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Cambio climático y enfoque territorial del desarrollo rural. Un análisis crítico

Authors:

Abstract and Figures

This collaboration has three purposes. The first one is to expose the elements that link up Climate Change with the territory, rural development and food sovereignty; the second seeks to describe the territorial approach to Climate Change (CC) project of the United Nations Organization and analyze the relevance of its strategies, based on the diagnoses of various international organizations and institutions, as well as the arguments expressed from a perspective focused on the asymmetric social context of the CC, as an expression of the limits that are facing the current economic model and Globalized Agrifood System; Finally, we offer a reflection on the challenges that involve integrating the CC as an explanatory variable of development processes with a territorial perspective
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G 
   
Construyendo un paradigma
César Adrián Ramírez Miranda
María del Carmen Hernández Moreno
Francisco Herrera Tapia
Alfonso Pérez Sánchez
(coordinadores)
G 
   
Construyendo un paradigma
César Adrián Ramírez Miranda
María del Carmen Hernández Moreno
Francisco Herrera Tapia
Alfonso Pérez Sánchez
(coordinadores)
El texto que el lector tiene en sus manos es la segunda obra colectiva
de la Red Temática en Gestión Territorial para el Desarrollo Rural
Sustentable (Red GTD) y da continuidad a las reexiones y formu-
laciones presentadas en el libro Territorio y gestión del desarrollo. Epis-
temologías y experiencias (Hernández, Ramírez y Menéndez, 2015).
En diálogo con los integrantes de la Rede Brasileira de Pesquisa e
Gestão em Desenvolvimento Territorial (RETE) y de la Red de Ges-
tión Territorial para el Desarrollo PAZ , de Colombia, esta segunda
obra responde al propósito compartido de profundizar el intercam-
bio internacional de conocimientos y experiencias sobre la ges tión
territorial para el desarrollo rural, a n de favorecer los diá logos de
saberes y el conocimiento experto hacia la consolidación de un pa-
radigma latinoamericano sobre la gestión territorial.
Gestión territorial
para el desarrollo rural
Construyendo un paradigma
César Adrián Ramírez Miranda
María del Carmen Hernández Moreno
Francisco Herrera Tapia
Alfonso Pérez Sánchez
(coordinadores)
Red Gestión Territorial del Desarrollo Rural
Juan Pablos Editor
México, 2016
GESTIÓN TERRITORIAL PARA EL DESARROLLO RURAL.
CONSTRUYENDO UN PARADIGMA
de César Adrián Ramírez Miranda, María del Carmen Hernández Moreno,
Francisco Herrera Tapia y Alfonso Pérez Sánchez (coordinadores)
Primera edición, 2016
D.R. © 2016, César Adrián Ramírez Miranda, María del Carmen Hernández
Moreno, Francisco Herrera Tapia y Alfonso Pérez Sánchez
D.R. © 2016, Red Gestión Territorial del Desarrollo Rural Sustentable
Km 38.5 Carretera México-Texcoco
Chapingo, Estado de México, 56230
D.R. © 2016, Juan Pablos Editor, S.A.
2a. Cerrada de Belisario Domínguez 19, Col. del Carmen
Del. Coyoacán, 04100, Ciudad de México
<juanpabloseditor@gmail.com>
Diseño de portada: Daniel Domínguez Michael
ISBN: 978-607-711-391-1
Impreso en México/Reservados los derechos
Juan Pablos Editor es miembro de la Alianza
de Editoriales Mexicanas Independientes ()
Distribución: TintaRoja <www.tintaroja.com.mx>
Gestión territorial para el desarrollo rural : construyendo un paradigma /
sar Adrián Ramírez Miranda, María del Carmen Hernández Moreno,
Francisco Herrera Tapia y Alfonso Pérez Sánchez, coordinadores. - - México :
Juan Pablos Editor, 2016
1a. edición
548 p. : ilustraciones ; 14 x 21 cm
ISBN: 978-607-711-391-1
T. 1. Desarrollo rural T. 2. Gestión territorial
HN49.C6 G47
La obra fue dictaminada por los siguientes especialistas: Dr. Darío Fajardo Mon-
taña de la Universidad del Externado, Colombia; Dr. Javier Delgadillo Macías de
la Universidad Nacional Autónoma de México, México; Dra. Mireya Valencia
Perafán de la Universidad de Brasilia, Brasil.
[]
INTRODUCCIÓN. HACIA UN PARADIGMA DE LA GESTIÓN
TERRITORIAL PARA EL DESARROLLO RURAL
César Adrián Ramírez Miranda 11
1. CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL
DEL DESARROLLO RURAL. UN ANÁLISIS CRÍTICO
María del Carmen Hernández Moreno
y Araceli del Carmen Andablo Reyes 33
2. O FENÔMENO DAS SECAS E OS RISCOS À AGRICULTURA
CAMPONESA NO SEMIÁRIDO BRASILEIRO:
AÇÕES E POLÍTICAS DE ADAPTAÇÃO
OU MAIS DO MESMO?
Paulo Cesar O. Diniz 59
3. GANADERÍA Y EMISIONES DE METANO (CH4)
EN LA SELVA LACANDONA, CHI A PAS, MÉXICO
Adriana Margarita Flores González,
Armando Gómez Vázquez, Guillermo Jiménez
Ferrer, José Nahed Toral, María del Carmen
Hernández Moreno, Efraín de la Cruz Lázaro,
Aldenamar Cruz Hernández, Nancy P. Brito
Manzano y Julio C. Álvarez Rivero 85
4. GESTÃO DA ÁGUA E MUDANÇA CLIMÁTICA
NO SEMIÁRIDO BRASILEIRO: UMA APLICAÇÃO
Índice
ÍNDICE
DO SISTEMA DE INDICADORES DE SUSTENTABILIDADE
HIDROAMBIENTAL PARTICIPATIVO COMO INSTRUMENTO
DE APOIO A GOVERNANÇA HÍDRICA
Luís Gustavo de Lima Sales 113
5. SOBERANÍA ALIMENTARIA Y DISPUTA TERRITORIAL
César Adrián Ramírez Miranda 141
6. IMPORTANCIA DE LAS DINÁMICAS TERRITORIALES
EN LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE MERCADOS
Y LA SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL
Yesid Aranda-Camacho
y Álvaro Parrado Barbosa 167
7. DINAMIZACIÓN DE LA ECONOMÍA EN TERRITORIOS
RURALES: UNA APROXIMACIÓN DESDE EL ENFOQUE
DE SISTEMAS AGROALIMENTARIOS LOCALIZADOS (SIAL)
François Boucher y R. Antonio Riveros Cañas 187
8. INNOVACIONES SOCIALES E INCLUSIVAS:
LÍMITES Y POSIBILIDADES PARA EL DESARROLLO
TERRITORIAL EN EL CONTEXTO DE LA GLOBALIZACIÓN
Iván G. Peyré Tartaruga 207
9. GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Y DESARROLLO RURAL
CON ENFOQUE TERRITORIAL: UNIVERSO TEMÁTICO
Jorge Eduardo Parra R. 229
10. GESTIÓN DE CONOCIMIENTO, REDES
E INTERAPRENDIZAJE PARA EL DESARROLLO
TERRITORIAL INCLUYENTE
Mario Samper 253
11. LA INNOVACIÓN SOCIAL TERRITORIAL
Mario del Roble Pensado Leglise 267
ÍNDICE
12. EXPERIENCIA DE EXTENSIÓN PARTICIPATIVA
DE LA FUNDACIÓN SAN ISIDRO
EN BOYAC Á, COLOMBIA
Gulnara Paola Castaño Reyes
y Álvaro Parrado Barbosa 289
13. ARTICULACIÓN SOCIAL PARA LA CONSERVACIÓN
DE LA CUENCA ALTA DEL RÍO JA M APA
María de los Angeles León Chávez 309
14. ENTRE A CONCEPÇÃO E A IMPLEMENTAÇÃO
DAS POLÍTICAS TERRITORIAIS NO BRASIL:
IDEIAS, INTERESSES E INSTITUIÇÕES
NA GOVERNANÇA MULTINIVEL
Catia Grisa y Nelson G. Delgado 331
15. POLÍTICAS ASOCIATIVAS PARA EL DESARROLLO
RURAL CON ENFOQUE TERRITORIAL EN COLOMBIA
Juan Patricio Molina Ochoa
y Marietta Bucheli Gómez 361
16. AGENTES DEL DESARROLLO TERRITORIAL:
ANÁLISIS MULTIESCALA Y PROPUESTA PARA
LA REGIÓN DE HUATUSCO, VERACRUZ, MÉXICO
Salvador Díaz Cárdenas, Benjamín V. Peña Olvera,
Antonio Macías López, José Sergio Escobedo Garrido,
Rufino Díaz Cervantes y Esteban Escamilla Prado 373
17. AVANÇOS, DILEMAS E PERSPECTIVAS DA GOVERNANÇA
TERRITORIAL NO BRASIL: REFLEXÕES SOBRE
O PROGRAMA DE DESENVOLVIMENTO SUSTENTÁVEL
DE TERRITÓRIOS RURAIS (PRONAT)
Marc Piraux y Márcio Caniello 397
18. LOS VÍNCULOS URBANO-RURALES
EN LA CONFIGURACIÓN SOCIAL Y PRODUCTIVA
ÍNDICE

