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Desafios y oportunidades para conectar la investigación y la practica de la conservacion en el Cono Sur de America

Authors:

Abstract

The Southern Cone of South America is currently facing a complex environmental crisis which compromises the biodiversity held in its unique ecosystems. In a reality of complex environmental problems, juxtaposed with dynamic political and social scenarios, decision making that involves solid scientific evidence to undertake concrete conservation actions are urgent. Nonetheless, most times there is a gap between practitioners, academia and decision makers. This research delves into the challenges and opportunities to bridge science and practice in the context of the Southern Cone. Through a participatory dynamic, we gathered representatives of the academia, private and government sectors in a discussion panel to discuss these challenges and opportunities for our region. Among the major challenges, we found few linkages between scientists with conservation problems, lack of effective communication and, few incentives to advocate to conservation efforts. On the other hand, among the main opportunities we identified the generation of more dialogue opportunities, the modification of the academic evaluation system and the development of communications and facilitation skills. We emphasize the importance of informed decision-making supported by scientific data, but at the same time we recognize that this must occur in a multidirectional process with the commitment and involvement of several actors, both nationally and regionally.
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PARAQUARIA NATURAL 6(1) > CONTENIDO > ROJAS et al. 2018 : 18 - 25
Paraquaria Nat. 6(1): 18 - 25
ISSN 2309-5237
© Del/de los autor/es.
Es con licencia exclusiva a Guyra Paraguay.
http://guyrap.org.py/paraquaria/
art1:paraquaria61
Recibido: 24 de mayo de 2018
Aceptado: 7 de julio de 2018
Desafíos y oportunidades para conectar la investigación y
la práctica de la conservación en el Cono Sur de América.
VIVIANA ROJAS BONZI
Capítulo Cono Sur de Sudamérica, Sociedad para
la Conservación Biológica.
Guyra Paraguay, Avda. Cnel. Carlos Bóveda, Par-
que Ecológico Capital Verde, Viñas Cue. Asunción,
Paraguay.
vivirojasb@gmail.com
ANTONIETA EGUREN
Capítulo Cono Sur de Sudamérica, Sociedad
para la Conservación Biológica.
Orella 1007 B, Valparaíso, Chile.
MAURICIO M. NUÑEZ-REGUEIRO
Capítulo Cono Sur de Sudamérica, Sociedad
para la Conservación Biológica.
Bridging Biodiversity Conservation Program,
University of Arizona, Tucson, Estados Unidos.
MARCELA MÁRQUEZ-GARCÍA,
Capítulo Cono Sur de Sudamérica, Sociedad
para la Conservación Biológica.
Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Chile
FELIPE HERNÁNDEZ
Capítulo Cono Sur de Sudamérica, Sociedad
para la Conservación Biológica.
Instituto de Medicina Preventiva Veterinaria,
Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad
Austral de Chile, Valdivia, Chile
CRISTHIAN CLAVIJO
Capítulo Cono Sur de Sudamérica, Sociedad
para la Conservación Biológica.
Museo Nacional de Historia Natural, Montevideo,
Uruguay.
IGNACIO RODRÍGUEZ -JORQUERA
Capítulo Cono Sur de Sudamérica, Sociedad
para la Conservación Biológica.
Centro de Humedales Río Cruces, Universidad
Austral de Chile, Valdivia, Chile.
RESUMEN
El Cono Sur de Sudamérica se encuentra actual-
mente ante una compleja crisis ambiental que
compromete la biodiversidad que albergan sus
ecosistemas únicos. Ante esta realidad de pro-
blemas ambientales yuxtapuestos con escena-
rios políticos y sociales dinámicos, la toma de
decisiones basada en evidencia cientíca sólida
que permita desarrollar acciones de conserva-
ción concretas en alianza con todos los sectores
involucrados es urgente. Sin embargo, en oca-
siones existe una brecha entre grupos tomado-
res de decisiones y cientícos que desarrollan
el conocimiento aplicado. El presente trabajo
profundiza sobre los desafíos y posibles opor-
tunidades que permitirían disminuir la brecha
entre la investigación cientíca y la práctica de
la conservación en el contexto del Cono Sur. A
través de una dinámica participativa reunimos
a representantes de los sectores académico,
privado y gubernamental en un panel de deba-
te donde fueron identicados estos desafíos y
oportunidades para la región. Entre los mayores
desafíos se encuentran la vinculación de cientí-
cos con problemas de conservación actuales,
la falta de comunicación efectiva y los pocos
incentivos para abocarse a tareas de conserva-
ción. Por otro lado, entre las principales oportu-
nidades identicamos la generación de más es-
pacios de diálogo, la modicación del sistema
de evaluación cientíca y el desarrollo de habi-
lidades y estrategias de comunicación. Resal-
tamos la importancia de la toma de decisiones
informada y respaldada con datos cientícos,
pero a la vez reconocemos que esto debe darse
en un proceso multidireccional con el compro-
miso e involucramiento de varios actores, tanto
a nivel nacional como regional.
PALABRAS CLAVE: Gobierno, academia, multi-
disiciplinario, interdisciplinario, ecologia.
ABSTRACT
The Southern Cone of South America is current-
ly facing a complex environmental crisis which
compromises the biodiversity held in its unique
ecosystems. In a reality of complex environ-
mental problems, juxtaposed with dynamic
political and social scenarios, decision making
that involves solid scientic evidence to under-
take concrete conservation actions are urgent.
Nonetheless, most times there is a gap between
practitioners, academia and decision makers.
This research delves into the challenges and op-
portunities to bridge science and practice in the
context of the Southern Cone. Through a partic-
ipatory dynamic, we gathered representatives of
the academia, private and government sectors
in a discussion panel to discuss these challenges
and opportunities for our region. Among the ma-
jor challenges, we found few linkages between
scientists with conservation problems, lack of ef-
fective communication and, few incentives to ad-
vocate to conservation eorts. On the other hand,
among the main opportunities we identied the
generation of more dialogue opportunities, the
modication of the academic evaluation system
and the development of communications and
facilitation skills. We emphasize the importance
of informed decision-making supported by sci-
entic data, but at the same time we recognize
that this must occur in a multidirectional process
with the commitment and involvement of several
actors, both nationally and regionally.
