BookPDF Available

¿Marihuana como medicina? Usos médicos y terapéuticos del cannabis y los cannabinoides

Authors:
  • International Center for Ethnobotanical Education, Research and Service (ICEERS)
¿Marihuana
c mo
medicina?
Usos médicos y
terapéuticos del cannabis
y los cannabinoides
¿Marihuana
c mo
medicina?
Usos médicos y
terapéuticos del cannabis y
los cannabinoides
4
Autores
Dra. Raquel Peyraube
Dr. José Carlos Bouso
Coordinadora
Lisa Sánchez
México Unido contra la
Delincuencia, A.C.
Todos los Derechos Reservados
ISBN: en trámite
Impreso en México en Octubre de 2015.
Primera edición, 1,000 ejemplares.
La presente publicación ha sido elabora-
da por México Unido contra la Delincuen-
cia A.C. con el apoyo de Open Society
Foundations. Los puntos de vista expre-
sados en este documento corresponden
a los autores y no necesariamente a las
Fundaciones Open Society ni a otros aus-
piciadores de MUCD.
5
México Unido contra la Delincuiencia
Construyendo ciudadanía, seguridad,
legalidad y justicia
México Unido contra la Delincuencia (MUCD) es
una asociación civil no lucrativa, no religiosa y no
partidista que desde 1997 trabaja por la construcción
de una ciudadanía efectiva en favor de la seguridad,
la legalidad y la justicia. Nacida de una iniciativa ci-
udadana con el objetivo original de buscar nuevas
formas de organizar los esfuerzos de la sociedad para
revertir la situación de inseguridad y no permanecer
inactivos ante la creciente degradación del ambiente
de convivencia en el país, México Unido contra la
Delincuencia ha servido al país por más de 18 años,
brindado atención a decenas de miles víctimas, co-
laborado con gobiernos locales, estatales y nacionales
y asesorado a organismos multilaterales. Asimismo,
hemos consolidado el programa de cultura de la le-
galidad más grande del país y recientemente nos
erigimos como una de las organizaciones líderes en
la reforma de la política de drogas a nivel nacional,
regional e internacional. MUCD cuenta con estatus
consultivo especial ante el Consejo Económico y So-
cial (ECOSOC) de las Naciones Unidas desde 2015.
Nuestra visión
Tener una sociedad que pueda vivir y progresar con
seguridad y tranquilidad en un marco de legalidad
donde prevalezca el Estado de Derecho; con ciu-
dadanos comprometidos con México, conscientes de
su responsabilidad social, participativos y que exijan a
las autoridades el cumplimiento de la ley, además de
autoridades e instituciones profesionales, honestas y
efectivas en los ámbitos de la seguridad y la justicia.
Nuestra misión
Unir a la sociedad y ser un vínculo de ésta con las
autoridades para sumar esfuerzos en favor de la segu-
ridad, la legalidad y la justicia.
MUCD es una Asociación Civil registrada bajo la ley
mexicana con el permiso 09005365.
Sobre los autores
Raquel Peyraube es Doctora en Medicina egresada de
la Facultad de Medicina de la Universidad de la Repú-
blica (Uruguay) y especialista en Uso Problemático de
Drogas. A lo largo de su trayectoria su trabajo ha es-
tado orientado al diseño e implementación de inter-
venciones en capacitación, prevención, tratamiento y
reducción de daños, incluyendo desarrollos teóricos y
metodológicos innovadores con particular énfasis en
los aspectos éticos de las prácticas en el campo de la
problemática de las drogas. Conferencista invitada en
eventos internacionales, siendo algunas de sus confer-
encias más recientes: “Efectos del Cannabis sobre la
Salud”, “Reforma de la Política de Drogas de Uru-
guay”, “Reducción de Daños relacionados con las Co-
caínas Fumables”, “Estigma de las Personas que Usan
Drogas y la Atención de la Salud”, “Legalización del
Cannabis: una medida de resignación o una medida
de nuestra sensatez”. A su trabajo de abogacía y con-
sultoría, se suma su dedicación al desarrollo de proto-
colos de ensayos clínicos relacionados al uso medici-
nal del cannabis en calidad de investigadora y gestora.
Es asesora ad hoc de la Junta Nacional de Drogas y
del Instituto de Regulación y Control del Cannabis
de Uruguay.
José Carlos Bouso es Licenciado en Psicología por la
Universidad Autónoma de Madrid, Psicólogo Clíni-
co y Doctor en Farmacología por la Universidad
Autónoma de Barcelona. Ha realizado investigación
tanto de efectos farmacológicos agudos como de efec-
tos neuropsiquiátricos a largo plazo en poblaciones
de usuarios de diferentes drogas como el cannabis, la
cocaína o la ayahuasca. También ha realizado estudios
terapéuticos con MDMA (éxtasis). Es autor del libro
“Qué son las drogas de síntesis” (RBA Editorial) y de
numerosos capítulos de libros. Sus investigaciones han
sido publicadas en revistas de alto impacto cientíco
como Journal of Psychopharmacology, Psychophar-
macology, European Neuropsychopharmacology o
PLOS ONE. Actualmente trabaja como Director de
Proyectos Cientícos de la Fundación ICEERS (In-
ternational Center for Ethnobotanical Education,
Research and Services).
A Grace Elizalde,
A sus incansables padres Raúl y Mayela,
A sus valientes defensores,
A los que vienen detrás.
8
9
Indice
Prólogo 11
Introducción 13
¿Qué es el cannabis, por qué es una medicina y qué medicinas
a base de cannabis existen hoy día? 19
Farmacología y toxicidad del cannabis 25
El cannabis y las enfermedades neurológicas 31
Enfermedades y síntomas del aparato digestivo y del estado nutricional 45
Dolor 55
Adicciones y problemas de salud mental 59
El cannabis en el cáncer y los cuidados paliativos 71
Miscelánea 75
Conclusiones 85
10
11
Desde su creación, el Programa de Política de Drogas
de México Unido contra la Delincuencia ha busca-
do reformar las leyes y políticas de drogas de Méxi-
co y América Latina con el objetivo de que se basen
en evidencia cientíca e integren las perspectivas de
salud pública, derechos humanos, reducción del daño
y desarrollo sostenible. Para lograrlo, trabajamos en
tres frentes fundamentales: 1) la consolidación de
una masa crítica capaz de promover un debate abi-
erto sobre drogas 2) el posicionamiento del tema en
la agenda política y 3) la sensibilización de la opinión
pública.
“¿Mariguana como medicina? Usos médicos y
terapéuticos del cannabis y los cannabinoides” es
nuestra más reciente contribución al debate sobre
cannabis medicinal y uno de los recursos de divul-
gación más acabados en México e Iberoamérica. Su
objetivo es proveer las respuestas médico-cientícas
necesarias para que las y los tomadores de decisión
informen sus posiciones y promuevan políticas alter-
nativas en la materia.
Las siguientes páginas surgen de los datos arroja-
dos por países como Canadá, Estados Unidos, Is-
rael, Países Bajos, República Checa, Reino Unido y
Uruguay, donde actualmente existen potentes polos
de innovación cientíca y sosticadas industrias de
cannabis medicinal. Nacen también en respuesta a
casos como los de Brasil, Chile y México, donde los
poderes legislativo y judicial no reconocían las apli-
caciones medicinales y terapéuticas de la planta sino
hasta hace muy poco, demostrando que los avances
sólo son posibles cuando se ejerce presión desde los
propios pacientes y sus familias. Casos como el de
Annie en Brasil, el de Mamá Cultiva en Chile o el de
Grace en México han sido decisivos para denunciar la
irracionalidad de los marcos jurídicos de estos países
que siguen restringiendo el acceso esta fuente de alivio
al resto de la población.
Regular el cannabis para uso medicinal es pues una
cuestión política cada vez más urgente, lo mismo que
hacerlo para otros usos. Sin embargo, reconociendo
que por cuestiones técnicas y pragmáticas es preciso
diferenciar la discusión del cannabis medicinal de
aquella centrada en el consumo “recreativo”, la pre-
sente publicación describe únicamente la variedad de
aplicaciones de la planta y sus derivados en el ámbito
médico, de acuerdo a la evidencia disponible. Si el
lector deseara profundizar sobre las particularidades
de la regulación para usos no médicos, le recomenda-
mos referirse a “Cómo regular el cannabis: una guía
práctica” nuestra otra publicación en la materia.
Esperamos que el contenido de este informe con-
tribuya de manera signicativa a mejorar el enten-
dimiento sobre el uso médico del cannabis y ayude
a separar la evidencia cientíca de las conjeturas. Re-
cordemos que hablar de cannabis medicinal es, ante
todo, un imperativo de salud pública.
Lisa Sánchez, Directora de Política de Drogas
de México Unido contra la Delincuencia
Prólogo
12
13
Este informe que se entrega tiene como objetivo fun-
damental poner a disposición de políticos, profesion-
ales de la salud y la población toda, un resumen de la
información disponible al presente sobre el cannabis
y los cannabinoides. Pero aunque ha sido elaborado
a partir de la revisión de trabajos publicados en los
medios de comunicación cientíca más acreditados
y producidos por los autores más reconocidos en la
materia, técnicamente hablando, no se trata de un
meta-análisis. A esta revisión hemos agregado además
el link1 de un video recientemente publicado para
que puedan escuchar a algunos de los cientícos más
prestigiosos que han estado escribiendo la historia re-
ciente del cannabis y los cannabinoides, y también al-
gunos comentarios derivados de la experiencia clínica
los autores.
Intentamos, aunque con las limitaciones propias de
este tipo de información, redactar este reporte de
manera sencilla y nos disculpamos si, a pesar del es-
fuerzo, no lo conseguido totalmente. Para aquellos
que deseen profundizar, se incluyen las referencias
bibliográcas consultadas y en las que nos hemos
basado para su elaboración. Pero este informar no es
nuestro único objetivo. Por eso, para aprovechar me-
jor esta publicación y evaluar la utilidad potencial de
la información vertida en su justa medida, antes de
introducirnos de lleno en el trabajo haremos algunas
consideraciones previas.
Desde nuestra posición ética, no está –ni ha estado
nunca–, en el espíritu de nuestro trabajo explotar la
ingenuidad del lector ofreciendo la información des-
de un lugar de aparente neutralidad cientíca para
captar su adhesión a nuestros planteos. Además de
acercarle información en el afán de democratizarla
y promoviendo el derecho de las personas a acceder
a ella, desde nuestro lugar de cientícos, en este es-
1 https://www.youtube.com/watch?v=-MlnpydINpA
pacio introductorio también nos proponemos hacer
algunos aportes adicionales para intentar salir de la
trampa en la que se ha caído, al centrar el debate so-
bre la cuestión del cannabis en aspectos estrictamente
cientícos o vinculados a la salud. Es que a veces se
espera de la ciencia más de lo que la ciencia es y puede
dar, al tiempo de que se pretende hacer recaer sobre
ella cuestiones que no son de su competencia, como
son las decisiones políticas.
Es muy importante que los decisores políticos con-
sideren el conocimiento disponible para el diseño de
políticas públicas. No obstante, muchas veces el cono-
cimiento resulta provisional. Por eso, aquello que a
partir de hallazgos cientícos en un momento dado
resulta favorable, en otro y con el avance de la cien-
cia, se comprueba que no era tal. Es el caso de lo que
ocurre con muchos medicamentos autorizados que al
cabo de los años deben ser removidos del mercado
por su toxicidad y efectos adversos a largo plazo. Esto
puede ocurrir en un sentido o en otro. Vale decir que
aquello que en un momento fue pensado como muy
pernicioso, con la producción de nuevo conocimiento
puede resultar que no fuera tan perjudicial, o que a
pesar de tener sus riesgos, puede aportar benecios en
campos que no habían sido explorados con el método
cientíco. Este parece ser el caso del cannabis.
Con respecto a este producto botánico circula mu-
cha información, con frecuencia de mala calidad y
por cuenta de personas sin una formación rigurosa o
experiencia en el tema, que la difunden con parcial-
idad en base a sus creencias, preferencias personales
y posición moral, lo que genera confusión, desin-
formación y controversias en cuanto a sus riesgos y
benecios. Esto suele remitir a la pretensión de hacer
de una política doméstica una política pública. En este
punto, debemos decir que una política pública no
puede ser fundamentada en las mismas razones que
Introducción
14
una política doméstica, con base en las preferencias
personales o de un colectivo en particular.
Cuando hablamos de política doméstica, nos referimos
a lo que denimos que regirá nuestra vida personal,
familiar o de una comunidad dada, como puede ser
un grupo religioso o político. Pero una política pú-
blica debe ser pensada de modo tal que incluya a la
mayor parte posible de la población, considerando
los matices que nutren la vida en democracia y res-
petando el derecho a la diversidad cultural, religiosa y
política entre otras, pero fundamentalmente creando
las condiciones necesarias para la salvaguarda y pro-
moción de todos.
Más allá de la intencionalidad que pueda tener quien
apela a este estilo de difusión, si sólo se consideran los
autores más serios, estas controversias simplemente
reejan que hay autores cuyos hallazgos pueden ser
contradictorios con los de otros, lo que suele depend-
er de los métodos utilizados para el estudio. Y esto no
es nuevo ni necesariamente negativo en la producción
cientíca. En general, estas contradicciones han pro-
movido la profundización y revisión de las investiga-
ciones.
No es intención de este documento calicar la rig-
urosidad de unos u otros estudios que aportan infor-
mación sobre el cannabis, pues para ello existen com-
ités cientícos y publicaciones que se ocupan de esta
tarea, aunque sin duda podemos decir, que la metod-
ología y la ética con la se investiga y se producen los
materiales son componentes denitorios de los re-
sultados. Cuando se revisa la literatura especializada,
considerando tanto autores que pretenden demostrar
las aplicaciones médicas o el bajo potencial de riesgo
del cannabis, como a otros que pretenden poner en ev-
idencia sólo sus riesgos y desacreditan todo potencial
benéco, pueden encontrarse publicaciones en las que
existen limitaciones en los estudios a partir de los que
llegan a las conclusiones, a pesar de que no siempre
los autores las declaren. Esto lleva a que sus hallazgos
sean acreditados sin contar con todos los elementos
que se debería, pues las limitaciones de un trabajo
cientíco son las que relativizan esos resultados.
Por todo lo dicho, se debe ser cauteloso a la hora de
validar una información dada y sobre todo cuando
es ofrecida como un dogma, como un absoluto. Ese
estilo pertenece al campo de la religión, no de la cien-
cia. Como veremos a lo largo de este trabajo, algunos
de los efectos no deseados del cannabis y los cannab-
inoides que suelen ser presentados como absolutos
en realidad no lo son. Son relativos a qué se usa y a
quién, cómo, para qué y cuándo se usan.
Volviendo a la cuestión de las controversias en la in-
formación sobre el cannabis, su utilización parece ten-
er una fuerza e impacto diferentes de la estimulación
hacia la nueva producción y profundización de la in-
vestigación. Es que, frente a la dicultad de asumir la
responsabilidad de deniciones políticas que redun-
den en mejores resultados en términos de políticas de
drogas, y en este caso particular, sobre el cannabis, se
ha promovido la idea de que se debe esperar a contar
con información y evidencias absolutas e irrefutables
que sostengan una potencial reformulación de su es-
tatuto legal. Creemos que, además de tratarse de una
estrategia dilatoria para diferir ciertas decisiones de
orden político, ese momento llegará demasiado tarde
y por varias razones.
En primera instancia, por lo que ya dijimos sobre la
provisionalidad del conocimiento cientíco mientras
se avanza. Es por esto que será difícil que se arribe
a conclusiones irrefutables y absolutas en el tiempo
que la salud de la población y la de las democracias lo
necesita. No obstante, como veremos más adelante,
ya se cuenta con suciente evidencia que justica su
regulación y control lícitos, como la que han utilizado
las jurisdicciones que han legalizado el cannabis para
uso medicinal, industrial y adulto.
En segundo lugar, porque las razones para mantener
el cannabis bajo un régimen de prohibición, no re-
miten estrictamente a causas de orden médico por sus
efectos sobre la salud. De otro modo, muchas sustan-
cias entre las que se cuenta una enorme cantidad de
medicamentos con efectos sumamente perniciosos,
deberían ser prohibidas. La condición de legalidad o
ilegalidad de una sustancia no puede depender sola-
mente de que ésta tenga exclusivamente efectos ben-
15
eciosos, pues no existe sustancia carente de efectos
adversos. Para poder disponer de un producto, no es
necesario que sea sólo benéco; basta con que sea su-
cientemente ecaz y de riesgo aceptable.
Pero además, los riesgos pueden minimizarse opti-
mizando la calidad del producto, a quién se le pre-
scribe, las condiciones de uso, la dosicación, la vía
de administración y su formulación. A pesar de ello,
igual habrá ciertos riesgos. Pero para esto, se requiere
que una sustancia, producto farmacéutico o botáni-
co, sean legales. Es decir, regulados y controlados por
las autoridades competentes.2 Es así como se pro-
cede con los productos de la farma-industria y aun
así pueden tener reacciones adversas como lo indican
los prospectos de los medicamentos. Sin embargo, es
la evaluación de la relación costo-benecio, es decir
la evaluación de la magnitud de los efectos adversos
con respecto a la de los beneciosos, lo que dene
su aprobación y uso médico. Y más aún cuando hay
pocas opciones o ninguna para tratar de mejorar una
condición clínica dada. Esto último, es lo que se llama
uso compasivo.
Se dene el uso compasivo de un medicamento a la
recomendación o prescripción de un fármaco antes
de que éste haya sido aprobado ocialmente para una
indicación médica dada, frente a condiciones clínicas
que ponen en riesgo la vida, producen limitaciones
severas o comprometen signicativamente la calidad
de vida de una persona, y para las que los tratamien-
tos existentes y disponibles no han dado resultados.
Varios medicamentos aún en fase de investigación
han sido utilizados por este mecanismo. Debe ser el
médico el único responsable de su prescripción y ad-
ministración. Para profundizar en este tópico, remit-
imos al lector a la Organización Mundial de la Salud
(OMS)3.
A pesar de que las convenciones internacionales sobre
drogas y las leyes de muchos países permitirían el uso
del cannabis y los cannabinoides bajo esta categoría de
2 Nota: Legalizar y regular no son sinónimos de liberar, como
suele interpretarse, sino precisamente todo lo contrario;
signica sujetar a leyes y decretos.
3 http://www.who.int/bulletin/volumes/89/3/10-085712/es/
uso compasivo, no es frecuente que se dé esta opción
a los pacientes, al tiempo que es difícil que muchos
médicos puedan siquiera pensar en esta posibilidad
por falta de información en el tema, en la medida que
el cannabis no ha sido parte de su formación como
médicos más que como droga de abuso y fundamen-
talmente sobre sus riesgos potenciales. En otros casos,
también por el temor de caer en el descrédito de sus
colegas o a las sanciones de que puedan ser objeto.
A veces también se alude a una inconveniente regu-
lación del cannabis medicinal porque para determi-
nadas enfermedades los fármacos de uso convencional
son más ecaces. Si esto se aplicara a todas las enfer-
medades, sólo se podría tener una opción terapéutica
para cada una de ellas, algo que parece estar en contra-
dicción con lo que sabemos acerca de la gran variabi-
lidad en la respuesta individual, tanto a los efectos de
un fármaco concreto, como a su ecacia terapéutica.
Precisamente, porque hay muchas enfermedades para
las que existen grupos reducidos de pacientes que no
responden bien a los tratamientos convencionales,
es por lo que el cannabis debería ser una opción ter-
apéutica más. Una regulación del cannabis medicinal
no sólo permitiría que las personas que no responden
a los tratamientos convencionales puedan tener una
opción terapéutica más antes de ser desahuciadas por
la Medicina, sino que las decisiones acerca de si uti-
lizar cannabis o un tratamiento convencional estarían
basadas en un justo balance del riesgo-benecio y no
en el prejuicio médico.
... el uso compasivo de un
medicamento a la recomendación
o prescripción de un fármaco antes
de que éste haya sido aprobado
ocialmente para una indicación
médica dada, frente a condiciones
clínicas que ponen en riesgo la
vida, producen limitaciones severas
o comprometen signicativamente
la calidad de vida de una persona,
y para las que los tratamientos
existentes y disponibles no
han dado resultados.
16
En principio, la exigencia de mayor evidencia cientí-
camente probada para revisar la condición legal
del cannabis podría ser parcialmente aceptable si las
reglas del juego fueran otras. Como por ejemplo, si
se nanciaran proyectos y estudios propuestos por
aquellos que pretenden mantener su prohibición,
pero también los de aquellos otros que, a la luz de
los resultados de las políticas vigentes, entienden que
éstas deben ser revisadas y que este producto botáni-
co puede tener riesgos pero también benecios como
todas las demás sustancias de regulación lícita, y que
justamente, por tener riesgos debería ser regulado y
controlado por los Estados y no por criminales.
De otra parte, no es tan sencillo, y podemos agregar
que es muy infrecuente, obtener los permisos nece-
sarios para llevar a cabo ensayos clínicos con canna-
bis en humanos. Se establece así un círculo perverso
en el que, por un lado se exigen evidencias pero por
otro se obstaculiza el camino para obtenerlas. Esta es
la razón fundamental por la que los ensayos clínicos
aleatorizados y controlados no abundan, aunque sí los
estudios en animales. Y de este modo, a la hora de
debatir, surge el argumento de la falta de evidencia
clínica en humanos. El Dr. David Nutt dice al respec-
to que “las convenciones sobre el control de las drogas
de Naciones Unidas y los agregados posteriores, in-
advertidamente han resultado quizás en las mayores
restricciones de la investigación médica y ciencias de
la vida4 5.
