PreprintPDF Available

Hacia una teoría del documento-memoria Towards a theory of memory-document

Authors:
Preprints and early-stage research may not have been peer reviewed yet.

Abstract

José López Yepes, Universidad Complutense de Madrid, yepes@ucm.es. PREPRINT, 4 DE ENERO DE 2018 Cuando escudriñamos la realidad a través de los cinco sentidos o, simplemente, cuando pensamos estamos forjando mensajes que se depositan en nuestra memoria física en forma de documentos. Y procede considerarlos así porque dichos mensajes se funden en un soporte físico-la memoria humana. Pueden transmitirse en el espacio y en el tiempo y transformarse en fuente de información para obtener una nueva información o para tomar una decisión. Ya el Diccionario de Autoridades fijaba que la memoria es "una de las tres potencias del alma en la qual se conservan las especies de las cosas pasadas y por medio de ella nos acordamos de lo que hemos percebido por los sentidos. Reside esta poténcia en el tercer ventrículo del celebro, donde los espíritus vitales imprimen las imágenes o figuras de los objetos que entran por los ojos o por los oídos" (IV, 1734). El presente trabajo persigue llamar la atención acerca de que es el propio ser humano el marco donde se crean y se depositan los primeros documentos, esto es, los documentos primigenios. Son, pues, documentos endógenos frente a los documentos tradicionales o exógenos prolongación de la memoria fuera del ser humano. A los primeros cabe denominar documento-memoria. Hasta ahora solamente hemos atribuido la noción y el término de documento al de carácter exógeno. En efecto, tradicionalmente se ha mantenido que el documento es una especie de manus longa de la memoria que permite vehicular en diversos soportes físicos mensajes de hechos, de ideas y de opiniones externos al sujeto que emite los mensajes. Y que, hoy en día, merced a las nuevas tecnologías, los documentos se almacenan en grandes cantidades, se recuperan a gran velocidad y navegan en el ciberespacio utópico y ucrónico. Pues bien, lo que ahora pretendemos es poner de relieve que el documento por excelencia, el más primigenio, el más consustancial a la naturaleza del ser humano, es el 1
Hacia una teoría del documento-memoria
Towards a theory of memory-document
José López Yepes, Universidad Complutense de Madrid, yepes@ucm.es.
PREPRINT, 4 DE ENERO DE 2018
Cuando escudriñamos la realidad a través de los cinco sentidos o, simplemente,
cuando pensamos estamos forjando mensajes que se depositan en nuestra memoria
física en forma de documentos. Y procede considerarlos así porque dichos mensajes se
funden en un soporte físico- la memoria humana. Pueden transmitirse en el espacio y en
el tiempo y transformarse en fuente de información para obtener una nueva información
o para tomar una decisión. Ya el Diccionario de Autoridades fijaba que la memoria es
“una de las tres potencias del alma en la qual se conservan las especies de las cosas
pasadas y por medio de ella nos acordamos de lo que hemos percebido por los sentidos.
Reside esta poténcia en el tercer ventrículo del celebro, donde los
espíritus vitales imprimen las imágenes o guras de los objetos que
entran por los ojos o por los oídos (IV, 1734). El presente trabajo persigue
llamar la atención acerca de que es el propio ser humano el marco donde se crean y se
depositan los primeros documentos, esto es, los documentos primigenios. Son, pues,
documentos endógenos frente a los documentos tradicionales o exógenos prolongación
de la memoria fuera del ser humano. A los primeros cabe denominar documento-
memoria.
Hasta ahora solamente hemos atribuido la noción y el término de documento al
de carácter exógeno. En efecto, tradicionalmente se ha mantenido que el documento es
una especie de manus longa de la memoria que permite vehicular en diversos soportes
físicos mensajes de hechos, de ideas y de opiniones externos al sujeto que emite los
mensajes. Y que, hoy en día, merced a las nuevas tecnologías, los documentos se
almacenan en grandes cantidades, se recuperan a gran velocidad y navegan en el
ciberespacio utópico y ucrónico.
