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Resumen. La literatura científica sobre el consumo de suplementos deportivos (SD) en levantamiento de potencia es escasa. El objetivo del presente estudio fue evaluar el consumo de SD y la ingesta de proteína dietética en un grupo de levantadores de peso que compiten a nivel nacional. Se utilizaron enfoques experimentales y no experimentales, registrándose un total de 22 cuestionarios y diarios dietéticos. Los resultados muestran que el 100% de los sujetos afirma haberlos consumido en alguna ocasión y el 96,9% los consume en la actualidad. Los SD más consumidos por la muestra son monohidrato de creatina (100%), cafeína (95%), proteína de suero (92%), aminoácidos ramificados (73%), barritas energéticas (68%), ácidos grasos omega-3 (63%), bebidas isotónicas (63%) y complejos vitamínicos (59%). La mayoría (36,4%) no prevé en qué momento del día consumirlos. Durante el transcurso del diario dietético, los SD más consumidos fueron la proteína de suero y el monohidrato de creatina; además, los sujetos ingirieron una media de 2.37 g/kg/día de proteína dietética. Teniendo en cuenta el presente estudio y otras aportaciones en la bibliografía, podemos afirmar que la ingesta de proteína dietética en levantadores de peso es suficiente para la ganancia y preservación de masa muscular; y que el consumo de SD es elevado y cada vez más frecuente, lo que puede ocasionar serios riesgos de salud pública debido a la falta de información existente en el sector, e inespecífica y mejorable legislación de los SD en Europa. Palabras clave. Suplementos Deportivos, Levantamiento de potencia, Nutrición Deportiva, Ejercicio, Deportes de Fuerza, Rendimiento Físico. Abstract. The scientific literature on the consumption of sports supplements (SS) within powerlifting is scarce. The goal of the study was to evaluate the consumption of SS and dietary protein intake in a national-level powerlifting group. Experimental and non-experimental approaches were used with a total of 22 surveys and dietary logs. The results show that 100% of the subjects claimed to have consumed SS at some point and 96.9% of them are currently consuming them. The most consumed SS are creatine monohydrate (100%), caffeine (95%), whey protein (92%), branched-chain amino acids (73%), energy bars (68%), omega-3 fatty acids (63%), isotonic drinks (63%) and multivitamin complex (59%). Most of the subjects (36.4%) do not plan when to consume them throughout the day. According to the dietary logs of the subjects, the most taken SS were whey protein and creatine monohydrate; furthermore, the subjects consumed an average of 2.37 g/kg/day of dietary protein. Taking into account this study and other studies, we can confirm that the protein intake of powerlifters is enough to fuel muscle gain and maintenance; and that the consumption of SS is high and that it is continuously growing, which may cause serious public-health issues in the future due to the lack of information within the fitness industry and the unspecific and undeveloped legislation of SS within Europe.
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Consumo de suplementos deportivos en levantadores de peso de nivel
nacional
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Retos: nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación · May 2018
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Retos, número 34, 2018 (2º semestre)
- 276 -
Consumo de suplementos deportivos en levantadores de peso de nivel nacional
Sports supplements consumption in national-level powerlifters
José María Puya-Braza, ** y ***Antonio Jesús Sánchez-Oliver
*Universidad de Extremadura (España), **Universidad de Sevilla (España), ***Universidad de Sevilla (España)
Resumen. La literatura científica sobre el consumo de suplementos deportivos (SD) en levantamiento de potencia es escasa. El objetivo del
presente estudio fue evaluar el consumo de SD y la ingesta de proteína dietética en un grupo de levantadores de peso que compiten a nivel nacional.
Se utilizaron enfoques experimentales y no experimentales, registrándose un total de 22 cuestionarios y diarios dietéticos. Los resultados muestran
que el 100% de los sujetos afirma haberlos consumido en alguna ocasión y el 96,9% los consume en la actualidad. Los SD más consumidos por la
muestra son monohidrato de creatina (100%), cafeína (95%), proteína de suero (92%), aminoácidos ramificados (73%), barritas energéticas (68%),
ácidos grasos omega-3 (63%), bebidas isotónicas (63%) y complejos vitamínicos (59%). La mayoría (36,4%) no prevé en qué momento del día
consumirlos. Durante el transcurso del diario dietético, los SD más consumidos fueron la proteína de suero y el monohidrato de creatina; además,
los sujetos ingirieron una media de 2.37 g/kg/día de proteína dietética. Teniendo en cuenta el presente estudio y otras aportaciones en la bibliografía,
podemos afirmar que la ingesta de proteína dietética en levantadores de peso es suficiente para la ganancia y preservación de masa muscular; y que
el consumo de SD es elevado y cada vez más frecuente, lo que puede ocasionar serios riesgos de salud pública debido a la falta de información
existente en el sector, e inespecífica y mejorable legislación de los SD en Europa.
Palabras clave. Suplementos Deportivos, Levantamiento de potencia, Nutrición Deportiva, Ejercicio, Deportes de Fuerza, Rendimiento Físico.
Abstract. The scientific literature on the consumption of sports supplements (SS) within powerlifting is scarce. The goal of the study was to
evaluate the consumption of SS and dietary protein intake in a national-level powerlifting group. Experimental and non-experimental approaches
were used with a total of 22 surveys and dietary logs. The results show that 100% of the subjects claimed to have consumed SS at some point and
96.9% of them are currently consuming them. The most consumed SS are creatine monohydrate (100%), caffeine (95%), whey protein (92%),
branched-chain amino acids (73%), energy bars (68%), omega-3 fatty acids (63%), isotonic drinks (63%) and multivitamin complex (59%). Most
of the subjects (36.4%) do not plan when to consume them throughout the day. According to the dietary logs of the subjects, the most taken SS were
whey protein and creatine monohydrate; furthermore, the subjects consumed an average of 2.37 g/kg/day of dietary protein. Taking into account
this study and other studies, we can confirm that the protein intake of powerlifters is enough to fuel muscle gain and maintenance; and that the
consumption of SS is high and that it is continuously growing, which may cause serious public-health issues in the future due to the lack of
information within the fitness industry and the unspecific and undeveloped legislation of SS within Europe.
Keywords. Sports Supplements, Powerlifting, Sport Nutrition, Exercise, Strength Sports, Physical Performance.
2018, Retos, 34, 276-281
© Copyright: Federación Española de Asociaciones de Docentes de Educación Física (FEADEF) ISSN: Edición impresa: 1579-1726. Edición Web: 1988-2041 (www.retos.org)
Introducción
El levantamiento de potencia (LP) es un deporte basado en la
fuerza que consiste en levantar el máximo peso en tres ejercicios: sentadilla,
press banca y peso muerto. Los tres levantamientos son divididos en
tres intentos. Una vez que estos se realizan, se escogen los más pesados
de cada uno de los ejercicios, se suman y se obtiene un total (Grgic &
Mikulic, 2016). El organismo que se encarga de albergar los campeona-
tos mundiales a nivel internacional es la International Powerlifting
Federation (IPF) (Pavelic, 2017). A nivel europeo, la que rige la discipli-
na es la European Powerlifting Federation (EPF), y a nivel español se
encarga la Asociación Española de Powerlifting (AEP), reconocida por
las federaciones IPF y EPF (AEP, 2016, p.9).
Aunque el LP es un deporte popular y con alta aceptación a nivel
mundial (Pavelic, 2017), la literatura científica existente sobre éste no es
muy extensa. Si nos centramos en los estudios que recogen el consumo
de suplementos deportivos (SD) en LP, la bibliografía es más escasa aún
(Kreider, Kalman, Antonio, Ziegenfuss, Wildman, Collins & Lopez,
2017; Cammarata, 2016; Butt, Akhtar, Rashid, Saeed & Adnan, 2015;
Graham-Paulson, Perret, Smith, Crosland & Goosey-Tolfrey, 2015;
Rossouw, Krüger & Rossouw, 2000).