Se pide que este debate sea dirimido en el campo de
las ciencias de la salud. Sin embargo, para quienes nos
desempeñamos en él, resulta evidente que muchas
veces, desde una aparente posición de neutralidad –la
que se espera de un cientíco–, las conclusiones de los
trabajos cientícos y los hallazgos son comunicados
de manera parcial y sesgada. Otras veces, los estudios
han sido diseñados de modo que solamente sea posi-
ble un resultado: el deseado. Este estilo de producción
y comunicación de la información cientíca, en real-
4 Nutt D. (2015). Illegal drugs laws: clearing a 50-year-old
obstacle to research. PLOS Biology.13(1):e1002047
5 Nutt DJ, King LA, Nichols DE. (2013). Effects of Schedule I
drug laws on neuroscience research and treatment inno-
vation. Nature Reviews Neuroscience. 14(8):577-85.
idad seudocientíca pero en todo caso no ética, tiene
un objetivo claro: generar un estado de alarma con
fuerte carga dramática sobre el cannabis de modo tal
que se mantenga la política de la prohibición que pesa
sobre éste. Esta actitud está muy lejos de la ciencia y
suele remitir a cuestiones morales e intereses políticos
y económicos o estar motivados por intereses person-
ales de autopromoción de los investigadores, pero de
ninguna manera responde a la necesidad de contar
con políticas sensatas, pragmáticas, ecaces y human-
itarias.
En tanto cientícos y desde la responsabilidad que
esto supone, además de presentar la información
producida por la investigación cientíca, pretendem-
os promover una reexión más crítica e invitar a la
consideración de otros elementos que deben ser teni-
dos en cuenta a la hora de tomar decisiones de salud
pública y políticas sociales. Asumir un papel cientí-
co honesto desde el campo de la salud, supone antes
que nada aceptar las limitaciones y el alcance de la
ciencia, pero también abrir espacios para otros cam-
pos del saber que pueden proveer otro tipo de infor-
mación también signicativa y legítima. Las ciencias
de la salud no son la única voz válida. La sociología y
las ciencias políticas también han producido aportes
importantes para repensar las políticas de drogas y en
este caso el estatuto legal del cannabis.
Entre otras cosas, estas ciencias han demostrado a
través de la investigación y la evaluación de resultados
el fracaso de las políticas vigentes y los daños sociales y
sobre la salud que éstas han determinado. Han proba-
do que bajo el régimen de la prohibición se ha genera-
do más inseguridad pública, muertes y enfermedad de
la que cualquier droga haya causado, lo que se agrega
a la creación de un contexto de creciente y sistemática
vulneración de las democracias.6 7 En lo que respecta
a los usos médicos del cannabis y los cannabinoides,
además, dicultan el acceso seguro a una ayuda posi-
ble para las personas que lo necesitan.
6 http://countthecosts.org/
7 http://www.lse.ac.uk/IDEAS/publications/reports/pdf/LSE-
IDEAS-DRUGS-REPORT-FINAL-WEB.pdf
17
Los políticos y la población toda deberían también
considerar esas evidencias. ¿Qué determina que se le
exija al cannabis a corto plazo, mucho más de lo que
durante décadas, se le ha exigido a la prohibición en
términos de resultados? Y también mucho más de lo
que se le exige a los nuevos productos de uso médico
para ser aprobados, los que no pasan por el debate
público, ni cuentan con un seguimiento a largo plazo
suciente al momento de su aprobación. ¿Por qué al
cannabis sí? Porque no se trata meramente de razones
cientícas.
Y esto no supone banalizar los riesgos de las llamadas
drogas de abuso, ni del cannabis. Supone mirar todo
el escenario, abrir el foco y no cerrarlo solamente so-
bre los efectos perjudiciales sobre la salud individual,
muchos de los cuales son evitables en un contexto de
legalidad a través del control, la prevención y la edu-
cación ecaces.
Entonces, haciendo honor a la trasparencia y la hon-
estidad, desde un principio diremos que no tenemos
una posición neutra. En función de la información
especíca de nuestro campo del saber y experiencia
clínica, pero también frente a las ostensibles eviden-
cias provenientes del campo de las ciencias políticas,
no tenemos dudas en cuanto a la imperiosa necesidad
de legalizar y regular escrupulosa y concienzudamente
el cannabis para los nes que cada jurisdicción pueda
y decida alcanzar, ya sea medicinal y/o recreativo. No
se trata de regular simplemente su mercado como en
algunas jurisdicciones se ha hecho, sino de regular el
cannabis. Si se regulara, nada podría ser peor que lo
que ya está pasando y todo lo que se teme que pase
en un sistema de regulación lícita, en realidad ya pasa.
La rigurosidad cientíca no es sinónimo de neutrali-
dad. Los cientícos no son neutrales: se encuentra lo
que se busca y se busca lo que se quiere demostrar, sea
por y para el n que sea. En el mejor de los casos, si se
procedió con un gran rigor metodológico, los resulta-
dos de sus estudios y las interpretaciones que se dan
de los mismos podrían serlo.
Mantener el debate sobre la legalización del cannabis
estrictamente centrado en y sostenido por el producto
de la investigación cientíca tanto básica como clíni-
ca, no hace otra cosa que perpetuar una discusión que
se retroalimenta sistemáticamente sin lograr el avance
y los cambios necesarios si se quiere ser ecaz. Mien-
tras tanto, la población busca alivio a sus dolencias,
un alivio que la Medicina aún no ha encontrado para
muchas de las enfermedades que podrían ser palia-
das con los cannabinoides de uso medicinal, mejo-
rando la calidad de vida de un sector signicativo de
la población, atenuando el curso evolutivo, calmando
el dolor, permitiendo el desarrollo y socialización de
niños con epilepsia refractaria, entre otros. No es la
panacea universal, pero tiene sus aplicaciones. Mien-
tras tanto, esa población está librada a procurar el
cannabis en la clandestinidad, sin control de calidad,
sin saber si es lo que precisan ni las dosis para su mal,
con los riesgos que todo esto implica. Mientras tanto,
se sigue debatiendo y dudando.
Finalmente, queremos dedicar este material a todos
aquellos que han trascendido de las barreras morales y
prohibiciones para pensar con la libertad que requiere
la ciencia y generar nuevos conocimientos para el bien
de las personas. A todos ellos, nuestro sincero recono-
cimiento. También deseamos dedicarlo a los que tra-
bajan desde el campo de la política preocupados por
cuidar y mejorar la salud de la población respetando
sus derechos, a aquellos que aspiran a encontrar otros
caminos posibles, a aquellos que buscan la ecacia del
sistema político para crear condiciones y escenarios
seguros que promuevan la calidad de vida de todas
las personas.
Raquel Peyraube
José Carlos Bouso
¿Qué determina que se le exija al
cannabis a corto plazo, mucho más
de lo que durante décadas, se le ha
exigido a la prohibición en términos
de resultados?
18
19
¿Qué es el cannabis?
El cannabis (Cannabis sativa L.) es una planta de cre-
cimiento anual originaria de las cordilleras del Hima-
laya que ha sido utilizada desde hace miles de años
por sus propiedades médicas e industriales. La planta
del cannabis es una de las plantas más antiguas culti-
vadas por el ser humano para nes no alimenticios. Se
han encontrado restos de bra de cáñamo en China
datados con más de 6000 años y ropas fabricadas con
bra de cáñamo en Turkestán con más de 5000 años.
El registro más antiguo del uso de cannabis como me-
dicina se encuentra en la farmacopea del emperador
chino Shen Nung y data de hace más de 4000 años,
en la cual se recomendaba para el tratamiento del
dolor, el resfriado o los trastornos menstruales, entre
muchos otros8. Allí a donde ha ido el ser humano a
lo largo de la historia ha llevado con él la planta del
cannabis: por ejemplo, la primera Biblia se imprimió
con papel de cáñamo y las velas de las carabelas que
llevaron a Cristóbal Colón a América estaban fabrica-
das con bra de cáñamo. En cuanto a sus usos médi-
cos, el auge de las publicaciones médicas del cannabis
ocurrió entre 1840 y 1900, período en el que se publi-
caron más de 100 artículos cientícos (una cifra sum-
amente elevada para la época) recomendándose para
el tratamiento de diferentes enfermedades y males9.
8 Spinella, M. (2001). The psychopharmacology of herbal
medicine. Plant drugs that alter mind, brain, and behavior.
Cambridge, MA: The MIT Press.
9 Grinspoon, L. (1971). Marihuana reconsidered. New York:
Batman Book.
La aparición de fármacos sintéticos, por una parte, y
el desconocimiento del mecanismo de acción de los
compuestos presentes en la planta por otra, junto con
las presiones políticas que empezaron a limitar su uso
por cuestiones extra-médicas, hicieron que se perdiera
el interés médico por el cannabis, interés que en la úl-
timas décadas se ha retomado intensamente, una vez
que se han empezado a conocer tanto lo compuestos
presentes en la planta, como los mecanismos neurobi-
ológicos por los que actúa. Hoy día existen sociedades
cientícas centradas especícamente en el estudio
médico del cannabis y de los cannabinoides, tanto de
carácter nacional como internacional, y repartidas por
todo el mundo.
La planta del cannabis es una auténtica máquina de
producción de compuestos biológicos. Sus ores sin-
tetizan más de 100 compuestos que son exclusivos de
la planta del cannabis y que se llaman cannabinoides,
aparte de terpenos y avonoides (que tienen también
propiedades médicas), polifenoles, aminoácidos y
vitaminas, entre otros muchos, llegando a producir
hasta más de 500 compuestos químicos diferentes.
El principal compuesto psicoactivo del cannabis es
el THC (Delta-9-tetrahidrocannabinol), y también
el principal agente terapéutico. Junto al CBD (can-
nabidiol), el otro compuesto activo importante de la
planta pero que no tiene efecto psicoactivo, son los
compuestos que hasta el presente más se han estudia-
do y a los que se les atribuyen más usos médicos,
aunque, como veremos en el siguiente capítulo, no
son los únicos con propiedades terapéuticas.
¿Qué es el cannabis, por qué es
una medicina y qué medicinas
a base de cannabis existen
hoy día?
20
La planta del cannabis es una planta especial dentro
de la medicina herbal: a diferencia de otras plantas,
donde conviven productos terapéuticos con produc-
tos tóxicos –y por ello en medicina se suele preferir
trabajar con los principios activos aislados para evi-
tar interacciones farmacológicas no deseables–, en el
caso del cannabis, la utilización de la planta tiene una
mejor tolerabilidad que la utilización del THC por
separado. Ello es porque los demás compuestos que
lo acompañan modulan el efecto psicológico nal del
THC, mejorando su tolerabilidad10. En un estudio re-
ciente basado en una encuesta en la que se preguntó a
953 pacientes de 31 países sobre sus experiencias con
las diferentes formas de la marihuana medicinal, se
encontró que, “en general, los medicamentos basados
en cannabinoides no farmacéuticos a base de plan-
tas recibieron de los participantes puntuaciones más
altas de apreciación que los productos farmacéuticos
que contienen cannabinoides.”11
En cuanto a su fuente de origen, existen 3 tipos de
cannabinoides: los cannabinoides presentes en las
plantas, o tocannabinoides; los cannabinoides sin-
téticos; y los cannabinoides presentes en el organis-
mo de los animales, o endocannabinoides. Hasta el
momento se han descubierto más de 100 tocannab-
inoides (los más importantes de ellos los describire-
mos en el próximo capítulo). Un hecho curioso es que
mientras los tocannabinoides sólo se han encontra-
do en la planta del cannabis, los endocannabinoides
se encuentran presentes en todos los animales, desde
los más simples hasta el ser humano. De hecho, es
posible que la capacidad de sintetizar endógenamente
cannabinoides ya se encontrara en un ancestro eucari-
ota (unicelular) común a animales y plantas y que lue-
go, partiendo de este ancestro común, los diferentes
linajes de animales y plantas hayan desarrollado inde-
pendientemente sus propios sistemas de señalización
10 McPartland JM, Pruitt PL. (1999). Side effects of pharmaceu-
ticals not elicited by comparable herbal medicines: the
case of tetrahydrocannabinol and marijuana. Altern Ther
Health Med. 5(4):57-62.
11 Hazekamp A, Ware MA, Muller-Vahl KR, Abrams D, Groten-
hermen F. (2013). The medicinal use of cannabis and
cannabinoids--an international cross-sectional survey on
administration forms. J Psychoactive Drugs. 45(3):199-210.
intercelular basados en compuestos cannabinoides12.
Otra opción de encontrar cannabinoides es en los lab-
oratorios cientícos: gracias al avance de la química
orgánica se pueden crear compuestos cannabinoides
en un laboratorio, algo que constituye hoy día uno
de los principales intereses de la industria farmacéuti-
ca debido al enorme potencial terapéutico que tienen
estos compuestos.
¿Por qué el cannabis es
una medicina?
Hace tan sólo dos décadas que se descubrió lo que hoy
se conoce como Sistema Cannabinoide Endógeno
(SCE), un sistema presente en nuestro organismo de
señales químicas y receptores de cuyo depende que
se produzca una cierta acción. Esto es, dentro de no-
sotros llevamos cannabinoides que se acoplan a unas
proteínas especícas llamadas receptores para can-
nabinoides (RCB) para modular procesos siológicos
concretos. De hecho, el sistema endocannabinoide es
un sistema complejo cuyo papel principal es regular la
homeostasis del organismo, esto es, restaurar el equi-
librio endógeno, de ahí la importancia del estudio de
los cannabinoides en la medicina moderna.
Los principales endocannabinoides son la anandam-
ida (araquidonoiletanolamida) y el 2-AG (2-araqui-
donoilglicerol), aunque poco a poco se van descu-
briendo más. Los receptores sobre los que se acoplan
los endocannabinoides son, principalmente, los
llamados receptores CB1 y CB2, si bien hay otros ti-
pos de receptores sobre los que actúan, así como pro-
cesos enzimáticos implicados en la acción de los can-
nabinoides, encargados igualmente de la regulación
del SCE. Poco a poco se van descubriendo nuevos
mecanismos y acciones del SCE, lo cual permite cada
vez conocer mejor su papel en la implicación de difer-
entes enfermedades13.
12 Elphick MR, Egertová M. (2005). The phylogenetic distribu-
tion and evolutionary origins of endocannabinoid signal-
ling. Handb Exp Pharmacol. 168:283-97.
13 De Petrocellis L, Di Marzo V. (2009). An introduction to the
endocannabinoid system: from the early to the latest con-
cepts. Best Pract Res Clin Endocrinol Metab. 23(1):1-15.
21
Los endocannabinoides actúan en el cerebro como
neurotransmisores; esto es, como sustancias encarga-
das de transmitir la información entre neuronas para
conseguir efectos siológicos especícos. El sistema
de neurotransmisión endocannabinoide es muy sin-
gular respecto al resto de los sistemas de neurotransi-
misión como el dopaminérgico, el glutamatérgico o
el serotoninértgico. En lugar de enviar los mensajes
desde la neurona “emisora” a la neurona “receptora”,
en el SCE dicho envío se produce al revés: cuando
hay una alteración en el sistema neuronal, desde las
receptoras se mandan endocannabinoides a las neuro-
nas emisoras para que estas modulen su actividad. Por
ejemplo, ante un accidente cerebrovascular se liberan
grandes cantidades de un neurotransmisor llamado
glutamato que puede lesionar las neuronas recepto-
ras. En este caso, para contrarrestar dicha actividad,
las neuronas receptoras envían endocannabinoides a
las emisoras para que cese su actividad en un proceso
retrógrado (en sentido inverso al de la transmisión),
en un intento de evitar que se siga produciendo daño.
Esto mismo ocurre con otros procesos neuronales, de
ahí que el SCE, como se ha explicado arriba, sea fun-
damentalmente un sistema de regulación homeostáti-
ca. De hecho, a diferencia también de otros sistemas
de neurotransmisión, los endocannabinoides no se
encuentran almacenados en las neuronas listos para
ser usados cuando se necesiten, sino que se sintetizan
“a demanda”: cuando es necesaria su acción, rápid-
amente se pone en marcha un complejo proceso de
síntesis de endocannabinoides para ser utilizado, y
una vez reparado el daño, se destruyen. Esta forma de
actuar de los endocannabinoides para regular los dese-
quilibrios en el organismo, podrían hacernos pensar
que en algunas enfermedades lo que en último térmi-
no ha fallado, sería el SCE, por insuciencia o porque
ha sido superado en su capacidad de respuesta.
Los receptores CB1 se encuentran distribuidos prin-
cipalmente por todo el cerebro, en el sistema nervi-
oso periférico (neuronas sensoriales, simpáticas y
parasimpáticas14), y también, aunque en menos can-
14 Ständer S, Schmelz M, Merze D, Luger T, Rukwied R. (2005).
Distribution of cannabinoid receptor 1 (CB1) and 2 (CB2)
on sensory nerve bers and adnexal structures in human
skin. Journal of Dermatological Sciences. 38(3):177-88.
tidad, en órganos periféricos. El sistema nervioso de
las vísceras también es rico en CB115. Los receptores
CB1 cerebrales modulan las funciones encargadas de
la motivación y la cognición, están presentes y ac-
tivos en las fases tempranas del desarrollo embrion-
ario, lo que indica que tienen un papel importante
en el desarrollo neuronal y parecen jugar un papel
clave en procesos madurativos16. Por el contrario, los
receptores CB2 se encuentran localizados en tejidos
periféricos, principalmente en el sistema inmunitar-
io, que es el sistema encargado de reaccionar ante
agresiones externas al organismo, aunque también se
encuentran en áreas más restringidas en el cerebro. Es
posible, además, que los receptores CB2 se encarguen
de la protección del organismo cuando se producen
procesos inamatorios17.
La amplia distribución de los receptores cannabi-
noides en el organismo humano es, precisamente, la
que hace que el cannabis y los cannabinoides, no sien-
do ninguna panacea y, por lo que sabemos al presente,
no curando ninguna enfermedad (aunque, como
veremos en el capítulo dedicado al cáncer, empieza
a haber resultados prometedores sobre el potencial
anti-cancerígeno de algunos cannabinoides), permite
actuar sobre la sintomatología de muchas enferme-
dades: desde padecimientos del sistema nervioso
como el Alzheimer, la epilepsia y el dolor neuropáti-
co, hasta enfermedades del sistema inmunológico e
inamatorias como la esclerosis múltiple y la artritis.
¿Qué medicinas a base de
cannabis existen hoy día?
La prohibición del cannabis ha traído como conse-
cuencia un enlentecimiento en la investigación, tanto
de sus propiedades terapéuticas, como en el desarrollo
15 Sibaev A, Yüce B, Kemmer M, Van Nassauw L, Broedl U,
Allescher HD, Göke B, Timmermans JP, Storr M. (2009). Can-
nabinoid-1 (CB1) receptors regulate colonic propulsión
by acting at motor neurons within the ascending motor
pathways in mouse colon. American Journal of Physiology,
Gastrointestinal and Liver Physiology. 296(1):G119-28.
16 Mechoulam R, Parker LA. (2013). The endocannabinoid
system and the brain. Annu Rev Psychol. 64:21-47.
17 Pacher P, Mechoulam R. (2011). Is lipid signaling through
cannabinoid 2 receptors part of a protective system? Prog
Lipid Res. 50(2):193-211.
22
de preparados farmacéuticos. Pero la limitación del
cannabis medicinal no ha impedido que los usuari-
os hayan desarrollado todo un sosticado arsenal de
compuestos, así como de instrumentos para inger-
irlos. Hoy día hay numerosos métodos para extraer
los cannabinoides de la planta, en una forma con-
centrada, que se pueden ingerir en diferentes formas:
fumados, vaporizados, en forma de tintura, cocina-
dos en alimentos, en gotas sublinguales, en cremas,
aceites, etc. Tampoco es ya necesario utilizar la planta
fumándola, con todos los riesgos respiratorios que
ello puede ocasionar, sino que hay instrumentos,
llamados vaporizadores, precisamente para vaporizar
los cannabinoides en lugar de quemarlos, de tal for-
ma que se evitan todos los riesgos de la combustión.
Algunos de estos vaporizadores están reconocidos por
agencias reguladoras (por ej. la norteamericana FDA
–Food and Drug Administration), como utensilios
médicos, debido a su probada ecacia para vaporizar
los cannabinoides sin producir combustión. Así que
se puede decir que hay un desarrollo en paralelo entre
los usuarios recreativos y medicinales de cannabis y
la industria farmacéutica, que en los últimos años ha
invertido muchísimo dinero en desarrollar fármacos a
base de cannabis. Esto no signica que los utensilios
y productos de fabricación doméstica sean lo ideal,
pues no cuentan con el control de calidad necesario
para los usos médicos y en general no permiten hacer
una dosicación precisa.
Los primeros fármacos basados en cannabis que se
comercializaron fueron moléculas parecidas al THC,
llamadas nabilona y dronabinol, que se ingieren por
vía oral y que están indicadas para el tratamiento
de los vómitos y las náuseas en pacientes de cánc-
er sometidos a quimioterapia. Más recientemente,
la compañía farmacéutica GW Pharmaceuticals ha
comercializado un producto, llamado Sativex, que es
un extracto de la planta para uso sublingual con una
concentración de 1 a 1 de THC y CBD (cannabidiol,
otro cannabinoide presente en la planta del cannabis
y del que se seguirá hablando en sucesivos capítulos).
Está comercializado para el tratamiento de la esclero-
sis múltiple y está pendiente de autorizar para otras
indicaciones. GW Pharmaceuticals también ha de-
sarrollado un producto en base a CBD puricado en
base oleosa, llamado Epidiolex para el tratamiento de
algunas epilepsias infantiles.
