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Efectos antropogénicos sobre las poblaciones de megafauna acuática del Caribe Mexicano

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El Caribe Mexicano es parte importante de la segunda barrera arrecifal más grande del mundo conocida como el Sistema Arrecifal Mesoamericano. El acelerado desarrollo de la región en los últimos años se ha convertido en una amenaza para la conservación de los ecosistemas y sus especies debido en gran parte a los efectos antropogénicos directos o indirectos sobre los organismos. Las especies de megafauna acuática, que incluyen varias especies de cetáceos, sirenios, elasmobranquios y reptiles, son particularmente susceptibles al efecto de las actividades humanas debido a sus características biológicas, como tasas lentas de crecimiento y bajo potencial reproductivo. Se realizó una revisión del estado del arte de los efectos de la observación turística, la degradación del hábitat, la contaminación, y las pesquerías sobre las poblaciones de megafauna acuática en el Caribe Mexicano, en los que se detectaron huecos en conocimiento, por lo que, se proponen futuras directrices de investigación en el área.
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Ecología
y
Conservación
de Fauna
en
Ambientes Antropizados
Editores
Aurelio Ramírez-Bautista
Rubén Pineda-López
Red Temática Biología, Manejo y Conservación
de Fauna Nativa en Ambientes Antropizados.
Red Temática Biología, Manejo y Conservación de Fauna Nativa
en Ambientes Antropizados (REFAMA)
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT)
Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)
Directorio
Universidad Autónoma de Querétaro
Dr. Gilberto Herrera Ruiz
Rector
Dr. Irineo Torres Pacheco
Secretario Académico
Dra. Margarita Teresa de Jesús García Gasca
Directora de la Facultad de Ciencias Naturales
Dr. Marco Antonio Sánchez Ramos
Coordinador de la Licenciatura en Biología
REFAMA
Consejo Técnico Académico
Robert W. Jones
Ireri Suazo Ortuño
Iriana Zuria Jordán
Javier Ponce Saavedra
Patricia Ornelas García
Hipolito Cortez Madrigal
Rubén Pineda López
Ignacio Castellanos Sturemark
Romeo A. Saldaña Vázquez
Ecología y Conservación de Fauna
en Ambientes Antropizados
Es una publicación de la Red Temática Biología, Manejo y Conservación
de Fauna Nativa en Ambientes Antropizados (REFAMA), apoyada por el
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) e impresa por la
Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).
Este capítulo forma parte del libro, Ecología y Conservación de Fauna en
Ambientes Antropizados con ISBN : 978-607-513-347-8 Impresión Digital.
Todos los capítulos de este libro fueron arbitrados por el Comité Cientíco.
Forma sugerida de citar un capítulo.
Ramírez-Bautista, A. y R. Pineda-López (Eds.). 2018. Ecología y Conservación
de Fauna en Ambientes Antropizados. REFAMA-CONACyT-UAQ.
Querétaro. México. 403 páginas.
Forma sugerida de citar un resumen
Autores. 2018. Título del trabajo. Páginas. En Ramírez-Bautista, A. y R.
Pineda-López (Eds.). Ecología y Conservación de Fauna en Ambientes
Antropizados. REFAMA-CONACyT-UAQ. Querétaro. México.
Libro de distribución gratuita
D.R © Universidad Autónoma de Querétaro, Centro universitario, cerro de
las Campanas s/n, Código Postal 76010, Querétaro, Qro., México.
Primera edición Enero de 2018
Hecho en México
Made in México
Red Temática Biología,
Manejo y Conservación de Fauna
Nativa en Ambientes Antropizados
REFAMA
www.refama.org
REFAMA es una red temática apoyada por CONACyT que integra a interesados en el cono-
cimiento y conservación de la fauna nativa en ambientes antropizados de México, tanto de
sectores académicos como gubernamentales, sociales y privados.
Su objetivo es ampliar y potencializar los alcances de la investigación de la fauna nativa
en ambientes antropizados de México, mediante la formación de una red de académicos y
usuarios para impulsar mejores y mayores trabajos de investigación y de formación de re-
cursos humanos en forma planeada, conjunta y multi-transdisciplinaria, de tal manera que
promueva una sinergia de los esfuerzos y recursos humanos y materiales que en este tema se
encuentran en el país o en el extranjero, y se obtenga un mayor impacto en su conocimiento
y en propuestas de manejo y conservación que se socialicen e integren en políticas públicas e
iniciativas privadas.
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EFECTOS ANTROPOGÉNICOS SOBRE
LAS POBLACIONES DE MEGAFAUNA
ACUÁTICA DEL CARIBE MEXICANO:
UNA REVISIÓN DEL ESTADO DEL ARTE
Itzel Zamora-Vilchis1,2*, María del Pilar Blanco-Parra1,2,
Delma Nataly Castelblanco-Martínez1,2 y Carlos Alberto Niño-Torres1
1Universidad de Quintana Roo, División de Ciencias e Ingenierías, Departamento de Ciencias, Laboratorio de Ecología
y Biología Molecular, Boulevard Bahía s/n, Colonia Del Bosque, Chetumal, Quintana Roo, México
2Programa de Cátedras Jóvenes Investigadores CONACYT, Av. Insurgentes Sur 1582,
Col. Crédito Constructor, Ciudad de México
*izamoravi@conacyt.mx
Captura artesanal de tiburones en Isla Holbox, Quintana Roo. Foto: María del Pilar Blanco Parra
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Resumen
El Caribe Mexicano es parte importante de la segunda barrera arrecifal más grande del mun-
do conocida como el Sistema Arrecifal Mesoamericano. El acelerado desarrollo de la región
en los últimos años se ha convertido en una amenaza para la conservación de los ecosistemas
y sus especies debido en gran parte a los efectos antropogénicos directos o indirectos sobre
los organismos. Las especies de megafauna acuática, que incluyen varias especies de cetá-
ceos, sirenios, elasmobranquios y reptiles, son particularmente susceptibles al efecto de las
actividades humanas debido a sus características biológicas, como tasas lentas de crecimiento
y bajo potencial reproductivo. Se realizó una revisión del estado del arte de los efectos de la
observación turística, la degradación del hábitat, la contaminación, y las pesquerías sobre las
poblaciones de megafauna acuática en el Caribe Mexicano, en los que se detectaron huecos
en conocimiento, por lo que, se proponen futuras directrices de investigación en el área.
Palabras claves: Megafauna marina, Caribe Mexicano, efectos antropogénicos, Quintana Roo.
