ArticlePDF Available

Abstract and Figures

En el año 2013 llevamos a cabo trabajos arqueológicos en la estancia H-4 del edificio de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz, España) con el objetivo de agotar su secuencia estratigráfica. La excavación de este espacio nos permitió documentar un altar en forma de piel de toro correspondiente a la fase “C” del santuario que convive en un mismo momento con el altar circular que preside el sancta sanctorum del edificio. Las concomitancias que este esquema presenta con otros ejemplos de la arquitectura religiosa de Tarteso nos ha llevado a realizar este trabajo en el que además de presentar las novedades acerca del yacimiento de Cancho Roano se establecen paralelos y lecturas acerca de la advocación religiosa del enclave.
Content may be subject to copyright.
OPHIUSSA
OPHIUSSA. Revista do Centro de Arqueologia da Universidade de Lisboa
ISSN 1645-653X / E-ISSN 2184-173X
Publicação anual
Volume 3 – 2019
Direcção e Coordenação Editorial:
Ana Catarina Sousa
Elisa Sousa
Conselho Científico:
André Teixeira (Universidade Nova de Lisboa)
Carlos Fabião (Universidade de Lisboa)
Catarina Viegas (Universidade de Lisboa)
Gloria Mora (Universidad Autónoma de Madrid)
Grégor Marchand (Centre National de la Recherche Scientifique)
João Pedro Bernardes (Universidade do Algarve)
José Remesal (Universidade de Barcelona)
Leonor Rocha (Universidade de Évora)
Manuela Martins (Universidade do Minho)
Maria Barroso Gonçalves (Instituto Superior de Ciências do Trabalho e da Empresa)
Mariana Diniz (Universidade de Lisboa)
Raquel Vilaça (Universidade de Coimbra)
Xavier Terradas Battle (Consejo Superior de Investigaciones Científicas)
Secretariado: André Pereira
Capa: André Pereira sobre amuleto de osso de Mirobriga (desenho de Filipe Sousa).
Revisor de estilo: Francisco B. Gomes
Paginação: Elisa Sousa
Impressão: Europress
Data de impressão: Dezembro de 2019
Edição impressa (preto e branco): 300 exemplares
Edição digital (a cores): www.ophiussa.letras.ulisboa.pt
ISSN: 1645-653X / E-ISSN 2184-173X
Depósito legal: 190404/03
Copyright © 2019, os autores
Edição: UNIARQ – Centro de Arqueologia da Universidade de Lisboa, Faculdade de Letras de Lisboa, 1600-214 – Lisboa.
www.uniarq.net - www.ophiussa.letras.ulisboa.pt - uniarq@letras.ulisboa.pt
Revista fundada por Victor S. Gonçalves (1996).
O cumprimento do acordo ortográfico de 1990 foi opção de cada autor.
Esta publicação é financiada por fundos nacionais através da FCT - Fundação para a Ciência e a Tecnologia, I.P., no âmbito do
projecto UID/ARQ/00698/2013.
ÍNDICE
CÉSAR NEVES - O Neolítico Médio em Portugal: percurso de investigação.................................................................................................
SEBASTIÁN CELESTINO PÉREZ - ESTHER RODRÍGUEZ GONZÁLEZ - El santuario de Cancho Roano C: un espacio consagrado
a Baal y Astarté.........................................................................................................................................................................................................
JOÃO PIMENTA - CARLOS TAVARES DA SILVA - JOAQUINA SOARES - TERESA RITA PEREIRA - Revisitando o espólio das es-
cavações de A. I. Marques da Costa em Chibanes: os dados proto-históricos e romano-republicanos..............................................
GIL VILARINHO - A terra sigillata do Castro de Romariz (Santa Maria da Feira, Aveiro): da romanização ao abandono de um
povoado fortificado no Noroeste Peninsular.....................................................................................................................................................
ANA MARGARIDA ARRUDA - Ânforas da Quinta do Lago (Loulé, Portugal): as importações.............................................................
FILIPA ARAÚJO DOS SANTOS - Estudos sobre a cerâmica comum da Oficina de Salga 1 de Tróia (Grândola, Portugal):
contextos da primeira metade do século V........................................................................................................................................................
CATARINA FELÍCIO - FILIPE SOUSA - Dois amuletos em osso de Mirobriga - evidências do culto de Magna Mater?....................
TÂNIA MANUEL CASIMIRO - SARAH NEWSTEAD - 400 years of water consumption: early modern pottery cups in Portugal...
JOAQUINA SOARES - LÍDIA FERNANDES - CARLOS TAVARES DA SILVA - TERESA RITA PEREIRA - SUSANA DUARTE -
ANTÓNIA COELHO-SOARES - Preexistências de Setúbal: intervenção arqueológica na Rua Vasco Soveral 8-12.........................
RECENSÕES BIBLIOGRÁFICAS (textos de António F. Carvalho, Victor S. Gonçalves, Francisco B. Gomes, Carlos Pereira,
Jesús Acero Pérez e Carmen R. Cañas).................................................................................................................................................................
IN MEMORIAM - PEDRO MIGUEL CORREIA MARQUES (1979 - 2019) (texto de Amílcar Guerra).....................................................
5
27
45
81
93
111
133
145
155
185
211
En el año 2013 llevamos a cabo trabajos arqueológicos en la estancia H-4 del edificio de Cancho Roano (Zalamea de la Serena,
Badajoz, España) con el objetivo de agotar su secuencia estratigráfica. La excavación de este espacio nos permitió documentar
un altar en forma de piel de toro correspondiente a la fase “C” del santuario que convive en un mismo momento con el altar
circular que preside el sancta sanctorum del edificio. Las concomitancias que este esquema presenta con otros ejemplos de la
arquitectura religiosa de Tarteso nos ha llevado a realizar este trabajo en el que además de presentar las novedades acerca del
yacimiento de Cancho Roano se establecen paralelos y lecturas acerca de la advocación religiosa del enclave.
Palabras clave: Tarteso, valle medio del Guadiana, Cancho Roano, santuario, altares.
Este trabajo forma parte del Proyecto de Investigación I+D+i: “Construyendo Tarteso: análisis constructivo, espacial y territorial de un modelo
arquitectónico en el valle medio del Guadiana” (HAR2015-63788-P).
1 - Instituto de Arqueología (CSIC – Junta de Extremadura). scelestino@iam.csic.es
2 - Instituto de Arqueología (CSIC – Junta de Extremadura). esther.rodriguez@iam.csic.es
SEBASTIÁN CELESTINO PÉREZ1
ESTHER RODRÍGUEZ GONZÁLEZ2
RESUMEN
ABSTRACT
OPHIUSSA
VOLUME 3, 2019, PÁGINAS 2744. SUBMETIDO A 02.05.2019. ACEITE A 12.06.2019.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO
CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ
THE SANCTUARY OF CANCHO ROANO C: A SPACE
CONSECRATED TO BAAL AND ASTARTE
In 2013 archaeological excavation were carried out in the room H-4 at the Cancho Roano building (Zalamea de la Serena, Bada-
joz, Spain) with the aim of concluding its stratigraphic sequence. The excavation of this space has allowed us to document a
oxhide-shaped altar corresponding to phase C of the sanctuary that coexists in the same moment with the circular altar that
presides over the sancta sanctorum of the building. The similarities between this structure and other examples of Tartessian
religious architecture allow us to present the novelties about Cancho Roano, as well as to establish similarities and new reading
about the religious dedication of the archeological site.
Keywords: Tartessos, Central Guadiana Valley, Cancho Roano, sanctuary, altars.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
28
1. INTRODUCCIÓN
El yacimiento de Cancho Roano es una seña de
identidad dentro de los estudios protohistóricos de
la Península Ibérica al tratarse del primer enclave de
clara inuencia mediterránea documentado por la
arqueología española en la década de los años 70 del
pasado siglo (Maluquer de Motes 1979). El yacimiento
ha sido objeto de excavaciones arqueológicas
durante más de 25 años, lo que ha permitido sacar a
la luz un monumental edicio estructurado en torno
a tres fases constructivas cuya vida se extiende entre
inicios del s. VI hasta los primeros años del siglo IV a.C.,
momento en el que el monumento fue incendiado y
destruido de manera intencionada, sellándose con
una gruesa capa de arcilla roja que lo preservó en
un excelente estado de conservación hasta nuestros
días. Su hallazgo, junto al de la necrópolis de Medellín
realizado unos años antes (Almagro-Gorbea 2008),
abrió las puertas a la presencia de Tarteso en las
tierras del interior (Celestino - Rodríguez González
2017a, 2017b).
Desde la aparición de ambos yacimientos,
el conocimiento sobre la presencia de la cultura
tartésica en el interior, y más concreto en torno al
Guadiana Medio, no ha dejado de incrementarse,
hasta el punto de que actualmente el valle medio del
Guadiana es uno de los territorios que mejores datos
arqueológicos está aportando para el conocimiento
de esta cultura. Esto se debe, fundamentalmente, a
la inmejorable preservación que presentan muchos
de los yacimientos arqueológicos estudiados,
localizados en el medio rural, lo que ha favorecido su
optima conservación.
Cancho Roano pertenece a la categoría de
asentamiento denominada como edicios tartésicos
ocultos bajo túmulo (Rodríguez González 2018a), que
se caracterizan por estar ubicados en el llano, por
representar una tradición arquitectónica de origen
mediterráneo y por situarse junto a la importante
arteria uvial que representa el Guadiana, por lo
general junto a la desembocadura de sus principales
auentes, lo que les permite tener un excepcional
control de su entorno y de las vías de comunicación.
Este modelo se repite en todos los casos conocidos,
un total de 13 yacimientos (g. 1), si bien Cancho
Roano constituye una excepción al ser el enclave que
más alejado se encuentra del Guadiana, levantado
en la vaguada de una densa dehesa que le permite
pasar desapercibido en el paisaje; no obstante, el
yacimiento está atravesado por una rica vena de
agua que alimenta los dos pozos y el foso que rodea
el santuario, mientras que el río Ortiga y el arroyo
Cagancha, alimentado por fuentes cercanas que lo
mantienen activo todo el año, corren por sus lados
norte y este, respectivamente (Celestino 2001:
Fig. 1 - Mapa de distribución de los edificios tartésicos ocultos bajo túmulo dentro del valle medio del Guadiana.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
29
19). Esta localización no ha sido tenida en cuenta
en muchas ocasiones a la hora de interpretar su
posible funcionalidad, si es cierto que su estructura
es análoga a los palacios del Levante mediterráneo
como ya indicó Maluquer de Motes (1981: 53, 1983)
y otros investigadores después, (Almagro-Gorbea
- Domínguez de la Concha 1989), pues su pequeño
tamaño, su aislamiento y la ausencia de construcciones
relacionadas con el servicio áulico descartan esta
posibilidad. Tampoco parece muy afortunada la
idea de considerarlo un palacio-fortín (Almagro-
Gorbea 2009), no ya por ubicarse en un paisaje muy
alejado de las principales vías de comunicación del
momento, sino especialmente por los materiales que
guardaba, estrechamente relacionados con el culto,
el atavío y el banquete, mientras que la signicativa
ausencia de armas es concluyente a este respecto.
