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Artículo arrastre de caudas para memoria

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El Arrastre de Caudas del Cantón Saquisilí de Ecuador como patrimonio cultural inmaterial The drag of tails in the Saquisilí Canton of Ecuador as intangible cultural heritage Resumen Este artículo es parte de una investigación más amplia que busca identificar y rescatar la manifestación cultural del Arrastre de Caudas del cantón Saquisilí, ubicado en la provincia de Cotopaxi, Ecuador. Describe a los personajes de la fiesta religiosa (priostes, almasantas, cucuruchos, etc.), la celebración del arrastre de la bandera, y los símbolos (cauda, sombrero, llave) utilizados. Palabras clave: patrimonio cultural inmaterial; fiesta religiosa; rito de arrastre de caudas; símbolos culturales; Saquisilí; Ecuador. Abstract This paper is a part of another research that aims to identify and rescue the cultural expression of the Arrastre de Caudas, of the town of Saquisilí, located at Cotopaxi province in Ecuador. This study describes the characters of this religious festivity (priostes, almasantas, cucuruchos, etc.), the flag drag celebration, and the symbols (cauda, hat, key).
El Arrastre de Caudas del Cantón Saquisilí de Ecuador como
patrimonio cultural inmaterial
The drag of tails in the Saquisilí Canton of Ecuador as intangible
cultural heritage
Resumen
Este artículo es parte de una investigación más amplia que busca
identificar y rescatar la manifestación cultural del Arrastre de Caudas
del cantón Saquisilí, ubicado en la provincia de Cotopaxi, Ecuador.
Describe a los personajes de la fiesta religiosa (priostes, almasantas,
cucuruchos, etc.), la celebración del arrastre de la bandera, y los
símbolos (cauda, sombrero, llave) utilizados.
Palabras clave: patrimonio cultural inmaterial; fiesta religiosa; rito de
arrastre de caudas; símbolos culturales; Saquisilí; Ecuador.
Abstract
This paper is a part of another research that aims to identify and rescue
the cultural expression of the Arrastre de Caudas, of the town of
Saquisilí, located at Cotopaxi province in Ecuador. This study describes
the characters of this religious festivity (priostes, almasantas,
cucuruchos, etc.), the flag drag celebration, and the symbols (cauda,
hat, key).
Keywords: intangible cultural heritage; religious feast; cultural
symbols; tail drag rite; Saquisilí; Ecuador.
Los personajes
El prioste
Denominado también como: guardián del Santo Sepulcro. Es
un joven soltero encargado de llevar la cauda o bandera durante todo
el día. Está vestido con terno de casimir, camisa, corbata y zapatos
negros; luego se añade a su vestimenta el sombrero adornado con una
larga pluma de pavo o avestruz y un colgante del que pende la llave.
Antiguamente, se vestía de militar, similar al capitán, y llevaba otras
insignias: “a más del sombrero virado en su falda lateral, tiene una
cinta blanca con flecos bordada, cruzada por el pecho, con una placa
bordada con hilos color oro muy finísimo”[CITATION Lóp92 \p 222 \l
12298 ]. Él y su familia son los protagonistas de la celebración, por
ende, corren con todos los gastos de la alimentación, la música y los
disfraces de los acompañantes. Su renovación es anual y casi nunca
se repite la misma persona.
El Almasanta
Personaje de sincretismo católico-andino que abre paso a la
procesión por las calles: “tiene una forma de cono y termina con arco
similar a un bastón y que en la parte final son colgadas hermosas
flores silvestres y una flor hermosa de papel”[CITATION Lóp92 \p 223 \l
12298 ]; actualmente, la flor de papel se ha cambiado por una
campana del mismo material. Esta estructura es llevada en la cabeza y
apoyada sobre los hombros. Está construida con madera de
chaguarquero (planta del penco) forrada con franjas de tela blanca,
negra y púrpura con brillantes adornos; según su tamaño se
encuentran una o dos medias lunas doradas donde se incrustan
diferentes adornos, similares a los que lleva en la cabeza el danzante
interandino, incluye joyas, dinero antiguo, espejos, huesos, plumas y
conchas de mar, todas rodeando un crucifijo, una estampa de un santo
o algún icono de la Virgen del Quinche, patrona del pueblo. Para cubrir
al portador se despliega una fina tela de encaje blanco, que lo reviste
hasta la cintura. Quien asume este rol se viste con camisa blanca,
sobre ésta última se ubica un delantal de distinto color; todo encima de
su indumentaria cotidiana.
