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Historia bancaria y monetaria de América Latina (siglos XIX y XX): Nuevas perspectivas

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Historia bancaria y monetaria de
América Latina (siglos XIX y XX)
Nuevas perspectivas
Carlos Marichal
Thiago Gambi
(eds.)
Historia bancaria y monetaria
de América Latina (siglos XIX y XX)
Nuevas perspectivas
Colección Sociales #58
Director de colección: Andrés Hoyo Aparicio
Dña. Sonia Castanedo Bárcena
Presidenta. Secretaria Ge neral,
Universidad de Canta bria
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Facultad de Ingeniería,
Universidad de Oporto
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ETS de Ingenieros Indu striales y
de Telecomunicación,
Universidad de Canta bria
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ETS de Ingenieros de Caminos, Can ales y
Puertos, Universidad de Cantabria
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Facultad de Filosofí a y Letras,
Universidad de Canta bria
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Aberystwyth University
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The University of Manchester
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Neurología (HUMV), investigador del
IDIVAL
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Radiología y Medicina Física ,
Universidad de Canta bria
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Pura e Aplicada)
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Directora Editorial,
Universidad de Canta bria
consejo editorial
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Empresariales, Univ ersidad de Cantab ria
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Historia Económica y S ocial Argentina ,
UBA y CONICET (IIE P)
D. Miguel Á. López Morrell
Facultad de Economía y Empresa,
Universidad de Murci a
consejo científico
Historia bancaria y monetaria de
América Latina (siglos XIX y XX)
Nuevas perspectivas
Carlos Marichal
Thiago Gambi
(eds.)
Historia bancaria y monetaria de América Latina (siglos XIX y XX): nuevas perspectivas / Carlos
Marichal, Thiago Gambi (eds.). – Santander : Editorial de la Universidad de Cantabria ; Alfenas [Bra-
sil] : Universidade Federal de Alfenas, D.L. 2017.
507 p. : il., gráf. ; 24 cm. – (Sociales ; 58)
D.L. SA. 934-2017. – ISBN 978-84-8102-838-6 (rústica)
1. Bancos – América Latina – S. XIX-XX. 2. Política monetaria – América Latina. I. Marichal, Carlos,
editor de compilación. II. Gambi, Thiago, editor de compilación.
336.71(8=134)"18/19"
336.74(8=134)"18/19"
Esta edición es propiedad de Editorial de la Universidad de Cantabria; cualquier forma de re-
producción, distribución, traducción, comunicación pública o transformación solo puede ser realizada
con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Es-
pañol de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento
de esta obra.
Esta obra ha sido sometida a evaluación externa por pares ciegos, aprobada por el Comité Científico y
ratificado por el Consejo Editorial de acuerdo con el Reglamento de la Editorial de la Universidad de
Cantabria.
Diseño de colección: Gema M. Rodrigo
© Editores: Carlos Marichal (El Colegio de México)
Thiago Gambi (Universidade Federal de Alfenas)
© Autores
© Editorial de la Universidad de Cantabria
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ISBN: 978-84-8102-838-6 (rústica)
ISBN: 978-84-8102-839-3 (pdf)
D. L.: SA 934-2017
Imprime: Dosgraphic s.l.
Impreso en España. Printed in Spain
IBIC: KFFK, KFFL
SUMARIO
Introducción ..................................................... 9
Carlos Marichal, El Colegio de México
Thiago Gambi, Universidade Federal de Alfenas
I. Banca y Estado en América Latina en el siglo xix
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del
Perú (1822) .................................................. 27
Dionisio de Haro Romero, Universidad Rey Juan Carlos
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853................... 63
Thiago Fontelas Rosado Gambi, Universidade Federal de Alfenas
O Estado Imperial e o sistema bancário brasileiro: o Banco do «Brasil
de Mauá» e a Reforma Bancária de 1853.......................... 101
Carlos Gabriel Guimarães, Universidade Federal Fluminense
Bancos nacionales y consolidación de estados nacionales: la experiencia
latinoamericana, 1870-1890..................................... 135
Carlos Marichal, El Colegio de México
Guillermo Barragán, UNAM/El Colegio de México
II. Moneda y banca en el siglo xix
Dos caras de una misma moneda: legislación monetaria y bancaria en
México, 1867-1905 ............................................ 177
Graciela Márquez y Gianandrea Nodari, El Colegio de México
Estado, moeda e partidos políticos: o Tonel das Danaídes do
Império Brasileiro............................................. 219
Hernán Enrique Lara Sáez, Universidade de São Paulo/Fapesp
III. Antecedentes de la banca central en América Latina
Estado, banca pública y crisis: los créditos del Banco de la Nación
Argentina durante la coyuntura de 1914-15 ....................... 249
Andrés M. Regalsky, Conicet-Univ. Nac. Luján-Univ. Nac. Tres de Febrero
El Banco de la Nación Argentina: un banco comercial con funciones
a «medias» de banco central, 1914-1935 .......................... 279
Mónica Gómez, Universidad Nacional de Córdoba
Las políticas del Banco de la República durante un auge entre dos crisis,
1930-1951 .................................................... 307
Adolfo Meisel Roca y Juliana Jaramillo Echeverri, Banco de la República,
Colombia
El problema de la creación del Banco Central como organización
autónoma en Uruguay. La discusión en los años 30 y los intentos
de reforma entre 1940 y 1965 ................................... 339
Marcos Baudean, Universidad ORT Uruguay
Fundación del Banco Central del Ecuador........................... 397
Cristian Paúl Naranjo Navas, Universidad Nacional de Chimborazo
IV. Estudios de caso de banca regional y local en Brasil
A Caixa Econômica do Rio de Janeiro, 1831-1859..................... 429
Luiz Fernando Saraiva, Universidade Federal Fluminense
Thiago Alvarenga, Universidade Federal Fluminense/CNPq
A política econômica do final do Império e início da República
e a criação do Banco de Crédito Real de Minas Gerais, 1889......... 463
Rita de Cássia da Silva Almico, Universidade Federal Fluminense
A contabilidade bancária e o artifício da letra de câmbio: a trajetória
da Casa Bancária Christiano Osório na economia cafeeira paulista ... 481
Rodrigo Fontanari, Universidade de São Paulo/CNPq
Perfil biográfico de los autores................................... 503
INTRODUCCIÓN
Carlos Marichal
El Colegio de México
Thiago Gambi
Universidade Federal de Alfenas
La historia bancaria es, algo sorprendentemente, uno de los grandes ausentes
en buena parte de la historia económica de América Latina, pese a la impor-
tancia que la banca y las finanzas ejercen en los procesos de desarrollo eco-
nómico. En efecto, el estudiar la trayectoria de los bancos y de los mercados
financieros resulta especialmente relevante en los debates teóricos sobre la re-
lación entre desarrollo financiero y crecimiento económico. Estas vinculacio-
nes habitualmente han sido consideradas como positivas en la historia de las
naciones más avanzadas, aunque también es posible plantar que no siempre
lo fueron en países que experimentaron un más lento proceso de expansión
del capitalismo, como fue el caso de la mayoría de los países latinoamerica-
nos durante buena parte del siglo XIX. En trabajos teóricos esa preocupación
despertó el interés de buen número de investigadores en Europa y los Esta-
dos Unidos como lo demostraron las hipótesis avanzadas en obras clásicas so-
bre finanzas y desarrollo como las Gurley y Shaw (1960), Goldsmith (1969) y
McKinnon (1973), así como en las más históricas como las de Goldsmith
(1969) Gerschenkron (1968) o Cameron (1967, 1972), todos los cuales enfa-
tizaron la importancia de la modernización de las estructuras financieras y del
papel clave de los bancos de inversión y los mercados de capitales en la inver-
sión y el crecimiento económico1. Mas recientemente fueron los economistas
1 Cameron, Rondo (ed.), Banking in the Early Stages of Industrialization: a Study in Compara-
tive Economic History, Londres, Oxford University Press, 1967; Cameron, Rondo, Banking
and Economic Development: Some Lessons of History, Oxford, Oxford, University Press, 1972;
Gerschenkron, Alexander, El atraso económico en su perspectiva histórica, Barcelona, Ariel,
1968; Goldsmith, Raymond, Financial Structure and Development, New Haven, Yale University
Press, 1957; Gurley, John y Edward S. Shaw, Money in a Theory of Finance, Washington D.C.,
[10] Carlos Marichal y Thiago Gambi
King y Levine (1993) los que relanzaron el debate, el cual ha producido una
literatura enorme en el último cuarto de siglo2. Pero en el caso América La-
tina falta contrastar los enfoques teóricos con los históricos y, por ello, es al-
tamente conveniente que se lleven a cabo un mayor número de investigacio-
nes en este campo, lo cual podría conducir a impulsar cursos sobre historia
financiera, los cuales realmente son muy escasos en las universidades de esta
gran región.
