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La decadencia de los silos en Tierra de Campos en la región de Castilla y León (España)

Authors:

Abstract

Este artículo analiza las estrategias de creación e intervención de los silos en España y, en particular, en la comarca de Tierra de Campos ubicada en Castilla y León. Se analizan su tipología y su distribución geográfica, que se estructura en un territorio marcado por la producción agrícola (cerealista). Se hace una reflexión sobre las singularidades de dichas construcciones en relación al paisaje. La discusión se centra en el análisis empírico de los silos en una comarca singular deno-minada “el granero de España”. Estas construcciones afectan a sectores protagonistas de la produc-ción cerealista en el ámbito regional de estudio y en todos los casos, estos se perfilan como un re-curso de notable potencial, aunque su gestión y propuestas de intervención sean imperfectas.
An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83 59
ESTUDIOS E INVESTIGACIONES
Anales de Geografía de la Universidad Complutense
ISSN: 0211-9803
http://dx.doi.org/10.5209/AGUC.64677
La decadencia de los silos en Tierra de Campos en la región de Castilla
y León (España)1
María Jesús González González2; Alberto Rodríguez García3
Recibido: 6 de junio del 2017/ Enviado a evaluar: 15 de diciembre del 2017/ Aceptado: 27 de febrero del 2019
Resumen. Este artículo analiza las estrategias de creación e intervención de los silos en España y, en
particular, en la comarca de Tierra de Campos ubicada en Castilla y León. Se analizan su tipología y su
distribución geográfica, que se estructura en un territorio marcado por la producción agrícola (cerealista).
Se hace una reflexión sobre las singularidades de dichas construcciones en relación al paisaje. La
discusión se centra en el análisis empírico de los silos en una comarca singular deno-minada “el granero
de España”. Estas construcciones afectan a sectores protagonistas de la produc-ción cerealista en el
ámbito regional de estudio y en todos los casos, estos se perfilan como un re-curso de notable potencial,
aunque su gestión y propuestas de intervención sean imperfectas.
Palabras clave: Silos; Castilla y León; Tierra de Campos; graneros.
[en] The decline of silos in Tierra de Campos in the region of Castile and León
(Spain)
Abstract. This paper looks at building strategies and intervention in silos in Spain and particularly, in
the area of Tierra de Campos located in one of its regions –Castile and Leon. Their type and
geographical distribution, which is structured in a territory marked by production and dependence on
agricultural production such as grain, are analyzed. We reflect on the singularities of these constructions
in relation to other elements of the landscape. The discussion focuses on the empirical analysis of the
silos in a unique region known as "the granary of Spain". In all cases, these emerge as a resource of great
potential, although their management and intervention proposals are not perfect.
Key words: Grain stores; Castile and Leon; Tierra de Campos; barns.
_____________
1 Este trabajo se realizó dentro del proyecto de investigación CSO2013-47833-C4-1-R. Programa Estatal de
Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad. Ministerio de Economía y
Competitividad, Gobierno de España y CSO2016-75236-C2-1-R., financiado por el Ministerio de Economía y
Competitividad. (AEI/FEDER/ UE).
2 Departamento de Geografía y Geología. Universidad de León.
E-mail: mjgong@unileon.es
3 Arquitecto, COAL, León
60 González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83
[fr] Le clin des silos dans le paysage de Tierra de Campos en Castille et
Leon (Espagne)
Résumé. Cet article analyse les stratégies de création et intervention des silos en Espagne et,
particulièrement, dans la contrée de Tierra de Campos, située dans une des régions de Castilla y León.
On y analyse leur typologie et leur distribution géographique, structurées dans un territoire marqué par la
production agricole (céréalière). On y fait une réflexion sur les singularités de ces constructiones en
rapport avec le paysage. La discussión est axée sur l’analyse empirique des silos dans une région
particulière dénommée “le grenier d’Espagne”. Cesconstructions touchent des secteurs protagonistes de
la production céréalière dans le domaine régional de l’étude. Dans tous les cas elles se dessinent comme
un recours de grand potentiel, bien que leur gestion et les propositions d’intervention soient imparfaites.
Mots clés: Silos; Castilla y León; Tierra de Campos; greniers.
Cómo citar. González González, M.J. y Rodríguez García, A. (2019): La decadencia de los silos en
Tierra de Campos en la región de Castilla y León (España). Anales de Geografía de la Universidad
Complutense, 39(1), 59-83.
Sumario. 1. Introducción. 2. Metodología. 3. Los silos: Los almacenes de grano. 4. Los silos en España.
5. Los silos en Tierra de Campos (Castilla y León). 6. Conclusiones. 7. Referencias bibliográficas.
8. Anexos.
1. Introducción
Los “silos”, almacenes de grano, o más propiamente denominados “elevadores de
grano” (grain elevators), son un claro ejemplo de arquitectura industrial del siglo XX,
lo que hoy se denomina patrimonio industrial. Su distribución geográfica se
estructura en un territorio marcado por la producción agrícola y sobre todo la
cerealista. Estudiamos aspectos como sus tipologías arquitectónicas, su implantación
territorial, su estructura en relación a las infraestructuras del transporte y su clara
vinculación e influencia con el modelo económico y productivo del territorio
(Borchers, 1975).
Se parte de la hipótesis de que estas edificaciones constituyen en sí mismas
importantes elementos del paisaje rural que, a modo de singulares “hitos”,
caracterizan nuestra percepción del territorio (Banhan, 1989), y forman parte de las
imágenes más claramente evocadoras de ese paisaje del cereal de la meseta
castellano-leonesa. El trigo, elemento fundamental de la denominada “tríada
mediterránea” (Ramos Lizana, y San Martín Montilla, 1997), siempre ha jugado un
papel clave y determinante en las relaciones socioeconómicas de los territorios a lo
largo del tiempo. Este producto, evidentemente estratégico en el mundo mediterráneo,
determinó un modelo productivo y social en el siglo XX en España, y más
concretamente en la denominada “Tierra de Campos”.
El trigo, cebada, avena, centeno, maíz, etc… fueron productos especialmente
significativos en una economía claramente autárquica y cerrada al exterior, como fue
la economía española de postguerra y del régimen posterior (periodo 1940-1980)
hasta la recuperación de un sistema democrático y la entrada de España en la UE. Su
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importancia radicaba tanto en la caracterización de un modelo productivo basado en
el peso de la agricultura y el sector primario, como en la capacidad de sustentar un
modelo alimenticio propio y evitar las hambrunas propias de las anteriores épocas de
guerra y escasez.
El clima extremo de nuestra región, así como el escaso control existente en
relación a la hidrología y abastecimiento de agua condicionaron uno de los más
importantes programas de infraestructuras de aquel periodo: el primer plan
hidrológico nacional, que dio lugar a la construcción de un buen número de presas y
pantanos.
A lo largo de la geografía española, especialmente en las zonas rurales centrales de
la meseta de producción cerealista, nos encontraremos con numerosos ejemplos de
silos ejecutados a través del programa denominado “Red Nacional de Silos”. Este se
concibe como un ambicioso plan público de infraestructuras que se desarrolla desde
1949 hasta 1990 y en el que se implantan 882 almacenes de grano divididos en
diferentes tipologías (Azcárate Gómez, 2010). Gran parte de ellos se encuentran en
desuso, si bien, siguen siendo mudos testigos del complejo devenir del mundo rural
en nuestros territorios, esperando, no se sabe, una segunda oportunidad vinculada
nuevamente al desarrollo rural de nuestras regiones. La imagen que percibimos del
paisaje rural (y urbano) en el ámbito de estudio, en concreto en los parajes
denominados Tierra de Campos, es de una serie de edificaciones industriales, los silos
de grano, de gran tamaño y escala, que son expresivos de un modelo productivo,
socioeconómico y de la estructura territorial de Castilla y León.