DE LOS TERRITORIOS RURALES CONTEMPORÁNEOS:
UNA LECTURA TEÓRICA EN PERSPECTIVA
DE LA RELACIÓN GLOBAL-LOCAL
Manuel Enrique Pérez Martínez 427
19. EL TERRITORIO RURAL, URBANO Y PERIURBANO:
RETOS Y PERSPECTIVAS
Francisco Compeán Guzmán
y Carlos Ricardo Menéndez Gámiz 449
20. INDICADORES DE SUSTENTABILIDADE
E PLANEJAMENTO AMBIENTAL NO BRASIL:
DILEMAS PARA O DESENVOLVIMENTO REGIONAL
Alba Regina Azevedo Arana 469
21. DISCUTINDO COMPLEXIDADES PARA CONSTRUIR
PROPOSIÇÕES: APLICAÇÃO DO SISTEMA
DE INDICADORES DO DESENVOLVIMENTO
ALTERNATIVO E SUSTENTÁVEL NA COMUNIDADE
RURAL DE VÁRZEA COMPRIDA DO OLIVEIRAS-
POMBAL/PB/BR
Ricélia Maria Marinho Sales
y Gesinaldo Ataíde Cândido 493
22. GLOBARRURALIDAD Y URBANIZACIÓN.
RESPUESTA PERIFÉRICA EN HIDALGO, MÉXICO
Carlos Ricardo Menéndez Gámiz
y Francisco Compeán Guzmán 531
[]
1. Cambio climático y enfoque territorial
del desarrollo rural.
Un análisis crítico
María del Carmen Hernández Moreno*
Araceli del Carmen Andablo Reyes*
Introducción
Esta colaboración tiene tres propósitos, el primero, exponer los
elementos que a nuestro juicio vinculan el Cambio Climático
() con el territorio, el desarrollo rural y la soberanía alimenta-
ria; el segundo busca describir el proyecto Enfoque Territorial del
Cambio Climático (, por sus siglas en inglés) de la Organi-
zación de Naciones Unidas () y analizar la pertinencia de sus
estrategias, con base en los diagnósticos de diversos organismos
e instituciones internacionales así como en los argumentos verti-
dos desde una perspectiva centrada en el contexto social asimé-
trico del , como expresión de los límites que están enfrentando
el actual modelo económico y Sistema Agroali mentario Globali-
zado (); por último, se ofrece una reflexión sobre los retos
que implica integrar al  como variable explicativa de procesos
de desarrollo con perspectiva territorial, ello visto desde un co-
lectivo como la Red Gestión Territorial del Desarrollo () que
tiene como objetivo generar conocimiento e incidir en las reali-
dades locales.
Para lograr nuestro cometido el texto se ha divido en seis sec-
ciones: en la primera se define el concepto , algunas de sus
expresiones meteorológicas y las controversias en torno al papel
de la sociedad humana como factor desencadenante. En la se-
* Investigadoras del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo,
A.C. Correo electrónico: <mar@ciad.mx>.
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

gunda, se presenta el contexto social de inequidad en el que tiene
lugar el , sus impactos diferenciados —espaciales y sociales—
y sus repercusiones, en particular para la población más vulnera-
ble, que por lo general habita los espacios rurales. En la tercera
sección se describen algunos de los efectos del  en la produc-
ción agroalimentaria, debido a la reconfiguración de los espacios
productivos en virtud de los cambios en los ecosistemas deriva-
dos del , y de la presión que ejerce la industria de los biocom-
bustibles sobre la producción de alimentos, procesos que en
conjunto inciden en las expectativas de desarrollo de la pobla-
ción rural.
En la cuarta sección se abordan los elementos sustantivos del
proyecto “Enfoque Ter ritorial del Cambio Climático” implementa-
do por la  para hacer frente a uno de los retos más trascenden-
tes de las sociedades contemporáneas, así como sus principales
restricciones y contradicciones. En la siguiente sección, se expo-
nen los argumentos que visualizan al  como la frontera, pues-
ta por la naturaleza que limita al actual modelo de crecimiento
económico y al sistema agroalimentario contemporáneo. Para
finalizar, a manera de conclusión, se reflexiona sobre los retos
ontológicos y epistémicos que representa para el enfoque territo-
rial del desarrollo rural incluir al  como variable transversal
que afecta de manera directa los procesos socio-naturales que se
concretan, o tienen lugar en los territorios.
¿Cambio climático? de qué hablamos
Es un hecho documentado que la temperatura global de la super-
ficie terrestre registra en la actualidad un incremento –fenómeno
reconocido como calentamiento global– cuya magnitud varía en
relación al periodo analizado y al punto de referencia considera-
do. Por ejemplo, Conner y McCarthy (2009, tomado de Li, 2011:
281) apuntan que el calentamiento promedio del planeta es 0.8
grados Celsius en comparación con la etapa preindustrial de la
sociedad.
CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL 
El  refiere a un fenómeno con múltiples expresiones; ade-
más del incremento de los promedios mundiales de temperatura
—tanto del aire como del océano— está vinculado a la fusión
generalizada de nieves y hielos, al aumento del promedio mun-
dial del nivel del mar (, 2007b), a una mayor incidencia de
fenómenos meteorológicos extremos como huracanes, sequías,
etc., manifestaciones todas que hacen “del calentamiento del sis-
tema climático” un fenómeno ya irrefutable. Ello se constata al
observar el conjunto de gráficas publicadas por el  (2007b)
en su informe síntesis:
Con base en registros que abarcan de 1850 al año 2000, el
conjunto de gráficas que integran la figura 1 muestra el compor-
FIGURA 1
CAMBIOS DE LA TEMPERATURA, DEL NIVEL DEL MAR EN EL PLANETA
Y DE LA CUBIERTA DE NIEVE EN EL HEMISFERIO NORTE
a) Promedio mundial
de la temperatura en superficie
b) Promedio mundial del nivel del mar
c) Cubierta de nieve
del Hemisferio Norte
Año
14.5
14.0
13.5
40
36
32
4
0
-4
50
0
-50
-100
-150
0.5
0.0
-0.5
Diferencia respecto de 1961-1990
(millones de km2) (mm) (oC)
Temperatura (oC)
1850 1900 1950 2000
(millones de km2)
Fuente: tomado de  (2007b).
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