El tema es importante porque una revisión de la historia comparada sugie-
re que un proceso lento o incompleto en la evolución de los sistemas finan-
cieros puede obstaculizar un proceso de rápido y sostenido desarrollo eco-
nómico. En el caso de Latinoamérica se trata de un interrogante clave, pero
aún no es suficientemente abundante la literatura sobre dicho tema para lle-
gar a conclusiones firmes. Sin contar con un mayor número de estudios de
caso así como la construcción de un mayor número de bases cuantitativas
sólidas de la historia financiera nacional y regional de los distintos países de
la región durante los siglos XIX y XX, dicha propuesta será difícil de probar. Es
cierto que se ha avanzado de manera relativamente rápida en los últimos años
con la publicación de libros, monografías y ensayos sobre la historia del crédi-
to, la banca, la moneda y las finanzas públicas de diversos países de la región,
pero falta aún mucho más trabajo para que se comprenda su importancia en
el surgimiento y evolución del capitalismo en Latinoamérica así como en la
formación de los Estados desde el siglo XIX hasta nuestros días.
Que la historia financiera tenga algo que decir para la comprensión tanto
de la historia económica como de la historia política y social constituye una
perspectiva que solamente ha comenzado a ganar adeptos como propues-
ta analítica en los medios universitarios latinoamericanos a lo largo de los
últimos dos o tres decenios. Al respecto, conviene reconocer que tradicio-
nalmente las historias económicas nacionales y regionales se centraron so-
bre todo en el estudio del comercio, el transporte y la producción agrícola e
industrial pero prestaron poca atención al papel de la banca y de las finan-
zas en la evolución económica a largo plazo. Y esta carencia también se obser-
Brookings Institution, 1960; McKinnon, Ronald, Money and Capital in Economic Development,
Washington D.C., Brookings Institution, 1973.
2 King, R. G. y R. Levine, «Finance and Growth: Schumpeter Might Be Right», Quarterly Jour-
nal of Economics, 108 (3), 1993, pp. 717-737. Para una revisión de la gran literatura posterior
ver Selahattin Sels¸ah Pas¸ali, «Where Is The Cheese? Synthesizing a Giant Literature on Causes
and Consequences of Financial Sector Development», The World Bank, Policy Research Work-
ing Paper nº 6655, octubre 2013.
[11]
Introducción
va en el grueso de las obras generales de historia económica del conjunto de
la región, aún las más recientes3.
Ello resulta bastante curioso si consideramos que los mayores bancos de
América Latina de la época contemporánea se cuentan entre las empresas
capitalistas más antiguas (e importantes) de la región. Obsérvese, en este sen-
tido, que buen número de las instituciones bancarias más grandes del mo-
mento actual en Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, México, Perú,
Uruguay y Venezuela datan de hace más de una centuria. Considérese, por
tanto, la larga trayectoria e importancia en Latinoamérica de varios de los
bancos más importantes de nuestros días como son los casos del Banco de la
Nación de Argentina (fundado en 1891 y todavía el mayor banco del país), el
Banco de la Provincia de Buenos Aires (creado en 1854, refundado en 1905),
el Banco do Brasil (creado en 1808 y refundado en 1853), el Banco Nacional
de México (fundado en 1884), el Banco de la República Oriental del Uru-
guay (establecido en 1894), el Banco de Chile (fundado en 1894) y el Banco
de Venezuela (creado en 1890). Todas están entidades han tenido y siguen
teniendo gran peso en las economías de los respectivos países mencionados,
pero son muy poco conocidas las razones históricas que expliquen sus trayec-
torias, su desempeño y su centralidad.
Estas ausencias resultan todavía más sorprendentes si se contempla la
escasa consideración de la historia financiera como factor importante para
entender aspectos importantes de la historia política en América Latina, siem-
pre tan vivaz y llena de polémicas. Si reconocemos el lugar clave que los ban-
cos de gobierno y los mayores bancos privados han ocupado en el perma-
nente entrecruzamiento de la política y las finanzas de muchas naciones (y
todavía más en especial en momentos de severas crisis), resulta claro que la
historiografía tradicional cojea por falta de atención a esta problemática. Lo
cual se acentúa si consideramos la aún escasa incorporación en la historio-
grafía política del análisis de problemas vitales como son la evolución de los
sistemas fiscales y los crónicos déficits públicos, la dependencia de los ciclos
del endeudamiento externo y la debilidad de los mercados financieros do-
mésticos en la formación y desarrollo de las economías y los sistemas políticos
en Latinoamérica.
3 Esta tendencia se observa, por ejemplo, en Bulmer Thomas, Victor, Historia Económica de
América Latina desde la Independencia, México, Fondo de Cultura Económica, 1994 y varias
ediciones posteriores; o, la obra de Bertola, Luis y José Antonio Ocampo, El desarrollo econó-
mico de América Latina desde la independencia, México, Fondo de Cultura Económica, 2013.
[12] Carlos Marichal y Thiago Gambi
Precisamente para ahondar en algunos de estos problemas, el presente
volumen ofrece una amplia muestra de aportaciones de una nueva genera-
ción de investigadores que ha comenzado a impulsar trabajos detallados de
historia financiera en distintos países de la región. En este sentido el presente
libro puede contribuir a dicha meta ya que aquí se ofrecen catorce nuevos en-
sayos de investigación en historia bancaria y monetaria latinoamericana que
permiten vislumbrar nuevos problemas e interrogantes, novedosas metodolo-
gías de trabajo y fuentes de estudio. Debido al hecho de que incluimos una
serie diversa de trabajos sobre diferentes países, decidimos organizarlos en
cuatro secciones que describen diferentes enfoques sobre la historia bancaria
y financiera y su relación con la historia política, social y económica, a nivel
nacional y regional. Asimismo, debe enfatizarse que en el presente volumen
se incluyen un número importante de trabajos sobre la historia bancaria bra-
sileña, que han sido redactados en portugués, y que consideramos aportan
una visión que aspira a ser realmente «latinoamericanista».
En la primera sección de este libro se aborda la historia temprana de la ban-
ca en Latinoamérica, con una serie de monografías que enfatizan la relación
entre banca y Estado en el siglo XIX. La tardanza en fundación de bancos en
América Latina se debió inicialmente al estancamiento económico y las es-
casas transformaciones de los mercados financieros que eran patentes desde
los años de 1820 y 1830. Sin duda, en este retraso influyeron las reformas
fiscales después de las independencias que resultaron extraordinariamente
problemáticas y obstaculizaron el establecimiento de sistemas estables de deu-
da pública, salvo el caso de Brasil que tuvo algo más de éxito en este terreno.
Asimismo, se presentaron grandes dificultades para constituir mercados de
capitales formales y sólo se lograron establecer tres bancos en el primer tercio
del siglo XIX —en Buenos Aires, Río de Janeiro y Ciudad de México— todos
los cuales tuvieron una vida relativamente corta.
No obstante y pese a las secuelas negativas de las guerras de independencia,
merece la pena subrayarse que desde fechas muy tempranas se produjo una
amplia discusión en diversos países de las ventajas posibles de introducir el
papel moneda y los bancos. En el primer ensayo en este libro, el investigador
Dionisio de Haro analiza un experimento precoz que fue el Banco Auxiliar
del Perú, fundado en 1822 durante el primer gobierno independiente, enca-
bezado por el general José de San Martín. El autor señala que esta flamante
experiencia bancaria en el Perú constituyó una de las primeras iniciativas de
emisión de papel moneda por parte de una autoridad pública en Sudaméri-
ca. Dicho experimento se sustentaba en un texto teórico español, el Ensayo
Eco nómico sobre el sistema de la moneda papel y el crédito de José Alonso Ortiz, que
[13]
Introducción
había sido publicado en Madrid en 1796 pero que circuló en Perú y sería
reimpreso en Lima en 1822. El estudio realizado por Haro sobre el primer
experimento bancario peruano de la época independiente pretende respon-
der a una serie de interrogantes que se refieren a las influencias económicas
detrás de las primeras iniciativas de reforma fiscal y financiera en la época y
sobre los criterios teóricos de la primera experiencia fiduciaria peruana. En
última instancia, el Banco Auxiliar peruano fue una experiencia fallida que
reflejó las dificultades de intentar crear nuevas instituciones financieras en el
marco de un contexto de guerra dominado por la urgencia fiscal.
