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Abstract

Este trabajo actualiza nuestro conocimiento sobre un proceso negociador a través del análisis de documentación de archivo inédita. En una primera parte se introduce el objeto de estudio resumiendo su historia. En una segunda parte se plantea la relevancia de la guerra de los Seis Días a nivel regional y su posible influencia en el desarrollo de la negociación hispano-marroquí. Por último, se describe la labor realizada por la Comisión que coordinó los trabajos conducentes al Tratado de 1969.
Norba. Revista de Historia, ISSN 0213-375X, Vol. 29-30, 2016-2017, 181-200
1ª prueba
LA NEGOCIACIÓN DE LA RETROCESIÓN DE IFNI:
CONTRIBUCIÓN A SU ESTUDIO1
THE NEGOTIATION OF THE RETROCESSION OF IFNI:
CONTRIBUTION TO ITS STUDY
Ana TORRES GARCÍA
Universidad de Sevilla
Resumen
Este trabajo actualiza nuestro conocimiento sobre un proceso negociador a través del análisis de docu-
mentación de archivo inédita. En una primera parte se introduce el objeto de estudio resumiendo su historia.
En una segunda parte se plantea la relevancia de la guerra de los Seis Días a nivel regional y su posible
influencia en el desarrollo de la negociación hispano-marroquí. Por último, se describe la labor realizada por
la Comisión que coordinó los trabajos conducentes al Tratado de 1969.
Palabras clave: España, Marruecos, Ifni, retrocesión, descolonización.
Abstract
This article updates our knowledge on a negotiating process based on newly declassified archival docu-
mentation. First, it introduces the subject with an overview of its history. Second, it underlines the significance
of the impact of the Six-Day war at the regional level, and its likely inf luence in the development of the
Spanish-Moroccan negotiation. Lastly, the work of the Commission created by the Spanish Government to
coordinate the administrative work that led to the conclusion of the Treaty of 1969 is explained.
Keywords: Spain, Morocco, Ifni, retrocession, decolonisation.
1 Este artículo ha sido elaborado en el marco del Proyecto de Investigación DER2013-42039-P, dirigido por
los Investigadores Principales Leandro Martínez Peñas y Manuela Fernández Rodríguez, cuyo título es “Evolución
de las jurisdicciones especiales como instrumentos de control político-religioso, de seguridad y de orden público”,
financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad en la Convocatoria 2013 de Proyectos de I + D del Sub-
programa de Generación de Conocimiento, dentro del Programa Estatal de Fomento de la Investigación Científica
y Técnica de Excelencia.
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1. INTRODUCCIÓN
Cuando se cumplen 50 años del inicio de la negociación de la retrocesión a Marruecos
de este territorio, todavía existen lagunas en la comprensión de este episodio de la historia
española contemporánea2. Esto se debe en gran parte a la censura informativa que los medios
de comunicación sufrieron en su momento a la hora de informar sobre estos hechos, pero
también a la opacidad administrativa, el secretismo y las dificultades de acceso a la documen-
tación oficial existente a la que se enfrentan los historiadores en la actualidad (Pardo Sanz,
2006: 199; Niño y Sanz, 2012: 309-342; López Gómez, 2015: 1-40; Pereira y Sanz Díaz, 2015:
243-257). Así, testigos de los hechos, en su mayoría militares, y algunos historiadores han
intentado solventar estas carencias analizando el proceso de descolonización de Ifni a través
de las fuentes disponibles, ya fuesen testimonios orales, gráficos o hemerográficos.
Nuestra intención con este trabajo es complementar la labor ya realizada anteriormente
por otros investigadores en dos aspectos; primero, añadiendo información que contextualice
la acción marroquí respecto a España y el territorio de Ifni a partir de mediados de la década
de los 60, en segundo lugar, intentando arrojar luz sobre varios aspectos de la negociación
gracias al análisis de documentación disponible en el Archivo de Presidencia del Gobierno
relativa a la Comisión Interministerial que se creó al objeto de preparar la negociación.
2. EL ORIGEN DEL IFNI ESPAÑOL
Para entender el interés que despertó esta pequeña sección de la costa atlántica africana
de unos 1.500 km2, hay que remontarse al momento en que dicho territorio perteneció a Es-
paña, aunque por apenas 50 años entre los siglos  y  y a la intención de recuperar este
enclave en época posterior.
Tras la conquista de las Islas Canarias por la Corona de Castilla se produjeron incursiones
en el litoral africano cercano y pronto se vio la necesidad de construir en él un estableci-
miento fijo. Ese fue el origen de la torre-factoría que Diego García Herrera, conquistador y
señor de las Islas Canarias, mandó construir en 1478 y que se llamaría Santa Cruz del Mar
Pequeña. En 1524 se perdería el control sobre la torre ante los ataques de tribus locales, por
lo que los marineros y pescadores que anteriormente habían trabajado en la zona se fueron
retirando ante el aumento de la inseguridad. Posteriormente a estos hechos, España reivindicó
la posesión de Santa Cruz de Mar Pequeña en sus contactos y negociaciones con sultanes
marroquíes, como por ejemplo la conducente a la firma del Tratado de Paz y Comercio entre
España y Marruecos el 28 de mayo de 1767 (Gil Pérez y Garrido Guijarro, 2015: 1-3). Sin
embargo, estos esfuerzos diplomáticos serían infructuosos y España tendría que esperar hasta
el siglo  para recuperar esta posesión.
Tras la victoria española sobre Marruecos en la Guerra de África (1859-1860)3 y la con-
secuente firma del Tratado de Wad-Ras el 26 de abril de 1860, el sultán Muhammad ibn Abd
al-Rahman cedió a España el emplazamiento de Santa Cruz de Mar Pequeña con territorio
suficiente para establecer una pesquería.
2 Morales Lezcano lo califico de proceso “turbio” (Morales Lezcano, 2002: 247) y Vidal Guardiola, a raíz
de la falta de información en su momento, plantea diversas preguntas y teorías sobre qué pasó entre la guerra de
Ifni y la retrocesión (2006: 344 y ss.).
3 Sobre la implicación de intereses empresariales en la intervención colonial española, véase el ya clásico
Morales Lezcano (2002); en relación con empresas catalanas, véase Martín Corrales (2002).
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Sin embargo, debido a diversas vicisitudes, incluyendo la falta de control efectivo del Sul-
tán sobre la zona concernida, esta concesión territorial se retrasó. El gobierno español siguió
recordando insistentemente al marroquí el incumplimiento de lo acordado. En estas circunstan-
cias, una empresa británica, con el apoyo de su gobierno y gracias a una negociación directa
con el jeque local, consiguió establecer una factoría comercial en Cabo Juby, al sur de Ifni. En
1895, tras sufrir ataques continuos por parte de la población indígena, dicho establecimiento
sería abandonado, pero tal episodio sería utilizado a continuación por el gobierno español,
presidido por Cánovas del Castillo, para renovar sus reclamaciones. Así, en 1877 una legación
se trasladó a Fez para entrevistarse con el Sultán. Se acordó crear una comisión hispano-
marroquí que localizase el lugar que reclamaban los españoles, para que a continuación el
Sultán comprase el terreno a los naturales del lugar, al objeto de cedérselo después a España,
y dar cumplimiento finalmente a lo acordado en el tratado de Wad-Ras. Fue dicha comisión
la que señaló entonces Ifni como la localización más apropiada para el establecimiento de la
factoría pesquera española. Al parecer, según los locales, allí era donde se encontraban unas
ruinas de un castillo cristiano conocido por “Santa Cruz”, razón por la cual la comisión optó
por señalar aquel lugar. Además, la población local se mostró de acuerdo con el asentamiento
español. Esto fue acordado el 21 de enero de 1878 (Gil Pérez y Garrido Guijarro, 2015: 11).
No obstante, en España se produjeron de inmediato discusiones sobre lo acertado de la
identificación de Ifni con Santa Cruz de Mar Pequeña, existiendo importantes opiniones con-
trarias. Para complicar más la situación, el ministro de Estado del momento, Carlos Manuel
O’Donnell manifestó la imposibilidad de concretar dónde había estado Santa Cruz de Mar
Pequeña. Ante esto, el sultán de Marruecos manifestó que, antes de él ceder ningún territorio,
primero los españoles debían identificar dicho lugar con exactitud. De manera que la cuestión
permaneció sin resolverse y continuó siendo materia de discusión con las autoridades marro-
quíes. De hecho, en octubre de 1883 el sultán Hasan I aceptó la entrega de Santa Cruz del
Mar Pequeña accediendo además a su identificación con Ifni. Sin embargo, al año siguiente
la delimitación del territorio donde establecer la pesquería Española volvió a quedar aplazada
a instancias del gobierno marroquí (Gil Pérez y Garrido Guijarro, 2015: 13).
