ArticlePDF Available

El Manatí en los últimos dos siglos en Venezuela

Authors:
  • Fundación para el desarrollo de las ciencias físicas, matemáticas y naturales
1/2/2014 EL MANATÍ EN LOS ÚLTIMOS DOS SIGLOS EN VENEZUELA
http://www.natura-dig ital.com/index.php/javascript/historia-natural/94-fauna/184-el-manati-en-los-ultimos-dos-siglos-en-venezuela?tmpl=component&print=1&lay
1/3
EL MANATÍ EN LOS ÚLTIMOS DOS SIGLOS EN VENEZUELA
Detalles
Martes, 31 Julio 2012 23:51
Impactos: 530
Las poblaciones del Manatí han mermado extinguiéndose
localmente, sobre todo en las costas del Caribe, en las islas
de las Antillas y en los ríos llaneros de la cuenca del
Orinoco en vista de ello, Ernesto Boede, Médico
Veterinario de larga experiencia nos relata sus experiencias con la Sirena de nuestras aguas.
View the embedded image gallery online at:
http://www.natura-digital.com/index.php/javascript/historia-natural/94-fauna/184-el-manati-en-los-ultimos-dos-siglos-en-venezuela?
tmpl=component&print=1&layout=default&page=#sigProGalleria168ced38ff
Diferenciándolo del manatí de Florida, nuestra subespecie en Venezuela el manatí Antillano (Trichechus
manatus manatus), se distribuye históricamente desde las costas de USA en el sur del estado de T exas, las
mexicanas en el Golfo de México, las de C entro América, las islas de las Antillas, ríos y estuarios en las
costas colombianas y venezolanas del C aribe, incluyendo ríos de la cuenca de la Orinoquía y costas
nororientales atlánticas de Guyana y hasta Brasil (O'Shea et al. 1988, Reynolds & Odell 1991). Su población
ha mermado drásticamente extingui éndose localmente, sobre todo en las costas del Caribe, en las islas de las
Antillas y en los ríos llaneros de la cuenca del Orinoco. La Unión Internacional para l a Conservación de la
Naturaleza (UICN) lo cataloga como vulnerable y está incluido además en el Apéndice I de la Convención
Internacional sobre el Com ercio de Especies Amenazadas de Fauna y F lora Silvestres (CITES), el Libro
Rojo de la F auna Venezolana lo reseña en peligro crítico. La legislación venezolana prohíbe su captura y la
alteración de su hábitat, sin embargo hoy día, l a matanza de cualquier manatí enmallado en redes de pesca
por ejemplo, si gue campante, a pesar de encontrarnos a comienzos del siglo XXI. En los últimos 20 años no
se han reportado más manatíes en el Bajo Orinoco, pero si se han logrado observar algunos pocos en el
Orinoco Medio en l a desembocadura del río Meta y en El Refugio de F auna Sil vestre de la Tortuga Arrau en
Santa María del Orinoco (El Progreso 2012, Hernández com. per.). T ampoco hubo más avistamientos en el
Bajo Apure en l a región de Arichuna en el río Apure, en el Arauca y la región de Arismendi del estado
Barinas, otrora regiones de una gran población de manatíes (Mondolfi 1995, R oyero 1995). Con excepción
de un ejemplar que se encontró varado con varios días de muerto en 2007 en el hato Santa Luisa estado
Apure, su esqueleto se mantiene guardado allí . En el delta del Orinoco en cambio se mantiene todavía una
pequeña pobl ación de manatíes, en el río Morichal Largo en el estado Monagas, t ambién en el caño La Brea,
en caños del P arque Nacional Turuépano-PNT, en el golfo de Paria y posiblemente en ensenadas costeras del
Parque Nacional Península de Paria-PNPP, estado Sucre (Hoyt 2011). En general a lo largo de nuestras
costas caribeñas del oriente y del centro del país el m anatí se extinguió localmente, con la posible excepción
del extremo oriental de Paria PNPP y de algunos humedales en las costas del occidente en el golfo de
Venezuela, en El Refugio de F auna Silvestre Ciénaga Los Olivitos. Encontramos también manatíes t odavía
en el lago de Maracaibo en el área noroeste, ciénagas de Santa R osa de Agua, San Francisco y cañada
Urdaneta, s egún reportes de manatíes encontrados muertos en años recientes cerca de la ciudad de Maracaibo.
