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Abstract

Los trastornos de ansiedad y depresión son el mayor problema de salud mental a nivel mundial. Puede presentarlos cualquier persona, provocando alteraciones biológicas y psicológicas que afectan las actividades de la vida diaria. Método: Revisión sistemática basada en la búsqueda de ECAS que vincularon elejercicio físico como estrategia terapéutica para estos trastornos. Se realizó una búsqueda en las bases de datos: Redalyc, PubMed, EBSCO host, Elsevier, PeDro, DialNet, Scielo y ATGC (Pubmed) con punto de corte Marzo 2018.Se analizaron de 136 artículos y se evaluaron con la lista de chequeo CONSORT creando 3 mLos trastornos de ansiedad y depresión son el mayor problema de salud mental a nivel mundial. Puede presentarlos cualquier persona, provocando alteraciones biológicas y psicológicas que afectan las actividades de la vida diaria. Método: Revisión sistemática basada en la búsqueda de ECAS que vincularon elejercicio físico como estrategia terapéutica para estos trastornos. Se realizó una búsqueda en las bases de datos: Redalyc, PubMed, EBSCO host, Elsevier, PeDro, DialNet, Scielo y ATGC (Pubmed) con punto de corte Marzo 2018.Se analizaron de 136 artículos y se evaluaron con la lista de chequeo CONSORT creando 3 matrices de análisis cuantitativo, en donde se resalta la incidencia de trastornos de depresión y ansiedad en los grupos etarios de juventud, adultez y adulto mayor, identificando los factores por estrés post traumático, origen ocupacional, drogodependencia, trastornos mentales, enfermedades diagnosticadas, conductas según la edad y ginecobstetricas. Resultados:El ejercicio físico realizado de manera estructuradadisminuye significativamente los síntomas depresivos (p≤ 0.001) evaluado con diversas escalas entre las que se destacan las pruebas Inventario de Beck, Escala de Depresión Geriátrica (GDS), DASS-21 y BDI. La reducción en el nivel de ansiedad, evaluado con la escala HADS (p= 10.0007) en todos los subgrupos, resaltando la prescripción individualizada Discusión:Se confirmanlos efectos positivos del ejercicio físico prescrito, en los síntomas de depresión y ansiedad de diversas poblaciones, siendo efectiva y de bajo costo, lo que abre la necesidad de priorizarlo y aplicar sus principios a actividades complementarias como el taichi y/o yoga para mejorar su efectividad.
Revista Colombiana de Rehabilitación, 2019 (2)
Revisión
Efectos del ejercicio físico sobre la depresión y la ansiedad
Cristhian Felipe Delgado Salazara
Erika Tatiana Mateus Aguileraa
Laura Alejandra Rincón Bolivara
Wilder Andres Villamil Parraab 1
https://orcid.org/0000-0002-1717-1020
a Escuela Colombiana de Rehabilitación
b Universidad Nacional de Colombia
Fecha de recepción: 12 de abril de 2019
Fecha de aprobación: 17 de junio de 2019
Resumen
Los trastornos de ansiedad y depresión son el mayor problema de salud mental a nivel mundial.
Puede presentarlos cualquier persona, provocando alteraciones biológicas y psicológicas que afectan
las actividades de la vida diaria. todo: Revisión sistemática basada en la búsqueda de ECAS que
vincularon el ejercicio físico como estrategia terapéutica para estos trastornos. Se realizó una
búsqueda en las bases de datos: Redalyc, PubMed, EBSCO host, Elsevier, PeDro, DialNet, Scielo y
ATGC (Pubmed) con punto de corte Marzo 2018. Se analizaron de 136 artículos y se evaluaron con la
lista de chequeo CONSORT creando 3 matrices de análisis cuantitativo, en donde se resalta la
incidencia de trastornos de depresión y ansiedad en los grupos etarios de juventud, adultez y adulto
mayor, identificando los factores por estrés post traumático, origen ocupacional, drogodependencia,
trastornos mentales, enfermedades diagnosticadas, conductas según la edad y ginecobstetricas.
Resultados: El ejercicio físico realizado de manera estructurada disminuye significativamente los
síntomas depresivos (p 0.001) evaluado con diversas escalas entre las que se destacan las pruebas
Inventario de Beck, Escala de Depresión Geriátrica (GDS), DASS-21 y BDI. La reducción en el nivel
de ansiedad, evaluado con la escala HADS (p= 10.0007) en todos los subgrupos, resaltando la
prescripción individualizada Discusión: Se confirman los efectos positivos del ejercicio físico
prescrito, en los síntomas de depresión y ansiedad de diversas poblaciones, siendo efectiva y de bajo
costo, lo que abre la necesidad de priorizarlo y aplicar sus principios a actividades complementarias
como el taichi y/o yoga para mejorar su efectividad.
Palabras clave: Ansiedad; depresión; ejercicio; fisioterapia; salud mental; trastorno de la
conducta.
1"Correo de contacto: wavillamilp@unal.edu.co
DOI: 10.30788/RevColReh.v18.n2.2019.389
Esta obra se encuentra bajo licencia internacional CC BY 4.0
Institución editora: Escuela Colombiana de Rehabilitación
"
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Effects of physical exercise on depression and anxiety
Abstract
Anxiety disorders and depression are the biggest problem of mental health in the world. It can be
present by anyone, causing biological and psychological alterations that affect the activities of daily
life. Method: Systematic review based on the search for ECAS that linked physical exercise as a
therapeutic strategy for these disorders. A search was performed on the databases: Redalyc, PubMed,
EBSCO host, Elsevier, PeDro, DialNet, Scielo and ATGC (Pubmed) with cut-off point March 2018.
136 articles were analyzed and evaluated with the CONSORT checklist creating 3 formats of
quantitative analysis, highlighting the incidence of depression and anxiety disorders in the age groups
of youth, adulthood and older adulthood, identifying post-traumatic stress factors, occupational origin,
drug dependence, mental disorders, diagnosed illnesses, age-based behaviors and gynecology.
Results: Physical exercise performed in a structured way significantly decreases depressive symptoms
(p 0.001) evaluated on a number of scales including Beck Inventory, Geriatric Depression Scale
(GDS), DASS-21 and BDI tests. The reduction in the level of anxiety, assessed with the HADS scale
(p= 10.0007) in all subgroups, highlighting the individualized prescription. Discussion: The positive
effects of prescribed physical exercise are confirmed, on the symptoms of depression and anxiety of
various populations, being effective and inexpensive, which opens the need to prioritize it and apply
its principles to activities such as taichi and/or yoga to improve their effectiveness.
Keywords: Anxiety; depression; exercise; physical therapy specialty; mental health; conduct disorder
Introducción
La salud mental a nivel mundial tiene una alta incidencia de morbilidad y mortalidad por la
alteración de trastornos de ansiedad y depresión, las cuales se encuentran ubicadas entre las diez
primeras problemáticas de salud a nivel mundial (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2013).
Se estima que para el 2020 la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares será superada por las
enfermedades mentales asociadas a depresión y ansiedad (Murray, 1997). Los trastornos de ansiedad
y depresión son los problemas más comunes en la salud mental y son producto de eventos
traumáticos o enfermedades que condicionan la vida de las personas y que transforman su imagen
corporal (Vaquero et al., 2013). Además afectan a más de trescientos millones de personas a nivel
mundial, sin distinguir el ciclo vital, condición social o situación económica del país, provocando
angustia mental y afectando la capacidad de las personas para llevar a cabo tareas cotidianas simples,
generando efectos nefastos sobre las relaciones sociales (OMS, 2017).
Tal como se evidencia en la Encuesta Nacional de Salud Mental, realizada por el Ministerio de
Salud de Colombia en el 2015, en promedio 10 de cada 100 adultos de 18 a 44 años tienen una
enfermedad mental y que 12 de cada 100 adolescentes evidencian signos y síntomas de ansiedad y
depresión, relacionados a consumo de alcohol, sustancias psicoactivas y experiencias traumáticas
(Ministerio de Salud y Protección Social, 2017; ICBF, 2014).
