabo en su
salud y en el nivel de desempeño a lo largo de sus vidas. Inclusive sujetos que habían nacido
en condiciones socioeconómicas más favorables, pero que tenían un patrón defensivo más
arcaico tuvieron un desempeño más perturbado en sus vidas, conictos relacionales en el
amor y en el trabajo, condiciones saludables más precarias y mayores cuadros psicopatoló-
gicos. En cambio, sujetos que habían nacido en marcos socioculturales más precarios, pero
presentaban un patrón defensivo jerárquicamente más maduro pudieron sobreponerse a
esas condiciones y evidenciaron mejores indicadores de salud en general y menores con-
ictos relacionales, así como menos síntomas psicopatológicos (Vaillant, G.E. 1977). Estos
estudios son importantes para rescatar la importancia que tiene identicar los niveles de
patrones defensivos de un sujeto, no sólo en el campo de la Salud Mental, sino en el campo
de la salud en general.
George E. Vaillant agrupó a los mecanismos defensivos en 4 grupos de defensas ordena-
dos jerárquicamente: Primitivas, Inmaduras, Neuróticas y Maduras (Vaillant, G. E. 1992).
J. Christopher Perry y sus colaboradores (Perry, J.Ch. 1991); (Perry, J.Ch. et al 1993)
incluyeron originalmente a 28 tipos de defensas diferentes reunidos en siete grupos organi-
zados jerárquicamente de la siguiente manera:
• Nivel – 7 Defensas maduras
• Nivel – 6 Defensas obsesivas
• Nivel – 5 Otras defensas neuróticas
• Nivel – 4 Defensas narcisistas o de distorsión menor
• Nivel – 3 Defensas de desmentida
• Nivel – 2 Defensas limítrofes o de distorsión mayor
• Nivel – 1 Defensas de acción
Más recientemente, J. Ch. Perry y colaboradores incluyeron el Nivel – 0, que está rela-
cionado con las defensas psicóticas, incluyendo 3 defensas en este nivel (Perry, J.Ch. et al.
2009); (Varela, B. et al. 2013).
La reorganización de la clasicación resulta ahora en cuatro supraniveles (Varela, B. et al.
2013); (Varela, B. 2016) y se asemeja a la clasicación de Vaillant (1993).
• Maduro -I (Incluye el Nivel adaptativo alto)
• Neurótico -II (Incluye el Nivel obsesivo y el Nivel Neurótico)
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• Inmaduro -III (incluye el Nivel de Distorsión Menor de la Imagen, el Nivel de Recha-
zo o Desmentida (disavowal), el Nivel Mayor de Distorsión de la Imagen, y el Nivel
de Acción)
• Psicótico-IV (Nivel Psicótico)
Tipos y Descripción de Mecanismos de Defensa
Nivel Maduro - I
Aliación: Este mecanismo implica la posibilidad de reconocer los propios límites y la
necesidad de acudir a otros cuando no se pueden afrontar los conictos, tanto del mundo
interno como con el mundo externo. Esta defensa es de alto nivel y es opuesta a la omnipo-
tencia donde el sujeto no puede pedir ayuda.
Ejemplo: El sujeto pide ayuda ante situaciones que no puede afrontar solo. El sujeto pide
ayuda psicoterapéutica cuando no puede sobrellevar el conicto sin auxilio.
Altruismo: Este mecanismo implica preocupación por los otros y por sus necesidades,
aunque esto implique una satisfacción también a nivel personal y el sujeto tenga conciencia
de que la satisfacción personal es la razón de su altruismo.
Ejemplo: El sujeto se involucra en ayudar a otros a nivel social o afectivo, sin que esto se
transforme en fanatismo. Un ejemplo es cuando un sujeto dene su vocación a partir de una
carrera que implique la ayuda a otros.
Anticipación: Este mecanismo implica la capacidad de poder anticipar consecuencias de
los actos o toma de decisiones ponderando las consecuencias de las mismas. Puede expe-
rimentar la angustia futura a través de ideas o representaciones, pero es capaz de anticipar
respuestas de sí mismo y de otros.
Ejemplo: El sujeto es capaz de tolerar la angustia que le provoca una situación futura
angustiosa a través de preguntas referidas a sí mismo ¿Cómo me sentiré si acontece tal cosa?
Auto-armación: Este mecanismo posibilita al sujeto poder expresar lo que el sujeto
desea, siente o piensa en forma directa y sin intenciones manipulativas.
Ejemplo: El sujeto es capaz de expresar lo que siente y por ello se alivia de angustia ante
la posibilidad de decir lo que le sucede o lo que siente.
Humor: Esta defensa tiende a aliviar la tensión o la angustia mediante la ganancia de placer que
otorga tomar la situación en tono humorístico o irónico, especialmente dirigido hacia sí mismo.
Ejemplo: Un sujeto se siente frustrado por un evento, pero toma con humor el hecho y
ello produce un alivio de la angustia desplegada.
Auto-observación: Esta defensa implica capacidad de introspección, capacidad de verse
a sí mismo y como piensa que otros pueden pensar de sí. Esta defensa madura está rela-
cionada con la empatía pues posibilita al sujeto ponerse en lugar de otra persona también.
También, le permite al sujeto afrontar mejor la realidad ante el conocimiento que tiene de sí
mismo y de sus sentimientos frente a ella.
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Ejemplo: El sujeto es capaz de hacer comentarios donde explora signicaciones emocio-
nales ante determinados sucesos o expresa interés en una versión más completa o compleja
de sí mismo.