Más exitoso fue el caso de Brasil donde se había establecido el primer ban-
co en ese país, el Banco do Brasil creado en 1808, el cual es analizado por el
investigador Thiago Gambi en el segundo capítulo del presente volumen. El
novel banco brasileño se fundó precisamente en el año cuando la Corte y
el gobierno portugués —escapando de las tropas de Napoleón— cruzaron el
Atlántico para establecer su sede en Río de Janeiro. La principal finalidad
del flamante Banco do Brasil consistió en financiar los gastos de la Corte y del
gobierno, por lo que posiblemente pueda calificarse como un temprano ban-
co nacional. No obstante, en los años de 1820 enfrentó problemas cada vez
más graves por el alto importe de la emisión de la deuda monetaria que sirvió
sobre todo para solventar los déficits de las administraciones fiscales y aque-
llas provocadas por la guerra entre Argentina y Brasil (1825-1828) lo cual lo
llevó eventualmente a su bancarrota y liquidación en 1829. El trabajo de Gam-
bi analiza las experiencias bancarias brasileñas entre 1808 y 1853 a la luz de la
formación de los bancos en Europa y los Estados Unidos. La documentación
consultada permite evaluar el desempeño de la administración y la función
del Banco do Brasil entre 1808 y 1829, y también los inicios de su sucesor
homónimo, una nueva institución bancaria establecida en 1853 como resul-
tado de la fusión de los dos mayores bancos de la capital brasileña: el Banco
de Mauá y el Banco Comercial do Río de Janeiro. Surgió entonces una insti-
tución financiera que sería la más importante del país durante el siglo XIX.
El capítulo muestra que el análisis político es tan importante como el eco-
nómico cuando se intenta la reconstrucción histórica de estas instituciones
financieras. Si bien el primer Banco do Brasil (1808-1829), fue creado sobre
todo para financiar los gastos públicos, el nuevo tuvo como meta principal el
saneamiento del medio circulante del Imperio de Brasil: esta función estaba
estrechamente vinculada o inclusive determinada por los proyectos políticos
de las fracciones dominantes de las elites imperiales. El análisis de los dos
bancos oficiales es indicativo más bien de una ruptura institucional y de pro-
cesos de aprendizaje que de una trayectoria de evolución consistente. Dicho
[14] Carlos Marichal y Thiago Gambi
esto, debe indicarse que si bien ambos bancos fueron instituciones muy liga-
das al Estado y podían considerarse como precursores de banca central, no
fueron creados explícitamente con ese fin y por tanto no llegaron a cumplir
todas las funciones que incumben a un banco central.
Desde mediados del siglo XIX, una «onda larga» de expansión económica
internacional favoreció un auge exportador sin precedente en media doce-
na de países latinoamericanos, si bien estuvo sujeta a fuertes fluctuaciones y
tempranas crisis. En todo caso, la expansión de los mercados domésticos y
el fortalecimiento de importantes grupos de comerciantes, empresarios y ha-
cendados nativos en diversas regiones de Latinoamérica impulsaron un inci-
piente despegue bancario en varios países en los decenios de 1850 y 18604. La
mayor parte de los nuevos bancos adoptaron la modalidad de bancos comer-
ciales, creados en buena medida a partir de las aportaciones de los grupos
más importantes de empresarios en varios puertos y capitales.
Esto queda demostrado de manera patente en el caso de la refundación
del Banco do Brasil desde 1851, siendo impulsado inicialmente por Irineu
Evangelista de Sousa (el futuro Barón de Mauá), uno de los más inquietos
e imaginativos capitalistas latinoamericanos de mediados del siglo XIX en
alianza con otros poderosos capitalistas de la ciudad de Río de Janeiro. El
historiador Carlos Guimaraes estudia su fundación y temprana trayectoria en
el tercer ensayo en este volumen. Aprobado por decreto del 2 de julio de
1851, el Banco do Brasil comenzó a operar en septiembre de ese año como
banco comercial pero apenas dos años más tarde, en 1853, en medio de una
crisis comercial en la capital, el Vizconde Itaboraí, ministro de Hacienda, un
firme abogado del patrón oro, quiso aprovechar la coyuntura para propo-
ner la fusión de los dos principales bancos de Río. El ejecutivo resolvió res-
cindir la concesión que tenía Mauá (el mayor accionista), exigiendo que se
fusionara el Banco do Brasil en 1853 con su gran rival, el Banco Comercial do
Río de Janeiro. De allí habría de nacer un coloso, que fungiría como banco
de gobierno y, al mismo tiempo, como banco comercial. Pronto se fundaron
sucursales de esta nueva institución en las ciudades de San Salvador de Bahía,
en Recife en la provincia de Pernambuco, en San Luiz en la provincia de Ma-
ranhão, en la ciudad de Belem en Pará, en la ciudad minera de Ouro Preto
4 Marichal, C., «The Political Economy of Early Banking in Latin America (1850-1873): Re-
flections on the Dominant Role of Domestic Banks linked to the State», paper presented in
the World Business History Congress, Latin American Banking History Session, Frankfurt, March
17, 2014.
[15]
Introducción
en la región de Minas Geraes, en São Paulo y, finalmente, en San Pedro, en la
región austral de Río Grande do Sul. Se trataba en ese momento del primer
gran banco comercial en Latinoamérica.
Si bien es cierto que se fundaron un buen número de bancos en Lati-
noamérica entre 1850 y 1873 (en total cerca de noventa bancos comercia-
les establecidos en Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Perú y Uruguay), también
es un hecho que muchos quebraron con las diversas crisis comerciales y fi-
nancieras que golpearon Latinoamérica en los años de 1870. Sin embargo,
desde los años de 1880 se produjo una nueva ola de creación de bancos en
América Latina, encabezada por un poderoso movimiento de fundación
de grandes «bancos nacionales», en muchos casos con el apoyo de inversio-
nes internacionales.
En el cuarto ensayo en el presente volumen, el historiador Carlos Marichal
y su joven colega, Guillermo Barragán García, plantean que la fundación de
una serie de grandes bancos nacionales reflejaba los procesos de consolida-
ción de los Estados nacionales en el último cuarto del siglo XIX. En otras
palabras, los cambios en los regímenes políticos a menudo conducían a cam-
bios importantes en la organización económica y, más específicamente, en el
sector financiero y bancario. Este enfoque subraya la relación entre la polí-
tica y el cambio institucional y su impacto en la esfera económica. Al mismo
tiempo, y de forma recíproca, se propone que las políticas e innovaciones en
el sector financiero deben ser identificadas como elementos que pudieron
incrementar la eficiencia de las administraciones estatales. De hecho, podría
postularse que el establecimiento de bancos representó una de las princi-
pales «innovaciones» institucionales en el proceso de desarrollo capitalista
y que pudieron contribuir no sólo al desarrollo económico, sino también a
la modernización política y administrativa. Al igual que los ferrocarriles y los
telégrafos, las innovaciones tecnológicas que aportaron los bancos también
contribuyeron de manera formidable a la propia modernización administra-
tiva y económica de los Estados.
En dicho trabajo se presta una atención especial a los mayores bancos en
Argentina, Brasil y Chile entre 1870 y 1890. En Argentina se fundó el Banco
Nacional en 1872, aunque después de su quiebra en la crisis de 1890, fue re-
emplazado por el Banco de la Nación, que se convirtió en la mayor institución
financiera de esa nación hasta nuestros días. En Chile, pese a la importancia
inicial del régimen denominado de «banca libre», ratificada por la ley banca-
ria de 1860, el Banco Nacional de Chile llegó pronto a ser dominante tanto
como banco comercial como emisor. Luego en los años de 1880, en cambio,
había de enfrentar la competencia del Banco de Valparaíso pero, aun así, el
[16] Carlos Marichal y Thiago Gambi
sistema bancario chileno de la época fue altamente concentrado. En Brasil,
el Banco do Brasil siguió siendo también el mayor banco comercial y emisor
desde mediados de siglo hasta 1890: de allí que a pesar de la multiplicación
de bancos en Río de Janeiro y otras ciudades, el sistema bancario brasileño
también siguió siendo altamente concentrado y la estrecha relación entre el
banco y el gobierno imperial se mantuvo hasta la crisis financiera que arrancó
tres años después de a la caída del imperio en 1889.
En la segunda sección de nuestro volumen hemos agrupado una serie de
ensayos que se refieren a la problemática de la moneda, las normativas de la
emisión y los instrumentos de crédito, todos elementos decisivos en el desa-
rrollo bancario y la nueva práctica de emisión de papel moneda por los ban-
cos. En su ensayo, Graciela Márquez y Giandrea Nodari analizan la trayectoria
de las leyes monetarias y bancarias en México entre 1867 y 1905. El México
independiente heredó las características de su sistema monetario en la época
colonial: como país con patrón bimetálico, se definía la unidad monetaria,
el peso, en términos de una cantidad fija de oro y plata. Además, la moneda
fraccionaria se basaba en un sistema octogonal (un peso igual a 8 reales).
