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SOBRE EL CONCEPTO DE INSTITUCIÓN

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Abstract

Los estudios teóricos, estructurales y funcionales de las instituciones presentan una extensa tradición en Occidente alimentando las reflexiones históricas así como en la filosofía política, la sociología, el Derecho y más recientemente también en psicología (Meyer & Rowan, 1977; March & Olsen; 2006; Lourau, 1990). La necesi- dad de elaborar una definición unívoca de institución ha nutrido reflexiones en los más diversos campos pero a la postre se ha re- velado como una tarea improbable y quizás imposible. Contar con una definición conceptual transdisciplinada nunca fue entendida como una prioridad en ningún campo (Acevedo, 2016). La difumi- nación de los fronteras disciplinares y los sucesivos trasvasamien- tos de conceptos y teorías que se han operado en el último siglo han multiplicado tanto la polisemia del término institución como sus posibilidades de uso. Atentos a esto se procura aquí actualizar conceptualmente esta cuestión. Palabras clave Instituciones - Institucionalismo - Organizaciones - Implicación
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SOBRE EL CONCEPTO DE INSTITUCIÓN
Fernández Romar, Juan Enrique; Curbelo, Evangelina
Universidad de la República. Facultad de Psicología. Uruguay
RESUMEN
Los estudios teóricos, estructurales y funcionales de las institucio-
nes presentan una extensa tradición en Occidente alimentando las
reexiones históricas así como en la losofía política, la sociología,
el Derecho y más recientemente también en psicología (Meyer &
Rowan, 1977; March & Olsen; 2006; Lourau, 1990). La necesi-
dad de elaborar una denición unívoca de institución ha nutrido
reexiones en los más diversos campos pero a la postre se ha re-
velado como una tarea improbable y quizás imposible. Contar con
una denición conceptual transdisciplinada nunca fue entendida
como una prioridad en ningún campo (Acevedo, 2016). La difumi-
nación de los fronteras disciplinares y los sucesivos trasvasamien-
tos de conceptos y teorías que se han operado en el último siglo
han multiplicado tanto la polisemia del término institución como
sus posibilidades de uso. Atentos a esto se procura aquí actualizar
conceptualmente esta cuestión.
Palabras clave
Instituciones - Institucionalismo - Organizaciones - Implicación
ABSTRACT
ABOUT THE CONCEPT OF INSTITUTION
Theoretical, structural and functional studies of institutions present
an extensive tradition in Occident, feeding historical reections as
well as political philosophy, sociology, law and more recently also in
psychology (Meyer & Rowan, 1977; March & Olsen, 2006; Lourau,
2007). The need to elaborate a univocal denition of institution has
nourished reections in the most diverse elds but in the end it has
been revealed as an improbable and perhaps impossible task. Ha-
ving a transdisciplinary conceptual denition was never understood
as a priority in any eld (Acevedo, 2016). The blurring of disciplinary
boundaries and the successive transfers of concepts and theories
that have taken place in the last century have multiplied both the
polysemy of the term institution and its possibilities of use. Attentive
to this, we try here to update this issue conceptually.
Keywords
Institutions - Institutionalism - Organizations - Implication
Como contrapartida del grado de indenición y opacidad concep-
tual señalado anteriormente, en las últimas décadas se ha verica-
do una proliferación de nuevos sentidos del concepto de institución
con una marcada tendencia a la reicación del término en algunos
ámbitos como ser el del managment privado.
Por esta vía se produjo un doble movimiento complementario, re-
duciendo el concepto a su dimensión organizativa y funcional al
tiempo que se ampliaron sus posibilidades de uso; principalmente
en los estudios relacionados con ese otro gran concepto elusivo
como es el de “gobernanza”.
La línea de reexión sobre las instituciones y su procesos seguida
en este trabajo se adscribe a la senda esbozada por Jean-Jacques
Rousseau al considerar las “normas instituidas”; profundizada
luego por los planteos hegelianos de “universalidad objetiva”, y
complementada luego por la consideración de los “elementos ob-
jetivos del sistema jurídico” del jurista y sociólogo Maurice Hauriou
(Lourau, 1990; Torres, 2015).
Desde esta perspectiva las instituciones son entendidas como mar-
cos normativos ya que contienen rutinas, reglas, normas, proce-
dimientos, costumbres, convencionalismos, roles y rituales, entre
otros elementos.
