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El papel central de la enajenación en Marx. La fundación de la economía humanista en los 'Manuscritos de 1844' y en la categoría mercancía en 'El capital'

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Abstract

Las interpretaciones de la visión estructuralista sobre la economía de Marx han desvinculado las categorías económicas de El capital con una visión humanista. Este artículo muestra que el objetivo de la economía de Marx es necesariamente humanista y se centra en recuperar la autonomía del sujeto para mediar su relación con la naturaleza y la sociedad a través del proceso de trabajo. Se asume que la categoría “enajenación” que se gesta en los Manuscritos es el hilo conductor de la economía de Marx, la cual en su origen es humanista porque denuncia la incapacidad del sujeto para gestionar el proceso de trabajo en el capitalismo. La categoría “enajenación” se mantiene en El capital porque se exterioriza en la elaboración de su teoría del valor trabajo, así como en la categoría “mercancía”.
115Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
El papel central de la enajenación en Marx. La fundación de la economía humanista
en los Manuscritos de 1844 y en la categoría mercancía en El capital
Baruc Jiménez Contreras1
Recibido: 24 de mayo de 2019 / Aceptado: 17 de septiembre de 2019
Resumen. Las interpretaciones de la visión estructuralista sobre la economía de Marx han desvinculado las categorías
económicas de El capital con una visión humanista. Este artículo muestra que el objetivo de la economía de Marx es
necesariamente humanista y se centra en recuperar la autonomía del sujeto para mediar su relación con la naturaleza y
la sociedad a través del proceso de trabajo. Se asume que la categoría “enajenación” que se gesta en los Manuscritos es
el hilo conductor de la economía de Marx, la cual en su origen es humanista porque denuncia la incapacidad del sujeto
para gestionar el proceso de trabajo en el capitalismo. La categoría “enajenación” se mantiene en El capital porque se
exterioriza en la elaboración de su teoría del valor trabajo, así como en la categoría “mercancía”.
Palabras clave: enajenación, Karl Marx, economía humanista, Manuscritos de 1844, El capital, mercancía
Clasicación JEL: B14, B24, B51
[en] The central role of alienation in Marx. The foundations of the humanistic economics
in the Manuscripts of 1844 and in the “commodity” category of Capital
Abstract. The interpretations of the structuralist vision of Marxian economics have disconnected the economic
categories of Capital from a humanist vision. This paper shows that the objective of the political economy of Marx is
necessarily humanistic and that it focuses on recovering the subject’s autonomy to mediate its relationship with nature
and society through the labor process. It is assumed that the category “alienation”, which originates in the Manuscripts,
is the principle that supports the Marxian economy; in denouncing the inability of the human subject to manage the
labor process in capitalism, Marxian economy has always been humanistic. The category “alienation” is maintained in
Capital because it is introduced in the elaboration of its labor theory of value as well as in the “commodity”.
Keywords: Alienation, Karl Marx, Humanistic economics, Manuscripts of 1844, Capital, commodity
JEL classication: B14, B24, B51
Sumario: La centralidad de la enajenación en la fundación de la economía de Marx. La mercancía y el sustento de la
economía humanista de Marx. Conclusiones. Bibliografía
Cómo citar: Jiménez Contreras, B. (2019) El papel central de la enajenación en Marx. La fundación de la economía
humanista en los Manuscritos de 1844 y en la categoría mercancía en El capital, en Iberian Journal of the History of
Economic Thought 6(2) (2019), 115-134.
1 El autor de este artículo agradece la nanciación para realizar esta investigación al programa de becas de formación de personal
investigador de la Universidad Complutense de Madrid y la Fundación Banco Santander.
Universidad Complutense de Madrid
barucjim@ucm.es
ARTÍCULOS
Iberian Journal of the History of Economic Thought
ISSN: 2386-5768
https://dx.doi.org/10.5209/ijhe.66192
116 Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
Los desarrollos económicos contemporáneos
se han esforzado por desvincular el andamiaje
teórico que promovió su formación, asociando
en la mayoría de los casos las cuestiones -
losócas iniciales a un estadio primitivo en el
desarrollo del pensamiento, que se caracteriza
por ser “metafísico” (Althusser, [1965] 1979).
En este primer momento el pensamiento eco-
nómico mantiene una conexión directa con las
distintas ramas de la losofía que posterior-
mente se extingue para ahondar exclusivamen-
te en cuestiones económicas. Uno de los pri-
meros debates que surgen en relación con esta
dicotomía en el pensamiento económico, se
centra en el análisis de la obra de Adam Smith
y el denominado “Das Adam Smith Problem”.
El tratamiento de esta supuesta división en el
pensamiento smithiano abre un debate sobre la
inuencia de los aspectos humanistas (Hühn,
2019) de La teoría de los sentimientos mora-
les (Smith, [1759] 2004a) en La riqueza de las
naciones (Smith, [1776] 2004b). Esta ambiva-
lencia teórica también ha sido identicada en
la obra de Karl Marx a la que se asocia una
“ruptura epistémica” (Althusser, [1965] 1979).
El prólogo de la Contribución a la crítica
de la economía política relacionó un método
al materialismo histórico (Marx, [1859] 1980),
que presuntamente generaba una dicotomía
entre la producción humanista del joven Marx
([1932] 2009) y sus obras “cientícas”, espe-
cialmente en El capital (Marx, [1867] 2014).
Prevalece la contribución teórica sobre la
“ruptura epistemológica” de Althusser ([1965]
1979), que mantiene la inexistencia de una
continuidad humanista en la obra de Marx. Sin
embargo, este problema se ha convertido en un
debate continuo en el pensamiento económico
[(Benton, 1984), (Horowitz, 2014), (Neilson,
2017)].
La supuesta “ruptura epistemológica” dota
de un carácter de “cienticidad” los textos de
su madurez teórica (Vioulac, 2013), la cual
pretende ocultar la vertiente humanista con-
tenida en la obra de su juventud. Esta visión
también asevera que el perfeccionamiento del
materialismo histórico tiene implícita la nega-
ción del humanismo y vincula la producción
de la madurez teórica de Marx a un alto gra-
do de determinismo (Albritton, 1999). El re-
sultado más signicativo de esta corriente se
ha plasmado en el método estructuralista, que
desestima el papel del sujeto humano ante la
preponderancia de las estructuras sociales (Ba-
libar, 2007, 163).
El problema sigue siendo discutido; se ha
propuesto que es imposible entender la tota-
lidad del trabajo de Marx como un “conjunto
coherente” y “lineal de producción y […] des-
cubrimientos” (Bidet, 2007). Por otra parte, se
señala que existe un compromiso “continuo”
de Marx en relación con el humanismo; siendo
imposible entender sus ideas maduras sin refe-
rir a las de su juventud (Roche, 2005). Por lo
tanto, el humanismo en Marx se presenta en la
integración de sus fundamentos losócos en
su economía política (Brien, 2015) y median-
te su proyecto de transformación del sistema
capitalista (Black, 2013, 27). Este humanismo
se desarrolla embrionariamente en sus escritos
de juventud, superando concepciones previas
al heredar sus propias teorías de forma crítica
(Yi Miao, 2011).
En esta misma línea se expone que el hu-
manismo “no es sólo una ideología burguesa”
(Horowitz, 2014); por lo tanto, en El capital,
Marx ([1867] 2014) realiza una crítica de la
“inhumanidad del capitalismo” a través de la
“alienación, la degradación física y la reab-
sorción intelectual de los trabajadores”. Una
postura cercana sostendrá que la noción de
Althusser ([1965] 1979), en relación con la
“ruptura epistemológica”, se encuentra equi-
vocada; porque Marx mantiene en la totalidad
de su obra un compromiso continuo por la su-
peración de la alienación humana (Horowitz,
2014). De esta forma, Althusser ([1965] 1979)
expone una posición distinta a la de Marx de-
bido a que su punto de partida es una concep-
ción sobre la historia de la ciencia basada en
Bachelard (Ruzicka, 2011).
La novedad de este artículo se centra en
plantear que los aportes de Marx deben ser
asumidos como una economía humanista; que
recupera en el pensamiento económico la ne-
cesidad de concebir las contribuciones de los
autores en su totalidad, y presenta al sustento
losóco como parte esencial de las catego-
rías económicas basadas en la teoría del valor
trabajo enajenado. Al mismo tiempo, señala el
compromiso epistémico del estudio económi-
co en la superación de las condiciones de alie-
nación sobre el sujeto humano.
Se sostiene que el análisis de la obra de
Marx se encuentra relacionado necesariamente
con una propuesta humanista y con una teoría
del valor trabajo enajenado, que se distingue
de la teoría del valor trabajo clásica porque ge-
nera epistémicamente un marco de análisis ba-
sado en la superación de las condiciones alie-
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nantes del sistema capitalista, sin dejar de lado
el fundamento que identica al trabajo como
única fuente de valor. La idea de este artículo,
al presentar la teoría del valor trabajo de Marx
como una teoría del valor trabajo enajenado,
es destacar la situación subalterna que padece
el sujeto humano en el capitalismo. Aunque,
aparentemente, se trate de una caracteriza-
ción “obvia” sobre la teoría del valor trabajo
de Marx (porque parte de una argumentación
sobre el trabajo enajenado), enunciarlo mani-
esta el objetivo último de alcanzar la autono-
mía y libertad creativa del sujeto a través del
ejercicio de su actividad productiva, el cual ha
sido tergiversado por las interpretaciones es-
tructuralistas.
El humanismo es vinculante a la economía
de Marx porque el análisis del trabajo enaje-
nado en los Manuscritos y en la construcción
de la categoría mercancía en El capital parten
del mismo principio losóco humanista, que
muestra al sujeto como un ser genérico y uni-
versal, el cual bajo circunstancias capitalistas
se encuentra alienado de la posibilidad de ejer-
cer libremente las cualidades teleológicas y
ontológicas que caracterizan al trabajo.
La visión expuesta en este artículo argu-
menta que el humanismo caracteriza a la tota-
lidad de la obra de Marx; encontrándose como
fundamento en la mayoría de las valoraciones
que Marx hace sobre la sociedad capitalista,
jugando un papel importante en su teoría del
Estado. Se puede apreciar en Sobre la cues-
tión judía que el enfoque humanista de Marx
gira en torno a la “emancipación”, en un pri-
mer momento a la “emancipación política” so-
bre las ataduras de la religión (Marx, [1843]
2015a, 68). Aunque Marx tiene claro que este
no es el último grado de la “emancipación hu-
mana”, sino que aspira a la “emancipación”
alejado de cualquier tipo de relación coercitiva
de clases sociales organizadas a través del Es-
tado. Es decir, proyecta una sociedad sin clases
y sin Estado.
En los Manuscritos ([1932] 2009), su argu-
mentación se vuelve más compleja y aborda
el problema de la “emancipación” desde la
economía, estudiando las relaciones sociales
que se gestan en el sistema capitalista y trans-
formando su humanismo y la forma en que se
debe llegar a dicha “emancipación”, desde el
trabajo enajenado y la superación de las barre-
ras alienantes.
En textos posteriores al primer tomo de El
capital, como la Crítica al programa de Gotha
([1875] 2015b), se ve reejado que el huma-
nismo de Marx, respecto a la “emancipación”
del Estado, se asocia a una concepción genéri-
ca y universalista del sujeto humano que, para
explicar la “emancipación humana”, reere
ineludiblemente a la situación vulnerable del
sujeto humano y la enajenación capitalista; por
lo tanto, el humanismo de la obra de Marx se
asocia principalmente a la formulación de su
economía política y en la superación de las
condiciones alienantes del trabajo enajenado2.
