ChapterPDF Available

La imagen de la Sirena en la obra de Stratis Myribilis “La Virgen Sirena”.

Authors:
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
1
La imagen de la Sirena en la obra de Stratis Myribilis
“La Virgen Sirena”.
por
Pedro Jesús Molina Muñoz
Ldo. Filología Clásica
Universidad de Granada
La obra literaria de Stratis Myribilis está repleta de tradiciones populares y
mitológicas que tienen como centro a la mujer y su mundo. Vemos en su obra, La
Virgen Sirena”, como las tradiciones mediterráneas toman conciencia de realidad y
entran a formar parte tanto de las tradiciones populares como de la imaginería religiosa
de la comunidad helénica. De este modo, la sirena, símbolo de la femineidad y de la
voluptuosidad propia de los seres marinos nacidos de los mismos elementos, se dibuja
mediante la pluma de Myribilis con una magia propia de los mitos griegos. Es un ser
que presenta una evolución clara desde la antigüedad y que aún encarna las tradiciones
populares de un mundo convulso a principios de siglo. Son la mujer y la sirena dos
caras de una misma moneda.
______________________________________ . _____________________________________
Suspendida sobre el puerto pesquero, cara a poniente, se levanta la capilla
de la Virgen Sirena, en la parte más alta de un arrecife cercano a la costa al que los
lugareños dieron el nombre de “Acantilado de Nuestra Señora”. Los cimientos de
esta masa rocosa se hunden en el mar, mientras la cresta domina las olas como un
monstruo medio sumergido…
Así comienza la obra de Stratis Myribilis, “la Virgen Sirena”, con una
descripción del mar y de la capilla que se encuentra en el pequeño puerto pesquero de
Skala, en la isla de Lesbos. Nos trasladamos, por tanto, a las egeas aguas de la Grecia de
la primera mitad del siglo XX.
El escritor lesbio nos describe con exactitud y sobrecogimiento la vida rural,
marinera y del trabajador. Desde su isla de nacimiento y con un intenso amor a su
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
2
patria, da muestras de su interés y de su enorme conocimiento de la religión, fiestas y
tradiciones, manifestaciones, anatemas y representaciones de la cultura popular.
En el marco de la conocida como “la Catástrofe de Asia Menor”, el autor centra
su obra, repleta de historias personales y con un realismo que envuelve todo el relato.
Un realismo que se mezcla con la mitología y las creencias del pueblo y que nos sirve
de guía para conocer la realidad de la sociedad griega.
La mitología mediterránea griega inunda el relato desde el principio, ya desde la
presentación de uno de los personajes centrales, la propia Virgen María. Será la propia
figura de la Virgen Sirena, que ocupa un papel imprescindible dentro de la obra, el hilo
conductor de cuanto acontece, pues como un narrador omnisciente e impasible, es
testigo directo y está presente en cada uno de los momentos de la vida de los
personajes. Es, junto con la capilla y el acantilado, todo en conjunto, un elemento
apotropaico del pueblo de Skala. Es también, por otra parte, el elemento que desata o
provoca los diversos relatos míticos, como lo es el del origen de su capilla:
En aquel tiempo vivía en la capilla el capitán Elías, apodado “el Morabito” […]
su gran afición, su verdadera manía era pintar sirenas y flores en la proa de los
veleros que le encargaban repintar. Sus sirenas sonreían igual que los ídolos
antiguos […] Ya no queda de él más que su nombre y una pintura que adorna la
pared de la ermita. Subsiste todavía, si bien medio borrada por el viento y la sal del
mar, una imagen de la Virgen de lo más extraño que pueda concebirse en toda
Grecia y en la entera cristiandad. La cabeza es similar a la de los frescos en que se
representa a la Virgen con el Niño […] Pero los ojos son verdes y
extraordinariamente grandes y, a partir de la cintura, el cuerpo es el de un pez de
escamas azuladas. La imagen sujeta un barco con una mano y con la otra un
tridente parecido al que lleva Poseidón, según los grabados y libros escolares.
Éste es el campo a tratar en nuestro estudio, cómo se recrea la imagen de la
sirena y su pervivencia en la obra de Myribilis, “la Virgen Sirena”. Cómo a través de
las historias de los refugiados de Asia Menor se va reconstruyendo la imagen de un ser
mitológico que nunca desapareció de la conciencia mediterránea.
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
3
Nuestro autor va destejiendo poco a poco la trama para hacernos partícipes de
una realidad novelada. Nos irá presentando a los personajes por familias, cada una con
su pasado, sus penas y vivencias. Tenemos familias de la isla y refugiados de Asia
Menor; si bien serán estos segundos el grueso de los personajes de la novela.
