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Neurociencias en Ciencias de la Educación. Coordinación y formación docente desde la Universidad.

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Actualmente, existe cierto convencimiento sobre la necesidad de que lo que se hace en el colegio debe basarse en lo que sabemos acerca de cómo aprende el cerebro. De un tiempo a esta parte, se van dando pasos o adquiriendo algunos indicios para desbloquear los secretos del funcionamiento cerebral. En este momento, la investigación en el campo de la Neurociencia está favoreciendo, en gran medida, nuestra comprensión de los procesos de enseñanza-aprendizaje, consiguiendo una base mucho más sólida en la que basar los pasos a dar en Educación (Wolfe, 20101). Aplicar la Neurociencias en las diferentes especialidades de las Ciencias de la Educación supone una novedad, esa innovación que ejerce un avance en lo que al proceso de enseñanza-aprendizaje supone. Las Neurociencias aplicadas a la Educación comprendería esa disciplina, que estudia la implicación de los mecanismos cerebrales en la mejora de los procesos de Enseñanza-Aprendizaje. Una definición sencilla, pero que enmarca esa necesidad que se señalaba en el párrafo inicial. Relaciones entre el profesorado, su actividad didáctica y la mejora de adquisición de aprendizajes por parte del alumno. Con este proyecto se comprende necesario y obligatorio continuar el trabajo ya comenzado, puesto que ha generado una innegable repercusión en el mundo de la Educación, favoreciendo valores como la emoción, motivación o interés. Palabras clave: Neurociencia. Ciencias de la Educación. Procesos de aprendizaje. Formación docente. Neurociencias aplicadas a la Educación.
Seleccione la línea temática: 1. Innovación educativa en la universidad
Neurociencias en Ciencias de la Educación. Coordinación y formación docente
desde la Universidad
María Jesús Luque Rojas
Universidad de Málaga, España
Universidad Internacional de la Rioja, España
María del Carmen García Ortigosa
Universidad de Málaga, España
!
Resumen
Actualmente, existe cierto convencimiento sobre la necesidad de que lo que se hace en el
colegio debe basarse en lo que sabemos acerca de cómo aprende el cerebro. De un tiempo a
esta parte, se van dando pasos o adquiriendo algunos indicios para desbloquear los secretos del
funcionamiento cerebral. En este momento, la investigación en el campo de la Neurociencia
está favoreciendo, en gran medida, nuestra comprensión de los procesos de enseñanza-
aprendizaje, consiguiendo una base mucho más sólida en la que basar los pasos a dar en
Educación (Wolfe, 20101).
Aplicar la Neurociencias en las diferentes especialidades de las Ciencias de la Educación
supone una novedad, esa innovación que ejerce un avance en lo que al proceso de enseñanza-
aprendizaje supone. Las Neurociencias aplicadas a la Educación comprendería esa disciplina,
que estudia la implicación de los mecanismos cerebrales en la mejora de los procesos de
Enseñanza-Aprendizaje. Una definición sencilla, pero que enmarca esa necesidad que
se señalaba en el párrafo inicial. Relaciones entre el profesorado, su actividad didáctica y la
mejora de adquisición de aprendizajes por parte del alumno.
Con este proyecto se comprende necesario y obligatorio continuar el trabajo ya comenzado,
puesto que ha generado una innegable repercusión en el mundo de la Educación, favoreciendo
valores como la emoción, motivación o interés.
Palabras clave: Neurociencia. Ciencias de la Educación. Procesos de aprendizaje. Formación
docente. Neurociencias aplicadas a la Educación.
1. Introducción
El deseo evidente y en aumento por una educación basada en la evidencia ha
coincidido con un periodo de progreso tremendo en el campo de la neurociencia
que ha captado un enorme interés público general con sus logros, y ello ha llevado
a un debate, ya en marcha, acerca de la potencialidad de la neurociencia para
propiciar una reforma de la Educación (Stern, 2005).