Aunque, el propio Gobierno español a través del Instituto del Patrimonio en 2001
y más tarde en 2011 asume la protección y conservación del legado de la
industrialización a través de Planes específicos, que fijan la idea fundamental en la
que se apoya la política patrimonial española que se encuentran en la actualidad en un
proceso de obsolescencia funcional (Humanes, 2011).
El trabajo consta de tres secciones: la primera consiste en un marco de referencia
que incluye antecedentes históricos de la fundación de estos graneros; la segunda
sección aborda el contexto español de los silos; en la tercera, se expone y analiza la
importancia de estos en Tierra de Campos como elemento estructurador del territorio,
ya que se ubican 32 de ellos. Finalmente, se plantea un apartado de resultados y
conclusiones, donde discuten sus alcances y perspectivas para ubicar y poner en
valor, estos elementos del patrimonio industrial.
2. Metodología
El objetivo es analizar estas estructuras o almacenes determinando sus características
básicas o principales y su ubicación en relación al territorio, dada su extensa red de
implantación. Así como, ubicar y poner en valor, estos elementos del patrimonio
industrial, envueltos en un proceso de obsolescencia funcional, como parte activa de
iniciativas de desarrollo rural y cohesión territorial, para, de esta manera analizar las
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posibilidades que pudieran brindarnos en un doble objetivo: su puesta en valor como
elementos activos y funcionales de nuevas estructuras dotacionales, y la recuperación
de un patrimonio industrial que forma parte de nuestro pasado más reciente, antes de
su deterioro por la pérdida de la función inicial y su mantenimiento.
El estudio que hemos efectuado en torno a los silos, atendiendo a sus antecedentes,
tipología y evolución reciente -aspectos a los que por razones editoriales sólo
podemos referirnos ahora someramente- nos ha permitido comprobar cómo, hasta la
entrada de España en la Comunidad Económica Europea, fueron los graneros de
España y tuvieron gran relevancia en el territorio. Sin embargo, en las dos últimas
décadas se ha producido una clara inflexión en el interés por estas edificaciones a
consecuencia de su abando y que el propio estado los ha enajenado para sacarlos a
subasta. La constatación de lo anterior nos ha llevado a analizar y evaluar los
procesos de conformación y gestión de estos silos tomando como referencia Tierra de
Campos- comarca cerealista por excelencia- por su extraordinaria aportación en
términos absolutos al sistema protector español y, especialmente, la confluencia en
esta comunidad autónoma de ejemplos representativos del fenómeno en esta escala
territorial, son las razones justificativas de su elección como ámbito de estudio.
Los trabajos de detalle se han centrado en 32 casos de Tierra de Campos cuya
complementariedad escalar permite comprender el alcance y la complejidad de la
cuestión: Los graneros. La caracterización y diagnóstico de los diferentes casos ha
requerido una revisión de la normativa, los instrumentos de gestión y las fuentes
documentales disponibles, complementada con una evaluación sobre el terreno que ha
permitido verificar las diferentes formas en que el fenómeno se manifiesta en la
actualidad, su estado general, funcionalidad, edificaciones auxiliares anexas y las
infraestructuras del transporte vinculadas a las mismas. Nos centramos en el
territorio de Tierra de Campos, ámbito asimilable a los utilizados en algunos de los
estudios de referencia de los diferentes procesos de “comarcalización” de nuestra
Comunidad Autónoma (Santos Ganges y Peyret, 2001). Esta área tiene unas
características homogéneas, y claramente identificables para su estudio.
Se analizan las características básicas o principales de estas estructuras o
almacenes y su ubicación en relación al territorio. Se realiza un breve inventario, con
fichas individualizadas, que permite sentar las bases para una posterior catalogación
de los elementos observados en función de sus valores patrimoniales, estado de
conservación, interés territorial y posibilidades en su adecuación, restauración y
puesta en valor.
3. Los silos: Los almacenes de grano
La capacidad y técnica adquirida a la hora de almacenar el alimento y, en concreto, el
grano, permitían planificar el consumo de la cosecha obtenida, garantizando la
distribución de estos alimentos básicos y evitando la hambruna al poder almacenar
ciertos excedentes de producción ante periodos de sequía o escasez. Esto supondría
una ventaja enorme frente a sistemas productivos anteriores por lo que los esfuerzos
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destinados a la hora de perfeccionar el almacenamiento y conservación, tanto técnicos
como materiales, se irían aumentando exponencialmente a lo largo de la historia.
La creación de estos excedentes, desde una óptica socio-económica, es el origen
de nuevos sistemas sociales y modelos económicos, ya que favorecen una serie de
oportunidades y fenómenos asociados, que no existían en sociedades menos
avanzadas:el almacenamiento (creación stocks), la distribución y venta (comercio), la
creación de precios de intercambio (especulación y control de precios), la
especialización y sectorización de la producción en función de la idoneidad y
capacidad del territorio (apoyada en la distribución geográfica de la producción y el
intercambio comercial).
Las nuevas tecnologías, las nuevas máquinas, los nuevos sistemas de planificación
de la producción, son elementos claves a la hora de entender la nueva arquitectura
industrial que aparece a lo largo del siglo XIX y comienzos del siglo XX (Banham,
1989). El origen de esta nueva tipología industrial se remonta al año 1842 en Buffalo
(New York) con la construcción del “Poste de Dart” o elevador de grano. Se trataba
de una construcción (fija o móvil) donde se prestaba especial importancia a la
incorporación de avances técnicos en relación al transporte, movimiento, almacenaje
y distribución del grano mediante mecanismos impulsados por vapor. El propio Dart
lo consideraba un desarrollo de los trabajos iniciados por Oliver Evans en relación al
movimiento mecánico del grano en 1780 (American Colossus, 2013).
Esta nueva tipología de edificio industrial, de imponente escala, se convirtió en
referente de la nueva arquitectura industrial y más tarde en un referente del
denominado “realismo americano” (las obras de Adler, Sullivan o Wright son
precursoras del movimiento moderno en América del Norte), precursor del
Movimiento Moderno en arquitectura (Álvarez Areces, 2010). El elevador de Joseph
Dart es un edificio o complejo industrial, donde, mediante sistemas de elevación
accionados por vapor, era posible el trasiego de grano desde/hacia los barcos
cargueros que cruzaban el Atlántico, así como su movimiento, distribución y secado a
través de diferentes celdas verticales intercomunicadas entre sí. De esta manera se
evitaban complejas y costosas labores de estibado (muchas veces manual) y carga
durante la cadena de distribución del grano, especialmente cuando existen
intercambios en los modos de transporte (carretera-ferrocarril-barco). El éxito inicial
permitió la estandarización del modelo a otras zonas de los Estados Unidos y,
posteriormente, su traslado a Europa (Reimbert y André, 2010).
El silo (como elemento arquitectónico) es, en muchos territorios, la primera
representación programática de esa incipiente arquitectura moderna en la primera
mitad del siglo XX (Maderuelo, 2008) convirtiéndose en símbolo de este nuevo
cambio cultural. Su construcción basándose en modelos repetitivos y esquemas
generales muy similares (salvo en lo relativo a su dimensión o capacidad) permitió
definir una tipología propia de la que son claro ejemplo los diferentes modelos
implantados en España dentro de la denominada Red Nacional de Silos. Por otro lado,
alcanzan unas considerables proporciones lo cual, unido a su simbolismo y sencillez,
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permite un impacto controlado, pero de gran calado y majestuosidad, en el paisaje
urbano y rural.
