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La histeria clásica y moderna: una visión sinóptica Parte II Diagnóstico

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La histeria clásica y moderna: una visión sinóptica Parte II Diagnóstico

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Resumen Todo diagnóstico de un problema descubierto lleva implíci-to un proceso de análisis y síntesis. Todavía no se ha logrado encontrar una clara definición de la histeria, precisamente por su "psicoplasticidad", es decir, por la infinidad de expresiones clínicas en que se puede presentar. Además su eliminación de los códigos diagnósticos la fragmentó en diversos síndromes o conjuntos sintomáticos. El psicoanálisis, asociado al concepto, fue desperfilado por la psiquiatría americana con el advenimiento de la investigación biológica sobre trastornos mentales y nuevos descubrimientos como los sistemas de neurotransmisores. Quedaron atrás los criterios de Feighner, que abarcaban los diagnósticos de neurosis de ansiedad, neurosis obsesivo-com-pulsiva, neurosis fóbica, histeria. Se analiza clasificaciones CIE y DSM, en las que se puede ras-trear la histeria. Every diagnosis of a discovered problem implies a process of analysis and synthesis. A clear definition of hysteria has not yet been found, precisely because of its "psychoplasticity", that is, by the infinity of clinical expressions in which it can be presented. In addition its elimination of the diagnostic codes fragmented it in diverse syndromes or symptomatic sets. Psychoanalysis, associated with the concept, was unburied by American psychiatry with the advent of biological research on mental disorders and new discoveries such as neurotransmitter systems. Feighner's criteria, which included diagnoses of anxiety neurosis , obsessive-compulsive neurosis, phobic neurosis and hysteria , were left behind. We analyze CIE and DSM classifications, in which hysteria can be traced.
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PSIQUIATRÍA Y SALUD MENTAL 2017, XXXIV, Nº 3/4, 248 - 257
248
Artículos de revisión:
La histeria clásica y moderna: una visión sinóptica
Parte II Diagnóstico
Carlos Cruz 1, Mariela Rodríguez 2
Resumen
Todo diagnóstico de un problema descubierto lleva implíci-
to un proceso de análisis y síntesis. Todavía no se ha logrado
encontrar una clara definición de la histeria, precisamente por
su “psicoplasticidad”, es decir, por la infinidad de expresiones
clínicas en que se puede presentar. Además su eliminación de
los códigos diagnósticos la fragmentó en diversos síndromes o
conjuntos sintomáticos.
El psicoanálisis, asociado al concepto, fue desperfilado por la
psiquiatría americana con el advenimiento de la investigación
biológica sobre trastornos mentales y nuevos descubrimientos
como los sistemas de neurotransmisores.
Quedaron atrás los criterios de Feighner, que abarcaban los
diagnósticos de neurosis de ansiedad, neurosis obsesivo-com-
pulsiva, neurosis fóbica, histeria.
Se analiza clasificaciones CIE y DSM, en las que se puede ras-
trear la histeria.
Palabras claves: histeria, neurosis, diagnóstico, CIE-10.
Classic and modern hysteria: a
synoptic view. Part II Diagnosis
Summary:
Every diagnosis of a discovered problem implies a process of
analysis and synthesis. A clear definition of hysteria has not
yet been found, precisely because of its "psychoplasticity", that
is, by the infinity of clinical expressions in which it can be pre-
sented. In addition its elimination of the diagnostic codes frag-
mented it in diverse syndromes or symptomatic sets.
Psychoanalysis, associated with the concept, was unburied by
American psychiatry with the advent of biological research on
mental disorders and new discoveries such as neurotransmitter
systems.
Feighner's criteria, which included diagnoses of anxiety neuro-
sis, obsessive-compulsive neurosis, phobic neurosis and hyste-
ria, were left behind.
We analyze CIE and DSM classifications, in which hysteria can
be traced.
Key words: hysteria, neurosis, diagnosis, ICD-10.
Introducción
Historia
La histeria es una de las grandes palabras de la psiquiatría,
como manía, delirio y demencia. (McHug P.R., 1998) De hecho,
las explicaciones clásicas de la histeria, siguen una línea históri-
ca desde descenso del útero errante, a la posesión de demonios,
hechizos de brujas, al "magnetismo animal" de Franz Mesmer,
a las proposiciones fisiológicas de Charcot, hasta la opinión de
Freud de que sus características son "conversiones" simbólicas
de los conflictos sexuales, pasando a una mirada más reciente
que sostiene que el trastorno de personalidades múltiples ocul-
ta el abuso sexual en la vida temprana, olvidada al comparti-
mentar los recuerdos en "personalidades alteradas", a través de
"represión robusta" o "disociación". (McHug P.R., 1998) (Chia-
bai Claudio J., 2016). (Craddock, A. B. 1959) (Belintani Giovani.,
2003)
Con lo anterior y más, todavía no se ha logrado encontrar una
clara definición de la histeria.
Diagnóstico
Son tres los requisitos de cualquier sistema de clasificación: co-
municación, control y comprensión. La comprensión significa el
entender la causa y el proceso patológico del trastorno. (Alonso
Álvarez Armando. 2007) (Reed Geoffrey M., 2012) (Maleval J. C.,
1994) Considerar los síntomas mentales como objetos híbridos,
constituidos por una amalgama especial de señales biológicas
y configuradores personales, familiares, sociales y culturales.