Esta amplitud y laxitud conceptual ha propiciado que ese concep-
to sea usado para designar entidades tan abstractas e intangibles
como el Estado, la religión, los sistemas jurídicos o el mercado en-
tre muchos otros.
En este plano de generalidades una de las fórmulas de síntesis más
abarcativas y más utilizadas en el Río de la Plata es la proporciona-
da por el psicólogo social argentino Leonardo Schvarstein:
Se denen las instituciones como aquellos cuerpos normativos
jurídico-culturales compuestos de ideas, valores, creencias, leyes
que determinan las formas de intercambio social.
Así, sexualidad, vejez, trabajo, salario, tiempo libre, justicia, religión
son instituciones universales que se particularizan en cada socie-
dad y en cada momento histórico.
Una institución es un nivel de la realidad social que dene cuanto
está establecido. Se relaciona con el Estado que hace la ley y, desde
este punto de vista, no puede dejar de estar presente en los grupos
y las organizaciones. (Schvarstein, 2002: 26)
En un sentido similar otro argentino estudioso de las instituciones
como lo es Gregorio Baremblitt, ha enriquecido este enfoque plan-
teando que las instituciones también constituyen: “(…) árboles de
decisiones lógicas que regulan las actividades humanas, indicando
lo que está prohibido, lo que está permitido y lo que es indiferente.
Según su grado de objetivación y formalización pueden estar ex-
presadas en leyes (principios-fundamentos), normas o hábitos.”
(Baremblitt, 2012: 176) i
En ambos casos tanto la denición de Schvarstein como la de Ba-
remblitt se nutren y asumen implícitamente el legado del pensa-
miento institucionalista francés así como el de uno de sus impulso-
res, como lo fue el lósofo y psicoanalista greco-francés Cornelius
Castoriadis, quien introdujo una nueva dimensión psicológica en la
consideración de esta cuestión:
La institución es una red simbólica, socialmente sancionada, en
la que se combinan, en proporción y relación variables, un com-
ponente funcional y un componente imaginario. La alienación, es
la autonomización y el predominio del momento imaginario en la
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institución, que implica la autonomización y el predominio de la
institución relativamente a la sociedad. Esta autonomización de la
institución se expresa y se encarna en la materialidad de la vida
social, pero siempre supone también que la sociedad vive sus re-
laciones con sus instituciones a la manera de lo imaginario, dicho
de otra forma, no reconoce en el imaginario de las instituciones su
propio producto. (Castoriadis, 1983: 199)
Castoriadis introduce en este campo de reexiones el concepto
de imaginario social intentando iluminar aspectos psicosociológi-
cos no considerados hasta entonces por la sociología y que expli-
can las dinámicas institucionales desatendidas por otros órdenes
de reexión.
Por esta vía Castoriadis también procuró desmarcarse de las ten-
dencias deterministas sostenidas por los marxistas y otras corrien-
tes materialistas argumentando que el cambio social (y por ende
institucional) no puede ser explicado exclusivamente sobre la base
de causas estrictamente materiales.
Georges Lapassade en Socioanálisis y potencial humano (1980)
complementó esta perspectiva armando que las instituciones y
sus componentes imaginarios son también sistemas de defensa
contra la angustia que se proyectan al exterior, introduciendo por
esta vía el problema de la implicación de los actores sociales que
sostienen la parafernalia institucional.
No es el n de esta breve reexión realizar una genealogía del
concepto sino el resumir los contenidos sedimentados en ciertos
modos de uso que dan pie -a posteriori- a una grilla conceptual
de análisis condensada en los estudios posibles de los diversos
procesos de institucionalización.
Es difícil reseñar los múltiples diálogos, inuencias y contesta-
ciones entre los institucionalistas franceses como René Lourau,
Georges Lapassade, Rémi Hess o Michel Lobrot con sus discípulos
mexicanos como Roberto Manero o Gabriela Sánchez y con sus
colegas argentinos como José Bleger, Fernando Ulloa o Gregorio
Baremblitt entre muchos otros.
Asimismo excede la intención de este artículo la contrastación en-
tre las hipótesis fundacionales del Socioanálisis y del Análisis Insti-
tucional. (Lapassade, 1985; Manero, 1996).
De todas formas, es necesario señalar la importancia de algunos
conceptos asociados al de institución como es la dialogía de lo ins-
tituyente e instituido para apelar a estos cuando se detallan deter-
minados procesos en las instituciones consideradas.