La admiración de los grandes arquitectos modernos hacia estas construcciones que
invadieron los paisajes agrícolas de Europa y Estados Unidos, respondió a lo
novedoso de la tipología, creada específicamente desde la ingeniería, con una
repercusión que impregnaba de lleno la construcción cultural del paisaje. Por lo
general, los silos son edificaciones destinadas a almacenar cereal a granel y su gran
altura se explica más por reglas de la física, que por economizar suelo. En su interior,
se almacena el grano en celdas de muy variadas formas (cuadradas, circulares,
poligonales, rectangulares...), dispuestas en filas o en retícula (García Vaquero, 1979).
Adicionalmente el grano debe conservar unas condiciones estrictas de humedad y
ventilación para su correcta conservación, lo que implica complejos sistemas de
aireación y maniobras de trasvase de unas celdas a otras. Los dispositivos de limpieza
del grano (generalmente dispuestos en la planta inferior), el control de temperaturas,
los sistemas de llenado y trasvase de las celdas, etc., nos dan una idea de la
complejidad técnica y mecánica del interior de un silo, por lo general no perceptible
desde el exterior, pero que, sin embargo, condiciona su aspecto formal (Rodríguez
Marín, 2004).
Durante todos estos años se desarrollaron un total de 26 tipologías diferentes de
las que 20 corresponden a silos verticales (667 edificaciones que se distribuyen, según
su capacidad en 25 macro-silos, 175 silos de gran capacidad y 467 silos menores, de
los cuales, en la actualidad, sólo se emplean de forma esporádica los macro-silos
como parte de la red europea de almacenamiento). Los silos eran construcciones que
obedecían exclusivamente a parámetros de ingenieros; sin embargo; su presencia e
implantación en el territorio, con alturas de 15 a 75 m., así como su relación con la
sociedad y la economía, les vinculaba a un paisaje agrícola cuya huella es indeleble
en nuestra cultura y percepción del mundo rural.
Básicamente los silos se dividían en tres grandes categorías o grupos, que
respondían a la funcionalidad y ubicación de los mismos, basándose en una serie de
requisitos con carácter previo a su construcción:
“Hacer posible la compra de trigo a los agricultores y su almacenamiento en
locales ubicados en puntos estratégicos de las zonas productoras,
generalmente situados en el interior de la Península”.
“Conservación de una reserva nacional al final de cada campaña, de cuantía
adecuada para compensar, en parte, deficiencias iniciales de una posible
cosecha inferior, en la campaña siguiente”.
“Posibilidad de recibir, en puertos, trigos de importación en años deficitarios
o de expedir trigos especiales y, aun, posibles excedentes en años de cosechas
reiteradamente superiores al consumo.” (Ministerio de Agricultura,
1970,1978).
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Según estos tres criterios, se distinguían tres grupos principales:
a) Silos de Recepción:
Solían ubicarse cercanos a las áreas de producción y a los núcleos de
población de relativa importancia.
b) Silos de Tránsito:
Regulaban el tráfico global y albergaban la estratégica reserva nacional.
Estaban generalmente ubicados en capitales de provincia o núcleos rurales de
cierta relevancia y debían estar bien comunicados por ferrocarril.
c) Silos de Puerto:
Solamente se construyeron dos, el de Málaga y el de Santa Cruz de Tenerife.
En torno a los silos se desarrollaba un tipo de vida muy particular, sobre todo,
cuando comenzaba la época de la recolección y los carros se acercaban a ellos para
entregar los cereales. Era una época en la que se cultivaba más trigo y otros cereales.
Hoy existen muchos y variados silos, en su forma y tipo de construcción, y se utilizan
para contener los más diversos materiales: piensos, arena, cemento, maíz, líquidos,
abonos, cereales, etc. Pero lo que hemos querido dejar reflejado aquí es un modelo
solamente, el que se construyó en la posguerra con un fin determinado y también por
una necesidad. Su existencia nos hace recordar el pasado y una forma más de la vida
de los habitantes.
Sería conveniente que los silos existentes, que ya no cumplen con la finalidad para
la que fueron construidos, se dediquen a otros fines, siempre al servicio de la
comunidad y de los ciudadanos. En algunos lugares de España así lo han hecho y, tras
la remodelación pertinente, se han convertido en casas de cultura, bibliotecas, salas de
exposiciones y otros servicios. Incluso algunos, en su cubierta, disponen de una
terraza con mirador desde donde vecinos y turistas, que pasan por el lugar, pueden
contemplar los paisajes del entorno.
4. Los silos en España
Todas las culturas que se han desarrollado en nuestra Península han incidido en este
aspecto del almacenamiento del grano, y existe una variada estela material con
diversos ejemplos de ello, desde época prehistórica, tales como vasijas y cavidades
excavadas en la roca con cierres de arcilla. Ya en el periodo romano aparecen los
denominados “siri”, “putei” y “dolia”, así como los “horrea”, que sustituyen los
anteriores silos ibéricos (Rodríguez Marín, 2004). Durante el periodo musulmán, esta
función de almacenaje pasó a unos edificios con función específica, las “alhóndigas”
y, tras el paso a la cultura cristiana, a las “cillas” (o “cillares”), “tercias” y “pósitos”,
estos últimos exclusivos para cereales y cuya distinta denominación obedece,
únicamente, a la titularidad de su propiedad. Éstos, además de algún ejemplo de
arquitectura civil de la época sin una tipología definida, siguieron usándose hasta el
siglo XX en nuestra Península para el almacenamiento del grano. Después de los
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complejos inicios del siglo XX motivados por los grandes conflictos bélicos europeos
y un inestable periodo político en España continuado por la guerra civil, empieza un
periodo de escasez y hambruna con una demanda insatisfecha principalmente de
productos básicos, sobre todo pan que, en momentos de dificultad vuelve a
convertirse en la base de la alimentación.
En 1937 se crea el Servicio Nacional del Trigo (SNT), debido a esta problemática
situación de extrema necesidad. Su cometido quedaba regulado por el “Decreto-Ley
de Ordenación Triguera” que, no obstante, no logró erradicar el mercado negro.
Como desarrollo de los programas y objetivos de dicho decreto (primero desde el
SNT y posteriormente desde el SNC, SENPA y FEGA), se crea la Red Nacional de
Silos, implantada en toda nuestra geografía entre 1949 y 1990.
En España, la Red Nacional de Silos se enmarca dentro del denominado Servicio
Nacional del Trigo (SNT), cuyo Decreto Fundacional fue promulgado en Burgos el
23 de agosto de 1937. No será, sin embargo, hasta 1941 cuando el SNT comience a
considerar seriamente la posibilidad del establecimiento de la Red, dando lugar a los
primeros acercamientos serios a los silos en España, mediante la convocatoria del
Ministerio de Agricultura del primer concurso sobre Proyectos de Silos en 1944. De
aquí salieron las primeras ideas para que, en 1946, se comenzaran a preparar los
primeros proyectos de silos por parte de unos pocos ingenieros agrónomos que
formaban la oficina técnica del SNT (Cavero Blecua, 1959). En los inicios de 1936,
los ingenieros agrónomos Cavestany, Cavero y Bartual habían realizado un estudio
previo: «Organización del mercado triguero nacional y creación de la Red Nacional
de Silos», que abarcaba una realidad más amplia, puesto que el nombre completo era
Red Nacional de Silos y Graneros. Junto con el silo de Alcalá, se acometió la obra del
de Burgos y del de Córdoba. Su estratégica ubicación en importantes nudos de
comunicaciones los hará idóneos para recepción de cereal y para el intercambio de
trigo entre distintas zonas, con el fin de lograr una mejora en la calidad del pan
(AA.VV, 1934). En definitiva, el Estado Español apostó fuerte por esta nueva red de
silos dotados de la más moderna maquinaria, con una altísima inversión, con el fin de
que redundara en un aumento de la producción. Así, tendrían máquinas
seleccionadoras -puesto que se almacenarían distintos tipos de cereales y
leguminosas- y equipos de desinfección para tratar el grano atacado por insectos, así
como para preservar las semillas de las plagas. Se construyeron 882 edificios de
diferentes tipologías y tamaños, entre los que destacan 667 silos verticales
subdivididos en 26 tipologías diferentes (Archivo general del fondo español de
garantía, 2006). Los silos se convirtieron en una parte más de nuestros paisajes
cobrando un importante papel en la vida económica y social de muchos pueblos.
