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El trabajo humano, como dimensión de la actividad física

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El trabajo, junto con el amor y las relaciones sociales, es una de las dimensiones esenciales del ser humano y moviliza en mayor o menor medida la actividad física, involucrando primero y necesariamente al cuerpo, cuya salud requiere cuidado, mantenimiento y desarrollo. Nuestro cuerpo a través de los sentidos capta la información del medio ambiente y de la sociedad, que luego procesamos cognitivamente para adoptar decisiones, movilizando nuestra voluntad en el acto de trabajar. Es a través del cuerpo que trasmitimos emociones y afectos y nos relacionamos con otras personas dentro del colectivo de trabajo. El cuerpo es el soporte de la vida humana y la condición para la actividad física laboral, pero el trabajo no involucra solamente al cuerpo sino al mismo tiempo sus dimensiones psíquicas y mentales propias del ser humano. La actividad de quienes trabajan trae consigo la fatiga provocada por la carga de trabajo (física, psíquica y mental). Si la carga global de trabajo supera las capacidades de resistencia y de adaptación de los trabajadores para hacer frente a los riesgos laborales, este desequilibrio genera dolor y sufrimiento y, a término, deteriora la salud, no solo física, sino también psíquica y mental, porque el cuerpo les sirve de sustento. Si la persona logra resistir y controlar los riesgos del trabajo, consigue sublimar el sufrimiento que le provoca y cuenta con el apoyo técnico y social de los demás miembros del colectivo de trabajo, el trabajo es fuente de salud y al tomar conciencia de la utilidad social de su actividad, permite encontrar un sentido y placer y ser feliz trabajando. Hay una estrecha relación entre el trabajo y la salud, según los riesgos a los cuales se está expuesto. Existen condicionantes y determinantes sociales de la actividad física laboral (la edad, el género, la posición dentro de la estratificación social, las calificaciones y las competencias), con impactos sobre la salud pero de manera heterogénea. La salud no es la ausencia de enfermedad ni un estado de perfecto bienestar (objetivo imposible de lograr), sino un constante proceso de búsqueda del equilibrio entre, por una parte las demandas y exigencias del medio ambiente, del contenido y la organización del trabajo y, por otra parte, las capacidades de resistencia y adaptación del sujeto, que desarrolla sus capacidades gracias al trabajo. Pero no hay dos personas con iguales capacidades. El trabajo con sus dimensiones físicas, psíquicas y mentales es un valor que permanece y debería constituir el centro de la vida económica y social. ¿Por qué? Por razones objetivas: 1. el trabajo es creador porque permite producir un bien, un servicio o conocimientos que tienen existencia propia y por separado de su creador. 2. es una actividad socialmente necesaria para la supervivencia y reproducción de la especie humana.
El trabajo humano, como dimensión de
la actividad física :: Julio César Neffa
El trabajo, junto con el amor y las relaciones sociales, es una de las dimensiones
esenciales del ser humano y moviliza en mayor o menor medida la actividad física,
involucrando primero y necesariamente al cuerpo, cuya salud requiere cuidado,
mantenimiento y desarrollo.
Nuestro cuerpo a través de los sentidos capta la información del medio ambiente y de la
sociedad, que luego procesamos cognitivamente para adoptar decisiones, movilizando
nuestra voluntad en el acto de trabajar. Es a través del cuerpo que trasmitimos
emociones y afectos y nos relacionamos con otras personas dentro del colectivo de
trabajo. El cuerpo es el soporte de la vida humana y la condición para la actividad física
laboral, pero el trabajo no involucra solamente al cuerpo sino al mismo tiempo sus
dimensiones psíquicas y mentales propias del ser humano.
La actividad de quienes trabajan trae consigo la fatiga provocada por la carga de trabajo
(física, psíquica y mental). Si la carga global de trabajo supera las capacidades de
resistencia y de adaptación de los trabajadores para hacer frente a los riesgos laborales,
este desequilibrio genera dolor y sufrimiento y, a término, deteriora la salud, no solo
física, sino también psíquica y mental, porque el cuerpo les sirve de sustento. Si la
persona logra resistir y controlar los riesgos del trabajo, consigue sublimar el
sufrimiento que le provoca y cuenta con el apoyo técnico y social de los demás
miembros del colectivo de trabajo, el trabajo es fuente de salud y al tomar conciencia de
la utilidad social de su actividad, permite encontrar un sentido y placer y ser feliz
trabajando.