Introducción
El Caribe Mexicano está comprendido en su to-
talidad dentro de la jurisdicción del estado de
Quintana Roo. Es un área privilegiada con una
gran riqueza de ecosistemas, dentro de los que
destacan las extensas áreas de manglar, las pra-
deras de pastos marinos y el ecosistema arrecifal
que forma parte importante de lo que se cono-
ce como el Sistema Arrecifal Mesoamericano o
Arrecife Mesoamericano, la segunda barrera de
coral más grande del mundo con más de 1,000
km de longitud que se extiende a lo largo de
cuatro países: México, Guatemala, Belice y Hon-
duras (McField y Cramer, 2007). Debido a su
ubicación, a la transparencia de sus aguas, su di-
versidad y cultura, el Caribe representa un sitio
estratégico para el desarrollo turístico. El Caribe
surgió como industria turística a mitad del siglo
XX (Palafox-Muñoz et al., 2014), y en México,
esta actividad ha tenido un crecimiento signi-
cativo en los últimos 50 años (SECTUR, 2000).
La franja turística de la Riviera Maya recibió en
2010 aproximadamente 3 millones 370 mil turis-
tas, esto representó un ingreso de 5,522 millo-
nes de dólares. En 2012 Quintana Roo captó el
38.9% del total de ingresos al país por concepto
de turismo, al atraer el mayor número de turistas
(SECTUR, 2013). Otra de las actividades impor-
tantes a nivel regional para el Caribe Mexicano
son las pesquerías. El estado de Quintana Roo
aporta el 0.37% del total de la producción pes-
quera del país. Si bien el aporte porcentual no es
muy elevado, esta actividad representa una im-
portante fuente de ingresos para diversas comu-
nidades locales (Medina, 2004). Mundialmente
se reconoce que diferentes actividades humanas,
incluidas el turismo y las pesquerías son respon-
sables de la pérdida en la diversidad biológica,
acelerando las tasas de extinción entre 1,000 y
10,000 veces más que la tasa natural (Derraik,
2002). En el Caribe Mexicano son pocos los
estudios sobre los efectos que estas actividades
puedan tener en sus ecosistemas y biodiversidad
(Córdoba-Ordoñez y García de Fuentes, 2003).
Especies con tasas lentas de crecimiento y bajo
potencial reproductivo, como las de la megafau-
na acuática son particularmente suceptibles. La
megafauna acuática del Caribe Mexicano es
compuesta por especies de gran tamaño que per-
tenecen a diferentes grupos taxónomicos (cetá-
ceos, sirenios, elasmobranquios y reptiles). Estas
especies cumplen un papel importante dentro de
la dinámica tróca de los ecosistemas que ocu-
pan. Los cambios ocurridos por las diversas acti-
vidades humanas pueden causar pérdida de bio-
diversidad, erosión de playas, contaminación de
agua y mantos freáticos, y eutrozación, lo que
ocasiona daños directos a los ecosistemas cos-
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teros y las especies asociadas (Oropeza, 1999).
Así mismo, la reducción de los hábitats puede
propiciar la fragmentación de los ecosistemas e
interrumpir su conectividad (Nuñez Lara-Lara
et al., 2008). Actividades no reguladas como la
observación de fauna silvestre pueden alterar la
conducta y provocar daños físiológicos y/o físi-
cos a estas especies (Gallagher et al., 2015). De
igual manera, las pesquerías sin una normativi-
dad vigente basada en estudios cientícos, po-
drían conducir a la sobreexplotación de especies
y contribuir a la extinción de estas (Rice, 2014).
En este estudio, se realizó una revisión del estado
del arte de algunos de los efectos antropogénicos
más importantes sobre las poblaciones de me-
gafauna acuática del Caribe Mexicano: 1. Acti-
vidades de observación turística 2. Degradación
del hábitat, 3. Contaminación, y 4. Pesquerías. El
objetivo de este estudio fue detectar los vacíos en
el conocimiento y proponer futuras directrices
de investigación en el área. Estos estudios serán
de suma importancia para crear o actualizar los
planes de manejo de las especies y áreas natura-
les del Caribe Mexicano.
Métodos
Se consideró el Caribe Mexicano, la zona com-
prendida entre Cabo Catoche, al norte del estado
de Quintana Roo (21º 36’ 18’’ N; 87º06’13’W) y
los límites con Belize al sur del estado de Quin-
tana Roo (18º 09’ 45’’ N; 87º 48’ 50’’ W), lo que
constituye aproximadamente 865 km de costa.
Se realizó una búsqueda exhaustiva de infor-
mación en diferentes fuentes, tales como artí-
culos cientícos, libros, tesis y reportes técnicos
en las principales bases de datos como Web of
Science, JSTOR, BioOne, Elsevier, Springerlink,
Google scholar y en las bases de datos de tesis de
las principales universidades, como Universidad
Nacional Autónoma de México, Universidad
Autónoma Metropolitana e Instituto Politécnico
Nacional, así como algunos centros de investi-
gación locales, como El Colegio de la Frontera
Sur. Se buscaron los términos “Caribe Mexica-
no” “Quintana Roo” “turismo” “degradación del
hábitat” “impactos manglares” “impactos pastos
marinos” “impactos arrecifes de coral” “impac-
tos playas” “pesquerías” “contaminación” “pes-
ticidas” “organoclorados” “OCs” “bifenilos po-
liclorados” “PCBs” “hidrocarburos aromáticos”
“metales” “elementos traza” “aguas residuales
“mamíferos acuáticos” “nado con tiburones
“nado con tortugas. En el caso de bases de datos
internacionales, se insertaron los términos equi-
valentes en inglés.
Se agruparon los resultados en cuatro cate-
gorías según el efecto antropogénico que corres-
pondía: 1. Observación turística 2. Degradación
del hábitat, 3. Contaminación, y 4. Pesquerías.
Resultados
Observación turística de megafauna acuática
Entre las actividades turísticas que pueden afec-
tar de manera directa las características ecológi-
cas de la megafauna acuática, se encuentran los
avistamientos, buceo y nado con las diferentes
especies de megafauna acuática de la región. Las
actividades de observación de megafauna acuá-
tica en el Caribe Mexicano van cobrando cada
día mayor popularidad y turistas a nivel mun-
dial son atraídos por estas carismáticas especies
(Cardenas-Palomo et al., 2015; Hacohen-Do-
mene et al., 2015). Sin embargo, es importante
contar con normas que regulen estas activida-
des y estudios de los efectos que la observación
pueda tener sobre los organismos. A continua-
ción se detallan algunas de las actividades más
importantes de observación de megafauna del
Caribe Mexicano.
Nado con tiburón ballena
Una de las actividades más lucrativas de obser-
vación de megafauna en vida libre en el Caribe
Mexicano es el denominado “nado con tiburón
ballena” (Rhincodon typus) que se realiza entre
las costas de Holbox e Isla Mujeres en Quinta-
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na Roo, de mayo a septiembre (Remolina et al.,
2007). Los tiburones ballena arriban a estas áreas
principalmente para alimentarse de plancton
(Cardenas-Palomo et al., 2015). Esta actividad
comenzó en el 2002 por operadores de servicios
turísticos de Isla Holbox y Chiquilá, desde en-
tonces, el número de visitantes se ha incremen-
tado de 1,500 turistas en 2003 a 60,000 en 2015.
