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Más allá de una simple biografía: “el caso Cerruti” una historia conectada y multinivel enlazada por un “historiador electricista”

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Abstract

El “caso Cerruti” fue un conflicto diplomático que, a finales del siglo XIX, involucró a Colombia, Italia, Francia, España y EE.UU. Por medio de la biografía de Ernesto Cerruti y de la relación “micro”/“macro”, se ilustrarán problemas históricos de gran envergadura en los finales del siglo XIX, tales como la consolidación del Estado Nacional, del sistema internacional moderno, del comercio y del sistema financiero internacional, imperialismo y las migraciones. El objetivo final de este artículo consiste en mostrar cómo a través de una biografía pueden examinarse amplias cuestiones históricas, cómo lo “micro” se relaciona con lo “macro,” cómo opera la historia conectada, cómo la historiografía contemporánea permite una lectura diferente del pasado y qué se entiende por un estudio multinivel.
Esboços, Florianópolis, v. 26, n. 42, p. 270-289, maio/ago. 2019.
ISSN 2175-7976 DOI https://doi.org/10.5007/2175-7976.2019v26n42p270
artículo
original
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MÁS ALLÁ DE UNA SIMPLE BIOGRAFÍA:
“EL CASO CERRUTI” UNA HISTORIA
CONECTADA Y MULTINIVEL ENLAZADA
POR UN “HISTORIADOR ELECTRICISTA
Beyond a Simple Biography: “The Cerruti Case”, an Entangled and
Multilevel History Connected by an “Electrician Historian”
Luciana Fazioa
https://orcid.org/0000-0003-0147-6871
Email: lucianafazio@hotmail.com
a Libera Università Internazionale degli Studi Sociali - LUISS Guido Carli,
Departamento de Ciencia Política, Doctoral Program in Politics: History, Theory, Science, Roma, Italia
histórias em contextos globais
DOSSIÊ
Toda história é história conectada?
Esboços, Florianópolis, v. 26, n. 42, p. 270-289, maio/ago. 2019.
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RESUMEN
El “caso Cerruti” fue un conicto diplomático que, a nales del siglo XIX, involucró a Colombia, Italia,
Francia, España y EE.UU. Por medio de la biografía de Ernesto Cerruti y de la relación “micro”/“macro”,
se ilustrarán problemas históricos de gran envergadura en los nales del siglo XIX, tales como la
consolidación del Estado Nacional, del sistema internacional moderno, del comercio y del sistema
nanciero internacional, imperialismo y las migraciones. El objetivo nal de este artículo consiste en
mostrar cómo a través de una biografía pueden examinarse amplias cuestiones históricas, cómo
lo “micro” se relaciona con lo “macro,” cómo opera la historia conectada, cómo la historiografía
contemporánea permite una lectura diferente del pasado y qué se entiende por un estudio multinivel.
PALABRAS CLAVE
Historia conectada. Historiografía. Local/global.
ABSTRACT
The “Cerruti case” was a diplomatic conict that took place at the end of the nineteenth century, involving
Colombia, Italy, France, Spain and the United States. Based on the biography of Ernesto Cerruti and
analyzing its “micro”/“macro” dimension, this research will illustrate particular characteristics of the
late nineteenth century, such as the consolidation of the Nation State, of modern international system,
of trade and international nancial system, of migrations and imperialism. This paper aims to show
the potential of a biographical study to help examine broad historical issues, the relation between the
“micro” and “macro”, the functioning of connected history, the dierent readings of the past through
contemporary historiography and the meaning of a multilevel study.
KEYWORDS
Connected history. Historiography. Local /global.
Esboços, Florianópolis, v. 26, n. 42, p. 270-289, maio/ago. 2019.
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Luciana Fazio
La historiografía más reciente, sin recusar la importancia del Estado ni de la
nación, ha “interiorizado” los presupuestos de la globalización y se hecho
portadora de una sensibilidad nueva, en la cual lo internacional, lo global y
lo mundial juegan un rol protagónico. En lo que va corrido del siglo se ha asistido a
una relectura de lo local/nacional desde una perspectiva global más abarcadora. Sin
embargo, es menester señalar que esto no signica que el mundo esté congurado
o unicado de manera uniforme o que avance hacia un mismo objetivo, pues la
mayor interconectividad se desarrolla al tiempo que se arma la reproducción de
experiencias diversas (VENGOA, 2013, p. 37). En realidad, se puede decir que lo
que ha ocurrido es un cambio de paradigma: el binomio local/global ha empezado
a sustituir la conguración basada en lo social/cultural, propia de los años setenta y
ochenta, la cual, a su vez, remplazó el binomio económico/social típico de los años
cincuenta/sesenta (TORRE, 2011, p. 46-48).
De esta manera, esta concepción sobre lo global ha llevado a un cuestionamiento
de la centralidad tradicionalmente otorgada al Estado-nación y al eurocentrismo
(CONRAD, 2016, pos. 80/4966) y, asimismo, ha conducido a la aparición de nuevas
aproximaciones historiográcas. ¿En qué consisten estas nuevas perspectivas?
Tres son sus características principales. Primero, el presente ha creado nuevas
sensibilidades frente al pasado al reconocer la importancia de los nexos e interacciones.
Segundo, al poner el centro de la mirada en los nexos y de las interconexiones se ha
buscado superar las barreras nacionales explorando los vínculos y las analogías entre
las historias de las diversas partes del mundo (BAYLY, 2007, p. 588). Por último, el lugar
central que ha adquirido lo local/global induce a desarrollar miradas multidisciplinares
que trascienden los ámbitos especícos (v.gr. político) y buscan nuevas formas de
conjugar los varios aspectos que componen lo social en su sentido amplio (VENGOA;
VARGAS, 2018, p. 12).
Ahora bien, pese a que todas estas perspectivas resultan ser producto de la
experiencia global actual (OLSTEIN, 2015, pos. 249/5536) y, por tanto, de alguna
manera del cuestionamiento de la centralidad del Estado-nación, no todos los nuevos
enfoques resultan válidos para analizar los distintos momentos históricos. Es decir,
al utilizar estas perspectivas, el estudioso debe considerar el momento mismo que
pretende examinar. Teniendo en cuenta lo anterior, este trabajo apunta a reexionar
sobre las maneras cómo el presente participa en la construcción del pasado y cómo
a partir de ello se puede acometer una lectura nueva y más fresca de los estudios
internacionales, tanto pasados como presentes, reexionando, empero, también,
sobre los límites de estas nuevas herramientas y sobre cómo todas éstas no siempre
resultan ser las más adecuadas para el estudio de los distintos momentos históricos.
Con este propósito, en este artículo se abordará un caso de estudio particular
(una biografía) mediante una puesta en escena de un problema micro en conjunción
con lo macro, a la manera que lo ha sugerido Francesca Trivellato (TRIVELLATO,
2011), en el cual, lo local y lo global no constituyen condiciones necesariamente
contrapuestas (CONRAD, 2016, pos.1823/4966). Sobre el particular, no está de más
recordar las palabras del historiador indio Sanjay Subrahmanyam cuando enfatizaba
que “no se puede aspirar a una macrohistoria del problema sin mancharse los zapatos
en el fango de la microhistoria” (SUBRAHMANYAM, 2014, p. 33).
En este sentido, para entender el problema en toda su complejidad, asumiremos
el rol del “historiador electricista”, tal como ha sugerido el mencionado estudioso
indio, cuando habla de la necesidad de “restablecer las conexiones continentales e
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intercontinentales que las historiografías han intentado desenchufar, volviendo de
este modo sus fronteras impermeables” (SUBRAHMANYAM, 2014, p. 17). La biografía
de Ernesto Cerruti que utilizaremos como instrumento resulta muy pertinente para
este tipo de análisis, porque en ella se entrecruzan distintos fenómenos: migración,
diplomacia, derecho internacional, estrategia militar, reacciones sociales etc., que,
por un lado, modelaron la vida del protagonista y, por otro, algunos de ellos fueron
determinados por su actuación. Son variadas las conexiones e interdependencias
que se esconden detrás de este aaire. Por lo tanto, a través de la biografía de
Ernesto Cerruti y del “caso” que “produce”, y con el ánimo de dar cuenta de esta
nueva sensibilidad historiográca se quiere producir una imagen “global” y multinivel
de esta historia.