tamiento de las tres variables, teniendo como referencia las dife-
rencias obtenidas de los promedios correspondientes al período
1961-1990. El incremento de la temperatura global se disparó a
partir de 1950; el nivel mundial del mar aumentó 17 centímetros
en el siglo  y en los primeros años del actual siglo casi se ha
duplicado dicha magnitud (, 2007b).
Respecto a la disminución de la cubierta de nieve, la tercera
gráfica de la figura 1 también presenta una disminución constan-
te al menos entre 1900 y el 2000. Hasta ahora se ha documentado
la disminución de las placas de hielo de Groenlandia y la
Antártida; lo mismo ha ocurrido con los hielos del Ártico; con el
retroceso de glaciares en los Andes, Alpes, los Himalayas y
Alaska, entre otros. Según el Banco Mundial (2016), el calenta-
miento de la criosfera provoca la elevación del nivel del mar, afec-
tando con ello las reservas hídricas y estimulando una mayor
liberación de carbono a la atmósfera.
Frente a estas evidencias, en 1988 el Programa de Naciones
Unidas para el Medio Ambiente () y la Organización
Mundial de Meteorología fundaron el Panel Intergubernamental
del Cambio Climático (, por sus siglas en inglés) o Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático,
para evaluar información científica, técnica y socioeconómica
relevante en la comprensión del riesgo del .
Este organismo define el  como “cualquier cambio en el cli-
ma a través del tiempo —por periodos prolongados que abarcan
varias décadas por lo menos— ya sea debido a la variabilidad na-
tural o como resultado de la actividad humana” (, 2007: 6;
, 2007b). Sobre este último punto, la Convención Marco de
las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (), enfa-
tiza la influencia directa o indirecta de la actividad humana en el
 (, 1992:6). Esta discrepancia es resultado de la opinión de
algunos biofísicos sobre la falta de registros confiables en los pla-
zos que demandan los procesos terrestres para delimitar el fenó-
meno y atribuirlo a la actividad humana.
No obstante estas reservas por parte de la academia biof ísica,
las gráficas de la figura 1 evidencian tendencias en las temperatu-
CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL 
ras, en los niveles del mar y en la masa de hielo que inciden en una
mayor frecuencia de eventos meteorológicos tales como ascensos
extremos de temperaturas en lugares antes caracterizados por cli-
mas templados —en tiempos humanos—; el aumento de 30% en
la acidificación de las aguas superficiales de los océanos debido a
la absorción del 2 atmosférico provocado por las altas emisio-
nes que genera la actividad humana (Cambio Climático Global,
2016); el  (2007b) advierte también sobre una mayor recu-
rrencia de precipitaciones intensas en la mayor parte del planeta,
acompañada del aumento de la actividad ciclónica tropical inten-
sa. Una de las consecuencias naturales, también relevante, del 
es su impacto en la biodiversidad del planeta, derivado de la de-
gradación de ecosistemas como los bosques tropicales y los arre-
cifes de coral (-, s/f:3) pues estos fenómenos inciden
directamente en el movimiento de las especies (flora y fauna) ha-
cia los polos y hacia arriba (poleward and upward), con el fin de
evadir los incrementos de la temperatura, así como cambios en
los vientos y en las precipitaciones (Lenoir y Svenning, 2013)
Esta situación general se ha tornado de tal magnitud que se ha
llegado a posicionar al tema del  como el mayor desafío que en
la actualidad están enfrentando las sociedades contemporáneas.
Autores como los ya citados Conner y McCarthy (2009, tomado
de Li, 2011:281), expresan que de continuar esta tendencia del
calentamiento global, el planeta podría llegar a experimentar un
estado de efecto invernadero extremo no visto desde hace casi
100 millones de años, que devastaría a la civilización humana.
Dos Santos (2010) refiere el estado de la situación ambiental
como una expresión más de la crisis del ideal de capitalismo an-
glo-americano; por su parte, Bartra (2009), Minqi Li (2011) y
Toledo (2013) coinciden al señalar al  como una expresión más
de la crisis civilizatoria.
Es decir, más allá de la discrepancia sobre las causas del , es
un hecho que este fenómeno global ha significado un punto de
inflexión en la tendencia de desarrollo económico —fincada en el
supuesto de una base material-natural inagotable— que hasta en-
tonces había prevalecido. El  ha evidenciado una más de las
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

debilidades de este modelo económico y de vida destacando la
necesidad de incorporar en la ecuación del desarrollo, elementos
antes ignorados, como el uso del espacio y de los recursos o pa-
trimonios naturales. En síntesis, se trata de tener presentes los
impactos de las actividades económicas en el ambiente. Otro ele-
mento fundamental que ha visibilizado el  es el de las inequi-
dades en la distribución de los beneficios de este modelo y sus
consecuencias climáticas negativas, al mostrar que los países y
grupos sociales que más han contribuido al  no son quienes
más están sufriendo sus secuelas devastadoras, tema que amplia-
remos en el siguiente apartado.
Cambio climático, pobreza y desarrollo
Dadas las condiciones de inequidad que prevalecen entre los paí-
ses y/o grupos sociales con mayor incidencia en el  y quienes
padecen sus consecuencias más negativas, Hallegatte et al. (2016:
xi) han enunciado que el combate a la pobreza y la atención a los
efectos del  están sustancialmente vinculados, y hoy por hoy
constituyen las premisas básicas para lograr un desarrollo global
sustentable. En su estudio Climate Change and Poverty señalan
que de no procederse con acciones efectivas para mitigar este
fenómeno, 100 millones de personas más estarían en riesgo de
caer en condiciones de pobreza extrema en el año 2030.
Las asimetrías sociales en torno a los países que más contami-
nan se ponen de manifiesto en el estudio de Friedrich et al. (2015),
donde muestran que los diez países más contaminantes del mun-
do (figura 2), aportan 72% de las Emisiones de Gases de Efecto
Invernadero () globales (excluyendo el cambio de uso de
suelo y la deforestación); mientras que los 100 países con meno-
res  contribuyen con menos de 3%. El World Resources
Institute por su parte, sostiene que entre las principales causas
del  están los modelos desmesurados de desarrollo, los estilos
de vida y los patrones de consumo insostenibles promovidos por
los países ricos. (-, s/f:2)
CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL 
La figura 2 muestra los países con mayor contaminación per
cápita. Todos pertenecen al club de los más ricos del mundo, a
excepción de México e Irán que aparecen en la gráfica en virtud
de su alta producción de hidrocarburos, actividad económica
responsable de 76% de las  en el mundo. Una de las debilida-
des de esta relación es que sólo considera las  que generan
los países en sus propios territorios, sin integrar al análisis las
emisiones que sus corporaciones emiten en los países subdesa-
rrollados, donde —dada la laxitud de sus legislaciones—, mini-
mizan los costos empleando tecnologías altamente contaminantes.
Si se integrase esta información al  es de esperarse que la
brecha entre quienes contaminan más y quienes no lo hacen, se
haría mucho más amplia y se incluiría en la relación a naciones
como Canadá, que cuenta con grandes inversiones en activida-
des extractivas como la minería y la agricultura en países subde-
sarrollados.
FIGURA 2
PRINCIPALES PAÍSES CON MAYORES EGEI* PER CÁPITA
2012
20
15
10
5
0
tCO2e per cápita
Estados Unidos Federación de Rusia
Japón Irán
Unión Europea (28) China
México
* Emisión de Gases Efecto Invernadero.
Fuente: <http://www.wri.org/blog/2015/06/infographic-what-do-your-countrys-
emissions-look>.
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