Actualmente no existe una definición universal y genérica de con-
ceptos como «suplemento nutricional», «SD» o «suplemento dietéti-
co». De hecho, es muy difícil diferenciar y definir cuándo un suplemen-
to es nutricional o deportivo. La Ley de Salud y Educación de Suple-
mentos Dietéticos (DSHEA) define suplemento dietético como: «…
un producto (que no sea tabaco) destinado a complementar la dieta, que
contiene uno o más de los siguientes ingredientes dietéticos: una vitami-
Fecha recepción: 05-02-18. Fecha de aceptación: 13-05-18
Antonio Jesús Sanchez-Oliver
asanchez38@us.es
na, mineral, una hierba u otro elemento botánico, un aminoácido, una
sustancia dietética para uso del hombre para complementar la dieta
mediante el aumento de la ingesta dietética total o un concentrado,
metabolito, constituyente, extracto o combinaciones de estos ingredien-
tes» (DSHEA, 1994, s.3). Sin embargo, el Comité Olímpico Internacio-
nal (COI) ha definido mejor el concepto de suplemento dietético: «…
un alimento, componente alimenticio, nutriente o compuesto no ali-
menticio que se ingiere intencionalmente además de la dieta de consumo
habitual con el objetivo de lograr un beneficio específico de salud y/o
rendimiento» (Maughan, et al., 2018, p.439).
Slater & Phillips (2011) han estudiado el consumo de algunos SD
en deportes de fuerza, como el LP. Estos autores han destacado la
importancia del uso de algunos SD junto a una correcta planificación
nutricional con el objetivo de paliar un déficit nutricional y aumentar el
rendimiento deportivo en los atletas de fuerza. Uno de los SD más
estudiados en deportes de alta intensidad es el monohidrato de creatina
(MC). Recientemente se ha demostrado ser útil para objetivos de au-
mento de fuerza, mantenimiento de la masa muscular, o mejora de la
resíntesis de glucógeno muscular (Rawson, Miles, Larson-Meyer, 2018;
Kreider, et al., 2017; Rossouw, et al., 2000).
La cafeína, uno de los SD más consumidos en deportes de fuerza,
ha demostrado mejorar el rendimiento deportivo en ejercicios de alta
intensidad (Goldstein, et al., 2010). Además, se ha comprobado que
suplementar con proteína de suero después del entrenamiento de fuerza
produce mayor anabolismo proteico y mejora de la recuperación (West,
Abou Sawan, Mazzulla, Williamson & Moore, 2017). Otro de los SD
estudiados en LP es la vitamina D3, concluyéndose que, en casos de
déficit, ha ayudado a aumentar el rendimiento, mejorando un test de
repetición máxima (1RM) (Butt, et al., 2015).
El consumo de SD en deportes de fuerza es elevado y cada vez más
frecuente, como es el caso del culturismo, donde existe la mayor preva-
lencia de consumo de SD (Sánchez-Oliver, Fernández-Gavira, Grimaldi-
- 277 -Retos, número 34, 2018 (2º semestre)
Puyana, & García-Fernández, 2017; Spendlove, Mitchell, Gifford,
Hackett, Slater, Cobley & O’Connor, 2015; Karimian & Esfahani,
2011). Sin embargo, la metodología aplicada en los estudios de SD no es
de gran calidad, por lo tanto, los deportistas deberían tener conocimien-
to de la utilización de los suplementos que vayan a utilizar o estén
utilizando (Burke, 2017), y algunos autores destacan la falta de investi-
gaciones para conocer con más exactitud qué mecanismos de acción
entran en juego en la sinergia de algunos SD, como es el caso de la beta-
alanina y el MC (Santesteban-Moriones & Ibáñez-Santos, 2017).
La posibilidad de aumentar el rendimiento deportivo a través del
consumo de SD puede conllevar riesgos debido a la falta de información
acerca de los mismos (Rossi & Tirapegui, 2016) y a la mejorable e
inespecífica legislación vigente (Martínez-Sanz, Sospedra, Baladía,
Arranz, Ortiz-Moncada & Gil-Izquierdo, 2017; Stournaras & Tziomalos,
2015). Esto, sumado a su compra a través de internet sin un control de
seguridad y con dudas sobre la legalidad de los mismos (Sánchez-Oliver,
León-Miranda, & Guerra Hernández, 2008; Sánchez-Oliver, León-
Miranda, & Guerra Hernández, 2011), la posibilidad de que exista un
porcentaje de SD que podrían contener sustancias prohibidas, dañinas
y adulteradas (Mathews, 2018; Navarro, Khan, Björnsson, Seeff, Se-
rrano & Hoofnagle, 2017; Martínez-Sanz, Sospedra, Mañas-Ortiz,
Baladía, Gil-Izquierdo & Ortiz-Moncada, 2017; García-Cortés, Ro-
bles-Díaz, Ortega-Alonso, Medina-Caliz & Andrade, 2016; Outram &
Stewart, 2015; Malik & Malik, 2010; Geyer, Parr, Koehler, Mareck,
Schänzer & Thevis, 2008; Geyer, Parr, Mareck, Reinhart, Schrader &
Sechanzer, 2004); sumado al interés de algunas personas en consumir
SD para aumentar el rendimiento aun siendo perjudiciales para la salud
con el fin de alcanzar objetivos propuestos (Sánchez-Oliver et al, 2017),
como es el caso de suplementos pre-entrenamiento o quemadores de
grasa (Petróczi, Ocampo, Shah, Jenkinson, New, James & Naughton,
2015), hacen todo mucho más complejo.
El objetivo del presente estudio es evaluar el consumo de SD y la
ingesta de proteína dietética en levantadores de peso (LPs) que compi-
ten a nivel nacional, comprobando las interacciones e influencias que
pueden tener en la salud.
Metodología
Participantes
El estudio se ha realizado con una muestra compuesta por 22 LPs
masculinos españoles que compiten a nivel nacional; con una media de
edad de 25.1 años (± 4.4), estatura media de 176.6 cm. (± 5.5) y un
porcentaje graso corporal medio de 14.5% (± 3.5) obtenidos a través de
un cuestionario individual autorreportado. La media de años de expe-
riencia que tenían practicando LP era de 2.4 años (± 1.06).
Instrumentos
Los datos para cada sujeto se han obtenido utilizando un enfoque
no experimental y descriptivo a partir de la técnica del autoinforme
mediante cuestionario y la autoelaboración de un diario dietético, pro-
porcionando así información original sobre la ingesta de proteína dieté-
tica y protocolos de consumo de SD utilizados en competiciones y
entrenamientos de LP, con el fin de mejorar el conocimiento en la temá-
tica dada la escasa bibliografía existente.
El cuestionario online, que informó acerca del consumo de SD,
estaba previamente validado (Sánchez-Oliver, 2013) y utilizado en
estudios anteriores (Sánchez-Oliver, & Grimaldi-Puyana, 2017); y su
calidad metodológica fue aprobada en la revisión sistemática y meta-
análisis realizado recientemente por Knapik, Steelman, Hoedebecke,
Austin, Farina & Lieberman (2016). Estaba compuesto por tres partes
diferenciadas: una primera parte donde se recogen los datos sociales,
personales y antropométricos de la muestra; una segunda, centrada en la
práctica de actividad deportiva y su contextualización; y una tercera que
reúne información sobre la dieta y la suplementación deportiva.
El diario dietético informó sobre los hábitos alimenticios,
cuantificación de proteína dietética y SD que consumieron los sujetos
durante 72 horas diferenciadas en tres días específicos: un día de entre-
namiento entre lunes y viernes; un día de descanso entre lunes y viernes;
y un día del fin de semana.
Procedimiento
Los sujetos fueron instruidos durante los diferentes días para llevar
a cabo el recuento de alimentos, bebidas y SD en un diario dietético a
través de la tecnología móvil integradora (MyFitnessPal®). Se ha de-
mostrado previamente que el uso de una aplicación móvil para cuantifi-
car la ingesta dietética es una herramienta de monitoreo eficaz (Turner-
McGrievy, Beets, Moore, Kaczynski, Barr-Anderson & Tate, 2013).
Además, fueron monitoreados regularmente por los investigadores para
asegurar el cumplimiento. Tanto el cuestionario como el recordatorio
dietético fueron respondidos previo consentimiento informado por parte
de cada participante.
Análisis estadístico de los datos
Los datos recolectados fueron analizados con el programa de análi-
sis estadístico SPSS versión 22.0. El estudio descriptivo se llevó a cabo
a través del cálculo de tablas de frecuencias para las variables categóricas
y medidas de posición y dispersión para las variables cualitativas
Resultados
La muestra estudiada la conformaron un total de 22 LPs masculi-
nos, españoles y competidores a nivel nacional. Todos los sujetos
completaron los requisitos del estudio.