Así mismo, el número de permisos, de 42 auto-
rizaciones en 2003 hasta 160 en 2015 tan sólo
para Holbox (Zapata, 2015). Actualmente exis-
te un plan de manejo para realizar aprovecha-
miento no extractivo a través de la observación
y nado con tiburón ballena, donde se especican
las regulaciones que los prestadores de servicios
tienen que seguir como permisos, condiciones
generales de la embarcación, velocidad de apro-
ximación a los tiburones, entre otros. Además, se
especica el código de conducta de guías y turis-
tas en cuanto al número de nadadores, distancia
de aproximación al tiburón y conductas prohibi-
das (SEMARNAT, 2016).
En el Caribe Mexicano se han realizado al-
gunos estudios a corto plazo enfocados a de-
terminar si existe algún efecto de esta actividad
sobre la conducta de los tiburones. Ziegler et al.
(2016) realizó un estudio de los impactos socia-
les y biológicos del nado con tiburón ballena en
esta región por medio de encuestas a los turis-
tas que realizaron esta actividad. Se encontró
que los turistas perciben que el incremento en
el número de contactos físicos con los tiburones
puede incrementar el daño a estos organismos.
Así mismo, el exceder en el número de turistas
permitidos durante la actividad puede tener un
impacto negativo en los tiburones y su medio
ambiente. Sin embargo, lo que perciben como
el mayor riesgo para los tiburones, es el incre-
mento de botes que simultáneamente realizan la
actividad (Ziegler et al., 2016). En 2014 se rea-
lizó un estudio sobre los efectos del turismo en
la conducta alimentaria del tiburón ballena en el
Caribe Mexicano, y se encontró que aunque el
comportamiento general de alimentación no se
modicó signicativamente, el 34.6% detuvo su
actividad alimenticia y se sumergió debido a la
presencia de embarcaciones o nadadores. Ade-
más, se encontró que 20% de los organismos
avistados presentan una lesión en el cuerpo nor-
malmente en la aleta caudal causadas al parecer
por los motores de las embarcaciones (Villagó-
mez Vélez, 2016).
Buceo con tiburón toro
El buceo con tiburones es una atracción impor-
tante que está generando millones de dólares
en países como Sudáfrica, Maldivas, Filipinas,
Australia y Estados Unidos (Topelko y Dearden,
2008). En México, esta actividad se está con-
virtiendo en una atracción importante para el
Caribe Mexicano, donde se oferta el buceo con
tiburón toro durante los meses de noviembre
a marzo principalmente en Playa del Carmen,
Quintana Roo. En esta región se practican dos
tipos de buceos: buceo de atracción (se utiliza
carnada para atraer a los tiburones) y buceo de
observación (sin el uso de carnada). No existe
hasta la fecha una regulación emitida por las au-
toridades para el buceo con tiburón toro, sin em-
bargo, algunas ONGs y prestadores de servicios
emitieron el “Manual de buenas prácticas para el
buceo con tiburón toro (Carcharhinus leucas) en
Playa del Carmen, en este documento se hacen
varias recomendaciones en cuanto a las normas
generales de observación, sobre la seguridad, el
equipamiento de los buzos, certicaciones mí-
nimas, tamaño de los grupos, número de guías
recomendados, entre otras (García-Carrillo y
Olmo-Torres, 2014). No se encontraron estudios
reportados sobre los posibles efectos del buceo
con tiburones toro sobre su conducta u otros
factores biológicos.
Nado con Tortuga blanca
El nado con tortuga blanca (Chelonia mydas) se
realiza principalmente en las costas de Akumal,
Quintana Roo. Para esta actividad existe una
propuesta de capacidad de carga y manejo de vi-
sitantes para la actividad de nado con tortugas
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marinas en la bahía de Akumal (ANÓNIMO,
2015); sin embargo, no se encontró una nor-
matividad aprobada para regular la actividad.
Además, se reporta que no existe una correcta
vigilancia por parte de las autoridades para que
las normas se respeten (Núñez-Vivas, 2015). Ac-
tualmente no existen estudios reportados sobre
el efecto directo del nado con tortugas sobre sus
características biológicas.
Otras actividades de observación de mega-
fauna acuática
Otras actividades de observación con menor
auencia en la región, incluyen los avistamien-
tos ocasionales de mamíferos marinos sobre
todo delnes nariz de botella (Tursiops trunca-
tus) a lo largo del Caribe Mexicano, y manatíes
(Trichechus manatus) generalmente en la región
sur de Quintana Roo. Recientemente se oferta el
buceo con cocodrilos en Banco Chinchorro. No
se tiene registro sobre regulaciones ni estudios
sobre los efectos que estas actividades puedan
tener sobre estas especies.
Degradación de hábitat
Aunque la región Caribe Mexicano natural-
mente presenta alteraciones periódicas en sus
ecosistemas costeros debido a la presencia de
fenómenos estocásticos, como los huracanes (Is-
lebe et al., 2009; Manuel-Navarrete et al., 2011),
el impacto humano parece ser una amenaza en
incremento. La mayoría del Caribe Mexicano es
actualmente considerado un destino turístico
de alta demanda, y se predice que la auencia
turística se incrementará enormemente duran-
te los años venideros (Torres y Momsen, 2005).
Esta actividad implica el cambio en el uso de la
tierra en las áreas costeras, lo que afecta el pai-
saje y funcionamiento ecosistémico; y aporta
elementos contaminantes a los cuerpos de agua
aledaños a las actividades humanas. En la Pe-
nínsula de Yucatán, las actividades humanas no
integradas al funcionamiento de los ecosistemas
han generado la reducción en la cobertura de ve-
getación sumergida, manglares y dunas costeras.
Por otra parte, la erosión de playas, la reducción
y pérdida de hábitats críticos, así como la eutro-
zación han sido reconocidos como los princi-
pales problemas de la zona costera (Herrera-Sil-
veira et al., 2005). Como consecuencia de todo
esto, se encuentra la pérdida no cuanticada de
biodiversidad y los subsecuentes cambios en la
estructura tróca de humedales y otros ecosiste-
mas costeros.
Pérdida y alteración de las playas y du-
nas costeras
Las áreas de dunas y playas son críticas para el deso-
ve de tortugas marinas y cocodrilos, así como para el
cuidado de las crías de estos últimos (Gibbons et al.,
2000). Quintana Roo es uno de los estados de la Re-
pública con menor densidad humana (34 personas/
km2), y la mayor proporción de habitantes ocupan
la región norte del estado. Por esta razón, la pérdida
de hábitats de anidación en el Caribe Mexicano no
parecía ser un factor de riesgo importante para los
reptiles marinos. Sin embargo, el desarrollo turístico
en el borde costero podría ser de mayor importancia
para el Cocodrilo Americano (Cocodrilus acutus),
particularmente si las playas arenosas usadas como
áreas de anidación comienzan a ser la base de de-
sarrollos turísticos (Cedeño-Vázquez et al., 2006).