Pues bien, lo que ahora pretendemos es poner de relieve que el documento por
excelencia, el más primigenio, el más consustancial a la naturaleza del ser humano, es el
1
documento-memoria y que los documentos exógenos a los individuos han surgido por la
limitación de la memoria para su almacenamiento, y consiguiente recuperación, y como
fuente de creación de nuevos mensajes. Desde luego, siendo la creación del documento
exógeno un gran logro de la Humanidad no debemos olvidar que en su origen está el
documento-memoria, herramienta original del ser humano, y que se transplantan a
soportes exógenos constituyendo los llamados documentos. Son, pues, estos
documentos exógenos emanaciones de los primeros y, más tarde, modificados y
perfeccionados en su caso. Y que todas las teorías forjadas sobre la naturaleza del
documento han incidido en esta naturaleza exógena y de conservación. Así lo hemos
hecho nosotros para llegar a una definición de documento a partir de su naturaleza
compleja desde diversas perspectivas: antropológico-cultural, antropológico-vivencial,
antropológico-tecnológica, comunicativa, digital y científica (López Yepes, 2015).
Todas ellas desembocan en una definición de documento manifestado como mensaje
objetivado en soporte externo con el propósito de su conservación y posterior
aprovechamiento. En este trabajo proponemos la idea de la existencia de un documento
endógeno con las mismas características y al que denominamos documento-memoria.
El acto de acordar
Partimos de la hipótesis de que la formación y la difusión de los documentos-
memoria tiene lugar sucesiva y respectivamente en los actos de acordar y de recordar.
Ambos términos contienen la raíz del latín cor, corazón. En la antigüedad clásica, el
corazón era también la sede del pensamiento, de la memoria convirtiéndose en
sinónimos expresiones como in pectore, in mente e in corde (http://gregorio-
montesdeoca.blogspot.com/2013/08/cor-cordis-corazon.html).
En efecto, “el corazón, en sentido recto, es la entraña o el órgano principal del
cuerpo y de ahí que ciertos filósofos de la antigüedad lo considerasen como la
residencia de la vida y del alma y algunos como el alma misma… aun hoy dia la
fisiología popular considera el corazón como el asiento y foco de las pasiones, del valor,
de la sensibilidad, etc.” (Diccionario etimológico de la lengua castellana).
Así pues, corazón equivale a memoria como también se observa en expresiones
como aprender y saber de memoria (fr. apprendre par coeur; ingl: know by heart)
(http://unpasomasalladelaula.blogspot.com/2010/05/etimologia-de-la-palabra-
recordar.html) y en la vieja expresión castellana “saber de coro”, acepción ya presente
en el Diccionario de Autoridades: Coro. Se toma también por memória. Úsase
2
regularmente de esta voz con las phrases Saber, decir, o tomar de coro. Vemos que la
memória del celébro se halla en el corazón virtualmente, de donde tuvo origen esta
habla castellana, con que decimos tomar de coro, por decir tomar de corde, o de
corazón” (Tomo II (1729). En cuanto a acordar, el propio Diccionario de Autoridades
lo define como “hacer memoria de alguna cosa que uno tenía olvidada o traer a la
memoria lo que no tenía presente” (I, 1726).
“Traer a la memoria lo que no tenía presente”, según la acepción que contiene el
Diccionario equivale a lo que llamamos acto de acordar, es decir, el acto de incorporar
los mensajes en los documentos-memoria. En efecto, el ser humano, cuando todavía
desconoce la posibilidad de objetivar sus sensaciones y pensamiento mediante códigos
en soportes ajenos a él, forja mensajes a través del ejercicio de los cinco sentidos, de la
imaginación, de la observación, del pensamiento. De modo más concreto creamos
mensajes o imágenes en la memoria observando la realidad mediante la vista, el tacto,
los aromas, los sabores, los sonidos, los sueños y todos ellos susceptibles de volverse a
repetir con variantes. A mayor abundamiento, cuando acordamos, incorporamos
mensajes al corazón, esto es, a la memoria a lo largo del ejercicio del pensar y ejercicios
similares o relacionados como meditar, premeditar, cavilar, reflexionar, considerar,
registrar, discurrir, experimentar, deducir, imaginar, ponderar, suponer, comparar, inferir,
comedir, repensar, examinar, rumiar, recapacitar, abstraerse, etc. (Casares, 1979: 471)
ejercicios del pensamiento definidos a continuación según el Diccionario de
Autoridades.