Además de cinco crías de manatíes decomisadas y rescatadas en la década de los noventa del sigl o pasado y
comienzos de este, las cuales fueron recuperadas y criadas por el Parque Zoológico y B otánico de Bararida-
PZBB en Barquisimeto y el Zoológi co Metropolitano del Zulia-ZMZ en Maracaibo. Posiblemente también
se encuentren manatíes en los pantanos alrededor de la porción suroeste del Lago de las áreas protegidas en el
Parque Nacional Ciénagas del Catatumbo - R eserva de Fauna Silvestre Ci énagas de Juan Manuel de Aguas
Blancas y Aguas Negras (Mondolfi 1974, O'Shea et al. 1988).
El Manatí en los ecosistemas acuáticos
Como si rénido herbívoro de gran peso de hasta 500 Kg, de ahí también que se le conozca como vaca marina,
puede consumir alrededor del 15 % de s u peso corporal, en otras palabras, hasta 75 Kg de plantas acuáticas
por día y devolver al agua fertilizando los ambientes acuáticos, cerca del 40 % de este producto a través de las
heces como nutrientes puros. Proporciona de esta forma la base de un ecosistema estable y productivo de
biomasa. En el medio marino se alimenta de la hierba de la tortuga (Thalassia testudinum) y de la hierba de
manatí (Siryngodium filiforme), así como de diferentes especies de algas y también de hojas de mangle
(Rhyzophora mangle) (Reynolds & Odell 1991). En los ríos y lagunas del Llano venezolano es un gran
consumidor, entre otras plantas, de bora, lirio acuático o Jacinto de agua (Eichhornia sp.) (Linares 1998).
Esta es una planta flotante libre, cuya acelerada tasa de crecimiento puede producir una extensa cobertura,
como una alfombra verde sobre la superficie acuática, que genera problemas de eutrofización en l os cuerpos de
agua tapados por ella. De manera que, el manatí juega también un papel importante como controlador y
limpieza en las lagunas y caños de esta planta altamente invasora (PNUMA 1995).
Antecedentes de l as extinciones locales
Los manatíes han sido cazados por los nativos a lo largo de la historia precolombina y explotados por los
criollos y europeos a partir del siglo XVIII. Röhl (1956) en Fauna Descriptiva de Venezuela, resume la
cacería de manatíes descrita en 1800 por el científico alemán Alexander von Humboldt, en la región de
Arichuna en el río Apure y en el Bajo Orinoco, como sigue: “Por la t arde pasamos fr ente a la boca del
Caño del Manatí, así nombrado a causa de la prodigiosa cantidad de Manatíes o Lamantinos que cogen
ahí todos los años. Este Cetáceo herbívoro que los indios ll aman Apcia y Avia, alcanza aquí generalmente
Conservación in situ y ex sit u
Ojasti y Lacabana (2008), citan en el Libro Rojo de la Fauna Venezolana, que el otrora Mini sterio del
Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables MARNR desde 1978, tomó medidas legales para controlar
la cacería y la supervivencia del manatí en Venezuela. En 1996 se declara la veda indefinida para el manatí,
por medio del Decreto No. 1.485, y posteriormente por medio del Decreto No. 1.486, se cataloga en P eligro
de Extinción. En 1986 se l levaron a cabo en Venezuela reconocimientos aéreos del hábitat potencial del
manatí, junto con entrevistas a habitantes locales. A pesar del extenso hábitat favorable, sólo se vieron 8
manatíes, se aceptaba que los números de manatíes se habían reducido tremendamente en las últimas pocas
décadas, s egún reportes de (Mondolfi 1974, O'Shea et al. 1988).