(Marková IS, Berrios GE. 2009) (Marková IS, Berrios GE., 2012)
Durante el siglo XIX coexistían dos grandes tipos de contextos,
uno asilar y el otro, no asilar. En el asilo se atendían los pacien-
tes más graves, con mayor morbimortalidad por causas sisté-
micas o neurológicas. Los médicos a cargo (alienistas) tenían
mayores probabilidades de encontrar una semiología de enfer-
1. Médico Psiquiatra. Doctor en Ciencias Sociales.
2. Médico Psiquiatra
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La histeria cLásica y moderna: una visión sinóptica. parte ii diagnóstico
medad corporal, como factor asociado a las alteraciones de la
conducta (por ejemplo, la parálisis general progresiva). (Holguín
Jorge Carlos, 2004)
Paralelamente, una serie de pacientes y de médicos se encon-
traban fuera del asilo. Médicos no alienistas (principalmente
neurólogos) atendían padecimientos que no eran tan graves;
individuos con quejas de ansiedad, ánimo depresivo y quejas
somáticas múltiples (dolor, impotencia funcional, fatiga, etc.).
(Holguín Jorge Carlos., 2004) (Beer M. Dominic. 1996) (Reed
Geoffrey M., 2012) (Maleval J. C., 1994)
Al final, la psicopatología conceptúa los problemas desde den-
tro y elabora un metalenguaje específico para investigar, y
cambios de sistemas y paradigmas, que es una de las prácticas
específicas de un contexto social concreto. (Múzquiz Jiménez
Álvaro., 2013) (Marková IS, Berrios GE. 2009) (Marková IS, Be-
rrios GE., 2012) (Luque Rogelio., 2015) (Reed Geoffrey M., 2012)
La primera clasificación psiquiátrica moderna fue realizada
por E. Kraepelin, a comienzos del siglo pasado, pero no es sino
después de la Segunda Guerra Mundial que se publica la sex-
ta edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades
(CIE), donde por primera vez se incluye un apartado (No. V)
para los trastornos mentales. (Alonso Álvarez Armando. 2007)
(Beer M. Dominic. (1996) (Reed Geoffrey M., 2012) (Maleval J.
C., 1994)
Las clasificaciones CIE y DSM eran no compatibles inicialmente,
mientras proliferaban varias clasificaciones nacionales, mutua-
mente incompatibles, como la rusa, la francesa, la soviética, la
guía latinoamericana de diagnóstico psiquiátrico y el glosario
cubano de psiquiatría. (Rivas Rodríguez M,. 2011) (Otero Ojeda
Ángel., 2001) (Reed Geoffrey M., 2012) (World Health Organi-
zation (1949). 6th revision). (World Health Organization (1967).
8th revision) (World Health Organization (1979). 9th revisión)
(World Health Organization (1992). 10th revisión)
Las principales fuentes de desacuerdo para la confiabilidad
diagnóstica parecían ser las siguientes: variaciones en el nivel
de observación clínica; las inferencias deducidas de estas obser-
vaciones, y variaciones en los esquemas nosológicos empleados
por investigadores individuales. (Reed Geoffrey M., 2012) (Ma-
leval J. C., 1994)
Hay que considerar además que los trastornos mentales han
sido difíciles de definir, y se ha usado una gran variedad de
conceptos (ej. malestar, descontrol, limitación, incapacidad, in-
flexibilidad, irracionalidad, patrón sindrómico, etiología y des-
viación estadística). (Maleval J. C., 1994)
Las críticas al DSM-III, y a las ediciones subsiguientes, han pro-
movido un cambio de paradigma, tendiente a reemplazar las
categorías diagnósticas por sistemas de clasificación dimensio-
nal continua, volviendo a definiciones etiológicamente basadas
e incorporando los hallazgos de la ciencia neurobiológica en los
sistemas de diagnóstico. Los trastornos mentales se conside-
ran enfermedades médicas. (Reed Geoffrey M., 2012) (American
Psychiatric Association (1968). (Surís Alina, Holliday Ryan and
North Carol S. 2016)
El psicoanálisis fue desplazado por la psiquiatría americana con
el advenimiento de la investigación biológica sobre trastornos
mentales y con descubrimientos importantes como los sistemas
de neurotransmisores. (Villari, Rafael Andrés., 2001). Hasta en-
tonces se usaban los criterios de Feighner (psicoanálisis), que
abarcaban los diagnósticos de neurosis de ansiedad, neurosis
obsesivo-compulsiva, neurosis fóbica, histeria, trastorno de per-
sonalidad antisocial, alcoholismo, y la anorexia nerviosa. (Reed
Geoffrey M., 2012) (American Psychiatric Association (1980).
En el desarrollo de criterios diagnósticos para los trastornos
psiquiátricos se acentuó la importancia de la validez (si se está
midiendo un síndrome coherente y si es lo que se supone) y la
fiabilidad (la probabilidad de que los diferentes clínicos lleguen
al mismo diagnóstico) (Reed Geoffrey M., 2012).
Las principales prioridades de los criterios para la revisión DSM-
5, se centraron en la viabilidad y la utilidad clínica de los diag-
nósticos. Las formas científicas tradicionales de comunicación
cedieron paso a un proceso de encuentro político. "La clasifica-
ción debe ser basada en características fenomenológicas com-
partidas” Para el grupo de trabajo, y la mayor parte de la psi-
quiatría americana, la neurosis era una enfermedad etiológica
más que noción descriptiva. (Reed Geoffrey M., 2012)
La investigación se realizó con muestras naturalistas de pacien-
tes y médicos generales, que hacían diagnósticos a través de
listas de verificación, en lugar de las entrevistas de diagnóstico
estándar. Se ha observado posteriormente que los criterios no
diferenciaban suficientemente y los trastornos acarreaban altas
tasas de comorbilidad (Reed Geoffrey M., 2012) (Maleval J. C.,
1994).
H.J. Eysenck señaló el hecho de que tal enfoque tan vacío, ateó-
rico y anti- experimentalista pudiera encontrar aceptación en
la Psiquiatría.
