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Abstract

Por su parte, otros partidos y movimientos de distin-to signo buscan todavía cómo impulsar a sus candida-tos: Gustavo Petro y Carlos Caicedo, a la Presidencia. In-tentan decidir en una consulta cuál de los dos lideraría una campaña con el signo de izquierda. Dada su debili-dad en la lista para el Congreso, puede darse una sepa-ración. Clara López, en el segmento de una izquierda descolorida, realiza todo tipo de zigzagueos en procura de acceder como segunda en una fórmula con los libe-rales-Humberto de la Calle-o con Cambio Radical-Germán Vargas Lleras-, y también con cualquier otro que lo permita. Luego, quedan personas deseosas de las mieles del poder. En esta condición, simplemente le jugarán a mostrar que tie-nen algunos votos e intentarán negociarlos a cambio de un ministerio, una embajada o algún puesto para ellos mismos o para algún familiar, como en el caso de Piedad Córdoba, entre otros. En particular, la can-didatura de Rodrigo Londoño y del nuevo partido que representa, el factor que determinará a cuál sombra se arrime es la promesa de cumplir con los acuer-dos firmados en La Habana, tras lo cual puede suceder que le vendan su alma al diablo. Entre promesas y negociaciones, al mismo tiempo, quedaron redondeadas las listas para Senado y Cámara, cuya elección en marzo afectará en definitiva los acuer-dos logrados hasta ahora para las presidenciales, y, del mismo modo, los que están en proceso de firma, en la po-sibilidad de ruptura o recomposición. Los 2.951 candida-tos inscritos para disputar los 166 escaños para la Cáma-ra de Representantes (1.837 personas repartidas en 356 listas) y los 102 escaños para el Senado (1.114 personas repartidas en 26 listas), evidencian a toda prueba que la chanfa como congresista es buena, lo que amerita todo ti-po de acuerdos y empréstitos. La cantidad de inscritos y su vocación de "servir a la pa-tria" prometen una intensa disputa. En todo caso, tendrá dificultad para quebrar, así sea en un mínimo porcentaje, el persistente abstencionismo reinante en nuestro país: 62,57 por ciento en el Plebiscito y 55,81 en las últimas elec-ciones para el Congreso. Como las otras muestras de des-interés, enfado, incredulidad, etcétera, que guarda un im-portante número de connacionales ante la "democracia más estable del continente": 842.615 tarjetones sin mar-car para Senado y 489.853 para Cámara en 2014. Los nulos para Senado fueron 1.485.567, mientras que para Cámara totalizaron 1.750.071 (3). Es una realidad con pregunta por otra manera de en-carar el reto por Colombia, de darle forma a una política que apasione y movilice al país en pleno. Condición ur-gente de participación activa de las mayorías. Condición fundamental para vivir en confianza, justicia y alegría. Llegar en esa escala obliga por lo menos a los 36 millones y un poco más de connacionales en edad de votar a sen-tirse recogidos, interpretados y realizados por y a través de las políticas de gobierno. Mientras estos tiempos de utopía llegan, seguiremos viendo en cada campaña electoral reuniones de distinta componenda, intensidad y resultados, acuerdos, prome-sas, dilaciones, vacilaciones, apariencias, todo esto como parte de un discurso en el cual se ofrece una cosa y resulta otra en la gestión gubernamental. Para nuestro caso y el de América Latina, privatizaciones y desestructuración del interés público, con leyes para favorecer a unos pocos y llevar al límite de su existencia a los muchos. n 1. Según decir del presidente Porfirio Díaz. 2. AMLO difunde audios que, asegura, prueban el fraude de 2006, http://www.milenio.com/politica/amlo-lopez_obrador-fraude_electoral-2006-milenio-noticias_0_944305712.html. 3. Las cifras de las urnas para los comicios, El Nuevo Siglo, enero 6 de 2018. Editorial Sócrates odiaba la democracia por Carlos Eduardo Maldonado S ócrates, el padre de la filosofía, y por derivación de la ciencia en Occidente, odiaba la democracia. Y razo-nes no le faltaban. Reconocido por sus permanentes cuestiona-mientos acerca de verdades que van de suyo, creen-cias no