¿QUÉ NOS DICE LA BIOGRAFÍA?
Todavía se le recuerda en Cali con su terno de lino de impecable
albura, la corbata así mismo de lino, las botas negras y
lustrosas, que hacían limpiar más de una vez al día; su anillo
nupcial en la mano derecha y en la izquierda otro con insignias
masónicas. Era de regular estatura, más bien bajo que alto,
de buenas carnes sin tender a la obesidad (ARBOLEDA, 1933
apud LLANO, 1988, p. 56).
¿Quién fue Cerruti?¿Qué fue la “cuestión Cerruti”?1 Ernesto Cerruti fue un
migrante italiano que en 1869 arribó a Colombia (BOTTA, 1995, p. 52-64). Inicialmente
desembarcó en Panamá y luego se transrió a Buenaventura (ciudad porteña del
Pacico colombiano, localizada en el Estado Soberano del Cauca),2 donde logró
acumular un enorme capital gracias a sus habilidades como comerciante. Habría
que mencionar que su fortuna se vio también favorecida por la estrecha relación con
los liberales, quienes en ese entonces se encontraban al mando del Estado caucano,
vínculo que el italiano rearmó mediante el matrimonio con Emma Davies Mosquera,
nieta del General Tomás Cipriano de Mosquera.3 Vale la pena señalar que desde
1 Sobre la cuestión Cerruti, véase Botta (1995), Llano (1988; 1993; 1996), Tamburini (2000).
Asimismo, de gran relevancia resulta el dossier preparado por el gobierno italiano Italia Ministerio
Degli Aari Esteri, 23 noviembre 1886 y la recopilación de documentos realizados por el mismo
Ernesto Cerruti (1900).
2 En ese entonces (1863-1886), Colombia era una República federal constituida por nueve Estados
Soberanos (Estados Unidos de Colombia). El Estado Soberano del Cauca, era la región más grande
del territorio colombiano, correspondía a la mitad del país. Su extensión era de 666.800 kilómetros
cuadrados, de los cuales 603.800, y pese a los decesos por las constantes guerras civiles y las
numerosas enfermedades, era una de las regiones más pobladas, con casi medio millón de habitantes.
Era una región que además de tierras, ofrecía una variedad de recursos vegetales y minerales, por lo
que era atractiva para el desarrollo económico (LLANO, 1993).
3 Tómas Cipriano de Mosquera (1798-1878), ha sido uno de los políticos más importantes de la historia
colombiana, cuatro veces presidente del país y dos veces gobernador del Cauca. Conocido, tanto por
su arrogancia y crueldad como por su política reformista (modernizar las infraestructuras, el sistema de
transporte, la contabilidad del país, introducir el liberalismo como sistema económico, rmar el tratado
Mallarino- Bidlack con Estados Unidos para la construcción del ferrocarril en Panamá). Durante su
segundo mandato, luchó contra la Iglesia Católica, se apropió de sus bienes (promulgó el decreto de
desamortización de los bienes de manos muertas y leyes de tuición), expulsó a los jesuitas y se propuso
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la Independencia hasta nales del siglo XX Colombia estuvo regida por un sistema
bipartidista en el que los dos partidos tradicionales (el partido Conservador y el partido
Liberal) se enfrentaron militarmente por el poder. Numerosas fueron las guerras civiles
que ocasionaron y que marcaron la historia contemporánea colombiana.4
Con su habilidad y conexiones, Cerruti logró convertirse en uno de los hombres
más ricos e inuyentes del Cauca. Su riqueza provino del monopolio del comercio de
la sal, el comercio de la quina y la importación de armas norteamericanas con las que
buscó equipar las tropas liberales. Sin embargo, no todo en su vida estuvo lleno de
fortuna y esplendor, de hecho, su suerte cambió radicalmente en 1885 cuando estalló
una nueva guerra civil que condujo a las fuerzas centralistas al poder.5 En ese año
Cerruti fue acusado de rebelión, sus bienes fueron conscados y le fue retirada la
inmunidad internacional.
Nuestro migrante italiano negó haber participado en los asuntos políticos
regionales y denunció lo ocurrido a su país de origen. El gobierno italiano, replicando
las políticas imperialistas y colonialistas que animaban al Viejo Continente a nales del
siglo XIX, decidió intervenir a favor de su connacional: envió una embarcación militar
que arribó a Buenaventura el 5 de agosto de 1885 y amenazó con bombardear el
puerto colombiano. “Los italianos nos han humillado hasta no más –así lo expresaban
los porteños a la prensa peruana- El “Flavio Giojia” está anclado en actitud de
guerra y durante la noche sus botes observan estricta vigilancia en toda la bahía” (EL
COMERCIO, 6 agosto 1885).
Así lo perciberon los colombianos y este fue el detonante que dio origen al
conicto ítalo-colombiano el cual llevó a la ruptura de las relaciones diplomáticas entre
los dos países, la suspensión de la inmigración italiana, además de fomentar cierto
recelo ante el arribo de extranjeros al país. El conicto rápidamente trascendió el
marco bilateral e involucró a los gobiernos de España, Francia y Estados Unidos, que
intervinieron en calidad de árbitros internacionales, y de paso, con sus actuaciones,
buscaron satisfacer ciertos intereses nacionales propios.
Este altercado internacional sirvió para despertar sentimientos patrióticos en el
pueblo colombiano y, a su manera, ayudó a aanzar la cohesión nacional. El máximo
paroxismo en la tensión de las relaciones se alcanzó durante la campaña anti-italiana,
que se produjo a raíz de la segunda intervención militar italiana, esta vez en el puerto
de Cartagena (1898), cuando nuevamente se enviaron embarcaciones de guerra (13
julio 1898) para obligar al gobierno de Colombia a pagar las reparaciones ocasionadas
por el “aaire Cerruti”.
reformar el estado. En 1863 convocó una asamblea constituyente, de la cual emanó la Constitución de
Rionegro. De este modo, nacieron los Estados Unidos de Colombia, un estado federal con Mosquera
como presidente (BUSHNELL, 2007).
4 Si bien el partido Liberal abogaba por el desarrollo económico, la reforma educativa, la libertad de
comercio y el partido Conservador por el proteccionismo, la supremacía de una economía agrícola y
una sociedad rural, el único factor de disputa y de verdadera oposición lo constituía la Iglesia Católica,
pues los liberales eran netamente anticlericales mientras que los conservadores férreamente católicos.
5 En 1885 estalló una nueva guerra civil en los Estados Unidos de Colombia. Los liberales más
radicales se opusieron a la política centrista de Rafael Núñez (liberal independentista) quien, empero,
ganó recibiendo el apoyo de los conservadores. Así se dio inicio a la “Regeneración” y con ella a la
proclamación de una nueva Constitución (Constitución de 1886) con la que el país abrazó un sistema
nacional centralizado y adoptó el nombre de República de Colombia.
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De manera sucinta, este fue Ernesto Cerruti y en esto consistió la “cuestión
Cerruti”. Ahora bien, si se piensa de manera gráca, se podría decir que por el momento
hemos expuesto el meollo de este asunto, pero es momento de convertir el aaire en
un problema histórico, para ello debemos ampliar el análisis y explorar el primer nivel
que lo circunda.
CERRUTI Y LAS CORRIENTES DE MIGRACIÓN
El primer elemento que observamos es que el personaje es un migrante italiano,
lo cual nos remite al fenómeno de la inmigración. ¿De dónde y por qué Cerruti decidió
emprender este viaje, esta odisea? ¿A dónde lo llevó su travesía? Cerruti nació en Turín
(Italia) y se destacó por haber sido un militar en carrera que combatió junto a Garibaldi
en la tercera guerra de Independencia y en las batallas de Mentana y Monterotondo,
es decir, en la fallida tentativa de conquistar el Estado Ponticio, principal obstáculo
que dicultaba la unidad del país. Luego de estas importantes derrotas y debido a
la difícil situación en la que se encontraba la península Itálica, como muchos de sus
compatriotas, decidió probar suerte en el Nuevo Continente.
