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Predictores clínicos del resultado de angioplastia infrapoplítea en pacientes con isquemia crítica de miembros pélvicos

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Abstract

RESUMEN Objetivo. Describir los resultados obtenidos de angioplastias infrapoplíteas en pacientes con diag-nóstico de isquemia crítica, así como los factores que influyen en el resultado del procedimiento y la sobrevida libre de amputación mayor. Material y métodos. Estudio observacional, transversal, descriptivo y retrospectivo, con pacientes sometidos a angioplastia infrapoplítea. Se describen variables demográficas y comorbilidades, así como características del procedimiento endovascular: Número de vasos afectados, tipo de lesión, en-fermedad por arriba de la rodilla y éxito técnico. Se describe la sobrevida libre de amputación a tres, seis y 12 meses. Resultados. Se intervinieron 48 extremidades en 47 pacientes; varones 69% y mujeres 31%. Las co-morbilidades descritas fueron diabetes mellitus (92%), hipertensión arterial sistémica (65%), ta-baquismo (40%) y enfermedad renal crónica (27%). El angiosoma mayormente afectado fue arteria tibial anterior (52%) y arteria tibial posterior (32%). El éxito técnico fue de 79%; 41.66% presentó compromiso de los tres vasos (41.66%). Se realizó angioplastia de un solo vaso en 75% de los casos. La sobrevida libre de amputación a los tres, seis y 12 meses fue 89%, 79% y 75%, respectivamente. La enfermedad renal crónica terminal, la enfermedad por arriba de la rodilla agregada y la revascu-larización del angiosoma no fueron factores que influyeran en el éxito técnico y la sobrevida libre de amputación mayor. Conclusión. Las características demográficas son similares a las de la literatura. Los resultados estadísticos son limitados, ya que la muestra es corta; sin embargo, es un estudio con seguimiento a largo plazo. Palabras clave. Isquemia crítica, angioplastia, vasos tibiales. ABSTRACT Objective. To describe the results obtained from infrapopliteal angioplasties in patients diagnosed with critical ischemia; as well as the factors that influence the outcome of the procedure and the free survival of major amputation.
76 Guardado-Bermúdez F y cols. Angioplastia infrapoplítea. Rev Mex Angiol 2019; 47(2): 76-83
Revista Mexicana de
ANGIOLOGIA
Vol. 47 Núm. 2
Abril-Junio 2019
pp 76-83
Trabajo original
Predictores clínicos del
resultado de angioplastia infrapoplítea en
pacientes con isquemia crítica de miembros pélvicos
Dr. Fernando Guardado-Bermúdez,* Dr. Jesús Emmanuel Arriaga-Caballero,*
Dr. Jorge Antonio Torres-Martínez,* Dr. Julio Abel Serrano-Lozano,*
Dr. Martín H. Flores-Escartín,* Dra. Nora Elena Sánchez-Nicolat,*
Dra. Nayeli Sánchez-Burgoa,* Dra. Nydia Romina Álvarez-Arcaute**
RESUMEN
Objetivo. Describir los resultados obtenidos de angioplastias infrapoplíteas en pacientes con diag-
nóstico de isquemia crítica, así como los factores que influyen en el resultado del procedimiento y la
sobrevida libre de amputación mayor.
Material y métodos. Estudio observacional, transversal, descriptivo y retrospectivo, con pacientes
sometidos a angioplastia infrapoplítea. Se describen variables demográficas y comorbilidades, así
como características del procedimiento endovascular: Número de vasos afectados, tipo de lesión, en-
fermedad por arriba de la rodilla y éxito técnico. Se describe la sobrevida libre de amputación a
tres, seis y 12 meses.
Resultados. Se intervinieron 48 extremidades en 47 pacientes; varones 69% y mujeres 31%. Las co-
morbilidades descritas fueron diabetes mellitus (92%), hipertensión arterial sistémica (65%), ta-
baquismo (40%) y enfermedad renal crónica (27%). El angiosoma mayormente afectado fue arteria
tibial anterior (52%) y arteria tibial posterior (32%). El éxito técnico fue de 79%; 41.66% presentó
compromiso de los tres vasos (41.66%). Se realizó angioplastia de un solo vaso en 75% de los casos.
La sobrevida libre de amputación a los tres, seis y 12 meses fue 89%, 79% y 75%, respectivamente.
La enfermedad renal crónica terminal, la enfermedad por arriba de la rodilla agregada y la revascu-
larización del angiosoma no fueron factores que influyeran en el éxito técnico y la sobrevida libre de
amputación mayor.
Conclusión. Las características demográficas son similares a las de la literatura. Los resultados
estadísticos son limitados, ya que la muestra es corta; sin embargo, es un estudio con seguimiento
a largo plazo.
Palabras clave. Isquemia crítica, angioplastia, vasos tibiales.
ABSTRACT
Objective. To describe the results obtained from infrapopliteal angioplasties in patients diagnosed
with critical ischemia; as well as the factors that influence the outcome of the procedure and the free sur-
vival of major amputation.
* Departamento de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular, Hospital Regional “Lic. Adolfo López Mateos”, ISSSTE.
Ciudad de México. México.
** Departamento de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular. Hospital Español. Ciudad de México. México.
77Guardado-Bermúdez F y cols. Angioplastia infrapoplítea. Rev Mex Angiol 2019; 47(2): 76-83
INTRODUCCIÓN
La enfermedad arterial periférica (EAP) abarca
diversos síndromes arteriales causados por el dete-
rioro progresivo del flujo arterial secundario a la
modificación en la estructura y función de las arte-
rias. El desarrollo de circulación colateral de mane-
ra compensatoria y la hemodinámica propia de la
estenosis permiten que la isquemia tisular no se
manifieste hasta que la obstrucción supera 70% de
la luz del vaso.1
La EAP se puede definir como aquellas manifes-
taciones clínicas de la ateroesclerosis, que afectan a
la aorta abdominal y sus ramas terminales caracte-
rizada por estenosis u obstrucción de la luz arterial
debido a placas de ateroma que, originadas en la ín-
tima, proliferan hacia la luz arterial provocando
cambios hemodinámicos a nivel del flujo sanguíneo
arterial que se traduce en disminución de la pre-
sión de perfusión y dan lugar a isquemia de los teji-
dos. Existen tres formas de presentación:
Claudicación intermitente. Dolor muscular
en los miembros pélvicos durante el ejercicio o
la deambulación, que exige el cese de la activi-
dad y que disminuye progresivamente al descan-
sar algunos minutos.