Esta nosología elimina la existencia de términos generales,
históricamente reconocidos, por no existir una comprobación
conductual precisa que los identifique; hay abandono del prin-
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cipio general de clasificación. Ej.; neurosis, psicosis, etc.; niega
la concepción de la psiquis, como ideal y subjetiva; (Alonso
Álvarez Armando. 2007)
El nuevo manual pretendía ser "científico, conductista y men-
surable". Quienes se opusieron a esta tendencia pretendieron
"mantener la psiquiatría como un ser humano, abierto y so-
cialmente progresista." La nomenclatura propuesta se asocia a
esterilidad lingüística y conceptual. (Reed Geoffrey M., 2012)
El CIE-10 se presentó solamente como un sistema de clasifi-
cación, y no como una guía para estructurar el trabajo de los
profesionales sanitarios. El desarrollo de la CIE-11 deberá ser
global. (OMS., 2011) y asegurar una fuerte participación de los
países en desarrollo es un reto. (Gómez Rivadeneira Alexander.,
2015). (Rivas Rodríguez M,. 2011)
Una segunda cuestión, es que el proceso de revisión y los pro-
ductos de la misma deben ser multilingües: 20 idiomas. (Gómez
Rivadeneira Alexander., 2015). (Rivas Rodríguez M,. 2011)
En tercer lugar, el esfuerzo de revisión debe ser multidisciplinar.
La clasificación CIE-11, tendrá que ser utilizada por una amplia
gama de profesionales sanitarios y, en particular, por personal
de los equipos de atención primaria de salud. (Reed Geoffrey
M., Ayuso-Mateos José Luis. 2011) (Lázaro José., 2013) (Rivas
Rodríguez M,. 2011)
Prejuicios
1. Las neurosis
A pesar de las insuficiencias de la neurosis como categoría no-
sotáxica, la psiquiatría europea ha constatado su necesidad
clínica como concepto diagnóstico. Hay un factor general de
Neuroticismo (con una notable carga genético-ambiental) que
condiciona la personalidad y los cuadros neuróticos. (Uribe Res-
trepo, 2006) (Stagnaro Juan Carlos. 2006) (Sarudiansky, Merce-
des (2012). Son trastornos psíquicos menores, en el sentido de
que no hay pérdida del juicio de realidad, sino síntomas dimen-
sionales que se pueden comprender (sin discontinuidad) a partir
de vivencias normales. (Lázaro José. 2013)
Para Juan José López Ibor (1906-1991) el síntoma nuclear de las
neurosis es la “angustia vital”. Se trata de un sentimiento cor-
poreizado que vincula de forma irreductible lo psíquico a lo so-
mático. De este modo, el concepto unitario tradicional de neu-
rosis quedó desmembrado. (Lázaro José. 2013) (Huertas Rafael.
2010) (Sarudiansky, Mercedes (2012). Estas variadas rúbricas
eran las siguientes: Distimia (o neurosis depresiva), Trastorno
de conversión (o neurosis histérica, tipo conversión), Trastornos
disociativos (o neurosis histérica, tipo disociativo).
Neurosis es un trastorno crónico recurrente, con manifestacio-
nes clínicas muy diversas, sin pérdida del criterio de realidad
(psicoanálisis) y no hay pérdida de la capacidad de introspec-
ción. (Díaz Múgica Belén) (Cuadro n° 1)
Henri Ellenberger definió a la psiquiatría dinámica como: “la
rama de la psiquiatría que intenta explorar, movilizar y utilizar
de manera terapéutica las fuerzas psíquicas inconscientes”. El
psiquiatra debió hacerse cargo de su posición de “observador
participante” en la relación diádica con su paciente. Un com-
ponente principal de esta forma de pensar el sufrimiento men-
tal es la des-subjetivación. (Stagnaro Juan Carlos. 2006) (Reed
Geoffrey M., 2012)
2. Prejuicios psicoanalíticos:
Existiría en la mente del analista una idealización de su propio
saber correlativo a una suerte de “horror a la novedad” extra-
analítica, con justificación histórica en la necesidad de auto-
preservarse y fortalecer el movimiento psicoanalítico”.
Cuadro Nº1
PSICONEUROSIS
Histeria De Conversión (Histeria)
Clasificación:
Neurosis obsesiva De Angustia (Fobia)
Co n ic to : Pulsión- defensa
(deseo)
Complejo de Edipo: complejo nuclear de las neurosis
An gu st ia : de castración
Mecanismo principal: la represión
(Braier Eduardo, Las neurosis revisitadas)
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La histeria cLásica y moderna: una visión sinóptica. parte ii diagnóstico
Estar asociado a lo que se ha denominado ‘horror a la ayuda’
para el que se combinan una precaria concepción de la noción
de neutralidad y una pobre idea de lo que significa apoyo”.
(Stagnaro Juan Carlos. 2006)
3. Prejuicios psiquiátricos:
Según este prejuicio, los psicoanalistas no ponen a prueba sus
teorías de acuerdo a la metodología considerada científica. Por
ignorancia o por rechazo teórico, respecto de la emergencia de
los fenómenos transferenciales y sus características temporales.
(Stagnaro Juan Carlos. 2006)
4. Mujer
Todo acto de violencia constituye una manera coercitiva de
ejercer el poder. Se utiliza para obligar a la persona a hacer al-
guna cosa que no quiere hacer. En nuestra sociedad, la violencia
machista es, sin duda, una expresión de poder de los hombres
sobre las mujeres. (León Mejía Ana, 2009) (Departamento de Sa-
lud., 2009) (Maira Vargas Gloria, 2008).
