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Copas para un banquete. La distribución de cerámicas áticas
en Extremadura
Instituto de Arqueología – Mérida (CSIC – Junta de Extremadura)
Departamento de Historia y Arqueología – Universidad de Barcelona
Instituto de Arqueología – Mérida (CSIC – Junta de Extremadura)
Cuando Glòria Trias editó su catálogo y estudio de las cerámicas griegas de la península
Ibérica en 1967, aún no se había dado a conocer el hallazgo de la kylix de Medellín, publicada
sólo un año después por Almagro Gorbea en el XI Congreso Nacional de Arqueología celebrado
en Mérida (Almagro 1969); por ello, Extremadura no aportaba ni un solo fragmento de cerámica
griega al mencionado catálogo. Sin embargo, medio siglo después, Extremadura, y más en con-
creto la cuenca media del Guadiana, se ha convertido en uno de los focos donde mayor número
de cerámicas griegas se han documentado, si bien repartidos en yacimientos muy concretos y en
un espacio temporal muy acotado.
En este trabajo no queremos hacer una síntesis de los hallazgos de cerámicas griegas
2003; Jiménez y Ortega 2004), el primero de ellos con una tipología que ha servido de base para
estudiar los ejemplares que han ido apareciendo posteriormente. No obstante, sí es de obliga-
da referencia el santuario de Cancho Roano por cuanto no sólo es uno de los yacimientos que
mayor número de cerámica griega ha proporcionado de la península Ibérica, unos trescientos
vasos aproximadamente, sino porque también ha servido para explicar los mecanismos comer-
ciales de esta época, cuando el valle del Guadiana alcanzó su máximo esplendor cultural dentro
de una fase que podríamos denominar como Tartésico Final y que se desarrolló a lo largo de
todo el siglo V a. C., desapareciendo en los últimos años de este siglo. Cancho Roano distorsio-
na sensiblemente las estadísticas por cuanto reúne aproximadamente el 90% de las cerámicas
griegas catalogadas en Extremadura. A, no deja de ser llamativa, por ejemplo, la escasa pre-
sencia de cerámicas griegas en otros yacimientos donde se han realizado intensas campañas de
excavación, caso del cerro del Castillo de Medellín y la necrópolis homónima (Almagro-Gorbea
momentos de ocupación, por lo que la famosa copa de Eucheiros es una excepción; o La Mata
de Campanario (Rodríguez Díaz ed. 2004), excavada íntegramente y donde, sin embargo, la pre-
sencia de cerámica griega es muy escasa, apenas nueve fragmentos cuyos tipos se corresponden
con los hallados en Cancho Roano.
Los hallazgos más recientes tienen un valor especial por tratarse de un pequeño lote localiza-
do en las excavaciones del yacimiento de El Tamborrío, cuyas piezas se atribuyen a la producción
del Pintor de Viena 116, lo que aporta una cronología entre el 375 y 350 a. C., momento en el que los
excavadores del enclave fechan su abandono (Walid y Pulido 2013: 1208). Hay que destacar que El
Tamborrío, a tan sólo 18 Km de Medellín y en una posición privilegiada junto a la desembocadura
del Zújar en el Guadiana, es un potente poblado de altura rodeado por dos murallas, una de adobe
VII a. C. y otra de piedra del siglo VI a. C., por lo que hoy por hoy es el único
oppidum arqueológicamente contrastado del Guadiana en época tartésica, mientras que Medellín,
tradicionalmente considerada como centro del poder territorial entre los siglos VII y V a. C. (Alma-
gro-Gorbea y Martín Bravo 1994), sigue sin aportarnos datos sobre su ocupación en esta época
intensas intervenciones realizadas en el Cerro del Castillo (Rodríguez González y Celestino 2017).