Como se viene señalando, la Neurociencia es una disciplina nueva, área o campo
de estudio que sobreviene de la necesidad de estudiar el cerebro y su relación con
otros campos de estudio. En este sentido, la utilidad de asociar la Neurociencia al
campo de la Educación implica esa información de cómo el cerebro procesa la
información y, por tanto, cómo aprendemos (Fischer, Goswami, Geake, 2010;
Morgado, 2016).
El binomio de Enseñanza-Aprendizaje supone esa relación de docente y alumno,
en la que debe existir conocimiento exacto, contenidos necesarios y de interés,
donde el profesorado y el público que lo recibe, el alumno, capte la esencia de la
necesidad de trabajar en el aula. Los factores neurobiológicos ayudan a conocer y
mejorar la calidad educativa de las aulas, a la vez que aportan o facilitan una
información que sienta las bases de los aprendizajes. En este sentido, la
neurociencia, desde una vertiente más cognitiva, participa de las representaciones
mentales y la Educación aplica los procesos de enseñanza-aprendizaje para
preparar profesionales tanto en la investigación como en la práctica educativa
(Martín-Lobo, 2012).
Partiendo de una simple pregunta ¿qué ocurre en nuestro cerebro cuando
aprendemos? podríamos aportar una explicación amplia acerca de los procesos
biológicos implicados en el proceso de aprendizaje, sin embargo, pueden ser más
significativos usar los ejemplos de Morgado (2016, p.25) cuando dice o señala
afirmaciones como la de “la representación neuronal de, por ejemplo, Miguel de
Cervantes, puede quedar ligada por aprendizaje a la de su obra inmortal, El Quijote,
y la que representa a un buen vino puede hacerlo con la denominación Rioja”.
Siguiendo estos argumentos, se considera de gran importancia conocer cómo
aprendemos para buscar e introducir mejoras en el proceso de enseñanza-
aprendizaje, partiendo del inicio, es decir, del primer peldaño donde comienza la
Educación más formal, desde la Educación Infantil, continuando con las
experiencias de aplicación en educación primaria y secundaria, que resultan tan
interesantes y efectivas como en las etapas tempranas. En este sentido, y de
acuerdo a factores como habilidades visuales, auditivas y vestibulares, de niveles
táctiles y motricidad, gnosias espacio-temporales, lenguaje, memoria, lectura y
escritura, tan arraigados al proceso de Enseñanza-Aprendizaje, según estudios
realizados con alumnos de diferentes edades, aportan datos y evidencian la
importancia de conocer estos procesos por parte de los profesores, así como lo que
podría suponer incluir programas para prevenir y trabajar las dificultades de
aprendizaje y la mejora de habilidades para los alumnos en edad escolar (Martín-
Lobo, 2012).
Usando algunos datos obtenidos tras el desarrollo del proyecto de innovación
educativa (cerebro y mente en el aula. Innovación y mejora de procesos educativos
y de enseñanza desde las titulaciones de la Facultad de Ciencias de la Educación)
la población encuestada ha expresado, en un 60%, la necesidad de incorporar y
sumar la neurociencia en la Educación. Así, en base a ello, se planteó la siguiente
cuestión ¿Qué le supone el papel de la Neurociencias en la Educación?, la mayoría
de las respuestas se podrían englobar en la consideración de un papel fundamental
e innovador dentro de la Educación, un nuevo enfoque para entender el aprendizaje
o un avance, puesto que ayuda a comprender ciertas dificultades de los alumnos.
Una de las respuestas que mejor refleja la importancia y necesidad de la suma de
ambas parcelas sería la siguiente “Creo que es un papel fundamental, que tiene en
cuenta características emocionales, biológicas y sociales muy importantes en los
niños, y mejora en gran medida el proceso de aprendizaje, a nivel de velocidad,
disfrute del estudio y retención de los contenidos aprendidos”. Esta respuesta
considera los tres contextos fundamentales del alumno, docente y su relación con
el aula: Persona (elementos emocionales), biológicos y sociales.