Respecto a este punto, es menester recordar una serie de elementos. Primero:
Cerruti no es más que un único individuo dentro de una gran lista de migrantes. Por
ejemplo, entre 1876 y 1900 (años para los cuales contamos con los primeros datos
estadísticos), se estima que 2.614.620 (el 50%) de italianos emigraron al continente
americano, de los cuales 1.829.530 (el 35%) a Suramérica siendo 5.257.830 (100%)
el número total de los emigrantes (FAVERO; TASSELLA, 1978, p. 22).6 Segundo, es
importante su bagaje anticlerical y cultural que podemos constatar, por una parte, en
su ya citada tentativa de conquistar el Estado Ponticio y, por otra, en su posición y su
ideología (ex garibaldina), ya que se adaptó al contexto colombiano y en ningún momento
dudó en combatir al lado de los liberales: fue un enconado crítico de los conservadores
y de la Iglesia Católica. Tercero, su destino: Colombia. Luego de la Independencia, los
dirigentes colombianos, conscientes de la escasa densidad demográca del país y del
bajo volumen de europeos, intentaron promover la inmigración de extranjeros, quienes
podían, entre otras, ocupar las tierras baldías. Con la ley 18 de 1823, el gobierno puso a
disposición una gran cantidad de tierras, sin embargo, la baja calidad de las mismas, las
dicultades de acceso y la escasez de recursos nancieros, impidieron que la propuesta
prosperara (TOVAR, 1995, p. 44-48).
6 Pese a que la emigración italiana hacia el Nuevo Mundo se incrementara a nales del siglo XIX, este
no fue un fenómeno exclusivo de la Italia Unida. Ya en épocas anteriores había comenzado a vericarse
un desplazamiento hacia estos territorios. La identicación con los movimientos independentistas en
las colonias latinoamericanas impulsó estos ujos, pues al no poder cumplir sus ideales de libertad
e independencia en patria (la Unicación Italiana se produjo en 1861), algunos “italianos” intentaron
realizarlo al otro lado del Atlántico (FRANZINA, 1995). Sin embargo, fue sólo después de 1861 que las
corrientes migratorias se volvieron permanentes debido principalmente a las condiciones de pobreza
en la península. De ahí que los primeros gobiernos italianos intentaran limitar la emigración por medio
de medidas restrictivas (v.gr. sólo podían partir aquellos que pudieran demostrar tener los medios
necesarios para sobrevivir), al verse principalmente presionados por los terratenientes que temían
un incremento en el coste de la mano de obra. Sin embargo, en 1888 la situación cambió, pues al
producirse un conicto aduanero con Francia (París aumentó los aranceles), el Gobierno de Francesco
Crispi (1887-1891) intentó beneciarse de los ujos migratorios de ultramar para crear una amplia red
comercial (CIUFFOLETTI; DEGL’INNOCENTI, 1978, p. 174).
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Los resultados de esta política fueron magros y en ello intervino la imagen que
de Colombia existía en el extranjero. Su convulsionada vida política interna, la dureza
del clima que favorecía la propagación de enfermedades tropicales (v.gr. la ebre
amarilla), la escasez de conexiones marítimas con Europa, la compleja red interna de
transporte… desincentivaban la migración en gran escala, lo que sí ocurrió en otros
países latinoamericanos (CAPPELLI, 2003, p.19). Asimismo, el objetivo del gobierno
colombiano de poblar las zonas rurales con mano de obra blanca se esfumaba, ya
que los pocos foráneos que arribaban preferían radicarse en las zonas urbanas,
donde podían dedicarse a lucrativas actividades empresariales. No obstante estas
limitaciones, se vericó una reducida pero importante inmigración, la cual contribuyó
al desarrollo económico del país, debido a que fue una inmigración “especializada”;
Ernesto Cerruti, fue un el representante de este grupo.
El italiano, que provenía de una familia acomodada, tuvo el privilegio de estudiar
en la Scuola Militare Racconigi, donde obtuvo, el 1 de enero de 1863, el diploma de
ocial de infantería. Por su formación, Cerruti cumplía ampliamente con los requisitos
para instalarse en Colombia. Inicialmente llegó a Panamá, donde trabajó en la casa
comercial Ferrari & Cía., hasta el año siguiente (1870), cuando el cónsul italiano en
Panamá lo nombró agente consular en Buenaventura. Con este nombramiento se
mudó a esta ciudad donde desempeñó la función consular hasta 1882. Es importante
recordar que la consolidación del sistema internacional le asignó un importante status
a los cónsules quienes desempeñaban una función central en el sistema diplomático
(FRANZINA, 1995, p. 198).
CERRUTI Y LAS DINÁMICAS LOCALES
Ernesto Cerruti arribó a Buenaventura en calidad de cónsul italiano, pero
comenzó a trabajar en la empresa comercial de un connacional suyo: el comerciante
Sebastiano Tassara, propietario de una de las principales compañías de importación
y exportación del país. Cerruti aprendió velozmente el trabajo y al poco tiempo se
había independizado. Le compró a Tassara sus bienes y expandió sus actividades por
el Cauca. En 1871 le solicitaron transferir el consulado a Cali, ciudad en la que fundó
la casa comercial Ernesto Cerruti, compañía nanciada por la sociedad panameña
Ferrari & Cía. Poco después inauguró otras sucursales en otras ciudades caucanas,
convirtiéndose en uno de los hombres más ricos e inuyentes del estado caucano,
en ese entonces Estado Soberano. Fue así como Cerruti creó su propia compañía de
exportación e importación.
Como señala Alonso Valencia Llano, los extranjeros desempeñaron un papel
fundamental en el desarrollo exportador de la región y en la introducción de un
sistema nanciero más moderno, que les permitía remplazar el viejo sistema crediticio,
heredado desde la colonia y monopolizado por la Iglesia católica. Los extranjeros
fueron claves en la introducción y el movimiento de capital en el Cauca, no solo a
través de las importaciones, sino también a través de las cartas de crédito de casas
comerciales de Panamá (v. gr Cerruti con la Ferrari & Cía.). En todo ello Cerruti resultó
ser un ejemplo elocuente pues, entre otras cosas, logró construir una extensa red de
acreedores (LLANO, 1993, p. 273-275).
Debido a su formación, sus actividades profesionales y al matrimonio que
celebró con Emma Davies Mosquera, Cerruti se identicó con la corriente radical del
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partido Liberal, sector que proponía la eliminación de los obstáculos gubernamentales
y corporativos que limitaban las libertades individuales (dentro del partido Liberal
existía también un sector moderado más progresista: el independiente). El italiano
no dudó en aprovechar los vínculos políticos para su benecio económico. El 19 de
marzo de 1872 rmó un acuerdo condencial con el gobierno caucano, que preveía la
importación de armas de los Estados Unidos para el ejército estatal. Poco después,
en 1873, se produjo el escándalo por el cual lo acusaron de fraude. La acusación se
sustentaba en que Cerruti no había respetado el acuerdo original con el gobierno que
preveía el pago de la factura original y de los costos del transporte, más un 5% de
comisión para el empresario. Cerruti, sin embargo, no presentó la factura original y
estableció un precio mucho más alto de las armas (el costo real de cada arma era de
$18.50 y era vendida a $76.95 (PROCURADURÍA GENERAL, 1885, p. XXXIX-XLVI).
A este escándalo se le sumó la denuncia de que estaba intentando ingresar bienes
al país de forma ilegal. No obstante estas acusaciones, el comerciante fue absuelto
gracias a sus nexos políticos y a su condición diplomática. Al general Tomás Rengifo,
jefe de la municipalidad de Cali, le fue asignado el proceso, pero como era socio y
amigo de Cerruti decidió archivar el caso.