Respecto a los impactos del CC en los grupos sociales y países
más vulnerables, el Global Humanitarian Forum (2009, tomado
de -, s/f:2), calcula que los eventos climatológicos
asociados a este fenómeno han ocasionado el deceso de 300 000
personas cada año en la última década; 325 millones han sufrido
impactos negativos diversos como pérdida de hogares, parcelas,
ganado mayor y menor, acumulando un quebranto económico
promedio anual de 123 millones de dólares.
En 2013 la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios
() de la  reconocía que “Cada año, una media de 221
millones de personas se ven directamente afectadas por los de-
sastres naturales, lo que representa cinco veces el número de víc-
timas de conflictos bélicos1 y agregaba, “los desastres climáticos
son cada vez más frecuentes. En la actualidad, aproximadamente
70% de los desastres naturales están relacionados con el clima, el
doble que hace 20 años”.
Una muestra de la relación inversamente proporcional que
prevalece entre quienes han y siguen provocando el  y quienes
están pagando sus consecuencias, nos loa ofrece el impacto dife-
renciado del huracán Matthew, que en octubre de 2016 azotara
tanto a Haití, como a la costa este de Estados Unidos. En el pri-
mer caso, en un país con una población de menos de 11 millones
de habitantes (Expansión, 2016a), el meteoro dejó una estela de
destrucción y muerte con la desaparición de 840 personas, más
de 42 mil desplazados y un millón de damnificados (Granma,
2016), además de la devastación total de su agricultura y
ganadería;2 mientras Estados Unidos, con poco más de 321 mi-
llones de personas (Expansión, 2016b), registró 19 decesos, inun-
daciones y afectaciones en menos de 800 mil casas que se
quedaron sin energía eléctrica por unas horas (, 2016).
Según - (s/f; 3), la población más vulnerable fren-
te al  es aquella que más depende de su medio natural para
1 Itálicas nuestras
2 Declaración del Embajador de Haití Guide Mud, en entrevista radiofónica
el día 21 de octubre en el noticiero José Cárdenas Informa.
CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL 
satisfacer sus necesidades básicas y dispone de menores recursos
técnicos y económicos para adaptarse y hacer frente a situaciones
derivadas del fenómeno, tales como la disminución de agua apta
para el consumo humano a raíz de la desaparición y deterioro de
las fuentes de abastecimiento de agua dulce; el menoscabo de la
salud, provocado por la expansión de algunas enfermedades tro-
picales y por el agravamiento de las enfermedades cardiorrespi-
ratorias; la pérdida de estilos de vida tradicionales, por la
migración de la población en busca de nuevas alternativas de de-
sarrollo. Sobre este último punto es pertinente agregar que la
presencia de huracanes cada vez más frecuentes y con mayor po-
der destructivo, tormentas de nieve más violentas, tornados, se-
quías e inundaciones, efectos todos del calentamiento global, se
ha convertido ya en un factor que también impulsa la migración
de las zonas afectadas. El hecho de que las agriculturas campesi-
nas utilicen preponderantemente tierras de temporal las hace
también más vulnerables al , con el consecuente y mayor ries-
go de inseguridad alimentaria debido a la pérdida de productivi-
dad agrícola por el aumento de las sequías, las ya citada
inundaciones, la degradación del suelo y también por la disminu-
ción de los volúmenes de las capturas pesqueras debido a la aci-
dificación de los mares y la desaparición de amplias zonas
costeras por la elevación del nivel del mar.
Cambio climático y vulnerabilidad alimentaria
El Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas
Alimentarias ( por sus siglas en inglés) creado en 1975 para
ofrecer soluciones de política orientadas a reducir la pobreza, el
hambre y la malnutrición en los países en desarrollo, había con-
centrado sus principales aportaciones en la modelación de oferta
y demanda de alimentos, considerando variables principalmente
controladas por el hombre como precios, productividad, expan-
sión de la frontera agrícola e inversiones; sin embargo, en su ver-
sión 2009, ante la apabullante frecuencia de eventos climatológicos
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