Imaginar, premeditar, considerar o discurrir son sinónimos de pensar según el
Diccionario de Autoridades (V, 1737). Imaginar es “formar las especies e imágenes en
la phantasía… sin fundamento, razón ni principio” (1734, IV). Por el contrario,
premeditar supone pensar anticipadamente “y con reflexión y madurez alguna cosa” (V,
1737). En este mismo sentido atención y cuidado se alza la voz considerar con los
significados de pensar, discurrir y meditar (II, 1729) y, finalmente, discurrir que
“metaphóricamente vale examinar, pensar y conferir las razones que hai a favor o en
contra de alguna cosa infiriéndolas o sacándolas de sus principios” pero también abarca
el plano de la oralidad al significar hablar y platicar (III, 1732). Las voces meditar (IV,
1734), cavilar (II, 1729) y reflexionar (“volver a discurrir”, V, 1737), juntamente con el
citado considerar, se refieren a ejercicios mentales más cuidados y que permiten
modificar mensajes previos almacenados en los documentos-memoria y son, por
consiguiente, fuente de nuevos mensajes. Experimentar es “conocer y reconocer por
3
medio del uso y práctica las calidades y virtudes de las cosas, probándolas y
observándolas y haciendo examen y experiencia de ellas” (III, 1732). Deducir e inferir
son términos cuasi sinónimos (III, 1732 y IV, 1734). A veces, se procede a suponer algo
que damos por sentado ( VI, 1739) y, finalmente, el ejercicio de comparar cosas
observadas o mensajes pensados ejerce una motivación que da lugar a crear o recrear
nuevos mensajes que se incorporan a los documentos-memoria.
Por último, registrar es “mirar con cuidado y diligencia alguna cosa” (V, 1737) y
también grabar imágenes o sonidos (DRAE, 2014). Pues bien, en el sentido de registrar
o grabar mensajes en la memoria, la función de acordar sería en inglés to record y
record el documento registrado.
Registramos, pues, datos a través de los ejercicios citados pero también a través
de la lectura y de la escritura creamos y recreamos nuevos mensajes. En suma, el
oficio del pensamiento crea nuevos documentos-memoria que se reproducen en cascada
por medio de la interpretación permanente en función de la persona, del espacio y del
tiempo en que se ubica tal interpretación. Así, pensar -y en conjunto con sus términos
similares antes citados- es combinar, mezclar, comparar, etc. mensajes extraídos de la
memoria, de los escritos y confrontados con la realidad observada. La realidad entra en
el repositorio de la memoria en forma de mensajes listos para crear nuevas realidades
desde la potencialidad de los documentos-memoria. En suma, el acto de acordar
consiste en incorporar mensajes al corazón (memoria) para constituir los documentos-
memoria. Esta incorporación o grabación de los mensajes en la memoria se hace con
mayor énfasis o intensidad según el momento anímico o el interés marcado del
individuo (“esto que me dices lo he grabado en mi memoria, en mi alma”). El reflexivo
acordarse equivale a recordar, es decir, a reproducir los documentos-memoria
constituidos en el acto de recordar.
El acto de recordar o acordarse
Recordar el mensaje inserto en el documento-memoria equivale a despertar, a
volver en si, que es otro significado de recordar en distintos lugares del área hispano-
hablante y expresión viva en el inicio de las Coplas a la muerte de su padre de Jorge
Manrique:
Recuerde el alma dormida
Avive el seso y despierte
http://etimologias.dechile.net/?recordar
4
En efecto, los mensajes aparentemente dormidos en la memoria experimentan un
proceso de recuperación voluntaria o involuntaria al percibir un aroma, una música, una
observación, un objeto, un sonido, una conversación, etc. Cuando recordamos, estamos
recuperando, recobrando, rescatando mensajes, algunos de ellos aparentemente
olvidados y, en todo caso, distintos según el momento del despertar. Dichos mensajes
pueden desaparecer provisionalmente cuando el soporte es afectado (“me falla la
memoria”) o, definitivamente, en los casos de amnesia o cuando se desea que los
mensajes permanezcan más allá de la memoria en forma de documentos exógenos. El
acto de recordar es, pues, dinámico y punto de arranque del proceso de pensar y de
creación de nuevos documentos-memoria y de nuevos documentos exógenos. A mayor
abundamiento el citado Diccionario de Autoridades ( V, 1737) apunta que recordar es
excitar y mover a otro a que tenga presente alguna cosa de que se hizo cargo o tomó a
su cuidado” (tomo V, 1737). También como sinónimo de recordar existe la expresión
traer a la memoria o hacer memoriacque recoge asimismo el Diccionario: Vale también
hacer recuerdo a alguno de alguna cosa, o acordarse de algún ausente, hablando de él
(t. IV, 1734). Consecuentemente, la mente se excita y recupera mensajes a través del
recuerdo, en la contemplación de nuevo la realidad, en el ejercicio de la reflexión y de la
lectura e, incluso, en los sueños. En este contexto, una corazonada es el impulso o
presentimiento de que un mensaje guardado en el documento-memoria va a surgir de un
momento a otro (Corominas y Pacual, II, 1980 : 189-191).