Resulta curioso como nuestra protagonista tarda tanto en aparecer. Esmeralda,
personaje central y articular de cuanto acontece, aparece por primera vez en el capítulo
X. Su aparición resulta una sorpresa tanto para el autor, como para el propio Varucos,
que no dará crédito a lo acontecido. El misterio rodea la aparición de la niña, que se
presenta como un regalo de los dioses, del mar o del propio cielo. El misticismo, las
fuerzas ocultas y el poder de los dioses llenan la escena. Una inmensa tranquilidad, un
silencio absoluto y una calma plena anuncian la llegada de un gran suceso. Algo va a
ocurrir, pero no sabemos qué, por lo menos hasta que Varucos levanta la tapa de la caja.
Al cruzar el cabo Kórakas oyó sonar en tierra las esquilas de un rebaño,
vocecillas que llegaban a su corazón dormido, atravesando las aguas, extrañamente
dulces en la tranquilidad de la noche. Se hubiera creído que eran notas musicales
cayendo gota a gota, como rocío celeste, o bien que las estrellas de plata sonaban
en lo alto en señal de paz. El sonido se mezclaba con la luz cambiante y los reflejos
del mar, alcanzando al alma soñolienta del pescador… Cada vez sentía un sueño
más irresistible, costándole mucho apartarlo de sus párpados, pesados como si
fueran de plomo […] En aquel momento y procedente de la proa, del cajón donde
él guardaba los trapos y el cubo, una voz aflautada respondió al bostezo de las
rocas… Era un lamento de recién nacido que las rocas de Vigla repetían. El
pescador se santiguó, recordó las historias de la tía Permácula. […] Levantó la tapa
de la caja y sacó la cesta de las herramientas. En ella había un recién nacido que
lloriqueaba. […] Su primer impulso fue volver a la capital y entregar a la policía el
pequeño ser que alguien había metido en su cesta. Pero, al levantar la cabeza, vio
muy cerca el acantilado de Nuestra Señora… Los estremecimientos del mar
rodeaban la barca…
El mar está presente en todo momento en la aparición de la pequeña, como si la
velase hasta que llegase segura a tierra. La Virgen Sirena, desde su capilla en el
acantilado, es vigía y protectora de cuanto acontece en este momento.
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
4
Poco después en el capítulo siguiente el autor refleja esta imagen de la pequeña
venida del mar:
Tenía el pelo rubio y los ojos azules. […] “¡Hola, Esmeralda! ¡Te llamaré
Esmeralda a causa de los bonitos ojos que tienes!” –“Se llamará Afrodita, puesto
que ha surgido del mar”- observó el maestro. […] Explicó por centésima vez que a
la niña hubiera debido llamársela Afrodita, puesto que entre los antiguos era la más
hermosa de las diosas. Rubia también como la niña y como ella con unos ojos tan
verdes como los fondos marinos. Las hondas se abrieron y ella apareció, la playa
resplandeció, el mundo entero se iluminó.
Son los ojos de la pequeña Esmeralda lo que más llama la atención a los vecinos
de Muria. Cuenta el autor:
Los pescadores estaban asombrados ante tanto esplendor. Los ojos de la
pequeña brillaban con reflejos ora rosa y oro, luego verdes y azules. Miraba a su
alrededor y sonreía;… nadie comprendía el secreto de su belleza. Sólo se daban
cuenta de que pertenecía a otra raza.
Esta raza no es otra que la de los seres del mar, las sirenas o hadas marinas. En
la mitología griega son varios los seres que se distinguen por tener una naturaleza
híbrida y ser de género femenino. Así, tenemos las sirenas que son mitad ave y mitad
mujer (σιρήνα) y las sirenas que son mitad mujer y mitad pez (γοργόνα). Es por ello que
muchas lenguas no latinas, también distinguen la sirena original clásica (en inglés siren,
en alemán sirene, en griego σιρήνα) de la sirena con cola de pez (en inglés mermaid, en
alemán meerjungfrau, en griego γοργόνα).
Homero, en la Odisea, nos cuenta como el canto de las sirenas es agudo,
hechicero, sonoro, meloso y dulcísimo. Las sirenas de la Odisea, como todas las sirenas,
revelan su poder a través de su canto que encandila a los navegantes. Se hace especial
hincapié en su malignidad en cuanto a las consecuencias de sus canciones sobre los
marineros.