Por último, el río Ortiga que uye junto al yacimiento
desemboca 30 km aguas arriba en el Guadiana, junto
a la importante necrópolis de Medellín, cuyo origen y
desarrollo ha sido recientemente puesto en relación
con los denominados edicios tartésicos ocultos bajo
túmulo (Rodríguez González 2018a: 255; 2018b: 131)
más que con la población del asentamiento del Cerro
del Castillo de Medellín como hasta la fecha se había
esgrimido (Almagro-Gorbea 1977: 415, 2010, con
bibliografía). Pero estas circunstancias que hacen
de Cancho Roano un enclave excepcional no son un
obstáculo para que forme parte del modelo territorial
de la Primera Edad del Hierro del Guadiana, pues las
concomitancias constructivas con otros yacimientos
coetáneos como La Mata (Campanario, Badajoz)
(Rodríguez Díaz 2004) o la existencia de materiales
análogos como los del recientemente descubierto
y en fase de excavación de Casas del Turuñuelo
(Guareña, Badajoz) (Rodríguez González - Celestino
2017a, 2017b, Celestino - Rodríguez 2018), lo hacen
partícipe de un sistema territorial donde debió jugar
un papel fundamental como edicio franco en una
zona de contacto entre el alto Guadalquivir y el
Guadiana, lo que a su vez justica su claro carácter
cultual como lugar neutral para las transacciones
comerciales entre ambas comunidades.
Cancho Roano es hoy en día uno de los
yacimientos mejor estudiados y sobre el que se ha
vertido una ingente bibliografía; sin embargo, los
conocimientos que poseemos sobre él se restringen,
casi exclusivamente, al edicio correspondiente a su
fase “A, la más reciente, de la que conocemos tanto
el edicio completo como las “capillas” y el foso
que lo rodean (g. 2). De esa última etapa procede
casi la totalidad de los elementos arqueológicos
recuperados en las excavaciones del edicio, un
material que ya ha sido publicado en sucesivas
monografías, razón por la cual no nos detendremos
en su descripción y análisis (Celestino - Jiménez 1993,
Celestino et al. 1996, Celestino 2003).
A la espera de la publicación de un volumen
monográco que recoja una síntesis de las
excavaciones de Cancho Roano y algunos trabajos
pendientes de publicar, caso de las prospecciones
llevadas a cabo en su entorno inmediato o los
estudios de las cerámicas y los marles que verán la
luz próximamente, en este trabajo presentamos las
novedades en torno al santuario “C”, el más antiguo
y del que únicamente se ha publicado hasta la fecha
el altar circular aparecido en la estancia H-7, bajo el
altar en forma de piel de toro del edicio anterior o
Cancho Roano “B”, además de una imagen parcial de
su planta (Celestino 2001).
Pero la lectura e interpretación de la estancia
H-7 se publicó cuando su excavación no había
sido concluida del todo, por lo que no incluía ni
el cierre del sector meridional de la sala, ni el vasar
que apareció en los últimos días, inmediatamente
antes de dar por nalizados los trabajos en todo el
yacimiento; unos hallazgos que hasta la fecha solo
han sido dados a conocer de forma muy sintética
(Celestino - Rodríguez González 2016: 323).
Así mismo, a la nueva lectura realizada del
espacio sacro que comprende la estancia H-7 se
suman los resultados obtenidos en las excavaciones
de la estancia H-4, ubicada al norte, cuya excavación
no pudo concluirse al mismo tiempo que el resto de
espacios comprendidos en el yacimiento (g. 3). La
Fig. 2 - Fotografía aérea de Cancho Roano al finalizar los
trabajos de excavación en el año 2001.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
30
paralización de los trabajos se debió al desarrollo
del proyecto de acondicionamiento del yacimiento
para la visita pública y a la inauguración del Centro
de Interpretación en julio de 2001. La premura de
estos trabajos impidió rematar la excavación de dicha
estancia donde se documentó una superposición
de hogares rectangulares de adobe que impidieron
llegar hasta la fase “C” de Cancho Roano (Celestino
2001: 43), siendo así la única estancia que quedó
parcialmente excavada.
Pasado el tiempo, y aprovechando unas obras
de consolidación del yacimiento que se llevaron
a cabo en 2013, se decidió solicitar un permiso de
excavación para terminar estos trabajos. Se trataba
de culminar la excavación de este pequeño espacio
cuyo objetivo fundamental era detectar el muro
septentrional de H-7 en su primera fase constructiva
o “C”, una estructura que no se pudo localizar en las
habitaciones contiguas H-5 y H-6. A pesar de esto,
la planta de “C” publicada presentaba un muro en
el sector septentrional que no era sino el reejo del
trazado del muro de “B” ante la sospecha de que éste
se apoyara en el cimiento del edicio anterior como
ocurría en el resto de sectores, pero no había una
constancia arqueológica de ello.
Las circunstancias en las que fueron
amortizados los edicios “B” y “C” han impedido
la recuperación de su material arqueológico. En
efecto, el edicio “C” fue completamente limpiado,
parcialmente desmontado y algunos de sus
cimientos aprovechados para la nueva construcción,
por lo que los materiales cerámicos recuperados son
muy parcos, fragmentados y rodados, todos además
pertenecientes a vasos a mano de escasa calidad. Un
proceso similar sufrió el edicio “B”, si bien en este
caso sí se respetaron los cimientos por la desviación
en la orientación del último edicio, por lo que ha
sido posible reconstruir su planta casi completa, pero
igualmente fue limpiado con esmero antes de su
destrucción, respetando el altar en forma de piel de
toro extendida que se encontraba justo encima del
altar de “C”, mientras que la cerámica documentada
era igualmente exigua y de muy baja calidad.
Otra circunstancia que no debemos olvidar es
que Cancho Roano “C” se levantó a inicios del siglo VI
a.C., coincidiendo por lo tanto con el auge de Tarteso
en el Guadalquivir, mientras que “B” y especialmente
“A” fueron levantados entre nales del VI y el V a.C.
respectivamente, es decir, cuando el núcleo de
Tarteso ha entrado en crisis y el Guadiana se convierte
en un lugar de acogida y desarrollo de la cultura
tartésica, por lo que estos edicios ya responden a
la nueva concepción territorial que va a caracterizar
este amplio territorio. Por ello, Cancho Roano “C”
parece que responde claramente al impulso tartésico
del valle del Guadalquivir, algo que se maniesta en
sus técnicas constructivas e incluso en la concepción
del espacio arquitectónico, mientras que “B” y “A ya
reejan una idea diferente donde, sin renunciar a
las nociones arquitectónicas previas, se introducen
algunas variaciones técnicas y espaciales que van a
marcar el camino de las futuros edicios tartésicos
ocultos bajo túmulo tan característicos de la zona.
Finalmente, el último objetivo de este trabajo
es, además de actualizar los datos de los que
disponemos acerca de Cancho Roano “C”, establecer
las analogías formales con otros santuarios del valle
del Guadalquivir documentados con posterioridad.
No referimos al caso de El Carambolo, donde la
presencia y disposición de las estructuras de culto
correspondiente a su fase IV es muy similar a las
detectadas en el santuario extremeño, lo que nos
lleva a considerar que la advocación del sitio también
debió estar vinculada a las mismas divinidades, Baal y
Fig. 3 - Esquema de la distribución de estancias del edificio
“A de Cancho Roano.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
31
Astarté.
2. LA TRANSICIÓN DEL BRONCE FINAL AL
PERIODO TARTÉSICO
Una vez que se detectaron los escasos restos
de Cancho Roano “C”, y antes de tapar todas las
estructuras de los dos edicios más antiguos para
dejar a la vista la última construcción, se practicaron
algunos sondeos en el interior de las habitaciones
para conocer la base geológica sobre la que se había
levantado el edicio más antiguo. El resultado de
estos tanteos permitió conocer la preparación de
una plataforma de arcilla y canto rodado de potencia
irregular, en torno a los 20 cm de media, que sirvió
para nivelar el terreno y recibir los cimientos de
Cancho Roano “C”. Pero más signicativo fue el
hallazgo de una pequeña plataforma de piedra de
cuarcitas irregulares de tendencia oval hallada en el
sondeo practicado en la estancia H-3, cortada por
los cimientos de “B” y “A” y de la que se han hecho
distintas interpretaciones siempre arriesgadas por
cuanto la falta de cerámicas asociadas y su parcial
conservación impiden una correcta denición
(Celestino 2001: 22).
Tras estos trabajos, los proyectos de
investigación se orientaron hacia la prospección
del entorno inmediato de Cancho Roano con el
objetivo de conocer su implicación en el territorio;
en estos trabajos se detectaron nuevos yacimientos
protohistóricos que daban cobertura al amplio
espacio que dominaba el santuario (Celestino -
Walid 2003, Walid - Nuño 2005). Pero el hallazgo
más sorprendente se produjo en el yacimiento
denominado “Cerro Borreguero”, en el mismo
término municipal de Zalamea de la Serena, donde
tras varias campañas de excavación entre los años
2008 y 2013 y bajo los restos de un asentamiento
romano, se localizaron tres fases constructivas, dos
protohistóricas y la original perteneciente al Bronce
Final, convirtiéndose así en el primer yacimiento del
valle del Guadiana donde se detectaba la transición
entre una etapa y otra (Celestino - Rodríguez
González 2018).
Cerro Borreguero se localiza en la margen
izquierda del río Ortiga, uno de los principales
Fig. 4 - Mapa de localización de los yacimientos de Cancho Roano y Cerro Borreguero (Zalamea de la Serena, Badajoz,
España).
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
32
auentes del Guadiana (g. 4). El origen de este
enclave se fecha, como muy tarde, en el siglo IX a.C.,
momento al que pertenecen los restos de una cabaña
circular que durante el s. VIII a.C. convive con un
primer edicio de planta rectangular, para nalmente
ser amortizada por una construcción de inuencia
marcadamente oriental que tuvo su desarrollo
entre los siglos VII y VI a.C., un proceso que ya ha
sido documentado en otros ejemplos constructivos
de la protohistoria del suroeste peninsular, caso
del Castro dos Ratinhos (Moura, Portugal), Acinipo
(Málaga, España) o Montemolín (Sevilla, España)
(Rodríguez González 2018a: 68-ss, con bibliografía).
Quizá lo más signicativo de la cabaña ovalada
es que tenía un hogar que fue recrecido en las
sucesivas fases constructivas, una demostración de
la intencionalidad y el respeto que por ese espacio
sintieron las distintas generaciones que ocuparon
el lugar (Celestino - Rodríguez González 2018: 175,
g. 5), una circunstancia que nos remite al caso de
Cancho Roano, donde el espacio ocupado por el
altar de “C” fue respetado en las dos fases siguientes
a pesar de que los nuevos santuarios presentan unas
plantas muy diferentes a la original (g. 5).