Pero, además, los mensajes vehiculados en el soporte memoria experimentan
una permanente metamorfosis –como apuntamos en el siguiente apartado- al ser
recordados, esto es, al ser despertados, según el momento psicológico o el lugar, en
todo caso en el ámbito de una tensión inquietante experimentada por el sujeto
recordador como una especie de tormenta de mensajes que son seleccionados como
fuente para la construcción de nuevos mensajes que quedan en la memoria del sujeto o
bien pasan a ser patrimonio de los documentos exógenos. En esa tormenta de mensajes,
puede saltar la chispa que produce ideas potencialmente convertidas en nuevo
conocimiento científico, en elementos de ficción o en base para una acertada toma de
decisiones. Hasta llegar a este punto, procede tener en cuenta los siguientes aspectos: 1)
Los recuerdos forman parte de la vivencia del individuo pero a veces no han sido
vividos realmente sino que han sido incorporados desde otros orígenes como si hubieran
sido vividos (Altares, 2018). 2) Los recuerdos pueden contener verdad o ser meras
ficciones, lo que puede manifestarse en las llamadas fuentes orales. 3) El conjunto de
5
mensajes acumulados en los documentos-memoria a lo largo del tiempo sobre un
determinado tema, persona o circunstancia permiten al sujeto emitir un juicio u opinión
sobre los mismos como resumen o residuo de todo lo pensado, estudiado y reflexionado
a modo de una foto fija. 4) Los documentos exógenos pueden certificar la veracidad de
los documentos-memoria.
Metamorfosis del documento-memoria
Como se sabe, los documentos son entidades mutables tanto en el soporte como
en su contenido –el mensaje- que puede experimentar constantes interpretaciones y
reinterpretaciones en función del momento histórico, la persona y el lugar geográfico.
Esta noción puede trasladarse al campo de los documentos-memoria en los que su
mensajes se modifican, en la fase de la función de acordar, por las nuevas sensaciones
procedentes de la realidad o del fruto de las reflexiones del sujeto. En cuanto al acto de
recordar, recuperar o “despertar” de los mensajes estos afloran de modo involuntario o
voluntario tratando de volver a ellos pero también en ocasiones el recuerdo de los
mismos puede ser doloroso y dificultosa la posibilidad de olvidarlos (“vivir agarrado a
los recuerdos” en expresión de la lengua coloquial), podríamos también hablar de
buenos y malos recuerdos. Incluso de recuerdos con objetos intangibles difícilmente
trasladables a los documentos exógenos como las sensaciones de olor, sabor, belleza,
bondad, etc, (“aun recuerdo el olor de aquel coche”, por ejemplo) por lo que se
comunican de forma oral y no pueden pasar a soporte físico externo al individuo, es
decir, no pueden ser mensajes vehiculados en documentos exógenos. Esto es una prueba
más de que los documentos-memoria, como no podía ser de otra manera, son vivencias
personales y patrimonio exclusivo del individuo. Por eso, como escribe Muñoz Molina,
“cada vez que se invoca un recuerdo se lo está construyendo en el presente; y cada
invocación lo modifica y lo deforma tiñéndolo con el estado emocional de este
momento más que del pasado”(2018). También se produce la metamorfosis en el acto de
comunicar los documentos-memoria, tanto por la vía de la oralidad como por la
incorporación del mensaje al documento exógeno.