Entre las diferentes variedades de su forma y su evolución, lo que sí parece
claro, es que, en todos los diseños, una sirena es una forma híbrida cuyo torso se
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
5
compone a partir de un cuerpo humano, y de cintura para abajo o bien es un ave, o bien
es un pez. Aquí ejerce un papel importante la influencia ejercida por la Edad Media y
las épocas posteriores, como el Renacimiento y el Barroco, en cuanto a la plasmación de
la sirena como ser pisciforme.
Retrocediendo a la imagen de ese ser híbrido aún por determinar, podemos partir
del hecho de que se trata siempre de un ser femenino, a pesar de que existan en algunos
casos seres tales del género masculino. Así, encontramos ya en los pueblos asirios y
mesopotámicos seres de diversa naturaleza con caracteres humanos. En Egipto ya se
toma la representación de un ser alado, híbrido entre mujer y ave, que representa el alma
del difunto que abandona el cuerpo.
Figuran con frecuencia en episodios míticos, muchas veces reminiscentes de su
antiguo papel como deidades ctónicas. Algunas versiones narran que acompañaban a
Perséfone cuando fue raptada por Hades, y que su apariencia bestial fue el castigo
impuesto por Deméter por no proteger a su hija del dios del inframundo. En otras, el
cuerpo alado es un don de Zeus para permitirles perseguir al raptor, y en otras, en
cambio, es una pena impuesta por Afrodita por resistirse a la voluptuosidad.
Las representaciones también varían en cuanto que se les atribuye garras de
águila o halcón, patas de ave acuática o alas, relacionándose a este respecto mucho con
la figura de la diosa Astarté. Encontramos también representaciones en las que aparecen
con cola de pez o de serpiente. La imagen de las sirenas, al igual que ocurrirá con la de
otros seres, como la Gorgona o Escila, se irá poco a poco humanizando.
Posteriormente y a medida que van aumentando las diferentes representaciones,
las sirenas irán adoptando mayor entidad humana. Pasarán a tener la mitad del cuerpo
de ave, lo que les permite tener alas y garras, y un torso femenino, que les permitirá
poseer manos con las que tocar instrumentos tales como la flauta o la cítara. Este torso
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
6
femenino revela, también, su mayo atractivo al permitirles mostrar sus senos desnudos.
Llegamos a encontrarnos a las sirenas en representaciones de época romana ya con un
cuerpo totalmente humano pero dotado de alas, al modo de una victoria. Se asemejan a
las antiguas heteras y cortesanas. Esta será también la imagen que se proyectará a la
posteridad, como simples meretrices, muy apoyada también por el cristianismo.
Encontramos también que existen, antes de la metamorfosis de la mujer-ave en
mujer-pez, ciertos seres o monstruos en la mitología griega que poseían ya una forma
pisciforme. Así, por ejemplo, Eurínome, madre de las Gracias, según el testimonio de
Pausanias, VIII, 41, 6, poseía forma híbrida, de mujer hasta los muslos y el resto de pez.
Esta forma es también adscrita a las nereidas y a los tritónidas.
Es muy posible que en cierto momento y durante bastante tiempo hubiese una
gran confusión entre sirenas, náyades, musas, tritónidas, gorgonas… Y de igual modo,
la belleza de Medusa estaría relacionada con una posible confusión con las sirenas y
otros seres. Por tanto, parece lógico pensar que el aspecto de las gorgonas y el de las
sirenas era similar, de donde vendría el confusionismo y el intercambio de formas y
caracteres.
Otra de las relaciones singulares que presenta la iconografía de la sirena, y en
cierta manera también la de la gorgona, es la que posee con Escila. Las imágenes de
Escila comienzan a aparecer en torno al s. V a. C., pero en ellas tiene un aspecto que
difiere del mito. Es un torso de mujer con una larga cola de pez o de serpiente marina y
unas cabezas de perro saliendo de su cintura. Escila representa el mar y sus peligros y a
los seres que en él habitan.
A partir de la época helenística la figura de Escila cambia y, aunque sigue siendo
una figura híbrida, se la representa de frente y con dos colas de pez enroscadas a cada
lado.
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
7
Quisiéramos recordar a este respecto un escudo del siglo V a. C que se conserva
en el museo de Olimpia, en Grecia, donde se observa la imagen de una gorgona. No
obstante esta imagen de la gorgona difiere en gran medida de las habituales. Si bien,
parte de la caracterización sí es propia de este tipo de seres, alas, colmillos, la lengua
fuera de la boca, lo ojos con la mirada fulminante y la barba; aparece aquí representada
con la mitad inferior del cuerpo de un pez o serpiente marina con dos patas de león, a
modo de una escila. La semejanza y la confusión entre ambos seres es evidente y
comprensible.