Antropometría
Sabiendo que el objetivo del estudio está basado en un procedi-
miento descriptivo y no experimental, los datos antropométricos se
recogieron en el cuestionario de forma empírica por cada sujeto.
La media (M) de la edad de la muestra se sitúa en los 25 años con
una desviación estándar (DE) de 4.4, siendo el mínimo de edad los 21
años y el máximo, los 38. La distribución de edades sitúa entre los 21 y
los 25 años a la mayoría de los sujetos del estudio. El resto de datos
antropométricos de la muestra se encuentra en la Tabla 1, que recoge la
M y la DE de la edad, altura, masa corporal y grasa corporal.
Datos deportivos
Los sujetos llevaban practicando LP una M de 2.4 años (± 1.06). La
mayoría de competidores (45.4%) pertenecía a la categoría de –83 kg,
seguido de un 22.7% que competía en –74 kg, y un 18.2%, a la de –93
kg. En relación al entrenamiento y la competición, la Tabla 2 recoge el
número de participaciones en competiciones por año, el número de
entrenamientos semanales, el tiempo dedicado a cada entrenamiento y
Tab la 1
Edad, altura, masa corporal y % grasa corporal
Edad (años) M
DE 25.1
4.4
Altura (cm) M
DE 176
5.5
Masa corporal (kg) M
DE 83.2
9
Grasa Corporal (%) M
DE 14.5
3.5
Nota: M = Med ia. DE = Desviaci ón Estándar.
Tab la 2
Prácticadeportiva n%
Competiciones por año
3 compe ticiones 7 31.8
2 compe ticiones 6 27.3
Sin frecuencia exacta 6 27.3
1 compe tición 2 9
4 compe ticiones 1 4.5
Días de entren amiento a la semana 5 días 11 50
4 días 7 31.8
6 días 4 18.2
Tiempo de entren amiento
> 2 hora s 15 68.2
1.5 horas – 2 horas 4 18.2
1 hora – 1.5 horas 2 9
1 hora 1 4.5
Años en la categoría actual
1 año 12 54.5
2 años 6 27.3
4 años 3 13.6
3 años 1 4.5
Retos, número 34, 2018 (2º semestre)
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los años que llevan participando en la categoría actual. La mayoría de los
sujetos (31.8%) realizan tres competiciones al año; mientras que el
27.3% realizan, o dos al año, o no tienen una frecuencia exacta de
competiciones anuales. En cuanto a los días de entrenamiento, la mayo-
ría de la muestra (50%) entrena cinco días por semana, seguido de un
31.8% que entrena cuatro, y un 18.2% que entrena seis. Sobre la dura-
ción de los entrenamientos, la mayoría (68.2%) entrena más de dos
horas por sesión.
Consumo genérico de suplementos deportivos
Todos los sujetos (100%) afirmaron haber consumido SD en algu-
na ocasión y el 96.9% reconoce estar consumiéndolos en la actualidad.
Los SD más consumidos por la muestra son MC (100%), cafeína
(95%) y proteína de suero (92%) (Tabla 3). La Tabla 4 recoge las
razones escogidas para justificar su uso: aumentar el rendimiento de-
portivo (40.9%); y paliar algún déficit en la dieta sumado al aumento del
rendimiento deportivo (18.2%). El cuestionario recogió que internet
(45.4%) es el lugar donde más acude la muestra a comprar los SD,
seguido de las tiendas especializadas (27.3%). Internet (31.8%) tam-
bién es el lugar principal que motivó a los sujetos a utilizarlos.
De acuerdo a una escala numérica de uno (ninguna eficacia) a cinco
(máxima eficacia), la eficacia subjetiva mostrada por los sujetos respec-
to al consumo general de SD dio una M de 3.4 (± .79). La Tabla 5
muestra los SD mejor y peor valorados por los sujetos. Los tres SD
mejor valorados fueron: MC (22%), cafeína (19.1%) y proteína de
suero (14.7%); beta-alanina (15.8%), aminoácidos ramificados (10.5%),
ácidos grasos omega-3 (10.5%) y, curiosamente, el MC (10.5%), fueron
los SD peores valorados. El 10.5% también votó que ninguno era efec-
tivo.El cuestionario recogió que la mayoría de los sujetos consumen los
SD en días de entrenamiento, récords y competiciones (54.5%), mien-
tras que el 27.3% solo los consumen los días de entrenamiento y com-
peticiones. La Tabla 6 recoge en qué momento del día consumían los SD
los días de entrenamiento. A la mayoría (36.4%) le es indiferente el
momento de consumo, mientras que el 27.3% los toma antes de entre-
nar, después de entrenar, en desayuno y cena.
Planificación dietética
El 72.7% de la muestra seguía algún tipo de dieta, entendiendo por
ésta, cualquier control nutricional con una estructura fundamentada. De
los 16 sujetos que seguían una dieta, la mayoría (56.2%) lo hacía para
aumentar únicamente su rendimiento deportivo, y el 50% la hacía bajo
su propia supervisión. La dieta flexible es la más utilizada (45.4%).
Consumo de SD e ingesta proteica en el diario dietético
La Tabla 7 informa sobre los SD más consumidos por los sujetos en
los tres días del diario dietético. Los más utilizados durante el día de
entrenamiento (día uno), fueron: MC (16.4%), proteína de suero (13.9%),
complejo vitamínico (6.3%), cafeína (6.3%), aminoácidos ramificados
(5%) y ácidos grasos omega-3 (5%); durante el día de descanso (día
dos): proteína de suero (18.9%), MC (16.2%), ninguno (16.2%), com-
plejo vitamínico (10.8%), vitamina D3 (8.1%) y ácidos grasos omega-
3 (8.1%); el día tres, perteneciente a un día del fin de semana sin especi-
ficar si era de entrenamiento o descanso: proteína de suero (17.6%),
MC (13.7%), ninguno (7.8%), complejo vitamínico (5.9%), amilopectina
(5.9%) y ácidos grasos omega-3 (5.9%).
El día de entrenamiento, los sujetos ingirieron una M de 2.59 g/kg de
proteína (± .68); el día dos, perteneciente al día de descanso, una M de
2.25 g/kg (± .82); por último, el fin de semana (día tres), 2.27 g/kg de M
(± 1.03). La ingesta M de los tres días resultó de 2.37 g/kg de proteína
diaria.
Discusión
Suplementos Deportivos
Los deportistas de fuerza son grandes consumidores de SD, sobre
todo los que practican culturismo (Sánchez-Oliver, et al., 2017; Spendlove,
et al., 2015; Karimian & Esfahani, 2011). El 100% de los sujetos de
nuestro estudio fueron consumidores de SD, valores mucho mayores
comparado con los aportados por otros estudios (37-63%) que evalua-
ron la suplementación en usuarios de gimnasio y culturistas (Attlee,
Haider, Hassan, Alzamil, Hashim & Obaid, 2018; Jawadi, et al., 2017;
Sánchez-Oliver, et al., 2017; Karimian & Esfahani, 2011; Albino, Cam-
pos & Martins, 2009).