Isquemia crítica. Dolor en reposo que no cede
a la administración de analgésicos; úlcera que
no cicatriza después de dos semanas de trata-
miento e ITB < 0.40.
Insuficiencia arterial aguda. Disminución re-
pentina de flujo y perfusión, la cual amenaza la
pérdida de una extremidad.2
La formación de la placa de ateroma provoca una
disminución de flujo distal a la lesión. En la mayo-
ría de los casos estas lesiones son asintomáticas
hasta que la disminución en el diámetro de la luz
es suficiente para disminuir el flujo distal de forma
significativa. Según la ley de Pouseville, cuando el
diámetro arterial se ha reducido en 50% y el área
de la sección del vaso 75%, se produce una reduc-
ción marcada del flujo que suele ser significativa.2-4
Para el desarrollo de EAP es necesario tener pre-
sentes los factores de riesgo tradicionales de la ate-
roesclerosis: Diabetes mellitus (DM), hipertensión
arterial sistémica (HAS), tabaquismo, dislipidemia,
niveles elevados de homocisteína en sangre, edad,
insuficiencia renal crónica, raza.2,4,5
De acuerdo con el estudio de salud y nutrición de
los Estados Unidos la presencia de un ITB < 0.9 es
más común en pacientes de raza negra no hispáni-
ca (7.8%) que en los de raza blanca (4.4%), dichos
datos son reafirmados en el estudio GENOA (Gene-
tic Epidemiology Network of Arteriopathy) arrojan-
do datos similares a los descritos.6
En cuanto al género la prevalencia de EAP, sin-
tomática o asintomática, es discretamente mayor
en hombres que en mujeres, particularmente en
grupos de edad más jóvenes. En los pacientes con
claudicación intermitente la relación entre hom-
bres y mujeres es de 1:1 y 2:1.2,6
El grupo etario mayormente afecto es el que co-
rresponde a la séptima década de la vida, es decir, la
progresión de la EAP y su sintomatología es directa-
mente proporcional a la edad del paciente, teniendo
su pico máximo entre los 65 y 70 años de edad.2,7
La relación entre tabaquismo y EAP está bien re-
conocida desde 1911. Los resultados del Estudio Ar-
terial de Edimburgo demostraron que el riesgo rela-
tivo de presentar CI es 3.7 veces en los fumadores
contra tres veces en los exfumadores (aquellos que
dejaron de fumar al menos cinco años previos).2,3
Material and methods. An observational, cross-sectional, descriptive and retrospective study, with
patients undergoing infrapopliteal angioplasty. Demographic variables and comorbidities were de-
scribed, as well as characteristics of the endovascular procedure, such as number of affected vessels, type
of injury, above-knee disease, technical success. The free survival of amputation at 3, 6, 12 months is
described.
Results. 48 limbs were operated on in 47 patients; males 69% and females 31%. The comorbidities de-
scribed were diabetes mellitus (92%), systemic arterial hypertension (65%), smoking (40%) and chronic
kidney disease (27%). The angiosoma most affected was anterior tibial artery (52%), and posterior tib-
ial artery (32%). The technical success was 79%; 41.66% presented compromise of the 3 vessels; single-
vessel angioplasty was performed in 75%. The free survival of amputation at 3, 6 and 12 months was
found 89%, 79% and 75% respectively. The terminal chronic kidney disease, the above-knee-added dis-
ease and the revascularization of the angiosome were not factors that influenced the technical success
and free survival of major amputation.
Conclusions. The demographic characteristics are similar to those of the literature. Statistical results
are limited, however it is a long-term follow-up study.
Key words. Critical limb ischaemia, tibial arteries.
78 Guardado-Bermúdez F y cols. Angioplastia infrapoplítea. Rev Mex Angiol 2019; 47(2): 76-83
La asociación entre EAP y diabetes mellitus es
ampliamente descrita, pero uno de los datos más
relevantes es que la isquemia crítica es dos veces
más frecuente en pacientes diabéticos que en no
diabéticos. En los pacientes diabéticos por cada 1%
que se incremente la HbA1c, aumenta en 26% el
riesgo de EAP. La característica más importante en
este tipo de pacientes es el incremento en el riesgo
de padecer EAP de 40 a 50%, en los pacientes con
resistencia a la insulina.2,3
La hipertensión arterial sistémica tiene un ries-
go aumentado en dos a tres veces EAP. Sin embar-
go, el riesgo relativo de desarrollar EAP es menor
para la hipertensión que para la diabetes y el taba-
quismo.3,8
Con respecto a la dislipidemia, el estudio de Fra-
mingham describe los niveles de colesterol > 270
mg/dL y una incidencia del doble de presentar is-
quemia crítica. En otros estudios, los pacientes con
EAP tienen niveles en suero significativamente ma-
yores de triglicéridos, lipoproteínas de muy baja
densidad (VLDL), lipoproteínas de densidad inter-
media (IDL), colesterol y bajos niveles de lipopro-
teínas de alta densidad (HDL) que en los pacientes
control.2,3,9
La asociación entre enfermedad renal crónica y
EAP sugiere que es causal. En el estudio HERS
(Heart an Estrogen/Progestin Replacement Study)
la IRC presentó una asociación para padecer EAP
en mujeres posmenopáusicas.10
En cuanto a la clínica, la claudicación es la ma-
nifestación más común de la EAPO. Se sabe que
de los pacientes con claudicación intermitente,
75% estabilizará su enfermedad por el desarrollo
de colaterales, sobre todo en la región muscular;
el 25% restante evolucionará a isquemia crítica o
directamente a una amputación (1 - 3.3%).9,11
La clasificación clínica de la EAP de mayor difu-
sión en el mundo es la clasificación de Rutherford,
así como la clasificación de Fontaine; de ambas
clasificaciones las etapas finales correspondientes
a los pacientes con isquemia crítica, es decir, con
dolor en reposo y con heridas crónicas, este grupo
es el segmento que cobra importancia en nuestro
estudio.12
La teoría del angiosoma explica las variaciones
que existen en los aportes de sangre arterial a la
piel y estructuras adyacentes entre las diferentes
regiones del cuerpo, permite mapear los territorios
vasculares para planificar las incisiones y los colga-
jos, y proporciona la base para interpretar muchos
procesos fisiológicos y patológicos.12,13
Los angiosomas del pie son continuación natural
y final de los angiosomas de la pierna. Así, la arte-
ria tibial posterior irriga la zona plantar de los de-
dos, los espacios interdigitales, la planta del pie y la
cara interna del tobillo y el talón a través de sus
ramas calcánea, plantar medial y plantar lateral.