Estudios genéticos recientes sugieren que la pérdi-
da y degradación de hábitat en el Caribe Mexicano,
causada principalmente por el desarrollo turístico
ha disminuido el área de anidación potencial para
el Cocodrilo Americano y ocasionado la fragmen-
tación de sus poblaciones (Machkour-M’Rabet et
al., 2009). Por otra parte, la desaparición de playas
de anidación de tortuga verde (Chelonia mydas)
y caguama (Caretta caretta) en las costas de la Ri-
vera Maya, particularmente en Xcacel y Xcacelito
podrían conducir a la pérdida irreversible de la di-
versidad genética global de las poblaciones de estas
tortugas marinas (Encalada et al., 1999).
Pérdida y alteración de áreas de manglar
Los manglares constituyen áreas de crianza de
muchas especies de peces que son la base de la
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dieta de cocodrilos, tiburones y cetáceos (Nage-
lkerken et al., 2008). Para los elasmobraqnuios
en particular estas zonas de manglar son de gran
importancia como áreas de crianza, por lo que,
en Quintana Roo ya se han determinado algu-
nas zonas de importancia para estas especies,
como la laguna de Yalahau en el norte del estado
(Hueter et al., 2007), y se ha propuesto también
la Bahía de Chetumal como área de crianza para
estas especies (Bonl, 1997). Por otra parte, las
plantas de manglar sirven como fuente adicio-
nal de alimento para los manatíes (Castelblan-
co-Martínez et al., 2009), y los manglares sirven
como áreas de refugio para estos últimos. Las
nutrias de río dependen de cuerpos de agua dul-
ce y de vegetación riparia en buen estado para su
supervivencia (Alarcon y Simões-Lopes, 2004),
incluyendo áreas de manglar. Debido a su loca-
lización en la zona costera, los manglares son
vulnerables a huracanes y a disturbios antropo-
génicos (Whigham et al., 2003) y presentan tasas
de deforestación altas (Hirales-Cota et al., 2010).
Sin embargo, hasta el momento no existe ningún
estimativo del efecto directo o indirecto de la
pérdida del manglar sobre la megafauna acuáti-
ca en el Caribe.
Pérdida y alteración de praderas de pastos
marinos y arrecifes de coral
La degradación de los arrecifes de coral en el
Caribe se considera alarmante, debido al efecto
combinado del incremento de elementos conta-
minantes y la reducción de la población de or-
ganismos herbívoros, como resultado de la so-
brepesca y la alteración del uso de suelo costero
(Carriquiry et al., 2013). Los aportes continuos
de compuestos nitrogenados de origen antrópi-
co vía descargas en aguas subterráneas, tienen
un potencial enorme de impactar severamente a
nivel ecológico las praderas de pastos marinos y
arrecifes de coral a lo largo de las costas caribeñas
de México (Mutchler et al., 2007). Los periodos
prolongados de descarga de nutrientes nitroge-
nados pueden ocasionar el crecimiento excesivo
de comunidades de algas, y por tanto, el colapso
de los ecosistemas de pastos y corales (Sánchez
et al., 2013). Las praderas de pastos marinos son
vitales para los manatíes y tortugas marinas, pri-
mordialmente herbívoros (Bakker et al. 2016). Al
constituir una fuente primaria de alimentación
para estos organismos, la degradación y pérdida
de la vegetación acuática sumergida supone una
amenaza directa sobre el recurso alimentario para
estas especies. Adicionalmente, manglares y arre-
cifes son áreas de crianza y uso de innumerables
especies de peces y moluscos, que son parte de la
dieta de los predadores tope (tiburones, rayas y
delnes) (Robertson y Duke, 1987).
Contaminación
En los océanos, una de las actividades que más
amenaza la fauna marina es la contaminación,
la cual se presenta de diferentes maneras como:
desechos sólidos, aguas residuales, metales, pes-
ticidas organoclorados, bifenilos policlorados,
desechos plásticos, aceites y combustibles entre
muchos otros.
Para el Caribe Mexicano, son pocos los estu-
dios que se han llevado a cabo. En un estudio re-
ciente, Baker et al. (2010) encontraron una cor-
relación entre el incremento en la composición
de δ15N en gorgonáceos con la descarga de aguas
residuales y sugieren que para el año 2050 hab-
rá un incremento cercano al 40% en la descarga
de éstas, por lo que recomiendan la creación de
un programa de seguimiento que mida la com-
posición isotópica en organismos bentónicos
como bio-indicadores de contaminación. Este
incremento responde principalmente al aceler-
ado crecimiento de las ciudades turísticas, como
Cancún y Playa del Carmen. Se sabe que el in-
adecuado tratamiento de las aguas de drenaje,
especialmente en la porción donde se localizan
importantes desarrollos turísticos puede ser un
gran problema para el medio ambiente, afectan-
do de manera puntual el manto freático, y las zo-
nas marinas adyacentes (Aguilar y De Fuentes,
2007; Murray, 2007). Otros estudios señalan que
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la contaminación por hidrocarburos aromáticos
en los cuerpos de agua de la región (principal-
mente cenotes), está causada en gran parte por la
actividad turística en la zona (Medina-Moreno
et al., 2014; Lizardi-Jimenez et al., 2015). Otro
tipo de contaminación que no ha sido evaluada
de manera puntual en la región, es la contami-
nación por metales pesados. Se cree que la con-
taminación por plomo se acentuó en la parte
norte del Caribe Mexicano debido al crecimien-
to exponencial humano que ha sufrido esta zona
(Medina-Elizalde et al., 2002). En el mismo sen-
tido, otra amenaza que debe ser considerada es
la industria de los cruceros, debido a que el Cari-
be representa a nivel mundial la región en la que
esta industria ha tenido un mayor desarrollo.
Gobiernos locales invierten grandes cantidades
de dinero para atraer estos barcos, pero no existe
una evaluación de los diferentes efectos que los
cruceros pueden causar en los sitios de destino.
Se sabe que los cruceros generan grandes can-
tidades de desechos que en muchas ocasiones
son descargados al mar, estos incluyen, aguas de
drenaje, agua cargada de aceites y combustibles,
agua de lastre (con el consecuente transporte de
fauna), y basura sólida, entre muchos otros. Los
costos ambientales de esta industria no han sido
cuanticados, y representa todo un reto medir
sus alcances (Zapata-Aguirre y Brida, 2008).
De manera puntual, para la megafauna
acuática presente en el Caribe Mexicano, es muy
poco lo que ha sido estudiado en este aspecto.
Para el manatí antillano, se han llevado a cabo
pocos estudios, dos de ellos enfocados a medir
la concentración de metales (As, Cd, Cr, Cu, Pb,
Ni, y Zn) presentes en huesos del manatí (Min-
guer et al., 1997; Romero-Calderon et al., 2016).
Estos autores encontraron que la concentración
de estos metales es más alta que lo reportado
para la especie en otras regiones del mundo. Un
tercer trabajo que midió y comparó las concen-
traciones de compuestos organoclorados (62
Bifenilos policlorados y 32 pesticidas organoclo-
rados) presentes en grasa y sangre de ejemplares
del Caribe Mexicano y de la Florida (Wetzel et
al., 2008) y encontró altas concentraciones en
ambos grupos. Para reptiles, se analizaron los
pesticidas organoclorados presentes en hue-
vos de cocodrilo (Crocodylus acutus) de Banco
Chinchorro, donde se encontró una correlación
directa entre la concentración de organoclora-
dos y la longitud total de hembras que deposita-
ron los huevos (Charruau et al., 2013).