En este sentido, y en función de algunas de las cuestiones planteadas acerca de la
importancia e influencia de la suma de la Neurociencia y la Educación, tratando de
conocer el funcionamiento del cerebro y su relación con el aprendizaje, la
incorporación de conceptos como la motivación, la autorregulación, planificación o
flexibilidad en el alumno, otorgan en importancia, puntuaciones superiores a 8 (en
una escala sobre 10) un 90% de los casos. Esto iría relacionado con el concepto
neuropsicológico de Funciones Ejecutivas y el valor que está acogiendo en el
mundo de la Educación y su influencia en la relación de Enseñanza-Aprendizaje.
Este tipo de resultados obtenidos, coincidiría, en cierto modo, con datos obtenidos
por Pickering and Howard-Jones (2007), quienes concluyeron que los docentes
mostraban gran interés por la suma de la neurociencia y la educación, considerando
necesario el desarrollo de programas donde el cerebro y su funcionamiento son la
base de la comprensión en cuanto al desarrollo evolutivo, además de creer en la
importancia de trasladar contenidos en neurociencia a los docentes para ayudarles
a entender mejor ciertas prácticas en el aula.
En las etapas de iniciales de la Educación (Educación Infantil y Primaria), los
alumnos se encuentran inmersos en el desarrollo de su personalidad y habilidades,
con y para el contexto que les rodea, tanto sociales como cognitivas, mediante las
diferentes áreas curriculares que ya empiezan a conocer. Es por ello, por lo que es
necesario conocer la implicación y relación de factores neuropsicopedagógicos con
elementos atencionales, de memoria y procesos de aprendizaje. Cuando los
alumnos se enfrentan a situaciones nuevas y, en algunos casos, no tan novedosas,
pero sí con dificultades para desarrollarlas, entran en conflicto una serie de
habilidades que, o bien no se encuentran trabajadas o, por el contrario, están
deterioradas: Es aquí donde entran esos factores determinados y promovidos por
diferentes estructuras cerebrales, que con información y contenidos sobre ello,
ayudan al profesor a un mejor desarrollo del binomio enseñanza-aprendizaje en el
contexto de aula.
Es el profesor, desde el conocimiento de los alumnos de su aula, quien debe
ejercitar los procesos de reflexión y regulación del conocimiento. Los alumnos, con
cierta frecuencia, pueden mostrar frustración ante el aprendizaje de determinadas
materias, como pueden ser las matemáticas, que, en el caso de alumnos de
primaria puede ser manifestado mediante negación, realización rápida de las
actividades, pérdida de atención e interés ante la actividad en cuestión.
Siguiendo con este tipo de argumentos, Serpati y Loughan (2012) replicaron un
estudio anterior (Pickering and Howard-Jones, 2007) donde se trataba de conocer
e implicar a los docentes en términos y contenidos en Neurociencias aplicadas a la
Educación, mediante técnicas de encuesta. Estos autores, concluyeron
afirmaciones similares a las del estudio previo, obteniendo resultados relativos al
entusiasmo que prevalece por la neurociencia y la educación.
Parece que, poco a poco, se va afianzando esta necesidad de incluir las
Neurociencias en la Educación. Recientemente, en el I Congreso Nacional de
Neurociencia aplicada a la Educación celebrado en Madrid, autores de relevancia
en este nuevo campo de actuación como Francisco Mora Teruel, Manuel Carreiras
Valiña, Fernando Cuetos Vega, Pilar Martín Lobo, Tomás Ortiz Alonso, entre otros,
señalan importantes datos en relación a la aportación que realiza la Neurociencia
al mundo educativo y el aprendizaje. Como ejemplo, Ortiz Alonso (2017) indica que
en Educación, la estimulación sensorial activa el cerebro y los mecanismos
cerebrales que procesan la información y permiten construir autopistas neuronales
de aprendizaje. Los procesos cognitivos forman parte de una serie de redes
subcorticales o corticales ampliamente distribuidas, interconectadas y solapadas
entre sí.