La significación del almasanta es incierta. A pesar de varias
indagaciones con ancianos y párrocos no se logró descifrar qué
exactamente representa. En una lectura contextual y comparativa, se
infiere que tiene una estrecha relación con la figura del danzante
interandino, debido a su atuendo, a los elementos ornamentales y a la
forma similar en que ejecuta su baile durante la procesión. Sin
embargo, queda abierta la interpretación del inmenso cono que lleva
en su cabeza. Sin duda alguna, el almasanta proviene de un profundo
sincretismo cultural y religioso entre lo andino e hispánico. Podría
representar la resistencia ideológica de los pueblos ancestrales al
cristianismo. El danzante y posiblemente el almasanta encarnan a los
yachak, protectores de la pachamama, guiadores de los rituales,
encubiertos en nuevos personajes durante la llegada española y el
cristianismo. En la actualidad, siguen vigentes en las comparsas y
procesiones, conservando la memoria y la identidad del pueblo
mestizo.
Cucurucho
Tradicional en la mayoría de celebraciones litúrgicas de Semana
Santa. Cumplen la función de vigías y ayudantes: “junto a la bandera
van los cucuruchos cubiertos el físico con una mascarilla larga de tela
blanca; una túnica lila de terciopelo y con bastón en forma de aspas
con la cual protegen a los priostes”[CITATION Lóp92 \p 222 \l 12298 ].
Es un personaje absolutamente hereditario y generacional, transmitido
de padres a hijos. Se diferencia de otros cucuruchos por su atuendo
blanco en la cabeza, a diferencia del cono púrpura habitual en las
procesiones quiteñas.
El capitán
El capitán, también conocido como pisabandera, va “portando
una pequeña bandera en forma de rombo”[CITATION Lóp92 \p 222 \l
12298 ]. Va vestido con traje militar antiguo, lleno de condecoraciones
y una especie de cinta dorada o blanca cruzándole el pecho. Denota
solemnidad dentro de la procesión. Antiguamente solían ser dos
oficiales que iban resguardando la cauda. El atuendo del prioste era
similar al del capitán. Así se podía inferir el vínculo originario con la
tradición romana de la ceremonia de honores. En la actualidad, se
mantiene un solo personaje que sostiene el estandarte tricolor
ecuatoriano por medio de una asta de madera.
Negritos
Niños mestizos pintados sus rostros de negro. Recuerdo
remanente de la esclavitud durante la colonia. Los pequeños, vestidos
con coloridos trajes, se ubican a los lados de la cauda procurando
evitar su atoramiento con algún obstáculo durante su arrastre por las
calles. También ayudan a girar la bandera en las esquinas donde el
prioste no logra hacerlo por solo. Con el paso del tiempo, se ha
perdido el personaje del negro mandamás, quien guiaba a los
pequeños en la ardua tarea: “a los costados (…) 50 negros dirigidos
por un robusto negro mandamás”[CITATION Lóp92 \p 222 \l 12298 ].
Párroco
Cumple la función ceremonial sagrada y litúrgica. Es el
veedor que constata que la celebración se realice sin anomalía alguna.
Ayuda a la elección del prioste de cada año. Silenciosamente, él
maneja la sacralidad, los tiempos de los rituales y sus horarios. Dirige
todos los actos litúrgicos dentro de la iglesia y únicamente sale del
templo para el viacrucis y el arrastre de la noche, acompañando al
cuerpo de Jesucristo descendido de la cruz.
La fiesta
Desde la época colonial (siglo XVI), en Quito se celebra el
Arrastre de Caudas, al igual que en Lima, Perú y Sevilla, España. Su
significación: rendir honores a los oficiales caídos en combate,
comparando a Jesucristo como un general de importancia. En
Saquisilí, la festividad nace a finales del siglo XIX. El paso del tiempo y
las influencias populares derivaron a que la fiesta religiosa tenga
aspectos sincréticos. Es así que, a diferencia del ritual quiteño,
realizado solamente en el interior de la iglesia y para pocas personas,
el saquisilense es de carácter público y masivo, en dónde se reúnen
todas las familias de la comunidad, mayoritariamente mestiza.
Hace algunas décadas atrás, el ritual se realizaba durante toda
la Semana Santa del calendario católico: “recuerdo que llamábamos la
jalada de la bandera junto con las almasantas, y era hasta el día
domingo de Pascua”[ CITATION Qui14 \l 12298 ]. Poco a poco, el
decrecimiento de la religión debido al poco interés de las nuevas
generaciones, ha provocado la reducción a un solo día de esta
manifestación cultural y religiosa: el Viernes Santo.
Todo el proceso comienza con la designación de los nuevos
priostes (quienes subvencionan la fiesta religiosa) con un año de
anticipación. Ellos deben ahorrar todo el año, porque la fiesta
representa muchos gastos. Días antes que inicie la Semana Mayor, se
busca a quienes encarnen los personajes, ya los ayudantes para
preparar la comida tradicional de la festividad (fanesca, molo, dulce de
higos), buscar el alquiler de objetos y disfraces a utilizarse, contratar a
la banda de músicos para las procesiones, y asistir a la iglesia para la
preparación y coordinación con el sacerdote.