Surgió la ginecología como la ciencia médica sobre la mujer,
y habiéndose establecido tempranamente una relación directa
entre su aparato reproductor y su emocionalidad, se dio pie a
un tratamiento despectivo hacia las mujeres, como ninfómanas,
impulsivas, desequilibradas y una serie de características que
denigraban su condición. (Aduco Nadia Inés, La histeria como
objeto encrucijada) (Ehrenreich Barbara, 2011). Los médicos re-
accionaron con una misoginia intensificada que halló expresión
en la aversión moral hacia la histérica, en las teorías gineco-
lógicas sobre su condición y la intervención quirúrgica de sus
genitales, (Agirregomezkorta Ibarluzea Rosa Belén, La ablación
o mutilación genital femenina) Se justifica como una prác-
tica cultural el hecho de que las víctimas sean mujeres. (Agi-
rregomezkorta Ibarluzea Rosa Belén). (Hofstetter Flavia, 2016)
(Bernabeu-Mestre al als., 2006) (Drescher, Jack. 2016)
Ana León Mejía (2009) señala también que gran parte de la in-
vestigación feminista carece de rigor científico y está imbuida,
por la ideología.
Las mujeres feministas de la disidencia han fracturado un silen-
cio contenido con críticas que atacan contra conceptos transver-
sales del feminismo: la sociedad patriarcal, la dominación mas-
culina, la violencia de género, etc.) (Ehrenreich Barbara, 2011).
Histeria y la clasicación deben
ser basadas en características
fenomenológicas compartidas
“Las relaciones entre trastornos disociativos, somatoformes y
de conversión. La extensa superposición fenomenológica de to-
dos estos trastornos en la investigación empírica, y desde esta
base se presentará un nuevo modelo para la conceptualización
de estos trastornos”. (North Carol S. 2015). (Kendler, Kenneth S.
2008) (Maleval J. C., 1994) (García Mª J., 2006) (Reed Geoffrey
M., 2012) (Kendler, Kenneth S. 2008)
El DSM-III-R describió la característica esencial de los trastor-
nos disociativos como "alteración de las funciones normalmen-
te integrativas de la identidad, la memoria o la conciencia",
sustituyendo el comportamiento motor (una manifestación del
sistema nervioso periférico), por la memoria (una manifestación
del sistema nervioso central). Se observa aquí un aparente es-
fuerzo por diferenciar aún más los fenómenos disociativos de
los trastornos somatomorfos y de conversión. (North Carol S.
2015) (Kendler, Kenneth S. 2008)
En esta conceptualización, la "disociación somatoforme" se re-
fiere a los síntomas que implican, fenomenológicamente, las
funciones físicas del cuerpo, y la "disociación psicológica" se
refiere a los síntomas que implican fenomenológicamente las
funciones mentales de la memoria, la identidad y la conciencia.
(North Carol S. 2015) (Díaz-Benjumea, María Dolores., 2005)
(Maleval J. C., 1994) Las comorbilidades psiquiátricas adiciona-
les demostradas en asociación con estos trastornos, especial-
mente el trastorno límite de la personalidad, han confundido
aún más los esfuerzos para categorizar estos trastornos. (North
Carol S. 2015) (Maleval J. C., 1994)
Pruebas adicionales, de similitudes entre los pacientes con estos
trastornos se ha demostrado a través de pruebas psicológicas.
Perfiles medios casi idénticos en pacientes con trastorno de
somatización y trastorno de identidad disociativa se han en-
contrado utilizando la versión original del Inventario de Perso-
nalidad Multifaria de Minnesota (MMPI). (North Carol S. 2015)
Este enfoque es descriptivo y evita el término peyorativo de
larga data "histeria", como el nombre para la psicopatología de
estos síndromes y que también se ha utilizado para describir
muchos otros diferentes. (Díaz-Benjumea, María Dolores., 2005)
(Maleval J. C., 1994) (Cuadro n° 2)
Manuales de clasicación.
El DSM IV (American Psychiatric Association. (1994) y la CIE 10
(World Health Organization (1992), difieren de los manuales
de clasificación anteriores en que se centran en describir más
que en interpretar los problemas clínicos. (Rodríguez-Testala, J,
2014) (Alonso Álvarez Armando. 2007). Se precian de ser neu-
trales, impersonales y basados en el “objetivismo científico”, sin
tener en cuenta que los indicadores de los trastornos psiquiátri-
cos están ligados a un comportamiento simbólico (a diferencia
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de lo que sucede en otras ramas de la Medicina). (Alonso Álva-
rez Armando. 2007), (Kendler, Kenneth S. 2008)
Manual Diagnóstico y Estadístico
de los Trastornos Mentales (DSM)
En las primeras dos ediciones del Diagnostic and Stadistical Ma-
nual of Mental Disorders (DSM), (American Psychiatric Associa-
tion (1952) y (1968) el diagnóstico de histeria fue influido por
las aproximaciones de la teoría de Freud y Janet. Posteriormen-
te, en el DSM III, las condiciones previamente categorizadas en
el subtipo conversivo de la neurosis histérica del DMS II, fueron
reclasificadas, como una subcategoría (trastorno conversivo) de
los denominados trastornos somatomorfos, definiéndolos como
aquellas enfermedades con síntomas físicos, ligados a factores
psicológicos, que escapan a un control voluntario o consciente,
cuya descripción sintomática se encuentra restringida arbitra-
riamente a síntomas de tipo sensorial o sensomotores. La sub-
categoría de trastorno disociativo del DSM III, fue agrupada en
una categoría aparte, por su relación con alteraciones a nivel de
la función cortical superior, como por ejemplo la amnesia diso-
ciativa. (Banzato Claudio E.M. 2004) (Alonso Álvarez Armando.