Por otro lado, y partiendo de la pregunta que José Ramón Alonso Peña (2017)
plantea ¿Qué nos dicen las Neurociencias sobre el proceso educativo? argumenta
que la investigación desde la Neurociencia, debe servir para ayudar a diseñar
mejores métodos de enseñanza, currículos más ajustados y mejores políticas
educativas. Debemos conseguir que el aprendizaje sea más útil, más creativo, más
rápido, más intenso, más ameno, y cada vez tenemos más información sobre cómo
hacerlo.
Haciendo alusión a Morgado (2016), defiende un decálogo de sugerencias, desde
la neurociencia, para mejorar el aprendizaje y la memoria en cualquier nivel
educativo. Morgado (2016) destaca cómo la actividad física, la alimentación y el
sueño mejoran las condiciones cerebrales para aprender y formar memorias
robustas y duraderas. Desde ese punto de partida, indica una serie de métodos de
aprendizaje activo, como el entrenamiento en memoria de trabajo, la reconstrucción
sistemática y frecuente y de lo aprendido o la guía del estudio mediante preguntas
y el examen oral, que han demostrado igualmente su eficacia para activar los
mecanismos cerebrales que generan ese tipo de memorias y mejoran la educación
en cualquier nivel de enseñanza.
En este sentido, David Bueno (Rodríguez, 2015), profesor de genética de la
Universidad de Barcelona, expone un ejemplo representativo de ello, “Cuando me
toca explicarles, por ejemplo, el triángulo de Tartaglia, unarmula matemática que
necesitan para resolver muchos problemas de genética, les cuento que en realidad
el matemático italiano que lo formuló no se llamaba Tartaglia, sino Niccolò Fontana.
Lo que pasa es que era tartamudo, tartaglia, en italiano. Y al final ese mote acabó
dando nombre a la fórmula. Esa anécdota hace estallar de risa a los estudiantes, y
lo mejor es que ya no se olvidan de la fórmula”.
Parece que muchos de estos autores parten de conceptos como la emoción,
creatividad, curiosidad… para fomentar la adquisición de información, contenidos,
en definitiva, de mejorar el aprendizaje. Mora (2014), defiende la necesidad de
integrar mecanismos bajo la partícula neuro a la realidad educativa del aula. Así,
según señala este autor (Mora, 2014), “El binomio emoción-cognición es
indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro”. En este sentido,
y de acuerdo a algunas de las respuestas obtenidas en la encuesta del anterior (y
vigente) proyecto de innovación educativa, con respecto a la cuestión planteada de
La creatividad es un recurso relativamente reciente en el contexto educativo ¿En
qué medida considera necesario trabajarlo en el aula? Un 84% señala que ayuda
al alumno a ser protagonista en su proceso de Enseñanza-Aprendizaje, puesto que
aumenta la acción del alumno en su respuesta ante los contenidos a trabajar y,
asimismo, a que el alumno busque respuestas no mediadas por el profesor y sea
parte fundamental en su aprendizaje.
En este sentido, los alumnos deberían crear o, al menos, ser protagonistas de su
propio aprendizaje. Así, cobraría sentido su presencia en el aula, no siendo meros
receptores de información. Eliminando esa visión y figura estática del alumno.
Siguiendo el hilo argumental, se necesitaría que los docentes aprovechen lo que se
conoce del funcionamiento del cerebro para enseñar mejor. Si usamos argumentos
de divulgadores y “gurús” de la Educación como Sir Ken Robinson, Marc Prensky,
entre otros, la Escuela o sistema que la describe, debe definirse desde otro prisma.
“Necesitamos maestros que preparen a los niños para afrontar los nuevos retos.