Son muchos los elementos comunes que poseen entre sí las sirenas, las gorgonas
y Escila. En primer lugar su relación con el mar y los elementos marinos y que todas
ellas representan el peligro para el viajero. Por otra parte, según la mitología griega,
tienen como padre a Forcis, dependiendo de la variante del mito. Y por último, deben su
origen monstruoso a algún tipo de castigo o maleficio. Por lo que es razonable que no
estuviesen del todo establecidos los límites y atributos físicos que simbolizan cada una
de ellas.
Las sirenas, volviendo al tema, son seres positivos y negativos, benéficos y
maléficos, símbolos de seducción, la seducción de un espejismo; las sirenas son
engañosas porque prometen lo imposible y acaban llevando a la muerte. Son fuente de
placer y lujuria. Se les atribuye a las sirenas una función telúrico sepulcral que se
extingue con la antigüedad. Son el símbolo de la mujer seductora.
Aunque en la iconografía moderna las sirenas se representan por lo general
como de abrumadora belleza, es probable que en la tradición clásica su único atractivo
radicase en su voz, y que su apariencia fuese poco menos que monstruosa.
No es este el caso de Esmeralda. Ya desde el principio posee una belleza
arrebatadora que encandila a cuantos están a su alrededor. Se marca con insistencia la
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
8
hermosura de sus ojos verdes como el mar y su abundante pelo rubio. Se le atribuye un
origen divino, no humano. Desde el principio de su llegada, la tía Permácula la asimila
al linaje de las hadas del mar:
La vieja Permácula cogió a la niña y al mecerla le decía: -“¿Quién te ha dado
esas esmeraldas, hermosa mía?”- a lo que ella misma respondía- “Es el hada quien
te las ha dado, hermosa mía; son como el mar enfurecido que trastorna al mundo y
luego se calma.” […] –“¿Quién te ha dado esos hermosos rizos, pequeña mía? ¡Tu
madre el hada amor mío! Ya que naciste de los astros, ve y pregúntale al sol si es él
o tú quien nos ilumina”.
Muestra nuestra protagonista un gran interés por el mar, por nadar en el, aún
cuando no está muy bien visto que una muchacha nade sola como un muchacho. Es
como si el mar fuese su elemento. Desde jovencita, Varucos, su padre, la lleva en su
barca para enseñarle el oficio; ocasiones que la muchacha aprovecha para zambullirse
en el mar.
Es todo este ambiente místico y misterioso lo que despierta en la tía Permácula
la idea de que Esmeralda proviene del linaje de las sirenas, las hadas del mar. La
primera vez que narra el relato sobre la existencia de las sirenas, es a la propia
Esmeralda, narrando el relato del joven Daras de Mosconisia, un famoso contrabandista:
un día que estaba cerca de la orilla una dama se enamoró de él… […] Con
toda seguridad era un hada. Una sirena nacida del mar. Tenía los ojos verdes como
las hierbas acuáticas, unos ojos… mira, así como los tuyos. Ella lo vio, se enamoró
e inflamó el corazón del muchacho. […] Consiguió que le hiciera un hijo y
desapareció. Eso es lo que hacen todas. […] Un día, mi abuela paseándose con
unas amigas, encuentran un recién nacido cerca de la orilla. Se agachan y lo cogen,
estaba muerto. Pero no era como las criaturas corrientes. Tenía la piel blanca como
la nieve, el pelo de color rojo fuego, tan largo como el de un niño de dos años. En
el cuello, exactamente encima del hombro, tenía escamas verdes parecidas a las de
los peces. Además, olía a pescado. […] Todos comprendieron que era un hada, el
producto de Daras y la dama”. “- Pues bien. Yo, paloma mía, digo que tu eres de
una raza semejante. […] Tú no tienes escamas pero tienes ese pelo- explicó-. No es
un pelo como los demás. ¿Has visto nunca alguno que se le parezca? […] Y no lo
verás nunca, puedes estar tranquila. ¿Y los ojos? ¿Has visto nunca ojos como los
tuyos? […] Pues bien, no los verás si no es en el espejo. Porque es únicamente de
allá debajo de donde vienen todas esas maravillas”.