La arteria tibial anterior-pedia irriga el dorso del
pie. La arteria peronea irriga la cara anterolateral
y externa del tobillo y del talón a través de sus dos
ramas, perforante anterior y calcánea. Las ramas
de la pedia que profundizan forman la principal
anastomosis con el sistema plantar. El sistema
plantar se forma por la división de la arteria tibial
posterior en arterias plantares medial y lateral. De-
pendiendo de la dominancia del sistema plantar o
dorsal, los dedos reciben su aporte arterial princi-
palmente de la arteria plantar lateral o de la arte-
ria pedia. El talón recibe flujo a partir de dos arte-
rias distributivas: La rama calcánea de la tibial
posterior y la rama calcánea de la peronea, respec-
tivamente dirigidas a sus caras medial y lateral. No
hay conexiones anatómicas entre estas arterias, y
casi siempre una predomina sobre la otra.14-15
Un conocimiento detallado de la anatomía vascu-
lar del pie ayuda al cirujano vascular a tomar deci-
siones. Por ejemplo, antes de indicar una cirugía de
revascularización o endovascular es imprescindible
conocer si el flujo al dorso del pie procede de la ar-
teria tibial anterior, tibial posterior o peronea; si el
flujo al talón procede directamente de la rama cal-
cánea de la tibial posterior o de la rama calcánea de
la peronea, o indirectamente desde la arteria tibial
anterior a través de ramas maleolares.16,17
Si la revascularización no logra recanalizar la
arteria que nutre el angiosoma afectado debe con-
templar que su revascularización podría no recu-
perar el tejido isquémico, a menos que se demues-
tren conexiones arterioarteriales entre la arteria
revascularizada y la arteria que nutre ese angioso-
ma. Cuando un angiosoma se revasculariza indi-
rectamente, y va a recibir sangre a través de vasos
colaterales, las posibilidades de curación de una
lesión pueden disminuir. Neville fue el primer au-
tor que publicó tasas de curación de 91% con tasas
de amputación sólo de 9% cuando se revasculariza
directamente el angiosoma donde asienta la le-
sión, frente a tasas de curación de 62% y de ampu-
tación de 38% cuando la revascularización es indi-
recta. Iida definió claramente la superioridad de la
revascularización directa del angiosoma sobre los
porcentajes de curación de lesiones isquémicas,
salvamiento de extremidad (86 vs. 69%), aparición
de eventos isquémicos adversos y supervivencia li-
bre de amputación, tanto a medio como a largo
plazo.17-20
Alexandrescu ha publicado sus resultados respec-
to a curación de lesiones (85, 81 y 73% a 12, 24 y 36
meses) y salvamiento de extremidad (91, 88, y 84%
79Guardado-Bermúdez F y cols. Angioplastia infrapoplítea. Rev Mex Angiol 2019; 47(2): 76-83
en los mismos intervalos), si la angioplastia distal
sigue el modelo de angiosoma, siendo evidente y es-
tadísticamente significativa la diferencia a favor del
éxito para ambos criterios si se siguió el modelo de
angiosoma.14
Las actualizaciones en el tratamiento endovascu-
lar de la isquemia crítica de miembros inferiores
aportan resultados óptimos sobre la curación de las
lesiones isquémicas, preservación de la extremidad
y recuperación funcional comparándolas con la ciru-
gía convencional. Sin embargo, las lesiones isqué-
micas del pie que pueden conducir a pérdida de la
extremidad ofrecen un panorama sombrío si la re-
vascularización no es a la arteria que involucra el
área del pie enfermo.21,22
La revascularización mediante bypass con injerto
autólogo venoso de enfermedad de vasos tibiales
presenta buenas tasas de permeabilidad; no obstan-
te, es un procedimiento invasivo en un grupo de pa-
cientes con elevada comorbilidad. La evolución de
las técnicas endovasculares en la última década ha
hecho que muchos autores opten por la angioplas-
tia como primera opción terapéutica. En un estudio
realizado en el Complejo Hospitalario Universitario
A Coruña, presenta una tasa de mortalidad periope-
ratoria de 1.6%. Lo y cols., en un análisis de 413 pa-
cientes, describieron una tasa mortalidad de 6% en
este tipo de procedimientos, siendo el único predic-
tor de mortalidad la edad avanzada. Vogel y cols., al
analizar una serie de 13,258 pacientes, observaron
una mortalidad a los 30 días de 6.7%, siendo los
grupos de mayor riesgo los pacientes con más de 85
años y lesiones tisulares extensas.23-25
La IRCT es un factor predictor conocido de mor-
talidad en estos procedimientos. Algunos autores
han publicado mayores tasas de mortalidad en pa-
cientes con IRCT o niveles de creatinina > 2.0 mg /
dL (HR = 1.71). Conrad y cols., en un análisis de
155 angioplastias infrapoplíteas, determinaron que
la IRCT es un predictor independiente de mortali-
dad (RR: 1.58). Otros autores han descrito a la insu-
ficiencia cardiaca congestiva y la IRCT como predic-
tores de mortalidad tras un procedimiento
endovascular distal.18,26,27
Peralta y cols. determinaron que el tratamiento
con estatinas tiene un efecto protector respecto a la
mortalidad (HR = 0.3). Otros autores como Aiello y
cols., en un análisis de 646 pacientes sometidos a
un procedimiento endovascular por isquemia críti-
ca, han señalado que la terapia con estatinas se
asocia con mejores resultados en cuanto a supervi-
vencia, permeabilidad primaria, permeabilidad se-
cundaria y salvamento de la extremidad. Westin y
cols., en un análisis de 380 pacientes, describieron
que el uso de estatinas se asocia a una menor mor-
talidad (HR = 0.49), menor número de eventos car-
diovasculares mayores (HR = 0.53) e incremento de
la supervivencia libre de amputación (HR =
0.53).25,28-30
La presencia de afectación arterial ultradistal se
asocia con un mayor riesgo de amputación (HR =
5.4). La afectación de las arterias inframaleolares o
ultradistales refleja una EAP más extensa y severa.