Como bien explican Gil Pérez y Garrido Guijarro, es a partir de este momento cuando
al margen de la acción gubernamental debemos incluir en este repaso histórico la acción de
intereses industriales y comerciales. A este respecto, empresarios canarios ya habían estable-
cido importantes conexiones y llegado a acuerdos con jefes locales de la zona de Río de Oro.
La presión canaria se incrementó ante el conocimiento de una posible acción británica en la
zona, y finalmente se establecieron tres casetas-factorías en dicha zona, aunque la cuestión
de Santa Cruz del Mar Pequeña quedó pendiente (Gil Pérez y Garrido Guijarro, 2015: 14).
A continuación, Francia emerge como un nuevo y decisivo actor en el desarrollo de los
acontecimientos. En 1900 y en 1904 España y Francia negociaron bilateralmente los límites
de sus respectivas posesiones en el Sahara y su acción en Marruecos, siendo estos acuerdos
el origen del posterior establecimiento del régimen de protectorado hispano-francés en Marrue-
cos a partir de 19124. Aunque en dichas negociaciones Francia reconoció la reivindicación de
España sobre Santa Cruz de Mar Pequeña, en la práctica el país vecino obstaculizó en repeti-
das veces la ocupación española efectiva de Ifni (Gil Pérez y Garrido Guijarro, 2015: 16-17).
En realidad no fue hasta 1934, cuando ya sí le convenía al gobierno francés5, que los españoles
4 Para profundizar en las negociaciones internacionales previas al reparto colonial de Marruecos, véase, entre
otros, González Alcantud y Martín Corrales (2007) y Morales Lezcano (2002).
5 Ybarra recoge una interesante cita del Presidente del Gobierno español, durante la Segunda República,
Alejandro Lerroux: España ejercía en Ifni un derecho de soberanía como en Ceuta y Melilla y que este territorio
era una parte integrante del español (1998: 332).
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pudieron ocupar el territorio ya conocido como Sidi Ifni6. Ello tuvo lugar el 6 de abril, fecha
del desembarco del coronel Fernando Osvaldo Capaz Montes7 quien consiguió la aceptación
de las tribus locales (Montoro, 1991: 181-182).
Tras la ocupación en 1934 Ifni pasó a engrosar los territorios bajo control colonial español,
pero su situación jurídica cambió tras la independencia de Marruecos (1956), pues a partir
del 10 de enero de 1958 el territorio fue considerado como provincia española, independiente
de la otra en que se convertirá el Sahara Español. Así permanecería hasta 1969. España ar-
gumentaba que en el Tratado de 1767 las autoridades marroquíes habían reconocido que este
territorio quedaba fuera de sus dominios (Ybarra, 1998: 334), por lo que España defendería
posteriormente que Ifni era de soberanía española.
3. EL INICIO DEL PROCESO DE DESCOLONIZACIÓN DE IFNI
El 2 de marzo de 1956 Francia concedió la independencia a Marruecos, sorprendiendo al
gobierno español quien se vería obligado a hacer lo propio con la Zona Norte al mes siguiente.
En París estaban interesados en poder concentrar sus esfuerzos en reprimir la insurrección
liderada por el Frente de Liberación Nacional (FLN) en Argelia, un territorio que se consi-
deraba parte integrante de Francia.
Al mismo tiempo, el país galo preparaba la independencia de otro Estado: Mauritania,
que comprendía un territorio reivindicado por el movimiento nacionalista marroquí como
parte del ‘Gran Marruecos’8, tal y como lo concebía su líder Allal al-Fasi. De hecho, el Ejér-
cito de Liberación marroquí (EL) actuaba en la zona sahariana atacando intereses franceses
y disfrutando de la inacción de las autoridades españolas que controlaban la zona meridional
marroquí (Cabo Juby / Tarfaya) sin impedir los movimientos de dicho grupo armado. Aun-
que tuvieron lugar contactos hispano-franceses sobre una potencial cooperación entre ambos
ejércitos y se llegó a colaborar en materia de inteligencia, España en aquel momento mantuvo
una posición reticente a la intervención directa, salvo en caso de ataque, y Francia mantuvo
su recelo frente a la actitud española (Catala, 2015: 202-203).
Para asegurar su control de la zona sahariana, a finales de 1956 los franceses tomaron
la iniciativa de negociar la delimitación de Mauritania y Río de Oro. Las negociaciones se
desarrollaron con facilidad y a principios de 1957 comenzó la labor de demarcación de la
frontera. Paralelamente, el 10 de enero en Francia se aprobó la ley que crea la Organización
Común de las Regiones Saharianas (OCRS), poniendo de manifiesto la intención del gobierno
francés de mantener el control del Sahara y explotarlo económicamente. Para asegurar estos
intereses el gobierno francés planteó una ampliación de la cooperación con España en la
zona, al tiempo que por parte marroquí se revitalizó el discurso nacionalista que reivindi-
caba Mauritania (Catala, 2015: 204). Además, durante aquel año, Muhammad V y Franco
intercambiaron correspondencia sobre el futuro de los territorios que reivindicaba Marruecos,
6 Sobre los últimos avances en la investigación arqueológica para determinar la localización de Santa Cruz
del Mar Pequeña, véase Gil Pérez y Garrido (2015: 18 y ss.).
7 Sobre la carrera militar de Capaz y su relevante papel en el diseño de la administración colonial española
en Marruecos, véase Madariaga (2002: 154-160).
8 Dicha reivindicación incluía los siguientes territorios norteafricanos administrados entonces por España: la
zona sur del Protectorado o Tarfaya, entre el río Draa y el paralelo 27° 40’ (desde 1912), Sidi Ifni (cedido a España
en 1860 y ocupado a partir de 1934) y el Sahara español (donde la presencia española se remontaba a 1884), las
ciudades de Ceuta (desde 1580) y Melilla (desde 1496).
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particularmente Ifni, cuya soberanía ya era objeto de enfrentamiento dialéctico entre ambos
mandatarios (Eiroa, 2007: 11).
En este contexto, en febrero de 1957, el EL atacó tropas francesas en Bir-Lahmar, cerca
de Fort Trinquet, con un resultado de veinte muertos, incluidos tres oficiales, y quince heri-
dos. Además, un suboficial fue capturado y trasladado a Río de Oro, donde se refugiaron los
atacantes. El gobierno francés protestó tanto a marroquíes como a españoles amenazando con
actuar de manera enérgica la próxima ocasión que tuviese lugar un suceso parecido, sin tener
en cuenta líneas fronterizas (Catala, 2015: 206-207).
Al mismo tiempo, en España se produce una fundamental renovación de las principales
carteras ministeriales, incluyendo la de Exteriores que pasaría a ser responsabilidad de Fer-
nando María Castiella. El nuevo ministro representaría una de las figuras defensoras de un
viraje en la acción exterior española marcada por un realismo que reconociese la evolución
de la esfera internacional, la necesidad de que España mejorase sus relaciones con los princi-
pales países europeos y que aceptase el proceso descolonizador que se imponía a escala global
(Pardo Sanz, 1996: 225-239). En su primera entrevista oficial con el Embajador francés en
marzo de 1957, el nuevo ministro expresó su deseo de trabajar por un acercamiento franco-
español, unas intenciones que se reiterarán en ocasiones posteriores. Esta renovación minis-
terial coincidió con el ataque sufrido en febrero por las tropas francesas y que condujo a las
autoridades militares, tras un análisis de la situación, a mostrarse partidarias de una “limpieza
general” de las bandas del EL que operan en la zona sahariana. Por todo ello, el Consejo de
ministros francés acordó reevaluar las relaciones con España (Catala, 2015: 211-215).
Al tiempo que el EL llega a penetrar en el territorio provocando dos incidentes armados
con los españoles, el 21 de agosto el gobierno marroquí oficialmente reclama la reintegración
de Ifni en el Marruecos independiente (Vilar, 2000: 402; Catala, 2015: 222).
3.1. LA GUERRA DE IFNI (1957-1958)9
El 23 de noviembre de 1957 se produjeron una serie de ataques concertados por parte
del EL contra posiciones del ejército español en Ifni dando comienzo así a una guerra no
declarada. Siendo, al parecer, la excusa de este ataque el hecho de que el Gobierno español
se hubiese negado a abandonar Tarfaya, la Zona Sur del Protectorado. Desde Madrid se argu-
mentaba que tal retirada no podía realizarse en tanto en cuanto las autoridades marroquíes no
ejerciesen un control directo real sobre la zona por el riesgo que suponía para la seguridad de
los intereses españoles (Ifni y Sahara) dado que la presencia efectiva allí era la de las bandas
del EL lideradas por Ben Hammud (Ybarra, 1998: 342).