Entre los acuerdos comerciales de Ernesto Cerruti hay que mencionar que el 27
de febrero de 1873 se asoció con tres de los liberales radicales más inuyentes de la
zona -Jeremías Cárdenas Mosquera (hijo adoptivo de Tomás Cipriano de Mosquera),
Ezequiel Hurtado (el más importante entre los liberales radicales) y Lope Landaeta
(militar venezolano, cuñado de Hurtado)-, con quienes fundó la sociedad E. Cerruti &
Cía., dedicada al comercio directo de quina. Legalmente la sociedad estaba constituida
con Cerruti como único socio capitalista, mientras se reservaba a los otros tres, que
también aportaron capital, la gura de socios industriales. Habría que subrayar que
esta estructura era un pacto estratégico para aprovechar la inmunidad internacional
del italiano y proteger los bienes. La naturaleza del acuerdo quedó rubricada en el
artículo XXI de la escritura de dicha sociedad, que rezaba que “la casa queda bajo
garantía internacional que representa el señor Ernesto Cerruti como dueño del capital
de dicha casa” (PROCURADURÍA GENERAL, 1885, p. XXXVII).
Este caso ilustra que los nexos políticos se utilizaban reiteradamente para
obtener benecios económicos por parte de Cerruti y de sus asociados colombianos.
Este caso evidencia cómo los comerciantes locales, que en su mayoría eran
activistas políticos, se beneciaban de las relaciones con los extranjeros, no solo por
sus habilidades nancieras y comerciales, sino también porque se protegían tras la
inmunidad diplomática para salvaguardar sus bienes en caso de cambio del gobierno
de turno, cosa frecuente en un país constantemente sacudido por la instabilidad
política (LLANO, 1996).
En julio de 1876 se desató una nueva guerra civil entre los liberales y
los conservadores. En esta oportunidad, el partido conservador que defendía el
proteccionismo, la supremacía de la economía agrícola, de la sociedad rural y el
poder de la Iglesia Católica, contando con el apoyo de esta última, se levantó en
armas. El motivo de la revuelta residía en la decisión del gobierno liberal de fundar
escuelas laicas, ya que hasta ese momento la instrucción había estado a cargo de la
Iglesia Católica. Esta decisión ofendió al clero, que se oponía a que se impartiera la
enseñanza religiosa en las escuelas públicas. Los conservadores aprovecharon este
episodio para iniciar la rebelión, lo que derivó en una guerra civil, la cual entraría a los
anales de la historia como la “guerra de los curas”. Con el anticlericalismo que le era
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característico, Cerruti apoyó a los liberales, ¿cómo? A través de acciones comerciales,
el suministro de pólvora y de armamento. Su militancia anticlerical lo llevó a solicitar
y después a propiciar la expulsión del Obispo de Popayán, Carlos Bermúdez, quien
enérgicamente se había opuesto a las políticas liberales, amenazando con excomulgar
a todas las familias que optaran por la educación pública.
El triunfo de los liberales resultó ser un gran negocio para Cerruti. Se le
adjudicaron nuevas extensiones de tierra para la producción de la quina y se
ampliaron las concesiones en el comercio de la sal. En 1882, participó activamente
en las elecciones del nuevo presidente caucano por lo que apoyó al candidato Tomás
Rengifo, distribuyó armas y municiones entre los liberales radicales para asegurar
la victoria de su candidato y para iniciar la rebelión contra el gobierno central, que
estaba en manos de los liberales independientes (Rafael Núñez).7 Empero, la muerte
inesperada de Rengifo, el 11 de enero de 1883, selló la suerte del italiano y de todos
los liberales radicales, pues Rengifo era clave para continuar al mando del gobierno.
Y así ocurrió, el control del Estado quedó en manos de los liberales independientes,
quienes estaban convencidos que para el progreso y la paz del país se necesitaba
implementar nuevas reformas.
Al estallar la guerra civil en 1885 el italiano, pese a que nunca se pudo demostrar
su participación, fue acusado de nanciar y abastecer a los rebeldes (los liberales
radicales) en su enfrentamiento con el gobierno central, perdiendo así su estatus de
neutral y su inmunidad, con lo cual podía ser juzgado por los tribunales nacionales y
sus bienes conscados. A partir de ese momento, la situación se volvió más compleja,
pues el 5 de julio de 1885, el navío italiano Flavio Gioia arribó al puerto de Buenaventura
ya que el empresario italiano había expedido un dossier a su país con el n de acusar
al Estado colombiano de haber violado sus derechos. Fue este reclamo el que llevó
a que el gobierno italiano decidiera enviar el Flavio Gioia, cuyo almirante amenazó
militarmente el puerto y solicitó la liberación de Cerruti, quien había sido detenido por
intento de fuga (ITALIA MINISTERO DEGLI AFFARI ESTERI, 1886).
Llegados a este punto, es menester señalar que el gobierno italiano asumía
como propias las políticas imperialistas y colonialistas que animaban al Viejo
Continente, recurrió a la “diplomacia de las cañoneras” al enviar una embarcación
militar a Buenaventura y amenazó con bombardear el puerto colombiano. Con esta
actuación el gobierno italiano aspiraba al reconocimiento como potencia europea y
a obtener prestigio internacional, en particular tras los magros resultados obtenidos
durante la Conferencia de Berlín (1884-1885) en la cual las potencias europeas habían
acordado la repartición colonial del continente africano (MAMMARELLA; CACACE,
2006). Vale la pena recordar que tras las batallas de Dogali (1887) y Adua (1896), Italia
fue el primer país europeo en ser derrotado por un país africano. Al verse obligada
a reconocer la independencia de Etiopía, la península itálica sufrió un duro golpe
en términos de prestigio internacional y sus aspiraciones de convertirse en una gran
potencia europea se esfumaron.
En todo esto, Colombia constituía una presa fácil porque no estaba preparada
para librar ningún conicto internacional, pues su débil política exterior se basaba en
7 Rafael Núñez (1823-1894) político colombiano, presidente 1880-1882 (Partido Liberal) y 1884-1894
(Frente Nacional). Exponente de la “Regeneración”, programa nacional que preveía la transformación
del sistema federal a un sistema centralizado.
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la diplomacia y el ejército se utilizaba con el único n de garantizar el orden interno.
De hecho, los constantes conictos domésticos, la ineciencia de los gobernantes y la
ausencia de un ejército nacional fuerte inuyeron en la política exterior colombiana y
resaltaron su debilidad (TRIANA, 2010, p. 111 y p. 438). De ahí que no fuese extraño
que en tales circunstancias la embarcación italiana lograra fácilmente su cometido, y
abandonara el puerto colombiano con Cerruti a bordo.
EL AFFAIRE SE INTERNACIONALIZA
Fue a partir de ese momento que el aaire tomó otro giro y se convirtió en un
conicto que comprometía la soberanía nacional. El estado colombiano reclamó que
el Flavio Gioia había infringido las normas internacionales y los derechos territoriales,
además de haber atemorizado a la población local. Colombia exigió una explicación
en nombre de las nuevas doctrinas y corrientes de derecho internacional en boga en
América Latina, con las cuales se pretendía el reconocimiento de sus estados y el
respeto de sus soberanías nacionales (v. gr., las doctrinas de Andrés Bello, Carlos
Calvo, Manuel Atanasio Fuentes) (OBREGÓN, 2006).
Fue así que comenzó la disputa entre los dos gobiernos, los cuales diferían
en cuanto a sus prioridades. Para Colombia lo realmente grave era lo sucedido en
Buenaventura y secundario el caso Cerruti, mientras que Italia sostenía lo contrario. De
ahí que, para estos últimos, se debiera resolver primero este aaire y en un segundo
momento, dirimir el incidente en el puerto colombiano. Ante la imposibilidad de llegar
a algún acuerdo, el 16 de diciembre de 1885, las relaciones diplomáticas entre los dos
países fueron interrumpidas.