KEY WORDS: Government, academy, multidisci-
plinary, interdisciplinary, ecology
INTRODUCCIÓN
Las acciones humanas son actualmente
la principal causa de la degradación am-
biental y pérdida de biodiversidad (Pimm
et al. 1995, Lubchenco 1998). Estas mis-
mas acciones que impulsan la pérdida y
fragmentación de hábitats, y extinción de
especies son las mismas que afectan a los
servicios ecosistémicos de los que depen-
de la humanidad (IPBES 2018). Se espera
que en el futuro las principales causas de
la rdida de biodiversidad se intensi-
quen, incrementando a la vez la necesidad
de efectivizar las políticas que promuevan
la conservación de los recursos naturales.
Teniendo en cuenta que para el año 2050
se espera que la población de las Américas
aumente aproximadamente en un 20%, la
agricultura y ganadería no-sustentables,
sumado a los efectos del cambio climático,
serían los mayores contribuyentes para la
degradación ambiental de ecosistemas te-
rrestres y acuáticos. Con esta proyección,
se estima que las especies podrían reducir
el tamaño de sus poblaciones al menos en
un 40% para el año 2050 (IPBES 2018). En
este escenario, que involucra problemas
ambientales yuxtapuestos con escenarios
políticos y sociales dinámicos, se hace ur-
gente que la toma de decisiones con res-
pecto a la gestión de la biodiversidad se
lleve a cabo utilizando evidencia cientíca
sólida, permitiendo desarrollar acciones de
conservación concretas en alianza con to-
dos los sectores involucrados.
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PARAQUARIA NATURAL 6(1) > CONTENIDO > ROJAS et al. 2018 : 18 - 25
Sin embargo, las investigaciones realiza-
das dentro de univer sidades u otros centros
de investigación, en relación a la conserva-
ción de la biodiversidad, no siempre contri-
buyen a informar decisiones y/o acciones
concretas, necesarias para los profesiona-
les a cargo de la gestión de los recursos en
la práctica de la conservación (Pullin et al.
2004, Knight et al. 2008, Arlettaz et al. 2010,
Azevedo-Santos et al. 2017). Los investiga-
dores -aquellos que producen conocimien-
to aplicado- se encuentran generalmente
albergados en universidades u otros cen-
tros de investigación, y centran su trabajo
en conservación de la biodiversidad con
investigaciones que describen patrones y
procesos ecológicos, o bien identican pro-
blemas, amenazas y/o cuantican cambios
ante diferentes escenarios. Los profesiona-
les, por su parte, a quienes nos referimos
constantemente como “tomadores de de-
cisiones”, están principalmente asociados
a agencias de gobierno representadas ge-
neralmente por ministerios o secretarías de
ambiente, o bien podrían ser entes priva-
dos, o no guber namentales en menor medi-
da. La descoordinación entre investigado-
res y tomadores de d ecisiones genera lo que
denominaremos “la brecha entre la ciencia
y la práctica”, que ha sido identicada para
múltiples disciplinas asociadas al manejo
de los recursos naturales, tale s como la pla-
nicación para la conservación (Reyers et
al. 2010), la ecología (Enquist et al. 2017) y
otras ciencias aplicadas, como la restaura-
ción ecológica (Higgs 2005). De este modo,
disminuir la brecha entre la investigación
cientíca y la práctica de la conservación
representa un gran desafío actual en todo
el mundo (Redford and Taber 2000, du Toit
et al. 2004, Pullin et al. 2004, Sutherland et
al. 2004), y particularmente en América La-
tina, que enfrenta grandes presiones sobre
sus recursos naturales (Aide and Grau 200 4,
Vallejos et al. 2015, le Polain de Waroux et
al. 2016, Azevedo-Santos et al. 2017, Rodri-
guez-Jorquera et al. 2017).
Existen múltiples desafíos para disminuir
esta brecha. Por un lado, los investigadores
que buscan contribuir a la conservación de
la biodiversidad se ven enfrentados a una
demanda de producción creciente de co-
nocimiento que, a modo de dar soluciones
concretas debe, sin lugar a dudas, integrar
otras disciplinas, lo que podría llevar mayor
tiempo o resultar en dicultades logísticas
durante la investigación. Estas investiga-
ciones a la vez, deben ser novedosas y de
rigor cientíco para ser publicables (Mee
2001). Por otra parte, la evaluación del des-
empeño de los investigadores por parte de
los organismos nacionales de evaluación
cientíca o de nanciamiento esta regida
por el sistema de factor de impacto de las
revistas donde son publicadas las investi-
gaciones. Esto no siempre reeja el impacto
real en los problemas q ue abordan, y no son
consideradas las contribuciones o avances
generados por la interacción con los toma-
dores de decisiones (Lariviére 2018). Suma-
do a esto, los tiempos de publicación son
muchas veces incompatibles con los tiem-
pos necesarios para resolver problemas de
conservación urgentes, o bien, los fondos
para realizar investigaciones no responden
a temáticas urgentes de conservación y/o
manejo prioritario para cada país o región
(Knight et al. 2008).
Por otra parte, los tomadores de deci-
siones enfrentan desafíos ante el uso de
la ciencia para resolver los problemas de
conservación. Entre estos desafíos en-
contramos: 1) la descoordinación entre la
información generada y necesidades rea-
les; 2) dicultad en acceder y/o interpretar
información cientíca relevante; 3) falta
de presupuesto, fondos o capacidad ope-
racional para implementar las soluciones
planteadas; y 4) estructuras o restriccio-
nes burocráticas en las instituciones que
no permiten implementar ciertas acciones
(Pullin et al. 2004, Azevedo-Santos et al.