Kudo y cols. han descrito a la afectación arterial ul-
tradistal y a la diabetes mellitus como factores pre-
dictores de amputación mayor en estos casos, debi-
do al patrón típico de enfermedad arterial
multisegmentaria con afectación del arco plantar
que presentan estos pacientes. En el mismo estudio
de Peralta y cols. se establece que la revasculariza-
ción directa del angiosoma afectado mostró una re-
lación estadísticamente significativa con la cicatri-
zación de las heridas (HR = 2.4). El argumento
central de este enfoque es que el establecimiento
de flujo arterial directo a una región isquémica pro-
porcionará la mejor oportunidad para la curación de
las heridas. Neville y cols. compararon los resulta-
dos de la revascularización directa e indirecta del
angiosoma, observando que la revascularización di-
recta se asocia con una tasa mayor de curación
completa de las heridas y salvamento de la extre-
midad. Asimismo, Varela y cols., en una cohorte
mixta de procedimientos abiertos y endovasculares,
señalaron a la revascularización directa del angio-
soma como un factor determinante para la cura-
ción de las lesiones tróficas. Otros autores conclu-
yen que la revascularización directa del angiosoma
reduce el tiempo de cicatrización de las lesiones
respecto a la revascularización indirecta. Por tanto,
la revascularización del vaso correspondiente al an-
giosoma afectado debe ser un factor a tener en
cuenta cuando se planifica una intervención en este
tipo de pacientes.13,25,28,31
MATERIAL Y MÉTODOS
Estudio observacional, transversal, descriptivo y
retrospectivo, tomando como población a los dere-
chohabientes del Hospital Regional “Lic. Adolfo Ló-
pez Mateos”, ISSSTE, sometidos a angioplastia in-
frapoplítea entre el 1 de enero de 2016 al 30 de
abril de 2017, con un seguimiento en la Consulta
Externa por un periodo mínimo de un año.
Las variables a considerar son tanto demográfi-
cas (sexo y edad, diabetes mellitus tipo 2, hiperten-
sión arterial sistémica, tabaquismo, insuficiencia
renal crónica terminal y angiosoma al cual corres-
ponde la lesión), criterios arteriográficos (número
de vasos afectados, afectación agregada de segmen-
to iliaco femoral y/o poplíteo, tipo de lesión) y las
80 Guardado-Bermúdez F y cols. Angioplastia infrapoplítea. Rev Mex Angiol 2019; 47(2): 76-83
variables relativas a los resultados de la interven-
ción (éxito técnico, número de vasos recanalizado,
revascularización de lesiones proximales; arteria
iliaca, femoral y/o poplítea, revascularización de la
arteria responsable del angiosoma donde se presen-
te la lesión). Asimismo, se determinó la supervi-
vencia global y la supervivencia libre de amputación
mayor a los tres, seis y 12 meses.
En el modelo estadístico propuesto se realiza-
ron análisis de medidas de tendencia central y de
dispersión de acuerdo con la naturaleza y distribu-
ción de las variables numéricas y análisis de fre-
cuencia de las variables categóricas. Para el análi-
sis estadístico se utilizó SPSS para Windows
versión 22.0 (SPPS Inc., Chicago, IL, EE.UU.). Se
realizó análisis de medidas de tendencia central y
dispersión de todas las variables. El análisis biva-
riado para variables continuas de los grupos de
tratamiento y análisis entre grupos fue realizado
con la prueba de t-student, para variables categóri-
cas con χ2, y cuando existieron celdas con menos
de cinco casos se efectuó la prueba F exacta de
Fisher. Se consideró un valor de p < 0.05 como es-
tadísticamente significativo.
RESULTADOS
Se intervinieron 48 extremidades en 47 pacientes
entre el 1 de enero de 2016 al 30 de abril de 2017.
De la cohorte, 33 pacientes fueron varones (69%) y
15 mujeres (31%). La edad media fue de 65.417
(rango 47-89 años) (Cuadro I). Dentro de los resul-
tados relacionados con las comorbilidades presentes
en los pacientes, en primer lugar se encontró la
diabetes mellitus tipo 2 con 44 pacientes (92%), se-
guido de hipertensión arterial sistémica con 31 pa-
cientes (65%), tabaquismo19 pacientes (40%) y fi-
nalmente enfermedad renal crónica con 13
pacientes (27%) (Cuadro I).