La Red Nacional de Silos comienza a proyectarse en 1944, iniciándose con la
construcción de las primeras unidades situadas estratégicamente, teniendo en cuenta
los nudos de comunicaciones y las líneas de ferrocarril. El primero que entra en
funcionamiento es el silo de Alcalá de Henares en 1949. Los objetivos de esta red
eran: posibilitar la compra de toda la cosecha de trigo a los agricultores, conservar
una reserva nacional para garantizar el consumo, permitir la recepción, en puerto, del
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trigo de importación y eventual exportación, adecuada manipulación del grano y
selección y tratamiento de semillas.
Entre los años 1945 y 1986 se construyeron 663 silos y 275 graneros con una
capacidad total de 2.684.947 toneladas. En los inicios de la red, hasta 1975, los gastos
de ejecución de los silos fueron soportados íntegramente por el organismo triguero,
con cargo a los beneficios comerciales y, a partir de entonces, con cargo a los
Presupuestos Generales del Estado. Hasta el 29 de mayo de 1984, el sector del trigo
funcionaba en régimen de monopolio estatal, y los otros cereales se encontraban
sometidos igualmente a precios de intervención que garantizaban su compra por el
Estado. De esta forma los sucesivos organismos, Servicio Nacional del Trigo (SNT),
Servicio Nacional de Cereales (SNC) y Servicio Nacional de Productos Agrarios
(SENPA), tuvieron una actuación muy intensa en la compra, almacenamiento y venta
de cereales, con una utilización muy elevada de la Red Nacional de Silos (Ministerio
de Agricultura, 1970,1978).
Desde la posguerra, el racionamiento obligaba a los agricultores a entregar todo el
trigo a la administración, exceptuando la reserva de consumo propio, que se
establecía, por lo general, en un máximo de un 25% del total producido, almacenando
el resto en los silos para procesarlo y/o exportarlo al exterior. De esta manera, se
blindó un sistema en el que el Estado se comprometía a comprar la cosecha, construir
los silos, financiar el almacenamiento de excedentes, cargar con las pérdidas de las
exportaciones (que constituían una de las pocas fuentes de ingresos en divisas para el
país) del producto permitiendo su aprovechamiento en pienso para el ganado,
principal complemento de la economía agrícola de la zona, junto con otros productos
secundarios de la producción cerealista como la paja. En este sentido, el trigo requería
ciertas características específicas para su almacenamiento: Recipientes herméticos, ya
que la ausencia de aire impedía la aparición de hongos y el temible gorgojo, que
estropeaba el grano, así como el ataque de ciertos animales y roedores. Recipientes
estancos con adecuados sistemas de cierre para evitar la acción de la humedad y del
agua.
En 1971 se constituyó el Servicio Nacional de Productos Agrarios (SENPA) que
mantuvo el cometido de ordenar la producción, distribución y venta de los productos
agrícolas. Su existencia se prolongó hasta 1986, cuando España ingresó en la Unión
Europea y la política agraria pasó a depender del Fondo Europeo de Orientación y
Garantía Agrícola (FEOGA).
El mercado del trigo y cereal ha sido, por tanto, un claro ejemplo de mercado
intervenido por el estado, que como principales ventajas garantizaba los precios
(aunque bajos, estables) y la compra de la producción a todos los productores en
igualdad de condiciones. Esta estructura estatal se apoyaba en los silos construidos
desde el ámbito público, ya que operaban como elementos oficiales de control de
recepción, pesaje y almacenamiento en la venta de los agricultores al estado. La
relativa liberalización del mercado desde la entrada en la UE, la introducción de
innumerables mejoras mecánicas y técnicas en la producción, la reorientación de la
economía hacia otros sectores productivos (secundario y especialmente terciario),
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unido al abandono del medio rural por el medio urbano, han provocado un evidente
descenso de la importancia relativa del sector agrario en relación al PIB del país a lo
largo del siglo pasado hasta nuestros días y el abandono progresivo de estas
construcciones.
Por otro lado, el vertiginoso crecimiento en cuanto a la producción de otros
mercados (algunos ya consolidados como Rusia y otros nuevos como China), el
constante desarrollo de nuevas infraestructuras hídricas y regadíos, unido al interés
preferente por otra serie de cultivos en el ámbito de nuestro estudio (en algunos casos
subvencionados desde la UE) tales como otros cereales, plantas oleaginosas, maíz,
biocombustibles, etc., han provocado un progresivo abandono del trigo, si bien las
cifras de producción se han mantenido por el aumento de los rendimientos derivado
de los avances técnicos y productivos.
Tabla 1. Red básica actual: Distribución por comunidad autónoma
Macros Silos Macro + Silo
Graneros
Total
COMUNIDAD AUTÓNOMA T
t T t
t
Andalucía 165.000
6 24.250 6 189.250 12 14.000
2 203.250
14
Aragón 35.000 2 136.600
34 171.600 36 6.100 5 177.700
41
Castilla-La Mancha 86.000 4 7.000 1 93.000 5 0 0 93.000 5
Castilla y León 186.000
10
140.200
40 326.200 50 3.950 4 330.150
54
Cataluña 12.000 1 7.500 1 19.500 2 0 0 19.500 2
Extremadura 45.500 3 54.520 12 100.020 15 1.050 2 101.070
17
La Rioja 0 0 11.550 3 11.550 3 0 0 11.550 3
Madrid 10.000 1 0 0 10.000 1 0 0 10.000 1
C. Foral de Navarra 15.000 1 16.100 3 31.100 4 0 0 31.100 4
TOTAL 554.500
28
397.720
100
952.220 128
25.100
13
977.320
141
Fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (2016)
La finalización del régimen de monopolio triguero primero y la posterior
incorporación de España en la Comunidad Económica Europea (en la actualidad
Unión Europea) en 1986, suponen un cambio profundo en los procedimientos de
intervención, que pasan a depender totalmente de la legislación comunitaria,
provocando una intervención más limitada, produciéndose una significativa reducción
de los índices de utilización de las diferentes unidades de almacenamiento.
En 1985 se realiza un primer estudio sobre las necesidades de la red y se establece
una primera Red Básica, bajo el control de la Administración, partiendo de unos
niveles de intervención teórica en cada provincia y se seleccionan en cada territorio
los almacenes necesarios para su gestión teniendo en cuenta su tamaño, características
y ubicación. Así, la red básica de almacenamiento se ha ido ajustando en los
sucesivos convenios de encomienda de gestión o colaboración con las diferentes
comunidades autónomas, en los que se reservan una serie de unidades que deben
quedar destinadas a las necesidades de la intervención de los mercados, aunque la
González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83 69
titularidad corresponda a la comunidad autónoma. La actual red básica de
almacenamiento público está compuesta por 141 silos y graneros con una capacidad
total de almacenamiento de 977.320 toneladas. El resto se abandonan y no se da
utilidad a los silos sobrantes.