Uno de los primeros manatíes capturados vi vos en Venezuela, fue en 1985 cuando el Aquarium de Valencia
trasladó una cría macho de tres meses de edad desde l a desembocadura del río Portuguesa a Valencia,
criándose con éxito (Boede y M ujica 1995, Martínez 1995).
En 1992 en el caño Ajíes en el PNT estado S ucre, fue rescatado un manatí neonato que lo mantenían
pescadores inescrupulosos, para la venta por varios días en una cava de cerveza llena con agua sin alimento
alguno. La Fundación T homas Merle, lo rescataría y anunciaría de su hallazgo al MARN en Cumaná.
Lamentablemente el animal, después de todos los esfuerzos en recuperarlo, no sobreviviría este estado de
tensión al que se sometió, cuando fue separado de su madre por una red de pesca y mantenido en cautiverio
por tiempo prolongado en paupérrimas condiciones.
En este mismo año se efectuaba en Caracas el T aller “Delfines y ot ros Mamíferos Acuáticos de Venezuela”,
organizado por FUDECI y el Institut o Autónomo de F auna PR OFAUNA-MARN, tratándose ampliamente el
tema de la conservación del manatí en Venezuela. En esta década de los noventa PROFAUNA-MARN
efectuaba igualmente un Programa de Monitoreo, Rescate y Transferencia de Manatíes en el país. En proyecto
estaba también inicialmente, la instalación de un Centro de Rehabilit ación para Manatíes en el ZMZ en
Maracaibo o inclusive construirlo en Ciudad Bolívar, en la extensión del Paseo Orinoco Sector Octava
Estrella, pero esto quedó definitivamente en proyecto.
En la región de Arichuna en el río Apure, fueron decomisados a pescadores furtivos en 1992 dos hembras
juveniles y trasladadas por P ROFAUNA-MARN y colaboradores a la estación piscícola del F ondo Nacional
de Investigaciones Agropecuarias-FONAIAP en B iruaca estado Apure (Boede y Mujica 1995, Bolaños y
Boher-Bentti 1995, Correa-Viana 1995). También en 1992 fue rescatada una cría m acho, procedente de un
decomiso en el noroeste del Lago de Maracaibo y transferida a B arquisimeto al P ZBB, en donde se terminó
de criar con éxito. En 1994 es transportada al PZBB una de las hembras que se encontraba en el F ONAIAP-
Apure, estableciéndose la primera pareja para la reproducción en condiciones ex si tu en Venezuela. En 1995 es
trasladada y li berada, la otra hembra también mantenida en el FONAIAP-Apure, a un caño del hato Santa
Luisa en Apure (Boede y Mujica-Jorquera en prensa).
En 1997 y 1998 son decomisadas por la Guardia Nacional dos crías hembras de respectivamente, en la
porción noroeste del Lago de Maracaibo, en S anta Rosa de Agua. Fueron llevadas al ZMZ a una inst alación y
exhibición provisional, en donde fueron recuperadas y t erminadas de criar con biberón y fórmula de leche
especial. En 1999 PROFAUNA-MARN firma un convenio conjuntamente con el ZMZ y el Dallas World
Aquarium-DWA Dallas, T exas, USA, enviando estos dos ejemplares a este zoológico-acuario foráneo, con la
finalidad de que temporalmente fuesen mantenidos y exhibidos adecuadamente (Sandoval 2000). El MARN
debió haber construido, con financiamiento y asesoría técnica del DWA, el Centro de Rehabilitación para
Manatíes en el ZMZ.