(...) Una sociedad dada, en un “modo de producción” instituye un
conjunto organizado de relaciones sociales mediante un “hacer
instituyente” que se apoya en “una situación dada”, en “creaciones
del pasado aún vivas”, en el hecho de que ya existe una socie-
dad instituida cuando el nuevo hacer instituyente la trans-forma.
No todas las instituciones son nuevas cuando la nueva sociedad
se construye: la iglesia, el ejército, la familia, el estado no son ins-
tituciones que aparecen con el capitalismo. Pero la institución del
capitalismo modica profundamente sus articulaciones, su sitio en
las nuevas relaciones sociales, su equilibrio y su poder. Lo que se
instituye, a través de estos reacondicionamientos y también esas
producciones de instituciones nuevas es “(…) una nueva denición
de la realidad, inscripta no en los libros sino en el actuar de los
hombres, sus relaciones, su organización.” (Emanuelli, 2000:1).
Como ha aclarado Baremblitt al respecto (siguiendo la tradición ins-
titucionalista de Lourau y Lapassade) se deberían evitar los efectos
reicantes señalados diferenciando las instituciones de sus sopor-
tes materiales:
Toda institución comprende un movimiento que genera -lo insti-
tuyente-, un resultado -lo instituido- y un proceso de instituciona-
lización. Ejemplos de instituciones: el lenguaje; las relaciones de
parentesco; la división social del trabajo; la religión; la justicia; el
dinero; las fuerzas armadas, etc. Para realizar concretamente una
función reguladora, las instituciones se materializan en organiza-
ciones y establecimientos. (Baremblitt, 2012: 177)
De esta forma las organizaciones pasan a ser entendidas como
“(…) las formas materiales en las que las instituciones se realizan
o “encarnan”. De acuerdo con su dimensión, van desde un grado
complejo organizacional, como un ministerio, hasta un pequeño es-
tablecimiento escolar.” (Baremblitt, 2012 : 185)Tanto la creación de
nuevas instituciones como de nuevas organizaciones responden a
este proceso complejo en el que interactúan acciones instituyentes
con los instituidos consolidados.iiDe hecho todo instituido es siem-
pre el resultado de una acción instituyente previa:Cuando ese efec-
to se produjo por primera vez, se dice que se fundó una institución.
El instituido cumple un papel histórico importante porque rige para
ordenar las actividades sociales esenciales para la vida colectiva.
Para que los instituidos sean ecientes, deben permanecer abiertos
a las transformaciones con que el instituyente acompaña el devenir
social. Sin embargo, el instituido tiene una tendencia a permanecer
estático e inmutable, conservando de juri estados ya transformados
de hecho y volviéndose muy resistente y conservador. (Baremblitt,
2012: 177)
Los movimientos instituyentes que se pueden observar en los
devenires sociales conguran procesos movilizados por fuerzas
productivo-deseantes que tienden a fundar nuevas instituciones
y a transformar las existentes, inventando así nuevos instituidos
que van a mutar o a ser cancelados según las correlaciones de las
fuerzas existentes.
Implicación, efectos y novela institucional
Tal vez uno de los aportes más signicativos del movimiento ins-
titucionalista ha sido la jerarquización en todo proceso de análisis
y/o intervención de (o en) una institución del estudio de los mo-
dos en que quienes intervienen están implicados en los diferentes
procesos.
La implicación se dene como el proceso que ocurre entre quie-
nes desarrollan la tarea de análisis o intervención a partir del con-
tacto con la(s) organizaciones estudiadas y que brindan soporte
material a las instituciones en cuestión. Se trata de un concepto
de raigambre psicoanalítica extrapolado al campo del estudio de
las instituciones.