Sin embargo, cuando terminó el monopolio estatal del cereal y España entró en la
Unión Europea, estos silos quedaron sin uso iniciándose entonces un proceso de
desmantelamiento, y estas curiosas instalaciones corrieron diversas suertes. Pasados
los años, lo que nadie puede negar es la importancia de estas construcciones como
parte de nuestro Patrimonio Industrial. Por eso, para intentar sensibilizar y provocar
un cambio en la conciencia sobre nuestro patrimonio industrial, surge el Proyecto
Silos que pretende recuperar estos espacios parar dotarles de un nuevo uso. Las
opciones son varias, suelen estar relacionadas con la cultura, y van desde la creación
de escenarios para representaciones teatrales hasta la habilitación como museos o
salas de exposiciones. “El planteamiento inicial de este proyecto, que se consolida en
2013, es poner en valor y rehabilitar el patrimonio industrial y, en concreto, el agrario,
entendiendo que aún está poco considerado a pesar del importante papel que
desempeñó en el desarrollo socio-cultural de nuestra historia reciente” (Bocanegra
Cayero, 2016). Se podría revisar La Carta de Baeza del Patrimonio Agrario (2012) en
la que se podrían encuadrar los silos en la categoría de bienes inmuebles singulares
(Castillo y Martínez, 2015).
El Ministerio intenta vender estos mediante subasta pública, ya que las reformas
de la Política Agraria Común (PAC) de 1992 y 2003 provocaron una modificación de
los sistemas de intervención pública de los mercados de cereales, lo que supuso una
paulatina caída del uso de los silos, que tuvieron su principal actividad como
almacenes de grano entre 1950 y 1990. Mediante las órdenes ministeriales -11 de
abril y 20 de junio de 2014-, fueron “desafectados” al no ser necesarios para su uso
público y, al mismo tiempo, se procedió a la depuración jurídica y física de cada
inmueble y tasación. Posteriormente, se ofreció la posibilidad de adquisición directa
de los silos a las administraciones públicas que pudieran estar interesadas, como
ayuntamientos y diputaciones provinciales, sin que ninguna de ellas decidiese su
compra (Pozo, 2002).
5. Los silos en Tierra de Campos (Castilla y León)
La Comunidad de “Castilla y León” está integrada por nueve provincias: Ávila,
Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. Se trata,
con una superficie de 94.174 Km 2, de la comunidad Autónoma de mayor extensión
de España y la tercera región más extensa en la Unión Europea. Su territorio se sitúa
en la parte norte de la meseta de la Península Ibérica y se corresponde
mayoritariamente con la parte española de la cuenca hidrográfica del Duero. La
comarca natural de Tierra de Campos ocupa una parte central del territorio de Castilla
y León, en concreto con una superficie de unos 8.000 Km 2 caracterizada por
70 González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83
pertenecer a la gran cuenca sedimentaria que conforma páramos y campos en la
margen derecha de la cuenca del Duero.
En este espacio, propicio por su hidrología, clima y características del suelo, se
desarrollan los cultivos de secano y, en especial, los campos de cereal, constituyendo
un paisaje marcadamente antrópico y netamente culturizado. En este contexto, los
paisajes existentes son, ante todo, un resultado cultural, una herencia fisionómica, que
nos muestra las relaciones seculares mantenidas por el hombre con su medio,
presididas históricamente por el cultivo y el trabajo de la tierra o por los
aprovechamientos pastoriles (Cabero Diéguez, 1982). El devenir histórico reciente ha
llevado a la configuración de Castilla y León como un territorio de paso en el
contexto peninsular, un espacio regional débilmente poblado y con elevado nivel de
polarización espacial que, además, se articula sobre un conjunto de grandes ejes de
comunicación concebidos como redes radiales con Madrid como centro (Santos
Ganges y Peyret, 2001).
El ámbito de este trabajo se circunscribe, territorialmente, a las comarcas de “Cea-
Campos” y “Esla-Campos” en León; “Tierra de Campos” en Valladolid y Palencia; y
“Benavente y Campos” y “Campo de Toro” en Zamora; todas ellas integradas en lo
que geográfica e históricamente se ha venido denominando Tierra de Campos,
coincidiendo sustancialmente con la comarca natural denominada en su origen
Campos Góticos (Campi Gothici o Campi Gothorum), por haber sido una zona de
especial importancia para gran parte de la población del Reino Visigodo en sus
primeros asentamientos a finales del siglo V (Simón Nieto, 1895). Esta comarca se
extiende por las provincias de Palencia, Valladolid, Zamora y León, coincidiendo con
la parte centro-occidental de la elevada meseta del Duero, si bien -teniendo en cuenta
su referido carácter natural (Callado et al. 2003; Plans, 1970), exento de definición y
consideración administrativa- carece de mites objetivos precisos y
administrativamente delimitados.
El aspecto de este conjunto de llanuras, apenas separadas por los intermitentes
riachuelos, es uniforme, monótono y de gran horizontalidad; su elemento dominante y
casi exclusivo es la arcilla miocénica exhumada por la ablación de los materiales
superiores. Aspecto que únicamente desaparece en las proximidades de los páramos.
El origen de esta campiña se atribuye al desmantelamiento de los páramos pontienses
causado por varios procesos erosivos que los han hecho retroceder hasta el lugar que
actualmente ocupan, al tiempo que se producía el allanamiento de los interfluvios. El
resultado final de ese doble proceso de desmantelamiento/allanamiento fue la
creación de este nivel de campiña surcada por pequeños y perezosos cursos de agua, a
veces intermitentes y separados por alargadas lomas de forma amesetada. El clima no
se muestra muy favorable a la vida vegetal de Tierra de Campos. Al contrario, de él
procedían y proceden las trabas y restricciones más fuertes para el aprovechamiento
agrícola: limitación de la gama de cultivos, inestabilidad de sus rendimientos,
disminución de la superficie cultivable por la obligatoria práctica del barbecho
(García- Royo, 2004; Baraja, 2010).
La elevada especialización cerealista constituye una constante común en este
territorio, resultando de interés destacar que hasta la década de 1960 esta
González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83 71
especialización fue el soporte principal de su economía y, en consecuencia, un factor
de gran relevancia en la configuración de su paisaje y en la planificación (Busquets y
Cortina, 2009), no sólo de los equipamientos asociados a esta actividad, sino a las
infraestructuras de comunicación sobre las que se apoyan dichos equipamientos. Un
ejemplo importante de la interrelación de usos es la disposición norte-sur del Canal
de Castilla (como infraestructura concebida para el transporte de trigo a los puertos
del norte), la disposición de diversos corredores ferroviarios (algunos de ellos
cerrados en la actualidad) y el mallado de una red de carreteras sobre los que se
apoyan las diferentes edificaciones objeto de este estudio. A este relevante hecho se
une también el fenómeno de la polarización de su población hacia los mayores
núcleos urbanos, así como la desestructuración del tejido rural y productivo
(González González 1997). La principal base económica de este territorio ha sido la
agricultura y ganadería a lo largo del siglo pasado, especialmente en el mundo rural.
Castilla y León tiene una superficie agrícola cercana a las 5.783.831 hectáreas, lo
cual supone más de la mitad del total de la superficie de su territorio total. La mayor
parte de las tierras de labor son de secano, debido al clima y a las escasas lluvias. Sólo
un 10% de la superficie se explota en régimen de regadío, con parcelas de producción
intensiva (García-Royo López-Tello, 2004). La agricultura del cereal (secano)
constituye la principal fuente de producción y, aunque el cultivo por tradición más
extendido era el trigo, desde la década de 1960 ha ido ganando terreno la producción
de cebada. A estos dos cereales les siguen, en número de hectáreas cultivadas y
volumen de producción, el centeno y la avena. Los activos agrarios son alrededor del
10% de la población activa. En el año 2010 la cosecha en Castilla y León representa
un 39% de la producción nacional, alcanzando la cifra de 6.000.000 Tm. (trigo-
cebada-centeno-avena). La superficie de cultivo de estos cereales alcanza 1.900.000
Ha. de cultivo. El rendimiento medio del trigo se sitúa, aproximadamente, en 3
Tms/Ha. (JCYL).