Por último, hay una empresa holandesa, llamada
Bedrocan, que cultiva diferentes variedades de mar-
ihuana para su venta en farmacias dentro del pro-
grama de cannabis medicinal holandés. Se trata de
variedades, cada una con diferentes proporciones de
THC y CBD, estandarizada, libre de contaminantes
y cumpliendo normativa europea de GMP (Buenas
Prácticas de Manufactura) para obtener cannabis de
grado médico (MGC sus siglas en inglés, por medi-
cal grade cannabis). Bedrocan tiene actualmente sede
en Canadá y República Checa y exporta a diferentes
países de la Unión Europea como Italia o Alemania,
donde hay programas ociales de cannabis medici-
nal. Lo que hace años se consideraba una utopía, esto
es, disponer de marihuana de calidad farmacéutica
estandarizada, es hoy día una realidad de la que se
benecian numerosos pacientes en toda Europa. Otro
ejemplo de extracto de calidad farmacéutica testada es
CW1A de CW Botanicals que produce un extracto
de planta entera de la variedad Charlotte’s Web en
base a CBD para el tratamiento de la epilepsia, pero
por razones legales de USA no está registrado como
medicamento sino como suplemento alimentario.
23
t La planta Cannabis sativa se viene utilizando
como medicina desde hace miles de años por
diferentes sociedades.
t En las ores del cannabis se concentran cien-
tos de diferentes compuestos químicos, de los
cuales más de 100 son compuestos exclusivos de
la planta y se llaman cannabinoides.
t Los principales cannabinoides conocidos y con
propiedades terapéuticas son el THC y el CBD,
pero cada día se descubren nuevas propiedades
de otros cannabinoides. Los terpenos y los a-
vonoides que contiene la planta también están
mostrando tener propiedades terapéuticas.
t Existe acuerdo en que los diferentes compuestos
presentes en la planta del cannabis “colaboran
entre ellos, en la mayoría de las enfermedades
para las que pueden estar indicados, para lograr
un efecto terapéutico y una mejor tolerabilidad
para el paciente, que los compuestos aislados.
t Los cannabinoides ejercen sus efectos terapéuti-
cos por interacción con el sistema cannabinoide
endógeno (SCE), un sistema basado en cannab-
inoides endógenos y receptores para dichos can-
nabinoides cuya principal función es mantener
la homeostasis (equilibrio) general del organis-
mo. Ante una alteración el SCE se pone en ac-
ción para tratar de corregir dicha desregulación.
Cuando la acción del SCE es insuciente para
lograr tal n, la utilización de cannabinoides ex-
ógenos puede ayudar al SCE a conseguir tal n.
t Los principales endocannabinoides son la anan-
damida y el 2A-G. Y los principales receptores
cannabinoides son los llamados CB1 y CB2.
t Cada día se va conociendo mejor el funcion-
amiento del SCE y se van descubriendo nuevos
cannabinoides y receptores cannabinoides, así
como su implicación en determinadas enfer-
medades y nuevas herramientas basadas en can-
nabinoides para corregirlas.
t Hoy día se dispone de diferentes medicinas ba-
sadas en cannabinoides pero sigue siendo una
tarea pendiente para muchos países desarrollar
cannabis herbal de calidad farmacéutica.
En suma
24
25
Como se ha comentado en el capítulo anterior, en la
planta del cannabis se han identicado más de 100
tocannabinoides. Los tocannabinoides que se en-
cuentran en mayores cantidades, y por eso son los
mejor estudiados hasta el momento, son el THC
(delta-9-tetrahidrocannabinol) y el CBD (cannabid-
iol) que son también de los que mejor se conocen sus
propiedades terapéuticas. Otros cannabinoides son
el CBN (cannabinol), que, como el THC, también
es psicoactivo pero de menor potencia y aunque se
encuentra en pequeñas cantidades en la planta, con
el proceso de secado parte del THC se va convirtien-
do en CBN. Cada día se van caracterizando nuevas
propiedades médicas potenciales de otros tocannab-
inoides, como el CGB (cannabigerol), el THCV (tet-
rahydrocannabivarin), el CBDV (cannabidivarin), el
CBL (cannabiciclol), etc.
Siendo precisos, en la planta del cannabis no se en-
cuentran ninguno de estos cannabinoides, sino que
se producen en su forma ácida (THCA, CBDA, etc.;
A”, de ácido). Es con el procesado de la planta (seca-
do, curado, etc.) cuando los tocannabinoides se van
convirtiendo de su forma ácida en lo que se conoce
como formas neutras activas a través de un proceso
químico llamado descarboxilación. Así que, siendo
estrictos, ninguna planta de cannabis debería ser il-
egal mientras esté viva, ya que la cantidad de THC
que contiene es ínma (menos del 1%) y por tanto
no contraviene los convenios internacionales, como
ocurre también con las variedades de uso industrial
para bra y alimento, conocidas como cáñamo.
De todos los cannabinoides conocidos, los que se han
demostrado ser psicoactivos hasta el momento, son
el 9-THC y 8-THC y el CBN. Desde un punto
de vista químico, lo que hace, por ejemplo, que el
CBN tenga tan sólo un 10% de psicoactividad con
relación al THC es la presencia en su molécula de
un doble enlace de carbono extra (el THC sólo tiene
uno), mientras que la presencia de un doble enlace de
carbono más la adición de un grupo hidroxilo en el
CBD le resta a éste cualquier tipo de psicoactividad18.
La psicoactividad del cannabis no depende de la can-
tidad de THC que contiene, sino de las relaciones en-
tre THC, CBN y CBD (no se incluye el 8-THC tal
como lo indica la fórmula que utiliza UNODC para
el cálculo de la psicoactivdad de una variedad dada19).
Así, por ejemplo, una variedad de cannabis que tenga
un 15% de THC y un 5% de CBD (relación de 3:1)
será menos potente que otra variedad que contenga,
por ejemplo, sólo un 5% de THC y un 1% de CBD
(relación 5:1).
Esta fórmula es la que se utiliza para determinar si
una variedad es considerada droga o de uso industrial
(bra o alimento).
Esta es la razón, sumado al hecho de que el CBD con-
trarresta la psicoactividad del THC sin contrarrestar
sus propiedades médicas, de que por ejemplo, el Sa-
tivex contenga una relación 1 a 1 de THC y CBD.
Los contenidos de THC y de CBD también varían
entre diferentes variedades de plantas, condiciones
de cultivo, preparado de la planta (resinas o hachís y
18 Hosking RD, Zajicek JP. (2008). Therapeutic potential of
cannabis in pain medicine. Br J Anaesth. 101(1):59-68.
19 https://www.unodc.org/documents/scientic/Canna-
bis_manual-Sp.pdf
Farmacología y toxicidad
del cannabis
26
aceites o extracciones de la planta), etc.20 Por ejemp-
lo, un estudio reciente encontró que las plantas culti-
vadas en exterior tenían mayores cantidades de THC,
CBD y CBN con respecto a las cultivadas en interior,
sin que se encontraran diferencias entre ambos tipos
de cultivo en el perl del resto de cannabinoides me-
didos21.
La forma más habitual de consumir cannabis es fu-
mando las ores (marihuana) o la resina (hachís),
aunque, desde un punto de vista médico, la forma
de inhalar cannabis recomendada es utilizando un
vaporizador, nunca fumándola22. En cuanto a los
preparados farmacéuticos disponibles hoy en la far-
macopea, las formas son por vía oral (comprimidos o
cápsulas conteniendo THC sintético) y por vía mu-
cosa oral (en el caso del Sativex y el Epidiolex –ver
capítulo 1). Cada una de estas formas diere en cuan-
to a rapidez de acción del fármaco, efectos psicológi-
cos y duración de los mismos. La dosis de THC para
obtener efectos leves por vía fumada es de 5 mg y de
10 mg por vía oral. Dosis superiores a los 20 mg por
inhalación o 70 mg por vía oral pueden dar lugar a
efectos muy intensos. Mientras que para el CBD las
dosis por vía inhalada y oral varían entre dosis bajas
de 2,5–10 mg, dosis medias 15–25 mg y dosis altas
27,5–40 mg, llegándose a utilizar hasta entre 400 y
600 mg de CBD por vía oral para el tratamiento de
20 Potter DJ, Clark P, Brown MB. (2008). Potency of delta 9-THC
and other cannabinoids in cannabis in England in 2005:
implications for psychoactivity and pharmacology. J Foren-
sic Sci. 53(1):90-4.
21 Aizpurua-Olaizola O, Omar J, Navarro P, Olivares M, Etxebar-
ria N, Usobiaga A. (2014). Identication and quantication
of cannabinoids in Cannabis sativa L. plants by high per-
formance liquid chromatography-mass spectrometry. Anal
Bioanal Chem. 406(29):7549-60.
22 Medicinal Cannabis Information for patients. Ministerio
de Salud, Bienestar y Deportes. Países Bajos. https://www.
cannabisbureau.nl/en/doc/pdf/5089-A5-BMC-Pat-ENG-
web_35842.pdf.
los trastornos de ansiedad y de tipo epiléptico23 y para
también para disminuir los efectos adversos produci-
dos por el THC24.
La vía de administración inhalatoria (intra-pulmonar)
es, tras la intravenosa, la más eciente. Por esta vía se
destruye un 30% del THC, obteniendo una biodis-
ponibilidad (cantidad de THC que llega a los órganos
sobre los que produce efecto) entre el 10 y el 35%,
perdiéndose alrededor del 50% de THC en el aire o en
el espacio muerto respiratorio. Los efectos se inician
entre segundos y minutos tras ser inhalado, alcanza el
efecto máximo a los 20 minutos y se prolongan entre
2 y 3 horas. La administración por vía oral tiene una
absorción lenta y errática, lo cual quiere decir que el
efecto no es siempre el mismo aún a igual dosis, pues
depende de factores extra-farmacológicos como por
ejemplo los alimentos ingeridos. Los efectos se dan
entre 30 minutos y 2 horas tras la administración, el
efecto máximo se sitúa entre las 2 y 4 horas pudiendo
persistir durante 5 ó 6 horas.
La biodisponibilidad es menor en la vía oral debido al
importante metabolismo hepático que sufre el THC,
por lo que se necesitan dosis de hasta el triple con rel-
ación a la vía inhalada. Gran parte del THC se degra-
da inicialmente en el hígado antes de llegar a la cir-
culación general, existiendo además un componente
de degradación en el estómago25. Las vías de admin-
istración que no sufren el fenómeno de primer paso
hepático, como por ejemplo la sublingual, tiene una
elevada biodisponibilidad. También se absorben por
la piel y actúan a nivel local con nulos efectos sistém-
icos (generales), a pesar de que pasen al torrente san-
guíneo, pues las concentraciones en sangre son muy
bajas. A pesar de estas variaciones en la biodisponibi-
lidad, la vía de administración debe ser evaluada para
23 Jones NA, Hill AJ, Smith I, Bevan SA, Williams CM, Whalley BJ,
Stephens GJ. 2010. Cannabidiol displays antiepileptiform
and antiseizure properties in vitro and in vivo. The Journal
of Pharmacology and Experimental Therapeutics. 332(2):
569–77.
24 Englund A, Morrison PD, Nottage J, Hague D, Kane F, Bonac-
corso S, et al. (2013). Cannabidiol inhibits THC-elicited par-
anoid symptoms and hippocampal-dependent memory
impairment. J. Psychopharm. 27(1), 19–27.
25 Abanades S, Cabrero-Castel A, Fiz J, Farré M. (2005). Farma-
cología clínica del cannabis. Dolor; 20(4): 187–198.
... el CBD contrarresta la
psicoactividad del THC sin
contrarrestar sus propiedades
médicas
27
cada cuadro clínico: a veces se requiere un inicio de
acción rápido, otras un efecto más prolongado, otras
una acción local.
Cuando se ha comparado la extracción de cannabi-
noides utilizando un vaporizador frente a la vía fu-
mada, se ha encontrado no sólo que con el vaporiza-
dor se inhalan menos sub-productos (productos no
deseados), sino que la cantidad de cannabinoides que
se inhalan (productos deseados) son además signica-
tivamente mayores, llegando a ser el doble respecto
a la marihuana fumada26. Con relación a los efectos
subjetivos, un estudio encontró que son similares en-
tre ambas formas de inhalación, siendo menores los
niveles de monóxido de carbono con la utilización del
vaporizador y concluyendo que la vaporización es un
método seguro y efectivo de inhalación de cannabi-
noides27.
EL THC y el CBD son moléculas muy lipofílicas
por lo que atraviesan con facilidad la barrera hemato-
encefálica (BHE) permitiendo su entrada en el cere-
bro y tienen una elevada unión a proteínas plasmáti-
cas y a los tejidos, particularmente a la grasa corporal,
lo que prolonga sus efectos y su acumulación en el
organismo. También atraviesan la barrera placentaria
y se pueden acumular en la leche materna durante
el período de lactancia llegando, como en el caso
del THC, a concentraciones 8 veces superior que las
plasmáticas28. Por lo tanto, no se recomienda el uso de
THC en el embarazo y la lactancia aunque en algu-
nas condiciones clínicas de riesgo como una epilepsia
grave o una toxemia gravídica precoz severa podría
usarse CBD (al igual que ocurre con otros medica-
mentos que pasan a la leche materna y atraviesan la
barrera placentaria).
El THC se metaboliza rápidamente en el hígado con-
virtiéndose a 11-OH-THC, un metabolito que tam-
26 Van der Kooy F, Pomahacova B, Verpoorte R. (2008). Canna-
bis smoke condensate I: the effect of different preparation
methods on tetrahydrocannabinol levels. Inhal Toxicol.
20(9):801-4.
27 Abrams DI, Vizoso HP, Shade SB, Jay C, Kelly ME, Benowitz
NL. (2007). Vaporization as a smokeless cannabis delivery
system: a pilot study. Clin Pharmacol Ther. 82(5):572-8.
28 Abanades et al. (2005), íbid.
bién es psicoactivo, pero también se puede metaboli-
zar en otros órganos como pulmón (vía inhalatoria)
e intestino. La eliminación del THC y del CBD es
lenta debido a su elevada unión a las grasas, su alta
unión a proteínas plasmáticas, la circulación entero-
hepática y, sobre todo, a la lenta redifusión del THC
desde los tejidos al plasma. La vida media del THC es
de aproximadamente una semana, pudiendo llegar en
casos extremos al mes para su completa eliminación.
Ésta en su forma original es mínima ya que la mayor
parte aparece en forma de metabolitos que son elim-
inados principalmente por heces (68%) o en orina
(12%), aunque también lo hacen a través del pelo, la
saliva y el sudor29.
El THC actúa principalmente uniéndose parcial-
mente a los receptores CB1 y CB2; mientras que el
CBD no se une a dichos receptores sino que utiliza
otras vías de acción en buena parte aún desconoci-
das. Un posible mecanismo de acción sería el actuar
inhibiendo el metabolismo de la degradación de los
endocannabinoides, de tal modo que les permitiera
mantenerse más tiempo en el organismo ejerciendo
así sus efectos terapéuticos30 El CBD también parece
tener acción antagonista de los CB1 y agonista inver-
so de los CB2. Su agonismo inverso sobre los CB2
explicaría su efecto antiinamatorio por inhibición
de la migración celular. Los efectos psicológicos del
cannabis generalmente son bifásicos, con un período
inicial de estimulación (euforia, bienestar, aumento
de la percepción, ansiedad), seguido de un período
de sedación (relajación, somnolencia, ensoñación). Se
produce agudización de las percepciones visuales, au-
ditivas y táctiles, así como distorsión de la percepción
del espacio y el tiempo, se altera la memoria reciente
y existe dicultad en la concentración, se disminuye la
atención y la coordinación motora. Tras el consumo
agudo, el THC aumenta ligeramente la presión arte-
rial y la frecuencia cardiaca y puede producir bajadas
29 Grotenhermen, F. (2003). Pharmacokinetics and pharma-
codynamics of cannabinoids. Clinical Pharmacokinetics.
42(4): 327–60.
30 Mechoulam R, Parker LA, Gallily R. (2002). Cannabidiol: an
overview of some pharmacological aspects. J Clin Pharma-
col. 42(11 Suppl):11S-19S.
... la vaporización es un método
seguro y efectivo de inhalación
de cannabinoides
28
de tensión (hipotensión ortostática), aunque con el
consumo continuado se desarrolla tolerancia a estos
efectos, es decir, son más leves; estos efectos cardio-
vasculares no se han asociado a problemas médicos
coronarios, al menos en personas sanas31, pero en per-
sonas ancianas con problemas cardiovasculares estos
efectos contraindican su consumo. El CBD, por su
parte, tiene efectos antihipertensivos32.
A nivel terapéutico el THC posee una serie de efectos
útiles (por ejemplo, sobre el dolor, los espasmos, las
náuseas en procesos de quimioterapia, en trastornos
neurodegenrativos como la esclerosis múltiple y la in-
amación, entre otros). Por su parte, el CBD carece
de psicoactivad, actúa como antipsicótico y antide-
presivo33, no afecta a los procesos de memoria y posee
propiedades anticonvulsivantes y antiepilépticas34, an-
tieméticas y ansiolíticas y fomenta el sueño, pudiendo
ser usado en trastornos del sueño35. Así mismo tiene
propiedades antiinamatorias36 y neuroprotectoras37
y puede reducir la percepción del dolor38. Quizás el
efecto más interesante del CBD es que contrarresta
31 Jones RT1. (2012). Cardiovascular system effects of marijua-
na. Clin Pharmacol. 42(11 Suppl):58S-63S.
32 Ali RM, Al Kury LT, Yang KH, Qureshi A, Rajesh M, Galadari S,
Shuba YM. (2015). Effects of cannabidiol on contractions
and calcium signaling in rat ventricular myocytes. Cell
Calcium. 57(4):290-9.
33 de Mello Schier AR, de Oliveira Ribeiro NP, Coutinho DS,
Machado S, Arias-Carrión O, Crippa JA, Zuardi AW, Nardi
AE, Silva AC. (2014). Antidepressant-like and anxiolytic-like
effects of cannabidiol: a chemical compound of Cannabis
sativa. CNS Neurol Disord Drug Targets. 13(6):953-60.
34 Jones et al. (2010), íbid.
35 Chagas MHN, Crippa JAS, Zuardi AW, Hallak JEC, Macha-
do-de-Sousa JP, Hirotsu C, et al. (2013). Effects of acute sys-
temic administration of cannabidiol on sleep-wake cycle in
rats. J. Psychopharm. 27(3): 312–6.
36 Pertwee RG. (2008). The divers CB1 and CB2 receptor
pharmacology of three plant cannabinoids: 9-tetrahydro-
cannabinol, cannabidiol and 9-tetrahycannabidrovivarin.
British Journal of Pharmacology. 153 (2): 199-215
37 Fernández-Ruiz J, Sagredo O, Pazos MR, García C, Pertwee
R, Mechoulam R, Martínez-Orgado J. (2013). Cannabidiol
for neurodegenerative disorders: important new clinical
applications for this phytocannabinoid? Br J Clin Pharma-
col. 75(2):323-33.
38 Maione S, Piscitelli F, Gatta L, Vita D, De Petrocellis L, Palazzo
E, et al. (2011). Non-psychoactive cannabinoids modulate
the descending pathway of antinociception in anaesthe-
tized rats through several mechanisms of action. British
Journal of Pharmacology. 162(3): 584–96.
la psicoactivodad del THC39, sin contrarrestar sus
propiedades médicas, lo cual hace que los prepara-
dos que contienen THC y CBD, como el Sativex o
la marihuana herbal sean mejor tolerados que el THC
solo aumentando su ecacia clínica40. Por último, se
ha observado también que el CBD disminuye los sín-
tomas relacionados con la fobia social41 y los síntomas
psicóticos42. Las propiedades médicas tanto del THC
como del CBD se irán desarrollando en los capítulos
que siguen.
Con relación a la preferencia de los pacientes que uti-
lizan marihuana medicinal con variedades de ratios
diferentes entre THC y CBD, el único estudio que
conocemos es uno realizado en Holanda dentro del
programa de cannabis medicinal holandés. Particip-
aron 102 pacientes (53% con dolor crónico, 23% con
esclerosis múltiple, 6% con náusea, 10% con cáncer y
8% con problemas psicológicos). El 86% rerió haber
experimentado siempre satisfacción terapéutica cuan-
do utiliza marihuana medicinal. No hubo en general,
en todos los efectos psicológicos medidos, diferencias
entre las 3 variedades de marihuana en cuanto a efec-
tos subjetivos, a excepción de estimulación del apetito,
ansiedad y sentimientos de abatimiento, que fueron
mayor puntuados para las variedades con más THC43.
La posibilidad de disponer de diferentes variedades de
marihuana permite que cada paciente pueda utilizar
aquella que mejor le siente psicológicamente y que sea
la más adecuada según su vulnerabilidad individual
para ciertos efectos adversos del THC.
39 Bhattacharyya S, Morrison PD, Fusar-Poli P, Martin-Santos R,
Borgwardt S, Winton-Brown T, et al. (2010). Opposite effects
of delta-9-tetrahydrocannabinol and cannabidiol on hu-
man brain function and psychopathology. Neuropsychop-
harmacology. 35(3):764-74.
40 Wade DT, Robson P, House H, Makela P, Aram J. (2003). A pre-
liminary controlled study to determine whether whole-plant
cannabis extracts can improve intractable neurogenic
symptoms. Clinical Rehabilitation, 17(1): 21–9.
41 Almeida V, Levin R, Peres FF, Niigaki ST, Calzavara MB, et al.
(2013). Cannabidiol exhibits anxiolytic but not antipsychot-
ic property evaluated in the social interaction test. Prog
Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry. Mar 5;41:30-5.
42 Iseger TA, Bossong MG. (2015). A systematic review of the
antipsychotic properties of cannabidiol in humans. Schizo-
phr Res. 162(1-3):153-61.
43 Brunt TM, van Genugten M, Höner-Snoeken K, van de Velde
MJ, Niesink RJ. (2014). Therapeutic satisfaction and sub-
jective effects of different strains of pharmaceutical-grade
cannabis. J Clin Psychopharmacol. 34(3):344-9.