Acorde con los resultados encontrados en la
descripción de la exploración física en el expe-
diente clínico y haciendo una correlación con
modelo del angiosoma mayormente afectado es el
correspondiente a la arteria tibial anterior (52%),
seguido de la arteria tibial posterior (32%) y fi-
nalmente arteria peronea (4%); asimismo, una
pequeña parte de los pacientes sometidos a angio-
plastia de vasos tibiales presentó dolor en reposo
sin evidenciarse lesiones cutáneas en los pies
(8%) (Cuadro II).
Dentro de los resultados propios del procedi-
miento endovascular encontramos un éxito técnico
en 38 procedimientos (79%). En la arteriografía in-
frapoplítea se observó que en la mayoría de los pro-
cedimientos la extremidad presentaba compromiso
CUADRO ICUADRO I
CUADRO ICUADRO I
CUADRO I
Características demográficas y comorbilidades.Características demográficas y comorbilidades.
Características demográficas y comorbilidades.Características demográficas y comorbilidades.
Características demográficas y comorbilidades.
Variables n (%)
Edad en años (media) 65.417 ± 10.351 (47-89)
Sexo
Hombres 33 (69)
Mujeres 15 (31)
Comorbilidades
Diabetes 44 (92)
Hipertensión 31 (65)
Enfermedad renal 13 (27)
Tabaquismo 19 (40)
de los tres vasos (41.66%), seguido de dos vasos
(33%) y un vaso (33.33%). Durante el procedimiento
y acorde con los hallazgos, se realizó angioplastia
de un solo vaso en 36 casos (75%), angioplastia de
dos vasos en siete (15%), ninguna revascularización
en los tres vasos, y en cinco procedimientos (10%)
no se pudo realizar tratamiento en alguno de los
vasos tibiales. El tipo de lesión encontrada en el
vaso correspondiente al angiosoma de la herida fue
mayormente estenosis crítica (62%) seguido de
oclusión total arterial (38%). En 31 arteriografías
(65%), además del segmento infrapoplíteo, se en-
contró afectación del segmento iliaco, femoral y/o
poplíteo; de la población que presentó enfermedad
tanto por debajo como por arriba de la rodilla, en
87% de los casos se pudo revascularizar el segmen-
to superior. Uno de los aspectos más relevantes es
que en 31 (72%) de los 42 procedimientos en los
cuales se pudo tratar por lo menos uno de los tres
vasos, la arteria revascularizada corresponde a la
propia del angiosoma donde se encontraba la herida
del pie, es decir, se realizó una revascularización
directa; sólo en 12 procedimientos (28%) se realizó
una revascularización indirecta (Cuadro III).
CUADRO IICUADRO II
CUADRO IICUADRO II
CUADRO II
Angiosoma correspondiente a la herida en el pie.Angiosoma correspondiente a la herida en el pie.
Angiosoma correspondiente a la herida en el pie.Angiosoma correspondiente a la herida en el pie.
Angiosoma correspondiente a la herida en el pie.
Variable n (%)
Angiosoma
Arteria tibial anterior 25 (52)
Arteria tibial posterior 17 (32)
Arteria peronea 2 (4)
Dolor en reposo/Sin lesiones cutáneas 4 (8)
81Guardado-Bermúdez F y cols. Angioplastia infrapoplítea. Rev Mex Angiol 2019; 47(2): 76-83
En un seguimiento a un año posterior a la re-
vascularización se presentó una defunción por cau-
sas ajenas al procedimiento, este paciente fue tra-
tado de ambas extremidades en dos procedimientos
distintos. En cuanto a la sobrevida libre de amputa-
ción a los tres, seis y 12 meses se encontró 89%,
79% y 75%, respectivamente (Cuadro IV).
El análisis estadístico se realizó con χ2 y F de
Fisher; esta última para los cruces de variables con
casillas con menos de 5 unidades. En el análisis
de variables se observó que la enfermedad renal
crónica terminal no es un factor condicionante
para el éxito técnico del procedimiento endovascular
CUADRO IIICUADRO III
CUADRO IIICUADRO III
CUADRO III
Hallazgos y resultados del procedimiento.Hallazgos y resultados del procedimiento.
Hallazgos y resultados del procedimiento.Hallazgos y resultados del procedimiento.
Hallazgos y resultados del procedimiento.
Variable n (%)
Éxito técnico 38 (79)
Vasos afectados (n)
1 16 (33.33)
2 12 (25)
3 20 (41.66)
Tipo de lesiones
Estenosis crítica 30 (62)
Oclusión total 18 (38)
Afectación del segmento iliaco, 31 (65)
femoral y/o poplíteo
Vasos revascularizados (n)
0 5 (10)
1 36 (75)
2 7 (15)
3 0 (0)
Tipo de revascularización
Directa 31 (72)
Indirecta 12 (28)
Revascularización iliaca femoral y/o poplítea 27 (87)
CUADRO IVCUADRO IV
CUADRO IVCUADRO IV
CUADRO IV
Sobrevida libre de amputación mayor.Sobrevida libre de amputación mayor.
Sobrevida libre de amputación mayor.Sobrevida libre de amputación mayor.
Sobrevida libre de amputación mayor.
Variables n (%)
Defunciones 2 (4.1)
Sobrevida libre de amputación
Tres meses 42 (89)
Seis meses 38 (79)
Doce meses 36 (75)
(p = 0.51), en el cruce de enfermedad renal crónica
y la ausencia de amputación mayor en el segui-
miento a tres meses (p = 0.47), seis meses (p = 0.70)
y un año (p = 0.57), no hay significancia estadística.