Sublimación: Esta defensa tiene como meta transformar contenidos pulsionales a través
de la posibilidad de canalizarlos a través de comportamientos socialmente aceptables.
Ejemplo: Canalizar a través de los juegos, los deportes y la creación artística.
Supresión: Esta defensa implica la capacidad de poder tolerar mentalmente la angustia
que provoca que una situación que no pueda resolverse inmediatamente y contemplar la
postergación de la satisfacción de ese deseo. Es importante diferenciar aquí supresión como
postergación (no ligada a la procrastinación), de la supresión de los afectos, descripta por
J. Laplanche como una defensa arcaica observada frecuentemente en pacientes psicosomá-
ticos.
Ejemplo: El sujeto puede apartar temporalmente de su mente algo perturbador para
poder pensarlo en otro momento más propicio.
Fantasía (El Fantasear): Esta capacidad de ensoñamiento puede ser una modalidad de-
fensiva cuando un sujeto intentar ganar placer o intenta evitar una situación dolorosa o
conictiva mediante el fantasear por breves períodos, sin refugiarse en forma autística lo
cual la diferencia de la fantasía autística que es una defensa inmadura. Esta defensa fue des-
cripta por S. Freud, pero no fue incluida por Perry en su clasicación. Amerita ser incluida
en este grupo.
Ejemplo: Un sujeto se refugia en su mundo de fantasía para imaginar una creación artís-
tica o para imaginar una situación placentera.
Nivel Neuróco -II
Formación Reactiva: Esta defensa implica transformar pulsiones de contenido funda-
mentalmente agresivo, en contenidos opuestos y tolerables para el sujeto. Implica una subs-
titución inconciente de una moción pulsional en su contrario. Es importante aclarar aquí
que no debe confundirse con trasformación en lo contario que es una defensa primitiva
donde fundamentalmente mociones tiernas o amorosas se transforman en odio intenso.
Ejemplo: Un sujeto intenta evitar sentirse culpable y sustituye un pensamiento inacepta-
ble que pudiese provocarle angustia o culpa por otro totalmente opuesto. Es muy frecuente
de observar en sujetos obsesivos. Un sujeto tiende a expresar su enojo y lo transforma sis-
temáticamente en alabanzas. Los adolescentes que no saben cómo acercarse eróticamente
a una muchacha y lo hacen a través de comportamientos hostiles menores, es otro ejemplo.
Desplazamiento: Esta defensa implica desplazar un sentimiento o una respuesta emocional
desde un objeto hacia otro objeto menos amenazante pero equivocado. O desplazar una amenaza
interna hacia un objeto externo. Es frecuentemente observada en las fobias y en la histeria.
Ejemplo: Un sujeto desplaza una angustia interna motivada por una pulsión hacia un
objeto externo, el cual se transforma en amenazante. Los adolescentes suelen expresar sen-
timientos amorosos motivados por una persona hacia otra persona menos amenazante.
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Humberto Lorenzo PERSANO
Aislamiento: Esta defensa implica divorciar la representación del afecto concomitante de
modo tal que el sujeto no puede experimentar, simultáneamente los aspectos cognoscitivos
con los afectivos. A veces, esta separación es temporal. Es decir, pierde contacto entre los
sentimientos asociados a una idea dada. El afecto puede ser sentido pero asociado a otra re-
presentación o idea; actuando simultáneamente las defensas aislamiento y desplazamiento
en este último caso.
Ejemplo: Un sujeto se siente incómodo con los sentimientos que le despierta una situa-
ción determinada, pero puede tolerar pensarla como idea desprovista de afectos. Un sujeto
no puede llorar ante una situación dolorosa, pero puede pensar en ella desprovista de senti-
mientos. Freud da el ejemplo de un sujeto que no puede llorar frente a la muerte de un ser
querido, pero después llora desconsoladamente frente a la pérdida de una mascota. En este
ejemplo se asocian aislamiento afectivo con desplazamiento.
Intelectualización: Esta defensa implica el uso excesivo del pensamiento abstracto para
evitar sentimientos que puedan resultar perturbadores para el sujeto. En general hacen uso
de estos mecanismos sujetos con buen desempeño intelectual, aunque no es necesario o ex-
clusivo, y abusan de este recurso para no experimentar emociones o sentimientos que sean
displacenteros o que generen conictos.
Es importante diferenciar intelectualización de racionalización. Muchas veces se utilizan
ambos términos en forma indiferente tratándolos como sinónimos. La intelectualización
es una defensa de nivel neurótico, en cambio, la racionalización es una defensa de nivel
inmaduro y está emparentada con la mentira; en este caso el sujeto se miente a sí mismo o
justica de un modo, relativamente burdo, su comportamiento.
Ejemplo: El sujeto que utiliza la intelectualización mantiene dentro del sistema conciente
una idea general o abstracta, pero carente del afecto concomitante. Nuevamente se presenta
un divorcio entre representación y afecto, pero con una exageración de ideas abstractas. Pe-
rry utiliza buenos ejemplos para referirse a la intelectualización, un sujeto se pregunta “¿Soy
feliz?” Y se responde “No creo que la felicidad verdadera exista.” O decir con una generali-
zación “La mayoría de la gente actuaría de esta manera” (Perry, J.Ch. 1991).