Las corrientes marinas juegan un papel im-
portante en el transporte de basura plástica hacia
el Caribe Mexicano, las que depositan grandes
cantidades de basura provenientes de Sur y Cen-
tro América, así como de las islas que forman
el cinturón de las Antillas. Desafortunadamente,
a pesar de que localmente se sabe de esta prob-
lemática y que basta con un recorrido por las pla-
yas para darse cuenta de la magnitud del proble-
ma, no se ha realizado un estudio sistemático que
evalúe el mismo. Se ha señalado que una de las
principales amenazas para las tortugas marinas de
la región es la basura (Herrera-Pavón, 2011).
Pesquerías
El estado de Quintana Roo aporta el 0.37% del
total de la producción pesquera del país, con un
promedio anual de 4,500 t (toneladas). Si bien no
es un estado que aporte mucho en peso, su apor-
tación al valor global de la producción es impor-
tante dado que en sus aguas se explotan recursos
con un alto valor comercial, como lo son la lan-
gosta, el camarón, el caracol y algunas especies
de escama en las que se sustenta la economía
pesquera del estado con alrededor de 123 mi-
llones de pesos al año (Medina, 2004). Además,
constituye una importante actividad económica,
alimentaria y social, debido a la generación de
empleos directos en su fase de captura, manejo,
proceso primario de la producción, distribución
y comercialización de productos y subproductos
pesqueros (Medina, 2004). En los últimos años
el crecimiento poblacional en el estado generado
por el auge del turismo, ha causado un aumento
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en el esfuerzo pesquero incrementándose el nú-
mero de organizaciones sociales y pescadores in-
dependientes, lo que destaca como una de las ac-
tividades productivas con mayores perspectivas
de desarrollo en la entidad (Medina, 2004). En
Quintana Roo, las principales artes de pesca que
se utilizan son: redes agalleras, redes langosteras,
palangres, redes de arrastre y trampas (Herrera
Pavón, 2011). El efecto de la actividad pesquera
en las especies de megafauna del Caribe Mexi-
cano se puede clasicar en dos formas: directo
e indirecto. El efecto directo se dene como el
que es causado cuando se captura el individuo
en una pesquería y este tiene un aprovechamien-
to comercial, y el indirecto cuando es capturado
incidentalmente y no tiene un valor comercial.
Efecto directo de las pesquerías
El efecto directo de las pesquerías sobre la me-
gafauna acuática solo afecta al grupo de los
elasmobranquios ya que es el único grupo que
presenta una pesquería legal dirigida a algunas
de sus especies. Sin embargo, este grupo tam-
bién se encuentra afectado indirectamente por
pesquerías, ya que en la mayoría de los casos los
elasmobranquios se capturan incidentalmente
en pesquerías que están enfocadas a otros re-
cursos (Bonl, 1997). Para el 2014, en el Caribe
Mexicano, los tiburones aportaron el 4.2% de la
producción pesquera, ubicándose en el cuarto
lugar después de los meros, las langostas y los
pargos (CONAPESCA, 2013). La pesquería de
elasmobranquios en esta región, al igual que en
el resto del país, es en su mayoría de tipo costero
y artesanal. Las especies de tiburón que princi-
palmente se capturan en el Golfo de México y
Mar Caribe son el cazón de ley (Rhizopriono-
don terraenovae), cazón pech (Sphyrna tiburo),
tiburón puntas negras (Carcharhinus limbatus),
cazón limón (Carcharhinus acronotus), tiburón
martillo (Sphyrna lewini), tiburón toro (Car-
charhinus leucas), tiburón piloto (Carcharhinus
falciformis), tiburón poroso (Carcharhinus poro-
sus) y tiburón curro (Carcharhinus brevipinna).
En cuanto a volumen de captura, la especie R.
terraenovae es la más signicativa en el Golfo de
México y Mar Caribe, y S. tiburo para las costas
de Tabasco, Campeche y Yucatán (Bonl, 1997;
Castillo-Géniz et al.,1998).
En Quintana Roo se observó que los elasmo-
branquios aportan un 6.5% a las capturas totales
del estado en peso desembarcado, siendo el grupo
de tiburones el que es capturado en mayor propor-
ción 5.5%, mientras que los cazones aportaron 1%
y las rayas 0.08%. Entre el año 2000 y 2015 se ob-
servó para Quintana Roo un valor máximo en las
capturas de elasmobranquios en peso vivo, que fue
de 492 t en el 2004, y un valor mínimo de 118.73 t
en el 2002 (Blanco-Parra et al., 2016). Si bien a nivel
estatal la captura agrupada para todas las categorías
de elasmobranquios tiene una tendencia clara, en el
periodo de 2000 a 2014, se puede observar algunos
periodos de disminución muy marcada de 2000 a
2002, 2006 a 2008 y 2009 a 2014. El promedio estatal
de captura anual para este periodo para los elasmo-
branquios en conjunto fue de 251.4 ± 96.1 t, con un
valor mínimo de 80.1 t y un máximo de 436.2 t en
el 2009. La categoría de tiburones es la que aporta el
mayor porcentaje de la captura total, y a nivel espe-
cíco el tiburón gata es el que presenta las mayores
capturas seguido por el tiburón toro (Fig. 1).
Un problema de la pesquería de elasmobran-
quios que impide que haya un buen manejo de
esta y que las especies puedan ser protegidas, es
la falta de detalle de las capturas, ya que en los
registros ociales los elasmobranquios se agru-
pan en tres grupos: cazón, tiburón y rayas. Para
Quintana Roo se pudo observar que aunque se
reporta la captura en las categorías de tiburón,
cazón y rayas, localmente desde el año 2000 al
2014 hubo un mayor esfuerzo en el reporte de
las especies, observándose reportes a nivel es-
pecíco. Dentro de los registros se reportaron
capturas para las siguientes especies: tiburón
gata (Ginglymostoma cirratum), tiburón toro
(Carcharhinus leucas), tiburón limón (Negaprion
brevirostris), tiburón tintorera (Galeocerdo cu-
vier), tiburón jaquetón (Carcharhius falciformis),
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tiburón puntinegro (Carcharhinus limbatus), ti-
burón prieto (Carcharhinus obscurus), raya pinta
(Aetobatus narinari) y raya blanca o bala (Dasya-
tis americana y/o Dasyatis say) (Cuadro 1).
Efecto indirecto de las pesquerías
El efecto indirecto lo denimos para este estu-
dio como la captura de especies que no son el
objetivo de la pesca. Tal es el caso de las tortu-
gas marinas, las que son capturadas en diferen-
tes artes de pesca en la región. La zona norte del
estado se concentra un mayor número de redes
y palangres que inciden en la captura incidental
de tortuga marina, y donde se reporta la mayor
población de pescadores (Herrera-Pavón, 2010).