En 2007 es decomisada otra cría de m anatí, esta vez un macho, también en la zona noroeste del lago de
Maracaibo cerca de San Francisco, cañada Urdaneta y llevado también al ZMZ. Este ejemplar es mantenido y
exhibido actualmente en este zoológico, esperando lograr hacer en el futuro próximo un convenio por una
hembra con el PZBB, para así sumarse al P rograma de C ría en Cautiverio de esta especie. Recientemente el
10 de julio de 2012, fue entregada por pescadores otra cría hembra de seis meses de edad, la cual fue
enmallada accidentalmente en el área de las Ciénagas de Olivitos y mantenida para su recuperación en el ZMZ
(Añez com. per., Panorama 2012). Este zoológico tiene el gran mérito de haber recuperado y criado con éxito
a cuatro crías de manatíes huérfanas y lactantes, decomisadas y rescatadas en 1997, 1998, 2007 y 2012
respectivamente. Esto se logró en parte, gracias a la ayuda del DWA, el cual siempre ha asesorado con la
crianza y el tratamiento de los pequeños manatíes, enviando además las fórmulas lácteas especiales
desarrolladas por el S ea World Orlando, F lorida, USA. Además, el DW A también financió la construcción de
25 6 59 94
1/2/2014 EL MANATÍ EN LOS ÚLTIMOS DOS SIGLOS EN VENEZUELA
http://www.natura-dig ital.com/index.php/javascript/historia-natural/94-fauna/184-el-manati-en-los-ultimos-dos-siglos-en-venezuela?tmpl=component&print=1&lay
2/3
de 10 a 12 pies de largo, y pesa de 500 a 800 libras…….. Su carne es muy gustosa, e ignor o por qué
preocupación dicen es malsana y fuente de fiebre. Creo que se asemeja más bien a la carne de cerdo que a
la de vaca. Los Guamos y los Otomacos son los más af icionados a ella; y son t ambién dos naciones que se
dedican particularmente a la pesca del Manatí. Consérvase la carne salada y secada al sol todo un año; y
como el clero mira este Mamífero como pescado, es muy solicitado durante la Cuaresma. La vida del
Lamantino es singularmente dura; átanle, pues, luego de haberle arponeado, pero no le matan sino
después de haberlo transportado en la piragua. Esta maniobra se ejecuta a menudo, cuando es muy
grande, en medio del rí o, ll enando la piragua hasta los dos tercios de su borde de agua, deslizándola baj o
el animal, y achicándola con una calabaza. Es de lo más f ácil la pesca al fi n de las grandes inundaciones,
en que el pez ha podi do pasar de los grandes ríos a las lagunas y pantanos circundantes, y cuando las
aguas disminuyen rápidamente. En la época que gobernaban los jesuitas las misiones del Bajo Orinoco,
reuníanse t odos los años en Cabruta, más abajo del Apure, para hacer, con los indios de sus misiones,
una gran pesca de Manatíes al pie del cerro hoy llamado El Capuchino. La grasa del animal, conocida
bajo el nombre de manteca de manatí , se aprovecha en las lámparas de los templos; se le emplea también
en la preparación de alimentos. No tiene el olor fétido del aceite de ballena o de otros C etáceos
sopladores. El cuero del Manatí, que tiene más de pulgada y media de grueso, se corta en tiras, y
reemplaza en los Ll anos las cuerdas, como lo hacen las bandas de cuero de res. Metido en el agua, tiene el
inconveniente de sufrir una ligera putrefacción. De él hacen lát igos en las C olonias españolas, y así las
voces l átigo y manatí son sinóni mas. Estos lát igos de cuero de Manatí son el cruel inst rumento de castigo
para los desdichados esclavos, y aun para los indios de las misi ones, que conforme a las leyes, deberían
ser tratados como hombres libr es.”
A comienzos y mediados del siglo XX existi ó la cacería intensiva sobre la especie, l os famosos cazadores de
manatíes, los "Manaticeros”, que se dedicaban exclusivamente a l a persecución y cacería, para vender su carne
solicitada por sus si ete diferentes sabores, su grasa o manteca y el cuero para la elaboración de látigos,
mandadores y sogas utilizados en las vaquerías del llano.
La caza tradicional ha desaparecido como tal en Venezuela, por l a escasez de los manatíes, la dificultad que
esa tarea involucra y la falta de interés de parte de los j óvenes, sin embargo, la carne todavía se ofrece
ocasionalmente en lugares remotos. Enmallamientos en las redes pesqueras, ocurren principalmente en los
tributarios del río Orinoco y en la mayoría de los casos el animal atrapado es sacrificado.