Anulación Retroactiva: Esta defensa implica anular pensamientos, ideas o comportamien-
tos con otros pensamientos, ideas o comportamientos de naturaleza contraria en un intento
de compensar o negar a los primeros. Es una defensa muy observada en sujetos con rasgos
obsesivos. El afecto o la angustia logran expresarse, pero posteriormente se los minimiza o
se los anula. Con lo cual se intenta evitar el conicto que la expresión de un impulso o un
sentimiento podrían ocasionar. Esta defensa evidencia una ambivalencia o una contradicción
ambivalente. Una recticación se expresa como sentencia que anula la sentencia previa.
Ejemplo: Un sujeto describe un deseo y rápidamente expresa algún comentario que minimice
la expresión del mismo o rectica su deseo a través de un comentario que lo opaque. A veces, es
una acción la que opaca o anula un comentario o pensamiento previo. Se diferencia de la escisión
en que esta última es una defensa inmadura y el sujeto evidencia una contradicción evidente.
Represión: Es una modalidad defensiva que opera sobre las representaciones, tal como
se explicó anteriormente. Su acción es sobre la memoria, donde no puede recordar algo que
resulte penoso o amenazante. También, impide que el sujeto sea conciente de sus deseos, de
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27- MECANISMOS DE DEFENSA
sus sentimientos o que recuerde experiencias, porque le resultan perturbadoras. En general
expresa el modo en que el Yo opera frente a un conicto entre una moción pulsional (cuyo
asiento es el Ello) y alguna prohibición (cuyo asiento es el Superyó). El afecto liberado de la
representación reprimida suele desplazarse al cuerpo dando lugar a los síntomas que son el
resultado de la solución de compromiso del Yo para lidiar con el conicto y esos síntomas
se transforman en un lastre para el Yo. En sentido estricto la represión se reere a los efectos
sobre las representaciones puesto que suele acompañar a otras defensas.
Ejemplo: Un sujeto no puede reconocer un impulso, un deseo o un pensamiento, o se
olvida de ellos.
Disociación: Es una defensa que implica una alteración momentánea de las funciones integra-
doras de la conciencia o de la identidad. Es una defensa que deriva de la represión y posibilita un
estado de doble conciencia. La disociación es una defensa neurótica que debe diferenciarse de la
escisión. Freud consideraba que la disociación operaba sobre la conciencia y se refería a ella en
idioma alemán como (Dissoziation), sin embargo, cuando se rerió a escisión utilizó la palabra
alemana (Spaltung) y la utilizó para referirse a la escisión que se produce dentro de la propia es-
tructura del Yo (Persano, H.L. 1997). La escisión es una defensa inmadura.
Proyección del Impulso: La proyección neurótica se reere a la proyección de la represen-
tación de un impulso en otro sujeto. Aunque Perry (1991) no la incluye en su clasicación,
esta defensa también amerita ser incluida entre las defensas neuróticas. Probablemente fun-
cione en forma asociada al desplazamiento y a la negación neurótica, en este caso despla-
zando por vía de la proyección un impulso, tanto erótico como agresivo, a otro objeto y
negando su aparición en la conciencia.
Ejemplo: El sujeto no reconoce un impulso como propio y se lo atribuye al objeto por vía
proyectiva. “Yo no siento nada por él, será que él está sintiendo algo por mí”.
Negación Neurótica: Sigmund Freud en 1925 describió la negación como mecanismo
defensivo, distinto de la represión. El sujeto sortea la represión mediante su aceptación en
la conciencia precedido de un no. Esta defensa tampoco fue incluida por Perry (1991) en su
clasicación, pero también amerita ser reconocida.
“Por tanto, un contenido de representación o de pensamiento reprimido puede irrumpir en
la conciencia a condición de que se deje negar. La negación es un modo de tomar noticia de lo
reprimido; en verdad, es ya una cancelación de la represión, aunque no, claro está, una acep-
tación de lo reprimido. Se ve cómo la función intelectual se separa aquí del proceso afectivo.
(Freud, S. 1925, Pág. 253-254).
Ejemplo: Ahora usted pensará que quiero decir algo ofensivo, pero realmente no tengo ese
propósito (Freud, S. 1925, Pág. 253).
Nivel Inmaduro -III
a) Nivel de Defensas Narcisistas - Defensas con Distorsión Menor de la Imagen
Desvalorización de Sí Mismo/Desvalorización de los Otros: Esta defensa de nivel inma-
duro se observa frecuentemente en sujetos con rasgos o estructuraciones narcisistas de su
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personalidad. Desde el punto de vista psicopatológico es más arcaica que las defensas neu-
róticas. El sujeto presenta una desvalorización de sí mismo, con una distorsión de su propia
imagen. En general se asocia a problemáticas en la regulación de la autoestima. En sujetos
con organización limítrofe de la personalidad se asocia a la escisión psíquica que es una
defensa con distorsión mayor de la imagen de sí mismo. El sujeto afronta conictos enfati-
zando o distorsionando negativamente su propio self. Se la denomina desvalorización de sí
mismo cuando opera sobre las imágenes del propio self. Sin embargo, también puede operar
sobre las representaciones de las imágenes de los otros objetos y entonces se la denomina,
desvalorización de los otros. En este caso afronta conictos mediante la distorsión a través
del énfasis en los aspectos negativos del objeto, sin poder aceptar los aspectos positivos.
Ejemplo: El sujeto se desvaloriza o desvaloriza a otros con el n de encubrir verdaderos
sentimientos que pueden resultarle más dolorosos. El sujeto dice “No sirvo para nada” para
evitar sentir una frustración, o “Ella es una incapaz, no sabe hacer nada, ni como madre
sirve” esta devaluación puede servir como protección contra los propios sentimientos de
desamparo.