Este tipo de trastornos inciden principalmente a niños, adolescentes y adultos jóvenes afectando la
productividad en sus diferentes contextos, factores personales y sociales. Los primeros trastornos
depresivos se presentan a los 24 años y el de ansiedad entre los 7 y 28 años con una edad promedio de
17 años, relacionado en un 73% al uso de sustancias psicoactivas o rechazo social (Posada, 2013).
Revista Colombiana de Rehabilitación, 2019 (2)
De acuerdo al estudio realizado por Harvath y McKenzie (2012), la sociedad actual está expuesta a
factores intrínsecos y extrínsecos desencadenantes de ansiedad y depresión; siendo esto un síntoma de
una condición de la persona o una enfermedad en sí misma. No obstante, la incidencia y prevalencia
de estas condiciones son subvaloradas, subdiagnosticadas y por ende subtratadas, aumentando los
efectos sobre la calidad de vida de la persona y por ende sobre la sociedad.
La ocurrencia de estas enfermedades (diagnosticadas o no) aumenta considerablemente en
personas con antecedentes de eventos traumáticos asociados a factores psicosociales, cuadros de
estrés, cambios hormonales, enfermedades, periodo gestacional y abuso de sustancias psicoactivas;
causando una serie de cambios biológicos y psicológicos relacionados ya sea con el ambiente o el
entorno en el que interactúa la persona (Firts, Frances, & Picus, 2003).
A pesar de los beneficios del ejercicio en la salud mental y el control de los trastornos psíquicos y
su correlación con inhibición de la estimulación del sistema nervioso simpático y enfermedades
asociadas a la depresión, ansiedad y al estrés (Musil et al., 2018), es una práctica que no se aplica
comúnmente como estrategia preventiva o de tratamiento médico o terapéutico; puesto que la
administración de medicamentos sigue siendo el primer recurso para tratar dichos trastornos (Garcia
& Martin, 2014).
Por lo cual, esta investigación buscó determinar los efectos y beneficios del ejercicio físico sobre
los trastornos de la salud mental en las variables de depresión y ansiedad en seres humanos, bajo la
revisión de evidencia científica de calidad, con la finalidad de: 1. Obtener evidencia científica de los
beneficios propios de la práctica de ejercicio físico en personas que presentan problemas de salud
mental relacionados con la depresión y la ansiedad, 2. Establecer los efectos del ejercicio físico, en el
estado físico, emocional y psicosocial, de las personas con problemas de salud mental teniendo en
cuenta la variable de tiempo, 3. Identificar los efectos del ejercicio físico teniendo en cuenta el tipo de
intervención, de manera estructurada en personas con diagnóstico de depresión y ansiedad.
Método
Se llevó un acabo una revisión sistemática de literatura científica de calidad, determinada por
ensayos clínicos que permitan identificar los beneficios del ejercicio físico sobre la salud mental, en
las variables de ansiedad y depresión en personas mayores de 16 años.
Se realizó una búsqueda a nivel mundial en las siguientes bases de datos Redalyc, PubMed,
EbscoHost, Elsevier, PeDro, DialNet, Scielo y ATGC (pubmed) de ensayos clínicos aleatorizados y
controlados, tomando las publicaciones desde el año 2000 en adelante, ya que a partir de este año se
encontraron artículos que cumplían con los parámetros de calidad, que involucran el ejercicio y la
salud mental en población joven no menor de 16 años en adelante. Los artículos fueron seleccionados
en idiomas inglés, ruso, francés, español, alemán y portugués, utilizando los siguientes rminos
MeSh: Anxiety, Depression Physical exercise, Cancer.
Se tomaron en cuenta todos los artículos científicos publicados, que vinculen dentro de su
población de estudio a personas con trastornos depresivos o ansiosos los cuales se encuentren
respaldados por un diagnóstico médico. Se tomó en cuenta Ensayos Clínicos que involucraran
personas mayores de 16 años, sin discriminación de edad, género, sexo o nivel socioeconómico. Se
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excluyó todo el material académico que no fuera publicado en revistas científicas, se descartaron
artículos cuya metodología no permiten identificar los protocolos.
Para la identificación, extracción y descripción de los estudios, se requirió del trabajo en equipo
de 3 evaluadores externos, los cuales utilizaron 3 matrices de búsqueda en donde se identifican las
características de los artículos para facilitar la evaluación de los mismos. Matriz 1: con los criterios
aceptado, rechazado y pendiente; para este último, se tomó la decisión de llevar al 3 evaluador. Matriz
2: vinculó la información de autor, título, año de publicación, doi, aleatorización, ocultamiento,
cegamiento, tamaño de la muestra, número de brazos, tipo de estudio, tipo de intervención, métodos
de evaluación y resultados. Matriz 3: especificó las variables del artículo para determinar el grado de
calidad del mismo, incluyendo los parámetros de prescripción.
Resultados
La búsqueda arrojó un total de 73574 artículos que al discriminar por variables de la siguiente
manera y base de datos resulta un número variable de artículos tal y como se observa en la figura 1.
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Figura 1. Diagrama de flujo de la selección de estudios.
Un número de estudios (44) cumplieron con los criterios de inclusión, los cuales fueron
publicados en los siguientes países: 10 de Estados Unidos, 6 de Canadá, 4 de Brasil, 4 de Alemania, 3
de Dinamarca, 3 de Irán, 3 de Taiwán, 2 de Australia y 1 de Nigeria, Sudáfrica, Suecia, Italia, Reino
Unido, Bélgica, Portugal, Noruega y España, respectivamente (ver Tabla 1).
Tabla 1.
Artículos incluidos en el estudio.
Autor
País
Año
Población
(Andersen et al., 2013)
Dinamarca
2013
91
(Quist et al., 2015)
Dinamarca
2015
114 pacientes (57 mujeres, 57 hombres)
(Aweto, Aiyegbusi, Ugonabo, &
Adeyemo, 2016)
Nigeria
2016
40
(Balchin et al., 2016)
Sudáfrica
2016
30
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(Jaworska, Courtright, De Somma,
MacQueen, & MacMaster, 2018)
Canadá
2018
13 (18+)
(Paolucci et al., 2018)
Canadá
2018
61 adultos
(Danielsson et al., 2014)
Suecia.