2017). Además, en la mayoría de los casos,
los tomadores de decisiones deben ofrecer
respuestas concretas en tiempos acotados,
dicultando la interacción y trabajo a largo
plazo muchas veces necesarios por los in-
vestigadores. Por otro lado, la producción
cientíca en ciencias socio-ecológicas po-
seen un nivel de incertidumbre que dicul-
ta tomar acciones de manejo con absoluta
certeza (Sutherland et al. 2004, Reyers et al.
2010, Cook et al. 2013). Esto ocurre porque
las respuestas a preguntas cientícas con
mayor nivel de certeza provienen de experi-
mentos controlado s, para los cuales existen
limitaciones éticas y logísticas que impiden
que estos puedan ser llevados a cabo en in-
vestigaciones socio-ecológicas.
El Cono Sur de Sudamérica (que incluye
Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay) no
es ajeno a esta problemática. Dicha región,
que alberga formaciones tan importantes
como los bosques templados en Chile, las
pampas o pastizales naturales en Argenti-
na, Uruguay y Paraguay, y el emblemático
chaco americano (segundo bosque más
extenso de Sudamérica luego del Amazo-
nas), ha sido escasamente representada
a la hora de denir áreas prioritarias para
la conservación a nivel global (y por ende
fuentes de nanciamiento internacional),
en comparación con regiones tropicales
(Brooks et al. 2006, Kuemmerle et al. 2017).
Sin embargo, el Cono Sur también enfrenta
desafíos relevantes para la conser vación
de sus ecosistemas, precisando una mayor
atención y colaboración por parte de inves-
tigadores y tomadores de decisiones de la
región.
Este trabajo tiene como objetivo profun-
dizar la discusión sobre esta brecha, identi-
cando desafíos y oportunidades para unir
la ciencia y la práctica de la conservación
en el Cono Sur de Sudamérica. Para esto,
organizamos una mesa redonda de debate
en el contexto de la VI Reunión Binacional
de Ecología (Puerto Iguazú, Argentina). La
mesa redonda proporcionó un espacio de
reunión entre cientícos y otros profesio-
nales de la conservación de la biodiversi-
dad de Argentina, Chile y Paraguay, con los
siguientes objetivos: i) discutir los desafíos
y oportunidades de conectar la ciencia y la
práctica para la conservación de la biodi-
versidad, ii) presentar los desafíos para la
conservación en cada país, y iii) proponer
oportunidades concretas para mejorar el
diálogo y trabajo conjunto entre cientícos
y tomadores de decisiones, basadas en los
desafíos planteados. Finalmente, discu-
timos los desafíos y oportunidades más
relevantes identicados durante la mesa
redonda, basados en la realidad particular
de cada país del Cono Sur.
MÉTODO
Se organizó una mesa redonda titulada
“Desafíos y oportunidades para conectar
la investigación y la práctica de la conser-
vación en el Cono Sur de Sudamérica” du-
rante la VI Reunión Binacional de Ecología
(Puerto Iguazú, Argentina) en septiembre
de 2016. Cinco panelistas, que representa-
ban distintos sectores de la sociedad civil
(gobierno, organizaciones no gubernamen-
tales y academia) en Paraguay, Argentina
y Chile, fueron invitados a presentar sobre
los desafíos de conectar ciencia y prácti-
ca desde sus posiciones de trabajo en sus
DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES PARA CONECTAR LA INVESTIGACIÓN Y LA PRÁCTICA DE
LA CONSERVACIÓN EN EL CONO SUR DE AMÉRICA.
20
países respectivos. El público que participó
de la mesa redonda, aproximadamente 90
personas, correspondieron a estudiantes
de pre y postgrado, investigadores y profe-
sionales relacionados a temas de ecología y
biodiversidad.
Las presentaciones tuvieron como obje-
tivo exponer desafíos y oportunidades des-
de la mirada de los principales actores en
conservación de la biodiversidad, de mane-
ra a abrir el debate y dar pie a una dinámica
con el público participante. Seguidamente,
los participantes trabajaron en pares para
discutir e identicar desafíos y oportunida-
des para unir la ciencia y la práctica en el
Cono Sur de Sudamérica, cuyas ideas se-
rían registradas en tarjetas que les fueron
entregadas. Luego, a través de técnicas
participativas a cargo de un facilitador, se
abrió el debate en una plenaria donde se
discutieron y dilucidaron los múltiples de-
safíos y oportunidades planteados por los
participantes, realizando un primer ejer-
cicio de agrupación y síntesis de todas las
ideas planteadas.
En un trabajo posterior de gabinete, las
tarjetas escritas por los participantes fue-
ron codicadas y categorizadas. En total,
se codicaron 31 tarjetas como “desafíos” y
36 tarjetas como “oportunidades”, las cua-
les fueron agrupadas en 8 y 10 categorías,
respectivamente. El grado de importancia
de cada una de estas categorías se denió
de acuerdo al número de veces que cada
desafío y oportunidad fue mencionado por
los participantes.
RESULTADOS
A continuación, se presentan en orden de
importancia decreciente los principales de-
safíos y oportunidades identicados para
unir la ciencia y la práctica en el Cono Sur
de Sudamérica, incluyendo una breve des-
cripción de los mismos. En las Figuras 1 y 2
se representa el número de veces que cada
uno de estos desafíos y oportunidades fue-
ron mencionados por los participantes.
Figura 1. Desafíos identicados por los participantes de la mesa redonda para conectar la ciencia
y la práctica. El tamaño de los recuadros representa la importancia asignada a cada desafío según
el número de veces que fue mencionado por los participantes
Figura 2. Oportunidades identicadas por los participantes de la mesa redonda para conectar la
ciencia y la práctica. El tamaño de los recuadros representa la importancia asignada a cada opor-
tunidad según el número de veces que fue mencionada por los participantes.