En este texto se asume que la obra de Marx
nunca abandonó el enfoque humanista, como
lo justica Althusser en su tesis sobre la “rup-
tura”; sino que el análisis marxiano transita a
un mayor grado de sosticación en relación
con su humanismo, mediante la construcción
de su economía política, la cual le permite de-
mostrar de forma cuantitativa la explotación
y, por lo tanto, la alienación del sujeto en el
capitalismo. Este enfoque es más fructífero
que el derivado del examen estructuralista que
ha reducido los aportes de Marx a una visión
determinista que se orienta exclusivamente en
la observación y profundización de la legali-
dad capitalista; sin tomar en cuenta que el es-
tudio de ésta mantiene como objetivo último
la superación de los elementos alienantes del
capitalismo y por lo tanto, el establecimiento
de una agenda de transformación del sistema
que materialice la losofía de la praxis que ha
impulsado, desde sus inicios, la economía hu-
manista de Marx.
Por lo tanto, se muestra la existencia de un
fundamento humanista en El capital (Marx,
[1867] 2014) que se maniesta a través de la
relación vinculante entre el fenómeno de la
enajenación del sujeto humano y la categoría
mercancía. Para ello, en la primera parte se
analiza el papel del sujeto humano, la noción
de enajenación y el desarrollo del pensamiento
económico en los Manuscritos (Marx, [1932]
2009). Se presenta la ruta de investigación en
los Manuscritos (Marx, [1932] 2009) que con-
dujo a la constitución de la economía de Marx
2 De modo que en este trabajo se asume que, a pesar de que en apariencia exista un enfoque que pueda caracterizar a la economía
de Marx y a su teoría del valor trabajo como subsumidas por las funciones del “capital” y el “Estado”, se expresa necesariamente
un vínculo que caracteriza a su obra como una economía humanista y a su teoría del valor como una teoría del valor trabajo ena-
jenado, debido a que su análisis se encuentra orientado a la liberación del sujeto humano de las condiciones alienantes del sistema
capitalista de producción.
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basada en la superación de la enajenación. En
la segunda parte se asume que la idea central
de la enajenación fue sustentada en los Manus-
critos (Marx, [1932] 2009) pero no es hasta El
capital (Marx, [1867] 2014) que se despliega
y funda la economía humanista de Marx im-
pactando en la categoría “mercancía”. Final-
mente, se expone la existencia de una totalidad
humanista en la economía de Marx que se pre-
senta desde los resultados de investigación ob-
tenidos en los Manuscritos, en relación con el
trabajo enajenado (Marx, [1932] 2009), hasta
la constitución de la categoría mercancía en El
capital (Marx, [1867] 2014).
La centralidad de la enajenación en la
fundación de la economía de Marx
El contenido de los Manuscritos (Marx, [1932]
2009) se centra en discutir problemas econó-
micos y losócos del capitalismo. En el Pri-
mer Manuscrito, se estudian aspectos vincula-
dos con el salario, el benecio del capital, la
renta de la tierra y el trabajo enajenado. En el
Segundo Manuscrito se estudia la antítesis del
capital y el trabajo, así como la de la propiedad
privada y el capital. En el Tercer Manuscrito
se exponen las investigaciones de Marx sobre
la propiedad privada y el trabajo, se analiza el
vínculo de la propiedad privada y el comunis-
mo. Asimismo, se estudian los requisitos hu-
manos para que la división del trabajo se geste
bajo el dominio de la propiedad privada.
El concepto de enajenación en Marx
([1932] 2009) proviene de sus Manuscritos y
representa la crítica principal de su obra al sis-
tema capitalista de producción. El trabajo en
la tradición económica marxiana personica la
capacidad creativa humana y la acción trans-
formadora que media la interacción del sujeto
con la naturaleza y con la sociedad. El proceso
de trabajo, por lo tanto, constituye la deni-
ción más básica de la existencia humana. El
capitalismo ha enajenado la capacidad del su-
jeto humano para gestionar el proceso produc-
tivo, ya que el sujeto se ve obligado a alienar
su fuerza de trabajo y es incapaz de desarro-
llarse a través de los productos de éste. En los
Manuscritos Marx ([1932] 2009) fundamenta
sus estudios proponiendo como categoría cen-
tral de análisis “el trabajo enajenado”. Parte de
la teoría del valor trabajo clásica y profundiza
elaborando una potencial teoría del valor tra-
bajo enajenado.
En las líneas introductorias de los Ma-
nuscritos, Marx ([1932] 2009) detecta una
dinámica central sobre el funcionamiento del
capitalismo, que presentará en sus estudios
posteriores y que sirve como punto inicial de
análisis sobre el trabajo enajenado. Marx per-
cibe que “el alza de los salarios conduce a un
exceso de trabajo de los obreros” y, por ende,
“cuanto más quieren ganar, tanto más de su
tiempo deben sacricar… enajenándose de
toda libertad” (Marx, [1932] 2009, 54). Esta
idea es el punto focal de su preocupación en
el capítulo introductorio de El capital (Marx,
[1867] 2014), en el que el esclarecimiento
de la categoría “mercancía” y la apreciación
sobre la reducción de la “fuerza de trabajo”
a una mercancía que se enajena, ocupa el ar-
gumento cardinal del cual parte la crítica a
la economía política y al capitalismo (Marx,
[1932] 2009, 54).
Para Marx, la economía política clásica
había evitado escudriñar en asuntos relativos
a las condiciones de reproducción capitalista.
Marx encuentra en la economía política clási-
ca que el desarrollo capitalista no se cuestiona,
a pesar de que sus dinámicas dialécticas son
esbozadas. Sin embargo, Marx reconoce un
fundamento epistémico en la formulación de
la teoría del valor trabajo clásica y erige un
sistema categorial que evoluciona mediante un
diálogo crítico y constructivo con la economía
política. De esta forma, se constituye el eje de
articulación de su proyecto de economía polí-
tica y de su teoría del valor trabajo enajenado.
Dentro de los desarrollos basados en la
economía de Marx, la teoría del valor trabajo
ha sido minimizada, bajo un esquema episté-
mico fundamentado en el individualismo me-
todológico, a través de los planteamientos del
marxismo analítico. Esta visión ha introducido
los presupuestos del individualismo metodoló-
gico en los desarrollos de la teoría de la acción
racional, dejando de lado a la teoría del valor
trabajo, y se ha centrado en el individuo y la
libertad. Sin embargo, este artículo muestra
que la exposición de la teoría del valor trabajo
promueve una visión centrada en el sujeto hu-
mano que ahonda en el proceso productivo; y
expone las consecuencias que se maniestan
en el sujeto humano, como producto del des-
envolvimiento del sistema.
Tanto el marxismo analítico como el es-
tructuralismo forman parte de una multipli-
cidad de desarrollos que adquiere la evolu-
ción de la teoría de Marx. Bolívar Echeverría
119Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
(1982) asegura que la producción de Marx se
ha desplegado “como una sustancia que ad-
quiere diferentes formas según la situación”
histórica y la motivación que se pretende fun-
damentar (Echeverría, 1982, 14). Por lo que
los desarrollos teóricos derivados, puede que
no tengan en “común más que algunos retazos
de teoremas” o “unas cuantas fórmulas […]
dotadas de un valor puramente emblemático”
(Echeverría, 1982, 14). Es destacable que tanto
el marxismo analítico como el estructuralismo
excluyen los aspectos fundamentales sobre el
humanismo y la teoría del valor trabajo de sus
constructos teóricos. Por lo tanto, ambos man-
tienen un vínculo supercial con los cimientos
del materialismo histórico, que en el caso del
marxismo analítico se reduce prácticamente a
una “denominación genérica”.
Marx argumenta que, debido a que los eco-
nomistas políticos clásicos no habían ahon-
dado en el origen de la propiedad privada, no
tenían como objetivo analizar la formación
histórica de los problemas en el sistema ca-
pitalista de producción. Algunos de éstos son
diagnosticados por los exámenes de la econo-
mía política. Marx explica que “los clásicos
parten del hecho de la propiedad privada, pero
no la explican” (Marx, [1932] 2009, 104). Así
mismo, Marx expone que la economía política
clásica logra “captar el proceso material de la
propiedad privada” mediante “fórmulas abs-
tractas y generales a las que luego presta valor
de ley” (Marx, [1932] 2009, 104).
Teniendo en cuenta esta situación, Marx
([1932] 2009) esboza la ejecución de su mé-
todo de investigación en los Manuscritos. Éste
se diferencia de las técnicas que utiliza la eco-
nomía política clásica porque no parte por ana-
lizar una situación hipotética. A este método de
simplicación de la realidad, en textos poste-
riores, Marx lo bautiza como “robinsonadas”,
haciendo alusión a la novela de Daniel Defoe,
Robinson Crusoe. Para Marx, los clásicos su-
ponían escenarios hipotéticos semejantes a los
de la novela, en los que un sujeto aislado rea-
lizaba intercambios con otro sujeto, en situa-
ciones muy abstractas alejadas de la realidad
social. No obstante, la crítica a las “robinso-
nadas” no implica que en la teoría marxiana
el individuo carezca de importancia (Augusto,
2016, 319). Contrariamente esta metáfora es
criticada por reducir el papel del sujeto huma-
no a un escenario de interacción muy simple.
Resulta remarcable que el desarrollo de la
teoría económica contemporánea se haya ca-
racterizado por el perfeccionamiento de la me-
táfora de Robinson Crusoe en sus supuestos
teóricos, asociada a una postura cercana al in-
dividualismo metodológico. Marx había gene-
rado las bases para una crítica al individualis-
mo metodológico, mediante la formulación de
su postura frente a las robinsonadas. Por con-
siguiente, el análisis marxiano cobra vigencia
en la crítica a los supuestos de la economía
neoclásica y en los desarrollos del marxismo
analítico (Urquhart, 2013).
Marx asume que este horizonte analítico
“traslada la cuestión a una lejanía nebulosa y
grisácea”; advierte que la economía política
“supone como hecho […] lo que debería dedu-
cir”, tal es el caso de asumir la existencia ahis-
tórica de la propiedad privada (Marx, [1932]
2009, 105-106). Luego entonces, el análisis de
Marx parte por indagar el origen de la propie-
dad privada, elaborando una genealogía sobre
las condiciones concretas del surgimiento de la
propiedad privada en el capitalismo3.
En los Manuscritos se encuentra, como pri-
mer producto de investigación del método de
Marx ([1932] 2009), una exploración sobre la
propiedad privada; a través de ésta se obtienen
las manifestaciones teóricas que formarán el
método materialista histórico y de su “teoría
del valor trabajo enajenado”. En este artículo se
denomina a la teoría del valor trabajo marxia-
na como “teoría del valor trabajo enajenado”,
debido a que se maniesta de una forma con-
creta que en el capitalismo el valor y la plus-
valía generada por el trabajador se desarrollan
siempre bajo condiciones de enajenación. Así
mismo, la denuncia a la enajenación promueve
una losofía de la praxis, que impulsa la supe-
ración de los obstáculos alienantes.
Marx ([1932] 2009, 106) propone que “el
obrero es más pobre cuanta más riqueza produ-
ce”. Ante este hecho, la consideración medular
de Marx es que el trabajador se ha convertido
en una mercancía. La economía política clásica
armaba que la relación salarial del trabajador
con el capitalista se gesta entre individuos igua-
3 Baronian (2009) resalta el carácter fenomenológico del que parte la economía política clásica en su análisis del capitalismo. A
pesar de que la economía política comienza estudiando el efecto de la mano de obra en el sistema capitalista, éste se pierde en su
construcción teórica al menospreciar el papel del trabajo frente al del capital, que resulta ser por denición la sustantivación de la
propiedad privada en el capitalismo.