Según diferentes estudios revisados que contemplan el consumo de
SD en usuarios de gimnasio y culturistas, los más populares suelen ser
Tab la 3
SD más consumidos por lamuestra n%
Monohidrato de creatina 22 100
Cafeína 21 95
Proteína de suero 20 92
Aminoácidos ramificados 16 73
Barritas ener géticas 15 68
Ácidos grasos omega-3 14 63
Bebida isotóni ca 14 63
Complejo vitamínico 13 59
Amilopectina 12 54
Fórmulas pre- entrenamiento 10 45
Arginina 8 36
L-Carnitina 8 36
Melatonina 8 36
Té verde 8 36
Tau rin a 7 32
Vit ami na C 7 32
Tab la 4
Fin paraconsumir los SD n%
Buscar rendimiento deportivo 9 41
Buscar rendimiento deportivo y paliar déficit de dieta 4 18.2
Cuidar salud, buscar rendimiento deportivo y paliar déficit dieta 3 13.6
Mejorar aspecto físico, buscar rendimiento deportivo y paliar déficit dieta 2 9
Mejora r aspe cto físi co 2 9
Cuidar salud , mejorar aspecto físico y buscar rendimien to deportivo 2 9
Tab la 5
SD peor y mej or valorados po rl a muestra
n%Total
Peor valorados
Beta-alanina 3 15.8
19
Aminoácidos ramificados 2 10.5
Monohidrato de creatina 2 10.5
Ácidos grasos omega-3 2 10.5
Ninguno es efectivo 2 10.5
Mejor valorados
Monohidrato de creatina 15 22
68
Cafeína 13 19.1
Proteína de suero 10 14.7
Fórmulas pre- entrenamiento 3 4 .4
Aminoácidos ramificados 3 4.4
Vitamina D3 2 2.9
Té verde 2 2.9
Melatonina 2 2.9
Complejo vitamínico 2 2.9
Bebida isotóni ca 2 2 .9
Magnesio 2 2.9
Nootrópicos 2 2.9
Tab la 6
Momentodel consumo de SD por la muestra n%
Indiferentemente 8 36.4
En todos los casos anteriores 6 27.3
Antes de entr enar 3 13.6
Después de entrenar 2 9
Antes de entrenar y después de entrenar 1 4.5
Desayuno, después de entrenar y cena 1 4.5
Desayuno y antes de entrenar 1 4.5
Tab la 7
Consumo de SD durante el diario dietético n%Total
DÍA 1
Monohidrato de creatina 13 16.4
79
Proteí na de s uero 11 13 .9
Cafeína 5 6.3
Complejo vitamínico 5 6.3
Aminoácido s ramificados 4 5
Ácidos grasos omega-3 4 5
DÍA 2
Proteí na de s uero 7 18.9
37
Monohidrato de creatina 6 16.2
Ninguno 6 16.2
Complejo vitamínico 4 10.8
Vitamina D3 3 8.1
Ácidos grasos omega-3 3 8.1
DÍA 3
Proteí na de s uero 9 17.6
51
Monohidrato de creatina 7 13.7
Ninguno 4 7.8
Complejo vitamínico 3 5.9
Amilopectina 3 5.9
Ácidos grasos omega-3 3 5.9
Día 1: Día de entrenamientoentre lunes y viernes;
Día 2: Día de desc anso entre lunes y vierne s;
Día 3: Día de entrenamiento o descansosábado o domingo.
- 279 -Retos, número 34, 2018 (2º semestre)
proteína de suero, complejos vitamínicos, MC y aminoácidos ramificados
(Attlee, et al., 2018; Jawadi, et al., 2017; Karimian & Esfahani, 2011;
Sánchez-Oliver, et al., 2008, 2011, 2017). A excepción de la cafeína, los
datos coinciden con los registrados en nuestro estudio. En nuestra
muestra, el MC, cafeína y proteína de suero fueron los SD más consu-
midos en el cuestionario y diario dietético. Además, fueron los mejores
valorados por los sujetos, tal y como se puede ver en la Tabla 4.
La suplementación con cafeína mejora el rendimiento deportivo y
produce efectos ergogénicos en ejercicios de alta intensidad. Pensamos
que su alto consumo en nuestro estudio no es casual, ya que el motivo
principal del consumo de SD de la muestra era el de mejorar el rendi-
miento deportivo (Goldstein, et al., 2010).
El MC también aumenta el rendimiento deportivo, capacidad de
resistencia y la resíntesis de glucógeno; además, aumenta la fuerza y
potencia muscular (Maughan et al., 2018). En la escasa bibliografía que
existe de SD en LP, Rossouw et al. (2000) vieron cómo los LPs mejora-
ron la fuerza suplementando con MC durante una semana. A pesar de
que el MC es uno de los SD más estudiados de la historia y es la forma
de creatina que más beneficios ergogénicos posee (Kreider, et al., 2017),
dos sujetos de nuestra muestra la añadieron como un SD inefectivo.
Esto puede explicarse por la existencia de sujetos no respondedores a
los efectos ergogénicos del MC (Jäger, Purpura, Shao, Inoue & Kreider,
2011).
El uso de proteína de suero coincide con lo encontrado en otros
estudios, donde se evaluó el porcentaje y frecuencia de consumo, y se
vio que el consumo era muy alto (Attlee, et al., 2018; Jawadi, et al.,
2018; Bianco, et al., 2014; Sánchez-Oliver, 2008, 2011, 2017).
En la reciente declaración de consenso del COI frente a los suple-
mentos dietéticos de Maughan et al. (2018), se aclara que, junto a los
bicarbonatos, nitratos y beta-alanina, el MC y la cafeína son los SD con
más evidencia científica para afirmar que mejoran directamente el rendi-
miento deportivo. Sin embargo, en nuestra muestra, la beta-alanina fue
el SD peor valorado (13.6%) en relación a su efectividad. De hecho,
parece que aún no está demostrada su eficacia según recientes investiga-
ciones (Bailey et al., 2018; Black et al., 2018).
Algunas vitaminas y minerales realizan funciones importantes en la
regulación de los procesos que controlan el rendimiento deportivo, y un
déficit de algunos micronutrientes puede provocar un descenso del éste,
fracturas por estrés, dolor musculoesquelético y otras enfermedades,
como ocurre con la vitamina D3 en deportistas (Shuler, Wingate, Moore
& Ciangarra, 2012). Butt et al. (2015) concluyen que, en casos de déficit
de vitamina D3, un suplemento de ésta optimiza el rendimiento depor-
tivo en LPs, mejorando un test de repetición máxima (1RM). En nues-
tro estudio, la muestra valoró positivamente la vitamina D3, además de
ser uno de los pocos SD utilizados los días de descanso del diario
dietético.
Mejorar el rendimiento deportivo (41%); y paliar algún déficit de la
dieta, sumado también a maximizar el rendimiento deportivo (18.2%),
fueron las principales razones de nuestros sujetos para el consumo de
SD. En estudios de usuarios de gimnasio, queda claro que los motivos
son diferentes: mejorar la apariencia (47.7%) y salud (44.2%) (Jawadi,
et al., 2018). La principal motivación para adquirir información y com-
prar los SD fue a través de internet (31.8%) en lugar de dietistas-
nutricionistas, médicos u otros profesionales de las ciencias del deporte.
En el estudio de Attlee et al. (2018) y Jawadi et al. (2017) también se
recogió a internet como la principal fuente de información e interés de
los sujetos.
Internet (45.4%) y tiendas especializadas (27.3%) son los lugares
donde más acuden los encuestados a comprar los SD. Esta decisión
puede conllevar riesgos, ya que la Agencia Española de Consumo,
Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) advierte que la venta
por internet de SD no siempre es segura (AECOSAN, 2017). Actual-
mente, internet es un mercado emergente que cada vez toma más fuerza
en la venta de SD (Sánchez-Oliver, 2013).
Porcentaje proteico de la dieta
La ingesta de proteínas tiene un papel fundamental en los LPs,
pues uno de los objetivos más comunes de estos deportistas es la
mejora del rendimiento físico, relacionado con el aumento o manteni-
miento de masa muscular, por ejemplo, ante protocolos en los que se
pautan dietas hipocalóricas con objetivo de conseguir menor porcentaje
de grasa corporal (Jager, et al., 2017). Los requerimientos de proteína
dietética exactos para la ganancia de masa muscular se desconocen, ya
que la cantidad es dependiente del tipo, volumen, intensidad y frecuen-
cia del ejercicio; de la calidad proteica; o del nivel energético de la dieta
(Jager, et al., 2017). Si bien es cierto que no existe un consenso general,
la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (ISSN) estima que se
necesitan ingestas de 1.4-2 g/kg de proteína dietética diaria para perso-
nas físicamente activas (Jager, et al., 2017), además de que dicha proteí-
na debe ser alta en aminoácidos esenciales, es decir, con un alto valor
biológico, si el objetivo es el de promover al máximo la síntesis proteica
muscular (Phillips, 2016; Jager, et al., 2017).