Aunque aún es pronto para saber cuáles fueron
las causas reales por las que se abandonó Cerro
Borreguero a comienzos del siglo VI a.C., lo cierto
es que el momento coincide con la construcción
de Cancho Roano “C”. También la amortización de
Cerro Borreguero es muy signicativa porque marca
la pauta que luego van a seguir algunos edicios
tartésicos del Guadiana como el propio Cancho Roano
o Casas del Turuñuelo; es decir, tras su destrucción,
fue completamente sellado con una gruesa capa de
arcilla roja de hasta 8 cm de espesor. La diferencia
es que en Cerro Borreguero apenas se recogieron
objetos suntuosos, solo algunos lotes cerámicos
que nos han permitido anar su cronología, pero
que demuestran que fue sometido a una exhaustiva
limpieza de los materiales más representativos antes
de su intencionada destrucción. Unas de las causas
por las que se eligió Cancho Roano en detrimento
de Cerro Borreguero pudo ser por la presencia de
un curso de agua permanente como es el arroyo
Cagancha y, especialmente, por la existencia de
una vena de agua que cruza todo el yacimiento y
que alimenta directamente los dos pozos y el foso
que rodea al santuario (Celestino 2005: 781); por el
contrario, el Ortiga es un río estacional que carece
de fuentes de agua cercanas que lo alimenten; sin
embargo, y curiosamente, desde Cerro Borreguero se
domina un extenso territorio que fue aprovechado en
época romana para levantar una torre desde la que
se controla un extenso paisaje, un rasgo que como
ya hemos dicho pierde Cancho Roano, construido
en una vaguada que le hace pasar desapercibido
en el boscoso paisaje de encina que lo rodea. Por lo
tanto, el agua es el elemento primordial por el que los
moradores de Cerro Borreguero decidieron mudarse
a Cancho Roano previa amortización y sellado del
edicio, que permaneció inalterado durante más
de quinientos años, hasta la construcción del sitio
romano.
3. LOS ORÍGENES DE CANCHO ROANO
La fase “C” de Cancho Roano se corresponde
con los niveles más antiguos del yacimiento, razón
por la cual es la peor conocida por las alteraciones que
sufrió como consecuencia de la construcción de los
dos edicios posteriores; además, Cancho Roano “C”
sirvió en muchos tramos de su trazado para soportar
parte del nuevo edicio “B”, lo que ha distorsionado
el diseño de su planta original; por último, la enorme
complejidad que suponían los trabajos bajo los
suelos del edicio “B” impidieron agotar la secuencia
estratigráca en algunas de sus habitaciones. Por
ello, ha sido imposible completar la planta general
de “C” de la que tan solo se ha conservado completa
su habitación principal (H-7) y algunos pequeños
tramos de muro que en ningún caso nos permiten
reconstruir su diseño y tamaño original.
Así mismo, mientras el edicio “A” no empleó
los fundamentos de “B” para sostener la nueva
construcción, respetando así en buena medida sus
pavimentos, vanos y enlucidos, el edicio “B” si apoya
gran parte de sus alzado en los cimientos de “C”, e
Fig. 5 - Fotografía de la estancia H-7 durante la excavación
del altar en forma de piel de toro de la fase “B”. En la imagen
se aprecia la superposición de altares.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
33
incluso muchas de las estructuras del monumento
más antiguo fueron directamente desmontadas
para ampliar los espacios de la nueva construcción
(Celestino 2001: 21-22), lo que sin duda contribuyó
a la parcial visión que actualmente tenemos de la
primera fase del santuario.
Pero sí llama la atención el extremo cuidado
que se puso a la hora de cerrar este espacio de H-7,
sin duda el más importante de la construcción por su
clara dedicación al culto como sucedió en las sucesivas
fases constructivas. Una vez destruido el edicio para
construir sobre él Cancho Roano “B”, se rellenó con los
adobes de sus alzados hasta generar una plataforma
de 0,50 m con la clara intención de cubrir y preservar
todas las estructuras más signicativas de la sala H-7
de “C”, lo que ha permitido que hayan llegado hasta
nosotros en un perfecto estado de conservación. Por
ello, la potencia del estrato de relleno de “C” coincide
con la altura del altar escalonado documentado en
el sector sureste y el vasar del extremo contrario,
lo que demuestra una intencionalidad en el hecho
de rellenar por completo la habitación hasta cubrir
y amortizar todas sus estructuras de culto con el
objetivo de preservarlos a pesar de la construcción del
espacio cultual del nuevo edicio. Esta circunstancia
ha permitido que podamos presentar en este trabajo
la planta completa y actualizada de la estancia H-7 en
su fase original, lo que a su vez facilita que realicemos
una nueva interpretación del edicio, tanto en su
vertiente constructiva como funcional.
La técnica arquitectónica empleada para la
construcción de los sucesivos edicios de Cancho
Roano presenta algunas alteraciones técnicas y
también estéticas. Así, mientras los edicios “C” y
“B” se estructuran a partir de cimientos de piedra de
cuarcita trabados con barro con una potencia media
de 0,40 m y perfectamente careados para recibir el
enlucido blanco, el edicio de Cancho Roano A” se
levantó sobre potentes cimientos de cantos rodados
de gran tamaño y de hasta 0,80 m de altura encajados
en profundas zanjas de cimentación que rompieron
los suelos de los edicios anteriores. También existe
una sensible diferencia entre los alzados de adobe
de las fases más antiguas y los que se utilizaron
para construir el último edicio; los primeros son
más pequeños, consistentes y realizados a base de
arenas decantadas de colores pardo y verdoso que
le dan una textura plástica; por su parte, los adobes
de Cancho Roano “A” son irregulares, realizados con
arcillas rojas y una gran cantidad de materia orgánica
para facilitar su ligazón. Los tres edicios fueron
enlucidos con caolinita procedente de una cercana
mina, pero mientras en los edicios “B” y “C” los
enlucidos tienen un cierto grosor, en “A” tan solo se
empleó una na capa que apenas hoy se conserva.
Por último, sendos edicios están pavimentados con
arcilla roja apisonada, si bien en “C” presentan una
calidad extraordinaria, similar a la de “B”, mientras
que los suelos de Cancho Roano “A, aunque rojos,
son más irregulares y descuidados.
En cuanto a la cubierta del edicio de
Cancho Roano “C” poco podemos aportar toda
vez que su amortización con los derrumbes de
adobe no ha dejado huella de la estructura de la
techumbre que, posiblemente, fue desmontada; sin
embargo, la antigüedad del enclave, la estructura
de la cubierta del edicio “A”, así como las analogías
formales conocidas para otros casos de estudio,
nos lleva a suponer la existencia de techos planos
construidos a partir de vigas de madera y ramaje que,
posteriormente, serían forrados de barro para darles
consistencia; no obstante, en un trabajo anterior se
sugirió la posibilidad de que la estancia H-7 en su
fase “C” estuviese al descubierto al tratarse de una
sala de grandes dimensiones que no cuenta con
vigas o agujeros de poste que ayuden a sostener una
techumbre plana (Celestino 2001: 32). Por último, la
construcción estaría orientada a la salida del sol como
así lo atestigua la disposición del vano de acceso a
Fig. 6 - Esquema de la sucesión de edificios de Cancho
Roano.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
34
la estancia principal o la propia colocación del altar
circular, un rasgo común en todas las construcciones
con funcionalidad cultual dentro del mundo tartésico
(Esteban - Escacena 2013).
Por consiguiente, la práctica totalidad de
la información que tenemos de Cancho Roano
“C” procede de su habitación principal o H-7, el
único espacio que apenas varió en las tres fases
constructivas del santuario y donde, como ya se ha
señalado, se levantaron sendos altares respetando el
mismo eje (g. 6). La estancia conservada tiene una
supercie de 33 m2; sin embargo, solo conocemos
bien sus límites por el lado oriental, por donde
se accede a través de un vano de 0,80 m, y su lado
meridional, que conserva el arranque del muro de
cierre enlucido de blanco donde se apoyan tanto la
estructura escalonada como el vasar. El muro que
cierra el lado occidental no ha podido documentarse,
aunque es muy probable que fuera aprovechado
para levantar sobre él el muro de cierre de “B. Por
último, el cierre del lado septentrional se pierde
bajo el potente muro de Cancho Roano “A donde
además se adosó una escalera de adobe, por lo que
las dimensiones originales de la estancia podrían ser
algo superiores, equivalentes a las que presentan “B”
y “A, de casi 40 m2, ya que éstas fueron ampliadas
por el lado meridional; este dato es muy interesante
porque signicaría que los dos últimos edicios, a
pesar de ampliar el espacio de H-7, no modican la
ubicación de sus respectivos altares, lo que explicaría
que no se encuentren en el centro de la habitación;
sin embargo, es posible que el altar original de “C
si ocupara el centro de la estancia, lo que supondría
que el suelo de “C” se prolongaría más allá de los
cimientos del muro septentrional de “B”.
El elemento más destacado en la estancia es el
altar (g. 7), construido a partir de un diseño realizado
con pequeños cantos de río que posteriormente se
cubrieron con un modelado de barro enlucido de
blanco. El altar tiene forma circular y está rematado por
un triángulo isósceles en su zona oriental; el círculo
tiene un diámetro de 1,10 m, mientras que el triángulo
no sobrepasa los 1,05 m de largo por 0,22 m de altura.
La pequeña supercie interior del triángulo tiene
0,45 m de largo por tan solo 0,10 m de altura, en cuyo
centro se practicó una cavidad donde se embutió un
cuenco de cerámica que estaría destinado a recoger
los líquidos o uidos procedentes de los sacricios o
libaciones que se realizarían en el interior de la zona
circular. Se trata de un cuenco realizado a mano con
forma de casquete esférico y umbo central de 11 cm
de diámetro; está cocido en ambiente reductor y con
un acabado bruñido que le da a su pasta anaranjada
un aspecto metálico (g. 8). El interior del altar está
ligeramente abombado y desplomado hacia el este
(5 cm de diferencia de cota) para facilitar la caída de
los líquidos en el vaso a través de un pequeño oricio
(g. 9). Debemos señalar la posibilidad de que el
ligero buzamiento que presenta el suelo hacia el este
esté relacionado con la evacuación del agua de lluvia,
lo que abriría la posibilidad de que todo el espacio
estuviera abierto, algo que podríamos descartar dada
la fragilidad de los elementos muebles de la sala.
Por último, es interesante resaltar que el oricio que
comunica con el cuenco fue cegado con arcilla en el
último momento de uso del altar, cuando parece que
se llevó a cabo un ritual relacionado con el fuego a
tenor de la capa de arcilla refractada que tapaba el
altar.
Junto al altar circular y adosados a su muro de
cierre meridional, se documentaron dos estructuras
de adobe que debieron jugar un importante papel en
las actividades de culto desarrolladas en el edicio.
Fig. 7 - Fotografía del altar circular de Cancho Roano “C”.
Fig. 8 - Fotografía y dibujo del cuenco de cerámica
recuperado dentro de la cavidad del altar circular de C.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
35
La primera de ellas, ya publicada con anterioridad,
es un altar escalonado compuesto por tres gradas
que ha sido interpretado como un altar de ofrendas
destinado a depositar los exvotos utilizados durante
las actividades de sacricio y ofrenda (Celestino
2001: 28). La estructura se fabricó con adobes de
forma trapezoidal y tonalidad verdosa y mide 1,5 m
de largo, 0,5 m de altura y 1 m de ancho en la base;
el escalón inferior está pintado de rojo mientras que
los dos escalones superiores lo están de blanco.
La segunda estructura es un poyete que conserva
1,12 m de largo por 0,48 m de altura, fabricado con
adobes que posteriormente fueron enlucidos de
blanco. En la parte superior se aprecia la impronta de
tres círculos contiguos que coinciden con el diámetro
de los pies de los jarros de bronce documentados en
el yacimiento, por lo que ha sido interpretado como
un vasar (g. 10).