La guerra duró hasta abril de 1958 y fue necesaria la acción combinada con las fuerzas
armadas francesas (Operaciónes Teide y Écouvillon) para asegurar el dominio español sobre
la capital Sidi Ifni. Las consecuencias de este conflicto fueron, por un lado, además de las
pérdidas humanas, el repliegue de las fuerzas armadas españolas al entorno de la ciudad de
Sidi-Ifni, un limitado territorio al que quedaría reducida la presencia española hasta 1969.
Por otro lado, el cambio de la situación administrativa de Ifni y el Sahara a partir de enero
de 1958, pasando ambos territorios a considerarse oficialmente provincias, en un intento del
gobierno español por asegurar los intereses españoles en la zona; y, además, la negociación
con Rabat de la descolonización de Tarfaya, la Zona Sur del Protectorado español, formalizada
con la firma del Tratado de Cintra el 1 de abril de 1958 (Ybarra, 1998: 342-344).
9 Véase la obra fundamental de Diego Aguirre (1993) y, de más reciente publicación, Vidal Guardiola (2006).
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Sin embargo, al contrario de lo esperado por los españoles, aquello no supondría el fin
de las reivindicaciones territoriales marroquíes.
4. LA EVOLUCIÓN DE LA NEGOCIACIÓN HISPANO-MARROQUÍ HASTA 1967
Las reivindicaciones territoriales marroquíes siempre habían incluido el enclave de Ifni,
y así se habían manifestado oficialmente al respecto los marroquíes en diversas ocasiones.
Sin embargo, es a partir de 1963 cuando las presiones sobre España para negociar su cesión
se hicieron especialmente intensas (Eiroa, 2013: 40). Desde el encuentro en el aeropuerto de
Barajas en julio de 1963 entre Franco y Hasan II, que fue considerado una escenificación del
acercamiento entre Marruecos y España y una supuesta actitud favorable por parte de ambos
a negociar bilateralmente los contenciosos territoriales pendientes (Torres García, 2013), los
marroquíes habían presionado en relación a Ifni y Sahara. De hecho, en la primavera de 1963
Hasan II realizó una propuesta de acuerdo sobre estos territorios que contemplaba ofrecer
garantías a los españoles de que sus intereses en la zona quedarían asegurados, pero que fue
ignorada (Torres García, 2011).
En ese momento la descolonización a escala global era ya un proceso muy avanzado y,
especialmente, el foro de Naciones Unidas era particularmente firme a este respecto (Mon-
to ro, 1991)10. Con todo, en el seno del régimen franquista existían importantes divergencias
en cuanto a si era conveniente para los intereses de España aceptar la descolonización de Ifni
y Sahara. Ciertamente existían importantes voces en contra, tanto por razones geoestraté-
gicas, pues la costa sahariana era considerada fundamental para la seguridad de las Islas
Canarias; como económicas, pues se explotaba una importante riqueza pesquera, en un mo-
mento en que no se descartaba, además, el descubrimiento de otras riquezas minerales en la
zona. Así se explica la actitud de determinados elementos del régimen franquista y su falta
de realismo ante la patente evolución de la opinión internacional acerca de la persistencia de
territorios no autónomos en África. Todo ello alimentaba las reticencias españolas a la hora
de decidir la descolonización de estos territorios y tensaba, por tanto, las relaciones hispano-
marroquíes.
A pesar de todo, la realidad de la insostenibilidad de la situación en Ifni se imponía.
El hecho de que de facto España había perdido el control sobre gran parte del territorio se
puso de manifiesto en un incidente que tuvo lugar en el verano de 1963. Con ocasión de la
celebración de la convocatoria de elecciones municipales, desde el ministerio del Interior ma-
rroquí se diseñó un mapa de las circunscripciones electorales en que se dividía el país. El 29
de julio, la agencia de noticias MAP se hizo eco de aquel mapa que representaba la zona de
Ifni bajo soberanía marroquí en su mayor parte, quedando la zona española reducida a una
faja de cinco kilómetros11. Aunque en España el asunto se silenció por medio de la censura
mediática, en el país magrebí tuvo una cierta repercusión:
[La] prensa española ha silenciado dicha información porque desde Rabat y [el] embaja-
dor de Marruecos en Madrid suplicaron con gran insistencia [que] no nos hiciésemos eco de
10 Véase también Vilar Ramírez (2005: 129-158) y Vilar (2000: 391-410).
11 “La información de la agencia de noticias marroquí MAP sobre la ‘agresión administrativa’ de Ifni. Infor-
mación UPI”, 29 de julio de 1963, 2152/3, Archivo Castiella-Real Academia de la Historia (en adelante: RAH);
“Salimos al paso de la información lanzada por la agencia MAP sobre la ‘Anexión administrativa’ de Ifni. Noticias
de OID”, 29 de julio de 1963, 2152/2, RAH.
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tan absurda como torpe información asegurando que ni en radio ni en televisión ni en prensa
solventes marroquíes se recogería [el] infundio lanzado [por la] agencia MAP. Efectivamente,
salvo [el] diario ‘Maroc informations’ cuyo director, por otra parte, ha estado detenido por
sus campañas antigubernamentales acusado de atentado contra seguridad del Estado, [los]
demás diarios marroquíes hoy ignoran dicha noticia.–Castiella12.
El asunto provocó las protestas del gobierno español13 y terminó requiriendo una expli-
cación al gobierno de Rabat, que vino a través del ministro Balafrech en una entrevista con
el embajador Aznar:
Le he comunicado los sentimientos que había despertado en el gobierno español la
noticia del intento de anexión de una parte del enclave de Ifni con ocasión de las elecciones
municipales y he formulado la debida protesta por esa especie de agresión administrativa
que, según lo difundido por determinadas agencias, había cometido contra España el Ministro
del Interior marroquí.
Como contestación, Balafrech le pidió que transmitiese a Madrid la siguiente decla-
ración:
Su Majestad el Rey Hassan II por medio de su representante personal, ruega al Exce-
lentísimo Señor Ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de España que haga llegar hasta
Su Excelencia el Jefe de Estado español, Generalísimo Franco, la expresión del enojo que
le ha causado la ligereza informativa cometida en relación con el territorio de Ifni a propó-
sito de las elecciones municipales celebradas en Marruecos el pasado día 28. Su Majestad
asegura al Caudillo de España que en territorio de Ifni no se ha producido hecho alguno,
de ninguna índole, que altere la situación política, jurídica o administrativa allí existente.
Igualmente desea hacer presente a S. E. el Generalísimo que no existe en su ánimo ni en
el de su gobierno el menor propósito de resolver cualquier problema pendiente con España
por vía unilateral. Sino por la de la negociación amistosa y amplia; y que en este sentido
permanece rigurosamente fiel al espíritu de la entrevista de Barajas y hace votos porque
ese espíritu prevalezca siempre y de él se deriven los mejores frutos y beneficios tanto para
España como para Marruecos14.
Otro factor a tener en cuenta para entender las causas de la presión marroquí sobre Es-
paña es su tensa relación con la Argelia independiente. La reclamación de Marruecos de la
región de Tinduf acabó provocando la Guerra de las Arenas, que tuvo lugar en el otoño de
1963, y que se saldó con la confirmación de que la flamante República Argelina difícilmente
consentiría ceder en una virtual negociación sobre sus límites fronterizos, tal y como fueron
heredados tras el período colonial. Por ello, Hasan II centró a partir de entonces su atención
en los territorios administrados por España (Torres García 2012; Vilar, 2000: 403).
Así, a pesar de haber alcanzado en 1963, supuestamente, un momento de distensión en
las relaciones hispano-marroquíes los años siguientes vieron enrarecerse el ambiente entre
12 “Instrucciones a nuestras Embajadas sobre el infundio lanzado por la agencia MAP en relación con Ifni.
Circulares”, Circular n.º 30, 30 de julio de 1963, p. 2, 2152/4, RAH; véase también “Maroc Informations único
diario marroquí que publica la noticia de MAP y el comunicado español”, telegrama y nota de Rabat, 30 de julio
de 1963, 2152/6, RAH.
13 “Salimos al paso de la información lanzada por la agencia MAP sobre la ‘Anexión administrativa’ de Ifni.
Noticias de OID”, 29 de julio de 1963, 2152/3, RAH.
14 “El Ministro de Asuntos Exteriores marroquí expresa a nuestro Embajador en nombre del Rey Hassan II
las excusas y la condena del hecho que dio lugar al incidente de Ifni”. Telegramas del Embajador en Rabat (Aznar),
31 de julio de 1963. Telegrama n.º 492, pp. 1-2, 2153/2, RAH.
