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Censo de la población reproductora de guincho o águila pescadora en Canarias en 2018

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  • Grupo de Ornitología e Historia Natural de las islas Canarias
  • Grupo de Ornitología e Historia Natural de las islas Canarias
  • Grupo de Ornitología e Historia Natural de las islas Canarias
con su extinción –como especie reproducto-
ra– en otros puntos de la península ibérica,
Ibiza, Formentera, Cerdeña y Sicilia.
No se ha registrado como reproductora en el
Principado en las últimas décadas, ni tampo-
co existían sospechas de su reproducción en
el censo que se hizo de la especie en el año
2008 (Triay y Siverio, 2008; Triay, 2016). En
Asturias, hoy día solo es detectada durante
los pasos migratorios, como invernante –
con cuatro o cinco individuos perfectamente
identicados– o durante el verano (Salaverri y
Munilla, 1995; COA, 1996; 2000; Noval, 2000).
Canarias
Manuel Siverio, Felipe Siverio y Beneharo
Rodríguez
Grupo de Ornitología e Historia Natural de las islas
Canarias (GOHNIC), La Malecita s/n, 38480 Buenavis-
ta del Norte (Tenerife), islas Canarias
Tamaño y distribución de la población
La población de guincho o águila pescadora
en las islas Canarias en 2018 está distribui-
da por las dos provincias que componen la
comunidad (Las Palmas y Santa Cruz de Te-
nerife), en concreto por el islote de Alegran-
za (situado al norte de Lanzarote) e islas de
Tenerife y La Gomera (gura 17 y tabla 23). A
excepción de Roque del Este, roque del Oes-
te y La Graciosa, en todas las islas e islotes
fue contabilizado un total de 66 nidos (unos
mejor conservados que otros), de los que
solo siete estaban regentados por sendas
parejas de guincho (tabla 23).
Además de las siete parejas, al menos cuatro
o cinco individuos solitarios fueron detecta-
dos en varias islas. Dos estaban presentes
(posados y en vuelo) en una de las playas del
norte de La Graciosa a nales de junio; uno
de ellos se trataba de una hembra proceden-
te de Tenerife, isla en la que fue anillada de
pollo en 2016. Otro fue observado cuando
estaba posado en un nido próximo a punta
Fariones (norte de Lanzarote), si bien solo se
vio en la primera (mediados de febrero) de las
cuatro vistas realizadas al lugar. Si se tiene
en cuenta la proximidad entre La Graciosa y
Lanzarote, es muy posible que este último in-
dividuo fuera uno de los dos observados en la
primera isla meses después. Finalmente, en
las áreas de cría de Tenerife y La Gomera las
aves estuvieron aquerenciadas a antiguos te-
rritorios durante todo el periodo reproductor
e incluso una vez acabado el mismo.
A pesar de que en las islas de Fuerteventura,
Gran Canaria y La Palma la especie dejó de
criar desde hace más de 35 años, son rela-
tivamente frecuentes las observaciones de
individuos en determinados meses del año
(Triay y Siverio, 2008). A este respecto, tanto
durante como después del periodo reproduc-
tor de 2018 también han sido avistadas va-
rias aves en estas islas, aunque siempre fuera
de las áreas históricas de reproducción. Por
ejemplo, en Juncalillo del Sur (costa este de
Gran Canaria) se han observado individuos
en algunos días de los meses de enero, fe-
brero, marzo, septiembre y octubre (J. Díaz,
com. pers.); en una balsa de riego de Los
Llanos de Aridane (La Palma), un individuo
EL ÁGUILA PESCADORA EN ESPAÑA Y PORTUGALREPRODUCCIÓN 53
54 REPRODUCCIÓNEL ÁGUILA PESCADORA EN ESPAÑA Y PORTUGAL
Figura17.Distribución de la población reproductora de guincho o águila pescadora en las islas Canarias
(2018).
Seguimiento del guincho o águila pescadora en los acantilados de Teno, noroeste de Tenerife (Canarias).