La Constitución de 1857 introdujo el sistema decimal en todas las medidas,
incluyendo el peso. Veinte años más tarde, el sistema decimal y la dieta bime-
tálica fueron confirmados por la ley monetaria 1867.
Sin embargo, debe tenerse en cuenta que todavía en 1867 México, a di-
ferencia de las más importantes economías latinoamericanas, era un país
monometalista plata en el sentido más completo del término. A causa de la
ausencia de bancos de emisión, la oferta monetaria estaba constituida ex-
clusivamente por monedas metálicas. En cambio, a fines del siglo XIX los bi-
lletes de banco circulaban en mayor cantidad con respecto a las monedas me-
tálicas; el país ya contaba con un sistema de bancos de más de veinte bancos
estatales con derechos limitados de emisión y con dos grandes bancos cuyos
billetes circulaban y se aceptaban a nivel nacional. Si bien este tránsito de la
circulación puramente metálica a un sistema con una importante cantidad
de papel moneda ha sido señalado por la historiografía mexicana, no ha sido
objeto de un estudio detallado y este trabajo constituye un primer esfuerzo
serio y sistemático por llenar este vacío. En la década de 1880 la banca priva-
da fue autorizada a emitir billetes de banco, siendo respaldados con reservas
metálicas de plata. Este trabajo centra la atención en cómo las autoridades
mexicanas adaptaron nuevas leyes monetarias y bancarias desde 1867 a 1905
con el fin de afrontar los retos del bimetalismo hasta 1905 y el intercambio
institucional que vino con la adhesión de México al patrón oro. En resumen,
el ensayo en cuestión demuestra como México pasó de ser un país con con-
[17]
Introducción
diciones realmente excepcionales en materia bancaria y monetaria a uno en
sincronía con un proceso de convergencia monetaria mundial.
El siguiente ensayo, por Hernán Enrique Lara Sáez, lleva el título intrigan-
te de «Estado, moeda e partidos políticos: o tonel das Danaides do Imperio
brasileiro», que referencia al suplicio de las Danaides, condenadas eterna-
mente a echar agua de un jarro sin fondo, como alusión al esfuerzo reiterado
por colocar la moneda brasileña en el patrón oro. Con esta idea de fondo, el
capítulo reconstruye una historia del pensamiento y de los debates políticos
sobre las problemáticas de la moneda y la banca en el Brasil de mediados del
siglo XIX. Por medio de la investigación en fuentes primarias y especialmente
las actas de las asambleas legislativas, el autor procura averiguar el manejo
de dos modelos de explicación que han sido propuestos por la historiografía
acerca de la definición de la política económica y las actitudes y actuaciones
de los partidos políticos con respecto a los temas monetarios y bancarios. En
contraste con una visión comúnmente aceptada de que existía una división
estructural entre grupos políticos que simplemente se alternaban en el ejer-
cicio del ejercicio del poder, el estudio de las prácticas políticas en la Cámara
de diputados y el Senado revelan un cuadro mucho más rico y multifacético
con respecto a las cuestiones económicas en el imperio brasileño.
La actuación parlamentaria evidenció intereses y matices personales capa-
ces de influir en las votaciones más allá de la orientación partidaria, sin que
pueda decirse que la legislación económica fue impuesta por cualquiera de
los dos poderes o partidos políticos existentes en la época. Por el contrario,
las decisiones fueron siempre resultado de una intensa negociación en los
políticos de partidos diversos en busca de una red de apoyo que solía ser ne-
cesario para resolver los pleitos en circunstancias específicas. El análisis echa
nueva luz sobre un período que no fue marcado por el carácter invariable de
las ideas económicas o por el predominio de un partido, sino que experimen-
tó grandes embates que fueron claves en los rumbos de la economía brasileña
de ese tempo.
La tercera sección del presente volumen aborda el complejo tema de los
antecedentes y la temprana historia de la banca central en América Latina
en el siglo XX. Los primeros países en contar con bancos centrales fueron,
curiosamente, los andinos en el decenio de los años veinte, lo cual refleja
una curiosa sintonía subregional, que ha sido explicado por el historiador
Paul Drake en función de una serie de coincidencias políticas y también de
la influencia del más famoso money doctor de la época, el profesor Edwin Kem-
merer, quien visitó todos los países andinos como asesor político y financiero
en esa época. En cambio, fue más tardío el establecimiento de la banca cen-
[18] Carlos Marichal y Thiago Gambi
tral en otros países sudamericanos, como fue el caso de Argentina (1935),
Brasil (1964) o Uruguay (1967), pero en todo caso, cabe observar que la tra-
yectoria de fundación de la banca central en Latinoamérica siguió un camino
diverso al de Europa.
En muchas naciones de la Europa occidental, de acuerdo con el estudio
clásico Charles Goodhart, The Evolution of Central Banking, existió —al pare-
cer— un proceso que podría calificarse como evolutiva, produciéndose una
transición lenta pero bastante sistemática de un gran banco de gobierno y/o
banco único de emisión a un banco central entre el siglo XIX y el siglo XX5.
En contraste, en las Américas, una revisión de diferentes casos históricos su-
giere que el establecimiento de la banca central estuvo caracterizada más por
innovaciones institucionales y políticas coyunturales que por una clara evolución en
la estructura bancaria. Curiosamente, esta experiencia fue compartida no sólo
por todos los países latinoamericanos sino también por los Estados Unidos y
Canadá, que no llegaron a formar bancos centrales hasta entrado el siglo XX,
concretamente en el caso de la Reserva Federal en 1914 y en Canadá con la
creación de su banco central en 1935.
En el caso argentino, la creación de un banco central había de constituir
un proceso largo y abigarrado, y no sería hasta 1935 —como en el caso ca-
nadiense— que se constituyó el Banco Central de Argentina. En su ensayo el
historiador económico Andrés Regalsky explica aspectos claves que ayudan
a entender la tardanza en este proceso. Su texto argumenta que muchas de
las funciones de banca central fueron cumplidas por el Banco de la Nación
Argentina desde antes de la Primera Guerra Mundial. Durante los primeros
años del siglo XX y sobre todo durante la época de la Gran Guerra, esta institu-
ción —que era ya el mayor banco comercial en tamaño en América Latina—
fue asumiendo cada vez mayor protagonismo por la creciente masa de recur-
sos que movilizaba y por su amplio despliegue territorial. Regalsky examina
la acción crediticia del Banco en los meses que precedieron y sucedieron al
estallido bélico en 1914 para centrar el análisis en torno de aquellos grupos
de grandes deudores que resultaron beneficiarios de esa coyuntura crítica.
Ello esclarece rasgos importantes del papel ejercido por esta entidad oficial
como reguladora y organizadora en el mercado de créditos, lo cual señala el
camino que se estaba emprendiendo desde el gobierno argentino hacia una
mayor intervención en la vida económica. Se utilizan en profundidad las actas
5 Goodhart (1988); Holtfrerich et al. (1999) tiende a reforzar la propuesta de Goddhart en el
caso europeo.
[19]
Introducción
del directorio de la entidad, donde se desahogaban los pedidos de crédito a la
casa matriz. Igualmente abreva de las memorias y balances, así como diversas
fuentes y publicaciones de la época.
A continuación, la profesora Mónica Gómez ofrece un ensayo titulado «El
Banco de la Nación Argentina: un banco comercial con funciones a “medias”
de banco central, 1914-1935». El trabajo analiza cuán importante fue el papel
del Banco de la Nación como prestamista del Estado y de todos los demás
bancos, haciendo hincapié en que desde 1914 los hacedores de política eco-
nómica tuvieron una visión clara de la importancia del Banco de la Nación en
el sistema de Caja de Conversión ortodoxa, que estaba caracterizado por la
ausencia de política monetaria independiente. Precisamente por ello, dota-
ron al Banco de la Nación con algunas de las funciones de un banco central,
las cuales cumplió exitosamente hasta el estallido de la crisis financiera mun-
dial de 1929. El sacrificio que incurrió el Banco de la Nación, en términos
de liquidez, por realizar funciones a «medias» de Banco Central durante la
Gran Depresión fue mayor que en cualquier otro período. La autora explica
que la profundidad de la crisis de los años treinta hizo que bancos y gobierno
enfrentaran graves problemas financieros, arrastrando con ellos al Banco de
la Nación. Ello explicaría por qué el gobierno argentino, que se había man-
tenido en la ortodoxia desde el traumático episodio de la Crisis de Baring en
1890, decidió alejarse de una política monetaria conservadora, por lo que la
Caja de Conversión se puso al hombro la tarea de salvar a los dos subsistemas
en crisis. Esto marcaría el inicio del fin del sistema de la Caja de Conversión
hacia inicios de los años 1930 y daría pie al nacimiento del Banco Central de
la República Argentina en 1935.