Continúa la tía Permácula relatando a Esmeralda como son las sirenas, como viven:
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
9
- Las sirenas tienen sus grutas, recubiertas de perlas y de hermosas conchas,
bajo las rocas, en el fondo del mar. Pasan el tiempo jugando y peinándose. Tienen
la piel del color del marfil, los cabellos rojos, dorados o verdes. Sus ojos también
son especiales: algunas los tienen que parecen rubíes, rojos como granos de
granada; otras, verdes como los tuyos o bien de oro, brillantes como estrellas. Tu
madre sería una de estas sirenas. Sus ojos eran esmeraldas y sus cabellos tenían el
color de la miel”.
El misticismo que rodea a la joven y su sobrehumana belleza llama la atención a
cuantos la rodean, en especial a los hijos de Latios; principalmente a los jóvenes Vatis y
Manolis. Ellos también muestran su extrañeza y asombro ante la admiración que
despierta Esmeralda y reclaman a la vieja Permácula que vuelva a relatar sus historias y
suposiciones.
“La vieja movió la cabeza, soñadora, y explicó: “-Has de saber, muchacho, que
hay dos clases de hadas. Las que viven en la tierra y las que habitan en el mar. Las
primeras son las que moran en los valles y junto a los ríos, las que durante la noche,
cuando hay claro de luna, acechan en los cruces de los caminos. Van desnudas,
como un chiquillo acabado de nacer. Son hermosas y diabólicas y seducen
fácilmente a los viajeros confiados. Se colocan en los caminos, cogen una
devanadera y tejen sus redes. El hilo lo sacan de la luna cuando ésta está llena; por
ello luego disminuye de tamaño. Tienden sus finas redes en los senderos y el que
pasa queda prendido en ellas, pierde el conocimiento y el uso de la palabra y muere
de consumición.” -¿Y las otras?”- preguntó Vatis. -Las otras son las hadas del
mar- prosiguió la vieja. Se llaman sirenas, las mujeres peces. Como la Virgen del
acantilado. Hasta las caderas son mujeres, hermosas como el día. El resto de su
cuerpo es el de un pescado. Se entretienen peinándose el cabello en las islas
desiertas y cantando sobre los arrecifes.”
Recoge aquí Myribilis la imagen de una vieja hechicera, que al relatar el posible
origen marino de Esmeralda, como una sirena o hada marina, cuenta, también, a los
muchachos las maldades de estos seres, como han de prevenirse de sus artes y sus
encantos:
Cuando ven a un hombre tienen miedo. Se lanzan al mar, mueven la cola y se
sumergen hasta el fondo. Si un marinero les gusta, vuelven a la superficie, se cogen
a la popa y mueven la embarcación, sólo para divertirse. El timonel se inclina para
ver que pasa; entonces ve resplandecer sus encantos, su seno, escucha su dulce voz
y queda embrujado. Tiende la mano hacia ellas. Las sirenas van sumergiéndose
poco a poco, sin dejar de sonreír. Su sonrisa no es más que una trampa para
atraerlo, puesto que el marinero cada vez se inclina más y acaba por caer en el mar;
entonces las sirenas se lo llevan consigo… Y ya nadie lo vuelve a ver. Le arrancan
los ojos para hacerse un collar […] Seducen a los marineros, pero también pueden
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
10
ser seducidas. Se enamoran, se acuestan con ellos y tienen un hijo. Si tiene forma
humana, lo abandonan en la orilla para que alguien lo recoja y lo cuide. Si tiene
forma de sirena lo conservan a su lado. […] Si sobrevive, sobrepasa a todos los
demás por su belleza y sus cualidades. Se convierte en un ser espléndido. Tiene las
características de una sirena… El mar le atrae de un modo extraordinario. Las
sirenas no pueden resistir lejos del agua. Se secan y mueren. Cuando frecuentan el
trato de los seres humanos, pueden hacer mucho bien o mucho mal.
Es aquí, donde vemos también la conexión con la tradición antigua de las sirenas.
Encantadoras de hombres, ya sea por su canto o por sus encantos; lo cierto es que
prevalece el carácter de llevar a la perdición a los hombres que están ante su presencia.
Muy posiblemente el autor vuelve a recoger esa imagen de la sirena como un ser ligado
a la muerte. Esta característica de ser un ser que porta la muerte o, en determinados
casos, la mala suerte o la desventura, es referida en la novela por boca de las mujeres de
la familia de los Gatzalis:
- Aseguran que no naciste de una mujer y que por este motivo no te pareces a
las otras jóvenes. Dicen que tu destino no es tener un marido junto a tu almohada, y
que tu naturaleza te empuja a desdeñar a los hombres… que es tu sino llevar la
desgracia tras de ti.” […] María le dio a entender que se atribuían a su misterioso
origen la serie de catástrofes que habían turbado la vida del puerto de Nuestra
Señora desde que Esmeralda vivía entre ellos.