2014
62 adultos con medicación antidepresiva
(Murri et al., 2018)
Italia
2018
121
(Nia et al., 2011)
Irán
2011
40
(Lamego et al., 2016)
Brasil
2016
10
(J.-E. Yang et al., 2017)
Taiwán
2017
140 mujeres postnatales
(Smith et al., 2010)
Hawái
2010
30
(Oertel-Knöchel et al., 2014)
Germania
2014
51(28 mujeres-23 hombres)
(Knubben et al., 2006)
Germania
2006
38
(Atlantis et al., 2004)
Australia
2004
73 participantes (mujeres = 37, hombres
= 36)
(Haglund et al., 2014)
EEUU
2014
Los participantes fueron 135 adultos
(LeBouthillier & Asmundson, 2017)
Canadá
2017
Un total de 48 individuos entre 18 y 65
años
(Dehghan-nayeri & Adib-
Hajbaghery, 2011)
Canadá
2011
200 Estudiantes
(StröHle et al., 2007)
Germania
2007
2548
(Pourmousavi Khoshnab &
Nikseresht, 2016)
Irán
2016
60 Mujeres
(Midtgaard et al., 2005)
Dinamarca
2005
91
(Wang et al., 2018)
EEUU
2018
226
(Chen, Tsai, Wu, Lin, & Lin, 2015)
Taiwan
2015
116
(Daley et al., 2015)
Reino Unido
2015
146
(Rawson et al., 2015)
EEUU
2015
135
(Suh et al., 2002)
Taiwan
2015
14
(Vancampfort et al., 2011)
Belgica
2011
64
(Felipe José Aidar et al., 2012)
Portugal
2012
24
(Felipe J. Aidar et al., 2013)
Brasil
2013
31
(Eriksen et al., 2002)
Noruega
2002
860 personas
(Penninx et al., 2002)
EEUU
2002
439 personas
(Annesi & Vaughn, 2011)
EEUU
2011
88 Personas
(Courneya et al., 2014)
Canadá
2014
301 pacientes
(Fetzner & Asmundson, 2015)
Canadá
2015
33 pacientes
(Jazaieri et al., 2012)
EEUU
2012
56 personas
(Smits et al., 2008)
EEUU
2008
60 personas
(El-Shamy, 2013)
EEUU
2012
30 personas
(Chan, Immink, & Hillier, 2012)
Australia
2012
30 personas
(Aidar et al., 2018)
Brasil
2017
36 personas
(Pomp et al., 2013)
Alemania
2013
361
(Bonet et al., 2017)
España
2017
30 estudiantes universitarios
(Branco et al., 2015)
Brasil
2015
26 personas
(Marco et al., 2010)
Irán
2010
86 mujeres
(Cox et al., 2004)
EEUU
2003
24 mujeres
Dada las diversas intervenciones con efectos en la ansiedad y depresión, se realizó una división
por subgrupo debido a la diversidad de factores etiológicos y nivel de depresión y ansiedad, divididos
de la siguiente manera: estrés postraumático, origen ocupacional, drogodependencia, trastornos
mentales, enfermedades diagnosticadas (patologías), conductas según la edad y ginecobstetricias.
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Análisis por Subgrupos
Drogodependencia. En el trabajo de Haglund et al. (2014) realizaron intervenciones de
ejercicio con una duración de 60 minutos por 3 días a la semana en donde se trabajó la fuerza,
capacidad aeróbica y flexibilidad, y encontraron que hubo mejoras significativas en la reducción de la
depresión medida con BDI, en una población drogodependiente en proceso de rehabilitación,
adicional a esto expone los resultados tuvieron menor significancia en aquellos usuarios que
consumen Metanfetamina.
Rawson et al. (2015) plantearon un estudio que evalúa el impacto del ejercicio físico en los
síntomas sobre la depresión y la ansiedad en personas dependientes de metanfetaminas, se realizó en
una población de 135 personas dependientes, que fueron evaluadas con el Inventario de Depresión de
Beck y el Inventario de Ansiedad de Beck para medir los síntomas. La realización de ejercicios tuvo
una duración de 8 semanas que constaba de ejercicio aeróbico 3 veces por semana y 60 minutos
durante 8 semanas con una duración de 55 min: calentamiento de 5 min, 30 min de actividad aeróbica
en una cinta de correr, 15 min de entrenamiento con pesas, 5 min de estiramiento entre el 60-80% de
FC; por otro lado, contaba con un grupo control al cual se le realizó sesiones estructuradas de
educación para la salud 3 días a la semana durante 8 semanas con una duración de 55 minutos se
encontró una disminución en los participantes que realizaron el programa de 8 semanas de ejercicio
físico de los niveles de depresión (β = -0.63, P = 0.001) y ansiedad (β = -0.95, P = 0.001) puntajes
finales, y una disminución significativa entre la dosis y los síntomas de depresión β = -0.61, P <0.001)
ansiedad (β = -0.22, P = 0.009) lo que concluye que un programa de ejercicios estructurado permite
disminuir los síntomas de depresión y ansiedad en personas dependientes de metanfetamina.
Trastornos Mentales. Este tipo de trastornos afectan cada vez más a la población debido a
múltiples factores como la edad, eventos, situaciones traumáticos que ocasionan un cambio emocional
en la persona y su contexto, es así como se plantean diferentes estudios para el manejo de los síntomas
que ocasionan estos trastornos, no solo de manera farmacológica, si con el ejercicio físico. Atlantis,
Chow, Kirby y Singh (2004), realizaron una intervención con ejercicio físico durante 24 semanas de
duración, en donde se logró obtener mejoras en las variables de estado psicológico y calidad de vida;
evaluadas con la encuesta de estado de salud SF36, depresión y ansiedad evaluadas con el
cuestionario DASS, y el cuestionario de BECK. Penninx et al.,(2002) trabajaron con 3 grupos, el
primero con ejercicio aeróbico durante 60 minutos, con una frecuencia de una vez por semana en un
periodo de 15 meses, cuya estructura disponía de 10 minutos de calentamiento, 40 minutos de marcha
a una intensidad del 50%-70% de la Fc Max y 10 minutos de trabajo de flexibilidad; en el segundo
grupo, utilizó protocolo de fuerza resistencia con una frecuencia de 3 veces a la semana durante 60
minutos, donde 10 minutos eran calentamiento, 40 se dedican a trabajo de fuerza resistencia
utilizando como medio pesas para realizar series de 10 a 12 repeticiones y 10 minutos para el trabajo
de flexibilidad, en relación al grupo control, en el cual no se realizó ningún tipo de intervención, se
observó que la depresión medida con la escala CES-D11 aumentaba en promedio un 2%, mientras que
en el grupo de ejercicio aeróbico se disminuyó el puntaje en un 23% siendo disminuciones
significativas de P=0,001%, en cambio en el grupo intervenido con fuerza resistencia se logró una
reducción en el puntaje de la escala de 6% pero esta no fue significativa.
Jazaieri, Goldin, Werner, Ziv, y Gross, (2012), encontraron que los niveles de ansiedad social
medidos con la escala LSAS-SR se han reducido de manera significativa al igual que la ansiedad a la
interacción medida con la escala SIAS-S con una intervención de 3 sesiones de ejercicio físico
semanales a una intensidad moderada durante 8 semanas, adicionalmente también demostraron una
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disminución significativa en el puntaje de la escala BDI con la cual se mide la depresión. Por otro
lado, Smits et al. (2008) encontraron una disminución significativa en los niveles de ansiedad medidos
con el inventario de ansiedad de Beck y el índice de Spielberg, al igual que en el índice de depresión
de Beck demostrando que las personas eran menos sensibles a los síntomas de estos trastornos al
practicar ejercicio físico, el protocolo de intervención realizado era de 6 sesiones de ejercicio físico de
20 minutos de duración con una frecuencia de 3 veces por semana.
La investigación realizada por El-Shamy (2013), expone que los participantes tuvieron una mejora
en la calidad del sueño, evaluado con la escala MDSS, así mismo también disminuyó los índices de
depresión evaluados con la escala de SDS la cual parte de la autopercepción del nivel de depresión del
participante, realizando un protocolo de intervención de 2 meses de duración donde se realizó
ejercicio físico de tipo aeróbico 2 veces por semana, cuya estructura incluye calentamiento, trabajo de
resistencia aeróbica con una intensidad del 60%-70% medida con la Fc Máx. en 50 minutos y trabajo
de flexibilidad durante 5 minutos.
Nia et al., (2011) evaluaron el efecto de un programa de 8 semanas para estudiantes sobre la
imagen corporal y la ansiedad, para ello se realizó entrenamiento en fuerza de circuito 3 días por
semana, a parte un grupo control de sujetos que no participaron en ninguna actividad de
entrenamiento para la medición de ansiedad se utilizó el Inventario de ansiedad del rasgo estado de
Spielberg, obteniendo como resultado una reducción significativa en ansiedad (36.40 ± 10.32) en la
semana 8 (31.55 ± 8.21) (p<0.05) y un aumento de la imagen corporal (p<0.05) demostrando que un
programa de 8 semanas mejora significativa la imagen corporal y se obtienen reducciones
significantes en los síntomas de ansiedad.