En el siguiente capítulo del libro, Adolfo Meisel y Juliana Jaramillo ana-
lizan la trayectoria del Banco de la República de Colombia, que fue creado
en 1923 con la asesoría del profesor Edwin W. Kemmerer de la Universidad
de Princeton, quien, se ha mencionado, llegó a ser conocido como el money
doctor por su papel en la fundación de bancos centrales en los países andinos
en esta misma época. El banco central colombiano fue establecido en medio
de una época de auge de las exportaciones del café, lo que le permitió al go-
bierno nacional, finalmente, pagar sus deudas externas y renovar un proceso
de inversiones internacionales. En el capítulo de Meisel y Jaramillo, se estudia
la actividad del Banco de la República entre 1931 y 1951, un período de gran-
des cambios y choques económicos diversos, tanto internos como externos,
en el que los efectos de la Gran Depresión dominaron los primeros años. Se
muestra cómo la recuperación de Colombia ante ese choque fue bastante
rápida, pues ya en 1932 el producto interno bruto (PIB) crecía de nuevo. En
[20] Carlos Marichal y Thiago Gambi
sus inicios, el Banco de la República aplicó políticas monetarias muy ortodoxas,
apegadas estrictamente al patrón oro, pero posteriormente se alejó de la orto-
doxia, abandonó dicho patrón, devaluó el peso y expandió el crédito al gobier-
no nacional. No obstante, desde mediados de la década de los treinta el Banco
retornó a políticas monetarias bastante ortodoxas, pero sin restablecer el pa-
trón oro. El ensayo revisa la experiencia del banco central en los dos decenios
siguientes y remarca en particular la política antiinflacionaria drástica que se
aplicó en 1951-1953, con la imposición de un tope al crecimiento de la carte-
ra bancaria: los autores afirman que se trató de un inmenso error de política
con graves consecuencias para el crecimiento económico colombiano.
Otro ensayo de esta sección que analiza la problemática de los antecedentes
y la creación de la banca central en Latinoamérica es el de Marcos Baudean:
«El problema de la creación del Banco Central como organización autónoma
en Uruguay: La discusión en los años de 1930 y los intentos de reforma entre
1940 y 1965». Al respecto, es importante recordar que en Uruguay algunas
de las funciones de banca central estuvieron concentradas en el Banco de
la República Oriental del Uruguay (BROU) desde su fundación en 1896 y
especialmente desde que se establece que tendría el monopolio de la emi-
sión a partir de 1907. Siguió ejerciendo esta función hasta 1966, año en que
se crea el Banco Central del Uruguay. Para conocer los antecedentes y los
debates que comenzaron a aflorar sobre la conveniencia de ampliar las fun-
ciones de banca central del BROU, en el trabajo se analizan los debates en la
época de la Gran Depresión y en años posteriores. En 1935 junto con la Ley
que revalúa el oro se creó el Departamento de Emisión del Banco República,
independizándolo del Departamento de Crédito. Sus cometidos eran emitir
billetes, acuñar monedas y ocuparse de la «supervigilancia y fiscalización» de
las disposiciones sobre el régimen de la banca privada. En 1938 se sancionó
la primera ley de bancos del siglo XX en Uruguay. Pero, aun así, el gobierno
no decidió aún impulsar la creación de un banco central y mantuvo las fun-
ciones correspondientes monetarias y bancarias en forma dispersa entre el
Poder Ejecutivo, BROU y otras instituciones. El autor señala que una faceta
especialmente interesante del proceso es que desde 1935 hasta 1965 se dis-
cutió la posibilidad de crear un Banco Central independiente del BROU o
de reforzar las funciones de banca central del Departamento de Emisión (en
el BROU), registrándose más de 10 proyectos al respecto. Pero la dispersión
de funciones entre diversas organizaciones y las dificultades para fiscalizar y
orientar la política crediticia de la banca privada contribuyeron a retrasar una
reforma más profunda. Pese a la importancia de estas polémicas entre 1935 y
1965 (y los sucesivos intentos de reforma), el problema no ha sido estudiado
[21]
Introducción
con profundidad y es por este motivo que se ha realizado este estudio que
destaca la singularidad del caso uruguayo y propone que su estudio puede
enriquecer el conocimiento acerca de las condiciones históricas de aparición
de los bancos centrales en la zona latinoamericana.
El ensayo siguiente es de Cristian Naranjo Navas, quien analiza la historia
de la fundación del Banco Central de Ecuador como resultado de conflictos
y negociaciones entre grupos distintos de bancos, en particular los dominan-
tes de Guayaquil y los que estaban más cerca de las finanzas del gobierno
en Quito. Hasta 1924, el gobierno ecuatoriano acumuló deudas muy consi-
derables con bancos del puerto principal de la república en Guayaquil, entre
los cuales destacaba el Banco Comercial y Agrícola. Dada la difícil situación eco-
nómica de principios del decenio de 1920, el gobierno recurrió a los bancos
de Guayaquil para obtener créditos y adelantos a corto plazo, para lo cual
dichas firmas emitían billetes bancarios sin que tuvieran mantener reservas
en oro equivalentes a la nueva emisión. Esta política otorgaba un gran poder
a los bancos privados, razón por la cual entidades como el Banco Comercial y
Agrícola llegaron a tener suficiente poder como para influir en el nombra-
miento de ministros o en la elección de diputados. Sin embargo, la situación
fiscal empeoró de manera notable en 1925 en buena medida por el peso
creciente de las deudas de gobierno. El 9 de julio, bajo la dirección del Gene-
ral Francisco Gómez de la Torre, estalló una rebelión militar que derrocó al
gobierno. Una de las figuras más importantes detrás de este golpe de estado
fue el banquero Luis Napoleón Dillon, quien dirigía la empresa de la Socie-
dad de Crédito Internacional, institución que tenía conflictos con el Banco
Comercial y Agrícola.
El autor procede a analizar el golpe, conocido como la Revolución Juliana,
como un evento que impactó sobre el gobierno y la economía, pues even-
tualmente llevó a la creación del banco central. Es evidente que las tensiones
políticas y militares se vinculaban con el conflicto regional entre la Costa y la
Sierra, tensión que se reforzó cuando los bancos de la costa se convirtieron
en los principales prestamistas del gobierno central. En contraposición, el
ciudadano más influyente en esta rebelión contra los acreedores del Estado
fue el banquero Dillon quien, de hecho, fue elegido para formar parte de la
Primera Junta de Gobierno Provisional, con el nombramiento de Ministro de
Hacienda. Posteriormente, formó parte de la primera junta directiva del Ban-
co Central del Ecuador. En estas circunstancias el gobierno ordenó el cierre
del Banco Comercial y Agrícola y sus reservas fueron utilizadas para financiar
la Caja Central de Emisión y Amortización que se convirtió en pieza clave del
flamante del Banco Central del Ecuador.
[22] Carlos Marichal y Thiago Gambi
La cuarta y última sección de este volumen centra su atención en varios es-
tudios de casos de banca local y regional que revelan la diversidad de los mo-
delos bancarios en el caso de Brasil desde fechas temprana del siglo XIX y en
adelante. En contra de las interpretaciones tradicionales que ponen el énfasis
en el despegue de los primeros bancos comerciales en esa época, los historia-
dores económicos Luiz Fernando Saraiva y Thiago Alvarenga nos hacen ver
que es también importante prestar atención a las primeras cajas de ahorro, que
en algunos casos antecedieron a sus rivales mercantiles. Su estudio, «La Caixa
Econômica do Rio de Janeiro, 1831-1859», resulta fascinante no sólo por ha-
berse fundado en Río de Janeiro en fecha tan temprana como la que anuncia
su título. Según estos autores, se trataba de una copia explícita de un modelo
francés de caja de ahorro en París fundado en 1819 pero en el caso de Río
fue impulsado por personas pertenecientes a los estratos más altos de la socie-
dad imperial brasileña. No obstante, debido al carácter popular, moralizador
y paternalista de la institución, los depositantes de esta caja de ahorros repre-
sentaron una gran diversidad social, incluyendo no sólo numerosos artesanos
sino también esclavos, menores y mujeres, con el permiso de sus respectivos
dueños, padres y maridos.