El total de proteínas diario parece ser la consideración más impor-
tante de cara a promover las adaptaciones del entrenamiento, sin embar-
go, una ingesta post-entrenamiento puede ayudar a mitigar los cambios
en los marcadores de daño muscular y mejorar la capacidad de captación
de aminoácidos en el músculo, además de aumentar los depósitos de
glucógeno muscular junto a una determinada ingesta de carbohidratos
(Jager, et al., 2017). Schoenfeld & Aragon (2018) proponen un máximo
de .55 g/kg de proteína por comida a razón de una dieta que conste de un
total de 2.2 g/kg/día de proteína.
Durante los tres días que duró el diario dietético, los sujetos ingirie-
ron una media de 2.37 g de proteína/kg/día. Estas cantidades están
dentro de lo que se denomina una «dieta hiperproteica» según la ISSN
(Jager, et al., 2017). A pesar de la controversia que existe con respecto al
daño hepático y renal que podrían producir las dietas hiperproteicas
(Bilsborough & Mann, 2006), conforme transcurre el tiempo, salen a la
luz nuevas investigaciones poniendo en serias dudas dicha afirmación.
Investigaciones recientes han esclarecido este tema, comprobando cómo
influye una dieta hiperproteica en culturistas a niveles de salud y com-
posición corporal a corto (Antonio, et al., 2014), medio (Antonio, et al.,
2016) y largo plazo (Antonio, et al., 2018). Aunque parece que no hace
falta superar rangos de 1.6-2 g, estas cantidades no deben verse como un
límite genérico. Es posible que la ingesta de 2.37 g/kg/día de nuestros
sujetos pueda no ser eficaz para cada uno de ellos, pero aún desconoce-
mos cuál sería el umbral máximo de deshecho proteico. A pesar de que
son cantidades altas de proteína, Antonio et al. (2018), comprobaron en
un estudio de dos años en deportistas experimentados y con un consu-
mo alto de proteínas, que los sujetos no presentaron problemas en los
marcadores de salud.
Seguridad suplementos y mala legislación
La compra de SD puede conllevar riesgos para la salud debido a la
falta de información acerca de los mismos (Rossi & Tirapegui, 2016,
Tian, Ong & Tan, 2009); al descubrimiento de sustancias farmacológicas
no declaradas en el etiquetado (Geyer et al., 2008; Geyer et al., 2004); a
los patrones de uso inadecuados, utilizándolos fuera del protocolo óp-
timo (Tian, et al., 2009); o a la mejorable legislación vigente (Martínez-
Sanz, Sospedra, Baladía, Arranz, Ortiz-Moncada & Gil-Izquierdo, 2017;
Stournaras & Tziomalos, 2015).
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios
(AEMPS) advierte que la comercialización de SD es un riesgo de salud
pública al poseer un nivel de control inferior al de medicamentos, y en
los que se han encontrado SD adulterados con sustancias prohibidas no
declaradas y peligrosas para la salud humana, como son esteroides
anabolizantes, Moduladores Selectivos de los Receptores Androgénicos
(SARM) o sildenafilo (AEPSAD, 2018; Bentolila-Benchimol, 2017).
Actualmente, AECOSAN/AEMPS están llevando a cabo un convenio
para establecer un marco de actuaciones coordinadas para este proble-
ma. Entre 2012 y 2017, el 70-90% de complementos alimenticios
retirados del mercado contenían sustancias farmacológicamente activas
no declaradas en los etiquetados (Bentolila-Benchimol, 2017).
AECOSAN advierte que la creciente comercialización de SD en los
últimos años se ha visto aumentada por modas, marketing y fácil acce-
Retos, número 34, 2018 (2º semestre)
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sibilidad, sin embargo, admiten que están lejos de la armonización de los
SD en la Unión Europea (Hernández-Martín, 2017).
Las políticas aplicadas a la nutrición deportiva recomiendan que la
legislación de los SD sea específica, permitiendo, así, conocer las venta-
jas, limitaciones y evidencias del uso de éstos en la población deportiva,
ya que existen numerosos estudios en los que los consumidores de SD
no son conscientes de aquello que toman, incluso pudiendo consumir
SD perjudiciales para su salud y/o con sustancias añadidas, dañinas o
prohibidas (Mathews, 2018; Navarro, Khan, Björnsson, Seeff, Serrano
& Hoofnagle, 2017; Martínez-Sanz, Sospedra, Mañas-Ortiz, Baladía,
Gil-Izquierdo & Ortiz-Moncada, 2017; García-Cortés, Robles-Díaz,
Ortega-Alonso, Medina-Caliz & Andrade, 2016; Geyer et al., 2008;
Geyer et al., 2004).
Una de las limitaciones de este estudio es el uso de autoinforme, ya
que siempre ofrece limitaciones debido a que algunos comportamientos
y cuestiones quedan a la interpretación del sujeto que la realiza. El
número de sujetos y que éstos no compitan a nivel internacional tam-
bién es una limitación. Por otra parte, en el día tres del diario dietético, no
se especificó si era un día de entrenamiento o descanso, pudiendo
interferir en la ingesta proteica o el tipo de SD.
En investigaciones futuras sería interesante ampliar la muestra de
LPs y escoger competidores internacionales con el objetivo de compro-
bar el consumo de SD, incluyendo aspectos como el momento de
consumo o frecuencia; conocer todas sus ingestas de macronutrientes y
si consumen o consumirían algún tipo de sustancia ergogénica ilegal y
perjudicial para la salud con el objetivo de aumentar el rendimiento.
Conclusiones
El 100% de los LPs de la muestra ha consumido en alguna ocasión
algún SD y el 96.9% los consume en la actualidad. Los SD mejor
valorados y más consumidos, tanto en el cuestionario como en el diario
dietético, son el MC, proteína de suero y cafeína. Los motivos princi-
pales para justificar su consumo, son: aumentar el rendimiento deporti-
vo y paliar algún déficit nutricional. Internet es el lugar donde más
acuden los sujetos para comprar y buscar información de los SD.
El 72.7% de los sujetos seguían algún tipo de dieta con el objetivo
principal de aumentar su rendimiento deportivo. Durante el diario die-
tético, los sujetos ingirieron una media de 2.37 g/kg/día de proteína,
considerado una ingesta alta y suficiente para la ganancia y preservación
de masa muscular.
Teniendo en cuenta el presente estudio, junto a otras investigacio-
nes revisadas, podemos afirmar que los deportistas de fuerza, como
culturistas o los LPs de nuestro estudio, poseen una prevalencia de
consumo muy alta y frecuente de SD, lo que puede ocasionar serios
riesgos de salud pública debido a la falta de información en el sector y a
la mejorable e inespecífica legislación de los SD en Europa.
Agradecimientos
Los autores quieren agradecer la desinteresada participación de los
competidores españoles de la Asociación Española de Powerlifting
(AEP).
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... El consumo de SE ha sido una constante en el ámbito deportivo (Bird, Goebel, Burke & Greaves, 2016;Eichner, 1997;Kadwe, 2020;Silver, 2001;Steen & Coleman, 1999;Tokish, Kocher & Hawkins, 2004) y, más particularmente, en el del fisicoculturismo (García-Rodríguez, Alvarez-Rayón, Camacho-Ruiz, Amaya-Hernández & Mancilla-inclusión del consumo de productos o sustancias que -a la par del entrenamiento físico-potencien o inhiban procesos bioquímicos en el organismo (Alvarez et al., 2016;Coquet et al., 2018;Kimergård, 2014;Puya-Braza & Sánchez-Oliver, 2018;Underwood, 2017). Estos productos o sustancias tienen una finalidad ergogénica y, como ya antes se mencionó, pueden ir desde las nutricionales (generalmente denominadas suplementos nutricionales), hasta las de tipo farmacológico u hormonal. ...
... Sin embargo, hoy más que nunca el rendimiento y el desempeño de un organismo parecen necesariamente supeditados a los cambios corporales, particularmente en términos de composición y dimensiones (Garthe, Raastad, Refsnes & Sundgot-Borgen, 2013;Gómez, López-Haro, Pelayo & Aguirre, 2022;Kadwe, 2020;Lukaski, 2017;Silva, Santos & Matias, 2017), mismos que puedan traducirse en mayor fuerza, potencia, velocidad, agilidad y flexibilidad, pero también en mayor estética corporal (Hackett et al., 2013;Puya-Braza & Sánchez-Oliver, 2018;Silva et al., 2017). Esto conforme, por un lado, a los estándares que más o menos implícitamente adoptan ciertas disciplinas deportivas (e.g., gimnasia rítmica, nado sincronizado, patinaje artístico), hasta aquellas otras que explícitamente se abocan a valorar la estética corporal, como tradicionalmente ha sido en el caso del fisicoculturismo. ...