Para la estructura escalonada, que también
pudo hacer las veces de altar, ya propusimos que
podría haber albergado los betilos que aparecieron
en el tramo meridional del foso y en el interior del
pozo oriental, respectivamente, y que avalarían la
idea de que fueron utilizados como representación
de la deidad desde los orígenes de Cancho Roano
hasta su amortización nal. Los dos betilos de mayor
tamaño están trabajados sobre gabros de color verde
muy oscuro de una densidad extraordinaria; se trata
de rocas plutónicas similares al basalto y exógenas
del entorno del yacimiento. El betilo del tramo Sur
del foso es un prisma de 0,14 x 0,15 x 0,10 m con
todas sus caras trabajadas y alisadas, incluida la base
ligeramente barquiforme (Nº Inv. 1001); en las dos
caras principales presenta un rehundimiento regular
de forma semicircular, lo que indica que estuvo
expuesto exento. El ejemplar recuperado en el pozo
del tramo Este tiene una constitución idéntica al betilo
anteriormente descrito, si bien sus dimensiones son
algo mayores a pesar de estar fragmentado por su
parte inferior: 0,15 x 0,17 x 0,16 (Nº Inv. 1002). Aunque
estas dos son las piezas más signicativas, debemos
añadir la existencia, también procedentes del foso,
de otros cuatro posibles betilos realizados sobre la
misma piedra plutónica que los betilos anteriores; el
primero tiene forma cilíndrica y está perfectamente
pulimentada, con restos de pintura roja, mide 0,17
m de altura (Nº. Inv. 1003); el segundo, hallado junto
al anterior, tiene también forma cilíndrica, está
igualmente pulimentada y también mide 0,17 m
de altura, pero no se le apreciaron restos de pintura
(Nº. Inv. 2042); el tercero tiene forma cónica con la
base ligeramente barquiforme (Nº. Inv. 2041), está
Fig. 9 - Dibujo del alzado y la sección del altar circular de
Cancho Roano “C”. En el dibujo se especifica el grado de
inclinación de la estructura.
Fig. 10 - Imagen de la estancia H-7 al finalizar su
excavación. En ella pueden observarse el altar circular, el
altar escalonado y el vasar.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
36
alisado y bien pulimentado, con una altura de 0,11
m; el cuarto y último, también de forma cónica, es el
más pequeño, con tan solo 0,7 m de altura y sobre
la supercie trabajada se aprecian restos de pintura
roja (Nº. Inv. 2036). Como es lógico, no sabemos cuál
era la posición original de estos betilos, si bien se ha
podido comprobar que tras el sacricio y banquete
que se realizó antes de la destrucción del edicio,
todos los vasos utilizados y los animales sacricados
reposan en el fondo del foso, procediéndose después
a taparlos con una gruesa capa de arcilla que los
aísla de los derrumbes posteriores consecuencia de
la amortización del edicio; y es precisamente en
esta segunda capa donde fueron documentados los
betilos; es decir, es muy probable que procedieran del
piso superior de Cancho Roano “A, donde se instaló
la sala de culto en el último momento, si es que no
fueron arrojados al foso intencionadamente (g. 11).
Como es bien sabido, el betilo es la
representación anicónica pétrea de la divinidad,
donde tiene su morada (Seco 2010); un elemento que
en ocasiones se ha puesto en relación con el culto a
Astarté. Betilos de esta naturaleza han sido hallados
en numerosos yacimientos tartésicos (Bandera et al.
2004), destacando los que fueron recuperados bajo el
pilar de adobes de El Carambolo, interpretado como
un altar (Belén - Escacena 1997, 2002). Más similar a
los de Cancho Roano es el hallado en la estancia A-45
de las modernas excavaciones de El Carambolo, junto
al escalón que da acceso a la capilla contigua a la que
alberga el altar circular (Fernández Flores - Rodríguez
Azogue 2007: 213).
El 1 de julio de 2001 se dieron por nalizadas
todas las intervenciones en Cancho Roano que
incluían la excavación integral del yacimiento, la
compra de los terrenos para facilitar un nuevo acceso,
la instalación de la nueva cubierta, la adecuación
a la visita pública y la inauguración del Centro de
Interpretación. Tras todas estas actuaciones, tan solo
quedó por nalizar la excavación de la estancia H-4,
donde se hallaron una serie de estructuras en su fase
“B” que impidieron rematar con éxito los trabajos.
No fue hasta 2013 cuando pudimos retomar la
excavación de H-4; la intención era documentar
esas estructuras cuadrangulares pertenecientes a
tres hogares de adobe superpuestos que ya fueron
publicados parcialmente (Celestino 2001: 43), así
como profundizar hasta llegar a la fase más antigua, o
Cancho Roano “C”, que nos permitiera complementar
una parte más de la planta del edicio.
Por lo tanto, retomamos la excavación en la
cota donde se abandonaron los trabajos, muy cerca
del suelo apisonado de Cancho Roano “B”. Tras retirar
el nivel de relleno que sirvió para amortizar Cancho
Roano “C”, se localizó una nueva estruc tura rectangular
de 1,40 m de largo por 1,18 m de ancho, fabricada
a partir de abobes rectangulares de 0,22 x 0,10 m.
La construcción de esta nueva estructura seguía el
mismo esquema que el utilizado para el altar circular;
es decir, primero se diseñó su forma sobre el suelo
con pequeñas piedras para después modelarla con
barro y, por último, enlucirla de blanco. La estructura
se dispone sobre un suelo de arcilla roja apisonada
de gran calidad que parece corresponderse con la
prolongación del pavimento de la contigua H-7, de
hecho, el altar circular y esta nueva estructura se
encuentran a la misma cota; no obstante, el hecho de
que el pavimento esté cortado por los cimientos de
los edicios “B” y “A”, complica obtener una imagen
de conjunto, así como determinar si ambos altares
Fig. 11 - Dibujo de los betilos documentados en el foso y los pozos de Cancho Roano.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
37
compartían una misma estancia o, por el contrario,
cada uno de ellos presidía su respectiva capilla. Así
mismo, la estructura documentada en la estancia H-4
aparece seccionada en su lado norte, cortada por los
cimientos del edicio “B” que delimitan en este punto
la habitación.
Por las características que presenta esta nueva
estructura se puede interpretar como un altar en
forma de piel de toro extendida (g. 12). En el centro
del altar se documentó un focus o zona de quemado
de similares características al altar de “B”, también
en forma de piel de toro, aunque de mayor altura.
El nuevo altar de “C”, además de estar a la misma
cota, se encuentra en mismo eje norte-sur que el
altar circular, lo que es un dato más que nos inclina
a pensar en la posibilidad de que ambas estructuras
estén conviviendo en un mismo momento. Más
complicado es determinar si comparten un mismo
espacio destinado a las actividades de culto o, por
el contrario, nos enfrentamos a la existencia de dos
capillas. Lamentablemente, los cimientos de los
edicios “B” y “A” atraviesan el espacio que separa
ambas estructuras, por lo que resulta imposible
determinar si estos muros apoyan sobre una
construcción anterior que diferencia dos ámbitos de
culto; sin embargo, si nos atenemos a los paralelos
documentados en otros espacios del Guadalquivir,
caso de El Carambolo, debemos pensar en la existencia
de dos estancias, hipótesis que se ha recogido en la
reconstrucción que aquí presentamos (g. 13). Por
último, solo durante las excavaciones realizadas
en el patio de la fase “A” parece que se localizaron
restos correspondientes a la primera construcción
del santuario, concretamente un gran recipiente de
cerámica encastrado en el suelo que por la posición
que ocupa nos lleva a pensar que estuviese encajado
en el pavimento de un posible patio o atrio que
precedería a las capillas de culto, siguiendo el mismo
esquema que en el edicio correspondiente a la fase
V de El Carambolo (Fernández Flores - Rodríguez
Azogue 2007: 102).
En general, y como es habitual, los materiales
recuperados son muy escasos debido a la limpieza
a la que fue sometido el edicio antes de su
amortización. Solo se han podido recuperar algunos
fragmentos cerámicos de escasa relevancia donde los
elaborados a mano son claramente predominantes.
Los fragmentos corresponden en su mayor parte a
contenedores cocidos en ambientes reductores y
decorados con un escobillado tanto por el interior
como por el exterior, un motivo muy habitual en
las cerámicas de las fases posteriores de Cancho
Fig. 12 - Fotografía del altar en forma de piel de toro documentado durante las excavaciones de 2013 en la estancia H-4.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
38
Roano, pero también en las más antiguas de Cerro
Borreguero. En cuanto a la cerámica asociada al altar
en forma de piel de toro de “C”, cuya función era el
preparado de su base, se recuperaron un total de
64 fragmentos, tan solo dos de ellos fabricados a
torno. Entre las producciones a mano predominan las
pastas toscas con gruesos desgrasantes, cocidas en
ambientes reductores y también decoradas mediante
la técnica del escobillado (g. 14). Esta ausencia de
materiales signicativos diculta enormemente
la datación relativa de Cancho Roano “C”; solo los
análisis de C-14 realizados en carbones del interior
del altar en forma de piel de toro de “B” y sobre el
conjunto de carbones del nivel de destrucción de “C”
permiten aproximarnos a una cronología que lleva a
fechar el santuario original entre nales del siglo VII y
inicios del VI a. C. (Celestino 2001: 30).
4. UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y A
ASTARTÉ
El temprano hallazgo del yacimiento de Cancho
Roano y la ausencia en aquel momento de paralelos
que permitiesen relacionar y explicar el origen del
edicio, llevó a Maluquer de Motes a buscar analogías
formales en el Levante del Mediterráneo, primero en
los bit-hilani del norte de Siria (Maluquer de Motes
1981: 53) y después en las construcciones del barrio
comercial de la colonia griega de Al-Mina, también al
norte de Siria, junto al estuario del Orontes (Maluquer
de Motes 1983: 129). También los bit-hilani del área
sirio-palestina fueron esgrimidos como posibles
antecedentes de Cancho Roano por Almagro Gorbea
y sus colaboradores en los reiterativos trabajos que
hicieron sobre el edicio años después (Almagro-
Gorbea et al. 1990); sin embargo, las excavaciones
que se llevaron a cabo a nales de los años 90 del
pasado siglo en el yacimiento y, especialmente, el
gran avance que han experimentado en estas dos
últimas décadas los estudios sobre la protohistoria
peninsular, ha permitido hacer una nueva lectura
sobre del origen del yacimiento extremeño y las
analogías formales de su arquitectura. A pesar de
que, obviamente, este tipo de arquitectura esté
enraizada con las construcciones públicas del área
oriental del Mediterráneo como consecuencia de
la colonización fenicia de occidente, el origen de
Cancho Roano deriva directamente de los santuarios
tartésicos levantados antes de que se produjera
la crisis de Tarteso (Celestino 2001, Martín Bañón
2004). En este sentido, los santuarios excavados
en su integridad, caso de El Carambolo (Fernández
Fig. 13 - Reconstrucción e hipótesis de la planta de
Cancho Roano “C” a partir de las evidencias arqueológicas
conocidas.