© Beneharo Rodríguez
en junio (E. I. González, com. pers.); y en La
Lajita, Pájara (Fuerteventura), un individuo en
noviembre (U. Díaz, com. pers.). Dichas obser-
vaciones pueden corresponder tanto a indivi-
duos europeos, de paso o invernantes, como
a provenientes de la población local, pues en
los últimos años se han podido identicar,
mediante anillas de color, guinchos migrantes
y locales en varias de las islas donde en la ac-
tualidad no crían (M. Siverio et al., obs. pers.).
La mayoría de los nidos (74,2%), incluidos
los ocupados por las parejas constatadas
(presente estudio), están situados en acan-
tilados costeros de las vertientes sur y oeste
de las islas (p. ej., macizo de Güigüí [Gran
Canaria], macizo de Teno [Tenerife], Ala-
jeró [La Gomera] y mar de Las Calmas [El
Hierro]). De hecho, de acuerdo con los mo-
delos predictivos utilizados en un estudio
reciente, los acantilados costeros situados
en la vertiente oeste, sobre todo de las islas
centro-occidentales, son los que tienen una
mayor probabilidad de ser ocupados (Rodrí-
guez et al., 2013). Por lo general, los nidos
ocupados en los últimos diez o quince años
han estado ubicados a más altura que los
utilizados con anterioridad y, además, su
construcción en los acantilados tiende a ser
cada vez más alejada de playas destinadas
al baño y a pistas de tierra, lo que sugiere
que los guinchos están tratando de evitar
las molestias derivadas de las actividades
humanas (Rodríguez et al., 2013). Asimismo,
varios de los nidos ocupados o construidos
en ese mismo periodo están muy cerca o en
el seno de colonias de gaviota patiamarilla
(Larus michahellis) y/o territorios de halcón
de Berbería (Falco peregrinus pelegrinoides),
lo que parece indicar un beneficio reciproco
entre todas estas especies: se podrían,
por ejemplo, alertar unas a otras mediante
EL ÁGUILA PESCADORA EN ESPAÑA Y PORTUGALREPRODUCCIÓN 55
Islas e islotes N.º total de nidos conocidos Nidos ocupados (parejas)
Alegranza 6 1
Roque del Oeste - -
Montaña Clara 3 -
La Graciosa - -
Roque del Este - -
Lanzarote 3 -
Lobos 2 -
Fuerteventura 6 -
Gran Canaria 8 -
Tenerife 12 3
La Palma 3 -
La Gomera 11 3
El Hierro 12 -
Total 66 7
Tabla 23. Nidos revisados y parejas de guincho o águila pescadora en las islas Canarias (2018).
reclamos ante cualquier peligro (véase Ro-
dríguez et al., 2013).
Evolución de la población
En los últimos cuatro censos realizados en
Canarias (Trujillo, 2015; presente estudio), el
número de parejas detectadas ha sido siem-
pre de siete (gura 18), lo que representa un
50% menos que las contabilizadas en 2008,
cuando fue hecho el anterior censo nacional
(Triay y Siverio, 2008). De acuerdo con los
conteos de los últimos años, esta precaria
situación (< 11 parejas) nunca había acaeci-
do en Canarias, aunque no se puede descar-
tar que la población fuera igual de exigua en
algunos años de la década de 1990 o princi-
pios de la de 2000, puesto que no se realiza-
ron censos durante ese periodo (véase Triay
y Siverio, 2008; gura 18). Esta regresión
del tamaño poblacional también se ha visto
reejada en la distribución, dado que en los
censos anteriores a 2013 siempre había pa-
rejas establecidas en las islas de Lanzarote
y El Hierro.
En Lanzarote y archipiélago Chinijo (especial-
mente los islotes de Alegranza y Montaña
Clara), el mayor número de parejas censado
fue de seis en el año 2001 (Martín et al., 2001).
Ahora sorprende la desaparición de tres pare-
jas en comparación con las cuatro que habían
sido censadas en 2008 (Triay y Siverio, 2008).
De hecho, esta disminución ya fue advertida
desde 2013, cuando no se detectó ninguna
pareja en Lanzarote y Alegranza, aunque sí
56 REPRODUCCIÓNEL ÁGUILA PESCADORA EN ESPAÑA Y PORTUGAL
Figura 18. Evolución y tendencia de la población de guincho o águila pescadora en las islas Canarias.