El cultivo de cereales tiene gran importancia en Castilla y León porque representa
el 38,5% de la superficie agraria útil; de hecho, es el granero de España. Esta
producción supone el 66% de la producción final agrícola y aporta para la
transformación en los diferentes procesos de elaboración, una cantidad aproximada
media de 6 millones de toneladas de cereal al año.
En nuestro ámbito de estudio podemos distinguir un total de 32 silos verticales
construidos por la Red Nacional de Silos (RNS) y con una capacidad total de
142.973 Tm. La distribución geográfica de los silos se realiza basándose en la
planificación, desde la RNS, en relación a la distribución geográfica por las zonas de
producción, en función de las redes de infraestructuras de transporte, en cuanto a los
silos de recepción, y una distribución jerárquica en el territorio en relación a los silos
de tránsito.
72 González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83
Tabla 2. Silos en Tierra de Campos
Fuente: Ministerio de Agricultura. Elaboración propia.
1.9552.450c (Básica) 32 Toro 1
1.9641.400d (No Básica) 31 Pozo antiguo
Zamora (Campo de Toro) 3 silo s
1.9682.800h (No Básica) 30 Villalpando2
1.9552.500b (No Básica) 29 Villalpando1
1.9542.800d (No Básica) 28 La Tabla (Villafáfila)
1.9693.350d (No Básica) 27 Cerecinos de Campos
1.9671.400d (No Básica) 26 San Esteban del Molar
1.98115.000tv (Básica) 25 Barcial del Barco
1.9631.400d (No Básica) 24 Castroverde del Campo
1.9561.400d (No Básica) 23 Villanueva del Campo
1.9552.370b (Básica) 22 Benavente
Zamora (Campos-Zamora) 8 silos
1.9551.900d (No Básica) 21 Villardefrades
1.9533.350d (No Básica) 20 Tordehumos
1.95612.000tr ( Básica)19 Medina de Rioseco
1.9554.900 b (Básica) 18 Villalón de Campos
1.9573.350d (No Básica) 17 Becilla
de Valderaduey
1.9533.150c (No Básica) 16 Mayorga
Valladolid (Tierra de Campos) 6 silos
1.9673.000mc (No Básica) 15 Ampudia
1.9542.400b (No Básica)14 Castromocho
1.96421.000tr (Básica)13 Palencia
1.9692.850d (Básica) 12 Frómista 2
1.9541.650c (Básica)11 Frómista 1
1.98410.000tv (Básica) 10 Paredes de Nava 2
1.9541.650c (No Básica) 09 Paredes de Nava 1
1.9662.800h (No Básica) 08 Villada 2
1.949750a (No Básica) 07 Vi llada 1
Palencia (Tierra de Campos) 9 silos
1.9624.700c (Básica)06 Sahagún
1.9591.900d (No básica) 05 Cea
1.9641.400d (No básica) 04E l Burgo Ranero
Leon (cea-campos) 3 silos
1.9542.550c (No básica) 03 Valderas
1.9711.500d (No básica) 02 Villaquejida
1.9624.700e (Básica)01 Valencia de D. Juan
AñoCapacidad (Tm)TipoLocalidad
León (Esla-Campos) 3 silos
1.9552.450c (Básica) 32 Toro 1
1.9641.400d (No Básica) 31 Pozo anti guo
Zamora (Campo de Toro) 3 silo s
1.9682.800h (No Básica) 30 Villalpando2
1.9552.500b (No Básica) 29 Vil lalpando1
1.9542.800d (No Básica) 28 La Tabla (Villafáfila)
1.9693.350d (No Básica) 27 Cerecinos de Campos
1.9671.400d (No Básica) 26 San Esteban del Molar
1.98115.000tv (Básica) 25 Barcial del Barco
1.9631.400d (No Básica) 24 Castro verde del Campo
1.9561.400d (No Básica) 23 Vil lanueva del Campo
1.9552.370b (Básica) 22 Benavente
Zamora (Campos-Zamora) 8 silos
1.9551.900d (No Básica) 21 Vil lardefrades
1.9533.350d (No Básica) 20 Tordeh umos
1.95612.000tr ( Básica)19 Medina de Rioseco
1.9554.900 b (Básica) 18 Villalón de Campos
1.9573.350d (No Básica) 17 Becilla
de Valderaduey
1.9533.150c (No Básica) 16 Mayorga
Valladolid (Tierra de Campos) 6 silos
1.9673.000mc (No Básica) 15 Ampudia
1.9542.400b (No Básica)14 Castromocho
1.96421.000tr (Básica)13 Palencia
1.9692.850d (Básica) 12 Frómista 2
1.9541.650c (Básica)11 Frómista 1
1.98410.000tv (Básica) 10 Paredes de Nava 2
1.9541.650c (No Básica) 09 Paredes de Nava 1
1.9662.800h (No Básica) 08 Villada 2
1.949750a (No Básica) 07 Vi llada 1
Palencia (Tierra de Campos) 9 silos
1.9624.700c (Básica)06 Sahagún
1.9591.900d (No básica) 05 Cea
1.9641.400d (No básica) 04E l Burgo Ranero
Leon (cea-campos) 3 silos
1.9542.550c (No básica) 03 Valderas
1.9711.500d (No básica) 02 Villaquejida
1.9624.700e (Básica)01 Valencia de D. Juan
AñoCapacidad (Tm)TipoLocalidad
León (Esla-Campos) 3 silos
González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83 73
Los silos de recepción suelen estar ubicados en las afueras de los núcleos y
apoyados, claramente, en las infraestructuras del transporte: carreteras, ferrocarril,
canales. Suelen contar con todos los servicios urbanísticos (luz, agua, saneamiento,
acceso rodado y alumbrado público) y, en la mayoría de los casos, cuentan con
edificaciones auxiliares de apoyo, tales como naves de recepción, básculas de pesaje,
oficinas administrativas, etc. En una época gris de la arquitectura española, totalmente
ajena a los movimientos de vanguardia internacionales, estas edificaciones (junto con
algunas obras muy singulares y escasas de otros tipos de arquitectura), constituyen un
noble ejemplo que, dada su coherencia con el paisaje y el territorio, han perdurado
con sosiego y calma en el paisaje de Tierra de Campos (Callado et al, 2003). Quizás
esta sea su mayor y mejor característica en relación a su implantación: la neutralidad
en un territorio claro, sencillo, y rotundo en sus determinaciones. Es curioso que
edificios de tan gran escala hayan soportado el paso del tiempo con tanta “dignidad”.
Esto, unido a su carácter público y la auténtica utilidad que prestaron, sobre todo en
otro tiempo, ha permitido que no exista una contestación social en relación a los
mismos, sino todo lo contrario, una aceptación cultural y social en cuanto a su
percepción como hitos singulares en el paisaje.
La zona de estudio tiene una alta capacidad de producción cerealista, ya que
cuenta con 32 instalaciones, entre las que se incluyen 3 de los 25 macro-silos
denominados de tránsito o de alta capacidad (TIPO TR), que existen en toda España.
En concreto, se trata de los silos de Toro, Medina de Rioseco y Palencia (Anexo
32,19,13 respectivamente). Lógicamente, no existe ningún silo de puerto (TIPO P) y
tampoco existe ningún silo de almacenamiento o selección de semillas (TIPO SA y
SV), aunque si están localizados en poblaciones cercanas como son el de Briviesca
(TIPO SA), Lerma y Medina del Campo (TIPO SV). En el anexo I se adjuntan unos
ejemplos de estas instalaciones, poniéndose de manifiesto la densa implantación
territorial de estos edificios.