fundamentadas, lugares comunes, puntos de vista gratuitos, opiniones alegres y advenedizas, puntos de vista y argumentos basados en autoridad, entre muchos otros, este filósofo griego se deleitaba mostrándoles a sus oponentes-los sofistas-, la vacuidad de sus conocimientos, y entonces, de sus estilos de vida, y los valores y mundo que representaban. El método Socrático es ese: la mayéutica, pero su estilo de vida era la ironía (eironeia, en griego) que denota a aquel que pasa por ignorante, se hace el que no sabe ni conoce, con la finalidad de destapar la verdadera ignorancia: la de los sofistas y todo su mundo, a saber: un mundo basado en opiniones, en apariencias, en exitismo, en fin, en el engaño a la sociedad. Los retóricos, en otras palabras. En términos puntuales, es el libro VI de la República, en diálogo con Adamantio, en donde Sócrates cuestiona el siste-ma electoral de la democracia griega. Hacer que las personas voten sin bridarles una educación suficiente es totalmente irresponsable y carece de cualquier justificación. Hoy en día, el sistema electoral pasa por y se funda en el marketing político en toda la acepción de la palabra, cuyo epítome es la eficacia. Esto es, entre otras prácticas, la construcción de la imagen del partido y del político consistente en el diseño y construcción de todas las estrategias necesarias para obtener votos y dismi-nuir la imagen de los oponentes. El marketing político forma parte esencial de la sociedad del espectáculo y del mundo de la opinión. Se supone que el políti-co debe ser altamente idóneo en retórica, facilidad de palabra, de suerte que llevan a que la sociedad erróneamente crea, que si alguien que tiene facilidad de palabra es inteligente. Sócrates se revela contra esta clase de afirmaciones. Sus consecuencias son totalmente indeseables. El resultado es la demagogia, la politiquería, los populismos de todo tipo, en fin, las dictadu-ras de las mayorías. Al fin y al cabo las muchedumbres siempre han sido manipuladas por palabrería y todo tipo de íconos. (Nuca hay que olvidar que el nazismo, el fascismo, los Trump, los Uribe, los Fujimori o Macri o Rajoys, entre muchos otros, han sido siempre apoyados por amplios movimientos de masas, por ejemplo). Sócrates tenia razón: al final de su vida (algo que apare-ce claramente en la Apología de Sócrates) el filósofo es lleva-do a juicio por parte de Anito y Melito, juzgado por impiedad y corromper a la juventud. En la defensa hecha por Platón de su maestro evidencia que las acusaciones se fundaban en el miedo a Sócrates quien mostraba que los sofistas eran ignoran-tes y por tanto manipuladores. La lección de Sócrates es evidente: una democracia basada en sistemas representativos, o delegativos, por ejemplo, es una falsa democracia. Y entonces, claro, otra democracia es necesa-ria, otra democracia es posible, con el reconocimiento explícito de que la democracia es el gobierno de un pueblo libre e ins-truido, y no manipulado ni vendido, en este caso, a las estrate-gias del marketing político, en toda la acepción de la palabra. ¿Otra democracia es posible? Una idea subversiva y contes-tataria. n | 3 Telefax: 345 18 08 Diseño: Difundir Ltda. Impresión: Panamericana Formas e impresos S.A. Distribución-Colombia Bogotá Tebeo Comunicaciones. Telf.: 345 18 08-217 89 92 Medellín Carrera 48 Nº 59-52 Of. 105. Telf.: 291 09 69 eldiplomed@yahoo.es Cali Edición Cono Sur Di rec tor: José Natanson Se cre ta ría: Pa tri cia Or fi la se cre ta ria@el di plo.org
Por su parte, otros partidos y movimientos de distin-
to signo buscan todavía cómo impulsar a sus candida-
tos: Gustavo Petro y Carlos Caicedo, a la Presidencia. In-
tentan decidir en una consulta cuál de los dos lideraría
una campaña con el signo de izquierda. Dada su debili-
dad en la lista para el Congreso, puede darse una sepa-
ración. Clara López, en el segmento de una izquierda
descolorida, realiza todo tipo de zigzagueos en procura
de acceder como segunda en una fórmula con los libe-
rales –Humberto de la Calle– o con Cambio Radical –
Germán Vargas Lleras–, y también con cualquier otro
que lo permita.