Fuentes: Triay y Siverio (2008), Trujillo (2015) y presente estudio.
había una establecida en el vecino islote de
Montaña Clara (Trujillo, 2015). En los dos
años siguientes (2014 y 2015), una pareja
volvió a asentarse en Alegranza, pero la de
Montaña Clara había desaparecido (Trujillo,
2015). Por lo que respecta a Tenerife, donde
el tamaño de la población es seguido anual-
mente desde 1986, la mejor época ha sido
entre 1998 y 2009, con un número de parejas
que osciló entre cuatro y cinco (Triay y Siverio,
2008; M. Siverio et al., obs. pers.); no obstante,
a partir del último año la cifra siempre ha sido
de tres (M. Siverio et al., obs. pers.). En La Go-
mera, sin embargo, parece que la población
se ha mantenido “estable”, con tres parejas
en la mayoría de los censos (n = 12), si bien
el número ha variado entre dos (2002; More-
no, 2002) y cinco (2004; Siverio y Rodríguez,
2005). Por último, en los censos realizados
en El Hierro durante el periodo 1983-2011
(n = 14), el número de parejas uctuó entre
una y tres (Trujillo, 2015), mientras que en los
conteos de los años 2013 y 2014 solo fue vis-
to un individuo solitario (Trujillo, 2015). Hoy
día, a tenor de los resultados de los censos
más recientes (2015 y 2018), el guincho ya
no está presente en dicha isla (Trujillo, 2015;
presente estudio).
Dada la escasez de estudios, es difícil esta-
blecer con exactitud los factores, así como
su importancia relativa, que han provocado
el declive de la población detectado en el
periodo 2008-2018 (Triay y Siverio, 2008;
presente estudio). Es probable que los fac-
tores negativos estén operando tanto en las
áreas de cría como fuera de éstas; de hecho,
la mortalidad adulta y juvenil podría ser ele-
vada si tenemos en cuenta los datos publica-
dos sobre los ingresos de guinchos en cen-
tros de rehabilitación de fauna silvestre (en
adelante, CRFS) de las islas. De esta manera,
entre 1998 y 2007 fueron nueve los indivi-
duos ingresados en el de Tenerife (Rodríguez
et al., 2010), y tres los ingresados al CRFS
de Tara (Gran Canaria) entre 2003 y 2013
(Montesdeoca et al., 2016). A estos hay que
añadir nueve aves más (juveniles y adultas)
encontradas muertas en localidades de Lan-
zarote, Gran Canaria, Tenerife, La Gomera y
Marruecos durante el periodo 2008-2018.
Por poner dos ejemplos, uno de esos casos
concierne a un adulto que en noviembre de
2009 murió en el CRFS-La Tahonilla, en Te-
nerife, horas después de haber sido hallado
herido por disparo de arma de fuego en un
territorio de cría de la isla, y el otro a un juve-
nil que colisionó con un aspa de aerogenera-
dor en Gran Canaria en noviembre de 2012
(Siverio et al., 2018).
Parámetros reproductores
De las siete parejas censadas, solo las tres
establecidas en Tenerife fueron monitoriza-
das convenientemente con el propósito de
obtener datos para evaluar los parámetros
reproductores. Sin embargo, aunque no se
pudo comprobar si las cuatro parejas restan-
tes (una en Alegranza y tres en La Gomera)
efectuaron la puesta, que fue conrmada
la ausencia de pollos incapaces de volar o ya
volanderos; por lo tanto, estas parejas fueron
incluidas en la evaluación de la productividad.
EL ÁGUILA PESCADORA EN ESPAÑA Y PORTUGALREPRODUCCIÓN 57
Dos de las tres parejas estudiadas en Tenerife
pusieron dos y tres huevos, de los cuales eclo-
sionaron uno y tres pollos y, respectivamente,
volaron uno y dos pollos. Con estos datos, la
productividad fue de 0,43 (n = 7), el éxito re-
productor de 1,5 (n = 2) y la tasa de vuelo de
1,5 (n = 2).