Ellos son capaces de transformar el cerebro de los alumnos, tanto física como
químicamente, de la misma manera que un escultor con su cincel es capaz de crear
una figura tan bella como el David”, señala Mora (2014).
Un campo de estudio, como es el de las Neurociencias aplicadas a la Educación,
se hace patente y se requiere de él dada la transparencia, desarrollo y presencia
de la Educación en diferentes parcelas de actuación. Un caso, de ejemplo, podría
ser la Atención Temprana, área de acción que implica a diferentes tipos de
profesionales que necesitaría cubrir ambas parcelas, Neurociencia y Educación.
Desde la edad infantil, todo nuestro desarrollo viene dado por una serie de
definiciones que podrían ocupar áreas como la biológica, social y psicológica. En
este sentido, desde una disposición educativa, y desde la institución educativa de
la escuela, se debiera considerar el trabajo de las habilidades perceptivas, motrices,
cognitivas, lingüísticas y sociales que posibilitarán una equilibrada interacción con
el mundo circundante, de ello y para ello, se sirve la neuroeducación, para favorecer
los diferentes procesos en el desarrollo del alumno y las necesidades a cubrir en el
profesor para que el proceso sea completo e integral.
De todo lo señalado, se puede interpretar la necesidad e interés de formar y generar
una calidad en la instrucción de los docentes, el contexto educativo y de aula, es
un lugar en el que el alumno pasa una gran parte de sus años educativos, de ahí
que sea considerado como un lugar motivador, innovador y de trabajo autónomo y
social. La Neuroeducación, al permitir que el docente conozca y entienda las
características del sistema nervioso y del cerebro y, a su vez, relacione esta
información con el comportamiento y actitudes de sus alumnos, modo o estrategias
de aprendizaje, actitud, ambiente del aula… se podría considerar un primer peldaño
a subir en la formación y preparación docente, que marcará la diferencia en la
calidad de la educación (Kandel, Jessell y Schwartz, 2005).
La necesidad de integrar la importancia del estudio del cerebro en las Ciencias de
la Educación se cree de gran relevancia, aportándose mutuamente de los recursos,
habilidades, actitudes para un mayor desarrollo cognitivo, habilidades en el
aprendizaje, manejo de emociones… entre otras, en el aula. Así, y de acuerdo a lo
obtenido en los resultados de la encuesta, un 83,9% señala la necesidad de recibir
contenidos en Neurociencias en incluirlo en el currículo educativo. De este 83,9%
un 69,6% señala la necesidad de formación específica durante el desarrollo del
grado en la Universidad. Algunas de las sugerencias u opiniones que ofrecen
algunos de los encuestados se dirigen a señalar argumentos como “creo que en el
Grado de Pedagogía se podía incrementar con alguna asignatura de Neurociencia,
así no daríamos tantas asignaturas repetitivas, se daría más valor Científico a la
Pedagogía y ayudaría en el aprendizaje del alumno”, “la formación en
Neurociencias debe comenzar en la Universidad, los futuros docentes tienen que
conocer su importancia en el aprendizaje. Debe, además, continuar a lo largo de
toda la vida profesional, debe ser una formación permanente y además hay que
implicar a las familias para seguir una línea común”
Con este proyecto, se pretende que hablar de neurociencia aplicada a la Educación
deje de resultar extraño, al menos ir disminuyendo la sensación de asombro que
genera, incluyendo contenidos de neurociencia en las titulaciones de Ciencias de
la Educación. De un tiempo a esta parte la suma de estas dos disciplinas se observa
con un carácter necesario y enriquecedor en la práctica educativa. Se trata, por
tanto, de la necesidad de mejorar los procesos de Enseñanza-Aprendizaje,
partiendo tanto desde la perspectiva del docente, como del alumno.