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les y que se retribuye al trabajador por su con-
tribución al proceso productivo (Marx, [1932]
2009, 106). Advertir que el trabajador es una
mercancía revela que éste ha sido sometido a
un proceso de reducción en su papel como ser
humano. Marx ([1932] 2009, 106) sustenta que
en el capitalismo “la desvalorización del mun-
do humano crece en razón directa de la valori-
zación del mundo de las cosas”. El trabajo en el
capitalismo, aparte de producir mercancías, “se
reproduce así mismo”, porque trata al obrero
como una mercancía que se genera “justamente
en la proporción en que (se) produce(n) mer-
cancías en general” (Marx, [1932] 2009, 106).
Esta condición evidencia que el trabajador
se enfrenta al objeto producido como algo ex-
terno a él. Marx ([1932] 2009, 106) expone
que “el objeto que el trabajo produce […] se
enfrenta a él como un ser extraño, como un po-
der independiente del productor”. El producto
nal que obtiene el trabajador; es decir, el pro-
ducto que éste “ha jado en un objeto”, se trata
del producto de “la objetivación del trabajo”
(Marx, [1932] 2009, 106).
Por tanto, “la realización del trabajo es su
objetivación”. No obstante, en el capitalismo,
esta realización aparece como una “desrealiza-
ción del trabajador”, porque la objetivación se
muestra como una “pérdida del objeto” media-
da por una relación de dominación y se genera
una situación de servidumbre al objeto; es de-
cir, a las mercancías producidas, las cuales son
necesarias para la reproducción del trabajador
(Marx, [1932] 2009, 106-107). La apropiación
del objeto producido por el trabajador, alienado
bajo la legalidad del sistema por el capitalista,
reere para la teoría marxiana a una situación
de “enajenación”. No sólo porque el capitalista
ha despojado al trabajador de los productos del
trabajo, sino porque la existencia humana se
somete a la dinámica de la acumulación capi-
talista (Marx, [1932] 2009, 106-107).
La evolución de la teoría económica con-
temporánea advierte que el fenómeno de la
enajenación en el capitalismo aportado por
Marx no representa la formulación de un
problema para el sistema. La separación del
sujeto del producto de su trabajo se analiza
como un hecho normalizado y legal para el
andamiaje del capitalismo. Para la teoría eco-
nómica, la enajenación de la fuerza de trabajo
del obrero es una contribución a la formación
del producto total, por el cual debe ser recom-
pensada vía la productividad marginal de su
trabajo. Por ejemplo, una exégesis de la obra
de Rose Friedman y Milton Friedman (1980)
nos muestra que la noción ontológica sobre la
“realización humana” del sujeto se presenta
en la “libertad de elección” sobre el consumo.
Otra expresión de los desarrollos de la teoría
económica contemporánea se maniesta en la
teoría del capital humano; en ésta, “el traba-
jo desaparece como una categoría explicativa
fundamental” y es “misticada” bajo la idea de
capital (Bowles y Gintis, 2014, 220).
Marx ([1932] 2009, 107), en los Manuscri-
tos, explica que el trabajo objetivado en una
mercancía es algo de lo cual el trabajador “sólo
puede apoderarse con el mayor esfuerzo y las
más extraordinarias interrupciones”. De tal
forma que “la apropiación del objeto aparece
[…] como extrañamiento”. En la proporción
en que el trabajador produce más objetos, “tan-
to menos alcanza a poseer” y éste se encuentra
“más sujeto a la dominación de su producto”
(Marx, [1932] 2009, 107).
Por consiguiente, Marx muestra que el do-
minio de los productos del trabajo sobre el
sujeto humano no tiene más explicación que
el vínculo inexistente del trabajador con los
productos de su trabajo. Se genera una especie
de desfase, en el que “cuanto más se vuelca el
trabajador en su trabajo, tanto más poderoso es
el mundo extraño”4 (Marx, [1932] 2009, 107).
Por ello, advierte que:
La enajenación del trabajador en su producto
signica no solamente que su trabajo se con-
vierte en un objeto, en una existencia exterior,
sino que existe fuera de él, independiente, ex-
traño, que se convierte en un poder indepen-
diente frente a él; que la vida que ha prestado al
objeto se le enfrenta como cosa extraña y hostil.
(Marx, [1932] 2009, 107)
4 Se debe cuestionar el hecho de que, comúnmente, se ha asociado al materialismo histórico como una teoría que relaciona el de-
sarrollo de las fuerzas productivas con un aspecto positivo para el sujeto humano. Tarcus (2008, 8) señala que la teoría de Marx
“queda atravesada por una doble crítica”, porque se considera como una “ideología arcaica” que apoya “aparencialmente” el
desarrollo de las fuerzas productivas y se le condena por producir una “modernidad en crisis”. Sin embargo, la noción de enaje-
nación, que muestra este trabajo, expresa la relación desfavorable sobre el sujeto humano que se produce al desarrollar las fuerzas
productivas en el capitalismo. El análisis de la enajenación expone que el objetivo de la teoría marxiana se centra en alcanzar la
realización del sujeto humano alejado de cualquier situación de dominio; lo cual también implicaría que las fuerzas productivas
evolucionan de una manera no alienada.
121Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
Marx considera de forma más cercana el
fenómeno de la “objetivación” y el “extraña-
miento”. Recurre a un argumento que será re-
levante en su teoría. Éste inicia enfatizando las
“necesidades humanas básicas” como objeto
central de su estudio. Marx ([1932] 2009, 107)
expone que “el trabajador no puede crear nada
sin la naturaleza, sin el mundo exterior sensi-
ble”. La naturaleza “es la materia en que su
trabajo se realiza” (Marx, [1932] 2009, 107).
Este argumento se acompaña con una concep-
ción propia del ser humano en el materialismo
histórico, que permanece prácticamente igual
durante toda su producción teórica. El suje-
to humano, al transformar a la naturaleza, se
transforma a sí mismo.
La crítica en torno a la propuesta de
Althusser ([1965] 1979) sobre la “ruptura” en
Marx cuestiona directamente la postura del
sujeto humano en el análisis social. Althusser
([1965] 1979), al tomar en cuenta la existen-
cia de varias fases en el desarrollo del pen-
samiento cientíco en Marx, considera que
en su etapa de madurez teórica el estudio
de las estructuras económicas cobra peso y
el humanismo aparece como una desviación
ideológica. El estructuralismo, heredero de
la “ruptura”, niega la función teleológica del
sujeto (Balibar, 2007, 163); sin embargo, este
artículo mantiene la tesis de que en la obra
de Marx las características teleológicas del
sujeto se mantienen como una constante teó-
rica, que nutre el desarrollo de su economía
humanista.
La economía política clásica veía en todo
lo que no formaba parte del sujeto algo exte-
rior y ajeno, que no inuía en el análisis eco-
nómico. La tesis de que el sujeto formara par-
te de una totalidad cambiante resultaba dife-
rente a la idea menos dinámica que mantenía
la economía política clásica de la sociedad;
luego entonces, el extrañamiento que sufre
el sujeto tiene consecuencias en la medida en
que el trabajador se apropia del mundo exte-
rior y de la naturaleza mediante su trabajo;
es decir, “tanto más se priva de víveres […]
el mundo exterior sensible cesa de ser […]
un objeto perteneciente a su trabajo” y “un
medio de vida de su trabajo” (Marx, [1932]
2009, 107-108). Paralelamente, “este mismo
mundo deja de representar […] medios para
la subsistencia física del trabajador”. El vín-
culo de subordinación del trabajador con el
objeto se presenta porque el sujeto es suscep-
tible de someterse al proceso de trabajo y, al
efectuarse este sometimiento, el sujeto recibe
exclusivamente los medios para su subsisten-
cia, existiendo como sujeto físico si y sólo si
existe como trabajador.
Marx evidencia que el análisis que realiza
la economía política clásica no penetra plena-
mente en “la relación […] entre el trabajador
(el trabajo) y la producción”; por lo tanto, la
enajenación que existe en el capitalismo es es-
bozada pero no se llega a evidenciar comple-
tamente una relación social de explotación, a
pesar de que el análisis de clase se encuentra
presente (Marx, [1932] 2009, 108). En conse-
cuencia, la relación del dueño de los medios de
producción y del “objeto de la producción […]
con el mismo proceso productivo es resultado
de la relación inmediata que se establece entre
el trabajador y el proceso productivo”5 (Marx,
[1932] 2009, 108). Marx subraya que la base
de análisis del capitalismo debe partir de la re-
lación “inmediata”, que se origina entre el tra-
bajador y el proceso productivo, detallando el
resultado de esta “relación inmediata”, como
“el resumen de la actividad” productiva (Marx,
[1932] 2009, 108). La producción representa
“la enajenación activa”; y “la enajenación” se
sintetiza en el divorcio que se maniesta en-
tre el trabajador y su producto (Marx, [1932]
2009, 108).
La enajenación del trabajo se identica por
representar “la relación del trabajador con el
producto trabajado”, caracterizada por un ex-
trañamiento y una relación de subordinación
que a su vez transforma el vínculo entre el
hombre y la naturaleza; ya que los recursos
naturales se convierten en mercancías, resul-
tando la naturaleza propia como algo “hostil”
para el sujeto humano (Marx, [1932] 2009,
110). La enajenación también afecta a la rela-
ción del sujeto humano con el trabajo que rea-
liza; ésta actividad no se encuentra orientada a
nes propios, sino que se maniesta como ex-
traña para sí mismo, brotando “la fuerza como
5 Algunos trabajos que analizan las contribuciones de la economía política muestran que ésta centra sus esfuerzos en el estudio del
intercambio y se ocupa principalmente de la esfera de la circulación y el libre comercio. Para la economía política clásica, el libre
comercio llega a constituir una “norma” (Izarali, 2001, 4) y se considera como un bien socialmente deseable. Marx llegó a armar
que el libre comercio aceleraría las contradicciones del sistema capitalista, que conllevaría ineludiblemente a una transformación
de las relaciones sociales de producción; sin embargo, la posición argumentativa de Marx no pivota en torno al libre cambio, como
efectivamente ocurre en la producción de los clásicos.
122 Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
impotencia, la generación como castración, la
propia energía física y espiritual del trabajador,
su vida personal (pues qué es la vida sino acti-
vidad) como una actividad que no le pertenece,
independiente de él, dirigida contra él” (Marx,
[1932] 2009, 110-111).
Otra característica sobre el trabajo enaje-
nado, la deduce Marx de su concepto de ser
humano. Esta noción dene al hombre como
“un ser genérico” ya que “se relaciona consi-
go mismo como un ser universal y […] libre”
(Marx, [1932] 2009, 112). La universalidad
del sujeto humano proviene del uso que hace
de la naturaleza, que en el materialismo his-
tórico se considera como su “cuerpo inorgá-
nico”; ya que es al mismo tiempo “un medio
de subsistencia inmediato” y un “instrumento
de actividad vital” (Marx, [1932] 2009, 112).
Por lo tanto, el sujeto humano “vive de la na-
turaleza […] la naturaleza es su cuerpo, con
el cual ha de mantenerse en proceso continuo
para no morir” (Marx, [1932] 2009, 112). Por
lo cual, “la vida física y espiritual del hombre
está ligada con la naturaleza”, ya que el su-
jeto humano forma parte de la misma unidad
dialéctica. Esta concepción del ser humano es
la que caracteriza a la economía política de
Marx como un humanismo materialista (Marx,
[1932] 2009, 112).