Los manatíes son sus ceptibles a los ruidos producidos por el tráfico de l anchas motorizadas y posibles golpes
propinados por ellas, uso ilegal de explosivos y la explotación del petróleo (Mondolfi 1974, O´Shea 1988,
Royero 1995).
También cuenta con otras amenazas, como la alteración de su hábitat por la construcción de represas y
diques, la deforestación de bosques de mangle, el drenado de humedales para la agricultura y la
contaminación (Ojasti y Lacabana 2008). Esta última amenaza sobre los cuerpos de agua por petróleo en
donde habitan, puede producir la muerte tóxica de manatíes. Ej emplo de ello fue la contaminación petrolera
en febrero de 2012 causado por la Estatal Petrolera venezolana en el estado Monagas en el río Guarapiche, con
el agravante que este desemboca en caño Francés y este a su vez en el río S an Juan, posible hábitat todavía de
manatíes.
La cacería indiscriminada de prácticamente dos siglos y medio, sumada con la baja tasa reproductiva de la
especie, de una prolongada gestación de alrededor de 13 meses, una sola cría por parto, lactancia y
dependencia de la madre de hasta dos años, de un intervalo entre partos de entre t res a cinco años, originó
que no aguantaran esta presión de cacería y se hayan extinto en gran parte de los llanos y de la costa marítima
venezolana (Bossart 2001, Linares 1998, Ojasti y Lacabana 2008).
la actual exhibición de manatí en el ZMZ (Añez com. per.).
En el zoológico barquisimetano PZBB , se lleva a cabo actualmente el “ Programa Integral de Conservación
del Manatí ex sit u”, en donde se mantienen desde 1994 una pareja de manatíes. Como expuesto
anteriormente, el macho procedente del decomiso del lago de Maracaibo en 1992 y la hembra enviada en 1994
del FONAIAP- Apure, lograron reproducirse en el 2007 y en el 2011 respectivamente, con dos nacimientos
exitosos (Boede y Muji ca-Jorquera en prensa, El Impulso 2011, Ovalles y Sil va com.per.). Una de estas crías
excedentes, la hembra, será enviada en lo posible al ZMZ para formar en un futuro próximo, otro grupo
reproductor en el Zulia, con el m acho que se m antiene allí, ya que ambos están alrededor de los seis años de
edad. La cría hembra recuperada y mantenida en el ZMZ en este año 2012, pudiese juntarse en un futuro con
el macho nacido en el 2011 en el PZBB. De esta manera estos dos zoológicos venezolanos, conjuntamente
con el zoológico hermano estadounidense, el DWA, cumplen con la conservación ex situ del manatí, como
está pautado en la “ Estrategia Nacional para la Conservación de la Diversidad Biol ógica”, específicamente en
el numeral 2.3 Promover la conservación ex situ de especies amenazadas, además de cumpli r también con la
“ Estrategia Mundial de los Zoos y Acuarios para la Conservación”, auspiciada por la Asociación Mundi al de
Zoos y Acuarios (MINAMB 2010, WAZA 2005).
Sin embargo más allá de las medidas tomadas en el pasado por el MARN, hoy día renombrado M inisterio
del Poder Popular para el Ambiente-MINAMB, s on pocas las políticas ejecutadas en la práctica para la
restauración y protección de esta especie. Existen algunas políticas para la prevención y evitar en teoría la
cacería de manatíes, pero son inexistentes las acciones públi cas concretas a ni vel de campo. Lamentablemente
no existe a la fecha por parte del Ejecutivo Nacional un Programa de Conservación del Manatí (El Progreso
2012). A nivel privado se vienen haciendo en algunas universidades nacionales t rabajos de investigación y
tesis de pre y posgrado con esta especie, más otros intentos tímidos en pro de la conservación del manatí en
el oriente del país en caños del PNT , en el Golfo de Paria, en el PNPP y en el lago de Maracaibo
respectivamente.
Quisiera finalizar, con las sugerencias de acciones hechas específicamente para Venezuela por el PNUMA: Plan
de Manejo Regional para el Manatí Antil lano, T richechus manatus. Informe Técnico del P AC No. 35.