y después de la protocolización de la Convención Macro de
Naciones Unidas para el  (), se vio obligado a integrar
los efectos de este fenómeno global y de largo alcance, en la de-
terminación de los precios, los rendimientos agrícolas e incluso
considerar sus repercusiones sobre el consumo per cápita de ali-
mento (Nelson et al., 2009).
En efecto, el mercado agroalimentario, la seguridad alimenta-
ria y el desarrollo rural están siendo afectados de múltiples formas
por el . Por un lado, los fenómenos climatológicos asociados al
 están reconfigurando muchos ecosistemas a lo largo del pla-
neta; mientras, como parte de las estrategias de adaptación, se
expanden las superficies destinadas a la producción de biocom-
bustibles para disminuir el uso de combustibles fósiles; asimismo,
la incertidumbre derivada del impacto de los fenómenos meteo-
rológicos en las cosechas está promoviendo alzas en los precios de
los alimentos. Este conjunto de factores no solo afectan las varia-
bles económicas del mercado agroalimentario, también compleji-
zan y dificultan el acceso a los alimentos y en general merman, en
más de un sentido, la calidad de vida de la población rural. Estos
son los puntos a tratar en esta sección del capítulo.
En principio, dado el sustrato natural de las actividades agro-
pecuarias y pesqueras la producción de alimentos es la actividad
que recibe el mayor impacto del . El  estima que bajo uno
de los escenarios proyectados de 3 para el 2050, en los países
en vías de desarrollo los rendimientos del maíz bajo riego caerán
un 2%; los de arroz bajo riego 14% y los del trigo, 28% (Nelson et
al., 2009:5), lo que generará no solo un aumento del precio de
estos cultivos sino también el de la carne, en consecuencia la dis-
ponibilidad de calorías disminuirá en el 2050 en relación con los
niveles del 2000 (Nelson et al., 2009).
En cuanto al tema de los biocombustibles, autores como Al-
más, Bjorkhuaug y Rivera-Ferre (2011) sostienen que en el caso
3 Para más información sobre los escenarios que maneja el  y las meto-
dologías de sus proyecciones consultar el documento de Nelson et al. (2009),
referido en la sección bibliograf ía y fuentes consultadas.
CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL 
específico de las contribuciones de la agricultura al , se están
adoptando medidas contradictorias para la mitigación de sus
efectos. Por una parte, como alternativa energética para dismi-
nuir el uso de combustibles fósiles, se promueve la producción de
biocombustibles, cuya cadena de valor es altamente contaminan-
te; pero no se atienden los elementos estructurales del , como
la expansión de los monocultivos y la producción intensiva, la
todavía alta dependencia de combustibles fósiles, la movilización
de alimentos a través de grandes distancias, entre otros, mismos
que en conjunto hacen al  particularmente vulnerable y con
escasa resiliencia frente al .
Respecto al impacto social y en la soberanía alimentaria de
esta estrategia McMichael (2010) expone que el fomento a la pro-
ducción de biocombustibles, más que ser una solución para miti-
gar las , se convierte en un nuevo problema al intensificar la
expansión del monocultivo para la producción de etanol, además
de incidir en la inseguridad alimentaria, al promover la compe-
tencia entre los cultivos que serán empleados para la alimenta-
ción humana y los que se utilizarán para la generación de
combustibles. Asimismo, la ampliación de la frontera agrícola
para la producción de biocombustibles se convierte en un factor
más de expulsión —y exclusión social— para la población cam-
pesina de las áreas rurales.
Como se mencionó en el segundo apartado de este capítulo,
los eventos asociados al  afectan directamente la biodiversidad
del planeta al promover el desplazamiento de fauna y flora. Este
fenómeno reconfigura los ecosistemas afectando directamente la
distribución espacial de las zonas aptas para la agricultura y la
pesca. Por otra parte, el aumento de las lluvias en un área puede
ir acompañada de amenaza de sequía en otra, ambos eventos cli-
matológicos “anormales” para cada una de las regiones involucra-
das (Javris, 2014). Desde la perspectiva del capital estos cambios
en los ecosistemas regionales, harán de zonas antes marginadas
para la inversión, áreas de atracción favoreciendo con ello el esta-
blecimiento de nuevas industrias, cultivos o empresas; mientras
que zonas que ahora son centros agroindustriales podrían perder
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

sus ventajas comparativas y con ellas el interés de los inversionis-
tas, convirtiéndose en las nuevas zonas excluidas. Ambos esce-
narios nos llevan necesariamente a problematizar el desarrollo
territorial en un contexto de .
Estos impactos regionales diferenciados del  en el ámbito
alimentario también han puesto de manifiesto que la producción
y el consumo de alimentos están espacialmente anclados. Es de-
cir, el desplazamiento latitudinal y altitudinal de las especies no
solo reconfigura la distribución de flora y fauna en el planeta,
sino también los espacios aptos para los cultivos alimentarios y
no alimentarios; por tanto, la puesta en escena del  también
muestra la necesidad de considerar la localización de los proce-
sos, pues ello también incidirá tanto en la disponibilidad regional
de alimentos e insumos como en las alternativas para el bienestar
social de la población.
En materia de seguridad y soberanía alimentaria, esta redefi-
nición de la geografía de las ventajas comparativas por el , no
solo está provocando un reordenamiento de los patrones de pro-
ducción sobre los cuales descansa la división internacional del
trabajo, sino que también está delineando cambios en el mercado
mundial alimentario con la incertidumbre que estas transforma-
ciones generan en los escenarios alimentarios, pues desde ahora
se están abriendo espacios estructurales para la especulación con
la oferta de alimentos, como ocurrió en la pasada crisis alimenta-
ria de 2008-2009.
En suma los eventos asociados al  y su impacto en el merca-
do alimentario, al generarle alta inestabilidad, han evidenciado la
importancia del sector agropecuario y pesquero en esta trama cli-
mática, pues de su funcionamiento sustentable, con justicia social
y climática, depende la seguridad alimentaria de la humanidad; el
bienestar social de los grupos de población más vulnerables en
términos de ingreso, exclusión social y acceso a alimentos; y, en
buena medida también, la posibilidad de conservar la naturaleza.
En el entramado de relaciones económicas asimétricas que
distribuye de manera inequitativa los beneficios del  y sus
impactos negativos, hemos ofrecido en una apretada síntesis, los
CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL 
argumentos que, desde nuestro punto de vista, evidencian la im-
bricación del tema  en las dinámicas de este sistema, es decir,
la soberanía alimentaria y el desarrollo rural. En la próxima sec-
ción se exponen algunas características del proyecto Enfoque
Territorial del Cambio Climático la principal estrategia de la 
para atender los retos del  en las realidades locales.
Estrategias internacionales para enfrentar el cc:
el Proyecto Enfoque Territorial del Cambio
Climático
En 1979 el tema del  adquiere visibilidad en la agenda interna-
cional al celebrarse la Primera Conferencia Mundial sobre el
Clima, pero es hasta 2008, justamente en medio de la crisis ali-
mentaria y financiera más grave de los últimos años, que la 
lanzó el proyecto Enfoque Territorial del Cambio Climático
(, por sus siglas en inglés). Se trata de una alianza de cuatro
de sus agencias (Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo-; Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente –; Instituto de las Naciones Unidas
para la Formación y la Investigación-  y Programa de las
Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos -Habitat)
con asociaciones de autoridades subnacionales (, 2015), cu-
yas jurisdicciones pueden estar referidas a estados, provincias,
autoridades locales, ciudades, etc., usualmente llamadas “regio-
nes” o “gobiernos locales”, dependiendo de la organización terri-
torial del país en cuestión (Javris, 2014).
La formalización del  tuvo lugar durante el Primer
Congreso Mundial de las Regiones sobre Cambio Climático rea-
lizado entre las instituciones arriba señaladas junto con el 
(Foro Global de Asociaciones de Regiones), la Red de Gobiernos
Regionales por el Desarrollo Sustentable y otras asociaciones de
autoridades subnacionales, y se centró en el lanzamiento de la
iniciativa “Hacia Territorios Bajos en Emisiones de Carbono y
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