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Por todo lo anterior, sigue siendo válida la idea de que Cancho Roano pudo actuar como
un centro redistribuidor de estas cerámicas al resto de asentamientos contemporáneos del valle
del Guadiana, pues además de los señalados para la cuenca media, donde debemos incluir los
fragmentos hallados en la Alcazaba de Badajoz (Berrocal 1994), también hay una importante
presencia en asentamientos de la Meseta occidental (Zarzalejos et alii 1993; Cabrera y Sánchez
2000; Cabrera 1987; 2001; Gracia 2003). Pero también en el bajo Guadiana, ya en la zona portu-
guesa, donde destaca especialmente Azougada (Moura) (Antunes 2009), yacimiento que guarda
evidentes concomitancias funcionales y materiales con Cancho Roano (Arruda y Celestino 2009:
38). Azougada sería probablemente la última singladura del Guadiana, pues a partir de Mértola
el río se hace intransitable para la navegación por la existencia de un estrechamiento caudaloso
que da paso al famoso Pulo do Lobo, un salto que impide cualquier comunicación con la desem-
bocadura del Guadiana y, por lo tanto, con los centros de Ayamonte o Huelva. Por ello, al menos
a partir del siglo V a. C., cuando la presencia de cerámicas áticas es masiva en Extremadura y
la Meseta sur, parece lógico reivindicar la vía comercial que une estas tierras del interior con el
sureste peninsular (Maluquer de Motes 1983; Cabrera 1987; Gracia 2003).
-
larmente por el Guadiana, por donde se debieron introducir las cerámicas griegas que aparecen
dispersas por un buen número de yacimientos, fundamentalmente en los túmulos que esconden
revisión de estos túmulos, de los que conocemos once casos contrastados (Rodríguez González
y Celestino 2017; Rodríguez González e.p.), apenas se han recogido algunos fragmentos de cerá-
La Mata de Campanario, como el papel redistribuidor de Cancho Roano a partir del siglo V a. C.,
un sitio que además es el único que se aparta del cauce del Guadiana, muy vinculado con la ruta
terrestre que une Extremadura con el alto Guadalquivir.
La inmensa mayoría de las cerámicas griegas halladas en Extremadura pertenecen a esta
época, salvo la aludida kylix de Medellín, datada a mediados del siglo VI a. C., y quizá alguna
otra excepción como el caso de El Cuco, en Guadajira (Badajoz) (Jiménez y Sánchez 1999), si
bien se trata de un pequeño fragmento descontextualizado cuya forma y fecha son difíciles de
determinar. Así mismo, casi todos los lotes de cerámica griega se aglutinan en torno al valle
del Guadiana, siendo muy escasas en el valle del Tajo, donde tan solo destaca el yacimiento de
Pajares (Villanueva de la Vera, Cáceres) (Sánchez Moreno 1999), pues el resto son hallazgos
testimoniales; además, la mayor parte de las cerámicas documentadas en el valle del Tajo son
muy tardías, asociadas a los castros y ya datadas a partir del siglo IV a. C., una circunstancia que
también se repite en el castro del Castrejón de Capote (Badajoz), ya en un horizonte avanzado de
la Segunda Edad del Hierro (Berrocal 1989). Por lo tanto, las cerámicas griegas del entorno del
Tajo son circunstanciales y deben interpretarse como el resultado de un comercio puntual con
los asentamientos del Guadiana.