Idealización de Sí mismo/ Idealización de los Otros: Esta defensa es la contracara de la
desvalorización. El sujeto afronta conictos con una excesiva idealización de sí mismo o
de los otros, que siempre implica una distorsión de la imagen auténtica, tanto de sí mismo
como de los otros. A veces, el sujeto decide idealizar a los otros por motivos narcisistas
que implican una estimación distorsionada de sí mismo a partir del reejo que le brinda la
fascinación idealizada del objeto. A veces, se describe en forma idealizada distorsionando
su imagen del self, para evitar sentir situaciones que puede vivenciar como humillantes o
vergonzantes. Esta modalidad de mecanismos de defensa suele funcionar en forma aso-
ciada a la escisión. Tanto la idealización como la desvalorización, ya sea de la imagen de sí
mismo o de la imagen de los otros, están relacionadas con dicultades en la regulación de
la autoestima.
Ejemplo: El sujeto describe situaciones en las que se ha comportado de un modo ideali-
zado, distorsionando la realidad. O idealiza las cualidades de un objeto sin prestar atención
a otros matices discordantes con su percepción del objeto mediante la desestima.
Omnipotencia: Esta defensa es la contracara de la aliación. El sujeto para afrontar un
conicto o tolerar afectos penosos, adopta un aire de superioridad como si tuviese habi-
lidades especiales u ostenta poderes. También está al servicio de proteger al sujeto de la
emergencia de sentimientos de inferioridad o para proteger su autoestima. Esta se sostiene
a partir de distorsionar positivamente la evaluación de sí mismo.
Ejemplo: Un sujeto en una conversación ostenta capacidades o poderes sobre determi-
nadas circunstancias o personas, aunque no parecieran ser auténticamente reales.
b) Nivel de Defensas de Desmenda
Estas defensas están relacionadas con el concepto freudiano de Verleugnung, en alemán
que implica desmentida, rechazo, repudio o negación extrema. Traducida al idioma inglés
como disavowal.
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27- MECANISMOS DE DEFENSA
Desmentida: Es una defensa que implica desconocer, repudiar un aspecto de la realidad
a pesar de aceptar otro aspecto de la misma en forma contradictoria. Esta defensa se dife-
rencia tanto de la negación neurótica como de la negación psicótica. Freud atribuyó esta
defensa como inmadura y presente en personalidades con rasgos perversos. Es una defensa
inmadura y observada en sujetos con trastornos de la personalidad.
Ejemplo: Un sujeto está cometiendo un acto que mortica o daña a otra persona, pero
dice “usted no lo entiende, pero es mi manera de protegerla. Este tipo de relatos se observan
en sujetos que cometen abuso sexual en niños y lo justican como actos de amor.
Racionalización: El sujeto intenta afrontar conictos tratando de forjar explicaciones
tranquilizadoras para sí mismo. Es una forma de mentira hacia sí mismo. Implica utilizar
justicaciones, muchas veces burdas, para poder sostener un comportamiento o acción.
Bastante frecuentemente se observa en niños, cuando intentan ocultar alguna situación que
les pueda generar culpa o vergüenza. Pero en adultos, se observa en sujetos que abusan
de sustancias o con rasgos antisociales, que justican sus accionar delictivo mediante dis-
torsiones de la verdad. En general ocultan comportamientos egoístas mediante el cambio
del discurso quitándole el propio interés. Se diferencia claramente de la intelectualización,
porque implica egocentrismo, inmadurez y justicaciones inmediatas.
Ejemplo: “Lo hice porque no me quedaba otra alternativa” es un ejemplo, u otro “le robé
porque a él no le hace nada y a mí me falta.
Proyección Primitiva no Delirante: El sujeto enfrenta conictos emocionales, adjudicán-
dole falsamente a otros sus impulsos o pensamientos, sin embargo, esta forma de proyec-
ción implica también la proyección de una imagen de sí mismo. En general está dirigido,
hacia personas por las cuál se siente amenazado o atraído.
Ejemplo: El sujeto proyecta impulsos o sentimientos que lo hacen sentir vulnerable, es-
pecialmente ligados a sentimientos de vergüenza o humillación. Un ejemplo, “Te sientes
avergonzado por ese hecho y me lo atribuyes a mí”.
Fantasía Autística: Esta defensa implica un refugio en la fantasía, pero no con nes de
ganar placer sino con el objetivo de encapsularse de un modo autístico y retrayéndose de los
otros. Este fantasear se distingue de la fantasía, porque implica sustituir las relaciones con
otras personas. Es una modalidad de evitar afrontar o resolver problemas.
Ejemplo: Un sujeto cuando se iba a dormir imaginaba aislarse en un tanque de guerra
para protegerse de la vulnerabilidad que le provocaba dejarse a merced del dormir.
c) Nivel de Defensas de Distorsión Mayor de la Imagen
o Defensas Borderlines (Limítrofes)
Escisión de Sí mismo/Escisión de las Imágenes de los Otros: El sujeto afronta conictos,
o situaciones externas mediante la escisión de sí mismo en dos aspectos totalmente con-
tradictorios e irreconciliables. Es incapaz de integrar ambas imágenes contradictorias de sí
mismo. A su vez, también puede presentar una escisión de las imágenes de la representación
del objeto. La modalidad en que estas imágenes de sí mismo o de los otros se evidencian
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Humberto Lorenzo PERSANO
en una entrevista es altamente contradictoria y a veces, alternante sin que el sujeto tenga
clara conciencia de este funcionamiento mental primitivo. Este mecanismo fue inicialmente
descripto por Freud, cuando expresó que los niños, al no poder conservar cualidades nega-
tivas de una experiencia dentro del propio aparato psíquico, tendían a deshacerse de ellas
mediante la escisión del Yo, llamado por él, Yo de placer puricado, que sólo conservaba las
cualidades positivas y tendía a expeler fuera del aparato psíquico aquellas negativas.