2. Desarrollo del proyecto
2.1. Objetivos del proyecto
Como objetivo general del proyecto encontraríamos el favorecer la comprensión de
cómo aprende el cerebro y su implicación en el proceso de enseñanza-
aprendizaje, generando un equipo entre el profesorado del Grado de Pedagogía
que se traduzca en una mayor atención e implicación de las Neurociencias
aplicadas a la Educación como elemento de coordinación y formación del docente
desde la Universidad.
Para la consecución de este objetivo, se indican los siguientes objetivos
específicos.
§ Elaborar un cuestionario acerca del conocimiento sobre los mitos en la Educación
desde la visión de la Neurociencia. Cuestionario que pretendería conocer los
neuromitos y aportar respuestas correctas a las concepciones erróneas de las que
se parte.
§ Desarrollar un documento informativo y explicativo acerca de los posibles
contenidos neuroeducativos a trabajar en cada titulación (Educación Infantil,
Educación Primaria y Pedagogía).
§ Conocer la necesidad de contenidos a tratar de acuerdo a las diferentes
titulaciones de Ciencias de la Educación.
§ Disponer de información, por parte de los agentes educativos, por un lado,
alumnos de grado y, por otro, profesionales de la titulación del grado en
Pedagogía (con posibilidad de ampliar a Educación Infantil y Primaria), de las
dimensiones que consideran necesarias a incluir en cuanto a la relación
Neurociencias y Educación.
§ Identificar las diferentes vías mediante las que aprende el cerebro.
§ Buscar y trabajar desde los diferentes estilos que aprende el cerebro. De forma
general, los docentes planifican y organizan sus clases explorando sólo algunos
estilos de aprendizaje, como el visual, el auditivo, el lingüístico o el lógico, no
buscando el desarrollo o máximo potencial del grupo-clase.
§ Entender los mecanismos cerebrales encargados del lenguaje, aprendizaje,
memoria, solución de problemas…
§ Mejorar, en cuanto a contenidos en emoción, atención, creatividad…, la relación
entre la Educación, la Psicología y la Neurociencia para la formación de alumnos
en prácticas (prácticas 1 y 2) como futuros docentes, ayudando a usarlos en el
tiempo de prácticas.
§ Trasladar e instaurar la premisa de Emocionar para aprender. La aplicación de la
Neuroeducación no debe suponerse, sino validarse por elementos de las
Neurociencias que tienen relevancia para el aprendizaje y para el ámbito educativo.
§ Comprender la relación entre las estructuras cerebrales y su implicación en los
diferentes procesos de aprendizaje en las distintas asignaturas (matemáticas,
lengua, escritura, lectura…)
§ Reconocer y hacer visibles activadores del aprendizaje, como el ajedrez o la
música, teatro (entre otros), reconocidos como favorecedores de procesos
cognitivos, sociales…
§ Desarrollar actividades de carácter neuroeducativo, fomentando la participación y
protagonismo del alumno en su aprendizaje, elaborando actividades para
desarrollar en el aula desde los principios de la Neurociencia.
§ Elaborar, a partir de las actividades desarrolladas en el aula, por alumnos en sus
centros de prácticas y de las diferentes asignaturas de la titulación, con carácter
neuroeducativo, un programa de intervención basado en la neurociencia
(aplicada a la educación) para el aula, con el fin de trabajar áreas como la atención,
las emociones, las artes escénicas… siendo el alumno el protagonista de su
proceso de aprendizaje.
2.2. Asignaturas participantes en el proyecto.
A continuación, se muestra un listado con las asignaturas en este proyecto,
inicialmente, en el Grado de Pedagogía, así como curso y área de conocimiento.
Didáctica, 1º curso, Departamento de Didáctica y Organización Escolar.
Psicología de la Educación, 1º, Departamento de Psicología Evolutiva y de la
Educación.
Sociología de la Educación, 1º, Departamento de Derecho del Estado y Sociología.