Los últimos hallazgos de cerámicas áticas en Extremadura proceden de uno de los túmulos
tartésicos del Guadiana medio, en concreto del denominado Turuñuelo de Guareña (Badajoz)
(Fig. 1), un yacimiento que está en proceso de excavación desde 2015 y que está aportando una
tartésica asentada junto al Guadiana medio, como las relaciones comerciales con el resto de los
túmulos localizados (Rodríguez González e.p.). Las cerámicas griegas que aquí presentamos, y
siempre que tengamos en consideración que hasta el presente se ha intervenido únicamente en
-
el ingente volumen documentado en las intervenciones, la cantidad de los fragmentos áticos se
antoja muy escasa, si bien, una vez más, los tipos se ajustan perfectamente a los ya estudiados
en Cancho Roano. No obstante, sí es importante constatar la abundante presencia de copas que
imitan las formas de las producciones áticas de ese momento, tal vez como resultado de una
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demanda excesiva del enclave que las redes comerciales no pudieron resolver. Las copas en cues-
tión aparecieron depositadas sobre un banco corrido de la habitación Sur del Turuñuelo, donde
efecto, junto a un conjunto de bronces donde destaca un caldero de grandes dimensiones, dos
jarros, una parrilla, varios asadores, un colador o un quema perfumes, se hallaron un conjunto
de platos pintados a bandas de factura local así como 16 copas de imitación griega, mientras que,
curiosamente, no se halló ni un solo fragmento de cerámica ática de importación. El espacio,
protagonizado por dos altares en forma de piel de toro extendida ubicados en el centro de la ha-
bitación, estaba rodeado por huesos de animales y más de dos centenares de conchas de río que
fueron consumidas en el banquete. Posteriormente, junto a la puerta, se practicó una fosa en la
que fueron depositados parte de los restos del banquete.
Los materiales analizados en este trabajo proceden de las UE 236 estudiada en la campaña
de 2015, y UE 511, excavada en 2016. Constituyen un grupo representativo de la concepción de la
local de vasos áticos. En el segundo caso se trata de doce piezas, de las que once imitan claramen-
te las cílicas del tipo Cástulo cup, mientras que la doceava, TU/16/511/28, podría formalmente
ser interpretada como una variación de la copa/cuenco tipo bowl otturned rim, escasamente
representada en los conjuntos del área occidental de la península Ibérica pero cronológicamente
concordante con el resto de materiales áticos presentes en los mismos.
Las imitaciones locales1
Las imitaciones de cílicas, piezas TU/16/511/22, TU/16/511/23, TU/16/511/24,
TU/16/511/25, TU/16/511/26, TU/16/511/27, TU/16/511/29, TU/16/511/30, TU/16/511/31,
TU/16/511/32 y TU/16/511/33 (Fig. 2a-b), responden a la necesidad de disponer de un número
mayor de vasos para la celebración de libaciones de carácter ritual superior al que puede ser
aportado por las redes comerciales que suministran a los centros de poder civil y religioso de la
precio importado, sino con la función que se realiza con el mismo. En consecuencia, la posesión
de una copa debe entenderse como un elemento distintivo entre los individuos que forman parte
del grupo; la necesidad de que dicha libación se realice en un vaso de determinadas característi-
cas para diferenciarlo de la acción cotidiana de la ingesta de líquidos que podría llevarse a cabo
con cualquier tipo de recipiente apto para ello. El sistema social de El Turuñuelo, al igual que
sucede en Cancho Roano (Gracia 2003; Gracia 2005) eligió la cílica del tipo Cástulo cup como
el vaso representativo, por lo que será ampliamente imitado para cubrir las necesidades de con-
sumo ritual y colectivo de líquidos, esencialmente vino. Las imitaciones de El Turuñuelo, cali-
áticas, extremo que se constata en las proporciones de los vasos imitados. El diámetro de la boca
oscila entre los 14,16 cm de la pieza TU/16/511/36, y los 16,3 de copa TU/16/511/26, mientras
que el diámetro del pie lo hace entre los 9,16 cm. De la pieza TU/16/511/33 y los 7,33 de las pie-
zas TU/16/511/24 y 27, de nuevo casi dos centímetros de diferencia, divergencias que también
se aprecian en la altura de los vasos que oscilan entre los 3,66 cm de la pieza TU/16/511/34 y
los 5 cm. de los vasos TU/16/511/22 y 23. Las variaciones formales no responden a un patrón
base no son concordantes sino dispares, no correspondiendo el incremento de una dimensión a
las otras, lo que redunda en las desproporciones observadas en la serie analizada. Cabe indicar
1 En este punto nos gustaría mostrar nuestro agradecimiento hacia Benjamín Cutillas, quien colaboraba en el proyecto de El
Turuñuelo dentro del marco de una Beca JAE Intro del CSIC durante los trabajos de estudio de materiales de 2016.