La escisión para Otto Kernberg es el punto de clivaje de las organizaciones limítrofes de
la personalidad. En este sentido y desde el punto de vista evolutivo el ser humano no puede
integrar tempranamente aspectos contradictorios del objeto o de sí mismo, y en este sentido
la escisión debe dar lugar a la integración parcial y luego más global de las experiencias con
el objeto (Persano, H.L. 1997).
Ejemplo: Un paciente en una entrevista se reere en forma alternante a su relación de pa-
reja con cualidades totalmente negativas, asociando desvalorización con escisión psíquica.
Posteriormente durante la entrevista se reere a la misma persona con atributos totalmente
contrapuestos, el terapeuta percibe que el sujeto parece estar hablando de dos personas
distintas. En otro momento se reere a sí mismo de un modo totalmente contradictorio. El
terapeuta se ve obligado a confrontar estos aspectos escindidos de sí mismo y del objeto,
que el paciente mantiene así para evitar la emergencia de sentimientos confusionales y de
angustia.
Identicación proyectiva: La identicación proyectiva fue descripta originalmente por
Melanie Klein en 1946, en el marco del Psicoanálisis de las Relaciones Objetales. Joseph
Sandler describió (1987) tres estadíos de este concepto. El primero referido a las ideas de
Melanie Klein donde ocurrían cambios en la representación mental de self y objeto, el se-
gundo cuando se extendió este concepto a la transferencia-contratransferencia en el proce-
so terapéutico entre paciente y analista y el tercero cuando se externalizan partes del self o
de la representación del objeto en el objeto del mundo real externo (Sandler, J. 1987).
Para Perry (1991) el concepto de identicación proyectiva se asemeja más a la tercera concep-
ción de Sandler, donde un sujeto que no puede tolerar dentro de sí mismo un afecto o un impulso
lo proyecta masivamente en el otro, como si esa persona hubiese sido la que originó ese afecto
o ese impulso. Este mecanismo defensivo es interpersonal y es por ello que es muy importante
monitorear la contratransferencia durante procesos psicoterapéuticos con pacientes son severos
trastornos de personalidad puesto que el terapeuta es entonces la pantalla donde se proyectaran
estos aspectos muy arcaicos del self de sujeto. Este mecanismo se observa en relaciones interper-
sonales prolongadas como son las relaciones amorosas.
Ejemplo: Un sujeto atribuye a otro sujeto con el que se relaciona las responsabilidades
por su propio enojo, la forma el tono y la intensidad puede hacer que el otro sujeto se sienta
responsable de esos estados afectivos.
d) Nivel de Defensas de Acción
Acting Out: Esta defensa es de naturaleza inmadura, ligada a patrones acción im-
pulsiva. El sujeto expresa sus emociones o sus impulsos a través de conductas de natu-
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raleza impulsiva, sin evaluar las consecuencias de sus actos. En general suelen eviden-
ciarse en las relaciones interpersonales con sujetos que tienen un lugar significativo en
su vida. Las conductas de acting out relacionadas con expresión directa de la agresión,
el consumo problemático de sustancias para ser consideradas como mecanismos de
defensa de acting out, deben tener una relación con un afecto o un impulso descarga-
do que no puede ser tramitado psíquicamente. Este tipo de mecanismo de defensa se
observa en sujeto inmaduros psicológicamente, con marcados rasgos de impulsividad;
en general presentan trastornos de personalidad. Es una defensa frecuente de observar
en sujetos con consumo problemático de sustancias.
Ejemplo: Un sujeto evidencia su ira a través de una descarga impulsiva, motora verbal y
de acción, luego de haberla descargado y ante el señalamiento de su terapeuta reconoce que
estaba enojado, pero que no había podido sentirlo en el momento de la descarga impulsiva.
Agresión Pasiva: El sujeto expresa sus conictos o sus estados afectivos, a través de ma-
nifestaciones de agresividad indirecta. Una fachada de aceptación enmascara la resistencia
hacia los otros. Suele observarse en sujetos que suelen evidenciar un funcionamiento para-
sitario para con los otros.
Ejemplo: Un sujeto en un equipo de trabajo se opone sistemáticamente a las decisiones
del grupo, sin fundamentar su comportamiento. Puede ir acompañada de la racionaliza-
ción. Pero el oposicionismo puede ser una manifestación de la agresión pasiva.
Hipocondriasis: Es una defensa que suelen evidenciar los sujetos que maniestan quejas
somáticas repetidas. En forma encubierta evidencian hostilidad y resentimiento. Las que-
jas reiteradas ocupan buena parte de la vida cotidiana y evidencian un rechazo a la ayuda
ofrecida. No hay que confundir el mecanismo de defensa hipocondriasis, generalmente evi-
denciado en sujetos con depresión, de la hipocondría como delirio somático que pertenece
al campo de las psicosis.
Ejemplo: Un sujeto se queja frecuentemente de dolores y quejas somáticas, solicita
ayuda, pero luego la rechaza porque se siente decepcionado con lo que le ofrecieron.
Persiste en su queja somática. Es un intento de convocar a otro frente a la vivencia de
desamparo.