El Viernes Santo, muy temprano en la mañana, las casas de los
priostes reciben a la gente que los acompañará durante todo el día con
agua de canela y pan o galletas “de muerto” (galletas de vainilla que se
brindan especialmente en los velorios, de ahí su calificativo). En la
cocina se observan grandes ollas recibiendo los granos (arveja,
choclo, fréjol), que son los ingredientes principales de la fanesca; así
como los higos y las papas que sirven para preparar los otros platos.
Los acompañantes se reúnen en el patio para rezar fervorosamente el
rosario, dirigido por personas experimentadas en este oficio. No hay
algarabía ni bullicio, porque “Jesús está padeciendo castigos ante los
romanos en esos momentos”.
A media mañana aparecen los personajes, la procesión
comienza a moverse: “hay una de Almasantas muy altas que vienen
caminando desde la casa de los priostes hasta llegar a la iglesia
matriz”[CITATION Lóp92 \p 223 \l 12298 ]. Al lado del prioste siempre
van uno o dos cucuruchos (personajes con atuendos violetas y
sombreros en forma de cono) que arengan y motivan a su paso.
Pequeños niños disfrazados de caporales y pintados las caras de
negro, caminan a los costados de la larga bandera arrastrada por las
calles al ritmo de marchas militares de antaño, que se escuchan
solamente en este día del año. Al final, la bandera se ubica junto al
capitán pisabandera, con su estandarte tricolor, que vigila la pesada
cauda y procura que nadie moleste a quien la está arrastrando.
Finalmente, junto a la bandera se ubican los acompañantes del prioste:
la familia, los amigos y vecinos, quienes cierran la procesión.
Cuando la procesión llega a la iglesia mayor, los priostes que
llevan las caudas las dejan extendidas en la calle al frente del templo e
ingresan con sus padres, quienes porta charolas de plata, un sombrero
y una llave para ser bendecidos frente a los asistentes. Afuera,
descansan los demás personajes de la procesión; los únicos que
entran con los priostes son los cucuruchos, que son como los
transgresores de lo sacro a lo mundano. La bendición la realiza el
sacerdote que derrama agua sobre los priostes con simbólicos
atuendos. En ese momento, el religioso con mucho fervor y
solemnidad los proclama como “guardianes del sepulcro” de Jesús, y
da por terminado el ritual de la bendición. Nuevamente, los priostes
salen de la iglesia, cargan su bandera y retoman la procesión hacia
sus casas con los acompañantes para compartir el almuerzo.
Uno de los momentos de mayor confraternidad es la comida,
como una costumbre ecuatoriana durante la Semana Santa. Se sirven
tres platos: la fanesca, el molo y el dulce de higo. La fanesca es en
una sopa con doce granos y, además, pescado, que representa
simbólicamente a cada uno de los apóstoles y a Jesús de Nazaret. El
molo comprende un puré de papa con una hoja de lechuga, huevo
cocido y de adorno una ramita de cilantro. Como postre está el dulce
de higo, que es un fruto cocinado con panela y otras especias que se
acompaña con una porción de queso.
Una vez que se ha “retomado las fuerzas”, en casa de los
priostes se forma una procesión para dirigirse nuevamente a la iglesia,
que dura desde la tarde hasta la noche, y donde se desarrollan
diferentes rituales c católicos (las siete palabras, la adoración y el
descendimiento de la cruz), en los cuales deben estar presentes los
jóvenes y sus familias prestando ayuda a los “santos varones” y
mujeres acompañantes, como personajes designados para realizar los
ritos mencionados. Finalmente, se organiza el viacrucis nocturno: a la
luz de las velas se forma una inmensa procesión, en la que se juntan
todos (almasantas, capitán, cucuruchos, bandas de músicos, priostes,
acompañantes, párroco, músicos del viacrucis, “santos varones” y
todos los devotos).
En la noche hay algunos cambios en la procesión. Quien lleva la
cauda o bandera es un familiar del prioste, sea hombre o mujer. Las
bandas van intercalando su música debido a su proximidad y ahora
tocan la tradicional melodía: “salve, salve gran señora”. La familia del
prioste lleva en charolas la corona de espinas y los clavos, mientras
que los jóvenes guardianes del sepulcro cargan el ataúd de Jesucristo
descendido, junto con los “santos varones”. Los cucuruchos van a los
lados de la urna manteniendo el orden con sus bastones de madera. Al
cierre de la procesión, se despliega una sucesión de los santos, como
protagonistas en la escena de muerte de Jesús (La virgen María,
María Magdalena y Juan Bautista) en coloridas andas adornadas con
papel brillante, que resplandece con la luz de las velas.