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ambos países y no sería hasta el verano de 1967 cuando ambas partes conseguirían avanzar
en la cuestión de la descolonización de Ifni (Pardo, 2000: 360).
4.1. PRESIDENCIA ACEPTA NEGOCIAR
Los contactos hispano-marroquíes se mantuvieron, incluyendo entrevistas personales en-
tre Franco y Hasan II, pero en 1966 las tensiones bilaterales llegaron a un punto álgido con
motivo de los contactos españoles con potenciales inversores interesados en la explotación de
los fosfatos del Sahara (Pardo, 2006).
A principios de 1966, mientras los marroquíes mantenían la presión15, Presidencia (Ca-
rrero Blanco) y el Ministerio de Asuntos Exteriores (Castiella) discutieron la postura a tomar
definitivamente sobre el Sahara Occidental e Ifni. Carrero Blanco finalmente consintió en
separar la cuestión sahariana del dossier de Ifni, aceptando negociar la retrocesión de este,
pero no la del Sahara. Consecuentemente, esto se adoptaría como política del gobierno español
en noviembre de aquel año (Pardo, 2006: 215, 218-219). Tal avance representó un punto de
inflexión junto con el hecho de que el 22 de diciembre de aquel año la Asamblea General de
Naciones Unidas aprobó la Resolución 2229 (XXI) por la cual se pedía a España:
que adopte inmediatamente las medidas necesarias para acelerar el proceso de descoloniza-
ción de Ifni y que decida con el Gobierno de Marruecos, habida cuenta de las aspiraciones
de la población autóctona, las modalidades del traspaso de poderes…16.
De manera que finalmente la postura española favorable a la negociación se impuso en el
seno del régimen franquista de la mano del ministro Castiella. Él defendía una puesta al día
de la política exterior española, de acuerdo con la tendencia descolonizadora que se imponía a
escala global, y con vistas a favorecer una futura integración de España en Europa. Además,
Castiella propugnaría presionar a Gran Bretaña en favor de la “devolución de Gibraltar”. En
este sentido, qué mejor muestra de cómo debería solucionarse la cuestión gibraltareña que sen-
tando el precedente de Ifni por un lado (Montoro, 1991: 189; Pardo, 2000: 358; De La Torre,
2013: 218, 221, 228), y el de Guinea, por otro (Lazrak 1974: 334-335; Vilar 2000: 408-409).
Con todo, la conclusión del proceso todavía llevaría un tiempo.
Inmediatamente después de aprobarse la Resolución 2229 (XXI), el rey Hasan II apre-
mió al país vecino a que comenzasen las negociaciones. Madrid, sin embargo, lo retrasaba,
pues culpabilizaba a una campaña mediática marroquí en contra de España el establecimiento
de una atmósfera política inapropiada para el establecimiento de un proceso de negociación
(Eiroa, 2013: 41-42)17. No obstante, la presión del monarca alauí se mantendría a través de
cartas, envíos de representantes oficiales e invitaciones a entrevistarse personalmente con el
Jefe del Estado e, incluso, a que el español visitase Marruecos. De esta manera, tuvieron lugar
a partir de 1967 los primeros contactos conducentes a la retrocesión de Ifni.
15 “Según ha manifestado el Ministro de Asuntos Exteriores marroquí a los Embajadores de Francia y Estados
Unidos, el Sahara puede ‘llegar a producir una crisis importante entre España y Marruecos’ , 23-12-65/3-1-66, do-
cumento n.º 23928, Archivo de la Fundación Nacional Francisco Franco (en adelante: FNFF); “Carta del Ministro
de Asuntos Exteriores marroquí solicitando la pronta apertura de negociaciones ‘a fin de solucionar el contencioso
territorial’ ”, 10 de junio de 1966, documento adjunto a la Carta n.º 30 del Embajador en Rabat (Ibáñez), documento
n.º 23980, FNFF.
16 El texto completo en español puede consultarse en: <http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/RES/22
29(XXI)&Lang=S&Area=RESOLUTION>.
17 Véase también “Notas provisionales tomadas por el Embajador Ibáñez sobre la entrevista de Su Excelencia
con el Jefe de Gabinete Real marroquí”, 12 de junio de 1967, documento n.º 19592, p. 4, FNFF.
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La negociación de la retrocesión de Ifni: contribución a su estudio Ana Torres García 189
1ª prueba
5. LA EVOLUCIÓN DE LA NEGOCIACIÓN HISPANO-MARROQUÍ
A PARTIR DE 1967
5.1. LA VISITA DE HASAN II A ESTADOS UNIDOS
Antes de continuar con el desarrollo de los contactos hispano-marroquíes, es necesario
detenerse a considerar el contexto en el que se produjeron, así como el estado de ánimo de
ambas partes. A continuación, se pretende arrojar luz sobre las razones del nerviosismo de
Madrid por razón de la visita de Hasan II a Estados Unidos en febrero de 1967.
Largamente esperado por el monarca marroquí18 , es a principios del mes de febrero de
1967 cuando pudo finalmente realizar el viaje a Estados Unidos para entrevistarse en persona
con el presidente Johnson. Su visita fue considerada como informal, no oficial, y tuvo lugar del
9 al 11 de febrero de 1967. Tras ello, Hasan II se trasladó a New York, ya en visita privada,
donde permaneció hasta su regreso a Marruecos el 17 de febrero.
Este viaje vino precedido de una reunión en Tánger de los Jefes de Misión estadouni-
denses de la zona del África septentrional y occidental, para intercambiar impresiones sobre
la situación política de la región y consensuar, en su caso, recomendaciones al Departamento
de Estado. En relación a la inminente visita de Hasan II a Estados Unidos el gobierno español
había mostrado su preocupación por el hecho de que el líder nacionalista Allal al-Fasi, en
aquel momento Ministro de Asuntos Saharianos y Mauritanos, formase parte del séquito del
Rey, justo cuando tenían lugar los contactos hispano-marroquíes en relación con Ifni. Ello se
interpretaba por parte española como una prueba evidente de que el tema de las reivindica-
ciones territoriales de Marruecos formaría parte de las conversaciones bilaterales que tendrían
lugar durante la visita del monarca19. El Embajador americano en Rabat, Henry Tasca, ya se
había mostrado contrario a tal interpretación argumentando que claramente en aquel preciso
momento lo prioritario para el Rey era la ayuda militar que solicitaba al gobierno americano.
En cualquier caso, en Tánger fue consensuado entre los Embajadores que su administración
aconsejase:
al Rey que, puesto que España había hecho ante las Naciones Unidas una oferta de conver-
saciones bilaterales con Marruecos con vistas a la solución del problema de Ifni de confor-
midad con la Resolución aprobada en la última Asamblea General, sería normal y conforme
al interés de Marruecos el separar la cuestión de Ifni de la del Sahara, y limitarse a abordar
la primera con España20.
No obstante, los diplomáticos eran perfectamente conscientes también de que muy pro-
bablemente Washington se decantase por mantenerse totalmente al margen “limitándose la
parte americana a escuchar y a manifestar su deseo de que se mantenga ante todo la paz en
África del Norte”21.
18 Solicitada al menos desde principios de 1965, se fue posponiendo por diversas razones. Véanse los documentos
de la carpeta “Morocco. December 1963-March 1966 [3 of 3]”, Files of Robert W. Komer (1963-1966), National
Security File (en adelante: NSF), Lyndon B. Johnson Presidential Library (en adelante: LBJL).
19 Los argelinos realizaron una lectura semejante y Buteflika también mostraría su preocupación al respecto.
Véase “Incoming telegram n.º 2675 from Algiers”, 16 de febrero de 1967, “Algeria volume 2 7-65/11-68 [1 of 3]”,
NSF, Country File, Africa-South Africa, Box 79, LBJL.
20 “Reunión Jefes de Misión en Tánger”, 26 de enero de 1967, p. 6, L12035E1 “Estados Unidos-África y Mundo
Árabe”, Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores (en adelante: AMAE).
21 Ibídem, p. 6.
190 Ana Torres García La negociación de la retrocesión de Ifni: contribución a su estudio
Norba. Revista de Historia, Vol. 29-30, 2016-2017, 181-200
1ª prueba
Efectivamente, esta sería finalmente la postura de la administración Johnson22, mante-
nerse al margen, pero siempre informada del progreso de las negociaciones23. De acuerdo con
los memoranda de las conversaciones que tuvieron lugar durante la estancia del rey marroquí
en Washington DC, los temas principales que se trataron fueron la ayuda militar y la ali-
menticia solicitada por Marruecos. En ningún momento en la documentación aparece ninguna
mención al Sahara o a ningún otro territorio africano bajo control español. Más aún, es de
señalar que, siguiendo su tónica habitual, Hasan II llevó personalmente las conversaciones
y el ministro al-Fasi no tuvo ningún papel político relevante, aun estando presente24. Ello
coincide con la información que paralelamente las autoridades estadounidenses trasladaron a
las autoridades españolas25.