Fig. 14 - Cerámica recuperada durante la excavación del
altar en forma de piel de toro de la estancia H-4.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
39
Flores - Rodríguez Azogue 2007) o Abul (Mayet - Silva
2000) son los más signicativos. Pero podemos ir un
paso más allá y plantear que tanto Cancho Roano
como el resto de edicios tartésicos del valle del
Guadiana son el resultado de la combinación de la
innegable raíz atlántica de esta zona combinada
con la pujante cultura tartésica que se estableció en
estas tierras del interior a partir de comienzos del
siglo VII a.C., pero que especialmente se consolidó
a partir, precisamente, de la crisis del núcleo del
Guadalquivir (Celestino 2001, Rodríguez González -
Celestino 2017, Rodríguez González 2018a); es decir,
si el primer santuario o Cancho Roano “C” parece
tener una clara inuencia tartésica, el edicio “B” y
muy especialmente Cancho Roano “A, responden a
unas técnicas arquitectónicas y a una funcionalidad
que marca ya su clara personalidad con respecto
al Guadalquivir. Muestra de ello es la presencia de
soluciones y técnicas arquitectónicas que resultan
inéditas para el valle del Guadalquivir y que, sin
embargo, están presentes en las construcciones del
valle medio del Guadiana, caso de los sistemas de
evacuación de aguas representados en los enclaves
de Cancho Roano y Casas del Turuñuelo mediante
la construcción de atarjeas fabricadas con losas de
pizarras que permiten la salida del agua, en el primero
de los casos hacia un foso que rodea el edicio; o el
empleo de determinados materiales, como la cal,
que demuestra un gran dominio sobre los recursos
naturales del entorno (Celestino et al. 2018).
Así mismo, los edicios documentados en
el valle del Guadalquivir pueden interpretarse sin
tapujos como santuarios que además presentan una
vinculación directa con algún núcleo urbano; sirvan
de ejemplo los santuarios de Marqués de Saltillo en
Carmona (Sevilla), el de Caura en la actual Coria del
Río (Sevilla) o la vinculación de El Carambolo (Camas,
Sevilla) con la fundación de Spal. Por el contrario,
los edicios documentados en el valle medio del
Guadiana responden a una realidad muy diferente,
pues se trata de enclaves con una diversidad funcional
cuya localización no viene determinada por la
presencia de un asentamiento de primer orden, sino
por la geografía del entorno, pues parece claro que su
ubicación responde a un interés por el control de un
área concreta, fundamentalmente la colindante a las
arterias uviales (Rodríguez González 2018a: 258). La
distribución de estos enclaves dota de personalidad
al modelo territorial que impera en el Guadiana
Medio durante la I Edad del Hierro, diferenciándolo
a nivel territorial, de la realidad documentada en el
valle del Guadalquivir, paisaje con el que, a pesar de
las diferencias, guarda estrechas relaciones.
Los únicos datos que tenemos para interpretar
la funcionalidad de Cancho Roano “C” es la sala H-7
y, concretamente, los altares y estructuras de culto
que aparecen en su interior, por lo que su adscripción
al culto parece fuera de toda duda. Sin embargo, al
carecer de datos sobre el resto del edicio debemos
ser prudentes. Lo mismo ocurre con el edicio “B”,
protagonizado por el altar en forma de piel de toro
de H-7 y por la presencia de otros altares, uno de
ellos también en forma de piel de toro bajo H-3, que
parecen refrendar esa funcionalidad eminentemente
cultual. Por último, reconocer que la interpretación
de los edicios más antiguos de Cancho Roano
está muy mediatizada por la funcionalidad que se
le ha otorgado a Cancho Roano “A, algo que entra
dentro de la lógica arqueológica si tenemos en
cuenta que se ha mantenido tanto el sitio como el
eje de los sucesivos altares. Ya hemos cuestionado
en numerosas ocasiones la posibilidad de que se
trate de un palacio, una concepción basada en los
edicios del área sirio-palestina que se encuentra
muy alejada de la que ofrece el edicio extremeño,
tanto en el tiempo como en la forma. Como hemos
insistido, el aislamiento del edicio, no ya en el
paisaje, sino de las rutas principales de comunicación
(a más de 30 km del Guadiana); la inexistencia de
edicaciones auxiliares como almacenes, establos
o silos; la miniaturización de buena parte de la
cerámica; la amortización de algunas de las capillas
exteriores; la presencia de elementos muebles e
inmuebles estrechamente ligados con el culto;
o, especialmente, el ritual llevado a cabo para su
clausura, así parecen avalarlo. Más recientemente
se ha apuntado la posibilidad de que Cancho Roano
responda a la denición de Casa de Lévi-Strauss a
partir de los rasgos de la “Sociedad de Casa desde
un punto de vista arqueológico (González Ruibal -
Ruiz Gálvez 2016), un sistema que puede tener cierto
recorrido en Cancho Roano porque es cierto que se
adapta a muchos de los rasgos enumerados, caso
de los edicios y sendos altares superpuestos, la
existencia de reliquias de culto o el ritual de clausura
nal; sin embargo, también faltan algunos de los
rasgos más signicativos como la presencia de un
artesanado especializado, pues no hay restos de
que se elaboraran en el yacimiento ninguna de las
numerosas variedades documentadas más allá de
las cerámicas, de las que tampoco se han hallado
los hornos donde serían fabricadas; otro rasgo que
se esgrime es el de los emblemas propios del sitio,
aunque los más característicos de Cancho Roano
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
40
están también presentes en otros yacimientos; y
también están ausentes los más signicativos, como
el registro funerario o su visibilidad en el entorno,
pues una vez más se describe Cancho Roano como un
edicio sobre un podio de piedra cuando en realidad
se trata de una terraza que lo encinta, por lo que en
ningún caso se construyó para ganar visibilidad. Por
el contrario, el rasgo más característico de Cancho
Roano, además de la abundante presencia de agua,
es su ubicación en una vaguada que lo camua en
el paisaje. Por otra parte, el modelo clientelar que
algunos proponen para Cancho Roano (Rodríguez
Díaz - Pavón - Duque 2018) y el sistema de Casa
no son compatibles porque la “Sociedad de Casa”
es heterárquica y basada en el parentesco, y no
jerárquica y basada en clases sociales como en el
modelo gentilicio (Ruiz-Gálvez 2018: 32).
En este sentido, llama la atención las dudas por
parte de algunos investigadores a la hora de valorar el
ritual que puso n al santuario, obviando las evidencias
arqueológicas documentadas. Pero los datos son,
en ocasiones, complejos de interpretar; Cancho
Roano, tras su incendio y destrucción intencionada,
fue sellado por una capa de arcilla roja que permitió
que todos sus restos materiales se preservaran, pues
de otra manera habrían quedado expuestos a la
rapiña; una capa que, además, se documentó tanto
en el foso como en el propio edicio. Por otra parte,
algunos consideran que el hallazgo de la numerosa
fauna documentada en el foso es una consecuencia
del propio incendio, olvidando u obviando que los
11 caballos depositados en posición anatómica
aparecieron con las cabezas cercenadas y depositadas
en otra zona del foso (Cabrera - Celestino 2014: 45-46).
El único argumento que se ha esgrimido para poner
en duda estas evidencias es la ausencia de paralelos
peninsulares (Almagro-Gorbea 2009); sin embargo,
en las recientes excavaciones llevadas a cabo en el
Turuñuelo de Guareña, coetáneo a Cancho Roano, se
ha documentado de forma aún más evidente tanto
el sacricio de animales como el sellado del conjunto
monumental (Celestino - Rodríguez González 2019,
Rodríguez González - Celestino 2019); al igual que en
el caso de Cerro Borreguero, cubierto en su clausura
con una espesa capa de arcilla roja (Celestino -
Rodríguez González 2018: 173) que permite ahora
diferenciar a la perfección los niveles protohistóricos
de los romanos, a pesar de que se emplean los mismos
materiales para la construcción de sus muros. De ese
modo, el ejemplo de Cancho Roano ya no constituye
un caso único, sino que parece responder a un ritual
de clausura de estos edicios tartésicos más común
de lo que pensábamos.
Volviendo al edicio “C” de Cancho Roano, y
ante la ausencia de materiales que puedan perlar
su funcionalidad y cronología, debemos reiterar
que se trata de una construcción heredera del Cerro
Borreguero, cuyo último edicio se clausuró y selló
con arcilla a comienzos del siglo VI a.C., conviviendo
con otros edicios del valle del Guadalquivir en los
que sin duda se inspiró, caso de El Carambolo, con
el que coincide en sus fases V-IV. Y es precisamente
en El Carambolo donde se observa claramente
la presencia de dos salas que a modo de capillas
presentan sendos altares que han sido asociados al
culto a Baal y Astarté respectivamente (Fernández
Flores - Rodríguez Azogue 2007: 228, Escacena -
Fernández Flores - Rodríguez Azogue 2007: 15); una
doble advocación que también ha sido propuesta
para el propio tesoro de El Carambolo (Escacena -
Amores 2011: 121).
Cuando se descubrió el altar circular de
Cancho Roano apenas se contaban con ejemplos
de santuarios protohistóricos que sirviesen de guía
para el estudio de este fenómeno en el suroeste
peninsular; solo pocos años después comenzaron las
excavaciones de urgencia del santuario de Coria del
Río y se retomaron las excavaciones de El Carambolo
que tantas sorpresas han deparado. Pero si en estos
edicios se documentaron sendos altares en forma
de piel de toro extendida que los relacionaban con
Cancho Roano “B” y con un fenómeno que cada día
está más presente en el sur y este de la Península
Ibérica (Gómez Peña 2017, con bibliografía), no existía
un claro paralelo para el altar circular de Cancho
Roano “C”. El altar presenta una forma que sin duda
se asemeja mucho al símbolo shen egipcio (Wilkinson
1995) y su estudio ya fue abordado con detalle en
un trabajo anterior donde se hacía una relación de
sus analogías en otros ámbitos del mediterráneo
(Celestino 2001: 30-ss). A pesar de ello, resulta
difícil asimilar la forma del altar de Cancho Roano
“C” a la representación de Horus, no ya por la difícil
adscripción del dios egipcio a la cultura tartésica,
sino porque el elemento fundamental del shen, el
nudo que representa la eternidad, está ausente en la
forma del altar extremeño. Por ello, debemos buscar
una simbología más acorde con el ámbito cultural
del santuario, por lo que nos inclinamos a pensar
que probablemente el altar esté relacionado con el
símbolo de Astarté (Bonnet 1996), una diosa de origen
fenicio muy relacionada con Tarteso tanto a través
de las numerosas alusiones en las fuentes escritas
(Marín Ceballos 2010) como por las signicativas
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
41
representaciones que conocemos de la zona, donde
las piezas de El Carambolo o el Bronce Carriazo tienen
una especial importancia. Pero tampoco es ajena su
presencia en el propio Cancho Roano, donde parece
estar presente en las palomas que rematan el interior
de las camas laterales de los bocados de caballo, sin
olvidar que el caballo es uno de los animales que se
asimilan con la diosa semita (Leclant 1960, Schmitt
2013) un animal por otra parte, y como hemos visto,
muy presente en Cancho Roano. Por lo tanto, la
forma podría representar una esquematización de
la diosa Astarté, un esbozo que no deja de ser muy
similar al que se utilizará en el mundo púnico para
Tanit (Ferrer 2015). Una última lectura ha puesto
en relación el esquema presente en el altar circular
de Cancho Roano C con una tradición iconográca
de origen semita que reeja la salida del sol tras la
montaña sagrada (Escacena 2010: 132), una hipótesis
complicada de argumentar dado el esquematismo
del altar pero que, de nuevo, pone el símbolo en
relación con Astarté y su vínculo con el inframundo.