Resulta curioso como el final de la novela no depara a Esmeralda la solución a
su origen o procedencia. Es una novela realista, fiel al momento histórico en el que se
desarrolla, por lo que no podría tener nada de fantasioso o imaginario. Myribilis es un
maestro a la hora de retratar la cultura popular, las costumbres y creencias del pueblo.
Es de este modo como nos transmite la superstición y profunda religiosidad del pueblo
griego; nos transmite sus ansias, anhelos, miedos y creencias. No todo ha quedado en el
pasado, mucho está aún presente en la realidad griega.
Todo hacía imaginable el hecho de que al final de la novela se nos desvelase el
origen mitológico marino de Esmeralda, pero, como ya hemos dicho, esto no es posible.
No obstante sus hermosos y profundos ojos verdes y su espeso cabello rubio, semejante
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
11
a una imagen de Afrodita, pues “En las islas griegas las estaciones, como Afrodita
vienen del mar”, nos hace ver como el misterio de la joven responde al mismo misterio
o miedo que despierta el mar. Su gusto por los baños nocturnos:
Fondeó a la sombra las rocas, se desnudó y se lanzó de cabeza al agua. Su
cuerpo brilló un momento, iluminado por la luna, como un gran pez de oro, luego
desapareció.
El misterio no desvelado de su origen, ya sea el mar o la Virgen Sirena; y las
desgracias que la rodean… nos lleva a enlazar toda esta imagen con la que nos ha
trasmitido la historia sobre la imagen de la sirena.
Lo verdaderamente importante, y objeto de este estudio, es como toda la imagen
de la sirena se mantiene viva después de casi dos mil setecientos años de existencia en
el imaginario popular.
Dentro de este imaginario popular nos encontramos con otra imagen de la sirena
dentro de la cultura griega, que también nos trasmite Myribilis en la obra. Dice así:
Por otra parte, el maestro,… hablaba de Digenís Acritas y también de la Sirena,
hermana de Alejandro Magno, que vaga por los océanos. Con un golpe de su cola
se presenta ante los buques y, ansiosa, pide noticias de su hermano al capitán. Si se
le responde amablemente, enseña canciones a los marineros. […] - Grecia es igual
que esta sirena. Mitad terrestre y mitad marina. Cuando seáis mayores y os
convirtáis en capitanes, ¿Qué le responderéis cuando os pregunte: ¿Está vivo el rey
Alejandro?- Los niños, que sabían la historia a través de sus padres, respondían a
coro, sin abandonar sus moscas ni su papel mascado: -Vive y reina, hermosa
señora, y dirige el mundo.
Según la tradición griega, que nos trasmitió Nikolaos Politis, el mito de la sirena
hermana de Alejandro es el siguiente:
Cuentan del rey Alejandro Magno que buscó a unos magos de la India para pedirles
una larga vida, ellos le dijeron que era posible ser inmortal bebiendo el agua de una
cierta fuente. Pero para ir allí había que pasar por unas montañas que estaban
continuamente chocando entre sí, y que aplastaban a cualquier atrevido que osaba
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
12
acercarse. Si por casualidad lograba pasar las montañas, junto al manantial vivía un
dragón; sería preciso matarlo para poder acercarse y coger el agua deseada. Alejandro
Magno consiguió pasar las montañas gracias a su caballo Bucéfalo, mató al dragón y
llenó una botella del agua de la fuente de la inmortalidad. Cuando retornó a su palacio,
dejó la botella en una mesa, con tan mala fortuna, que, antes de que se diera cuenta, su
hermana cogió, ignorante de la magia de esa agua, la botella, y la vació en la tierra.
Alejandro Magno se enfureció tanto con su hermana que la maldijo, por lo que sufrió
una transformación: se convirtió en una sirena que vaga eternamente por las aguas del
mar Mediterráneo.
Esta es la imagen que se nos ha transmitido a lo largo del tiempo. Las sirenas de
los relatos de Ulises y Jasón, han evolucionado y ya no mantienen su imagen híbrida de
ave y mujer. Nos encontramos con unos seres que, aunque híbridos también, son ahora
mitad mujer y mitad pez. Lo que si queda claro es que han mantenido sus atributos a lo
largo de su evolución mítica. Mantienen su hermoso canto y su fuerza para seducir a los
hombres y llevarlos a su perdición. Estos seres, al igual que la gorgona Medusa, van
poco a poco perdiendo su apariencia monstruosa para revelársenos unos seres hermosos
y cautivadores.