La Caixa Econômica do Rio de Janeiro demostró ser un poderoso instru-
mento de captación de inversiones para el gobierno brasileño ya que por sus
estatutos todo su capital debía convertirse en la adquisición de títulos de deu-
da pública, conocidos como apólices. Estos títulos eran prácticamente la única
opción para la inversión de los recursos de la Caixa, pero con su desvaloriza-
ción en las décadas de 1840 y 1850 la institución comenzó a acumular déficits
constantes en sus balances y acabó siendo liquidada en 1859 por decisión de
sus accionistas. La pérdida de este gran comprador de título de deuda públi-
ca fue resentida por el gobierno imperial, que resolvió crear una nueva caja
económica bajo su propia tutela en 1861.
El capítulo llama la atención sobre la importancia de la caixa econômica en
la economía y la sociedad brasileñas de la época, a pesar de que algunos his-
toriadores previamente habían considerado su existencia efímera como poco
relevante. Al contrario, los autores del texto demuestran que la Caixa Econô-
mica fue fundamental para los mecanismos de financiamiento de la deuda
pública brasileña a mediados del siglo XIX y como polo de atracción de los re-
cursos de los sectores populares de la capital. A su vez, la rápida organización
de una nueva caja de ahorro, después de la quiebra de la anterior, así como su
larga duración, confirman la relevancia de estudiar las prácticas financieras
de amplias parcelas de la población que previamente no habían sido conside-
radas de interés para el análisis de una economía capitalista en expansión.
[23]
Introducción
En su ensayo, la historiadora Rita Almico centra la atención en la vincu-
lación entre la política económica de finales del imperio y la fundación del
Banco de Crédito Real de Minas Gerais en 1889 en la ciudad de Juiz de Fora.
Recordemos que en mayo de 1888 fue promulgada la abolición de la escla-
vitud en Brasil, y con la paulatina ampliación del trabajo libre, aumentaron
las necesidades de monetizar la economía. Paralelamente, la ampliación del
acceso al crédito, como auxiliar del trabajo agrícola, sirvió como compensa-
ción para los ex-propietarios de esclavos que no habían sido indemnizados,
sobre todo los del Valle del Paraíba Fluminense, los que vieron una opción
para asegurar sus deudas y préstamos que antes habían sido garantizados con
las hipotecas sobre sus esclavos.
En esta época, más allá del funcionamiento de un banco emisor en la ca-
pital del país, fue autorizado el funcionamiento de nuevos bancos regionales,
algunos de los cuales disfrutaron del privilegio de emitir sus propios billetes.
El Banco de Crédito Real de Minas Gerais, que es el objeto de análisis de este
capítulo, fue creado en ese contexto. El capital del banco era esencialmente
local y entre sus accionistas se contaban hacendados, industriales y comer-
ciantes de Juiz de Fora, región de intensa producción cafetalera. Poco antes,
otra firma similar, el Banco Territorial Mercantil de Minas fue constituido,
siguiendo el mismo molde. El estudio que resumimos afirma que la presencia
del capital local en las dos instituciones regionales de crédito constituía una
muestra del vigor económico de dicha ciudad y su hinterland entre el final del
imperio y el inicio de la República.
Más allá del desarrollo de las primeras cajas de ahorro y bancos regionales,
en Brasil, conviene observar que durante buena parte del siglo XIX, y en nu-
merosos espacios regionales, los bancos no fueron necesariamente los agen-
tes dominantes de los sistemas de crédito, que siguieron siendo manejados
por otros actores más tradicionales, en particular los comerciantes banque-
ros, los notarios y los prestamistas locales. Ello no debe sorprendernos en
tanto el crecimiento económico resultó ser bastante lento en la mayor parte
del país antes del último cuarto del siglo, y por ello también lo fue la moder-
nización bancaria y de los mercados financieros. En su ensayo Rodrigo Fon-
tanari analiza las estrategias de acumulación de la Casa Bancaria Christiano
Osório, una firma privada muy dinámica en el período entre 1914 y 1938. El
capítulo resulta interesante por su análisis detallado de la contabilidad del
establecimiento, logrado a través de la recuperación de sus balances conta-
bles. Vale resaltar el valioso esfuerzo del investigador en ubicar una rara y rica
documentación sobre una casa bancaria que trabajaba en el interior del Es-
tado de São Paulo. A partir de ella, el autor esclarece cómo eran las prácticas
[24] Carlos Marichal y Thiago Gambi
bancarias del período, el monto de sus operaciones, el origen de sus capitales
y las articulaciones con el sistema bancario nacional e internacional.
El hecho es que la mayoría de los trabajos publicados sobre el complejo ca-
fetalero paulista acostumbran centrar la atención en la ciudad de São Paulo.
En cambio, el estudio sobre la Casa Bancária Christiano Osório, creada en
1914, en la ciudad más pequeña de São João da Boa Vista, procura mostrar la
importancia del proceso de acumulación y diversificación de capital en el in-
terior paulista. Los negocios de esta entidad bancaria se basaban en contratos
de crédito, especialmente en el uso de letras de cambio, así como otros servi-
cios relacionados a las actividades ligadas al sector exportador, especialmen-
te la caficultura. A partir de allí, como representante en Brasil de la banca
francesa e italiana, esta casa bancaria del interior se vinculaba con los bancos
de la capital paulista y los ligaba con circuitos financieros internacionales.
Desde la perspectiva del autor, los bancos extranjeros funcionaban como una
especie de prestamista de última instancia, al cual la casa bancaria recurría
para obtener liquidez.
En resumidas cuentas, en el presente volumen se presentan catorce estu-
dios realizados por un elenco excepcional de la nueva generación de histo-
riadores de la banca y las finanzas en América Latina. Sólo nos queda por
agradecer a todos los ponentes sus trabajos valiosos y originales, presentados
en la quinta reunión del Congreso Latinoamericana de Historia Económica
(CLADHE V), a la comentarista general de nuestra sesión sobre historia ban-
caria, la profesora Gail Triner, y a los organizadores del evento celebrado en
la Universidade de São Paulo (USP) en los días 19, 20 y 21 de julio de 2016,
encabezados por el profesor Alexandre Macchione Saes presidente de la Aso-
ciación Brasileña de Pesquisadores en Historia Económica (ABPHE). Tam-
bién externamos nuestro agradecimiento a SANFI, Santander Financial Ins-
titute, por ser fuente del proyecto de financiamiento internacional que hizo
posible la asistencia de los investigadores internacionales al seminario en São
Paulo y que ha permitido otorgar apoyos concretos para la publicación de los
resultados académicos del mismo. Agradecemos el trabajo esmerado de Da-
niel Fernández, quien se ha ocupado de la preparación del manuscrito final
para su entrega a la editorial. Finalmente extendemos nuestro agradecimien-
to a los dictaminadores externos de la obra y a los responsables editoriales de
este volumen, en particular al profesor Andrés Hoyo, de la Universidad de
Cantabria, que se ha encargado de la supervisión de la edición de este volu-
men la cual ha sido acogida por la colección editorial que dirige, y el apoyo,
en Brasil, de la Universidade Federal de Alfenas (Unifal-MG).
PERFIL BIOGRÁFICO
DE LOS AUTORES
Carlos Marichal
Catedrático de Historia Económica. Desde 1989 es profesor investigador de El Colegio de Mé-
xico. Es reconocido internacionalmente por sus estudios sobre la historia económica de
América Latina y en particular bancaria y financiera. Algunas publicaciones del Dr. Marichal,
como autor son: Historia miníma de la deuda externa de América Latina, 1820-2010, México, El
Colegio de México, 2014 y Nueva Historia de las Grandes Crisis Financieras: una perspectiva global,
1873-2008, Madrid/México/Buenos Aires/Bogotá, 2010; traducción al portugués por Funda-
cion Getulio Vargas, Río de Janeiro, 2016. Ha sido fundador de la Asociación Mexicana de
Historia Económica y es miembro de buen número de Asociaciones de historia económica
a escala internacional, promoviendo muchos coloquios y seminarios sobre historia banca-
ria. Ha recibido el Premio Nacional en Filosofía y Ciencias Sociales del Gobierno de México
en 2012.