Hay una estrecha relación entre el trabajo y la salud, según los riesgos a los cuales se
está expuesto. Existen condicionantes y determinantes sociales de la actividad física
laboral (la edad, el género, la posición dentro de la estratificación social, las
calificaciones y las competencias), con impactos sobre la salud pero de manera
heterogénea.
La salud no es la ausencia de enfermedad ni un estado de perfecto bienestar (objetivo
imposible de lograr), sino un constante proceso de búsqueda del equilibrio entre, por
una parte las demandas y exigencias del medio ambiente, del contenido y la
organización del trabajo y, por otra parte, las capacidades de resistencia y adaptación
del sujeto, que desarrolla sus capacidades gracias al trabajo. Pero no hay dos personas
con iguales capacidades.
El trabajo con sus dimensiones físicas, psíquicas y mentales es un valor que permanece
y debería constituir el centro de la vida económica y social. ¿Por qué?
Por razones objetivas:
1. el trabajo es creador porque permite producir un bien, un servicio o conocimientos
que tienen existencia propia y por separado de su creador.
2. es una actividad socialmente necesaria para la supervivencia y reproducción de la
especie humana.
3. es una actividad trascendente, pues su producto permanece más allá de la vida
temporal de su creador y le permite superar los límites que el tiempo y al espacio
imponen a los seres humanos.
Por razones propias del sujeto que trabaja:
1. es una actividad voluntaria, orientada hacia una finalidad presente en la mente del
trabajador, que proyecta la personalidad sobre el producto o el servicio, que provoca
fatiga y va acompañada de sufrimiento y/o placer en función del contenido y de la
organización del proceso de trabajo y las condiciones de su ejercicio;
2. pone a prueba las personas, muestra sus capacidades y límites físicos, psíquicos y
mentales, constituyendo un permanente desafío;
3. significa siempre asumir riesgos, pues para cumplir los objetivos, la actividad que
efectivamente desarrolla el trabajador se diferencia del trabajo prescripto;
4. es fuente de inserción social, pues permite instaurar relaciones interpersonales- que
pueden ser amigables, solidarias o conflictivas- y construir un colectivo de trabajo;
5. contribuye a la creación de la identidad.
La actividad física cumple un papel importante para el desarrollo del cuerpo humano, la
preservación de la salud y el aumento de las capacidades de autonomía y de control para
hacer frente a las exigencias y demandas de la empresa u organización correspondientes
al puesto de trabajo.
Pero como consecuencias de las crisis económicas siempre surgen nuevas formas de
organizar las empresas, la producción y el trabajo -apoyándose en las NTIC y en la
automatización que buscan su intensificación y control-, mediante la reducción del
tiempo muerto durante la jornada de trabajo y la prolongación de la jornada, han
contribuido a sedentarizar el cuerpo, a fijarlo en sus puestos mientras las cadenas de
montaje y las bandas transportadora le acercan las piezas o el producto en proceso,
generando sufrimiento y dolor, debido a los trastornos musculoesqueléticos (incluso en
los trabajos de oficina). La división social y técnica del trabajo quita autonomía al
trabajador y lo somete a un ritmo determinado por otros.
¿Qué factores de riesgo de la actividad laboral son determinantes sobre la salud de
quienes trabajan?
- Los riesgos del medio ambiente de trabajo (físico, químico, biológico), factores
tecnológicos y de seguridad que impactan sobre la salud si no hay prevención,
- la cantidad e intensidad de horas, el ritmo de trabajo, las demandas y exigencias del
trabajo;
- la duración y configuración del tiempo de trabajo, es decir si se ejecuta de día, de
noche o en turnos rotativos, perturbando el ritmo circadiano, con impacto negativo
sobre la salud y la vida familiar y social del trabajador;
- la ergonomía, es decir la adecuación de las máquinas y herramientas, del medio
ambiente físico, químico y biológico que predomina en el establecimiento o en el
domicilio del trabajador, a las capacidades físicas, psíquicas y mentales del trabajo.
En caso de no adecuarse, el trabajador además de trabajar debe usar equipos de
protección personal que le dificultan la tarea, y hacer un esfuerzo para adaptarse a los
medios de trabajo, con un costo adicional en términos de salud.
-El contenido del trabajo, que es lo que hay que hacer.