Knubben et al., (2006) realizaron un estudio que evaluó los efectos a corto plazo del ejercicio en
pacientes con depresión mayor en una población de 39 pacientes mediante una intervención de
ejercicios de resistencia: caminata diaria en una cinta de correr durante 10 días. Se aplicó las escalas
de melancolía Besh-Rafaelsen (BRMS) y la escala de depresión del Centro de Estudios
Epidemiológicos (CES-D) los resultados obtenidos fueron la reducción de puntajes en depresión
después de 10 días en el grupo de ejercicio BRMS: 36% 18%; CES-D: 41% v 21%; p= 0,01, esto
demuestra que un programa a corto plazo ayuda a mejorar los estados de ánimo en pacientes con
depresión mayor.
Enfermedades diagnosticadas (Patologías). Diversas patologías generan una disminución del
componente físico, psicológico y social, asociado a las consecuencias de las mismas y sus
tratamientos, generando una alteración de la salud mental en relación con la ansiedad y depresión, es
por esta razón que diversos autores validan el ejercicio como una estrategia de intervención no
invasiva. Andersen et al. (2013) realizaron un estudio en el que evaluaron los efectos del ejercicio
físico y la fatiga durante 6 semanas en pacientes sometidos a quimioterapia, en 9 horas por semana y 4
días. En cada sesión se realizó 30 minutos de calentamiento y se finalizó con estiramientos y
ejercicios de coordinación, encontrando mejoras significativas en la reducción de los niveles de fatiga
(p = 0,002) evaluados con el cuestionario (FACT- An) encontrando una correlación con mejoras en la
depresión p = 0.046, pero no con las mejoras en la ansiedad, p=0.462.
Por otro lado, Quist et al. (2015) llevaron a cabo un estudio en pacientes con cáncer de pulmón en
un estadio avanzado, realizando una intervención de ejercicio físico y de relajación durante 1 hora y
50 minutos 2 veces por semana en un periodo de 6 semanas; se realizó una fase de calentamiento,
fuerza, capacitación y estiramiento, demostrando una reducción en el nivel de ansiedad, evaluado con
Revista Colombiana de Rehabilitación, 2019 (2)
la escala HADS (p = 0.0007), Así como una mejoría en el parámetro de bienestar emocional (FACT-
L) y un aumento significativo de la condición física (P <.001). Por otro lado, el estudio realizado por
Midtgaard et al. (2005) en personas bajo quimioterapia, demostró que el ejercicio multidimensional de
baja y moderada intensidad, disminuye la ansiedad (p <0.001) y la depresión (p = 0.042). Así mismo,
Courneya et al., (2014) realizaron un protocolo de intervención para pacientes oncológicos con
ejercicio aeróbico basado en las recomendaciones de la OMS encontrando disminuciones
significativas en las variables de depresión P=0.36, Ansiedad P=0.35 Estrés percibido P=0.41 y
Autoestima P=0.33 todas evaluadas con la escala de síntomas depresivos CES-D11.
Wang et al., (2018) ejecutaron un estudio en pacientes con fibromialgia, realizando una
intervención con ejercicio aeróbico durante 24 semanas, 2 veces por semana durante 60 minutos,
iniciando con movimientos de baja intensidad y estiramientos dinámicos con intensidad entre el 60 y
70% de la FC Max. Se demostró que el ejercicio mejora en los síntomas de depresión y ansiedad, pero
los grupos de Taichí combinados tuvieron mejoras estadísticamente significativas, aún más que el
grupo de ejercicio aeróbico en las puntuaciones de impacto de la fibromialgia, evaluado con la escala
FIQR (P = 0.03), así como en la evaluación global del paciente P = 0.005, ansiedad evaluado con la
escala HADS (P = 0.006), escala de autoeficacia y artritis (P = 0.0004) y estrategias de afrontamiento
(P = 0.005). En relación con el tratamiento con Taichí comparado con el ejercicio aeróbico tuvo un
mayor beneficio entre las puntuaciones de FIQR (P <0.001).
Aidar et al. (2013) evalúaron el efecto de un ejercicio acuático sobre la depresión y el estado
ansiedad en sujetos que sufrieron ACV isquémico, el cual se implementó en 12 semanas, 2 veces por
semana, con una duración de 45-60 min distribuida en 5-10 minutos de caminata en piscina, 5-10 min
pedaleando, trabajar con spaghetti, 5-10 min escalada y descendiendo de grados de piscina 5-10 min
de ejercicios para extremidades superior e inferior, con material educativo, ejercicios de respiración
haciendo burbujas en el agua, 10 min de natación y 5 min de ejercicios de baja intensidad, se usó la
escala de Borg entre los 12-17; en el grupo control se comenzaron las actividades 4 meses después,
evaluado con las escalas de Inventario de Depresión de Beck (BDI) y Trace State Anxiety Inventory
(IDATE), los resultados pre y pos tratamiento mostraron diferencias significativas para depresión y
ansiedad (p <0.05) una terapia acuática mejora los niveles de depresión y ansiedad en ACV.
Los estudios de Suh et al. (2002), Smith et al. (2010), Vancampfort et al. (2011), y Oertel-Knöchel
et al. (2014), plantearon intervenciones multivariadas de comportamiento progresivo, basado en
ejercicio aeróbico, entrenamiento de la fuerza muscular y la vinculación de actividades más dinámicas
en el contexto de la persona con enfermedades crónicas, en donde mostraron diferencias significativas
para depresión (44.8 +/- 8.4 a 39.7 +/- 6.4, P= 0.073), mejora significativa de la calidad de vida
(124.5+/-16.5 a 133.6+/-19.3, P=0.031), menores riesgos de síntomas depresivos (OR) = 0.52, con un
intervalo de confianza (IC) del 95% = 0.32-0.83, p = 0.006 y OR = 0.61, IC del 95% = 0.39-0.97, p =
0.04 y una mayor relajación muscular progresiva un puntaje de 1,26 para el bienestar subjetivo y -1.25
y -1.02 para la ansiedad y el estrés psicológico respectivamente.
Eng y Reime (2014) desarrollaron una revisión sistemática y metanálisis sobre los efectos del
ejercicio físico en pacientes con depresión posterior a un accidente cerebrovascular, mostrando una
disminución en los síntomas después de finalizar el programa de ejercicios con un valor p >0.03; sin
embargo, esta disminución de los síntomas no se mantuvieron a largo plazo, mientras que la población
que realizó ejercicio físico de manera constante a una intensidad moderada-vigorosa, tuvo un efecto
positivo en la etapa de recuperación subaguda (6 meses después del ictus) como crónica (> 6
meses), contrario a aquellos que realizaron ejercicio físico a una intensidad leve. Adicionalmente,
Revista Colombiana de Rehabilitación, 2019 (2)
Teruel, Ruano y Moles (2012) muestran cómo el ejercicio físico mejora la condición de vida de las
personas con el trastorno mental severo, al mejorar la ejecución de las actividades de la vida diaria, la
disminución de los niveles de agitación, y conductas de depresión; resaltando la importancia de los
fisioterapeutas a la hora de generar estrategias para incentivar a los pacientes con enfermedades
mentales, los cuales suelen tener dificultades con la concentración, baja motivación, paranoia,
preocupación, producto de sus patologías o efectos secundarios de los medicamentos.
Así mismo, es importante resaltar la influencia que tiene las enfermedades al condicionar la vida
de los cuidadores, su familia y/o su entorno social, ya que tal como lo mostraron Marco et al. (2010)
al realizar su estudio transversal, existe una influencia directa en la salud mental y los niveles de
depresión, los cuales fueron valorados con sub escalas de vitalidad (p=0,003), función social (p=0,01),
rol emocional (p=0,038) y salud mental (p=0,002).