Se podría armar que la noción del sujeto
humano en la economía humanista de Marx
tiene un trasfondo panteísta, debido a que el su-
jeto humano y la naturaleza forman parte de la
misma unidad indisoluble y dialéctica. El suje-
to humano es parte del conjunto que constituye
la naturaleza y, al mismo tiempo, es capaz de
transformarla mediante su actividad producti-
va. Así pues, la naturaleza no es un apéndice
del hombre. En apariencia la noción panteísta
del sujeto humano y la naturaleza puede resul-
tar problemática debido a que se ha tendido a
eliminar cualquier rasgo metafísico de la obra
de Marx (a partir de la “ruptura epistémica”).
Sin embargo, la concepción panteísta ha
sido fructífera para entablar una crítica desde
la economía política de Marx a los problemas
ecológicos derivados del crecimiento anár-
quico del sistema capitalista. En Marxism
and Ecology, Reiner Grundmann (1991, 58)
asevera que la naturaleza en la obra de Marx
constituye el “cuerpo inorgánico” de los seres
humanos. Es por ello que el sistema capitalista
es criticable porque al convertir la naturaleza
en mercancía, pone en riesgo la subsistencia de
la vida humana.
Cabe destacar que este enfoque no aban-
dona el materialismo histórico, ni la crítica
al panteísmo especulativo de Hegel; sino que
extiende el campo de investigación de la eco-
nomía, mediante una concepción losóca del
sujeto humano que es heredera del Tractatus
de Baruch Spinoza ([1670] 2000). Marx asu-
me para su visión del sujeto humano en su eco-
nomía humanista, “la historicidad progresiva
de la emancipación humana” (González, 2012,
114), que conjuntamente mantiene un panteís-
mo racionalista (González, 2012, 20) y mate-
rialista que expresa la relación entre el hombre
y la naturaleza.
Por lo tanto, existe un vínculo indisoluble
entre “la validez de la teoría de Marx de la na-
turaleza humana, y la alienación”, ya que am-
bas posturas “están supeditadas a una mutua
aceptación” (Byron, 2016, 375), y al mismo
tiempo se complementan. Consecuentemente,
los seguidores de la “ruptura”, al negar cual-
quier rasgo teleológico en la conducta huma-
na, también minimizan el impacto teórico del
argumento de la “enajenación del trabajo” en
la obra de Marx y no profundizan en las re-
percusiones del desenvolvimiento del sistema
capitalista en el sujeto social, así como en la
posibilidad de sortear los obstáculos que supo-
ne la enajenación para el ser humano.
En consecuencia, Marx plantea que el tra-
bajo enajenado ha modicado la forma en que
los miembros de la sociedad se relacionan con
la naturaleza, ya que la convierte “en algo aje-
no al hombre y lo hace ajeno de sí mismo, de
su propia función activa, de su actividad vital
[…] hace que para él la vida genérica se con-
vierta en medio de la vida individual” (Marx,
[1932] 2009, 112). Por consiguiente, el trabajo
enajenado hace extraña “la vida genérica y la
vida individual”, también convierte a la vida
genérica “en abstracta” y en el objetivo de la
“vida individual” (Marx, [1932] 2009, 112).
El trabajo para Marx tiene la particularidad
de ser la actividad vital del sujeto humano y
la forma de realización personal y social. El
análisis de Marx evidencia que el trabajo apa-
rece en el capitalismo simplemente “como un
medio para la satisfacción de una necesidad
[…] la de mantener la existencia física”, al
desaparecer “la vida genérica” y convertirse
en “vida abstracta”; el sujeto humano queda
desprovisto de realizarse mediante el trabajo
(Marx, [1932] 2009, 113). Para Marx, el su-
jeto hace de su “actividad vital misma obje-
to de su voluntad y de su conciencia” (Marx,
123Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
[1932] 2009, 113). Así pues, el sujeto tiene una
“actividad vital consciente”, por lo que “es su
propia vida objeto para él”, y en este sentido
se trata de un ser genérico con una actividad
libre (Marx, [1932] 2009, 113). En el capita-
lismo, el trabajo enajenado altera esta relación
alejando al sujeto de dicha “actividad libre y
consciente”, sometiéndolo a la reproducción
capitalista, representando su capacidad vital
de transformación del mundo para el sistema
un simple medio de existencia, porque ha sido
convertido en mercancía.
Marx expone que las consecuencias de la
enajenación restringen al sujeto humano a ser
un “extraño para su propio cuerpo” porque
pierde sus cualidades genéricas, las cuales se
limitan ahora a suministrarle un medio para
su existencia individual (Marx, [1932] 2009,
114). Esta situación lo lleva a enfrentarse tam-
bién al otro; se trata de una sociedad formada
por sujetos contrapuestos entre sí. La relación
que establece la forma del trabajo enajenado,
que es de la que parte el capitalismo, se ca-
racteriza porque cada sujeto va a considerar a
“los demás según la medida y la relación en la
que él se encuentra consigo mismo en cuanto
trabajador” (Marx, [1932] 2009, 114).
Marx asume que la relación que se estable-
ce mediante el trabajo enajenado se caracte-
riza por ser de subordinación y sometimien-
to. El extrañamiento del producto respecto al
trabajador pasa a manos de otro sujeto que es
poderoso, y que ejerce una relación “no li-
bre” entre el productor del objeto y el que se
apodera de éste. Esta relación aparecerá en el
sistema capitalista como un trato de equiva-
lentes, en la que el dueño de los medios de
producción se apropia del producto total del
trabajo por “el poder” que le conere la ins-
titucionalización de la legalidad capitalista de
la propiedad privada. Marx reere al hecho de
que “la relación del trabajador con el trabajo
engendra la relación de éste con el del capita-
lista” (Marx, [1932] 2009, 115). Por lo tanto,
la propiedad privada expresa “la consecuencia
necesaria del trabajo enajenado, de la relación
externa del trabajador con la naturaleza y con-
sigo mismo” (Marx, [1932] 2009, 115-116).
Marx resalta que:
Aunque la propiedad privada aparece como fun-
damento, como causa del trabajo enajenado, es
más bien una consecuencia de este, del mismo
modo que los dioses no son originariamente la
causa, sino el efecto de la confusión del enten-
dimiento humano. Esta relación se transforma
después en una interacción recíproca. (Marx,
[1932] 2009, 117)
Si la propiedad privada es el resultado de
la enajenación, entonces el salario que provie-
ne de la misma relación existente entre el tra-
bajo enajenado y el sujeto que se adueña del
producto del trabajo, también es consecuencia
de la enajenación. En este sentido, Marx pro-
fundiza más que los clásicos y llega a contem-
plar que el salario no representa como tal un
“n” social, sino que se trata de un medio para
obtener y mantener la condición de dominio,
enajenación y extrañamiento del sujeto en el
sistema (Marx, [1932] 2009, 117-118).
La problemática inicial de la que parte
Marx y que no había sido abordada por la
economía política clásica, al cuestionarse
por qué “el obrero es más pobre cuanta más
riqueza produce” (Marx, [1932] 2009, 106),
trae como producto una respuesta innovadora
pero no rupturista en el pensamiento econó-
mico; en la cual se parte de un planteamiento
humanista sobre las características genéricas
del ser humano, la naturaleza y la forma en
que el capitalismo transforma el mundo. La
premisa de que el capitalismo es fundador
de nuevas relaciones sociales imprime una
peculiaridad distinta a la de la economía po-
lítica clásica en la que se evidencia la forma
histórica de reproducción del sistema. Marx
presenta a la “enajenación” como identi-
cación y condición de la vida de los sujetos
humanos en el capitalismo. Para Marx, este
concepto revela la necesidad de abstracción
del sujeto y de su vida a los nes del capi-
talismo; de tal forma que la enajenación y
la reducción de la vida genérica del hombre
a un simple medio de subsistencia para el
mismo es el argumento que inaugura la tesis
marxiana de la teoría del valor trabajo enaje-
nado, la cual se reconoce por formar una crí-
tica al capitalismo, por haber transformado
la fuerza de trabajo en una mercancía6. Sin
6 Algunos estudios como el de Ruíz (2013, 137-138) señalan que “el objetivo teórico fundamental de la teoría marxiana” reside en
mostrar “de qué modo se realiza el metabolismo social a través del trabajo”; sin embargo, una postura como la desarrollada en el
marco teórico de este trabajo, que parte del análisis humanista, muestra que la argumentación teórica central de Marx no se enfoca
exclusivamente en el estudio de las leyes de la acumulación capitalista, sino que a partir de éstas genera un andamiaje humanista
para la crítica al capitalismo.
124 Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
embargo, la idea de la enajenación no sólo
contribuye a la creación de la teoría del valor
trabajo enajenado en Marx, sino que se expo-
ne como una constante a lo largo del análisis
y la formación de categorías teóricas sobre el
estudio del sistema capitalista de producción,
dotando a las lecciones que se derivan de esta
investigación de un trasfondo humanista.
La teoría económica contemporánea ha de-
sarrollado una visión del sujeto humano a la
que se ha denominado homo œconomicus que,
por sus características teóricas, es opuesta a la
presentada por Marx. El argumento de la teoría
económica, a pesar de que en “apariencia pre-
senta una gura de sujeto humano calculado-
ra y compleja, en realidad expresa una visión
simplista y alejada de la posible construcción
de un comportamiento racional humano” (Sen,
2004, 202). Una postura cercana también ha
sido desarrollada por el marxismo analítico; en
éste, la teoría de la elección racional, al colocar
a la acción humana en el centro del análisis, ha
obtenido como resultado una concepción “infe-
rior” de la agencia y la conciencia humana, en
relación con la noción del sujeto vinculada al
análisis de la obra de Marx (Callinicos, 2009).
La idea de la enajenación en Marx va adqui-
riendo mayor complejidad en la construcción de
su economía política; por ello, no es un concep-
to que se mantenga estático, sino que en El ca-
pital (Marx, [1867] 2014) logra una mayor pro-
fundización, que se reeja en la construcción de
las categorías de la economía política. Se puede
observar que en Marx ([1932] 2009), el argu-
mento sobre la enajenación en los Manuscritos
es potencialmente una teoría del valor trabajo
enajenado; debido a que explica la conversión
del trabajador en una mercancía “abstracta”
que se enajena, señalando al trabajo como la
principal fuente de valor, advirtiendo que la
actividad productiva ha sufrido un proceso de
enajenación de los nes humanos genéricos. En
resumen, se muestra en la Tabla I la ruta de in-
vestigación que siguió Marx en los Manuscritos
(Marx, [1932] 2009); y que contiene los argu-
mentos principales para que se pueda calicar
a la teoría del valor trabajo de Marx como una
teoría especíca del valor trabajo enajenado.
Planteamientos de Marx en los Manuscritos Fundamentación de la teoría del valor trabajo de
Marx basada en la categoría “enajenación”
“El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce”
(Marx, [1932] 2009, 106).
Evidencia una situación dialéctica en el capitalismo, que
conduce a una distribución bipolar de la riqueza.
“La desvalorización del mundo humano crece en razón
directa de la valorización del mundo de las cosas”
(Marx, [1932] 2009, 106).
Marx identica que el sujeto humano ha perdido la
capacidad de realizarse a nivel ontológico y teleológico,
en la misma medida en que la realidad social convierte
en mercancías las distintas facetas de la vida del sujeto
y a él mismo.
El trabajo en el capitalismo, aparte de producir
mercancías, “se reproduce así mismo” (Marx, [1932]
2009, 106).
El trabajo es una mercancía sui generis capaz de
producirse a sí misma y generar un excedente de riqueza.
El obrero convertido en mercancía se produce
“justamente en la proporción en que (se) produce(n)
mercancías en general” (Marx, [1932] 2009, 106).