Programa Ambiental del Caribe del PNUMA, Kings ton, Jamaica, (1995) Venezuela
“Declarar áreas extensas, a l o largo de las vías acuáticas menos pobladas del Delta, como reservas para el
manatí. Dar especial énfasis al manejo del manatí en los obj etivos para el establ ecimiento de reservas en el
Caño L a Brea y al rí o Morichal Largo. Otorgarle la condición de reserva para el manatí al Caño La Brea
y al río Morichal Largo. Formular un plan de manejo, que incluya la conservación del manatí, para la
Ciénaga de San Juan ( tanto para la r eserva como para el parque nacional) en la región del Lago de
Maracaibo, así como también para las áreas protegidas existentes o futuras: Turuépano, Caño La Brea y
Morichal Largo. Formular planes para el manejo del bosque de manglares para el Estado del Delta
Amacuro después de los planes en existencia para el Est ado de Monagas. Educar a los pescadores para que
liberen a los manatíes capturados incidentalmente, sin hacerles daño. Continuar e incrementar los
esfuerzos para que se cumplan las leyes que prohíben la caza del manatí . Hacer cumplir los reglamentos
contra la pesca por red, particularmente en los tributari os del Orinoco. Evaluar cuidadosamente los efectos
de los proyectos de desarrollo, especialmente el taponamiento de diques y canales en los Estados de Apure y
Delta Amacuro. Prestar consideración a la liberación de los manatíes actualmente en cautiverio, bajo la
responsabilidad de PROFAUNA, para fines de estudi os biológicos y de telemetría dentro de ambientes
naturales posibl emente en el Caño L a Brea. Comenzar a elaborar un plan de recuperación nacional par a la
conservación del manatí. Mejorar las condiciones de cautiverio, o como alternativa, considerar la
liberación de dos manatíes en un tanque en San Fernando de Apure, uno en el Parque Zoológico de
Barquisimeto y otro en el Z oológico de Valencia”.
Bibliografía consultada
Boede E.O. y E . Mujica 1991. Observado un manatí, Trichechus manatus, en el puerto de Puerto
Cabello, revista Natura 92: 50.
Boede E.O. y E. Mujica 1995. Experiencias en al manejo en cautiverio y observaciones en el ambiente
natural del manatí trichechus manatus en Venezuela. En: Delfines y otros mamíferos acuáticos de Venezuela.
Una política para su conservación. FUDECI-PROF AUNA, Caracas: 133-138.
Boher, S. y J. Porras 1991. Nuevos registros de manatíes, Trichechus manatus, en la costa del Mar Caribe
venezolano. Acta Científica Venezolana 42 (1): 287.
Bolaños J. y S. Boher-Bentti 1995. Una propuesta para la conservación del manatí Trichechus manatus y
otros mamíferos acuáticos. En: Delfines y otros mamíferos acuáticos de Venezuela. Una políti ca para su
conservación. F UDECI-PROFAUNA, C aracas: 177-182.
Bossart G.D. 2001. Manatees. In: L.A. Dierauf and F.M. D. Gulland (ed.). Marine Mammal Medicine
(Second edition). CR C Press LLC, US A: 941-942.
Correa-Viana M. 1995. El manatí. Revisión de su Distribución y Abundancia actual. En: Delfines y otros
mamíferos de Venezuela. Una polít ica para su conservación F UDECI-PROFAUNA. C aracas. 139.
El Impulso 12/12/2011. El manatí t iene familia larense. Formación, Ambiente. Barquisimeto.
El Progreso 12/02/2012. Manatí, en peligro crítico de extinción. C iudad Bolívar: 13
Hoyt E. 2011. Marine P rotected Areas. For Whales, Dolphins and Porpoises. (Second Edition) Earthscan,
New York: 241,257.
Linares O.J. 1998. Mamíferos de Venezuela. AUDUBON, Venezuela: 199-201.