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que en el caso concreto de las cílicas áticas del tipo Cástulo cup que son tomadas como base de
imitación, y aunque el número de ejemplares recuperados en el yacimiento, cuatro, no pueden
considerarse una muestra representativa desde una perspectiva estadística, las diferencias por lo
que respecta al diámetro de la boca, único parámetro analizable en las cuatro piezas, marca una
horquilla comprendida entre los 15 y los 17 cm, desviación similar a la indicada en el caso de las
imitaciones, aunque en este caso se trate de una producción estandarizada. Un factor corrector
a tener en cuenta es que los vasos áticos responden a la producción seriada de diversos talleres
cuyos ceramistas modelarían siguiendo pautas similares de tamaño entre los vasos, por lo que
las diferencias corresponden a talleres y no a vasos del mismo alfarero, como puede comprobar-
se a partir de la multiplicidad de esquemas decorativos del fondo exterior del pie, considerables
como marcas de fabricante, mientras que las piezas locales sí pude considerarse que correspon-
dan a un mismo taller, aunque difícilmente a un único artesano.
De este modo, las pastas son en su mayoría de color beige-marrón con acabado exterior
aunque se desconocía la técnica del barniz como elemento esencial para el acabado, y tampoco
-
-
lar de las piezas imitadas. Se observan dos grupos esenciales de marcas de fabricación. La pieza
TU/16/511/23 muestra sobre el fondo interior un anillo rojizo producto del apilado de vasos du-
rante la cocción, extremo que muestra que las imitaciones respondían a una idea de fabricación
seriada y no individualizada, con las consecuencias que ello implica respecto a la demanda y nece-
sidades de consumo de casos, pero al mismo tiempo a un trabajo rudimentario que muestra clara-
mente en el análisis de sus elementos formales la falta de dominio de la comprensión formal y de
las técnicas de fabricación precisas para conseguir un producto de calidad, por lo que lo obtenido
es un mero substitutivo, aunque muy valorado por su importancia conceptual. En segundo lugar,
las marcas de modelado, muy basto en la mayor parte de los casos, se concentran en el anillo ex-
terior del pie y en la unión de las asas al cuerpo del vaso. En el primer caso, los tipos de molduras
son variados y no responden a una constante de modelado, oscilando entre los anillos cóncavos
lisos: TU/16/511/ 23 y 31, a piezas con una moldura: TU/16/511/22, 25, 26 y 35, no existiendo
tampoco uniformidad en cuanto a la altura de la misma, ni en cuanto al hecho de marcar clara-
mente la unión entre el cuerpo y el pie mediante una pequeña moldura, extremo que se observa,
por ejemplo, en las piezas TU/16/511/23, 24, 32 y 33, pero que está ausente en otras como las
piezas TU/16/511/25, 26, 34 y 35. Otros elementos formales que deben analizarse son la propia
Fig. 1.- Localización del yacimiento de El Turuñuelo.
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no están equilibradas en base y cuerpo, mostrando una ostensible deformación que las hace más
altas a las copas de un lado que de otro, como en los casos de las piezas TU/16/511/ 23 y 24; la
desproporción entre el cuerpo y el pie en algunos casos, que hace más profundo el vaso al tiempo
que reduce su dmetro; la posición de las asas, que a diferencia de las copas imitadas varía os-
tensiblemente en cuanto a forma y altura, desde las marcadamente horizontales: TU/16/511/29, a
las situadas inmediatamente bajo el labio: TU/16/511/23, las ubicadas en la parte baja del cuerpo:
TU/16/511/30 y 32, o las curvadas cercanas a los parámetros del modelo original: TU/16/511/
24 y 25, además del caso de la pieza TU/16/511/22 que tan sólo cuenta con un asa. Del mismo
modo, si bien el labio cóncavo se ha intentado imitar en todos los casos con mayor o menor for-
mejor conseguido en otras, casos de las cílicas TU/16/511/ 22, 23 y 25, en ninguna de las piezas
analizadas se ha conseguido reproducir la otra característica formal esencial de las Cástulo Cup:
la moldura interna que separa las partes superior e inferior del cuerpo mediante una ruptura
Fig. 2.- Cerámicas de imitación locales.