Nivel Psicóco -IV (Descriptas y clasicadas por George Vaillant (1993).
Repudio de la Realidad: Las defensas psicóticas implican un desasimiento de la reali-
dad, un rechazo o un repudio de la realidad. Tempranamente en su obra Freud describió
el repudio (Verwenfen) como un mecanismo defensivo, donde un sujeto ante una realidad
intolerable repudiaba la misma, pero con la consecuencia de desasirse de esa porción de la
realidad, de un aspecto del self y del objeto que compromete esa realidad (Freud, S. 1894,
1896). Esta defensa también puede considerarse como negación psicótica.
Ejemplo: Una madre en pleno puerperio dice que su hijo recién nacido no es suyo, lo
desconoce y argumenta que se lo cambiaron, evidencia una conducta desaprensiva hacia el
niño, se muestra hostil y no muestra una auténtica preocupación maternal.
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Proyección Delirante: Es una defensa que implica una proyección masiva de aspectos in-
diferenciados entre el self, la realidad y el objeto. Frecuentemente se observa en los delirios
psicóticos de pacientes esquizofrénicos. Se utiliza para poder tolerar sentimientos intolera-
bles.
Ejemplo: Un paciente esquizofrénico dice que el olor que surge de sus pies obedece a
unos rayos cósmicos que le envían seres extraterrestres para perjudicarlo. Aquí el sujeto
no acepta los olores que emanan de su cuerpo y la interpretación que hace de ellos alcanza
dimensión delirante con proyecciones masivas de su self, de sus pensamientos y de sus
sentimientos.
Distorsión: Esta defensa implica un nivel de distorsión de la realidad, que puede evi-
denciarse a través de expresiones de desrealización o despersonalización graves. A veces
el sujeto esta fusionado con otros objetos. Es frecuente de observar en delirios psicóticos.
Ejemplo: Un sujeto escucha un programa de televisión y asume que los personajes se
dirigen a él en forma indirecta, o directa. Interpreta la realidad con gran distorsión y con-
funde sus propios deseos con hechos de la realidad circundante.
Existen otras defensas psicóticas como el congelamiento, que se observa en cuadros
de psicosis catatónicas. La fragmentación que suele observarse en sujetos esquizofrénicos
cuando el paciente cree ser diversos personajes en forma simultánea o cree que distintos
personajes se reeren a él cuando en realidad es una sola persona.
Harold Searles describió claramente este mecanismo defensivo en pacientes esquizo-
frénicos. Una paciente esquizofrénica durante la vissita en la sala de internación, refería
que había distintos doctores “Searles” en la sala, fragmentaba así la imagen del objeto. Él lo
denió como paciente no integrado por no poder mantener aspectos diferentes del objeto
de un modo integrado (Searles, H. 1965), estas observaciones fueron realizadas durante su
trabajo en el Chemust Lodge Hospital, entre los años 1959 y 1963.
Defensas en la Infancia
Selma Fraiberg identicó muchas defensas arcaicas en niños, tales como la evitación,
el congelamiento, la lucha, la transformación del afecto y la reversión. Fraiberg conside-
raba que estas defensas no eran especícamente mecanismos de defensa, sino conductas
defensivas observables y que entonces ellas podrían ser posteriormente interpretadas, por
los psicoanalistas, como mecanismos defensivos en términos más abstractos. Ella observó
estas conductas defensivas en una población de niños de cero a tres años (0 a 3) que pre-
sentaban severas condiciones patológicas, por lo que las denominó defensas patológicas
en la infancia (Fraiberg, S. 1987). Es comprensible que las defensas más patológicas estén
ligadas a conductas de acción, puesto que el psiquismo alcanza niveles más abstractos y por
ende alcanza mayor capacidad de simbolización a medida que el niño crece. Sin embargo,
los niños severamente perturbados sólo expresan sus defensas de un modo más arcaico a
través de conductas, sino que carecen de una mayor capacidad de simbolización, con lo cual
quedan más expuestos a defenderse a través de conductas de acción observables.
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27- MECANISMOS DE DEFENSA
Fue Paulina Kernberg (1994) quien categorizó y agrupó los mecanismos de defensas en
los niños. La categorización jerárquica de defensas implica el nivel de funcionamiento del
aparato psíquico y por lo tanto es una marca que permite reconocer la modalidad funcional
del mismo.
Paulina F. Kernberg (1994) identicó, para niños, 31 tipos de mecanismos de defensa
divididos en cuatro grupos jerárquicamente organizados. También replanteado por ella y
otros autores, más recientemente en los siguientes dominios (Kernberg, P. Weiner, A. Bar-
denstein, K; 2000):
• Nivel 1- Normal (Adaptación, Anticipación, Resolución de Problemas, Supresión,
Sublimación, Altruismo, Aliación, Identicación, Humor).
• Nivel 2 - Neurótico (Intelectualización, Racionalización, Aislamiento, Anulación Re-
troactiva, Negación, Formación Reactiva, Represión, Proyección, Introyección, Re-
gresión, Somatización, Vuelta contra sí mismo, Evitación).
• Nivel 3 - Limítrofe (Desmentida, Escisión, Identicación Proyectiva, Idealización Pri-
mitiva, Devaluación Primitiva, Control Omnipotente, Identicación con el agresor).
• Nivel 4 - Psicótico (Dediferenciación, Constricción, Inanimación, Dispersión, Des-
mantelamiento, Encapsulamiento Autístico, Fusión, Congelamiento, Hipocondria-
sis, Reversión del Afecto).