Conductas según la edad. Bonet, Parrado y Capdevila (2017) realizaron un programa de
ejercicio físico con una intensidad del 80%, en estudiantes universitarios demostrando que las
personas que realizan ejercicio físico desde hace más de 1 mes, presentan menos síntomas de
depresión (p<0.001), con una diferencia significativa de los síntomas depresivos, entre los Activos y
No activos (p=0.003), con un aumento significativo en el post-ejercicio para el total de la muestra.
(Balchin, Linde, Blackhurst, Rauch, & Schönbächler, 2016) demostró cómo el ejercicio de baja
intensidad no genera una liberación significativa de endorfinas a diferencia del ejercicio a moderada
y a alta intensidad con un nivel de significancia de (p=0.07), lo que se evidencia en la disminución de
los síntomas de depresión, pánico y miedo evaluados con la escala DASS y Pánico con Escala Self
Report (PDSS-SR)
En un estudio realizado por Paolucci, Loukov, Bowdish, y Heisz en el 2018, con estudiantes
universitarios, se evidencia una relación entre el ejercicio físico y la ansiedad; encontrando que la
depresión disminuyó significativamente con un valor (p = .005) al realiza una intervención de
ejercicio físico a una intensidad moderada y un método continuo en comparación a un ejercicio de
alta intensidad con un método interválico. Danielsson et al. (2014) y Murri et al. (2018) determinaron
que el ejercicio aeróbico en compañía de ejercicios de conciencia corporal, de estabilización postural
y respiración, modulan la intensidad y frecuencia de episodios de ansiedad (p=0.06) incidiendo sobre
la agitación y penetración (p=0.5).
Cox, Thomas, Hinton, y Donahue (2004) realizaron un estudio en la población femenina, en donde
realizaron ejercicios con una duración de 33 minutos, durante una sesión de entrenamiento, mediante
ejercicio sub máximo, encontrando una disminución significativa de la ansiedad estado (p <0.0001,)
evaluada con el Inventario de Ansiedad Estado (STAI) y una interacción entre la Intensidad y la edad
(p = 0.04). De igual forma, Pomp, Fleig, Schwarzer y Lippke (2013) demostraron que los ejercicios de
rehabilitación durante las 6 semanas disminuyen síntomas depresivos (p=0.005) evaluados con la
escala de Estado de ánimo (PHQ-2) en el grupo de intervención, sin encontrar diferencias
significativas en el grupo control.
En el artículo de Yang, Lee y Kim, (2017) se trabajó con una muestra poblacional de adultos
mayores, realizando actividad física mediante realidades virtuales, en donde se evidenció un cambio
en la depresión y estrés después del ejercicio. La puntuación de GDS-K se redujo después de la
intervención al igual que el puntaje ISS-K después de la intervención (p <0.05). De igual forma, el
estudio realizado por Branco et al. (2015) en esta misma población, promueve una mejora de la salud
física y psicológica de las personas mayores por medio de ejercicio físico, encontrando una mejora
Revista Colombiana de Rehabilitación, 2019 (2)
significativa en las post prueba sobre los síntomas depresivos (p 0.001) evaluados con Escala de
Depresión Geriátrica (GDS), en todas las pruebas de aptitud física (p 0.05) evaluadas con Senior
Fitness Test y una reducción de la circunferencia de la cintura, teniendo efectos positivos de la
intervención (p = 0.031).
Ginecobstetricos. Los trastornos mentales que afectan antes, durante y después del parto
(Castellón, 2012) generaron alteraciones del estado de ánimo, principalmente entre la cuarta hasta la
semana 30, afectando la relación madre e hijo y el desarrollo durante la gestación al igual que la
calidad de vida de la madre. Muy pocos estudios evalúan trastornos en el parto, por lo cual Yang y
Chen (2018) utilizaron una muestra de 140 mujeres en quienes se le evaluaron los niveles de ansiedad
con la escala de depresión posnatal de Edimburgo (EPDS) La intervención consta de ejercicio
gimnástico aeróbico al menos tres veces (15 minutos) por semana durante tres meses con un disco
compacto en el hogar, el grupo control recibió atención postparto regular. El grupo intervención
mostró resultados significativos para ansiedad EPDS en el grupo intervención 1.48 (p<0.05)1.05
ayudando a mejorar el estado de ánimo de las mujeres.
Por otro lado Daley et al. (2015) realizan un estudio en una población de mujeres (146 ) que
cuenten con la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD) -10 para la depresión mayor en los
primeros 6 meses postnatales, en donde aplicaron la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo
(EPDS) para la medición de depresión, como intervención se realizó 1-12 semana 30 min de ejercicio
con intensidad moderada en 3 días por semana durante la semana 13-21 y 30 min de ejercicio con
intensidad moderada de 3-5 días por semana, incluye 2 consultas de ejercicio personalizado, durante
el 1 y 2 mes recibieron llamadas telefónicas, el grupo control contó con atención habitual, consultar a
su médico y recibir tratamiento activo. Se obtuvo mejoras en el grupo de intervención en cuanto a la
escala de depresión (46.5% v. 23.8%, p = 0.03) demostrando que el ejercicio favorece la
disminución de los síntomas en la depresión postnatal, y que ayuda a mejorar el estado de ánimo de
las mujeres que lo presentan.
Estrés postraumático y origen ocupacional: LeBouthillier y Asmundson (2017) reunieron una
población de 48 estudiantes con diagnóstico de ansiedad encontrando mejoras significativas en las
variables de ansiedad, sin embargo los estudios de Fetzner y Asmundson (2015), de Jindani et al.
(2015), y de Eriksen et al. (2002) no encontraron cambios significativos para estas variables.
Discusión
Esta investigación resaltó cuatro tendencias principales para el abordaje del ejercicio físico en
depresión y ansiedad: a. prescripción del ejercicio físico de manera individualizada teniendo en cuenta
la condición de salud de la persona, las necesidades, virtudes y objetivos de cada individuo, b. el uso
de recursos tecnológicos a través de aplicaciones que permiten controlar la duración de las actividades
y la optimización de componentes de equilibrio, coordinación y agilidad, c. ejercicio físico basado en
métodos grupales y convencionales en donde se brinda una asesoría general, y d. ejercicio con
técnicas complementarias como el Taichí y el Yoga , así como intervenciones acuáticas y en tierra, en
las cuales se evidencian pocos cambios significativos.
La mayoría de estudios proporcionaron resultados positivos en cuanto a la disminución de los
síntomas de depresión y ansiedad mediante la práctica del ejercicio. Como consecuencia se
encontraron resultados efectivos que indican que el ejercicio físico mejora los trastornos mentales a
Revista Colombiana de Rehabilitación, 2019 (2)
los que se ven expuestos infinidad de personas; sin embargo, de estas cuatro tendencias, la
prescripción individualizada presenta mejores resultados que las actividades grupales.
Lo anterior evidencia que el ejercicio, no solo logra disminuir los niveles de ansiedad y
depresión a bajos costos, sino que también es una estrategia que permite brindar una mayor
accesibilidad. De acuerdo con la evidencia encontrada, existen varios tipos de intervención del
ejercicio físico para disminuir la ansiedad y depresión, sin embargo, de acuerdo a los resultados
encontrados, la especificidad es fundamental para aumentar el impacto sobre la ansiedad y depresión.
Mostrando la importancia del ejercicio físicos como terapia complementaria a la farmacológica
(Villamil, 2018). Es necesario seguir profundizando en los beneficios que el ejercicio físico
proporciona, facilitando así la práctica del ejercicio de una manera estructurada, siendo una estrategia
para reducir los síntomas de depresión y ansiedad, mejorar la calidad de vida y contribuir a que más
individuos accedan a la práctica del ejercicio y no solo al uso de fármacos o métodos invasivos para
tratar los signos y síntomas de las alteraciones de la salud mental.