Simultáneamente, el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Ahmed Laraki, se apresuró
a anunciar en febrero de 1967 ante la Asamblea General de Naciones Unidas que se había
concluido un acuerdo entre los dos gobiernos para la aplicación práctica de la resolución
relativa al conflicto de Ifni (Hernando de Larramendi, 1997: 361-362), pero el proceso en
realidad se encontraba en una fase inicial y, en la práctica, resultaría lento.
A principios del mes de marzo de 1967, el embajador de Marruecos, Mohammed ben
Mizzian, comunica el interés del monarca alauí por mantener contactos y menciona su inten-
ción de aludir a Ifni en un próximo discurso del Rey26. Es este un momento, también, de ten-
sión en las relaciones argelino-marroquíes debido a la cantidad de armamento que está siendo
adquirido por Argelia. De hecho, el rey Hasan II dirigió una carta al Secretario General de
Naciones Unidas sobre los efectos perniciosos de una carrera de armamentos en Argelia y
Marruecos. Esta preocupación, como se apuntó anteriormente, fue también el tema principal
de las conversaciones del monarca alauí con representantes del gobierno americano en Wash-
ington DC y lo sería, así mismo, en los encuentros del embajador Ibáñez con representantes
marroquíes en Rabat. Estos intentaban acercarse a España argumentando que:
nuestro país [España] era, con Marruecos, el primer afectado por las implicaciones militares
de una carrera de armamentos en África del Norte. … había que pensar seriamente en que
se trataba de un plan previsto y preparado con fines ideológicos y que favorecía la toma de
posiciones de la URSS en el Mediterráneo Occidental27.
No obstante, en estos primeros meses, los contactos entre España y Marruecos parecen
limitarse a las peticiones del monarca marroquí de un encuentro personal con el Jefe de Es-
tado español. Sin embargo, sus propuestas son rechazadas en favor, según los españoles, de
un trabajo técnico-administrativo previo a realizar previamente por los ministerios concerni-
dos28. Sería en el mes de agosto de 1967, con ocasión de distintos encuentros entre el embaja-
dor español en Rabat, Eduardo Ibáñez, y el ministro de Exteriores marroquí, Ahmed Laraki,
22 Al contrario de lo que se pudo percibir por algunos observadores españoles (Villar, 1982: 136), entre Rabat
y Washington existía una buena relación, pero difícilmente puede caracterizarse esta de “luna de miel”.
23 Carta desde Washington DC, 23-1-68. Asunto: Interés Departamento de Estado sobre relaciones España con
Marruecos y Argelia, L12035E1, AMAE.
24 Véanse los documentos de la carpeta “Visit of King Hassan of Morocco, February 8-17, 1967 [1 of 2]”, Files
of Harond H. Saunders, NSF, Box 1, LBJL.
25 Véase L8724E8, “Marruecos. Viaje de Hassan II”, AMAE.
26 “Carta a nuestro Embajador en Rabat informándole de la conversación mantenida con el General Mizzian”,
1 de marzo de 1967, documento n.º 23781, FNFF.
27 “Entrevista de nuestro Embajador en Rabat con Ministro Negocios Extranjeros, Cherkaoui”, 8 de marzo de
1967, telegrama n.º 81, p. 2, documento n.º 14772, FNFF.
28 “Notas provisionales tomadas por el Embajador Ibáñez sobre la entrevista de Su Excelencia con el Jefe de
Gabinete Real marroquí”, 12 de junio de 1967, documento n.º 19592, FNFF.
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La negociación de la retrocesión de Ifni: contribución a su estudio Ana Torres García 191
1ª prueba
cuando se empezarían a concretar las concesiones a realizar por cada parte en la negociación.
En palabras de Ibáñez:
Le dije entonces que, si bien la carta del Rey, como todas las que había intercambiado
con S.E. el Jefe del Estado reflejaba el espíritu de la particular y amistosa relación que
los une, a mi juicio, permanecía todavía en el marco de las manifestaciones generales. El
Caudillo en la suya anterior, después de insistirle una vez más en la posibilidad de tratar
del tema de Ifni, le invitaba a exponer de manera concreta y precisa sus ideas, sugestiones
y propuestas a tal fin.
Evidentemente –añadí– en toda negociación es necesario dar para recibir y convenía
que se precisaran las ofertas marroquíes en relación con este tema. Nosotros, que al igual
que ellos en Ifni, somos demandantes en Gibraltar, habíamos preparado la negociación sobre
la Roca con una exposición de nuestros fines y propósitos y habíamos abierto nuestro juego
con soluciones prácticas para cada uno de los capítulos que es preciso resolver. (…).
No se trata de un mero y eventual cese de la administración española y del traspaso
correspondiente de competencias como sucedió en el Protectorado, en el que solo ejercía-
mos una función de tutela; sino que, en este caso, estamos ante un territorio en el que los
títulos de la presencia española son plenos y completos. Por tanto las soluciones han de ser
evidentemente diferentes29.
Tras la exposición del español señalando el trabajo que todavía quedaba por realizar, el
ministro marroquí se excusó explicando que en los últimos meses no había podido disfrutar
del reposo y tranquilidad suficientes para enfrentarse con todos esos asuntos, refiriéndose
a la crisis desatada en el seno del mundo árabe como consecuencia de la guerra de los Seis
Días. De hecho, viajaba a Jartum (Sudán)30 al día siguiente. Es importante señalar que, tras
informar del contenido de la entrevista, Ibáñez sugirió a Madrid que:
quizá fuera conveniente que nosotros también estableciéramos y fijáramos ya nuestras postu-
ras maximalistas en cuanto a lo que esperamos de Marruecos en estas materias, e, incluso,
que pudiera yo lanzarle algunas ideas en futuros contactos que permitieran condicionar la
negociación y llevarla por los cauces que nos interesan31.
El siguiente avance en los contactos bilaterales respecto a Ifni tuvo lugar el 9 de sep-
tiembre. Aquel día el embajador Ibáñez fue recibido en audiencia por el rey Hasan II. El di-
plomático hacía entrega de una respuesta a una misiva anterior del monarca al Jefe de Estado
español. Tras su lectura, el monarca aceptó de manera explícita que, dado que el origen del
interés español por el enclave había estado relacionado con la actividad pesquera en la zona,
Marruecos podría ofrecer a cambio de la cesión territorial la firma de un tratado de pesca
que garantizase dichos intereses españoles:
veía que el Generalísimo fijaba los criterios que consideraba necesario tener en cuenta para
arreglar el problema de Ifni. Él, por su parte, entendía que, partiendo del principio de la
transferencia del territorio, se ponían en primer lugar garantías para los habitantes. … No
veía inconveniente en ello… Siguió adelante el Rey diciendo que en cuanto a los estrictos
intereses españoles y a lo que el Caudillo decía de ‘salvaguardar los fines que perseguía la
cesión que en su tiempo se hizo a España’, suponía que, aparte lo que deseábamos conservar,
29 Carta confidencial n.º 42 de Ibáñez a Castiella, 22 de agosto de 1967, documento n.º 19232, p. 2, FNFF.
30 Se trata de la reunión de los líderes árabes tras la guerra árabo-israelí de los Seis Días. Se celebró del 29 de
agosto al 1 de septiembre y concluyó con la conocida “Declaración de los Tres Noes”: no a la paz con Israel, no al
reconocimiento de dicho Estado y no a negociar con él.
31 Carta confidencial n.º 42 de Ibáñez a Castiella, pp. 7 y 9, FNFF.
192 Ana Torres García La negociación de la retrocesión de Ifni: contribución a su estudio
Norba. Revista de Historia, Vol. 29-30, 2016-2017, 181-200
1ª prueba
nos referíamos con ello a la concesión de pesca que fue el origen de Ifni y que no querríamos
dejar reducido su ámbito a aquel estrecho espacio. Pensaba que sería momento y ocasión
para establecer un amplio convenio de pesca hispanomarroquí en el que, incluso, se llegara
la formación de un ‘comptoir’ o sociedad mixta32.
Continuó el monarca opinando que todo aquello podía ser concretado por los respectivos
ministros de exteriores y apuntó que Laraki partía a Yedda (Arabia Saudí) el día 11 y que a
su regreso, el día 19, podría pasar por Madrid33.