El pequeño tamaño muestral obtenido en
2018 para calcular los parámetros reproducto-
res sugiere que los resultados, lejos de usarse
como valores de referencia, deben ser toma-
dos con mucha cautela a la hora de compa-
rar con los de otras poblaciones. Ahora bien,
si a dicha muestra se le añade la obtenida
en 2013, 2014 y 2015 (Trujillo, 2014a; 2014b;
2015), años con un tamaño de población igual
al de 2018 (gura 18), los valores resultantes
pueden considerarse algo más indicativos
(tabla 24). Por separado, se aprecia una dis-
paridad de valores de productividad entre
años (1,14 [2013]; 1,86 [2014]; 0,28 [2015]; 0,43
[2018]), lo que obedecía a un caso de polladas
inusualmente numerosas en uno de ellos: de
los 13 pollos que volaron en Canarias en 2014,
8 pertenecieron a 3 parejas de Tenerife, hecho
que nunca se había producido en la isla, inclu-
so cuando el número de parejas era de 5.
Precisamente, en Tenerife, los datos para cal-
cular estos parámetros han sido obtenidos
año tras año desde 1988, por lo que hoy día se
cuenta con muestras mucho más grandes que
podrían ser representativas de Canarias (tabla
24). Dichas medias no varían prácticamente
con las del año 2008 (Triay y Siverio, 2008) y
son también muy similares a las registradas
en las islas Baleares (Triay y Siverio, 2008; véa-
se capítulo de las islas Baleares). Eso sí, los
valores medios de las poblaciones del sur del
Paleártico occidental son más bajos que los
del norte de Europa (Siverio et al., 2014). En tal
caso, es posible que los pollos que vuelan en
Canarias no sean sucientes para que la pobla-
ción se mantenga estable o que aumente (véa-
se Evolución de la población).
Cantabria
Carlos Sáinz-Concha
Bahía de Santander Ecoturismo y Educación Ambien-
tal, General Dávila 127, portal 7, 1 Izda
En 2016 se comenzaron a realizar actuacio-
nes con el n de establecer una población
reproductora de águila pescadora en Can-
tabria, con la puesta en marcha de un pro-
yecto –desarrollado por el propio autor– de
recuperación de la especie en la bahía de
Santander. Como primera medida se realizó
una selección de zonas apropiadas donde
instalar estructuras articiales con objeto de
atraer ejemplares durante el período de cría.
58 REPRODUCCIÓNEL ÁGUILA PESCADORA EN ESPAÑA Y PORTUGAL
Productividad Éxito reproductor Tasa de vuelo
1 0,93 ± 1,12 DT (n = 28) 1,41 ± 1,12 DT (n = 17) 2,00 ± 0,71 DT (n = 14)
2 0,89 ± 1,03 DT (n = 97) 1,32 ± 1,00 DT (n = 65) 1,79 ± 0,71 DT (n = 48)
Tabla 24. Parámetros reproductores de la población de guincho o águila pescadora. 1: islas Canarias
durante los años 2013, 2014, 2015 y 2018; 2: Tenerife durante el periodo 1988-2018.
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Due to its peculiarity to accumulate environmental contaminants, the osprey Pandion haliaetus is a sentinel species for the biomonitoring of contaminants in aquatic ecosystems. Despite this, no information on trace element concentration exists for the Mediterranean area, where relict and vulnerable osprey populations exist. We evaluated the geographical patterns of heavy metals and selenium in osprey eggs from three different populations of the Mediterranean basin (Balearic Islands, Corsica, and Tuscany), to identify any possible contaminant sources. Pattern of metal concentration followed the order: Fe > Zn > Cu > Se > Hg > Pb > Cd. Differences in contaminant concentrations between habitats and among egg components were found. Egg content and inner membrane showed higher mercury levels (1.06 ± 0.89 and 0.67 ± 0.62 mg/kg dw, respectively) than those recorded in the eggshell. Mercury concentration was ca. two times higher in marine than in wetland samples, and even higher (3.6 times) when referred to the eggshell. Cu, Fe, Zn, and Se had higher concentration in the inner membrane. We stress how the choice of the biological material can have significant implications for the correct evaluation of contamination. Our study represents a first regional scale survey for the vulnerable Mediterranean osprey populations and provides baseline data for their long-term biomonitoring.
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