La comunicación de los documentos-memoria. La oralidad
Antes de la incorporación objetiva de los mensajes a soportes ajenos al ser
humano mediante dibujos, pinturas o códigos (escritura) en diversos soportes físicos, es
decir, los documentos exógenos, la oralidad es el único instrumento que podía utilizarse
6
para comunicar mensajes de los documentos-memoria. Así pues, la oralidad, la voz ha
sido y todavía lo es el instrumento intermedio entre el documento-memoria y el
documento exógeno. Vargas Llosa ha escrito al respecto: “La oralidad contribuyó de
manera decisiva a impulsar la civilización desde las épocas de la caverna, el
canibalismo y las pinturas rupestres hasta el viaje de los hombres a las estrellas. Los
cuentos, las historias inventadas hacían vivir más a nuestros ancestros, sacaban a
hombres y mujeres de las cárceles axfisiantes que eran sus vidas y les hacían viajar por
el espacio y por el tiempo y vivir las vidas que no tenían ni tendrían nunca en su
menuda y escueta realidad. Salir de si mismos, ser otros, otras, gracias a la fantasía, nos
entretiene y enriquece” (2018 : 2-3).
Así pues, el documento-memoria, al comunicarse, se manifiesta como fuente
oral antes de poder convertirse en documento exógeno. A partir de la oralidad, los
documentos-memoria inician un camino que les hace reinterpretables por los lectores
una vez que pasan a la condición de documentos exógenos. Un ejemplo de documento-
memoria comunicado en forma oral lo representan los hombres-documento que
aparecen en el film Fahrenheit 451 (López Yepes, 2017).
La memoria como repositorio de mensajes documentarios
La memoria es, realmente, un depósito de mensajes documentarios, de
documentos-memoria y es el primer repositorio en la historia de la humanidad y base y
punto de partida del pensamiento creador de la especie humana. En la memoria, pues, se
depositan los mensajes captados por el individuo de la realidad y los obtenidos de la
observación, experimentación o reflexión sobre las sensaciones, los hechos, las ideas y
las opiniones. Pero los mensajes documentarios no se incorporan o procesan en la
memoria de modo estático sino que están sometidos o, mejor dicho, discurren a lo largo
de dos itinerarios: un itinerario a lo largo del tiempo y un itinerario de uso y
aprovechamiento de los mensajes documentarios.
El primer itinerario comprendes dos actuaciones: 1) La incorporación o o
grabación de los mensajes en la memoria merced a los instrumentos o actitudes
indicados más arriba o acto de acordar y 2) La modificación de los mensajes mediante
el añadido de nuevos datos y sensaciones. Desde esta perspectiva, procede hablar de
mensajes obtenidos a lo largo de las etapas vitales más significativas de los individuos,
mensajes que pierden o ganan vigencia según las circunstancias, en suma, dentro del
crecimiento habitual de mensajes que van constituyendo el patrimonio documental de
7
los individuos formado por los mensajes que constituyen el bagaje intelectual y de
conocimientos aprendidos por la vía de la enseñanza, de la lectura, de la investigación,
etc.
El segundo itinerario comprende el uso y consiguiente aprovechamiento de los
mensajes documentarios mediante dos acciones: 1) La recuperación del mensaje
extrayéndolo del repositorio de la memoria (acto de recordar), recuperación obtenida de
un modo inconsciente (“ahora recuerdo que….), al leer, observar o comparar
casualmente o buscada de modo consciente (“necesito recordar…”) y 2) la
comunicación del mismo de forma oral o escrita con un claro sentido teleológico: tomar
decisiones o servirse de ellos para la reflexión y consiguiente obtención de nuevos
mensajes en la enseñanza o en la investigación, esto es, propiciar la creación de
documentos exógenos.
Consideraciones finales
1) Los documentos-memoria son el resultado de forjar
mensajes que se depositan en nuestra memoria física.
Como tales, son documentos transmisibles en el
espacio y en el tiempo y transformables en fuentes de
información para tomar decisiones o para obtener una
nueva información.
2) La memoria del ser humano el marco donde se crean y se depositan
los primeros documentos, esto es, los documentos primigenios. Son,
pues, documentos endógenos frente a los documentos tradicionales o
exógenos prolongación de la memoria fuera del ser humano. Los
documentos-memoria transplantan sus mensajes modificados y
enriquecidos a los documentos exógenos.
3) El acto de acordar consiste en incorporar los mensajes a los
documentos-memoria. En efecto, el ser humano, cuando todavía
desconoce la posibilidad de objetivar sus sensaciones y pensamiento
mediante códigos lingüístico o pictográficos en soportes físicos
externos a él, forja mensajes de la realidad a través del ejercicio de los
cinco sentidos, de la imaginación, de la observación, del pensamiento.