Pero de nuevo El Carambolo nos puede ayudar
a interpretar este altar circular hallado en el edicio
más antiguo de Cancho Roano. La reanudación de
las excavaciones en el cerro de la localidad de Camas
(Sevilla) en el año 2002 permitió certicar su origen
fenicio (Fernández Flores - Rodríguez Azogue 2007),
así como la existencia de un santuario que contaba
con cinco fases constructivas, en una de las cuales
se documenta el paralelo más cercano al esquema
documentado en la estancia H-7 de Cancho Roano “C”.
Nos referimos al altar circular hallado en la estancia
A46 de la fase V de El Carambolo (Fernández Flores
- Rodríguez Azogue 2007: 100, Fernández Flores -
Casado Ariza - Prados Pérez e.p.: 215) (g. 15). Se trata
de una estructura circular de 0,80 m de diámetro con
un focus central que estuvo enfoscada con arcilla de
color amarillento, lo que ha llevado a sus excavadores
a sugerir la posibilidad de que la estructura contara
con algún tipo de apéndice semejante al que posee
el altar circular de Cancho Roano. A ello se suma la
existencia de una pequeña oquedad junto al vano de
acceso a la estancia que ha sido interpretada como
apoyo para contener un vaso destinado al vertido de
los líquidos ofrendados en el altar (Fernández Flores
– Rodríguez Azogue 2007: 212-213), reproduciendo
así el mismo ritual que el descrito para el caso de
Cancho Roano.
Aunque solo la estancia A46 conserva el
altar, la primera fase del santuario de El Carambolo
(V) cuenta con dos capillas, lo que ha llevado a
sus excavadores a suponer que la habitación A45
debió contar también con un posible altar, hoy
desaparecido por el mal estado de conservación de
este espacio (Fernández Flores - Rodríguez Azogue
2007: 213); no obstante, debemos recordar como ya
se hizo con anterioridad en este trabajo, que en el
vano de entrada pudo localizarse una piedra negra
de gran tamaño que ha sido interpretada como
un betilo (ibidem, Fernández Flores - Casado Ariza
- Prados Pérez e.p.: 215), lo que marca el carácter
también religioso de este espacio. A las similitudes
que este edicio guarda con la fase “C” de Cancho
Roano debemos sumarle la reciente publicación de
Fig. 15 - Planta de la fase V de El Carambolo y fotografía del altar circular documentado en la estancia A46 (a partir de
Fernández Flores – Casado Ariza – Prados Pérez e.p.: 234, fig. 2 y Fernández Flores – Rodríguez Azogue 2007: 101, fig. 12).
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
42
una estructura escalonada documentada en el patio
que antecede a las capillas (A-29), interpretada como
posible mesa de sacricio o estructura destinada
para la preparación de las ofrendas (Fernández Flores
- Casado Ariza - Prados Pérez e.p.: 216). Así mismo, el
proceso de amortización de ambas construcciones es
también similar, pues tanto en Cancho Roano como
en El Carambolo, las estancias se colmatan hasta la
altura que alcanzan las estructuras que conforman
los espacios, caso de los bancos o los vanos, el mismo
proceso que el documento en la estancia H-7 de
Cancho Roano donde su amortización se eleva hasta
la altura que alcanza el altar escalonado, al ser el
elemento más alto de la habitación (Fernández Flores
- Casado Ariza - Prados Pérez e.p.: 219). Finalmente,
la dualidad ya se hace patente en las sucesivas
fases constructivas (Carambolo IV – III), donde han
sido documentadas dos capillas con sendos altares,
separadas por un patio y dos estancias que permiten
considerar la existencia de dos advocaciones (Escena
- Fernández Flores - Rodríguez Azogue 2007: 15,
Fernández Flores - Rodríguez Azogue 2007: 214).
Este mismo esquema ha sido igualmente
documentado en las excavaciones del yacimiento
portugués de Castro dos Ratinhos (Moura) (Berrocal
- Silva 2010), con la diferencia de que tanto el altar
circular, como la oquedad interpretada como un
asherah y el betilo, fueron localizados en la primera
sala o hekal y no en las capillas interiores (Prados
Martínez 2010: 269). Frente a esta ligera diferencia
en la distribución de los elementos, la planta e
interpretación del espacio, dedicado a las divinidades
Ashera y Baal, guardan fuertes concomitancias tanto
con el Carambolo, con el que comparte una misma
cronología, como con el edicio que tiempo después
se levantará en Cancho Roano.
Hecha esta reexión, proponemos para el caso
de Cancho Roano “C” la existencia de dos capillas
donde se llevarían a cabo los cultos a Baal y a Astarté;
el primero representado por el altar en forma de
piel de toro hallado en la estancia H-4 y, el segundo,
representado por el altar circular con apéndice
triangular localizado en la estancia H-7 que hemos
asociado al símbolo de Astarté, al que se vinculan
el altar escalonado y el vasar, ambos relacionados
con la celebración de rituales de libación. Uno de
los datos que nos lleva a defender la existencia de
dos estancias diferenciadas es la documentación
de dos tipos de pavimentos asociados a cada uno
de los altares, pues si bien ambos son de arcilla roja
apisonada de gran calidad, sin embargo, mientras
el pavimento vinculado al altar circular presenta
una ligera inclinación en sentido oeste-este, el
asociado al altar con forma de piel de toro respeta la
horizontalidad de la estructura.
Posiblemente, el estudio detallado de los
niveles de Cancho Roano “B” nos permita denir con
mayor precisión tanto la planta como la funcionalidad
de la primera fase del santuario, en la que sin duda
alguna se conjuga una tradición de origen atlántico
presente en ciertos yacimientos de la actual costa
portuguesa y una inuencia llegada del valle del
Guadalquivir donde el santuario de El Carambolo, el
único excavado en extensión, es sin duda el mejor
referente.
5. REFERENCIAS
ALMAGRO-GORBEA, M. (1977) - El Bronce Final y
el Período Orientalizante en Extremadura. Madrid
(Bibliotheca Praehistorica Hispana XIV).
ALMAGRO-GORBEA, M. (2010) - Paleodemografía
en la necrópolis tartesia de Medellín. Revista de
Demografía Histórica XXVIII (I): 33-70.
ALMAGRO-GORBEA, M. (dir.) (2008) - La necrópolis de
Medellín. Vol. I-III. Madrid.
ALMAGRO-GORBEA, M. (2009) - Palacios forticados
fenicios y tartésicos. Aportación a la arquitectura y a
la sociedad orientalizantes en la Península Ibérica. En
Homenaje al Dr. Michel Belch (Boletín de la Asociación
Española de Amigos de la Arqueología 45): 55-78.
ALMAGRO-GORBEA, M. - DOMÍNGUEZ DE LA
CONCHA, A. (1989) - Cancho Roano. El palacio de
Cancho Roano y sus paralelos arquitectónicos y
funcionales. Zephyrus 41-42: 339-382.
BANDERA de la Mª. L. - FERRER, E. - GARCÍA
FERNÁNDEZ, F. J. - CAMACHO, M. (2004) - Nuevas
evidencias de cultos betílitos en turdetania. Huelva
Arqueológica 20: 241-255.
BELÉN, M. - ESCACENA, J. L. (1997) - Testimonios
religiosos de la presencia fenicia en Andalucía
occidental. SPAL 6: 103-131.
BELÉN, M. – ESCACENA, J. L. (2002) - La imagen de la
divinidad en el mundo tartésico. En FERRER, E. (ed.),
Ex Oriente Lux: las religiones orientales antiguas en la
Península Ibérica. Sevilla: 159-184.
BERROCAL, L. - SILVA, A. C. (2010) - O Castro dos
Ratinhos (Barraguem do Alqueva, Moura). Escavaçoes
num povoado proto-histórico do Guadiana, 2004-2007.
Lisboa (Anexos de O Arqueólogo Português 6).
BONNET, C. (1996) - Astarté. Dossier docummentaire et
perspectives historiques. Roma (Contributi alla Storia
della Religione Fenicio-Punica II).
CABRERA, A. - CELESTINO, S. (2014) - Le sacrice
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
43
de èquidès dans le sanctuaire de Cancho Roano
(Estrémadure, Espagne). En GARDEISEN, A. -
CHANDEZON, C. (eds.), Èquidès et bovidés de la
Méditerranée Antique. Rites et combats. Jeux et savoirs.
Lattes: 41-51.
CELESTINO, S. (2001) - Los santuarios de Cancho Roa-
no. Del indigenismo al orientalismo arquitectónico.
En RUIZ MATA, D. - CELESTINO, S. (eds.), Arquitectura
Oriental y Orientalizante en la Península Ibérica.
Madrid: 17-56.
CELESTINO, S. (ed.) (2003) - Cancho Roano VIII. Mérida.
CELESTINO, S. (2005) - El período Orientalizante en
Extremadura y la colonización tartésica del interior.
En CELESTINO, S. - JIMÉNEZ ÁVILA, J. (eds.), El Período
Orientalizante. Actas del III Simposio Internacional de
Arqueología de Mérida: Protohistoria del Mediterráneo
Occidental. Mérida (Anejos del Archivo Español de
Arqueología XXXV): 227-235.
CELESTINO, S. - JIMÉNEZ ÁVILA, J. (1993) - El Palacio-
Santuario de Cancho Roano IV. El sector norte. Badajoz.
CELESTINO, S. - JIMÉNEZ ÁVILA, J. - MARTÍN BAÑÓN,
A. - HERNÁNDEZ CARRETERO, A. - PAVÓN, I. (1996)
- El Palacio-Santuario de Cancho Roano V-VI-VII (los
sectores oeste, sur y este). Madrid.
CELESTINO, S. - RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. (2016)
- Il riesso dell´architettura fenicia in Tartesso. En
RUSSO, A. – GUARNERI, F. (eds.), Santuari Mediterranei
tra Oriente e Occidente. Interazioni e contatti culturali.
Roma: 321-328.
CELESTINO, S. - RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. (2017a)
- Tarteso en Extremadura. Revista de Estudios
Extremeños LXXIII-I: 13-56.
CELESTINO, S. - RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. (2017b)
– De lo invisible a lo visible. La transición entre el
Bronce Final y la Primera Edad del Hierro en el valle
medio del Guadiana. En CELESTINO, S. - RODRÍGUEZ
GONZÁLEZ, E. (eds.), Territorios Comparados: los
valles del Guadalquivir, el Guadiana y el Tajo en época
tartésica. Mérida (Anejos del Archivo Español de
Arqueología, LXXX): 183-212.
CELESTINO, S. - RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. (2018) -
Cerro Borreguero. Un yacimiento clave para estudiar
la transición entre el Bronce Final y el período tartésico
en el valle del Guadiana. Trabajos de Prehistoria 75-1:
172-180.
CELESTINO, S. - RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. (2019) -
Un espacio para el sacricio: el patio del yacimiento
tartésico de Casas del Turuñuelo. Complutum 30-2.
CELESTINO, S. - RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. -
BASHORE, C. - DORADO, A. - LAPUENTE, C. (2018) - La
arquitectura como actividad productiva: tres casos
de estudio para época tartésica en el valle medio
del Guadiana. En NAVARRO, A. - FERRER, E. (coord.),
Trabajo Sagrado. Producción y representación en el
mediterráneo occidental durante el I Milenio a.C. Sevilla
(SPAL Monografías Arqueología XXV): 231-248.