PARAQUARIA NATURAL 6(1) > CONTENIDO > ROJAS et al. 2018 : 18 - 25DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES PARA CONECTAR LA INVESTIGACIÓN Y LA PRÁCTICA DE
LA CONSERVACIÓN EN EL CONO SUR DE AMÉRICA.
Generar espacios
de diálogo 6
Incentivar la
comunicación en la
ciencia 4
Promover la
colaboración 3
Participación de los
cientícos 6
Modicar el
sistema de
evaluación a
cientícos 5
Desarrollar
habilidades de
comunicación 4
Incentivos 4 Comunicación en
ciencia 3
Nuevos enfoques
cientícos 1
Formar equipos
interdisciplinarios
1
Crear líneas de
investigación
apoyadas por el
gobierno 2
Generar investigación
relevante para la
conservación 1
Publicar
resultados de las
investigaciones 1
Impulsar la
formación integral
de cientícos 1
Corrupción 1 Financiamiento 1
Colaboración 4
Comunicación
efectiva 6
21
a) Desafíos
1. Participación de los cientícos: Hace
referencia al desafío de los investigadores
para vincular su trabajo con acciones de
conservación, ya sea por falta de tiempo,
incentivos o conocimientos para generar
preguntas cientícas relevantes para la
conservación, o dicultades para transferir
su conocimiento cientíco a tomadores de
decisiones, entre otros aspectos.
2. Colaboración: Hace referencia a la fal-
ta de colaboración entre diversos actores
relacionados a temas de conservación de
la biodiversidad, debido principalmente a
la dicultad de compatibilizar intereses y
objetivos.
3. Comunicación efectiva: Alude a las di-
cultades para generar un entendimiento
mutuo entre actores a través del diálogo
y respeto del “otro” como un interlocutor
válido.
4. Incentivos: Hace referencia a la falta de
incentivos por par te de los sistemas de eva-
luación cientíca para trabajar en temas
relacionados a conservación.
5. Comunicación de la ciencia: Corres-
ponde a la dicultad de transferir el co-
nocimiento cientíco a los tomadores de
decisiones y otros actores fuera del mundo
académico.
6. Financiamiento: Se re ere a la dicultad
de conectar objetivos de conservación con
plataformas de nanciamiento cientíco.
7. Corrupción de instituciones públicas:
Hace referencia al desafío de combatir la
corrupción y/o negligencia en instituciones
públicas y/o tomadores de decisiones.
8. Nuevos enfoques cientícos: Alude a
la necesidad de generar nuevos enfoques
para la conservación, por ejemplo, ampliar
la mirada desde un enfoque de especie par-
ticular a un enfoque más ecosistémico. Con
esto, no se pretende dejar de lado a las es-
pecies como unidades de estudio, sino más
bien se destaca la necesidad de explorar
diferentes taxa para responder preguntas
ecológicas clave ligadas a la conservación.
b) Oportunidades
1. Generar espacios de diálogo: Se reere
a la generación de nuevos espacios de diá-
logo, participación y encuentro entre dis-
tintos actores de la sociedad, para buscar
objetivos e intereses en común.
2. Modicar el sistema de evaluación de
cientícos: Alude a la necesidad de am-
pliar el marco regulatorio en cuanto a la
evaluación del rendimiento de los inves-
tigadores y sus incentivos, dando mayor
crédito y valoración al tiempo destinado a
la gestión en conservación y transferencia
del conocimiento.
3. Desarrollar habilidades de comunica-
ción: Se reere al incentivo en la formación
en diversidad de lenguajes y racionalida-
des, así como en distintas estrategias de
comunicación para la conservación. Tam-
bién involucra valorar y respetar opiniones
provenientes de distintos sectores de la
sociedad, tanto académicos como no aca-
démicos.
4. Incentivar la comunicación de la cien-
cia: Alude al fomento de la transf erencia del
conocimiento cientíco a distintos sectores
de la sociedad y tomadores de decisiones.
5. Promover la colaboración: Hace re-
ferencia a la generación de información
conjunta entre los actores de un territorio
y fomentar el trabajo en colaboración con
tomadores de decisiones.
6. Crear líneas de investigación apoyadas
por el gobierno: Se reere a que desde el
gobierno se denan políticas concretas
para la creación de líneas de investigación
para la conservación de la biodiversidad, con
apoyo permanente a los cientícos involu-
crados en estas.
7. Impulsar formación integral de cientí-
cos: Alude a fomentar una formación más
integral de los cientícos y cientícas, pro-
moviendo el sentido social de su quehacer
y el interés por contribuir más allá de la es-
fera cientíca propiamente tal.
8. Formar equipos interdisciplinarios: Se
reere a la importancia de formar equipos
de trabajo interdisciplinarios, que apunten
a la integración de varias disciplinas para
avanzar en el entendimiento de problemas
de conser vación complejos, y que estén
abiertos a recibir voces fuera de la acade-
mia.
9. Generar investigación relevante para
la conservación: Se reere al diseño de
proyectos de investigación basados en
problemas concretos de conservación de
la biodiversidad, por ejemplo, mediante la
formación de comités de tesis conformados
por cientícos, profesionales de la conser-
vación y tomadores de decisión.
10. Publicar resultados de investigación:
Publicar las investigaciones de conserva-
ción en revistas de alto impacto.
DISCUSIÓN
Nuestra generación de profesionales
posee la singular tarea de resolver los con-
ictos ambientales más desaantes que
la humanidad ha enfrentado hasta ahora.
Varios estudios han demostrado que la ev-
idencia cientíca vinculada a la ecología y
conservación rara vez es utilizada para apo-
yar procesos de toma de decisiones (Pullin
et al. 2004, Sutherland et al. 2004, Cook et
al. 2013, Azevedo-Santos et al. 2017). Sin
embargo, se ha identicado también que es
fundamental no sólo el trabajo articulado
en la generación de conocimiento entre los
investigadores y tomadores de decisiones,
sino que la relevancia de la investigación
cientíca debe direccionarse hacia resul-
tados que puedan informar a acciones
concretas de conservación (Anderson et al.