Existen defensas que en los niños son normales, dependiendo de la etapa del desarrollo
en que se encuentren, pero si persisten más allá de cierto límite se transforman en patoló-
gicas.
Es importante reconocer el nivel de mecanismos de defensa acorde al nivel de desarrollo
de un niño, puesto que los niños tienden a utilizar diversos mecanismos defensivos durante
su desarrollo y la persistencia de ellos en el tiempo puede indicar una jación a un funcio-
namiento arcaico. Por ello, en psicopatología infantil, identicarlos solamente no alcanza,
sino que también hay que correlacionarlos con la edad del niño o de la niña.
Finalmente, los mecanismos de defensa resultan una variable muy importante a la hora
de valorar el cambio psíquico. Existen diversos instrumentos de investigación para valorar-
las. Entre ellos:
Manual de Evaluación de Mecanismos de Defensa, DMRS (Defense Mechanism Clinical
Rating Scale); (Perry, J.Ch. 1991)
Cuestionario de Estilos Defensivos, DSQ (Defense Style Questionnaire) de Bond (Bond,
M. 1992; 2004); (Bond, M. et al. 1983)
La mayoría de los manuales de diagnóstico en psicopatología psicodinámica utilizan un
ítem que evalúa mecanismos de defensa tales como los siguientes manuales:
PDM-2 (Psychodynamic Diagnostic Manual, Version-2) Lingiardi, V. & McWilliams, N.
2017) utilizado en América del Norte, Europa e Israel.
OPD-2 (Operazionalized Psychodynamic Diagnosis, Version-2) traducido al idioma
Castellano como “Diagnóstico Psicodinámico Operacionalizado (OPD-2): Manual para el
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Humberto Lorenzo PERSANO
diagnóstico, indicación y planificación de la psicoterapia. Utilizado en Europa, especial-
mente Alemania y algunos países de América del Sur, como Chile.
“La Formulación Psicodinámica de Caso: Su valor para la práctica clínica” (Bernardi, R.
et al. 2016) es un manual para evaluar diagnóstico y seguimiento de proceso terapéutico,
desarrollado y utilizado fundamentalmente en Uruguay.
Todos estos manuales e instrumentos contienen totalmente o parcialmente el estudio
sistemático de niveles y jerarquías defensivas, lo cual constituye un elemento muy signica-
tivo a la hora de evaluar diagnóstico en Salud Mental fuera de las clasicaciones psiquiátri-
cas estandarizadas y también para evaluar proceso de cambio psíquico durante y luego de
un proceso psicoterapéutico.
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Article
Objetivo: Analizar las diferencias en la sensibilidad emocional entre mujeres y hombres estudiantes de educación superior debido a un periodo prolongado de pandemia. Método: La investigación fue descriptiva y transversal. Se empleó una muestra no probabilística incidental de 257 estudiantes (82 masculinos y 175 femeninos), a los que se les aplicó la encuesta de sensibilidad al horror por covid-19. Las variables analizadas fueron bienestar socioemocional, angustia, evitación interna, evitación externa y autoagresión. Resultados: El género femenino expresó mayor sensibilidad al horror por pandemia que el masculino, especialmente en la angustia, la evitación interna y la evitación externa.
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Freud used two differentiated terms to refer to concepts of dissociation and splitting. The original terms that Freud used were Dissoziation and Spaltung, respectively, the translators, both of the English version and of the Spanish version, respected this differentiation carried out by Freud. While Strachey, with the collaboration of Anna Freud, translated them as Dissociation and Splitting, López Ballesteros and Etcheverry translated them as Dissociation and Splitting respectively. The roots of both words come from the Latin Dissociatio and Scindère. According to the definitions given to these terms, the concept of dissociation refers to a capacity, of matter, to separate and rejoin, this denomination is often used in Chemistry. On the other hand, the concept of splitting implies the rupture of matter and this denomination is frequently used in Physics. Freud utilizó dos términos bien diferenciados para referirse a los conceptos de disociación y de escisión. los términos originales que Freud utilizó fueron Dissoziation y Spaltung respectivamente los traductores, tanto de la versión inglesa como de la versión castellana, respetaron esa diferenciación llevada a cabo por Freud. Mientras que Strachey, con la colaboración de Anna Freud, los tradujo como Dissociation y Splitting, López Ballesteros y Etcheverry los tradujeron como Disociación y Escisión respectivamente. Las raíces de ambos vocablos provienen del latín Dissociatio y Scindère. De acuerdo con las definiciones dadas a estos términos, el concepto disociación está referido a una capacidad, de la materia , para separarse y volver a unirse nuevamente, esta denominación se utiliza frecuentemente en Química. En cambio el concepto de escisión implica la ruptura de la materia y esta denominación se utiliza frecuentemente en Física.
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La metodología necesaria para la evaluación de las defensas merece especial consideración, ya que por tratarse de procesos inconscientes estos no son fácilmente reconocidos u observables. Es necesario contar con escalas de medida que permitan una evaluación tanto cualitativa como cuantitativa. En la búsqueda de una metodología apropiada se selecciona la escala Defense Mechanisms Rating Scales (DMRS) porque brinda la posibilidad de una evaluación cuali-cuantitativa. En el proceso de aprendizaje en el uso de la escala, comparamos los ratings realizados antes y después del entrenamiento realizado con el autor de la misma, Perry. Luego del entrenamiento se identifican más del doble de las defensas (de 28,5, defensas identificadas se pasa a 60,6), y un aumento significativo de 0,77 en el funcionamiento general defensivo (ODF) de las pacientes. La supervisión por un evaluador experto antes del inicio de una investigación juega en favor de la confiabilidad de los datos obtenidos.