Como ha señalado Baremblitt, la implicación es:
(…) un concepto que tiene cierta deuda con la llamada contra-
transferencia del psicoanálisis. Sólo que la contratransferencia en
psicoanálisis es la reacción -consciente o inconsciente- que el ma-
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terial del paciente produce en el analista; y en el análisis institucio-
nal la implicación no es sólo un proceso ni psíquico ni inconsciente,
sino un proceso de materialidad múltiple, compleja y sobredeter-
minada, un proceso económico, político, psíquico heterogéneo por
naturaleza, que debe ser analizado en todas las dimensiones. Y no
es sólo reactivo, es decir, no es la respuesta del equipo interventor
y analizador al contacto con su objeto, pues es previa a este con-
tacto; no comienza en el usuario: es recíproco, es simultáneo y es
parte indisoluble del proceso de análisis de la organización, o sea,
es lo contrario de un análisis “objetivo”. Es, como está claro en las
ciencias físicas, el análisis de la interacción, de la interpenetración
de estas dos organizaciones, un análisis variable de la relación en-
tre el sujeto y el objeto. Se podría decir que no deja de ser parecida
a una de las deniciones que Freud da de contratransferencia como
transferencia recíproca. (Baremblitt, 2012: 63)
Se trata entonces de producir conciencia sobre el lugar donde el
analista institucional habla e interviene; desde que posición de su-
jeto enuncia y hace; cuáles son sus compromisos conscientes e
inconscientes. A pesar de que es una empresa de últimas imposible
de realizar plenamente, esta búsqueda ilumina lo que el analista
en cuestión produce evidenciando en algún grado lo que intenta
lograr y como interpreta los fenómenos; como ejerce su peculiar
hermenéutica. (Manero, 1996)
Para gran parte del institucionalismo considerado en esta reseña, la
génesis teórica de los conceptos elaborados son inseparables de su
génesis social, o sea que la producción de discursos teóricos sobre
las legalidades presentes en los hechos sociales estudiados, están
relacionadas directamente con los acontecimientos concretos que
han exigido su formulación. Dicho de otra forma, los hechos socia-
les no pueden hablar “por sí mismos” ya que son dependientes de
una cierta lectura que los torna inteligibles e interpretables.
Otro concepto teórico importante relacionado con el concepto de
implicación (herencia del psicoanálisis tal como se ha señalado)
es el de novela institucional. Quizás el trabajo más importante en
este campo haya sido el de Roberto Manero, La novela familiar del
socioanálisis. Ensayo sobre la institucionalización (1992) donde uti-
liza las herramientas teóricas socioanalíticas para un estudio desde
la implicación con miras a la elaboración de una narrativa posible
de la deriva discursiva e institucional del propio socioanálisis. La
novela institucional se denomina así en virtud de su analogía con
la idea freudiana de la “novela familiar del neurótico”. A grandes
rasgos la novela institucional alude a las diferentes versiones que
pueden ser reconstruidas de la historia de una organización, grupo
o movimiento.Los elementos a partir de los cuales se puede rea-
lizar esa reconstrucción son múltiples y es posible nutrirse tanto
de análisis documentales como de elementos etnográcos; o bien
del estudio de tradiciones y mitos. (Baremblitt, 2012)Por el propio
reconocimiento de los modos en que el investigador está implicado
se suele observar que se trata de una narrativa provisoria inuída
por el deseo y con múltiples matices fantasmáticos e imaginarios,
aunque necesaria para entender los procesos y corregir rumbos.
NOTAS
iLa traducción de las citas del libro de Baremblitt publicado originalmente
en portugués y que son referidas en este trabajo corren por cuenta de los
autores quienes asumen la responsabilidad de las transferencias de senti-
do de una lengua a la otra.
iiEn la tradición institucionalista francesa, continuada luego en América
Latina, considera que el mayor conglomerado complejo de instituidos es
el Estado; el cual es observado como un instrumento de persuasión, re-
presión y coerción al servicio de los grupos, clases e idiosincrasias do-
minantes; y que opera mediante la continua captura y recuperación de
singularidades y fuerzas productivas de diversa naturaleza. De esta forma
el Estado -cuando puede- las recupera reinventándolas según una lógica
sistémica y cuando no puede hacerlo busca suprimirlas.
El principal instrumento de los estados modernos es el Derecho, mediante
el cual se regulan las relaciones sociales en favor de los sectores dominan-
tes aunque en su presentación se procura evidenciar que responden a una
expresión de una voluntad mayoritaria. Desde esta perspectiva teórica el
Estado no se compone exclusivamente de grandes organismos sino tam-
bién de microagencias que ejercen los micropoderes del Estado desde la
propia cultura y el psiquismo de su población (representaciones sociales,
imaginario, ideología según el autor considerado). Aunque la visión insti-
tucionalista -de los autores citados hasta el momento- no suelen negar
la existencia de procesos instituyentes continuos dentro del aparato de
Estado, consideran que salvo en períodos excepcionales la mayor parte del
tiempo predominan los mecanismos instituidos de reproducción material e
ideológica de la sociedad. (Lapassade, 1980; Baremblitt, 2012).
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Manero, R. (1996). "El concepto de institucionalización en socioanálisis y sus aportes a la psicología social". En Departamento de Educación y Comunicación. Anuario. México. (727-751). México: UAM-X.