2015). Si bien estos desafíos no son únicos
del Cono Sur, y han sido discutid os a una es-
cala mayor (Lubchenco 1998, Arlettaz et al.
2010, Enquist et al. 2017), consideramos que
analizarlos y abrir el debate a una escala lo-
cal contribuirá signicativamente a encam-
inar estos esfuerzos para la conservación y
manejo de la biodiversidad regional. Este
trabajo por lo tanto presenta los desafíos
identicados para alcanzar esta articu-
lación efectiva en el Cono Sur de Sudaméri-
ca, así como diversas oportunidades para
enfrentar dichos desafíos.
PARAQUARIA NATURAL 6(1) > CONTENIDO > ROJAS et al . 2018 : 18 - 25DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES PARA CONECTAR LA INVESTIGACIÓN Y LA PRÁCTICA DE
LA CONSERVACIÓN EN EL CONO SUR DE AMÉRICA.
22
Entre los desafíos más sobresalientes
podemos citar: 1) la escasa vinculación de
cientícos en problemas aplicados de con-
servación o colaboración en equipos inter-
disciplinarios; 2) la falta de comunicación
efectiva de resultados de investigaciones a
tomadores de decisiones; y 3) la falta de in-
centivos para cientícos en los sistemas de
evaluación académica que permitirían abo-
carse a más tareas de conservación.
Estos desafíos son en gran medida co-
munes a todos los país es del Cono Sur y han
sido identicados a otras escalas (Anderson
et al. 2015) pero a su vez, presentan matices
de acuerdo a la realidad de cada nación.
Por ejemplo, tanto en Paraguay como en
Uruguay, si bien existe cierta colaboración
con equipos de distintas disciplinas, esta
no es aún lo sucientemente fuerte para in-
volucrar óptimamente a diferentes actores
relacionados con la conservación de la bio-
diversidad. Esta dicultad tiene sus raíces
en la formación académica inicial la cual no
trabaja sucientemente la importancia de
la interdisciplinariedad. Ante los comple-
jos problemas de conservación, que invo-
lucran desde conictos con comunidades
indígenas hasta productores de ganadería
o agricultura, se hace indiscutible el traba-
jo interdisciplinario respetando diferentes
puntos de vista y articulando las acciones
de manera que benecie a varios actores.
El segundo desafío resalta debilidad en
la comunicación de resultados de inves-
tigaciones cientícas a los tomadores de
decisiones . En este sentido, Rose et al. 2017,
identica este mismo desafío a gran escala
enfatizando que el mismo aborda un aban-
ico de acciones como la falta de acceso a
publicaciones cientícas, comunicación
inadecuada sobre necesidades de los sec-
tores (gobierno y academia) y resultados o
acciones de conservación presentados de
manera poco práctica. Por otro lado, en el
contexto del Co no Sur, esto podría e star rel-
acionado a que generalmente las publica-
ciones están escritas en inglés, dicultan-
do aún más su accesibilidad. Creemos que
esto se encuentra estrechamente relacio-
nado con la necesidad de publicar en re-
vistas de alto impacto debido al sistema
nacional de evaluación a investigadores. Si
bien el prestigio de publicar en estas revis-
tas es indiscut ible, recomendamos explorar
alternativas que permitan acercar los resul-
tados de investigación a los tomadores de
decisiones. Por ejemplo, dichos resultados
podrían ser publicados con un enfoque dif-
erente en revistas más accesibles o relacio-
nada al manejo, o bien, se podrían ejecutar
reuniones o talleres donde se presenten
estas publicaciones a los tomadores de de-
cisiones, señalando concretamente cuales
son las acciones para resolver problemas
de conser vación (Pullin et al. 2004, Arlettaz
et al. 2010).
En cuanto al tercer desafío identicado
(la falta de incentivos para cientícos en los
sistemas de evaluación académica que per-
mitirían abocarse a más tareas de conser-
vación), en el caso particular de Chile, e xiste
una dramática escasez de oportunidades
locales de nanciamiento para apoyar
proyectos relevantes para la conservación
en el país; esto no es el caso para Paraguay,
por ejemplo, donde afortunadamente los
fondos para investigaciones irrestrictas o
en diferentes temas proporciona una gran
oportunidad para cientícos dedicados a la
conservación. Por otro lado, los organismos
gubernamentales de evaluación académi-
ca/cientíca (por ejemplo, Comisión Na-
cional de Ciencia y Tecnología – CONICYT;
Consejo Nacional de Ciencias y Tecnologías
– CONACYT, entre otros) otorgan un peso
especíco mayor a la productividad cien-
ca per se (traducida en el núme ro y calidad
de publicaciones en revistas cientícas de
alto impacto) para decidir la adjudicación
de fondos de investigación o categorización
de investigadores. Mientras otros aspectos
relevantes de las pr opuestas, como la expe -
riencia del investigador para trabajar con
tomadores de decisiones o relevancia de la
pregunta para re solver problemas reales de
conser vación tienen escasa o nula conside-
ración. En Chile, se observa una tendencia
a que la adjudicación de fondos reeja un
marcado desequilibrio entre los recursos
asignados a proyectos en ciencia básica
vs. ciencia aplicada para la conservación,
traduciéndose en un aparente sesgo a pri-
vilegiar proyectos que no necesariamen-
te responden a urgentes necesidades de
conservación y manejo de los ecosistemas
en la región. En consecuencia, los escasos
proyectos de investigación en conser va-
ción desarrollados en el país han estado
mayoritariamente ligados a organizaciones
internacionales como principales fuentes
de nanciamiento (ej: Ruord Foundation,
National Geographic Society), supliendo en
cierta forma la falta de incentivos a nivel
local.