Métodos de investigación en educación, 2º, Departamento de Métodos de
Investigación y Diagnóstico en Educación.
Diagnóstico en Educación, 2º, Departamento de Métodos de Investigación y
Diagnóstico en Educación.
Recursos didácticos y tecnológicos en educación, 2º, Departamento de Didáctica y
Organización Escolar.
Formación y desarrollo profesional, 3º, Departamento de Didáctica y Organización
Escolar.
Orientación educativa, 3º, Departamento de Métodos de Investigación y
Diagnóstico en Educación.
Técnicas e instrumentos diagnósticos, 3º, Departamento de Métodos de
Investigación y Diagnóstico en Educación.
Orientación Profesional. 4º, Departamento de Métodos de Investigación y
Diagnóstico en Educación.
Indicadores y criterios de calidad en las TICs aplicadas a la educación, 4º,
Departamento de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación.
Gestión y control de la calidad en las organizaciones, 4º, Departamento de Métodos
de Investigación y Diagnóstico en Educación.
Programas de orientación personal y escolar, 4º, Departamento de Métodos de
Investigación y Diagnóstico en Educación.
2.3 Líneas de innovación docente.
Entre las líneas de innovación docente que aborda se podría enmarcar este
proyecto en:
Atención educativa a estudiantes con Necesidades Específicas de Apoyo
Educativo.
Investigación docente.
Diseño, organización, desarrollo y evaluación de la docencia.
Propuestas metodológicas integradoras que potencien la coordinación
multidisciplinar, en una o más titulaciones oficiales.
2.4. Actividades.
Para el cumplimiento de los objetivos anteriormente explicitados, nos planteamos
la realización de las siguientes actividades, iniciativas y acciones de coordinación
docente en el Grado de Pedagogía.
Entre las actividades a realizar podemos señalar las que siguen:
- Actividad 1: Revisión y búsqueda de bibliografía, grupos de trabajo,
colaboraciones… en materia de Neurociencias aplicadas a la educación.
- Actividad 2: Configurar contenidos neuroeducativos adaptados a las titulaciones en
Ciencias de la Educación.
- Actividad 3: Diseño y desarrollo de una aplicación web para la difusión de
contenidos en Neurociencias aplicadas a la educación.
- Actividad 4: Diseño de estrategias de intervención educativa de potenciación de
curiosidad, emoción, toma de decisiones…
- Actividad 5: Estudio y análisis de la incorporación de programas neuroeducativos.
Conocer impacto y utilidad, en el periodo de prácticas de la titulación de Pedagogía
(prácticas 1 y 2) (y en otro caso en el grado en Educación Infantil -Prácticum II y
III-), como la metodología HERAT.
- Actividad 6: Elaborar programa de Neurociencias aplicadas a la educación para su
aplicación en el aula, de acuerdo a diferentes experiencias (alumnos de prácticas
de diferentes titulaciones de CC.EE).
- Actividad 7: Evaluación del desarrollo y adaptación de las estrategias y actividades
diseñadas y elaboradas a lo largo del programa. Establecer criterios (pre-post).
- Actividad 8: Organizar y estructurar contenidos en materia de neurociencia
aplicadas a la Educación.
- Actividad 9: Diseñar talleres o cursos de formación (online, presencial…) de
neurociencias aplicadas a la educación y su relación con factores específicos
educativos, de aprendizaje… (Ej.: Necesidades Específicas de Apoyo Educativo,
Dificultades de Aprendizaje…).
- Actividad 10: Aplicación de las actividades diseñadas en los centros de Educación
Infantil y Primaria e Institutos de Educación Secundaria colaboradores del proyecto
(alumnos de prácticas 1 y 2 de Pedagogía y, posteriormente, prácticum I, II y III de
Educación Infantil).
2.5. Evaluación.
Para la realización de una evaluación y seguimiento, elementos importantes para
conocer el desarrollo y criterios de calidad del proyecto, se cree necesario realizarlo
en base a diferentes razones:
- Cuestionarios de elaboración por el grupo de trabajo para hacer una valoración,
inicial, del estado de la cuestión.