De modo más concreto creamos mensajes o imágenes en la memoria
observando la realidad mediante la vista, el tacto, los aromas, los
8
sabores, los sonidos, los sueños y todos ellos susceptibles de volverse
a repetir con variantes. Los documentos-memoria representan
vivencias personales y son patrimonio exclusivo del individuo.
4) El ejercicio del pensamiento crea nuevos documentos-memoria que se
reproducen en cascada por medio de la interpretación permanente en
función de la persona, del espacio y del tiempo en que se ubica tal
interpretación. Así, pensar es combinar, mezclar, comparar, etc.
mensajes extraídos de la memoria, de los escritos y confrontados con
la realidad observada.
5) El acto de recordar comporta despertar los mensajes aparentemente
dormidos en la memoria los cuales experimentan un proceso de
recuperación voluntaria o involuntaria al percibir un aroma, una
música, una observación, un objeto, un sonido, una conversación, etc.
Cuando recordamos, estamos recuperando, recobrando, rescatando
mensajes, algunos de ellos aparentemente olvidados y, en todo caso,
distintos según el momento del despertar. El acto de recordar es, pues,
dinámico y punto de arranque del proceso de creación de nuevos
documentos-memoria y de nuevos documentos exógenos.
6) La memoria es, realmente, un depósito de mensajes documentarios,
de documentos-memoria y es el primer repositorio en la historia de la
humanidad y base y punto de partida del pensamiento creador de la
especie humana. En la memoria, pues, se depositan los mensajes
captados por el individuo de la realidad y los obtenidos de la
observación, experimentación o reflexión sobre las sensaciones, los
hechos, las ideas y las opiniones.
7) Las sensaciones, es decir, los mensajes que proceden del ejercicio de
los cinco sentidos –vista, oído, olfato, gusto y tacto- se incorporan a
los documentos-memoria pero tanto la imagen, el sonido, el olor, el
sabor y el contacto recuperados como sensaciones solo pueden
comunicarse por vía oral (“tengo su imagen grabada en mi
memoria”/”me parece todavía escuchar su voz”/”este coche huele a
coche nuevo”/”el sabor de este alimento me recuerda a aquello que
comimos entonces”/”el calor de tu mano al estrechar la mía no ha
cambiado”. Nos parece imposible que estas sensaciones personales
9
puedan objetivarse en un soporte físico para constituir un documento
exógeno.
8) La memoria es repositorio y fábrica permanente de documentos-
memoria, a los que podemos calificar de documentos primigenios
Referencias bibliográficas
Altares, Guillermo (2018). “La memoria es un país extraño. Los recuerdos pueden ser
engañosos y no siempre es fácil distinguir lo verdadero de lo falso cuando se mira hacia el
pasado”. Madrid Diario El País, 4 de septiembre.
Casares, Julio (1979). Diccionario ideológico de la lengua española. Barcelona, Editorial
Gustavo Gili.
Cor Cordis. Corazón. En http://gregorio-montesdeoca.blogspot.com/2013/08/cor-cordis-
corazon.html
Corominas, Loan y Pascual, J.A. (1980). Diccionario crítico, etimológico castellano e
hispánico. Madrid, Gredos.
Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana. En
escritoresquenadielee.les.wordpress.com/2015/05/...
Etimología de recordar. En http://etimologias.dechile.net/?recordar
Etimología de las palabras recordar y acordar.
En http://unpasomasalladelaula.blogspot.com/2010/05/etimologia-de-la-palabra-
recordar.html
López Yepes, J. (2015). La ciencia de la información documental. El documento, la disciplina y
el profesional en la era digital. México DF, Universidad Panamericana.
López Yepes, J. (2017).La información documental en el cine. Aspectos éticos y
generales. Una propuesta de trabajo”. En Ríos Ortega, J. Y Ramírez
Velázquez, C.A. (Coors.) (2017). Uso ético de la información: implicaciones y
desafíos. México DF, UNAM, IIBI, p. 274.
Muñoz Molina, Antonio (2018). “Memoria fotográfica”. Diario El País.
Suplemento Babelia, 22 de septiembre.
Real Academia Española (1726-1739). Diccionario de Autoridades. En
http://web.frl.es/DA.html
Vargas Llosa, Mario (2018). “Los cuenteros de Zacapa”. Madrid, Diario El País, 2 de agosto.
10
ResearchGate has not been able to resolve any citations for this publication.
ResearchGate has not been able to resolve any references for this publication.