El Tratado de Pesca era fundamental para España porque en 1962 Marruecos había exten-
dido sus aguas territoriales de 6 a 12 millas de la costa, en claro detrimento de los intereses
españoles. Por ello, esta cesión ahora por parte marroquí, garantizando derechos de pesca
recíprocos, representaba para España un acuerdo realmente ventajoso (Larramendi, 1997: 362;
Trout, 1970: 65; Lazrak, 1974: 328-331).
5.2. EL IMPACTO DE LA GUERRA ÁRABO-ISRAELÍ DE 1967
Es a finales del verano de 1967 cuando el rey de Marruecos aceptó la contrapartida que
pedía España por ceder Ifni y que resultará tan ventajosa para España que la propia oposi-
ción marroquí lo consideró una cesión inaceptable. Para entender las razones de Hasan II para
tomar dicha decisión hay que tener en cuenta el contexto regional en aquel momento, afectado
por la guerra árabo-israelí de 1967.
También conocida como la Guerra de los Seis Días, este conflicto estalló el 5 de junio
de aquel año y finalizó el día 10. Tras un período en el que las tensiones regionales se agra-
varon enormemente en toda la región34. El ejército israelí atacó la fuerza aérea egipcia in-
fringiendo una severa derrota al ejército de Nasser. El fracaso de la intervención de otros
ejércitos de países árabes vecinos finalmente no consiguió sino agravar aún más la imagen
patente de incompetencia de sus respectivos regímenes, suponiendo un duro golpe para la
moral de los árabes.
Aunque breve, aquel episodio bélico supuso un punto de inflexión en el desarrollo del
conflicto árabo-israelí, pues como consecuencia, el ejército israelí ocupó territorios anterior-
mente controlados por árabes: la franja de Gaza, anteriormente administrada por Egipto, la
orilla occidental del río Jordán (Cisjordania) y Jerusalén Este, antes bajo control jordano;
los Altos del Golán, territorio sirio; y la península del Sinaí, perdiendo así Egipto importan-
tes yacimientos de gas y petróleo. Además, la guerra produjo una segunda ola de desplaza-
dos que se tradujo en un significativo aumento del número de refugiados palestinos que se
sumaban así a los más de 700.000 que ya registró la Agencia de Naciones Unidas (UNRWA)
tras la guerra de 194835.
Otra consecuencia fundamental que marcaría la historia del mundo árabe contemporáneo
fue el abismal desprestigio en el que cayeron los regímenes políticos de carácter “progresista”
o “revolucionario” con Egipto a la cabeza. De hecho, el liderazgo de tendencia panarabista del
presidente egipcio Gamal Abdel Nasser ya nunca se recuperaría de aquel golpe. Otros líderes
32 “Entrevista del Embajador en Rabat con Rey Hassan para hacer entrega carta de Su Excelencia”, 9 de sep-
tiembre de 1967, documento n.º 19228, p. 1, FNFF.
33 Ibídem, p. 2. Efectivamente tal visita tuvo lugar (“Carta de Ibáñez a Castiella de 7-8-68”, p. 2, documento
n.º 20316, FN FF).
34 Para una actualización de la muy extensa bibliografía existente sobre este conflicto, véase Louis y Shlaim
(2012).
35 Página oficial de la UNRWA <https://www.unrwa.org/who-we-are>.
Norba. Revista de Historia, Vol. 29-30, 2016-2017, 181-200
La negociación de la retrocesión de Ifni: contribución a su estudio Ana Torres García 193
1ª prueba
árabes, por tanto, intentarían aprovechar aquella situación para postularse como herederos de
los movimientos revolucionarios del mundo árabe, tal fue el caso de Huari Bumedian, presi-
dente argelino en aquel entonces. El régimen argelino rompió relaciones con Estados Unidos
el 6 de junio y manifestó públicamente que Argelia continuaría en estado de guerra. Este
discurso beligerante causó una profunda preocupación en los Estados vecinos que, además,
estaban sufriendo diversos episodios de protestas y manifestaciones antiisraelíes y antiameri-
canas (Le Tourneau, 1968: 302-303).
Hasta este momento, la causa palestina había sido un asunto que suscitaba la solidaridad
y la unidad árabe. Sin embargo, la postura a adoptar en estas nuevas circunstancias sería un
nuevo elemento de división entre los regímenes árabes. En el caso del Norte de África, las
diferencias ideológicas y la rivalidad por la hegemonía regional que venían caracterizando las
relaciones entre Argelia y Marruecos alcanzarían uno de los momentos más tensos y poten-
cialmente peligrosos (Grimaud, 1984: 200).
Marruecos, junto con otros países árabes ‘pro-occidentales’, trataría de contrarrestar la
actitud beligerante de Bumedian quien activamente defendía la continuación del enfrenta-
miento directo con Israel. Incluso, según el gobierno marroquí, los argelinos llegaron a proponer
atacar las instalaciones navales estadounidenses de Kenitra, en suelo marroquí. Tal propuesta
sería totalmente rechazada, pero agravó la desconfianza y preocupación del rey Hasan II
respecto a las intenciones del régimen vecino36.
El monarca marroquí se embarcó así en una campaña diplomática junto a otros líderes
árabes para intentar presionar a Occidente, especialmente a Estados Unidos, para que la ONU
adoptase una postura más crítica y contundente respecto a Israel. Marruecos, y otros países
árabes, se sentían abandonados por los occidentales en su esfuerzo por calmar los ánimos y
defender la adopción de una postura más proclive a la negociación. Insistían a los americanos
sobre la necesidad de que Estados Unidos les apoyase defendiendo sin ambages el principio
de integridad territorial en el marco de Naciones Unidas. Argumentaban que solo así podrían
fortalecer su posición frente a los que fomentaban la radicalización de sus posturas. Era
perentorio, así mismo, demostrar ante sus respectivas ciudadanías que el alineamiento con
Occidente era útil y rentable a la hora de presionar a Israel a negociar y finalmente retirarse
de los territorios recientemente ocupados37. Desgraciadamente, la administración Johnson no
respondió de acuerdo a estas demandas, lo que causaría decepción y frustración con la patente
inoperancia de organismos internacionales, tales como Naciones Unidas, que resultaba ser, a
ojos de los árabes, totalmente incapaz de restaurar la legalidad en Oriente Medio (Etienne,
1968: 340-356).
La preocupación de Hasan II no pudo sino agravarse al conocer, a finales de junio, in-
formes de inteligencia que alertaban de la existencia de planes argelinos para atacar Marrue-
cos al mes siguiente, al parecer en venganza por negarse a atacar las instalaciones militares
estadounidenses de Kenitra. Conviene recordar que el rearme argelino venía siendo una causa
de gran preocupación en Rabat desde tiempo atrás, por lo que esta nueva circunstancia agra-
vaba aún más la desconfianza y prevención hacia el país vecino. Como resultado, el monarca
insistió a los estadounidenses en la necesidad de recibir ayuda militar, no solo para reforzar
la capacidad del ejército por tierra, sino también por aire. El decisivo ataque israelí contra la
36 “U.S. Ambassador Henry Tasca updates Secretary of State Dean Rusk with information on a possible Alge-
rian military attack on Moroccan forces”. Cable. Department of State. SECRET. 21 de junio de 1967, Declassified
Documents Research Service (en adelante: DDRS).
37 Outgoing telegram from State to Rabat, 30 June 1967, Morocco, vol. 1, Cables 12-63/7-67 [2 of 2], NSF
Country File Africa-Malawi-Morocco Box 94 [2 of 2]; Incoming telegram 145 from Rabat, July 11, 1967, Folder
“Morocco”, NSF Files of the Special Committee of the NSC, Box 6, LBJL.
194 Ana Torres García La negociación de la retrocesión de Ifni: contribución a su estudio
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fuerza aérea egipcia había dejado patente la vital importancia de contar con aviones modernos
y en suficiente cantidad para poder contener una amenaza semejante38.
Esta nueva amenaza venía a poner de manifiesto la falta de respuesta norteamericana ante
las necesidades del aliado marroquí. Meses después de la visita de Hasan II a Washington en
la que se acordó una importante suma de ayuda militar para Marruecos, todavía no se había
recibido esta. Además, tras varios contactos con los representantes del gobierno estadouni-
dense durante aquel período, en los que trataban de excusarse por la falta de respuesta de la
administración Johnson ante lo prometido, la confianza de Hasan II en que Estados Unidos
realmente materializase la ayuda que él consideraba de necesidad imperiosa empezó a flaquear.
Esto, sumado a la futilidad de las Naciones Unidas en la reciente crisis de Oriente Medio,
pudo ser un factor clave a la hora de que el monarca se replantease sus relaciones con los
Estados vecinos (España, Argelia y la aún no reconocida Mauritania) y finalmente decidiese
adoptar una actitud más realista o pragmática e intentase limar asperezas a partir de entonces39.