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The Defense Mechanism Rating Scales (DMRS) measure the use of defense mechanisms based on clinical interview or life vignette data. Using nonprofessional raters observing videotaped psychodynamic interviews of individuals with personality and affective disorders, the median intraclass interrater reliability (IR) of the defense scales was .36 but was .57 for group consensus ratings and .74 when related defenses were grouped into defense summary scales. When follow-up data on life vignettes were rated, the median interrater IR was .55 for those defenses occurring at least 5% of the time and .66 for the defense summary scales. In relation to follow-up data, so-called immature defenses (denial, projection, acting out, hypochondriasis, passive-aggression) were associated with higher levels of symptoms, poorer global functioning, and higher proportion of time impaired in psychosocial role functioning. Borderline defenses (splitting, projective identification) displayed a similar pattern. Among narcissistic and neurotic defenses, only devaluation was associated with poorer functioning, whereas intellectualization was associated with higher functioning. Finally, action and borderline defenses demonstrated significant correlations across methods and across time (video vs life vignettes), whereas obsessional, disavowal, and narcissistic defenses showed nonsignificant trends. Overall, these results support the model of a hierarchy of defenses.
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A self-administered questionnaire that would indicate a person's perception of his or her habitual defensive style was constructed and tested. The hypotheses assessed were that defenses cluster so as to constitute "styles" and that these styles can be ranked as more or less adaptive. The sample comprised 98 psychiatric patients and 111 nonpatients. The tools used were (1) a questionnaire measure of self-appraisal of defensive style, (2) a questionnaire measure of ego adaptation, and (3) a sentence completion measure of ego development. The results, which argued strongly for the validity of a questionnaire measure of perceived defensive style, also showed that such defenses tend to cluster into styles that can be ranked on a developmental continuum, from "maladaptive action patterns," through "image-distorting" defenses, "self-sacrificing" defenses, and "adaptive" defenses.
Chapter
The Defense Mechanism Rating Scales (DMRS), fifth edition, is a system for guiding clinical inference in the identification of specific defense mech-anisms (Perry, 1990a). The author (JCP), created the first version in 1981 and revised it based on subsequent studies. The most recent, fifth edition included editorial suggestions by other members of the Subcommittee on Defense Mechanisms (reporting to the Multiaxial Committee of the Task Force for DSM-IV of the American Psychiatric Association), including Drs. Michael Bond, Steven H. Cooper, Marianne E. Kardos, and George E. Vaillant. The DMRS has benefited from the perspective and consensus of these researchers on definitions, functions, and examples of individual defenses. This chapter reviews issues pertinent to studying defenses in psychotherapy sessions. It describes the DMRS rating procedures and reliability, suggests an optimal program for selecting and training raters, and offers a discussion of the implications of using different data sources. The chapter ends with a brief discussion of the potential value of studying defenses in psychotherapy. The Reference section constitutes a biblio-graphy of the DMRS.
Chapter
Defense mechanisms are one of the original and the most durable theoretical contributions of psychoanalysis to dynamic psychology. Research has shown that there is a hierarchy of the general level of adaptation of defenses, divided into seven levels, which can be summarized as the level of overall defensive functioning (ODF). This chapter examines how the quantitative assessment of defense mechanisms can yield indicators of the progress and outcome in psychotherapy research. Four cases are presented with short- to long-term psychotherapy and one with very long follow-up. Each demonstrates how different aspects of defensive functioning change over different time periods and states (i.e., depressed vs. not depressed) exemplifying four hypotheses about how defenses change. The first is that as individuals change, they increase their overall level of defensive functioning, and at the same time, variability in defensive functioning tends to decrease, indicating increased resilience to stress. The second is that change in defense levels occurs in a stepwise fashion in which individuals trade off defenses lower on the hierarchy for those in the middle and only later developing those at the top of the hierarchy. The third is that individuals and groups have their own rates of change, which may vary across naturalistic and different treatment conditions, yet to be determined. Depressed states may be associated with initially large changes that then decelerate, whereas personality disorders (PDs) may have long initial periods of induction in the therapeutic process (“priming”), before change is initiated and becomes, more or less linear. Treatments that increase this rate of change are likely to be seen as more effective. Finally, in line with most of the research to date, as defensive functioning improves, symptoms will decrease and other aspects of functioning will improve. Although single cases do not prove a hypothesis, these cases offer some empirical support, while clearly demonstrating the value of research in this field. Furthermore, the identification of defenses in verbatim interviews and psychotherapy sessions permits the moment-to-moment analysis of the apparent effect of interventions on defensive functioning, also a topic worthy of further research.
Article
We empirically examined the validity of ego mechanisms of defense as an explanatory concept for psychological health in 307 middle-aged men who were prospectively followed up for 40 years. Assessed on the basis of a two-hour interview when the men were 47 years old, the maturity (health) of the men's defenses correlated highly with independently assessed outcome measures. Evidence is offered that defensive style provides an independent dimension of mental health. First, childhood variables significantly predicted midlife mental health but not midlife maturity of defenses. Second, the bleaker the childhood the stronger the association of maturity of defenses with adult mental health. Third, the Bond Defense Style Questionnaire, administered to 131 of the 307 men six to eight years after the interview, identified the same styles of defense that were identified earlier by clinical assessment.