2007)
El DSM IV (American Psychiatric Association. (2000), ha man-
tenido la clasificación propuesta en el DSM III, agregando ade-
más, los trastornos por somatización o síndrome de Briquet, en
los cuáles hay síntomas de tipo predominantemente visceral,
múltiples y vagos. (Banzato Claudio E.M. 2004) (Alonso Álvarez
Armando. 2007) (Chiabai Claudio J. 2016)
Cuadro Nº2
(North Carol S. The Classification of Hysteria and Related Disorders:
Historical and Phenomenological Considerations 2015)
FORMAS DE LAS HISTERIAS
SOMATOFORME
Somático
Estreñimiento
Palpitación
Dolor de espalda
Dismenorrea
Dolor de cabeza
Trastorno de Somatización
Despersonalización
Desrealización
Alteración de la identidad
Fuga
Amnesia psicógena
Trastorno disociativo
Parálisis
Afonía
Entumecimiento
Ceguera
Pseudoconvulsiones
Desorden de conversión
Depresión
Ansiedad
Pánico
Fobia
Alucinación
Personalidad límite
ConcienciaNeurológico Psicológico
PSICOFORME
A) Los trastornos disociativos se agrupan en cinco categorías:
1. Amnesia disociativa (incapacidad para recordar información
personal importante, generalmente de naturaleza traumá-
tica),
2. Fuga disociativa (viaje inesperado lejos de casa con amnesia
posterior de lo ocurrido),
3. Trastorno disociativo de identidad (presencia de dos o más
personalidades distintas que toman el control de la con-
ducta),
4. Trastorno de despersonalización (experiencias de sentirse
separado de los propios procesos mentales o corporales
como observador externo) y
5. Trastorno disociativo no especificado (Síndrome de Ganser,
trance, posesión, adoctrinamiento o “lavado de cabeza”, por
parte de otro).
B) Los trastornos somatomorfos se agrupan en siete categorías:
1. Trastorno de somatización o Síndrome de Briquet (presencia
de muchos síntomas físicos sin explicación médica que se
inicia antes de los 30 años y dura varios años),
2. Trastorno somatomorfo indiferenciado,
3. Trastorno de conversión (presencia de síntomas o déficits
sensoriales o motores “que sugieren una enfermedad neu-
rológica o médica, con factores psicológicos asociados aun-
que sin simulación”),
4. Trastorno por dolor (presencia de dolor crónico no explicado
médicamente),
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La histeria cLásica y moderna: una visión sinóptica. parte ii diagnóstico
5. La Hipocondría (presencia de interpretaciones poco realistas
de síntomas corporales que genera en el paciente un temor
persistente a tener una enfermedad),
6. Trastorno corporal dismórfico (preocupación por un defecto
imaginado o exagerado de la apariencia física) y
7. Trastorno somatomorfo no especificado.
Criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS). (World
Health Organization (1992).
Trastornos disociativos.
Generalidades.
En estos trastornos hay pérdida parcial o completa de la inte-
gración normal entre ciertos recuerdos del pasado, la concien-
cia de la propia identidad, ciertas sensaciones inmediatas y el
control de los movimientos corporales. (North, Carol S. 2015)
(American Psychiatric Association. (2013).
Incluye: Amnesia disociativa, Fuga disociativa, Estupor disocia-
tivo, Trastornos de trance y de posesión, Trastornos disociativos
de la motilidad, Convulsiones disociativas, Anestesias y pérdidas
sensoriales disociativas, Trastornos disociativos (de conversión)
mixtos, Trastorno disociativo (de conversión) sin especificación.
(World Health Organization (1992). (North Carol S. 2015) (Ame-
rican Psychiatric Association. (2013).
Histeria o Histeria de conversión,
Reacción de conversión y Psicosis
histérica:
El término "conversión" se utiliza ampliamente para alguno
de estos trastornos, e implica que sentimientos insatisfactorios
originados por los problemas y conflictos, que el enfermo pue-
de resolver, se transformen de alguna manera en síntomas. El
comienzo y la terminación de los estados disociativos suele ser
repentino y rara vez pueden ser presenciados. (World Health Or-
ganization (1992). (North Carol S. 2015) (American Psychiatric
Association. (2013).
Anotación Latinoamericana: Este y los trastornos que siguen,
son trastornos frecuentes en poblaciones poco “sofisticadas”
educacionalmente, tanto en países subdesarrollados como en
países altamente industrializados. Se discute si su sitio taxo-
nómico es entre los trastornos disociativos o entre los somato-
morfos. (Berganza Carlos E., 2004)
Otros trastornos disociativos.
Síndrome de Ganser: Hay que codificar aquí el trastorno com-
plejo, descrito por Ganser y caracterizado por pararespuestas,
por lo general acompañadas de varios otros síntomas disociati-
vos, y que suele presentarse en circunstancias que sugieren una
etiología psicógena. (American Psychiatric Association. (2013).
Cuadro Nº3
Clasificación de trastornos mentales CIE 10 e "histeria"
F44. Trastornos disociativos (de conversión)
F44.0 Amnesia disociativa
F44.1 Fuga disociativa
F44.2 Estupor disociativo
F44.3 Trastornos de trance y posesión
F44.4 Trastornos disociativos del movimiento
F44.5 Convulsiones disociativas
F44.6 Anestesia disociativa y pérdida sensorial
F44.7 Trastornos disociativos mixtos (y de conversión)
F44.8 Otros trastornos disociativos (de conversión)
F44.9 Trastorno disociativo (de conversión), no especificado
F45. Trastornos somatomorfos
F45.0 Trastorno de somatización
F45.1 Trastorno somatomorfo indiferenciado
F45.2 Trastorno hipocondríaco
F45.3 Disfunción autonómica somatomorfa
F45.4 Trastorno de dolor persistente somatomorfo
F45.8 Otros trastornos somatomorfos
F45.9 Trastorno somatomorfo, no especificado
F48. Otros trastornos neuróticos
F48.0 Neurastenia
F48.1 Síndrome de despersonalización y desvinculación de la realidad
F48.8 Otros trastornos neuróticos especificados
F48.9 Trastorno neurótico, no especificado
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Trastorno de personalidad múltiple: Este trastorno es raro,
y no hay acuerdo sobre hasta qué punto es iatrogénico o pro-
pio de una cultura específica. El hecho esencial es la existencia
aparente de dos o más personalidades distintas en el mismo
individuo, y el que cada vez se manifiesta sólo una de ellas.