29
Por último, con relación a la posible toxicidad a lar-
go plazo del uso médico del cannabis, en los estudios
realizados hasta la fecha el tratamiento con cannabi-
noides tanto en forma de THC puro como en extrac-
tos comercializados como medicamentos (Sativex) no
se han encontrado alteraciones psicológicas, psicopa-
tológicas o neuropsicológicas en los pacientes al ter-
minar los tratamientos44. Tampoco se han encontrado
evidencias de tolerancia ni de síndrome de abstinen-
cia45. En una revisión sistemática del perl de seguri-
dad del cannabis medicinal se revisaron 31 estudios
realizados en los últimos 40 años que valoraban su
seguridad concluyendo que la mayoría de los eventos
adversos (96,6%) no son graves y no hubo diferencias
signicativas entre la incidencia de eventos adversos
graves entre los grupos de cannabis medicinal y los
de control46. En conclusión, el uso terapéutico de
marihuana herbal y de cannabinoides parece razona-
blemente seguro cuando se produce bajo supervisión
médica.
44 Aragona M, Onesti E, Tomassini V, Conte A, Gupta S, Gilio F,
Pantano P, Pozzilli C, Inghilleri M. (2009). Psychopathological
and cognitive effects of therapeutic cannabinoids in multi-
ple sclerosis: a double-blind, placebo controlled, crossover
study. Clin Neuropharmacol. 32(1):41-7.
45 Schoedel KA, Chen N, Hilliard A, White L, Stott C, Russo E,
Wright S, Guy G, Romach MK, Sellers EM. (2011). A rand-
omized, double-blind, placebo-controlled, crossover study
to evaluate the subjective abuse potential and cognitive
effects of nabiximols oromucosal spray in subjects with a
history of recreational cannabis use. Hum Psychopharma-
col. 26(3):224-36.
46 Wang T, Collet JP, Shapiro S, Ware MA. 2008. Adverse effects
of medical cannabinoids: a systematic review. CMAJ. 178:
669-78.
en los estudios realizados hasta
la fecha el tratamiento con
cannabinoides tanto en forma
de THC puro como en extractos
comercializados como medicamentos
(Sativex) no se han encontrado
alteraciones psicológicas,
psicopatológicas o neuropsicológicas
en los pacientes al terminar
los tratamientos .
30
En suma
t La psicoactividad del cannabis no viene deter-
minada solamente por las concentraciones de
THC. El CBD contrarresta los efectos psicoac-
tivos del cannabis; luego, la psicoactividad es el
resultado de los ratios entre los cannabinoides
activos (THC y CBN, principalmente) y el
CBD.
t El THC se acopla a los receptores CB1 y CB2
para ejercer sus efectos, mientras que el CBD
permite el aumento de anandamida y actúa
como antagonista de los CB1 y agonista inverso
de los CB2. Tanto el THC como el CBD tienen
propiedades terapéuticas diversas, y cada día se
van descubriendo aplicaciones potenciales nue-
vas y descubriendo los mecanismos de acción a
nivel molecular en salud y enfermedad.
t Las dosis terapéuticas y los efectos del cannabis,
así como de los diferentes cannabinoides, de-
penden de la vía de administración. La vía in-
halada (fumada o por medio de vaporizador) es
la más efectiva, sobre todo cuando se requiere
un efecto inmediato. La vía oral es más errática
y da lugar a efectos psicológicos menos consist-
entes entre diferentes tomas. Se están desarrol-
lando nuevas vías de administración para dis-
tintas condiciones clínicas: gotas oftálmicas y
supositorios, entre otros.
t Las dosis, la vía de administración y la utilización
de la forma herbal o de alguno de los preparados
farmacéuticos disponibles en la práctica médica
debe elegirse en función de la tolerabilidad del
fármaco por parte del paciente, de la patología
a tratar y del proceso especíco en el que se en-
cuentra la enfermedad.
t Además del efecto médico, es muy importante
que el paciente tolere psicológicamente bien el
fármaco. Las presentaciones que combinan dif-
erentes cannabinoides (principalmente THC y
CBD) son mejor toleradas que el THC puro y
tienen menores efectos adversos.
t En los estudios basados en encuestas realizados
hasta la fecha, los pacientes preeren el canna-
bis herbal (en cualquiera de sus presentaciones:
extractos, tinturas, resinas o ores) a los com-
puestos puros ya que, siendo al menos igual de
ecaces, son de más fácil administración, mejor
tolerados y menos costosos.
31
Acciones de los cannabinoides en
el Sistema Nervioso (SN)
Como ya se dijera, las acciones de los cannabinoides
son complejas, y para el lego no resulta fácil com-
prender estos mecanismos de acción o el signicado
que tienen traducido en acciones. Las acciones de
cada uno de ellos sobre los receptores (CB1 y CB2)
no son iguales, a lo que se suma que algunos actúan
sobre otras vías de neurotransmisión. No obstante,
sí es posible aseverar que todos estos mecanismos
tienden a promover y restaurar el equilibrio, así como
a preservar la salud de los elementos nobles del sis-
tema nervioso y a controlar aquellos que puedan ser
responsables de la generación de un daño potencial o
en curso. A modo de resumen diremos que:
El delta-9, el delta-8-THC y cannabinol son ago-
nistas parciales de los receptores CB1 y 2, aunque
con distinta potencia, siendo el delta-9-THC el
más potente;
Clásicamente se ha dicho que el CBD tiene baja
anidad por los receptores CB1 y 2, pero como se
dijera en el capítulo 3, recientemente se ha visto
que es un antagonista CB1 potente y un antago-
nista y agonista inverso de CB2. Es también an-
tagonista GPR55.
La acción general de los cannabinoides es la inhibic-
ión de la trasmisión entre neuronas. Para que pueda
comprenderse mejor podemos decir que cuando in-
hiben una neurona que estimula, como ocurre cuan-
do actúan sobre neuronas motoras, resultará en una
relajación del músculo, y cuando inhiben una neu-
rona inhibitoria, resultará en la estimulación de la
función en juego47.
En términos generales, podemos decir que varios
autores acuerdan sobre los efectos beneciosos de
los cannabinoides en el sistema nervioso, particular-
mente el sistema nervioso central48 49 50 y enferme-
dades neurodegenrativas51. Este potencial se atribuye
a su capacidad de actuar en diferentes células del SNC
(neuronas, astrocitos, microglia, oligodendrocitos,
células perivasculares) por lo que pueden controlar
sus funciones tanto en procesos degenerativos, como
protectores o de reparación52. Es interesante que en
algunas condiciones del SNC se registra un aumento
de la regulación de los receptores CB2 siendo que en
condiciones de salud éstos son escasos (lo que no es
de extrañar sabiendo que estos receptores aumentan
47 Para aquellos que quieran profundizar en el tema,
recomendamos Handbook of Cannabis, editado por R.
Pertwee y publicado por la Universidad de Oxford.
48 Fernández-Ruiz J, García C, Sagredo O, Gómez-Ruiz M, de
Lago E. (2010). The endocannabinoid system as a target
for the treatment of neuronal damage. Expert Opinion in
Therapeutic Targets. 14(4):387-404.
49 Hampson AJ, Grimaldi M. (2001). Cannabinoid receptor
activation and elevated cyclic AMP reduce glutamate neu-
rotoxicity. European Journal of Neurochemestry. 13(8):1529-
1536.
50 Hill AJ, Willianms CM Whalley BJ, Stephens GJ. (2012).
Phitocannabinoids as novel therapeutic agents in CNS
disorders. Pharmacology and Therapeutics. 133(1):79-97.
51 Fagan SG, Campbell VA. (2014). The inuence of cannabi-
noids on generic traits of neurodegeneration. British Journal
of Pharmacology.171(6):1347-60.
52 Galve-Roperh I, Aguado T, Palazuelos J, Guzmán M. (2008).
Mechanisms of control of neuron survival by the Endo-
cannabinoid system. Curren Pharmaceutical Design.
14(23):2279-88.
El cannabis y las
enfermedades neurológicas
La acción general de los
cannabinoides es la inhibición de la
trasmisión entre neuronas
32
su actividad en procesos inamatorios, infecciosos,
injuria oxidativa, procesos traumáticos y toxicidad
celular). Esa actividad es particularmente intensa en
células microgliales de los sitios de lesión.
Una ventaja de los tocannabinoides sería que tenien-
do propiedades similares a los distintos agentes ter-
apéuticos utilizados al presente, éstas pueden encon-
trarse en una sola molécula o en una mezcla de varias
de ellas en un preparado único. Esto resulta en un
benecio adicional frente a la cantidad de medica-
mentos que los pacientes deben tomar para el control
sintomático de su enfermedad53.
Veamos las evidencias disponibles de la acción de los
cannabinoides en distintas enfermedades del SN. In-
cluiremos los procesos neurodegenerativos, el daño
agudo y la epilepsia, pero antes debemos aclarar el sig-
nicado de agudo y crónico. Estas categorizaciones de
las enfermedades no tienen que ver con la gravedad de
las mismas como la población general tiende a pensar,
sino que se reeren a la duración del proceso. Éste
puede ser agudo cuando su duración es acotada en
el tiempo y crónico cuando desde el momento de su
instalación se perpetúa en el tiempo y desde entonces
acompaña al paciente a lo largo de su vida con dis-
tintas evoluciones posibles (por empujes agudos, de
manera lenta o rápidamente progresiva, en remisión,
etc.). A su vez los procesos agudos y crónicos pueden
ser leves, moderados o graves.
Procesos Neurodegenerativos
Esclerosis Múltiple (EM)
La EM es una enfermedad inamatoria desmielini-
zante del sistema nervioso que lleva a la atroa cer-
ebral con pérdida de axones, particularmente en la
médula espinal. La mielina es una capa lipoproteica a
modo de vaina que recubre los axones de las neuronas
permitiendo una adecuada trasmisión de los impulsos
53 Fernández-Ruiz J, de Lago E, Gómez-Ruiz, García C, Sagredo
O, García-Arencibia M. (2014). Neurodegenative disorders
other than multiple sclerosis. En: Pertwee R. (ed.). Handbook
of Cannabis. Oxford University Press. 1srt Ed. pp 505-525.
nerviosos. Es la mayor causa neurológica de discapaci-
dad no generada por un trauma, afectando predom-
inantemente a jóvenes y adultos caucásicos y más a
mujeres que hombres (3:1). Tiene inuencia genéti-
ca y aparentemente también de factores ambientales
que pueden incidir en la susceptibilidad a adquirirla.
Se ve más frecuentemente en personas que han teni-
do infección por el virus Epstein Bar. El 80% de los
casos evoluciona por empujes con recaídas luego de
los cuales se van agregando nuevas discapacidades,
pudiendo luego de algunos empujes evolucionar de
forma crónica sin remisiones, aunque a veces desde el
comienzo tiene esta evolución.
Los síntomas dependen de los nervios afectados por
la desmielinización, siendo los más frecuentes: incon-
tinencia, temblores, dolor, espasmos, fatiga y espasti-
cidad (contractura permanente de los músculos que
produce rigidez y dicultad en el movimiento). Los
síntomas progresivos parecen deberse más a la pérdida
de los axones (los nervios) que a la propia desmielin-
ización.
En estos pacientes suele verse una acumulación de
glutamato, que en exceso es neurotóxico. Todos los
síntomas se deben a la pérdida del control homeostáti-
co (control del equilibrio) de la neurotransmisión y
serían el resultado de un exceso de estimulación de
los circuitos nerviosos de excitación, o de la pérdida
de los de acción inhibitoria. Por ejemplo, la falta de
inhibición de las neuronas motoras causa la espasti-
cidad.
Los tratamientos dependen de la forma clínica pero
básicamente son inmunomoduladores, neuroprotec-
tores y sintomáticos (no tratan la enfermedad sino los
síntomas). La espasticidad es quizás el síntoma más
incapacitante de la enfermedad y que más afecta la
calidad de vida. Un estudio alemán de 201354 ha dem-
ostrado que el 55% de los médicos estaba inconforme
con los tratamientos disponibles para el tratamien-
to de la espasticidad, que un tercio de los pacientes
buscaban alivio auto-medicándose y que hay un alto
54 Henze T, Flachenecker P, Zettl UK. (2013) Importance of treat-
ment of spasticiti in multiple sclerosis: results of the MOVE 1
study. Nervenarzt. 84(2):214-22.
33
nivel de reporte de efectos adversos (92.5%) y baja
ecacia (88%). Los estudios experimentales han de-
mostrado los efectos positivos de los cannabinoides
sobre el temblor y la espasticidad por agonismo sobre
CB155.
En cuanto a la evidencia clínica, algunos autores re-
eren que sus pacientes han conseguido el alivio de
los síntomas usando cannabis56. Varios estudios clíni-
cos muestran la mejoría de la incontinencia urinaria
y la espasticidad57 58, mientras otros lo hacen no de
inicio sino al cabo de un año59 60. La discrepancia en
los resultados entre aquellos estudios que muestran
mejoría y aquellos que no, estaría relacionada con
las escalas usadas para medirla, lo que se debería a la
baja sensibilidad de las mismas, hecho que también
se verica para otros medicamentos. Sin embargo,
los ensayos clínicos que utilizan nuevas escalas mues-
tran tener efectos positivos61, tanto usando THC
como extractos de cannabis, siendo la incontinencia,
el sueño, la espasticidad y el dolor los síntomas que
55 Price G, Baker D. (2007). Control of spasticity in a multiples
sclerosis model is mediated by CB1, not CB2, cannabinoid
receptors. Bristish Journal of Parmacology. 150(4):519-25.
56 Consroe P, Musty R, Rein J, Tillery W, Pertwee R. (1997). The
perceived effects of smoked cannabis on patients with
multiple sclerosis. European Neurology. 38(1):44-8.
57 Brady CM, Das Gupta R, Dalton C, Wiseman OJ, Berkley
KJ, Fowler CJ. (2004). An open-label pilot study of can-
nabis-bsed extracts for bladder disfuntion in advanced
multiple sclerosis. Multiple Sclerosis. 10(4):425-33.
58 Freeman RM, Adekanmi O, Watereld MR, Watereld AE,
Wrigth D, Zajicek J. (2006). The effect of cannabis on urge
incontinence in patients with multiple sclerosis: a multicen-
tre, randomised placebo-controlled trial (CAMS-LUTS). Inter-
national Urogynecology Journal and Pelvic Floor Disfuntion.
17(6):636-41.
59 Zajicek J, Fox P, Sanders H, Wright D, Vickery J, Nunn A,
Thompson A; UK MS Research Group. (2003). Cannabinoids
for treatment of spasticity and other symptoms related to
multiple sclerosis (CAMS study): multicentre randomised
placebo-contoller trial. Lancet. 362(9395):1517-1526.
60 Zajicek J, Sanders HP, Wright DE, . (2005). Cannabinoids in
multiple sclerosis (CAMS) study: safety and efcacy data
for 12 months follow up. Journal of Neurology, Neurosurgery
and Psychiatry. 76(12):1664-9.
61 Shakespeare DT, Boggild M, Young C. (2003). Anti-spasticity
agents for multiple sclerosis. Cochrane Databse of System-
atic Reviews. (4):CD001332
mejor responden62 63. La vía de administración tam-
bién parece incidir en los resultados, habiendo dem-
ostrado más ecacia las que saltean el primer paso por
el hígado: spray sublingual, supositorios y productos
inhalados64 65. También resulta más ecaz y con menos
efectos adversos el cannabis medicinal comparado
con la marihuana de la calle66.
Los estudios más recientes no dejan dudas de la e-
cacia de los extractos de cannabis en la EM habién-
dose encontrado que el alivio es dos veces superior
al del placebo con una dosis diaria máxima de 25
mg de THC67. El dolor también demostró un aliv-
io signicativo. En función de estos estudios que no
ofrecen dudas sobre la evidencia, el Sativex ha sido
aprobado en Reino Unido y otros países. Lamenta-
blemente su elevado costo aleja a muchos pacientes
de esta posibilidad. De allí la importancia de bajar
los costos con la producción de extractos de cannabis
estandarizados y de grado médico para poder contar
con productos asequibles de calidad farmacéutica.
Con respecto al efecto neuroprotector del cannabis
por la regulación de los niveles de glutamato, com-
puesto que se verica aumentado en los procesos
neurodegenerativos y neuroinamatorios, si bien en
los estudios en animales se ha demostrado este efec-
62 Collin C, Davies P, Mutiboko IK, Racliffe S. (2007). Rand-
omized controlled trial of cannabis-based medicine in
spasticity caused by multiple sclerosis. European Journal of
Neurology. 14(3):290-296.
63 Wade DT, Makela PM, House H, Bateman C, Robson P.
(2006). Long-term use of cannabis-based medicine in the
treatment of spasticiy an other symptoms in multiple sclero-
sis. Multiple Sclerosis. 12(5):639-645.
64 Grotenhermen F. (2003). Pharmacokinetics and pharma-
codynamics of cannabinoids. Clinical Pharmacokinetics.
42(4):327-60.
65 Pertwee RG. (2002). Cannabinoids and multiple sclerosis.
Pharmacology and Therapeutics. 95(2):165-174.
66 Aragona M, Onesti E, Tomassini V, Conte A, Gupta S, Gilio F,
Pantano P, Pozzilli C, Inghilleri M. (2009). Psychopathological
and cognitive effects of therapeutic cannabinoids in multi-
ple sclerosis: a double-blind, placebo-controlled, crossover
study. Clinical Neuropharmacology. 32(1):41-47.
67 Zajicek JP, Hobart JC, Slade A, Barnes D, Mattison PG,
MUSEC Research Group. (2012). Multiple sclerosis and
extract of cannabis: results of the MUSEC trial. Journal of
Neurology Neurosurgery and Psychiatry. 83(11):1125-1132.
34
to68, sugiriendo que el agregado de cannabinoides al
tratamiento de los procesos neurodegenerativos po-
dría mejorar la evolución, los estudios clínicos aún no
han logrado demostrar una mejoría signicativa. El
valor de estos resultados en los estudios clínicos ha
sido relativizado pues fueron realizados con pacientes
en estadios muy avanzados de la enfermedad, por lo
que autores ya referidos en párrafos anteriores (ver las
citas) han recomendado que se realicen con pacientes
en estadios más tempranos y con protocolos más ade-
cuados.
En cuanto al dolor en la EM diremos que autores
como M. Ware han demostrado la ecacia del trat-
amiento con cannabinoides del dolor neuropático.
Este autor, en su estudio de 2010 concluye que una
inhalación de 25 mg de THC herbal al 9.4% tres vec-
es por día reduce la intensidad del dolor y mejora el
sueño con buena tolerancia69.
Enfermedad de Huntington o Corea de
Huntington (EH)
Es una enfermedad neurodegenerativa genética y he-
reditaria progresiva crónica que se caracteriza por pre-
sentar movimientos coreicos (movimientos bruscos
involuntarios de los miembros), síntomas psiquiátri-
cos y alteraciones cognitivas debido a la mutación de
un gen, lo que trae como consecuencia una serie de
procesos celulares que redundan en daño neuronal y
episodios de inamación localizada. Suele comenzar
entre los 40 y 50 años resultando sumamente inca-
pacitante.
Algunos autores estiman que por las acciones de los
cannabinoides, éstos podrían aliviar los síntomas así
como tal vez incidir en la evolución del proceso de-
68 Croxford JL, Pryce G, Jackson SJ . (2008). Cannabinoid
mediated neuroprotection, not immunosupression, may be
more relevant to multiples sclerosis. Journal of Neuroimmu-
nology. 193(1-2):120-129.
69 Ware MA, Wang T, Shapiro S, Robinson A, Ducruet T, Huynh
T, et al. (2010). Smoked cannabis for chronic neuropathic
pain: a randomized controlled trial. Canadian Medical
Association Journal. 182(14):694-701.
generativo70 71. En ésta como en otras enfermedades
del SN que involucran procesos inamatorios y de
daño neuronal por excesiva acción de los neurotrans-
misores, el CBD ha demostrado resultados positivos
como neuroprotector en modelos animales tanto en
su forma pura como en extractos ricos en CBD o
asociados a THC72 73. Se ha estimado que la admin-
istración prolongada de agonistas de receptores can-
nabinoides podría ser un recurso terapéutico para
mejorar los síntomas motores y estimular procesos
neuroprotectores74.
A nivel clínico, hay estudios que evidencian el aliv-
io de los síntomas motores y psiquiátricos, tanto con
extractos de cannabis como con cannabinoides sin-
téticos75 76, aunque con estos últimos hay resultados
contradictorios.77
70 Blázquez C, Chiarlone A, Sagredo O, Aguado T, Pazos MR,
Resel E, et al. (2011). Loss of striatal type 1 cannabinoid re-
ceptors is a key pathogenetic factor in Huntington disease.
Brain. 134(Pt1):119-136.
71 Sagredo O, González S, Aroyo I, Pazos MR, Benito C, et al..
(2009). Cannabinoid CB2 receptor agonists protect the stri-
atum against malonate toxicity: relevance for Huntington’s
disease. Glia. 57(11):1154-1167.
72 Sagredo O, Pazos MR, Satta V, Ramos JA, Pertwee RG,
Fernández-Ruiz J. (2011). Neuroprotective effects of phyto-
cannabinoid-based medicines in experimental models of
Huntington’s disease. Journal of Neuroscience Research.
89(9):1509-18.
73 Sagredo O, Pazos MR, Valdeolivas S, Fernandez-Ruiz J.
(2012). Cannabinoids: novel medicines for the treatment of
Huntington’s disease. Recent Patents on CNS Drug Discov-
ery. 17(1):41-8.
74 Pietropaolo S, Bellocchio L, Ruiz-Calvo A, Cabanas M, Du
Z, Guzmán M, et al. (2015). Chronic cannabinoid receptor
stimulation selectively prevents motor impairments in a
mouse model of Huntington’s disease. Neuropharmacolo-
gy. 89:368-74.