CELESTINO, S. - WALID, S. (2003) - Proyecto
Arqueológico La Serena. En TORALLAS, S. - LÓPEZ
RUIZ, C. (eds.), Memoria Seminario de Filología e
Historia. Madrid: 47-53.
ESCACENA, J. L. (2010) - El Carambolo y la construcción
de la Arqueología Tartésica. En de la BANDERA, Mª.
L. - FERRER, E. (Coords.), El Carambolo. 50 años de un
tesoro. Sevilla: 99-148.
ESCACENA, J. L. - AMORES, F. (2011) - Revestidos como
dios manda. El tesoro del Carambolo como ajuar de
consagración. SPAL 20: 107-141.
ESCACENA, J. L. - FERNÁNDEZ FLORES, A. - RODRÍGUEZ
AZOGUE, A. (2007) - Sobre el Carambolo: un híppos
sagrado del santurario IV y su contexto arqueológico.
Archivo Español de Arqueología 80: 5-28.
ESTEBAN, C. - ESCACENA, J. L. (2013) - Arqueología
del cielo. Orientaciones astronómicas en edicios
protohistóricos del sur de la Península Ibérica.
Trabajos de Prehistoria 70-1: 114-139.
FERNÁNDEZ FLORES, A. - CASADO ARIZA, M. - PRADOS
PÉREZ, E. (e.p.) - Primeros vestigios de la colonización
fenicia en el Carambolo. El edicio inicial (Carambolo
V), función y cronología. En Entre Útica y Gadir: 213-
239.
FERNÁNDEZ FLORES, A. - RODRÍGUEZ AZOGUE, A.
(2007) - Tartessos desvelado. La colonización fenicia
del suroeste peninsular y el origen y ocaso de Tartessos.
Córdoba.
FERRER, E. (2015) - El signo de Tanit en la Península
Ibérica. En BERNABÉ, A. - ÁLVARES-PEDROSA, J. A.
(eds.), Orientalística en tiempos de crisis: actas del VI
Congreso Nacional del Centro de Estudios del Próximo
Oriente. Zaragoza: 167-180.
GONZÁLEZ RUIBAL, A. - RUIZ GÁLVEZ, Mª. L. (2016) -
House Societies in the Ancient Mediterranean (2000-
500 BC). Journal of World Prehistory 29-3: 383-437.
GÓMEZ PEÑA, A. (2017) - La piel de toro como símbolo
religioso y marcador identitario de la colonización
fenicia de la península ibérica. Una lectura darwinista.
Tesis doctoral. Universidad de Sevilla.
LECLANT, J. (1960) - Astarté à cheval d’après les
représentations égyptiennes. Syria. Archéologie, Art et
Histoire 37 (1-2): 1-67
MALUQUER DE MOTES, J. (1979) - Excavaciones en la
Torruca de Cancho Roano, partida de Cigancha, en
Zalamea de la Serena (Badajoz). Zephyrus 30: 259-260.
MALUQUER DE MOTES, J. (1981) - El santuario
protohistórico de Zalamea de la Serena, Badajoz. PIP IV.
EL SANTUARIO DE CANCHO ROANO C: UN ESPACIO CONSAGRADO A BAAL Y ASTARTÉ * S. CELESTINO PÉREZ - E. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
OPHIUSSA, 3 (2019)
44
Barcelona.
MALUQUER DE MOTES, J. (1983) - El santuario
protohistórico de Zalamea de la Serena, Badajoz II,
1981-1982. PIP V. Barcelona.
MARÍN CEBALLOS, Mª. C. (2010) - Imagen y culto de
Astarté en la Península Ibérica: las fuentes griegas y
latinas. En DE LA BANDERA, Mª. L. - FERRER, E. (coord.),
El Carambolo. 50 años de un tesoro. Sevilla: 491-512.
MARTÍN BAÑÓN, A. (2004) - Los antecedentes
peninsulares de la arquitectura y funcionalidad de
los edicios de Cancho Roano. Algunas cuestiones
sobre su origen y evolución. Trabajos de Prehistoria
61-1: 117-140.
MAYET, F. - SILVA, C. T. (2000) - L´etablissement
phénicien d´Abul (Portugal). Comptoir et sanctuaire.
Paris.
PRADOS MARTÍNEZ, F. (2010) - La arquitectura
sagrada: un santuario del siglo IX a.C. En BERROCAL,
L. - SILVA, A. C. (dirs.), O Castro dos Ratinhos (Barragem
do Alqueva, Moura). Excavaçoes num povoado proto-
histórico do Guadiana, 2004-2007. Lisboa (Anexos de O
Arqueólogo Português 6): 259-275.
RODRÍGUEZ DÍAZ, A. (ed.) (2004) - El edicio
protohistórico de La Mata (Campanario, Badajoz) y su
estudio territorial. Cáceres.
RODRÍGUEZ DÍAZ, A. - PAVÓN, I. - DUQUE, D. (2018) -
Familias, linajes y “Grandes Casas” en la “Extremadura
tartésica”. En RODRIGUEZ DÍAZ, A. - PAVÓN, I. -
DUQUE, D. (eds.), Más allá de las casas. Familias, linajes
y comunidades en la protohistoria peninsular. Cáceres:
209-264.
RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. (2018a) - El poblamiento
del valle medio del Guadiana durante la I Edad del
Hierro. Madrid (Bibliotheca Praehistorica Hispana
XXXIV).
RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. (2018b) - The tartessian
tumuli of the Guadiana. Rivista di Studi Fenici XLVI:
117-135.
RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. - CELESTINO, S. (2017a) - El
valle medio del Guadiana durante la I Edad del Hierro:
una nueva lectura sobre su organización territorial.
En CELESTINO, S. - RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. (eds.),
Territorios Comparados: los valles del Guadalquivir,
el Guadiana y el Tajo durante época tartésica. Mérida
(Anejos del Archivo Español de Arqueología LXXX): 213-
236.
RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. - CELESTINO, S. (2017b)
- Las estancias de los dioses: la habitación 100
del yacimiento de Casas del Turuñuelo (Guareña,
Badajoz). Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la
Universidad Autónoma de Madrid 43: 179-194.
RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. - CELESTINO, S. (2019)
- Primeras evidencias de un banquete: análisis
arquitectónico y material de la estancia S-1 del
yacimiento de Casas del Turuñuelo (Guareña,
Badajoz). Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la
Universidad Autónoma de Madrid 45: 177-200. http://
doi.org/10.15366/cupauam2019.45.006
RUIZ-GALVÉZ, Mª. L. (2018) - ¿Sociedad de clase
o…”sociedad de casa”? Reexiones sobre la estructura
social de los pueblos de la Edad del Hierro en la
Península Ibérica. En RODRÍGUEZ DÍAS, A. - PAVÓN, I. -
DUQUE, D. (eds.), Más allá de las casas. Familias, linajes
y comunidades en la protohistoria peninsular. Cáceres:
13-40.
SECO, I. (2010) - Piedras con alma. El Betilismo en el
Mundo Antiguo y sus manifestaciones en la Península
Ibérica. Sevilla (SPAL Monografías XIII).
SCHMITT, R. (2013) - Astarte, Mistress of Horses, Lady
of the Chariot: The Warrior Aspect of Astarte. Die Welt
des Orients 43-2: 213-225.
WALID, S. - NUÑO. R., (2005) - Aplicaciones
arqueográcas al estudio de las sociedades del
período orientalizante: ¿quién construyó Cancho
Roano? En CELESTINO, S. - JIMÉNEZ ÁVILA, J. (eds.),
El Período Orientalizante, vol. II. Mérida (Anejos del
Archivo Español de Arqueología XXXV): 977-983.
WILKINSON, R. H. (1995) - Cómo leer el Arte egipcio.
Barcelona.
OPHIUSSA
POLÍTICA EDITORIAL
A Ophiussa – Revista do Centro de Arqueologia da Universidade de Lisboa foi iniciada em 1996, tendo sido editado o volume 0. A
partir do volume 1 (2017) é uma edição impressa e digital da UNIARQ – Centro de Arqueologia da Universidade de Lisboa.
O principal objectivo desta revista é a publicação e divulgação de trabalhos com manifesto interesse, qualidade e rigor científico
sobre temas de Pré-História e Arqueologia, sobretudo do território europeu e da bacia do Mediterrâneo.
A Ophiussa – Revista do Centro de Arqueologia da Universidade de Lisboa publicará um volume anual. A partir de 2018, os artigos
submetidos serão sujeitos a um processo de avaliação por parte de revisores externos (peer review). O período de submissão de trabalhos
decorrerá sempre no primeiro trimestre e a edição ocorrerá no último trimestre de cada ano.
A revista divide-se em duas secções: artigos científicos e recensões bibliográficas. Excepcionalmente poderão ser aceites textos de
carácter introdutório, no âmbito de homenagens ou divulgações específicas, que não serão submetidos à avaliação por pares. Isentas desta
avaliação estão também as recensões bibliográficas.
Todas as submissões serão avaliadas, em primeira instância, pela Coordenação Editorial, no que respeita ao seu conteúdo formal e
à sua adequação face à política editorial e às normas de edição da revista. Os trabalhos que cumprirem estes requisitos serão posteriormente
submetidos a um processo de avaliação por pares cega / blind peer review (mínimo de dois revisores). O Conselho Científico, constituído pela
direcção da UNIARQ e por investigadores externos, acompanhará o processo de edição.
Esta etapa será concretizada por investigadores externos qualificados, sendo os respectivos pareceres entregues num período não
superior a três meses. Os revisores procederão à avaliação de forma objectiva, tendo em vista a qualidade do conteúdo da revista; as suas
críticas, sugestões e comentários serão, na medida do possível, construtivos, respeitando as capacidades intelectuais do(s) autor(es). Após a
recepção dos pareceres, o(s) autor(es) tem um prazo máximo de um mês para proceder às alterações oportunas e reenviar o trabalho.
A aceitação ou recusa de artigos terá como únicos factores de ponderação a sua originalidade e qualidade científica. O processo
de revisão é confidencial, estando assegurado o anonimato dos avaliadores e dos autores dos trabalhos, neste último caso até à data da sua
publicação.
Os trabalhos só serão aceites para publicação a partir do momento em que se conclua o processo da revisão por pares. Os textos que
não forem aceites serão devolvidos aos seus autores. O conteúdo dos trabalhos é da inteira responsabilidade do(s) autor(es) e não expressa a
posição ou opinião do Conselho Científico ou da Coordenação Editorial. A Revista Ophiussa segue as orientações estabelecidas pelo Commitee
on Publication Ethics (COPE, Comité de Ética em Publicações): https://publicationethics.org/
O processo editorial decorrerá de forma objectiva, imparcial e anónima. Erros ou problemas detetados após a publicação serão
investigados e, se comprovados, haverá lugar à publicação de correções, retratações e/ou respostas. As colaborações submetidas para
publicação devem ser inéditas. As propostas de artigo não podem incluir qualquer problema de falsificação ou de plágio. Para efeito de
detecção de plágio será utilizada a plataforma URKUNDU .