(World Health Organization (1992). (North Carol S. 2015) (Ame-
rican Psychiatric Association. (2013).
Trastornos somatomorfos
Se trata de presentación reiterada de síntomas somáticos
acompañados de demandas persistentes de exploraciones clí-
nicas, a pesar de repetidos resultados negativos de exploracio-
nes clínicas y de continuas garantías de los médicos de que los
síntomas no tienen una justificación somática. (World Health
Organization (1992). (American Psychiatric Association. (2013).
El grado de comprensión sobre los síntomas, ya sean somáticos
o psicológicos, es con frecuencia insuficiente y frustrante, tanto
para el enfermo como para el médico. En estos trastornos apa-
rece con frecuencia un comportamiento de demanda de aten-
ción (histriónico). (North Carol S. 2015) (American Psychiatric
Association. (2013).
Trastorno de somatización: Trastorno psicosomático múltiple,
Trastorno de quejas múltiples
El rasgo más destacado de este trastorno es la existencia de
síntomas somáticos múltiples, recurrentes y, con frecuencia, va-
riables, que por lo general han estado presentes, durante varios
años antes de que el enfermo haya sido remitido al psiquiatra.
(World Health Organization (1992).
Anotación Latinoamericana: Este es un trastorno muy fre-
cuente en la población latinoamericana y ha sido descrito en
la literatura “occidental” particularmente en poblaciones de
Puerto Rico. Estos pacientes imponen con frecuencia una car-
ga financiera de importancia a los sistemas de salud pública.
(Berganza Carlos E., 2004)
Trastorno corporal dismórfico: GLADP propone que todo pa-
ciente que se presente con un cuadro bien fundamentado de
trastornos dismórfico corporal se puede relacionar con otros
trastornos delirantes (delusivos), persistentes (prolongados).
(Berganza Carlos E., 2004) (American Psychiatric Association.
(2013).
Disfunción vegetativa somatomorfa, por ejemplo: Colon
irritable psicógeno.
Otros trastornos neuróticos:
Neurastenia o Síndrome de fatiga (crónica):
Hay presencia de quejas continúas de un molesto cansancio
progresivo tras un esfuerzo mental, o quejas continuas de una
molesta debilidad física y agotamiento tras esfuerzos mínimos.
Se observa dos o más de los siguientes ítems: a) sensación de
dolor y molestias musculares, b) mareos, c) cefaleas de tensión,
d) trastornos del sueño, e) incapacidad para relajarse, f) irritabi-
lidad o g) dispepsia. (World Health Organization (1992).
Trastorno de despersonalización-desrealización:
Síntomas de despersonalización tales como que el enfermo
siente que sus propias sensaciones o vivencias se han desvincu-
lado de sí mismo o Síntomas de desrealización tales como que
los objetos, las personas o el entorno parecen irreales, distantes,
artificiales, desvaídos, desvitalizados, etc. Persiste una adecuada
conciencia de enfermedad. (World Health Organization (1992).
(North Carol S. 2015) (World Health Organization (1992).
Trastorno histriónico de la personalidad: Personalidad psi-
coinfantil e histérica. Trastorno psicoinfantil e histérico de
la personalidad.
Se trata de un trastorno de la personalidad caracterizado por
teatralidad y expresión exagerada de las emociones, sugestibili-
dad, afectividad lábil y superficial, desarrollo de actividades en
las que ser el centro de atención y un deseo inapropiado de
seducir, preocupación excesiva por el aspecto físico.
Pueden presentarse además: egocentrismo, indulgencia para sí
mismo, anhelo de ser apreciado, sentimientos de ser fácilmente
heridos y conducta manipulativa constante para satisfacer las
propias necesidades. (World Health Organization (1992). (North
Carol S. 2015) (American Psychiatric Association. (2013).
Otros trastornos de la personalidad y del comportamiento
del adulto
Elaboración psicológica de síntomas somáticos: Neurosis
de renta
Presentación de un contexto médico legal, discrepancia acusa-
da entre el estrés o la alteración explicados por la persona y los
datos objetivos de la exploración médica, falta de cooperación
durante la valoración diagnóstica e incumplimiento del régi-
men de tratamiento prescrito, presentación de un trastorno an-
tisocial de la personalidad. (World Health Organization (1992).
Producción intencionada o fingimiento de síntomas o in-
valideces somáticas o psicológicas (trastorno facticio): Sín-
drome de Münchausen sin especificar. "Paciente peregrinan-
te": Trastorno en el que el enfermo finge síntomas de forma
repetida y consistente, en ausencia de un trastorno, enferme-
248 - 257, Nº 3/4, XXXIV, 2017 PSIQUIATRÍA Y SALUD MENTAL 255
La histeria cLásica y moderna: una visión sinóptica. parte ii diagnóstico
dad o incapacidad somática o mental confirmados. La motiva-
ción de este comportamiento es casi siempre oscura y es presu-
miblemente íntima y la mejor interpretación de este cuadro es
la de un trastorno caracterizado por conducta de enfermedad
y buscadora del papel de enfermo. (World Health Organization
(1992). (American Psychiatric Association. (2013).
Un resumen de los diagnósticos está el cuadro siguiente:
Cuadro Nº4
Cuadro diferencial
TRASTORNO MENTAL
Psicosis histeria: psicosis aguda, alucinaciones, delirios. Involuntario. Motivacionales: Ganancia primaria. TIPOS:
Trastornos psicóticos agudos y transitorios, psicosis agudas no afectivas, cicloide psicosis, bouffée délirante y psicosis
reactiva.
Trastornos Disociativos: Disrupción de funciones, conciencia, memoria, Identidad o percepción. ciertas sensaciones
inmediatas y el control de los movimientos corporales. Involuntario. Motivacionales: Ganancia primaria y secundaria.