En cuanto a las posibles oportunidades
para abordar estos desafíos, los partici-
pantes de la mesa redonda identicaron
como principales: 1) la generación de nuevos
espacios de diálogo, participación y encuen-
tro entre distintos actores de la sociedad; 2)
la modicación del sistema de evaluación
de cientícos para alentar la producción de
ciencia aplicada; y 3) el desarrollo de habi-
lidades y estrategias de comunicación para
la conservación, incluyendo la comunicación
de la ciencia.
La generación de espacios de colabo-
ración transdisciplinarios sería idealmente
aquella que permita la comunicación tran-
sicional, es decir, ir más allá de la exclusiva
transmisión de conocimiento, reconoci-
endo la necesidad de involucrar a actores
con diferentes puntos de vista, así como
ejercitar la tolerancia a diferentes opin-
iones para direccionar el intercambio de
conocimiento, el aprendizaje y la conanza.
Esta propuesta, cada vez más desaante,
responde al hecho de que la conser vación
de recursos naturales pasó a tener un lugar
importante en la agenda política, por lo
que la generación de estos espacios resul-
ta fundamental. En esta línea, (Schlesinger
2010, Enquist et al. 2017) propone un en-
foque que permite enmarcar esta necesi-
dad de espacios de colaboración, llamada
“ecología traslacional” (TE). La TE propone
que los ecólogos, diferentes actores y toma-
dores de decisiones trabajen juntos en el
desarrollo de investigaciones para resol-
ver problemas ambientales, teniendo en
cuenta aspectos sociológicos, ecológicos
y políticos complejos. Así mismo, propone
contribuir explícitamente a la toma de deci-
siones que puedan ser directamente infor-
madas por la ciencia a través de un proceso
continuo de compromiso entre cientícos
y otros actores que resulte en aprendizaje
mutuo, particularmente ante situaciones
complejas. Entonces, podría ser un marco
conceptual adaptado para el Cono Sur, que
permita trazar la ruta hacia la disminución
de la brecha entre la ciencia y la práctica.
Si bien la mayoría de las oportunidades
propuestas se enfocan en fortalecer redes
de colaboración e investigación aplicada,
existe un componente fundamental que
responde a los incentivos que deberán re-
cibir aquellos cientícos que deciden afron-
tar estos desafíos. Se sugiere actualizar los
sistemas de evaluación a investigadores
para reconocer las tareas relacionadas con
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LA CONSERVACIÓN EN EL CONO SUR DE AMÉRICA.
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los estudios aplicados en conservación, así
co mo la s tar eas d e div ulg aci ón y tr ans fere n-
cia de conocimiento. Esto no es un desafío
exclusivo de las dis ciplinas relacionadas a la
conservación, sino de la ciencia en general
(Rau et al. 2017). De este modo, se debe tra-
bajar a nivel de instituciones que producen
conocimiento (ej. universidades, centros
de investigación, ONGs) y nanciadoras (ej.
CONICYT, CONICET, CONACYT, ANII) para
incluir nuevas métricas de evaluación que
consideren la divulgación, transferencia de
conocimiento e incidencia en políticas pú-
blicas y planes de manejo como resultados
relevantes de investigación (Anderson et al.
2015) en la evaluación a investigadores. Así,
las autoridades encargadas de establecer
los criterios de evaluación tendrán un pa-
pel fundamental para fomentar la partici-
pación de los cientícos en problemas con-
cretos de conservación de la biodiversidad.
Las organizaciones de conservación, tanto
nacionales como internacionales, podrían
también resalt ar la necesidad de incluir mé-
tricas de evaluación que incentiven a que
los cientícos interactúen con otros profe-
sionales, encaren temáticas aplicadas a la
conservación y transeran el conocimiento
a tomadores de decisión.
Por último, otra de las posibles oportuni-
dades para abordar los desafíos planteados
por los participantes de la mesa redonda,
involucra el desarrollo de habilidades y
estrategias de comunicación para la con-
servación. Dentro de estas habilidades
podemos incluir la facilitación de proce-
sos colaborativos, el manejo de conictos,
el liderazgo y la comunicación efectiva de
la ciencia a un público diverso. Las habili-
dades de liderazgo, por ejemplo, son una
herramienta fundamental para expandir
la inuencia y efectividad de la ciencia de
la conservación. Sin embargo, los avances
recientes en cuanto a conceptos y prácti-
ca del liderazgo son subutilizados por los
cientícos del área (Manolis et al. 2009). Por
otra parte, las habilidades interpersonales,
comunicacionales, y el manejo y lideraz-
go de proyectos, han sido descritos como
cruciales para obtener empleos dentro del
campo de la conservación (Blickley et al.
2013). En esta línea, es importante reco-
nocer que académicos (e investigadores)
y profesionales no académicos trabajando
en conservación requieren habilidades di-
ferentes para realizar su trabajo. Mientras
los académicos deben tener experiencia
realizando investigación, escribiendo pro-
puestas y artículos cientícos, los profesio-
nales deben saber lidiar con procesos de
toma de decisiones e implementación de
políticas, entre otras cosas (Jacobson and
McDu 1998, Muir and Schwartz 2009). Sin
embargo, tanto profesionales como aca-
micos e investigadores emergen de los mis-
mos programas de formación. Es así que,
los programas de pregrado y postgrado en
conservación en el Cono Sur deberían ex-
pandir oportunidades de entrenamiento y
desarrollo profesional, tanto formal como
informal, para que cientícos y profesiona-
les desarrollen habilidades necesarias para
la conservación. Estos programas interdis-
ciplinarios han sido implementados dentro
del currículo en varias universidades nor-
teamericanas, integrando una variedad de
espacios alternativos de aprendizaje que
permiten formar profesionales ampliando
la formación de los estudiantes (Kainer et
al. 2006, Schwartz et al. 2017), sin embar-
go, son escasos estos enfoques a nivel de
pre y post grado en el Cono Sur. A pesar de
que Argentina y Chile se encuentran entre
los países con mayor ofer ta de programas
de formación en conservación biológica en
Latinoamérica (Mendez et al. 2007), oportu-
nidades para desarrollar habilidades como
las antes descritas parecen ser aún inci-
pientes o prácticamente inexistentes.