Los resultados demuestran que el ejercicio físico, no solo beneficia a las personas que lo practican,
sino que también contribuye a mejorar el entorno en el que se desenvuelven, contribuyendo al óptimo
desempeño de sus roles sociales. Así mismo, se promueven cambios psicológicos, que favorecen su
estado de ánimo de su contexto el cual se ve alterado por la modificación de su dinámica natural
(Marco et al., 2010) previniendo y controlando la aparición de enfermedades crónicas no
transmisibles (ECNT), y ayudando al sistema músculo esquelético al depositar mayor proporción de
minerales que favorecen el soporte de la carga del mismo. (Arrébola, 2001). Adicionalmente el
ejercicio fomenta el fortalecimiento del sistema cardiovascular mejorando la capacidad de transporte
de oxígeno.
El siguiente desafío es establecer el ejercicio como herramienta terapéutica transversal a la
condición de salud (Villamil & Hernandez, 2018; Villamil, 2018); por lo cual es necesario investigar
qué tan alto es el índice de adherencia a hábitos en las personas que sufren estos síndromes y las
estrategias para mejorar los estilos de vida de acuerdo a la población teniendo en cuenta los factores
extrínseco e intrínsecos que influyen en estos, contribuyendo en la toma de decisiones ante
intervenciones clínicas o incluso de Rehabilitación Basada en Comunidad (RBC), permitiendo
mejorar la producción científica de calidad (Vernaza & Alvarez, 2011) y la alta prevalencia de los
síntomas, en Colombia, la cual es amplia en comparación con las estadísticas de otros países
desarrollados y en desarrollo (Posada, 2013).
Tal como muestra el Ministerio de Salud y Protección Social (2017), las atenciones por depresión
se han incrementado desde el año 2009, por lo que es necesario mejorar las estrategias para tratar los
síntomas, permitiendo disminuir la prevalencia e incidencia en la población colombiana, la cual
presenta síntomas desde los 15 a los 64 años, con mayor incidencia en las en las edades de 45 a 59
años y una prevalencia en las mujeres, asociado a ECNT como la trombosis cerebral (58,1%), seguida
de problema psiquiátrico (54,3%), hipertensión (50,9%), infarto del miocardio (50,6%) y diabetes
(50,5%), en las principales ciudades del país.
La bibliografía demuestra la efectividad del ejercicio físico en el control de los síntomas de los
trastornos de ansiedad y depresión, teniendo mayores efectos en las intervenciones individualizadas,
con un volumen de carga de mínimo 30 minutos (Branco et al., 2015), una duración superior a las 6
semanas (Rawson et al., 2015), intensidad entre el 40 y el 60 % de la FC Max en ejercicios de
capacidad aeróbica y de fuerza resistencia manteniendo una intensidad entre moderada y vigorosa
Revista Colombiana de Rehabilitación, 2019 (2)
(Aweto et al., 2016; Suh et al., 2002), para mantener cambios significativos en los síntomas de
ansiedad y depresión. Razón por la cual es importante incentivar el desarrollo de investigaciones
desde un enfoque fisioterapéutico que plantee este tipo de intervención como prioridad en la
prevención y manejo de estos trastornos teniendo en cuenta sus efectos dentro de la percepción de
cuerpo y la restricción que puede causar durante el desempeño de roles y actividades de la vida diaria.
En la búsqueda de artículos se encontraron algunas limitaciones, ya que muchas de las
investigaciones realizaban un análisis subjetivo, no presentaban los protocolos de manera clara para
lograr cambios significativos, limitando los resultados sobre las variables de depresión y ansiedad, así
como la confiabilidad para replicarlos. También se evidenciaron limitaciones para acceder a la
información con evidencia, ya que las bases de datos cobran por acceder a la misma, restringiendo el
desarrollo a la ciencia e investigación.
Agradecimientos
Los autores agradecen a la Escuela Colombiana de Rehabilitación por su aporte a la formación y
desarrollo profesional del fisioterapeuta.
Conflicto de Intereses
Los autores declaran no presentar ninguna relación de interés comercial o personal dentro del marco
de la investigación que condujo a la producción del manuscrito.
Colaboraciones
Delgado Salazar Cristhian Felipe: Aporte conceptual y escrito del manuscrito, búsqueda, recolección
y análisis de datos de la investigación.
Mateus Aguliera Erika Tatiana: Aporte conceptual y escrito del manuscrito, búsqueda, recolección y
análisis de datos de la investigación.
Rincón Bolivar Laura Alejandra: Aporte conceptual y escrito del manuscrito, búsqueda, recolección y
análisis de datos de la investigación.
Villamil Parra Wilder Andrés: Gestor intelectual de idea de investigación, director de proyecto de
investigación, aporte conceptual y escrito del manuscrito, análisis de datos finales, editor del
documento.
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Notas:
El presente artículo se derivó de la investigación titulada Efectos del ejercicio físico sobre la salud
mental (depresión y ansiedad) revisión documental”.
Información de autores:
Cristhian Felipe Delgado Salazar
Fisioterapeuta.
Escuela Colombiana de Rehabilitación
cristhiandelgado@ecr.edu.co
Erika Tatiana Mateus Aguilera
Fisioterapeuta.
Escuela Colombiana de Rehabilitación
fterikamateus@gmail.com
Laura Alejandra Rincón Bolivar
Fisioterapeuta.
Escuela Colombiana de Rehabilitación
Revista Colombiana de Rehabilitación, 2019 (2)
laurarincon@ecr.edu.co
Wilder Andres Villamil Parra
Fisioterapeuta. MSc. en Fisioterapia del Deporte y la Actividad Física
Escuela Colombiana de Rehabilitación
Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá
wavillamilp@unal.edu.co
https://orcid.org/0000-0002-1717-1020
... Several studies, reviews and meta-analyses ensure that PE is indicated to reduce and treat mental health disorders [30] and for reducing stress and anxiety levels [31]. Moreover, PE has a lot of influence on the well-being of an individual [32], thus it could be helpful to decrease medication intake and improve the disease overall [33]. Therefore, PA and PE are recommended as the main therapy for the clinical treatment of subclinical, mild and moderate depressive symptoms [29,34]; and for severe depression, they are recommended as a parallel therapy [35], and as a preventive and/or treatment strategy [36,37], their efficacy has been demonstrated [38]. ...
Article
Introduction: Depression is a challenge for public health policies, as it is the number one leading cause of disability in the world. In order to combat and prevent it, different social and health interventions are being developed to promote health through physical activity. Objective: Analyze and describe the user profile of the patients with depression from the Exercise Looks After You program, which is a physical activity program that works on improving public health and has an essential role preventing chronic diseases and improving the quality of life of the elderly in Extremadura. Design: Cross-sectional study. Participants: total sample of 1972 users (96.4% women, 3.6% men), of whom 724 (94.6% women, 5.4% men) suffer from depression. Results: It was observed that the dominant user profile of the patients with depression within the program is female, 71 years old, physically active, overweight, married, with low educational level, non-smoker, no alcohol consumption and below average physical fitness and health-related quality of life, which translates into a high incidence of primary care, nursing and prescription visits. Conclusions: This study presents the user profile of depressive versus non-depressive participants of the Exercise Looks After You physical activity program. This data could be meaningful in order to improve and optimize public health programs and resources.
... Moreover, PA has a strong influence on the well-being of the individual [16]. It may decrease depression and, as a result, medication intake [17,18]. PA has also been found to protect against the onset of depression regardless of age and geography [19,20]. ...