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abiertas, como en las piezas TU/16/511/ 33 y 34, o más cerrado hasta presentar la parte superior
del cuerpo casi en posición vertical, como las copas TU/16/511/31, 32 y 35.
Las características enunciadas permiten, no obstante, apuntar algunas hipótesis respecto
al tipo de funciones reservadas a las cílicas de imitación en el Turuñuelo. La ausencia de cráte -
ras indica que las características del consumo reglado-simposiasta del vino que caracterizan la
libación griega no se aplicaban aquí, por cuanto no se procedería al rebaje del vino –y a su mez-
cla con otras substancias que permitieran aromatizarlo y rebajar el fuerte sabor del líquido en
ocasiones corrompido durante el transporte- en vasos de gran tamaño a partir de los cuales se
escanciaría el líquido a la copa, y sí a un servicio directo a partir del contenedor de transporte y
su posterior ingesta directa, probablemente sin el concurso de las asas como elemento de apoyo
altura y anchura de las piezas, por lo que probablemente la copa se tomaría por el pie. La dife-
colgadas para su almacenaje, o la realización de juegos de habilidad propios del banquete griego
como el kotabos. La amplitud de la muestra –en el caso de Cancho Roano se recuperaron tan
sólo tres piezas de imitación (Gracia 2003: 122 y 176. L.70, 1-3) aunque responden a una con-
cepción diferente al tratarse de piezas de cuerpo más profundo y estar decoradas con bandas de
pintura tanto en la parte interior como exterior del cuerpo, además de la parte superior del pie
en el caso de la pieza 10.537, permite deducir otros elementos respecto a la forma de empleo.
-
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consecuencia de un estallido debido a alta temperatura de los vasos, lo que supone una amorti-
yacimiento como lugar de celebraciones vinculadas a parámetros de cohesión social, como de
la concepción de las piezas como vasos de uso personal, no genérico ni colectivo, vinculados a
una dinámica concreta que no se conciben sean empleados fuera de dicho recinto para otro tipo
de acciones como podría ser la propia libación alimenticia o incluso social/ritual. Por todo ello,
debe concluirse la sacralidad de la libación una idea similar a la dispersión y fractura de los vasos
áticos de Cancho Roano, cuya distribución se extendía por todos los ámbitos del yacimiento en
-
cunstancia la podemos ver igualmente en la amortización de la vajilla ática en la tumba 40 de la
necrópolis de Los Villares (Hoya de Villagonzalo, Albacete) (Blánquez 1994), con una cronología
similar al conjunto del Turuñuelo.
La imitación de las cílicas tipo Cástulo Cup, aunque se conoce en menor medida en con-
juntos del siglo IV a. C. como el poblado de La Bastida de los Alcuses (Mogente) (Page 1985: 219),
se concentra en el último cuarto del siglo V a. C., siendo los conjuntos del área de Extremadura
los más interesantes por cuanto puede realizarse un análisis de su demanda. La cronología de
los materiales áticos, con independencia del ya citado kylix de Medellín, indica una distribución
precisa del último cuarto del siglo V a. C., momento en el que se creó una demanda que la ruptura
obtenidos o bien de las redes de redistribución si mantenemos el papel de Cancho Roano como
centro para dicho menester, provocó la necesidad de llevar a cabo una producción local debido
a la necesidad de proporcionar a los participantes en los rituales una copa de prestigio para la
realización de las libaciones, una idea que muestra la importancia en el ritual del vaso, igual o
mayor a la propia acción de libar, probablemente un indicativo de pertenencia a una estructura
social o grupo de élite diferenciado.