Por último, quisiéramos resaltar que ac-
tualmente existen ejemplos exitosos enca-
minados a disminuir no solo la brecha entre
la ciencia y la práctica de la conservación,
sino las fronteras políticas. Por un lado, y
ante el complejo escenario que engloba la
producción y la conservación de la biodi-
versidad, la Alianza de Pastizales del Cono
Sur (
http://www.alianzadelpastizal.org/
)
se alza como modelo de colaboración en-
tre ciencia y práctica a nivel regional. Esta
alianza, liderada por Aves Argentinas, SAVE
Brasil, Guyra Paraguay y Aves Uruguay,
busca conservar los pastizales naturales y
su biodiversidad a través de acciones con-
juntas entre cuatro países (Argentina, Bra-
sil, Paraguay y Uruguay) y entre diversos
sectores de la sociedad (productores, orga-
nizaciones civiles, academia y gobiernos).
Esta alianza se desarrolla en el marco de
un desarrollo sustentable a nivel regional
que pueda encontrar un equilibrio para la
producción y conservación, dando un valor
muchas veces desconocido a un ecosiste-
ma como los pastizales naturales.
Por otro lado, el Centro de Humedales
Río Cruces (CEHUM) en Chile también se en-
camina como modelo en cuanto al trabajo
interdisciplinario. El CEHUM nace como una
medida reparator ia luego del daño ambien-
tal provocado por una planta de pulpa de
celulosa sobre un humedal de importan-
cia internacional (Sitio Ramsar). Este daño
ambiental ha provocado la movilización
masiva de la población de la comuna de
Valdivia, logrando cambios inéditos tanto
en la forma de compensación del daño am-
biental como en la misma institucionalidad
ambiental de Chile. A poco más de un año
de su puesta en marcha, el CEHUM cuenta
con un sistema de participación ciudadana
basado en tres cámaras (social, cientíca y
económica) y un directorio compuesto por
diversos representantes de la academia,
empresariado, gobierno (municipalidades,
Ministerio del Medio Ambiente y Ministerio
de Agricultura) y dos representantes ele-
gidos por voto popular en cada cámara.
Este sistema de gobernanza ha aportado,
entre otras cosas, la denición de las áreas
prioritarias de investigación del centro, los
elementos del programa de educación am-
biental, el mejoramiento del programa de
difusión y ha abierto puer tas para el involu-
cramiento del CEHUM en procesos de ges-
tión para la conservación principalmente
en el territorio del humedal del río Cruces
en Chile.
En resumen, resaltamos nuestra expe-
riencia positiva de canalizar las diversas
visiones de los par ticipantes de la mesa re-
donda en lo referente a desafíos y oportuni-
dades para acortar la brecha entre la cien-
cia y práctica para la conservación. Además
de esta contribución escrita, el espacio de
la mesa redonda sirvió como motor para la
creación del Capítulo del Cono Sur de Sud-
américa (Southern Cone Chapter) de la So-
ciedad para la Biología de la Conservación
(SCB), una iniciativa que tiene como objeti-
vo promover esfuerzos regionales de conser-
vación, fomentar el intercambio de informa-
ción y disminuir la brecha entre la ciencia y
la práctica. Este objetivo se podrá cumplir a
través de la colaboración de sus miembros,
creando espacios de encuentro y discusión
a través de talleres, congresos, simposios y
otros propuestos.
Alentamos la replicación de nuestra ex-
periencia para incluir actores y visiones
que complementen nuestros resultados
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LA CONSERVACIÓN EN EL CONO SUR DE AMÉRICA.
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de la mesa redonda. Como próximo paso,
sugerimos trabajar activamente para im-
plementar las oportunidades identicadas
en todos los ámbitos relacionados con in-
vestigación y práctica para la conservación
de nuestros recursos naturales. Como cien-
tícos, profesionales de la conservación
y tomadores de decisiones poseemos la
inteligencia colectiva para producir el co-
nocimiento que nutra las necesidades de
manejo de nuestros ecosistemas. Canalizar
dicho conocimiento será fundamental para
enfrentar y resolver los desafíos ambienta-
les más urgentes de este siglo.
CONCLUSIONES
Este trabajo permitió profundizar en el
contexto del Co no Sur de Sudamérica sobre
los desafíos y oportunidades para enfren-
tar la brecha entre ciencia y práctica para
la conservación de la biodiversidad a nivel
regional. Los desafíos y opor tunidades re-
quieren de voluntad tanto cientíca como
política y resaltamos lo siguiente como
trascendental para avanzar en este sentido:
La importancia de la toma de deci-
siones informada y respaldad con
datos cientícos;
La toma de decisiones debe darse
en un proceso multidireccional con
el compromiso e involucramiento
de varios actores, tanto a nivel na-
cional como regional;
El diálogo e intercambio de expe-
riencias y recursos con actores de
otras regiones (por ejemplo, los
trópicos) enriquece el compromiso
de conservación a nivel continen-
tal, con la posibilidad de elevar los
esfuerzos de conservación a mayor
escala.
El aumento de la producción de
conocimiento de ir acompañada a
responder problemáticas claves de
gestión de recursos, de lo contrario
el capital natural de nuestros países
continuará amenazado y, en conse-
cuencia, la sustentabilidad de nues-
tras actividades humanas.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos a los panelistas de la mesa
redonda Olga Barbosa, Bárbara Saavedra,
Andrés Bosso, Juan Carlos Reboreda y Aida
Luz Aquino por su tiempo y predisposición.