Mucha gente recorre las principales calles del pueblo,
deteniéndose en las paradas del viacrucis, como estaciones vivas,
cuyos principales protagonistas son los niños. El recorrido termina
cuando todos llegan nuevamente al templo, dónde se realiza una
oración solemne sobre el Cristo crucificado. Luego de esto, los
priostes, los personajes, los familiares y la comunidad que acompaña
se retiran a sus casas en actitud reflexiva.
Los símbolos y sus significaciones
La cauda
Elemento esencial y simbólico de la celebración. No es un
objeto convencional de fe, sin embargo, representa la religiosidad
popular en su máximo esplendor:
La bandera es bordada y forma una cruz de 15 o 20
metros de largo por dos de ancho, que con los brazos abiertos de
los priostes así mismo formando la cruz humana, tiene que jalar la
bandera, que en el medio de la cruz se halla el rostro de
Jesucristo, a sus costados la luna y el sol, tres clavos, una soga,
ramas de olivo; una corona de espinas, una espada; tres dados;
un gallo, un látigo, una escalera, una copa de vinagre, un bolso
con treinta monedas regadas; una lanza grande, una capa, un
serrucho, un combo de madera, dos campanas, dinero, joyas, un
libro, once rostros de los discípulos, flores y muchos adornos
artísticamente bordados con hilos color oro y plata, y con telas
brillosas de seda y brucelas, con dineros y joyas auténticas de
mucho valor, atuendo y ataviados preciosos[CITATION Lóp92 \p
222 \l 12298 ].
Desafortunadamente, las personas que confeccionan la cauda o
bandera están desapareciendo. Si se planteara un análisis más
profundo solamente de este símbolo, se podría ingresar a otro aspecto
de la inmaterialidad conocido como técnicas artesanales tradicionales
y así se podría plantear un nuevo tema de investigación: la extinción
de los portadores de este saber tradicional.
Antiguamente, cuando la celebración se extendía durante toda
la Semana Santa, las caudas y almasantas tenían diferentes colores
para cada día: “el día lunes y martes era azul claro, el miércoles era
morada, el jueves y el viernes era negro y el sábado era rojo, la fiesta
de la soledad”[ CITATION Cor14 \l 12298 ]. Ahora, quedan solamente
las banderas púrpuras y negras con partes blancas y vivos adornos.
En un primer análisis de significación, este símbolo es el
reemplazo de la cruz de madera habitual de las procesiones católicas.
Los priostes, bien representando a los guardianes del sepulcro o bien
al propio Jesucristo, transitan su arduo camino hacia la crucifixión; la
cauda y su arrastre es el icono de la purificación de los pecados
cometidos.
El sombrero
Junto con la llave, el sombrero convierte al prioste en el
guardián del sepulcro, encargado de la salvaguardia del cuerpo inerte
de Jesús. Simboliza el cambio de rol, de iniciación de una nueva etapa
del joven. De la misma manera que en el bautismo, el atuendo blanco
representa el ingreso a la comunidad cristiana, donde el sombrero
permite la identificación de quien lleva la bandera como nuevo
protagonista dentro de la celebración.
La llave
Sobresale por su colgante brilloso que resalta a la vista en el
pecho del joven. Tiene la forma de una llave antigua. Junto con el
sombrero, son los dos instrumentos del prioste y cumplen la función de
brindar identidad al personaje.
Otros (corona, clavos)
Son objetos simbólicos representativos de la crucifixión de
Jesús, que están presentes en el ritual del Arrastre de Caudas durante
la noche, cuando los familiares del prioste los llevan en charolas de
plata durante la procesión final. En esta ocasión, la corona y los clavos
son simbólica y sacramentalmente menos representativos que en otras
celebraciones, como es el el caso del viacrucis de “Jesús del Gran
Poder” de Viernes Santo en Quito; esta vez, la bandera o cauda es el
objeto ritual central del día de la celebración.
Luego de haber descrito por completo la celebración y todos los
personajes que intervienen en ella, se puede afirmar que la
manifestación cultural saquisilense cumple con los parámetros
necesarios para ser reconocida como patrimonio cultural inmaterial. A
continuación detallamos la ficha para su registro.
Bibliografía
CORRALES, JORGE. (12 de noviembre de 2014). Sobre el Arrastre de
Caudas. (Á. Velásquez Cajas, Entrevistador).
LÓPEZ, JOSÉ. 1992. Tus raíces. Ambato: Pío XII.
QUIZANGA, LUIS. (26 de octubre de 2014). Sobre el Arrastre de
Caudas. (Á. Velásquez Cajas, Entrevistador).
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