75 Curtis A, Rickards H.J. (2006). Nabilone could treat chorea
and irritability in Huntington’s disease. Journal of Neuropsy-
chiatry and Clinical Neurosciences. 18(4):553-4.
76 Consroe P, Laguna J, Allender J, Snider S, Stern L, Sandyk
R, et al. (1991). Controlled clinical trial of cannabidiol in
Huntington’s disease. Pharmacology, Biochemistry and
Behavior. 40(3):701-8.
77 Müller-Vahl KR, Schneider U, Emrich HM. (1999). Nabilone
increases choreatic movements in Huntington’s disease.
Movement Disorders. 14(6):1038-40.
35
Enfermedad de Parkinson (EP)
Es una enfermedad neurodegenerativa progresiva
crónica determinada por la muerte progresiva de las
neuronas de la sustancia nigra pars compacta. Se pre-
senta alrededor de los 40 años y clínicamente se car-
acteriza por la lentitud del movimiento con dicultad
para comenzarlo, alteraciones en la postura, rigidez,
dicultades del habla (habla escandida) y temblor de
reposo, que a veces se acompaña de depresión y que
en la evolución a largo plazo puede aparecer cierto
grado de deterioro cognitivo.
Según algunos investigadores los cannabinoides que
podrían ser los más indicados en esta enfermedad
son el CBD y el 9-THCV por sus efectos antiin-
amatorio y antioxidante78. Sin embargo el 9-THC
parecería estar contraindicado pues puede agravar la
dicultad de movimiento.
A nivel clínico, en un reciente estudio de caso se
observó una mejoría rápida en 4 pacientes con al-
teración del sueño (REM-sleep behavior disorder) que
acompaña a esta enfermedad79. En otro estudio abier-
to con pacientes portadores de psicosis asociada a la
enfermedad, los autores comunican que la medición
por escalas especícas para estos síntomas mostró una
mejoría signicativa, al tiempo que no se observaron
efectos adversos, ni el empeoramiento del trastorno
motor; tampoco descendieron los índices de la escala
de evaluación de la enfermedad, por lo que sugieren
que podría ser un tratamiento seguro y bien tolerado
para este síntoma80. En República Checa, se envió una
encuesta anónima a pacientes del Prague Movement
Disorder Centre la que mostró que el 25% de los 339
78 Gómez-Gálvez Y, Palomo-Garo C, Fernández-Ruiz J, García
C. (2015). Potential of the cannabinoid CB2 receptor as a
pharmacological target against inammation in Parkin-
son’s disease. Progress in Neuropsychopharmacology and
Biological Psychiatry. pii:S0278-5846(15)00066-4.
79 Chagas MH, Eckeli AL, Zuardi AW, Pena-Pereira MA, Sobrei-
ra-Neto MAJ, Sobreira ET, et al. (2014). Cannabidiol can
improve complex sleep-related behaviours associated with
rapid eye movement sleep behaviour disorder in Parkin-
son’s disease patients: a case series. Journal of Clinical
Pharmacy and Therapeutics. 39(5):564-6.
80 Zuardi AW, Crippa JA, Hallak JE, Pinto JP, Chagas MH, Rod-
rigues GG, et al. (2009). Cannabidiol for the treatment of
psychosis in Parkinson’s disease. Journal of Psychopharma-
cology. 23(8):979-83.
pacientes que la respondieron había usado cannabis y
de ellos el 45.9% informaron alguna forma de bene-
cio81.
El tratamiento de EP con levo-dopa no está carente
de efectos adversos. Típicamente produce un tras-
torno denominado disquinesia. Un grupo de inves-
tigadores realizaron un estudio piloto aleatorizado,
controlado con placebo crossover con 7 pacientes. Los
que recibieron el principio activo (nabilona) tuvieron
una mejoría signicativa de la disquinesia inducida
por levo-dopa82.
A pesar de la falta de ensayos clínicos, investigadores
como K. Müller-Vahl83,en función de la evidencia ex-
istente destacan el valor terapéutico de los cannabi-
noides y sugieren su utilidad en el tratamiento de esta
enfermedad y otras que cursan con alteraciones del
movimiento. Estimamos que también en esta enfer-
medad se deberá avanzar en la investigación pues aún
se cuenta con pocos estudios.
Enfermedad de Alzheimer (EA)
Es una enfermedad degenerativa que afecta a un
número signicativo de la población mundial y que
ha ido creciendo su prevalencia e incidencia. En el
año 2013 La Organización Mundial de la Salud
(OMS) ha presentado un informe sobre la demencia84
en el que la presenta como una prioridad de salud pú-
blica por ser “una enfermedad costosa a nivel social,
económico y de salud” y estima que en 2010 35.6
millones de personas vivían con demencia en el mun-
do. Pronostica que esa cifra si irá duplicando cada 20
años. El Alzheimer es la forma más frecuente de de-
mencia representando entre el 60 y 70% de los casos.
81 Venderová K, Rzicka E, Vorísek V, Visnovský P. (2004). Survey
on cannabis use in Parkinson’s disease: subjective improve-
ment of motor symptoms. Ofcial Journal of Movement
Disorders.19(9):1102-6.
82 Sieradzan KA, Fox SH, Hill M, Dick JP, Crossman AR, Brotch-
ie JM. (2001) Cannabinoids reduce levodopa-induced
dyskinesia in Parkinsosn’s desease: a pilot study. Neurology.
57(11):2108-11.
83 Müller-Vahl KR, Kolbe H, Schneider U, Emrich HM. (1999).
Cannabis in movement disorders. Forsch Komplementa-
rmed. Suppl 3:23-7.
84 http://apps.who.int/iris/bitstre
am/10665/98377/1/9789275318256_spa.pdf?ua=1
36
Se trata de una enfermedad progresiva, altamente
incapacitante cuyos elementos clínicos más carac-
terísticos son el deterioro progresivo de la cognición,
la memoria y la habilidad para llevar a cabo las tareas
cotidianas, mismos que se acompañan de una afectac-
ión del control de las emociones y del comportami-
ento social. En las etapas tardías se presenta con di-
cultad para el reconocimiento de personas y lugares,
desorientación, cuadros de agitación y comportam-
iento agresivo y necesidad permanente de cuidados
externos.
Los elementos patológicos característicos son depósi-
tos de placas de amiloide formadas por una -proteína,
ovillos de neurobrillas y la degeneración selectiva de
sinapsis con pérdida neuronal fundamentalmente en
áreas corticales y subcorticales del cerebro.
No hay al presente tratamientos ecaces, por lo que
la acción clínica se limita a tratar los síntomas y a
recomendar medidas socio-familiares y cuidados per-
sonalizados. Los cannabinoides están siendo estudia-
dos para esta enfermedad por las propiedades que ya
se enunciaran, a lo que se agregaría el hecho de que
algunos cannabinoides, el THC y el CBD podrían
tener acciones a sobre la producción, acumulación
y eliminación de la -proteína del amiloide85 y en la
respuesta inamatoria inducida por esa proteína86.
En este sentido, a nivel experimental animal hay varios
estudios que muestran la acción de los cannabinoides
afectando los mecanismos que producen el daño. Por
ejemplo, un estudio reciente ha demostrado que el
tratamiento a largo plazo con CBD previene el décit
de reconocimiento en ratones con Alzheimer, aunque
los autores dicen que este efecto no se acompañó cam-
85 Eubanks LM, Rogers CJ, Beuscher AE, Koob GF, Olson AJ,
Dickerson TJ, et al. (2006). A molecular link between the
active component of marijuana and Alzheimer’s disease
pathology. Molecular Pharmaceutics. 3(6):773-7.
86 Esposito G, Scuderi C, Valenza M, (2011). Cannabidiol
reduces A-induced neuroinammation and promotes hip-
pocampal neurgenesis through PPAR involvement. PLOS
One. 6(12):e28668.
bios en las placas de amiloide y del daño oxidativo87.
Otro estudio demuestra que el CBD interere en la
producción del amiloide por un complejo mecanismo
y promueve la sobrevida de las neuronas modicando
el ratio de muerte programada (apoptosis)88.
A nivel clínico en un estudio retrospectivo de 2014,
los autores estudiaron los registros de 40 pacientes
diagnosticados con demencia hospitalizados en el
McLean Hospital Geriatric Neuropsychiatry que
fueron tratados con dronabinol durante siete días por
trastornos de conducta y alimentación. Psiquiatras
de geriatría utilizaron escalas para medir la agitación,
aspectos clínicos y de funcionamiento, porcentaje
de las ingestas en cada comida, sueño y eventos ad-
versos. Los autores reeren una mejoría de todos los
parámetros estudiados con 26 eventos adversos que
no requirieron interrumpir la medicación89.
Dadas las acciones del THC a nivel cognitivo y su
psicoactividad, estimamos que se requieren estudios
que puedan demostrar la seguridad y ecacia en esta
enfermedad para evitar agregar potenciales efectos ad-
versos a una población que ya tiene reducido su capi-
tal cognitivo. No obstante, el CBD por carecer de esas
acciones, y compuestos en los que el THC demuestre
estar neutralizado en cuanto a sus efectos adversos,
son líneas de investigación prometedoras para esta
enfermedad.
87 Cheng D, Spiro AS, Jenner AM, Garner B, Karl T. (2014). Long-
term cannabidiol treatment prevents the development of
social recognition memory decits in Alzheimer’s disease
transgenic mice. Journal of Alzheimers Disease. 42(4):1383-
96.
88 Scuderi C, Steardo L, Esposito G. (2014). Cannabidiol
promotes amyloid precursor protein ubiquitination and
reduction of beta amyloid expression in SHSY5YAPP+
cells through PPAR involvement. Phytotherapy Research.
28(7):1007-13.
89 Woodward MR, Harper DG, Stolyar A, Forester BP, Ellison
JM. (2014) Dronabinol for the treatment of agitation and
aggressive behavior in acutely hospitalized severely de-
mented patients with noncognitive behavioral symptoms.
American Journal of Geriatric Psychiatry. 22(4):415-9.
37
Enfermedad de Lou Gehrig: Esclerosis
Lateral Amiotróca (ELA)
Es una enfermedad rápidamente evolutiva caracteriza-
da por la degeneración y muerte progresiva de las neu-
ronas motoras de la corteza motora, el tallo encefálico
y la médula espinal, responsables del movimiento de
los músculos de las extremidades, el tronco y la cara.
Esto determina fasciculaciones, calambres, debili-
dad progresiva y atroa muscular con la consecuente
pérdida del control de los músculos voluntarios. Los
síntomas dependen de las motoneuronas superiores
(cerebro) e inferiores (médula espinal) afectadas: di-
cultad hasta la imposibilidad de movimiento de las ex-
tremidades, de la deglución, el habla y la respiración,
en general sin afectación las funciones congnitivas. El
promedio de sobrevida es de 3 a 5 años.
Si bien poco se conoce de la causa, habría determi-
nantes genéticos (mutación de genes) y ambientales.
En cuanto a su tratamiento especíco prácticamente
no existe medicación para esta enfermedad. En 1995
la FDA aprobó el uso de riluzole, que parecería re-
ducir el daño por glutamato aunque con efectos
muy limitados: el daño no se detiene y en algunos
pacientes prolonga la sobrevida apenas unos meses.
Suele hacerse tratamiento sintomático, también de
baja ecacia.
En este estado, se hace necesario encontrar medi-
cación que pueda incidir en el daño neuronal pro-
gresivo. La investigación tanto a nivel experimental
como clínico muestra resultados contradictorios en-
tre diferentes grupos, desde aquellos que dicen que
aunque bien tolerado, el Sativex no demuestra incidir
signicativamente en los síntomas90, hasta aquellos
que por resultados en animales ven en los cannabi-
noides naturales y sintéticos una promesa para incidir
en la evolución de la enfermedad mejorando los sín-
tomas, retrasando la disfunción motora y hasta au-
90 Weber M, Goldman B, Truniger S. (2010). Tetrahydrocan-
nabinol (THC) for cramps in amyotrophic lateral sclerosis:
a randomised, double-blind crossover trial. J Neurol Neu-
rosurg Psychiatry. 2010 Oct;81(10):1135-40. doi: 10.1136/
jnnp.2009.200642. Epub 2010 May 24.
mentando la sobrevida91. A pesar de los hallazgos con-
tradictorios, y dados los mecanismos de acción de los
cannabinoides, algunos autores consideran que con-
stituyen una línea de investigación a desarrollar, ya
sea por los hallazgos preclínicos92 como por el efecto
paliativo sobre algunos síntomas (relajación muscular,
disminución de la saliva, mejoría del sueño, analgesia,
mejoría del apetito)93. Al presente, la investigación en
general es muy escasa y los estudios clínicos cuentan
con un número reducido de pacientes para sacar con-
clusiones. Dada la rápida evolución de la enfermedad
poder actuar en etapas precoces no resulta sencillo
aunque por la joven edad de los pacientes es impera-
tivo avanzar.
Procesos neurodegenerativos agudos
del SN
Bajo este título se reúnen cuatro formas de daño fre-
cuente en la clínica: los traumatismos, las lesiones de
la médula espinal, el daño isquémico (décit de circu-
lación) y la hipoxia neonatal (décit de oxigenación).
Son todas condiciones clínicas que, en la mayoría de
los casos, se presentan en una población joven (menor
de 45 años) y que se asocian a una alta morbimor-
talidad y discapacidad. Todas estas formas de injuria
del SN se caracterizan porque luego del daño inicial
se instala un proceso de daño secundario vinculado a
distintos mecanismos que incluyen la inamación, la
toxicidad celular por glutamato y la vasoconstricción,
entre otros.
Los tratamientos disponibles son de resultados muy
limitados e incluyen distintos medicamentos orien-
tados a los distintos mecanismos que se ponen en
marcha. Por todo lo dicho sobre las acciones de los
cannabinoides a nivel de CB1 y CB2, pero también
91 Raman C, McAllister Sd, Rizivi G, Patel SG, Moore DH, Abood
ME. (2004). Amyotrophic lateral sclerosis: delayed disease
progression in mice by treatment with a cannabinoid.
Amyotrophic Lateral Sclerosis and Other Motor Neurn Disor-
ders. 5(1):33-9.
92 de Lago E1, Fernández-Ruiz J. (2007). Cannabinoids and
neuroprotection in motor-ralted disorders. CNS & Neurologi-
cal Disorders Drug Targets. 6(6):377-87.
93 Carter GT, Abood ME, Aggarwal SK, Weiss MD. (2010). Can-
nabis and amyotrophic lateral sclerosis: hypotetical and
practical applications, and call for clinical trials. American
Journal of Hospice and Palliative Care. 27(5):347-56.
38
por su acción múltiple, están siendo objeto de inves-
tigación experimental en animales y en general los au-
tores acuerdan en que son candidatos potenciales para
el tratamiento del daño agudo del SN.94 95 a pesar de
haber algún investigador con resultados contrarios96.
Si bien las evidencias preclínicas son prometedoras, se
requieren más estudios clínicos.
Epilepsia
La epilepsia es una enfermedad neurológica que se
presenta entre el 1 y el 2% de la población, provocada
por alteraciones en la actividad eléctrica cerebral debi-
das a distintos trastornos neurológicos que tienen en
común provocar descargas de frecuencia e intensidad
variable. Estas descargas se traducen en distintos tipos
de crisis parciales o generalizadas, con o sin alteración
de la conciencia, y clínicamente se presentan como
convulsiones, ausencias, mioclonías, espasmos, entre
otras. Son recurrentes en el tiempo y por lo tanto,
generan distintas consecuencias neurológicas, cogni-
tivas, psicológicas y sociales dependiendo de la grave-
dad.
Es una condición clínica multicausal. En algunos ca-
sos es secundaria a un traumatismo, tumores o infec-
ciones. En otros, son de causa metabólica y en mu-
chos otros no hay una lesión previa o condición que la
explique; son de causa desconocida y responden a una
predisposición del sujeto. Dentro de estas últimas, las
más conocidas son: el Síndrome de Dravet, el Sín-
drome de West, el Síndrome de Doose y el Síndrome
de Lennox-Gastaut.
Dos tercios de la población con epilepsia responden a
tratamiento convencional. El tratamiento consiste en
94 Fernández-Ruiz J, Sagredo O, Pazos MR, García C, Pertwee
R, Mechoulam R, et al. (2013). Cannabidiol for neurodegen-
erative disorders: important new clinical applications for
this phytocannabinoid? British Journal of Clinical Pharma-
cology. 75(2):323-33.
95 Capettini LS, Savergnini SQ, da Silva RF, Stergiopulos N,
Santos RA, Mach F, et al.(2012). Update on the role of
cannabinoid receptors after ischemic stroke. Mediators of
Inammation. 2012:824093.
96 Nagayama T, Sinor AD, Simon RP, .(1999). Cannabinoids
and neuroprotection in global and focal cerebral ischemia
and in neuronal cultures. Journal of Neuroscience.
15;19(8):2987-95.
fármacos antiepilépticos (FAE). Sin embargo, un ter-
cio es resistente a la medicación y es lo que se conoce
como epilepsia resistente o refractaria (ER). En estos
casos es una afección grave que incide negativamente
en la calidad de vida, aumenta el riesgo de muerte
y de muerte súbita (1 cada 150 pacientes con ER)97.
Además las consecuencias fatales, estos pacientes son
más vulnerables a los traumatismos y accidentes. No
obstante, aún en ausencia de estas consecuencias agu-
das, el impacto sobre la calidad de vida del paciente y
su familia, el desarrollo cognitivo, la inserción escolar
y laboral y la socialización suele ser devastador.
En estos pacientes se intentan múltiples combina-
ciones de varios FAE, la estimulación vagal, la dieta
cetogénica (que en algunos pacientes resulta) y hasta
la cirugía cerebral. En suma, para muchos de ellos no
hay opciones terapéuticas.
El uso de cannabinoides en la epilepsia se remonta a la
antigüedad aunque los primeros registros disponibles
datan de 1840 cuando W. O’Shaughnessy trató a un
niño con tintura de cannabis. En un estudio experi-
mental de 2004 se demostró que frente a un exceso
de actividad neuronal el organismo produce endocan-
nabinoides que se unen a los receptores CB198 y se
encontró que las neuronas excitatorias glutamatérgi-
cas facilitan la actividad anticonvulsivante de los en-
docannabinoides. Como ya se ha visto, el THC ac-
tiva receptores CB1, pero dado que estos receptores
se encuentran tanto en neuronas inhibitorias como
excitatorias99 es posible el efecto anticonvulsivante
pero también pro-convulsivante. El CBD en cambio,
en dosis adecuadas se demuestra con actividad antie-
piléptica.
Desde hace varias décadas, distintos estudios pre-clíni-
cos (con animales) han demostrado las propiedades
anti-convulsivantes en distintos modelos: electro-
97 Hirsch L, Donner E, So E, Jacobs M, Nashef L, Noebels JL et
al. (2013). Abbreviated report of the NIH/NINDS workshop
on SUDEP. Neurology. 76(22):1932-38.
98 Lutz, B. (2004). On-demand activation of the endocan-
nabinoid system in the control of neuronal excitability and
epileptiform seizures. Biochemical Pharmacology. 68(9):
1691-1698.
99 Mechoulam R, Parker L. (2012). The endocannabinoid sys-
tem and the brain. Annual Review of Psychology. 64:21-47
39
shock100, crisis audiogénicas101, pentilentetrazol y
pilocarpina102. También se estudió si se desarrollaba
tolerancia como a otros FAE como el fenobarbital
y se demostró que con dosis repetidas no había de-
sarrollo de tolerancia a largo plazo103, lo que signica
que la misma dosis sigue siendo ecaz. En cuanto a la
evaluación del efecto del CBD en los fenómenos de
post-descarga y propagación, Turkanis y sus colabora-
dores concluyen que “el CBD fue la más ecaz de las
drogas estudiadas para contrarrestar las post-descargas
y convulsiones de origen límbico.104
A nivel clínico, es posible encontrar múltiples rela-
tos anecdóticos e inclusive documentales e informes
audiovisuales dando cuenta del efecto anti-epilépti-
co. Sin embargo, en cuanto a estudios se reere, si
bien varios de ellos cuentan con un número reducido
de pacientes éstos demuestran la seguridad y ecacia
del CBD en el tratamiento de la ER. Así, el estudio
aleatorizado controlado con placebo de Mechoulam
et al.105 en un grupo de 9 pacientes adultos con epi-
lepsia temporal refractaria, 4 de los cuales recibieron
200 mg por día de CBD y 5 placebo, reportó que
2 de los 4 pacientes tratados con CBD en 3 meses
de tratamiento quedaron libres de crisis y 1 reportó
una mejoría parcial mientras que ningún paciente
con placebo mostró mejoría alguna. No se reportaron
efectos adversos.
Otro estudio aleatorizado controlado con placebo de
100 Izquierdo I, Tannhauser M. (1973). The effect of Cannabidiol
on maximal electroshock seizures in rats. Journal of Phar-
macy and Pharmacology. 25(11):916-7.
101 Consroe A, Wolkin P. (1977). Cannabidiol-antiepileptic drug
comparisons and interactions in experimentally induced
seizuresin rats. Journal of Pharmacy and Experimental
Therapeutics. 201:26-32.
102 Jones N, Glyn S, Akiyama S, Hill T, Hill A. (2012). Cannabidiol
exerts anti-convulsant effects in animal models of temporal
lobe. Seizure. 21(5): 344-52.
103 Karler R, Turkanis S. (1980). Subacute cannabinoid treat-
ment: anticonvulsant activity and withdrawal excitability in
mice. British Journal of Pharmacology. 68(3):479-84.
104 Turkanis S, Smiley K, Borys H, Olsen D, Karler R. (1979). An
electrophysiological analysis of the anticonvulsant action
of Cannabidiol on limbic seizures in conscious rats. Epliep-
sia. 20(4):351-63.
105 Mechoulam R, Carlini EA. (1978). Toward drugs derived from
cannabis. Naturwissenschaften. 65(4):174-9.