... Estilo de vida que ha escapado del ámbito estrictamente deportivo (organizado, institucionalizado, normado), para permear no solo espacios sociales físicos (e.g., gimnasios), sino también espacios sociales virtuales, en los que se comparten conocimientos, actitudes, prácticas, estrategias, etc. conducentes al cambio corporal (Gil, Felipe & Moreno, 2022;Kimergård, 2014;Puya-Braza & Sánchez-Oliver, 2018;Underwood, 2017;Wellman, 2020). Porque este estilo de vida no solo implica la adopción de un determinado régimen de entrenamiento físico, en el que la musculación tiene un peso preponderante, sino que además se extiende a la alimentación, en tanto vía esencial del cambio corporal. ...
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Introducción: Existe escasa literatura acerca del uso de sustancias ergogénicas entre fisicoculturistas recreativos o amateurs. Por tanto, el objetivo de este estudio fue caracterizar las sustancias ergogénicas (nutricionales, farmacológicas u hormonales) consumidas por varones practicantes de musculación. Metodología: Este estudio no experimental responde a un diseño transversal con alcance descriptivo. Participaron 103 usuarios de sustancias ergogénicas (edad promedio = 25.3, desviación estándar = 6.2), de quienes fue calculado el índice de masa libre de grasa, además de completar un cuestionario sobre patrones de entrenamiento y uso de sustancias ergogénicas. Resultados: El 43.7% tuvo musculatura mayor a la normal; además, 85.3% usó al menos una sustancia ergogénica nutricional, 22.4% farmacológica, 19.4% hormonal y 2.9% de los tres tipos. En quienes usaron sustancias ergogénicas hormonales (80% con musculatura mayor a la normal), destacó el consumo de testosterona; de las nutricionales: proteínas y creatina; y de las farmacológicas: clembuterol. Discusión y conclusiones: El uso de sustancias ergogénicas no es exclusivo de los deportistas de élite y el patrón de uso no solo se caracterizó por la polifarmacia, sino además por el consumo de fórmulas complejas que, sumados a otros productos/sustancias, no solo suponen interacción entre efectos, sino también su reiteración. Dado el acelerado desarrollo de la industria farmacéutica, es necesario el continuo análisis del uso de sustancias ergogénicas entre diferentes grupos poblacionales, y así poder definir su relevancia clínica. Abstract. Introduction: There is scarce literature on the use of ergogenic substances among recreational or amateur bodybuilders. Therefore, the aim of this study was to characterize the ergogenic substances (nutritional, pharmacological or hormonal) consumed by males that engage in weight training. Methodology: This non-experimental study responds to a cross-sectional design with a descriptive scope. A total of 103 ergogenic substances users (mean age = 25.3, standard deviation = 6.2) participated, and their fat-free mass index was calculated, in addition to completing a questionnaire on training patterns and ergogenic substances use. Results: A total of 43.7% had musculature greater than normal; in addition, 85.3% used at least one nutritional ergogenic substance, 22.4% pharmacological, 19.4% hormonal and 2.9% of the three types. Among those who used hormonal ergogenic substances (80% with musculature greater than normal), the consumption of testosterone stood out; of the nutritional ones: proteins and creatine; and of the pharmacological ones: clenbuterol. Discussion and conclusions: The use of ergogenic substances is not exclusive to elite athletes and the pattern of use was not only characterized by polypharmacy, but also by the consumption of complex formulas which, added to other products/substances, not only imply interaction between effects, but also their reiteration. Given the accelerated development of the pharmaceutical industry, a continuous analysis of the use of ergogenic substances among different population groups is necessary to define their clinical relevance.
... The questionnaire used was previously validated, assessing the validity of its content, indicating (i) its capacity to measure what it was created for, (ii) its application, analyzing benefits and defects, reviewing the instructions of the instrument, (iii) its structure, reviewing the formulation of the questions, the proposed sequence and the response scale, and (iv) its presentation, in which the best characteristics of the appearance and format of the instrument were identified [27]. This instrument has been used in different studies that have analyzed the consumption of SS in different sport modalities [22,23,[26][27][28][29][30][31][32]. In addition, in previous studies, this survey achieved 54% of methodological quality [24], in which only 57 of the 164 questionnaires reviewed were approved. ...
... The prevalence of SS consumption varies greatly between sports depending on different variables, among which the sport modality stands out. To this respect, current studies place the consumption of SS between 39% and 100% [21,23,24,[28][29][30][31][32]. The data obtained in the present study are within the range described above, since 52.4% of the sample had consumed some SS on some occasion and 42.9% currently consumes it. ...
... This topic is related to the person or source that generates or advises the use of SS. Thus, it would be ideal that the advice was in the hands of experts in this field such as nutritionists or sports doctors (who, on the contrary, are the least chosen by the sample), who seeks more advice in coaches, colleagues from the team, and family or friends, as is reported in numerous studies [22,23,[28][29][30]47,48]. This may explain why some of the participants, regardless of sex or level of competition, consume SS from Group C (see Tables 1, 2 and 4), a group of supplements without scientifically proven ergogenic effects [25], which can also be associated with possible negative effects, causing a deterioration of sports performance and/or adverse effects on the health of the athlete [49]. ...
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The sports performance of dinghy sailors is determined by their state of nutrition and hydration. Sports supplementation plays a prominent role in elite sailors, being essential in periods of competition due to its characteristics. This study aims to analyze the consumption of sports supplements (SS) in the different categories and groups of sailors based on the level of evidence, differentiating according to sex, competitive level, and type of boat. A total of 42 sailors from national and international levels and belonging to the Laser, 420, Techno-293 and RS:X classes participated in this study. They completed a questionnaire with questions about the consumption of SS and the possible repercussions on health and/or sports performance. The results were analyzed based on the different categorizations and group organization recently established by the Australian Institute of Sport (AIS), as well as by sex, level of competition and class to which the participants belonged. The male sailors and those who competed internationally had a higher prevalence in the consumption of SS. Among the classes of vessels studied, class 420 had the lowest SS consumption. SS intake was higher during competition days, regardless of sex or level of competition. Based on the classification established by the AIS, statistically significant differences were observed in sex, level of competition, and the type of boat.
... The aim of the consumption of banned substances is that many of them increase adaptations to physical training and physical performance. So, bodybuilders sometimes abuse banned substances such as diuretics, stimulants, or anabolic substances [15,[18][19][20][21]. Previous reports that have analyzed the prevalence of use of anabolic steroids suggest polypharmacy and high doses of injectable agents [16]. ...
... Given that bodybuilders frequently consume banned substances in large dosages [15,16,[18][19][20][21] and the lack of research which has analyzed the prevalence of the consumption of banned substances in competitive level bodybuilders, the aim of this study is to analyze the prevalence of banned substances consumption and NS intake in competitive level bodybuilders. ...
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The use of doping agents has these days become a public health problem, as it also affects young and non-competitive amateurs in different sports. To prepare for competition, bodybuilders perform aggressive dietary protocols, so, bodybuilders frequently consume nutritional supplements (NS) and banned substances in large dosages. Thus, the aim of this study is to analyze the prevalence of banned substances consumption and NS intake in competitive level bodybuilders. A total of 48 bodybuilders (44 males and 4 females) completed a validated online questionnaire on NS consumption. The quantitative data was presented as a mean (M) ± standard deviation (SD), as well as having minimum and maximum values. The categorical variables were expressed using frequencies and percentages. 83.3% of the participants declared that they had consumed or would consume banned substances, the most consumed being anabolic steroids (72.9%). One hundred percent of those sampled use NS. Whey protein (96%), branched-chain amino acids (BCAA) (94%), creatine (85%) and vitamin complexes (83%) were the most consumed, however, there is a low consumption of certain NS which could also increase athletic performance.