Agradecemos a todos los participantes
quienes aportaron con la materia prima
para este análisis para el Cono Sur. Agra-
decemos de manera especial a aquellos
que ayudaron a la organización y ejecución
de la mesa redonda: Carlos De Angelo, Lyn
Branch, Maria Laura Gelin, Tania Villaseñor,
Claudio Moraga, Cristina Núñez-Regueiro,
Darío Brítez, Matías Guerrero, María Eu-
genia Iezzi, Diego Juárez, Robinson Bote-
ro-Arias y Lucas Aros; y al equipo organiza-
dor del congreso por facilitar la ejecución
de la misma. Esta actividad fue posible gra-
cias al apoyo nanciero del Tropical Conser-
vation and Development Program (TCD) de
la Universidad de Florida, EEUU, a través de
sus fondos para grupos de trabajo.
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LA CONSERVACIÓN EN EL CONO SUR DE AMÉRICA.
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There is a concern that the pressure to increase the number of papers in high impact factor journals could be detrimental to the quality of research, and therefore, to the impact that it might have in the international scientific community. In this work, we have done a scientometric and statistical analysis of published articles by Argentine, Brazilian, Chilean, and Mexican ecologists from 1975 to 2015, to test this hypothesis. H-index values (which measures an article’s number of citations and total items published) were recorded in the top 10 journals for each country. While the number of publications grew exponentially in these four countries since 2000, we observed that the number of citations decreased markedly, which is to say that promoting scientific productivity by stimulating an increase in the number of publications in high impact factor journals, the dominant scientific policy in many Latin American countries, does not necessarily reflect greater insertion into the international scientific debate, but rather the current scientific policies have produced the opposite outcome. Publishing fewer papers, but with greater quality and depth, or perhaps dedicating ourselves to strengthening scientific and technological systems that are linked with local and regional needs (and evaluated accordingly), could be an alternative, but wiser, path to build a regional ecology with greater global impact, relevance, pertinence and visibility.
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The executive and legislative branches of Brazilian government have either proposed or taken a variety of initiatives that threaten biodiversity and ecosystems. Opposition by the scientific community has largely been ignored by decision-makers. In this short essay, we present recent examples of harmful policies that have great potential to erode biodiversity, and we suggest ways to communicate scientific knowledge to decision- makers. If the current gap between conservation science and policies is not filled, the country will threaten the maintenance of its natural capital and, consequently, the sustainability of essential societal activities in the long term.
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A growing global demand for agricultural products such as soybeans and beef is causing agriculture to expand into forest ecosystems. Many countries are tightening environmental regulations as a response. Because agricultural companies can move, there is a risk that stringent land-use regulations might just displace land conversion geographically. A better understanding of how these regulations affect companies’ movements is therefore crucial for designing effective conservation policies. Here we analyze the determinants of siting choices by agricultural companies. We find that companies that tend to clear more forest prefer areas with lower deforestation restrictions, and that all companies prefer areas with low enforcement. However, these effects are less important than the availability of forestland or the proximity to current investments.
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To achieve a global brain circulation, many Latin American countries have incentivized training abroad and publishing in high impact factor journals. Such internationalization strategies are valuable, but we argue that a knowledge dialogue is a better model for global science to overcome North–South disparities and to achieve both excellence and relevance. Circulation implies transmitting into a system, but dialogue highlights the individuals involved in the exchange. Although extant policies are theoretically adequate means of achieving brain circulation, broader impact criteria (e.g., integrating research and education, enhancing underrepresented groups’ participation, linking science with national goals) would help attain genuine knowledge dialogue. Using the Argentine and Chilean science systems as case studies, particularly regarding environmental inquiry, we found that these principles are not systematically used but that nascent efforts exist. Lessons from home and experiences elsewhere offer guidance to promote and evaluate science in a manner that reconciles the need for global excellence and local socioecological relevance.
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We define a translational ecologist as a professional ecologist with diverse disciplinary expertise and skill sets, as well as a suitable personal disposition, who engages across social, professional, and disciplinary boundaries to partner with decision makers to achieve practical environmental solutions. Becoming a translational ecologist requires specific attention to obtaining critical non-scientific disciplinary breadth and skills that are not typically gained through graduate-level education. Here, we outline a need for individuals with broad training in interdisciplinary skills, use our personal experiences as a basis for assessing the types of interdisciplinary skills that would benefit potential translational ecologists, and present steps that interested ecologists may take toward becoming translational. Skills relevant to translational ecologists may be garnered through personal experiences, informal training, short courses, fellowships, and graduate programs, among others. We argue that a translational ecology workforce is needed to bridge the gap between science and natural resource decisions. Furthermore, we argue that this task is a cooperative responsibility of individuals interested in pursuing these careers, educational institutions interested in training scientists for professional roles outside of academia, and employers seeking to hire skilled workers who can foster stakeholder-engaged decision making.
Protected areas (PAs) are critically important means to preserve species and maintain natural ecosystems. However, the potential impacts of chemical pollution on PAs are seldom mentioned in the scientific literature. Research on the extent of the occurrence of chemical pollution inside PAs and in-depth assessments of how chemical contaminants may adversely affect the maintenance of species abundance, species survival, and ecosystem functions are scarce to non-existent. We investigated the (1) occurrence of chemical contaminants inside 119 PAs in Latin America from publically available databases and (2) reviewed case studies of chemical contaminants and pollution in four Latin American PAs. Cases of chemical pollution/ contamination inside Latin American PAs were mostly originated from sources such as mining, oil and gas extraction. To date, the focus of the research on chemical pollution research inside Latin American PAs has been primarily on the detection of contamination, typically limited to trace metals. Where management actions have occurred, they have been reactive rather than proactive. Protected areas established in wetlands are the most affected by chemical pollution. Based on the information from the pollution/contamination occurrence and the case studies analyzed, Latin American PAs are not well safeguarded from chemical pollution, resulting in both challenges and opportunities to conserve biodiversity and ecosystems. This article is protected by copyright. All rights reserved