1980106 con 15 pacientes adultos con ER que pre-
sentaban al menos 1 crisis convulsiva generalizada
por semana durante un mínimo de 1 año, en el que
durante 18 semanas 7 pacientes recibían CBD entre
200-300 mg por día y 8 de ellos placebo, todos man-
teniendo el tratamiento con FAE, demostró del grupo
placebo sólo 1 tuvo reducción de las crisis, mientras
que 4 de los 8 que recibían CBD pasaron a estar prác-
ticamente libres de crisis y 3 tuvieron una reducción
parcial; ningún paciente rerió efectos psicotrópicos
y el efecto adverso más frecuente fue la somnolencia.
En la Universidad de Stanford107, se realizó un estudio
observacional sobre una población de 19 niños entre
2 y 16 años con ER (13 Síndrome de Dravet, 3 Sín-
drome de Doose, 1 Epilepsia mioclónico-estática, 1
Síndrome de Lennox-Gastaut, 1 Epilepsia Idiopática)
que habían sido tratados con un promedio de 12 FAE
antes de que sus padres comenzaran a hacerles tratam-
iento con cannabis rico en CBD, con dosis que iban
de 0,5mg/kg/día a 28,6mg/kg/día. La frecuencia de
crisis previa al inicio del CBD era de entre 2 por sem-
ana y 250 al día. Los extractos que utilizaban habían
sido analizados y contenían, entre 0 y 0,8mg/kg/día.
La dosicación era llevada a cabo por los padres a par-
tir de la información que recibían en el laboratorio de
testeo. La encuesta fue validada aplicando una idén-
tica a los padres de un grupo similar. Los resultados
de la encuesta muestran que 16 de 19 padres (84%)
informaron una reducción de la frecuencia de crisis.
De esos 16, 2 quedaron libres de crisis luego de más
de 4 meses de recibir el extracto rico en CBD. De los
14 padres restantes, 8 reportaron una reducción may-
or al 80% en la frecuencia de crisis, 3 reportaron una
reducción mayor al 50% y otros 3 una reducción del
25%. 3 padres informaron que no hubo reducción de
la frecuencia de crisis. 12 padres lograron retirar uno
de los FAE luego del inicio de la administración del
extracto de cannabis. Otros efectos referidos fueron:
mejoría del humor (79%), aumento del estado de
106 Cunha JM, Carlini EA, Pereira AE, Ramos OL, Pimentel C,
Gagliardi R, Sanvito WL, Lander N, Mechoulam R. (1980).
Chronic administration of cannabidiol to healthy volunteers
and epileptic patients. Pharmacology. 21(3):175-85.
107 Porter BE, Jacobson C. (2013). Report of a parent survey of
cannabidiol-enriched cannabis use in pediatric treat-
ment-resistant epilepsy. Epilepsy Behavior. 29(3):574-7.
40
alerta (74%), mejoría del sueño (68%) y una dismi-
nución de la auto-estimulación (32%). Los únicos
efectos adversos referidos fueron somnolencia (37%)
y fatiga (16%).
Otra encuesta108 realizada a 117 padres de niños con
ER (Lennox-Gastaut y Espasmos Infantiles) reporta
datos similares en un tiempo promedio de tratam-
iento de 6,8 meses y dosis promedio de 4,3mg/kg/
día de CBD. Un estudio retrospectivo de 2015109
presenta porcentajes de respuesta positiva al tratam-
iento con CBD de 23% en Síndrome de Dravet,
0% en Síndrome de Doose y 88% en Síndrome de
Lennox-Gastaut con mejoría de la conducta y alerta
del 33%. En cuanto a efectos adversos, este estudio
informa un aumento de las crisis (13%), somnolen-
cia (12%) y entre los eventos adversos infrecuentes,
movimientos anormales y estado de mal epiléptico.
En el estado de Colorado, una organización llamada
Realm of Caring, además de brindar atención médica,
controla y monitorea la administración de un extracto
de Cannabis sativa de planta entera rico en CBD, con-
ocido como CW1A de CW Botanicals, mismo que es
prescrito a pacientes a partir de los 6 meses de edad. 2
investigadores hicieron una revisión retrospectiva de
las chas de los pacientes en tratamiento110, en vistas a
preparar una guía de seguridad y ecacia del produc-
to. Se identicaron 11 pacientes con ER con edades
entre 6 meses y 21 años. Todos los pacientes tuvieron
una reducción de crisis signicativa luego de 3 me-
ses con un rango de 55 a 100% y un promedio de
90%; 10 pacientes tuvieron una reducción del 89%
o más y 5 quedaron libres de crisis luego de 3 meses
de tratamiento. Las dosis oscilaron entre 4 y 16mg/
kg/día con un promedio de 10mg/kg/día. No se re-
portaron efectos adversos del extracto rico en CBD
108 Hussain SA, Zhou R, Jacobson C, et al. Perceived efcacy of
cannabidiol-enriched cannabis extracts for treatment of
pediatric epilepsy: A potential role for infantile spasms and
Lennox–Gastaut syndrome. Epilepsy Behavior. (Article in
press) http://dx.doi.org/10.1016/j.yebeh.2015.04.009
109 Press CA, Knupp KG, Chapman KE. (2015). Parental report-
ing of response to oral cannabis extracts for treatment of
refractory epilepsy. Epilepsy Behavior. 45:49-52.
110 Gedde M, Maa E. (2013). Whole Cannabis Extract of High
Concentration Cannabidiol May Calm Seizures in Highly
Refractory Pediatric Epilepsies. In Press, American Epilepsy
Society, 67th Annual Meeting, December 6-10, 2013.
y bajo THC, pero sí de la medicación anti-epiléptica
concomitante que incluyeron irritabilidad y aumento
de las crisis, los que desaparecieron el reducir los FAE
sin modicar el CBD.
A partir de la evidencia disponible, recientemente se
ha señalado la necesidad de realizar ensayos clínicos
para disponer de más datos sobre seguridad y eca-
cia111. Los autores de este trabajo junto al Profesor
de Neuropediatría y al Director del Departamento
de Epilepsia de la Facultad de Medicina de Uruguay
han preparado y presentado ante el comité de ética
un ensayo clínico aleatorizado doble ciego controla-
do con placebo, con extracto de planta entera de la
variedad Charlotte’s Web, con alto CBD y bajo THC
con un ratio de 30:1, registrado como CW1A, en una
muestra poblacional de niños y adultos con ER que
tendrá una duración total de 24 semanas (4 de línea
base y 20 de tratamiento).
En la experiencia clínica de los autores, los resultados
en el tratamiento de la ER con CBD haciendo una
dosicación precisa y monitorizando estrechamente
los potenciales efectos adversos y las dosis de los FAE
que están recibiendo al iniciar el tratamiento, son
muy satisfactorios. Además de reducir la frecuencia
de crisis, mejora el sueño, las ingestas y la alerta y en
consecuencia el desarrollo de los niños y la calidad
de vida de los pacientes y su familia. El rango de do-
sis a las que responden la mayoría de los pacientes
está entre 4-6mg/kg/día. En todos los casos se ha ido
reduciendo los FAE y algunos pacientes al presente
sólo reciben CBD y otros han quedado con un solo
medicamento adicional con dosis menores de las del
inicio del tratamiento. Los efectos adversos en gen-
eral de intensidad leve se han debido a los FAE y re-
spondieron al descenso de las dosis de FAE y CBD.
En ningún caso se ha debido interrumpir la medi-
cación. Sin embargo, también nos han consultado
por niños que recibiendo aceites mejoraron el primer
mes y luego aumentan las crisis. Esos casos estaban
recibiendo aceites no testados en los que no se sabía
111 Devinsky O, Cilio MR, Cross H, Fernandez-Ruiz J, French J, Hill
C, et al. (2014). Cannabidiol: pharmacology and potential
therapeutic role in epilepsy and other neuropsychiatric
disorders. Epilepsia. 55(6):791-
41
la composición y concentración de los cannabinoides
y por lo tanto la dosicación de cannabinoides. Esto
revela la necesidad de regular a la brevedad este uso
medicinal, pues como lo muestra a realidad, la po-
blación buscará igual esta opción, pero será difícil que
en un contexto de ilegalidad obtengan el producto
con la calidad y composición requeridas.
Síndrome de Gilles de la Tourette
(Síndrome de Tourette - ST)
Es un trastorno neuro-psiquiátrico que afecta más a
varones que mujeres, generalmente de comienzo en la
infancia (entre 7 y 11 años), que clínicamente se car-
acteriza por la presencia constante de tics motores y
vocales de distinto tipo. Son movimientos repetitivos,
estereotipados e involuntarios de complejidad vari-
able que afectan a distintos grupos musculares, par-
ticularmente la cara, cabeza y hombros y que incluyen
la voz. La afectación de la emisión de la voz puede ir
desde carraspeos hasta la coprolalia (decir palabras ob-
scenas) o la ecolalia (repetición de palabras de otros).
Con relativa frecuencia se asocia a trastornos com-
pulsivos de la conducta. La severidad del trastorno es
variable pudiendo tener oscilaciones dependiendo del
stress, la ansiedad y la edad, tendiendo a atenuarse
con los años aunque persiste durante toda la vida. Las
formas más severas pueden ser socialmente incapaci-
tantes.
Su causa última aún no ha sido determinada pero es-
tán involucrados circuitos del sistema nervioso central
que incluyen el lóbulo frontal, la corteza cerebral y los
ganglios basales y los neurotransmisores dopamina,
serotonina y norepinefrina.
El tratamiento es de ecacia variable y no exento de
efectos adversos, siendo los neurolépticos los fárma-
cos de primera línea. Algunos pacientes son particu-
larmente refractarios a la medicación convencional.
La investigación clínica de este síndrome arroja da-
tos interesantes y prometedores. La profesora de
Psiquiatría de la Escuela Médica de Hannover, Dra.
K Müller-Vahl, que desde el año 1995 es la directora
de la Tourette Clinic de Alemania, y presidente de la
Sociedad Europea para el Estudio del Síndrome de
Tourette, ha realizado varios estudios sobre esta pa-
tología y tiene varias publicaciones al respecto. De
hecho, sus trabajos son citas bibliográcas de la may-
oría de los trabajos encontrados sobre el tema. Por lo
tanto, y siendo una autoridad en la materia, haremos
referencia a ellos. Según esta autora, hay bastantes re-
portes anecdóticos que muestran que el cannabis po-
dría tener un efecto benecioso en la supresión de los
tics, pero también en el tratamiento de los problema
de conducta que se asocian a este síndrome, como lo
muestran algunos reportes de caso112.
En su publicación de 2013, esta autora reere que
a la fecha de la publicación sólo existían dos ensay-
os clínicos controlados con placebo que mostraban
una signicativa reducción de los tics y sin efectos
adversos relevantes. También señala que, a pesar de
una reciente revisión Cochrane sobre la ecacia de los
cannabinoides en ST muchos expertos recomiendan
THC para esta patología en pacientes adultos cuan-
do han fallado los medicamentos de primera línea113 y
que esta posibilidad debe ser tenida en cuenta cuando
hay resistencia al tratamiento convencional114.
Müller-Vahl y colaboradores115, publicaron en 2002
los resultados de su ensayo clínico aleatorizado do-
ble-ciego controlado con placebo crossover (en la se-
112 Brunnauer A, Segmiller FM, Volkamer T, Laux G, Müller N,
Dehning S. (2011). Cannabinoids improve driving ability in
a Tourette’s patient. Psychiatry Research. 190(2-3):382.
113 Müller-Vahl KR. (2013). Treatment of Tourette syndrome with
cannabinoids. Behavioural Neurology. 27(1):119-24.
114 Müller-Vahl KR. (2009). Tourette’s syndrome. Current Topics in
Behavioural Neuroscience. 1:397-410.
115 Müller-Vahl KR, Schneider U, Koblenz A, Jöbges M, Kolbe
H, Daldrup T, Emrich HM. (2002). Treatment of Tourette’s
syndrome with Delta 9-tetrahydrocannabinol (THC): a rand-
omized crossover trial. Pharmacopsychiatry. 35(2):57-61.
En la experiencia clínica de
los autores, los resultados en el
tratamiento de la ER con CBD
haciendo una dosicación precisa
y monitorizando estrechamente los
potenciales efectos adversos y las
dosis de los FAE que están recibiendo
al iniciar el tratamiento,
son muy satisfactorios
42
gunda mitad del estudio, los pacientes que recibían
placebo, reciben principio activo y viceversa) a dosis
única. En él se administraron 5.0, 7.5 o 10.0 mg de
THC a 12 pacientes y se evaluaron los tics con distin-
tas escalas así como los trastornos de conducta. Los
resultados fueron estadísticamente signicativos con
respecto al grupo placebo pues la mejoría fue correl-
acionada con los niveles plasmáticos de THC y sus
metabolitos y coincidía con los picos de las concen-
traciones plasmáticas del cannabinoide, particular-
mente del 11-OH-THC. 5 pacientes tuvieron efectos
secundarios de grado leve.
En 2003 el mismo grupo de investigadores publicó
el ensayo clínico aleatorizado doble-ciego controlado
con placebo que llevaron a cabo para estudiar la segu-
ridad y ecacia del 9-THC en pacientes con ST116.
Se reclutaron 24 pacientes que reunían los criterios
diagnósticos de ST según el DSM-III-R (Manual Di-
agnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales).
En este estudio de 6 semanas de duración, el grupo
que recibía principio activo, recibió hasta 10mg/día
de THC y se realizaron registros previos al inicio del
estudio, durante y al nalizar con escalas especícas
para medir los tics en esta enfermedad. 7 pacientes
debieron abandonaron el estudio o fueron excluidos,
pero sólo 1 por efectos adversos. Los hallazgos fueron
positivos con diferencias signicativas con respecto
al grupo control y la medicación fue bien tolerada.
A partir de este estudio, formularon la hipótesis de
que el sistema receptor endocannabinoide del sistema
nervioso central probablemente juegue un papel en la
enfermedad.
Dadas las preocupaciones en torno a los potenciales
trastornos cognitivos que el THC pueda generar, esta
autora y sus colaboradores publicaron un trabajo en
el que reportan que en los pacientes que participaron
del ensayo clínico antes referido, tanto durante el trat-
amiento como al nalizar el mismo no se registró det-
rimento sobre los distintos aspectos evaluados: curvas
de lectura, interferencia, reconocimiento y memo-
116 Müller-Vahl KR, Schneider U, Prevedel H, Theloe K, Kolbe H,
Daldrup T, et al. (2003). Delta 9-tetrahydrocannabinol (THC)
is effective in the treatment of tics in Tourette sydrome: a
6-week randomized trial. Journal of Clinical Psychiatry.
64(4):459-465.
rización de listas de palabras, capacidad de memoria
visual inmediata y atención. En lo que respecta a la
capacidad de memorización verbal inmediata, no sólo
no hubo detrimento, sino que registraron una mejoría
signicativa durante y después del tratamiento117. La
ausencia de afectación de las funciones cognitivas ya
había sido reportada por esta autora en su publicación
de 2001118.
A modo de anécdota, a mediados de los años 90 llega
al programa de tratamiento del uso problemático de
drogas que uno de nosotros (R.P.) dirigía, una madre
con su hijo de 17 años, que consultaba muy preocu-
pada por el supuesto uso problemático de marihua-
na de su hijo. El joven, era portador de un ST muy
intenso, de los más oridos, con todos los signos y
síntomas de un síndrome completo, incluyendo la
coprolalia. La madre relataba que además tenía tras-
tornos de conducta que le generaban severos proble-
mas en la institución donde estudiaba. Se les propuso
un proceso de evaluación diagnóstica que entre otros
datos arrojó que ningún tratamiento para el ST había
resultado y que lo afectaba emocionalmente pues,
además de los problemas de conducta, era el hazmer-
reír de sus compañeros. En algunas de las entrevis-
tas, en las que el joven se desempeñaba muy bien, no
tenía casi evidencias de su enfermedad y en otras se
lo veía como en la primera consulta. Cuando fue in-
terrogado si en esos momentos estaba bajo efectos de
la marihuana, el joven respondió que efectivamente
así era. Por lo demás, el supuesto uso problemático
de cannabis no era tal y en realidad lo que él estaba
haciendo era automedicarse, pues como él mismo re-
riera, mejoraba su conducta, socialmente se sentía
más adecuado por la ausencia de tics y no incidía en
su desempeño académico. No fue fácil hacer entender
esto a su madre y lamentablemente por aquel entonc-
es no disponíamos de cannabis de grado médico, pero
117 Müller-Vahl KR, Prevedel H, Theloe K, Kolbe H, Emrich HM,
Schneider U. (2003). Treatment of Tourette syndrome with
delta-9-tetrahydrocannabinol (delta 9-THC): no inuence
on neuropsychological performance. Neuropsychophar-
macology. 28(2):384-8.
118 Müller-Vahl KR, Koblenz A, Jöbges M, Kolbe H, Emrich HM,
Schneider U. (2001). Inuence of treatment of Tourette
syndrome with delta9-tetrahydrocannabinol (delta9-THC)
on neuropsychological performance. Pharmacopsychiatry.
34(1):19-24.
43
el tratamiento consistió en ayudarlo a racionalizar las
dosis de modo que lo que consumiera fuera lo menos
posible. Tampoco se contaba con vaporizadores para
evitar que la fumara.
La automedicación es un recurso al que las personas
apelan cuando no encuentran respuesta a su sufrim-
iento y conlleva sus riesgos, riegos que se pueden
evitar ejerciendo una praxis médica que atienda a
las necesidades de las personas y que a su vez pueda
contar con las disposiciones legales y recursos que ello
implica.
La automedicación es un recurso al
que las personas apelan cuando no
encuentran respuesta a su sufrimiento
y conlleva sus riesgos, riegos que
se pueden evitar ejerciendo una
praxis médica que atienda a las
necesidades de las personas
44
En suma
t El sistema cannabinoide endógeno es un siste-
ma de regulación del equilibrio neuronal, lo cual
abre numerosas posibilidades de intervención
farmacológica por medio de cannabinoides en el
tratamiento de enfermedades neuronales.
t Quizás donde más evidencia hay del papel bene-
cioso de los cannabinoides en una enfermedad
de origen neuronal en es la Esclerosis Múltiple,
reduciendo los temblores y la rigidez muscular.
t También en enfermedades neurológicas que tie-
nen como consecuencia alteraciones en el mov-
imiento, como la Corea de Huntington, o la
enfermedad de Párkinson, cannabinoides como
el CBD y el 9-THCV podrían ser los fármacos
más indicados por sus acciones anti-inamtorias
y antioxidantes.
t La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad
que se considera prioritaria desde un punto de
vista de salud pública. No existen tratamientos
hoy día y los cannabinoides se han mostrado
útiles. Algunos como el THC y el CBD podrían
tener acciones a sobre la producción, acumu-
lación y eliminación de la -proteína del ami-
loide y en la respuesta inamatoria inducida por
esa proteína, la cual se considera una causa prin-
cipal de la enfermedad.
t Los cannabinoides, debido a su efecto neuropro-
tector y antioxidante, pueden ser de utilidad en
otras enfermedades neurológicas que cursan con
neurodegeneración, como la Esclerosis Lateral
Amiotróca (Enfermedad de Lou Gehrig).
t Una de las condiciones médicas en las que el
CBD está teniendo más aceptación entre los
padres de los pacientes y entre muchos clínicos,
es en el tratamiento de las epilepsias infantiles
por la mejoría clínica que induce y el perl bajo
de efectos secundarios que muestra. También es
aplicable en adultos.
t Por último, existen evidencias de que los can-
nabinoides pueden ser de utilidad en el sín-
drome de Gilles de la Tourette sin que el tratam-
iento de estos pacientes con THC haya tenido
consecuencias sobre sus capacidades cognitivas.
45
Enfermedades del Aparato
Digestivo
A pesar de la larga historia del uso empírico del can-
nabis en afecciones del aparato digestivo para tratar
múltiples síntomas como la diarrea, los vómitos y las
náuseas, entre otros, y siendo el aparato digestivo un
blanco de tantas y tan frecuentes afecciones de todos
los niveles de gravedad, no hay al presente demasiados
estudios con cannabinoides. Aun así, en algunas juris-
dicciones como Israel, las enfermedades intestinales
inamatorias crónicas como la colitis ulcerosa y la en-
fermedad de Crohn integran el listado de afecciones
del programa de cannabis medicinal del Ministerio de
Salud. También estas enfermedades están dentro de la
guía de la Asociación Internacional por el Cannabis
como Medicamento119 como susceptibles de ser trat-
adas con cannabinoides debido a su etiología autoin-
munitaria, condición para la que los cannabinoides
han mostrado una ecacia prometedora.
¿Cuáles son las bases cientícas que justicarían su
uso en enfermedades inamatorias y con alteraciones
de la motilidad?
En páginas anteriores se señaló que el aparato diges-
tivo es rico en receptores CB1, los que según la in-
vestigación actúan tanto en condiciones de salud120 121
119 http://cannabis-med.org/index.php?tpl=page&id=21&l-
ng=es&sid=bd0318d77fb8ac1dcd17836314bb5c8d.
120 Izzo AA, Coutts AA. (2005). Cannabinoids and the digestive
tract. En: Pertwee RG (ed). Cannabinoids. Handbook of
Experimental Pharmacology. 168, 573-598.
121 Duncan M, Davison JS, Sharkey KA. (2005). Review article:
endocannabinoids and their receptors in the enteric
nervous system. Alimentary Pharmacol and Therapeutics.
22(8):667-83.
como de enfermedad122. En cambio la activación de
los receptores CB2 no parece tener efecto en condi-
ciones normales, pero en procesos intestinales in-
amatorios operando hacia su normalización123. Pero
una vez más, la complejidad de los mecanismos de
acción de los endocannabinoides no se restringe a la
activación de receptores cannabinoides, sino que hay
otros.