... Observing these results, we can find differences between the DS consumed by sex and performance level, with significant differences by sex in protein, creatine monohydrate and glutamine, and by level of performance in protein, creatine monohydrate and BCAAs. Consistent with this study, there are other studies in which male [37,[57][58][59] and higher-performance athletes [26,37] opt for protein supplements such as whey protein, amino acids or creatine, among other DS, because the main reasons for supplementation were related to improving overall performance, recovery, or muscle anabolism [26,34,37]. It should be noted that the DS most consumed by the total sample, by sex and by performance level have solid evidence to support their efficacy [19,21,22], although this does not ensure that their use is appropriate, since each case should be studied in isolation and individually. ...
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Purpose: the aim of the present study was to analyse the pattern of dietary supplements (DS) consumption on federated rugby players, including the analysis of differences based on the sex and competitive level (professional vs. amateurs). Material and methods: 144 rugby players (83 male and 61 female), of whom 69 were professionals and 75 amateurs, were recruited for the study. All the participants filled out a specific questionnaire about DS consumption including questions related to the consumption of DS and their effects on sport performance and health status. Results: 65.3% of participants declared consuming at least one DS, with a higher prevalence in males than females (77.1% vs. 49.2%) and in professionals thanin amateur players (79.7% vs. 52.0%). The main reason for consumption was to enhance sport performance (62.3%) with differences only based on sex (74.3% males vs. 43.2% females). The most common purchase sites were the Internet (45.6%) and specialised stores (39.8%). As to the moment of ingestion, professionals did this most frequently during competition and training (56.4% vs. 28.2%), whereas amateur players did so only during competition (20.5% vs. 3.6%). Moreover, professional player intake most frequently in post-exercise (65.5% vs. 35.9%), whereas amateur during pre-exercise (30.8% vs. 5.5%). The DS most consumed included whey protein (44%), caffeine (42%), sports drinks (38%), energy bars (34%) and creatine monohydrate (31%), with a higher prevalence in male and professional players of whey protein and creatine monohydrate. Conclusions: The main reason for DS consumption is for enhancing sports performance). Professional players more frequently purchase them on the Internet and consume DS during training and competition period and in the post-exercise, whereas amateur players consume during competition and pre-exercise. Related to the main form of DS consumption, it is observed that a moderate consumption of DS could be considered ergogenic, such as whey protein, sport bar and creatine, while an absence of other DS could be considered ergogenic.
... Participants completed a questionnaire about SS consumption that was previously validated [26]. This questionnaire, used previously in studies involving elite athletes from different sports modalities [27][28][29][30][31], is organized into three parts: personal and social data of the participant (i); sports activity and its contextualization (ii); and SS consumption and its possible repercussions on health and/or sports performance (iii). Regarding the use of SSs, the questionnaire recorded the general and current (during the sports season) consumption of SSs. ...
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The aim of this study was to analyze the anthropometric characteristics and sport supplement (SS) consumption patterns of heavyweight and lightweight international rowers. Methods: The 13 heavyweights (11 males) and seven lightweights (five males) of the Spanish National Rowing Team were recruited for the study. Body composition was measured by bio-impedance analysis, and the questionnaire used in this investigation was previously validated to assess SS consumption. According to anthropometrics parameters, it was reported that male heavyweight rowers were heavier (p < 0.001) and taller (p < 0.001), but no statistical differences were reported for % body fat (p = 0.104) or % lean body mass (p = 0.161). All rowers reported consumption of at least one SS. Based on the Australian Institute of Sport's classification, higher medical supplement consumption was observed when comparing heavyweight rowers to lightweight rowers (2.5 ± 1.1 vs. 1.7 ± 0.5, p = 0.040). There were no differences in the totals of group A (strong scientific evidence for sports scenarios, p = 0.069), group B (emerging scientific support, deserving of further research, p = 0.776), or group C (scientific evidence not supportive of benefit and/or security amongst athletes, p = 0.484). The six most consumed SSs were iron (85%), caffeine (85%), β-alanine (85%), energy bars (85%), vitamin supplements (80%), and isotonic drinks (80%), with no statistical differences between heavyweight and lightweight rowers (p > 0.05). These results suggest that the absence of differences in body composition (expressed as a percentage) do not represent anthropometric disadvantages for heavyweight rowers. In addition, SS consumption was similar between rowers, reporting only higher medical supplement consumption in heavyweight rowers.
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Nutrition usually makes a small but potentially valuable contribution to successful performance in elite athletes, and dietary supplements can make a minor contribution to this nutrition programme. Nonetheless, supplement use is widespread at all levels of sport. Products described as supplements target different issues, including (1) the management of micronutrient deficiencies, (2) supply of convenient forms of energy and macronutrients, and (3) provision of direct benefits to performance or (4) indirect benefits such as supporting intense training regimens. The appropriate use of some supplements can benefit the athlete, but others may harm the athlete’s health, performance, and/or livelihood and reputation (if an antidoping rule violation results). A complete nutritional assessment should be undertaken before decisions regarding supplement use are made. Supplements claiming to directly or indirectly enhance performance are typically the largest group of products marketed to athletes, but only a few (including caffeine, creatine, specific buffering agents and nitrate) have good evidence of benefits. However, responses are affected by the scenario of use and may vary widely between individuals because of factors that include genetics, the microbiome and habitual diet. Supplements intended to enhance performance should be thoroughly trialled in training or simulated competition before being used in competition. Inadvertent ingestion of substances prohibited under the antidoping codes that govern elite sport is a known risk of taking some supplements. Protection of the athlete’s health and awareness of the potential for harm must be paramount; expert professional opinion and assistance is strongly advised before an athlete embarks on supplement use.
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Controversy exists about the maximum amount of protein that can be utilized for lean tissue-building purposes in a single meal for those involved in regimented resistance training. It has been proposed that muscle protein synthesis is maximized in young adults with an intake of ~ 20–25 g of a high-quality protein; anything above this amount is believed to be oxidized for energy or transaminated to form urea and other organic acids. However, these findings are specific to the provision of fast-digesting proteins without the addition of other macronutrients. Consumption of slower-acting protein sources, particularly when consumed in combination with other macronutrients, would delay absorption and thus conceivably enhance the utilization of the constituent amino acids. The purpose of this paper was twofold: 1) to objectively review the literature in an effort to determine an upper anabolic threshold for per-meal protein intake; 2) draw relevant conclusions based on the current data so as to elucidate guidelines for per-meal daily protein distribution to optimize lean tissue accretion. Both acute and long-term studies on the topic were evaluated and their findings placed into context with respect to per-meal utilization of protein and the associated implications to distribution of protein feedings across the course of a day. The preponderance of data indicate that while consumption of higher protein doses (> 20 g) results in greater AA oxidation, this is not the fate for all the additional ingested AAs as some are utilized for tissue-building purposes. Based on the current evidence, we conclude that to maximize anabolism one should consume protein at a target intake of 0.4 g/kg/meal across a minimum of four meals in order to reach a minimum of 1.6 g/kg/day. Using the upper daily intake of 2.2 g/kg/day reported in the literature spread out over the same four meals would necessitate a maximum of 0.55 g/kg/meal.
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Purpose: To investigate the influence of β-alanine (BA) supplementation on muscle carnosine content, muscle pH and the power-duration relationship (i.e., critical power and W′). Methods: In a double-blind, randomized, placebo-controlled study, 20 recreationally-active males (22 ± 3 y, V°O2peak 3.73 ± 0.44 L·min⁻¹) ingested either BA (6.4 g/d for 28 d) or placebo (PL) (6.4 g/d) for 28 d. Subjects completed an incremental test and two 3-min all-out tests separated by 1-min on a cycle ergometer pre- and post-supplementation. Muscle pH was assessed using ³¹P-magnetic resonance spectroscopy (MRS) during incremental (INC KEE) and intermittent knee-extension exercise (INT KEE). Muscle carnosine content was determined using ¹H-MRS. Results: There were no differences in the change in muscle carnosine content from pre- to post-intervention (PL: 1 ± 16% vs. BA: −4 ± 25%) or in muscle pH during INC KEE or INT KEE (P > 0.05) between PL and BA, but blood pH (PL: −0.06 ± 0.10 vs. BA: 0.09 ± 0.13) during the incremental test was elevated post-supplementation in the BA group only (P < 0.05). The changes from pre- to post-supplementation in critical power (PL: −8 ± 18 W vs. BA: −6 ± 17 W) and W′ (PL: 1.8 ± 3.3 kJ vs. BA: 1.5 ± 1.7 kJ) were not different between groups. No relationships were detected between muscle carnosine content and indices of exercise performance. Conclusions: BA supplementation had no significant effect on muscle carnosine content and no influence on intramuscular pH during incremental or high-intensity intermittent knee-extension exercise. The small increase in blood pH following BA supplementation was not sufficient to significantly alter the power-duration relationship or exercise performance.