Thiago Fontelas Rosado Gambi
Doutor em História Econômica pela Universidade de São Paulo (2010). Atualmente, é pro-
fessor do Instituto de Ciências Sociais Aplicadas da Universidade Federal de Alfenas. Suas
pesquisas se concentram em duas grandes linhas: história bancária e história das ideias eco-
nômicas no Brasil no século XIX. Em 2015, publicou o livro O banco da Ordem: política e finan-
ças no império brasileiro (1853-66), Sao Paulo, Casa editorial Alameda. Seus trabalhos mais re-
centes tratam das ideias econômicas de personagens do império brasileiro ligados ao debate
sobre bancos, moeda e crédito. Foi segundo secretário da Associação Brasileira de História
Econômica (ABPHE) entre 2011 e 2012, e primeiro secretário da mesma instituição entre
2013 e 2015.
Dionisio de Haro Romero
Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales. Profesor de la Universidad Rey Juan Carlos
de Madrid y especialista en historia económica y monetaria en la América colonial y el marco
Atlántico. Entre sus publicaciones destacan: Las reformas monetarias en la primera mitad del si-
glo XIX (2004), Historia Económica (2010), Historia monetaria de la España contemporánea (2010), y
en revistas y libros colectivos: «La política monetaria de San Martín», «La reforma monetaria
del Trienio Liberal: modernización y límites», «Papel para un Perú independiente: el pensa-
miento económico español y la creación del Banco Auxiliar de Papel Moneda», «De virreinato a
nación: quiebra colonial y Estado sin Hacienda en el Perú» y «Plata y Guerra en el Perú. La Casa
de Moneda de Lima en tiempos de la Independencia».
[504] Historia bancaria y monetaria de América Latina (siglos XIX y XX)
Carlos Gabriel Guimarães
Possui graduação em História Econômica Geral e do Brasil pela Universidade Federal Flu-
minense (1987), mestrado em História pela Universidade Federal Fluminense (1991), dou-
torado em História Econômica pela Universidade de São Paulo (1997), Pós-doutorado pela
Universidade de Lisboa (2002-2003) e Visiting Research Fellow na Universidade de York/CEGBI
(2014-2015). Atualmente é professor associado da Universidade Federal Fluminense. Tem ex-
periência na área de História, com ênfase em História Econômica do Brasil (Colônia e Império,
séculos XVIII e XIX), atuando principalmente nos seguintes temas: estado, comércio, poder,
economia e história econômica. Pesquisador do CNPq.
Graciela Márquez Colín
Doctora en Historia por la Universidad de Harvard (por su tesis recibió el Gershenkron Prize
en 2002), es profesora de El Colegio de México e investigadora destacada en el estudio del
porfiriato, la revolución y el siglo XX mexicano con énfasis en la historia fiscal, el comercio
internacional, la historia empresarial, la sociología de los impuestos, el cálculo y estimación de
indicadores económicos, los cambios tecnológicos, las finanzas públicas y la historia económica
comparada. Entre sus publicaciones se encuentra «Enrique Cárdenas Sánchez. Cuando se ori-
ginó el atraso económico de México: la economía mexicana en el largo siglo XIX, 1780-1920»,
«Del milagro de la posguerra a la crisis de la deuda externa», «El modelo neoliberal en Méxi-
co», entre otras.
Gianandrea Nodari
Es Doctor en Historia por El Colegio de México con su destacada tesis titulada «La quime-
ra del oro. El sistema monetario mexicano durante la época del patrón oro internacional,
1902-1934». Ha publicado internacionalmente artículos especializados en historia moneta-
ria mexicana bajo los títulos de «As a Nutshell in a Stormy Sea. Mexico’s Adoption of Gold
Standard, 1893-1911» y «The end of a Dream. The Closing Years of Mexico’s Gold Standard,
1930-1934».
Hernán Enrique Lara Sáez
É mestre e doutor em Ciências Humanas no programa de História Econômica pela FFLCH/USP.
Atualmente é professor titular nos cursos de pedagogia, administração, ciências contábeis e
tecnólogos, entre outros. Foi bolsista da CAPES (mestrado) e da FAPESP (doutorado). Pesqui-
sador ligado ao CEBRAP e a diversos grupo temáticos de pesquisa, com destaque para o Grupo
Temático de Pesquisa sobre a Fundação do Estado e da Nação: Brasil 1780 a 1850; O Império
negociado: representação política e institucionalização dos poderes no Estado brasileiro do
século XIX, na USP e em outras instituições de ensino superior. Tem experiência como arquivis-
ta, pesquisador, escritor e docente na área de História.
Andrés M. Regalsky
Es investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, y pro-
fesor en la Universidad Nacional de Luján y en la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
Graduado en Historia por la Universidad de Buenos Aires, obtuvo su doctorado en la Universi-
[505]
Perfil biográfico de los autores
dad de Paris I. Es miembro de la Asociación Argentina de Historia Económica, que ha presidi-
do entre 2009 y 2013. Sus investigaciones se focalizan en la historia económica argentina, en las
áreas de banca, finanzas públicas y servicios. Entre sus libros destacan Las inversiones extranjeras
en la Argentina, Mercados, inversores y élites, Estudios sobre la historia de los ferrocarriles argentinos,
Americanización. Estados Unidos y América Latina en el siglo XX y Los derroteros del Estado empresario
en la Argentina, así como numerosos artículos y capítulos sobre los temas de su especialidad, en
Argentina y en el exterior.
Mónica Gómez
Doctora en Historia por El Colegio de México y economista por la Universidad Nacional de
Córdoba. Profesora Asociada de la Universidad Nacional de Córdoba, en la actualidad, dicta las
asignaturas de Historia Económica Argentina e Historia Económica Mundial en la Carrera de Doc-
torado en Ciencias Económicas. Es experta en historia de la economía argentina y mexicana
de los siglos XIX y XX; entre sus publicaciones destacan «El Banco Provincial de Córdoba y la
Crisis de Baring. Argentina, 1890/91», «Había una vez un sistema de bancos privados emisores
de billetes. México, 1897-1910», «Los estados contables de los bancos de emisión en el México
Porfiriano (1884-1910)», entre otros.
Adolfo Meisel Roca
Doctor en economía por la Universidad de Illinois y maestro en sociología por la Universidad
de Yale, es actualmente codirector del Banco de la República en Colombia (2013-2018) y ha
sido nombrado rector de la Universidad del Norte. Ha escrito y editado una ingente canti-
dad de libros y publicado multitud de artículos, no únicamente de historia económica sino
también de historia demográfica y medioambiental, con énfasis en Colombia y el Gran Caribe.
Entre sus trabajos en historia financiera del siglo XX destacan «A historical analysis of cen-
tral bank independence in Latin America: the Colombian experience, 1923-2008», «La Banca
Central en Colombia: de la autonomía privada a la autonomía pública, 1923-1997», «¿Por qué
Colombia no ha tenido hiperinflación? los determinantes de un política económica estable»,
entre otros.
Juliana Jaramillo Echeverri
Es economista especializada en la historia económica de Colombia. Entre sus publicaciones
destacan «La Gran Depresión en Colombia: Un estímulo a la industrialización, 1930-1953»,
«Too late but profitable: Railroads in Colombia during 1920-1950» y «Evolución de la concen-
tración y especialización industrial en Colombia, 1975-2005».
Marcos Baudean
Es sociólogo y candidato a doctor por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de
la República (Uruguay). Catedrático Asociado de Metodología de la Investigación, dictando
cursos de metodología en la Licenciatura en Estudios Internacionales, en la Licenciatura en
Administración y en la carrera de Analista en Marketing. Entre sus publicaciones destaca el libro
Dilemas de la intervención estatal en la economía. Autonomía administrativa y control político en la tem-
prana historia del banco de la República (1896-1931).
[506] Historia bancaria y monetaria de América Latina (siglos XIX y XX)
Cristian Paul Naranjo Navas
Es doctor en historia por la Universidad Autónoma de Barcelona por su tesis titulada «La Gran
Depresión en Ecuador, 1927-1937. Salarios y precios». Profesor de la Universidad Nacional de
Chimborazo, en Ecuador, cuenta entre sus publicaciones con «Síntomas de la crisis internacio-
nal en Ecuador, 1927-1934» y «Central Bank of Ecuador, 1927: among Dictatorship, Revolution
and Crisis».
Luiz Fernando Saraiva
Possui graduação em História pela Universidade Federal de Juiz de Fora (1995), mestrado
(2001) e Doutorado (2008) em História Social pela Universidade Federal Fluminense. É pro-
fessor adjunto do Departamento de História da Universidade Federal Fluminense (Ght/UFF)
nas disciplinas de História Econômica e Brasil Império. Professor do Programa de Pós Gradu-
ação em História da UFF (PPGH/UFF). Tem experiência na área de História, com ênfase em
História do Brasil Império, atuando principalmente nos seguintes temas: História Econômica,
Escravidão, Região e Poder, Zona da Mata mineira, Rio de Janeiro e Cafeicultura.