TIPOS: amnesia disociativa, fuga disociativa, estupor disociativo, trastorno de personalidad múltiple, T. Disociativos mixtas
(y de conversión): Trastornos funcional de los síntomas de los síntomas neurológicos.
3.a Trastornos somatoformes: Presencia de una serie de signos y síntomas físicos en los cuales no es posible identi-
ficar una patología orgánica aparente. involuntario. Motivacionales: Ganancia primaria: busca de ayuda médica. TIPOS:
trastorno de síntoma somático (SDD). T. de síntoma somático simple o complejo. T ansiedad de la salud. Trastorno ficticio.
3.b. Trastorno ficticio: Producción deliberada de síntomas para obtener asistencia médica. Voluntario. Motivacionales:
Ganancia secundaria. TIPOS: Los pacientes pueden presentar síntomas físicos o psicológicos o mixto (pseudologia fan-
tástica). En el síndrome de Münchausen predominan los síntomas somáticos y síndrome de inducción de la enfermedad
(síndrome de Münchausen por proxy)
3.c Síndrome de Ganser: psicosis aguda, oscuridad de conciencia. Involuntario. Motivacionales: evasión de castigo:
Ganancia primaria. TIPOS: “Síndrome de las respuestas aproximadas”. Psicosis instrumental. Orgánico o histeria. Pseu-
dodemencia.
4. Simulación: La simulación no se considera competencia del psiquiatra. Voluntario. Motivacionales: Ganancia secun-
daria. TIPOS: Elaboración psicológica de síntomas somáticos (Neurosis de renta)
Ganancia primaria: centrada en equilibrio psíquico. Ganancia secundaria: centrada en control del ambiente.
Voluntario o consiente. (C. Cruz, 2017)
La tabla incluyó los trastornos pertenecientes a la antigua his-
teria, usando dos criterios centrales para su estudio: Volun-
tariedad en la génesis del cuadro, entendida ésta como el es-
fuerzo consciente en la producción del síntoma (como ocurre
en el trastorno facticio) y la Ganancia, siendo la primera la
búsqueda de restaurar un equilibrio psicológico mínimo y la
secundaria, como aquella centrada en el manejo del ambiente
y otras personas.
Discusión
La finalidad de esta revisión es proveer una sinopsis esque-
mática de los diferentes cuadros clínicos, que comprenden el
antiguo término Histeria en la actualidad, permitiendo así su
estudio y diagnóstico, independiente de su categorización en
los diferentes sistemas de clasificación internacional de enfer-
medades mentales. (Banzato Claudio E.M. 2004) (Alonso Álvarez
Armando. 2007) (Chiabai Claudio J. 2016) (American Psychiatric
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seases and related Health problems, 10th revision. Ginebra: Autor.
“AVANCES EN PSICOTERAPIA Y CAMBIO PSÍQUICO"
Este libro reúne a destacados especialistas chilenos y extranjeros en el
intento de dilucidar los mecanismos y factores que promueven el cambio
en las personas.
Los Editores son psiquiatras, iniciaron juntos sus estudios de Medicina
en la Universidad de Chile, en 1969. Se han interesado especialmente en
el trabajo en Salud Mental. El Dr. Riquelme primero como director del
Hospital Psiquiátrico de Putaendo y posteriormente como Director del
Instituto Psiquiátrico "Dr. José Horwitz Barak", mientras el Dr. Thumala
formó y coordinó los tres primeros centros de salud mental comunitarios
intersectoriales en el SSMO en la década de los 80. Paralelamente, ambos
han ejercido como psicoterapeutas. El Dr. Riquelme formándose como
psicoanalista y el Dr. Thumala como terapeuta familiar y luego como
terapeuta grupal psicoanalítico.
Número de páginas: 464
Thesis
Full-text available
Históricamente, el encuentro fundante entre la histérica y Freud permitió el desarrollo del psicoanálisis sobre la base del descubrimiento del inconsciente. Por tanto, la relación del psicoanálisis y la histeria se sostiene como una constante orientadora de las reflexiones clínico-teóricas de los psicoanalistas a lo largo del tiempo. Justamente, este es el marco de la interrogación que comanda el presente trabajo, pues las condiciones en las cuales se presenta la histeria hoy configuran un terreno fértil para la lectura psicoanalítica, no solo por las formas sintomáticas que adopta, sino también por lo que esta representa para el lazo social, el Otro, el discurso científico y el psicoanálisis mismo. Tomando como brújula el síntoma histérico, el recorrido muestra su evolución como cuadro clínico y diagnóstico en el panorama médico-psiquiátrico hasta la actualidad, para identificar ahí las dificultades con que se encuentra el discurso médico por cuenta del desalojo de la teoría del inconsciente como paradigma explicativo. La Bête Noire de la medicina mantiene hoy su enigma, pese a las diferentes nominaciones que intentan capturarla a nivel de la diagnosis clínica. Ello también supone establecer un panorama del desarrollo de la histeria en el edificio teórico-clínico del psicoanálisis en diferentes momentos, de Freud a Lacan si se quiere, hasta llegar a las formulaciones que sostienen psicoanalistas contemporáneos. Finalmente, se presenta la histeria en su estatuto de discurso: tesis derivada de la proposición lacaniana y cuya aportación permite formalizarla en tanto lazo social trans- histórico y, por tanto, constante y resistente.
Article
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This article traces the history of classification systems for mental illness and then reviews the history of the American diagnostic system for mental disorders. The steps leading up to each publication of the Diagnostic and Statistical Manual (DSM) are described including leaders, timelines, pre-publication meetings, and field trials. Important changes in the purpose of the manuals are described with a focus on events leading to the manual's third edition (DSM-III), which represented a paradigm shift in how we think about, and use, the classification system for mental illness. For the first time, DSM-III emphasized empirically-based, atheoretical and agnostic diagnostic criteria. New criticisms of the DSM-III and subsequent editions have arisen with a call for a new paradigm shift to replace diagnostic categories with continuous dimensional systems of classification, returning to etiologically-based definitions and incorporating findings from neurobiological science into systems of diagnosis. In the foreseeable future, however, psychiatric diagnosis must continue to be accomplished by taking a history and assessing the currently established criteria. This is necessary for communication about diseases and education of clinicians and scientists in medical fields, as well as advancement of research needed to further advance the diagnostic criteria of psychiatry.