Es evidente que si la ingesta de líquido empleando este tipo de copas se hubiera asentado
con fuerza en el sistema social, habría perdurado más allá de la etapa en la que se empezaron a
utilizar, por lo que la ingesta colectiva hubiera pasado a ser un referente. Sin embargo, las imita-
ciones, así como las importaciones áticas, desaparecen de esta zona mientras que la distribución
de las series de vasos áticos que caracterizan los yacimientos de la Alta Andalucía y el sur de
Portugal perduran durante la primera mitad del siglo IV a. C., una etapa en la que el comercio de
vajilla ática continúa en proporciones elevadas como indican las amortizaciones y las imitacio-
nes en el sur y el levante peninsular, pero no alcanza –al menos hasta el momento y de forma
poder político y económico capaz de asumir el papel de comprador/receptor que éstos desarro-
llaban y así continuar la cadencia de las importaciones o, al menos, las imitaciones. Por lo tanto,
son los cambios en el sistema social y en los rituales de cohesión los que marcan el ocaso de la
necesidad de la vajilla de lujo.
-
cas del tipo Cástulo Cup: TU/15/236/1, 3, 7 y 8; una cíclica o copa del tipo one handler black:
TU/15/236/6; tres cílicas del tipo : TU/15/236/2, 4 y 5; y un fragmento
completo pueden adscribirse a los tipos 1A: TU/15/236/1; 2D: TU/15/236/3 y 2H: TU/15/236/8
la TU/15/236/3, la única que conserva una parte del pie, además de claras muestras de defectos
de fabricación como el color amarronado del barniz en la parte inferior externa del cuerpo y en
147
esquema decorativo la variante Ñ de las registradas en Cancho Roano, la más simple y frecuente
de todas. Destaca en el conjunto la pieza TU/15/236/5 en atención al patrón decorativo del es-
cabeza masculina orientada hacia la izquierda correspondiente a un individuo joven con cabello
poblado y rizado, imberbe, con cuello ancho y barbilla de mentón prominente, no apreciándose
en el dibujo ningún tipo de vestimenta (Fig. 4). El anillo del pie estaba reservado y en el fondo
exterior muestra un esquema decorativo combinando zonas barnizadas y líneas y franjas de re-
de los vasos áticos de Cancho Roano.
La imagen descrita está relacionada por la forma de concebir el uso del espacio, los rasgos
faciales y el dibujo de un cuello musculoso, con las femeninas provistas de sakkos de Cancho
Roano, aunque anterior a las del grupo del Pintor de Vienna 116 presentes, por ejemplo, en el
pecio de El Sec (Calvià) (Cerdà 1987) y en la necrópolis de Olival do Senhor dos Mártires (Alcá-
primer cuarto del siglo IV a. C. En todo caso, las copas con decoración pintada constituyen un
grupo numéricamente muy reducido en el ámbito de las importaciones en el área extremeña,
por lo que cabría indicar, teniendo en consideración las diversas hipótesis formuladas sobre el
valor simbólico de la cerámica ática como referente de prestigio en las estructuras sociales del
sur y sudoeste peninsular (Rouillard 2009; Rueda y Olmos 2014) que las kilyx
constituirían un elemento destacado para su poseedor en el seno de una estructura que ya ten-
dría las piezas de barniz negro como un elemento de prestigio. La comparativa con las piezas de
Cancho Roano, y el tipo de forma, el , indica una fecha de amortización
de último cuarto del siglo V a. C.
-
rencia de Sparkes y Talcott (1970) para las piezas procedentes de las intervenciones en el Ágora
del Atenas, indican una horquilla de 460-425 a. C. para la cílicas ; entre el 500 y
el 400 a. C. para las piezas one handler black,y del último cuarto del siglo V, 425-400 a. C., para
las Cástulo Cup, -
V a. C. o, como mucho, dentro de
la primera década del siglo IV a. C., a partir esencialmente de las piezas tipo Cástulo, referente
de los conjuntos de cerámica ática del Levante, la Alta Andalucía y Extremadura en el período
indicado, aunque es más factible en nuestra opinión la primera, es decir, dentro del ámbito del
siglo V a. C., en función del tipo de vasos y las asociaciones estudiadas.