Resilientes al Cambio Climático”, misma que contempla dos
grandes acciones: adaptación y mitigación del  (, 2015).
Es pertinente aclarar aquí que el  tiene como marco nor-
mativo a la Convención Marco de las Naciones Unidas frente al
Cambio Climático () celebrada en la ciudad de Nueva
York en 1992 (: 1992). La  declara que su objetivo
supremo es estabilizar la concentración de las  en la atmós-
fera a un nivel que impida que el clima se perjudique. Un elemen-
to importante a destacar es que el diagnóstico de la 
reconoce que son los países desarrollados los que presentan los
índices de  per cápita (*cápita) más elevados del planeta
–como se mostró en la figura 2–. Las *cápita de los países
subdesarrollados son aún reducidas, pero tenderán a incremen-
tarse para satisfacer sus necesidades sociales y de desarrollo
(, 2015).
La gran premisa de la cual parte el  es que aun siendo el
 en esencia un fenómeno global que requiere de estrategias
multiescalares, solo puede ser enfrentado desde los territorios; es
decir, se parte de un doble reconocimiento: por el lado de la ofer-
ta porque la mayoría de las respuestas al  deben estar contex-
tualizadas en las realidades locales o subnacionales, y por el lado
de la demanda, porque la vulnerabilidad frente al  está sujeta a
las condiciones geográficas, biofísicas, socio-económicas y sec-
toriales de tales espacios locales, regionales o sub-nacionales
(, 2015).
Con base en lo anterior, el objetivo general del  es “incre-
mentar la resiliencia a los impactos del cambio climático y redu-
cir la huella de carbono de los territorios sub-nacionales en países
en desarrollo y países con economías en transición”. Las principa-
les actividades incluyen capacitar a un total de 500 territorios
sub-nacionales a nivel mundial y apoyar en el desarrollo e imple-
mentación de planes de adaptación y mitigación en 50 de ellos,
dentro de las estrategias y planes nacionales, a través de Planes
Climáticos Territoriales Integrados, s (, 2015).
El  tiene como objetivos específicos apoyar a las autori-
dades subnacionales a:
CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL 
• Facilitar el acceso y uso de información científica, herra-
mientas y buenas prácticas en .
• Organizar alianzas y esquemas de trabajo para enfrentar la
naturaleza intersectorial del cambio climático.
• Desarrollar un perfil climático y definir un plan de acción
() para asegurar un enfoque programático respecto al
cambio climático.
Operativamente el  se concibió como un proyecto de
cinco años de duración con tres etapas: la fase I –liderada por
—que incluyó trabajar con las asociaciones de regiones y
gobiernos locales para compilar buenas prácticas de adaptación y
mitigación en  a nivel subnacional; evaluar sus necesidades de
capacitación y organizar seminarios regionales y subregionales
en los cinco continentes. Una plataforma web interactiva diseña-
da para ofrecer información (política y científica) y herramientas
sobre el , así como para permitir la interacción entre los distin-
tos actores involucrados en el desarrollo de planes y políticas a
nivel sub-nacional. Por otra parte, las fases 2 y 3 lideradas por
 involucraron la identificación y selección de las regiones ya
comprometidas con la definición de políticas climáticas integra-
das. Estas regiones participaron en un proceso de cooperación
descentralizado Sur-Sur y Norte-Sur, para el desarrollo de sus
respectivos , en el marco de los planes nacionales y enfocán-
dose, como ya se dijo, en la mitigación y adaptación a través de
proyectos específicos que partieron de la evaluación de riesgos
presentes y futuros, definición de un perfil climático y socioeco-
nómico y determinación de la capacidad adaptativa y provisión
de servicios de energía indicados en los escenarios y recomenda-
ciones del  (, 2015).
Según el discurso del  la iniciativa busca “empoderar a
los gobiernos regionales y locales para: Identificar riesgos y opor-
tunidades sub-nacionales relacionadas con el ; mitigar los ries-
gos generados por el cambio climático en la reducción de la
pobreza; incorporar medidas prioritarias e integradas de mitiga-
ción y adaptación a la planeación del desarrollo humano; aumen-
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

tar el acceso a la energía y la creación de nuevas actividades
económicas a través de alternativas de producción y consumo
limpio a nivel local; “blindar” actividades e inversiones existentes
contra los riesgos climáticos; e integrar la variable de  en pro-
cesos de planeación e inversión a largo plazo (, 2015).
Como estrategia, el  se focaliza en las zonas más vulne-
rables social y ambientalmente hablando de países no desarrolla-
dos. La iniciativa se naturaliza en cada país insertándose en las
prioridades nacionales, en particular en la política de combate a
la pobreza, bajo el supuesto que son las zonas más pobres del
mundo las más vulnerables.
Un elemento relevante para considerar aquí es que buena par-
te de los fondos semilla que financian estas propuestas provienen
de países desarrollados. De hecho varios gobiernos regionales
europeos lo refrendan aportando asistencia técnica a través del
, un centro de servicios integrados que tiene capacidad
independiente de observación satelital global, de esta forma se
configura un conducto para el intercambio de información y ex-
periencia entre las regiones participantes sobre las mejores prác-
ticas para abordar el desafío del  (, 2015).
Al confrontar los objetivos del  con los diagnósticos de
especialistas y de la propia  se puede afirmar de entrada
que esta iniciativa no es congruente, al centrar sus estrategias en
los países en desarrollo o con economías en transición, pues
como se documentó en la segunda sección de este capítulo, tan
solo diez países aportan casi 80 por ciento de las . La lógica
más elemental focalizaría su atención en esta decena de países y
no en los que menos contaminan.
En ese sentido, el propósito implícito de este proyecto impul-
sado por la  es que los países que hasta ahora se han benefi-
ciado con el modelo de desarrollo vigente –mismo que ha
desencadenado el , de acuerdo a la perspectiva antropocéntri-
ca—subsanen al menos parte de sus efectos a quienes padecen
sus consecuencias, apoyándolos con recursos económicos para
mejorar sus posibilidades de mitigación y resiliencia. En suma,
para la , la perspectiva territorial del  busca mitigar los
CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL 
efectos del  y las  en los países no desarrollados con recur-
sos semilla y asistencia técnica, básicamente respaldados en in-
formación satelital, proveniente de los países desarrollados. No
atiende en lo absoluto a las causas estructurales del , por el
contrario: gran parte de estos fondos y asistencia técnica tenderá
en última instancia a “blindar” las inversiones del capital en los
territorios más vulnerables.
La iniciativa y en general el establishment que se beneficia con
el actual modelo de desarrollo, le apuestan al esfuerzo conjunto
de la ciencia y la tecnología para disminuir la incertidumbre y
atenuar en lo posible los efectos nocivos del  sin modificar los
factores estructurales del modelo que han incidido en el fenóme-
no. La dilación de los países que más contaminan como Estados
Unidos y China, por ejemplo, en adherirse a los acuerdos hace
evidente la estrategia.
En efecto, desde que el tema del  adquiriera visibilidad al
celebrarse la Primera Conferencia Mundial sobre el Clima (1979),
los esfuerzos para la gestión de  se han enfrentado de manera
sistemática con la oposición de las naciones que mayores emisio-
nes generan, entre ellas Estados Unidos y China. Al respecto
Giddens (2014) señala que el protocolo de Kyoto, iniciativa que
precede a la  para reducir las  establece como refe-
rencia las emisiones generadas a partir de 1990 “lo que favorece
al mundo desarrollado, ya que no tiene en cuenta su ‘responsabi-
lidad histórica’ sobre el problema del calentamiento global y, por
tanto, evita la atribución de culpas” (Giddens, 2014: 209).
Ello está por demás claro en la declaración misma de la misma
, cuando establece que su fin último es “Lograr la estabi-
lización de las concentraciones de gases efecto invernadero en la
atmósfera a un nivel que impida interferencias antropocéntricas
peligrosas en el sistema climático en un plazo suficiente que per-
mita que los sistemas se adapten naturalmente, asegurar la pro-
ducción de alimentos y que el desarrollo económico prosiga de
manera sustentable” (, 1992).
Con base en lo expuesto hasta ahora podemos afirmar que el
 forma parte de una estrategia más amplia que busca miti-
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