Estas son las sirenas de Myribilis, hermosas y misteriosas, de difícil origen y
pertenecientes al imaginario y tradición popular. El autor, al que podríamos atribuir el
papel de laógrafo, nos ha transmitido con imaginación y fidelidad esta tradición. Una
tradición e imagen aún viva en la mitología mediterránea, de ayer y hoy. Una imagen
que lleva al hombre a imaginar, incluso, a la Virgen María como una sirena que reina en
los mares y protege a los marineros.
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
13
Bibliografía:
- MYRIVILIS, S. 1959. Nuestra Señora de las Sirenas. Ed. L. de Caralt. Barcelona.
- ΠΟΛΙΤΟΥ, Ν. Γ. 1980. Λαογραφικά Σύμμεικτα. Εκδ. Ακαδημία Αθήνων.
- ΦΙΛΙΠΠΙΔΗΣ, Σ. Ν. 2000. “Το μεταφυσικό ερώτημα της καταγωγής στην
Παναγιά τη Γοργόνα του Μυριβήλη”. ΝΕΑ ΕΣΤΙΑ 1725: 118- 126.
- ΜΥΡΙΒΗΛΗ, Σ. 1990. “Δυο κεφάλαια από το μυθιστόρημα “Η Παναγιά η
Γοργόνα”. ΝΕΑ ΕΣΤΙΑ 128: 212-230.
- ΧΟΥΡΜΟΥΖΙΟΥ, A. 1990. “Ένα άρτιον μυθιστόρημα, Στράτη Μυριβήλη: Η
Παναγιά η Γοργόνα”. ΝΕΑ ΕΣΤΙΑ 128: 231-235.
- ΞΥΔΗΣ, Θ. 1990. “Ο Μυριβήλης και η Λαογραφία. ΝΕΑ ΕΣΤΙΑ, Αφιέρομα στο
Στράτη Μυριβήλη: 960- 966.
- ΚΟΥΡΕΤΑΣ, Δ. “Το όνειρο στη λογοτεχνία. Από αφορμή το πεζογράφημα του
Στράτη Μυριβήλη. Η Παναγιά η Γοργόνα. ΝΕΑ ΕΣΤΙΑ Αφιέρομα στο Στράτη
Μυριβήλη: 972- 979.
- VITTI, Μ. 1994. Ιστορία της Νεοελληνικής Λογοτεχνίας. Εκδ. Οδυσσέας. Αθήνα.
- ΑΑ. VV. 1997. Βιογραφίες Νεοελλήνων Συγγραφέων. Εκδ. Μαλλιάρης παιδεία.
Αθήνα.
- RODRÍGUEZ LÓPEZ, M. I. 2007. “La música de las sirenas”. Cuadernos de Arte e
Iconografía. Fundación Universitaria Española XVI, n. 32. 29 Sept. 2009.
http://www.ucm.es/centros/cont/descargas/documento7730.pdf
- GARCÍA FUENTES, M. C. 1973. “Algunas precisiones sobre las sirenas”.
Cuadernos de Filología Clásica. 29 Sept. 2009.
http://revistas.ucm.es/fll/02100746/articulos/CFCA7373110107A.PDF
- PENA, M. J. 2007. “Sirenas de ayer, sirenas de siempre. A propósito de un
racconto del príncipe Giuseppe Tomasi di Lampedusa”. Faventia: Revista de
filología clássica 29: 119-141. 29 Sept. 2009.
http://ddd.uab.cat/pub/faventia/02107570v29n1p119.pdf
- AGUIRRE, M. 1999. “Presencia femenina en la travesía de Odiseo: estudio
iconográfico”. Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Historia Antigua 12: 87-105.
29 Sept. 2009. http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETFSerie2-
0D01BCEA-16C0-2502-FFF6-1B0648B9FDEE&dsID=PDF
- LÓPEZ-PELÁEZ CASELLAS, M. P. 2007. “Extrañas interpretaciones de las sirenas
en la iconografía renacentista y barroca. Un estudio desde la emblemática”. De
arte 6: 139-150. 29 Sept. 2009
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2510212
- AGUIRRE CASTRO, M. 1998. “Las gorgonas en el Mediterráneo occidental”.
Revista de Arqueología 207: 22-23. 29 Sept. 2009.
http://www.ucm.es/centros/cont/descargas/documento4859.pdf
- VÁZQUEZ HOYS, A. M. y DEL HOYO CALLEJA, J. 1990. “La Gorgona y su triple
poder mágico (Aproximación a la magia, la brujería y la superstición. II”.
Publicado en: Identidades femeninas en un mundo plural.
Mª Elena Jaime de Pablos (Ed.)