148
Como ya habíamos indicado anteriormente (Gracia 2005), se trata de las piezas llegadas
al extremo de una ruta de distribución de productos de lujo para abastecer a jefaturas o centros
-
da por un determinado tipo de rituales.
de Campanario- (Rodríguez Díaz 2004: 258-261), puede enunciarse una especialización de los
-
mentos, mientras que se aprecia la ausencia de otros. Son pequeños indicadores de la disponibi-
lidad de cargas en los centros mercantiles del Mediterráneo oriental y central, pero especialmen-
te del Levante peninsular, desde donde se articularía la famosa y en ocasiones denostada ruta
de los santuarios enunciada hace más de tres décadas por Maluquer de Motes que se encuentra
jalonada por yacimientos de la misma época de La Mancha y la Alta Andalucía; una ruta ésta mu-
cho más acorde con la realidad arqueológica que la que a veces se ha propuesto para estas fechas
tan avanzadas procedente del área de Huelva, donde el sistema tartésico ya había desaparecido
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Apuntes para una caracterización de los
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Anejos del Archivo Español de
Arqueología XXXV, Mérida, 809-842.
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Durante la primera campaña de excavaciones realizada en el año 2015 en el yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) se procedió a excavar la denominada estancia 100. Entre los materiales arqueológicos documentados sobre el pavimento de la habitación se recuperaron cuatro placas que por la posición que presentaban decoraban las cuatro caras de una caja de madera perdida por el incendio que puso fin a la vida del edificio. Este trabajo reúne la información referente a su hallazgo y contexto arqueológico, el estudio de las piezas y su iconografía, los resultados de los análisis realizados tanto de las placas como de los clavos conservados, así como el proceso de restauración y conservación al que las piezas han sido sometidas. Su estudio nos ha permitido abrir nuevas líneas de investigación en torno al comercio fenicio con Occidente y la existencia de un artesanado especializado en el trabajo del hueso y el marfil en los enclaves peninsulares.
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Se presentan los primeros resultados de las excavaciones del patio del edificio de época tartésica de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz), resultado de las excavaciones llevadas a cabo en los años 2017 y 2018. En este trabajo se analiza tanto su arquitectura como las técnicas constructivas empleadas para conformar este espacio, donde destaca especialmente la presencia de una escalera monumental que salva la distancia entre las dos plantas conservadas del edificio; así mismo, se dan a conocer los materiales de importación mediterránea documentados en este ámbito. Por último, se ofrecen los primeros datos acerca de la hecatombe de animales documentada sobre el suelo del patio, dentro de la cual destaca la figura del caballo. Estos hallazgos convierten al yacimiento de Casas del Turuñuelo en un ejemplo único para abordar el estudio de los últimos momentos de la cultura tartésica en el valle medio del Guadiana, a finales del siglo V ane.
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En el año 2016, durante la II Campaña de excavaciones en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, se procedió a la excavación del vestíbulo y la estancia S-1, comúnmente conocida como estancia del banquete. En este trabajo se analizan los hallazgos materiales y las estructuras arquitectónicas de este espacio, a través de cuyo estudio hemos podido determinar la funcionalidad de la estancia, diferenciando la existencia de dos actividades distintas pero continuas en el tiempo: la preparación y cocinado de los alimentos y su posterior consumo. Esto nos ha permitido reconstruir la secuencia completa y los elementos empleados en cada una de las fases del banquete celebradas en esta habitación.