gar los efectos más amenazantes del , tanto en lo ambiental
como en lo social y económico, por eso se focaliza en las regio-
nes más pobres de los países no desarrollados; mientras las na-
ciones líderes invierten cada vez mayores cantidades en ciencia
y tecnología para mitigar los efectos del crecimiento en el plane-
ta. Esquemáticamente se podría resumir el tema en la siguiente
figura:
Desde esta perspectiva no se reconoce que en el fondo del 
subyace como verdad irrefutable que las transformaciones socia-
les ya no pueden explicarse a partir de la contradicción fuerzas
productivas-relaciones de producción, sino entre ésas y las fuer-
zas de la naturaleza, como afirma Toledo (2013), citando a G.
Skirbekk, y continúa
[…] la crisis ecológica, representada por el calentamiento global
y su conjunto de secuelas climáticas, es sin duda la más amena-
zante y peligrosa […] porque pone en entredicho todo el anda-
miaje de la civilización industrial […] porque requiere repensar
los principales postulados y valores del mundo actual”.
FIGURA 3
ESTRATEGIA DE LOS PAÍSES DESARROLLADOS PARA MITIGAR
LOS EFECTOS DEL CC SIN MODIFICAR EN LO SUSTANTIVO LAS BASES
DEL MODELO DE DESARROLLO ECONÓMICO
FUENTE: elaboración propia.
CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL 
El cc como límite de la naturaleza al modelo
económico y al Sistema Agroalimentario
Globalizado
En 1962, la bióloga Rachel Carson publicó Primavera silenciosa,
una obra inspirada en la preocupación naciente por las conse-
cuencias ambientales de la Segunda Guerra Mundial en la que
puntualizaba:
El estroncio 90, lanzado a través de explosiones nucleares en el
aire, llega a la tierra en la lluvia o desciende como lluvia radiacti-
va, se aloja en el suelo, entra en la hierba o el maíz o el trigo cre-
cido allí, y con el tiempo toma su morada en los huesos de un ser
humano, para permanecer allí hasta su muerte. Del mismo
modo, los productos químicos rociados en las tierras de cultivo o
bosques o jardines se encuentran siempre en el suelo, entrando
en los organismos vivos, pasando de uno a otro en una cadena de
intoxicación y muerte (Carson, 1962:12).
Particularmente, Carson estaba preocupada por el creciente
uso de plaguicidas, una guerra contra los insectos que finalmen-
te, desde su punto de vista, se traduciría en una guerra contra la
propia humanidad. La obra fue duramente criticada en una épo-
ca donde la expansión del capital en la agricultura estaba en todo
su apogeo y la “arrogancia científica” apenas atisbaba de lo que
podía ser capaz en su camino por el “control de la naturaleza”.
Más tarde, cuando algunos de los augurios de Carson empe-
zaban a parecer más cercanos a la realidad, la preocupación de
que la naturaleza pudiera imponer límites al desarrollo económi-
co derivó en un estudio científico para modelar escenarios futu-
ros con base en las tendencias observadas hasta el momento en
cinco aspectos: “la aceleración de la industrialización, el creci-
miento rápido de la población, la desnutrición generalizada, el
agotamiento de recursos no renovables, y el deterioro del medio
ambiente” (Meadows et al., 1972:21). Después de probar diversos
escenarios con algunos supuestos como control natal y de la con-
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

taminación, el grupo de expertos concluyó que “El modo de com-
portamiento básico del sistema mundial es el crecimiento
exponencial de la población y el capital, seguido de colapso”
(Meadows et al., 1972:142). Independientemente de los supues-
tos introducidos para contrarrestar la tendencia del modelo in-
dustrializador, el resultado siempre fue el mismo: antes del 2100
el agotamiento de los recursos naturales impondrá sus límites al
modelo. De la misma forma que en el caso de Carson, los resul-
tados fueron cuestionados principalmente por economistas, po-
líticos e industrialistas (Giddens, 2014), con el argumento de que
el modelo carecía de las variables sociales y no consideraba “la
capacidad de los seres humanos para responder a los desafíos
medioambientales” (Giddens, 2014:215).
Diversos estudios se han realizado desde entonces (Meadows,
1992; Meadows et al., 2004; Rees, 2003), incluyendo las abundan-
tes producciones científicas del , y la conclusión sigue siendo
la misma: no es posible continuar con el modelo de crecimiento
actual sin poner en riesgo la sostenibilidad del planeta. Como
Giddens (2014:218) lo señala “muchos de los riesgos medioam-
bientales y para la salud que amenazan a la sociedad contempo-
ránea son de este tipo: el resultado de nuestras intervenciones en
la naturaleza” Sin embargo, la actitud de los organismos interna-
cionales, representantes de los grupos de poder mundial, sigue
siendo la misma frente al . Las estrategias generadas como el
proyecto Enfoque Territorial del Cambio Climático no cuestio-
nan el modelo, por el contrario, buscan evadir, a través de solu-
ciones tecnológicas y de paliativos contra la pobreza, los límites
que la naturaleza impone al desarrollo del capital a través del .
Estos límites se manifiestan de forma evidente en las áreas
rurales, sin duda porque muchas de las prácticas productivas so-
bre el medio natural —en la agricultura y en la minería— tales
como la deforestación, la aplicación de pesticidas, fertilizantes y
sustancias para la lixiviación, así como la sobreexplotación y con-
taminación de los mantos acuíferos, tienen alta incidencia en el
. También porque justo es ahí donde tiene lugar el manejo de
los patrimonios naturales y a la vez, como hemos visto a lo largo
CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL 
de este texto, son potencialmente las áreas más afectadas por las
diversas expresiones del . Un tema que no se tocó en este texto
pero es fundamental en esta trama, es el relacionado con la go-
bernanza ambiental, pues al igual que ocurre con la soberanía
alimentaria, gran parte de las decisiones sobre cómo utilizar los
patrimonios naturales se toman allende las fronteras de estos es-
pacios, atendiendo a intereses la mayoría de las veces contra-
puestos a los de la población local. Esta situación es expresión de
las asimetrías sociales en las que están cimentados tanto el mo-
delo de desarrollo económico vigente como el , mismas que
se traducen en debilidad institucional territorial. Bajo este esce-
nario, la pregunta obligada es ¿cuáles son las implicaciones del
 para el desarrollo rural con perspectiva territorial?
A manera de reflexión final: retos del cc
para un abordaje del desarrollo rural
y la soberanía alimentaria
desde la perspectiva territorial
Goodman (2001:17) argumentaba que una de las principales de-
bilidades de los enfoques teóricos y de política radica en que es-
tán basados en una visión ontológica modernista que plantea la
“separación dualista de naturaleza y sociedad”. En concordancia
con este planteamiento consideramos que el  y la cadena de
eventos complejos a través de los cuales se está manifestando,
nos obliga a insertar a la naturaleza en la ecuación del desarrollo
con una perspectiva espacial y holística que de cabida a la justicia
social y ambiental; pero, frente a este escenario ¿cuáles son los
retos que esta perspectiva representa para las redes de gestión del
conocimiento como la Red-? Aquí ofrecemos algunas pro-
puestas para la reflexión y el debate:
• De agenda. Incorporar la variable  como elemento trans-
versal en las temáticas de nuestros quehaceres en los ámbi-
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