Para explicar y organizar las acciones farmacológi-
cas de los cannabinoides en el aparato digestivo de
acuerdo a la evidencia disponible, seguiremos a M.
Duncan y A. Izzo124 tal como se propone en el Hand-
book of Cannabis intentando simplicar para su mejor
comprensión. Las acciones de los cannabinoides en el
aparato digestivo incluyen:
a) Reducción de la secreción gástrica.
Por esta acción en algunos estudios con extracto de
Cannabis sativa conteniendo THC se propone su ac-
ción protectora, pues disminuye la formación de úl-
cera gástrica en animales125.
122 Kimball ES, Schneider CR, Wallace NH, D’Andrea MR, Hornby
PJ. (2010). Samll intestinal cannabinoid receptor changes
following a single colonic insult with oid of mustard in mice.
Frontiers of Pharmacology. 1, 132.
123 Duncan M, Mouihate A, Mackie K, Keenan CM, Buckley
NE, et al. (2008). Cannabinoid CB2 receptors in the enteric
nervous system modulate gastrointestinal contractiliy in
lipopolysaccharide-treated rats. American Journal of Physi-
ology. 295(1):G78-G87.
124 Duncan M, Izzo AA. (2014). Phytocannabinoids and the
Gastrointestinal System. En: Handbook of Cannabis. Per-
twee RG (ed.). Oxford University Press. 1srt Ed. Pp 227-244.
125 Sofía RD, Diamantis W Edelson J. (1978). Effect of delta9-tet-
rahydrocannabinol on the gastrointestinal tract of the rat.
Pharmacology. 17(2).79-82.
Enfermedades y síntomas del
aparato digestivo y del estado
nutricional
46
b) Regulación del esfínter esofágico
inferior inhibiendo su relajación y por lo tanto el
reujo como ha sido demostrado en animales126. En
humanos voluntarios sanos los ensayos clínicos mues-
tran resultados contradictorios127 128.
c) Reducción de la motilidad del aparato
digestivo a todos los niveles (gástrico, intestinal y
colónico)129, por acción agonista CB1 como es el caso
del THC. Por el contrario, los antagonistas aumen-
tan la motilidad130. El CBD no demuestra actuar en
condiciones normales pero frente a un proceso in-
amatorio actúa normalizando la motilidad131.
d) Reducción de la secreción intestinal,
por activación CB1132, lo que redunda en un efecto
antidiarreico.
e) Control de la sensación visceral.
En roedores esta acción ha sido relacionada con
la activación de CB1 y CB2 por la que hay in-
126 Partosoedarso ER, Abrahams TP, Scullion RT, Moerschbaech-
er JM, Hrnby PJ. (2003). Cannabinoid 1 receptor in the dor-
sal vagal complex modulates lower oesphageal sphincter
relaxation in ferretes. Journal of Physiology. 550(Pt1):149-158.
127 Beaumont H, Jensen J, Carlsson A, Ruth M, Lehmann A,
Boeckxstaens G. (2009). Effecto of delta9-tetrahydrocan-
nabinol, a cannabinoid receptor agonist, on the triggering
f transient lowe oesophageal sphincter relaxations in dogs
and humans. British Journal of Pharmacology. 156(1):153-
162.
128 Scarpellini E, Blondeau K, Boeckxstaens V. (2011). Effect
of rimonabant on oesophageal motor function in man.
Alimentary Pharmacology and Therapeutics. 33(6):730-737
129 Pinto L, Capasso R, Di Carlo G, Izzo AA. (2002a). Endocan-
nbinoids and the gut. Prostagladins, Leukotrienes and
Essential Fatty Acids. 66(2-3):333-341.
130 Di Marzo V, Capasso R, Matias I, Aviello G, Petrosino S, Borrelli
F, et al. The role of endocannabinoids in the regulation of
gastric emptying: alterations in mice fed a highe-fat diet.
British Journal of Pharmacology. 153(6):1272-1280.
131 Izzo AA, Capasso R, Aviello G, Borrelli F, Romano B, Piscitelli F,
et al. (2012). Inhibitory effect of cannabichromene, a mayor
non-psychotropic cannabinoid extracted from Cannabis
sativa, on inammation-induced hypermotility in mice.
British Journal of Pharmacology. 166(4):1444-1460.
132 Izzo AA, Capasso R, Costagliola A, Bisogno T, Marsicano G,
Ligresti A, et al.. (2003). An endogenous cannabinoid tone
attenuates cholera toxin-induced uid accumulation in
mice. Gastroenterology.125(3):765-774.
hibición de la sensibilidad y el dolor133. Se ha visto
con THC y CBN, no así con CBD134.
f) Acción en la inamación intestinal.
A partir de la investigación en animales, Alhouaye-
ck135 entre otros investigadores ha demostrado que los
cannabinoides, sea por activación CB1 o CB2 o bien
aumentando los endocannabinoides, atenúan la ina-
mación intestinal. Otros han demostrado lo contrario
pues vale decir que los antagonistas de estos recep-
tores, la exacerban136.
Los cannabinoides THC, CBD, CBC y CBG usados
en experimentación mostraron ser beneciosos en
procesos inamatorios intestinales137. El CBD sólo
demostró actuar en la inamación138 y desórdenes
funcionales139.
g) Acción en la disfunción de la
motilidad intestinal. Según Duncan y colabo-
radores, así como otros autores, en los procesos in-
amatorios intestinales se dan cambios en el sistema
endocannabinoide que podrían estar incidiendo en
133 Izzo AA, Sharkey KA. (2010). Cannabinoids and the gut: new
developments and emerging concepts. Pharmacology
and Therapeutics. 126(1):21-38.
134 Sofía RD, Vassar HB, Knobloch LC. (1975). Comparative an-
algesic activity of various naturally occurring cannabinoids
in mice and rats. Psychopharmacology. 40(4):285-295.
135 Alhouayeck M, Muccioli. (2011). The Endocannabinoid sys-
tem in inammatory bowel diseases: from pathophysiology
to therapeutic opportunity. Trends in Molecular Medicine.
18(10):615-625.
136 Engel MA, Kellermann CA Burnat G, Hahn EG, Rau T, Kon-
turek PC. (2010). Mice lackign cannabinoid CB1-, CB2-re-
ceptors or both receptors show increased susceptibility to
trinitrobenzeno sulfonic acid (TNBS)-induced colitis. Journal
of Physiology and Pharmacology. 61(1):89-97-
137 Jamontt JM, Molleman A, Pertwee RG, Parsons ME. (2010).
The effect of Delta-tetrahydrocannabinol and cannabidiol
alona n in combination on damage, inammation and
in vitro motility disturbances isn rat colitis. British Journal of
Pharmacology. 160(3):712-723.
138 Borrelli F, Aviello G, Romano B, Orlando P, Capasso R, Maiello
F, et al. (2009). Cannabidiol, a safe and non-psychotrop-
ic ingredient of the marijuana plant Cannabis sativa, is
protective in a murine model of colitis. Journal of Molecular
Medicine. 87(11):1111-1121.
139 Jamontt JM, Molleman A Pertwee RG, Parsons ME. (2010).
The effects of Delta-tetrahydrocannabinol and cannabidiol
alone and in combination on damage, inammation and
in vitro motility disturbances in rat colitis. British Journal of
Pharmacology. 160(3):712-723.
47
los cambios de la motilidad en estos pacientes140. En
estos procesos, la activación de CB1 y CB2 reduciría
la motilidad exacerbada que presentan estos casos.
Además del THC, según los estudios en animales los
otros cannabinoides que también muestran benecios
son CBN, CBC y CBD. Un aspecto interesante del
CBC y CBD es que disminuyen la hipermotilidad sin
disminuir el tránsito intestinal, por lo que no provo-
can constipación como los antidiarreicos.
Recientemente se ha presentado un estudio realizado
en roedores141, en el que dados los mecanismos de ac-
ción de los receptores CB1 y CB2 sobre la motilidad
gastrointestinal, los autores sugieren que habría una
aplicación potencial de los compuestos que actúan
por estas vías en trastornos inamatorios y funcion-
ales del aparato digestivo.
Los estudios clínicos que hemos podido encontrar en
la literatura son pocos en lo que respecta a la enferme-
dad inamatoria del intestino. En un ensayo contro-
lado con placebo se administró 5 mg de THC a pa-
cientes con síndrome de colon irritable (caracterizado
por la hipersensibilidad a la distensión y alteración
de la motilidad que determina una aceleración del
tránsito y/o constipación). En todos los pacientes se
demostró una reducción del índice de motilidad del
colon descendente (colon izquierdo) comparado con
el placebo142.
Lahat y colaboradores en 2012143 realizaron estudio
con 13 pacientes portadores de enfermedad intestinal
inamatoria crónica con uso de cannabis inhalado. Se
140 Duncan M, Mouihate A, Mackie K, Keenan CM, Buckley NE,
Davison JS, et al. (2008). Cannabinoid CB2 receptors in the
enteric nervous system modulate gastrointestinal contrac-
tiliy in lipopolysaccharide-treated rats. American Journal of
Physiology. 295(1):G78-G87.
141 Lin X, Wang H, Li Y, Chen C, Feng Y, Fichna J. (2015). Can-
nabinoids Regulate Intestinal Motor Function and Electro-
physiological Activity of Myocytes in Rodents. Archives of
Medical Research. pii: S0188-4409(15)00206-4.
142 Wong BS, Camilleri M, Busciglio I, Carlson P, Szarka LA, Burton
D, et al. (2011). Pharmacogenetic trial of a cannabinoid
agonist shows reduced fasting colonic motility in patients
with nonconstipated irritable bowel síndrome. Gastroenter-
ology. 141(5):1638-1647.
143 Lahat A, Lang A, Ben-Horin S. (2012). Impact of cannabinoid
treatment on the quality of life, weight and clinical disease
activity in inammatory bowel disease patients: a pilot
prospective study. Digestion. 85(1):1-8.
aplicaron cuestionarios de calidad de vida y de índi-
ces de actividad de la enfermedad antes de comen-
zar el estudio de 3 meses de duración. Los resultados
que reeren son: mejoría en la percepción de la salud
general, desempeño social y laboral, dolor físico y
depresión. También reportan ganancia del peso, au-
mento del índice de masa corporal y reducción sig-
nicativa del índice de actividad de la enfermedad.
Por su parte, en 2014 Storr et al.144 presentaron un
estudio observacional con 313 pacientes con Enfer-
medad de Crohn que fueron vistos en la Universidad
de Calgary entre julio de 2008 y marzo de 2009, a
los que se les aplicó un cuestionario anónimo sobre
el uso auto-medicado de cannabis. Se comparó a los
pacientes que sí lo habían usado con aquellos que no.
Sus resultados mostraron que el 17,6% lo había usado
para aliviar síntomas de su enfermedad y que el 96,4%
lo hacía por vía inhalatoria. La mejoría reportada fue:
83,9% tuvo alivio del dolor abdominal, 76,8% de los
calambres abdominales, 48,2% del dolor de las artic-
ulaciones y 28,6% de la diarrea, a pesar de frecuentes
efectos secundarios. Los autores comunican que el
uso de cannabis por más de 6 meses en estos pacientes
fue predictor de requerir cirugía y concluyen que si
bien los pacientes encuentran mejoría subjetiva, el
uso de cannabis se asociaba a mayor riesgo de cirugía,
por lo que estos pacientes deberían ser advertidos de
este riesgo hasta que los ensayos clínicos demuestren
su seguridad y ecacia. Sin embargo, entre los factores
de confusión que los autores incluyeron en el estu-
dio, no se encuentra el nivel de gravedad evolutiva
de la enfermedad en estos pacientes, pues podría ser
que aquellos con más sufrimiento en función de una
mayor gravedad, son los pacientes que llegan a usarlo.
Naftali y colaboradores145 realizaron un estudio ale-
atorizado controlado con placebo en 21 pacientes
144 Storr M, Devlin S, Kaplan GG, Panaccione R, Andrews CN.
(2014). Cannabis use provides symptom relief in patients
with inammatory bowel disease but is associated with
worse disease prognosis in patients with Crohn’s disease.
Inammatory Bowel Disease. 20(3):472-80.
145 Naftali T, Bar-Lev Schleider L, Dotan I, Lansky EP, Sklerovsky
Benjaminov F, Konikoff FM. (2013). Cannabis induces
a clinical response in patients with Crohn’s disease: a
prospective placebo-controlled study. Clin Gastroenterol
Hepatol11(10):1276-1280.
48
portadores de Enfermedad de Crohn con índices de
actividad de la enfermedad altos que no respondieron
a las terapias con corticoides, inmunomoduladores, o
agentes antitumorales. Los que fueron tratados con
el principio activo recibieron 115 mg de THC (en
cigarrillos de cannabis), mientras al grupo que recibió
placebo se les dieron ores de cannabis sin THC. Se
realizaron estudios durante las 8 semanas de tratami-
ento y 2 semanas posteriores al estudio. Los resultados
reportados son: el 45% de los pacientes que recibi-
eron cannabis entraron en remisión completa, mien-
tras que en el grupo placebo solo 1 de 10 (10%); una
disminución de la actividad de la enfermedad en el
90% del grupo que recibió cannabis y en el 40% del
grupo control; 3 de los pacientes del grupo de canna-
bis fueron retirados del tratamiento con corticoides.
Quienes recibieron cannabis rerieron además una
mejoría del apetito y el sueño. No se registraron efec-
tos adversos signicativos. Los autores recomiendan
hacer estudios con un número mayor de pacientes y
con una forma de administración no fumada.
Náuseas y vómitos
Las náuseas y vómitos son síntomas inespecícos que
se presentan en un enorme número de enfermedades
(infecciones, cuadros neurológicos, vasculares, trau-
matismos, condiciones metabólicas, intoxicaciones,
etc.) y por lo tanto muy frecuentes. En general, puede
decirse que, más allá de los tratamientos sintomáticos
y dietéticos que se puedan instituir para su control
(suelen ser ecaces), su mejoría acompaña al tratam-
iento de la enfermedad. Sin embargo, en los vómitos
que se presentan como efecto adversos de la quimi-
oterapia del cáncer, no es la misma realidad.
El tratamiento con cannabinoides de las náuseas y
vómitos es quizás uno de sus usos más conocidos a
nivel general, sobre todo cuando se lo usa para tratar
los síntomas en el curso de la quimioterapia vinculada
al cáncer. De los efectos adversos que se asocian a la
quimioterapia, las náuseas y vómitos son los síntomas
peor tolerados. De hecho, ha sido estimado que el
20% de los pacientes en tratamiento quimioterápico
discontinúan el tratamiento por este motivo146 y que
las náuseas son aún más angustiantes que los vómi-
tos.147
La medicación existente (antagonistas de los recep-
tores 5HT3 más dexamentasona) ha demostrado ser
bastante ecaz para los vómitos que ocurren dentro
de las 18-24 horas de realizada la quimioterapia148,
pero no así los vómitos y náuseas tardíos (luego de
las 24 horas) y condicionados149. Las náuseas son el
síntoma más rebelde a tratamiento.
Múltiples estudios en animales con cannabinoides
endógenos han estudiado su acción de en la regulación
de las náuseas y los vómitos150 151. Los estudios en hu-
manos demuestran que efectivamente anandamida y
2-AG (endocannabinoides) regulan las náuseas y los
vómitos, habiendo correspondencia entre los niveles
plasmáticos de estas sustancias y el estado nauseoso y
la emesis152.
El THC fue el primero de los tocannabinoides de
los que se comprobó su efecto anti-nauseoso y an-
146 Jordan K, Grothey A, Kegel T, Fibich C, Schöbert C. (2005).
Antiemetic efcacy of an oral suspensión of granisetron
plus dexametasone and inuence of queality of life on risk
for nausea and vomiting. Onkologie. 28(2):88-92.
147 Fobert J, Vaessen G. (2005). Nausea: the neglected symp-
tom? European Journal of Oncology Nursing. 9(1):21-32.
148 Hickok JT, Roscoe JA, Morrow GR, King DK, Atkins JN, Fitch
TR. (2003). Nausea and emesis remain signicant problems
of chemotherapy despite prophylaxis with 5-hydroxy-
tryptamine-3 antiemetics: a University of Rochester James
P. Wilmot Cancer Center Community Clinical Oncology
Program Study of 360 cancer patients treated in the com-
munity. Cancer. 97(11):2880-6.
149 Ballatori E, Roila F. (2003). Impact of nausea and vomiting
on quality of life in cáncer patients during chemotherpy.
Health and Quality of Life Outcomes. 1:46.
150 Devane WH, Hanus L, Breuer A, Pertwee RG, Stevenson LA,
Grifn G, et al. (1992). Isolation and structure of a brain con-
stituent that binds to the cannabinoid receptor. Science.
258(5090):1946-9.
151 Mechoulam R, Ben-Shabat S, Hanus L, (1995). Identication
of an endogenous 2-monoglyceride, present in canine gut,
that binds to cannabinoid receptors. Biochemical Pharma-
cology. 50(1):83-90.
152 Choukèr A, Kaufmann I, Kreth S, Hauer D, Feuerecker M,
Thieme D, et al. (2010). Motion sickness, stress and the
Endocannabinoid system. PLoS One. 5(5):e10752.
49
ti-emético153, y de hecho la nabilona (THC sintético),
cuyo nombre comercial es el Cesamet, tiene licencia
para uso en el tratamiento de las náuseas y vómitos in-
ducidos por quimioterapia desde 1985. Sin embargo,
si bien su ecacia comparada con la metoclopramida,
es superior en quimioterapias moderadas154, es infe-
rior en casos de quimioterapia con agentes agresivos
como el cisplatinum155.
El CBD por su parte, en distintos modelos animales a
bajas dosis de 5 a 10 mg/kg, ha demostrado ser ecaz
en las náuseas y vómitos, aún en los anticipados y tar-
díos, pero si se usan dosis altas puede no tener efecto
o tener efecto contrario156.
Un ensayo clínico para evaluar el Sativex (THC+CBD
1:1) administrado conjuntamente con la medicación
convencional, al compararlo con el placebo mostró
que además de bien tolerado, reducía las náuseas tar-
días en el 57% de los pacientes que recibieron Sativex,
mientras que el placebo en un 22%157 y en el 71% los
vómitos tardíos contra un 22% en el grupo placebo.
Otros tocannabinoides no psicoactivos como el
CBDA, THCA, THCV, CBDV y CBG están siendo
investigados a estos nes y podrían ser prometedores
pues en el caso de demostrarse su seguridad y ecacia,
al igual que el CBD, carecen de los efectos psicoac-
tivos del THC.
153 Cotter J. (2009). Efcacy of crude marijuana and synthetic
delta9-tetrahydrocannabinol as treatment for chemother-
apy-induced nausea and vomiting: a systematic literature
review. Oncology Nursing Forum. 36(3):345-352.
154 Pomeroy M, Fennelly JJ, Towers M. (1986). Prospective
randomized doublé-blind trial of nabilone versus domperi-
done in the treatment of cytotoxic-induced emesis. Cancer
Chemotherapy and Pharmacology. 17(3):285-8.
155 Crawford SM, Buckman R. (1986). Nabilone and metoclo-
pramide in the treatment of nausea and vomiting due to
cisplatinum: a double blind study. Medical Oncology and
Tumor Pharmocotherapy. 3(1):39-42.
156 Rock EM, Goodwin JM, Limebeer CL, Breuer A, Pertwee RG,
Mechoulam R, et al. (2011). Interaction between non-psy-
chotropic cannabinoids in marihuana: effect of cannab-
igerol (CBG) on the anti-nausea ir abtu.emetic effects of
cannabidiol (CBD) in rats and shrews. Psychopharmacolo-
gy. 215(3): 505-512.
157 Duran M, Pérez E, Abanades S, Vidal X, Saura C, Majem M,
et al. (2010). Preliminary efcacy and safety of an oromu-
cosal standardized cannabis extract in chemotherapy-in-
duced nausea and vomiting. British Journal of Clinical
Pharmacology. 70(5): 656–663.
En la experiencia clínica de los autores, la adminis-
tración de extracto de cannabis conteniendo CBD en
dosis de 5mg/kg reduce dramáticamente las náuseas
y los vómitos causados por quimioterapia agresiva en
pacientes con cáncer de mama. No hemos registrado
efectos adversos en las 9 pacientes que recibieron el
extracto, quienes además reportaron una diferencia
signicativa en el bienestar general luego de recibir las
series en comparación a lo que ocurría previamente
sin CBD y 3 de ellas manifestaron que fue su posibil-
idad de continuar con el tratamiento quimioterápico.
Trastornos severos de la nutrición:
anorexia y caquexia
Anorexia -pérdida del apetito-, y caquexia -estado de
desnutrición grave-, son condiciones clínicas que sue-
len acompañar a enfermedades graves, y que agravan
su pronóstico. Con frecuencia, el tratamiento no es
muy ecaz, sea por sí mismas o por la enfermedad de
base que las determina. La anorexia puede presentarse
además como un cuadro clínico per se: la anorexia
nerviosa.
El efecto de aumento del apetito del cannabis es bien
conocido, siendo parte del acervo anecdótico de los
efectos de la planta, tanto del uso recreativo como
medicinal, y se debe fundamentalmente al conteni-
do de 9-tetrahydrocannabinol. Este efecto ha sido
constatado por estudios en humanos desde los tem-
pranos años 70 por autores como Hollister158 y Foltin
et al.159. Varios investigadores se abocaron a identicar
el mecanismo de acción, habiéndose encontrado que
este efecto implica la activación de receptores CB1,
pues es bloqueado por antagonistas selectivos como
el rimonabant (un fármaco antagonista de los recep-
tores cannabinoides) y otros160. Dada la característica
del tipo de ingestas que promueve –sabrosas y con
158 Hollister LE. (1971). Actions of various marihuana derivatives
in man. Pharmacological Reviews. 23(4):349-357.
159 Foltin RW, Fischman MW, Byrne MF. (1988). Effects of smoking
marijuana on food intake and body weight of humans
living in a residential laboratory. Appetite. 11(1):1-14.