Martínez A. 1995. Algunos aspectos biológicos del manatí (Trichechus manatus) en cautiverio. En: Delfines
y otros mamíferos de Venezuela. Una política para su conservación. FUDECI-PROFAUNA, Caracas: 145-
165.
MINAMB 2010. Estrategia Nacional para la Conservación de la Diversidad Biológi ca. Caracas, Venezuela:
Mondolfi, E. 1974. T axonomy, distribution and status of the m anatee in Venezuela. M emoria de la S ociedad
de Ciencias Naturales La S alle 34 (97): 5-23.
Mondolfi, E. 1995. Pl an de acción para la investigación y protección del manatí. En: Delfines y otros
mamíferos de Venezuela. Una polít ica para su conservación. FUDECI-PR OFAUNA, C aracas: 97-108.
O´Shea T ., M. Correa-Viana, M. Ludlow & J. Robinson 1988. Distribution, s tatus and traditional
significance of the West Indian manatee Trichechus manatus in Venezuela. Biological Conservation 46: 281-
301.
Ojasti J. y P. Lacabana 2008. Manatí. pp72. En: J.P. Rodriguez y F. Rojas-Suarez (eds.) Libro rojo de la
Fauna Venezolana. T ercera Edición. Provita y Shell Venezuela, S.A., Caracas, Venezuela.
Panorama.com.ve 2012. Conoce a “ Zulia” una cría de manatí que fue rescatada en el Lago. 26 de Julio.
PNUMA 1995. Plan de Manejo Regional para el Manatí Antillano, T richechus manatus. Informe Técnico del
PAC No. 35. Programa Ambiental del Caribe del PNUMA, Kingston, Jamaica: pp105.
Reynolds J. E. and D. K. Odell 1991. Manatees and Dugongs. Facts On File Inc., New York: 43.
Royero R. 1995. Noticias históricas sobre el manatí. En: Delfines y otros mamíferos de Venezuela. Una
política para su conservación. FUDECI-PR OFAUNA, C aracas: 109-132.
Röhl E. 1956. Fauna Descriptiva de Venezuela. (Tercera edición), Nuevas Gráficas, S.A. Madrid, España:
146-148.
Sandoval L. 2000. Experiencias en el transporte y m anejo médico de manatíes. II Jornadas Nacionales de
Medicina Veterinaria en Fauna Silvestre. Maracaibo. Estado Zulia. F acultad Ciencias Veterinarias. LUZ.
Memorias de las jornadas, informe mimeografiado.
WAZA 2005. C onstruyendo un fututo para la fauna salvaje. La Estrategia Mundial de los Zoos y Acuarios
para la Conservación. Olney P .J.S. (ed) WAZA/IUCN, B erna, Suiza: pp 70.
1/2/2014 EL MANATÍ EN LOS ÚLTIMOS DOS SIGLOS EN VENEZUELA
http://www.natura-dig ital.com/index.php/javascript/historia-natural/94-fauna/184-el-manati-en-los-ultimos-dos-siglos-en-venezuela?tmpl=component&print=1&lay
3/3
22.