Luego, quedan personas deseosa s de
las mieles del poder. En esta condición,
simplemente le jugarán a mostrar que tie-
nen algunos votos e intentarán negociarlos
a cambio de un ministerio, una embajada
o algún puesto para ellos mismos o para
algún familiar, como en el caso de Piedad
Córdoba, entre otros. En particular, la can-
didatura de Rodrigo Londoño y del nuevo
partido que representa, el factor que determinará a cuál
sombra se arrime es la promesa de cumplir con los acuer-
dos rmados en La Habana, tras lo cual puede suceder
que le vendan su alma al diablo.
Entre promesas y negociaciones, al mismo tiempo,
quedaron redondeadas las listas para Senado y Cámara,
cuya elección en marzo afectará en denitiva los acuer-
dos logrados hasta ahora para las presidenciales, y, del
mismo modo, los que están en proceso de rma, en la po-
sibilidad de ruptura o recomposición. Los 2.951 candida-
tos inscritos para disputar los 166 escaños para la Cáma-
ra de Representantes (1.837 personas repartidas en 356
listas) y los 102 escaños para el Senado (1.114 personas
repartidas en 26 listas), evidencian a toda prueba que la
chanfa como congresista es buena, lo que amerita todo ti-
po de acuerdos y empréstitos.
La cantidad de inscritos y su vocación de “servir a la pa-
tria” prometen una intensa disputa. En todo caso, tendrá
dicultad para quebrar, así sea en un mínimo porcentaje,
el persistente abstencionismo reinante en nuestro país:
62,57 por ciento en el Plebiscito y 55,81 en las últimas elec-
ciones para el Congreso. Como las otras muestras de des-
interés, enfado, incredulidad, etcétera, que guarda un im-
portante número de connacionales ante la “democracia
más estable del continente”: 842.615 tarjetones sin mar-
car para Senado y 489.853 para Cámara en 2014. Los nulos
para Senado fueron 1.485.567, mientras que para Cámara
totalizaron 1.750.071 (3).
Es una realidad con pregunta por otra manera de en-
carar el reto por Colombia, de darle forma a una política
que apasione y movilice al país en pleno. Condición ur-
gente de participación activa de las mayorías. Condición
fundamental para vivir en conanza, justicia y alegría.
Llegar en esa escala obliga por lo menos a los 36 millones
y un poco más de connacionales en edad de votar a sen-
tirse recogidos, interpretados y realizados por y a través
de las políticas de gobierno.
Mientras estos tiempos de utopía llegan, seguiremos
viendo en cada campaña electoral reuniones de distinta
componenda, intensidad y resultados, acuerdos, prome-
sas, dilaciones, vacilaciones, apariencias, todo esto como
parte de un discurso en el cual se ofrece una cosa y resulta
otra en la gestión gubernamental. Para nuestro caso y el
de América Latina, privatizaciones y desestructuración
del interés público, con leyes para favorecer a unos pocos
y llevar al límite de su existencia a los muchos. n
1. Según decir del presidente Porrio Díaz.
2. AMLO difunde audios que, asegura, prueban el fraude de
2006, http://www.milenio.com/politica/amlo-l opez_obrador-
fraude_electoral-2006-milenio-noticias_0_944305712.html.