160 Huestis MA, Gorelick DA, Heishman SJ, Preston KL, Nelson RA,
Moolchan ET, et al. (2001). Blockade of effects of smoked
marijuana by the CB1-selective cannabinoid receptor
antagonist SR141716. Archives of General Psychiatry.
58(4):322-328.
50
alto contenido graso–, se han postulado distintas vías
de acción: inhibición de la saciedad, incremento del
valor de recompensa de la comida161, aumentando el
goce y atractivo por la comida en función de sus efec-
tos psicológicos162. Esta última posibilidad puede ser
importante, sobre todo en situaciones clínicas que se
acompañan de pérdida del interés, cambios en la per-
cepción del gusto producidos por la quimioterapia, o
rechazo por ciertos alimentos como en el cáncer.
No obstante, es posible encontrar autores con resulta-
dos contradictorios con los hallazgos de Hollister y
Foltin163. En 2010 Bellocchio y colaboradores a partir
de sus estudios sugieren que el efecto del 9-THC y
del sistema endocannabinoide depende de si su acción
es sobre los receptores CB1 en terminales excitatori-
as o inhibitorias, causando hiperfagia (aumento de la
ingesta) o anorexia respectivamente164. Esto tal vez,
permitiría comprender las diferencias de resultados.
Siendo estos síntomas-signos tan frecuentes en la clíni-
ca, comparativamente, los estudios clínicos aleatoriza-
dos controlados con placebo no lo son tanto y mues-
tran resultados contradictorios, o bien no encuentran
diferencias signicativas en el uso de cannabinoides.
Sin embargo, este es uno de los usos aprobados por
algunas agencias reguladoras como la FDA para el
dronabinol (Marinol); y estos tratamientos llevan ya
varios años desde 2004 año de su aprobación.
Los estudios con cannabinoides naturales y sintéticos
sobre anorexia y caquexia, en su mayoría son vincula-
dos al cáncer, VIH-SIDA y anorexia nerviosa.
161 Simiand J, Keane M, Keane PE, Soubrié P. (1998). SR 141716,
a CB1 cannabinoid receptor antagonist, selectively reduc-
es sweet food intake in marmoset. Behavioural Pharmacol-
ogy. 9(2):179-81.
162 Cristino L, Di Marzo V. (2014). Established and Emerging
Concepts of Cannabinoid Action on Food Intake and their
Potential Application to the Treatment of Anorexia and Ca-
chexia. In: Pertwee R. (ed). Handbook of Cannabis. Oxford
University Press. 1st Ed. Chapter 24. 455-472.
163 Timpone J, Wright D, Li N, Egorin MJ, Enama ME, et al. (1999).
The saftey and pharmacokinetics of single-agent and com-
bination therapy with megestrol acetate and dronabinol
for the treatment of HIV wasting syndrome. AIDS Research
and Human Retroviruses. 13(4):305-15.
164 Bellocchio L, Lafenetre P, Cannich A, Cota D, Puente N,
Grandes P, et al. (2010). Bimodal control of stimulated food
intake by the Endocannabinoid system. Nature Neurosci-
ence. 13(3):281-3.
Por ejemplo, la anorexia nerviosa ha sido estudiada
en modelos animales165. Así, Verty y colaboradores
investigaron un modelo de roedores la posibilidad
de revertir la pérdida de peso y reportan que a dosis
de 0.5 o 2 mg/kg/día el THC se registra una estimu-
lación transitoria de la ingesta y que a dosis 2.0 mg/
kg/día, reduce signicativamente la pérdida de peso,
la lipólisis y el gasto energético, lo que es interpretado
como la evidencia de la ecacia del sistema endocan-
nabinoide en atenuar la pérdida de peso reduciendo
el gasto energético.
Entre 2008 y 2011 Andries y colaboradores166 re-
alizaron con dronabinol un ensayo clínico aleator-
izado doble-ciego controlado con placebo y crossover
en mujeres con anorexia nerviosa severa y de por lo
menos 5 años de evolución, en un centro especial-
izado en trastornos de la alimentación. Se incluyeron
25 mujeres mayores de 18 años las que fueron alea-
torizadas en un grupo con dronabinol-placebo y un
grupo placebo-dronabinol. Se estandarizó un régimen
terapéutico línea base al que se agregaron 2,5 mg dos
veces por día durante 4 semanas que después fueron
cruzadas al grupo placebo luego de 4 semanas de wash
out (lavado de fármacos). Veinticuatro pacientes com-
pletaron el estudio. Se midieron cambios en el peso
corporal y cambios en el Inventario de Trastornos de
la Alimentación (EDI-2) y se reportó que hubo una
ganancia de peso de 0.73 kg por encima de la ganan-
cia con placebo. No se registraron efectos psicotrópi-
cos adversos signicativos. Los autores concluyen que
el aumento registrado en las pacientes durante las 4
semanas de tratamiento con dronabinol, aunque pe-
queño fue signicativo.
165 Verty AN, Evetts MJ, Crouch GJ, McGregor IS, Stefanidis A,
Oldeld BJ. (2011). The cannabinoid receptor agonist THC
attenuates weight loss in a rodent model of activity-based
anorexia. Neuropsychopharmacology. 36(7):1349-58.
166 Andries A, Frystyk J, Flyvbjerg A, Støving RK. (2014). Dronab-
inol in severe, enduring anorexia nervosa: a randomized
controlled trial. International Journal of Eat Disorders.
47(1):18-23.
51
En 1997 Beal y colaboradores167 realizaron un estudio
de 12 meses de duración con 94 pacientes en etapa
terminal de SIDA que previamente habían participa-
do de un estudio de 6 semanas con dronabinol con-
trolado con placebo. La dosis oral utilizada fue de 2.5
mg dos veces al día en el 90% y una vez por día en
el 10%. Los que habían recibido dronabinol en el es-
tudio previo continuaron mejorando las mediciones
por escala (VASH), y los que habían recibido place-
bo mostraron una mejoría signicativa durante los 4
primeros meses. En términos generales la medición
en VASH se duplicó con respecto al valor basal. Hubo
una tendencia a mantener el peso por al menos 7 me-
ses. Los efectos adversos fueron los conocidos efectos
del THC en el sistema nervioso central. Según los
autores, esta evidencia apoya el uso de dronabinol a
largo plazo para el tratamiento de la anorexia asociada
pérdida de peso en pacientes con SIDA.
En 2010 Bedi y colaboradores, luego de su estudio
doble-ciego controlado con placebo con dronabinol
en pacientes con SIDA en tratamiento anti-retroviral
con fumadores de cannabis, dada la constatación de
la ecacia inicial acompañada del desarrollo de tol-
erancia al efecto orexígeno (aumento del apetito) y
por lo tanto la pérdida de ecacia a las dosis estudia-
das, señalan la necesidad de hacer estudios con dosis
mayores en personas que son consumidores de canna-
bis168. En este sentido, estimamos que nuevos estudios
deberían considerar no sólo la cuestión de las dosis
de dronabinol, pues a partir de nuestra experiencia
clínica con usuarios de cannabis, es infrecuente que
se desarrolle tolerancia a este efecto, el que se presenta
casi sistemáticamente luego del consumo aún en usu-
arios de larga data.
En un estudio piloto aleatorizado doble-ciego con
pacientes de SIDA con dolor neuropático, cuando se
167 Beal JE, Olson R, Lefkowitz L, Laubenstein L, Bellman P,
Yangco B, et al. (1997). Long-term efcacy and safety of
dronabinol for acquired immunodeciency syndrome-as-
sociated anorexia. Journal of Pain Symptom Manage-
ment.14(1):7-14.
168 Bedi G, Foltin RW, Gunderson EW, Rabkin J, Hart CL, Comer
SD, et al. (2010). Efcacy and tolerability of high-dose
dronabinol maintenance in HIV-positive marijuana smokers:
a controlled laboratory study. Psychopharmacology (Berl).
212(4):675-86.
compararon los resultados con el grupo placebo, en
el grupo que recibía cannabis se encontró un aumen-
to signicativo de los niveles plasmáticos de las hor-
monas orexígenas ghrelin y leptin, y disminución del
péptido anorexígeno YY169.
En cuanto a la anorexia asociada a cáncer en 1994
fue realizado un estudio clínico con delta9-THC fase
II con 19 pacientes portadores de distintos tipos de
cáncer con una expectativa de vida mayor a 4 semanas
y presentando anorexia. Se administraron 2,5 mg vía
oral una hora después de las comidas durante 4 sem-
anas. Pudieron evaluarse 18 pacientes: 13 reportaron
aumento del apetito, 10 completaron los 28 días del
estudio; 3 pacientes abandonaron por su voluntad, 4
tuvieron toxicidad leve. Los autores concluyen sobre
la ecacia del THC como estimulante del apetito y
que es bien tolerado a bajas dosis, pero que es nece-
sario realizar estudios que permitan precisar las dosis
apropiadas para esta población170.
Otra situación que se acompaña de anorexia y
caquexia es el envejecimiento. En un estudio
observacional retrospectivo sobre el uso de dronabinol
en personas de edad avanzada con anorexia y pérdida
de peso signicativa vinculada al envejecimiento que
se encontraban en cinco centros de cuidados a largo
plazo, se administró dronabinol por 12 semanas a 28
pacientes (22 mujeres y 6 hombres) con una media de
edad de 79.5±19.8 años que no tuvieron resultados a
los tratamientos convencionales. Los autores reportan
que 15 pacientes (53,6%) tuvieron ganancia de peso,
de los que 10 (67%) aumentaron más de 2,680 kg y
6 (40%) más de 5 kg; 5 (33%) aumentaron menos
de 2,680 Kg; 11 (39,38%) pacientes continuaron
perdiendo peso. De los pacientes que continuaron
perdiendo peso fallecieron 7 (64%), mientras que
169 Riggs PK, Vaida F, Rossi SS, Sorkin LS, Gouaux B, Grant I, et al.
(2012). A pilot study of the effects of cannabis on appetite
hormones in HIV-infected adult men. Brain Research.
1431:46-52.
170 Nelson K, Walsh D, Deeter P, Sheehan F. (1994). A phase II
study of delta-9-tetrahydrocannabinol for appetite stimu-
lation in cancer-associated anorexia. Journal of Palliative
Care. 10(1):14-8.
52
en el grupo que ganó peso 4. El dronabinol fue bien
tolerado171.
Costiniuk y colaboradores realizaron un estudio con
pacientes en tratamiento por Hepatitis C crónica con
interferón y ribavirin en e Ottawa Hospital Viral
Hepatitis Clinic entre agosto de 2003 y enero de
2007, para evaluar el efecto de cannabinoides orales
sobre los efectos adversos de esta medicación (náu-
seas, anorexia y pérdida de peso). Los pacientes que
recibían cannabinoides orales mostraron una mejoría
subjetiva de los síntomas, la pérdida de peso se es-
tabilizó en rangos más bajos y la mayoría pudieron
completar el tratamiento172.
Algunos autores han realizado revisiones de los estu-
dios existentes. En el caso de Lutge y colaboradores,
realizaron una revisión sobre el uso de cannabis en
pacientes con HIV/SIDA. Incluyeron 7 estudios
aleatorizados controlados, considerando cualquier
tipo de intervención con cannabis, distintas formas
de administración y de cannabis. No se realizó un
meta-análisis. Concluyen que los estudios eran de
corta duración (entre 21 y 84 días) y focalizados en
efectos a corto plazo, por lo que no se encontró una
evidencia sustancial de un cambio signicativo en
la morbi-mortalidad de los pacientes. Recomiendan
estudios a largo plazo para evaluar la ecacia de los
cannabinoides sobre la morbi-mortalidad, así como
su seguridad en pacientes con VIH/SIDA173. Como
los mismos autores de esta revisión señalan los estu-
dios tenían como objetivo evaluar los efectos sobre la
pérdida de peso y anorexia, no para evaluar la ecacia
en la reducción de la mortalidad.
171 Wilson MM1, Philpot C, Morley JE. (2007). Anorexia of aging
in long term care: is dronabinol an effective appetite
stimulant?--a pilot study. The Journal of Nutrition, Health and
Aging. 11(2):195-8.
172 Costiniuk CT, Mills E, Cooper CL. (2008). Evaluation of oral
cannabinoid-conatining medications for the management
of interferón and ribavirin-induced anorexia nausea and
weight loss in patients treated for chronic hepatitis C virus.
Canadian Journal of Gastreenterology and Hepatology.
22(4)376-80.
173 Lutge EE, Gray A, Siegfried N. (2013). The medical use of
cannabis for reducing morbidity and mortality in patients
with HIV/AIDS. Cochrane Database of Systematic Reviews.
30;4:CD005175.
No todos los autores acuerdan en la ecacia de los
cannabinoides para la anorexia y caquexia. Por ejem-
plo, Whiting y colaboradores realizaron una revisión
y meta-análisis para evaluar la seguridad y ecacia
sobre diferentes síntomas en distintas enfermedades
entre los que se incluyó la pérdida de peso asociada a
infección por VIH. Los autores concluyen que estos
tratamientos tienen riesgo de efectos adversos y que la
calidad de la evidencia en cuanto la ganancia de peso
en pacientes infectados con VIH no es alta174.
Este señalamiento de Whiting y colaboradores con
respecto a los riesgos en pacientes con infección por
VIH, no condice con los hallazgos de Abrams et al. en
dos de sus ensayos clínicos aleatorizados controlados
con placebo realizado en el Hospital de San Francisco,
en los que se concluye que el tratamiento con can-
nabinoides no es inseguro en cuanto al impacto en
los niveles inmunitarios y en la carga viral175 y es bien
tolerado176.
Cannabis-In-Cachexia-Study-Grup realizó un ensayo
clínico multicéntrico fase III aleatorizado doble-ciego
controlado con placebo comparando los resultados
en el apetito y calidad de vida de la administración
de extracto de cannabis, delta9-THC y placebo en
pacientes con anorexia y caquexia vinculada a cáncer
avanzado. Durante 6 semanas un grupo recibió 2,5
mg THC y 1 mg de CBD, otro grupo 2,5 mg THC y
otro placebo por vía oral. Diariamente se evaluó apet-
ito, náuseas y estado de ánimo y los efectos tóxicos del
cannabis cada dos semanas. De los 243 pacientes ale-
atorizados 164 completaron el estudio, pero un com-
ité revisor recomendó interrumpir el estudio por no
haber diferencias signicativas entre los grupos. Los
autores concluyen que a las dosis investigadas no se
encontraron diferencias signicativas entre los grupos
174 Whiting PF, Wolff RF, Deshpande S, Di Nisio M, Duffy S, Her-
nandez AV, et al. (2015). Cannabinoids for Medical Use: A
Systematic Review and Meta-analysis. JAMA. 313(24):2456-
73.
175 Abrams DI, Hilton JF, Leiser RJ, Shade SB, Elbeik TA, Aweeka FT,
et al. (2003). Short-term effects of cannabinoids in patients
with HIV-1 infection: a randomized, placebo-controlled
clinical trial. Annals of Internal Medicine. 139(4):258-66.
176 Abrams DI, Jay CA, Shade SB, Vizoso H, Reda H, Press S.
(2007). Cannabis in painful HIV-associated sensory neurop-
athy: a randomized placebo-controlled trial. 68(7):515-21.
53
en el apetito y calidad de vida177. Estimamos que las
dosis eran bajas tratándose de pacientes con cáncer.
Otros estudios reportan el doble de estas dosis para el
tratamiento de la anorexia en pacientes con cáncer178
y aún en anorexia nerviosa179. En nuestra experiencia
clínica, en la medida que el paciente se va adecuan-
do progresiva y lentamente al tratamiento, y mientras
no presente efectos adversos, llegamos a utilizar dosis
algo mayores cuando se trata de pacientes con cáncer.
Otros cannabinoides como THCV, CBN y CBD
están siendo estudiados por sus efectos sobre la in-
gesta sea incrementándola o disminuyéndola. Un
conocimiento más acabado de las acciones de los can-
nabinoides exógenos en la ingesta y regulación de la
pérdida de peso permitirá avanzar para encontrar las
composiciones y dosicaciones adecuadas para las dis-
tintas situaciones clínicas. Por el momento, consider-
amos que aquellos pacientes cursando patologías que
afectan la ingesta de alimentos y el peso que se bene-
cien del efecto estimulante del apetito deberían tener
la posibilidad de acceder a un cannabis de calidad y
composición conocidas.
177 Cannabis-In-Cachexia-Study-Group, Strasser F, Luftner D,
Possinger K, Ernst G, Ruhstaller T, et al. (2006). Comparison
of orally administered cannabis extract and delta-9-tet-
rahydrocannabinol in treating patients with cancer-related
anorexia-cachexia syndrome: a multicenter, phase III, rand-
omized, double-blind, placebo-controlled clinical trial from
the Cannabis-In-Cachexia-Study-Group. Journal of Clinical
Oncology. 24(21):3394-400.
178 Beal JE, Olson R, Lefkowitz L, Laubenstein L, Bellman P,
Yangco B, et al. (1997). Long-term efcacy and safety of
dronabinol for acquired immunodeciency syndrome-as-
sociated anorexia. Journal of Pain Symptom Manage-
ment.14(1):7-14.
179 Andries A, Frystyk J, Flyvbjerg A, Støving RK. (2014). Dronab-
inol in severe, enduring anorexia nervosa: a randomized
controlled trial. International Journal of Eat Disorders.
47(1):18-23.
...Aquellos pacientes cursando
patologías que afectan la ingesta de
alimentos y el peso que se benecien
del efecto estimulante del apetito
deberían tener la posibilidad de
acceder a un cannabis de calidad y
composición conocidas
54
En suma
t Algunas enfermedades del aparato digestivo,
como la colitis ulcerosa o la enfermedad de
Crohn se encuentran dentro de las enferme-
dades que se reconocen como ser susceptibles de
ser tratadas con cannabis en algunos de los países
en los que el cannabis medicinal está regulado.
t Los receptores CB2 parecen estar implicados en
los procesos de inamación, luego los fármacos
que activan esos receptores son beneciosos para
las numerosas enfermedades en las que se pro-
ducen procesos inamatorios.
t Las acciones de los cannabinoides en el aparato
digestivo incluyen: a) Reducción de la secreción
gástrica b) regulación del esfínter esofágico in-
ferior inhibiendo su relajación y por lo tanto el
reujo c) reducción de la motilidad del aparato
digestivo d) reducción de la secreción intestinal
e) control de la sensación visceral f) acción en la
inamación intestinal g) acción en la disfunción
de la motilidad intestinal.
t Otra condición médica que acompaña numer-
osas enfermedades son las náuseas y vómitos
inespecícos. El tratamiento con cannabinoides
de las náuseas y vómitos es quizás uno de sus
usos más conocidos a nivel general y sobre todo
cuando se lo usa para tratar los síntomas en el
curso de la quimioterapia vinculada al cáncer y
en anorexia y caquexia asociada a enfermedades
como el SIDA.
t El CBD también se ha mostrado útil en la re-
ducción de las náuseas y los vómitos pero den-
tro de determinadas dosis. Dosis altas de CBD
pueden ejercer el efecto contrario.
55
El dolor es un trastorno universal que supone uno
de los mayores retos para la salud pública, tanto en
términos clínicos como económicos y que no sólo
afecta a la persona que lo padece, sino que tiene una
inmensa repercusión en su entorno. No hay nada más
desesperante para un paciente y sus allegados que
el padecimiento por parte del primero de un dolor
crónico, que cuando no es tratado adecuadamente
puede llegar a afectar a la dignidad de la persona.
Numerosas patologías médicas cursan con dolor:
artritis, migrañas, lesiones neuronales, cáncer y un
largo etcétera. Actualmente se dispone de una gran
cantidad de fármacos para el tratamiento del dolor
con un grado de ecacia variable, según cada paciente
y cada patología. Cada día hay más investigación en
la que se demuestra que el cannabis puede ser tanto
un coadyuvante de los fármacos convencionales ex-
istentes para tratar el dolor, como una medicina sus-
titutiva de dichos fármacos. De hecho, de entre todos
los pacientes que hacen uso de cannabis medicinal,
una de las principales patologías por las que la usan es
para tratar el dolor crónico.
Por ejemplo, de las personas registradas en los progra-
mas de cannabis medicinal de los Estados Unidos, el
92,2% de los pacientes lo usan para el tratamiento del
dolor grave y crónico180. Con respecto a una muestra
de 628 usuarios de marihuana medicinal en Canadá,
el dolor estaba entre los tres principales síntomas.
El 72% de los pacientes rerieron que la marihuana
fue siempre útil y el 24% que lo era frecuentemente.
Aunque algo más de la mitad de la muestra total man-
ifestó usar otras medicaciones; de ellos, casi el 80%
rerió que la marihuana tenía menos efectos secund-
arios que el resto de fármacos181. Con relación a una
180 Bowles DW. (2012). Persons registered for medical marijua-
na in the United States. J Palliat Med. 15(1):9-11.
181 Walsh Z, Callaway R, Belle-Isle L, Capler R, Kay R, Lucas P,
Holtzman S. (2013). Cannabis for therapeutic purposes:
patient characteristics, access, and reasons for use. Int J
Drug Policy. 24(6):511-6.
muestra internacional que incluía pacientes de difer-
entes países europeos y norteamericanos, la condición
médica principal por la que los pacientes utilizaban
marihuana medicinal era también el dolor crónico
(29,2%)182. En una encuesta realizada en el Reino
Unido entre pacientes que se auto-medicaban con
cannabis, el 40% rerió hacerlo para el tratamiento
del dolor y, en España, una encuesta realizada sobre
2250 pacientes sobre uso de cannabis medicinal para
tratar sus patologías médicas, de los cuales respondió
el 5,8%, el 44,6% rerió que lo utilizaba para el trat-
amiento de los síntomas del dolor183. Con relación al
alivio