El activismo italiano en América Latina llevó a España a tomar cartas en el
asunto y proponerse como mediadora. Vale la pena señalar que durante la primera
presidencia de Rafael Núñez, España y Colombia rmaron el Tratado de Paz y Amistad
(1881) con el cual ocialmente se le reconoció a esta última su independencia y se
reanudaron las relaciones diplomáticas entre los dos países (NÚÑEZ, 2010). Además,
la nueva lectura que Rafael Núñez conrió a la conquista española al considerarla
como un mecanismo para sustituir el sistema gubernamental primitivo e implementar
una forma superior de gobierno (el europeo), favoreció la aceptación del legado
español y, por tanto, el acercamiento Bogotá-Madrid (GÓMEZ, 2011, p. 132). España,
por su parte, aspiraba a recuperar las relaciones con sus ex colonias, política que
fue impulsada por el despertar en esos años de movimientos que abogaban por una
“unión hispánica” que debían contrastar las corrientes panamericanas y la supremacía
norteamericana (ARENAL, 2011). Fue en medio de este contexto que se produjo la
mediación española en la cuestión Cerruti.
Asimismo, no está de más recordar que en estos años, cuando existían
Estados formalmente reconocidos, los conictos y litigios internacionales procuraban
ser resueltos por medios diplomáticos. De hecho, era habitual recurrir a mediaciones
y arbitrajes internacionales, como ilustra el “caso Cerruti”. En el siglo XIX, los
políticos y juristas veían en los arbitrajes internacionales el medio más ecaz para
resolver los conictos internacionales entre Estados y de este modo evitar las
guerras (ROSENBERG, 2012, p. 835). La mediación fue española, pero las buenas
disposiciones de los embajadores Francisco de Paula Matéus y Luigi Federico
Menabrea (respectivamente embajadores de Colombia y de Italia en Francia)
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condujeron a que las reuniones preliminares se llevaran a cabo en París. Se necesitó
un par de meses para lograr poner de acuerdo a las partes. El 24 de mayo de 1886
se rmó en la capital francesa la propuesta de mediación, en la cual se precisaban
las cuestiones que debían ser resueltas (CONVENCIONES DE ARBITRAJE, 1903).
España invitó a las partes a presentar su lectura del caso con sus respectivas
pruebas, y el 26 enero de 1888 el ministro español, Segismundo Moret, presentó sus
conclusiones. No todas las cuestiones quedaron resueltas. A pesar de que sentenció
que Colombia debía restituir a Ernesto Cerruti sus bienes inmuebles, no fue claro el
dictamen sobre la naturaleza de los acervos a los que se refería, es decir, si aludía
a aquellos empresariales (es decir a los de la sociedad E. Cerruti & Cía.) o a los
personales (bienes de Ernesto Cerruti en calidad de individuo). Esta ambigüedad se
convirtió en un nuevo punto de discordia pues los italianos consideraban que debían
ser ambos, mientras que para los colombianos solo debían respetarse los bienes
personales. En todo caso, en junio de 1890, Colombia depositó a Italia 10.000 libras
esterlinas como anticipo de la compensación. No obstante esta consignación, el italiano
no logró recuperar nada, pues varios de los acreedores de la E. Cerruti & Cía., exigían
el pago de sus deudas. Algunos estudiosos sostienen que, en realidad, ya para 1885,
la sociedad se encontraba en bancarrota, pues no solo se había visto afectada por la
profunda depresión del precio de la quina, sino que también por un grave incendio,
que en 1881 había golpeado el puerto de Buenaventura (LEMAITRE, 1993, p. 154).
En vista que con Cerruti no lograban llegar a ningún acuerdo, decidieron recurrir
a un nuevo arbitraje internacional. Éste debía determinar la cuantía de la indemnización
y la naturaleza de los bienes (personales o empresariales) que serían sometidos a
dicho arbitraje, pero esta vez, fue el gobierno de Estados Unidos el encargado de
resolver dicha cuestión. Así, el ministro italiano de relaciones exteriores Alberto Blanc
y el delegado de Colombia en Roma José Marcelino Hurtado, lo jaron el 18 agosto
1894 con el Protocolo de Castellamare di Stabia (CONVENCIONES DE ARBITRAJE,
1903, p. 22-24).
Estados Unidos ansiaba resolver la cuestión pacícamente y rechazaba en
nombre de la Doctrina Monroe,8 la injerencia europea. Asimismo, la realización de
la Primera Conferencia Panamericana (1889) por un lado, con la que se apuntaba
a establecer acuerdos económicos, comerciales, monetarios y mejoras en las
comunicaciones a lo largo del continente y, por el otro, los movimientos que a nales
de siglo comenzaron a surgir y a presionar por una mayor participación de Washington
en materia exterior, fueron el telón de fondo en el que se desarrolló la mediación
norteamericana en el caso Cerruti. El presidente Grover Cleveland el 2 de marzo
de 1897 emitió su sentencia en la cual declaraba: son de competencia internacional
tanto los bienes personales como aquellos industriales; la indemnización adeudada
por Colombia es de 60.000 libras esterlinas, de las cuales 10.000 habían sido ya
8 Doctrina del 1823, con la que el presidente norteamericano James Monroe excluía la intervención
europea en los asuntos americanos, pues una intervención del Viejo Continente en cualquier punto
del continente americano, sería interpretada como una agresión directa a los Estados Unidos. De ahí
la célebre frase “América para los americanos”. Del periódico boliviano EL TRABAJO,16 junio 1886
“Sigue la prensa americana alarmada con la actitud del gobierno italiano, en la cuestión provocada
por Cerruti en Colombia [...] Es de esperar que la Gran República Norte-americana, hará valer sus
poderosas inuencias evitando todo avance; que Europa se traslade a Asia o a África, pero por aquí
nada tiene que hacer. Monroe lo dijo: “la América para los americanos”.
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consignadas; Colombia debía proteger a Cerruti ante los acreedores. Pese a que
Colombia criticó y rechazó este último punto, a excepción de los intereses, cumplió
con el depósito de lo establecido. El 5 de junio pagó otras 10.000 libras y el 2 de
diciembre de 1897 las restantes 40.000 libras. Sin embargo, el rechazo del último
término implicó la continuación de la “cuestión Cerruti”, pues los acreedores solicitaron
sus propias indemnizaciones. Colombia, por su parte, rechazó vivamente el hecho de
que los acreedores, en su mayoría franceses, ingleses, alemanes y norteamericanos,
se beneciaran de la intervención italiana, ya que Italia solo podía y debía tutelar los
intereses de su propio ciudadano.
Resultaba que ya para entonces era evidente que había nuevos recovecos
por donde se desplegaba el sistema internacional. Además de los Estados y la
diplomacia, era evidente que se estaba asistiendo a la consolidación un sistema
nanciero y mercantil siempre más internacional e interdependiente (MAIER, 2012, p.
70). Esta nueva realidad se reejaba en el “caso Cerruti”, en particular, debido a los
intereses y presiones de los 54 acreedores de la compañía, extranjeros en su mayoría
y por las complicaciones que suscitaba la convergencia internacional de precios y
la alineación al patrón oro, pues los acreedores no aceptaban indemnizaciones en
moneda colombiana sino en libras esterlinas.
Debido a la presión que ejercían los acreedores, el gobierno italiano depositó
el dinero consignado por Colombia en la Caja de Depósitos y Préstamos (Cassa di
Depositi e Prestiti), lo que les permitía disponer de él para liquidarle a una parte de los
accionistas. Posteriormente, en vista de que Colombia no había pagado los intereses,
había resistido el pago a los acreedores y desatendía sus reclamos, el Estado italiano,
ofendido en su orgullo, decidió presionar a Colombia enviando la Squadra Navale
Oceanica. La armada, compuesta por cuatro embarcaciones (Umbria, Calabria,
Giovanni Bausan, Carlo Alberto) y bajo el comando del capitán Candiani, debía obligar
a Colombia a resarcir a los prestamistas. La estrategia italiana consistía en efectuar
un ataque simultáneo y veloz en las costas del Pacíco y del Atlántico colombiano, con
el n de ejercer un bloqueo total de su comercio internacional. El 16 de julio 1898, la
armada llegó a Cartagena. La actitud italiana, empero, fue vacilante, pues temía que
Estados Unidos interviniera en nombre de la Doctrina Monroe. Sin embargo, y con el
propósito de acelerar el desenlace del aaire, decidieron dar un ultimátum antes de
realizar el bloqueo naval. Colombia, debía aceptar las resoluciones de Cleveland y
cancelar en un máximo de veinte días un anticipo de 20.000 esterlinas como garantía.