Para ahondar en la comprensión del contexto político internacional y regional, debemos
tener en cuenta así mismo el cambio radical que experimentó la actitud hacia los países árabes
de la Francia de De Gaulle tras la guerra de los Seis Días. La política exterior francesa adoptó
a partir de aquel momento una postura mucho más pro-árabe que, sin embargo, en el caso de
Marruecos no se tradujo en un apoyo similar al recibido por otros países norteafricanos. Real-
mente, en aquel momento Marruecos se encontraba en una relativa desventaja frente a Argelia
o Túnez. Por un lado, la ayuda que recibían estos dos países magrebíes era más sustanciosa
que la asignada al gobierno de Rabat, y por otro lado, las relaciones bilaterales pasaban por
un período de grandes dificultades derivado de la desaparición en Francia del líder opositor
Mehdi Ben Barka (1965)40. Es decir, en 1967 Hasan II se enfrentaba a un régimen argelino
revolucionario y belicoso, a una Francia resentida y a una administración estadounidense que
no terminaba de cumplir sus promesas de ayuda.
5.3. LA LABOR DE LA COMISIÓN INTERMINISTERIAL
Aunque estos contactos diplomáticos tenían lugar, la administración española no em-
pezó a trabajar realmente en ello hasta el verano de 1968, una vez fue acordado en Consejo
de Ministros del 26 de julio la formación de una “Comisión Interministerial para estudiar
cuestiones relativas a Ifni” (CI). Dicha Comisión estaría formada por representantes de los
ministerios de Asuntos Exteriores, Justicia, Ejército, Marina, Hacienda, Gobernación, Aire
y Comercio, Alto Estado Mayor y la Dirección General de Plazas y Provincias Africanas,
siendo detentada la presidencia de la misma por el Director General de Asuntos de África
y Próximo Oriente, Gabriel Mañueco de Lecea, y la Secretaría por el Director de Próximo
Oriente, Ramón Fernández de Soignie (Ministerio de Asuntos Exteriores). El mandato era,
en palabras de su Presidente:
asegurar la coordinación entre la Administración española y el Ministerio de Asuntos Exteriores
con vistas a las conversaciones que, por encargo del Gobierno se mantienen con Marruecos
38 Memorandum for the President, Subject: Visit of Ahmed Laraki, Moroccan Foreign Minister, June 28, 1967,
Morocco, vol. 1, Memos & Misc. 12-63/7-67 [1 of 3], NSF Country File Africa-Malawi-Morocco, Box 94, LBJL.
39 Además de buscar otros proveedores de aviones. De hecho, poco después compró cazas franceses, en con-
creto 24 Fouga Magisters. Véase To G/PM Mr. Farley From Joseph Palmer (AF), Subject: Determination regarding
sophistication of Fouga-Magister Aircraft Acquired by Morocco, September 4, 1968, Morocco 1-1-68/1-20-69, NSF,
Files of Harold H. Saunders, Box 6, LBJL.
40 Véase, entre otros, Daoud y Maati (2000) y Daoud (2007).
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en torno al territorio de Ifni y uno de cuyos resultados puede ser la retrocesión del enclave
que Marruecos había cedido previamente a España41.
Rápidamente se produjo la primera reunión, el 31 de julio. En ella, el presidente pone en
antecedentes al resto de los miembros de la Comisión. Explica que la decisión de negociar
se había tomado por acuerdo de Consejo de Ministros a mediados de septiembre del año an-
terior, y que en una reunión especial en El Pardo el 30 de enero de 1968 se había acordado
recopilar datos sobre la realidad del territorio y de la entidad de nuestros intereses en el
mismo, todo lo cual se había venido recopilando y estudiando durante el último invierno.
A continuación, señalaba el Presidente que, si bien, todavía toda la información no estaba
disponible, parecía adecuado ya pasar a una segunda fase en la que los diversos Ministerios
hiciesen una recapitulación de los intereses en el territorio42. Quedaba claro, además, de que
urgía acelerar el proceso, pues:
Los marroquíes tenían gran interés en llegar a resultados concretos el próximo otoño
y aunque esto no fuese totalmente posible era conveniente adelantar camino y llegar a la
Asamblea de la ONU con varios acuerdos de principio en diferentes puntos43.
De manera que parece claro que el Gobierno puso en marcha el proceso de negociación
una vez aceptó Hasan II concluir un acuerdo de pesca como contrapartida, pero aun con todo
Presidencia no facilitaba la información que los técnicos necesitaban.
Mientras se conseguía recopilar dicha información, la Comisión pedía a Presidencia del
Gobierno que revisase la fórmula acordada entre Exteriores y Justicia respecto a la población
del territorio, es decir, su propuesta en relación con la nacionalidad de los ifneños para que
pudiese ser remitida lo más pronto posible a nuestro Embajador en Rabat, que podría así
entretener a los marroquíes durante el mes de agosto en espera de nuevas instrucciones y
temas listos para la negociación44.
Efectivamente, Eduardo Ibáñez acometió dicha labor. En agosto de aquel año, el embajador
español en Rabat recibió la petición del ministro Laraki sobre si podíamos seguir adelante
con nuevos capítulos de la negociación sobre Ifni. Y en el transcurso de la conversación vol-
vió a reiterar la ya tradicional petición del monarca marroquí de encontrarse personalmente
con el Caudillo. Aunque esta vez no solo para tratar los asuntos territoriales pendientes de
Ifni y el Sahara, sino que también volvía a mostrar su preocupación por la situación en el
Mediterráneo Occidental45.
El 26 de agosto de 1968, el Embajador informó de una nueva entrevista con el ministro
Laraki, que continuaría al día siguiente46. En ella se dejaba claro que la cuestión de la nacio-
nalidad de los ifneños era una cuestión de vital importancia para España y venía representando
un importante escollo en las negociaciones:
Llevaba conmigo el texto redactado de acuerdo con la Presidencia del Gobierno y el
Ministerio de Justicia. En él se prevé que los súbditos españoles naturales de Ifni adquirirán
la nacionalidad marroquí desde la fecha en que la cesión se haga efectiva. Se exceptúan los
41 “Acta de la primera reunión de la CI sobre Ifni”, 31-7-68, p. 1. “Comisión Interministerial para estudiar las
cuestiones relativas a Ifni (n.º 15/68)”, 30-7-1968/25-3-1971, caja 2446, exp. 5, Fondo “Secretaría General Técnica”,
Archivo Central del Ministerio de la Presidencia, en adelante: ACMP.
42 Ibídem, p. 2.
43 Ibídem, p. 3.
44 Ibídem, p. 4.
45 Telegrama n.º 164 de Rabat, 13 de agosto de 1968, documento n.º 20320, FNFF.
46 Telegrama n.º 178 de Rabat, 27 de agosto de 1968, documento n.º 20318, FNFF.
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1ª prueba
que individualmente hayan adquirido la nacionalidad por alguno de los modos establecidos
en el Código Civil.
No obstante lo anterior, se otorga un derecho de opción por la nacionalidad española
para los que prueben su naturaleza en el territorio y haber estado amparados por aquélla
hasta el momento del Tratado.
Luego se establecen determinadas modalidades para el ejercicio de dicha opción –se
da un plazo de tres meses desde la fecha de la cesión– y para la inscripción de la misma en
nuestro Registro… Recordé al Ministro Laraki cuanto habíamos venido hablando sobre este
tema durante los últimos meses y también que el principio de la opción había sido aceptado
por ellos desde el primer momento, y así se lo había hecho saber a usted ya en la entrevista
que tuvieron en Madrid en septiembre del año pasado47.
Es necesario aquí hacer notar que, aunque el gobierno marroquí parecía no agilizar el
proceso, por parte española tampoco se habían concretado las condiciones que el gobierno
estaba dispuesto a aceptar para llegar a un acuerdo. Ello se deduce de las palabras del Emba-
jador en un escrito con fecha de 7 de agosto de 1968, en el diplomático urgía a su gobierno
que las determinase:
Sería bueno que a medida que la Comisión Interministerial que se ocupa de Ifni vaya
fijando criterios sobre otros asuntos –moneda, propiedades, derechos adquiridos, instalaciones
que convenga conservar, etc.– me vayan siendo comunicados para ir llevando adelante todo
el proceso dentro de la cronología que nos hemos marcado48.