El obrero se concibe en el sistema capitalista como una
“cosa”. La dimensión de desarrollo del sujeto humano
se coarta y sus capacidades se enfocan en la producción
de mercancías del sistema capitalista.
“El objeto que el trabajo produce… se enfrenta a él como
un ser extraño” y aparece como una “desrealización del
trabajador” (Marx, [1932] 2009, 106).
La enajenación se maniesta en la separación del sujeto
productor y el producto de su trabajo. El sujeto no puede
gobernar sobre su propia producción; por lo tanto, el
trabajo enajenado no es un vehículo de realización del
sujeto humano en el capitalismo.
En la medida en que el trabajador produce más objetos,
“tanto menos alcanza a poseer” y, por lo tanto, se
encuentra “más sujeto a la dominación de su producto”
(Marx, [1932] 2009, 107).
El trabajador, al ser convertido en una mercancía,
está sometido a la lógica del mercado. Al aumentar su
productividad, el salario tendería a bajar y entonces
disminuiría su consumo. Así pues, el trabajo enajenado
somete al trabajador a los resultados de su producción.
Tabla I. Ruta de investigación de Marx en los Manuscritos, que conduce a la fundamentación de la teoría
del valor trabajo de Marx basada en la “enajenación”
125Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
Planteamientos de Marx en los Manuscritos Fundamentación de la teoría del valor trabajo de
Marx basada en la categoría “enajenación”
Cuanto más se apropia el trabajador del mundo exterior
y de la naturaleza sensible mediante el trabajo enajenado
“tanto más se priva de víveres”, el mundo “exterior”
deja de ser un “objeto perteneciente a su trabajo” y “un
medio de vida de su trabajo” (Marx, [1932] 2009, 107-
108).
El trabajo enajenado separa al sujeto de la naturaleza. El
ser humano forma parte de la naturaleza; sin embargo,
la producción capitalista tergiversa esta relación en
la misma proporción que los recursos naturales y
la actividad productiva del sujeto se convierten en
mercancías.
La base de análisis del capitalismo debe ser la relación
“inmediata” entre el trabajador y el proceso productivo
porque la producción es “la enajenación activa” (Marx,
[1932] 2009, 108).
Marx argumenta que el análisis económico del
capitalismo debe partir de la esfera de la producción;
porque la relación principal del trabajador y el proceso
productivo se asocia principalmente a la dinámica
enajenante que caracteriza al sistema capitalista.
La actividad productiva y la vida del sujeto en el
capitalismo no le pertenecen; son “independientes de
él” y se encuentran “dirigidas contra él” (Marx, [1932]
2009, 110-111).
Como consecuencia del proceso enajenante de la
producción capitalista el sujeto humano se encuentra
separado de un objetivo teleológico propio y, por lo
tanto, también la producción en la que se emplea.
Las consecuencias de la enajenación llevan al sujeto
humano a ser un “extraño para su propio cuerpo” porque
pierde sus “cualidades genéricas”, éstas se restringen
a ser un medio para su “existencia individual “y para
enfrentarse al “otro” (Marx, [1932] 2009, 114).
La enajenación se maniesta en la relación del sujeto
humano con la naturaleza y la sociedad. Marx asume
que históricamente la reproducción social aseguraba
la subsistencia del sujeto humano; sin embargo, en
el capitalismo las cualidades genéricas del sujeto se
restringen a garantizar su propia existencia y, por ende,
los miembros de la sociedad están enfrentados.
La relación que establece la forma del trabajo enajenado,
que es de la que parte el capitalismo, se caracteriza
porque cada sujeto va a considerar a “los demás según
la medida y la relación en la que él se encuentra consigo
mismo en cuanto trabajador” (Marx, [1932] 2009, 114).
El trabajador convertido en mercancía, en el sistema
capitalista, se relacionará con los miembros de la
sociedad en tanto mercancías. De modo que, Marx
identica que el trabajo enajenado en el sistema
capitalista sustenta una sociedad “cosicada”; en la
que los sujetos para satisfacer sus necesidades básicas
en el proceso productivo tendrán que asumirse como
mercancías y competir en el mercado.
La propiedad privada es el resultado del trabajo
enajenado. Esta relación se transforma en una
interacción recíproca en la producción capitalista (Marx,
[1932] 2009, 117).
Marx identica que el trabajo enajenado es el cimiento
del sistema capitalista; y que es éste el que genera la
propiedad privada. Una vez que el trabajo enajenado
se encuentra institucionalizado, existe una relación
dialéctica entre la aparición de nuevas formas de
propiedad privada y de trabajo enajenado.
El salario es resultado de la enajenación y no representa
un “n” social. Se trata de un medio que conserva el
estado de dominio, enajenación y extrañamiento del
sujeto en el sistema (Marx, [1932] 2009, 117-118).
El salario asegura la existencia del sistema y; mantiene
la situación de enajenación y dominio. Por lo tanto, la
teoría del valor trabajo enajenado de Marx explica que el
salario es necesario para mantener al sistema capitalista.
La enajenación es una condición de la existencia del
sujeto humano en el capitalismo (Marx, [1932] 2009,
118).
Así pues, la teoría del valor trabajo enajenado de Marx
y su economía humanista asume que la única forma de
existencia del sujeto humano en el sistema capitalista
es la enajenación de los miembros de la sociedad. Esta
hipótesis se desarrolla ampliamente en El capital.
Por lo tanto, en Marx, la enajenación es
“una característica de la actividad producti-
va del hombre en determinadas condiciones
históricas”, y no se trata de una característica
“inherente al trabajo humano en general”; con-
trastantemente se asocia “a una forma concreta
[…] propia” del capitalismo (Sánchez, 2003,
501). Adolfo Sánchez Vázquez (2003, 501)
explica que la peculiaridad “concreta y social
de la enajenación” expresa “la imposibilidad
de reducirla a una simple relación sujeto-ob-
jeto, entendido el primero como un individuo
126 Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
aislado”. Así, esta unión “entraña un vínculo
social”, en el que los sujetos aparecen en “una
relación antagónica” (Sánchez, 2003, 501).
En el capitalismo, el sujeto está enajena-
do de la capacidad transformadora creativa y
racional de modicar su entorno a través del
trabajo, ya que éste se encuentra adjudicado y
subsumido a la lógica de la acumulación ca-
pitalista. Para Marx, el capitalismo y su diná-
mica expresan concretamente la imposibilidad
de realización humana mediante el proceso de
trabajo, que coarta fundamentalmente su ca-
pacidad de organización social y distribución
racional de los recursos. El capital subsume la
existencia humana a la reproducción capita-
lista, mediante la propia sujeción del proceso
de trabajo y de los recursos disponibles. Por
lo tanto, en el capitalismo el sujeto humano
no puede alcanzar niveles básicos de libertad;
entendida ésta como la posibilidad humana de
transformar y gobernar el estado más básico de
su existencia, a través del proceso de trabajo,
bajo condiciones que escapen a la dominación
de unos sujetos sobre otros. A lo largo de la
producción teórica de Marx, esta concepción
se va anando y se concretiza en una serie de
categorías y explicaciones sobre el funciona-
miento del sistema basadas en la enajenación,
las cuales son expuestas en El capital y confor-
man lo que en este artículo se denomina como
“la economía humanista de Marx”; porque se
erigen mediante el fundamento de la enajena-
ción, y sobre las profundizaciones teóricas que
Marx realiza para denunciar la tergiversación
del metabolismo básico entre el hombre y la
naturaleza.
El análisis de la vida de Marx que expone
David Riazánov, en Marx y Engels, revela que
la economía humanista que desarrollaría se nu-
trió de una “losofía de la acción” o “losofía
de la praxis” (Riazánov, [1927] 1962, 17), en
la que Marx manifestó en todo momento un
compromiso continuo con la liberación del su-
jeto humano de las condiciones alienantes que
le son impuestas por el capitalismo. Por lo tan-
to, su trabajo no se restringió exclusivamente a
un análisis teórico; sino que su propio desarro-
llo como militante del partido comunista y del
movimiento obrero, muestran el compromiso
epistémico que se reeja en la economía po-
lítica de El capital para que el sujeto humano
alcance el “reino de la libertad”, que le es ne-
gado en el sistema capitalista debido a la impo-
sición del reino de la necesidad” (Marx, [1894]
1959, 759).
En el año de 1848, Marx ([1885] 1987)
pronunció el Discurso sobre el libre intercam-
bio; en éste se condensan de forma especíca
aspectos sustanciales sobre la visión que con-
cretizaría en El capital, en relación a la noción
de libertad asociada a la autonomía en el pro-
ceso de trabajo, la cual se aprecia en la idea
que vincula al capitalismo como un “reino de
la necesidad” (Marx, [1894] 1959, 759); y a
cualquier sistema que devuelva la capacidad
al sujeto para superar las limitaciones alie-
nantes del capitalismo y organizar el proceso
de trabajo de manera libre formando el “reino
de la libertad” (Marx, [1894] 1959, 759). Este
discurso presenta, como una tesis denitoria
para el materialismo humanista de Marx, que
el libre cambio en circunstancias capitalistas
es fundamental para apresurar las condiciones
históricas que conllevan a suprimir la situa-
ción alienante que vive el sujeto (Marx, [1885]
1987, 158).
En el desarrollo del discurso, la postura de
Marx respecto al esclarecimiento de la “liber-
tad” advierte que, en el capitalismo especíca-
mente, “el librecambio” no alude a “la libertad
de cada individuo con relación a otro”, sino
a la libertad del capital (Marx, [1885] 1987,
156). Por lo tanto, el libre cambio no garantiza
la “libertad” de los sujetos, sino que endurece
la situación enajenante que viven al interior del
sistema, aunque al mismo tiempo coadyuva a
que la organización social de los sujetos opri-
midos promueva un cambio social en el modo
de producción7 (Marx, [1885] 1987, 158).
Esta tesis se encuentra presente en El ca-
pital bajo la idea del “reino de la libertad”
(Marx, [1894] 1959, 759), la cual es sustan-
cial para armar que la argumentación de la
economía política de Marx es humanista y por
lo tanto, la postura de Althusser ([1965] 1979)
sobre la “ruptura epistemológica” se presenta
como una tesis débil, ya que las construcciones
teóricas de Marx sobre su economía se vincu-
7 Algunas elaboraciones teóricas en relación a la concepción de libertad en Marx, sugieren que ésta se relaciona directamente con
el proceso de trabajo (Jenkins, 1996) y se funda en el “retorno del ser humano como ser social” (Roth, 2004, 39); que pretende
derribar las condiciones de enajenación impuestas en el sistema capitalista, a través de un modo de producción y una formación
socio-económica en el que “los productores asociados y socializados” regulen el metabolismo humano con la naturaleza de una
manera racional, mediante “el control colectivo”, en “condiciones dignas y apropiadas para su naturaleza humana” (Musto, 2010).
127Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
lan a un trasfondo humanista cada vez más so-
sticado que denuncia en su elaboración teó-
rica el proceso de enajenación que ha sufrido
el ser humano en el capitalismo, cuya exégesis
alude al fundamento teleológico del sujeto y
a un horizonte que supera las condiciones de
enajenación en el capitalismo (Marx, [1885]
1987, 158).
La mercancía y el sustento de la economía
humanista de Marx
Marx inicia el estudio del sistema capitalista
de producción ahondando en la categoría mer-
cancía. Este análisis muestra una unión con los
resultados de investigación a los que había lle-
gado en los Manuscritos (Marx, [1932] 2009)
porque incorpora la noción de enajenación.