Asimismo, la enfermedad arterial iliaca, femoral y/
o poplítea agregada a la enfermedad por debajo de
la rodilla no es un factor condicionante para el éxito
técnico del procedimiento endovascular (p = 0.074),
en el cruce de la enfermedad arterial iliaca, femo-
ral y/o poplítea agregada a la enfermedad por deba-
jo de la rodilla y la ausencia de amputación mayor
en el seguimiento a tres meses (p = 0.65), seis me-
ses (p = 0.27) y un año (p = 0.97) no hay significan-
cia estadística. Con respecto a la revascularización
exitosa del segmento arterial por debajo de la rodi-
lla, no es un factor condicionante para el éxito téc-
nico del procedimiento endovascular (p = 0.49), en
el cruce de revascularización exitosa del segmento
arterial por debajo de la rodilla y la ausencia de
amputación mayor en el seguimiento a tres meses
(p = 0.61), seis meses (p = 0.50) y un año (p = 0.97)
no hay significancia estadística.
DISCUSIÓN
La distribución demográfica de la población por-
tadora de EAP de predominio por debajo de la rodi-
lla es similar a lo reportado en la literatura. Con
respecto a las comorbilidades presentes en la pobla-
ción con enfermedad infrapoplítea no hay diferencia
con lo descrito en diversos estudios internaciona-
les. No se demostró asociación entre los pacientes
portadores de enfermedad renal crónica terminal y
el éxito técnico; en nuestro estudio no resultó un
factor que influya en la sobrevida libre de amputa-
ción mayor en un plazo de tres, seis y 12 meses. A
pesar de que la enfermedad multinivel, es decir,
por arriba y por debajo de la rodilla, es ampliamen-
te conocida como de mal pronóstico para la sobrevi-
da de la extremidad a corto y largo plazo, en nues-
tro estudio el cruce de enfermedad por arriba y por
debajo de la rodilla con la sobrevida libre de ampu-
tación, no resultó con significancia estadística, por
lo tanto, no es un factor que influya en la ausencia
de amputación mayor en el seguimiento a un año.
La revascularización del segmento infrapoplíteo
exitoso no demostró ser un factor determinante
para la sobrevida libre de amputación a tres, seis y
12 meses, lo cual no coincide con lo demostrado en
los estudios más amplios.
CONCLUSIONES
Los resultados de este estudio nos demuestran
características demográficas y la presencia de las
82 Guardado-Bermúdez F y cols. Angioplastia infrapoplítea. Rev Mex Angiol 2019; 47(2): 76-83
comorbilidades similar a los datos encontrados en
la literatura internacional. La falta de asociación de
las variables estudiadas con el éxito técnico y la so-
brevida libre de amputación mayor a largo plazo
puede estar relacionada con que la muestra es pe-
queña; a pesar de esto, el estudio se continuará con
la finalidad de obtener una mayor ‘n’ que nos per-
mita obtener resultados que aporten datos relevan-
tes para la difusión nacional e internacional.
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Correspondencia:
Dr. Fernando Guardado-Bermúdez
Departamento de Angiología y
Cirugía Vascular
Hospital Regional “Lic. Adolfo López
Mateos”, ISSSTE
Av. Universidad, Núm. 1321
Col. Florida
C.P. 01030, Alcaldía Álvaro Obregón
Ciudad de México, México
Tel.: (01 55) 5322-2300, Ext. 89378
Correo electrónico:
fernandoguardadob@hotmail.com
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Restenosis is the major drawback in patients undergoing tibial angioplasty. In contrast to earlier observations, tibial patency was shown to impact on clinical outcomes in current randomized trials and is thus attributed more importance. Accordingly, intentions to reduce tibial restenosis have been intensified. Both drug-eluting balloons (DEB) and drug-eluting stents (DES) were shown to reduce tibial restenosis when compared with its plain counterparts. However, both endovascular technologies have its limitations for tibial arterial application. While DEB technology may not address elastic recoil, a pathophysiological mechanism frequently observed in tibial arteries and a significant contributor to restenosis, currently available DES do not fully address tibial arterial lesion morphology. Purpose of the present manuscript is to outline the problem and the incidence of tibial arterial restenosis, its importance on clinical outcomes and to provide an overview on technical developments aimed at its prevention.
Article
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Context Peripheral arterial disease (PAD) is a manifestation of systemic atherosclerosis that is common and is associated with an increased risk of death and ischemic events, yet may be underdiagnosed in primary care practice.Objective To assess the feasibility of detecting PAD in primary care clinics, patient and physician awareness of PAD, and intensity of risk factor treatment and use of antiplatelet therapies in primary care clinics.Design and Setting The PAD Awareness, Risk, and Treatment: New Resources for Survival (PARTNERS) program, a multicenter, cross-sectional study conducted at 27 sites in 25 cities and 350 primary care practices throughout the United States in June-October 1999.Patients A total of 6979 patients aged 70 years or older or aged 50 through 69 years with history of cigarette smoking or diabetes were evaluated by history and by measurement of the ankle-brachial index (ABI). PAD was considered present if the ABI was 0.90 or less, if it was documented in the medical record, or if there was a history of limb revascularization. Cardiovascular disease (CVD) was defined as a history of atherosclerotic coronary, cerebral, or abdominal aortic aneurysmal disease.Main Outcome Measures Frequency of detection of PAD; physician and patient awareness of PAD diagnosis; treatment intensity in PAD patients compared with treatment of other forms of CVD and with patients without clinical evidence of atherosclerosis.Results PAD was detected in 1865 patients (29%); 825 of these (44%) had PAD only, without evidence of CVD. Overall, 13% had PAD only, 16% had PAD and CVD, 24% had CVD only, and 47% had neither PAD nor CVD (the reference group). There were 457 patients (55%) with newly diagnosed PAD only and 366 (35%) with PAD and CVD who were newly diagnosed during the survey. Eighty-three percent of patients with prior PAD were aware of their diagnosis, but only 49% of physicians were aware of this diagnosis. Among patients with PAD, classic claudication was distinctly uncommon (11%). Patients with PAD had similar atherosclerosis risk factor profiles compared with those who had CVD. Smoking behavior was more frequently treated in patients with new (53%) and prior PAD (51%) only than in those with CVD only (35%; P <.001). Hypertension was treated less frequently in new (84%) and prior PAD (88%) only vs CVD only (95%; P <.001) and hyperlipidemia