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The purpose of these case studies was to further assess 5 subjects who consumed a high protein diet over an additional 12-month period (for a total of 2 yrs) in order to determine if there were any adverse effects on kidney or liver function. Five healthy resistance trained men (mean ± SD; age 30 ± 5 yrs; height 177.9 ± 5.5 cm) volunteered to consume a high protein diet (>2.2 g·kg⁻¹·d⁻¹) over another 1-yr period. They had previously participated in a 1-yr high protein diet study. The subjects came to the lab every 6 months to assess body composition via the Bod Pod®. Body mass, fat mass, lean body mass (LBM), and body fat percentage were ascertained. The subjects provided dietary selfreports via the MyFitnessPal® mobile app at least 3 times·wk⁻¹. No other instructions were given. All subjects were provided protein powder so they could attain their protein intake goals. A comprehensive metabolic panel was done in a fasted state at a local Quest Diagnostics facility every 6 months. The findings indicate that 2 yrs of a high protein diet in healthy resistance trained men had no effect on measures of body composition as well as liver or kidney function. Thus, there is no evidence to suggest that consuming a high protein diet over a 2-yr period causes any harmful side effects.
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Los SN se consumen en contextos no deportivos por personas que buscan mejorar su físico a través de un aumento muscular y/o una disminución de la grasa. Junto a un patrón dietético común, los culturistas realizan estrategias peligrosas como abuso de SN, diuréticos, estimulantes, ingestas bajas de agua o incluso uso de sustancias anabolizantes.El objetivo del presente estudio fue evaluar el consumo de SN y sustancias dopantes en un grupo de culturistas de nivel nacional e internacional.
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La bibliografía sobre el consumo de suplementos nutricionales (SN) en jugadores de baloncesto es escasa. El objetivo del presente estudio fue evaluar el consumo de SN en un grupo de jugadores del Grupo C de la liga española de baloncesto amateur (EBA). Se registraron un total de 79 cuestionarios de 9 equipos diferentes. Éste fue diseñado y evaluado previa-mente mediante un pilotaje en el que se observó la validez del contenido, su aplicación, su estructura y su presentación. Los resultados muestran que el 100% de la muestra está a favor del consumo de SN dentro de la legali-dad, el 71,2% afirma haberlos consumido en alguna ocasión y el 56,1% los consume en la actualidad. Los SN más consumidos por la muestra son be-bidas deportivas (60,8%), proteínas de suero (18,9%), barritas energéticas (16,5%), complejo vitamínico (15,2%), proteína (no suero) (12,6%), creati-na (10,1%) e hidratos de carbono (8,9%). Un alto porcentaje de los consu-midores de SN piensa que han obtenido resultados positivos en el consumo de estos. Aunque con algunos matices, el porcentaje y los resultados sobre el consumo de SN en el presente estudio son similares a las aportaciones realizadas por otros estudios que evalúan la suplementación en deportistas.
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The consumption of nutritional ergogenic aids is conditioned by laws/regulations, but standards/regulations vary between countries. The aim of this review is to explore legislative documents that regulate the use of nutritional ergogenic aids intended for sportspeople in a Spanish/European framework. A narrative review has been developed from official websites of Spanish (Spanish Agency of the Consumer, Food Safety, and Nutrition) and European (European Commission and European Food Safety Authority) bodies. A descriptive analysis of documents was performed. Eighteen legislative documents have been compiled in three sections: (1) Advertising of any type of food and/or product; (2) Composition, labeling, and advertising of foods; (3) Nutritional ergogenic aids. In spite of the existence of these legal documents, the regulation lacks guidance on the use/application of nutritional ergogenic aids for sportspeople. It is essential to prevent the introduction or dissemination of false, ambiguous, or inexact information and contents that induce an error in the receivers of the information. In this field, it is worth highlighting the roles of the European Food Safety Authority and the World Anti-Doping Agency, which provide information about consumer guidelines, prescribing practices, and recommendations for the prudent use of nutritional ergogenic aids.
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Introduction: The use of dietary supplements is increasing among athletes, year after year. Related to the high rates of use, unintentional doping occurs. Unintentional doping refers to positive anti-doping tests due to the use of any supplement containing unlisted substances banned by anti-doping regulations and organizations, such as the World Anti-Doping Agency (WADA). The objective of this review is to summarize the presence of unlabeled doping substances in dietary supplements that are used in sports. Methodology: A review of substances/metabolites/markers banned by WADA in ergonutritional supplements was completed using PubMed. The inclusion criteria were studies published up until September 2017, which analyzed the content of substances, metabolites and markers banned by WADA. Results: 446 studies were identified, 23 of which fulfilled all the inclusion criteria. In most of the studies, the purpose was to identify doping substances in dietary supplements. Discussion: Substances prohibited by WADA were found in most of the supplements analyzed in this review. Some of them were prohormones and/or stimulants. With rates of contamination between 12 and 58%, non-intentional doping is a point to take into account before establishing a supplementation program. Athletes and coaches must be aware of the problems related to the use of any contaminated supplement and should pay special attention before choosing a supplement, informing themselves fully and confirming the guarantees offered by the supplement.
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Some dietary supplements are recommended to athletes based on data that supports improved exercise performance. Other dietary supplements are not ergogenic per se, but may improve health, adaptation to exercise, or recovery from injury, and so could help athletes to train and/or compete more effectively. In this review, we describe several dietary supplements that may improve health, exercise adaptation, or recovery. Creatine monohydrate may improve: recovery from and adaptation to intense training, recovery from periods of injury with extreme inactivity, cognitive processing, and reduce severity of or enhance recovery from mild traumatic brain injury (mTBI). Omega 3-fatty acid supplementation may also reduce severity of or enhance recovery from mTBI. Replenishment of vitamin D insufficiency or deficiency will likely improve some aspects of immune, bone, and muscle health. Probiotic supplementation can reduce the incidence, duration, and severity of upper respiratory tract infection, which may indirectly improve training or competitive performance. Preliminary data show that gelatin and/or collagen may improve connective tissue health. Some anti-inflammatory supplements, such as curcumin or tart cherry juice, may reduce inflammation and possibly delayed onset muscle soreness (DOMS). Beta-hydroxy beta-methyl butyrate (HMB) does not consistently increase strength and/or lean mass or reduce markers of muscle damage, but more research on recovery from injury that includes periods of extreme inactivity is needed. Several dietary supplements, including creatine monohydrate, omega 3-fatty acids, vitamin D, probiotics, gelatin, and curcumin/tart cherry juice could help athletes train and/or compete more effectively.
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To investigate the potential of beta-alanine to increase muscular endurance of elder individuals in specific resistance-training protocols, we randomly assigned 27 participants (60–82 years of age) to a 12-week double-blind intervention using 3.2 g/day beta-alanine or placebo with or without resistance training to determine the effects on anthropometrics, muscular performance, and activities of daily living (ADL). The endurance-based resistance-training program (ERT) was given three times per week and included two sets of 15–25 repetitions on 11 computerized pneumatic machines (alternating upper and lower body) at an intensity of 50% of maximum lifting weight (1RM). Mixed design analysis of variance (ANOVA) revealed no significant group × time interactions (p > .05) for any anthropometric or strength measures except 1RM leg press (p = .010). A post hoc analysis revealed significant improvements in 1RM leg press for both the resistance-training groups (p < .001) but no significant between-group difference attributable to beta-alanine. For the 20-repetition chest and leg press tests, no main effects of beta-alanine or group × time interactions for the exercise versus control groups were observed. Pairwise comparisons, however, did reveal significant improvements in peak and average power for both tests and fatigue index for the chest press in resistance-training groups. Although beta-alanine had no effect on any measures, the ERT program did positively affect three performance variables: 1RM, mechanical power, and fatigue patterns during muscular endurance testing. Future research should examine beta-alanine with different dosages and training programs to expand upon our findings using endurance-based resistance training.