Los silos, como cualquier otra estructura industrial, más bien de “logística-
almacenaje” dada su funcionalidad, se apoyaban, estratégicamente, en una red o malla
de infraestructuras de transporte y, a la vez cubrían la mayor parte del territorio
productivo para minimizar los portes hasta el almacén o silo. Adicionalmente se
desarrolló una próspera industria auxiliar, como las harineras, que tenían
localizaciones adyacentes a los silos y al propio canal de Castilla ya que, junto con la
lana se trataba de los productos que, principalmente, se transportaban hasta los
puertos del Norte a través del canal (Mateo Caballos, 2005).
Existía en el territorio de Tierra de Campos una red de ferrocarril de vía estrecha
destinada, principalmente, al transporte de productos agrícolas (además de pasajeros).
Dichas líneas distribuían vinos, cereales y materias primas. La red estaba compuesta
de 4 líneas gestionadas por la Compañía de Ferrocarriles Secundarios de Castilla
(CFSC) desde 1931. Actualmente son dos las líneas de ferrocarril que articulan esta
zona. En relación al transporte por carretera, hay cuatro vías principales a modo de
corredores de transporte.
74 González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83
La mayoría de silos todavía permanecen en un inmerecido olvido, generándose un
proceso de ruina, acompañado del expolio de sus maquinarias e incluso, su ocupación
ilegal. Es relativamente fácil encontrarnos casos de usos infravalorados como el de
almacén municipal y escombrea. Es difícil dar con casos donde los silos han sido
reintegrados de forma productiva y positiva al tejido urbano a través de nuevos usos.
En el año 2011 se ha firmado un acuerdo de cesión de uso de los silos
pertenecientes a la denominada Red Básica de silos y graneros de Castilla-León a las
cooperativas agrarias que lo soliciten. De esta manera, al menos, al no abandonar el
uso para el que fueron diseñados, podrán mantenerse en uso algunos de los silos de
mayor capacidad repartidos por este territorio, aunque, evidentemente, sin ningún
grado de protección para los mismos, lo que puede suponer un riesgo para la
conservación de algunas de sus principales características patrimoniales. Esta acción
pude responder a una estrategia ordenada en relación al estado actual de abandono de
algunas de estas edificaciones. Sin embargo, el verdadero problema en relación al
desuso y obsolescencia está en aquellos silos que sin pertenecer a la red básica (en
cierto grado de funcionalidad en relación a las directrices estratégicas de
almacenamiento europeas) presentan un estado de total abandono y próxima
caducidad constructiva.
La mayoría están vacíos, han salido a subasta los dependientes del Ministerio de
Agricultura (en León tres, los de Sahagún, Valencia de Don Juan y Santas Martas) y
no han encontrado comprador. El de Santa María del Páramo (dependiente de la
Junta) se lo han cedido a la Cooperativa del Campo Leonés, pero hace años que no le
da ninguna utilidad. El de Valencia de Don Juan ya no se utiliza con fines agrícolas;
el Ayuntamiento de Valencia de Don Juan viene haciendo uso del mismo para
guardar maquinaria y material municipal, aunque el objetivo del Ayuntamiento es
mantenerlo en buen estado como parte del patrimonio industrial de la localidad.
En Palencia, El Ministerio de Agricultura enajeno siete silos, aunque queda
excluido de esta operación otro macrosilo ubicado en Paredes de Nava hasta que
finalice la vigencia del acuerdo actual que permite su utilización a una cooperativa.
Los silos de Benavente, y Toro serán enajenados. Dichos silos han venido
funcionando sin interrupción durante décadas, si bien, como consecuencia de la
reducción progresiva de la intervención de productos agrícolas en el seno de la Unión
Europea, hoy en día resultan prácticamente inservibles. Esta falta de utilidad ha
propiciado que muchas de dichas infraestructuras estén en una situación de abandono
y salgan a la venta (subasta) por el FEGA como el de Medina de Rioseco. Sin
embargo, el de Mayorga, que es prodiedad de la Junta de Castilla y León se lo ha
alquilado a la cooperativa comarcal del CEA que se dedica a la fabricación de vino.
Los dos silos de Villalpando albergan 60 nidos artificiales para cernícalos primilla. En
Castilla y León se verán afectados por esta situación 54 almacenes.
En la actualidad, se ha elaborado una serie de Catálogos de Protección del
Patrimonio Industrial de Castilla y León, con relativa lentitud, pero obvian la
existencia de estos elementos. Lamentablemente estos edificios se encuentran,
previsiblemente por su fecha de construcción, entre los principales elementos
históricos del Patrimonio Industrial de nuestra región (mayoritariamente del siglo
González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83 75
XIX y comienzos del XX) y la época actual (finales XX y comienzos del XXI), es
decir, en “tierra de nadie”. Todo ello, unido a los avatares de incertidumbre
económica propios de la crisis global que estamos viviendo, se vislumbra un pésimo
futuro para el mantenimiento y puesta en valor de estas colosales construcciones
(Salamanca Cascos, 2013). Laa administración central (FEGA) ha ido
progresivamente deshaciéndose de los silos que no constituyen la red sica, bien
traspasándolos a Comunidades Autónomas y ayuntamientos o sacándolos a subasta.
No obstante, tenemos algunos ejemplos de actuaciones tendentes a la
conservación y puesta en valor de algunas de estas edificaciones. Todas ellas
pertenecen a ámbitos geográficos no incluidos en la zona de estudio, donde aún no se
ha realizado ninguna intervención de este tipo (Pardo Abad, 2010). Así, se
readaptaron silos de arroz como miradores de aves en Aiguamolls de l'Empordá
(Cataluña), aprovechando su implantación en pleno Paraje de Interés Cultural en una
zona de interesantes movimientos de aves migratorias e interés ornitológico. En la
localidad cordobesa de los Pedroches se ha rehabilitado recientemente el silo allí
ubicado; se trata de un equipamiento cultural con función de teatro, resuelto a través
de un proyecto que conserva la imagen del silo tradicional, ahora reconvertido en
contenedor cultural.
6. Conclusiones
La Red Nacional de Silos, imprescindible durante décadas por su valor logístico para
las importaciones y exportaciones, facilitaba la compra de toda la cosecha de trigo a
los agricultores y una adecuada manipulación del grano, así como la selección y el
tratamiento de las semillas; y permitía conservar una reserva nacional para garantizar
el consumo. Llegó a sumar una capacidad total de almacenamiento de 2.684.947
toneladas, casi tres veces más que en la actualidad, pero el fin del monopolio estatal
del sector triguero (1984) y la posterior incorporación de España a la entonces
denominada Comunidad Económica Europea (1986) supuso un drástico cambio de
escenario.
Los silos de almacenamiento de cereal han resistido al desafío del crecimiento de
ciudades y al paso del tiempo como hitos tecnológicos de la cultura agraria de una
sociedad que necesitaba irremediablemente una correcta conservación de su cereal
más primario, el trigo. A pesar de que las edificaciones más antiguas de la red
sobrepasan escasamente el medio siglo, muchas de ellas perdieron hace tiempo y, por
diversos motivos, su función como almacenes; solo un insignificante porcentaje
permanecen en activo o han encontrado un nuevo uso, siendo la mayoría los que
languidecen hoy día sin uso o en el olvido.
El deterioro de los silos motivado por la pérdida de la función inicial es inminente
y, por lo tanto, se deberían llevar a cabo actuaciones encaminadas a la puesta en
valor de estas edificaciones y su recuperación patrimonial como ejemplos de la
cultura y sociedad de esta tierra en un pasado relativamente próximo.