-La organización del trabajo: si el trabajo está integrado o si predomina una división
técnica en tareas parciales asignadas a diferentes trabajadores; si el trabajador tiene un
margen de autonomía y de control o es un simple ejecutor de un trabajo dividido
socialmente que ha sido concebido por otros.
-Las relaciones sociales de producción: con los colegas, la jerarquía, los subordinados,
clientes y usuarios, haciendo un aporte por medio de su trabajo y recibiendo a cambio la
recompensa de la empresa u organización en contrapartida del trabajo realizado
(salarios, un reconocimiento moral o simbólico, garantías de estabilidad en el empleo,
posibilidades de hacer carrera, etc.)
¿Cuál es el impacto de estos riesgos sobre las personas que trabajan?
- Una carga física, es decir los gestos, las posturas y el esfuerzo que debe realizar y le
generan fatiga, y los accidentes y enfermedades profesionales que pueden provocar la
muerte.
- Una carga mental, resultado del proceso cognitivo que implica todo trabajo para lograr
los objetivos asignados y hacer frente a los incidentes o a las fallas de los conceptores, y
que requiere calificaciones, competencias, un saber hacer productivo adquirido
mediante la experiencia, porque todo trabajador siempre innova, se ingenia, es creativo.
- Una carga psíquica, es decir los aspectos afectivos y relacionales en el trabajo, porque
necesita transmitir y controlar las emociones y las perturbaciones del humor.
La carga global de trabajo impacta sobre las dimensiones psíquicas y mentales del
trabajador y puede generar sufrimiento o placer. Sufrimiento cuando el volumen e
intensidad de las exigencias y demandas del trabajo prescripto están por encima o por
debajo de sus capacidades, calificaciones y competencias y no le permiten trabajar de
manera autónoma y controlar su proceso de trabajo: se trata de los riesgos psicosociales
en el trabajo (RPST) que impactan negativamente sobre las dimensiones psíquicas y
mentales del trabajador.
Los riesgos del medio ambiente de trabajo (físico,químico, biológico, los factores
tecnológicos y de seguridad) se pueden medir objetivamente (es esencialmente la tarea
de los ingenieros laborales, los toxicólogos, los ergónomos, los médicos de trabajo) e
impactan sobre la salud luego de estar varios años expuestos a esos riesgos: fatiga
patológica debido a su intensidad, accidentes de trabajo y enfermedades profesionales
(hipoacusia, lumbalgias, várices, trastornos musculo-esqueléticos (TME), silicosis,
tendosinovitis, el cáncer profesional, etc.) que han sido reconocidas por la legislación y
pueden conducir incluso a la muerte.
Ahora bien, los riesgos psicosociales en el trabajo (RPST) también existen, aunque no
se puedan ver o pesar y no se puedan medir objetivamente. Son percibidos y
experimentados por los trabajadores (quienes a menudo los subvaluan o subestiman
porque los han naturalizado, debido a la rutina y a su desconocimiento), si bien aún no
han sido reconocidos por la legislación argentina ni el sistema de seguridad social.
A diferencia de los riesgos del medio ambiente de trabajo los RPST pueden tener un
impacto directo e inmediato sobre la salud y luego pueden somatizarse, como lo
prueban los estudios epidemiológicos inspirados en los modelos de los profesores R.
Karasek y J. Siegrist.
En la actividad física laboral el trabajador puede adaptarse y resistir con éxito a los
factores de riesgo, si se cumplen varias condiciones:
- que las exigencias y la intensidad del trabajo no superan sus capacidades,
- que reciba el apoyo técnico de sus jefes y superiores que le transmiten conocimientos
para hacer bien la tarea y también
- reciba el apoyo social de sus colegas que lo sostienen anímicamente en momentos de
dificultad, le ayudan a cumplir con los objetivos y le transmiten su experiencia.
En ese caso el trabajador puede sublimar el sufrimiento, encontrarle un sentido al
trabajo y tener placer en su ejecución, con un impacto positivo para su salud.
De donde la necesidad de articular de manera integrada, coherente y equilibrada, por
una parte las políticas públicas en materia de actividad física y por otra, la de educación,
salud y trabajo, considerándolos como bienes públicos y no como mercancías, porque
son derechos humanos que constituyen un valor central de la vida económica y social.
Y en esto la acción del Estado es imprescindible.
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