3. Las cifras de las urnas para los comicios,
El Nuevo Siglo, enero 6 de 2018.
Editorial
Sócrates odiaba
la democracia
por Carlos Eduardo Maldonado
Sócrates, el padre de la losofía, y por derivación de la
ciencia en Occidente, odiaba la democracia. Y razo-
nes no le faltaban.
Reconocido por sus permanentes cuestiona-
mientos acerca de verdades que van de suyo, creen-
cias no fund amentad as, l ugares comu nes, puntos de vista
gratuitos, opiniones alegres y advenedizas, puntos de vista y
argumentos basados en autoridad, entre muchos otros, este
lósofo griego se deleitaba mostrándoles a sus opone ntes –los
sostas–, la vacuidad de sus conocimientos, y entonces, de sus
estilos de vida, y los valores y mundo que representaban.
El métod o Socrático e s ese: la mayéutica, pero su estilo de
vida era la ironía (eironeia, en griego) que denota a aquel que
pasa por ignorant e, se hac e el qu e no sab e ni con oce, con la
nalidad de destapar la verdadera ignorancia: la de los sostas
y todo su mundo, a saber: un mundo basado en opiniones, en
apariencias, en exitismo, en n, en el engaño a la sociedad. Los
retóricos, en otras palabras.
En términos puntuales, es el libro VI de la República, en
diálogo con Adamantio, en donde Sócrates cuestiona el siste-
ma electoral de la democracia griega. Hacer que las personas
voten sin bridarles una educación suficiente es totalmente
irresponsable y carece de cualquier justica ción. Hoy en día,
el sistema electoral pasa por y se funda en el marketing político
en toda la acepción de la palabra, cuyo epítome es la ecacia.
Esto es, entre otras prácticas, la construcción de la imagen del
partido y del político consistente en el diseño y construcción
de todas las estrategias necesarias para obtener votos y dismi-
nuir la imagen de los oponentes.
El marketing político forma parte esencial de la sociedad del
espectáculo y del mundo de la opinión. Se supone que el políti-
co debe ser altamente idóneo en retórica, facilidad de palabra,
de suerte que llevan a que la sociedad erróneamente crea, que
si alguien que tiene facilidad de palabra es inteligente. Sócrates
se revela contra esta clas e de armaciones. Sus consecuencias
son totalmente indeseables. El resultado es la demagogia, la
politiquería, los populismos de todo tipo, en n, las dictadu-
ras de las mayorías. Al n y al cabo las muchedumbres siempre
han sido manipuladas por palabrería y todo tipo de íconos.
(Nuca hay que olvidar que el nazismo, el fascismo, los Trump,
los Uribe, los Fujimori o Macri o Rajoys, entre muchos otros, han
sido siempre apoyados por amplios movimientos de masas, por
ejemplo).
Sócrates tenia razón: al final de su vida (algo que apare-
ce claramente en la Ap ología de Sócrates) el lósofo es lleva-
do a juicio por parte de Anito y Melito, juzgado por impiedad
y corromper a la juventud. En la defensa hecha por Plat ón de
su maestro evidencia que las acusaciones se fundaban en el
miedo a Sócrates quien mostraba que los sostas eran ignoran-
tes y por tanto manipuladores.
La lección de Sócrates es evidente: una democracia basada
en sistemas representativos, o delegativos, por ejemplo, es una
falsa democracia. Y entonces, claro, otra democracia es necesa-
ria, otra democracia es posible, con el reconocimiento explícito
de que la democracia es el gobierno de un pueblo libre e ins-
truido, y no manipulado ni vendido, en este caso, a las estrate-
gias del marketing político, en toda la acepción de la palabra.
¿Otra democracia es posible? Una idea subversiva y contes-
tataria. n
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Las cifras de las urnas para los comicios
Las cifras de las urnas para los comicios, El Nuevo Siglo, enero 6 de 2018.