Thiago Alvarenga
Professor substituto de História do Brasil Império e História Econômica Geral na Universida-
de Federal Fluminense-Campos dos Goytacazes. Bacharel e Licenciado em História pela Uni-
versidade Federal Fluminense (2013). Mestre pelo Programa de Pós-Graduação em História
da Universidade Federal Fluminense (2016). Atualmente doutorando pelo Programa de Pós-
Graduação em História da Universidade Federal Fluminense com interesse nas seguintes áreas:
História econômica, formas de crédito, poupança e autonomia econômica dos escravos no
século XIX e Brasil Império. Membro do grupo de pesquisa História Econômica Quantitativa
e Social (HEQUS) da Universidade Federal Fluminense. Membro da Associação Brasileira de
Pesquisadores em História Econômica (ABPHE).
Rita de Cássia da Silva Almico
Possui graduação em História pela Universidade Federal de Juiz de Fora (1995), mestrado
em História Econômica pelo Instituto de Economia da Universidade Estadual de Campinas
(2001) e doutorado em História pela Universidade Federal Fluminense (2009). Atualmente
é professora Associada da Faculdade de Economia da Universidade Federal Fluminense. Tem
experiência na área de História, com ênfase em História Econômica, atuando principalmente
nos seguintes temas: História Econômica, Agroexportação, Crédito, Riqueza, Concentração de
renda, Brasil Império e República.
Rodrigo Fontanari
Doutor em História Econômica pela Universidade de São Paulo (2016). Possui graduação em
História (2006), especialização em História, Cultura e Sociedade (2008) e mestrado em Histó-
ria e Cultura Social pela Unesp-Franca (2011). Desenvolveu o mestrado e o doutorado como
bolsista do CNPq. Possui experiência na área de História, com ênfase em História Econômica,
História do Brasil, História Regional e Formação Econômica do Brasil.
La historia bancaria es uno de los grandes ausentes en buena parte de la historia eco-
nómica de América Latina, pese a la importancia que la banca y las nanzas ejercen en
los procesos de desarrollo económico. Ello resulta bastante curioso si consideramos
que los bancos mayores de América Latina en la época contemporánea se cuentan
entre las empresas más antiguas e importantes de la región. Este libro aspira a llenar
esta laguna a partir de un conjunto de estudios que ilustran etapas claves de la historia
bancaria de un mosaico de países latinoamericanos a lo largo de los siglos XIX y XX.
En resumen, el estudio histórico de los bancos contribuye a aclarar facetas
esenciales del surgimiento y evolución del capitalismo en Latinoamérica
así como de la formación de los Estados desde el siglo XIX hasta el
presente. Para ahondar en algunos de estos problemas, este
volumen ofrece una muestra amplia de aportaciones de una
nueva generación de investigadores que ha comenzado
a impulsar trabajos detallados de historia bancaria
en distintos países de la región, los cuales son
fundamentales para entender la historia
nanciera y para explicar aspectos
relacionados de la historia políti-
ca en América Latina, siem-
pre tan vivaz y llena de
polémicas.
www.editorialuc.es
ISBN 978-84-8102-838-6
IBIC: KFFK, KFFL
28€
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Em 1822, em sentido estrito, havia somente um banco no país, o Banco do Brasil. O primeiro objetivo deste artigo foi avaliar, por meio de relatórios do Ministério da Fazenda, sua atuação como fornecedor de crédito ao governo desde a Independência até sua extinção em 1829. Num segundo momento, analisou--se o que disse a imprensa da corte sobre os negócios bancários no contexto da emancipação política. A pesquisa mostrou que, na altura da Independência, embora os bancos não tenham sido protagonistas da expansão do mercado de crédito no país, o Banco do Brasil cumpriu uma importante função no financiamento do gasto público e na consolidação da Independência. Desse modo, o artigo procurou contribuir para esclarecer o papel do banco no financiamento dos gastos públicos depois da Independência e captar, pela imprensa, o efeito de seus desdobramentos políticos sobre a confiança na instituição.
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Resumo O presente artigo coteja a trajetória do advogado Manoel Jacques de Araujo Basto entre os anos de 1835 e 1863 na cidade do Rio de Janeiro. Sua vida e atividade profissional foram se deram em meio a uma grande transformação da sociedade brasileira, fruto da construção do Estado brasileiro e da expansão de uma economia agroexportadora de base escravista. Esse contexto de crescimento econômico mudou as relações jurídicas, especialmente nas formas de acumulação de patrimônio, disputas por dívidas e empréstimos não pagos. Ao acompanharmos a trajetória desse personagem, relacionamos ao contexto da cidade do Rio de Janeiro, tentando entender algumas de suas escolhas. Ao mesmo tempo, buscamos entender um quadro mais geral da sociedade na qual ele estava inserido. Abstract This article compares the trajectory of the lawyer Manoel Jacques de Araujo Basto between the years 1835 and 1863 in Rio de Janeiro. His professional life and activity took place amid a great transformation of Brazilian society, as a result of the construction of the Brazilian State and the expansion of a slave-based agro-export economy. This context of economic growth changed legal relations, especially in the forms of equity accumulation, disputes over debts and unpaid loans. As we trace this character's path, we also correlate it with the context of the city of Rio de Janeiro, trying to make sense of some of his choices. At the same time, we seek to understand a more general pic of the society in which he was inserted.
Thesis
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Abstract This dissertation investigates the private and non-institutional credit market in the city of Rio de Janeiro between the years of 1820 and 1860. Based on research and analysis of newspaper, notary books, debt ligation, judicial attachments and bills of exchange registries, this study seeks to build the background of the city´s credit market, one in which becomes evident a strong complementarity between the different credit titles in circulation at the time. Even though Rio has had no banking system between 1829 and 1838, the city experienced a sharp demographic and commercial boom during this period. Such an increase in the city’s economic activity was responsible for a striking rise in the demand for investment capital. Such demand was met by a coordinated state effort that striven to allocate and redirect private savings towards the market. Such movement was responsible for the emergence of a vast and complex private credit market in which one of its cornerstones was the presence of an intertwined relationship between credit and private property. The city also had a thriving pawning and second-hand goods markets that were able to accommodate and foster these circular dynamics observed between private property and credit transactions. This created a background where slaves played an relevant role. Both the trans-Atlantic and domestic “businesses of slavery” generated thousands of negotiable titles, working as a propeller for credit circulation. At the same time, 65% of debit litigation in the period had at least one slave guaranteeing unpaid debts. The enslaved human beings served as one of the main guarantors for credit circulation in Rio de Janeiro during the first half of the nineteenth century. Resumo A presente tese tem como foco o mercado privado e não institucional de crédito na cidade do Rio de Janeiro entre os anos de 1820 a 1860. Através de uma análise de jornais, livros de notas, ações de execução de dívidas, penhoras judiciais e registros de letras, buscou-se traçar um quadro que evidência a complementaridade entre os diferentes instrumentos de crédito em circulação na praça carioca durante o período. Embora a cidade não tenha contado com um sistema bancário entre os anos de 1829 até 1838, isto não impediu um acentuado crescimento demográfico e comercial. Este incremento nas atividades econômicas gerou forte demanda por capital que foi suprida por um incentivo estatal que visava direcionar a poupança e capitais privados ao mercado, criando com isso um amplo e complexo mercado privado de crédito cujo um importante pilar de sustentação foi a presença de uma relação interligada e circular entre crédito e propriedade privada. A cidade contava na época com um aquecido mercado de penhor e de segunda mão que foi capaz de absorver e impulsionar este movimento cíclico entre crédito e propriedade. Dentro deste quadro, a escravidão teve um papel de destaque. Os “negócios da escravidão,” tanto os transatlânticos, quanto os domésticos, geraram milhares de títulos negociáveis, servindo como um propulsor à circulação do crédito. Ao mesmo tempo, 65% dos litígios tiveram escravos penhoradas como garantia às dívidas em atraso, fazendo da propriedade em seres humanos escravizados um dos principais lastros à circulação do crédito durante a primeira metade do século XIX na cidade do Rio de Janeiro.
Desenvolveu o mestrado e o doutorado como bolsista do CNPq. Possui experiência na área de História, com ênfase em História Econômica, História do Brasil
Doutor em História Econômica pela Universidade de São Paulo (2016). Possui graduação em História (2006), especialização em História, Cultura e Sociedade (2008) e mestrado em História e Cultura Social pela Unesp-Franca (2011). Desenvolveu o mestrado e o doutorado como bolsista do CNPq. Possui experiência na área de História, com ênfase em História Econômica, História do Brasil, História Regional e Formação Econômica do Brasil.