Es de señalar que, aunque todo el proceso de negociación de Ifni se mantuvo en la os-
curidad mediática y que realmente la ciudadanía española, incluyendo aquellos residentes en
Ifni, tuvieron poco conocimiento de lo que ocurría, hasta el desenlace final (Pérez García,
2006), ello ocurrió totalmente en contra de la explícita recomendación de la CI, que fue muy
clara al respecto. En su segunda reunión, el 4 de septiembre de 1968, al objeto de “preparar
instrucciones y el borrador de un proyecto de Tratado que habría de enviarse al Embajador de
España en Rabat”, la CI acordó, antes de comenzar la labor de aquella jornada, que:
debería elevarse al Gobierno, como punto de partida, el criterio de la Comisión de que
convendría se anuncie lo más pronto posible y en la forma que se estime mejor el hecho de
las conversaciones sobre Ifni con Marruecos, con objeto de ir preparando el estado de la
opinión49.
Tras hacer constar en acta dicha recomendación, se cedió la palabra al Gobernador de
Ifni, quien presentó un informe para poner al día el conocimiento sobre la realidad del territo-
rio. A continuación se pasó a debatir sobre los plazos posibles de evacuación. A este respecto
los militares mostraron su preocupación, dadas las limitaciones logísticas que presentaba el
puerto de Ifni. Según ellos, este era impracticable durante buena parte del año, por lo que no
veían posible utilizarlo antes del mes de junio de 1969. Proponían como alternativa en caso
de urgencia, aunque no era deseable, que se optase por utilizar el puerto de Agadir50. Pos-
teriormente, los marroquíes aceptarían durante la negociación que la evacuación se comple-
tase en junio de 1969 y ello es la razón por la que la cesión del territorio se demoraría hasta
entonces.
47 “Carta de Ibáñez a Castiella de 7-8-68”, p. 1-3, documento n.º 20316, FNFF.
48 “Carta de Ibáñez a Castiella de 7-8-68”, p. 6, documento n.º 20316, FNFF. El Embajador volvería a solicitar
información con urgencia días después (Telegrama 178 de Rabat, 27 de agosto de 1968, documento n.º 20318, FNFF).
49 Acta de la segunda reunión, p. 1 (subrayado original), ACMP.
50 Ibídem, p. 2.
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La tercera reunión de la CI tuvo lugar el 3 de octubre de 196851. Tras una corta visita
del Embajador en Rabat a Ifni, se terminó de concretar un inventario de propiedades que
exceptuar de una cesión general de bienes a Marruecos.
Al mes siguiente, tuvo lugar la cuarta reunión de la CI en la que ya se puso en común
un documento de trabajo completo donde se siguieron concretando algunos aspectos. El 3 de
diciembre tuvo lugar la quinta reunión. En ella el Presidente informó de que se había recibido
por parte marroquí una contrapropuesta al texto español sobre la cuestión de la nacionalidad
de los ifneños. La Comisión estuvo de acuerdo en que era aceptable, por lo que se pasó a la
“tercera fase”, la de la negociación final. Para ello, se nombró a los miembros de la comisión
negociadora que se desplazaría a Rabat en breve, pues ya se había avisado a los marroquíes
de que dicha misión estaría en la capital marroquí desde el 9 de diciembre con instrucciones
y capacidad para concluir la negociación52. Su composición sería la siguiente: el Embajador,
un delegado del Estado Mayor Central, un delegado del Ministerio de Comercio, dos delegados
del Ministerio de Hacienda y un delegado del Ministerio de Asuntos Exteriores. Además del
Secretario General del Gobierno de Ifni, como asesor53.
El 23 de diciembre la CI se reunió por sexta vez. Se informó de la conclusión de las
negociaciones y que los textos finales ya habían sido aprobados por el Gobierno. Además, el
ministro Castiella ya había informado a la Comisión de Asuntos Exteriores de las Cortes sobre
las negociaciones. Se preveía que la firma tuviese lugar a principios de enero, al tiempo que
el convenio general en materia de pesca negociado y listo ya desde hacía varios meses, y
que la transferencia pudiera realizarse en junio, como la Comisión había manifestado que era
más conveniente. Tras ello, Fernández de Soignie informó de los cambios que finalmente se
habían producido respecto a los textos inicialmente preparados por la comisión:
Del estudio comparativo se desprendía que la negociación había permitido alcanzar
los resultados deseados, dentro de la línea de las previsiones de la Comisión, incluso de sus
previsiones maximalistas54.
La reunión finalizó con el encargo a cada Ministerio concernido de preparar los detalles
de la evacuación. Ello sería, además, el objeto de la séptima y última reunión de la CI55.
El Tratado de retrocesión56 y el acuerdo de pesca57 que representaba la contrapartida para
España se firmaron en Fez el 4 de enero de 1969, y posteriormente sería ratificado por el
pleno de las Cortes del 22 de abril58. La transferencia de poderes finalmente se produciría el
30 de junio de aquel año.
6. CONCLUSIONES
El proceso de negociación de la retrocesión de Ifni planteaba hasta ahora interrogantes
acerca de la cronología de los hechos y los factores que pudieron incidir en su evolución. A
51 Acta de la tercera reunión, pp. 2-3, ACMP.
52 Acta de la quinta reunión, p. 2, ACMP.
53 Ibídem, p. 3.
54 Acta de la sexta reunión, pp. 2-3, ACMP.
55 Ibídem, p. 6; acta séptima reunión, 14 de enero de 1969, ACMP.
56 Sobre la revisión que tuvieron que realizar a contrarreloj gracias a los traductores, véase Feria García y
Arias Torres (2005: 261).
57 Textos y análisis en Lazrak (1974).
58 Sobre el tratamiento de la retrocesión de Ifni en las Cortes, véase González Sáez (2012: 194-199).
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partir de un análisis de documentación proveniente de diversos archivos se ha podido ir enca-
jando las distintas piezas que, pensamos, finalmente dan suficiente información para despejar
de una vez por todas estas incógnitas.
Tras un repaso a la evolución histórica del Ifni español, se ha explicado cómo a nivel
regional el impacto de la guerra árabo-israelí de 1967 representó en aquel momento un im-
portante desafío para las relaciones intermagrebíes, ejemplificando así como lo global y lo
local se interrelacionan en este caso de descolonización tardía y poder ofrecer una plausible
explicación de por qué a finales del verano de 1967 Hasan II estuvo dispuesto a ofrecer a
España un ventajoso acuerdo de pesca. Por último, se ha analizado la negociación poniendo
en evidencia que es en el momento en que el Ministerio de Asuntos Exteriores español tomó
las riendas del proceso en el verano de 1968, a través de la Comisión Interministerial para
estudiar cuestiones relativas a Ifni, cuando mejoró la coordinación y la eficiencia del trabajo
técnico-administrativo que desembocó finalmente en la descolonización de Ifni.
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Este art?culo trata de combinar la ya bien?conocida evoluci?n pol?tica de la Espa?a?de Franco con las percepciones que?gener? en las potencias occidentales. El?bienio 1957-1959 (guerra de Ifni y?colaboraci?n con Francia; reorientaci?n?de la pol?tica econ?mica) supuso un?importante viraje hacia Occidente de la?diplomacia de Madrid. El franquismo?carec?a ya de cualquier alternativa. La?modernizaci?n socio-econ?mica lo estaba?consolidando, al tiempo que preparaba?las bases de un futuro democr?tico tras la?desaparici?n de Franco. Las potencias?democr?ticas ten?an que aceptar la?realidad de una Espa?a nueva, que ya no?era aquella quantit? n?gligeable de los primeros tiempos, pero cuya naturaleza pol?tica imped?a el pleno desarrollo de todas sus potencialidades exteriores. Entre tanto los poderes occidentales deb?an ir apostando por el momento de la sucesi?n.?This article tries to combine the wellknown political developments in Franco?s Spain and the perceptions generated by these in Western powers. The biennium 1957-1959 (War of Ifni and collaboration with France; reorientation of economic policy) was a major turning point in Madrid?s diplomacy towards the West. Franco?s regime was already a reality without choice. Socio-economic modernization was backing the dictatorship, while laying the foundations for a democratic future after the Caudillo?s demise. The western powers had to accept the reality of this New Spain, which was no longer the quantit? n?gligeable of early days, but whose political hindrances prevented the full development of its international potential. Meanwhile, the democracies had to go betting on the succession.
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This paper reviews the laws and norms regulating access to public documents in Spain, as well as their actual implementation in archival institutions and their consequences for historical research. Despite the liberal character of the early laws enacted in the democratic period, the publication of subsequent privacy regulations has severely curtailed access to historical documents. The vagueness and contradictions of the relevant norms, combined with the negligence typical of Spanish public archives, are posing greater burdens in researchers’ access to archival material. A situation worsened by the recent governmental decision to extend the scope of the State Secrets Act (Ley de Secretos Oficiales) to cover a number of issues relating to foreign policy. As a result, historians are finding more and more difficult the study of recent Spanish History.
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