was treated less frequently in new (44%) and prior PAD (56%) only vs CVD only (73%, P<.001). Antiplatelet medications were prescribed less often in patients with new (33%) and prior PAD (54%) only vs CVD only (71%, P<.001). Treatment intensity for diabetes and use of hormone replacement therapy in women were similar across all groups.Conclusions Prevalence of PAD in primary care practices is high, yet physician awareness of the PAD diagnosis is relatively low. A simple ABI measurement identified a large number of patients with previously unrecognized PAD. Atherosclerosis risk factors were very prevalent in PAD patients, but these patients received less intensive treatment for lipid disorders and hypertension and were prescribed antiplatelet therapy less frequently than were patients with CVD. These results demonstrate that underdiagnosis of PAD in primary care practice may be a barrier to effective secondary prevention of the high ischemic cardiovascular risk associated with PAD. Figures in this Article Peripheral arterial disease (PAD) is a highly prevalent atherosclerotic syndrome that affects approximately 8 to 12 million individuals in the United States and is associated with significant morbidity and mortality.1- 4 Because of its high prevalence, high rates of nonfatal cardiovascular ischemic events (myocardial infarction [MI], stroke, and other thromboembolic events), increased mortality, and diminution of quality of life, the consequences of PAD in US communities are significant.1- 5 A regional pilot study of community screening for PAD demonstrated that patient awareness of the PAD diagnosis was low and associated with low atherosclerosis risk factor, antiplatelet, and claudication treatment intensity.5 There have been no national efforts in the United States to detect PAD in community-based office practice, to assess both physician and patient awareness of the diagnosis, or to assess the intensity of medical treatments. PAD has not emerged as a focus of public health efforts to improve quality of life nor to decrease the associated cardiovascular ischemic risk. The PAD Awareness, Risk, and Treatment: New Resources for Survival (PARTNERS) program was designed as a national investigation to assess the feasibility of detecting PAD using the ankle-brachial index (ABI) in office-based practices. Additional goals were to assess both patient and physician awareness of PAD, to evaluate the magnitude of the associated atherosclerosis risk factor burden, and to assess the intensity of use of risk-reduction strategies in community practice. The program evaluated the following hypotheses: (1) that PAD is prevalent but underdiagnosed in primary care practices and (2) that PAD is undertreated in terms of risk factor modification and use of antiplatelet therapies compared with that in other cardiovascular diseases (CVDs).
Article
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Objective: Infrapopliteal angioplasty (percutaneous transluminal angioplasty [PTA]) is routinely used to treat critical limb ischemia (CLI) despite limited data on long-term outcomes. Methods: We reviewed all patients undergoing infrapopliteal PTA for CLI from 2004 to 2012 stratified by TransAtlantic Inter-Society Consensus (TASC) class. Outcomes included restenosis, primary patency, reintervention (w/PTA or bypass), amputation, procedural complications, wound healing, and survival. Results: Infrapopliteal PTA (stenting 14%, multilevel intervention 50%) was performed in 459 limbs of 413 patients (59% male) with a technical success of 93% and perioperative complications in 11%. TASC class was 16% A, 22% B, 27% C, and 34% D. Multilevel interventions were performed in 50% of limbs and were evenly distributed among all TASC classes. All technical failures were TASC D lesions. Mean follow-up was 15 months; 5-year survival was 49%. One- and 5-year primary patency was 57% and 38% and limb salvage was 84% and 81%, respectively. Restenosis was associated with TASC C (hazard ratio [HR], 2.2; 95% CI, 1.2-3.9; P = .010) and TASC D (HR, 2.4; 95% CI, 1.3-4.4; P = .004) lesions. Amputation rates were higher in patients who were not candidates for bypass (HR, 4.4; 95% CI, 2.6-7.5; P < .001) and with TASC D lesions (HR, 3.8; 95% CI, 1.1-12.5; P = .03). Unsuitability for bypass was also predictive of repeat PTA (HR, 1.8; 95% CI, 1.0-3.4; P = .047). Postoperative clopidogrel use was associated with lower rates of any revascularization (HR, 0.46; 95% CI, 0.25-0.83; P = .011). Conclusions: Infrapopliteal PTA is effective primary therapy for TASC A, B, and C lesions. Surgical bypass should be offered to patients with TASC D disease who are suitable candidates. Multilevel intervention does not adversely affect outcome.
Article
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Purpose: To report the long-term angiographic and clinical results in a series of below-the-ankle (BTA) angioplasty procedures and to present some biomechanical issues related to the unique anatomical geometry of the ankle. Methods: We performed a retrospective analysis of BTA angioplasty procedures. Clinical end points included technical success, patient mortality, salvage of the treated foot, and repeat target lesion revascularization. Imaging end points included primary patency, binary restenosis of the target lesion at the 50% threshold, and stent integrity (stent fracture, deformation, or collapse). Univariate subgroup analysis was performed. Results: In total, 40 limbs in 37 patients (age 73.5 ± 8.2 years) with critical limb ischemia were included and 42 inframalleolar lesions (4.2 ± 1.4 cm) were analyzed. Technical success was achieved in 95.2% (40 of 42). Provisional stent placement was performed in 45.2% (19 of 42). Two patients died, and two major amputations occurred up to 3 years. At 1 year, overall primary vessel patency was 50.4 ± 9.1%, lesion binary restenosis rate was 64.1 ± 8.3%, and repeat intervention-free survival was 93.6 ± 4.3% according to life table analysis of all treated lesions. Pairwise subgroup analysis showed that BTA self-expanding stents were associated with significantly higher restenosis and poorer primary patency compared to plain balloon angioplasty or sirolimus-eluting balloon-expandable stents. Significant deformation and/or fracture of balloon-expandable stents placed BTA were identified in five of 11. Dynamic imaging showed that the dorsalis pedis artery is kinked during foot dorsiflexion, whereas the distal posterior tibial artery is kinked during plantar flexion of the foot. Conclusion: BTA angioplasty for critical limb ischemia treatment is safe and feasible with satisfactory long-term results. BTA stent placement must be reserved for bailout indications.