Un estudio reciente que se realizó en este aspec-
to sugiere que la pesca con redes agalleras tiene
tasas de captura incidental y de mortalidad más
altas que en la pesca con palangres, que repre-
senta 63% del total de las capturas registradas
(Herrera-Pavón, 2011). En este mismo trabajo se
reporta que las redes de 30 cm de luz de malla y
palangres para tiburón son las artes de pesca que
más registra mortalidad de tortugas. La especie
más impactada por estas capturas incidentales es
la tortuga carey (55.4%); seguida por la caguama
(31.3%) y la blanca (13.3%) y los estadios que se
registran con mayor frecuencia son los mayores
de 70 cm, ya que representan el 48% del total de
las capturas incidentales (Herrera-Pavón, 2011).
En cuanto a la inuencia de las pesquerías en
otros grupos de la megafauna, no se conocen
hasta la fecha estimaciones del impacto de estas.
Sin embargo, se reporta para algunos lugares que
las redes agalleras pueden ocasionar igualmente
que algunos mamiferos marinos como delnes
y manaties se enreden y mueran. En la Bahía
de Chetumal, se tienen registros de muertes de
manatíes (Trichechus manatus) a causa de acti-
vidades pesqueras como: atoramiento en redes,
golpes y heridas por lancha y heridas por nylon
de pescar, así mismo se ha reportado que este
tipo de redes son una amenaza para el Cocodri-
lo Americano (Crocodylus acutus) representan-
do otra causa de mortalidad para estas especies
(Morales-Vela et al., 2002; Pozo et al., 2011).
Figura 1. Valores de la captura en peso desembarcado reportadas en las ocinas de pesca en Quintana
Roo durante el periodo de 2000 a 2014, para los elasmobranquios en total (T. Elasm.) y para las principa-
les categorías reportadas: Tiburón gata (T. Gata), tiburón y cazón. Tomada de Blanco-Parra et al. (2016).
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Discusión
En general, es evidente la falta de investiga-
ción en relación a los efectos antropogénicos
sobre la megafauna acuática del Caribe Mexi-
cano. El aumento desmedido del turismo, las
pesquerías sin una normatividad basada en
estudios científicos, además de la degradación
del hábitat y contaminación podría ser catas-
trófico para muchas de las especies de mega-
fauna acuática, en particular aquellas especies
en peligro de extinción o vulnerables. En ge-
neral y basados en este estudio podemos afir-
mar que los estudios de los efectos antropogé-
nicos sobre las poblaciones de megafauna del
caribe que se han realizado hasta el momento
son aislados y a corto plazo. Es necesario con-
tar con estudios a largo plazo que garanticen
el correcto seguimiento de las especies, que
permita el diseño de planes de manejo que
aseguren la sustentabilidad del turismo en la
región y las actividades pesqueras, sobre todo
debido al crecimiento acelerado del turismo
en el Caribe Mexicano (Palafox-Muñoz et al.,
2014). Además, es importante incrementar los
mecanismos de vigilancia que aseguren cum-
plir con la normatividad en los casos existen-
tes. A continuación se discuten uno a uno los
diferentes efectos antropogénicos estudiados
en esta revisión:
Observación turística de megafauna acuática
La observación de megafauna acuática es una
alternativa sustentable para las comunidades
de la región. Sin embargo, es importante contar
con regulaciones actualizadas para estas activi-
dades, que estén basadas en estudios cientícos
del efecto del turismo sobre las diferentes ca-
racterísticas biológicas de las especies involu-
cradas, sobre todo por el aumento en el número
de turistas que realizan observación de mega-
fauna, lo que puede llevar a rebasar las capaci-
dades de carga para estas actividades y alterar la
conducta de las especies. Estos estudios asegu-
rarán el correcto manejo de estas actividades y
la conservación de la megafauna acuática.
En el caso particular del nado con tiburón
ballena, se han realizado algunos esfuerzos enfo-
cados a estudiar el efecto de la actividad turística
sobre su conducta; sin embargo, estos han sido
investigaciones a corto plazo (Villagómez Vélez,
2016). Se recomienda realizar estudios a largo
Cuadro 1. Especies reportadas en las capturas de la pesquería de elasmobranquios en Quintana Roo
por localidad (Cancun, CUN; Isla Mujeres, IM; Holbox, HOL; Cozumel, CZ; Tulum, TU; Chetumal,
CH). Tomada de Blanco-Parra et al. (2016).
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plazo que garanticen la correcta regulación de la
actividad, lo que contribuirá a su sustentabilidad,
al desarrollo de las comunidades regionales y la
preservación de esta especie. En otras regiones
donde se practica el nado con tiburón ballena, se
ha observado una disminución en el número de
tiburones que visitan estas áreas, lo cual se ha rela-
cionado con un aumento en el número de visitan-
tes (Topelko y Dearden, 2008). Otra importante
recomendación es incrementar los mecanismos
de vigilancia por parte de la Procuraduria Fede-
ral de Protección al Ambiente (PROFEPA), para
asegurar que se cumpla el reglamento actual y
disminuyan las colisiones entre embarcaciones y
tiburones, lo que está causando un aumento en el
número de lesiones presentes en estos organismos
(Villagómez Vélez, 2016).
Para el caso del buceo con tiburón toro, aún
no se cuenta con una normatividad que regule la
actividad, ni tampoco estudios cientícos sobre
los posibles efectos del turismo sobre las caracte-
rísticas biológicas de esta especie. El “Manual de
buenas prácticas para el buceo con tiburón toro”
es un esfuerzo de diversas ONGs y prestadores
de servicios para comenzar a regular la actividad
(García Carrillo y Olmo Torres, 2014); sin embar-
go, para reforzar dichas regulaciones es importan-
te contar con estudios a largo plazo sobre la capa-
cidad de carga de los sitios de buceo y los efectos
que esta actividad pueda causar en todos los as-
pectos ecológicos de esta especie. En particular,
es importante determinar si existe algún efecto
adverso sobre la conducta de los tiburones en los
buceos de atracción donde se utiliza carnada.
Sobre el caso de nado con tortuga blanca,
no se encontró ningún estudio reportado so-
bre los efectos que estas actividades puedan
tener sobre las características ecológicas de
esta especie. Al igual que para otras especies
es indispensable el continuo seguimiento de
estas actividades, sobre todo frente a los incre-
mentos en la afluencia de turistas interesados
en esta actividad.
Otras actividades turísticas, como los avis-
tamientos de mamíferos marinos (delfines y
manatíes) y el buceo con cocodrilos, aún se
realizan a muy baja escala; sin embargo, sería
importante realizar estudios socioeconómicos
del potencial de estas actividades como alter-
nativa sustentable, a la par de investigación
sobre los efectos del turismo sobre la conducta
de estos organismos para comenzar la regula-
ción de dichas actividades y el adecuado ma-
nejo de las especies involucradas.