As ilustrações que não sejam do(s) autor(es) devem indicar a sua procedência. O Conselho Científico e a Coordenação Editorial
assumem que os autores solicitaram e receberam autorização para a reprodução dessas ilustrações, e, como tal, rejeitam a responsabilidade
do uso não autorizado das ilustrações e das consequências legais por infracção de direitos de propriedade intelectual.
É assumido que todos os Autores fizeram uma contribuição relevante para a pesquisa reportada e concordam com o manuscrito
submetido. Os Autores devem declarar de forma clara eventuais conflitos de interesse. As colaborações submetidas que, direta ou
indiretamente, tiveram o apoio económico de terceiros, devem claramente declarar essas fontes de financiamento.
Os textos propostos para publicação devem ser inéditos e não deverão ter sido submetidos a qualquer outra revista ou edição
electrónica. Aceitam-se trabalhos redigidos em português, inglês, espanhol, italiano e francês.
Esta edição disponibiliza de imediato e gratuitamente a totalidade dos seus conteúdos, em acesso aberto, de forma a promover,
globalmente, a circulação e intercâmbio dos resultados da investigação científica e do conhecimento.
A publicação de textos na Ophiussa – Revista do Centro de Arqueologia da Universidade de Lisboa não implica o pagamento de
qualquer taxa nem dá direito a qualquer remuneração económica.
Esta publicação dispõe de uma versão impressa, a preto e branco, com uma tiragem limitada, que será distribuída gratuitamente
pelas bibliotecas e instituições mais relevantes internacionalmente, e intercambiada com publicações periódicas da mesma especialidade,
que serão integradas na Biblioteca da Faculdade de Letras da Universidade de Lisboa. Conta, paralelamente, com uma versão digital, a cores,
disponibilizada no endereço www.ophiussa.letras.ulisboa.pt, onde se pode consultar a totalidade da edição.
Para mais informações: ophiussa@letras.ulisboa.pt
OPHIUSSA
EDITORIAL POLICY
Ophiussa – Revista do Centro de Arqueologia da Universidade de Lisboa started in 1996, with the edition of volume 0. From 2017,
this journal is a printed and digital edition of UNIARQ – Centro de Arqueologia da Universidade de Lisboa.
The main objective of this journal is the publication and dissemination of papers of interest, quality and scientific rigor concerning
Prehistory and Archeology, mostly from Europe and the Mediterranean basin.
Ophiussa – Revista do Centro de Arqueologia da Universidade de Lisboa will publish an annual volume. From 2018, submitted
articles will be subject to a peer-review evaluation process. The submission period will always occur in the first quarter of each year and the
edition will occur in the last quarter.
The journal is divided into two sections: scientific articles and bibliographic reviews. Exceptionally, texts of an introductory nature
may be accepted, in the context of specific tributes or divulgations, which will not be submitted to peer-review evaluation. Exemptions from
this evaluation are also the bibliographic reviews.
All submissions will be considered, in the first instance, by the Editorial Board, regarding its formal content and adequacy in face of
the editorial policy and the journal´s editing standards. Papers that meet these requirements will subsequently be submitted to a blind peer-
review process (minimum of two reviewers). The Scientific Council, constituted by the directors of UNIARQ and external researchers, will follow
the editing process.
This stage will be carried out by qualified external researchers, and their feedback will be delivered within a period of no more than
two months. The reviewers will carr y out the evaluation in an objective manner, in view of the quality and content of the journal; their criticisms,
suggestions and comments will be, as far as possible, constructive, respecting the intellectual abilities of the author (s). After receiving the
feedback, the author(s) has a maximum period of one month to make the necessary changes and resubmit the work.
Acceptance or refusal of articles will have as sole factors of consideration their originality and scientific quality.
The review process is confidential, with the anonymity of the evaluators and authors of the works being ensured, in the latter case
up to the date of its publication.
Papers will only be accepted for publication as soon as the peer review process is completed. Texts that are not accepted will be
returned to their authors. The content of the works is entirely the responsibility of the author(s) and does not express the position or opinion
of the Scientific Council or Editorial Board.
The Journal Ophiussa follows the guidelines established by the Commitee on Publication Ethics (COPE, the Ethics Committee
Publications): https://publicationethics.org/
The editorial process will be conducted objectively, impartially and anonymously. Errors or problems detected after publication will
be investigated and, if proven, corrections, retractions and / or responses will be published. Contributions submitted for publication must be
unpublished. Article submissions can not include any problem of forgery or plagiarism. In order to detect plagiarism, the URKUNDU platform
will be used.
Illustrations that are not from the author(s) must indicate their origin. The Scientific Council and Editorial Board assume that the
authors have requested and received permission to reproduce these illustrations and, as such, reject the responsibility for the unauthorized
use of the illustrations and legal consequences for infringement of intellectual property rights.
It is assumed that all Authors have made a relevant contribution to the reported research and agree with the manuscript submitted.
Authors must clearly state any conflicts of interest. Collaborations submitted that directly or indirectly had the financial support of third
parties must clearly state these sources of funding.
Texts proposed for publication must be unpublished and should not have been submitted to any other journal or electronic edition.
Works written in Portuguese, English, Spanish, Italian and French are accepted.
The publication of texts in Ophiussa – Revista do Centro de Arqueologia da Universidade de Lisboa does not imply the payment of
any fee nor does it entitle to any economic remuneration.
This edition immediately and freely provides all of its content, in open access, in order to promote global circulation and exchange
of scientific research and knowledge.
This publication has a limited printed edition in black and white, which will be distributed free of charge by the most relevant
international libraries and institutions, and exchanged with periodicals of the same specialty, which will be integrated in the Library of
Faculdade de Letras of Universidade de Lisboa. It also has a digital version, in color, available at address http://ophiussa.letras.ulisboa.pt, where
one can consult the entire edition.
For more information contact: ophiussa@letras.ulisboa.pt
Article
Full-text available
Este trabajo recoge una revisión del uso de términos como Tarteso y Orientalizante dentro de un mismo contexto cronológico y cultural, como es el de la arqueología del suroeste peninsular durante la I Edad del Hierro. Ambos conceptos son sometidos a un análisis terminológico e historiográfico con el objetivo de mostrar que no debe-rían ser empleados como sinónimos dentro de la literatura arqueológica. Como área de análisis se ha seleccionado el valle medio del Guadiana al tratarse de una de las regiones donde ambos conceptos son intercambiados con asiduidad ante el recelo de emplear el término Tarteso para definir la adscripción cultural de los yacimientos que jalonan la cuenca de este río entre los siglos VI-IV a. C.
Article
Full-text available
En el año 2016, durante la II Campaña de excavaciones en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, se procedió a la excavación del vestíbulo y la estancia S-1, comúnmente conocida como estancia del banquete. En este trabajo se analizan los hallazgos materiales y las estructuras arquitectónicas de este espacio, a través de cuyo estudio hemos podido determinar la funcionalidad de la estancia, diferenciando la existencia de dos actividades distintas pero continuas en el tiempo: la preparación y cocinado de los alimentos y su posterior consumo. Esto nos ha permitido reconstruir la secuencia completa y los elementos empleados en cada una de las fases del banquete celebradas en esta habitación.
Article
Full-text available
En el año 2016, durante la II Campaña de excavaciones en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, se procedió a la excavación del vestíbulo y la estancia S-1, comúnmente conocida como estancia del banquete. En este trabajo se analizan los hallazgos materiales y las estructuras arquitectónicas de este espacio, a través de cuyo estudio hemos podido determinar la funcionalidad de la estancia, diferenciando la existencia de dos actividades distintas pero continuas en el tiempo: la preparación y cocinado de los alimentos y su posterior consumo. Esto nos ha permitido reconstruir la secuencia completa y los elementos empleados en cada una de las fases del banquete celebradas en esta habitación.
Article
Full-text available
This article presents a new approach towards the territorial model in the central Guadiana valley during the Early Iron Age. The main focus is an analysis of the so-called Tartessian buildings hidden under tumuli. These buildings are large constructions which bear a certain resemblance to the Phoenician architecture of the southwestern Iberian Peninsula. A settlement pattern can be discussed which is unique to the period, and which gives personality to the geographical sphere in which it is found.
Article
Full-text available
this work summarizes the results yielded after five excavation campaigns where undertaken at the Cerro Borreguero (Borreguero Hill) Archaeological Site (Zalamea de la Serena, Badajoz). Said excavation campaigns have allowed us to document the existence of three moments of occupation between the ninth century BCE and the first century BCE, with a noticeable hiatus between the Protohistoric Period and Roman Period. The appearance of an oval hut along with a rectangular construction indicates that this is the first transition archaeological site in the Middle Valley of the Guadiana River which dates between the Late Bronze Age and Iron Age I.
Article
Full-text available
House societies have become popular with archaeologists in recent years, due to (among other things) their conspicuous material basis (wealth, heirlooms and the houses themselves). As yet, however, most archaeological studies have focused only on individual societies. In this article, we offer a comparative and long-term approach to the phenomenon, using as case studies the Bronze Age and Iron Age communities of the Levant, the Aegean and the central Mediterranean. We describe the elements that define them as house societies and examine their evolution through time. We follow a strictly Lévi-Straussian definition of the house that prevents the concept from losing heuristic power. Using this definition, we consider that houses are to be found in ranked societies without centralization and in complex agropastoral systems, like those of the Mediterranean, where agricultural soil is scarce and liable to be monopolized. We argue that the house emerges in these competitive contexts as an institution to control land and retain patrimony undivided. Through a combination of archaeological and written sources, we try to demonstrate that it is possible to document several strategies used by house societies to acquire and retain power and wealth, including dowry, levirate, a bilateral system of marriage alliances, ancestor cults, specific architectures and house treasures. The case studies addressed here offer good comparative material for assessing similar processes elsewhere. At the same time, we argue that the Mediterranean area developed a particular ideology, that of the shepherd ruler, that was essential to legitimate the house.
Article
Full-text available
We present an archaeoastronomical analysis of the orientations of six protohistoric sanctuaries and public buildings located in archaeological sites of the south of the Iberian Peninsula (Coria del Río, El Carambolo, Saltillo, Mesa de Setefilla, Tejada la Vieja and El Oral). This study, the first of its kind conducted on a sample of Early Iron Age sanctuaries in this geographic area, is based on the accurate measurement of the orientations defined by the buildings and the analysis of the horizon around them and reveals clear astronomical relations. In particular, religious buildings show similar characteristics and orientation towards an azimuth of 55°. The regularities found seem to suggest the existence of religious beliefs and rituals linked to singular positions of the brightest celestial bodies as the Sun, Moon or Venus.Presentamos un análisis arqueoastronómico de la orientación de seis santuarios y edificios de carácter público protohistóricos en sitios arqueológicos situados en el mediodía de la Península Ibérica (Coria del Río, El Carambolo, Saltillo, Mesa de Setefilla, Tejada la Vieja y El Oral). El estudio, el primero de este tipo que se realiza sobre una muestra de santuarios del Hierro Antiguo en esta área geográfica, se basa en la medida precisa de las orientaciones definidas por los edificios y el análisis del horizonte que les rodea y revela claros vínculos astronómicos. En particular, los edificios de culto muestran unas características similares y una orientación hacia un acimut de 55°. Las regularidades encontradas parecen sugerir la posible existencia de credos y rituales religiosos relacionados con posiciones singulares de los astros principales visibles a simple vista, como el Sol, la Luna o Venus.