Article
Objectives To describe the results of infra-popliteal angioplasty in patients with critical ischaemia, as well as to determine the prognostic factors of the results of the procedure. Material and methods A retrospective study on a patient cohort with critical ischemia treated with infra-popliteal angioplasty. Variables were collected on the demographic characteristics, comorbidities, clinical presentation, arteriography features of the affected vessels, and the affected angiosome. A description of the procedure and the post-angioplasty results were also recorded. The events analysed were, the overall survival, amputation-free survival, and the healing of trophic lesions. Results A total of 124 limbs were operated on in 120 patients between January 2011 and December 2013. The technical success was 92%. The median follow-up was 12.6 months. The overall survival at 6, 12, 18, and 24 months was 91.4%, 89.4%, 82.8% and 76.3%, respectively. The amputation-free survival at 12 and 24 months was 88.1% and 76.3%, with 64.3% experiencing an improvement or complete healing of the lesions. Chronic kidney failure was associated with a higher mortality risk (HR: 11.7 95% CI 2.8-48.4). Treatment with statins was associated with a lower mortality (HR: 0.3, 95% CI 0.1-0.9). Patients with ultra-distal arterial involvement had a higher amputation risk (HR: 5.4 95% CI 1.5-18.4). Direct revascularisation of the angiosome was associated with an improvement or complete healing of the wounds (HR: 2.4 95% CI 1.2-4.9). Conclusions Angioplasty of the distal sector is a suitable therapeutic option for survival, limb salvage, and healing of the trophic lesions. The revascularisation strategy as regards the angiosome may be effective for the healing of the wounds.
Article
Angioplasty is a feasible, safe, and effective procedure, and can be the procedure of choice for treatment of critical limb ischemia. Targeted primary angioplasty following the angiosome model may prove beneficial in terms of better wound healing and subsequent limb salvage. This concept may allow deliberately focusing arterial flow reconstruction in specific limb ischemia areas that exhibit tissue loss and fluctuating “rescue-vessels” supply. Further technical improvements and large comparative studies and prospective data are also needed to make a proper clinical validation. As well as appropriate revascularization, aggressive control of concurrent risk factors in wound healing also play an important role. The present paper proposes a review of the main contemporary publications that share this theory on the treatment of critical limb ischemia.
Article
In the past 5 years, with the introduction of new techniques and dedicated materials, endovascular recanalization of distal tibial and pedal vessels has become a valid alternative to inframalleolar bypass for limb salvage in patients with severe arterial occlusive disease, particularly diabetics. Revascularization of the foot is now often performed by using percutaneous transluminal angioplasty; over a 4-year period, the authors performed more than 2500 antegrade interventional procedures in patients with critical limb ischemia, diabetes, and infrainguinal arterial disease. Intraprocedural angiography of the foot is crucial for successful planning and guidance of percutaneous transluminal angioplasty in tibial and pedal arteries, and its effective use requires both anatomic knowledge and technical skill. To select the best revascularization strategy and obtain optimal clinical results, interventional radiologists, cardiologists, and vascular surgeons performing below-the-knee endovascular procedures also must be familiar with the functional aspects of circulation in the foot. Supplemental material available at http://radiographics.rsna.org/lookup/suppl/doi:10.1148/rg.316115511/-/DC1.
Article
Peripheral arterial disease (PAD) is highly prevalent and is associated with high morbidity and mortality. The medical management of PAD involves a comprehensive approach to the patient with emphasis on cardiovascular risk factor modification in addition to therapies directed at treatment of limb symptoms. This manuscript will review the current status of medical therapy in management of patients with PAD.
Article
To evaluate the clinical benefit in wound healing and limb preservation after primary below-the-knee angioplasty guided by an angiosome model of perfusion in diabetic patients with neuroischemic foot ulcers. From September 2001 to April 2010, 232 limb-threatening neuroischemic wounds in 208 diabetic patients (147 men; mean age 74.3 years, range 42-97) were treated by below-the-knee endoluminal and/or subintimal angioplasty. There were 19 (8%) TASC II type B, 80 (34%) type C, and 133 (57%) type D infrapopliteal lesions. Patients treated prior to 2005 when the angiosome-targeted revascularization protocol was introduced (89 limbs, group 1) were compared to 134 limbs treated subsequently according to the angiosome model (group 2). The angiosome-oriented group 2 included 25% procedures focusing on the anterior tibial and dorsalis pedis arteries, 68% on the posterior tibial and plantar vessels, and 7% on the peroneal arteries. The global technical success was 80% (187/232): 82% in group 1 and 79% in group 2. The cumulative patient survival rates were 90%, 78%, and 65% in group 1 and 93%, 82%, and 71% in group 2 at 12, 24, and 36 months, respectively (p = 0.545). At the same time points, the freedom from amputation rates were 84%, 79%, and 79% in group 1 versus 90%, 89%, and 89% in group 2 (p = 0.035). Clinical success rates were 76%, 68%, 68% in the group 1 and 85%, 79%, and 79% in group 2 (p = 0.025). Primary and secondary patency rates did not differ between groups (p = 0.813 and p = 0.511). Patients in group 2 treated with angiosome-targeted revascularization had significantly better wound healing (p<0.018) and limb preservation (p<0.030). Below-the-knee first-line angioplasty guided by an angiosome model may prove beneficial in terms of better wound healing of diabetic foot ulcers and subsequent limb salvage. Further technical improvements and large comparative studies are necessary to support these observations.