Article
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Introduction: Depression is a disabling mental illness and therefore also a serious public health problem. It affects 5% of the adult population in the world and is the leading cause of disability, with an annual cost of USD one trillion. In Spain, its prevalence is 13.4%, costing EUR 6000 million a year. Physical inactivity has been linked to an increase in depressive symptoms, with physical activity associated with an improvement in health-related quality of life. Objective: To calculate the odds ratio (OR) and relative risk (RR) of suffering from depression and taking antidepressants in the inactive Spanish population compared to groups with a higher level of physical activity. Method: 17,141 individuals aged 18-69 years residing in Spain and interviewed in the 2017 Spanish National Health Survey were included in this cross-sectional investigation. Results: Dependence relationships were found between the level of physical activity and the prevalence of depression and taking antidepressants (p < 0.001). We found elevated ORs and RRs for depression and antidepressant use in inactive people compared to those with a high/very high level of physical activity (Depression: OR: 4.32. CI95%: 3.35-5.57. RR: 1.59. 95% CI: 1.51-1.68; Antidepressants: OR: 4.95. CI95%: 3.59-6.82. RR: 1.61. CI95%: 1.52-1.71). Conclusions: Belonging to an inactive population group increases the risk of suffering from depression and of taking antidepressants.
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Resumen El síndrome del ovario poliquístico es uno de los problemas hormonales más frecuentes en mujeres en edad reproductiva. Este síndrome presenta gran cantidad de síntomas como desorden hormonal, ciclos menstruales irregulares o amenorrea, presencia de masas en los ovarios, aumento de peso, hirsutismo, acné, infertilidad, entre otros síntomas de hiperandrogenismo. El ejercicio físico ha sido pautado principalmente en estas mujeres con el objetivo de pérdida de peso; sin embargo, sería interesante conocer los efectos del ejercicio no solo en la pérdida de peso. Por ello el objetivo de esta revisión sistemática es conocer los efectos que produce el ejercicio terapéutico en las mujeres que presenta el SOP en aspectos como los cambios hormonales y el ciclo menstrual y otras alteraciones metabólicas. Para ello se realizó una busca bibliográfica en el mes de febrero del 2021 en las bases de datos CINAHL, Medline y PubMed. Empleándose los términos Medical Subject Heading (MeSH): «Exercise therapy», «Polycystic Ovary Syndrome» y «Therapeutic Exercise». Se incluyeron ensayos clínicos publicados en los últimos 10 años en idioma español o inglés. Tras la aplicación de los criterios de exclusión, resultaron 10 ensayos clínicos para su análisis. En la mayoría de las publicaciones se utilizan el ejercicio aeróbico y el ejercicio de resistencia progresiva, comprobando cuáles son los efectos que se consiguen al final del tratamiento. Se observó una mejora en los parámetros antropométricos y hormonales. Tras el análisis de los diferentes resultados de esta revisión, se puede concluir que el ejercicio terapéutico tiene efectos beneficiosos en el síndrome del ovario poliquístico, especialmente en el nivel hormonal y el ciclo menstrual.
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Rev Nefrol Dial Traspl. 2018; 38 (1): 28-34 RESUMEN Introducción: Los problemas renales se han convertido en una de las alteraciones de origen no trasmisible con mayor impacto en la socie-dad, afectando a cualquier persona sin importar etnia, género, edad, o nivel socioeconómico. En la actualidad, este fenómeno aumenta verticalmen-te en términos de morbilidad y mortalidad, con un impacto creciente en un 10% de la población mundial. Objetivos: Efectuar un diagnóstico de nivel de actividad física y del estilo de vida de pacientes con falla renal. Material y métodos: Estudio descriptivo transversal. Las variables analizadas son, nivel de actividad física y estilo de vida. 81 personas con diagnóstico médico de falla renal consultantes del Hospital Militar Central en el Programa de Diálisis Peritoneal. Resultados: El 71% de la población muestra un nivel de acti-vidad física bajo entendiendo esta como la realiza-ción de menos de 600 mets/min/sem o de 3 días de actividad física mayor o igual a 20 minutos. El 11.1% presenta un nivel de actividad física mode-rada cumpliendo más de 600 mets/min/sem o 3 días de actividad física moderada por más de 20 min. Sólo el 1,2% de la población presenta un nivel de actividad física alta logrando más de 1500 mets/min/sem. Conclusiones: Las personas con falla renal por su patología de base o por su condi-ción de salud, tiene un nivel de actividad física bajo, lo cual aumenta el riesgo de comorbilidades de tipo cardiacas, metabólicas y osteomusculares. ABSTRACT Introduction: Renal disorders have become one of the main non-communicable diseases having a major impact on society; they can affect anybody despite their ethnic group, gender, age or socioeconomic status. Nowadays, they are becoming a greater cause of morbidity and mortality with a growing impact on 10% of the world population. Objectives: To establish the amount of physical activity and life quality in patients suffering kidney failure. Methods: A descriptive, cross-sectional study was conducted. The variables analyzed were amount of physical activity and life quality. The participants were 81 patients diagnosed with renal failure who were treated at the Hospital Mi-litar Central and enrolled in the Peritoneal Dialy-sis Program. Results: A small amount of physical activity, i.e. less than 600 m/min per week or 3 days of physical activity for a period of 20 minutes or less, is observed in 71% of the population. Some of them (11.1%) do a moderate amount of physical activity (more than 600 m/min per week or 3 days of moderate physical activity for a pe
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Antecedentes: La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es la deficiencia respiratoria de mayor prevalencia e impacto socioeconómico en el mundo. Por su alta incidencia, su curso clínico progresivo y sus requerimientos asistenciales constituyen un problema de salud pública de primer orden, es por ello que surge la necesidad de realizar una evaluación que determine el nivel de deterioro de las capacidades condicionales como fuerza y capacidad aeróbica. Objetivo: Identificar los métodos utilizados para la evaluación de la capacidad aeróbica y la fuerza muscular en pacientes con EPOC en un ambiente intrahospitalario. Método: Se realizó una búsqueda sistemática en las plataformas Pubmed, Ebsco, Pedro y Scielo. Se seleccionaron ensayos clínicos controlados aleatorizados que relacionaran la medición de la fuerza muscular en pacientes con EPOC hospitalizados. Se identificación y seleccionaron 32 artículos no superiores a 7 años de publicación. Resultados: En la medición de la capacidad aeróbica se encontraron estrategias de evaluación como la marcha de los 6 minutos, el cicloergómetro y la banda sin fin (p=<0.001) y (p=<0.05). Para la medición de la fuerza y resistencia se hallaron pruebas de evaluación tales como la prueba incremental de los miembros superiores y la dinamometría (p=<0.033 y p=<0.006). Conclusión: La evaluación de la capacidad aeróbica en personas con diagnóstico de EPOC consiste principalmente en la aplicación de la prueba de caminata de 6 minuto (p=0.005), seguido del Cicloergómetro y banda sin fin (p=0.01, p=0.05). En cuanto a la evaluación de la fuerza, el método más utilizado es dinamometría para miembros superiores y prueba de RM para miembros inferiores (p=0.05).