- Recogida de Buenas Prácticas a lo largo del desarrollo del proyecto.
- Informes de valoración de los diferentes agentes implicados en el proyecto.
- Presentación y participación en jornadas, congresos y diferentes acciones de
difusión docente y científica, en la que se dé a conocer el proyecto en
realización, además de establecer contactos y colaboración con otros equipos
de trabajo, obteniendo así valoraciones y estimaciones de qué opciones,
alternativas, actividades, acciones varias se requieren para completar y añadir
a lo que se esté llevando a cabo.
- Diseño de cuestionarios para una evaluación final.
Con este tipo de prácticas y acciones de evaluación, se consigue una valoración
inicial, un seguimiento durante el desarrollo del proyecto, que puede ayudar ir
definiéndolo sobre la marcha y realización del mismo y una evaluación final.
3. Conclusiones.
El hecho de realizar y poner en marcha procesos como los descritos en este
proyecto, basados en experiencias de unir las Neurociencias con la Educación,
radica en la mejora de los procesos de aprendizaje del ser humano, por ello, no
sólo se trata de incluirlo en materias o titulaciones basadas en las ciencias de la
educación, sino que puede ser extrapolado a gran cantidad de titulaciones, puesto
que el fin último es la optimización, mejora y desarrollo de nuestras aptitudes,
actitudes, habilidades o estrategias en el aprendizaje.
De este modo, es de gran relevancia el modo en el que aprendemos, así,
titulaciones relacionadas con las humanidades, como pueden ser Historia,
Filosofía, Arte, Traducción, Filologías…, con las ciencias sociales y jurídicas como
Derecho, Criminología… Áreas biosanitarias, como titulaciones relacionadas con
las ciencias básicas (Biología, Química…), sanitarias como Medicina o Psicología,
todo este cúmulo de áreas de conocimiento, requieren de diferentes procesos que
ayuden a la adquisición y, no sólo está, sino al uso de esos contenidos que se
adquieren, un uso útil y práctico que el alumno pueda y sepa poner en práctica.
Se trata de fomentar, mediante esta optimización de recursos y habilidades de
aprendizaje, la introducción de otros elementos, no sólo contenidos, que ayuden a
manejar y “manipular” nuestro propio aprendizaje con factores tan necesarios como
la atención, emoción o curiosidad.
Con este proyecto, se pretende actuar desde la base, es decir, desde el comienzo
del desarrollo del aprendizaje, desde una perspectiva de la Educación Infantil, etapa
en la que se ven implicados gran cantidad de agentes sociales y contextuales. Todo
ello, se verá traducido a un proceso de cambio, en el que se prime la calidad, la
elaboración y decisión propia, y social, de nuestro aprendizaje.
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Article
The primary goal of the emerging field of educational neuroscience and the broader movement called Mind, Brain, and Education is to join biology with cognitive science, development, and education so that education can be grounded more solidly in research on learning and teaching. To avoid misdirection, the growing worldwide movement needs to avoid the many myths and distortions in popular conceptions of brain and genetics. It should instead focus on integrating research with practice to create useful evidence that illuminates the brain and genetic bases as well as social and cultural influences on learning and teaching. Scientists and educators need to collaborate to build a strong research foundation for analyzing the “black box” of biological and cognitive processes that underpin learning.
Article
ABSTRACT— This report summarizes findings from a study of educators’ views on the role of the brain in education. Responses were sought using questionnaires (n= 189), followed by a smaller number of in-depth interviews (n= 11). Results show a high level of enthusiasm for attempts to interrelate neuroscience and education, although conceptualizations about what this entails differ widely. Findings suggest that communication with practitioners may become a key factor influencing the success of attempts to enrich classroom practice with scientific understanding about the brain and mind.
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