tos de la investigación, la formación de recursos y difusión
de conocimientos;
• Ontológico. Reconsiderar nuestra posición respecto a la na-
turaleza, dejar de estar frente a ella para sentirnos y actuar
como parte de ella; y, desde esa perspectiva proponer inicia-
tivas territoriales que no redunden en la reproducción del
modelo de desarrollo actual sino en la exploración de otros
caminos que tengan como eje el desarrollo armónico de las
sociedades humanas y de sus entornos naturales;
• Epistemológicos. Construir marcos teóricos transdiscipli-
narios para la comprensión holística del fenómeno del  y
sus repercusiones en los territorios. Es evidente que la va-
riable ambiental antes considerada una externalidad se ha
colocado, a causa del , en el centro mismo del debate so-
bre el desarrollo, por lo que no es posible avanzar en la com-
prensión de los fenómenos territoriales sin desarrollar la
capacidad de dialogar con las disciplinas científicas y huma-
nistas, así como con la diversidad de los saberes humanos;
en la construcción de este diálogo, la integración de la di-
mensión espacial es esencial para consolidar como un eje de
análisis el estrecho vínculo entre humanos y su medio natu-
ral.
• Metodológicos. Diseñar herramientas acordes con los enfo-
ques transdisciplinarios, lo cual significa un reto todavía
mayor que el anterior, ya que como bien apunta Morin
(2015), requerimos herramientas que faciliten una mirada
global para que el conocimiento avance en la dirección de
considerar el mundo en su unidad diversa; entre estas he-
rramientas serán indispensables las enfocadas a generar in-
formación espacialmente referida, como la percepción
remota, los sistemas de información geográfica y los ejerci-
cios de mapeo y cartograf ía participativos.
• Instrumentales. Para establecer indicadores capaces de
aprehender la complejidad del  en los territorios, en par-
ticular en los temas vinculados a la gobernanza y al estable-
cimiento de medidas compensatorias para las víctimas del
CAMBIO CLIMÁTICO Y ENFOQUE TERRITORIAL 
 a cargo de quienes más contaminan; y para la evaluación
de la capacidad de adaptación de diversos sistemas produc-
tivos en las zonas rurales; enfatizando la georreferenciación
de procesos e indicadores.
• Desde las políticas públicas. A través del diseño de entrama-
dos institucionales para generar territorios sustentables, es
decir capaces de resistir, asimilar y recuperarse de los efec-
tos negativos del , mejorando de manera paralela la cali-
dad de vida de la población más vulnerable, tanto rural
como urbana; y evaluar sus resultados puntuales en los ám-
bitos locales;
• Es evidente que ante la complejidad que significa integrar al
, desde una perspectiva transdisciplinaria, a nuestra
agenda de trabajo y objetivos, como red se vuelve indispen-
sable estrechar vínculos con otras redes y colectivos tanto
de la academia, como de la sociedad civil y por supuesto del
gobierno.
Y en este esfuerzo por definir retos y construir agendas la pre-
gunta de fondo sería ¿tendríamos que repensar el desarrollo?
Para abonar a esta reflexión concluimos con una cita del geó-
grafo brasileño Bernardo Mançano Fernandes quien concibe al
territorio como “una construcción social cimentada en un espa-
cio geográfico, multidimensional, creado originalmente por la
naturaleza, pero transformado continuamente por las relaciones
sociales que lo producen y mantienen a través de formas especí-
ficas de poder (…) De la misma forma que el espacio y el territo-
rio son fundamentales para la realización de las relaciones
sociales, éstas producen continuamente espacios y territorios de
formas contradictorias, solidarias y conflictivas por ello el terri-
torio es a la vez, espacio de libertad y dominación, de expropia-
ción y resistencia”. Un elemento que habría que enfatizar en esta
reflexión es que la naturaleza, y de ello tomamos conciencia a
raíz del , se ha convertido también en un actor protagónico en
la construcción del territorio y en continua transformación.
MA. DEL CARMEN HERNÁNDEZ, ARACELI DEL C. ANDABLO

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Article
Full-text available
The biofuels rush represents the continued externalisation of capitalism's costs, through the distraction of green fuel. This essay argues that the agrarian question has been posed as a distinctive problematic across the three so-called ‘food regimes’ associated with high colonialism, developmentalism, and neoliberalism – and that the third form of the agrarian question is revealing most visibly the contradictions of the commodification of food and fuel crops. These contradictions are clearest in their developmental (and climatic) effects in biofuel expansion at the expense of human habitats and ecologies; as well as in reducing ecological processes to a price metric to facilitate carbon trading, but revealing the incommensurabilities of carbon flows and, therefore, the shortcomings of market environmentalism as a proponent of greening accumulation with biofuels.
Article
Under the current trend, the world is on track towards an extreme greenhouse state that threatens to destroy human civilization and nearly all forms of life on Earth. Without an end to economic growth, it is virtually impossible for meaningful climate stabilization to be achieved. However, both capitalist enterprises and states are constantly driven to expand production and consumption. The climate change crisis is but one of several long-term historical trends that are now leading to the structural crisis of capitalism. The resolution of the crisis and the survival of humanity require the building of a fundamentally different social system. JEL classification: B51, P16, P20, Q54
Article
This article discusses different phases of development discourse at the global level which was dominated by Eurocentricism for a long time. While offering a critique of Eurocentric discourse, this article argues that successive crises in world capitalism, especially the east Asian crisis in 1997 and the world economic crisis in 2008, mark the breakdown of the Washington consensus which had spurred the trend of globalisation. This led many developing countries to a debt trap, consequently squeezing public resources for people’s welfare. The recent years have witnessed the emergence of the Beijing consensus taking into account the rise of new economic forces. At this juncture, the third world is raising long neglected civilisational issues which could shape the development discourse in the coming years.
Article
301 p., fig. Beyond the Limits Confronting Global Collapse, Envisioning a Sustainable Future is the path-breaking sequel to The Limits to Growth, the international best-seller which sold 9 million copies in 29 languages when it was published 20 years ago. At that time the authors concluded that if the present trends of growth continued unchanged, the limits to physical growth on the planet would be reached in the next 100 years. Now, in Beyond the Limits, the authors show that the world has already overshot some of its limits, and if present trends remain unchanged, we face the virtually certain prospect of a global economic collapse in the next century. That collapse is far from inevitable, however. Now three of the original authors of The Limits to Growth, Donella Meadows, Dennis Meadows, and Jorgen Randers have written Beyond the Limits to help us confront the possibility of global collapse in order to envision the possibility of a sustainable future. They use World3, their system dynamics computer model, as a unique tool to see far into the next century. And by varying the basic global policy assumptions that go into the model, they are able to show a range of outcomes, from collapse to sustainability. Beyond the Limits comes to the following key conclusions: · Human use of essential resources and generation of pollutants has surpassed sustainable rates. · Unless there are significant reductions in material and energy flows, the world faces an uncontrolled decline in per capita food output, energy use, and industrial production. · In order to avoid this decline, growth in material consumption and population must be eased down at the same time as there is a rapid and drastic increase in the efficiency of materials and energy use. A sustainable society is technically and economically feasible. The transition to a sustainable society must be made by carefully balancing our long and short-term goals and emphasizing equity and quality of life. It will require honesty, compassion, and maturity.
Proteger la nieve y el hielo de la Tierra es crucial para el desarrollo y el clima, portal del Banco Mundial
  • Banco Mundial
Banco Mundial (2016). Proteger la nieve y el hielo de la Tierra es crucial para el desarrollo y el clima, portal del Banco Mundial, disponible en <http://www.bancomundial.org/es/ news/feature/2013/11/03/protectingsnowicecriticalfor developmentclimate>.