Paralelamente, para hacer efectiva su intervención relámpago, Italia decidió enviar
dos embarcaciones adicionales (Dogali y Piemonte) (TAMBURINI, 2000, p. 720).
Fue en este momento que el gobierno norteamericano resolvió intervenir y
solucionar el asunto de manera pacíca mediante la extensión del plazo de pago
a ocho meses. Aunque efectivamente este impasse no pasó a mayores, y debido a
que por problemas técnicos algunas de las embarcaciones italianas no cumplieron
su cometido (la Piemonte encalló en la bahía de Cartagena y la Dogali ni siquiera
arribó), sí tuvo el efecto de infundir temor en la población civil. De hecho, dos italianos
residentes en Cartagena, el cónsul Giovanni Battista Mainero y el obispo Pietro
Adamo Brioschi, intentaron persuadir al gobierno italiano de no bombardear el puerto.
El mismo Mainero ofreció prestar las 20.000 esterlinas al estado colombiano para
evitar el ataque. Sin embargo, el gobierno colombiano ante la llegada de los italianos,
había ya aceptado el ultimátum, empero, a causa de las pésimas comunicaciones, la
noticación no llegó a tiempo.
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LA REACCIÓN COLOMBIANA
Este impasse fue duramente condenado por la opinión pública y la prensa
colombiana. Se criticó enérgicamente el carácter italiano violento y amenazador. Ahora
bien, las relaciones entre ambos países se deterioraron aún más. El 12 de septiembre
1898 se anunció la ruptura de las relaciones. Este episodio, empero, sirvió para unir el
pueblo colombiano, despertar sentimientos patrióticos y acelerar la cohesión social y
nacional, indispensable en un país en proceso de construcción nacional (GONZÁLEZ,
2006). Esta amenaza generó un rechazo de los extranjeros, en particular de los
italianos. Se produjo una verdadera campaña anti-italiana, que contempló la idea de
expulsar la colonia entera, además de que tuvo consecuencias sociales y culturales a
largo plazo, pues la inmigración italiana quedó seriamente comprometida. El malestar
colombiano fue de tal magnitud que incluso llegó a ser objeto de discusión en la sesión
parlamentaria del Gobierno italiano del 21 de noviembre de 1898, donde se puso de
maniesto el repudio causado por la cuestión Cerruti hacia todo lo italiano, pues se
quemaron banderas y retratos de personajes ilustres italianos, se invitó a la población
a no adquirir mercancías italianas y a no alojar ni hablar con los italianos (ITALIA
CAMERA DEI DEPUTATI, 21 noviembre 1898).
La campaña anti-italiana no solo se manifestó por medio de protestas directas,
sino que también se difundió por medio de propagandas, panetos y libros. Por
ejemplo, como bien recuerda el estudioso Alonso Valencia Llano, en el país se difundió
el manuscrito de Francisco Rebolledo, Aventuras de un Cocinero, un texto velado de
índole biográca que tenía como objeto justicar ante la opinión pública los secuestros
realizados por el gobierno colombiano de los bienes del italiano (LLANO, 1996, p. 169-
171). Con dicha denuncia se buscaba avivar los sentimientos patrióticos y reforzar
la cohesión nacional a expensas de la amenaza inigida por la ota instalada en
Cartagena (REBOLLEDO, 1898). Otro manuscrito de esta índole fue escrito por el
jurista francés Paul Bureau que, como él mismo expresó, fue contratado por Colombia
para producir una memoria sobre el “caso Cerruti”, texto que trascendió las fronteras
de los dos países involucrados, pues debía ser difundido en Francia. De este modo, se
intentó salvaguardar a Colombia, divulgando en Europa la “cuestión Cerruti”. Fue una
herramienta que el país sudamericano utilizó como defensa pues el escritor acusaba
a Cerruti y denunciaba la injerencia italiana (BUREAU, 1899).
Los últimos años del siglo XIX, dieron lugar a fuertes enfrentamientos entre Cerruti
y el gobierno italiano, pues este no aceptaba que su propio gobierno, con la sentencia
emitida por el Tribunal de Roma el 15 de enero de 1897, permitiera que los acreedores
secuestraran el dinero consignado por Colombia. Asimismo, el italiano se mantenía al
tanto de todas las noticias que la prensa publicaba sobre él y no dudaba en confutar y
denunciar lo que según él eran falsedades o imprecisiones. En Italia, en particular, el
italiano culpaba a la religión católica y a los jesuitas por difundir esas “calumnias” y al
gobierno por no entregarle y proteger su dinero (CERRUTI, 1900, p. 416-418).
La cuestión Cerruti nalmente se resolvió mediante la creación de una nueva
Comisión mixta, instituida el 28 octubre 1909. Esta debía establecer la cuantía debida
a algunos acreedores, los intereses todavía sin pagar a Cerruti, y los gastos judiciales.
Se acordó también que ningún otro reclamo presentado por el italiano podía ser
aceptado. La sentencia fue comunicada el 6 de julio de 1911, y nuevamente Colombia
tuvo que depositar lo convenido en el banco Hambrode Londres, lo cual representaba
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un nuevo fracaso para el país sudamericano. Ernesto Cerruti transcurrió sus últimos
días en Perugia (Italia), ciudad en la cual falleció el 11 de febrero de 1915, y con su
muerte cesó también la “cuestión Cerruti”, proceso que perduró por veintiséis años.
CONCLUSIONES
El caso de Ernesto Cerruti logró desencadenar un verdadero conicto
internacional entre dos realidades aparentemente distantes. La revisión de la biografía
de este personaje que, como hemos mostrado trasciende lo personal al involucrar
diversos países de Europa y América, permite evidenciar cómo el mundo del siglo XIX
había comenzado a complejizarse, conectarse, compactarse y cómo, de la misma
manera, había comenzado a internacionalizarse (BAYLY, 2007). Los acontecimientos
no se circunscribieron en un contexto local (v.gr Buenaventura), pues involucraron y
concernieron a entidades de mayor amplitud (v. gr. Colombia, Italia, EE.UU., España,
Francia), y no sólo atañía elementos de análoga naturaleza (v.gr. políticos), ya que
también incumbió a otros sectores (v.gr. económicos, sociales, legales, militares,
culturales). En otras palabras, era la conjunción de fenómenos locales y globales
(OSTERHAMMEL, 2014).
Retomando a Subrahmanyam, Ernesto Cerruti, y el “caso Cerruti”, sirven para
ilustrar cómo una biografía puede ser abordada de múltiples maneras, una de las
cuales es la que el estudioso denomina “biografía social”, o bien, aquella empleada
en este escrito. A su vez, se ha ilustrado cómo la microhistoria puede ser útil para
ilustrar temáticas que trascienden lo “micro”, en este caso lo local (el Cauca), lo
nacional (Colombia) y termina por involucrar varios países con diferentes intereses
(Italia, España, Estados Unidos, Francia). Como adecuadamente ha señalado un
importante historiador francés “para entrar en la historia global se debe pasar por
la puerta de lo local” (GRUZINSKI, 2015, p. 149). Asimismo, es evidente que las
transformaciones del mundo en las postrimerías del siglo XIX fueron determinantes
en el “caso Cerruti: (i) los ujos migratorios, típicos del siglo XIX, condujeron a Ernesto
Cerruti a Colombia; (ii) la construcción del estado nacional colombiano produjo un
cambio político en el país, lo cual afectó a Ernesto Cerruti, pues le fueron conscados
todos sus bienes y fue esto lo que ocasionó la “cuestión Cerruti”; (iii) la denición
de un sistema internacional moderno que preveía la denición de vínculos y reglas
internacionales, quedó demostrado en este caso con los arbitrajes internacionales;
(iv) real fue la difusión del imperialismo, del nacionalismo y del territorialismo que
alentaban a las potencias a intervenir en diversas partes del mundo, en este caso en
Colombia; (v) las revoluciones de las comunicaciones y de los transportes favorecieron
la consolidación de una red de interdependencia, la reducción de los tiempos y de las
distancias, facilitando la armación del mercado y del sistema nanciero internacional,
(v.gr. Cerruti quien se dedicaba al comercio internacional y contaba con más de 50
acreedores distribuidos por el mundo), además de la prensa (pese a que hoy en día
el “caso Cerruti” nos parezca minúsculo, tuvo una gran trascendencia para la época,
pues suscitó la atención pública internacional, tal como se observa cuando se revisa
la prensa de la época, que con gran celeridad para el momento cubría los entretelones
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del aaire)9 y del comercio del libro (v.gr. los manuscritos de Francisco Rebolledo y
Paul Bureau).