Degradación del hábitat
La pérdida y alteración de hábitat constituye una
de las principales amenazas para la viabilidad
de las poblaciones de megavertebrados acuáti-
cos a nivel global (Chaloupka et al., 2008). Esto
puede tener efectos directos como la pérdida de
hábitats per se, así como efectos indirectos por
el declive de las poblaciones de peces e inverte-
brados que constituyen el alimento principal de
muchas de estas especies de megavertebrados.
Debido a su tamaño, estas especies requieren
áreas grandes de uso con altos niveles de conec-
tividad, así como de diversos ambientes para ali-
mentarse, resguardarse, reproducirse y cuidar a
su progenie (Gredzens et al., 2014). En el Caribe
Mexicano, la degradación creciente de las zonas
costeras, no es una excepción. En la Península
de Yucatán se han hecho estimaciones del efecto
de la pérdida de hábitat en especies de megaver-
tebrados terrestres (Urquiza-Haas et al., 2009);
sin embargo, los niveles de pérdida de hábitats
costeros y marinos, así como su efecto sobre las
especies de megafauna acuática ha sido poco
estudiado y cuanticado en la región. Algunos
estudios demuestran el efecto de la pérdida de
áreas de anidación para reptiles marinos, pero
para especies exclusivamente acuáticas o con ba-
jas densidades el efecto es difícil de documentar
y cuanticar. Es importante realizar estudios a
largo plazo que evalúen los efectos directos e in-
directos que tiene la degradación del hábitat en
las diferentes especies de megafauna acuática de
esta y otras regiones.
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Contaminación
Es indiscutible que la contaminación del Caribe
Mexicano está íntimamente ligada al incremento
de la industria turística de la región. Sin embar-
go, gracias a la presente revisión se pudo detectar
que son pocos los estudios que se han realizado
para medir los niveles de contaminación en esta
región. También es de vital importancia conocer
si existe una transferencia de estos contaminan-
tes a las diferentes especies de megafauna acuáti-
ca y cuáles podrían ser los efectos siológicos de
dichos contaminantes. En algunos estudios se ha
sugerido que ciertas enfermedades podrían estar
relacionadas con la presencia de contaminan-
tes en sus hábitats, tal es el caso de las tortugas
blancas del Caribe Mexicano, en las que se ha
detectado la presencia de una enfermedad lla-
mada bropapilomatosis que se caracteriza por
el desarrollo de tumores en la piel y en órganos
internos (Herbst, 1994; Herbst y Klein, 1995). Se
desconocen cuáles son los factores que contribu-
yen al desarrollo de la enfermedad, pero se cree
que factores como la inmunosupresión causada
por el estrés, la contaminación y otros parásitos
pueden estar relacionados (Herbst y Klein, 1995).
Los estudios sobre éste y otros temas relacionados
con los contaminantes serán importantes para los
programas de manejo de todas las especies de me-
gavertebrados marinos de la región.
Pesquerías
A pesar de que el aporte de las pesquerías del
Caribe Mexicano a nivel nacional no es signi-
ficativo, si lo es a nivel regional. Las pesque-
rías son una actividad importante para varias
comunidades humanas a lo largo del estado,
es por ello que es importante su regulación
pues esto contribuirá a la sustentabilidad de
la actividad. Para lograrlo es importante, por
un lado, contar con registros precisos de las
capturas, y por otro, estudios poblacionales
de las especies en cuestión. La falta de un re-
porte detallado de las especies de elasmobran-
quios que son capturadas en la región impide
un adecuado manejo de las poblaciones y es
un riesgo para estas ya que no se puede esti-
mar mortalidad específica. Es necesario dise-
ñar talleres para las comunidades pesqueras
e instruirlos en la correcta determinación de
especies y la toma de datos para estudios de
pesquerías de las especies más importantes.
Otro problema es la falta de estudios sobre la
biología de las especies que son capturadas, no
se conocen sus parámetros reproductivos ni
de crecimiento, lo que impide realizar estudios
de dinámica poblacional que permitan diseñar
regulaciones específicas para las pesquerías de
la región (Blanco-Parra et al., 2016). Además,
es importante contar con programas de segui-
miento a largo plazo de las diferentes especies
de elasmobranquios, en particular las de im-
portancia pesquera en la región. Por ejemplo,
una de las especies con mayor porcentaje de
captura en la región, es el tiburón gata, sin em-
bargo, para esta especie se desconoce su esta-
tus de conservación a nivel mundial, ya que no
existen estudios poblacionales suficientes para
determinarlo (Rosa et al., 2006).
La mortandad en redes pesqueras de mamí-
feros marinos y tortugas existe en esta región,
pero se desconocen sus alcances debido princi-
palmente a la poca documentación de los casos
y a la dicultad de su monitoreo. Es importante
diseñar estudios enfocados a monitorear estos
fenómenos aunados a los estudios poblacionales
de estas especies.
Agradecimientos
Se agradece a los organizadores del II Congre-
so de Fauna Nativa en Ambientes Antropizados
(Proyecto CONACyT 271845 Red Temática Bio-
logía, Manejo y Conservación de Fauna Nativa
en Ambientes Antropizados) por el apoyo otor-
gado para la presentación de este trabajo. Al
programa de Cátedras CONACyT por el apoyo
brindado al proyecto “Implementación de moni-
toreo de megafauna acuática prioritaria en con-
servación del Caribe Mexicano.
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E  C  F  A A
... Sharks and rays represent an important resource for the local fisheries and the tourism industry in the Mexican Caribbean, contributing significantly to the local economy [8]. Multiple species are targeted or caught as bycatch in coastal and artisanal fisheries in this region and rays are an important component of the bycatch in the shrimp fishery [9,10]. ...
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The Mexican Caribbean is in one of the regions with the greatest diversity of elasmobranchs in the world. However, the population status of most of the shark and ray species in this region is unknown. We used a citizen science program based on divers to collect data about the diversity, abundance, and distribution of elasmobranchs in this region. We visited dive centers in six locations and performed structured interviews with divemasters, instructors, and owners of the diving centers. In total, 79 divers were interviewed, of which 69% had more than five years’ experience diving in the Mexican Caribbean. Divers could identify 24 elasmobranch species for this region. Most of the divers (82%) reported a decrease in sightings of sharks and rays. Rays were the most frequently sighted species by divers (89%), and the spotted eagle ray (A. narinari) was the most common elasmobranch species reported in the region. Citizen science was a useful approach gathering for baseline information about sharks and rays in the Mexican Caribbean, increasing our knowledge of the abundance and distribution of some species in this region. Citizen science affords the opportunity to obtain long-term data that can be useful for management and conservation.