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Objectives To determine the effectiveness of tai chi interventions compared with aerobic exercise, a current core standard treatment in patients with fibromyalgia, and to test whether the effectiveness of tai chi depends on its dosage or duration. Design Prospective, randomized, 52 week, single blind comparative effectiveness trial. Setting Urban tertiary care academic hospital in the United States between March 2012 and September 2016. Participants 226 adults with fibromyalgia (as defined by the American College of Rheumatology 1990 and 2010 criteria) were included in the intention to treat analyses: 151 were assigned to one of four tai chi groups and 75 to an aerobic exercise group. Interventions Participants were randomly assigned to either supervised aerobic exercise (24 weeks, twice weekly) or one of four classic Yang style supervised tai chi interventions (12 or 24 weeks, once or twice weekly). Participants were followed for 52 weeks. Adherence was rigorously encouraged in person and by telephone. Main outcome measures The primary outcome was change in the revised fibromyalgia impact questionnaire (FIQR) scores at 24 weeks compared with baseline. Secondary outcomes included changes of scores in patient’s global assessment, anxiety, depression, self efficacy, coping strategies, physical functional performance, functional limitation, sleep, and health related quality of life. Results FIQR scores improved in all five treatment groups, but the combined tai chi groups improved statistically significantly more than the aerobic exercise group in FIQR scores at 24 weeks (difference between groups=5.5 points, 95% confidence interval 0.6 to 10.4, P=0.03) and several secondary outcomes (patient’s global assessment=0.9 points, 0.3 to 1.4, P=0.005; anxiety=1.2 points, 0.3 to 2.1, P=0.006; self efficacy=1.0 points, 0.5 to 1.6, P=0.0004; and coping strategies, 2.6 points, 0.8 to 4.3, P=0.005). Tai chi treatment compared with aerobic exercise administered with the same intensity and duration (24 weeks, twice weekly) had greater benefit (between group difference in FIQR scores=16.2 points, 8.7 to 23.6, P<0.001). The groups who received tai chi for 24 weeks showed greater improvements than those who received it for 12 weeks (difference in FIQR scores=9.6 points, 2.6 to 16.6, P=0.007). There was no significant increase in benefit for groups who received tai chi twice weekly compared with once weekly. Participants attended the tai chi training sessions more often than participants attended aerobic exercise. The effects of tai chi were consistent across all instructors. No serious adverse events related to the interventions were reported. Conclusion Tai chi mind-body treatment results in similar or greater improvement in symptoms than aerobic exercise, the current most commonly prescribed non-drug treatment, for a variety of outcomes for patients with fibromyalgia. Longer duration of tai chi showed greater improvement. This mind-body approach may be considered a therapeutic option in the multidisciplinary management of fibromyalgia. Trial registration ClinicalTrials.gov NCT01420640.
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[Purpose] The purpose of this study is to explore the effect of a VR exercise program on falls and depression in the elderly with mild depression who reside in the local community. [Subjects and Methods] This study was performed by targeting 15 elderly subjects with mild depression who resided in the local community. The targeted subjects voluntarily selected 3 VR exercise programs (each lasting 10 minutes) among 4 activities, and a resting time of 5 minutes was given for an interval after each activity. The VR exercise program was performed for total 12 weeks (36 times), 3 times a week, 45 minutes per session. [Results] After exercise, scores of static balance test (anteroposterior), Falls Efficacy Scale, and the Activities-specific Balance Confidence Scale in the test subjects were improved and depression and internal stress scores were significantly decreased after the intervention. [Con-clusion] It can be concluded that the VR exercise program exerts a positive effect not only on the physical factor but also on the mental factor of the elderly subjects with mild depression who reside in the local community. It is expected that based on the VR exercise program, diversified home programs for the elderly should be developed in the future.
Article
Background: Physical exercise is increasingly recognized as a treatment for major depression, even among older patients. However, it is still unknown which depressive symptoms exercise affects most, (e.g. somatic vs. affective) and the timing of its effects. Thus, the aim of this study was to examine the changes of depressive symptoms after treatment with exercise. Methods: We analyzed data from the SEEDS study, a trial comparing the antidepressant effectiveness of sertraline (S) and sertraline plus exercise (S+EX). Exercise was delivered thrice weekly in small groups and monitored by heart rate meters. Patients with late life depression (n=121) were assessed at baseline, 4, 8, 12 and 24 weeks with the Hamilton Depression Scale. Scores of affective, vegetative, anxiety and agitation/insight factors were analyzed using Multilevel Growth Curve Models and sensitivity analyses (multiple imputation). Results: Compared with the S group, patients in the S+EX group displayed significantly greater improvements of the affective symptom dimension (total effect size = 0.79) with largest changes in the first 4 weeks and last 12 weeks. Improvements were mainly driven by depressed mood and psychomotor retardation. Limitations: Sample size; lack of an exercise only treatment arm CONCLUSIONS: Adding exercise to antidepressant drug treatment may offer significant advantages over affective symptoms of depression, rather than somatic symptoms or other dimensions of depression. Compared with standard antidepressant treatment, clinical advantages should be expected both at an early (first 4 weeks) and later stage (after 12 weeks).
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Background: Exercise may help to mitigate symptoms of depression by reducing inflammation; however, little is known about the influence of exercise intensity on depressed mood. Methods: In the present study, sixty-one university students were assigned to six weeks of high-intensity interval training (HIT), moderate continuous training (MCT), or no exercise (CON) during their academic term. We measured changes in depression, anxiety and perceived stress along with pro-inflammatory cytokines tumor necrosis factor alpha (TNF-α), interleukin-6 (IL-6), interleukin-1 beta (IL-1β), and C-reactive protein (CRP). Results: Depression increased for CON, demonstrating how quickly mental health can decline for students during their academic term. In contrast, MCT decreased depression and pro-inflammatory cytokine TNF-α levels. Although HIT decreased depressive symptoms, it also increased perceived stress, TNF-α and IL-6 relative to MCT. This may be due to the higher level of physical stress evoked by the more strenuous exercise protocol. Conclusions: Taken together, the results suggest that moderate-intensity exercise may be an optimal intensity of exercise for the promotion of mental health by decreasing TNF-α. This is critical for informing the use of exercise as medicine for mental health.
Article
Evidence supports exercise as an intervention for many mental health concerns; however, randomized controlled investigations of the efficacy of different exercise modalities and predictors of change are lacking. The purposes of the current trial were to: (1) quantify the effects of aerobic exercise and resistance training on anxiety-related disorder (including anxiety disorders, obsessive-compulsive disorder, and posttraumatic stress disorder) status, symptoms, and constructs, (2) evaluate whether both modalities of exercise were equivalent, and (3) to determine whether exercise enjoyment and physical fitness are associated with symptom reduction. A total of 48 individuals with anxiety-related disorders were randomized to aerobic exercise, resistance training, or a waitlist. Symptoms of anxiety-related disorders, related constructs, and exercise enjoyment were assessed at pre-intervention and weekly during the 4-week intervention. Participants were further assessed 1-week and 1-month post-intervention. Both exercise modalities were efficacious in improving disorder status. As well, aerobic exercise improved general psychological distress and anxiety, while resistance training improved disorder-specific symptoms, anxiety sensitivity, distress tolerance, and intolerance of uncertainty. Physical fitness predicted reductions in general psychological distress for both types of exercise and reductions in stress for aerobic exercise. Results highlight the efficacy of different exercise modalities in uniquely addressing anxiety-related disorder symptoms and constructs.
Article
Background: Gymnastics is a preferable safe exercise for postnatal women performing regularly. Objective: The aim of this pilot randomized controlled trial was to determine whether the aerobic gymnastic exercise improves stress, fatigue, sleep quality and depression in postpartum women. Design: Single-blinded, randomized controlled trial held from December 2014 until September 2015. Setting: Postnatal clinic of a medical center in southern Taiwan. Participants: 140 eligible postnatal women were systematically assigned, with a random start to experimental (n=70) or a control (n=70) group. Interventions: Engage in aerobic gymnastic exercise at least three times (15min per section) a week for three months using compact disc in the home. Outcome measures: Perceived Stress Scale, Postpartum Fatigue Scale, Postpartum Sleep Quality Scale, and Edinburgh Postnatal Depression Scale. Results: In a two-way ANOVA with repeated measures, the aerobic gymnastic exercise group showed significant decrease in fatigue after practicing exercise 4 weeks and the positive effects extended to the 12-week posttests. Paired t-tests revealed that aerobic gymnastic exercise participants had improved significantly in perceived stress and fatigue after 4 weeks gymnastic exercise; these positive effects extended to the 12-week posttests. In addition, the changes in physical symptoms-related sleep inefficiency after 12 weeks gymnastic exercise were significantly decreased in the experimental group compared with the control group. Relevance to clinical practice: The findings can be used to encourage postnatal women to perform moderate-intensity gymnastic exercise in their daily life to reduce their stress, fatigue and improve sleep quality.