Article
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This article examines the history of the conceptualization of dissociative, conversion, and somatoform syndromes in relation to one another, chronicles efforts to classify these and other phenomenologically-related psychopathology in the American diagnostic system for mental disorders, and traces the subsequent divergence in opinions of dissenting sectors on classification of these disorders. This article then considers the extensive phenomenological overlap across these disorders in empirical research, and from this foundation presents a new model for the conceptualization of these disorders. The classification of disorders formerly known as hysteria and phenomenologically-related syndromes has long been contentious and unsettled. Examination of the long history of the conceptual difficulties, which remain inherent in existing classification schemes for these disorders, can help to address the continuing controversy. This review clarifies the need for a major conceptual revision of the current classification of these disorders. A new phenomenologically-based classification scheme for these disorders is proposed that is more compatible with the agnostic and atheoretical approach to diagnosis of mental disorders used by the current classification system.
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The modern hysteria: a synoptic view Summary Introduction: The current manual of psychiatric classification partially transformed the old hysteria defined by the theories of Sigmund Freud and Pierre Janet. Objective: To make an update of the classification of somatoform and dissociative disorders and their differential diagnoses. Method: Literature review of some publications to define existing disorders and their diagnostic difficulties. Results: a synoptic table including current diagnostic and similar diseases was constructed. Conclusion: It is important to keep the history of these diseases to understand their different styles.
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I must confess at the outset that the subject of hysteria still awaits an adequate definition but the following one is as good as any so far produced. "Hysteria is a person's response to environmental difficulties, which makes it impossible for that person to perform his duties." Hysteria can be considered as subconscious malingering, but this concept too, fails to be comprehensive. In making the diagnosis of hysteria the following aspects should be considered: The personality of the patient. Dissociation. Suggestion. The actual clinical features. The role of organic and psychological factors. Perhaps the most salient feature of hysteria is its propensity to occur more commonly in people with what is known as a hysterical personality.
Article
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La publicación de la quinta edición del DSM ha avivado un debate iniciado tiempo atrás, desde el anuncio de los cambios en los criterios de diagnóstico propuestos por la APA. En este artículo se analizan algunas de estas modificaciones. Se plantean aspectos interesantes y acertados, como la inclusión de la dimensionalidad tanto en las clases diagnósticas como en algunos trastornos, la incorporación de un espectro obsesivo-compulsivo, o la desaparición de los subtipos de esquizofrenia. También se analizan otros aspectos más controvertidos como la consideración del síndrome de psicosis atenuada, la descripción de un trastorno depresivo persistente, la reordenación en trastornos de síntomas somáticos los clásicos trastornos somatoformes, o el mantenimiento de los tres grandes grupos de trastornos de la personalidad, siempre insatisfactorios, junto con un planteamiento anunciado, pero marginal, de la perspectiva dimensional de las alteraciones de la personalidad. La nueva clasificación del DSM-5 abre numerosos interrogantes acerca de la validez que se pretende mejorar en el diagnóstico, en esta ocasión, asumiendo un planteamiento más cercano a la neurología y la genética que a la psicopatología clínica.
Article
Se plantean diversas reflexiones en torno a la presencia y significado actual del término y concepto de neurosis en la medicina y psiquiatría contemporáneas, tomando como punto de partida su “desaparición” de los sistemas nosológicos y diagnósticos actuales. La historia del concepto se esboza a partir de la contribución seminal de William Cullen en el Siglo XVIII y se ilustra desde diferentes perspectivas por Charcot, Freud y, en España, por Mira y López, Llopis, López Ibor y Castilla del Pino. Concluye esta sección con la descripción de las radicales modificaciones y la total eliminación del término “neurosis” en las diversas ediciones del Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM) a partir de 1980, así como las objeciones de Tyrer. La neurosis en la actualidad puede ser reconsiderada a partir de dos tesis contrapuestas: 1) la identificación de un conjunto de síntomas diferenciales e identificables a partir de pruebas de investigación, predominantemente neurobiológica, y 2) su consideración como expresión inmanente del sufrimiento humano (profundamente subjetivo y biográfico) que lleva a la búsqueda de ayuda profesional.
Article
La Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de Salud (OMS) es muy poco conocida en el ámbito de la psicología en España, y existe la falsa percepción de que su importancia es escasa en el campo de la salud mental. El propósito de este artículo es familiarizar a los psicólogos y otros profesionales en salud mental con el sistema de clasificación CIE, algo especialmente relevante al encontrarse actualmente en proceso de revisión. La OMS está haciendo un gran esfuerzo para crear una clasificación de trastornos mentales global, multicultural y multidisciplinar, centrándose en mejorar su utilidad clínica. Además, en la actual revisión de la CIE, la OMS ha adoptado el español como segunda lengua de trabajo, lo que da una gran oportunidad a los profesionales de la salud mental de España y otros países hispanohablantes de implicarse activamente en el desarrollo de la próxima
Article
Psychiatry seems condemned to a perpetual fragmentary theoretical approach. Historical, social, psychological and biological narratives or conventional pluralism -a blend of them all-, can only account for isolated and incomplete parts of a complex psychiatric reality. It is necessary to be able to analyze psychiatry in its entirety. To that end, in this paper psychopathology is investigated as a crossroad where these fragments are in an interwoven relationship. The main conclusion is that, in order to understand psychopathology and its objects properly, they must be considered connected with a practice determined by politics. Finally, some consequences for a theory of symptom individuation are drawn.