76 González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83
Los silos no solo son un hecho material, constructivo, sino fiel reflejo de la
realidad socioeconómica del siglo pasado en nuestra región -Tierra de Campos.
Hemos constatado una importante red de elementos de cierto interés, como parte
integrante del patrimonio industrial de nuestra región, así como la relación que existe
entre su ubicación y las principales redes de infraestructuras. Estos están deterioros
y, en algunos casos, abandonados; por tanto, el cierre de estas infraestructuras ha
tenido sus consecuencias directas en los modelos socioeconómicos y territoriales de la
zona con el consiguiente envejecimiento de la población y abandono del medio rural.
Así, se constata una necesidad importante de articular nuevos modelos de gestión
territorial y nuevos modelos socioeconómicos, capaces de dinamizar la zona en
estudio.
Estos nuevos modelos y actuaciones deberían articularse sobre alguno de los
elementos de la red nacional de silos, ya que su implantación en el territorio sigue
siendo vigente en relación a las estructuras y jerarquías territoriales del ámbito
(infraestructuras, jerarquía de núcleos poblacionales, distribución territorial, etc.). Es
necesario poder dotarlos de nuevos usos capaces de cumplir un doble objetivo; por un
lado preservar su valor e interés como parte integrante de nuestro Patrimonio
Industrial reciente y, adicionalmente generar nuevas redes dotacionales capaces de
dinamizar un territorio en constante decadencia.
En este sentido la propuesta de nuevos usos capaces de albergar las necesidades
dotacionales sobre una red de arquitecturas existente permite avanzar usos tan
dispares como los siguientes: nuevas estructuras empresariales y administrativas,
tanto públicas como privadas; nuevos usos relacionados con el sector servicios, tales
como los vinculados a la hostelería (desde su inclusión en la red de paradores hasta
como pequeños establecimientos de turismo rural o albergues vinculados a rutas
como el Camino de Santiago), restauración, etc.; nuevos equipamientos culturales;
y/o sedes de instituciones, asociaciones y/o cooperativas vinculadas a la gestión y
desarrollo económico del territorio, etc
El actual estado e inactividad de estas infraestructuras, pone de manifiesto que
pueden ser uun hito coordinador de una necesaria revitalización de los paisajes rurales
en los que se insertan. No obstante, ni el aumento de la concienciación ciudadana
sobre el patrimonio industrial, ni siquiera la aparición de cartas internacionales o
leyes sobre patrimonio, están siendo suficientes para que estas unidades sean
conservadas con una plenitud de garantías para la adecuada transferencia a
generaciones futuras.
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8. Anexos
Anexo I: Fichas pormenorizadas de los silos y localizaciones (I)
Fuente: Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Elaboración propia
80 González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83
Anexo II: Fichas pormenorizadas de los silos y localizaciones (II)
Fuente: Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Elaboración propia
González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83 81
Anexo III: Fichas pormenorizadas de los silos y localizaciones (III)
Fuente: Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Elaboración propia
82 González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83
Anexo IV: Fichas pormenorizadas de los silos y localizaciones (IV)
Fuente: Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Elaboración propia
González González, M.J.; Rodríguez García, A. An. geogr. Univ. Complut. 39(1) 2019: 59-83 83
Anexo V: Fichas pormenorizadas de los silos y localizaciones (V)
Fuente: Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Elaboración propia.
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Los silos verticales de cereales constituyen edificaciones claramente representativas del patrimonio industrial agroalimentario, dados sus valores históricos, técnicos, científicos, etc. En España, la Red de Silos y Graneros agrupó 667 dentro de la política intervencionista del franquismo que estuvieron activos hasta la entrada de España en la Unión Europea. Hoy una gran mayoría se encuentran abandonados y algunos se han rehabilitado para otros usos (culturales, administrativos, …). Presentamos los que se han incluido en el Proyecto Titanes, una original propuesta de valorización a través de intervenciones de arte urbano en nueve municipios de la provincia de Ciudad Real.
Conference Paper
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Andalucía conserva a lo largo de su vasto territorio algo más de la décima parte de la llamada "Red Nacional de Silos y Graneros", construida escaso tiempo después de la creación del Servicio Nacional del Trigo en el año 1937 con el objetivo de garantizar el alimento para una población maltrecha por la guerra civil. Legado pues de un complejo momento histórico, pero ineludiblemente legado del régimen autárquico en el que se enmarca, de sus condiciones políticas, sociales y económicas. Por encima de todo, los silos de almacenamiento de cereal han resistido al desafío del crecimiento de ciudades y al paso del tiempo como hitos tecnológicos de la cultura agraria de una sociedad que necesitaba una correcta conservación de su cereal más primario, el trigo. Todo este reconocimiento ha sido en valde, pues la mayoría languidecen hoy día sin uso. Por todos estos motivos se presenta al público en estas jornadas el trabajo de "inventariado, análisis y propuesta de reutilización" de la Red ubicada en Andalucía desarrollado para la Dirección General de Arquitectura y Vivienda en los últimos dos años con el fin de darles una salida digna y acorde a la concepción de Red y de cada unidad individualmente. Esta investigación se muestra como un documento guía para las iniciativas locales que recientemente vienen mostrando su interés.
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PIP: Demographic trends in the Spanish region of Castilla-Leon are analyzed. The author notes that this region, which covers 19% of the national territory, contains only 7% of the total population. The region is experiencing a significant degree of demographic aging due to many causes, including both out-migration and declining fertility. Details of the aging process in the various districts and subdivisions of the region are also provided. The author sees no alternative to the regions negative demographic situation in the foreseeable future. (ANNOTATION)
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Industrial heritage has a very important cultural value as manifestation of economic and social development and expression of identity of many territories. This patrimony offers a lot of opportunities in Spain as tourist resource and numerous museums, cultural and interpretation centres have been created in abandoned factories, located in the main cities or in old industrialization areas. El patrimonio industrial presenta un alto valor cultural como manifestación del desarrollo económico y social y de la expresión de la identidad de muchos territorios. Este patrimonio ofrece en España grandes oportunidades como recurso turístico y numerosos museos, centros culturales y de interpretación se han creado en fábricas abandonadas, localizadas en las principales ciudades del país o en áreas de vieja tradición industrial.
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El objeto de este artículo es hacer un repaso crítico del proceso de comarcalización que se está planteando en Castilla y León en los últimos años y en particular desde las Directrices de Ordenación del Territorio. Se trata de una comarcalización que no implica la creación de nuevos entes locales sino la definición de ámbitos de ordenación territorial, pero cuya materialización exige afinar los planteamientos teóricos y desentrañar las dificultades políticas. . .
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Un colectivo cultural sin ánimo de lucro integrado por estudiantes de arquitectura y arquitectos principalmente, que pretende difundir, poner en valor y rehabilitar el patrimonio industrial, y en concreto el patrimonio industrial agrario. Un patrimonio que pese al papel importante que desempeñó en el desarrollo socio-cultural de nuestra historia reciente (Revolución Industrial Agrícola / Mecanización del campo a principios del siglo pasado), está aún poco considerado.Una iniciativa basada en tres ejes fundamentales. Cultura, por las labores de investigación, difusión y sensibilización sobre Patrimonio Industrial; Proyecto social por la implicación de las personas y la contribución al desarrollo rural; Ético y sostenible por la revalorización y aprovechamiento responsable de los bienes y recursos existentes, y la generación de otros nuevos, que beneficien a las personas y al medio ambiente.
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Traducción de: Adolf Loos. Samtliche Schriften Reimpresión en el año 1980 Incluye bibliografía
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Traducción de: Concrete atlantis: U.S. industrial building and european modern architecture, 1900-1925 Incluye índice
  • J Bochers
Bochers, J. (1975). Meta-Arquitectura, Mathesis, Santiago de Chile.