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En el presente artículo se aborda el problema planteado por el desfase cronológico existente entre las fechas de fabricación de las copas Cástulo según la cronología del Ágora de Atenas y las de su deposición en contextos de la península ibérica. La revisión de los contextos arqueológicos conocidos que incluyen estas copas y de sus patrones de deposición en ciertas necrópolis de la Alta Andalucía junto con estudios macroscópicos de uso de ciertos ejemplares nos permitirán concluir que las copas Cástulo de tipo antiguo –panel entre las asas y cara exterior del pie sin barnizar y fondo externo decorado con círculo y punto– llegaron a la península ibérica en las fechas establecidas por la cronología ateniense y que su deposición tardía en nuestros contextos se debe a una decisión consciente por parte de los consumidores de las mismas.
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El presente artículo se concibe como avance de las campañas realizadas en el Castro de Capote, durante los cuatro últimos años. En ellas se han documentado estructuras domesticas y defensivas de interés, como una fortaleza con foso, en el extremo vulnerable del poblado, y rituales de compleja interpretación, en un santuario indígena prerromano, localizado intramuros, o en un deposito julio-claudio, al pie de la entrada principal. La riqueza y abundancia de los materiales están permitiendo establecer las pautas urbanísticas, económicas y culturales de unas poblaciones "célticas" definidas por una fuerte personalidad poco conocida en la protohistoria peninsular.
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Medellín es un importante oppidum orientalizante dela Península Ibérica de extensión y cronología comparables a las poblaciones turdetanas. Formaba parte de la cultura tartésica y su población se concentraba hacia el Cerro del Castillo para controlar la rica vega y el paso del río hacia las áreas pacidentales, lo que explica su papel como centro de las vegas del Guadiana. Tras la cultura tartésica, evolucionó hacia la "cultura de los oppida" de Extremadura, para la que ofrece una secuencia clave, ya que mantuvo contactos con el área turdetana hasta su temprana romanización, siendo el principal apoyo de Roma hastal a fundación de Emérita Augusta.
Las cerámicas griegas en el área occidental de la península Ibérica entre los siglos VI y IV a. C. El conjunto de materiales del palacio-santuario de Cancho Roano (Zalamea de la Serena
  • Gracia Alonso
GRACIA ALONSO, F. 2005: Las cerámicas griegas en el área occidental de la península Ibérica entre los siglos VI y IV a. C. El conjunto de materiales del palacio-santuario de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz), en: Celestino, S. y Jiménez Ávila, J. (eds.), , Mérida, 1173-1198.
en prensa): El podurante la I Edad del Hierro
  • Cáceres Universidad De Extremadura
  • E Rodríguez González
Universidad de Extremadura, Cáceres. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. (en prensa): El podurante la I Edad del Hierro, Bibliotheca Praehistorica Hispana, Madrid.
El valle medio del Guadiana durante la I Edad del Hierro: una nueva lectura sobre su organización territorial, en: Anejos del Archivo Español de Arqueología
  • E Rodríguez González
  • S Celestino
RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E. y CELESTINO, S. 2017: El valle medio del Guadiana durante la I Edad del Hierro: una nueva lectura sobre su organización territorial, en: Anejos del Archivo Español de Arqueología, Madrid, 213-236.
Cerámicas griegas inéditas de Pajares, El yacimiento proVera, Cáceres. Las necrópolis y el tesoromeña 3
  • Sánchez Moreno
SÁNCHEZ MORENO, E. 1999: Cerámicas griegas inéditas de Pajares, El yacimiento proVera, Cáceres. Las necrópolis y el tesoromeña 3, Badajoz, 155-163.
El Bronce Final y el
  • M Almagro-Gorbea
ALMAGRO-GORBEA, M. 1977: El Bronce Final y el , Madrid.
2009: --querda do Baixo Guadiana, O Arqueólogo Portugês, Suplemento 5, Museo Nacional de Arqueologia
  • A S Antunes
ANTUNES, A. S. 2009: --querda do Baixo Guadiana, O Arqueólogo Portugês, Suplemento 5, Museo Nacional de Arqueologia, Lisboa.