... The improvement and application of the management and conservation measures that already exist in Mexico should be prioritized since this country plays an important role in the sharks and rays fisheries and is one of the biggest exporters of shark fins worldwide. The main threats for the elasmobranch in the Mexican Caribbean are the fisheries and the habitat loss (Blanco-Parra et al. 2016, Marcos-Camacho et al. 2016, Zamora-Vilchis et al. 2018) but also the lack of application of the regulations and enforcement. Special attention should be taken in the threatened species inhabiting this region that are not protected by the Mexican laws and are one of the main species found in the catches of coastal fisheries, for example, the hammerhead sharks, bull shark, nurse sharks, and spotted eagle rays (Sphyrna lewini, S. mokarran, C. leucas, G.cirratum, A. narinari) (Blanco-Parra et al 2016). ...
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The present study includes a list of elasmobranch species present in the Mexican Caribbean and the conservation status of each species with recommendations to improve the management strategies that are ongoing in the region. Since 2015, surveys were conducted in local fisheries, sighting reports were collected, and several published sources, including those from national and international collections and museums, were reviewed. Based on documents, collections, direct records by authors, and local sighting reports, we found 85 elasmobranch species (49 sharks and 36 rays) reported for the Mexican Caribbean, from which 65 species (37 sharks and 28 rays) have been confirmed. The present study increased the total number of elasmobranch species known to be in the Mexican Caribbean by 57. These species belong to 10 orders and 30 families. This represents 41% of the elasmobranch species known for Mexico and 47% of the species reported for the Wester Central Atlantic Ocean. This research provides important baseline information about elasmobranch biodiversity in the Mexican Caribbean with implications in the management and conservation of these species at national and international levels.
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In the Mexican Caribbean, elasmobranchs ranked fourth place in fish production during the last years. Despite their importance there are no recent works on this fishery in the region. In the past 15 years in Mexico elasmobranchs contributed an average of 2.0% to the total catch, whereas in Quintana Roo (Mexi- can Caribbean) they contributed with 6.5% to the total catch. The average annual catch of elasmobranchs in Quintana Roo during 2000-2014 was 251.4±96.1 t, with a minimum of 80.1 t and a maximum of 436.2 t, of which the north zone of the state reported the highest values of 243.0±97.0 t. The most abundant elas- mobranchs in the landings of Quintana Roo are: tiger shark, lemon shark, bull shark, hammerhead shark, nurse shark, spotted eagle ray and bluntnose stingray. Key words: Sharks, rays, fishery, catches, Caribbean
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This work studied in a wide geographical area during two vacational seasons, the presence of hydrocarbon contaminants in sinkholes along the Mexican state of Quintana Roo, an important caribeann tourism region. Phenanthrene, naphthalene and benzene derivates were found as the most common hydrocarbon contaminants present in underwater sinkholes located in Cancún and Playa del Carmen, two well-developed tourism poles. Other regions of Quintana Roo, with intermediate tourism development (Puerto Morelos, Tulum, Cozumel and Bacalar) show hydrocarbon presence too. In comparison, Holbox which is a recent touristic development where the use of motor transportation for tourists and locals is less common, has not reached the contamination level of Cancún or Playa del Carmen nor the pollution level of intermediate tourism development poles as Tulum or Cozumel. Concentration of hydrocarbons is related to vacational seasons, sinkholes during "High" season shows major hydrocarbon concentration and diversity than during "Low" season.
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Concentrations of seven metals (As, Cd, Cr, Cu, Pb, Ni, and Zn) were analyzed in 33 bone tissue samples of Antillean manatees (Trichechus manatus manatus) found dead in lagoons and rivers of Tabasco and Campeche in the Gulf of Mexico and Chetumal Bay in the Caribbean region. The concentrations of Cr, Cu, Pb, and Zn were significantly different between regions, with greater levels found in the Gulf of Mexico group than in the Mexican Caribbean group (p < 0.05). Pb concentrations differed significantly between adults and calves. No differences were observed between sexes. Metal concentrations detected in the manatee bones were higher than most of those reported for bones in other marine mammals around the world. Future studies are necessary to establish whether the metal concentrations represent a risk to the health of the species.
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Whale shark tourism is a growing niche market within the marine wildlife tourism sector. Increased visitation and declining whale shark numbers at some tourism sites worldwide raise questions over the long-term sustainability of this industry. This study examines the social and potential biological impacts of “swim-with” whale shark tourism on Isla Holbox, Mexico. A total of 397 tour participants completed a self-administered questionnaire regarding perceived crowding, reported encounters and encounter norms, as well as self-reported physical contact rates with whale sharks. Relatively high physical contact rates suggest that tourism may cause some harm to sharks. Users who encountered more swimmers than their norm felt significantly more crowded and were more likely to perceive the industry as having a negative impact on the sharks and surrounding environment. However, the results suggest that the number of boats in the whale shark viewing area may have a greater influence on crowding than number of swimmers. Management interventions to improve the sustainability of the industry include improved interpretation and guide intervention, achieving higher compliance with existing guidelines, and limiting the number of boats allowed in the whale shark viewing area.
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Rice, J. 2014. Evolution of international commitments for fisheries sustainability. – ICES Journal of Marine Science, 71: 157–165. The basic standards for the sustainability of fisheries were set by international policy in the UN Fish Stocks Agreement (FSA). However, each year since the FSA was ratified, the United Nations General Assembly has negotiated and agreed to resolutions on Ocean Law of the Sea and on Sustainable Fisheries. This paper reviews chronologically how the interpretation of “sustainability” has evolved in those resolutions, as well as been addressed in the decadal world summits on sustainable development. Although the basic biological benchmarks for sustainability have not been altered by these resolutions, commitments for the standards to be met by all ecosystem components impacted by fishing have become increasingly strong. The annual resolutions have increasingly stressed that environmental sustainability is critically important, but is not more important than social well-being aspects of sustainability, with fisheries having a vital role in sustainable development in many parts of the world. In addition, agreements on biodiversity conservation made largely in Oceans and Law of the Sea resolutions are increasingly influencing the nature and pace of evolution of how “sustainability” is interpreted in fisheries.
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The Mexican Caribbean is considered one of the most important sites for whale shark aggregations. Whale shark groups of over 300 individuals have been recorded frequently. There is little published information regarding the ecology of the whale shark in Mexico, and the role that the Mexican Caribbean plays as habitat for this species. This area has been recognized as important for the whale shark and therefore it is necessary to determine the environmental factors that shape the distribution of these animals. The aim of this study was to identify key environmental factors associated with whale shark feeding aggregations and to determine the patterns in habitat suitability for whale sharks in the Mexican Caribbean through the modeling approach of maximum entropy. Whale shark data obtained for this study included 250 records during April to September (2008–2012). The MaxEnt model performed better than random and produced an area under the curve (AUC) score of 0.946. Primary productivity and sea surface temperature were the variables most strongly related to whale shark sightings. The model predicted a high suitability in areas located to the north of Isla Contoy and the offshore area east of Isla Contoy named “Afuera” (>0.75), with medium suitability north of Cabo Catoche (>0.5) and lower suitability for the northeast of Cabo Catoche (<0.5). The habitat suitability maps also indicated seasonal variations, showing a higher prediction of whale shark sightings during the rainy season (June to October), when primary productivity is higher in the area