M.V. Ernesto O. Boede
Fundación para El Desarrollo de las Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales-FUDECI
Chapter
Full-text available
Los condríctios o peces cartilaginososestán considerados entrelos grupos marinos más amenazado a nivel mundial. Las principales causas dela reducción de sus poblaciones sonla sobre-explotación pesquera y la degradación de los hábitats. Venezuela posee una diversidad importante de condríctios, alrededor de100 especiesinventariadas, lo que corresponde aproximadamente al 50% de todas las especies reportadas para el Mar Caribe. No obstante, estudios previos realizados en aguas venezolanas apuntan hacia la disminución de la abundancia de varias especies importantes de condrictios, principalmente tiburones. En este sentido, se utilizaron los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) con el propósito de determinar su riesgo de extinción. La evaluación se realizó con base en la información generada de registros y estudios científicos, dándole prioridad a lasespecies más críticas. En total se evaluaron 13especies, de las cuales 10correspondientesal grupo de los tiburones y tresde batoideos. Con relación al estadode conservación de las especies evaluadas, dosfueron incluidas en el nivelEnPeligro Crítico, dosEn Peligro,y 9comoVulnerables.Entre las amenazas identificadas se encuentran la sobre-explotación pesquera llevada a cabo sin ningún tipo de control, la captura de proporciones elevadas de ejemplares juveniles y la degradación de los hábitats esenciales. Se recomienda alosentesencargadosde la ordenación de los recursos pesqueros tomar en cuenta el estatus de estas especies en los futuros planes de manejo
Article
Full-text available
Given the importance of the rescue and rehabilitation of confiscated manatees from illegal traffic or accidental fishery entanglements, the handling and transport of two Antillean manatees Trichechus manatus manatus in the 'Llanos' of Apure state in Venezuela is described. In 1992, two ♀ calves were confiscated in the region of Arichuna in the Apure River and transported to a lagoon at the Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias, Biruaca, for rehabilitation. Data about age, size, weight and haematological values were recorded. In 1994, one of the manatees was transferred to the Parque Zoologico y Botanico Bararida, Barquisimeto, in order to form a breeding pair and start a captive-breeding programme. Successful reproduction was achieved in 2007, 2011 and 2013. In 1995, the second ♀ Antillean manatee was released into a natural environment in Santa Luisa Cattle Ranch, Apure state. The confiscation, rescue, rehabilitation and transport (by land and air) of these two ♀ Antillean manatees were carried out satisfactorily.
Article
Full-text available
Aerial and interview surveys were conducted in 1986 to determine the current distribution, status, and traditional significance of the West Indian manatee Trichechus manatus in Venezuela. Aerial surveys provided just eight tentative sightings in 73 hours of searching. These discouraging results may have been due to poor visibility, small populations, and perhaps reduced dry season manatee activity. Results of interview surveys, however, permitted a number of important generalizations. A remnant manatee population exists in Lake Maracaibo, but none occur along the more than 1500 km of Caribbean coastline. Abundance is greatest in eastern Venezuela bordering the Golfo de Paria, in the Orinoco Delta, and in the middle Orinoco and tributaries. Local market hunting in the middle of this century probably greatly reduced manatee populations in these areas. Recent protection laws, education efforts, and manatee scarcity have resulted in a declining interest in manatee hunting. Much excellent manatee habitat persists in these regions, and a continued decline in hunting could result in an optimistic outlook for future manatee populations if the incidental take in net fisheries is controlled. Traditional beliefs and legends concerning manatees in Venezuela, including hunting taboos, whow that these animals remain a colorful part of the folk culture. However, manatee protection does not pose economic hardships or infringe upon traditional spiritual beliefs.
El manatí tiene familia larense
El Impulso 12/12/2011. El manatí tiene familia larense. Formación, Ambiente. Barquisimeto.
Manatí, en peligro crítico de extinción
El Progreso 12/02/2012. Manatí, en peligro crítico de extinción. Ciudad Bolívar: 13
Observado un manatí, Trichechus manatus, en el puerto de Puerto Cabello
  • E O Boede
  • E Mujica
Boede E.O. y E. Mujica 1991. Observado un manatí, Trichechus manatus, en el puerto de Puerto Cabello, revista Natura 92: 50.
Experiencias en al manejo en cautiverio y observaciones en el ambiente natural del manatí trichechus manatus en Venezuela. En: Delfines y otros mamíferos acuáticos de Venezuela. Una política para su conservación
  • E O Boede
  • E Mujica
Boede E.O. y E. Mujica 1995. Experiencias en al manejo en cautiverio y observaciones en el ambiente natural del manatí trichechus manatus en Venezuela. En: Delfines y otros mamíferos acuáticos de Venezuela. Una política para su conservación. FUDECI-PROFAUNA, Caracas: 133-138.
Nuevos registros de manatíes, Trichechus manatus, en la costa del Mar Caribe venezolano
  • S Boher
  • J Porras
Boher, S. y J. Porras 1991. Nuevos registros de manatíes, Trichechus manatus, en la costa del Mar Caribe venezolano. Acta Científica Venezolana 42 (1): 287.