Antes de El capital (Marx, [1867] 2014), había
publicado varias obras en las que existe una
evolución en la elaboración de las categorías
económicas. Sin embargo, para este artículo
resulta importante contrastar las posturas teó-
ricas que Marx ([1867] 2014) mantiene en El
capital, referentes a la enajenación; las cuales
se perlan como fundamentos que polemizan
con la tesis de “la ruptura epistemológica” y
que permiten calicar a la economía de Marx
como “humanista”.
Cabe resaltar que el estudio de Marx sobre
la mercancía se asocia asiduamente con una
dimensión “genética” del análisis del sistema
capitalista; sin embargo, esta visión interiori-
za la “ruptura epistemológica” que propone
Althusser ([1965] 1979), ya que el sustento hu-
manista se deja de lado, buscando obtener un
mayor grado de cienticidad en el análisis de
las estructuras económicas. Los estudios deri-
vados de este enfoque proponen que la cate-
goría mercancía inaugura “el desarrollo de las
formas […] a partir del análisis de las determi-
naciones económicas”, que conlleva a propo-
ner una “dimensión genética de la exposición
de Marx” (Ruíz, 2013, 140). No obstante, este
artículo plantea una tesis diferente sobre dicha
proposición y expone que la profundización
marxiana de las categorías de análisis del sis-
tema capitalista se organiza bajo un sustento
humanista; que se traza desde los Manuscritos
(Marx, [1932] 2009) y que supera epistémica-
mente el análisis económico del enfoque de la
dimensión genética.
En las primeras líneas de El capital, Marx
([1867] 2014) muestra que la riqueza de las
sociedades en las que domina el modo de pro-
ducción capitalista se presenta como un “in-
menso cúmulo de mercancías y cada mercan-
cía como su forma elemental” (Marx, [1867]
2014, 41). Esta primera aportación de Marx
([1867] 2014) en El capital, se asocia con la
forma abstracta en que la riqueza se manies-
ta en el capitalismo y con la visión humanista
que cuestiona la enajenación. En los Manus-
critos, Marx ([1932] 2009) describe la enaje-
nación como la relación inexistente del sujeto
con los productos de su trabajo; esta denición
se hace visible en El capital, en la explicación
que hace de la mercancía, ya que se caracteriza
por ser “un objeto externo, una cosa que por
sus cualidades satisface cualquier tipo de ne-
cesidades humanas” (Marx, [1867] 2014, 41).
Por lo tanto, la mercancía es el producto del
trabajo humano enajenado que sustenta la acu-
mulación y la riqueza en el capitalismo. Marx
([1867] 2014) presenta las características de la
mercancía en El capital como resultado de sus
investigaciones en obras previas; la enajena-
ción es el eje argumentativo de su investiga-
ción, y la mercancía es la categoría que retoma
la idea sobre el extrañamiento de los productos
del trabajo del sujeto que había sido plantea-
da en los Manuscritos (Marx, [1932] 2009).
Marx expone que la mercancía se asocia a
una particularidad dual en el sistema capitalis-
ta de producción, la cual, bajo una denición
elemental, se compone de un “valor de uso y
un valor de cambio”. Desde el enfoque mate-
rialista histórico, esta “utilidad no ota en el
aire” y se sustenta en una base material que
“se halla condicionada por las cualidades del
cuerpo de la mercancía” (Marx, [1867] 2014,
42). El valor de uso se exterioriza únicamente
en el “consumo” de la mercancía y, en conse-
cuencia, “no depende de la cantidad mayor o
menor de trabajo que al (sujeto) le cueste la
apropiación de sus cualidades de uso” (Marx,
[1867] 2014, 42). Marx adjudica un trasfondo
dialéctico al análisis de la mercancía, partien-
do de ésta como unidad básica de la riqueza,
explicando que la expresión material de la “ri-
queza” se presenta como un cúmulo de “valo-
res de uso”; que al mismo tiempo son “porta-
dores materiales del valor de cambio” (Marx,
[1867] 2014, 42).
En el capitalismo existe un vínculo indiso-
luble entre el valor de uso y el valor de cam-
bio, que se muestra en “la proporción en que
(los) valores de uso de una clase se combinan
por valores de uso de otra”, esta corresponden-
128 Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
cia varía en el tiempo y en el espacio (Marx,
[1867] 2014, 42). Indagando en el “valor de
cambio”, Marx ([1867] 2014, 42) plantea que
éste “sólo puede ser el modo de expresarse […]
de un contenido diferenciable de (sí mismo)”.
Aunque si dos mercancías tienen el mismo va-
lor de cambio, éste puede formularse también
en una tercera mercancía (Marx, [1867] 2014,
42-43).
Por ende, para que un producto se convier-
ta en mercancía en el capitalismo es necesa-
rio que cumpla las dos partes constitutivas del
valor; es decir, que sea valor de uso y valor
de cambio. Así pues, “ninguna cosa puede ser
valor sin ser objeto de uso”; ya que, si el objeto
es inútil, lo será también el trabajo contenido
en él” (Marx, [1867] 2014, 45). Sin embargo,
Marx percibe que en la sociedad capitalista el
valor de cambio es una característica que pre-
valece sobre el valor de uso, porque como lo
había planteado en los Manuscritos (Marx,
[1932] 2009) la sociedad capitalista se carac-
teriza por enajenar la fuerza de trabajo; luego
entonces, el sujeto convertido en mercancía se
relaciona en el mercado con las demás mer-
cancías mediante el valor de cambio que se le
asigna a su fuerza de trabajo.
La investigación de Marx ([1867] 2014)
en El capital advierte sobre la necesidad que
existe en el capitalismo para que se produzcan
las relaciones sociales esenciales que permitan
la circulación de las mercancías. Esta noción
revela una evolución en la categoría enajena-
ción. Marx ([1932] 2009), en los Manuscritos,
había esbozado que el sistema capitalista se
asocia a un proceso constante de enajenación
del sujeto humano. El planteamiento que Marx
([1867] 2014) va trazando respecto a la mer-
cancía en El capital, incorpora una construc-
ción compleja sobre la enajenación, ya que la
producción de una mercancía reere necesa-
riamente a “la cantidad de trabajo (enajenado)
socialmente necesario […] para (producirla)”
(Marx, [1867] 2014, 43-45). El papel de la
mercancía revela que la sociedad capitalista se
encuentra orientada por la capacidad que tiene
el sistema para enajenar el tiempo de trabajo
socialmente necesario de los miembros de la
sociedad y dirigirlos a la producción de mer-
cancías.
Las “mercancías que contienen cantidades
iguales de trabajo (enajenado) pueden pro-
ducirse en un tiempo de trabajo igual” y por
ello, “encierran la misma magnitud de valor”
(Marx, [1867] 2014, 45). Asimismo, “todas
las mercancías son […] cantidades de trabajo
cristalizado”, el cual ha sido obtenido bajo la
dinámica enajenante en el capitalismo (Marx,
[1867] 2014, 45). Marx también explica que
en la producción capitalista “el tiempo de tra-
bajo necesario varía [con] la fuerza productiva
del trabajo” (Marx, [1867] 2014, 45). Cuando
“aumenta la fuerza productiva” decrece “la
cantidad del tiempo necesario para producir un
artículo” y se reduce su “valor” (Marx, [1867]
2014, 45). La idea de “fuerza productiva de tra-
bajo”, se encuentra inscrita en la relación del
sujeto humano y el proceso de trabajo (Marx,
[1867] 2014, 45). El aumento de las fuerzas
productivas se considera como un avance del
cual el sujeto no se benecia porque existe un
vínculo alienante entre éste y el proceso de tra-
bajo. Por lo tanto, el desarrollo de las fuerzas
productivas se restringe a la acumulación ca-
pitalista.
La noción de fuerzas productivas, dentro de
la construcción teórica de Marx, explica el de-
sarrollo histórico de la relación dialéctica en-
tre el hombre y la naturaleza. El estudio de las
fuerzas productivas y de las relaciones sociales
de producción ahonda en la forma en que se
excluye al sujeto de los benecios generados
por el desarrollo de las fuerzas productivas en
el sistema capitalista; y, por lo tanto, en los es-
tragos asociados a la enajenación. En el pró-
logo a la primera edición de El capital, Marx
muestra que el examen de las fuerzas produc-
tivas se vincula con el estudio de las “tenden-
cias” de la legalidad capitalista, que imponen
los distintos “grados de desarrollo” de los “an-
tagonismos sociales” provocados por la diná-
mica del sistema (Marx, [1867] 2014, VII). De
modo que, a través del análisis de la legalidad
capitalista, Marx ahonda en su denuncia hu-
manista sobre las diferentes limitaciones que
tiene el ser humano para beneciarse del de-
sarrollo de las fuerzas productivas; al mismo
tiempo que crítica la relación de sometimiento
que existe entre el mayor grado de desarrollo
de las fuerzas productivas y el aumento de las
condiciones de alienación.
El análisis de la mercancía, en El capital
(Marx, [1867] 2014), descubre la situación de
dominio del valor de cambio sobre el valor de
uso y el hecho de que las mercancías aparecen
separadas del trabajo y del sujeto. El trabajo
humano se expresa en una abstracción cuanti-
tativa, el valor de cambio, para la cual ha sido
necesaria pasar por un proceso de enajenación
del trabajo. En consecuencia, el desarrollo teó-
129Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
rico de Marx alude directamente a la postura
humanista que había expresado en los Manus-
critos (Marx, [1932] 2009); acercando la con-
cepción teleológica y genérica del sujeto hu-
mano, así como la forma en que el capitalismo
altera la relación del sujeto y la naturaleza, este
análisis lo dirige a hacer una serie de aclaracio-
nes sobre el desarrollo de su crítica a la econo-
mía política. La primera exposición acerca del
trabajo se presenta como “una condición de
existencia del hombre independiente de todas
las formas de sociedad”; se trata de “una nece-
sidad natural eterna para que opere el cambio
de materias entre el hombre y la naturaleza”;
consiguientemente, sin el trabajo la “vida hu-
mana” no existe (Marx, [1867] 2014, 48).
En El capital, Marx ([1867] 2014, 48) ex-
pone que las mercancías están compuestas
por “la materia suministrada por la naturale-
za y el trabajo”. En los Manuscritos (Marx,
[1932] 2009) había explicado que existe una
situación enajenante en el capitalismo respec-
to a los recursos naturales; porque éstos son
utilizados como objetos extraños al proceso de
trabajo, alterando el metabolismo entre el ser
humano y la naturaleza. Así pues, en la obra
de Marx se detecta un fundamento humanista
que se maniesta en la concepción de una uni-
dad dialéctica entre el sujeto y la naturaleza; la
cual desde etapas tempranas establece un sus-
tento crítico hacia la reproducción capitalista
por causar efectos dañinos sobre la base de la
reproducción de la vida. John Bellamy Foster
señala que, en El capital, Marx expone una re-
lación entre la naturaleza y el hombre asocia-
da a un “metabolismo”, que se ve alterado por
la repercusión que causa el sistema capitalista
sobre el sujeto humano y la naturaleza (Foster,
2004, 220).
En un esfuerzo por presentar los resultados
respecto a la proposición de su teoría del valor
trabajo enajenado, Marx muestra que existen
dos cualidades del proceso productivo huma-
no, generar trabajo abstracto y trabajo concreto.
Marx expone que, aunque en apariencia “el tra-
bajo del sastre y el del tejedor” se tratan de “ac-
tividades productivas cualitativamente distintas
una de la otra”, ambas son “inversión produc-
tiva del cerebro, los músculos los nervios, las
manos, etc., y en este sentido ambas son traba-
jo humano” (Marx, [1867] 2014, 48). Por ello,
las únicas posibles diferencias se encuentran en
emplear la “fuerza humana de trabajo” de forma
distinta (Marx, [1867] 2014, 48). Así, al gestar-
se las condiciones de enajenación capitalista,
estas características del trabajo son aprovecha-
das en la producción de mercancías.