Edición Digital - Colección AUDEM
ISBN: 978-84-96980-81-5
2009 Arcibel editores http://www.arcibel.es
14
Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Hª Antigua 3: 117-182. 29 Sept. 2009.
http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETFSerie2-6D146FC3-
1169-C4B5-956C-4238B116374D&dsID=PDF
ResearchGate has not been able to resolve any citations for this publication.
Article
Full-text available
Las concepciones m?gicas animistas aceptaban que todos los objetos conten?an materia y esp?ritu. No hac?an distinci?n entre la parte y el conjunto, lo visible y lo invisible, la imagen y el modelo. Por consiguiente, el mundo pod?a ser manipulado por los conceptos de contacto, similitud y contraste.
Article
A partir de un relato corto de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, que narra la relación amorosa de un profesor de griego con una sirena, se estudia, a través de los textos, la transformación iconográfica y simbólica de las sirenas desde Homero hasta los escritores de los siglos XIX y XX. Consideraciones sobre el escenario geográfico del mito.
Δυο κεφάλαια από το μυθιστόρημα "Η Παναγιά η Γοργόνα
ΜΥΡΙΒΗΛΗ, Σ. 1990. "Δυο κεφάλαια από το μυθιστόρημα "Η Παναγιά η Γοργόνα". ΝΕΑ ΕΣΤΙΑ 128: 212-230.
Ένα άρτιον μυθιστόρημα, Στράτη Μυριβήλη: Η Παναγιά η Γοργόνα
  • A -Χουρμουζιου
-ΧΟΥΡΜΟΥΖΙΟΥ, A. 1990. "Ένα άρτιον μυθιστόρημα, Στράτη Μυριβήλη: Η Παναγιά η Γοργόνα". ΝΕΑ ΕΣΤΙΑ 128: 231-235.
  • Tiempo Espacio
  • Forma
  • I I Serie
Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Hª Antigua 3: 117-182. 29 Sept. 2009. http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETFSerie2-6D146FC31169-C4B5-956C-4238B116374D&dsID=PDF
Το μεταφυσικό ερώτημα της καταγωγής στην Παναγιά τη Γοργόνα του Μυριβήλη
  • S Myrivilis
Arcibel editores ・ http://www.arcibel.es 13 Bibliografía: -MYRIVILIS, S. 1959. Nuestra Señora de las Sirenas. Ed. L. de Caralt. Barcelona. -ΠΟΛΙΤΟΥ, Ν. Γ. 1980. Λαογραφικά Σύμμεικτα. Εκδ. Ακαδημία Αθήνων. -ΦΙΛΙΠΠΙΔΗΣ, Σ. Ν. 2000. "Το μεταφυσικό ερώτημα της καταγωγής στην Παναγιά τη Γοργόνα του Μυριβήλη". ΝΕΑ ΕΣΤΙΑ 1725: 118-126. -ΜΥΡΙΒΗΛΗ, Σ. 1990. "Δυο κεφάλαια από το μυθιστόρημα "Η Παναγιά η Γοργόνα". ΝΕΑ ΕΣΤΙΑ 128: 212-230.
Presencia femenina en la travesía de Odiseo: estudio iconográfico
http://ddd.uab.cat/pub/faventia/02107570v29n1p119.pdf-AGUIRRE, M. 1999. "Presencia femenina en la travesía de Odiseo: estudio iconográfico". Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Historia Antigua 12: 87-105.
Las gorgonas en el Mediterráneo occidental
  • Aguirre Castro
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2510212-AGUIRRE CASTRO, M. 1998. "Las gorgonas en el Mediterráneo occidental". Revista de Arqueología 207: 22-23. 29 Sept. 2009.
Ο Μυριβήλης και η Λαογραφία
  • Θ -Ξυδησ
-ΞΥΔΗΣ, Θ. 1990. "Ο Μυριβήλης και η Λαογραφία". ΝΕΑ ΕΣΤΙΑ, Αφιέρομα στο Στράτη Μυριβήλη: 960-966.
Το όνειρο στη λογοτεχνία. Από αφορμή το πεζογράφημα του Στράτη Μυριβήλη. Η Παναγιά η Γοργόνα
  • Δ -Κουρετασ
-ΚΟΥΡΕΤΑΣ, Δ. "Το όνειρο στη λογοτεχνία. Από αφορμή το πεζογράφημα του Στράτη Μυριβήλη. Η Παναγιά η Γοργόνα". ΝΕΑ ΕΣΤΙΑ Αφιέρομα στο Στράτη Μυριβήλη: 972-979.