Valdría la pena recordar que este texto señala y analiza brevemente algunas de
las cuestiones históricas que se pueden explorar a partir de Ernesto Cerruti, pues un
análisis exhaustivo nos llevaría más allá de un simple artículo, ya que en resumidas
cuentas exploraríamos fenómenos de amplia envergadura, como lo es el fenómeno
de la migración, el sistema comercial nacional-internacional, el sistema nanciero,
la territorialización, el derecho y la diplomacia internacional, la estrategia militar, las
reacciones sociales, la opinión pública internacional etc. Se debe también expresar
que la excepcionalidad de la “cuestión Cerruti” reside en su condición multidisciplinar,
multinivel, la cual puede ser abordada desde múltiples perspectivas (escalas).
De ahí que en estas páginas hemos recurrido a herramientas provenientes
de la microhistoria, la historia conectada, la historia transnacional, la biografía social,
etc., pues nuestros propósitos han consistido en mostrar lo siguiente: (i) cómo las
nuevas corrientes historiográcas nos brindan herramientas útiles para el estudio del
pasado; (ii) cómo el presente inuye en el examen del pasado; (iii) cómo una simple
biografía (“micro”) puede esconder una historia “macro” en donde se conjugan todas
las dimensiones y las categorías locales, internacionales, transnacionales; (iv) cómo es
posible conjugar o interrelacionar diferentes herramientas / enfoques para abordar una
misma temática, siendo esta una de las virtudes del ocio del historiador. Lo anterior,
empero, no signica que todas las nuevas perspectivas sean siempre apropiadas para
explorar los distintos momentos históricos pese a que todas estas sean “hijas” del
presente global. A saber, la “historia global”, pues somos de la opinión que este enfoque
es únicamente adecuado para explicar el presente mundial. Periodos anteriores, como
en el que se desarrolla el caso Cerruti, pueden ser abordado a partir de la historia
conectada, transnacional, cruzada, etc., y no desde la “historia global” (VENGOA;
VARGAS, 2018, p. 17). ¿Por qué? Como el mismo caso Cerruti nos permite observar
y, pese a que nos hayamos referido a lo “global” aludiendo por ejemplo a los nexos
locales / globales, lo anterior no ha querido signicar que esta cuestión represente
un ejemplo de “historia global” o que puede ser abordada por medio de esta. Pues si
bien a nales del siglo XIX, a raíz de la Segunda Revolución Industrial, se produjo una
mayor integración del mundo y se construyeron variadas redes en ámbitos diversos
al sincronizarse las métricas espaciales y temporales (por primera vez la humanidad
tuvo la posibilidad de experimentar la noción de “simultaneidad”), no se logró superar
la centralidad del Estado nacional. La verdad es que para esos años, los Estados
nacionales construyeron la nueva conguración del orden mundial y, a su vez, se
convirtieron en los garantes del sistema internacional mundial, el cual no hubiera
podido funcionar sin las estructuras adecuadas ofrecidas por dichas conguraciones
(OSTERHAMMEL; PETERSSON, 2005, p. 74).Por esta razón consideramos que
en esos años se produjo una internacionalización del mundo o una “globalización
internacionalizada” más no una plena globalización (lo que nos permitiría aludir a la
“historia global”), pues esta última se producirá un siglo más tarde, 1970-1980, con el
cese de la organización territorial de la humanidad (MAIER, 2008).
9 Algunos periódicos que cubrían el “caso Cerruti: La Stampa de Turín, Italia, El Correo Nacional, El
Deber y El Heraldo de Colombia, El Trabajo de Bolivia, El Mercurio de Chile, El Comercio de Perú,
Diario del Salvador de El Salvador.
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El caso Cerruti, por tanto, nos permite observar cómo el dialogo micro/macro,
las conexiones, las interdependencias, el desarrollo mismo de la cuestión que en
ciertos aspectos superó las fronteras nacionales involucrando por ejemplo el fenómeno
migratorio, la amplia red de acreedores o los medios de comunicación, en realidad, no
puedo desvincularse de la lógica de los Estados nacionales. A saber, la participación
de Colombia, Italia, Estados Unidos, España, así como las tentativas de resolución
por medio de los arbitrajes internacionales, el derecho internacional y el sistema
nanciero internacional, respondieron siempre a lógicas nacionales. Por consiguiente,
las “conexiones” realizadas por el “historiador electricista” quien está a cargo de
“enlazar” o “desenlazar” los diferentes niveles y no puede obviar el contexto en el que
los mismos se producen, ha debido recurrir a un análisis “multinivel” (conjugando las
dimensiones locales, nacionales, internacionales, transnacionales y de índole diversa,
v.gr. políticas, sociales, económicas, culturales) y a la historia conectada para poder
comprender el problema en su totalidad y complejidad, pues a la luz de lo anteriormente
expuesto, no es posible abordarlo como y desde la “historia global”.
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NOTAS
AUTORIA
Luciana Fazio: Maestría. Doctoranda, Libera Università Internazionale degli Studi Sociali - LUISS
Guido Carli, Departamento de Ciencia Política, Doctoral Program in Politics: History, Theory, Science,
Roma, Italia.
DIRECCIÓN DE CORRESPONDENCIA
Via del Bosco 14, 53019, Castelnuovo Berardenga, Siena, Italia
ORIGEN DEL ARTÍCULO
Una versión preliminar de este artículo se desarrolló en el marco de la tesis – “L’aare Cerruti” nelle sue
diverse dimensioni politiche e diplomatiche, Maestría en Historia (Scienze Storiche), Università degli
Studi di Firenze, en 2015.
AGRADECIMIENTOS
Agradezco a los evaluadores ciegos por sus valiosos comentarios.
FINANCIAMIENTO
No aplica.
APROBACIÓN DEL COMITÉ DE ÉTICA EN INVESTIGACIÓN
No aplica.
CONFLICTO DE INTERESES
No hubo conicto de intereses.
LICENCIA DE USO
Este artículo está licenciado bajo la Licencia Creative Commons CC-BY Internacional 4.0. Las ideas
expresadas en este artículo son responsabilidad de sus autores, no representando necesariamente la
opinión de los editores o de la universidad.
Esboços, Florianópolis, v. 26, n. 42, p. 270-289, maio/ago. 2019.
ISSN 2175-7976 DOI https://doi.org/10.5007/2175-7976.2019v26n42p270
Más allá de una simple biografía
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PUBLISHER
Universidade Federal de Santa Catarina. Programa de Pós-Graduação em História. Portal de Periódicos
UFSC.
EDITORES
Alex Degan
Beatriz Mamigonian
Fábio Augusto Morales
Flávia Florentino Varella (Editora jefa)
Tiago Kramer de Oliveira
Waldomiro Lourenço da Silva Júnior
HISTORIA
Recibido en: 22 de febrero de 2019
Aprobado en: 3 de junio de 2019
Como citar: FAZIO, Luciana. Más allá de una simple biografía: “el caso Cerruti” una historia conectada
y multinivel enlazada por un “historiador electricista”. Esboços, Florianópolis, v. 26, n. 42, p. 270-289,
maio/ago. 2019.