A la inversión productiva del proceso de
trabajo que tienen en común todos los miem-
bros de la sociedad, denida por el empleo de
“la fuerza humana de trabajo”, Marx la llamará
“trabajo abstracto”; en El capital Marx identi-
ca que, bajo las condiciones de alienación del
capitalismo, la cualidad de producir “trabajo
abstracto” del sujeto humano constituirá el va-
lor de cambio de una mercancía (Marx, [1867]
2014, 51). Por otro lado, el carácter especíco
del trabajo realizado por cada sujeto; o sea, la
cualidad de ser “trabajo concreto” formará el
valor de uso (Marx, [1867] 2014, 51).
La visión estructuralista generalmente en-
foca la argumentación sobre los componen-
tes que integran la mercancía, al estudio de la
“relación de intercambio” (Imaz, 2011, 135);
de modo que se asemeja directamente el aná-
lisis de Marx al de las interpretaciones sobre
las “robinsonadas”, que ha realizado la teo-
ría económica contemporánea, al suprimir al
sujeto humano a un homo œconomicus. Sin
embargo, una postura humanista destaca “la
interconexión de una teoría de la alienación
y de la naturaleza humana en Marx”, a través
del análisis de la sociedad capitalista (Byron,
2016, 375).
Se puede apreciar que el hilo explicativo de
los Manuscritos (Marx, [1932] 2009) evolu-
ciona respecto al papel del sujeto humano en
El capital (Marx, [1867] 2014, 52). En la for-
mación de la categoría mercancía se muestra
que, mediante la supeditación de las capacida-
des genéricas del sujeto humano, también se
aliena la cualidad de producir “trabajo abstrac-
to” y luego, entonces, es posible que el sujeto
dentro de la producción capitalista, orientada a
elaborar mercancías, genere valores de cambio
(Marx, [1867] 2014, 52). Ocurre lo mismo con
la capacidad teleológica del trabajo humano,
la cual forma el “trabajo concreto” y, en con-
diciones de alienación, constituye la parte de
la mercancía considerada como “valor de uso”
(Marx, [1867] 2014, 52). El aprovechamiento
de los atributos del trabajo, bajo las condicio-
nes de enajenación capitalista, impulsa la pro-
ducción de mercancías. Marx subraya que ini-
cialmente las mercancías “vienen al mundo”
en forma de “valores de uso” o de “mercan-
cías corpóreas”, como “hierro, lienzo, trigo,
etc.”; sin embargo, sólo se maniestan como
mercancías si presentan la “dualidad entre el
valor de uso y valor de cambio”, esto sólo se
130 Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
Tabla II. Resultados de investigación en los Manuscritos y en El capital, en referencia al trabajo
enajenado y a la categoría “mercancía”
obtiene si se someten a un proceso producti-
vo, transformándose en productos del trabajo
enajenado (Marx, [1867] 2014, 52). A conti-
nuación, en la Tabla II, se muestra la relación
entre los aportes de los Manuscritos (Marx,
[1932] 2009); respecto al trabajo enajenado, y
la fundamentación en El capital (Marx, [1867]
2014) de la categoría mercancía.
Marx describe que, progresivamente en el
capitalismo, “los valores de las mercancías
poseen una realidad social, que se adquiere en
cuanto son expresión de la misma unidad so-
cial que es el trabajo humano” (Marx, [1867]
2014, 52). Esta particularidad se maniesta en
la forma en que se gestan las relaciones so-
ciales en el sistema capitalista; se trata de una
“sociabilidad” enajenada (Marx, [1867] 2014,
52). La interacción social se maniesta en el
hecho de que las mercancías se relacionan
en el mercado a través de “la forma dinero”,
que “contrasta” con el intercambio exclusivo
de “valores de uso” (Marx, [1867] 2014, 52).
La sociedad capitalista se caracteriza por una
dinámica en la que los productos del trabajo
humano se intercambian principalmente por
su expresión cuantitativa, formulada en su for-
ma dineraria a través del precio (Marx, [1867]
2014, 52). En el capitalismo se utiliza fuerza
de trabajo enajenada para la producción de
mercancías; por ello la compra adopta la for-
ma genérica de dinero, y funda la apariencia de
un intercambio de equivalentes, ocultando las
relaciones sociales de explotación.
La conuencia de los distintos trabajos
enajenados en el mercado se muestra en la
categoría marxiana de “valor relativo”. Marx
sugiere que éste “puede variar, aun perma-
neciendo constante su valor” y viceversa
(Marx, [1867] 2014, 58). La forma relativa
de valor de la mercancía indica que ésta tie-
ne que “referirse” como “equivalente a otra
mercancía”; la cual “expresa su ser en cuan-
to valor como algo absolutamente distinto
a su corporeidad” y a todas sus “propieda-
des”, encubriendo la enajenación capitalista
(Marx, [1867] 2014, 59).
Por otra parte, Marx muestra que la mer-
cancía también tiene una forma equivalente;
ésta parece que “expresa valor” por si misma y
“posee forma de valor por naturaleza” (Marx,
[1867] 2014, 59). La mercancía por tener una
“forma equivalente de valor” se podría cam-
biar directamente; no obstante, esta relación
no se percibe hasta que aparece la forma di-
nero (Marx, [1867] 2014, 59). El dinero es la
mercancía designada socialmente para fungir
131Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
como medio de cambio, patrón de precios,
equivalente general y, por lo tanto, es el vehí-
culo que oculta la relación social de enajena-
ción en el capitalismo.
La denición del dinero en las elaboracio-
nes de la economía marxiana contemporánea
sigue ejerciendo un papel preponderante. El
dinero para Marx se concibe como una mer-
cancía que se genera a través de la enajenación
del trabajo. No obstante, las teorías del dinero
desarrolladas a partir de las premisas marxia-
nas no toman en cuenta el vínculo existente
entre el dinero y el trabajo enajenado en el ca-
pitalismo. Una perspectiva inspirada en Marx
que no contempla el fenómeno de la enajena-
ción en el sistema capitalista, indicaría que la
presencia del dinero se concibe como la “rela-
ción social en la que [...] los trabajos heterogé-
neos se encuentran entre sí” (Ruiz, 2013, 153),
excluyendo la idea de que el dinero representa
la mercancía que encubre la enajenación, la
explotación y el dominio de unos sujetos sobre
otros en el capitalismo.
El estudio global de la obra de Marx debe
contemplar que algunas categorías que pudiesen
parecer apartadas de la crítica de los Manuscri-
tos (Marx, [1932] 2009), según la concepción
de Althusser ([1965] 1979), como el dinero, tie-
nen un trasfondo humanista que muestra el vín-
culo entre el trabajo enajenado, la producción
capitalista y las relaciones sociales cosicadas.
A partir de la forma equivalencial del va-
lor, Marx también deduce que en ella el trabajo
concreto se convierte en la “forma de manifes-
tarse lo contrario a ella”; es decir, el “trabajo
humano abstracto” (Marx, [1867] 2014, 61).
El trabajo concreto que ha sido el responsable
de formar valores de uso, bajo condiciones de
enajenación, se convierte en trabajo abstrac-
to; porque en el intercambio, la dualidad de
la mercancía –la de ser valor de uso y valor
de cambio– funge como vehículo para que sea
intercambiada por su forma dineraria. Como
resultado, en el capitalismo el intercambio y la
realización de la mercancía se sustentan en el
trabajo humano y en las condiciones alienantes
que se han fundado para que éste exista.
Sobre la forma equivalencial de la mercan-
cía, se maniesta que “el trabajo privado se
convierte en […] su contrario, en […] la forma
directamente social” (Marx, [1867] 2014, 61).
Es decir, la condición genérica de la realización
humana del trabajo y la función teleológica del
sujeto se orientan a la organización social que
constituye la producción de mercancías.
Marx desarrolla la concepción de la forma
relativa, la forma equivalencial y la forma di-
neraria para esclarecer el carácter “intrinca-
do” de la mercancía y las contradicciones que
surgen derivadas de la enajenación del sujeto
humano, que ha sido convertido en mercancía
en el capitalismo (Marx, [1867] 2014, 63). Por
tanto, existe una dinámica social respecto a la
mercancía, que indica que el valor de cambio
va a tender a imponerse en el capitalismo; es
decir, los objetos no son estimados por su va-
lor de uso, sino que son considerados como un
bien deseable socialmente, sólo cuando por sus
cualidades subjetivas y objetivas son un valor
de cambio; el cual, a la postre, se expresa en la
forma dinero. Esta contradicción reeja la su-
peditación del valor de uso al valor de cambio
y al mismo tiempo, la enajenación del trabajo
y de las necesidades humanas.
La categoría mercancía evidencia que la
economía humanista de Marx se caracteriza
por introducir en el pensamiento económico
un compromiso epistémico que se centra en su-
perar el estado de alienación del sujeto huma-
no; que se expresa en la supeditación del valor
de uso al valor de cambio; y en el proceso de
alienación de las necesidades humanas, al cual
ha sido sometido el sujeto. Estos resultados de
investigación que obtiene Marx, durante la tra-
yectoria de su producción teórica, mantienen un
diálogo continuo con el pensamiento económi-
co de su época. La teoría marxiana evoluciona
en relación con la economía política, sin llegar
a contemplarse como una “ruptura epistémica”
de la propia tradición clásica del pensamiento
económico; debido a que, a partir de ésta, se ha
nutrido en la elaboración de las categorías de
su economía humanista y en la formación de la
teoría del valor trabajo enajenado.
Conclusiones
El papel dicotómico que Althusser ([1965]
1979) ha asociado con las obras de la juventud
de Marx, principalmente en los Manuscritos
(Marx, [1932] 2009), es problemático porque
existe una evolución teórica que se desarrolla
en la profundización y el estudio de los fenó-
menos económicos. Sin embargo, el análisis
económico teniendo en cuenta un fundamento
humanista se mantiene, aumentando el grado
de sosticación en que se expresa el objetivo
de Marx por superar las condiciones de aliena-
ción en el capitalismo.
132 Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
La paradoja que se asume en los Manuscri-
tos (Marx, [1932] 2009), al establecer que “el
obrero es más pobre cuanta más riqueza pro-
duce”, la cual se expresa en la noción de ena-
jenación; forma parte recurrente en el sustento
epistémico de la fundación de la economía de
Marx, basada en la categoría mercancía en El
capital (Marx, [1867] 2014). Por ende, la eco-
nomía de Marx es humanista porque mantiene
como objetivo la superación de la situación de
enajenación, a la que se ha sometido al sujeto
humano en el capitalismo. La categoría mer-
cancía no es exclusivamente un objeto de estu-
dio en Marx ([1867] 2014); sino que muestra
la existencia de un lastre en la organización so-
cial y económica humana, que se debe superar
si se desea suprimir el fenómeno de la aliena-
ción en una sociedad postcapitalista.
La enajenación adquiere una posición cen-
tral en el desarrollo de la economía política de
Marx ([1867] 2014); ésta se deriva de un pro-
yecto que parte de la centralidad humana como
eje de explicación teórico, en la generación de
una concepción materialista que deviene en la
formación de la economía humanista de Marx.
Por lo tanto, el análisis de la teoría del valor
trabajo, en circunstancias capitalistas, es una
“teoría del valor trabajo enajenado” porque ex-
presa que la producción de valor y plusvalor
tienen una relación condicional en el desarro-
llo del sujeto humano (Marx, [1867] 2014).
En los Manuscritos (Marx, [1932] 2009) se
plantea una teoría “potencial” del valor trabajo
enajenado, que en términos aristotélicos llega
a convertirse en “acto” en El capital (Marx,
[1867] 2014). En resumen, las consecuencias
del fenómeno de la enajenación que se revelan
en los Manuscritos (Marx, [1932] 2009) y en
los fundamentos sobre la mercancía en El ca-
pital (Marx, [1867] 2014), tienen las siguien-
tes características:
1. al sujeto se le niega la posibilidad de reali-
zarse ontológica y teleológicamente,
2. el sujeto no puede controlar el metabolismo
con la naturaleza porque el proceso de tra-
bajo le es ajeno,
3. el sujeto está “separado de los productos
del trabajo”,
4. el sujeto creador de mercancías aparece
convertido en una mercancía; y como tal
genera más valor de uso que el valor de
cambio que se entrega a éste en forma de
salario (generando la teoría del valor tra-
bajo enajenado),
5. los sujetos humanos se encuentran enfren-
tados en la sociedad porque se relacionan
bajo una condición de sometimiento; y
6. se exponen las bases para el desarrollo de
la economía humanista de Marx porque se
asume como objetivo de ésta, que el sujeto
humano debe superar el estado alienante
del sistema capitalista.
La ampliación teórica del estudio de Marx
en El capital (Marx, [1867] 2014), respecto a
la mercancía, se ha relacionado con una pro-
ducción cientíca (Althusser, [1965] 1979)
que abandona cualquier rastro de humanismo;
sin embargo, este artículo ha propuesto una re-
lación vinculante que resalta la importancia de
la enajenación del sujeto humano en El capital
(Marx, [1867] 2014). Esto se debe preponde-
rantemente a que la obra de Marx se cimenta
en la relación indisoluble entre el sujeto hu-
mano y el proceso de trabajo. El resultado de
la investigación en El capital (Marx, [1867]
2014) muestra que, la categoría mercancía, al
ser la consecuencia del trabajo enajenado, no
abandona un soporte teórico humanista, sino
que ahonda en la construcción del pensamien-
to económico que respalda la crítica al sistema
capitalista de los Manuscritos (Marx, [1932]
2009). Por este motivo, el análisis marxiano
del proceso de trabajo y su especicidad en el
capitalismo, constituye la formación de la eco-
nomía humanista de Marx, la cual mantiene la
necesidad de respaldar epistémicamente en el
pensamiento económico la superación de las
circunstancias alienantes.
En El capital (Marx, [1867] 2014) se pre-
sentan las dinámicas de los fenómenos econó-
micos tomando como fundamento el ser huma-
no genérico y libre, que había esbozado Marx
([1932] 2009) en los Manuscritos; y que llegan
a concretar el pensamiento económico huma-
nista en El capital (Marx, [1867] 2014). La
sustantivación del fenómeno de la enajenación
en la teoría del valor trabajo enajenado y en el
concepto de mercancía, conllevan a la elabora-
ción por parte de Marx de una economía que
espera superar la situación de la alienación hu-
mana. Así pues, Marx ([1867] 2014) expone un
aporte importante al pensamiento económico
porque la categoría mercancía es una deriva-
ción económica y humanista que adquiere un
fundamento cuantitativo, sin que éste llegue a
instituir un n en sí mismo, sino que representa
la formación de un medio para la transforma-
ción antitética del sistema capitalista.
133Jiménez Contreras, B. Iber. hist. econ. thought. 6(2) 2019: 115-134
La “ruptura” de Althusser ([1965] 1979)
se niega en el análisis del propio legado teóri-
co, que Marx reconoce al asumir la teoría del
valor trabajo como una verdad epistémica, y
transformarla mediante el estudio del trabajo
enajenado. Si se acepta la “ruptura”, se niega
una concepción que se encuentra presente en el
núcleo losóco y económico del materialismo
histórico. Por lo tanto, la visión de Marx no se
puede concebir como una producción que se
encuentra aislada del pensamiento económico y
losóco. Calicar como “rupturista” la obra de
Marx, en El capital (Marx, [1867] 2014), pre-
tende sellarla “herméticamente” y no efectuar
una evaluación crítica de sus propios argumen-
tos fundacionales. Sin embargo, la economía de
Marx ([1867] 2014) reconoce su base teórica
humanista y no niega un diálogo dinámico y
evolutivo con los aportes de la economía con-
temporánea, como en su momento lo realizó
con las ideas de la economía política clásica.
El estatus que relacionó Althusser ([1965]
1979) a la economía de Marx ([1867] 2014)
ha aislado sus fundamentos teóricos en dos
distintos niveles. El primer nivel se asocia al
esfuerzo por separar la propia economía mar-
xiana de los cimientos losócos de su obra;
esta visión se reeja, por ejemplo, en las pos-
turas económicas estructuralistas, así como
en el marxismo analítico. El segundo nivel
se puede apreciar en la aparente separación
de cualquier rastro de “humanismo” en las
escuelas que se denen como herederas del
materialismo histórico de Marx, y en general
sobre el pensamiento económico. Por lo tanto,
existe en los postulados de Althusser un im-
perativo en ejercer una especie de “asepsia”
sobre el humanismo en el pensamiento econó-
mico; la cual niega como objetivo epistémico
la superación de las condiciones de alienación
que se ejercen sobre el sujeto humano en el
capitalismo.
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Article
At the end of the 19th century, a debate emerged among academics of historical materialism on the apparent divergence between Engels’ and Marx’s theoretical developments. During the 20th century, those who wanted to argue that there was a dichotomy between the two authors identified Engels as responsible for historical materialism’s crises. This paper aims to demonstrate that Engels, far from distancing himself from Marx’s central positions, contributed to the formation of historical materialism as a revolutionary praxis that seeks a more rational regulation of the human metabolism with nature through overcoming the alienating conditions of the capitalist system. For this reason, the paper analyses Ludwig Feuerbach and the End of Classical German Philosophy, one of Engels’ most controversial texts, and exposes the correlation with the historical development of the revolutionary praxis in the Engels’ and Marx’s work. The article will be drawing on Adolfo Sánchez Vázquez’s Philosophy of Praxis, understood as a ‘revolutionary’ activity, and his analysis of Marx’s and Engels’ work. It is argued that one of Engels’ primary purposes, in Ludwig Feuerbach, was to show the demystification process of the Hegelian dialectical method, resulting in the formation of historical materialism as a dynamic epistemic model, that seeks to transform social reality through revolutionary praxis. The Feuerbachian ontological categories and Feuerbach’s perception of nature were the objects of the same process of demystification and critique, resulting in the characterisation of the human being in Marxism as a generic, social and historical being. Finally, it is shown that Engels demonstrates the possibilities for transformation of the human subject; for that reason, Engels’ argument is associated with the revolutionary praxis.
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Though opening up important debates about the relationship between the different texts that make up Marx's life time works, Althusser's 'epistemological break' thesis has also been divisive for Marxism and ultimately constraining for Marxist social science. Rather than separating Marx's writing into different stages on the path from ideology to science, as Althusser does, this paper argues that they are the broadly complementary steps of a unified research project. Discontinuity across the corpus of Marx's writing refers more obviously to his developing account of capitalism. This two-pronged general argument is specifically detailed by comparing the Communist Manifesto and Capital Vol 1. This paper reflects a second generation neo-Marxism that aims to reinvigorate Marxist social science, help unify contesting schools of Marxism, and in so doing Volume 1 | Issue 4: 150 years of Capital
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The paper takes a fresh look at two essays that Adam Smith wrote at the very beginning of his career. In these essays, Smith explains his philosophy of science, which is social constructivist. A social constructivist reading of Smith strengthens the scholarly consensus that The Wealth of Nations (WN) needs to be interpreted in light of the general moral theory he explicates in The Theory of Moral Sentiments (TMS), as the two essays and TMS stress the importance of the same concepts: e.g., moral imagination, the socially embedded individual, and humility. The connecting tissue between all three works is made up of sentiments and values. Smith regards the socially embedded human as the agent in all three realms (knowledge creation, morality, economics), and humans are always driven by values. Smith not only conceives of economics as an applied moral philosophy, but also bases both research areas on a view of knowledge creation that stresses specific epistemic values. If mainstream economic theory (and business theory that is based on it) wants to have any claim to Adam Smith, it would have to change not only what it argues but also how it argues. Economists would have to replace the language of mathematics with the language and logic of moral philosophy and give values centre stage.
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Neste artigo é resgatada a crítica de Marx às “robinsonadas” da Economia Política. Com isso, Marx observa que a Economia Política toma como ponto de partida o indivíduo isolado e sem determinações sociais, o indivíduo tal como é supostamente posto pela natureza representado na imagem de Robinson Crusoé em sua ilha. Seguindo o método da crítica ontológica de Marx, as “robinsonadas” da Economia Política são apreendidas como uma representação teórica ilusória de condições realmente existentes na sociedade capitalista. Na primeira parte do artigo, será resgatada a “robinsonada” da Economia Política, procurando-se sintetizar sua concepção de homem e de sociedade. Será indicada também a perenidade dessa concepção no pensamento econômico, em seus traços gerais. Na terceira parte do artigo, é indicada a crítica ontológica de Marx às “robinsonadas” apontando sua origem nas condições reais da reprodução material na sociedade capitalista. Finalmente é resgatado o tema do indivíduo em Marx, indicando que a crítica de Marx às “robinsonadas” não implica que Marx não dê importância ou desconheça o indivíduo teórica e eticamente.
Chapter
There has been a remarkable resurgence of interest in Althusser’s work in recent years with the publication of a spate of books and articles by and about him. Most of the writing about Althusser treats his work as interesting for its historical influence on the development of poststructuralism and other schools of thought. Others extract certain concepts from the corpus of his work, for example ‘overdetermination’, and use them as a basis for postmodern Marxism.1 Lehmann (1993) and Resch (1992) go the furthest in resurrecting Althusserian social science in opposition to poststructuralism, with Lehmann advocating a ‘critical structuralism’ and Resch a Bhaskarian critical realist interpretation. I intend neither to praise nor to bury Althusser. Instead I intend to engage with some of his perspectives in order to move beyond them without falling into the modish antiscience stance of postmodernism.
Article
Marx'fs theory of human nature has been frequently misinterpreted. Theorists argue that Marx saw human nature as fluid. Other theorists fail to see human nature'fs necessary connection to Marx'fs theory of alienation. The validity of Marx'fs theory of human nature, and alienation, are contingent upon a mutual acceptance. One cannot fully defend Marx'fs theory of alienation without accepting his theory of human nature, and vice versa. This necessary interconnection emerges from examination of Marx'fs trans.historical views on human nature, when compared critically with mainstream theories of Marxian human nature. The key to understanding Marx'fs theory of human nature entails a distinction between essence and essentialism, and their connection to a theory of expression. Marx is an essentialist in regard to human nature, but sees human essence as an ensemble of socio.historical relations. These particular relations shape human nature'fs expression.
Article
The article offers a comparison of two near-contemporary views of Karl Marx in the history of thought - those of Louis Althusser in the book Reading Capital and of Michel Foucault in the book The Order of Things. The tertium comparationis is provided by Marx's conception of man and work. Despite their common starting points (a critique of dialectics and humanism), the two authors bring diametrically opposed interpretations to Marx. The article argues that the most significant difference is one of methodology. While Althusser takes as his starting point a conception of the history of science due to G. Bachelard, Foucault constructs his own history of "knowledge" which, thanks to the thesis of the discontinuity between particular periods, constitutes a radicalisation of the Bachelard-Althusser approach. On the other hand a critical eye is, however, cast on Foucault's overly "selective" reading of Marx. The article also indicates the prospects for a synthesis of Althusser's "symptomatic" history and Foucault's archeology.