... Fazio analisa a história da migração, do imperialismo, da formação de um sistema comercial, financeiro e diplomático internacional, bem como da criação do Estado nacional e do nacionalismo, como macroprocessos, à luz do local/particular, superando separações arbitrárias de historiografias internalistas. A autora conclui, no entanto, que a história global pode ser empregada somente quando há globalização e suspensão das fronteiras -para ela, algo que se deu após os anos 1970 -, que são úteis na medida em que oferecem uma caixa de ferramentas boa para pensar processos históricos integrados, entre os quais se destaca a história conectada (FAZIO, 2019). ...
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Apresentação do dossiê: Toda história é história conectada?
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El caso Cerruti (1885–1911) se origina en una guerra civil, cuando Colombia aún es una federación, pero la contienda confirma a los centralistas (liberales independientes y conservadores) en el poder, al sofocar una rebelión de los liberales radicales. El Estado Soberano del Cauca expropia los bienes del empresario italiano Ernesto Cerruti, acusado de financiar y abastecer a los rebeldes, y los de la sociedad E. Cerruti y Co. son embargados. El Gobierno central, en cambio, califica estas medidas como ilegales y - cediendo a la diplomacia de cañoneras, desplegada por Italia para proteger a Cerruti y lograr su indemnización - acepta dos arbitrajes internacionales. El laudo del presidente estadounidense Cleveland, emitido en 1897, perjudica a Colombia aún más que el dictamen del mediador español Moret, formulado un decenio antes. El sesgo de Cleveland se atribuye a la temprana oposición estadounidense a la Doctrina Calvo. Por largas décadas, el arbitraje internacional queda descartado en Colombia, debido al uso de este escudo jurídico-político de la soberanía económica.
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A reflection on the present, its great transformations and epistemic challenges, served as starting point for the authors to consider the prominent place that social analyses confer to the “local-global” axis in the interpretation of contemporary phenomena. The interest by the local-global has brought up new metrics of time and space. It has also has enhanced the tendencies that homogenize and those that strengthen differences, which explains many of the transformations that the present societies experience. Based on this diagnosis, and in order to make the contemporary international/world-wide intelligible, the authors resort to the notion of global history, understood as the synchronization and the linking that registers the dissimilar historical trajectories, which enter in synchronicity, resonance and feedback in the context of globality.
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El presente trabajo pretende mostrar, desde la perspectiva de España y con un enfoque basado en el Derecho Internacional, la evolución de las relaciones entre España y Colombia desde la proclamación de la independencia de la Gran Colombia, con el inicial rechazo absoluto a la sublevación de los territorios coloniales por parte de España, pero que fue evolucionando, desde la aceptación tácita hasta el reconocimiento pleno de Colombia en cuanto Estado soberano. Se analiza también la fructífera e intensa relación, jurídica -y política- de ambos Estados desde entonces.
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In february 1885, during the civil war between the conservative and the upleaved liberal party in the Colombian federated state of Cauca, the real estates and properties of the Italian subject Ernesto Cerruti were destroyed and impounded, under the charge of cooperation with the insurgent liberal forces. The measures taken by the Caucan authorities and the subsequent demand for compensation by Cerruti were the cause of the 26 years longlasting diplomatic clash between Colombia and Italy, which led to the intervention of Spain and USA as arbitrators as well as to a myriad of official publications, civil lawsuits at Italian courts and warships sent to Colombian harbours in order to uphold the claims of Italy. No doubt the "Cerruti case" was one of the most complicated of international cases Italian diplomacy ever had to face, in which the Italian government also had to confront the rising North American imperialism. En febrero de 1885, el Estado federal colombiano del Cauca, durante la guerra civil entre el insurgido partido liberal y el conservador, las propiedades del ciudadano italiano Ernesto Cerruti fueron destruidas y secuestradas con la acusación de cooperación con las fuerzas liberales. Las medidas de las autoridades caucanas y la consiguiente reclamación de Cerruti por la indemnización fueron la causa de los veintiseis años de crisis diplomática entre Colombia e Italia que llevó a la intervención de España y Estados Unidos como mediadores, la publicación de miriades de documentos oficiales, juicios en los tribunales italianos y envíos de cruceros en los puertos colombianos. Sin suda alguna el «caso Cerruti» fue uno de los casos de derecho internacional privado más complicados con que Italia tuvo que gestear llevando el gobierno italiano también a enfrentarse con el emergente imperialismo norteamericano.
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El estudio de las compañías que controlaron el comercio durante el auge agroexportador de los años 60 y 70 del siglo pasado se ha convertido en una de las necesidades más apremiantes en el conocimiento de la historia económica del Cauca. En los documentos de la época se encuentra una razón social que se repite en diferentes formas: Ernesto Cerruti, Ernesto Cerruti & Cía. y E. Cerruti & Cía. Evidentemente, se trataba de varias sociedades que giraban en torno a un mismo personaje -el cónsul italiano en el Cauca, don Ernesto Cerruti- y a las cuales, curiosamente, estaban asociados algunos de los más prominentes miembros del sector más radical del mosquerismo: los generales Tomás Cipriano de Mosquera, Jeremías Cárdenas, Tomás Rengifo, Ezequiel Hurtado y Lope Landaeta.
Chapter
The Roman monarchy established by Romulus was overthrown by a revolution in 509 BCE. The ensuing Roman republic witnessed subsequent quarrels between patricians and plebeians. The strife came to a pause 60 years later as the Roman constitution offered a compromise. The laws were carved on 12 bronze tables. The Law of the 12 Tables, representing the core of the mos maiorum, or way of the elders, was posted in the Roman Forum for all to know.
Chapter
Contemporary studies of international law have revealed the connection between the discipline's civilizing discourse and its parallel expansion. However, they have studied the concept of civilization mainly in relation to the European colonization of Africa, Asia and the Pacific. This chapter hopes to add to the discussion by examining postcolonial Latin America, where ideas of civilization were central to the new nations' emergence as participants in, and contributors to, international law. The word ‘civilization’ only came into use in the mid-eighteenth century and was quickly popularized during the French Revolution. The French term civilisation expressed the idea of progress and the perfectibility of humanity as a universal fact and, with it, the trust that law and institutions would be able to mould the human character. Civilisation was understood as a collective achievement of the human race, while at the same time the plural form – civilizations – signified the existence of various social groups in development, whose unity and perfection were synthesized only in European civilization. The idea of civilization – progress – had Europe as its frame of reference, and barbarism, its opposite, as outside of Europe. By the end of the eighteenth-century, as Norbert Elias describes in a key work on the subject, civilization had become the expression of national self-consciousness, and opened the doors for nineteenth-century European conquest and colonization of other regions – Europe believed itself to have ‘an existing or finished civilization’, a civilization in expansion.
Article
A monumental history of the nineteenth century, The Transformation of the World offers a panoramic and multifaceted portrait of a world in transition. Jürgen Osterhammel, an eminent scholar who has been called the Braudel of the nineteenth century, moves beyond conventional Eurocentric and chronological accounts of the era, presenting instead a truly global history of breathtaking scope and towering erudition. He examines the powerful and complex forces that drove global change during the "long nineteenth century," taking readers from New York to New Delhi, from the Latin American revolutions to the Taiping Rebellion, from the perils and promise of Europe's transatlantic labor markets to the hardships endured by nomadic, tribal peoples across the planet. Osterhammel describes a world increasingly networked by the telegraph, the steamship, and the railways. He explores the changing relationship between human beings and nature, looks at the importance of cities, explains the role slavery and its abolition played in the emergence of new nations, challenges the widely held belief that the nineteenth century witnessed the triumph of the nation-state, and much more. This is the highly anticipated English edition of the spectacularly successful and critically acclaimed German book, which is also being translated into Chinese, Polish, Russian, and French. Indispensable for any historian, The Transformation of the World sheds important new light on this momentous epoch, showing how the nineteenth century paved the way for the global catastrophes of the twentieth century, yet how it also gave rise to pacifism, liberalism, the trade union, and a host of other crucial developments.
Biografías y Relatos de Italianos en Colombia
  • Roberto Botta
  • Violi
BOTTA, Roberto Violi. Biografías y Relatos de Italianos en Colombia (entre 1492 y